Verba volant, scripta manent

sábado, 28 de noviembre de 2020

Frases de fútbol

- Péguenle a todo lo que se mueva, si es a la pelota, mejor (Nereo Rocco, entrenador, inventor del catenaccio)

- El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso (Bill Shankly, entrenador)

- Los italianos pierden guerras como si fueran partidos de fútbol, y partidos de fútbol como si fueran guerras (Winston Churchill)

- Me he peleado con tanta gente que ya no se a quién dar la mano antes de cada partido (Roy Keane, futbolista)

- La pelota es redonda, el partido dura noventa minutos, y todo lo demás es solo teoría (Josep "Sepp" Herberger, entrenador)

- El fútbol es una guerra sin disparos (George Orwell, escritor)

- En su vida, un hombre puede cambiar de esposa, de partido político o de religión, pero no su equipo de fútbol favorito (Eduardo Galeano, escritor)

- Un hombre con ideas nuevas es un loco, hasta que esas ideas comienzan a funcionar (Marcelo Bielsa, entrenador)

- Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol (Albert Camus, escritor)

- Ganar no es lo más importante, siempre y cuando ganes (Vincent "Vinnie" Jones, futbolista)

- Nunca he marcado un gol en mi vida sin recibir un pase de otra persona (Abby Wambach, futbolista)

- Un equipo es como un reloj: si se pierde una pieza aún es bonito, pero ya no funciona igual (Ruud Gullit, futbolista)

- El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes (Arrigo Sacchi, entrenador)

- Los delanteros ganan partidos, los defensas ganan campeonatos (John Gregory, futbolista)

- El fútbol es el ballet de las masas (Dmitri Shostakovich, compositor)

- Si la televisión fuera un invento solo para transmitir fútbol, ya estaría justificado (Roberto Fontanarrosa, escritor)

- El fútbol es un juego muy sencillo. Son los jugadores los que lo hacen complicado (Gordon Stratchan, futbolista)


- Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha (Diego Armando Maradona)

domingo, 22 de noviembre de 2020

Duelo en Hide Park

Newton (Kansas), 1871


La ciudad de Newton (Kansas) nació y creció alrededor de un nudo de comunicaciones ferroviarias y pronto se convirtió en un punto estratégico para el transporte hacia la costa Este de los EEUU del ganado criado en Texas. Como era habitual en aquellos tiempos, aquella súbita prosperidad atrajo de inmediato a un gran número de personas en busca de oportunidades. Y no todas eran pacíficas ni respetuosas con la ley. Pero hubo un suceso en particular que contribuyó a extender la fama de Newton como un lugar salvaje y violento: el que sería conocido como el Duelo de Hide Park o, más gráficamente, la Matanza de Newton.

Todo comenzó el 11 de agosto de 1871 en un local llamado "Red Front Saloon" donde dos sujetos llamados Mike McCluskie, un tahúr y antiguo vigilante del ferrocarril, natural de Ohio, y Billy Bailey, un texano que ejercía de ocasional agente de la ley, comenzaron una discusión, aparentemente por cuestiones de índole política. Se habían celebrado elecciones en Newton recientemente, en las que ambos habían sido contratados como agentes para mantener el orden, y aparentemente habían tenido algún desencuentro que se prolongó más tarde en el saloon. De las palabras pasaron a los insultos y de ahí, a los puños. McCluskie echó a Bailey del local a golpes, y una vez en la calle, sacó un arma y disparó dos veces contra su rival. El segundo de los disparos alcanzó en el pecho a Bailey, que moriría al día siguiente a causa de sus heridas. Para entonces, McCluskie ya había huido de la ciudad.

Pero la fuga de McCluskie duró poco. Solo unos días después regresó a Newton, tras enterarse de que la muerte de Bailey era considerada un caso de defensa propia, a pesar de que Bailey no iba armado. McCluskie afirmó haber temido por su vida, toda vez que Bailey era un hábil pistolero que había participado en tres duelos en los que había matado a dos hombres. Pero la cosa no quedó ahí. Bailey era un tipo popular que tenía muchos amigos entre los cowboys que frecuentaban Newton, y que al conocer su muerte juraron vengarse del responsable.

El día 19 de agosto McCluskie se encontraba jugando a las cartas en un local llamado "Tuttles Dance Hall", sito en una zona de Newton conocida como Hide Park. Lo acompañaba un amigo suyo llamado Jim Martin. Poco después de la llegada de McCluskie entraron en el local tres cowboys llamados Billy Garrett, Henry Kearnes y Jim Wilkerson. Los tres eran amigos de Bailey, y los tres tenían experiencia con las armas (Garrett había matado ya a dos hombres en sendos tiroteos). Poco después entró un cuarto cowboy, un texano llamado Hugh Anderson, que se dirigió a McCluskie llamándolo cobarde y amenazándolo de muerte.

Jim Martin trató de calmar los ánimos y evitar la pelea interponiéndose entre ambos, pero fue en vano. Anderson sacó su arma y disparó contra McCluskie, hiriéndolo en el cuello. McCluskie trató de defenderse sacando a su vez su revólver, pero éste falló y entonces Anderson volvió a dispararle varias veces más, hiriéndolo de gravedad. Fue entonces cuando Garrett, Kearnes y Wilkerson sacaron también sus armas y empezaron a disparar, aparentemente para atemorizar al resto de los presentes en el local, aunque parece que alguna de sus balas llegó a alcanzar al cuerpo inerte de McCluskie. Fue entonces cuando intervino un protagonista inesperado.

Poco se sabe de los orígenes de James Riley. Se cree que había nacido en Kansas (aunque no se sabe en qué lugar con exactitud) y que tenía unos 18 años en el momento del tiroteo. Era un joven solitario del que se decía que estaba gravemente enfermo de tuberculosis. Llevaba algún tiempo en Newton, y desde su llegada Mike McCluskie lo había tomado bajo su protección, convirtiéndose en una especie de mentor para el joven, protegiéndolo e incluso enseñándole a disparar. Era frecuente verlos juntos, y aquel día también se encontraba presente en el "Tuttles Dance Hall". Nunca había estado involucrado en un tiroteo, pero cuando vio a su amigo caer acribillado por los disparos, decidió intervenir. Por eso, cuando Garrett, Kearnes y Wilkerson hubieron descargado sus armas, Riley sacó los dos revólveres Colt que solía llevar y abrió fuego, sabiendo que solo Anderson estaba en condiciones de responder.

Lo cierto es que, entre su escasa puntería y el humo de los anteriores disparos que llenaba el local, las cosas no salieron como pretendía Riley, que acabó alcanzando con sus disparos a siete personas. Cuando agotó sus balas y dejó de disparar, Garrett, Kearns y un hombre llamado Patrick Lee, que no tenía nada que ver con la pelea, habían muerto. Jim Martin, el amigo de McCluskie que había tratado de evitar el enfrentamiento, había recibido un disparo en el cuello y fallecería poco después. Anderson, Wilkerson y otro cliente estaban heridos, pero sobrevivieron. Mike McCluskie, gravemente herido, moriría a la mañana siguiente.

Riley huyó en cuanto se le acabó la munición. Abandonó Newton de inmediato y jamás se volvió a saber nada de él, pese a los intentos que se hicieron por encontrarle. Unos dicen que, dada su enfermedad, probablemente murió poco después del tiroteo. Otros, que abandonó la región y se cambió de nombre, empezando una nueva vida lejos de allí. Sea como fuere, su nombre nunca volvió a verse vinculado con otro suceso violento.

Poco después del tiroteo la justicia emitió una orden de arresto contra Anderson por el asesinato de McCluskie. Para entonces, Anderson ya había dejado Kansas para regresar a su Texas natal. Casi dos años después del incidente, el 4 de julio de 1873, Arthur McCluskie, el hermano de Mike, dio con él cuando trabajaba como barman en Medicine Lodge (Kansas), buscando venganza por la muerte de su hermano. Ambos se enfrentaron en una brutal pelea primero a tiros y luego con cuchillos. Arthur McCluskie moriría poco después a causa de sus heridas; Anderson, en cambio, se recuperó. Moriría en Lincoln County (Nuevo México) el 9 de junio de 1914, a los 62 años, al ser alcanzado por un rayo mientras conducía un rebaño de ganado.

El Duelo de Hide Park alcanzó gran fama en su época, contribuyendo a difundir la imagen de Newton como una ciudad salvaje y sin ley. "La ciudad más perversa del Oeste", llegaron a llamarla en algunos periódicos. No obstante, con el tiempo la fama del tiroteo se fue viendo oscurecida por la de otros duelos como el Duelo del OK Corral en Tombstone (Arizona) y los Cuatro Muertos en Cinco Segundos en El Paso (Texas), quizá porque en el de Kansas no intervino ninguna figura célebre del Wild West.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Pequeñas historias (XXIII)

 El 13 de septiembre de 1985, durante unas pruebas con el misil anti-satélites ASM-135 ASAT, un avión F-15 del ejército norteamericano logró destruir un viejo satélite de observación solar fuera de uso, el P78-1, a una altitud de 555 kilómetros, siendo la única ocasión en la que un satélite ha sido destruido por un ataque desde un avión.

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La primera llamada a través de un teléfono móvil tuvo lugar el 3 de abril de 1973, cuando Martin Cooper, ingeniero de la compañía Motorola, llamó a una compañía rival para decirles que les estaba llamando con un teléfono móvil.

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El padre del célebre actor Woody Harrelson fue Charles Harrison, un asesino a sueldo y miembro del crimen organizado, condenado a cadena perpetua en 1979 por el asesinato de un juez federal en San Antonio (Texas).

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Violet Jessop fue una camarera y enfermera argentina de origen irlandés que navegó a bordo de los tres buques de la clase "Olympic": el Olympic, el Titanic y el Britannic. Estando ella a bordo, el Olympic chocó contra un crucero británico, el HMS Hawke; el Titanic chocó con un iceberg y se hundió en el Atlántico norte; y el Britannic se hundió en aguas griegas tras chocar con una mina. Jessop sobrevivió a los tres accidentes.

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Después de que en 1949 se rompieran las relaciones entre la URSS y Yugoslavia, el máximo dirigente soviético, Josef Stalin, envió en varias ocasiones sicarios para asesinar a Josip Broz "Tito", el primer ministro yugoslavo. Tito respondió a Stalin con una carta en la que le decía: "Deja de enviar gente para matarme. Ya hemos capturado a cinco, uno de ellos con una bomba y otro con un rifle... Si no dejas de enviarme asesinos, yo enviaré uno a Moscú, y no tendré que enviar a un segundo".

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El astrónomo norteamericano Percival Lowell, famoso por sus observaciones del planeta Marte y por haber predicho la existencia de Plutón, realizó en 1896 una serie de observaciones de Venus en las que describió una serie de estructuras radiales de color oscuro, lo que despertó una cierta polémica ya que la atmósfera venusiana, permanentemente cubierta de nubes, no permite ver la superficie del planeta. Ahora se cree que, dadas las características del telescopio que utilizó, en realidad lo que observó Lowell fue la sombra de los vasos sanguíneos de la retina de su propio ojo.

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Uno de los caballos más famosos del siglo XVIII fue un purasangre inglés conocido como Potoooooooo. La tradición dice que su peculiar nombre se debe a una curiosa confusión ocurrida cuando el caballo era todavía un potrillo. Su propietario, Willoughby Bertie, 4º Earl de Abingdon, tenía la intención de llamarlo "Potatoes" ("Patatas") y ordenó a uno de los mozos de la cuadra que escribiera tal nombre en el pesebre del potro. El chico, al parecer, entendió mal el nombre; en lugar de "Potatoes" creyó oir "Pot-eight-oes" ("Pot y ocho oes"), y eso fue lo que escribió en el pesebre. Bertie encontró tan hilarante la confusión que decidió que el caballo conservase ese nombre.

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En 1937 el ejército norteamericano creó la llamada "Ración D" o "Barra Logan": una barra de chocolate concebida como ración alimenticia de emergencia, con un sabor deliberadamente insípido para evitar que los soldados se la comieran en situaciones que no fueran de emergencia.

jueves, 12 de noviembre de 2020

Masacre en el Neolítico

El yacimiento de  Koszyce


En el año 2011 un grupo de arqueólogos polacos descubrió en una cueva al sur de la localidad de Koszyce un enterramiento neolítico, con una antigüedad estimada de unos 5000 años. En el yacimiento se hallaron los restos de 15 individuos, casi todos mujeres, adolescentes y niños. Todos habían muerto a la vez, y de la misma manera: habían recibido una serie de violentos golpes en el cráneo. No obstante, habían sido enterrados con cuidado y respeto, e incluso habían enterrado con ellos diversos objetos a modo de ofrenda para su viaje al más allá.

El hallazgo dio lugar a numerosas especulaciones sobre su significado. Se propuso que pudieran ser muertes producidas durante algún tipo de ceremonia religiosa, o incluso de un ritual relacionado con el canibalismo. Dado el buen estado de conservación de los restos, se decidió tomar muestras de ADN y enviarlas a la Universidad de Copenhague para ser examinadas por el equipo del doctor Hannes Schroeder, experto en arqueogenética, para tratar de obtener nuevos datos. Los resultados del estudio se publicaron en 2019 en un artículo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y revelaban nuevos detalles sobre lo sucedido.

Los análisis de ADN mostraban que 14 de las 15 víctimas allí enterradas estaban emparentadas. Se trataba, pues, de un grupo familiar. La ausencia de heridas defensivas indica que no hubo lucha; probablemente fueron capturados por sorpresa y luego ejecutados. El ADN también aclaró los parentescos entre ellos; y eso permitió a los investigadores darse cuenta de un detalle: la posición de los cuerpos en la tumba no era casual. Los individuos más próximamente emparentados estaban colocados juntos. Las madres estaban junto a sus hijos, los hermanos estaban juntos. La mujer de mayor edad yacía junto a sus hijos de 5 y 15 años; otra mujer de unos 30 años estaba junto a su hija adolescente y su hijo de unos 5 años. Cuatro niños, medio hermanos (hijos del mismo padre pero de dos madres distintas, emparentadas entre si) también habían sido colocados juntos. La única mujer que no estaba emparentada con el resto estaba enterrada junto a un varón adulto joven, que se supone era su pareja. Los que habían enterrado a aquella familia los conocían bien.


Representación artística del enterramiento y esquema de las relaciones de parentesco entre los muertos


Los investigadores también señalaron la ausencia en la tumba de los hombres adultos del clan. Entre los allí enterrados solo había dos hombres adultos, y solo uno de ellos era padre de alguna de las demás víctimas. Por contra, cuatro de las cinco mujeres adultas enterradas allí eran madres de otras víctimas. Sin descartar del todo otras hipótesis, estos hallazgos llevaron a los investigadores a proponer un escenario nuevo: el clan había sido atacado por sorpresa en un momento en el que la mayoría de los hombres estaban ausentes, quizá en una partida de caza. Cuando regresaron a su campamento, hallaron los cadáveres de sus familias y habían sido ellos los que los enterraron con cuidado.

Un aspecto interesante del hallazgo era la presencia de aquella mujer ajena al grupo entre los miembros de la familia. Unido a que no se detectaron problemas de consanguinidad entre las víctimas, hace pensar que el grupo seguía una organización patriarcal y que los "intercambios de esposas" con otros clanes era algo relativamente común que prevenía el riesgo de una excesiva endogamia.

La identidad y los motivos de los atacantes sigue siendo un misterio, y probablemente nunca se sepa con seguridad. No obstante, se sabe que las víctimas pertenecían a la llamada "cultura de las ánforas globulares", que floreció entre el tercer y el cuarto milenio antes de Cristo entre las cuencas de los ríos Elba y Vístula. Cuando tuvo lugar la matanza, otra cultura vecina, la "cultura de la cerámica cordada", se encontraba en plena expansión, por lo que algunos sugieren que fue ese el desencadenante y que la familia de la cueva de Koszyce fue víctima de un ataque planificado por parte de un grupo rival que quería librarse de sus competidores.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Ali Dia, historia de un engaño




Corría el mes de septiembre de 1996. El Southampton, uno de los equipos clásicos del fútbol inglés, había comenzado la temporada en la Premier League de manera irregular. A pesar de algún buen resultado, como una memorable victoria por 6 a 3 contra el poderoso Manchester United, a aquellas alturas del año sumaba pocos puntos y alguna derrota dolorosa, como el 7-1 encajado en su visita al Everton. Parte de esa mala racha se debía a una plaga de lesiones que azotaba al equipo y que había dejado a la plantilla muy mermada. Por eso el equipo andaba a la búsqueda de jugadores a los que fichar, aunque fuera con contratos de corta duración, de semanas o meses (algo habitual en el fútbol británico).

En esas estaban cuando el entrenador del Southampton, el escocés Graeme Souness, recibió una inesperada llamada telefónica. El que le llamaba era nada menos que el delantero liberiano George Weah, estrella del poderoso AC Milan y ganador del Balón de Oro de 1995 (sigue siendo el único jugador africano que lo ha ganado). Weah había oído que el Southampton estaba buscando jugadores y llamaba a Souness para recomendarle a uno, un delantero senegalés llamado Ali Dia, que además era primo suyo. Según le contó Weah, Dia y él habían jugado juntos tiempo atrás en el Paris Saint-Germain y luego su carrera había discurrido por las ligas francesa y alemana. Incluso había sido internacional en 13 ocasiones con la selección de Senegal. En aquel momento estaba sin equipo, tras finalizar su contrato con un club de la segunda división alemana, y por sus características, un delantero veterano (31 años) y con experiencia, Weah creía que podía ser una buena adquisición para el club.

Souness no había oído hablar en su vida de Ali Dia. Pero en aquellos tiempos pre-Internet los fichajes, sobre todo de jugadores extranjeros, se hacían a menudo basándose en referencias de terceros o informaciones periodísticas. Y aquel jugador presentaba unas referencias muy buenas, así que Souness decidió aceptarlo a prueba. Ali Dia se presentó en las instalaciones del Southampton un par de días después y de inmediato se unió al entrenamiento del equipo. A algunos de los jugadores, que solo sabían que era un jugador a prueba, les pareció que estaba un poco fuera de lugar, como si no estuviera acostumbrado a aquella clase de entrenamiento. La estrella del equipo, el delantero de Guernsey Matt Le Tissier, diría más tarde que había pensado "No es muy bueno, seguramente no lo conseguirá".

Souness había pensado poner a prueba las cualidades de Ali Dia haciéndole jugar en un partido amistoso entre el equipo reserva del Southampton y el del Arsenal que estaba previsto para esa misma semana. Sin embargo, por aquello del destino, las fuertes lluvias obligaron a cancelar el encuentro. El entrenador escocés, apremiado por las circunstancias, decidió arriesgarse; y con solo un entrenamiento, le hizo un contrato por un mes al jugador y lo convocó para el siguiente partido, que se celebraría el 23 de noviembre en el estadio de Ellan Road, frente al Leeds United.

Ali Dia comenzó el partido en el banquillo, pero no tardaría en tener su oportunidad. En el minuto 32 Le Tissier se lesionó y tuvo que abandonar el campo, siendo sustituido por Dia, que lucía el dorsal número 33. En una de sus primeras intervenciones estuvo a punto de marcar; controló bien el balón y lo golpeó con la pierna derecha con un buen gesto técnico, desviando a córner el portero. La acción dio esperanzas a los del Southampton; pero solo era un espejismo. Porque durante el tiempo que estuvo sobre el campo, quedó muy claro para todos que Ali Dia no había jugado en su vida al fútbol, al menos de manera profesional. Souness llegaría a decir más tarde que verlo jugar había sido como recibir "una patada en los testículos" y Le Tissier que parecía "Bambi sobre el hielo. Daba un poco de vergüenza verlo. Su actuación fue casi cómica. Es como si no supiera realmente que tenía una posición. Iba vagando por todos lados"

Finalmente, tras 50 minutos, Souness acabó por sacarlo del campo, justo después de que el Leeds marcara su primer gol, dando entrada al defensa holandés Kenneth Monkou. El partido terminaría con victoria del Leeds por 2 a 0.

De lo que ocurrió después con Ali Dia hay dos versiones. Una dice que, al día siguiente del partido, llamó al club alegando que estaba lesionado, y nunca volvió a presentarse en sus instalaciones. Según la otra, aún volvería a entrenarse con el equipo e incluso participó en un partido amistoso entre el equipo reserva del Southampton y el del Chelsea. Sea como fuera, lo cierto es que el club no tardó en rescindir su contrato, poniendo fin a aquel dislate.

Souness estaba perplejo. No entendía como un jugador con tan buenas referencias como Ali Dia podía haber resultado ser un fiasco de tal magnitud. Por eso decidió telefonear a George Weah para confirmar todo lo que él le había contado previamente. Pero cuando por fin pudo hablar con él, se llevó una desagradable sorpresa. Weah no tenía ni idea de lo que le estaba contando. Él nunca había llamado a Souness, no conocía a ningún jugador llamado Ali Dia y, por supuesto, no era primo suyo. Del mismo modo, la federación senegalesa de fútbol también negó conocer al jugador ni tener constancia de que hubiera sido internacional con Senegal en ninguna categoría. Fue entonces cuando el entrenador escocés se dio cuenta del engaño del que había sido víctima.

En realidad, según se sabría más tarde, quien había hecho la llamada a Souness haciéndose pasar por George Weah había sido un estudiante, compañero de Ali Dia en la universidad de Northumbria, donde el senegalés estudiaba Economía. Era cierto que tenía una larga carrera como futbolista en Francia, Alemania y Finlandia, pero siempre en equipos amateurs o semiprofesionales, y jugando muy pocos partidos. En Inglaterra, antes del Southampton, había estado en un equipo amateur, los Blyth Spartans, donde solo había jugado un partido (como suplente). El entrenador de los Spartans, Peter Harrison, no salía de su asombro cuando, esa noche, vio en los programas deportivos el debut en la Premier del que hasta hacía poco era su jugador. Con el tiempo, Graeme Souness acabaría por intentar quitar trascendencia al caso: "La idea de que fuimos estafados no podía estar más lejos de la verdad. Sabíamos que no era lo suficientemente bueno para la Premier, pero estábamos desesperados".

Tras rescindir su contrato con el Southampton, Dia fichó por otro equipo de categoría regional, el Gateshead. En su presentación calificó todo el asunto de su fichaje por el club de Hampshire como "un malentendido". Con el Gateshead jugaría apenas ocho partidos antes de rescindir contrato en febrero. La temporada siguiente tuvo un efímero paso por otro club amateur, el Spennymoor United, tras lo cual puso fin a su carrera como futbolista. A partir de ahí, es poco lo que se ha sabido de él. Se graduó en Económicas en la Universidad de Northumbria en 2001, y luego cursaría un Máster en la San Francisco State University (EEUU). Posteriormente trabajaría en G02 Football Representation, una agencia de representación de futbolistas. También tuvo un hijo, Simon, que a diferencia de su padre si consiguió ser futbolista profesional (actualmente juega en la liga tailandesa).

En 2016 Ali Dia concedió una entrevista al portal deportivo Bleacher Report. En ella se mostraba contrariado por la manera en la que había sido tratado a raíz del partido de Leeds y negaba haber participado en ningún engaño. También afirmaba que se había entrenado durante un mes con el Southampton antes del partido ante el Leeds (algo que no era cierto) y que había jugado con el Paris Saint-Germain entre 1986 y 1988 (algo que el club parisino niega).

Los aficionados del Southampton recuerdan a Ali Dia con una mezcla de aprecio y burla. En su día llegaron a componer un cántico dedicado a él que decía "Ali Dia is a liar, is a liar" ("Ali Dia es un mentiroso, es un mentiroso") y su camiseta con el número 33 a la espalda aún se vende por Internet.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Van Halen y los M&M's marrones



Es algo relativamente común que, antes de dar un concierto, músicos famosos (y otros que no lo son tanto) presenten a los organizadores una lista de peticiones de lo más variopinto para ellos y sus acompañantes. Estas curiosas exigencias pueden estar referidas al tipo y cantidad de comida y bebida a disposición de los músicos, al tamaño y decoración de sus camerinos, al número de personas a su disposición... No hay prácticamente límite para las excentricidades que son capaces de pedir las estrellas de la música. Así, Mick Jagger exige en su camerino un espacio de 10x3 metros para hacer ejercicio; Beyoncé pide tres camerinos diferentes para peinarse y maquillarse, además de vino blanco y papel higiénico de seda roja; Justin Bieber prohíbe que nadie le hable mientras está en la zona de los camerinos; y Madonna exige que todos los inodoros que utilice sean nuevos a estrenar, y sean posteriormente destruidos una vez los haya usado.

El grupo de rock Van Halen, liderado por los hermanos Eddie (recientemente fallecido) y Alex Van Halen, también tenía su lista de exigencias. Y entre ellas, se hizo muy popular una que parecía especialmente excéntrica. Dicha cláusula, que se incluía en todos los contratos de la banda, establecía que en el backstage de los conciertos habría a disposición del grupo un cuenco lleno de chocolatinas M&M's. Con una salvedad: no podía haber ninguno de color marrón; todos los M&M's marrones debían de ser retirados antes de la llegada del grupo. Y para demostrar la importancia que para ellos tenía esta petición, en el contrato se especificaba que, si el grupo encontraba chocolatinas de ese color, tenía el derecho de suspender su actuación de manera unilateral cobrando íntegramente el importe acordado.


La extraña petición pronto se hizo famosa, generando multitud de teorías acerca del motivo de esta aparente aversión del grupo por los M&M's marrones, pero el grupo jamás habló sobre ello. Con el tiempo, la gente acabó por aceptarlo como una rareza más de un grupo de caprichosas estrellas de la música. Sin embargo, si que había una razón para esta petición. Una razón mucho menos frívola y caprichosa de lo que muchos sospechaban.

El cantante del grupo, David Lee Roth, explicó el motivo en una entrevista en 2012. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, Van Halen mantuvo una actividad frenética, llegando a celebrar un centenar de conciertos en un año. Se trataba además de conciertos de una gran complejidad técnica, en los que el grupo desplegaba una gran cantidad de material; solía viajar con hasta nueve camiones cargados de equipos de sonido, iluminación, etc. cuando la mayoría de grupos similares viajaba con dos o tres. Obviamente, un montaje de esta magnitud no podía instalarse en un lugar cualquiera. Por eso el grupo entregaba a los organizadores de sus conciertos un complejo manual de especificaciones técnicas acerca de como tenía que ser la instalación para el concierto, indicando con mucha precisión aspectos como el número de tomas de corriente, el voltaje, el tamaño del escenario... Un manual al que el propio Roth comparaba con un ejemplar de una guía de teléfonos china, por lo grueso que era y por lo complicado que era de leer.

No era un asunto baladí. Dada la enorme cantidad de material que el grupo manejaba en sus conciertos, necesitaba que se siguieran al pie de la letra sus especificaciones, no solo para que el concierto tuviera la espectacularidad que deseaban, sino también para evitar posibles accidentes que pudieran herirlos, a ellos o a su equipo, por culpa de un montaje defectuoso. Pero ¿cómo comprobar que los encargados habían leído el pliego de condiciones técnicas y evitar tener que revisar la instalación entera antes de cada concierto para asegurarse de que todo estaba bien? Y entonces se les ocurrió introducir a modo de salvaguarda la cláusula de los M&M's. Una especie de "cláusula trampa" para asegurarse de que los organizadores habían leído con atención el contrato. Si el grupo llegaba al backstage y encontraba algún chocolate marrón, era para ellos una prueba fehaciente de que los organizadores no habían leído el contrato entero o no le habían prestado la debida atención. De ese modo, pedían a su equipo que hiciera una revisión exhaustiva de la instalación, porque lo más probable era que encontraran en ella algún defecto técnico que subsanar antes de la actuación.

Y aunque lo normal era que se siguieran sus instrucciones al pie de la letra, hubo ocasiones en las que, efectivamente, el grupo descubrió que los organizadores de sus conciertos no habían leído con suficiente atención sus especificaciones técnicas. En una de ellas, tras encontrar M&M's marrones en el cuenco antes de un concierto en Colorado, David Lee Roth entró en cólera y causó destrozos por valor de varios miles de dólares en el mobiliario e instalaciones del concierto. A algunos les pareció una reacción exagerada, pero durante el concierto, celebrado en una pista de baloncesto, la mala instalación provocó que parte de la pista se hundiera, causando daños por valor de 80000 dólares.

Aún hoy en día se siguen usando las llamadas "cláusulas Van Halen": peticiones aparentemente absurdas cuyo verdadero objetivo no es otro que asegurarse que el contrato en el que se incluyen ha sido leído con atención en todos sus puntos.