Verba volant, scripta manent

domingo, 30 de agosto de 2026

La masacre de Grattan

La Masacre de Grattan (Lewis Rothe, c. 1920)

Durante el periodo 1845-1856 una terrible sequía azotó la región de las Grandes Llanuras. La escasez de vegetación provocó una caída del número de búfalos, pilar fundamental de la alimentación de las tribus indias de las Llanuras, que se vieron abocadas a la hambruna. Así lo admitieron los agentes indios (los funcionarios autorizados a interactuar con los nativos en nombre del gobierno norteamericano), que en 1853 reconocían que, debido a la escasez de búfalos, buena parte de los cheyennes, arapahoes y sioux pasaban hambre.

En el verano de 1854 un numeroso grupo de indios de la tribu lakota acamparon no muy lejos de Fort Laramie, un puesto comercial y emplazamiento militar construido en la confluencia de los ríos Laramie y North Platte, en el actual estado de Wyoming. Eran varios miles, fundamentalmente oglalas y sichanju (dos de las principales ramas de los lakota), aunque había también un cierto número de individuos de otros grupos de la misma tribu como los miniconjou, y también algunas familias cheyennes y arapahoes. Se habían concentrado allí en virtud de los términos del Tratado de Fort Laramie (1851), firmado entre el gobierno norteamericano y las principales tribus indias del norte de las Grandes Llanuras, con el objetivo de mantener la paz en un momento en el que miles de colonos cruzaban aquellos territorios rumbo a la costa Oeste. Uno de los apartados del Tratado establecía que el gobierno norteamericano entregaría a los indios cada año mercancías, productos agrícolas y animales domésticos por valor de 50000 $, una ayuda que en aquellos días resultaba vital para ellos.

A mediados de agosto pasó por la zona una caravana de colonos, mayormente inmigrantes de origen danés y religión mormona, que se dirigían al Oeste siguiendo la ruta conocida como Senda de Oregón. El día 17 un indio miniconjou llamado Frente Alta disparó contra dos vacas que se habían separado de la caravana, matando a una (propiedad de un capellán mormón llamado Christian Larsen) e hiriendo a otra, propiedad de Hans Monsen, que logró regresar al campamento, donde tuvo que ser sacrificada. Al día siguiente, cuando la caravana llegó a Fort Laramie, los colonos informaron del incidente al oficial al mano de la guarnición, el teniente Hugh Fleming, al cual Larsen exigió una compensación por la pérdida de su animal.

Fort Laramie (Alfred Jacob Miller, 1858-1860)

En teoría, aquel incidente debería haber sido resuelto por el agente indio de la zona, John Withfield. Pero Whitfield estaba ausente; había ido a recoger las anualidades debidas a los indios, y no se le esperaba hasta dentro de varios días. Así que Fleming decidió solucionar por su cuenta el problema, y convocó al fuerte al líder de los lakotas Matȟó Wayúhi (Oso Conquistador). Oso Conquistador era un hombre diplomático y prudente; quería zanjar lo antes posible todo aquel asunto antes de que fuera a mayores, así que se disculpó por lo sucedido y ofreció a Larsen uno de sus propios caballos, o una vaca del rebaño de su tribu, como compensación por su vaca. Pero Larsen rechazó ambos ofrecimientos y exigió 25$ (una suma muy elevada para la época) como indemnización. Los indios no tenían aquel dinero, al menos no hasta que John Withfield regresara, así que Oso Conquistador insistió en su ofrecimiento, sin éxito. Entonces Fleming exigió al jefe indio que además entregara a Frente Alta para ser juzgado en el fuerte; pero ahí Oso Conquistador se negó en redondo. Él no tenía autoridad sobre los miniconjou, que eran sus invitados en el campamento; entregar a uno de ellos habría sido quebrantar las tradiciones de hospitalidad de su pueblo. Así que la discusión terminó sin un acuerdo.

El día siguiente, 19 de agosto, otro de los jefes oglala, Tasunka Kokipapi (Hombre Asustado de Sus Caballos), intentó de nuevo llegar a un acuerdo, sin éxito. Después de eso, Fleming decidió que era mejor esperar al regreso de Whitfield y que él se encargara de arreglarlo. Tenía la intuición de que intentar el arresto de Frente Alta por la fuerza acabaría desencadenando un incidente violento. Sin embargo, entonces intervino otro de los protagonistas de este suceso, el teniente Grattan.

John Lawrence Grattan era un joven teniente de 24 años procedente de una humilde familia de Vermont. Se había licenciado el año anterior en la prestigiosa academia militar de West Point, con un expediente bastante mediocre: había tenido que repetir un año y había sido el número 36 de los 55 miembros de su promoción. Con tan pobres calificaciones aún no había conseguido un destino definitivo, y había sido asignado como subteniente supernumerario (cargo temporal y sin funciones) a la Compañía G del 6º Regimiento de Infantería. No caía demasiado bien en Fort Laramie; se había incorporado a su puesto en noviembre de 1853, con más de un mes de retraso con respecto a la fecha prevista, y se había ganado una reputación de bravucón y jactancioso. Carecía de experiencia real en combate y nunca había tratado con los indios, hacia los que sentía un evidente desdén, y también hacia sus habilidades como guerreros, llegando a decir que él era capaz de derrotar a toda la nación cheyenne con solo diez soldados.

Grattan se opuso rotundamente a las intenciones de Fleming de esperar la llegada de Whitfield, afirmando que debían actuar con contundencia para evitar nuevas insubordinaciones de los indios. Ante su insistencia, Fleming dio su brazo a torcer y autorizó a Grattan a ponerse al frente de un pequeño destacamento de soldados y acudir al campamento indio para arrestar a Frente Alta. Grattan partió poco después al frente de 29 militares (un sargento, un cabo y 27 soldados), pese a que Fleming solo le había autorizado a llevarse una veintena, además de un par de pequeñas piezas de artillería, dos obuses de 12 libras. La mayoría eran inmigrantes de origen europeo, y aunque algunos eran veteranos, una buena parte de ellos eran reclutas con menos de un año de experiencia. Además, llevaban con ellos a un intérprete, un mestizo franco-indio llamado Lucien Auguste. Varios soldados veteranos del fuerte habían rechazado ofrecerse como voluntarios por las dudas que les despertaba el liderazgo de Grattan; de hecho más tarde uno de ellos diría que el subteniente "sin duda partía con la intención de provocar una pelea con los indios y estaba dispuesto a capturar a su hombre a cualquier precio". Probablemente pensaba que el haber liderado una misión exitosa contra los indios quedaría bien en su por otra parte escueto expediente militar.

El grupo de Grattan se encaminó al campamento indio, parando de camino en Gratiot Houses, un puesto de compraventa de pieles donde se almacenaba parte de la mercancía que iba a ser entregada a los indios, y más tarde en un puesto comercial avanzado cerca ya del campamento indio, propiedad de un comerciante llamado James Bordeaux que estaba acostumbrado a tratar con los nativos. Bordeaux aconsejó a Grattan tratar directamente con Oso Conquistador y los demás jefes y dejar que ellos manejaran la situación. Sin embargo, Grattan no hizo caso: se dirigió directamente al alojamiento de Frente Alta y le ordenó entregarse; pero Frente Alta, que no se fiaba de los soldados, se negó. Es probable que para entonces la resolución de Grattan empezara a flaquear al darse cuenta de la verdadera magnitud del campamento, que había infravalorado seriamente: en aquel momento había allí acampados en torno a cinco mil indios, de los que una cuarta parte eran guerreros.

Maȟpíya Lúta (Nube Roja) (1822-1909)

Grattan entonces colocó a sus hombres frente a donde se encontraba Frente Alta (un movimiento que Bordeaux le había desaconsejado vivamente) y se dirigió a parlamentar con los jefes; además de Oso Conquistador estaban Hombre Asustado de Sus Caballos, Pequeño Trueno y Gran Partidario. Sin embargo, ahí Grattan se encontró con otro problema: Lucien Auguste. El intérprete no era un sujeto muy de fiar; los lakotas le aborrecían abiertamente, y tenía unos conocimientos muy limitados de su idioma, además de desconocer otros dialectos de las llanuras. Había estado bebiendo durante todo el camino desde el fuerte hasta el campamento indio, dedicándose a amenazar y a insultar a todos los indios con los que se encontraban por el camino, diciéndoles que sus guerreros eran débiles como mujeres y que los soldados iban a matarlos a todos. Cuando llegaron a su destino estaba tan borracho que el propio Grattan tuvo que quitarle la botella y reprenderlo muy severamente.

Comenzaron así las negociaciones entre Grattan y los indios, sin que ninguno quisiera moverse de sus posiciones: Grattan insistía en que los indios debían entregarle a Frente Alta, y Oso Conquistador rechazaba su petición y seguía tratando de zanjar el incidente ofreciendo vacas o caballos como compensación. Todo esto mientras el intérprete intentaba traducir las palaras de ambos como buenamente podía, sin dejar de amenazar a los indios. Llegó un momento en que los indios, hartos de las insensateces de Lucien, fueron a buscar a James Bordeaux para que tradujera sus palabras; los indios confiaban en él porque sus relaciones siempre habían sido amigables, y además Bourdeaux estaba casado con una mujer sichangu y hablaba perfectamente su idioma. Al llegar al lugar del parlamento, Bordeaux se dio cuenta en seguida de que aquello pintaba mal. Grattan y sus hombres estaban visiblemente nerviosos, los jefes indios estaban claramente molestos con la actitud del oficial, y en las proximidades se habían reunido varios grupos de guerreros cuya expresión dejaba a las claras que no les gustaba en absoluto el modo en el que transcurrían las conversaciones. Entre los indios presentes había varios que luego serían jefes famosos, como Nube Roja, Cola Moteada o Caballo Loco (no el famoso líder que derrotó al general Custer en Little Big Horn, sino su padre). Bourdeaux, temiendo lo inevitable, regresó inmediatamente a su tienda, donde ordenó a sus empleados armarse y preparar defensas para el previsible estallido de violencia.

No se sabe exactamente lo que desencadenó el enfrentamiento; hay varias versiones de lo ocurrido. Una dice que uno de los soldados, asustado, disparó a Oso Conquistador, hiriéndolo de gravedad. Otra, que un disparo de uno de los soldados hirió a un indio, y mientras Oso Conquistador trataba de refrenar a sus hombres, Grattan ordenó a los soldados abrir fuego, hiriendo al jefe. Y una tercera dice que Oso Conquistador, tras insultar gravemente a Grattan, le propinó lo que los indios llamaban "counting coup" (tocar al enemigo con un arma, sin herirlo, como muestra de valor), a lo que el subteniente respondió disparando contra él. Sea como fuere, cuando Oso Conquistador cayó, los guerreros indios se abalanzaron contra los soldados. Grattan y once de sus hombres cayeron en los primeros momentos; los demás trataron de retroceder hasta una zona rocosa donde presentar defensa, pero indios a caballo les cortaron el paso y los abatieron. Solo sobrevivió un soldado de 25 años llamado John Cuddy, un inmigrante nacido en la ciudad irlandesa de Tipperary, quien, gravemente herido, logró ocultarse en una zanja. Allí lo encontró un indio llamado Oso Veloz, cuñado de Bourdeaux, que lo llevó hasta el puesto comercial. De allí fue llevado a Fort Laramie, donde murió dos días después a causa de sus heridas. Oso Conquistador también moriría, nueve días después, cerca del río Niobrara; fue la única baja de los indios en el incidente.

Memorial en recuerdo de la Masacre de Grattan

Tras el incidente, los indios, furiosos, saquearon el puesto comercial (aunque sin dañar a Bourdeaux), Gratiot Houses y varios asentamientos más en la zona. Un grupo se dirigió hacia Fort Laramie, donde, al saber lo sucedido, Fleming se había atrincherado con las pocas tropas que le quedaban, pero finalmente desistieron de asaltar el fuerte. Tres días después, los indios habían levantado el campamento, alejándose del lugar para regresar a sus territorios de caza en las llanuras. Dado que los soldados del fuerte no se atrevían a salir, temiendo otro ataque, fueron Bordeaux y sus hombres los que recuperaron los cuerpos de los soldados, que habían sido mutilados ritualmente por los indios. El cadáver de Grattan presentaba veinticuatro heridas de flecha, y estaba tan desfigurado que solo se le pudo identificar por su reloj de bolsillo. Los cadáveres fueron enterrados en una fosa común poco profunda; tanto es así que en los años siguientes los viajeros que pasban por el lugar contaban que se podían ver cráneos y otros restos asomando de la tierra. En 1891 los cuerpos fueron exhumados y vueltos a enterrar en una fosa común en el Cementerio Nacional del Fuerte McPherson en Maxwell (Nebraska), salvo los de Grattan, enterrado en el Cementerio Nacional de Fuerte Leavenworth (Kansas). No hay constancia de lo que pasó con los cuerpos de Cuddy (cuyo nombre no figura en el memorial erigido en McPherson) y Lucien Auguste. Se cree que ambos cuerpos también fueron exhumados y que Cuddy fue enterrado en McPherson, bien en la misma fosa que sus compañeros, bien en una tumba sin nombre, mientras que Lucien puede estar enterrado en el mismo cementerio, en la sección dedicada a los exploradores civiles del ejército (aunque su nombre no aparece en ninguna tumba) o bien pudo ser enterrado por accidente con los soldados.

La prensa norteamericana llamó al incidente "La masacre de Grattan", presentándolo de manera oportunista como una emboscada de los indios y sin mencionar los sucesos que lo habían desencadenado, y el mismo Secretario de Guerra, Jefferson Davis, lo calificó como "el resultado de un plan deliberadamente organizado". El público norteamericano, indignado, exigió un castigo ejemplar contra los indios, y el Departamento de Guerra reclamó de vuelta al coronel William Selby Harney, que por entonces se encontraba en excedencia visitando a su familia en Paris, para que encabezara una expedición punitiva contra los lakota. Harney llegó a Fort Kerney (Nebraska) en agosto de 1855 y se puso al frente de un destacamento de 600 hombres de los regimientos 6º y 10º de Infantería, del 2º de Caballería y del 4º de Artillería. Con ellos partió el 24 de agosto, para castigar a los indios; cuentan que al partir dijo "Por Dios, que estoy a favor de la batalla, no de la paz". Un grupo de los indios habían buscado protección en Fort Laramie, declarándose "amistosos". Otro grupo, liderado por Pequeño Trueno, sucesor de Oso Conquistador, permanecía huido, aunque sin intención de presentar batalla.

General William Shelby Harney (1800-1889)

El 3 de septiembre la columna de Harney dio con el campamento de Pequeño Trueno, donde había unas 250 personas, en un lugar llamado Blue Water Creek, cerca de donde hoy se encuentra el pueblo de Lewellen (Nebraska). Pese a que Pequeño Trueno intentó parlamentar, Harney hizo caso omiso y atacó el campamento indio en lo que luego sería conocido como Batalla de Ash Hollow. Los soldados no tuvieron piedad y mataron a cerca de un centenar de indios, de los cuales la mitad eran mujeres, niños y ancianos. Harney incluso dio orden de disparar su artillería contra un grupo de mujeres y niños que se habían refugiado en una cueva, con la excusa de que entre ellos podría haber guerreros. Más de setenta prisioneros, entre ellos Pequeño Trueno (que había resultado herido) y numerosas mujeres y niños fueron llevados a Fuerte Laramie y Fuerte Leavenworth y usados como rehenes para conseguir la entrega de los líderes presentes en la masacre de Grattan, y de otros prominentes jefes como Hoja Roja, Barbilla Larga, Alce de Pie o Pluma Roja. El resultado de la Batalla de Ash Hollow fue duramente criticado incluso desde el propio Ejército, y le valió a Shelby el apodo de "Harney el Asesino de Mujeres".

En marzo de 1856 Harney convocó a los principales líderes indios a Fort Pierre (Dakota del Sur) para hacerles firmar un tratado en los términos que el Departamento de Guerra había ordenado. El Tratado de Fort Pierre obligaba a los indios a respetar y proteger a los colonos que cruzaban las llanuras rumbo a California, a que cada tribu eligiera un líder y diez subjefes autorizados por el Gobierno norteamericano y a crear una policía india, pagada por el Gobierno, para mantener la paz y el orden dentro de las tribus.

Historiadores como Michael Griske consideran la masacre de Grattan como el punto de origen del estado de guerra intermitente entre indios y blancos que reinó en las Grandes Llanuras durante las siguientes décadas.

domingo, 23 de agosto de 2026

La Biblia del Diablo

Codex Gigas

El Codex Gigas (literalmente, "Códice Gigante") es sin duda uno de los manuscritos medievales más singulares que han llegado hasta nuestros días. Para empezar, por su descomunal tamaño, que hace justicia a su apodo: 310 páginas de pergamino, con unas dimensiones de 90x50'5x22 centímetros, con un peso de casi 75 kilos y un total de 142'6 metros cuadrados de superficie; aproximadamente, el pergamino obtenido de unos 160 asnos o becerros. Unas páginas que además están decoradas con tinta roja, azul, amarilla, verde y dorada, y con unas peculiares miniaturas; no está tan recargada de imágenes como otras biblias de la misma época, pero las que tiene no son nada convencionales. Especialmente, el insólito retrato del Diablo que aparece, a página completa, en el folio 290, con lengua bífida y garras rojas, y que le da al manuscrito otro de los nombres por los que es conocido: la Biblia del Diablo.

El Codex Gigas fue escrito en algún momento de principios del siglo XIII en el monasterio benedictino de Podlažice, en la localidad bohemia de Chrast (en la actual República Checa), aunque algunos investigadores han puesto en duda que un monasterio humilde como aquel hubiera dispuesto de los recursos necesarios para emprender una tarea tan formidable como la confección de este manuscrito. Probablemente, entre 1204, año en el que San Procopio, natural de Bohemia, fue canonizado (algo que figura en el calendario del Codex) y 1230, año de la muerte del rey de Bohemia Otakar I (que no es mencionado en la necrológica). Como autor en el propio libro figura la firma de un tal Hermanus Inclusus (Hermann el Recluso); en aquella época, el término Inclusus hacía referencia a un monje que se aislaba completamente del mundo como método de penitencia. Se ha discutido mucho a lo largo de los siglos si de verdad una obra de tal magnitud era en realidad creación de una sola persona; pero un estudio publicado en 2006 concluía que, dado la uniformidad de la letra y de la tinta (hecha a partir de agallas de roble), y la ausencia de discontinuidades, muy probablemente la misma mano redactó todo el manuscrito de principio a fin.

El famoso retrato del Diablo

Aunque se lo llama a menudo "Biblia", el Codex Gigas es mucho más que una simple biblia. Es un monumental y un tanto excéntrico compendio de información. Está, por supuesto, la Biblia, que ocupa cerca de la mitad del libro. Concretamente, es la versión de la Vulgata (traducción al latín llevada a cabo por san Jerónimo en el siglo IV), excepto, curiosamente, por dos de sus libros, los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que están tomados de una versión anterior, la Vetus Latina (siglo III). También están las Etimologías de San Isidoro de Sevilla, una recopilación enciclopédica del conocimiento de la Edad Media; la Chronica Boemorum, una historia de Bohemia escrita por el historiador Cosmas de Praga en el siglo XII; dos tratados del historiador judeorromano Flavio Josefo, Antigüedades judías y La guerra de los judíos; varias obras sobre medicina, que incluyen una versión del Ars Medicinae (una recopilación de textos médicos ampliamente difundida durante la Edad Media) y dos tratados del monje y médico Constantino el Africano (1020-1087); fórmulas mágicas y de exorcismo; y otros documentos como una lista de los monjes de Podlažice y un calendario con una necrológica. También aparecen dos alfabetos hebreos y muestras de cirílico antiguo y glagolítico (el alfabeto eslavo más antiguo conocido), lo que indicaría que el Codex también se usaba como obra de referencia lingüística.

Sobre el origen del Codex Gigas hay una leyenda que cuenta que su autor, tras transgredir las normas de los benedictinos, fue condenado a ser emparedado vivo. Para huir de tal destino, propuso al abad un desafío imposible: para honra del monasterio, se comprometía a escribir en una sola noche una obra colosal, que incluiría la Biblia completa y toda la sabiduría humana. Pero ya avanzada la noche, al darse cuenta de que no sería capaz de completar su tarea, el monje, desesperado, pidió ayuda al mismísimo Lucifer, el cual aceptó terminar el libro a cambio del alma del monje y de que su retrato figurara en la obra. Probablemente toda la leyenda derive de una errónea interpretación de la palabra Inclusus que acompaña al nombre del autor. Eso si, la formidable tarea costó más de una noche; se estima que la redacción completa del libro le llevó al escriba entre veinte y treinta años de su vida.

La antigua Abadía cisterciense de Sedlec

El Codex permaneció en el monasterio de Podlažice (que sería destruido durante las guerras husitas en el siglo XV) hasta 1295. En ese año, debido a las grandes deudas del monasterio, y a instancias del obispo de Praga, Gregorio de Valdek, los monjes venden el manuscrito al monasterio cisterciense de Sedlec, donde permanece casi un siglo; en esa época ya tenía una notable fama y algunos se referían a él como "la octava maravilla del mundo". A finales del siglo XIV la orden benedictina reclama la devolución del Codex, que pasa a ser custodiado en el monasterio de Břevnov, primero, y a partir de 1477 en el monasterio de Broumov, hasta que a finales del siglo XVI se interesa por él el emperador Rodolfo II de Habsburgo.

Rodolfo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, archiduque de Austria y rey de Hungría y Bohemia, fue un personaje curioso. Excéntrico, enfermizo y propenso a la depresión y a los cambios de humor, era un apasionado de la alquimia, la magia o la astrología, y también un ávido coleccionista: libros raros (sobre todo relacionados con lo oculto), objetos mecánicos, monedas, joyas, incluso personas con enanismo (con las que llegó a organizar un regimiento) o malformaciones físicas. Rodolfo se obsesionó con poseer el Codex Gigas, y consiguió, tras numerosas concesiones y donativos a los monjes de Broumov, que estos le cedieran el libro, que se llevó a su castillo de Praga, donde según cuentan sentía tal fijación por el libro que llegaba a veces a dormir cubierto con sus páginas. Por comportamientos extravagantes como este la familia de Rodolfo lo declaró loco y en 1611 lo depuso, sentando en el trono a su hermano Matías II. Rodolfo moriría apenas unos meses más tarde, y sus colecciones permanecieron en el castillo de Praga. 

El edificio principal de la Biblioteca Nacional de Suecia

En 1618 estallaba la Guerra de los Treinta Años que enfrentaba por un lado a los Habsburgo y sus aliados, mayoritariamente católicos, contra una coalición fundamentalmente protestante. En 1648, ya en los últimos compases del conflicto, las tropas suecas mandadas por el general de origen alemán Hans Christoff von Königsmarck conquistaban parte de Praga, y entre el botín que capturaron estaban el Codex Gigas y el Codex Argenteus (una traducción de los cuatro Evangelios a la lengua gótica, datada en el siglo VI y escrita con tinta de oro y plata). Ambos libros fueron enviados a Suecia y ofrecidos como regalo a la reina Cristina, que los incorporó a su amplísima biblioteca personal. En 1654 la reina abdicó en favor de su primo Carlos X Gustavo, se convirtió al catolicismo y marchó al exilio, pasando en Roma el resto de su vida, y llevándose con ella buena parte de su biblioteca personal, pero no el Codex, que permaneció en la Biblioteca Nacional de Suecia, en el castillo real de Tre Kronor, en Estocolmo.

El 7 de mayo de 1697 un terrible incendio arrasó buena parte del castillo, destruyendo tres cuartas partes de los libros y manuscritos de la Biblioteca. El Codex Gigas, sin embargo, se salvó, según cuenta el vicario Johann Erichsons, gracias a que un valiente (y forzudo) criado lo cogió y lo lanzó por una ventana, llegando a herir a un desprevenido transeúnte que pasaba por allí. En 1796 el sacerdote y filólogo checo Joseph Dobrovský, que se encontraba de viaje por Europa en busca de antiguos libros y documentos checos diseminados tras la Guerra de los Treinta Años, elaboró un informe sobre del Codex Gigas, resaltando su importancia histórica y cultural. En 1819 el Codex fue sometido a una restauración para reparar los daños causados por el paso del tiempo y por la caída de 1697.

En 1877 la Biblioteca, incluído el Codex Gigas, se trasladó a su actual emplazamiento, un complejo de edificios en el parque de Humlegården (Estocolmo). Desde entonces el Codex no ha salido de allí más que en un par de ocasiones: en 1970 fue exhibido en el famoso Museo Metropolitano de Nueva York, y entre septiembre de 2007 y enero de 2008 fue prestado a la Biblioteca Nacional Checa para una exposición sobre la Edad Media, regresando a su país de origen por primera vez en más de 350 años.

La página del Codex Gigas en la que aparecen distintos alfabetos 

Aunque el libro ha llegado mayormente intacto hasta nuestros días, si se sabe que no está del todo íntegro, tal y como fue escrito. Diez páginas de las 320 que tenía originalmente el manuscrito han desaparecido, y no hay constancia de cuando ni por qué, ni de qué contenían dichas páginas. La hipótesis más aceptada dice que probablemente en esas páginas estaba escrita la Regla de San Benito: la regla monástica que contiene las normas por las que se rigen las vidas de los monjes de la orden benedictina, escrita por San Benito de Nursia en el siglo VI, y que habría sido retirada por los propios monjes de Podlažice en 1295, cuando vendieron el Codex a los cistercienses; habría entrado dentro de la lógica que no quisieran entregar a una orden rival sus reglas internas. 

La Biblioteca Nacional de Suecia ha digitalizado el libro y cualquiera que esté interesado lo puede consultar en su página web.

domingo, 16 de agosto de 2026

Swatting en Wichita

Andrew Thomas Finch (1989-2017)

Se conoce con el término inglés swatting a una práctica criminal consistente en realizar falsas llamadas de urgencia a los servicios de emergencia con el objetivo de enviar a la policía o a los equipos de intervención a la dirección de otra persona, generalmente denunciando amenazas inexistentes tales como tiroteos, amenazas de bomba, situaciones con rehenes o personas con tendencias suicidas. El término, que empezó a usarse en torno a 2008, deriva de las unidades SWAT, los grupos de operaciones especiales y de alto riesgo de numerosos cuerpos de policía en los EEUU. Y aunque es un fenómeno originario de Norteamérica, ya se han producido casos en otros países como el Reino Unido.

A pesar de que el swatting es considerado un delito federal desde 2015, castigado con penas de cárcel y elevadas multas, se siguen produciendo casos. Los más leves son una molestia para que los sufren, además de provocar que se desperdicie tiempo y recursos de las fuerzas del orden. Los más graves, en cambio, pueden acabar resultando con personas heridas o incluso muertas, como es este caso.

Casey S. Viner

Todo empezó el 28 de diciembre de 2017 con una partida del videojuego Call of Duty: WWII disputada en una plataforma de juegos online llamada UMG Gaming. Dos de los participantes eran Casey Viner, de 18 años y natural de North College Hill (Ohio), que usaba el apodo Baperizer; y Shane Gaskill, de 19 y de Wichita (Kansas), conocido como Miruhcle. Un incidente de fuego amigo, del que Viner culpaba a Gaskill, les hizo perder la partida y la pequeña cantidad de dinero (apenas 1'50 $) que habían apostado en ella. La derrota les llevó a iniciar una intensa discusión que se trasladó de UMG a Twitter. Viner amenazó a Gaskill con hacerle un swatting y Gaskill le animó a hacerlo, dándole como dirección el 1033 de la calle West McCormick. En realidad aquel no era su verdadero domicilio; Gaskill había vivido allí con su familia durante algún tiempo, pero se habían mudado el año anterior y otra familia acupaba la casa, los Finch.

Viner se puso en contacto con Tyler Rai Barriss (25), un sin techo de Los Angeles conocido en la red como SWAuTistic. Barriss tenía una larga lista de antecedentes penales por delitos como la violencia doméstica, y había pasado varios meses en prisión por realizar numerosas falsas amenazas de bomba contra escuelas o cadenas de televisión, de lo que se jactaba en sus redes sociales. Viner ofreció a Barriss una pequeña cantidad de dinero si le enviaba la policía a la que él creía era la casa de Gaskill, y Barriss aceptó.

Utilizando la conexión a internet gratuita de una biblioteca pública del sur de Los Angeles Barriss llamó al Ayuntamiento de Wichita, desde donde desviaron la llamada a los servicios de emergencia de la ciudad, que de este modo creyeron que la llamada procedía de Wichita. Barriss, identificándose como "Brian", dijo que había matado a tiros a su padre, que tenía a su madre y a su hermano como rehenes, y que había arrojado gasolina por toda la casa y amenazaba con prenderle fuego.

Tyler Rai Barriss

Varias patrullas de la Policía de Wichita se desplazaron inmediatamente a la dirección facilitada por Barriss. Ninguno de los agentes que acudieron formaba parte del equipo SWAT ni tenía formación en negociación o rescate de rehenes. Al ver las luces de los coches patrulla Lisa Finch comentó a su hijo Andrew, de 28 años y padre de dos hijos, que algo pasaba en el exterior, y Andrew salió al porche a ver qué ocurría. Nada más salir, se encontró con varios agentes de policía que le apuntaban con sus armas y le ordenaban levantar las manos. Según los testigos Andrew empezó a levantar las manos y luego se detuvo e hizo ademán de bajarlas. En ese momento un agente le disparó desde el otro lado de la calle un único tiro con su rifle AR-15, que alcanzó a Andrew en el pecho. Finch fue trasladado al cercano hospital Ascension Via Christi St. Francis, pero la bala le había alcanzado el corazón y el pulmón derecho, y fue declarado muerto solo 17 minutos después de haber recibido el disparo.

A continuación los policías arrestaron y esposaron al resto de los ocupantes de la casa y los llevaron a comisaría para interrogarlos. Un primer comunicado del Departamento de Policía declaraba únicamente que "un sospechoso varón había sido abatido por uno de sus agentes tras salir por la puerta de su casa", pero sin aclarar si Finch iba armado ni el motivo del disparo. Un nuevo comunicado dos días más tarde explicaba que el agente, identificado posteriormente como Justin Rapp, con siete años de experiencia en el cuerpo, había disparado después de que Finch "hubiera dirigido su mano a su cintura". Nuevamente, el comunicado obviaba el hecho de que Finch iba desarmado.

Tyler Barriss fue detenido al día siguiente en Los Angeles, en virtud a una orden de arresto previa expedida en 2015. El 12 de enero de 2018 fue extraditado a Kansas para responder por una acusación de homicidio involuntario. Viner y Gaskill también fueron detenidos y encausados. Los tres fueron oficialmente acusados el 23 de mayo de 2018 en el Tribunal de Distrito de Kansas. Barriss llegó a un acuerdo con la fiscalía y el 13 de noviembre se declaró culpable de un total de 51 cargos federales, tanto vinculados con el caso de swatting como previos, que incluían ciberacoso con resultado de muerte, distribución de información falsa, fraude electrónico, conspiración para efectuar denuncias falsas y falsas amenazas de bomba. El 29 de marzo de 2019 fue condenado a un total de veinte años de cárcel por los distintos cargos, además de varias multas y cinco años de libertad condicional tras su liberación. En la actualidad cumple condena en una prisión de alta seguridad en Tucson (Arizona) y no está previsto que salga libre al menos hasta enero de 2035.

Shane Gaskill

Casey Viner se declaró en abril de 2019 culpable de conspiración y obstrucción a la justicia; fue condenado en septiembre a 15 meses de cárcel, que cumplió en la prisión de Big Sandy (Kentucky), y fue puesto en libertad en noviembre de 2020. También tuvo que cumplir dos años de libertad condicional, durante los cuales se le prohibió jugar a videojuegos. Gaskill llegó a un acuerdo con la fiscalía para que los cargos contra él fueran retirados a cambio de someterse a un período de prueba. En septiembre de 2021 se informó que Gaskill había violado los términos del acuerdo y que por lo tanto volvían a presentarse cargos contra él; en septiembre de 2022 fue condenado a 18 meses de cárcel por un cargo de fraude electrónico.

La familia Finch se mostró siempre muy crítica con la resolución del caso, especialmente con la decisión de no presentar cargos contra el agente Rapp, que siguió siendo miembro de la policía de Wichita e incluso fue ascendido a detective en 2022. Los Finch no solo criticaron la actuación policial que llevó a la muerte de Andrew, también por haber sido arrestados, esposados e interrogados, y porque las autoridades tardaron semanas en devolverles su cuerpo y los objetos (teléfonos, ordenadores) que la policía se había llevado de su casa. En enero de 2019 la sobrina de Andrew Finch, Adelina, de 18 años, a la que Andrew y su madre habían criado desde que su madre había muerto, se suicidó de un disparo, y su familia culpó de ello al trauma de haber sido testigo de la muerte de su tío. Finalmente, en marzo de 2023 la ciudad de Wichita llegó a un acuerdo con la familia, aceptando pagarles la suma de cinco millones de dólares para que desistieran de su demanda contra el agente Rapp.

En 2018 el estado de Kansas aprobó una ley que castiga con penas de entre 10 y 41 años de cárcel las denuncias falsas con resultado de heridas o muerte. Una propuesta de ley similar, que preveía penas que iban de los cinco años de cárcel a la cadena perpetua, fue propuesta en marzo de 2018 en el Parlamento de los EEUU, pero nunca llegó a ser sometida a votación y acabó siendo descartada por el Subcomité de la Cámara de Delincuencia, Terrorismo, Seguridad Nacional e Investigaciones.

domingo, 9 de agosto de 2026

Charles Byrne, el gigante irlandés

Charles O'Brien Byrne (1761-1783)

No es mucho lo que se sabe con certeza acerca de su origen, pero la mayoría de las fuentes sitúan su nacimiento en torno a 1761 cerca de la aldea de Littlebridge, en el condado norirlandés de Londonderry, aunque hay quien dice que pasó la mayor parte de su infancia en el vecino condado de Tyrone. Aunque más tarde se haría célebre haciéndose llamar Charles Byrne, probablemente su apellido real era O'Brien. Sus padres eran personas corrientes, de extracción humilde, y de estatura normal; su padre al parecer trabajaba como tejedor, y su madre era escocesa.

Los primeros años del pequeño Charles no fueron diferentes a los de cualquier otro niño de su vecindad. Sin embargo, todo cambió conforme se acercaba a la adolescencia. De repente comenzó a crecer de manera desaforada; con catorce años ya era más alto que la mayoría de adultos, con diecisiete ya superaba los dos metros, y con diecinueve su altura alcanzaba los dos metros treinta centímetros. Algunos decían que su descomunal estatura se debía a que había sido concebido en lo alto de un pajar. En realidad, detrás de este crecimiento desproporcionado había una disfunción de la glándula pituitaria, que le llevaba a producir una cantidad excepcionalmente elevada de hormona del crecimiento o somatotropina.


Con diecinueve años Charles decidió dejar su hogar en busca de fama y fortuna, exhibiéndose como un "fenómeno", en una época en la que esta clase de espectáculos con personas con algún tipo de peculiaridad tenían un gran éxito. Su primera parada fue la ciudad escocesa de Edimburgo, donde cosechó un éxito inmediato y se convirtió en una figura popular de la ciudad. Una de las cosas que solía hacer y que asombraban a los escoceses era encender su pipa en la llama de las farolas de gas que iluminaban las calles por la noche, para lo cual ni siquiera necesitaba ponerse de puntillas.

Cosa de un par de años más tarde, a principios de 1782, Charles decidió dar un paso adelante en su carrera, y viajó a Londres, la gran capital, una de las ciudades más grandes y cosmopolitas del mundo. Era una apuesta arriesgada, porque los londinenses estaban acostumbrados a todo tipo de espectáculos exóticos, personajes inusuales y actuaciones singulares. Incluso con la fama que Charles se había labrado en el norte de Gran Bretaña, nada garantizaba que en Londres tuviera el mismo éxito. Y sin embargo, Charles cayó de pie entre los londinenses, que le acogieron entusiasmados. No solo se exhibía en locales de Spring Garden Gate, Picadilly o Charing Cross, también acudía a fiestas y a todo tipo de eventos (cobrando una tarifa, por supuesto). A los habitantes de la capital les fascinaba su aspecto, y también su personalidad; Charles era un joven amable, educado y cortés, con un gran don de gentes y al que le encantaba charlar con los espectadores que acudían a verlo.

Charles Byrne acompañado, entre otros, por los hermanos Knipe, los "Gemelos Gigantes Irlandeses", que al parecer eran primos lejanos suyos

Muy pronto se convirtió en una de las personalidades más famosas de la ciudad, acaparando la atención popular y numerosos artículos en los periódicos. "Por muy llamativa que sea una curiosidad, generalmente resulta difícil captar la atención del público; pero este no es el caso del moderno Coloso viviente, o el maravilloso Gigante Irlandés", publicó uno, en mayo de 1782. "El maravilloso Gigante Irlandés... es la curiosidad más extraordinaria jamás conocida o de la que se haya oído hablar en la historia; y los curiosos de todos los países donde se le ha mostrado, lo declaran la mejor muestra de la naturaleza humana que jamás hayan visto", publicó otro. Su altura fue objeto de debate; algunos la elevaban hasta los 2'54 metros. El estudio posterior de sus restos reveló que en realidad era de "solo" 2'31 m.

Sin embargo, la misma condición que había provocado su extraordinaria altura había afectado gravemente a su salud. Su estado declinó rápidamente en su segundo año en Londres, agravado por la tuberculosis y su afición al alcohol. Además, una noche de marzo de 1783 se quedó dormido mientras bebía en su pub habitual, el Black Horse. Al despertar descubrió que alguien le había robado la mayor parte de sus ahorros, unas 700 libras, que llevaba encima en billetes de banco. Amargado y deprimido, su salud empeoró rápidamente y apenas un par de meses más tarde, el 1 de junio, moría en su apartamento de Cockspur Street, contando solo con 22 años. Miles de londinenses acudieron a su velatorio a presentar sus respetos, antes de que su cuerpo fuera llevado a una funeraria. Y ahora toca hablar del doctor John Hunter.

La colección del doctor Hunter. Al fondo, a la derecha, el esqueleto de Charles Byrne

John Hunter (1728-1793) fue un aclamado cirujano y anatomista de origen escocés, uno de los más famosos de su época. Responsable de numerosos avances médicos, profundo investigador sobre el cuerpo humano, autor de la considerada primera inseminación artifical de la historia de la medicina, cirujano personal del rey Jorge III y más tarde cirujano general del ejército británico, era también un ávido coleccionista y poseedor de una colección de centenares de especímenes relacionados con la anatomía: esqueletos y órganos de animales y personas, fetos con malformaciones, animales disecados, fósiles. Cuando el doctor Hunter supo de la existencia de Charles Byrne, de inmediato se despertó en él un deseo obsesivo de incorporar su esqueleto a su colección. Quiso primero negociar con el propio Byrne, y le ofreció una importante suma de dinero por quedarse con su cadáver una vez que él muriera, pero Byrne rechazó espantado el ofrecimiento. A pesar de que se ganaba la vida exhibiéndose, la idea de que sus restos acabaran diseccionados y expuestos le aterrorizaba; por aquel entonces los únicos cadáveres que se entregaban a las escuelas de anatomía eran los de los condenados a muerte, los de los niños muertos en orfanatos y los de los vagabundos que nadie reclamaba. 

Sin embargo, Hunter no se dejó desanimar y volvió a intentar convencer a Byrne en varias ocasiones. En sus últimos días, consciente ya de que su muerte se aproximaba, Byrne se obsesionó con la idea de que Hunter iba a robar su cadáver, así que trazó un plan con varios de sus amigos. Estos se comprometieron a que, una vez muerto, harían que el cuerpo de Byrne fuera introducido en un ataúd de plomo, que sería sellado y transportado a la localidad costera de Margate, donde sería embarcado y arrojado al mar. Pero a pesar de todas estas precauciones, Hunter se las arregló para hacerse con el cadáver de Byrne. Unos dicen que sobornó con una importante cantidad de dinero (se habla de 500 libras) a los empleados de la funeraria. Otros, que pagó directamente a los amigos de Byrne. Sea como fuere, entre Londres y Margate el cuerpo del irlandés fue robado y llevado al sótano de la casa de Hunter, en el número 28 de Leicester Square.

El esqueleto de Byrne, expuesto en el Museo Hunteriano

Hunter se tomó su tiempo con los restos de Byrne. A lo largo de cuatro años diseccionó y estudió el cadáver, limpió el esqueleto y lo montó, antes de incorporarlo a su colección en un lugar destacado. Hunter murió en 1793; en 1799 sus herederos vendieron sus documentos personales y su colección al gobierno británico, el cual a su vez los entregó al Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra, que creó con ellos el Museo Hunteriano. Durante dos siglos, el esqueleto de Charles Byrne se convirtió en una de las piezas fundamentales de la exposición, y fue objeto de numerosos estudios. En 1891 el investigador Daniel Cunningham confirmó que el de Byrne era un caso de acromegalia (producción excesiva de hormona del crecimiento) y en 1909 el neurólogo norteamericano Harvey Cushing concluyó que la causa de ese exceso de producción era un tumor en la pituitaria, algo que dedujo al descubrir que su fosa pituitaria o "silla turca" (el hueco en el cráneo que alberga la glándula pituitaria) tenía un tamaño exageradamente grande.

La glándula pituitaria o hipófisis

En 2011 se logró extraer ADN de los dientes de Byrne; su secuenciación reveló que tenía una rara mutación en el gen AIP, al que se relaciona con la aparición de tumores en la pituitaria. Investigaciones posteriores revelaron que cuatro familias norirlandesas actuales con antecedentes de desórdenes en la pituitaria portan la misma mutación, y que tanto Byrne como esas cuatro familias compartían un antepasado común que habría vivido hace unos 1500 años. Curiosamente, Byrne fue contemporáneo de otros tres "gigantes" de origen irlandés: los gemelos Knipe (que alcanzaron los 2'20 de altura y eran además parientes suyos) y Patrick Cotter O'Brien, que alcanzó los 2'44 metros de altura, aunque él procedía del condado de Cork, en el sur de Irlanda. 

El esqueleto de Charles Byrne permaneció durante más de dos siglos expuesto, hasta que a principios del siglo XXI se elevaron numerosas voces que pedían que se retirara y se le dieran a sus restos un entierro digno, algo que los responsables del museo siempre rechazaron, alegando como motivo el interés científico de los restos. Sin embargo, en 2017 el Museo Hunteriano cerró para ser sometido a una amplia reforma. Cuando en 2023 se volvió a abrir al público, se anunció que el esqueleto ya no estaría expuesto al público, aunque permanecería como parte de los fondos del Museo para ser estudiado por los investigadores que así lo quisieran.

domingo, 2 de agosto de 2026

Curiosidades (con fotografías)


El "acumulador de energía orgónica" fue un artefacto diseñado en los años 50 por el médico y psicoanalista austríaco Wilhelm Reich y que supuestamente servía para atraer y concentrar orgón (una supuesta energía vital asociada a los seres vivos) del ambiente, con efectos beneficiosos sobre la salud general y la vitalidad. Durante una investigación sobre Reich y sus teorías llevada a cabo por la FDA (que acabaría con el médico en la cárcel por estafa y desacato), los agentes descubrieron que uno de los "acumuladores" había sido adquirido por un profesor de la Universidad de Oregón, el cual confesó a los agentes que sabía que el aparato era una estafa, pero le resultaba útil "porque su mujer se pasaba varias horas al día sentada en silencio en su interior".



En 1996 un biólogo británico llamado Robert Timmins se encontraba en un mercado de Laos cuando algo llamó su atención: en uno de los puestos había a la venta unos extraños roedores que no pudo identificar. Intrigado, compró dos ejemplares y los envió al Museo de Historia Natural de Londres, donde concluyeron que eran una especie desconocida y los denominaron Laonastes aenigmamus. En 2006 se publicó un estudio que concluía que las llamadas ratas de roca laosianas son en realidad la única especie viva de los Diatomyidae, una familia de roedores que se consideraba desaparecida desde hacía más de once millones de años.



En 1991 se estrenó uno de los animes más polémicos y perturbadores de la historia. Chouetsu sekai (Más allá del mundo) había sido escrito y financiado por una secta llamada Aum Shinrikyo (Verdad Suprema) como medio de proselitismo intentando captar nuevos adeptos. La serie retrataba al líder de la secta, Shōkō Asahara, como un líder carismático y bendecido con dones sobrenaturales, capaz de guiar a sus seguidores a la salvación. La serie apenas tuvo repercusión y quedó completamente olvidada después de que en 1995 varios miembros de la secta, siguiendo las órdenes de Asahara, liberaran en el metro de Tokio gas sarín, un potente agente neurotóxico, provocando la muerte de doce personas. Asahara sería condenado a muerte como responsable del ataque y ejecutado en 2018.



En el Festival de Rock de Bolonia de 1979 la banda italiana de punk Skiantos llevó una cocina al escenario, cocinaron spaghetti, se sentaron a la mesa y se lo comieron delante de la audiencia, y luego se marcharon sin tocar ni una sola canción.



En agosto de 2023 un granjero de Nebraska llamado Lee Meyer se hizo famoso después de que la policía de Norfolk lo interceptara cuando conducía por la autopista su Ford Victoria Crown modificado donde viajaba llevando como pasajero a Howdy Doody, un buey de raza Watusi al que había criado desde que tenía solo unos meses. Lo curioso es que Meyer llevaba tiempo participando en ferias y desfiles con Howdy Doody, pero esta era la primera vez que las fuerzas del orden intervenían.



En el Parque Estatal de Kodachrome Basin (Utah) existe una cueva conocida como Indian Cave que presenta uno de los más intrigantes enigmas arqueológicos del país. En las paredes de piedra arenisca de la cueva se encuentra un centenar de impresiones con la forma de manos humanas. Algunas son superficiales; otras tienen varios centímetros de profundidad. Su origen y significado aún despiertan discusiones. Algunos las atribuyen a la cultura Fremont (una cultura indígena que habitó la región entre los siglos IV y XIV d. C.) y especulan con que tenían un significado ritual y se realizaron frotando las manos sobre la roca de forma repetida, a lo largo de años o incluso de varias generaciones. Otros en cambio las atribuyen a cowboys de la zona entre el final del siglo XIX y principios del XX.



Óc Eo es un yacimiento arqueológico localizado en la provincia vietnamita de An Giang, en el delta del rio Mekong. En la actualidad son solo ruinas, pero durante la época del reino de Funan (siglos I-VI d. C.) fue un puerto comercial de primer orden donde confluían rutas procedentes de China, la India e incluso Europa. En las excavaciones del lugar se han hallado cerámica, joyas, estatuas religiosas y monedas de oro que imitan las monedas romanas acuñadas durante el periodo Antonino (96-192 d. C.). Muchos investigadores creen que Óc Eo podría ser la ciudad que los geógrafos griegos y romanos llamaban Kattigara o Cattigara, y que el geógrafo alejandrino Claudio Ptolomeo situaba en el Magnus Sinus, el nombre con el que hasta la Edad Media se conoció a la porción de océano que incluía el golfo de Tailandia y el mar de la China Meridional.



El 9 de noviembre de 1971 John Emil List asesinó a tiros a su madre Alma, a su esposa Helen y a sus tres hijos Patricia, John y Frederick. Acto seguido limpió la casa, envolvió los cadáveres, encendió el aire acondicionado para retrasar su descomposición, destruyó todas las fotografías con su rostro y huyó, tras vaciar sus cuentas corrientes y la de su madre, dejando una nota para su pastor en la que afirmaba que había matado a su familia "para salvar sus almas de todo el mal que había en el mundo". List había tenido la precaución de enviar notas a los colegios de sus hijos advirtiendo que iban a estar ausentes algún tiempo; también había anulado el reparto del periódico, del correo y la leche. Por todo ello los crímenes tardaron casi un mes en descubrirse, y para entonces la pista de List se había enfriado. La policía lo buscó durante años sin éxito, hasta que en 1989 su caso apareció en el programa de televisión Los más buscados de América, donde se incluía un busto obra del artista forense Frank Bender, que intentaba representar cual podría ser su aspecto por aquel entonces. La obra de Bender resulto ser tan parecida a su aspecto real que varios habitantes de Denver lo reconocieron y avisaron a la policía. List fue arrestado menos de dos semanas después de emitirse el programa; vivía en Denver bajo el nombre de Bob Clark, trabajaba como contable y se había vuelto a casar. Fue declarado culpable de cinco cargos de asesinato en primer grado y condenado a cinco cadenas perpetuas consecutivas; murió en prisión en 2008.



El billete de 100000 dólares es el billete de mayor valor jamás emitido por el gobierno de los Estados Unidos. Se emitió únicamente entre 1934 y 1935, lleva la efigie del presidente Woodrow Wilson (1913-1921) y jamás se puso en circulación; se utilizó exclusivamente para realizar transacciones internas entre los bancos de la Reserva Federal. Se imprimieron unos 42000 pero la mayoría fueron destruidos en los años siguientes. Solo se conservan un puñado, en manos del gobierno, de la Reserva Federal y de algunos museos (su posesión individual se considera ilegal).



En 1611 el pintor Jan Brueghel El Viejo (1568-1625) pintó su cuadro Aire, en el que aparecen representadas más de 60 especies diferentes de aves y murciélagos. Entre estos últimos aparece un nóctulo mayor (Nyctalus lasiopterus), el murciélago europeo más grande, que puede alcanzar los 46 centímetros de envergadura. Lo curioso del nóctulo pintado por Brueghel es que aparece llevando entre sus fauces un pequeño pájaro. Ahora bien, que los nóctulos ocasionalmente se alimentan de aves de pequeño tamaño es algo que se intuía desde hacía tiempo (es un comportamiento muy poco común entre los murciélagos), pero que no se pudo comprobar fehacientemente hasta 2025. Y sin embargo, más de 400 años antes Brueghel ya lo sabía, hasta el punto de reflejarlo en su obra.



Señores y señoras, conozcan a Jimothy, una de las últimas sensaciones virales de Internet. Este mapache salvaje (Procyon lotor) que vive en los alrededores de la ciudad de Seattle ha saltado a la fama por su peculiar aspecto, debido a una deformidad congénita de su espina dorsal, que algunos piensan que pueda ser el Síndrome de la Espina Corta (una condición que se ve ocasionalmente en perros, y raramente en otros mamíferos). Aunque se ha hecho popular hace solo unas semanas, los vecinos de las zonas donde suele aparecer dicen que llevan tiempo viéndolo, e incluso ha salido a la luz un video de 2025 en el que aparece un Jimothy cachorro acompañado de la que parece ser su madre y dos hermanos. Aparentemente, el animal parece haberse adaptado bien a sus peculiaridades físicas y, aparte de su aspecto, está sano y no parece tener problemas de movilidad ni dolores.



La llamada Tumba de Piedra de Kapilikaya es una tumba de forma cúbica excavada en una montaña entre las localidades turcas de Laçin y Kırkdilim, a 27 kilómetros al norte de la ciudad de Çorum. Se ha datado en torno al siglo II a. C. pero se ignora quién la construyó o a quién estaba destinada (en la actualidad no hay nada en su interior). La única pista es la palabra IZEKIOS tallada en la puerta de la tumba; no se sabe su significado, pero se especula con que pudiera ser el nombre de un líder militar o un noble de origen griego para el que se construyó la tumba.

domingo, 26 de julio de 2026

El Lady Be Good

El Lady Be Good

El 4 de abril de 1943 un grupo de B-24 del 376º Grupo de Bombardeo de las Fuerzas Aéreas norteamericanas partía del aeródromo de Soluch, en Libia, rumbo a una misión para bombardear el puerto de Nápoles. Veinticinco aviones en total, divididos en dos oleadas de doce y trece aparatos. Entre los aviones de la segunda oleada había un B-24D Liberator que acababa de ser trasladado a Soluch y que había sido apodado Lady Be Good en referencia a una popular canción escrita por los hermanos George e Ira Gershwin. A bordo, una tripulación novata; era la primera vez que volaban juntos y llevaban apenas un par de semanas en África. Su inexperiencia fue probablemente uno de los factores que influyeron en el destino de la misión.

La tripulación del Lady Be Good: de izquierda a derecha, Hatton, Toner, Hays, Woravka, Ripslinger, LaMotte, Shelly, Moore y Adams.

La tripulación estaba compuesta por el teniente William Hatton, piloto; los tenientes segundos Robert Toner (copiloto), DP Hays (navegante) y Stanley Woravka (observador de bombardeo); y los sargentos Harold Ripslinger (ingeniero de vuelo), Robert LaMotte (operador de radio), Samuel Adams (artillero), Vernon Moore (artillero) y Guy Shelley (artillero). Los aviones de la segunda oleada fueron despegando a partir de la una y media de la tarde; el Lady Be Good fue uno de los últimos en salir. Nada más despegar, empezaron a torcerse las cosas para la misión: una inesperada tormenta de arena sorprendió a los aviones. Nueve de ellos, con sus motores dañados por la arena, tuvieron que regresar a Soluch. Solo cuatro, entre ellos el Lady Be Good, pudieron continuar su misión. Pero al llegar a Nápoles, la falta de visibilidad les impidió bombardear su objetivo principal. Dos de los aviones bombardearon objetivos secundarios, y otros dos, incluido el Lady Be Good, soltaron sus bombas sobre el Mediterráneo para ahorrar combustible antes de emprender el camino de vuelta.

Poco después de las once de la noche, el mando de Soluch tenía localizados a 24 de los 25 aviones de la misión: 23 estaban de vuelta en el aeródromo y otro había tenido que realizar un aterrizaje de emergencia en la isla de Malta al acabársele el combustible. Solo faltaba uno: el Lady Be Good. A las 12:12 AM Soluch recibió una llamada de Hatton pidiendo ayuda para guiarlos de vuelta a su base: su Localizador Automático de Dirección no funcionaba y su navegante era incapaz de encontrar el rumbo. Habían perdido de vista al resto de aviones de la misión y sin instrumentos volaban a ciegas, sin saber su posición. Ni siquiera podían intentar guiarse por las estrellas, ya que el cielo estaba cubierto de nubes. Pero la tecnología de entonces tenía sus límites. La estación de radio de Soluch tenía una sola antena, y aunque podía determinar el rumbo del avión no podía conocer su posición exacta. Así que supusieron que el avión todavía seguía sobre el Mediterráneo y le proporcionaron un rumbo aproximado, advirtiéndoles que permanecieran atentos ya que iban a señalar la posición de la base con luces y bengalas. Pero el Lady Be Good nunca llegó. Horas después, cuando ya estaba claro que no iban a volver, se organizó una operación de búsqueda en las costas de Libia que resultó infructuosa. Poco después se les declaró "presumiblemente muertos" y después de la guerra, tras confirmar con los archivos militares alemanes e italianos que no habían caído prisioneros, se los declaró muertos en combate, presumiblemente al caer su avión al mar.

Después de la guerra el desierto libio fue sometido a numerosas exploraciones en busca de yacimientos petrolíferos. El 16 de mayo de 1958 una avioneta de la aerolínea Silver City Airways que sobrevolaba el llamado Mar de Arena de Calanshio, una región del Sáhara en el norte del distrito de Kufra llevando a bordo a un equipo de una empresa de prospecciones llamada D'Arcy Exploration informó a las autoridades militares norteamericanas de la base aérea de Wheelus (Trípoli) que había avistado lo que parecía ser un avión militar estadounidense estrellado en el desierto. Los americanos no tomaron en serio aquella información; aquel supuesto avión se encontraba a más de seiscientos kilómetros al sur de la costa mediterránea, en una zona en la que no había habido ningún tipo de actividad militar durante la guerra y donde nunca se había informado de ningún avión perdido. El 15 de junio otro equipo de la D'Arcy Exploration volvía a avistar el avión, informando esta vez a la RAF británica, quienes tampoco mostraron interés por el supuesto hallazgo. Un tercer avistamiento tuvo lugar el 9 de noviembre, por parte de un equipo de la British Petroleum.

Los restos del Lady Be Good en el desierto

El 27 de febrero de nuevo empleados de la D'Arcy volvieron a ver el aparato. En esta ocasión, dado que estaban perforando en un yacimiento cercano, varios de ellos decidieron acercarse a echar un vistazo. Dos geólogos (Don Sheridan y John Martin) y un supervisor (Gordon Bowerman), así como varios empleados libios, se trasladaron hasta el aparato. Sentían curiosidad por sabér qué hacía allí aquel avión, en mitad de la nada, lejos de cualquier objetivo y de cualquier escenario de acciones bélicas durante la pasada guerra (también existía la posibilidad de que se tratara de un antiguo avión descomisionado y dedicado a tareas civiles que se hubiera estrellado después del conflicto). Al llegar pudieron confirmar que se trataba de un avión de combate, un B-24 norteamericano. Se había partido en dos al aterrizar pero a parte de eso estaba en un excelente estado de conservación: a bordo había agua y comida, la radio estaba intacta, incluso las ametralladoras funcionaban y estaban listas para disparar. Pero no había rastro de la tripulación. Tampoco estaban sus paracaídas, por lo que supusieron que habían saltado antes de estrellarse. En el diario de a bordo, escrito por un tal teniente Hays, la última entrada hablaba de una misión de bombardeo sobre Nápoles el 4 de abril de 1943.

Bowerman, sorprendido e intrigado, decidió hablar con un militar americano conocido suyo, el teniente coronel Walter Kolbus, destinado en Wheelus. El 2 de abril, de regreso de su prospección, acudió a la base, pero como Kolbus esaba ausente, le dejó una carta explicándole los detalles de su hallazgo, incluyendo el diario de Hays, que incluía el número de serie, la matrícula y el escuadrón al que pertenecía el aparato, así como detalles sobre el avión y los apellidos de varios de sus tripulantes (Hatton, Woravka, Toner, Hays, Shea) que habían averiguado gracias a los objetos personales que todavía se conservaban. Aquelló fue suficiente para iniciar una investigación que confirmó que los datos del avión y de los tripulantes coincidían con los del Lady Be Good. El avión al que todos creían en el fondo del Mediterráneo había aparecido en mitad del desierto, a cientos de kilómetros al sur de donde se suponía que debía estar.


En febrero de 1960 el ejército norteamericano lanzó una extensa operación de búsqueda, registrando más de 6000 kilómetros cuadrados de desierto con helicópteros, patrullas motorizadas y fotografías aéreas, tratando de localizar a los tripulantes. El 11 de febrero localizaban los restos de un campamento improvisado en el que hallaron los restos de cinco de ellos: Hatton, Toner, Hays, Adams y LaMotte. Entre sus objetos personales estaba el diario de Toner, que había seguido escribiendo hasta el final y que resultó fundamental para reconstruir los momentos finales del avión y de sus tripulantes.

Recuperación de los restos de la tripulación

Como ya he dicho, el Lady Be Good volaba a ciegas cuando solicitó ayuda a su base para localizar su rumbo. Incapaz de calcular su posición (es posible que el navegante Hays sufriera algún tipo de indisposición, ya que no había escrito nada en su diario desde el ataque a Nápoles) habían supuesto que seguían sobre el Mediterráneo, cuando en realidad ya habían alcanzado la costa y se habían adentrado en el desierto; probablemente habían sobrevolado Soluch, sin darse cuenta, y se encontraban bastante al sur de la base. El rumbo que les habían indicado, en lugar de acercarlos al aeródromo, los había adentrado más y más en el desierto; de noche, desde una gran altitud, les habría resultado difícil diferenciar la superficie del desierto de la del océano. Y habían seguido volando durante más de una hora hasta que, casi sin combustible, Hatton había ordenado saltar en paracaídas, considerándolo más seguro que intentar un amerizaje. Para ellos había sido una enorme sorpresa aterrizar en tierra firme en lugar de en el agua. Mientras, el avión había recorrido otra veintena de kilómetros antes de quedarse sin combustible y estrellarse en el desierto.

Los tripulantes del Lady Be Good se reagruparon en tierra, usando bengalas y disparando sus armas para señalar su posición; todos, salvo Woravka, que había sido el último en saltar y al que no volvieron a ver. Tras esperarlo durante un tiempo y ver que no aparecía, decidideron ponerse en marcha. No tenían ni idea de donde se encontraban, y eso resultó letal. Si se hubieran dirigido al sur podían haber llegado a un oasis, el de Wadi Zighem. O podían haber intentado llegar a los restos de su avión, donde había agua, comida y una radio para pedir ayuda. Sin embargo, creyendo que la costa no estaría demasiado lejos de su posición, decidieron dirigirse al norte. Una misión imposible; cientos de kilómetros de desierto, sin apenas agua ni comida.

El interior del avión

Avanzaron penosamente kilómetro tras kilómetro, dejando señales hechas con sus paracaídas y sus chalecos indicando en qué dirección iban. Tras seis días de marcha, habiendo recorrido más de cien kilómetros, Hatton, Toner, Hays, Adams y LaMotte (este ya casi completamente ciego) fueron incapaces de continuar y decidieron permanecer en aquel campamento que habían improvisado. Los otros tres, Shelley, Ripslinger y Moore, que estaban más enteros, decidideron continuar para intentar encontrar ayuda. La última entrada del diario de Toner es de la mañana del 12 de abril: "Todavía no llega la ayuda. Una noche muy fría".

Las últimas páginas del diario del teniente Robert Toner

En mayo de ese mismo año el ejército norteamericano lanzó la llamada Operación Climax para tratar de recuperar los cuerpos de los restantes miembros de la tripulación. El 17 de mayo un equipo de la British Petroleum localizaba a unos 38 kilómetros del campamento los restos del sargento Shelley, y el 17 un helicóptero encontró los del sargento Ripslinger, que había logrado avanzar otros 42 kilómetros antes de morir. El último cadáver en ser localizado fue el del teniente Woravka, hallado en agosto por otro equipo de la BP no muy lejos del lugar en el que los tripulantes habían saltado. Todo parece indicar que su paracaídas falló (tenía su arnés todavía puesto) y había muerto al estrellarse contra el suelo. Los restos del sargento Moore nunca aparecieron; pero en 1953 una patrulla del ejército británico mandada por un oficial llamado Peter Cowley había hallado en la zona un esqueleto sin identificar. Como no tenían motivos para creer que se tratase de un soldado aliado, se habían limitado a fotografiarlo y a enterrarlo en la arena. Hoy se cree que probablemente se trataba de los restos de Moore, que habría sido así el que más lejos había llegado, pero todos los intentos de localizar su tumba fueron infructuosos.

Las autoridades norteamericanas repatriaron los cuerpos a los Estados Unidos para ser enterrados. Sus nombres (salvo el de Vernon) fueron borrados de la llamada Lista de los Perdidos localizada en el Cementerio Americano del Norte de África (Túnez), donde todavía figuran más de 3700 norteamericanos caídos en combate cuyos cuerpos nunca fueron identificados. De los restos del Lady Be Good se retiraron numerosas piezas, algunas como parte de la investigación oficial y otras para ser reutilizadas en otros aviones de la Fuerza Aérea norteamericana. Sin embargo, se dijo que esas partes traían mala suerte porque varios de los aviones en los que se instalaron tuvieron más tarde diversos accidentes o problemas mecánicos. También se instaló en la capilla de la base de Wheelus una vidriera en su recuerdo; cuando los norteamericanos abandonaron la base en 1970, la vidriera fue desmontada y actualmente se conserva en el Museo Nacional de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en la base aérea de Wright-Patterson en Dayton (Ohio).

El Lady Be Good en la actualidad

Los restos del Lady Be Good permanecieron en el desierto hasta agosto de 1994, cuando fueron recuperados por orden del gobierno libio y trasladados a Tobruk. En la actualidad se encuentran en la base aérea Jamal Abdelnasser de la Fuerza Aérea Libia, al sur de Tobruk, en un estado de notable deterioro.