Verba volant, scripta manent

domingo, 25 de octubre de 2026

Richard Sorge, el espía

Richard Gustavovich Sorge (1895-1944)

Richard Gustavovich Sorge nació en Bakú (actual Azerbaiján, entonces parte del Imperio Ruso), el 4 de octubre de 1895, siendo el menor de los nueve hijos de Gustav Wilhelm Sorge, un ingeniero de minas alemán que trabajaba para una empresa petrolera, y su esposa rusa Nina Kobieleva. En 1898, al terminarse el contrato de Wilhelm, toda la familia regresó a Alemania, donde Richard creció y se educó, aunque siempre tuvo presente su ascendencia rusa a través de su madre.

El padre de Sorge era un convencido imperialista y nacionalista alemán, y Richard compartió esta ideología durante su juventud. Por eso en 1914, nada más estallar la Primera Guerra Mundial, Richard se alistó como voluntario en el ejército imperial. Fue herido en 1914, 1915 y 1917; esta última ocasión le valió la pérdida de tres dedos y una cojera de por vida. También la Cruz de Hierro de Segunda Clase por su valor y un licenciamiento con honores por motivos de salud.

Pero el Sorge de después de la guerra no era el mismo que la había comenzado, sino un hombre profundamente desilusionado con una guerra a la que consideraba "sin sentido" y convencido de que su país necesitaba cambios profundos. Durante sus convalecencias había seguido con sus estudios de filosofía y economía, había leído las obras de Marx, Engels o Hilferding, y sus convicciones habían ido gravitando hacia la izquierda, hasta terminar simpatizando con el marxismo. Dos influencias fueron determinantes en esta transición: el padre de una de sus enfermeras, con la que mantuvo una relación, simpatizante comunista; y su tío-abuelo Friedrich Sorge, amigo y colaborador de Marx y Engels, y miembro de la Primera Internacional, al que no llegó a conocer pero cuya figura le fascinaba.

En 1918 Sorge se afilió al Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (USPD), bajo cuyas siglas comenzó sus primeras actividades como activista político. En 1919 obtuvo su doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Hamburgo con una tesis sobre las cooperativas, y se afilió al recién creado Partido Comunista de Alemania (KPD). En los siguientes años desplegó una intensa actividad política en ciudades como Hamburgo, Aquisgrán o Solingen. Su militancia comunista le dificultaba conseguir trabajos o mantenerlos durante periodos prolongados, por ello su principal ocupación fue la de escribir para varios periódicos de ideología comunista. 

En 1921 se casó con Christiane Gerlach, ex-esposa de uno de sus profesores en la Universidad de Kiel. Sorge fue toda su vida un consumado mujeriego, y siempre tuvo un gran éxito con las mujeres. No era especialmente guapo, pero si atractivo, seductor, insinuante... La propia Christiane definía lo que había sentido al conocerlo: "Fue como si un rayo me atravesara. En ese único segundo, algo despertó en mí que hasta entonces había permanecido dormido; algo peligroso, oscuro, ineludible...". En 1922 el matrimonio se intaló en Frankfurt, donde Sorge siguió trabajando como periodista a la vez que colaboraba con entidades vinculadas al KPD como el Instituto de Investigación Social.

Osip Aaronovitch Piatnitsky (1882-1938)

En 1924 Sorge ejerció como anfitrión para una delegación soviética que asistía a un congreso del KPD en Frankfurt. Uno de los miembros de la delegación, Osip Piatnitsky, un alto cargo de la Internacional Comunista o Comintern, quedó gratamente impresionado con su talento y lo invitó a unirse a su organización. Sorge y su esposa se instalaron ese mismo año en Moscú, donde él comenzó a trabajar para el llamado "Departamento de Enlace Internacional" del Cominterm, una sección secreta dedicada a supervisar y financiar a los partidos comunistas de diversos países, asegurándose de su lealtad y obediencia a la URSS, y también a recopilar información para el servicio secreto soviético, el OGPU. En 1925 se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética, adquirió la nacionalidad soviética y comenzó a trabajar para el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú.

En 1929 Sorge fue captado como agente por Yan Berzin, máximo dirigente del servicio de inteligencia del Ejército soviético, el entonces llamado Cuarto Departamento (más tarde, GRU). Tras recibir formación como espía y dos breves misiones en Alemania y Reino Unido, Sorge recibió su primer destino importante: China. Por aquel entonces, China era uno de los "puntos calientes" de la política internacional; y además era la "puerta trasera" de la URSS, con la que compartía miles de kilómetros de frontera. La guerra civil entre los nacionalistas de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong, y el expansionismo japonés en la zona, que preocupaba especialmente a los soviéticos, eran los objetivos principales de Sorge.

Como tapadera, Sorge regresó brevemente a Alemania, donde consiguió credenciales como enviado del Soziologische Magazin de Berlín y viajó a Shangai, por entonces bajo el control de los nacionalistas. Aprovechando su nacionalidad y su supuesta actividad periodística, Sorge se infiltró con éxito en la numerosa colonia de alemanes expatriados que por entonces vivía en China. Hábilmente, fue creando una red de espías de la que formaban parte otros dos ciudadanos alemanes, Max Christiansen-Clausen (un especialista en radio, también miembro del GRU) y Ursula Kuczinsky (esposa de un arquitecto alemán y amante de Sorge); la periodista norteamericana Agnes Smedley; o el periodista japonés Hotsumi Ozaki. Bajo su tapadera de periodista y supuesto experto en agricultura, viajó frecuentemente por el país, aprovechando estos viajes para entrar en contacto con miembros del Partido Comunista chino. Gracias a su actividad, pudo informar a Moscú de una inminente ofensiva de las tropas nacionalistas a principios de 1931 y de la ocupación de Manchuria por parte de los japoneses en ese mismo año.

En diciembre de 1932, Berzin lo reclamó de vuelta en Moscú. Estaba muy satisfecho con su trabajo; su red de espías funcionaba muy bien y había proporcionado a los soviéticos valiosa información. Estando en Moscú escribió un libro sobre la agricultura en China y se casó con Ekaterina Maximova (se había divorciado de Christiane meses antes), una mujer rusa a la que había conocido en Shangai y que había trabajado para él como traductora. En mayo de 1933 el GRU le asignó un nuevo destino: Japón. El expansionismo del imperio japonés (después de la invasión de Manchuria varios altos mandos del ejército japonés habían abogado por invadir también el extremo más oriental de la URSS) se había convertido en la principal preocupación soviética en cuanto a política exterior, y sus superiores querían que Sorge estableciera en Japón una red de espías similar a la que había creado en China. Allí sería conocido con el nombre clave de Ramsay.

Pero en esta ocasión Sorge iba a necesitar una tapadera más sólida. Así que, audazmente, regresó a Alemania y se afilió al Partido Nazi. Una jugada muy arriesgada, ya que si los nazis averiguaban su condición de agente soviético, o incluso si descubrían su pasado como activista de izquierdas, su vida correría serio peligro. Aún así, Sorge fingió ser un nazi convencido y comenzó a frecuentar los círculos cercanos a los dirigentes del partido. Tal era su preocupación, que, pese a ser toda su vida un gran bebedor, durante esa época dejó el alcohol por completo, temeroso de decir algo inconveniente en estado de embriaguez. Finalmente, logró su objetivo y dos periódicos de Berlín, el Berliner Börsen Zeitung y el Tägliche Rundschau, le nombraron su corresponsal en Japón. Prueba del éxito de su infiltración en el Partido Nazi es que sus amigos del partido celebraron una cena de despedida antes de su marcha a la que asistió el mismísimo Joseph Goebbels.

Sorge llegó a Yokohama el 6 de septiembre de 1933. La misión a la que se enfrentaba era considerablemente más complicada que la de China. En Japón no había agentes soviéticos que pudieran darle apoyo, como en Shangai. Tenía que construir su red desde cero, en un país donde iba estar sometido a una vigilancia mucho más estricta. Pero tuvo un golpe de suerte. Al poco de llegar, el Frankfurter Zeitung, uno de los periódicos más prestigiosos de Alemania, le nombró su corresponsal, lo que contribuyó a fortalecer su posición como periodista.

Con esta carta de presentacion y su encanto personal, a Sorge no le fue difícil ganarse la confianza de la colonia alemana en Tokio, especialmente de los miembros de la delegación diplomática. Descrito por algunos como "el típico nazi, arrogante, bebedor, de fuerte temperamento", el comportamiento aparente de Sorge, fanfarrón, frívolo y mujeriego, le convertía en la última persona de la que se sospecharía que era un agente soviético. Y mientras, poco a poco, iba construyendo su red de informantes. Contactó primero con su antiguo colaborador Ozaki, ahora convertido en un periodista influyente con numerosos contactos en los círculos del poder, hasta el punto de que llegó a ser consejero del primer ministro, Fumimaro Konoe, lo que le daba un acceso privilegiado al gobierno japonés. También pasaron a formar parte de su red el periodista y pintor Yotoku Miyagi y el periodista croata Branko Vukelić, corresponsal del diario serbio Politika y de la agencia de noticias francesa Havas. Finalmente, en el verano de 1935 llegó a Japón su viejo socio Max Clausen, acompañado de su esposa Anna, como encargado de las comunicaciones entre la red de Sorge y Moscú.

Y mientras sus socios japoneses recopilaban información sobre la política nipona, Sorge se convertía en una cara habitual en la embajada alemana. Sus contactos en el gobierno japonés y su profundo conocimiento de la política del Extremo Oriente (hablaba chino y japonés, y conocía bien la historia y la cultura de ambos países), algo que nadie cuestionaba por su labor periodística, le habían convertido en un consejero no oficial de los diplomáticos alemanes, e incluso el embajador Herbert von Dirksen le pedía consejo. El general Eugen Ott, agregado militar de la embajada, se convirtió en uno de sus amigos más cercanos, y le consultaba habitualmente. A su vez Sorge se convirtió en amante de su mujer, Helma, consiguiendo que ella copiase para él algunos de los documentos de Ott (aunque ella nunca supo que era un espía, y creía que era por su labor como periodista). No fue un caso aislado; a lo largo de los años Sorge mantuvo relaciones con las esposas de varios de los diplomáticos alemanes, lo que le abrió muchas puertas que la simple amistad con sus maridos no le había permitido.

Hanako Ishii (1911-2000)

No fueron casos aislados; la agitada vida sentimental de Sorge incluía una retahíla constante de amantes, japonesas y extranjeras, algunas como parte de su labor y otras, simplemente por su carácter mujeriego. En 1935 conoció a una joven cantante y camarera llamada Hanako Ishii, que pronto se fue a vivir con él y permaneció el resto de su vida a su lado, aunque era plenamente consciente de las numerosas aventuras de Sorge. Su actividad amorosa, así como su afición a la bebida (llegó a tener más de un accidente con su motocicleta por conducir borracho) contribuyeron a disipar las sospechas que pudiera haber sobre él, y le permitieron seguir con su labor durante años sin ser descubierto, a pesar de vivir a apenas unas manzanas de la sede de la Tokubetsu Kōtō Keisatsu, la policía especial japonesa dedicada a vigilar la actividad de los partidos políticos.

Sorge había creado su red siguiendo una serie de directrices que luego serían habituales en el espionaje soviético. Para empezar, se organizaba en células independientes, cuyos miembros no se conocían entre si; si una célula caía, las otras permanecían a salvo. Segundo, no mantener ningún tipo de contacto con los partidos comunistas locales, fueran o no legales, ya que con toda probabilidad las autoridades los tendrían bajo vigilancia; y tampoco con el personal diplomático soviético. Y tercero, no tener ningún miembro soviético en su red, porque eso atraería una atención innecesaria; si necesitaban de algún agente soviético, este debería tener documentación falsa de otro país.

En 1936 se produjo en Tokio un intento de golpe de estado llevado a cabo por un grupo de jóvenes oficiales. Nadie de la embajada alemana sabía quienes eran los rebeldes, o cuales eran sus motivaciones, así que recurrieron a Sorge. Fue Sorge el que elaboró el informe que Dirksen envió a Berlín, en el que explicaba que los revolucionarios no tenían motivaciones izquierdistas, sino que eran jóvenes oficiales miembros del Kōdōha, una facción ultraconservadora que preconizaba el retorno a los valores tradicionales y a un Japón preoccidentalizado, y la restauración del poder absoluto del emperador. Un informe que le valió al embajador grandes elogios.

La red de Sorge funcionaba perfectamente, recopilando información que luego Clausen enviaba cifrada a Moscú por radio. Como tapadera, Sorge y Clausen habían creado una empresa de copia de fotografías y documentos que había tenido un gran éxito, y que no solo servía para ocultar las actividades de espionaje, sino que financiaba buena parte de sus gastos con sus beneficios. Entre sus logros estuvo el de informar de la firma del llamado Pacto Anti-Comintern, el tratado entre Japón y Alemania contra la Internacional Comunista; advertir a Moscú por anticipado del inicio en 1937 de la Segunda Guerra Sino-Japonesa; e informar al ejército soviético de los planes japoneses durante el llamado Incidente de Jaljin Gol, un enfrentamiento no declarado entre tropas soviéticas y japonesas en la frontera entre Mongolia y el estado títere de Manchukuo. 

Cuando en 1938 el embajador von Dirksen regresó a Europa para ser nombrado embajador alemán en Londres, el general Ott fue nombrado nuevo embajador, y una de sus primeras decisiones fue nombrar a Sorge su consejero, con su propio despacho en la embajada. Por aquel entonces Ott ya era consciente de la aventura que su mujer mantenía con Sorge, pero los conocimientos del periodista le resultaban tan útiles (en más de una ocasión fue Sorge el que escribió los informes sobre la situación política en Japón que luego Ott enviaba a Moscú como suyos) que prefirió hacer la vista gorda. Era tal su confianza en Sorge, que incluso le utilizó como mensajero para llevar mensajes secretos a los consulados alemanes en Hong Kong, Manila o Canton.

El momento culminante de la misión de Sorge en Japón llegó cuando en mayo de 1941 envió un comunicado urgente informando de que los alemanes estaban preparando una gigantesca concentración de tropas (entre 150 y 170 divisiones) cerca de la frontera soviética y que era inminente una invasión del territorio soviético en torno al 20 de junio. Pero sin embargo esta información fue recibida con frialdad y escepticismo. Stalin confiaba ciegamente en que los alemanes respetarían el acuerdo Ribbentropp-Molotov de no agresión, y exigió a Sorge que enviara copias de los documentos que probaban esa información. Sorge respondió que podía enviarlos a través de un colaborador en Shangai, pero que llevaría tiempo y era necesario empezar ya con los preparativos de defensa. Arriesgándose a ser descubierto, Sorge se comunicó directamente por radio con Moscú para intentar convencer a sus superiores. Pero Stalin, que además detestaba a Sorge, no le creyó. "No voy a creer a un pervertido que organiza fábricas y burdeles en Japón", cuentan que dijo. La invasión se produjo, tal y como Sorge había advertido, el 22 de junio. El agente había seguido enviando avisos para advertir a Moscú; el último, el día anterior a la invasión.

Madrugada del 22 de junio de 1941. Josef Stalin acaba de ser informado de que las tropas alemanas han comenzado la invasión de la Unión Soviética.

Stalin nunca admitió el terrible error que había cometido, y que le costó a la Unión Soviética un enorme precio en vidas. Pero aún iba a necesitar de Sorge algo que solo él podía conseguir. Tras la invasión el avance alemán parecía imparable. Las tropas soviéticas en Europa necesitaban refuerzos urgentemente; pero esos refuerzos sólo se podían obtener trasladando parte de las tropas encargadas de la defensa del extremo oriental de la Unión Soviética. Trasladar esas tropas suponía dejar Siberia desprotegida en caso de un ataque japonés, quedando el Ejército Rojo entre dos frentes. El alto mando soviético necesitaba saber con absoluta certeza que los japoneses no atacarían a la URSS aprovechando esta debilidad. Y la red de Sorge era la única que podía averiguarlo. 

Por aquel entonces dos corrientes opuestas se enfrentaban en el alto mando japonés. Una de ellas era partidaria de invadir la Unión Soviética, como les pedía Adolf Hitler. La otra rechazaba esta idea, argumentando que el verdadero objetivo de la expansión japonesa tenía que ser el Pacífico Sur y las colonias británicas, francesas y holandesas en Indochina. Durante meses se sucedieron las discusiones, y el 25 de agosto Sorge informó de que el alto mando japonés había descartado atacar la Unión Soviética en ese año. Finalmente el 14 de septiembre Sorge enviaba un mensaje definitivo a Moscú: "La posibilidad de un ataque japonés, que existía hasta hace poco, ha desaparecido. Japón no atacará a menos que las tropas alemanas hayan tomado Moscú, el ejército japonés en Manchuria supere a las fuerzas soviéticas orientales en una proporción de 3 a 1 y se haya producido un levantamiento popular en Siberia contra las autoridades soviéticas". Inmediatamente, Stalin ordenó el traslado al frente europeo de la mitad de las tropas soviéticas en la frontera de Manchukuo: quince divisiones de infantería, tres de caballería, mil quinientos tanques y otros tantos aviones.

Pero la posición de Sorge comenzaba a estar comprometida. El agente de la Gestapo destinado en la embajada alemana, Josef Albert Meisinger, había comenzado a investigarlo y, aunque luego acabó por desechar esas sospechas, Sorge sentía que en cualquier momento podía ser descubierto. En su último mensaje solicitaba ser enviado de vuelta a Alemania para continuar allí su misión, ya que "el territorio soviético podía considerarse a salvo de un ataque japonés". Sin embargo, ya era tarde. Su red cayó por pura casualidad; uno de sus colaboradores secundarios fue arrestado por la Kempeitai, la policía militar japonesa, durante una redada anticomunista. Él delató a Miyagi, el cual a su vez delató bajo tortura a Ozaki y a Sorge. Ozaki fue detenido el 14 de octubre y el 18 caían Sorge, Clausen y Vukelić.

Curiosamente, en los primeros momentos el general Ott creyó que el arresto de Sorge se debía a un error, o a que había proporcionado información sensible a la propia embajada alemana, y los propios japoneses creían que espiaba para el gobierno alemán. Sorge admitió ser un espía soviético tras ser torturado, y acordó con los japoneses una confesión completa a cambio de que no se presentaran cargos contra Hanako ni contra las esposas de sus colaboradores. Los japoneses ofrecieron en tres ocasiones a los soviéticos intercambiar a Sorge por uno de sus agentes; la respuesta fue la misma las tres veces: "No conocemos a Richard Sorge". Su esposa Ekaterina murió en 1943, en un gulag al que había sido deportada por el NKVD como sospechosa de ser una espía alemana, por estar casada con un ciudadano alemán (aunque este fuera un agente del GRU).

Spy Sorge, película japonesa de 2003 sobre Richard Sorge y su red de espías

Richard Sorge y Hotsumi Ozaki fueron ahorcados el 7 de noviembre de 1944 en la cárcel tokiota de Sugamo. Debido a la escasez de combustible el cadáver de Sorge no fue incinerado sino que se le enterró en una fosa común en el cercano Cementerio Zoshigaya. Miyagi había muerto en prisión el año anterior, a causa de la tuberculosis que padecía, mientras que Clausen y Vukelić fueron condenados a cadena perpetua, aunque Vukelić murió en prisión en 1945. Clausen fue puesto en libertad por las tropas norteamericanas tras la rendición de Japón; él y su mujer abandonaron Japón en 1946, se instalaron en la Repúblic Democrática de Alemania y vivieron en Berlín el resto de su vida.

En 1949 Hanako Ishii obtuvo permiso para exhumar los restos de Sorge, que pudo reconocer gracias a su dentadura y sus heridas de la Primera Guerra Mundial. Hizo incinerar el cuerpo y conservó algunos de sus objetos personales; entre ellos, sus dientes de oro, con los que hizo que le fabricaran un anillo, que llevó el resto de su vida. Sus cenizas las enterró en una tumba del cementerio de Tama, bajo una placa de mármol con el epitafio en japonés "Aquí yace un héroe que sacrificó su vida luchando contra la guerra y por la paz mundial". Cuando ella murió, en el año 2000, hizo que sus cenizas fueran enterradas junto a las de Sorge.

Las acciones de Sorge permanecieron desconocidas para el gran público hasta los años 50. La Unión Soviética no reconoció públicamente su labor hasta 1964, cuando le otorgó de manera póstuma el título de Héroe de la Unión Soviética y concedió a Hanako Ishii una pensión vitalicia. El escritor británico Ian Fleming, creador de James Bond, llegó a decir que "Sorge es el hombre al que yo considero el espía más formidable de la historia".

domingo, 18 de octubre de 2026

Fiascos empresariales

La venta de Snapple

Snapple es una marca de tés y zumos creada en 1972 por la compañía Unadulterated Food Products. En la década de los 90 la marca se hizo con un hueco en el mercado norteamericano al margen de las grandes compañías de refrescos, apostando por una imagen alternativa y diferente. Buena parte de su éxito se debía a una original campaña publicitaria protagonizada por una de sus empleadas, Wendy Kaufman, apodada "Snapple Lady", que aparecía en los anuncios respondiendo a cartas reales de clientes de la marca. En 1994 el entonces propietario de la marca, un inversor llamado Thomas H. Lee, vendió Snapple a la compañía alimentaria Quaker Oats Company, famosa por sus productos para el desayuno, por 1700 millones de dólares. Quaker Oats introdujo una serie de cambios tratando de abrir la marca a un público más amplio: despidió a Kaufman, optando por una estrategia publicitaria mucho más convencional; llevó a sus productos, que hasta entonces se vendían en pequeñas tiendas de alimentación o establecimientos de delicatessen, a las estanterías de los grandes supermercados; e introdujo cambios en la fórmula de las bebidas, alterando su sabor para hacerlo más próximo al de los refrescos tradicionales. Como consecuencia, las ventas se desplomaron; los consumidores habituales se sintieron traicionados y dejaron de comprarlas, y el gran público al que se intentaba atraer no mostró interés. En 1997, tras solo 27 meses, Quaker Oats vendía Snapple a Triarc (la compañía madre de la famosa cadena de restaurantes Wendy's) por solo 300 millones de dólares, 1400 menos de lo que le había costado, lo que suponía unas pérdidas de más de 1'5 millones de dólares por cada día que había sido dueña de la marca.

El colapso de Circuit City

A principios de la década de los 2000 Circuit City era una de las grandes cadenas de venta de productos electrónicos de los Estados Unidos. Sin embargo, a su directiva le parecía que los beneficios no eran lo suficientemente altos, así que en 2007 introdujo una serie de cambios con el objetivo de abaratar costes. Primero anunció que iban a cerrar 69 de sus tiendas (62 de ellas en Canadá) y un centro de distribución. Luego, anunció la marcha de su director financiero Michael Foss. Y finalmente anunció que el salario base de sus empleados bajaba de 8'75 a 7'40 dólares la hora, y que despedía a 3400 trabajadores. Pero esos 3400 trabajadores despedidos no eran contratados recientes ni los de menor experiencia; al contrario, eran empleados de los más veteranos y más cualificados, y que, por lo tanto, tenían los sueldos más altos. Eso si, la empresa les ofrecía volver a contratarlos unas semanas más tarde con el sueldo de un recién contratado. Como era de esperar la mayoría no quiso regresar y prefirió buscar empleo en otras compañías, así que Circuit City ocupó sus vacantes con empleados recién contratados que cobraban significativamente menos. Y eso fue su perdición. Atentos solo a los costes monetarios, se olvidaron de considerar el coste en experiencia y conocimientos. Los clientes que acudían a Circuit City a gastarse cientos o miles de dólares en una televisión o en un equipo de sonido esperaban encontrar empleados que pudieran aconsejarles la mejor opción. Y en su lugar encontraban empleados noveles, mal pagados, poco motivados y desconocedores de los productos que estaban vendiendo. Las ventas cayeron drásticamente; muchos clientes preferían irse a otras tiendas de la competencia, como Best Buy. En noviembre de 2008, apenas año y medio después de los despidos, Circuit City se declaraba en bancarrota, que sería definitiva en enero del año siguiente.

Atari y ET el extraterrestre

A principios de los 80 la compañía Atari, propiedad de Warner Communications, era la gran dominadora del mercado de consolas y videojuegos. A finales de 1982 quiso aprovechar el gran éxito de ET el extraterrestre y pagó la nada despreciable suma de 25 millones de dólares por los derechos para lanzar un juego protagonizado por el personaje para su consola de más éxito, la Atari 2600. La empresa encargó el juego a un diseñador llamado Howard Scott Warshaw, que había tenido bastante éxito con la adaptación de En busca del arca perdida. Pero lo hizo advirtiendo a Warshaw que el juego debía estar listo para las Navidades, época en la que se producía una parte significativa de las ventas anuales de videojuegos. Eso le dejaba solo cinco semanas para tener el juego listo, cuando lo habitual era que el proceso tardara entre nueve meses y un año. Warshaw logró terminar el juego a tiempo, pero como era de esperar con tanta premura adolecía de numerosos defectos y errores, además de que era bastante aburrido y de difícil jugabilidad. Aún así, Atari, en un alarde de optimismo, fabricó cuatro millones de copias. Aunque en un principio las ventas del juego fueron bastante buenas, muy pronto se desplomaron en cuanto se hicieron públicas sus deficiencias. Al final, Atari consiguió vender apenas 1'5 millones de unidades y supuso un fracaso enorme, que unido a otros reveses económicos hizo que Atari terminara 1983 con unas pérdidas superiores a los 500 millones de dólares. No fue un caso único; en ese año el mercado de los videojuegos colapsó en la llamada Crisis del videojuego de 1983, que provocó una caida de los beneficios del sector en un 97% y la bancarrota de varias empresas fabricantes de cosolas y de videojuegos. En 1984 la Warner, cuyas acciones se habían devaluado un 66% por la crisis, vendió las divisiones de consolas y videojuegos a Jack Tramiel, fundador de uno de sus principales competidores, Commodore.

El discurso de Ratner

Gerald Ratner convirtió el negocio familiar de joyería en una cadena internacional bajo marcas como Ratner's, H. Samuel, Ernest Jones, Kay Jewellers o Watches of Switzerland. A pesar de algunas críticas que tachaban sus productos de "vulgares" la cadena se volvió muy popular gracias en buena parte a sus competitivos precios. Al menos, hasta el 23 de abril de 1991, cuando Ratner pronunció una conferencia en el Royal Albert Hall de Londres durante un encuentro del Institute of Directors (una asociación profesional de directores de compañías, altos ejecutivos y emprendedores). Durante su alocución, Ratner se dedicó a bromear sobre la mala calidad de algunos de los productos que vendía su compañía. La gente dice "¿Como puedes vender esto a un precio tan bajo?" Y yo respondo "Porque es una completa basura", fue una de sus frases más recordadas. También bromeó acerca de uno de los modelos de pendientes que vendía diciendo "Cuestan menos que un bocadillo de marisco de Marks and Spencer's, pero tengo que decir que probablemente el bocadillo durará más que los pendientes". Estos comentarios, obviamente, enfurecieron a los clientes de sus tiendas. A pesar de que Ratner se disculpó públicamente en televisión las ventas de la cadena cayeron en picado y el valor del grupo se desplomó en más de 500 millones de libras, llegando al borde del colapso. Ratner tuvo que nombrar a un presidente al frente de la compañía para calmar los ánimos, y acabó siendo expulsado de la directiva del grupo a finales de 1992. En 1993 Ratner's cambió su nombre por el de Signet Group para distanciarse completamente de la mala imagen que arrastraba. Aún hoy en día se utiliza en el Reino Unido la expresión "Hacer un Ratner" para referirse a cualquiera que hace comentarios innecesarios y peyorativos contra su propia empresa.

Los colchones y el 11-S

Corría el año 2016 cuando a una tienda de colchones de San Antonio (Texas) llamada Miracle Mattress se le ocurrió lanzar lo que ellos llamaron "Oferta de las Torres Gemelas", una gran oferta con generosos descuentos que daría comienzo precisamente el 11 de septiembre. Si ya el nombre y la fecha elegidos eran un tanto controvertidos, lo peor llegó con el anuncio que la tienda colgó en sus redes sociales para publicitar el evento. El anuncio, rodado y protagonizado por la hija del propietario, parodiaba abiertamente los atentados del 11-S, hasta el punto de que terminaba con varios empleados de la tienda derribando dos torres de colchones. Decir que el anuncio causó indignación es quedarse cortos. El video no tardó en hacerse viral y la tienda recibió una oleada de quejas. Los teléfonos se vieron saturados con llamadas de protesta y sus redes sociales se llenaron de mensajes con críticas, insultos e incluso amenazas. El dueño de la tienda tuvo que salir públicamente a disculparse, calificando el anuncio de "terrible error" y anunciando que la tienda permanecería "indefinidamente" cerrada, un "indefinidamente" que pasaría a ser "definitivamente" ya que la tienda, perseguida porla infamia, nunca volvería a abrir.

El infame Skype 8.0

El programa de videoconferencia Skype, desarrollado en 2003 por un grupo de programadores daneses y estonios, se convirtió en uno de los favoritos del Internet de principios del siglo XXI. Rápido, sencillo, eficaz, fiable (y gratuito), permitía no solo videollamadas, también mensajería instantánea, transferencia de archivos e incluso llamadas de voz a teléfonos convencionales. En su punto álgido llegó a tener 300 millones de usuarios por todo el mundo. Hasta que en 2011 Microsoft se hizo con su empresa matriz, Skype Technologies, y comenzó a introducir cambios para integrarlo en sus productos y convertirlo en el sustituto de su servicio Microsoft Live Messenger. Y en 2017, lanzó la versión 8.0 del programa. Los usuarios que esperaban el mismo programa ágil y sencillo se llevaron un chasco. Un menu recargado y confuso, con colores estridentes, opciones cambiadas de lugar, añadidos innecesarios que nadie había pedido (emojis, animaciones, una función "Highlights" similar a las "Stories" de Instagram...). Para colmo, Skype ya no funcionaba tan bien: tardaba más en conectar, y esta nueva versión era mucho más pesada que las anteriores; ocupaba mucho más espacio y recursos para una peor operatividad. Y encima, en 2018 Microsoft anunció que las anteriores versiones quedarían desactivadas en septiembre de ese año: el que quisiera usar Skype debería obligatoriamente actualizar su versión. Aunque las numerosas quejas llevaron a la compañía a rectificar algunos puntos (retrasando algo la migración a Skype 8 y eliminando la función "Highlights") una parte muy significativa de su base de usuarios había perdido la confianza en ellos y había buscado otras alternativas. Cuando la epidemia del coronavirus estalló en 2020 disparando la demanda de videoconferencias, Skype se vio relegada en favor de otras opciones como Zoom, Google Meet o la propia Microsoft Teams. La continua pérdida de usuarios y el crecimiento de Microsoft Teams llevaron a la compañía a anunciar la retirada de la aplicación para mayo de 2025, sustituida por la versión gratuita de Teams.


La caída de Digg

La web Digg se lanzó en 2004 como un portal de noticias, fundamentalmente sobre ciencia y tecnología, democrático y participativo. La gente podía enviar enlaces a noticias y artículos que eran votados por los visitantes del sitio, a favor o en contra. Cuantos más votos a favor recibiera una noticia, más arriba aparecía en las listas; si recibía suficiente apoyo, aparecía en portada. Al público le encantó su sencillez y su representatividad. Las versiones 2.0 y 3.0 mejoraron incluso las prestaciones de la página: listas de amigos, división de las noticias en secciones. En 2008 Digg.com recibía más de 230 millones de visitas al año, y su influencia era tal que las páginas que aparecían en sus listas notaban un súbito aumento de tráfico. Llegó a estar en negociaciones avanzadas para su venta a Google, aunque finalmente el trato no llegó a cerrarse. Y llegó 2010 y el anuncio de la versión 4.0. De ella dijo Jay Adelson, uno de los fundadores de Digg y su presidente desde su creación, que "lo iba a cambiar todo", lo que ya despertó cierta inquietud entre los visitantes. El propio Adelson abandonó la compañía meses antes de que llegara dicha actualización, supuestamente para "buscar otras oportunidades de negocio". Digg 4.0 se hizo público a finales de agosto de 2010 y recibió de inmediato una respuesta negativa de los usuarios de la página. No era solo una actualización, era una reescritura total del sitio, y eso trajo consigo numerosos errores y fallos: enlaces caídos, fallos en las bases de datos, una lentitud extrema y caídas constantes de la página. Además, se eliminaba la posibilidad de votar negativo a los contenidos (impidiendo que los usuarios rechazaran contenido irrelevante o publicidad) y, para contentar a inversores y anunciantes, implantó un sistema automatizado de fuentes que permitía a medios influyentes y grandes corporaciones publicar directamente en primera página, privando en la práctica a los visitantes de elegir el contenido destacado. Habían eliminado todo lo que hacía de Digg un sitio diferente, todo lo que lo había convertido en un éxito. Como consecuencia se produjo un éxodo de visitantes hacia otras páginas como Reddit, que pasó de ser una web secundaria a absorber a buena parte de los seguidores de Digg. En su primer mes el tráfico hacia su página se redujo un 26%, y la caída continuó constante. En julio de 2012 el número de visitantes había caído un 90% y Digg.com, que había llegado a estar valorada en 160 millones de dólares, fue vendida por apenas medio millón a una compañía de capital riesgo llamada Betaworks Studio.

lunes, 12 de octubre de 2026

La guerra de la sriracha



La historia de la célebre salsa sriracha comienza en 1932, cuando una cocinera tailandesa empezó a fabricar y a vender una salsa picante para acompañar platos de pescado, hecha a base de chiles, vinagre y ajo, a la que llamó "Sriracha" en homenaje a su localidad natal. Unos años más tarde otra cocinera de la misma localidad comenzóa comercializar su propia versión de la salsa, a la que llamó "Sriraja Panich", que obtuvo un gran éxito no solo a nivel local sino también internacional, haciéndose famosa en todo el sudeste asiático. 

En los años 70 un vietnamita de origen chino llamado David Tran comenzó a experimentar con salsas picantes, incluida su propia versión de la sriracha, aprovechando que su hermano cultivaba chiles en su granja. Unos años más tarde, el gobierno vietnamita comenzó a perseguir a los Hoa (vietnamitas de origen chino), acusándoles de desleales y de colaborar con potencias extranjeras, incautando muchas de sus propiedades y aprobando medidas muy represivas hacia ellos. Como consecuencia, miles de ellos abandonaron el país como pudieron. A finales de 1978 tres mil refugiados, entre ellos David Tran y su familia, huyeron de Vietnam hacia Hong Kong a bordo de un carguero taiwanés llamado Huey Fong. Tras ocho meses en un campo de refugiados, Tran logró asilo en los EEUU. Primero vivió seis meses en Boston, donde ya vivían algunos de sus familiares, y luego se mudó a Los Angeles, donde su cuñado le había contado que podía encontrar chiles frescos en cantidad, persiguiendo su sueño de fabricar su salsa.

David Tran

Instalado en Chinatown, fundó en 1980 su empresa Huy Fong Foods (llamada así por el barco en el que había huído de Vietnam) y comenzó a fabricar su sriracha. Sus primeros clientes fueron restaurantes asiáticos de la ciudad, pero muy pronto la fama de la salsa creció de tal manera que empezó a recibir encargos particulares. En poco tiempo sus característicos botes de salsa, inconfundibles por su tapón verde y su etiqueta con la imagen de un gallo (Tran lo eligió así porque había nacido en 1945, año del gallo según el horóscopo vietnamita) se hicieron habituales en tiendas de comida asiática de toda California, y más tarde de todos los EEUU. La empresa siempre ha presumido de que la demanda de sus productos siempre ha superado a su producción, y que por eso mismo nunca han hecho publicidad de sus salsas.

El incesante aumento de la demanda llevó a la empresa a instalarse en una nueva localización, un edificio de 22000 metros cuadrados en Rosemead, al este de Los Angeles, que menos de una década más tarde ampliaron adquiriendo un edificio colindante. Pero para producir tal cantidad de salsa (no solo sriracha; Huy Foods también produce sambal oelek, una salsa de origen indonesio a base de chiles, sal y vinagre, y chilli garlic, a base de chile y ajo) la empresa necesitaba ingentes cantidades de chiles jalapeños rojos, algo trabajoso porque necesitaba contactar y negociar con numerosos pequeños productores locales. En 1988 Tran una carta de un cultivador llamado Craig Underwood, que decía sencillamente "¿Quiere que cultive algunos chiles para usted?". A Tran le gustó aquel hombre sincero y directo, y llegó a un acuerdo para que su empresa Underwood Ranches se convirtiera en su suministrador de chiles. Dicho acuerdo, que obligó a Underwood a alquilar más terrenos porque los suyos no eran suficientes para cultivar la gran cantidad de chiles que Huy Fong necesitaba, se cerró en parte verbalmente y en parte por escrito, y se selló con un apretón de manos. 

Tran y Underwood tenían mucho en común, a pesar de sus orígenes radicalmente diferentes. Trabajadores incansables, acostumbrados a gobernar férreamente sus empresas, en sus primeros años de colaboración su relación fue muy estrecha, reuniéndose a menudo y compartiendo incluso encuentros con sus respectivas familias. Sin embargo, poco a poco la relación fue agriándose, debido a desencuentros en cuanto a precios y cantidades de los chiles que Underwood le suministraba. Aún así, durante casi tres décadas Underwood Ranches suministró sus chiles para las salsas de Huy Fong Foods, llegando a proporcionarle en torno al 95% de todos los chiles que consumía, en una cantidad que alcanzó las 45000 toneladas en 2015.

Y mientras el éxito de las salsas de Tran seguía creciendo de manera fulgurante, a pesar de la feroz competencia en el sector de las salsas picantes y la aparición de numerosos imitadores. En 2009 la revista culinaria Bon Appétit nombró a su sriracha "Ingrediente del Año" para 2010, y en ese mismo año de 2010 la compañía volvió a trasladar su fábrica, esta vez a una factoría tres veces mayor que la anterior, situada en Irwindale, no muy lejos de Rosemead. De allí salieron en 2012 más de 20 millones de botes de su sriracha, destinados no solo a la venta al por menor; las principales cadenas de restaurantes de Nortemérica, tales como McDonald's, Wendy's, Applebee's, Burger King, Taco Bell o Subway habían incluido la sriracha en sus menús, bien como ingrediente de los platos, bien como salsa de acompañamiento.

Craig Underwood

Y así, pese a algún pequeño contratiempo (la ciudad de Irwindale llevó a la compañía a los tribunales en 2013 alegando que los olores procedentes de su factoría eran una "molestia pública", aunque la demanda fue retirada en 2014 después de que Tran amagara con cerrar la fábrica y llevársela a Texas) la sriracha de Huy Fong se convertía en un producto reconocido y apreciado. Y ello era, en buena medida, gracias a los chiles jalapeños de Underwood Ranches. Y sin embargo, los desacuerdos entre ambos seguían aumentando, provocando un enfrentamiento que culminaría en 2016.

Ese año David Tran creó una empresa subsidiaria de Huy Fong Foods a la que llamó ChilliCo LLC, al frente de la cual puso a su cuñada Donna Lam, que también era jefa de operaciones de Huy Fong. ChiliCo tenía un único objetivo: suministrar a su empresa matriz los chiles que necesitaba para mantener su producción, aunque ello supusiera actuar al margen de Underwood. En noviembre, después de que Underwood entregara la última remesa de chiles de la cosecha de ese año, y de que incluso él y Tran hubieran negociado los detalles del pago de los chiles del año siguiente, Tran llamó a Jim Roberts, jefe de operaciones y hombre de confianza de Underwood (que por aquel entonces estaba de vacaciones en Hawai) y le ofreció trabajar par a él en ChiliCo. Cuando Roberts rechazó su oferta, Tran respondió afirmando que a partir de aquel momento pagaría los chiles de Underwood a 500 $ la tonelada (un precio notablemente inferior a lo que había estado pagando hasta entonces, inferior incluso a los costes de producción), amenazando con que si este precio no era aceptado recurriría a la pasta de chile procedente de China, un sustituto de baja calidad que costaba alrededor de 300 $ la tonelada. 

Pero Underwood no era un hombre que se dejase intimidar y rechazó el ultimátum de Tran, negándose también a negociar con él a través de ChiliCo, lo que en la práctica supuso el final del acuerdo entre ambas compañías, pese a unos tímidos intentos de retomar el acuerdo a principios de 2017. Los que habían sido estrechos colaboradores se habían convertido en acérrimos enemigos. Tran acusó a Underwood de venderle chiles de mala calidad, aprecios inflados, y de conspirar contra él para llevarlo a la bancarrota y quedarse con su negocio. Por su parte Underwood acusó a Tran de llevar tiempo maniobrando a sus espaldas para dejarlo fuera del negocio y de haber mostrado a sus competidores videos grabados con drones de su sistemas de cultivo y recolección. El enfrentamiento acabó llegando a los tribunales. Tran denunció a Underwood reclamándole 1'45 millones de dólares de sobreprecio que había pagado por la cosecha de 2016 (el acuerdo establecía que Tran pagaba a Underwood por superficie cultivada y por adelantado), mientras que Underwood replicó denunciando a Tran por incumplimiento de contrato, fraude e impedimento promisorio (una figura del derecho anglosajón que impide retirar una promesa, incluso sin contrato formal, si la otra parte confió en esa promesa y sufrió un perjuicio económico por ello), reclamándole 20 millones de dólares.

El veredicto se hizo público en 2019 y daba la razón a ambas partes. Underwood era condenado a devolver a Huy Fong los 1'45 millones de dólares que había pagado en exceso, pero a su vez la compañía era condenada a pagar a Underwood Ranches 13'2 millones por pérdida de ingresos y otros 10 millones por daños punitivos, reconociendo que Tran había engañado a Underwood al empujarlo a aumentar la extensión de sus cultivos asegurándole falsamente que iba a comprar toda su producción. Tran recurrió la sentencia, pero su apelación fue desestimada en 2021.

La ruptura del acuerdo resultó gravemente perjudicial para ambas compañías. Underwood Ranches perdió a un cliente que suponía el 80% de sus ingresos y se encontró con una gran extensión de terreno (parte de ella, alquilada mediante contratos por años o incluso décadas, que no podía romper) para la que no tenía qué cultivar; como testificó Roberts en el juicio, habrían necesitado saber con dos o tres años de anticipación que el acuerdo iba a terminar para poder buscar cultivos alternativos y preparar el terreno. La empresa tuvo que despedir a 40 trabajadores y afrontó pérdidas millonarias los dos años siguientes.

Pero tampoco Huy Fong Foods salió bien librada. Aunque en 2017 logró mantener su producción gracias a chiles comprados en México (aquel año hubo una cosecha excepcionalmente abundante) muy pronto se dieron cuenta de las ventajas que suponía el acuerdo con Underwood. En lugar de un único gran proveedor casi en exclusiva, tuvieron que cerrar acuerdos con pequeños productores de California, Nuevo México y México. Pero mientras Underwood les garantizaba un suministro estable de chiles, de gran calidad y frescos (de los cultivos hasta la factoría había apenas un par de horas por carretera), algo fundamental para la calidad de su salsa, los envíos de sus nuevos proveedores eran desiguales en cantidad y calidad. El suministro de chiles pasó a ser irregular, impredecible y de bajo rendimiento, dado que estos pequeños cultivadores estaban peor preparados y eran mucho más sensibles a factores como la climatología adversa. La producción de la sriracha se vio afectada y nunca recuperó las cifras previas a 2017. Además, muchos de sus clientes se quejaron de que el sabor había cambiado, algo que atribuían al cambio de proveedor de sus chiles. 

Dragon Sriracha

Como consecuencia, la sriracha de Huy Fong empezó a llegar de forma irregular a los mercados, cuando antes era servida con puntualidad a sus clientes. En al menos tres ocasiones (junio de 2022, abril de 2023 y mayo de 2024) la factoría de Irwindale se vio obligada a parar su actividad, debido a la escasez de materia prima a causa de una prolongada sequía que había afectado a los cultivos de México. Estos vaivenes en la producción han reducido su cuota de mercado y provocado la aparición de nuevas marcas de salsa sriracha que se han ido asentando en un sector que antes Huy Fong dominaba con holgura. Entre ellas, irónicamente, la de Underwood Ranches. Tras la inestabilidad de los primeros años, Underwood decidió seguir haciendo lo que mejor sabía: cultivar chiles, que irónicamente ahora vende a los competidores de Tran, además de otras hortalizas como cebollas, tomates o patatas. Pero además se reserva cada año una parte de la producción para fabricar su propia salsa que, bajo la marca de Dragon Sriracha, goza de bastante buena acogida.

 El litigio entre Tran y Underwood permanece como un ejemplo de los efectos adversos de la avaricia corporativa y de lo problemático que resulta romper acuerdos de larga duración y co-dependencia, para todas las partes implicadas.

domingo, 4 de octubre de 2026

Pequeñas historias (XLIX)

Durante las Olimpiadas de Pekín 2008 el atleta jamaicano Usain Bolt tuvo algunos problemas con su alimentación ya que encontraba la comida china "extraña" para su gusto. ¿La solución? Recurrir a la comida rápida. Más concretamente, a los Chicken McNugguets de la cadena McDonalds. Durante los diez días que estuvo en Pekín, Bolt consumió del orden de mil McNuggets, a un ritmo de unos 100 al día, acompañados de salsa y ocasionalmente de patatas fritas y pastel de manzana de la misma cadena. Una alimentación tan peculiar para un atleta de élite no pareció pasarle factura, ya que en esa edición Bolt ganó el oro en los 100, 200 y los 4x100 metros.

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En 1976 un joven estudiante de ingeniería llamado Gary George, que trabajaba como becario en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, compró en una subasta de excedentes del gobierno 1150 cintas de video, por las que pagó 217 dólares, con intención de revenderlas. Cuando las revisó, descubrió entre ellas tres grabaciones inéditas del alunizaje del Apolo 11 en 1969. Las tres grabaciones se vendieron en 2019 en una subasta en la casa Sotheby's de Nueva York por 1'82 millones de dólares.

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En 1982 Ruth Becker, superviviente del hundimiento del Titanic, estaba dando una conferencia durante una convención de la Titanic Historical Society cuando relató que durante el naufragio el barco se había partido en dos. El tesorero de la Society, Louis O. Gorman, que se hallaba presente, literalmente le arrebató el micrófono para desmentir esa afirmación. Tres años más tarde, cuando se halló el pecio del Titanic, se descubrió que, efectivamente, el barco se había partido en dos al hundirse, probando que el recuerdo de la señora Becker era correcto.

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El 29 de septiembre de 1913 el ingeniero alemán Rudolf Diesel, inventor del motor que lleva su nombre, se embarcó en el ferry SS Dresden que iba de Amberes a Inglaterra, con la intención de negociar con la Marina británica la venta de motores para ser instalados en sus submarinos. A las diez de la noche se retiró a su camarote; nadie más volvió a verlo con vida. Diez días más tarde su cuerpo fue rescatado del estuario del Escalda Oriental por un bote de la guardia costera holandesa. Su muerte nunca se aclaró del todo. Algunos supusieron que se había tratado de un accidente; Diesel sufría de frecuentes jaquecas y podía haber caído accidentalmente al agua mientras paseaba, tratando de despejarse. También hubo quien lo consideró un suicidio; su empresa estaba casi en quiebra y él estaba virtualmente arruinado. Además, dejó a su esposa un sobre con una gran cantidad de dinero en efectivo y diversos documentos bancarios, y en su diario en la fecha del 29 solo había dibujado una cruz. Otra posibilidad que se barajó fue el asesinato, supuestamente a manos de agentes del servicio secreto alemán que querían impedir que su tecnología acabara en manos de los británicos. E incluso se sugirió que todo había sido una farsa para que Diesel, con la complicidad del gobierno británico, fingiera su muerte y huyera a Canada para poder así trabajar para los británicos; curiosamente, en los meses siguientes a su muerte el astillero Vickers de Montreal desarrolló un motor diesel muy avanzado que sería el que finalmente se instalaría en los submarinos británicos.

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El 11 de abril de 1952 un DC-4 de la aerolínea Pan Am partió del aeropuerto de San Juan de Puerto Rico rumbo a Nueva York. La avería de dos de sus motores les obligó a hacer un amerizaje de emergencia frente a las costas de la isla tan solo nueve minutos después del despegue. Los 64 pasajeros y los 5 tripulantes sobrevivieron al amerizaje, pero el avión empezó a hundirse rápidamente y la evacuación se convirtió en un caos: los pasajeros no sabían donde estaban los chalecos salvavidas, ni como usarlos, mientras que las balsas salvavidas estaban guardadas en un compartimento de difícil acceso. Al final, pese a los esfuerzos de los tripulantes, 52 pasajeros murieron ahogados y solo se salvaron los 5 tripulantes y 12 pasajeros. La tragedia llevó a la Civil Aeronautics Board a modificar en profundidad la normativa para emergencias en el agua: charlas y demostraciones a los pasajeros sobre el uso de los dispositivos de emergencia antes del despegue, nuevas directrices sobre el lugar donde guardar dichos dispositivos, y un entrenamiento más preciso a los tripulantes sobre sus funciones en caso de emergencia. La mayoría de estas normas siguen en uso hoy en día.

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El 14 de julio de 1776 una partida de indios cherokees y shawnees capturó a tres adolescentes blancas que viajaban por el río Kentucky en una canoa. Se trataba de Jemima Boone (hija del célebre explorador y aventurero Daniel Boone) y las hermanas Elizabeth y Frances Callaway, hijas del coronel Richard Callaway. Los indios se llevaron a las jóvenes hacia el norte, tratando de llegar a los asentamientos shawnees, mientras ellas procuraban dejar indicios del camino que seguían, tales como ramas rotas y marcas en los árboles. Al tercer día, una partida de rescate dirigida por Daniel Boone los alcanzó y, tras un intercambio de disparos en el que murieron dos de los indios, logró rescatar a las tres chicas. El incidente se hizo muy popular y, entre otros, inspiró a James Fenimore Cooper parte de su novela El último mohicano.

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La noche del 16 de junio de 1985 la doctora Cecilia Giubileo se incorporó a su puesto como médica de guardia nocturna en la Colonia Nacional Dr. Manuel A. Montes de Oca, un asilo para enfermos mentales en régimen abierto en la localidad de Torres, a ochenta kilómetros de Buenos Aires. Fue vista por última vez sobre la medianoche cuando, tras atender a uno de los pacientes, se retiró a las dependencias que los médicos de guardia tenían asignadas dentro del recinto de la colonia. A la mañana siguiente la doctora había desaparecido. Su cama no estaba deshecha, no estaban su cartera ni su bolso, pero si sus zapatos, y su coche seguía donde lo había aparcado. La policía lanzó una gran investigación, se registró concienzudamente todo el recinto, pero no se hallaron indicios que pudieran explicar qué le había sucedido. El caso nunca se resolvió pero algunos hechos anómalos se conocerían más tarde: la directiva de la Colonia no denunció su desaparición, sino que le abrió un expediente por "abandono de guardia" (la denuncia la presentó una amiga suya dos días más tarde); un interno que la había acompañado a su habitación aquella noche afirmó haber visto un coche negro en el recinto de la colonia del que nadie más sabía nada; en el breve periodo entre la desaparición y la denuncia, la habitación de la que había desaparecido Cecilia fue completamente remodelada, se pintaron las paredes, se cambiaron los muebles y se retiraron las pertenencias de la doctora; el coche de la desaparecida estaba casi sin combustible, a pesar de que le había llenado el depósito aquella misma tarde; y varias semanas más tarde su apartamento en Luján fue allanado y registrado por personas desconocidas.

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El pemmican es un tipo de comida tradicional de los indígenas norteamericanos hecho a base de carne (de búfalo, alce o venado) seca y pulverizada o picada muy fina, que se mezclaba con grasa derretida en una proporción aproximada 50/50 y luego se dejaba enfriar en forma de tabletas o esferas. En ocasiones también se añadían bayas (como arándanos, cerezas o saskatunes) para hacerlo más nutritivo o sabroso, aunque en estos casos se conservaba peor; y también podía hacerse con pescado como el salmón o carne de ave. Es un alimento muy energético, fácil de transportar y que se conserva sin necesidad de frío durante largos periodos, incluso años. Por eso se usaba habitualmente como reserva alimenticia para el invierno o durante viajes largos. Pioneros y comerciantes de pieles adoptaron esta comida durante sus desplazamientos, y años más tarde formaría parte de las provisiones habituales de los exploradores polares. Incluso algunos ejércitos como el británico o el francés lo utilizaron como ración de emergencia para sus tropas.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Juicero, el fracaso de la tecnología por la tecnología



Doug Evans era un empresario y emprendedor que en 2000 fundó junto a su socia Denise Mari una cadena de tiendas de zumos orgánicos y comida vegetariana llamada Organic Avenue, que llegó a tener 10 tiendas en Nueva York. En el año 2013 los socios vendieron la cadena a una firma de inversión privada (Organic Avenue se declararía en quiebra solo dos años después, lastrada por los elevados costes y la competencia de otras cadenas similares). Ese mismo año de 2013 Doug Evans fundaba Juicero Inc., una empresa tecnológica con sede en San Francisco. Evans tenía una idea en mente: construir el equivalente para los zumos de frutas de lo que habían supuesto las cafeteras monodosis para el café. Convertir un acto aparentemente sencillo como hacerse un zumo en una "experiencia personal", algo mucho más elegante, sofisticado y "moderno", sin suciedad, esfuerzo ni otra clase de complicaciones.

El concepto atrajo de inmediato la atención de Silicon Valley. Todos veían un enorme potencial en la idea de Evans. Sin demasiado esfuerzo, Juicero consiguió recaudar en poco tiempo 120 millones de dólares de varios inversores, entre los que había nombres destacados como Google Ventures, la empresa de capital riesgo Kleiner Perkins o la empresa de alimentación Campbell. Del diseño se encargó la empresa de diseño industrial Fuseproject de San Francisco. Hubo hasta una docena de prototipos que fueron descartados por uno u otro motivo, antes de que la versión definitiva del producto estuvo lista para su comercialización a principios de 2016.

Juicero Press

El Juicero Press era un exprimidor que parecía más una obra de arte que un electrodoméstico. Estaba diseñado para exprimir unas bolsas preempaquetadas que contenían frutas y verduras frescas, fabricadas también por Juicero Inc. Sus creadores alardeaban de sus cualidades; Evans solía presumir de que generaba "suficiente fuerza como para levantar dos Teslas". Tenía incluso Wi-Fi para recibir actualizaciones, funcionaba con una aplicación disponible en la App Store y disponía de un lector de códigos QR que escaneaba los códigos de las bolsas para confirmar su frescura (aunque muchos sospechaban que en realidad era para asegurarse de que no se usasen otras bolsas más que las originales de Juicero). Y aunque su objetivo principal era el mercado doméstico, Evans no descartaba verlo en restaurantes, bares e incluso en las salas de descanso de empresas corrientes. De hecho, llegó a anunciar orgulloso haber cerrado un acuerdo con la cadena de pastelerías Le Pain Quotidien para instalar sus máquinas en sus tiendas.

Sin embargo, antes incluso de que el aparato llegara al mercado comenzaron las críticas. Mucha gente no veía la necesidad de que un exprimidor tuviera tal grado de complejidad. "¿De verdad necesito Wi-Fi para hacerme un zumo?" se preguntaban algunos. Evans y su empresa insistían: Juicero Press no era solo un electrodoméstico, era una herramienta para un estilo de vida más saludable y "tecnológico". Lo cual no pareció convencer a sus críticos, que siguieron insistiendo en que no respondía a una verdadera necesidad y no era sino un gadget de diseño, muy tecnológico y elegante, pero carente de verdadera utilidad.

Doug Evans

Finalmente, el Juicero Press salió a la venta en marzo de 2016 al precio de 699 dólares por unidad, que muchos juzgaron demasiado caro, más si tenemos en cuenta de que cada una de las bolsas que utilizaba costaba entre cuatro y diez dólares, lo que convertía cada vaso de zumo en una gravosa experiencia (la web de tecnología CNET lo describió humorísticamente como "un producto diseñado para exprimir tu cartera"). Las críticas arreciaron; demasiado caro, demasiado complicado, se había buscado más alardear de tecnología que crear un electrodoméstico verdaderamente útil. La tecnología por la tecnología, dijeron algunos, sin un verdadero propósito. El experto en capital riesgo Ben Einstein la definió como "un objeto de ingeniería increíblemente complicado"; y ese era precisamente para él su gran defecto: una excesiva complejidad, que había llevado a un precio excesivo, teniendo en cuenta su función y su target demográfico. Según Einstein, si Juicero hubiera renunciado a muchas de sus (innecesarias) propiedades, habría podido sacar al mercado un producto mucho más sencillo y barato.

Como muchos esperaban, las ventas de Juicero Press no fueron ni remotamente las que la empresa esperaba. Muchos se burlaban de ella y la convirtieron en el ejemplo perfecto de todo lo que estaba mal en Silicon Valley, de la mentalidad que ponía la tecnología por delante de la utilidad. Los que la compraron fueron ridiculizados por "haber pagado 699 dólares por un exprimidor de bolsas". El desastre de ventas e imagen llevó a Evans a dar un paso atrás y en octubre de 2016 renunció a su cargo como CEO, que ostentaba desde la fundación de la empresa, siendo sustituido por Jeff Dunn, antiguo presidente de Coca Cola Norteamérica, que intentó reflotar la empresa llegando incluso a reducir el precio de 699 dólares a 399 en enero de 2017 para intentar animar las ventas, sin conseguirlo. En abril de 2017, Juicero Inc. presentó una denuncia por plagio y violación de patentes contra iTaste, una empresa china que había puesto a la venta el Froothie Juisir, un exprimidor que tenía un sospechoso parecido con el Juicero Press, pero en octubre su denuncia fue desestimada.

Froothie Juisir

El golpe de gracia a Juicero le llegó en abril de 2017 cuando la agencia de prensa Bloomberg News publicó un artículo en el que los periodistas de la agencia demostraban que las bolsas de Juicero podían ser perfectamente exprimidas con las manos, sin necesidad del Juicero Press ni de ningún otro dispositivo, y que la cantidad y la calidad del zumo así obtenido era virtualmente igual a la obtenida con el exprimidor. Dunn trató de remediar aquel desastre alegando que el Juicero Press era un modo más limpio, sencillo y eficaz de obtener el zumo, llegando a ofrecer reembolsos a aquellos compradores que estuvieran insatisfechos con su aparato. Pero una vez más las burlas arreciaron contra la empresa y su producto.

Finalmente, el 1 de septiembre de 2017 Juicero Inc. Anunciaba oficialmente que suspendía sus actividades, despedía a sus más de 200 trabajadores y empezaba a buscar comprador para sus activos y su propiedad intelectual. El fiasco de Juicero quedaba para la historia como uno de los más vivos ejemplos de la "cultura disfuncional" de Silicon Valley: el sobrediseño, las expectativas irreales sin fundamento, el intento de ofrecer una solución para un problema inexistente, y sobre todo, la dolorosa realización de que aún contando con una finaciación generosa, una mala idea siempre será una mala idea.

El Juicero Press, desmontado en sus componentes (cortesía de Ben Einstein)


domingo, 13 de septiembre de 2026

La falsa muerte de John Stonehouse

John Thomson Stonehouse (1925-1988)

El 20 de noviembre de 1974 la policía de Miami anunciaba la desaparición del miembro del Parlamento británico y empresario John Stonehouse. Stonehouse, que estaba en la ciudad por motivo de negocios, había salido de su hotel, según le comentó a un amigo, a nadar un rato. Su ropa fue encontrada poco después cuidadosamente doblada en la playa, pero no había ni rastro de él. Al no encontrarlo, la policía concluyó que probablemente se había ahogado mientras nadaba. A pesar de no haber cuerpo, los periódicos británicos publicaron su obituario y su esposa Barbara, madre de sus tres hijos, recibió el pésame de las autoridades. Su misteriosa desaparición provocó algún que otro rumor. Su amigo y también parlamentario William Molloy declaró que creía que a Stonehouse lo habían asesinado por su lucha por la democracia y en favor de los más desfavorecidos, sin descartar la intervención de la mafia. Otros especularon con que se trataba de un suicidio; sus negocios acumulaban deudas y estaban siendo investigados por el Ministerio de Comercio e Industria. Todas esas teorías fueron descartadas por su viuda, quien declaró en una entrevista a la BBC que no tenía motivos para creer que no hubiera sido un trágico accidente.

Cosa de un mes más tarde un ciudadano británico llamado Joseph Arthur Markham retiraba la mayor parte de su dinero de una cuenta del Banco de Nueva Gales del Sur en Melbourne (Australia). Por casualidad, uno de los empleados del banco lo vio entrar en una sucursal de otro banco, el Banco de Nueva Zelanda, en la misma calle. Llevado por la curiosidad llamó a un conocido que trabajaba allí y descubrió algo sorprendente: aquel individuo había abierto una nueva cuenta en aquella sucursal, pero bajo un nombre diferente: Donald Clive Mildoon, también ciudadano británico. Sospechando algún tipo de asunto turbio, informó a la policía, la cual sometió a Mildoon/Markham a una discreta vigilancia. Sospechaban que podía tratarse de un fraude bancario; pero luego pensaron que podía ser Lord Lucan, que había desaparecido dos semanas antes que Stonehouse tras supuestamente asesinar a la niñera de sus hijos. Finalmente, la policía lo arrestó el 24 de diciembre. Lo primero que le pidieron fue que se bajara los pantalones; Lord Lucan tenía una cicatriz en su muslo izquierdo. Pero la cicatriz no estaba allí. Llevado a la comisaría, el misterioso sujeto acabó reconociendo su verdadera identidad: se trataba de John Stonehouse.

John Thomson Stonehouse había nacido en Southampton en 1925, siendo el menor de los cuatro hijos de un empleado de Correos. Era la suya una familia políticamente comprometida; su padre fue dirigente de su sindicato y su madre fue concejal de Southampton durante más de treinta años, y ostentó el cargo honorífico de mayor en 1959. John se afilió al Partido Laborista a los 16 años, y tras servir en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial obtuvo un título en Economía por la London School of Economics. Tras se candidato en 1949 al Consejo de Londres por el distrito de Norwood, y al Parlamento británico en 1950 por Twickenham y en 1951 por Burton, finalmente en 1957 logró su escaño en el Parlamento por la circunscripción de Wednesbury.

Muy pronto se hizo notar por su compromiso con la defensa de la democracia y con las causas sociales. En 1959 fue expulsado de Rhodesia del Sur (actual Zimbabwe) tras criticar duramente al gobierno de la minoría blanca y animar a los nativos a pelear por sus derechos. Siguió ascendiendo poco a poco, mientras iba consiguiendo nuevos apoyos y atrayendo la atención del público; en aquella época llegó a ser considerado como un posible candidato futuro al cargo de primer ministro. Tras un tiempo vinculado al Ministerio de las Colonias, en 1967 fue nombrado ministro de Tecnología en el gobierno de Harold Wilson, luego fue nombrado Director General de Correos y más tarde ministro de Correos y Telecomunicaciones.

Stonehouse con su esposa Barbara y dos de sus hijos

Sin embargo su carrera política sufrió un vuelco cuando en 1969 Josef Frolik, un antiguo oficial de inteligencia checo que había desertado a EEUU, acusó públicamente a Stonehouse de haber espiado para el servicio secreto checo durante años, bajo el alias de "Agente Kolon", y de haberles proporcionado información sobre las políticas del gobierno británico y sobre asuntos tecnológicos a cambio de dinero. Stonehouse negó rotundamente las acusaciones, siendo públicamente respaldado por su partido y por el gobierno británico. Sin embargo, documentos desclasificados décadas más tarde parecen sugerir que algo había de cierto en las acusaciones, y que el gobierno británico prefirió no investigar más para no generar un escándalo. Stonehouse fue interrogado por el MI5 y jamás se le llegó a acusar de nada, pero la sombra de la sospecha nunca le abandonaría y su carrera política quedó congelada: mantuvo su escaño, pero dejó de contar para cargos y nombramientos.

Visto que en la política ya no tenía futuro, Stonehouse decidió entonces dedicarse a los engocios, y creó varias empresas dedicadas principalmente a la importación y exportación. La más destacada de ellas, el British Bangladesh Trust, dedicado a fomentar el intercambio comercial entre el Reino Unido y Bangladesh, cuya reciente independencia Stonehouse había apoyado de manera entusiasta. Sin embargo, no tuvo el éxito que esperaba; para 1974 sus empresas acumulaban importantes pérdidas y se enfrentaba a la investigación del Ministerio de Comercio e Industria por su supuesta manipulación de las cuentas de las empresas. Más tarde se sabría que en los meses previos a su desaparición había ido desviando importantes cantidades de dinero de las cuentas de sus negocios hacia cuentas en el extranjero.

Stonehouse había preparado cuidadosamente su desaparición. Meses antes había llamado a un hospital de su circunscripción pidiendo información sobre hombres de mediana edad que hubieran fallecido recientemente, con la excusa de ayudar económicamente a sus familias. Así obtuvo cinco nombres, entre ellos los de Markham y Mildoon. Luego usó esa información para solicitar sendas copias de sus partidas de nacimiento, y con ellas, falsificando la firma de otro parlamentario, obtuvo pasaportes a nombre de ambos. 

Según se supo más tarde, Stonehouse había llevado a cabo un primer intento de desaparecición un par de semanas antes, el día 6 de noviembre, de la misma manera: salió de su hotel, dejó su ropa en la playa y, con otra muda que había dejado escondida junto a los documentos a nombre de Markham, viajó a Houston con la intención de volar a México DF y de ahí a Australia. Pero en Houston perdió el vuelo, así que intentó llegar a Australia desde Los Angeles. Como tampoco tuvo éxito aquí, decidió regresar a Miami, donde descubrió que pese a haber estado ausente dos días nadie lo había echado de menos. Así que regresó a Londres, celebró su 26º aniversario de boda con su esposa, y luego volvió a Miami para su huida definitiva.

Apenas un mes más tarde de su reaparición, Stonehouse concedió una entrevista al corresponsal de la BBC en Australia Bob Friend, al que declaró que todo lo sucedido había sido a causa de haber desarrollado un trastorno de doble personalidad. Según él, su antigua identidad, agobiada por el estrés, las tensiones y sus problemas personales, había creado una nueva personalidad como vía de escape para dejar atrás toda aquella angustia, y a la vez para librar a su esposa e hijos de las preocupaciones que les causaba su viejo yo.

Pese a los intentos de sus abogados de impedir su extradición al Reino Unido (alegando que no había cometido ningún delito y solicitando asilo político a Suecia y Mauricio), Stonehouse fue deportado en julio de 1975 e ingresado en la prisión de Brixton, de donde fue liberado un mes más tarde bajo fianza. En octubre pronunció un discurso en el Parlamento británico en el que de nuevo atribuía lo sucedido a un episodio de trastorno de personalidad múltiple, causado por el estrés; era su primera intervención parlamentaria desde antes de su desaparición. A pesar de que la prensa y el Partido Laborista reclamaban que renunciara a su escaño, Stonehouse se negó. El Partido Laborista tampoco lo expulsó de sus filas; su mayoría en el Parlamento era muy estrecha y necesitaban el voto de Stonehouse. Sin embargo, en abril de 1976 el parlamentario anunció que abandonaba a los laboristas para unirse al English National Party, un partido minoritario de centro-derecha.

Sheila Buckley (n. 1946)

Su juicio comenzó en abril de 1976; se le acusaba de un total de veintiún cargos que incluían robo, fraude, falsificación, conspiración para cometer un fraude o provocar una denuncia falsa a la policía. Stonehouse despidió a sus abogados poco antes del inicio de las sesiones y eligió defenderse a si mismo, incidiendo en su explicación de que todo se había debido a un episodio psicótico causado por sus problemas personales que le habían llevado a cometer una especie de "suicidio psicológico". Una justificación que no convenció a la fiscalía, que consideraba que todo había sido un plan muy bien organizado y calculado para desaparecer y comenzar una nueva vida, sin deudas... y con su secretaria. Porque como se probó durante el juicio, Stonehouse llevaba varios años manteniendo una relación extramatrimonial con su secretaria Sheila Buckley, veintiún años más joven. Sheila, que también fue juzgada como cómplice, estaba al tanto de los planes de Stonehouse; pese a que en apariencia aceptaba su muerte, había enviado parte de sus objetos personales a Australia un mes antes de su desaparición y posteriormente había recibido varias llamadas telefónicas de su amante desde el país austral.

El juicio se prolongó durante 68 días y Stonehouse concluyó su defensa con la declaración más larga de la historia judicial del Reino Unido; le llevó seis días terminarla, enfureciendo al juez, que más tarde abogó para que dicho derecho fuera suprimido. Finalmente, el 6 de agosto de 1976 Stonehouse fue declarado culpable y condenado a una pena de siete años de cárcel por fraude. "Usted no es un idealista desafortunado. Usted cometió estos delitos cuando tenía la intención de asegurarse su comodidad futura", le acusó el juez en su sentencia. Por su parte Sheila fue condenada a dos años por complicidad. Ser declarado culpable también le supuso perder su escaño en el Parlamento. Poco después Stonehouse renunció voluntariamente a su puesto en el Consejo Privado (un grupo de asesores del soberano) y se declaró en bancarrota.

Fue internado en la prisión londinense de Wormwood Scrubs, donde al parecer hizo buenas migas con Ian Brady, uno de los llamados "asesinos del páramo" (una pareja de asesinos en serie que de 1963 a 1965 mataron a cinco niños de entre 10 y 17 años), con el que jugaba a ajedrez. Más tarde fue trasladado a la prisión de Blundeston (Suffolk).

En 2023 la cadena británica ITV emitió "Stonehouse", una miniserie de tres capítulos sobre el político con Matthew Macfayden como Stonehouse, Keeley Hawes como su esposa Barbara y Emer Heatley como Sheila Buckley.

Fue liberado en agosto de 1979, habiendo cumplido apenas tres años, por motivos de salud, tras haber sufrido tres infartos y una isquemia coronaria, y haber sido sometido a una operación a corazón abierto. Después de su liberación se dedicó a escribir novelas y a intervenir en distintos programas de radio y televisión. En 1981 se casó con Sheila (se había divorciado de su primera esposa en 1978), con la que tendría un hijo, y en 1981 se afilió al Partido Social Demócrata, que en 1988 daría lugar al actual partido de los Liberal Demócratas. 

El 25 de marzo de 1988 Stonehouse sufrió un nuevo infarto en Birmingham, mientras rodaba un episodio de un programa de televisión llamado Central Weekend dedicado a los debates que iba a tratar acerca de personas desaparecidas. Tras ser dado de alta y regresar a su casa, el 14 de abril sufrió un nuevo infarto masivo del que ya no se recuperó. En 2021 su hija Julia publicó un libro titulado John Stonehouse, mi padre: la verdadera historia del parlamentario fugitivo. En él, Julia hace una encendida defensa de él, rechazando muchas de las acusaciones que se hicieron contra él, incluida la de espionaje.