Hasta que un grupo de investigadores de la Universidad de Sao Paulo, dirigidos por el doctor Cristiano Moreira, se decidió a salir en su busca. Tras saber por boca de varios testigos que el pez era visto con cierta frecuencia en los pozos de la zona, donde se le conoce como "piabinha cega" (piabinha es un nombre común que se le atribuye a varios pequeños peces de agua dulce). Al final el grupo de investigadores logró capturar hasta 34 ejemplares de dicho pez (además de algunos de otro tetra igualmente ciego, el Astyanax fasciatus). El estudio de estos ejemplares ha permitido confirmar que esta especie no sólo es ciega, sino que carece totalmente de pigmentación (algo común en seres que habitan en ausencia de luz), aunque se sigue investigando tratando de recomponer su origen filogenético y descubrir con cuál de los actuales Characiformes de superficie está más estrechamente emparentado.
La teoría del equipo de investigadores es que esta especie desciende de una población de una especie de vida en aguas superficiales que se adaptó a la vida subterránea mientras que el resto de la población se extinguió. Hoy en día, la mayor amenaza a la que se enfrentan es el agotamiento de su hábitat, ya que en las últimas tres décadas la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos de Jaiba por parte de la población ha reducido sensiblemente sus niveles, lo que amenaza la supervivencia de esta extrañísima especie.

Stygichthys typhlops
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