Verba volant, scripta manent

domingo, 22 de febrero de 2026

El caso de Lori Ruff

Kimberly Maria McLean / Becky Sue Turner / Lori Erica Kennedy Ruff (1968-2010)

En el año 2003 un hombre llamado Jon Blakely "Blake" Ruff, residente en la ciudad de Carrollton y miembro de una conocida familia del Este de Texas, conoció en una clase de estudios bíblicos a una mujer llamada Lori Erica Kennedy. La pareja congenió de inmediato y comenzaron una relación, que progresó rápidamente a pesar de algunas rarezas del carácter de ella. La más destacada era que ella nunca hablaba de su pasado antes de llegar a Texas; siempre se mostraba evasiva cuando Blake le preguntaba. Solo le contó que había nacido en Arizona, que había tenido una infancia infeliz, que su padre había sido agente de bolsa, que él y su madre habían muerto y que no tenía hermanos ni familia cercana.

Después de apenas unos meses saliendo juntos ambos se comprometieron. Cuando la madre de él quiso anunciar el compromiso en la prensa, Lori convenció a Blake para casarse en secreto, sin decirle nada a nadie. La boda se celebró en enero de 2004 a las afueras de Dallas en una sencilla ceremonia en la que solo estuvieron presentes los novios y el sacerdote. Los recién casados se instalaron en la localidad de Leonard, con la intención de formar allí una familia. Sin embargo ella tuvo problemas para concebir, sufrió varios abortos espontáneos, y finalmente no fue hasta 2008 cuando, tras un tratamiento de fecundación in vitro, dio a luz a una niña.

El nacimiento de su hija acentuó las excentricidades del comportamiento de Lori. Se mostraba exageradamente protectora con la niña, sin dejar que nadie más se ocupara de ella e incluso llevándosela consigo cuando iba al baño. Además, se obsesionó con investigar el pasado de la familia Ruff, pero sin querer revelar nada más sobre el suyo propio. Llegó un momento en el que incluso prohibió a sus suegros tener contacto con la pequeña. Los Ruff entonces animaron a Blake a divorciarse de Lori. Tras un intento infructuoso de acudir a terapia matrimonial, a mediados de 2010 Blake se mudó a casa de sus padres en Longview y presentó una demanda de divorcio.

Durante los meses siguientes a su separación el comportamiento errático de Lori se acentuó. Sus vecinos de Leonard recordaban haberla visto paseando aparentemente sin rumbo mientras murmuraba incoherentemente, y que a veces la veían con aspecto descuidado y dando la impresión de estar desnutrida. Enviaba a menudo emails amenazantes a los Ruff, en una ocasión provocó una gran discusión a la hora de entregar a su hija a su padre, y les robó un juego de llaves de su casa. Finalmente, los Ruff solicitaron y obtuvieron una orden judicial para que Lori dejara de acosarlos.

El 24 de diciembre de 2010 el cuerpo de Lori fue encontrado dentro de su coche, aparcado frente a la casa de los Ruff. Se había disparado en la cabeza, aunque las autoridades creían que su intención original era atacar a su familia política. Dejó dos cartas de despedida, una (de 11 páginas) dirigida a "mi maravilloso marido" y otra para su hija, para serle entregada cuando cumpliera 18 años. Los Ruff leyeron ambas; pero ninguna contenía indicios sobre el pasado de Lori, solo lo que las autoridades describieron como "divagaciones de una persona claramente perturbada".

Tras el funeral los Ruff acudieron a la casa de Leonard en busca de pistas sobre la identidad de Lori. La casa estaba sucia y desordenada: montones de platos sin lavar en el fregadero, ropa sucia, basura en las habitaciones. En uno de los armarios encontraron una pequeña caja de caudales donde, tras forzarla, encontraron varios documentos interesantes. Uno era una copia del certificado de nacimiento de Becky Sue Turner, nacida en Bakersfield (California) el 18 de junio de 1969, la misma fecha que figuraba en los documentos de Lori. También una copia de una sentencia judicial de un juzgado de Dallas de 1988 que autorizaba a Becky Turner a cambiar su nombre por el de Lori Erica Kennedy. Y un papel con la letra de Lori/Becky en la que aparecían anotaciones tales como "comisaría de North Hollywood", "402 meses" y "Ben Perkins".

Los Ruff creyeron entonces que habían comenzado a desentrañar el misterio: Lori podía ser una fugitiva de la justicia, y el cambio de nombre y su secretismo acerca de su pasado, una manera de evitar su arresto. Sin embargo, la historia aún tendría otra vuelta de tuerca: al investigar a Becky Sue Turner descubrieron que Becky, junto a dos de sus hermanos, había muerto en un incendio en Fife (Washington), en 1971, cuando contaba apenas dos años de edad. Aquella mujer, quien quiera que fuese, había conseguido una copia de su certificado de nacimiento y la había utilizado para asumir su identidad. Tampoco el manuscrito de la caja fuerte fue de ayuda; ni Becky Sue Turner, ni Lori Erica Kennedy, ni ninguna mujer que se ajustase a su descripción estaba siendo buscada por las autoridades. Y Ben Perkins, que resultó ser un abogado de Los Angeles, tampoco había oído hablar nunca de Turner ni de Kennedy; de hecho, Perkins, un abogado afroamericano bien conocido en la comunidad negra de Los Angeles, nunca había tenido un cliente blanco.

Uno de los manuscritos encontrados en la caja de Lori Ruff

En septiembre de 2011, tras llegar a un callejón sin salida en sus averiguaciones, la familia Ruff pidió la ayuda de Joe Velling, un investigador de la Seguridad Social experto en casos de robo de identidad. Velling aceptó el caso, pero no fue capaz de averiguar nada sobre ella anterior al 20 de mayo de 1988, cuando había obtenido la copia del certificado de nacimiento de Becky Sue Turner, con la que el 16 de junio de ese año había logrado un documento de identidad del estado de Idaho que luego había usado un mes más tarde para cambiar su nombre en Dallas. Bajo el nombre de Lori Erica Kennedy había conseguido un número de la Seguridad Social y un permiso de conducir de Texas, había obtenido un certificado de estudios de secundaria, y había conseguido un título en Administración de Empresas por la Universidad de Arlington en 1997. Luego había residido en California, Idaho y Las Vegas hasta que en 2001 había regresado a Texas y se había instalado en Bedford, un suburbio de Dallas.

Ante la falta de resultados Velling decidió, con el permiso de la familia Ruff, publicar un artículo pidiendo ayuda para identificar a aquella mujer, que se publicó por primera vez en el The Seattle Times el 22 de junio de 2013, porque creyó que quizás siendo Washington el estado en el que había muerto la verdadera Becky Turner a lo mejor ella también era originaria de allí. Posteriormente el artículo se publicaría en otros periódicos de todo EEUU e incluso del extranjero. 

Los artículos atrajeron la atención de Colleen Fitzpatrick, una investigadora pionera de la genética forense, una disciplina que combina pruebas de ADN con estudios genealógicos tradicionales para reconstruir árboles genealógicos, rastrear parentescos e identificar a personas desconocidas buscando posibles vínculos familiares. Tras dos años estudiando el caso, Fitzpatrick encontró un vínculo entre la desconocida y una familia de Pennsylvania apellidada Cassidy e informó a Velling, quien pese a estar ya retirado viajó hasta Philadelphia para entrevistarse con miembros de esa familia. Uno de ellos reconoció sin dudar a Lori Erica Kennedy como Kimberly McLean, una pariente suya de la que su familia llevaba tres décadas sin saber nada.

Kimberly Maria McLean había nacido en Philadelphia el 16 de octubre de 1968. Sus padres se divorciaron cuando ella era una niña y su madre obtuvo la custodia de Kimberly y de su hermana, casándose de nuevo poco después. Kimberly nunca acabó de aceptar al nuevo marido de su madre, ni tampoco que tuvieran que mudarse. Las relaciones con su madre y su padrastro siempre fueron complicadas, y cuando cumplió los 18 años se fue de casa, instalándose en la localidad de King of Prussia, para poco después marcharse de nuevo cortando totalmente los lazos con su familia. Una posterior comparación de su ADN con el de su madre confirmó su identidad.

El certificado de nacimiento de Becky Sue Turner

Aún no está claro qué llevó a Kimberly a tomar medidas tan extremas para ocultar su identidad y dejar completamente atrás su pasado, si fue solo su voluntad de cortar lazos completamente con su famila, o bien si existía algún tipo de problema mental subyacente, como parece sugerir su extraño comportamiento en sus últimos días.

domingo, 15 de febrero de 2026

Williamina Fleming y las Calculadoras de Harvard

Williamina Paton Stevens Fleming (1857-1911)

Un día de 1881 el astrónomo Edward Charles Pickering, director del Observatorio Astronómico de la Universidad de Harvard, se encontraba en plena discusión con su ayudante, con cuyo trabajo Pickering estaba bastante descontento. Y en un momento de la bronca, Pickering le dijo algo así como "Hasta mi criada escocesa podría hacer este trabajo mejor que tú". Dicho y hecho, unos días más tarde Pickering propuso a su criada trabajar con él en el Observatorio. Lo que en principio pudo ser una decisión impulsiva fruto de un enfado, se acabó revelando como uno de los grandes aciertos de su carrera.

Williamina Paton Stevens nació en la ciudad escocesa de Dundee el 15 de mayo de 1857. Desde muy niña mostró una notable inteligencia y un extraordinario talento para las matemáticas. Con apenas 14 años pasó a formar parte del llamado programa pupilo-profesor: un programa de formación para futuros profesores en el que alumnos adolescentes enseñaban a niños más pequeños que ellos a la vez que completaban su propia instrucción. A los veinte años se casó con un hombre llamado James Orr Fleming y al año siguiente la pareja emigró a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. En 1879 Williamina se quedó embarazada y poco después su marido la abandonó. Sola y con un hijo en camino, tuvo que buscar trabajo para mantener a ambos, y acabó como criada en casa de Pickering.

Nebulosa Cabeza de Caballo

En un principio, las tareas de Williamina en el Observatorio eran bastante sencillas: limpiar y ordenar las instalaciones, trabajos corrientes de oficina y algunos cálculos matemáticos sencillos. No obstante, muy pronto Pickering se dio cuenta del talento de Fleming y fue dándole cada vez más responsabilidades. Ella apenas sabía de astronomía, pero fue completando sus carencias de manera autodidacta gracias a la biblioteca de Pickering hasta convertirse en una experta. Durante tres décadas, Williamina Fleming trabajó en el Observatorio dejando una larga lista de logros y hallazgos.

Para empezar, fue la responsable de revisar y corregir las publicaciones del Observatorio durante años. Desarrolló un sistema de clasificación de estrellas según la cantidad de hidrógeno que mostrara su espectro, asignando a cada tipo una letra desde la A (las que mayor cantidad de hidrógeno contenían) hasta la Q (las que menos), y que irónicamente acabó siendo llamado sistema Pickering-Fleming. Clasificó y catalogó más de 10000 estrellas para el Catálogo Henry Draper (un catálogo de estrellas editado por primera vez en 1890). Descubrió 59 nebulosas gaseosas, incluida la célebre Nebulosa Cabeza de Caballo en 1888, aunque el astrónomo John Dreyer, autor del Catálogo Índice (un catálogo de objetos estelares difusos, tales como nebulosas y galaxias), atribuyó en un primer momento todos sus hallazgos a Pickering y no reconoció sus méritos hasta 1908. También descubrió 310 estrellas variables y 10 novas. En 1910 descubrió la primera enana blanca, 40 Eridani B, parte del sistema estelar triple 40 Eridani. Y también dirigió con mano de hierro durante décadas la labor de las Calculadoras de Harward.

Las Calculadoras de Harvard (c. 1890). En la foto están Henrietta Swan Leavitt (sentada, tercera desde la izquierda), Annie Jump Cannon, Williamina Fleming (de pie en el centro) y Antonia Maury.

En 1882 el Observatorio recibió una importante donación: Henry Draper, un conocido médico y astrónomo aficionado (y amigo personal de Pickering) legó a Harvard al morir una importante cantidad de dinero para financiar la confección del catálogo que llevaría su nombre y su colección de fotografías de objetos estelares (se le considera el pionero de la astrofotografía). Pickering se dio cuenta de que las fotografías del cielo nocturno podían convertirse en una herramienta extraordinaria para el estudio astronómico. Durante siglos las observaciones se hacían de la misma manera, observando de manera directa y tomando notas en el momento; solo habían cambiado los telescopios, que se habían hecho más y más precisos. Sin embargo, el estudio del cielo a través de fotografías tenía numerosas ventajas: permitían un estudio más cuidadoso, captaban objetos de brillo escaso que escapaban al ojo humano, posibilitaban comparar imágenes de un mismo cuadrante para ver si algún objeto se había movido o había variado su brillo, y hacían posible revisar los resultados tantas veces como fuera necesario. Pickering incluso desarrolló un sistema para fotografiar el espectro de múltiples objetos a la vez colocando un prisma delante de la placa fotográfica.

El problema era que esa nueva aproximación al estudio del espacio suponía una ingente cantidad de trabajo. A las placas fotográficas de la colección de Draper se le sumaron otras muchas fruto del trabajo de Pickering y sus colaboradores (el archivo del Observatorio llegó a tener alrededor de medio millón de placas). Cada placa era estudiada individualmente; a veces, se estudiaban series de placas del mismo cuadrante para comprobar posibles variaciones. Había que calcular órbitas, espectros, el brillo y la posición de cada objeto. Una tarea laboriosa y repetitiva que necesitaba mucha mano de obra. Fue entonces cuando Maria Mitchell, una de las grandes pioneras de la presencia femenina en el campo de la astronomía, investigadora y profesora en el Vassar College, sugirió a Pickering que contratara a mujeres matemáticas para que llevaran a cabo la ardua labor de extraer una suma de datos coherentes de aquellas fotografías.

Edward Charles Pickering (1846-1919)

Mitchell creía que las mujeres eran más capaces que los hombres cuando se trataba de trabajos como aquel, tediosos y repetitivos. Pickering acabó haciéndole caso, pero por otro motivo. El Observatorio recibía una aportación más bien escasa de la Universidad; la mayor parte de su presupuesto provenía de donaciones como la de Draper. Y contratar a mujeres matemáticas resultaba más barato que contratar a hombres. Por lo general, la mayoría cobraba entre 25 y 35 centavos por hora de trabajo (aproximadamente la mitad que un matemático varón), más de lo que cobraban las trabajadoras de las fábricas pero menos, por ejemplo, que una secretaria. Algunas incluso lo hacían voluntariamente, con la intención de conseguir experiencia en un campo tradicionalmente cerrado y masculinizado como la astronomía. Y Williamina Fleming las dirigía con disciplina espartana.

Lo cierto es que ya había mujeres trabajando en el Observatorio desde hacía años. La primera, Anna Winlock, llevaba allí desde 1876, antes incluso de que Pickering fuera nombrado director. Pero fue Pickering el que, a pesar de las reticencias y los prejuicios de otros profesores, que dudaban de la capacidad de las mujeres para la investigación científica, decidió formar un equipo exclusivamente femenino que con el tiempo acabaría siendo conocido como "Las Calculadoras de Harvard" (otros las llamaban burlonamente "El harén de Pickering"). Algunas, como Winlock o la propia Fleming, eran brillantes autodidactas. Otras se habían graduado en universidades femeninas de prestigio como el Radcliffe College o el Wellesley College. Pero todas compartían un talento especial para las matemáticas, y en numerosos casos su aportación a la astronomía fue más allá de los simples cálculos rutinarios que se esperaban de ellas.

El Observatorio Astronómico de Harvard (1900)

Annie Jump Cannon (1863-1941) fue contratada en 1896 para clasificar las estrellas del Hemisferio Sur. También creó el llamado Sistema de Clasificación de Harvard, que atribuye a cada estrella una letra de una serie de 7 (O, B, A, F, G, K, M) según su temperatura (siendo las O las más calientes y M las más frías) y que aún se utiliza hoy en día. Fue la primera mujer en recibir un doctorado honorífico en matemáticas y astronomía de una universidad europea, en 1922, por parte de la Universidad de Groningen. Recibió la misma distinción en 1925 por parte de la Universidad de Oxford. En 1938 fue nombrada profesora de astronomía en Harvard, algo que le habían negado durante décadas, pese a sus innumerables méritos.

Antonia Maury (1866-1952), sobrina de Henry Draper, trabajó para Pickering desde 1888. Perfeccionó el sistema de clasificación de Annie Cannon y se convirtió en una de las primeras astrónomas en investigar los sistemas de estrellas binarias. Sin embargo, el hecho de que buena parte de su trabajo fuera atribuido a Pickering la llevó a dejar el Observatorio en 1891. Tras dos años dando clase regresó en 1893 para completar sus trabajos y publicar su propio catálogo de observaciones, esta vez bajo su nombre. Su trabajo resultó fundamental para la creación del llamado Diagrama de Hertzsprung-Russell, que compara el brillo de cada estrella con su temperatura. Nuevos roces con Pickering le llevaron a abandonar el Observatorio de nuevo en 1896, dedicándose a la enseñanza, y regresó en 1918, poco antes de la muerte de Pickering, como profesora adjunta, permaneciendo en Harvard hasta su retiro en 1948.

Henrietta Swan Leavitt (1868-1921), miembro de las Calculadoras como voluntaria desde 1893, aunque no se la contrató de manera oficial hasta 1902, se especializó en el estudio de las estrellas variables. Aunque muchos de sus hallazgos se atribuyeron a otros investigadores como Pickering o Edwin Hubble, descubrió más de 2400 estrellas de ese tipo, y determinó el patrón de variación de las Cefeidas, un tipo particular de estrellas variables, lo que permitió el cálculo de numerosas distancias relativas y absolutas entre estrellas; aún hoy en día se utilizan los datos y fórmulas de Leavitt para el cálculo de distancias estelares. Su trabajo fue tan impresionante que en 1925 el matemático sueco Gösta Mittag-Leffler le escribió para proponer su candidatura al Premio Nobel de Física... solo para descubrir que había muerto cuatro años antes, a causa de un cáncer de estómago.

Anna Jump Cannon y Henrietta Swan Leavitt (1913)

Florence Cushman (1860-1940) trabajó para el Observatorio durante casi 50 años, entre 1888 y 1937. Fue la responsable de estudiar y clasificar decenas de miles de estrellas que se añadieron a la edición de 1918 del Catálogo Henry Draper.

Margaret Harwood (1885-1979) empezó a trabajar en el Observatorio de Harvard en 1912 y durante años lo simultaneó con la enseñanza y el trabajo en el Observatorio Maria Mitchell de Nantucket. En 1917 descubrió el asteroide (886) Washingtonia. Profesores de Harvard le aconsejaron no hacer público su hallazgo, ya que no era bien visto que las mujeres reclamaran ese tipo de reconocimientos. Harwood envió sus fotografías a otro astrónomo, George Henry Peters, el cual aprovechó para atribuirse el hallazgo.

Evelyn Leland (1867-1931) trabajó en el Observatorio entre 1889 y 1925. Se dedicó al estudio de estrellas variables y espectros estelares y publicó numerosos trabajos con otros miembros del Observatorio.

Cecilia Payne-Gaposchkin (1900-1979) aplicó las leyes de la Física atómica al estudio de la densidad de los cuerpos celestes y concluyó que hidrógeno y helio eran los dos elementos más abundantes del Universo. Su tesis doctoral sobre la naturaleza de las estrellas variables llegó a ser descrita como "la tesis doctoral más brillante jamás escrita sobre astronomía". En 1956 se convirtió en la primera catedrática de la historia de Harvard, y poco después en la primera directora de un departamento.

Las Calculadoras de Harvard en 1913

Estas son solo algunas de las más brillantes entre las Calculadoras. Otras muchas pasaron por el Observatorio sin tanta fama, pero llevando igualmente a cabo un esforzado trabajo para el avance desu disciplina: Mary H. Vann, Alta Carpenter, Dorothy Black, Marion Whyte, Grace Brooks, Johanna Mackie (hermana menor de Williamina Fleming), Arville D. Walker, Edith F. Gill, Mabel A. Gill, Lillian L. Hodgdon, Ida E. Woods, Agnes M. Hoovens, Louisa Winlock (hermana menor de Anna Winlock), Mary B. Howe, Harvia H. Wilson y Margaret Walton fueron algunas de ellas. En total, más de 80 mujeres formaron parte de las Calculadoras, y las últimas permanecieron en el Observatorio hasta la década de 1940.

En cuanto a Williamina Fleming, siguió al pie del cañón hasta prácticamente el día de su muerte. En 1899 fue nombrada Conservadora del Archivo de Fotografías Astronómicas, el primer cargo que Harvard otorgaba a una mujer en toda su historia; cargo que tras su muerte heredó Anna Jump Cannon. En 1906 la Royal Astronomical Society de Londres la nombró miembro honoraria, la primera mujer en recibir tal distinción. En mayo de 1911, tras algún tiempo sintiéndose enferma, se le diagnosticó neumonía y murió el domingo 21. Su hijo Edward, que por aquel entonces estaba en Chile trabajando como ingeniero para una empresa minera, no pudo llegar a tiempo para su entierro.

domingo, 8 de febrero de 2026

90 años después

James "Jim" Hunter (1891-1977) y John "Jack" Hunter (1889-1917)

En septiembre de 2006 un grupo de trabajadores que instalaba unas tuberías en la región belga de Westhoek dio por casualidad con las tumbas de cinco soldados de la Primera Guerra Mundial. Un entusiasta local de la Primera Guerra Mundial y arqueólogo aficionado llamado Johan Vandervalle avisó a las autoridades para que el enterramiento fuera convenientemente protegido y excavado. Uno de los cuerpos parecía haber sido enterrado con mayor cuidado y atención que los otros: tenía los brazos cuidadosamente cruzados sobre el pecho, había sido envuelto en una tela impermeable y amarrado con alambre. 

Este esmero despertó la curiosidad de Vandervalle, que quiso averiguar la identidad de aquel soldado. Sin embargo, aquellos hombres habían sido enterrados sin ninguna identificación ni objetos personales. Por las insignias de sus uniformes se pudo saber que eran soldados australianos de la 4ª División de la Australian Imperial Force (AIF), pero nada más, así que Vandervalle se puso en contacto con la Australian Army History Unit, el departamento oficial encargado de recopilar, conservar y difundir la información relativa a las fuerzas armadas australianas. Tras una larga búsqueda en sus archivos, la AAHU dio con los nombres de siete soldados que podían corresponder a los cuerpos de aquella tumba; entre ellos, el del soldado John Hunter. Los medios australianos publicaron la lista de nombres en 2007, y entonces una mujer llamada Mollie Mills vio la lista y pensó que aquel John Hunter podía tratarse del "tío Jack" cuya historia conocía toda su familia.

John "Jack" Hunter era el mayor de los siete hijos de un granjero viudo de la localidad australiana de Nanango, en el estado de Queensland. Trabajaba con su padre y no era un hombre muy dado a las aventuras, pero cuando su hermano Jim (dos años menor) se alistó en el ejército australiano para combatir en Europa, en contra de los deseos de su padre, Jack decidió alistarse también, prometiéndole a su padre que cuidaría de su hermano. Jack se alistó el 25 de octubre de 1916, dos días después de que lo hiciera su hermano. De Nanango fueron por carretera a Brisbane, luego en tren hasta Sydney, y en Sydney se embarcaron en el HMAS Ayrshire el 24 de enero de 1917, llegando a Gran Bretaña el 12 de abril.

Durante tres meses y medio permanecieron en un campo de entrenamiento en la llanura de Salisbury, aprendiendo tácticas para la guerra de trincheras y el uso de las máscaras de gas. Y finalmente, el 25 de agosto se incorporaron como refuerzos al 49º Batallón de la 4º División, acampado en la región belga de Flandes Occidental. Con el resto de la unidad marcharían más tarde hacia la ciudad de Ypres, en cuyas proximidades se libraba desde junio la llamada Batalla de Passchendaele, siendo testigos por el camino de la devastación que cuatro años de combates habían dejado.

Soldados australianos en las trincheras durante la Batalla de Polygon Wood el 26 de septiembre de 1917, el mismo día que murió Jack Hunter

El 49º no fue llamado al frente hasta finales de septiembre, como parte de una ofensiva para desalojar las posiciones alemanas en el bosque de Polygon Wood. Aquella acción, que pasaría a ser conocida como la batalla de Polygon Wood, se prolongó durante una semana entera, del 26 de septiembre al 3 de octubre. La mañana del 26 de septiembre, justo antes del primer ataque, al soldado Jack Hunter se le ordenó internarse en tierra de nadie para retirar un trozo de hojalata que al parecer molestaba la visión de los francotiradores australianos al reflejar la luz del sol. Cuando regresaba a sus líneas un mortero alemán cayó muy cerca de él, hiriéndolo con su metralla. Su hermano Jim estaba cerca, y cuando lo vio tambalearse y caer dentro de la trinchera corrió en su auxilio. Con la ayuda de otro soldado australiano lo colocó en una camilla y lo cargaron durante un kilómetro, mientras a su alrededor los disparos y el estallido de los morteros marcaban el inicio del ataque aliado, hasta el hospital de campaña más cercano. Pero las heridas de Jack eran muy graves y para cuando llegaron al hospital ya había muerto. Cerca de allí fue cavada una tumba para enterrar a varios soldados, incluido a Jack. Su hermano Jim preparó cuidadosamente su cadáver, con la intención de regresar una vez terminada la guerra, recuperarlo y llevárselo de vuelta a Australia.

Los avatares de la guerra llevaron a Jim lejos de allí. Sobrevivió a heridas de bala y al envenenamiento por gas mostaza, pero no pudo regresar a Polygon Wood hasta marzo de 1919, y para entonces el paisaje del lugar había cambiado notablemente. Se había construido una carretera en el lugar y Jim no pudo encontrar las referencias que había memorizado y que marcaban el lugar de la tumba. Tuvo que regresar a Australia, a donde llegó el 8 de junio, con las manos vacías. Jim Hunter tuvo una vida larga y fructífera, se casó, tuvo seis hijos y murió en 1977, a los 86 años de edad, aunque nunca pudo superar la pérdida de su hermano e incluso en su lecho de muerte seguía llamándolo.

La tumba de Jack Hunter, junto a las de los otros soldados que fueron enterrados con él

Mollie Mills se puso en contacto con la AAHU para comunicarle sus sospechas de que uno de aquellos cuerpos era del de su tío Jack. Un análisis de ADN confirmó que aquel cadáver que había sido tan cuidadosamente sepultado era el de John Hunter. Finalmente, en octubre de 2017, noventa años después de su muerte, los restos de John Hunter recibían sepultura en el Buttes New British Cemetery, un cementerio que alberga las tumbas de más de 2000 soldados, muchos de ellos sin identificar, muertos en la Primera Guerra Mundial y originarios de países de la Commonwealth, y situado en el extremo noroeste de Polygon Wood. A su entierro, celebrado con todos los honores militares, asistieron Mollie Mills y su primo James Hunter, hijo de Jim Hunter. En su lápida figura la leyenda "Descansa después de haber estado perdido durante 90 años" y su nombre fue tachado de manera oficial de la lista de soldados desaparecidos en combate que figura en la Puerta de Menin, un monumento en Ypres dedicado a los soldados de la Commonwealth cuyos cuerpos nunca fueron oficialmente identificados.