Verba volant, scripta manent
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domingo, 1 de marzo de 2026

Curiosidades (con fotografías)


La Morioka Shoten es una de las librerías más singulares del mundo. Situada en el bajo del histórico Edificio Suzuki, en el distrito tokiota de Ginza, lo que la hace única es que vende un único título, que se cambia cada semana. Durante seis días, de martes a domingo, la librería vende cientos de ejemplares del mismo libro; y cada semana la decoración de la librería cambia, con objetos, imágenes, incluso música, relacionados con la obra a la venta, lo que convierte el lugar en un híbrido entre una tienda y una presentación artística. En ocasiones, incluso acude el autor del libro a la venta para charlar con los clientes o firmar sus obras. El propietario, Yoshiyuki Morioka, no hace distinciones a la hora de elegir la obra a la venta: ficción y no ficción, autores japoneses y occidentales, novelas gráficas e incluso libros de fotografía.


En 1890 la millonaria norteamericana Kate Birdsall Johnson, residente en Sonoma (California) contrató al pintor austríaco Carl Kahler, para que pintara un retrato de sus 42 gatos, la mayoría persas y de Angora. Kahler frecuentó la casa de la señora Johnson durante meses, familiarizándose con los gatos, sus costumbres y sus personalidades, y realizando numerosos bosquejos preliminares. Finalmente el cuadro, un óleo de gran formato (1'8 x 2'6 metros) estuvo listo en 1891, y muestra a los gatos de la señora Johnson con su favorito, un gato persa llamado Sultán, en un lugar destacado en su centro. Se tituló Los amados de mi esposa (My wife's lovers) porque al parecer era el nombre que el difunto señor Johnson (fallecido en 1889) daba a los gatos de su mujer. En la actualidad el cuadro pertenece a un coleccionista anónimo de California, que pagó por él más de 800000 dólares en una subasta celebrada en la casa Sotheby's en 2015. 


El 7 de agosto de 1982, durante un partido de beisbol celebrado en Boston entre los Boston Red Sox y los Chicago White Sox, una pelota bateada por el jugador de Boston Dave Stapleton golpeó accidentalmente en la cabeza a Jonathan Keane, un niño de cuatro años que veía el partido en compañía de su padre y su hermano menor. Al instante, el left fielder de los Red Sox Jim Rice saltó a la bancada y cogiendo en brazos a Jonathan lo llevó corriendo al vestuario de su equipo, donde fue de inmediato atendido por el médico del equipo, Arthur Pappas, que lo subió a la ambulancia que permanecía siempre de guardia en el estadio durante los días de partido, y lo trasladó al hospital infantil más cercano. En apenas unos minutos Jonathan estaba en la mesa de operaciones, sometido a una cirugía de urgencia para reparar una grave fractura craneal. La rapidez de Rice y Pappas fue esencial para salvarle la vida al pequeño, que fue dado de alta sin secuelas apenas cinco días después del incidente. Además, cuando Jim Rice supo que la familia del niño pasaba por dificultades económicas pagó de su bolsillo la factura del hospital.

When an eel bites your thigh

Jim Fitzgerald (1891-1959), apodado Lackendarra Jim por la comarca en la que se había criado, fue un irlandés que en 1914 se alistó en el Regimiento Real de Irlanda para luchar con el ejército británico en la Primera Guerra Mundial. A su regreso a Irlanda en 1919, conmocionado por lo vivido en la guerra y sufriendo un caso grave de estrés postraumático, fue incapaz de adaptarse a la vida civil y decidió irse a vivir como un ermitaño a las montañas Comeragh. Allí se instaló en una pequeña cueva que cubrió con piedras, lonas y ramas para hacerla habitable, y donde vivió en soledad durante cuarenta años. Cada dos semanas Jim caminaba ocho kilómetros hasta Clonea Power, el pueblo más cercano, para cobrar su pequeña pensión del Ejército, comprar provisiones y tomarse unas copas en el pub local, antes de regresar a su morada.


El 19 de agosto de 1992 una joven de 20 años llamada Laurie Jean Depies, natural de Menasha (Wisconsin) salió de su trabajo y se dirigió al complejo de apartamentos donde vivía su novio. Este, que estaba en su casa acompañado de su hermana y una amiga, oyó llegar el coche de Laurie; lo reconoció por un sonido peculiar que hacía su tubo de escape. Sin embargo, como Laurie no llegaba, bajaron a investigar. El coche de Laurie estaba en el aparcamiento, cerrado con llave. Sus objetos personales, incluido su bolso, estaban en el interior, y encima del techo del coche había un vaso de plástico con refresco. Pese a la intensa búsqueda, nunca se volvió a saber nada de ella. En noviembre de 2010 el asesino en serie Larry DeWayne Hall confesó haber secuestrado y asesinado a Laurie tras seguirla desde el centro comercial donde trabajaba. La policía registró el bosque donde Hall decía haberla enterrado, sin encontrar nada. Sin más pruebas que su confesión, Hall nunca fue oficialmente acusado del crimen. Sin embargo, dado que Hall ya había confesado falsamente otros crímenes, y que nadie oyó gritar a Laurie ni se encontraron señales de pelea, mucha gente, incluida su familia, cree que Hall no fue el responsable y que ella se fue voluntariamente con alguien a quien conocía y en quien confiaba.


El 13 de noviembre de 1999 una mujer de 32 años llamada Namiko Takaba apareció muerta en su casa de Nagoya, brutalmente apuñalada. El asesino, sin embargo, no había hecho daño a su hijo de dos años, que permanecía, ileso, en otra habitación. La investigación policial no permitió dar con el asesino, así que su marido Satoru Takaba tomó una decisión: durante 26 años siguió pagando el alquiler de aquel apartamento para dejarlo exactamente como estaba, confiando en que en el futuro las técnicas policiales más modernas pudieran encontrar alguna pista del asesino. Finalmente, a finales de 2025, un análisis de ADN permitió identificar a una mujer llamada Kumiko Yasufuku, quien confesó el asesinato. Al parecer, el motivo del ataque habían sido los celos enfermizos de Kumiko: ella y Satoru habían ido juntos al instituto e incluso habían estado en el mismo club. Ella se había enamorado de él, pero Satoru la había rechazado, así que Kumiko, tras años consumida por los celos, había decidido vengarse en la persona de la mujer que tenía la vida y el marido que ella había deseado.


En 1999 una camarera de Mobile (Alabama) llamada Tonda Dickerson recibió como propina por parte de un cliente habitual un billete de lotería de Florida que resultó premiado con diez millones de dólares. A partir de ahí comenzaron sus problemas. Primero fue denunciada por los demás camareros del restaurante, que alegaban que tenían un acuerdo para compartir entre todos los beneficios de cualquier billete de lotería que los clientes dejaran como propina. La primera sentencia les daba la razón y obligaba a Tonda a compartir el premio; pero en su apelación el Tribunal Supremo de Alabama dictó que, aunque aquel acuerdo fuera real, dado que concernía al juego (en Alabama todo el juego, incluida la lotería, está prohibido) estaba fuera de la ley y, por lo tanto, no podía ser reconocido por los tribunales. A continuación Tonda fue denunciada por el cliente que le había dado el billete, que reclamaba una parte del premio; su demanda fue desestimada. Poco después, el ex-marido de Tonda, recién salido de la cárcel, la secuestró y amenazó con matarla si no le daba el dinero; ella acabó disparándole en el pecho en defensa propia, aunque no lo mató. Y finalmente, Tonda se vio envuelta en un litigio de varios años con el IRS por un desacuerdo en relación a la cantidad de impuestos que debía pagar por el premio.


James Gordon "Bo" Gritz (n. 1939) es un personaje auténticamente singular. Alistado en el ejército norteamericano a los 18 años, sirvió en la guerra de Vietnam durante seis años como líder de un grupo de operaciones especiales. Más tarde tuvo destinos en Latinoamérica y Oriente Medio, y luego en distintas agencias gubernamentales hasta su retiro en 1979 como teniente coronel. Después se dedicó a entrenar a los muyaidines afganos que combatían a los soviéticos, supuestamente en nombre del gobierno norteamericano. Durante la mayor parte de los años 80 se dedicó a llevar a cabo una serie de investigaciones y misiones encubiertas en el Sudeste asiático con el objetivo de rescatar a supuestos prisioneros de guerra norteamericanos retenidos por los gobiernos comunistas de Laos y Vietnam desde la guerra, aunque nunca pudo probar que tales prisioneros existieran. En 1988 fue candidato a la vicepresidencia de EEUU por el Partido Populista, aunque renunció tras conocer que el candidato a presidente, David Duke, era un antiguo líder del Ku Klux Klan. Luego se dedicó a defender distintas teorías conspiratorias difundidas por la extrema derecha norteamericana, se opuso a la Guerra del Golfo (1991) proclamando que formaba parte de una conspiración para instaurar un gobierno mundial y en 1992 fue candidato a la presidencia, de nuevo por el Partido Populista, bajo el lema "Dios, armas y Gritz". Su figura ha servido de inspiración para personajes de ficción como John Rambo, John "Hannibal" Smith (El Equipo A) y varios de los personajes interpretados por Chuck Norris.


En 2025 biólogos de la Universidad Carolina de Praga identificaron en muestras tomadas en la costa de Croacia una especie nueva de eucariota unicelular al que llamaron Solarion arienae. Esta especie es tan sumamente rara que no solo es la única del género Solarion, sino que para clasificarla hubo que crear un filo, el Caelestes, que incluye solo a Solarion y a otro género con una sola especie, el Meteora. Una de sus principales peculiaridades es que sus mitocondrias conservan rasgos sumamente arcaicos, como la presencia de una proteína llamada secA, que las relacionan directamente con las alphaproteobacterias, antepasadas de las mitocondrias. Esto sugieren que Solarion es un género extraordinariamente antiguo, que probablemente se remonta al momento en el que aparecieron las primeras células eucariotas, y que sería uno de los últimos representantes de una diversidad mucho mayor, un auténtico fósil viviente. Los investigadores esperan que su estudio arroje luz sobre el origen de las células complejas.


El 3 de enero de 1961 tuvo lugar el primer y único accidente letal sucedido en una planta nuclear de los EEUU. Un reactor experimental, el SL-1, situado en un laboratorio de Idaho, sufrió una explosión debido a un error humano cuando era reactivado tras varios días apagado para ser sometido a trabajos de mantenimiento. La explosión mató a los tres especialistas que en aquel momento manipulaban el reactor: John Byrnes, Richard McKinley y Richard Legg. Sus tres cuerpos quedaron tan contaminados por la radiación que no se les pudo enterrar de manera ordinaria: descansan (Legg y Byrnes en sus ciudades natales de Kingston y Útica, McKinley en el Cementerio Nacional de Arlington) en tres tumbas especiales, dentro de ataúdes de plomo cubiertos de hormigón y encerrados en bóvedas metálicas también cubiertas de hormigón, a más de tres metros de profundidad, para evitar cualquier tipo de fuga radiactiva. Los cadáveres no pueden ser trasladados sin un permiso del Departamento de Energía.



El 23 de octubre de 2022, durante un partido de la NHL entre los Seattle Kraken y los Vancouver Canucks, Brian Hamilton, uno de los técnicos de los Canucks, vio como una joven aficionada de los Kraken le hacía señas desde la grada, mostrándole un mensaje en su teléfono. El mensaje decía "El lunar de la parte de atrás de su cuello posiblemente es canceroso. ¡Por favor, vaya a ver al médico!". A Hamilton le pareció todo muy raro, pero después de que un compañero le dijera que, efectivamente, tenía un lunar en el cuello, decidió ir al médico. A este tampoco le gustó el aspecto del lunar y decidió extirparlo. Los análisis demostraron que se trataba de un melanoma maligno que afortunadamente había sido descubierto en una fase muy temprana. Hamilton quiso entonces localizar a la aficionada que le había avisado; resultó ser Nadia Popovici, una joven de 22 años que planeaba estudiar Medicina, había sido voluntaria en varios hospitales y había visto en más ocasiones lunares cancerosos como aquel. Más tarde, Hamilton pudo encontrarse con Nadia para agradecerle en persona su ayuda, y los Canucks la obsequiaron con 10000 $ como ayuda para sus estudios.


A finales de 2015 y principios de 2016 se hizo viral la historia de un gato llamado Olly, por su insistencia en colarse en un supermercado de la cadena Sainsbury's en el distrito londinense de Brockley. Pese a que los empleados del supermercado lo echaban a la calle cada vez que lo descubrían, Olly siempre se las arreglaba para regresar y los clientes, encantados, convirtieron en un juego publicar fotografías del gato en los distintos lugares en los que se escondía dentro del local. Según el dueño del gato, que vivía a escasa distancia del supermercado, no había ningún motivo especial por el que Olly acudiera allí; simplemente, le gustaba el lugar.

lunes, 27 de octubre de 2025

Cuadros robados (III)

 

Retrato de joven (Rafael, 1515)

Este cuadro de Rafael, probablemente un autorretrato, es una de las obras de arte más famosas robadas por los nazis. Hans Frank, nombrado por Hitler gobernador general de la Polonia ocupada, se lo llevó del Museo Czartoryski de Cracovia, junto a La dama del armiño de Leonardo da Vinci y otro cuadro de Rembrandt y lo mantuvo durante años colgado en su cuartel general. Después de la guerra las tropas aliadas encontraron los cuadros de da Vinci y Rembrandt en la mansión de Frank en Baviera, pero nada se ha sabido del cuadro de Rafael desde 1945.


Venus con espejo (Giacomo Palma il Giovane)

Tradicionalmente se ha atribuido esta pintura al pintor veneciano Giacomo Palma el Joven, inspirada por otra obra similar y de igual título de Tiziano. Algunos expertos en cambio consideran que puede ser obra del propio Tiziano. Fue robada de un domicilio particular en Budapest el 11 de febrero de 2010 por ladrones armados y se desconoce su paradero. Su valor se estima en más de un millón de dólares.


Pintor camino de Tarascon (Vincent van Gogh, 1888)

Este cuadro de Van Gogh, una de sus primeras obras en ser expuesta en un museo, era propiedad del Kaiser-Friedrich Museum de Magdeburgo. A finales de la Segunda Guerra Mundial parte de los fondos del Museo fueron trasladados a una mina de sal cerca de Strassfurt como protección. Cuando las tropas aliadas llegaron allí encontraron la mina en llamas. Los Monuments Men, el grupo especial del ejército aliado encargado de recuperar obras de arte expoliadas, consideró que todo el contenido de la mina había quedado reducido a cenizas, incluida esta obra. Sin embargo, parte de aquellas obras que se suponían destruidas fueron halladas después de la guerra, por lo que se cree que el incendio pudo ser en realidad una estratagema para encubrir el saqueo de las obras de arte.


En Canot (Jean Metzinger, 1913)

Este cuadro de Jean Metzinger era propiedad de una galería de arte berlinesa y se hallaba expuesta en la Galería Nacional de Berlín cuando el régimen nazi la incautó en 1936 y la incluyó en su muestra de "arte degenerado" (que incluía prácticamente a todo el arte moderno) que fue exhibiendo en distintas ciudades alemanas a lo largo de los años 1937 y 1938. Desde entonces no se ha vuelto a saber de ella, aunque hay rumores de que pudo ser trasladada a la ciudad de Güstrow junto con otras obras de la exposición.



Campbell's Soup I (Andy Warhol, 1968)

En 1968 el artista Andy Warhol produjo una serie de 250 copias serigrafiadas de su célebre serie Campbell's Soup Cans (produciría una serie similar al año siguiente, a la que llamó Campbell's Soup II). El 7 de abril de 2016 siete de estas serigrafías, pertenecientes a la serie 31 de la edición, fueron robadas de una exposición sobre arte pop en el Museo de Arte de Springfield (Missouri). Aparentemente, los ladrones habían entrado en el patio trasero del museo saltando la verja, entraron en el museo a través de una puerta de cristal cuya cerradura había sido bloqueada con un trozo de madera (presumiblemente, los ladrones lo habían hecho el día anterior para asegurarse de que la puerta estaba abierta, aunque pareciera cerrada) y robaron los cuadros. No se sabe por qué se llevaron solo siete de las diez serigrafías. El sistema de seguridad del museo falló estrepitosamente: la grabación de las cámaras de seguridad estaba demasiado oscura para distinguir incluso cuantos ladrones eran, y pese a que la alarma saltó, no se avisó a la policía ya que la compañía de seguridad había ordenado a sus guardias que no se les avisara si no había un problema confirmado (cosa de un año antes las alarmas habían saltado accidentalmente varias veces). La serie completa estaba asegurada en 750000 $; el FBI ofrece una recompensa de 25000 a cualquiera que aporte información sobre su paradero.

 
Mujer delante de una ventana abierta (Paul Gauguin, 1888) y Puente de Waterloo (Claude Monet, 1901)

La madrugada del 16 de octubre de 2012 tres ladrones entraron en el Museo Kunsthal de Rotterdam y se llevaron siete cuadros de gran valor: Puente de Waterloo y Puente de Charing Cross, de Monet; Cabeza de arlequín, de Picasso; Mujer delante de una ventana abierta, de Paul Gauguin; La Liseuse en Blanc et Jaune, de Matisse; Autorretrato, de Meijer de Haan; y Mujer con los ojos cerrados, de Lucian Freud. La dirección del museo fue muy criticada por la aparente falta de medidas de seguridad; en aquel momento no había guardias en el museo y el sistema de seguridad, totalmente automatizado, se controlaba desde una central externa. Cuando la policía llegó al museo, los ladrones ya se habían ido con los cuadros. Los tres autores fueron arrestados en Bucarest en enero de 2013; eran tres jóvenes rumanos, sin experiencia en esa clase de robos, llamados Radu Dogaru, Mihai Bitu y Eugen Darie. La madre del primero, Olga Dogaru, confesaría meses después que, tras el arresto de su hijo, había quemado los cuadros creyendo que de esa manera no podrían condenarlo, aunque luego en el tribunal se desdijo de su confesión. La policía encontró entre las cenizas de su estufa restos de pintura al óleo coincidente con la de los cuadros y grapas y clavijas de cobre y acero que podían proceder de sus bastidores. Aunque no se pudo demostrar a ciencia cierta que procediera de los cuadros o que todas las obras hubieran sido quemadas, muchos dan validez a su declaración y dan las obras por irremediablemente perdidas. Los ladrones serían luego condenados a penas de entre 5 y 6 años de cárcel.


Infanta con perro (Diego Velázquez, 1622)

Este cuadro de Velázquez fue robado en Marsella el 15 de marzo de 1970, durante un robo a mano armada en un domicilio particular donde no se informó de otras obras desaparecidas. Aún tratándose de una obra menor y de juventud de Velázquez, hoy en día, dado el prestigio del pintor sevillano y las pocas obras suyas que salen a la venta, su valor podría ser de varios millones de dólares.


Retrato de una dama (Giuseppe Ghislandi "Fra Galgario", c. 1700)

Este retrato, de discutida autoría (los expertos lo atribuyen a Fra Galgario o a Giacomo Ceruti), pertenecía al tratante de arte holandés Jacques Goudstikker, poseedor de una extensa colección de más de un millar de pinturas, la mayoría de maestros europeos anteriores al siglo XIX. Cuando Goudstikker, judío, huyó de la ocupación alemana (moriría en un desafortunado accidente antes de poder llegar a Gran Bretaña) su colección fue vendida a la fuerza a los nazis por un precio irrisorio. La mayor parte de la colección fue comprada por Herman Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe, y su socio Alois Miedl, un banquero y tratante de arte de origen alemán que solía hacer negocios con los nazis. Parte de esos cuadros sería recuperada después de la guerra y entregada al gobierno holandés (no sería devuelta al último heredero de Goudstikker, su nuera Marei von Saher, hasta 2006), y se sabe que otra parte se la llevó Miedl cuando huyó a España, vendiendo cierto número de cuadros hasta su muerte en 1970. Entre las obras recuperadas no estaba el Retrato, que estuvo en paradero desconocido durante décadas. En 2020 una investigación de las autoridades holandesas concluyó que la obra, junto a un bodegón de Abraham Mignon, había sido vendida por Miedl en 1944 a un oficial de las SS llamado Friedrich Kadgien, que después de la guerra había huído a Argentina, donde había muerto en 1978. Un reportero del periódico holandés Algemeen Dagblad que investigaba el caso descubrió que una de las dos hijas de Kadgien había puesto a la venta una casa en Mar del Plata y que en las fotografías exhibidas por la agencia inmobiliaria aparecía el Retrato de una dama colgado en una de sus paredes. A la vez, investigadores del gobierno holandés descubrieron que en una fotografía en las redes sociales de la otra hija de Kadgien aparecía el bodegón de Mignon. Informadas las autoridades argentinas, el 27 de agosto de 2025 la policía registró un total de cuatro inmuebles de la familia Kadgien, sin encontrar el Retrato pero si varios cuadros y grabados cuyo origen se sigue investigando. Una de las hijas de Kadgien, Patricia, y su marido fueron puestos en arresto domiciliario, y el 3 de septiembre su abogado entregaba a la policía el Retrato de una dama, que ellos afirmaban que su padre había comprado legalmente. En la actualidad, los herederos de Gudstikker ya han reclamado oficialmente la devolución del cuadro, mientras que las autoridades siguen investigando el origen de numerosas obras de arte (incluidos 22 cuadros atribuidos a Henri Matisse) hallados en posesión del matrimonio, que ha sido acusado formalmente de posesión de obras de arte robadas.

domingo, 26 de octubre de 2025

Cuadros robados (II)

 

Madeleine apoyada en el codo con flores en el pelo (Pierre-Auguste Renoir, 1918)

Pintado por Renoir el año antes de su muerte y valorado en un millón de dólares, este cuadro fue robado de una residencia particular en Houston (Texas) el 8 de septiembre de 2011 por un asaltante armado y enmascarado. El FBI ofrece una recompensa de 50000 $ por ella pero los expertos creen que probablemente ya ha sido sacada de los Estados Unidos y vendida en el extranjero.


Soldado a caballo (Anthony van Dyck, 1616) y Chico bebiendo (Annibale Caracci, c. 1580)

La noche del 14 de marzo de 2020 personas desconocidas se colaron en la Galería de Arte del Christ Church (uno de los colleges que forman parte de la Universidad de Oxford) y se llevaron tres cuadros del periodo barroco: Soldado a caballo, del pintor flamenco Anthony van Eyck; Chico bebiendo, del italiano Annibale Caracci; y Costa rocosa con soldados estudiando un plan, del también italiano Salvator Rosa, valorados en diez millones de libras. De los tres, solo el cuadro de Rosa ha sido recuperado, a principios de 2024 en Rumanía. 


Autorretrato (Arbit Blatas)

A principios de 1995 el pintor lituano Arbit Blatas y su esposa, la cantante de ópera Regina Resnik, descubrieron que alguien había entrado en el trastero de Nueva York que tenían alquilado desde 1975 y en el que guardaban parte de su colección de arte. Entre las obras robadas había cerca de 200 obras del propio Blatas, así como dibujos de Pisarro, Toulouse-Lautrec o Boudin. La policía descubrió que algunas de aquellas obras ya habían sido subastadas, lo que les permitió seguir su pista hasta el ladrón; resultó ser un hombre que había alquilado un trastero en el mismo almacén. Sin embargo, solo se recuperó un puñado de las obras desaparecidas; de las otras, como el Autorretrato, no se ha vuelto a saber.


Rosas en un jarrón (Pierre-Auguste Renoir, 1905)

La noche del 12 de noviembre de 1972 se produjo un robo en el Museo Albert André de la localidad francesa de Bagnols-sur-Cèze, un museo que pese a su modesto tamaño posee una importante colección de arte de finales del siglo XIX y principios del XX. Esa noche personas desconocidas se colaron en el ático del ayuntamiento (el Museo ocupa varias habitaciones de uno de los pisos del edificio) y se llevaron quince cuadros y una litografía de artistas tan destacados como Renoir, Cézanne, Matisse, Monet, Pisarro o Boudin. Como en muchos otros casos, nunca se descubrió la identidad de los ladrones ni el paradero de las obras.


Paisaje con cabañas (Rembrandt, 1654) y Leona y león en su guarida (Eugène Delacroix, 1856)

Otro robo masivo de arte sucedido en 1972 tuvo lugar en el Montreal Museum of Fine Arts de la ciudad canadiense de Montreal. La noche del 4 de septiembre de ese año tres hombres armados se colaron en el museo a través de una claraboya y, tras atar y amordazar a los tres guardias, se llevaron 18 cuadros de pequeño tamaño y 38 objetos, fundamentalmente joyas (incluido un reloj de oro del siglo XVIII) y estatuillas. Entre los cuadros había obras de Rembrandt, Delacroix, Rubens, Jan Brueghel el Viejo y Millet. De todo el botín solo se recuperó una de las obras de Brueghel, devuelta por los ladrones mientras negociaban el pago de un rescate que nunca llegó a producirse.


Dos chicos riendo con una jarra de cerveza (Frans Hals, 1626) 

Curiosa la historia de este cuadro del pintor flamenco Frans Hals, que ha sido robado no una ni dos sino tres veces del mismo museo, el Museo Hofje van Mevrouw van Aerden de la localidad holandesa de Leerdam. La primera, en 1988; se recuperó tres años después, tras el pago de un rescate a los ladrones. La segunda, en abril de 2011; se recuperó en octubre de ese mismo año. La tercera tuvo lugar en 2020, con el museo cerrado debido a las restricciones causadas por la epidemia del COVID-19. La madrugada del 26 de agosto de ese año dos hombres forzaron la puerta trasera del museo y se dieron a la fuga con el cuadro en una moto antes de que llegara la policía. En abril de 2021 se arrestó a un sospechoso, cuyo ADN coincidía con el hallado en la escena del crimen, y también con el hallado en el lugar del robo de una pintura de Vincent van Gogh robado en Laren unos meses antes. Pese a que el sospechoso negó toda relación con los robos, fue declarado culpable y condenado a ocho años de cárcel. El cuadro de Van Gogh se recuperó en 2023; no así el de Hals (al que se le atribuye un valor de unos 15 millones de euros), que permanece en paradero desconocido.


Caballero (Autorretrato) (Frans van Mieris el Viejo, 1657)

Este autorretrato de pequeño tamaño (20 x 16 centímetros) obra de uno de los más reputados retratistas de la Edad de Oro de la pintura holandesa y valorado en un millón de dólares fue sustraído de la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur (Sydney, Australia) el 10 de junio de 2007. Todo indica que fue un robo cuidadosamente planeado: la pintura fue robada de una sala secundaria en la que no había cámaras, guardias ni alarmas, y estaba montada en la pared con tornillos especiales de seguridad. El autor del robo no solo necesitó preparación y herramientas especiales para hacerse con el cuadro, sino que tuvo que esperar a que la sala estuviera vacía y trabajar rápido para evitar ser sorprendido por alguno de los miles de visitantes que cada día visitan la Galería.


Hombre con pipa (Retrato de un fumador americano) (Jean Metzinger, 1911-12)

Este cuadro del pintor cubista francés Jean Metzinger pertenecía a la Universidad de Lawrence (Apleton, Wisconsin), quien lo había prestado para diversas exposiciones. Fue durante uno de esos préstamos que desapareció el cuadro, en un momento indeterminado entre el 27 de julio y el 2 de agosto de 1998, mientras era transportado a su destino.



Seine in Paris (Pont de Grenelle) (Paul Signac, 1903)

Adalbert Parlagi era un acaudalado empresario que había nacido en Budapest pero vivía desde muy joven en Viena. Parlagi y su esposa Hilda, de origen judío pero convertidos al protestantismo, vieron como tras la anexión de Austria las leyes raciales nazis les seguían considerando judíos, así que en marzo de 1938 huyeron de Austria en automóvil con sus hijos Hedwig y Franz, para instalarse finalmente en Londres. Habían dejado atrás muchas de sus posesiones más valiosas, incluidas alfombras, porcelanas y una importante colección de arte, guardadas en una empresa de almacenaje y transporte, con instrucciones para que les fueran enviadas en cuanto fuera posible, o fueran guardadas hasta que la familia regresara a Viena. En 1946 Parlagi escribió a la compañía para interesarse por sus pertenencias, y le contestaron que no quedaba nada: todo había sido incautado por la Gestapo en 1941 y subastado públicamente en el Dorotheum, una de las casas de subastas más antiguas de Europa. Los dueños de la compañía ignoraban quién había comprado sus obras de arte. Sin embargo, era vox populi que dos de las obras más significativas, Seine in Paris (Pont de Grenelle) y una obra de Claude Monet llamada Bord de mer, habían sido adquiridas por el tratante de arte alemán Adolf Weinmüller, un entusiasta nazi que había jugado un importante papel en la incautación de obras de arte de tratantes y galeristas de origen judío, obteniendo grandes beneficios al comprar a bajo precio algunas de aquellas obras incautadas. La obra de Monet no fue recuperada hasta 2023, cuando el FBI la localizó en una galería de arte de Houston, y fue entregada a los herederos de los Parlagi. En cuanto a la obra de Signac no se ha vuelto a saber nada, pero algunos especulan con que pueda estar en alguna galería o colección privada con un nombre distinto y por ello haya podido pasar inadvertida.



Le chemin de Sèvres. Vue sur Paris (Jean-Baptiste Camille Corot, c. 1850)

Este cuadro, valorado en la actualidad en dos millones y medio de dólares, fue robado del Museo del Louvre el 3 de mayo de 1998. Alguien sin identificar lo sacó de su marco retirando cuidadosamente las clavijas que lo sostenían. En cuanto se lo echó en falta se cerró el Museo y se llevó a cabo una exhaustiva búsqueda. La policía registró a cientos de visitantes que en aquel momento se encontraban en el interior del museo, y buscó huellas dactilares en el marco y en el cristal de la pintura, sin éxito. Desde entonces no se sabe nada del cuadro. Hasta el robo del domingo pasado, era el último objeto que había sido robado del Louvre.

sábado, 25 de octubre de 2025

Cuadros robados (I)

Natividad con San Francisco y San Lorenzo (Caravaggio, 1609)

Pintado por Caravaggio un año antes de su muerte, este cuadro estuvo en el Oratorio de San Lorenzo en Palermo hasta que desapareció la noche del 17 al 18 de octubre de 1969. Nunca más se ha vuelto a saber nada de esta pintura, y la mayoría de los rumores señalan a la Mafia siciliana como autora del robo, atribuyendo a capos famosos como Toto Riina, Rosario Riccobono o Gaetano Badalamenti la posesión del cuadro. También se dijo que el cuadro había sido vendido y llevado al extranjero, o incluso que había sido destruido, pero las autoridades italianas creen que el cuadro nunca salió de Sicilia y permanece escondido en Palermo o sus alrededores.
 

El concierto (Johannes Vermeer, c. 1665)

La madrugada del 18 de marzo de 1990 tuvo lugar uno de los más notorios robos de arte de la historia. Dos ladrones disfrazados de policías entraron en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston y, tras atar y amordazar a los dos únicos vigilantes, se llevaron trece obras de arte valoradas en torno a 500 millones de dólares, incluyendo obras de Rembrandt, Degas y este cuadro del pintor holandés Johannes Vermeer, considerado el cuadro más valioso jamás robado, y cuyo precio actual se calcula en unos 200 millones de dólares.


Tempestad en el mar de Galilea (Rembrandt, 1633)

Otro de los cuadros desaparecidos en el robo del Museo Gardner estaba esta obra de juventud de Rembrandt, destacada por ser el único paisaje marino pintado por el autor. Como del resto de obras robadas del Museo, nunca volvió a saberse de ella, a pesar de la intensa búsqueda por parte de la policía y de que se llegó a ofrecer una recompensa de diez millones de dólares a quien ayudara a resolver el robo y recuperar el botín. Las sospechas apuntan a la mafia de Boston o bien a la mafia irlandesa, y se cree que las obras pudieron haber sido vendidas a coleccionistas y tratantes de arte poco después del robo.


El pato blanco (Jean-Baptiste Oudry, 1753)

Este cuadro, obra del pintor del Barroco francés Jean-Baptiste Oudry, fue robado en 1990 de las paredes de Houghton Hall, una mansión campestre en el condado inglés de Norfolk, residencia de los condes de Cholmondeley. El robo hizo que los Cholmondeley, dueños de una amplia colección de arte, tuvieran que realizar una seria reforma de la seguridad del palacio. Del cuadro no se sabe nada desde entonces.


Vista de Auvers-sur-Oise (Paul Cézanne, 1879-1890)

La noche del 31 de diciembre de 1999, aprovechando como distracción los fuegos artificiales lanzados para celebrar la llegada del año 2000, un ladrón se subió al tejado del Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford tras trepar por unos andamios utilizados en la reforma de la biblioteca del Museo y rompió una claraboya para acceder al interior. Acto seguido lanzó una bomba de humo y se descolgó utilizando una escala de cuerdas. En cuestión de minutos cortó de su marco el cuadro Vista de Auvers-sur-Oise, obra del pintor posimpresionista francés Paul Cézanne, y se lo llevó, mezclándose luego con la multitud que celebraba el fin de año en las calles de la ciudad. Dado la limpieza y rapidez del robo, y que en la misma sala había otras obras de Renoir o Toulouse-Lautrec, la policía cree que el autor era un ladrón experto que buscaba ese cuadro en concreto.


Le pigeon aux petits pois (Pablo Picasso, 1911) y La Femme à l'éventail (Amedeo Modigliani, 1919)

Otro de los robos de arte más espectaculares de la historia tuvo lugar la madrugada del 20 de mayo de 2010 cuando un ladrón se coló en el Museo de Arte Moderno de Paris retirando el cristal de una ventana y se llevó cinco cuadros de Picasso, Modigliani, Matisse, George Braque y Fernand Léger, valorados en un total de cien millones de dólares. El autor fue arrestado un año después; se trataba de Vjeran Tomic, un ladrón francés de origen bosnio con una larga lista de antecedentes. También se arrestó a un cómplice, Yonathan Birn, que admitió haber escondido los cuadros pero que después de un tiempo, temeroso de ser descubierto, los había arrojado a la basura; una versión que la policía pone en duda.


Flores de amapola (Vincent van Gogh, 1887)

Este cuadro propiedad del Museo Mohammed Mahmoud Khalil de El Cairo ha sido robado en dos ocasiones. La primera, en junio de 1977; se recuperó diez años después en Kuwait. La segunda, en agosto de 2010; desde entonces permanece en paradero desconocido. Tras este último robo once funcionarios del Ministerio egipcio de Cultura, incluido el viceministro Mohsen Shaalan, fueron condenados a penas de entre uno y tres años de cárcel por negligencia. El multimillonario egipcio Naguib Sawiris ha ofrecido una recompensa de 175000 $ a quien ayude a recuperar el cuadro.


Los murales Whitney/Parrish (William Parrish, 1914-1918)

El 28 de julio de 2002 personas desconocidas accedieron al interior de la Galería de Arte Edenhurst (Los Angeles, California) a través de un agujero en el tejado y, tras desconectar la alarma, procedieron a llevarse dos murales de gran tamaño (2'5 x 1'5 m.) obra del pintor e ilustrador William Parrish (1862-1949). Los cuadros formaban parte de una colección de nueve obras encargadas a Parrish por la millonaria y mecenas Gertrude Vanderbilt Whitney, y se encontraban en la Galería Edenhurst porque su entonces propietario, un banquero texano llamado J. P. Bryan, había decidido ponerlas a la venta. Los cuadros nunca fueron hallados, pero Bryan cree que, dado el aprecio que las obras de Parrish tienen entre los coleccionistas asiáticos, es probable que hayan ido a parar a alguna colección particular en China o Japón.


Retrato de Trude Steiner (Gustav Klimt, 1900)

En el año 1900 la millonaria y coleccionista de arte vienesa Jenny Steiner encargó al pintor Gustav Klimt un retrato de su hija mayor Trude, que acababa de morir de meningitis. Cuando en 1938 los nazis tomaron el control de Austria, Jenny, de familia judía, se vio obligada a huir, instalándose en EEUU tras pasar por Paris, Portugal y Brasil. Los nazis se incautaron de sus propiedades, incluida su colección de arte. Lo último que se supo de este cuadro es que fue vendido en subasta a un comprador desconocido en abril de 1941; desde entonces nada se ha sabido de él.


Marina (Claude Monet, 1880-1890); Los dos balcones (Salvador Dalí, 1929)

Otro de los grandes robos de arte de la historia reciente tuvo lugar el 24 de febrero de 2006 en Rio de Janeiro. Ese día, aprovechando el bullicio de las celebraciones del Carnaval, cuatro hombres armados entraron en el Museo Chácara do Ceu, en el barrio de Santa Teresa, y se llevaron cuatro obras de grandes maestros: Marina (Claude Monet), Los dos balcones (Salvador Dalí), Baile (Picasso) y Jardín de Luxemburgo (Henri Matisse). Nunca se encontró a los responsables, ni los cuadros. Solo se sabe que días más tarde el cuadro de Matisse apareció brevemente a la venta en un portal de subastas online con sede en Bielorrusia, y que en marzo se hallaron en la favela Morro dos Prazeres los marcos quemados de las obras de Dalí y Picasso.

domingo, 21 de septiembre de 2025

La estatua que fue acusada de asesinato

"Púgil en reposo", estatua de bronce de fecha y autor desconocidos, encontrada en 1885 en una excavación en las Termas de Constantino (Roma). Algunas teorías especulan con que pudiera tratarse de una representación de Teágenes

Teágenes de Tasos fue sin duda uno de los deportistas más famosos de la Grecia clásica. Hijo de Timóstenes, sacerdote de Heracles Tasio, desde muy niño demostró poseer una fuerza física extraordinaria; cuentan que cuando tenía unos nueve años se llevó del ágora de la ciudad una pesada estatua de bronce de un dios, cargándola en sus espaldas hasta su casa, y luego la devolvió a su lugar de la misma manera. 

Ya de adulto Teágenes obtuvo numerosísimas victorias en distintas competiciones atléticas, destacando sobremanera en el pugilato (boxeo) y el pancracio (un tipo de lucha similar a las MMA actuales). Fue campeón en la competición olímpica de pugilato en el 480 a. C., derrotando a otro legendario luchador como Eutimo de Locros. En la misma edición venció en pancracio, pero los jueces se negaron a reconocer su victoria, acusándolo de haber maltratado a Eutimo en su combate, nombrando vencedor a su rival, Dromeo de Mantinea. Fue tres veces campeón de boxeo en los Juegos Ístmicos, nueve en los Nemeos, y diez (nueve en boxeo y una en pancracio) en los Juegos Píticos. También, para demostrar que su talento iba más allá de la lucha, participó en diversas competiciones atléticas, llegando a vencer las competiciones de dólico (una carrera de unos cinco kilómetros) celebradas en Ftía (patria de Aquiles) y Argos. Era igualmente célebre su descomunal apetito; Ateneo de Náucratis, un gramático del siglo II d. C., afirma que llegó a devorar un buey entero él solo.

Como era de esperar, los habitantes de Tasos estaban orgullosos de tener a un campeón tan legendario (se dice que a lo largo de su carrera deportiva llegó a acumular 1400 victorias en las distintas disciplinas en las que participó) como convecino. Como homenaje, erigieron una estatua de bronce suya en el ágora de la ciudad, obra del gran escultor Glaucias de Egina. Y comenzaron a murmurar que en realidad Teágenes no era hijo de Timóstentes, sino que había sido engendrado por el mismísimo Heracles. Precisamente esta escultura iba a ser protagonista de una curiosa historia que ha llegado a nosotros a través del historiador griego Pausanias.

Ruinas de Tasos

Cuenta Pausanias (110-180) en su obra Descripción de Grecia que, tras la muerte de Teágenes, un viejo rival suyo, que envidiaba sus victorias y nunca había sido capaz de derrotarlo, acudía al ágora por las noches y golpeaba la estatua como si se tratara del auténtico Teágenes. Hasta que en una de estas ocasiones la estatua, tras recibir numerosos golpes, cayó de su pedestal sobre él, matándolo. La historia podía haber quedado ahí pero los hijos del muerto acudieron a la justicia exigiendo que la estatua fuera juzgada por asesinato. Por aquel entonces Tasos se regía por las leyes recopiladas por el legislador ateniense Dracón, que establecían que los objetos inanimados que causaran la muerte de un hombre fueran desterrados. Y así ocurrió en Tasos; la estatua fue declarada culpable y condenada a ser arrojada al mar, y de esa manera se hizo.

Sucedió que no mucho tiempo después Tasos se enfrentó a un periodo de escasez. Las cosechas se malograban, los árboles no daban fruto. La amenaza de la hambruna se cernía sobre los tasios, así que estos decidieron enviar una embajada a Delfos, para consultar al célebre oráculo del Templo de Apolo el motivo de tal infortunio. La Pitia o sacerdotisa de Apolo encargada de las profecías les aconsejó llamar de vuelta a Tasos a todos aquellos que, por distintos motivos, habían sido enviados al exilio. Así lo hicieron, pero la escasez persistió, así que enviaron una nueva embajada. Y cuando estos le dijeron a la Pitia que habían cumplido con sus instrucciones, ella les replicó: "Pero habéis olvidado a vuestro ilustre Teágenes, a quién tan injustamente habéis tratado". Hasta entonces, a nadie en Tasos se le había ocurrido considerar a la estatua como un exiliado más.

El problema era que la estatua seguía en el fondo del mar y nadie tenía ni idea de como rescatarla de allí. Al final quienes solucionaron la papeleta fueron unos pescadores que, faenando por la zona, notaron que sus redes se habían enganchado en el fondo, y al tirar de ellas para recuperarlas descubrieron que habían enganchado la estatua de Teágenes. Rápidamente la llevaron a tierra, donde los habitantes de Tasos la repusieron en su lugar original, colmándola de ofrendas como si se tratara de la imagen de un dios. Y lo cierto es que funcionó, porque muy pronto la tierra volvió a ser fértil y la amenaza del hambre desapareció.

Restos del Filipeo, un monumento erigido en el Altis por el rey Filipo II de Macedonia tras derrotar a los griegos en Queronea (338 a. C.)

Curiosamente, aquel fue el inicio de un culto a la figura de Teágenes, que tuvo una notable duración, ya que Pausanias, que vivió seis siglos después de Teágenes, afirma que en su época todavía había numerosas imágenes del atleta, tanto entre los griegos como entre los bárbaros, que eran honradas con ofrendas y de las que se decía que sanaban enfermedades.

La estatua original de Teágenes sería trasladada siglos más tarde al Altis, el bosque sagrado, consagrado a Zeus, que existía a los pies del Monte Cronio, cerca de la ciudad de Olimpia. En aquel lugar se habían ido construyendo a lo largo de los siglos varios templos consagrados a distintos dioses y héroes. A partir de ahí no se vuelve a saber nada de la estatua, que no ha llegado hasta nuestros días. Saqueada en alguna de las muchas invasiones que tuvo que soportar Grecia, o bien fundida por algún aldeano codicioso, sufrió el mismo destino incierto que muchas otras obras de arte célebres de la antigüedad. Lo que si se ha hallado es el pedestal original de la estatua mientras estuvo en Tasos; se halló durante la excavación del ágora de la ciudad y lleva grabada una lista de las victorias más importantes del luchador.

domingo, 24 de agosto de 2025

Curiosidades (con fotografías)


La orquídea abeja (Ophrys apifera) es una especie de orquídea ampliamente distribuida, desde el Mediterráneo hasta el Cáucaso, que ha desarrollado un curioso mecanismo para atraer insectos polinizadores, más concretamente abejas: el pétalo inferior de sus flores guarda un asombroso parecido con las abejas hembra del género Eucera. Las abejas macho se sienten atraídas por las flores, y al acercarse a ellas se impregnan con su polen. Luego, al repetir el proceso en otras flores, las polinizan con ese polen.

El pasado mayo unos turistas que visitaban el Parque Nacional Torres del Paine (Chile) se llevaron una enorme sorpresa al encontrar en el Parque, a más de cincuenta kilómetros de la costa más cercana, a un lobo marino (Arctophoca australis). El animal fue posteriormente capturado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, que lo liberó más tarde en el mar. Se cree que el animal se internó en el canal Señoret, una zona de fiordos, y desde ahí remontó el río Serrano, que desemboca en el canal, y luego el Grey, conectado con el Serrano y que se interna en el Parque, probablemente en busca de comida.


La escritora canadiense Margaret Atwood imaginó los trajes que llevan las protagonistas de su novela El cuento de la criada inspirándose en la mujer de la etiqueta del limpiador Old Dutch Cleanser, que ella misma confesó que le provocaba miedo cuando era pequeña.



En 2016 una mujer de 91 años utilizó un bolígrafo para escribir sobre la obra “Reading-Work Piece” (1965), del artista alemán Arthur Köpcke (1928-1977), expuesta temporalmente en el Neues Museum Nürnberg y valorada en más de 100000 euros. La obra es un collage que incluye un crucigrama junto al que aparece la frase "Insert words so it suits" ("Insertar palabras de manera que encajen"), lo que llevó a la anciana a confusión creyendo que se trataba de algún tipo de arte interactivo.



La célebre "carita sonriente" o Smiley fue creada en 1963 por un diseñador gráfico llamado Harvey Ball, por encargo de una agencia de seguros que quería mejorar la moral de sus trabajadores. Ball solo cobró 45 $ por su trabajo, y nunca patentó la imagen, renunciando a cobrar millones de dólares en derechos de imagen, algo que nunca pareció molestarle, llegando a decir "Hey, solo puedo comerme un filete de cada vez, y conducir un coche de cada vez".


Motty fue un animal único en muchos aspectos. Nacido en el zoológico de Chester (Inglaterra) el 11 de julio de 1978, se trata del único ejemplar conocido de híbrido entre un elefante africano (Loxodonta africana) y un elefante asiático (Elephas maximus), un cruce que hasta entonces nadie creía posible, dadas las diferencias genéticas entre ambas especies. Motty había nacido con una curiosa mezcla de características de ambas especies: tenía el tamaño, la forma craneal y las orejas grandes de un elefante africano, pero cinco uñas en las patas delanteras y cuatro en las traseras, como los asiáticos. También nació débil y enfermizo; pese a los cuidados de los trabajadores del zoo, murió a causa de una infección solo diez días después de su nacimiento.


En 1978, cuando tenía 15 años, Mary Vincent fue asaltada por un hombre que le había ofrecido llevarla en su coche cuando hacía autostop. Aquel hombre la agredió, la violó, le cortó los brazos con un hacha y la arrojó por un terraplén dándola por muerta. Cuando recuperó la consciencia, Mary trepó por el terraplén, se llenó las heridas de barro para detener la hemorragia y caminó durante casi cinco kilómetros hasta encontrar ayuda. En el hospital insistió en ayudar a la policía a hacer un retrato robot de su agresor antes de ser sedada. Con el tiempo se convertiría en artista y activista en defensa de las víctimas de crímenes violentos.



El disco debut de la banda Metallica Kill 'Em All (1983) se iba a llamar originalmente Metal Up Your Ass, con una portada que representaba una mano armada con una daga saliendo de un retrete, pero su discográfica, Megaforce Records, les pidió que lo cambiaran porque consideraban que un título y una portada tan ofensivos perjudicarían su carrera comercial.



El Inazawa Bowling Centre, en la ciudad japonesa de Inazawa, es la bolera más grande del mundo, con un total de 116 calles que pueden acoger a la vez a 696 jugadores.




El llamado Rollo de Cobre de Qumrán es una lámina de cobre encontrada en 1952 en el mismo grupo de cuevas en el que se hallaron los famosos Manuscritos del Mar Muerto. En él figura una lista de sesenta y cuatro localizaciones del desierto de Israel, en sesenta y tres de las cuales se afirma que hay ocultas grandes cantidades de oro y plata. También menciona un segundo documento, con la misma lista de lugares pero con detalles más precisos. Está escrito en una variedad arcaica del idioma hebreo, y tiene numerosos errores ortográficos; se cree que la persona que lo copió no conocía el idioma en el que está escrito, quizá para mantener el secreto sobre su contenido. Nunca se ha hallado ninguno de los tesoros que en él se mencionan, y algunos expertos consideran que probablemente nunca existieron; de ser reales, su valor se calcula como mínimo en mil millones de dólares.



Los llamados knocker-up eran personas que, a cambio de una pequeña cantidad, generalmente pagada cada semana, se encargaban de despertar a la gente para que pudieran llegar a tiempo a sus trabajos. Fueron comunes en Inglaterra, Irlanda, los Países Bajos y algunos países más, desde el inicio de la Revolución Industrial (a finales del siglo XVIII), especialmente en las grandes ciudades industriales. En algunos lugares de Inglaterra no desaparecieron hasta la década de 1970.



La pareja más alta de la que jamás haya habido noticia fue la formada por el estadounidense Martin Van Buren Bates (1837-1919), que medía 2'36 metros, y la canadiense Anna Haining Swan (1846-1888), que medía 2'41 metros. Ambos contrajeron matrimonio en 1871, y tuvieron dos hijos: una niña que pesó al nacer más de ocho kilos, y un niño que pesó diez kilos. Desgraciadamente, ambos murieron al poco de nacer.