Verba volant, scripta manent

sábado, 15 de agosto de 2015

¿Sabías que...

-... un error humano estuvo a punto de hacer desaparecer la película Toy Story 2 cuando estaba cerca de su conclusión? Un empleado de la productora Pixar introdujo un comando de borrado erróneo que eliminó todo el material terminado hasta aquel momento. Además, debido a un fallo del sistema de seguridad, no se había guardado una copia de la película. Afortunadamente, una de las supervisoras del filme, Galyn Susman, había sido madre recientemente y trabajaba en su casa, por lo que disponía de una copia del metraje perdido.
-... en 1999, el entonces gobernador de Texas y candidato a presidente George W. Bush afirmó que el libro favorito de su infancia había sido "The very hungry caterpillar", escrito por Eric Carle? Lo extraño del caso es que dicho libro había sido publicado en 1969, cuando Bush tenía 23 años.
-... el conocido gangster Al Capone fue uno de los impulsores de que los envases de leche llevaran fecha de caducidad, después de que uno de los niños de su familia enfermara por beber leche en mal estado?
-... el Chrysomallon squamiferum, un caracol marino que vive en los fondos del Océano Índico, es el único animal conocido que utiliza mineral de hierro para reforzar su armadura?
-... el segundo mayor consumidor de explosivos de los EEUU es Disneylandia, sólo superada por las Fuerzas Armadas?
-... en 1927 el avión que transportaba al famoso león de la Metro-Goldwyn-Mayer se estrelló en el desierto de Arizona? El piloto dejó al león en su jaula con agua y comida y se fue a buscar ayuda. Tardó cuatro días en llegar a un lugar habitado. El león fue luego rescatado sano y salvo, lo que le valió el apodo de "Leo el afortunado" (aunque su verdadero nombre era Jackie).
-... durante la Guerra de Independencia norteamericana, el general en jefe de las tropas de las colonias rebeldes, George Washington, se oponía a permitir el intercambio de prisioneros con los británicos? El motivo era que, mientras los prisioneros que tomaban los rebeldes eran generalmente soldados veteranos bien entrenados, los prisioneros capturados por los británicos solían ser milicianos inexpertos.
-... el lugar de la Tierra con el nombre más largo es la colina de Taumatawhakatangihangakoauauotamateapokaiwhenuakitanatahu, en Nueva Zelanda?
-... la primera transacción online de la historia fue la compra de una bolsa de marihuana en 1971, que estudiantes del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford encargaron a sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts a través de la red ARPANET, precursora de internet?
-... los antepasados del oso panda eran carnívoros, y el propio panda podría alimentarse de carne si así lo quisiera? Pero, debido a una mutación, los pandas carecen de receptores para el sabor denominado "umami", por lo que para ellos la carne es insípida, así que prefieren el bambú.
-... una encuesta reciente muestra que más de un tercio de los trabajadores norteamericanos estarían dispuestos a renunciar a un generoso aumento de sueldo a cambio de que su jefe/supervisor fuera despedido?
-... en 2010, Microsoft expulsó a un usuario de su servicio Xbox Live por poner como lugar de residencia Fort Gay? Lo curioso es que el usuario vivía realmente en Fort Gay (Virginia Occidental) y el propio alcalde de la ciudad tuvo que intervenir ya que la empresa se negaba a creer que existiese un pueblo llamado así.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Las tres veces que Suiza accidentalmente invadió Liechtenstein


El diminuto principado de Liechtenstein mantiene unas estrechas relaciones con su vecina Suiza.De hecho, ambos países mantienen una unión monetaria y aduanera desde hace casi un siglo y Suiza representa a Liechtenstein en aquellos organismos en los que el principado renuncia a figurar directamente. Además, los suizos extienden su protección consular a los ciudadanos de Liechtenstein, y por lo general, los embajadores destinados en Suiza también se ocupan de los asuntos de sus respectivos países en Liechtenstein. Aunque a veces esta proximidad lleva a los suizos a cruzar "inadvertidamente" la frontera entre ambos países.
- El 5 de diciembre de 1985, varios misiles disparados por el ejército suizo cayeron en territorio del principado, provocando un pequeño incendio forestal. Suiza pidió disculpas y pagó los daños ocasionados.
- El 13 de octubre de 1992, un grupo de cadetes del ejército suizo, siguiendo órdenes de sus superiores, establecieron un puesto de observación en Triesenberg. Pero los oficiales suizos habían pasado por alto que Triesenberg está en territorio de Liechtenstein. De nuevo, los suizos pidieron perdón por lo ocurrido.
- En marzo de 2007, una compañía del ejército suizo formada por 171 soldados se equivocó de camino en la oscuridad durante una marcha nocturna, internándose más de dos kilómetros en territorio de Liechtenstein antes de darse cuenta de su error y volver a Suiza. Las autoridades del principado no supieron nada del asunto hasta que sus homólogos suizos los informaron más tarde. Ambas partes trataron de quitarle importancia a lo ocurrido. "Bueno, no es como si nos hubieran invadido con helicópteros de combate" fueron las palabras del portavoz del gobierno de Liechtenstein.

domingo, 9 de agosto de 2015

La condesa de Castiglione

Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini Verasis Asinari, condesa de Castiglione (1837-1899)

En su época tenía fama de ser una de las mujeres más bellas de Italia. Decían que cuando entraba en una habitación se hacía el silencio. Además, era inteligente, culta (hablaba cuatro idiomas, tocaba el piano y sabía danza), alegre, divertida y seductora. La apodaban La perla de Italia, y fue un personaje célebre en los ambientes aristocráticos italianos y franceses de la segunda mitad del siglo XIX. Y además, fue agente secreto y amante de un emperador.
Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini vino al mundo en Florencia el 22 de marzo de 1837, en el seno de una familia de la nobleza menor toscana: sus padres eran el marqués Filippo Oldoini y la marquesa Isabella Lamporecchi. Con diecisiete años la casaron con Francesco Verasis Asinari, conde de Castiglione y Costigliole, que era en muchos aspectos el polo opuesto de Virginia: doce años mayor que ella, serio, frío y reservado, poco amigo de la vida social.
En 1855, en un baile al que acudió, como era habitual, sin su marido, tuvo un encuentro que cambiaría su vida. Al baile asistía su primo Camillo Benso, conde de Cavour, primer ministro de Victor Manuel II, rey del Piamonte y Cerdeña y una de las figuras claves de la unificación de Italia. Lo que por entonces centraba la atención del rey y sus colaboradores era la anexión del reino lombardo-véneto, un reino títere cuyos territorios estaban desde principios del siglo XVIII bajo el gobierno austríaco. Los piamonteses sabían que no tenían opciones solos frente al poderío militar austríaco, por lo que necesitaban asegurarse el apoyo de Francia a sus pretensiones. Y en aquel baile, a Cavour se le ocurrió que su bella y seductora prima podía ser el factor que convenciera al emperador francés Napoleón III, con una muy ganada fama de mujeriego, de que apoyara las reivindicaciones italianas.

"Juego de locura", retrato artístico de la condesa de Castiglione, obra de Louis Pierson
Virginia se mostró encantada por la misión y se mostró dispuesta a llevarla a cabo, con la aquiescencia de su esposo. El día de Navidad de 1855, los condes de Castiglione, con su hijo pequeño, Giorgio, llegaban a París, con la excusa de visitar a la condesa polaca Maria Walewska, madre de Alexandre Colonna-Walewski (hijo ilegítimo de Napoleón Bonaparte) y prima lejana de la condesa Oldoini. En París, su belleza y su encanto no tardaron en abrirle las puertas de la alta sociedad y muy pronto los condes (o al menos, ella) fueron solicitados en los principales bailes y acontecimientos de la capital. La fama de su belleza no tardó en llegar a oídos del emperador y poco después los condes eran invitados a un baile en la Corte.
Dicen que nada más verla, Napoleón III quedó absolutamente rendido ante los encantos de la condesa. No tardaría en convertirla en su amante, para gran disgusto de la emperatriz, la española Eugenia de Montijo. Su hábil labor consiguió que Napoleón se mostrara favorable a los italianos y tuviera gestos con ellos, como permitir su participación en la Guerra de Crimea (lo que les dio prestigio internacional). Mientras, la condesa vivía una vida de lujos y fastos, gastándose a manos llenas el dinero de su resignado esposo, al que ella, en el fondo, despreciaba. Dicen que le apodaba "el pequeño cornudo" y decía despectivamente que si su madre, en lugar de casarla con él, la hubiera llevado a París, la emperatriz sería italiana y no española.
Finalmente, sus manejos hicieron sospechar al círculo que rodeaba al emperador, quienes acabaron descubriendo la correspondencia secreta que la condesa mantenía con Cavour, descubriendo su labor como espía, lo que desembocó en una orden para que abandonara París en 1859, para gran satisfacción de la emperatriz y gran disgusto del tercer Napoleón. No obstante, el trabajo estaba hecho: ese mismo año de 1859 comenzaba la llamada segunda guerra de independencia, en la que las tropas combinadas del Piamonte y de Francia se enfrentaron a los austríacos. La guerra terminó con la cesión por parte de Austria de Lombardía a Francia, que a su vez la cedió a los piamonteses (que por su parte, cedieron Saboya y Niza a Francia). El Véneto quedó en manos austríacas hasta 1866, en el que, tras la guerra austro-prusiana, pasó a ser parte del Reino de Italia (creado como tal en 1861). Posiblemente nunca sepamos cuanto influyeron los favores de la condesa en la ayuda de Napoleón, aunque siendo el emperador tan sensible a los encantos femeninos y tan notables la belleza e inteligencia de la Oldoini, seguramente ésta jugó un destacado papel.
Los condes vivieron en Italia hasta la muerte de Francesco, en 1867 (su hijo Giorgio también había muerto siendo todavía un niño, a causa de la viruela). Después de enviudar, la condesa volvió a París, retomando su vida de lujos y fiestas, con numerosos amantes, hasta que lentamente el tiempo empezó a hacer mella en su belleza. Comenzó a obsesionarse con mantener su juventud y, al no conseguirlo, empezó a volverse más excéntrica. Redujo su vida social, ordenó tapar todos los espejos de su casa, e incluso se decía que vivía prácticamente recluida y que sólo salía por las noches, ocultando su rostro con un velo. Volvió a Italia y vivió unos años en su casa familiar de La Spezia, sin espejos pero rodeada de fotografías que mostraban su antiguo esplendor. Más tarde volvería a París, donde fallecería, el 28 de noviembre de 1899, en su casa de la Rue Cambon. Dicen que, tras su muerte, la policía francesa registró su casa y quemó todos sus papeles personales y su correspondencia.
La condesa de Castiglione está enterrada en el célebre cementerio parisino de Père Lachaise. En el Museo Cavour de Santena se conserva un camisón de seda verde que ella conservó hasta su muerte, y que según ella solía contar, llevaba puesto una noche que pasó con el emperador Napoleón y que "cambió la historia de Italia".



martes, 4 de agosto de 2015

La rebelión de los Turbantes Amarillos


La llegada al trono chino de la dinastía Han en el año 206 a. C. supuso el inicio de una época de riqueza y prosperidad para el país. Se ampliaron las fronteras con la anexión de Nanye, Tarim y el norte de Vietnam y Corea. Se fomentó la agricultura, aplicando nuevas técnicas, lo que generó un aumento de la producción de cereales que a su vez trajo consigo un notable aumento demográfico, llegando hasta los 50 millones de habitantes. El comercio se desarrolló enormemente; las manufacturas chinas llegaban habitualmente a los mercados romanos (si bien a través de intermediarios). Y en el plano cultural, también fue una época de esplendor, en buena medida gracias a la invención del papel. La historia, la literatura y la filosofía, basada fundamentalmente en las ideas de Confucio en detrimento del taoísmo, brillaron enormemente. No obstante, este bienestar no alcanzó por igual a todos los estamentos, ya que las capas más humildes de la sociedad, especialmente los campesinos, seguían viviendo en la pobreza, sometidos a la autoridad de funcionarios y terratenientes.
Pero, tras casi cuatro siglos de gobierno, a finales del siglo II d. C. la dinastía Han empezó a dar señales de decadencia. El emperador Ling era un hombre débil e influenciable, y quienes ejercían el verdadero poder en la capital Louyang eran los intrigantes eunucos de la corte y los jefes militares del emperador. Mientras, en las provincias, los poderosos terratenientes controlaban la producción agrícola, monopolizaban las minas de sal y de hierro y se rodeaban de guardias armadas que en ocasiones eran verdaderos ejércitos y les permitían ser prácticamente independientes del poder central. Mientras, los campesinos veían cómo sus condiciones de vida empeoraban sin cesar; a la rapacidad de los funcionarios imperiales se unían los impuestos y abusos de todo tipo de los terratenientes. Por si no bastara, en la década de 170 se produjeron una serie de inundaciones provocadas por la crecida del río Amarillo que arruinaron numerosas cosechas, a las que se sumaron nuevos impuestos decretados por el emperador para construir fortificaciones y armar ejércitos frente a las invasiones extranjeras. El descontento cundía por doquier y el inicio de una insurrección parecía inminente.
Los líderes de la rebelión fueron los hermanos Zhang: Zhang Jue (el mayor), Zhang Bao y Zhang Liang, naturales de la provincia de Hebei, pero que se trasladaron a Shandong, donde ejercían como curanderos. Los tres eran seguidores del taoísmo, atendían a menudo de forma gratuita a pacientes que no podían pagar sus servicios y conocían de primera mano el sufrimiento y la miseria que padecían los más desfavorecidos. No tardaron en fundar una secta taoísta que rendía culto a una divinidad llamada Huang-Lao y que defendía, entre otros, los principios de igualdad de derechos para todas las personas y de una redistribución equitativa de la propiedad de la tierra. Los Zhang predicaban a sus seguidores que cuando el cielo se volviese amarillo, la dinastía Han caería y el orden del mundo cambiaría. Sus enseñanzas pronto se extendieron por buena parte del país mientras los preparativos para la rebelión se iban completando. No obstante, una traición hizo que sus seguidores de Luoyang fueran descubiertos y arrestados, forzando a que el levantamiento se produjera antes de tiempo, a principios del  año 184 d. C. Decenas de miles de hombres se alzaron en armas por todo el país; muchos de ellos, seguidores de los Zhang, combatían con un pañuelo amarillo en la cabeza, simbolizando el cielo amarillo que habría de cambiar el mundo, lo que le valió a la rebelión el nombre de la Rebelión de los Turbantes Amarillos.


La rebelión tuvo tres focos principales: al norte del río Amarillo (comandada por el propio Zhang Jue), en la provincia de You (en el nordeste de China, en la frontera con Corea) y en las comanderías de Yingchuan, Runan y Nanyang, en la provincia de Yu (centro). En un primer momento, la prioridad de las autoridades fue mantener a salvo la capital; por eso, los rebeldes tuvieron la iniciativa y consiguieron algunos éxitos, como la derrota y muerte de los grandes administradores de Nanyang y Runan, y la derrota, en marzo, de un ejército imperial en Yingchuan. Poco después, tres ejércitos partían a sofocar la rebelión; uno se dirigió al encuentro de Zhang Jue y los otros dos, rumbo a Yingchuan, Runan y Nanyang. A la vez, los generales del emperador solicitaron la ayuda de Sun Jian, un poderoso señor de la guerra del sur del país, que acudió con sus hombres. Y el rumbo del conflicto comenzó a girar. Al poco, los generales Huangfu Song y Zhu Jun derrotaban a Bo Cai, uno de los principales líderes de la revuelta, y al mes siguiente destruyeron a los rebeldes de Runan en la batalla de Xihua. Las tropas imperiales, bien armadas y entrenadas, no tardaron en hacer retroceder a los rebeldes en todos los frentes. A principios de 185 cayó Wan, la última gran población bajo control rebelde. Para entonces los hermanos Zhang habían muerto en combate y los rebeldes que quedaban, divididos y a la fuga, eran perseguidos por las tropas del emperador. En febrero de 185 se dio por sofocada la rebelión, aunque ésta rebrotó dos meses después y se extendió por el norte del país. Los combates continuarían en los años siguientes y los últimos reductos rebeldes no serían eliminados hasta el 205.
Los efectos de la rebelión fueron devastadores. Miles de muertos, docenas de pueblos destruidos, cosechas arrasadas, comarcas enteras saqueadas por ambos ejércitos. Regiones enteras habían quedado incomunicadas con la capital, debido a la muerte o la huída de los funcionarios. Los campesinos tuvieron que soportar el acoso de grupos de bandidos formados por antiguos combatientes. Muchos se vieron obligados a esconderse en los bosques o convertirse en liu-li-chia (vagabundos), y otros muchos se convirtieron en vasallos de los terratenientes, que se habían apropiado de las tierras que habían quedado desocupadas. En torno al año 200, aproximadamente cinco de cada seis chinos vivía de una u otra manera bajo el dominio de los poderosos latifundistas.
La rebelión precipitó el final de la dinastía Han. A la muerte del emperador Ling en el 189, se desató una lucha de poder entre los eunucos y el poderoso general He Jin, cuñado del emperador, por la tutela del heredero, menor de edad. He Jin acabó asesinado pero su aliado, el general Yuan Shao, se vengó ordenando una espantosa matanza de eunucos. Poco después, Dong Zhuo, el poderoso y cruel señor de Liangzhou ocupó la capital, depuso al emperador y nombró a un emperador títere bajo su control llamado Xian Di. Esto a su vez provocó que los demás señores de la guerra se aliasen contra él, terminando por derrotarlo en el 192.
A partir de ahí se abre un periodo de conflictos y luchas que desembocaría en la partición del país en tres reinos: Wei (gobernado por Cao Cao, un antiguo señor de la guerra) en el norte y el centro, Wu (gobernado por Sun Ce, hijo de Sun Jian) en el sur y el este y Shu (gobernado por Liu Bei, un hábil general de origen plebeyo) en el oeste. En el año 220 Cao Pi, hijo y heredero de Cao Cao, obligó a abdicar del trono a Xian Di, dando fin a la dinastía Han.