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domingo, 23 de agosto de 2026

La Biblia del Diablo

Codex Gigas

El Codex Gigas (literalmente, "Códice Gigante") es sin duda uno de los manuscritos medievales más singulares que han llegado hasta nuestros días. Para empezar, por su descomunal tamaño, que hace justicia a su apodo: 310 páginas de pergamino, con unas dimensiones de 90x50'5x22 centímetros, con un peso de casi 75 kilos y un total de 142'6 metros cuadrados de superficie; aproximadamente, el pergamino obtenido de unos 160 asnos o becerros. Unas páginas que además están decoradas con tinta roja, azul, amarilla, verde y dorada, y con unas peculiares miniaturas; no está tan recargada de imágenes como otras biblias de la misma época, pero las que tiene no son nada convencionales. Especialmente, el insólito retrato del Diablo que aparece, a página completa, en el folio 290, con lengua bífida y garras rojas, y que le da al manuscrito otro de los nombres por los que es conocido: la Biblia del Diablo.

El Codex Gigas fue escrito en algún momento de principios del siglo XIII en el monasterio benedictino de Podlažice, en la localidad bohemia de Chrast (en la actual República Checa), aunque algunos investigadores han puesto en duda que un monasterio humilde como aquel hubiera dispuesto de los recursos necesarios para emprender una tarea tan formidable como la confección de este manuscrito. Probablemente, entre 1204, año en el que San Procopio, natural de Bohemia, fue canonizado (algo que figura en el calendario del Codex) y 1230, año de la muerte del rey de Bohemia Otakar I (que no es mencionado en la necrológica). Como autor en el propio libro figura la firma de un tal Hermanus Inclusus (Hermann el Recluso); en aquella época, el término Inclusus hacía referencia a un monje que se aislaba completamente del mundo como método de penitencia. Se ha discutido mucho a lo largo de los siglos si de verdad una obra de tal magnitud era en realidad creación de una sola persona; pero un estudio publicado en 2006 concluía que, dado la uniformidad de la letra y de la tinta (hecha a partir de agallas de roble), y la ausencia de discontinuidades, muy probablemente la misma mano redactó todo el manuscrito de principio a fin.

El famoso retrato del Diablo

Aunque se lo llama a menudo "Biblia", el Codex Gigas es mucho más que una simple biblia. Es un monumental y un tanto excéntrico compendio de información. Está, por supuesto, la Biblia, que ocupa cerca de la mitad del libro. Concretamente, es la versión de la Vulgata (traducción al latín llevada a cabo por san Jerónimo en el siglo IV), excepto, curiosamente, por dos de sus libros, los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que están tomados de una versión anterior, la Vetus Latina (siglo III). También están las Etimologías de San Isidoro de Sevilla, una recopilación enciclopédica del conocimiento de la Edad Media; la Chronica Boemorum, una historia de Bohemia escrita por el historiador Cosmas de Praga en el siglo XII; dos tratados del historiador judeorromano Flavio Josefo, Antigüedades judías y La guerra de los judíos; varias obras sobre medicina, que incluyen una versión del Ars Medicinae (una recopilación de textos médicos ampliamente difundida durante la Edad Media) y dos tratados del monje y médico Constantino el Africano (1020-1087); fórmulas mágicas y de exorcismo; y otros documentos como una lista de los monjes de Podlažice y un calendario con una necrológica. También aparecen dos alfabetos hebreos y muestras de cirílico antiguo y glagolítico (el alfabeto eslavo más antiguo conocido), lo que indicaría que el Codex también se usaba como obra de referencia lingüística.

Sobre el origen del Codex Gigas hay una leyenda que cuenta que su autor, tras transgredir las normas de los benedictinos, fue condenado a ser emparedado vivo. Para huir de tal destino, propuso al abad un desafío imposible: para honra del monasterio, se comprometía a escribir en una sola noche una obra colosal, que incluiría la Biblia completa y toda la sabiduría humana. Pero ya avanzada la noche, al darse cuenta de que no sería capaz de completar su tarea, el monje, desesperado, pidió ayuda al mismísimo Lucifer, el cual aceptó terminar el libro a cambio del alma del monje y de que su retrato figurara en la obra. Probablemente toda la leyenda derive de una errónea interpretación de la palabra Inclusus que acompaña al nombre del autor. Eso si, la formidable tarea costó más de una noche; se estima que la redacción completa del libro le llevó al escriba entre veinte y treinta años de su vida.

La antigua Abadía cisterciense de Sedlec

El Codex permaneció en el monasterio de Podlažice (que sería destruido durante las guerras husitas en el siglo XV) hasta 1295. En ese año, debido a las grandes deudas del monasterio, y a instancias del obispo de Praga, Gregorio de Valdek, los monjes venden el manuscrito al monasterio cisterciense de Sedlec, donde permanece casi un siglo; en esa época ya tenía una notable fama y algunos se referían a él como "la octava maravilla del mundo". A finales del siglo XIV la orden benedictina reclama la devolución del Codex, que pasa a ser custodiado en el monasterio de Břevnov, primero, y a partir de 1477 en el monasterio de Broumov, hasta que a finales del siglo XVI se interesa por él el emperador Rodolfo II de Habsburgo.

Rodolfo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, archiduque de Austria y rey de Hungría y Bohemia, fue un personaje curioso. Excéntrico, enfermizo y propenso a la depresión y a los cambios de humor, era un apasionado de la alquimia, la magia o la astrología, y también un ávido coleccionista: libros raros (sobre todo relacionados con lo oculto), objetos mecánicos, monedas, joyas, incluso personas con enanismo (con las que llegó a organizar un regimiento) o malformaciones físicas. Rodolfo se obsesionó con poseer el Codex Gigas, y consiguió, tras numerosas concesiones y donativos a los monjes de Broumov, que estos le cedieran el libro, que se llevó a su castillo de Praga, donde según cuentan sentía tal fijación por el libro que llegaba a veces a dormir cubierto con sus páginas. Por comportamientos extravagantes como este la familia de Rodolfo lo declaró loco y en 1611 lo depuso, sentando en el trono a su hermano Matías II. Rodolfo moriría apenas unos meses más tarde, y sus colecciones permanecieron en el castillo de Praga. 

El edificio principal de la Biblioteca Nacional de Suecia

En 1618 estallaba la Guerra de los Treinta Años que enfrentaba por un lado a los Habsburgo y sus aliados, mayoritariamente católicos, contra una coalición fundamentalmente protestante. En 1648, ya en los últimos compases del conflicto, las tropas suecas mandadas por el general de origen alemán Hans Christoff von Königsmarck conquistaban parte de Praga, y entre el botín que capturaron estaban el Codex Gigas y el Codex Argenteus (una traducción de los cuatro Evangelios a la lengua gótica, datada en el siglo VI y escrita con tinta de oro y plata). Ambos libros fueron enviados a Suecia y ofrecidos como regalo a la reina Cristina, que los incorporó a su amplísima biblioteca personal. En 1654 la reina abdicó en favor de su primo Carlos X Gustavo, se convirtió al catolicismo y marchó al exilio, pasando en Roma el resto de su vida, y llevándose con ella buena parte de su biblioteca personal, pero no el Codex, que permaneció en la Biblioteca Nacional de Suecia, en el castillo real de Tre Kronor, en Estocolmo.

El 7 de mayo de 1697 un terrible incendio arrasó buena parte del castillo, destruyendo tres cuartas partes de los libros y manuscritos de la Biblioteca. El Codex Gigas, sin embargo, se salvó, según cuenta el vicario Johann Erichsons, gracias a que un valiente (y forzudo) criado lo cogió y lo lanzó por una ventana, llegando a herir a un desprevenido transeúnte que pasaba por allí. En 1796 el sacerdote y filólogo checo Joseph Dobrovský, que se encontraba de viaje por Europa en busca de antiguos libros y documentos checos diseminados tras la Guerra de los Treinta Años, elaboró un informe sobre del Codex Gigas, resaltando su importancia histórica y cultural. En 1819 el Codex fue sometido a una restauración para reparar los daños causados por el paso del tiempo y por la caída de 1697.

En 1877 la Biblioteca, incluído el Codex Gigas, se trasladó a su actual emplazamiento, un complejo de edificios en el parque de Humlegården (Estocolmo). Desde entonces el Codex no ha salido de allí más que en un par de ocasiones: en 1970 fue exhibido en el famoso Museo Metropolitano de Nueva York, y entre septiembre de 2007 y enero de 2008 fue prestado a la Biblioteca Nacional Checa para una exposición sobre la Edad Media, regresando a su país de origen por primera vez en más de 350 años.

La página del Codex Gigas en la que aparecen distintos alfabetos 

Aunque el libro ha llegado mayormente intacto hasta nuestros días, si se sabe que no está del todo íntegro, tal y como fue escrito. Diez páginas de las 320 que tenía originalmente el manuscrito han desaparecido, y no hay constancia de cuando ni por qué, ni de qué contenían dichas páginas. La hipótesis más aceptada dice que probablemente en esas páginas estaba escrita la Regla de San Benito: la regla monástica que contiene las normas por las que se rigen las vidas de los monjes de la orden benedictina, escrita por San Benito de Nursia en el siglo VI, y que habría sido retirada por los propios monjes de Podlažice en 1295, cuando vendieron el Codex a los cistercienses; habría entrado dentro de la lógica que no quisieran entregar a una orden rival sus reglas internas. 

La Biblioteca Nacional de Suecia ha digitalizado el libro y cualquiera que esté interesado lo puede consultar en su página web.

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