La venta de Snapple
Snapple es una marca de tés y zumos creada en 1972 por la compañía Unadulterated Food Products. En la década de los 90 la marca se hizo con un hueco en el mercado norteamericano al margen de las grandes compañías de refrescos, apostando por una imagen alternativa y diferente. Buena parte de su éxito se debía a una original campaña publicitaria protagonizada por una de sus empleadas, Wendy Kaufman, apodada "Snapple Lady", que aparecía en los anuncios respondiendo a cartas reales de clientes de la marca. En 1994 el entonces propietario de la marca, un inversor llamado Thomas H. Lee, vendió Snapple a la compañía alimentaria Quaker Oats Company, famosa por sus productos para el desayuno, por 1700 millones de dólares. Quaker Oats introdujo una serie de cambios tratando de abrir la marca a un público más amplio: despidió a Kaufman, optando por una estrategia publicitaria mucho más convencional; llevó a sus productos, que hasta entonces se vendían en pequeñas tiendas de alimentación o establecimientos de delicatessen, a las estanterías de los grandes supermercados; e introdujo cambios en la fórmula de las bebidas, alterando su sabor para hacerlo más próximo al de los refrescos tradicionales. Como consecuencia, las ventas se desplomaron; los consumidores habituales se sintieron traicionados y dejaron de comprarlas, y el gran público al que se intentaba atraer no mostró interés. En 1997, tras solo 27 meses, Quaker Oats vendía Snapple a Triarc (la compañía madre de la famosa cadena de restaurantes Wendy's) por solo 300 millones de dólares, 1400 menos de lo que le había costado, lo que suponía unas pérdidas de más de 1'5 millones de dólares por cada día que había sido dueña de la marca.
El colapso de Circuit City
A principios de la década de los 2000 Circuit City era una de las grandes cadenas de venta de productos electrónicos de los Estados Unidos. Sin embargo, a su directiva le parecía que los beneficios no eran lo suficientemente altos, así que en 2007 introdujo una serie de cambios con el objetivo de abaratar costes. Primero anunció que iban a cerrar 69 de sus tiendas (62 de ellas en Canadá) y un centro de distribución. Luego, anunció la marcha de su director financiero Michael Foss. Y finalmente anunció que el salario base de sus empleados bajaba de 8'75 a 7'40 dólares la hora, y que despedía a 3400 trabajadores. Pero esos 3400 trabajadores despedidos no eran contratados recientes ni los de menor experiencia; al contrario, eran empleados de los más veteranos y más cualificados, y que, por lo tanto, tenían los sueldos más altos. Eso si, la empresa les ofrecía volver a contratarlos unas semanas más tarde con el sueldo de un recién contratado. Como era de esperar la mayoría no quiso regresar y prefirió buscar empleo en otras compañías, así que Circuit City ocupó sus vacantes con empleados recién contratados que cobraban significativamente menos. Y eso fue su perdición. Atentos solo a los costes monetarios, se olvidaron de considerar el coste en experiencia y conocimientos. Los clientes que acudían a Circuit City a gastarse cientos o miles de dólares en una televisión o en un equipo de sonido esperaban encontrar empleados que pudieran aconsejarles la mejor opción. Y en su lugar encontraban empleados noveles, mal pagados, poco motivados y desconocedores de los productos que estaban vendiendo. Las ventas cayeron drásticamente; muchos clientes preferían irse a otras tiendas de la competencia, como Best Buy. En noviembre de 2008, apenas año y medio después de los despidos, Circuit City se declaraba en bancarrota, que sería definitiva en enero del año siguiente.
Atari y ET el extraterrestre
A principios de los 80 la compañía Atari, propiedad de Warner Communications, era la gran dominadora del mercado de consolas y videojuegos. A finales de 1982 quiso aprovechar el gran éxito de ET el extraterrestre y pagó la nada despreciable suma de 25 millones de dólares por los derechos para lanzar un juego protagonizado por el personaje para su consola de más éxito, la Atari 2600. La empresa encargó el juego a un diseñador llamado Howard Scott Warshaw, que había tenido bastante éxito con la adaptación de En busca del arca perdida. Pero lo hizo advirtiendo a Warshaw que el juego debía estar listo para las Navidades, época en la que se producía una parte significativa de las ventas anuales de videojuegos. Eso le dejaba solo cinco semanas para tener el juego listo, cuando lo habitual era que el proceso tardara entre nueve meses y un año. Warshaw logró terminar el juego a tiempo, pero como era de esperar con tanta premura adolecía de numerosos defectos y errores, además de que era bastante aburrido y de difícil jugabilidad. Aún así, Atari, en un alarde de optimismo, fabricó cuatro millones de copias. Aunque en un principio las ventas del juego fueron bastante buenas, muy pronto se desplomaron en cuanto se hicieron públicas sus deficiencias. Al final, Atari consiguió vender apenas 1'5 millones de unidades y supuso un fracaso enorme, que unido a otros reveses económicos hizo que Atari terminara 1983 con unas pérdidas superiores a los 500 millones de dólares. No fue un caso único; en ese año el mercado de los videojuegos colapsó en la llamada Crisis del videojuego de 1983, que provocó una caida de los beneficios del sector en un 97% y la bancarrota de varias empresas fabricantes de cosolas y de videojuegos. En 1984 la Warner, cuyas acciones se habían devaluado un 66% por la crisis, vendió las divisiones de consolas y videojuegos a Jack Tramiel, fundador de uno de sus principales competidores, Commodore.
El discurso de Ratner
Gerald Ratner convirtió el negocio familiar de joyería en una cadena internacional bajo marcas como Ratner's, H. Samuel, Ernest Jones, Kay Jewellers o Watches of Switzerland. A pesar de algunas críticas que tachaban sus productos de "vulgares" la cadena se volvió muy popular gracias en buena parte a sus competitivos precios. Al menos, hasta el 23 de abril de 1991, cuando Ratner pronunció una conferencia en el Royal Albert Hall de Londres durante un encuentro del Institute of Directors (una asociación profesional de directores de compañías, altos ejecutivos y emprendedores). Durante su alocución, Ratner se dedicó a bromear sobre la mala calidad de algunos de los productos que vendía su compañía. La gente dice "¿Como puedes vender esto a un precio tan bajo?" Y yo respondo "Porque es una completa basura", fue una de sus frases más recordadas. También bromeó acerca de uno de los modelos de pendientes que vendía diciendo "Cuestan menos que un bocadillo de marisco de Marks and Spencer's, pero tengo que decir que probablemente el bocadillo durará más que los pendientes". Estos comentarios, obviamente, enfurecieron a los clientes de sus tiendas. A pesar de que Ratner se disculpó públicamente en televisión las ventas de la cadena cayeron en picado y el valor del grupo se desplomó en más de 500 millones de libras, llegando al borde del colapso. Ratner tuvo que nombrar a un presidente al frente de la compañía para calmar los ánimos, y acabó siendo expulsado de la directiva del grupo a finales de 1992. En 1993 Ratner's cambió su nombre por el de Signet Group para distanciarse completamente de la mala imagen que arrastraba. Aún hoy en día se utiliza en el Reino Unido la expresión "Hacer un Ratner" para referirse a cualquiera que hace comentarios innecesarios y peyorativos contra su propia empresa.
Los colchones y el 11-S
Corría el año 2016 cuando a una tienda de colchones de San Antonio (Texas) llamada Miracle Mattress se le ocurrió lanzar lo que ellos llamaron "Oferta de las Torres Gemelas", una gran oferta con generosos descuentos que daría comienzo precisamente el 11 de septiembre. Si ya el nombre y la fecha elegidos eran un tanto controvertidos, lo peor llegó con el anuncio que la tienda colgó en sus redes sociales para publicitar el evento. El anuncio, rodado y protagonizado por la hija del propietario, parodiaba abiertamente los atentados del 11-S, hasta el punto de que terminaba con varios empleados de la tienda derribando dos torres de colchones. Decir que el anuncio causó indignación es quedarse cortos. El video no tardó en hacerse viral y la tienda recibió una oleada de quejas. Los teléfonos se vieron saturados con llamadas de protesta y sus redes sociales se llenaron de mensajes con críticas, insultos e incluso amenazas. El dueño de la tienda tuvo que salir públicamente a disculparse, calificando el anuncio de "terrible error" y anunciando que la tienda permanecería "indefinidamente" cerrada, un "indefinidamente" que pasaría a ser "definitivamente" ya que la tienda, perseguida porla infamia, nunca volvería a abrir.
El infame Skype 8.0
El programa de videoconferencia Skype, desarrollado en 2003 por un grupo de programadores daneses y estonios, se convirtió en uno de los favoritos del Internet de principios del siglo XXI. Rápido, sencillo, eficaz, fiable (y gratuito), permitía no solo videollamadas, también mensajería instantánea, transferencia de archivos e incluso llamadas de voz a teléfonos convencionales. En su punto álgido llegó a tener 300 millones de usuarios por todo el mundo. Hasta que en 2011 Microsoft se hizo con su empresa matriz, Skype Technologies, y comenzó a introducir cambios para integrarlo en sus productos y convertirlo en el sustituto de su servicio Microsoft Live Messenger. Y en 2017, lanzó la versión 8.0 del programa. Los usuarios que esperaban el mismo programa ágil y sencillo se llevaron un chasco. Un menu recargado y confuso, con colores estridentes, opciones cambiadas de lugar, añadidos innecesarios que nadie había pedido (emojis, animaciones, una función "Highlights" similar a las "Stories" de Instagram...). Para colmo, Skype ya no funcionaba tan bien: tardaba más en conectar, y esta nueva versión era mucho más pesada que las anteriores; ocupaba mucho más espacio y recursos para una peor operatividad. Y encima, en 2018 Microsoft anunció que las anteriores versiones quedarían desactivadas en septiembre de ese año: el que quisiera usar Skype debería obligatoriamente actualizar su versión. Aunque las numerosas quejas llevaron a la compañía a rectificar algunos puntos (retrasando algo la migración a Skype 8 y eliminando la función "Highlights") una parte muy significativa de su base de usuarios había perdido la confianza en ellos y había buscado otras alternativas. Cuando la epidemia del coronavirus estalló en 2020 disparando la demanda de videoconferencias, Skype se vio relegada en favor de otras opciones como Zoom, Google Meet o la propia Microsoft Teams. La continua pérdida de usuarios y el crecimiento de Microsoft Teams llevaron a la compañía a anunciar la retirada de la aplicación para mayo de 2025, sustituida por la versión gratuita de Teams.
La web Digg se lanzó en 2004 como un portal de noticias, fundamentalmente sobre ciencia y tecnología, democrático y participativo. La gente podía enviar enlaces a noticias y artículos que eran votados por los visitantes del sitio, a favor o en contra. Cuantos más votos a favor recibiera una noticia, más arriba aparecía en las listas; si recibía suficiente apoyo, aparecía en portada. Al público le encantó su sencillez y su representatividad. Las versiones 2.0 y 3.0 mejoraron incluso las prestaciones de la página: listas de amigos, división de las noticias en secciones. En 2008 Digg.com recibía más de 230 millones de visitas al año, y su influencia era tal que las páginas que aparecían en sus listas notaban un súbito aumento de tráfico. Llegó a estar en negociaciones avanzadas para su venta a Google, aunque finalmente el trato no llegó a cerrarse. Y llegó 2010 y el anuncio de la versión 4.0. De ella dijo Jay Adelson, uno de los fundadores de Digg y su presidente desde su creación, que "lo iba a cambiar todo", lo que ya despertó cierta inquietud entre los visitantes. El propio Adelson abandonó la compañía meses antes de que llegara dicha actualización, supuestamente para "buscar otras oportunidades de negocio". Digg 4.0 se hizo público a finales de agosto de 2010 y recibió de inmediato una respuesta negativa de los usuarios de la página. No era solo una actualización, era una reescritura total del sitio, y eso trajo consigo numerosos errores y fallos: enlaces caídos, fallos en las bases de datos, una lentitud extrema y caídas constantes de la página. Además, se eliminaba la posibilidad de votar negativo a los contenidos (impidiendo que los usuarios rechazaran contenido irrelevante o publicidad) y, para contentar a inversores y anunciantes, implantó un sistema automatizado de fuentes que permitía a medios influyentes y grandes corporaciones publicar directamente en primera página, privando en la práctica a los visitantes de elegir el contenido destacado. Habían eliminado todo lo que hacía de Digg un sitio diferente, todo lo que lo había convertido en un éxito. Como consecuencia se produjo un éxodo de visitantes hacia otras páginas como Reddit, que pasó de ser una web secundaria a absorber a buena parte de los seguidores de Digg. En su primer mes el tráfico hacia su página se redujo un 26%, y la caída continuó constante. En julio de 2012 el número de visitantes había caído un 90% y Digg.com, que había llegado a estar valorada en 160 millones de dólares, fue vendida por apenas medio millón a una compañía de capital riesgo llamada Betaworks Studio.

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