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| La Masacre de Grattan (Lewis Rothe, c. 1920) |
Durante el periodo 1845-1856 una terrible sequía azotó la región de las Grandes Llanuras. La escasez de vegetación provocó una caída del número de búfalos, pilar fundamental de la alimentación de las tribus indias de las Llanuras, que se vieron abocadas a la hambruna. Así lo admitieron los agentes indios (los funcionarios autorizados a interactuar con los nativos en nombre del gobierno norteamericano), que en 1853 reconocían que, debido a la escasez de búfalos, buena parte de los cheyennes, arapahoes y sioux pasaban hambre.
En el verano de 1854 un numeroso grupo de indios de la tribu lakota acamparon no muy lejos de Fort Laramie, un puesto comercial y emplazamiento militar construido en la confluencia de los ríos Laramie y North Platte, en el actual estado de Wyoming. Eran varios miles, fundamentalmente oglalas y sichanju (dos de las principales ramas de los lakota), aunque había también un cierto número de individuos de otros grupos de la misma tribu como los miniconjou, y también algunas familias cheyennes y arapahoes. Se habían concentrado allí en virtud de los términos del Tratado de Fort Laramie (1851), firmado entre el gobierno norteamericano y las principales tribus indias del norte de las Grandes Llanuras, con el objetivo de mantener la paz en un momento en el que miles de colonos cruzaban aquellos territorios rumbo a la costa Oeste. Uno de los apartados del Tratado establecía que el gobierno norteamericano entregaría a los indios cada año mercancías, productos agrícolas y animales domésticos por valor de 50000 $, una ayuda que en aquellos días resultaba vital para ellos.
A mediados de agosto pasó por la zona una caravana de colonos, mayormente inmigrantes de origen danés y religión mormona, que se dirigían al Oeste siguiendo la ruta conocida como Senda de Oregón. El día 17 un indio miniconjou llamado Frente Alta disparó contra dos vacas que se habían separado de la caravana, matando a una (propiedad de un capellán mormón llamado Christian Larsen) e hiriendo a otra, propiedad de Hans Monsen, que logró regresar al campamento, donde tuvo que ser sacrificada. Al día siguiente, cuando la caravana llegó a Fort Laramie, los colonos informaron del incidente al oficial al mano de la guarnición, el teniente Hugh Fleming, al cual Larsen exigió una compensación por la pérdida de su animal.
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| Fort Laramie (Alfred Jacob Miller, 1858-1860) |
En teoría, aquel incidente debería haber sido resuelto por el agente indio de la zona, John Withfield. Pero Whitfield estaba ausente; había ido a recoger las anualidades debidas a los indios, y no se le esperaba hasta dentro de varios días. Así que Fleming decidió solucionar por su cuenta el problema, y convocó al fuerte al líder de los lakotas Matȟó Wayúhi (Oso Conquistador). Oso Conquistador era un hombre diplomático y prudente; quería zanjar lo antes posible todo aquel asunto antes de que fuera a mayores, así que se disculpó por lo sucedido y ofreció a Larsen uno de sus propios caballos, o una vaca del rebaño de su tribu, como compensación por su vaca. Pero Larsen rechazó ambos ofrecimientos y exigió 25$ (una suma muy elevada para la época) como indemnización. Los indios no tenían aquel dinero, al menos no hasta que John Withfield regresara, así que Oso Conquistador insistió en su ofrecimiento, sin éxito. Entonces Fleming exigió al jefe indio que además entregara a Frente Alta para ser juzgado en el fuerte; pero ahí Oso Conquistador se negó en redondo. Él no tenía autoridad sobre los miniconjou, que eran sus invitados en el campamento; entregar a uno de ellos habría sido quebrantar las tradiciones de hospitalidad de su pueblo. Así que la discusión terminó sin un acuerdo.
El día siguiente, 19 de agosto, otro de los jefes oglala, Tasunka Kokipapi (Hombre Asustado de Sus Caballos), intentó de nuevo llegar a un acuerdo, sin éxito. Después de eso, Fleming decidió que era mejor esperar al regreso de Whitfield y que él se encargara de arreglarlo. Tenía la intuición de que intentar el arresto de Frente Alta por la fuerza acabaría desencadenando un incidente violento. Sin embargo, entonces intervino otro de los protagonistas de este suceso, el teniente Grattan.
John Lawrence Grattan era un joven teniente de 24 años procedente de una humilde familia de Vermont. Se había licenciado el año anterior en la prestigiosa academia militar de West Point, con un expediente bastante mediocre: había tenido que repetir un año y había sido el número 36 de los 55 miembros de su promoción. Con tan pobres calificaciones aún no había conseguido un destino definitivo, y había sido asignado como subteniente supernumerario (cargo temporal y sin funciones) a la Compañía G del 6º Regimiento de Infantería. No caía demasiado bien en Fort Laramie; se había incorporado a su puesto en noviembre de 1853, con más de un mes de retraso con respecto a la fecha prevista, y se había ganado una reputación de bravucón y jactancioso. Carecía de experiencia real en combate y nunca había tratado con los indios, hacia los que sentía un evidente desdén, y también hacia sus habilidades como guerreros, llegando a decir que él era capaz de derrotar a toda la nación cheyenne con solo diez soldados.
Grattan se opuso rotundamente a las intenciones de Fleming de esperar la llegada de Whitfield, afirmando que debían actuar con contundencia para evitar nuevas insubordinaciones de los indios. Ante su insistencia, Fleming dio su brazo a torcer y autorizó a Grattan a ponerse al frente de un pequeño destacamento de soldados y acudir al campamento indio para arrestar a Frente Alta. Grattan partió poco después al frente de 29 militares (un sargento, un cabo y 27 soldados), pese a que Fleming solo le había autorizado a llevarse una veintena, además de un par de pequeñas piezas de artillería, dos obuses de 12 libras. La mayoría eran inmigrantes de origen europeo, y aunque algunos eran veteranos, una buena parte de ellos eran reclutas con menos de un año de experiencia. Además, llevaban con ellos a un intérprete, un mestizo franco-indio llamado Lucien Auguste. Varios soldados veteranos del fuerte habían rechazado ofrecerse como voluntarios por las dudas que les despertaba el liderazgo de Grattan; de hecho más tarde uno de ellos diría que el subteniente "sin duda partía con la intención de provocar una pelea con los indios y estaba dispuesto a capturar a su hombre a cualquier precio". Probablemente pensaba que el haber liderado una misión exitosa contra los indios quedaría bien en su por otra parte escueto expediente militar.
El grupo de Grattan se encaminó al campamento indio, parando de camino en Gratiot Houses, un puesto de compraventa de pieles donde se almacenaba parte de la mercancía que iba a ser entregada a los indios, y más tarde en un puesto comercial avanzado cerca ya del campamento indio, propiedad de un comerciante llamado James Bordeaux que estaba acostumbrado a tratar con los nativos. Bordeaux aconsejó a Grattan tratar directamente con Oso Conquistador y los demás jefes y dejar que ellos manejaran la situación. Sin embargo, Grattan no hizo caso: se dirigió directamente al alojamiento de Frente Alta y le ordenó entregarse; pero Frente Alta, que no se fiaba de los soldados, se negó. Es probable que para entonces la resolución de Grattan empezara a flaquear al darse cuenta de la verdadera magnitud del campamento, que había infravalorado seriamente: en aquel momento había allí acampados en torno a cinco mil indios, de los que una cuarta parte eran guerreros.
| Maȟpíya Lúta (Nube Roja) (1822-1909) |
Grattan entonces colocó a sus hombres frente a donde se encontraba Frente Alta (un movimiento que Bordeaux le había desaconsejado vivamente) y se dirigió a parlamentar con los jefes; además de Oso Conquistador estaban Hombre Asustado de Sus Caballos, Pequeño Trueno y Gran Partidario. Sin embargo, ahí Grattan se encontró con otro problema: Lucien Auguste. El intérprete no era un sujeto muy de fiar; los lakotas le aborrecían abiertamente, y tenía unos conocimientos muy limitados de su idioma, además de desconocer otros dialectos de las llanuras. Había estado bebiendo durante todo el camino desde el fuerte hasta el campamento indio, dedicándose a amenazar y a insultar a todos los indios con los que se encontraban por el camino, diciéndoles que sus guerreros eran débiles como mujeres y que los soldados iban a matarlos a todos. Cuando llegaron a su destino estaba tan borracho que el propio Grattan tuvo que quitarle la botella y reprenderlo muy severamente.
Comenzaron así las negociaciones entre Grattan y los indios, sin que ninguno quisiera moverse de sus posiciones: Grattan insistía en que los indios debían entregarle a Frente Alta, y Oso Conquistador rechazaba su petición y seguía tratando de zanjar el incidente ofreciendo vacas o caballos como compensación. Todo esto mientras el intérprete intentaba traducir las palaras de ambos como buenamente podía, sin dejar de amenazar a los indios. Llegó un momento en que los indios, hartos de las insensateces de Lucien, fueron a buscar a James Bordeaux para que tradujera sus palabras; los indios confiaban en él porque sus relaciones siempre habían sido amigables, y además Bourdeaux estaba casado con una mujer sichangu y hablaba perfectamente su idioma. Al llegar al lugar del parlamento, Bordeaux se dio cuenta en seguida de que aquello pintaba mal. Grattan y sus hombres estaban visiblemente nerviosos, los jefes indios estaban claramente molestos con la actitud del oficial, y en las proximidades se habían reunido varios grupos de guerreros cuya expresión dejaba a las claras que no les gustaba en absoluto el modo en el que transcurrían las conversaciones. Entre los indios presentes había varios que luego serían jefes famosos, como Nube Roja, Cola Moteada o Caballo Loco (no el famoso líder que derrotó al general Custer en Little Big Horn, sino su padre). Bourdeaux, temiendo lo inevitable, regresó inmediatamente a su tienda, donde ordenó a sus empleados armarse y preparar defensas para el previsible estallido de violencia.
No se sabe exactamente lo que desencadenó el enfrentamiento; hay varias versiones de lo ocurrido. Una dice que uno de los soldados, asustado, disparó a Oso Conquistador, hiriéndolo de gravedad. Otra, que un disparo de uno de los soldados hirió a un indio, y mientras Oso Conquistador trataba de refrenar a sus hombres, Grattan ordenó a los soldados abrir fuego, hiriendo al jefe. Y una tercera dice que Oso Conquistador, tras insultar gravemente a Grattan, le propinó lo que los indios llamaban "counting coup" (tocar al enemigo con un arma, sin herirlo, como muestra de valor), a lo que el subteniente respondió disparando contra él. Sea como fuere, cuando Oso Conquistador cayó, los guerreros indios se abalanzaron contra los soldados. Grattan y once de sus hombres cayeron en los primeros momentos; los demás trataron de retroceder hasta una zona rocosa donde presentar defensa, pero indios a caballo les cortaron el paso y los abatieron. Solo sobrevivió un soldado de 25 años llamado John Cuddy, un inmigrante nacido en la ciudad irlandesa de Tipperary, quien, gravemente herido, logró ocultarse en una zanja. Allí lo encontró un indio llamado Oso Veloz, cuñado de Bourdeaux, que lo llevó hasta el puesto comercial. De allí fue llevado a Fort Laramie, donde murió dos días después a causa de sus heridas. Oso Conquistador también moriría, nueve días después, cerca del río Niobrara; fue la única baja de los indios en el incidente.
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| Memorial en recuerdo de la Masacre de Grattan |
Tras el incidente, los indios, furiosos, saquearon el puesto comercial (aunque sin dañar a Bourdeaux), Gratiot Houses y varios asentamientos más en la zona. Un grupo se dirigió hacia Fort Laramie, donde, al saber lo sucedido, Fleming se había atrincherado con las pocas tropas que le quedaban, pero finalmente desistieron de asaltar el fuerte. Tres días después, los indios habían levantado el campamento, alejándose del lugar para regresar a sus territorios de caza en las llanuras. Dado que los soldados del fuerte no se atrevían a salir, temiendo otro ataque, fueron Bordeaux y sus hombres los que recuperaron los cuerpos de los soldados, que habían sido mutilados ritualmente por los indios. El cadáver de Grattan presentaba veinticuatro heridas de flecha, y estaba tan desfigurado que solo se le pudo identificar por su reloj de bolsillo. Los cadáveres fueron enterrados en una fosa común poco profunda; tanto es así que en los años siguientes los viajeros que pasban por el lugar contaban que se podían ver cráneos y otros restos asomando de la tierra. En 1891 los cuerpos fueron exhumados y vueltos a enterrar en una fosa común en el Cementerio Nacional del Fuerte McPherson en Maxwell (Nebraska), salvo los de Grattan, enterrado en el Cementerio Nacional de Fuerte Leavenworth (Kansas). No hay constancia de lo que pasó con los cuerpos de Cuddy (cuyo nombre no figura en el memorial erigido en McPherson) y Lucien Auguste. Se cree que ambos cuerpos también fueron exhumados y que Cuddy fue enterrado en McPherson, bien en la misma fosa que sus compañeros, bien en una tumba sin nombre, mientras que Lucien puede estar enterrado en el mismo cementerio, en la sección dedicada a los exploradores civiles del ejército (aunque su nombre no aparece en ninguna tumba) o bien pudo ser enterrado por accidente con los soldados.
La prensa norteamericana llamó al incidente "La masacre de Grattan", presentándolo de manera oportunista como una emboscada de los indios y sin mencionar los sucesos que lo habían desencadenado, y el mismo Secretario de Guerra, Jefferson Davis, lo calificó como "el resultado de un plan deliberadamente organizado". El público norteamericano, indignado, exigió un castigo ejemplar contra los indios, y el Departamento de Guerra reclamó de vuelta al coronel William Selby Harney, que por entonces se encontraba en excedencia visitando a su familia en Paris, para que encabezara una expedición punitiva contra los lakota. Harney llegó a Fort Kerney (Nebraska) en agosto de 1855 y se puso al frente de un destacamento de 600 hombres de los regimientos 6º y 10º de Infantería, del 2º de Caballería y del 4º de Artillería. Con ellos partió el 24 de agosto, para castigar a los indios; cuentan que al partir dijo "Por Dios, que estoy a favor de la batalla, no de la paz". Un grupo de los indios habían buscado protección en Fort Laramie, declarándose "amistosos". Otro grupo, liderado por Pequeño Trueno, sucesor de Oso Conquistador, permanecía huido, aunque sin intención de presentar batalla.
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| General William Shelby Harney (1800-1889) |
El 3 de septiembre la columna de Harney dio con el campamento de Pequeño Trueno, donde había unas 250 personas, en un lugar llamado Blue Water Creek, cerca de donde hoy se encuentra el pueblo de Lewellen (Nebraska). Pese a que Pequeño Trueno intentó parlamentar, Harney hizo caso omiso y atacó el campamento indio en lo que luego sería conocido como Batalla de Ash Hollow. Los soldados no tuvieron piedad y mataron a cerca de un centenar de indios, de los cuales la mitad eran mujeres, niños y ancianos. Harney incluso dio orden de disparar su artillería contra un grupo de mujeres y niños que se habían refugiado en una cueva, con la excusa de que entre ellos podría haber guerreros. Más de setenta prisioneros, entre ellos Pequeño Trueno (que había resultado herido) y numerosas mujeres y niños fueron llevados a Fuerte Laramie y Fuerte Leavenworth y usados como rehenes para conseguir la entrega de los líderes presentes en la masacre de Grattan, y de otros prominentes jefes como Hoja Roja, Barbilla Larga, Alce de Pie o Pluma Roja. El resultado de la Batalla de Ash Hollow fue duramente criticado incluso desde el propio Ejército, y le valió a Shelby el apodo de "Harney el Asesino de Mujeres".
En marzo de 1856 Harney convocó a los principales líderes indios a Fort Pierre (Dakota del Sur) para hacerles firmar un tratado en los términos que el Departamento de Guerra había ordenado. El Tratado de Fort Pierre obligaba a los indios a respetar y proteger a los colonos que cruzaban las llanuras rumbo a California, a que cada tribu eligiera un líder y diez subjefes autorizados por el Gobierno norteamericano y a crear una policía india, pagada por el Gobierno, para mantener la paz y el orden dentro de las tribus.
Historiadores como Michael Griske consideran la masacre de Grattan como el punto de origen del estado de guerra intermitente entre indios y blancos que reinó en las Grandes Llanuras durante las siguientes décadas.



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