Verba volant, scripta manent

miércoles, 17 de agosto de 2016

Jackie Robinson, el primer jugador negro en las Grandes Ligas

Jack Roosevelt "Jackie" Robinson (31-1-1919 / 24-10-1972)

Jackie Robinson no tuvo una infancia sencilla. Nieto de esclavos, fue el menor de los cinco hijos de un humilde matrimonio de aparceros de Georgia. Su padre los abandonó siendo él un niño y su madre se mudó con sus hijos a Pasadena (California) buscando un futuro mejor para su familia. Lo consiguió, a base de mucho esfuerzo y sacrificios, aunque los Robinson tuvieron que lidiar frecuentemente con el racismo y la discriminación. Jackie incluso se unió a una banda callejera, aunque los consejos de sus amigos lograron apartarlo de aquella vida.
Jackie empezó a interesarse por el deporte durante su estancia en el instituto, en buena parte por la influencia de sus hermanos mayores, Frank y Mack (quien ganaría la medalla de plata en los 200 metros lisos en las Olimpiadas de Berlín), y enseguida demostró su talento, cosechando premios y distinciones en fútbol americano, béisbol, atletismo, baloncesto y tenis. También por esta época tuvo algún que otro roce con la Policía (llegó incluso a recibir una condena, que quedó en suspenso por no tener antecedentes y ser un alumno distinguido, por protestar el arresto de un amigo suyo) debido a su activismo en contra de la discriminación racial.

Jackie Robinson jugando al baloncesto en su etapa en UCLA
Tras estudiar sus dos primeros años de universidad en el Pasadena Junior College, Jackie se trasladó a la Universidad de California (UCLA) para poder estar cerca de la familia de su hermano Frank, muerto en un accidente de tráfico. En UCLA hizo historia convirtiéndose en el primer alumno en recibir distinciones por su rendimiento en cuatro deportes: fútbol americano, baloncesto, béisbol y atletismo.

Y aquí, jugando al fútbol americano
En 1941, cuando le quedaban pocos meses para graduarse, dejó la universidad. Trabajó durante un tiempo como asistente de un entrenador deportivo y luego jugando al fútbol americano en equipos semiprofesionales como los Honolulu Bears y Los Ángeles Bulldogs. Pero después del ataque a Pearl Harbor fue reclutado y entró en el ejército. Allí de nuevo se las tuvo que ver con tratos discriminatorios. Fue asignado a una unidad formada exclusivamente por negros, y su solicitud para ingresar en la escuela de oficiales (junto a la de muchos compañeros de su misma raza) sufrió un sinfín de retrasos, aunque finalmente lograría alcanzar el rango de subteniente. En esta época nació una fuerte amistad entre Robinson y el campeón mundial del peso pesado Joe Louis, quien también se había alistado e intervino para que dejaran de ponerles trabas a los soldados negros que querían ser oficiales.
En julio de 1944, su carrera militar sufrió un traspié a causa de un nuevo incidente vinculado al racismo. El conductor de un autobús militar ordenó a Robinson que se sentara en los asientos traseros (algo habitual en muchos estados, pero teóricamente prohibido en el ejército). Robinson se negó y el conductor llamó a la policía militar, que lo arrestó. Durante su interrogatorio, Robinson se mostró indignado y desafiante, lo que le costó enfrentarse a un consejo de guerra. Fue trasladado a una unidad nueva, donde su comandante tenía por costumbre acusarlo de todo tipo de faltas e infracciones inexistentes. Finalmente, en su consejo de guerra Robinson se enfrentó sólo a dos cargos de insubordinación, de los que fue absuelto. Pero su carrera militar se había resentido; su unidad fue desplegada en Europa en octubre de 1944, pero Robinson nunca llegaría a entrar en combate, y en su lugar fue relegado a tareas secundarias como entrenar a nuevos reclutas. Al final, en noviembre de ese año, Robinson dejó el ejército (licenciado con honores).

Robinson con el uniforme de los Kansas City Monarchs
Después del ejército, Robinson volvió a jugar con los Bulldogs antes de aceptar el cargo de entrenador en un instituto de Austin (Texas). En 1945 le llegó una oferta para jugar al béisbol con los Kansas City Monarchs en una de las llamadas Negro Leagues, ligas con equipos compuestos exclusivamente de negros y latinos. Allí Robinson destacó con su juego, pese a que le desagradaban muchas de las cosas que veía en la Negro League: la desorganización, la precariedad, las apuestas ilegales... Pero las puertas de las otras ligas estaban cerradas para los de su raza; el hasta entonces comisionado de las Ligas Mayores y Menores de béisbol, Kenesaw Landis, se oponía rotundamente a permitir la participación de jugadores negros en ellas.
Todo cambió cuando a finales de 1945, tras la muerte de Landis un nuevo Comisionado accedió al cargo: Albert "Happy" Chandler, el cual se mostraba abiertamente a favor de la presencia de jugadores negros. Algunos clubes comenzaron a enviar ojeadores a las Negro Leagues en busca de jugadores con potencial. Robinson fue uno de los más llamó la atención (en su primera temporada en los Monarchs había terminado con un promedio de bateo de 0'387, cinco home-run y trece bases robadas). El presidente de los Brooklyn Dodgers, Branch Rickey, decidió apostar por Robinson y le firmó un contrato para jugar con los Montreal Royals, filial de los Dodgers, que jugaban en una de las Ligas Menores. Eso si; primero advirtió a Robinson de que indudablemente le esperaba un recibimiento hostil por parte de los aficionados y los demás jugadores. Pero Jackie Robinson se mostró dispuesto a aceptar el reto.


Tal y como era de esperar, el recibimiento a Robinson (y a Johnny Wright, otro jugador de la Negro League procedente de los Homestead Grays que también jugaría con los Royals esa temporada) no fue en absoluto acogedor. Durante la pretemporada de los Royals en Florida se le prohibió alojarse en el mismo hotel que sus compañeros blancos, En varias localidades del estado las autoridades prohibieron su presencia en los entrenamientos de los Royals. En Sanford el jefe de policía local amenazó con suspender el entrenamiento si Robinson no se iba. En Jacksonville el estadio donde iban a entrenar fue cerrado por orden del director de Parques y Espacios Públicos de la ciudad. Y en DeLand el entrenamiento se suspendió debido a un supuesto "fallo eléctrico". A pesar de todas estas trabas, el 17 de marzo de 1946 Robinson jugaba su primer partido con los Royals, un partido de exhibición frente a los Dodgers. Y el 18 de abril, Robinson hacía historia y rompía la barrera racial del béisbol profesional jugando su primer partido oficial con los Royals frente a los Jersey City Giants, que los canadienses vencieron contundentemente por 14-1.


Robinson hizo una gran temporada con los Royals. Aunque solía ser recibido de forma hostil por las aficiones rivales (incluso hubo que suspender varios partidos amistosos en estados del sur del país, donde la segregación se mantenía con mucha fuerza), los aficionados de los Royals le convirtieron enseguida en uno de sus ídolos. Terminó la temporada con un promedio de bateo de 0'349 y un porcentaje de aciertos defensivos de 0'985, siendo nombrado mejor jugador de la Liga. Además, por el interés (a favor y en contra) que despertaba, los partidos en los que participaba tenían una afluencia de espectadores sensiblemente superior a la habitual. Por ello, terminada la temporada, los Dodgers decidieron incorporarlo a su equipo. En el descanso entre temporadas, Robinson aprovechó para jugar al baloncesto, enrolado en Los Ángeles Red Devils.


El 15 de abril de 1947 Jackie Robinson derribaba otra barrera que duraba casi setenta años y se convertía en el primer jugador negro en jugar un partido en las Ligas Mayores, jugando con los Dodgers frente a los Boston Braves en la posición de primera base. No tuvo un recibimiento fácil, pese a que la prensa por lo general acogió favorablemente su debut. Incluso dentro de los propios Dodgers, algunos jugadores insinuaron que preferían quedarse en el banquillo antes que jugar con él. El entrenador del equipo, Leo Durocher, zanjó la cuestión: "Me da igual si el chico es amarillo, negro o tiene rayas como una jodida cebra. Yo soy el entrenador de este equipo, y digo que juega". Los St. Louis Cardinals amenazaron con ponerse en huelga si Robinson jugaba contra ellos (Happy Chandler les advirtió que los jugadores que hicieran huelga serían suspendidos), los jugadores y el entrenador de los Philadelphia Phillies se pasaron el partido insultándolo... Algunos lanzadores rivales lanzaban la bola directamente contra su cabeza o sus piernas, los catchers le escupían en los zapatos cuando bateaba, incluso un jugador rival arrojó un gato negro a la cancha en una ocasión. Y los aficionados rivales lo solían recibir con una catarata de improperios, insultos e incluso amenazas de muerte.

Jackie Robinson con algunos de sus compañeros de equipo. De derecha a izquierda, Spider Jorgensen, Eddie Stanky, Pee Wee Reese y Robinson.
Robinson aguantaba estoicamente aquel trato, concentrándose en jugar y en demostrar a todos que se merecía estar allí. Poco a poco, se fue ganando el respeto de los demás jugadores de la Liga. Sus compañeros de equipo, ante la cantidad de insultos que recibía, no tardaron en hacer frente común en su defensa. Pee Wee Reese lo defendió públicamente con una frase que se hizo célebre: "Puedes odiar a un hombre por muchas razones. El color no es una de ellas". Muchos siguieron oponiéndose a su presencia en el campo, pero Robinson había abierto la puerta a la llegada de más jugadores negros a las Grandes Ligas: ese mismo año de 1947, otros tres jugadores negros llegaron a la Liga. Larry Doby a los Cleveland Indians, y Hank Thompson y Willard Brown a los St. Louis Browns, Y la cifra siguió aumentando en los años siguientes: Monte Irvin y Willie Mays a los New York Giants, Sam Jethroe a los Boston Braves, Satchel Paige y Minnie Miñoso a los Cleveland Indians... Todos tuvieron aún que sufrir el racismo de muchos aficionados, pero lograron que la presencia de jugadores de color fuera cada vez más algo corriente, a pesar de que algunos equipos se resistían a aceptar la novedad (los Boston Red Sox no admitieron jugadores negros hasta 1959).

Monumento en Brooklyn que recuerda el gesto de Pee Wee Reese y Jackie Robinson
Jackie Robinson terminó su primera temporada con unas excelentes cifras, que le valieron ser nombrado Mejor Novato de la Liga de ese año. Al año siguiente pasó a jugar de segunda base, tras firmar un nuevo contrato con los Dodgers que incluía una notable subida de sueldo. Ese año se vivió uno de los momentos más recordados de su carrera: tras un partido ante los Cincinnati Reds en el que Robinson había recibido todo tipo de improperios, Pee Wee Reese le pasó su brazo por encima de los hombros, desafiando a los que lo insultaban.
1949 fue una excelente temporada par Robinson. Fue elegido mejor jugador de la Liga, fue líder en bases robadas y seleccionado por primera vez para el Partido de las Estrellas, con los mejores jugadores de la competición (participaría ininterrumpidamente hasta 1954). Al año siguiente ya era el jugador que más cobraba de los Dodgers (35000 $ de la época al año) y se estrenó una película sobre su vida, The Jackie Robinson Story, protagonizada por él mismo. Con los Dodgers fue en seis ocasiones finalista de las World Series, aunque sólo logró el título en 1955 (el primero en la historia del equipo), quedando subcampeón en 1947, 49, 52, 53 y 56.


Jackie Robinson permaneció en los Dodgers hasta 1956. A finales de ese año su equipo anunció su traspaso a los New York Giants, pero el trato no llegó a completarse. Robinson, que empezaba a sufrir los efectos de la diabetes, prefirió retirarse del deporte activo y aceptar un puesto de ejecutivo en la empresa cafetera Chock full o'Nuts. Más tarde ejercería como comentarista deportivo. Siempre mantuvo un fuerte compromiso político y social en favor de la igualdad de derechos y colaboró con diversas asociaciones para el progreso de la gente de color. También fue un entusiasta activista en la lucha contra las drogas, un tema que le tocaba de cerca, ya que su hijo mayor había tenido serios problemas de adicción. En 1962 fue incluido en el Salón de la Fama del Béisbol.
El 4 de junio de 1972, los Dodgers (que se habían trasladado a Los Ángeles en 1957) homenajearon a Robinson retirando su número, el 42, que no volvería a utilizar ninguno de sus jugadores. En 1997, al cumplirse 50 años de su debut, todos los equipos de la Major League Baseball decidieron retirar ellos también el número 42.


La última aparición de Jackie Robinson en público tuvo lugar el 15 de octubre de 1972, cuando, ya gravemente enfermo y casi ciego por la diabetes, acudió a un partido de las World Series, donde fue homenajeado y recibió una placa conmemorativa al cumplirse los 25 años de su debut. Tan sólo nueve días después, el 24 de octubre, Jackie Robinson fallecía de un ataque al corazón en su casa de North Stamford (Connecticut). A su funeral asistieron decenas de miles de personas, y famosos jugadores de béisbol (entre ellos, varios ex-compañeros suyos) llevaron su ataúd.
Jackie Robinson se casó en 1946 con Rachel Isum, su novia desde los tiempos de la universidad. Tuvieron tres hijos; Jackie Jr. (muerto en 1971 en un accidente de tráfico), Sharon (educadora y escritora) y David, dueño de una plantación de café en Tanzania.


lunes, 15 de agosto de 2016

FC United of Manchester, un club diferente


El 12 de mayo de 2005 uno de los clubes con más historia del mundo, el Manchester United, pasaba a ser propiedad del multimillonario norteamericano Malcolm Glazer. Este movimiento fue mal recibido por un amplio sector de la afición red, que lo veía como una mercantilización de su equipo y una traición a la esencia del club y a sus aficionados. Un grupo de los más descontentos se reunió una semana después, el 19 de mayo, en el Central Methodist Hall de Manchester para discutir qué medidas tomar. Allí se empezó a hablar de la posibilidad de crear un nuevo equipo, que representase fielmente la idea de club que ellos defendían. La idea no era nueva; ya se había hablado de ella en 1998, cuando el magnate australiano Rupert Murdoch trató de hacerse con el United.


Ante la buena acogida, se decidió celebrar una segunda reunión, el día 30 de mayo en el teatro Apollo. En esa segunda reunión se tomó la decisión de seguir adelante con la creación del nuevo club si se conseguían unos apoyos mínimos (1000 personas dispuestas a contribuir económicamente antes de finales de julio) y se formó un pequeño comité encargado de llevar a cabo todos los trámites burocráticos necesarios.
El nuevo club iba a llamarse sencillamente FC United, pero la Federación inglesa rechazó el nombre por ser demasiado genérico. Aquellos que habían puesto dinero fueron llamados a votar el nombre definitivo del club; el FC United of Manchester se impuso a otras opciones como Manchester Central, AFC Manchester 1878 o Newton Heath (nombre original del Manchester United). El 14 de junio de 2005 se registraba oficialmente el FC United of Manchester en la Asociación de Fútbol de Manchester.


La respuesta de los aficionados fue multitudinaria. A principios de julio más de 4000 personas habían hecho aportaciones económicas al club y se habían recaudado más de 100000 libras. A continuación, se llevó a cabo la selección de los jugadores. Más de 900 personas ofrecieron sus servicios al recién nacido club. De ellos, 200 fueron admitidos a prueba y de ellos se eligieron a los 17 que formaron la primera plantilla del club. El primer jugador en firmar por el FC United fue Jonathan Mitten, sobrino nieto de Charlie Mitten, que había sido jugador del Manchester United en la década de los 40. Como entrenador se eligió a Karl Marginson, un ex-jugador con una larga carrera en clubes modestos, que a día de hoy sigue en el cargo.
Durante el proceso de creación del FC United otro club modesto, el Leigh RMI (Leigh es una ciudad del área metropolitana de Manchester), ofreció a sus miembros que ambos clubes se fusionaran. Los impulsores del FC United rechazaron la oferta, aunque entre ambos clubes se estableció una corriente de simpatía y cordialidad (el Leigh RMI, al igual que el Manchester United, había sido fundado en el siglo XIX por trabajadores de los ferrocarriles) y de hecho el primer partido en la historia del FC United of Manchester fue contra el Leigh, celebrado el 16 de junio y que terminó 0-0.


Lo singular del FC United of Manchester es su sistema de gestión. El club funciona como una cooperativa (es el mayor club del Reino Unido que funciona con este sistema). Cada socio (a los que el club se refiere como "co-propietarios") obtiene el derecho a ser miembro del club apoyando económicamente al equipo con un mínimo de 12 libras al año (3 para los niños), pero el voto de cada socio vale igual independientemente de la cantidad de dinero que hada dado al club. Los socios eligen a un consejo de 11 personas que es el que se encarga de la gestión diaria del club (aunque hay subcomités encargados de áreas concretas), supervisados por un mánager general (Andy Walsh, uno de los fundadores, desempeñó ese cargo desde su fundación hasta junio de 2016). Las decisiones importantes también se consultan a los socios, que en la temporada 15-16 eran más de 5300.
Las bases fundacionales del club tienen siete puntos principales:
1- El Consejo será elegido democráticamente por los miembros del club.
2- Las resoluciones tomadas por los miembros se decidirán en votaciones regidas por el sistema de "una persona, un voto".
3- El club desarrollará fuertes lazos con la comunidad local, procurando ser accesible para todos y sin discriminar a nadie.
4- El club se esforzará por mantener el coste de las entradas tan bajo como sea posible, para alcanzar a la mayor cantidad de gente posible.
5- El club animará a los jóvenes locales a participar -jugando y animando- tanto como sea posible.
6- El Consejo hará lo posible para evitar el comercialismo y la mercantilización del club.
7- El club se mantendrá como una organización sin ánimo de lucro.

Broadhurst Park
Los uniformes del club, aunque han variado a lo largo de los años, mantienen los colores rojo, blanco y negro; los mismos que utiliza el Manchester United. Su camiseta no lleva publicidad (los estatutos del club lo prohíben) pero si admiten patrocinadores. El escudo del club se inspira en el escudo y los colores de la ciudad de Manchester. Desde su fundación hasta 2014 jugó sus partidos como local en el estadio Gigg Lane de Bury, compartiéndolo con el Bury FC. En la temporada 2014-15 jugó durante unos meses en el Bower Fold de Stalybridge y el Tameside Stadiun de Ashton-under-Lyne antes de trasladarse definitivamente en mayo de 2015 a Broadhurst Park, un campo de reciente construcción que comparte con el Moston Juniors, un club de base. La asistencia media a sus partidos es de unos 3000 espectadores, mayor que la de clubes de categorías superiores.


El club debutó en la temporada 2005-06 en la segunda división de la North West Counties Football League; la décima división del fútbol inglés. A partir de ahí encadenó tres ascensos consecutivos hasta la Northern Premier League Premier Division (7ª división) en 2008. En 2015 volvió a ascender, esta vez a la National League North (6ª división), donde se ha mantenido esta última temporada. Aparte de sus ascensos, su mayor éxito ha sido haber eliminado en la FA Cup de la temporada 2010-11 al Rochdale, equipo que militaba en la League One (3ª categoría).
Para el que quiera saber más de este peculiar club, http://www.fc-utd.co.uk/.

sábado, 13 de agosto de 2016

La historia de Henry Rono

Henry Rono

Los nandi son una tribu de la etnia kalenjin, asentados en el oeste de Kenia y el valle del Rift. Una tribu de pastores semi-nómadas y grandes guerreros, que, como otras tribus kalenjin, ha dado grandes campeones al mundo del atletismo, como Amos Biwott, Wilfred Bungei, Pamela Jelimo o los nacionalizados Bernard Lagat (EEUU) y Wilson Kipketer (Dinamarca). Y también Henry Rono.
Henry Rono nació en Kapsabet, capital del territorio nandi, el 12 de febrero de 1952. Trabajaba en el campo, con su familia,,  pero sin descuidar sus estudios ni la práctica deportiva. De hecho, destacaba tanto como corredor, incluso en un país lleno de grandes atletas, que en 1976, tras una gran actuación en los campeonatos estatales, le llegó la oportunidad de estudiar y competir en la Universidad de Washington State, junto a su compatriota Samson Kimowba.
Nada más llegar, Rono demostró su talento venciendo en el Campeonato Masculino de Cross de la NCAA, con un tiempo récord de 28:06 que todavía no ha sido rebajado. Bajo la tutela del entrenador John Chaplin, Rono fue puliendo su técnica y las victorias empezaron a caer una tras otra. En 1977 ganó de nuevo el Cross y los 3000 metros indoor de la NCAA.


Pero su mejor año fue sin duda 1978. Ese año, en una fantástica racha de tan sólo 81 días, Henry Rono batió cuatro récords mundiales de pruebas de atletismo de fondo y medio fondo: 10000 metros (el 11 de junio, rebajando ocho segundos el récord de su amigo Kimowba), 5000 metros (el 8 de junio, rebajando en cuatro segundos el récord en poder del neozelandés Dick Quax), 3000 metros (el 27 de junio, restando tres segundos a la marca del británico Brendan Foster) y 3000 metros obstáculos (el 13 de mayo, con un tiempo tres segundos inferior al del sueco Anders Gärderud). Ese mismo año, obtuvo dos medallas de oro en los Juegos de la Commonwealth (en 5000 y 3000 obstáculos) y otras dos (en 10000 y 3000 obstáculo) en los Juegos Panafricanos. En 1979, consiguió ganar por tercera vez el Cross de la NCAA, algo que aparte de él solamente han logrado Gerry Lindgren (1966,67 y 69), Steve Prefontaine (1970, 71 y 73) y Edward Cheserek (2013, 14 y 15).

Rono, en los Juegos de la Commonwealth de 1978
Su gran decepción fue no haber podido participar en unos Juegos Olímpicos. En la edición de Montreal 76, Kenia, al igual que otros 34 países (28 africanos y Albania, Afganistán, Siria, Guyana, Taiwán e Irak) boicoteó los juegos, ya que el COI se había negado a excluir a Nueva Zelanda, cuya selección de rugby, los All Blacks, había jugado un partido contra Sudáfrica, país excluido de las Olimpiadas por su política de apartheid. Y en Moscú 80, 66 países (entre ellos, de nuevo Kenia) boicotearon el evento, en su mayor parte para condenar la invasión de Afganistán. En las siguientes, las de Los Ángeles 1984, ya se había retirado.
Henry Rono había ascendido a la cúspide del atletismo mundial. Convertido en la gran estrella del fondo y el medio fondo, tenía fama, reconocimiento y dinero (había firmado con Nike un sustancioso contrato de patrocinio. Un ascenso vertiginoso; demasiado, quizá, para un joven chico nacido en un pequeño pueblo africano. Rono se vio superado por las circunstancias. No supo asimilar toda aquella atención y sus nuevas responsabilidades. El atletismo dejó de ser una actividad placentera. Hasta entonces, para él correr había sido algo divertido, con lo que disfrutaba. Ahora se había vuelto una pesada carga. Corría abrumado por el miedo al fracaso, a defraudar las grandes expectativas que sobre él había. Y acabó por buscar consuelo en el alcohol.


En los siguientes años, Rono siguió corriendo, siguió obteniendo victorias, pero su dependencia de la bebida era cada vez mayor. Empezó a descuidar sus entrenamientos y a ganar peso. Seguía siendo un excelente corredor; el 13 de septiembre de 1981 volvía a batir el récord del mundo de los 5000 metros. Según él mismo confesaría, la noche anterior había pillado una monumental borrachera y apenas había dormido. Pero ya nada volvería a ser lo que era. En 1982, con sólo 30 años, en franca decadencia física y completamente desmotivado, Henry Rono decía adiós a la alta competición.
Su dependencia del alcohol le había costado su carrera, sus amigos e incluso perder la mayor parte del dinero que había ganado. Quiso volver a Kenia, pero allí fue rechazado por los suyos, que llegaron a decirle que era "una desgracia para Kenia". Así que regresó a EEUU, donde pasó por trabajos de baja cualificación (lavacoches, maletero) e incluso vivió en la calle durante algún tiempo.
Finalmente, Rono logró salir de la espiral autodestructiva en la que estaba sumido. Dejó la bebida, comenzó a trabajar entrenando al equipo de atletismo de un instituto de Alburquerque (Nuevo México) y volvió al atletismo, compitiendo en categoría de veteranos, demostrando que aún posee el coraje y el talento que lo llevaron a lo más alto del atletismo mundial.


jueves, 11 de agosto de 2016

El aficionado que era mejor que Lee Chapman

Steve Davies con la camiseta del West Ham

A Steve Davies, nacido en 1967 en Rushden (Northamptonshire), a casi 100 kilómetros al norte de Londres, le apasionaba el fútbol desde que era niño. Podía haber sido fan del equipo de su pueblo, el Rushden & Diamonds FC, o de alguno de los equipos de las localidades cercanas, como el Northampton, el Kettering Town o incluso el Coventry City. Pero a Steve siempre le fascinó el West Ham, desde que en 1975 vio al equipo londinense ganar la FA Cup derrotando al Fulham por 2-0 con un doblete de Alan Taylor. Desde aquel momento, Steve sería siempre fiel a los colores azul y burdeos de los Hammers.
Muy pronto Steve comenzó a acudir a todos los partidos del West Ham que podía, en Londres y fuera. No le iportaba recorrer cientos de kilómetros, dormir en estaciones de tren o lo que hiciese falta. Su pasión por el West Ham era irrefrenable. Su gran ídolo era Trevor Brooking, un legendario jugador que estuvo 18 temporadas en el West Ham en las que llegó a disputar 528 partidos. Ni siquiera el nacimiento de sus dos primeros hijos logró refrenar los ánimos de Steve. Para mantener a su familia, trabajaba como mensajero en largas jornadas, pero siempre conseguía arañar tiempo para seguir al West Ham.
Un buen día del verano de 1994, su buen amigo Chunk (otro fanático del West Ham como él) le propuso desplazarse hasta Oxford para ver jugar al equipo hammer. Se trataba de un partido amistoso de pretemporada ante un rival menor, el Oxford City, de categoría regional. Steve no se lo pensó dos veces, y allá se fueron, Steve, Chunk, su amigo Bazza y la esposa de Steve, Kelly.
El partido se disputó en el Court Place Farm, el modesto estadio del Oxford City. Uno de esos estadios humildes donde los espectadores están prácticamente encima del campo. Había más de 2000 espectadores asistiendo al partido; no tanto por la categoría del West Ham sino por ver a uno de los ídolos locales, Joey Beauchamp, ex-jugador del Oxford United y recién fichado por el equipo londinense. Steve y sus acompañantes se situaron junto a otros hinchas detrás del banquillo del West Ham, a apenas un par de metros de donde estaba su entrenador Harry Redknapp. Desde allí, animado por unas cuantas cervezas, Steve se pasó la primera parte del partido alentando a su equipo... e insultando a Lee Chapman.
Lee Chapman era un veterano delantero (34 años) fichado por el West Ham la temporada anterior procedente del Portsmouth. Steve Davies no le tenía en gran estima; mas bien todo lo contrario. Aquel día, Chapman, bien vigilado por los defensas del Oxford, no estuvo especialmente brillante, y "burro" e "inútil" fueron los calificativos más suaves que le dirigió Davies.

Harry Redknapp charla con Steve Davies (con gorra blanca)
Y entonces, ocurrió. Comenzada la segunda parte, Chapman se hizo un corte en la barbilla en una jugada y tuvo que dejar el campo, para alegría de Steve. Pero para Harry Redknapp, aquello era un problema, porque ya había hecho todos los cambios posibles en el descanso y ya no le quedaban jugadores. Así que, harto de aquel chico que no paraba de gritar detrás de él, se giró y, mirándolo directamente, le dijo Oye, chico, ¿sabes jugar tanto como hablar?.
Steve, asombrado, le respondió Claro que si. Redknapp insistió: ¿Quieres jugar?¿Crees que puedes hacerlo mejor que Chapman? Pues venga. Ante el asombro de todos, el entrenador le hizo saltar la valla y condujo a un aturdido Steve hasta el vestuario, donde le dieron un uniforme y unas botas. Rednapp le preguntó en que posición jugaba. Davies siempre había sido defensa, pero se dijo Ya que voy a jugar, voy a hacerlo de delantero. Y un par de minutos más tarde, ante la estupefacción de sus amigos y la ovación de los aficionados del West Ham, Steve, cuya experiencia como futbolista se reducía a algunos partidos entre amigos o con equipos no federados, saltaba al campo para jugar, llevando el número 3 a la espalda.
Steve se sentía como si estuviera soñando. No podía creerlo. ¡Estaba jugando con el West Ham!. Al principio pensaba que todo era una broma del entrenador, pero ahora, ya sobre el terreno de juego, estaba viviendo el sueño de todo niño, jugar con el equipo de su corazón, aquel cuyos colores había defendido toda su vida y cuyo escudo llevaba tatuado en un brazo. Los demás jugadores estaban confusos; los del West Ham, porque no tenían ni idea de quién era aquel tipo que ahora iba a jugar con ellos, y los del Oxford, por la súbita algarabía que se había apoderado de parte de los espectadores de repente. El encargado de la megafonía del campo fue a hablar con Redknapp para preguntarle el nombre del jugador que acababa de entrar y poder así anunciarlo. El entrenador, con un sentido del humor típicamente británico, le respondió: ¿No has visto la Copa del Mundo? ¡Es Tittyshev, el delantero búlgaro!.

Steve Davies en el momento de entrar en el campo
Nervioso al principio, Steve pensó "Bueno, no lo puedo hacer peor que Chapman. Sólo voy a hacer esto una vez, así que voy a disfrutarlo". Y no lo hizo del todo mal, para ser un jugador sin experiencia, que no estaba en muy buena forma, fumador habitual y con un par de cervezas en el cuerpo. Corrió cuanto pudo y peleó cada balón como si fuera el último. Y su gran momento llegó en el minuto 71. Una rápida internada del West Ham por la banda izquierda, un centro al área, y Steve, que pugnaba con dos defensas, se encontró de repente con el balón delante de él. Viendo la oportunidad, pateó la pelota con toda su alma y el balón se coló por la escuadra izquierda de la portería del Oxford. Steve, loco de alegría, corrió a a celebrar el gol... hasta que se dio cuenta de que el linier había levantado el banderín y el árbitro había anulado el gol por fuera de juego. Steve se dirigió al árbitro, le pasó el brazo por los hombros y le dijo entre risas Te has cargado mi sueño, bastardo. Pero la alegría de haber marcado un gol con su equipo fue para Steve "como si el tiempo se hubiera detenido, fue el mejor momento de mi vida".
Tras el partido, que terminó 5-2 a favor del West Ham, Steve se fue con el resto del equipo al vestuario. Los jugadores le felicitaron y Harry Redknapp le dijo Bien hecho, hijo, a lo que Steve replicó Vale, ¿me vais a hacer un contrato?. Pidió quedarse con la camiseta, pero el utillero le dijo que la necesitaban para el siguiente partido. Así que regresó junto a sus amigos, que lo recibieron con abrazos y felicitaciones, y volvió con ellos a casa.
Steve Davies contó lo sucedido esa misma noche en el pub al que solía acudir. Nadie le creyó; todo el mundo pensaba que se lo había inventado. Pero, entretanto, la historia había llegado a oídos de la redacción del periódico The Sun, que días más tarde la publicaría, con fotografías y todo, en su sección de deportes, provocando el asombro de todos los que conocían a Davies, empezando por su propia familia.
Tiempo después, Harry Redknapp publicó sus memorias, en las que hacía referencia a aquel partido. Steve, como no podía ser menos, acudió a la presentación del libro, y Harry le firmó un ejemplar con la dedicatoria "Para Steve. Fuiste mejor que Chapman".


La historia del aficionado que había jugado un partido con el West Ham se convirtió pronto en una de las historias más populares entre la hinchada hammer, hasta el punto de entrar en ese nebuloso espacio en el límite entre la realidad y las leyendas urbanas. Hasta que en 2013 un reportero llamado Jeff Maysh, que había escuchado la historia años atrás, se puso a investigar y dio con Steve Davies, que sigue recordando aquel día como uno de los mejores momentos de su vida, para contar su hazaña en un reportaje.

martes, 9 de agosto de 2016

La pelea más sucia de la historia del boxeo


Billy Collins Jr. era una de las grandes promesas del boxeo norteamericano a principios de los años ochenta del siglo pasado. Un chico nacido en 1961 en una familia de Tennessee humilde y trabajadora, muy vinculada al boxeo: su padre, Billy Collins, había sido un estimable púgil en los años 50 y 60, llegando incluso a pelear contra el campeón mundial del peso welter, Curtis Cokes. Billy Jr. había conocido el boxeo desde que nació, y no tardó en empezar a practicarlo. Su padre supo reconocer el talento que tenía y, bajo su guía y entrenamientos, encauzó esa habilidad para convertirlo en un excelente boxeador. Muy pronto los medios empezaron a hablar de aquel chico de Tennessee en el que había depositadas grandes esperanzas (muchos lo señalaban como un futuro campeón mundial del peso welter) y que además tenía un estilo muy atractivo para los espectadores: ofensivo y valiente, basado en golpear sin pausa al rival con un amplio repertorio de golpes, sin retroceder aunque ello le costase recibir algún que otro golpe de más. A mediados de 1983, Billy Jr. llevaba una impecable racha de 14 victorias en 14 combates, 11 de ellas por KO.


Su combate número 15 se celebraría el 16 de junio de 1983, en el mítico Madison Square Garden de Nueva York. Un combate que habría de servir como aperitivo del combate principal de la noche, el que enfrentaría al mítico boxeador panameño Roberto "Mano de Piedra" Durán y al norteamericano Davey Moore por el título de campeón mundial del peso superwelter. Su rival de esa noche era el púgil puertorriqueño Luis Resto; un boxeador de 28 años, con un amplio historial pero sin victorias de relumbrón. Era el tipo de rival que buscaba el padre de Collins para que su hijo siguiera progresando en su carrera: un boxeador duro y experimentado, curtido pero no lo suficientemente peligroso como para suponer una amenaza seria para la victoria de Billy. El mítico Muhammad Alí, presente en el estadio, pronosticaba una victoria sencilla de Billy Collins. Lejos estaban de sospechar los que asistían a la pelea que aquel iba a ser el último combate de ambos luchadores.


Desde el comienzo se vio que el combate no transcurría según lo esperado. Tras un inicio equilibrado, Resto tomó la iniciativa, infligiendo un severo correctivo a Billy Collins. Mientras que los golpes de éste parecían débiles e ineficaces, los de Resto resultaban sorprendentemente contundentes provocándole a Collins graves daños, especialmente en el rostro. En un descanso entre asaltos, las cámaras de la ABC, que retransmitía el combate, captaron a Billy diciéndole a su padre "Es mucho más fuerte de lo que pensé. Mucho más fuerte".
El castigo continuó durante varios asaltos, mientras el entrenador de Resto, Panama Lewis, se burlaba de Collins llamándole lento. Pese a sus graves heridas, Billy Collins se negó a suspender la pelea, y resistió en pie los diez asaltos, a pesar de que al final tenía los ojos tan hinchados que apenas veía. Al término del combate, los jueces declararon vencedor a Resto por unanimidad. La sorpresa era general. Un boxeador sin apenas nombre acababa de derrotar a uno de los más talentosos y prometedores púgiles de todos los EEUU. Resto lo celebraba exultante en su rincón mientras Collins, cabizbajo, trataba de asimilar su primera derrota mientras recibía atención médica.

Este era el aspecto de Billy Collins Jr. tras el combate
Luis Resto se acercó al rincón donde estaba su rival, como era costumbre, para saludarlo a él y a su equipo. En un determinado momento, Billy Collins padre tocó los guantes de Resto, y al momento supo que algo no estaba bien. Acostumbrado a utilizar guantes de boxeo durante toda su vida, se dio cuenta de que el tacto no era el que cabría de esperar de unos guantes normales. Mientras retenía a Resto, que trataba de escabullirse del ring, Collins pidió a gritos que los inspectores de la Comisión de Boxeo de Nueva York examinaran los guantes.
La posterior investigación determinó que los guantes de Resto habían sido manipulados. Alguien les había retirado la mayor parte del acolchado para que así los puñetazos de Resto fueran mucho más contundentes. Años más tarde, Resto confesaría que además las vendas que envolvían sus manos habían sido empapadas en agua con yeso, que al secarse se endureció aumentando el impacto de los golpes; literalmente, era como si Resto hubiese estado golpeando a Collins con una piedra. También admitió que su entrenador había añadido medicamentos para el asma a su agua, para de este modo aguantar la pelea en mejores condiciones.
Resto y Lewis fueron sancionados y expulsados a perpetuidad del mundo del boxeo, aunque años más tarde a Resto se le permitió ejercer como entrenador. También fueron juzgados y acusados de asalto, conspiración y posesión de un arma con intenciones criminales (los puños de Resto). Fueron condenados a tres y dos años de prisión, respectivamente. Se rumoreó que tras todo el plan había alguien más, alguien que quería aprovechar para ganar dinero y que se embolsó una cuantiosa suma apostando a favor de Resto.
Para Billy Collins aquella pelea supuso el final de su carrera como boxeador. Los gravísimos daños que habría sufrido en su cráneo, especialmente en los ojos (perdió parte de su visión) le imposibilitaron seguir boxeando. Eso le hizo caer en una profunda depresión que le llevó a un consumo excesivo de alcohol. Perdió varios empleos en poco tiempo, empezó a tener problemas con su esposa Andrea y, finalmente, el 6 de marzo de 1984, apenas nueve meses después de la pelea, Billy Collins Jr. moría después de que su coche se estrellara violentamente y a gran velocidad contra una atarjea del alcantarillado. Su familia siempre creyó que Billy se había suicidado, incapaz de superar la depresión provocada por el fin prematuro de su carrera.


El boxeador y su familia demandaron tras la pelea a Resto, a Lewis, a la promotora del combate, a los inspectores de la comisión, a los árbitros e incluso a Everlast, la empresa fabricante de los guantes de Resto, por su responsabilidad en los daños sufridos por Collins, pero la muerte de éste hizo que la demanda fuera sobreseída. Posteriormente, su padre y su viuda demandaron a la Comisión de Boxeo de Nueva York por no haber sido capaces de evitar los daños sufridos por Billy, pero esta demanda también fue desestimada, aunque más tarde se tomarían medidas de revisión más estrictas para impedir que un caso similar pudiera volver a suceder.


domingo, 7 de agosto de 2016

El bambino que dejó a España fuera del mundial del 54


En el año 1949 la FIFA eligió a Suiza como sede del Mundial de Fútbol del año 1954. Con media Europa devastada por la guerra (por eso el Mundial de 1950 se celebró en Brasil) Suiza era de los pocos países donde podía celebrarse un acontecimiento de esa magnitud.
La selección española veía con optimismo la celebración de ese mundial. De los cuatro mundiales disputados hasta la fecha, España había tenido dos meritorias participaciones en las ediciones de Italia '34 (quedando quinta clasificada) y Brasil '50 (cuarta). Había faltado a las de Uruguay en 1930 (los clubes se habían negado a ceder a sus jugadores por el larguísimo desplazamiento) y de Francia '38 (año en el que España estaba sumida en la cruenta Guerra Civil). Por eso, había grandes expectativas en torno a este mundial. Hasta entonces, las eliminatorias de clasificación se habían establecido por criterios de proximidad geográfica, con lo que España solía enfrentarse con su vecina Portugal. Pero en esta ocasión el criterio de la FIFA había cambiado y a España le correspondió en el sorteo enfrentarse a Turquía, selección de una entidad futbolística sensiblemente inferior a la lusa. En España se recibió con satisfacción el resultado, confiados en su potente equipo con nombres de la talla de Kubala, Gaínza, Puchades, Biosca, Pasieguito, Venancio, Segarra, Manchón o Carmelo.
El primer partido, celebrado en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid el 6 de enero de 1954, pareció confirmar lo esperado. La selección española se mostró muy superior y se adelantó en el minuto 12 por mediación de Venancio. Ali Recep puso un momentáneo empate en el marcador en el minuto 31, pero en la segunda parte los españoles dejaron claro su dominio con tres goles más de Gaínza, Miguel y Alsúa II, dejando en el marcador el 4-1 definitivo.
Pero en el partido de vuelta, disputado en el estadio Midhat Pachá de Estambul el 14 de marzo, la historia fue distinta. Según las crónicas, la selección española jugó uno de los peores partidos de su historia y un solitario gol de Burhan en el minuto 15 le valió la victoria a los turcos. Como por aquel entonces se consideraba sólo el resultado del partido y no la diferencia de goles, se hizo necesaria la disputa de un partido de desempate en terreno neutral elegido por la FIFA.

László "Ladislao" Kubala Stecz (1927-2002)
El partido de desempate tuvo finalmente lugar en el Estadio Olímpico de Roma el 17 de marzo de 1954. Un partido rodeado de sucesos anómalos desde antes de comenzar. Poco antes del inicio del partido, la Federación española recibía un telegrama en francés aparentemente enviado por la FIFA que decía textualmente "Attention equipe espagnole situation jouer Kubala" y que parecía advertir de una supuesta irregularidad en la situación del jugador más destacado de la selección, el húngaro nacionalizado Ladislao Kubala quien, antes de lograr la nacionalidad española y debutar con la selección en un amistoso contra Argentina el 5 de julio de 1953, ya había defendido los colores de las selecciones de Hungría y Checoslovaquia. Aunque los españoles creían que la ficha de Kubala estaba en regla, el miedo a cometer una alineación indebida y ser descalificados les llevó a no alinearlo en aquel partido. Más tarde se supo que el telegrama era falso y no procedía de la FIFA. Nunca se averiguó quien había sido el responsable, pero se sospechó que se había tratado de una maniobra del entorno de la federación turca o de una venganza de la federación húngara.
En el partido, la selección española tampoco estuvo inspirada. Y no ayudó la actuación del árbitro, el italiano Giorgio Bernardi, que anuló dos goles a los españoles y permitió el juego brusco de los otomanos. España se adelantó en el minuto 18 por medio de Arteche, Burhan y Suat dieron la vuelta al marcador en los minutos 32 y 65, y ya cerca del final, en el minuto 79, el delantero del Atlético de Madrid Adrián Escudero hacía el empate a 2 definitivo. El marcador no se movería en la prórroga, y por aquel entonces no existían las tandas de penaltis, con lo que se convocó una reunión tras el partido. Mientras que los españoles eran partidarios de jugar un nuevo partido de desempate, la FIFA hizo cumplir el reglamento, que establecía que en la situación en la que se encontraban el equipo que se clasificaba debía decidirse por sorteo.
Para dicho sorteo se eligió como "mano inocente" a Luigi Franco Gemma, un niño de 14 años hijo de un trabajador del estadio. En una de las copas expuestas en las vitrinas del campo se introdujeron dos papeles, uno con el nombre de Turquía y otro con el de España. El niño, con los ojos vendados para mayor seguridad, introdujo su mano en la copa... y sacó la papeleta de los turcos. Jolgorio y celebración entre los turcos, que por primera vez lograban clasificarse para un mundial, y profunda decepción en la comitiva hispana.


Gemma, apodado "il bambino" fue saludado por los turcos como un héroe nacional. La Federación Turca de Fútbol le otorgó su Medalla de Oro y lo invitó, a él y a su familia, al Mundial, como parte de su expedición. Los otomanos no tuvieron demasiada suerte, ya que quedaron encuadrados en el Grupo B junto a Hungría y la República Federal Alemana, que a la postre serían los finalistas de aquel mundial. Turquía cosechó dos derrotas ante la RFA (4-1 en la competición ordinaria y 7-2 en un partido de desempate) y una contundente victoria por 7-0 frente a la endeble selección de Corea del Sur, quedando eliminada.

viernes, 5 de agosto de 2016

El maratón más largo de la historia

Shizo Kanakuri (1891-1983)

A finales del siglo XIX y principios del XX, en un Japón que se modernizaba a gran velocidad y comenzaba a adoptar algunas costumbres occidentales, empezó a crecer el interés por el deporte. Hasta entonces no había existido una verdadera práctica deportiva en el país, si exceptuamos a las artes marciales. No obstante, la recuperación de los Juegos Olímpicos y el empeño del Comité Olímpico Internacional hizo que el interés por el deporte comenzara a extenderse por el país, especialmente a nivel de las instituciones educativas (institutos y universidades).
Después de los Juegos Olímpicos de Londres de 1908, el barón Pierre de Coubertin, presidente del COI, nombró al respetado doctor Jigoro Kano (creador del judo) miembro del COI y éste comenzó una activa labor para extender el atletismo por Japón y poder enviar una delegación a los Juegos Olímpicos de 1912, que se iban a celebrar en Estocolmo (Suecia). Las pruebas de clasificación tuvieron lugar a finales de 1911, pero el escaso apoyo por parte del gobierno japonés hizo que finalmente sólo dos atletas nipones, ambos estudiantes universitarios, participaran en las Olimpiadas: el velocista Yahiko Mishima, de la Universidad Imperial de Tokio, y el maratoniano Shizo Kanakuri, de la Tokio Higher Normal School (la actual Universidad de Tsukuba).
Kanakuri (o Kanaguri) era un joven nacido el 20 de agosto de 1891 en la prefectura de Kumamoto, en la sureña isla de Kyushu. Fue uno de los primeros japoneses en interesarse por la prueba del maratón, y enseguida comenzó a entrenarse con gran dedicación. En la prueba clasificatoria para las Olimpiadas, celebrada el 19 de noviembre de 1911, Kanakuri acreditó un sorprendente tiempo de 2:32'45 (el récord mundial oficial, en posesión del sueco Thure Johansson, era de 2:40'34), aunque seguramente la carrera se disputó sobre la distancia antigua de la prueba (40 kilómetros) y no sobre los 42'195 kilómetros establecidos como distancia oficial después de los Juegos de Londres.

La delegación japonesa en el desfile inaugural de los Juegos Olímpicos de Estocolmo; Yahiko Mishima lleva la bandera y a la derecha está Shizo Kanakuri
Finalmente, la expedición japonesa a Estocolmo estuvo formada por Mishima (que no conseguiría llegar a las finales en las pruebas de 100, 200 y 400 metros) y Kanakuri como atletas, Hyozo Omori como entrenador y Jigoro Kano como presidente de la delegación. Partieron a finales de mayo de 1912, en un viaje largo y pesado de 18 días en el famoso Transiberiano, cruzando Asia de este a oeste. Kanakuri aprovechaba las paradas para entrenarse corriendo alrededor de las estaciones en las que el tren se detenía. Después del agotador viaje, Kanakuri necesitó varios días para recuperarse, aunque se pasó buena parte de su tiempo cuidando de Omori, que había enfermado al poco de llegar. El cansancio del viaje, la falta de entrenamiento y ciertos problemas estomacales debido a su falta de adaptación a la comida sueca hicieron que Shizo no llegara al maratón en plenitud de facultades.
El maratón de las Olimpiadas de 1912 se celebró el 14 de julio, un día anormalmente caluroso con temperaturas de hasta 25º. Kanakuri sorprendió a sus rivales (la mayoría provistos de sombreros o incluso con toallas alrededor de sus cabezas) corriendo con la cabeza descubierta y calzado con jika-tabi, unas botas ligeras tradicionalmente usadas por los trabajadores japoneses. Sus problemas físicos, el calor y su costumbre de no beber nada durante la carrera acabaron por provocar que Shizo Kanakuri se desmayara en torno al kilómetro 27 de la carrera. No fue el único que tuvo problemas físicos; sólo la mitad de los 68 participantes terminó la prueba (el ganador fue el sudafricano Kennedy McArthur, con un tiempo de 2:36'54), varios sufrieron problemas de hipertermia y uno de ellos, el portugués Francisco Lázaro, fallecería al día siguiente en un hospital, víctima de un golpe de calor (fue el primer atleta muerto durante unos Juegos).
En cuanto a Kanakuri, fue auxiliado por una familia que vivía cerca. Una vez recuperado, profundamente avergonzado por lo que juzgaba una inaceptable debilidad, el corredor japonés, en lugar de terminar la carrera, volvió a su alojamiento, recogió sus cosas sin hablar con nadie y abandonó Suecia de vuelta a Japón, dispuesto a asumir las consecuencias de su humillante fracaso. Aunque en realidad no fue vilipendiado como esperaba, sino que las críticas de la prensa más bien se dirigieron contra el gobierno japonés por no poner más empeño y haber permitido que se enviaran como representantes del país a atletas que no estaban preparados para una competición de esa magnitud. Kanakuri redobló sus esfuerzos: siguió entrenándose duramente, con vistas a participar en posteriores Olimpiadas. No pudo ser en las de 1916 (frustradas por la I Guerra Mundial) pero si participó en las de Amberes 1920 (terminando en una muy digna 16ª posición) y las de París 1924 (se retiró a mitad de carrera). Además, siguió trabajando por la promoción del maratón en Japón y fue uno de los impulsores del Hakone Ekiden, una de las carreras de largas distancias más célebres del país, en la que equipos de diferentes universidades recorren por relevos 218 kilómetros en diez etapas a lo largo de dos días (tradicionalmente, el 2 y el 3 de enero). Cuando finalmente se retiró, Kanakuri ya era conocido como "el padre del maratón" en Japón.

Participantes en la primera edición de la Hakonen Ekiden (1920), celebrada anualmente y sólo interrumpida por la Segunda Guerra Mundial
Sin embargo, Kanakuri no tenía ni idea de las consecuencias que había provocado su precipitada marcha de Suecia. Y es que los supervisores de la carrera, al ver que no había cruzado la meta y ser incapaces de dar con su paradero, notificaron su desaparición a las autoridades, quienes a su vez, al no encontrar a Kanakuri, lo declararon como "desaparecido". Y así permaneció más de cinco décadas.
Hasta que en 1962, con motivo de la celebración del 50 aniversario de los Juegos de Estocolmo, un periodista sueco dio por casualidad con la historia de la misteriosa desaparición del maratoniano japonés. Le bastó investigar un poco por su cuenta para descubrir que el "desaparecido" corredor había participado también en las Olimpiadas de 1920 y 1924. Así que, queriendo desentrañar aquel enigma, el periodista siguió con sus averiguaciones hasta dar con Kanakuri quien, ya retirado de su trabajo como profesor de geografía, vivía plácidamente con su familia en su ciudad natal de Tamana, disfrutando de su jubilación. El antiguo corredor y el periodista tuvieron una larga y cordial charla telefónica en la que Shizo Kanakuri no tuvo problema alguno en contar su historia, cómo había perdido el conocimiento y cómo se había ido discretamente de Suecia, mostrándose muy sorprendido al saber que durante todos aquellos años había estado oficialmente desaparecido, algo de lo que no tenía ni la más mínima sospecha.
A principios de 1967, la televisión sueca y el Comité Olímpico de Suecia invitaron a Kanakuri a volver a Estocolmo para terminar la carrera que había dejado inconclusa. Con 75 años un ilusionado y jovial Kanakuri, que recordaba perfectamente el trazado de la carrera y el punto en el que se había desmayado, cruzó la meta instalada ex-profeso en el Estadio Olímpico de Estocolmo, ante la presencia de periodistas, miembros del COS y un algunos curiosos que aplaudieron con entusiasmo cuando el anciano cruzó la meta. Su tiempo de carrera quedó así establecido en 54 años, 8 meses, 6 días, 5 horas, 32 minutos y 20'3 segundos. El propio Kanakuri se lo tomó con gran sentido del humor: "Ha sido una carrera larga. Por el camino, me casé, tuve seis hijos y diez nietos".

Kanakuri cruzando la línea de meta en 1967

lunes, 1 de agosto de 2016

Los crímenes de Charles Starkweather y Caril Ann Fugate

Caril Ann Fugate y Charles Starkweather

Charles Raymond Starkweather nació en Lincoln (Nebraska) el 24 de noviembre de 1938. Era el tercero de los ocho hijos de Guy y Helen Starkweather, un humilde pero respetable matrimonio. Guy era carpintero, aunque pasaba largas temporadas desempleado a causa de su artritis, y Helen trabajaba como camarera para ayudar a la economía familiar. Su paso por el colegio no fue agradable para Charles; sus compañeros se burlaban de él por su cabello pelirrojo, sus piernas arqueadas y sus dificultades para hablar correctamente. Esas burlas le hicieron acumular mucha rabia en su interior, que descargaba peleándose frecuentemente con otros niños. Sus escasos amigos recordarían más tarde ese peculiar carácter suyo de doble cara: afectuoso y generoso con sus amigos, pero irascible y violento cuando se sentía ofendido o desafiado. Se aficionó al ejercicio físico, convirtiéndose en un adolescente de notable fuerza física, pese a su baja estatura (apenas 1'50 m.).

Helen y Guy Starkweather
Charles tuvo siempre notas muy bajas, pese a que su inteligencia era superior a la media. No fue hasta que tuvo quince años que le diagnosticaron una acusada miopía. Sin embargo, a él no le importaba. no tenía demasiado interés por los estudios. Le gustaban los automóviles y las armas (era un buen cazador, pese a su corta visión). Además, le gustaban los comics y las películas policíacas; a menudo soñaba con convertirse en un criminal famoso. Y en 1956 conoció a Caril Fugate.
Caril Ann Fugate (nacida en 1943) vivía en Lincoln con su madre, Velda; su padrastro, Marion Bartlett; su hermana mayor, Barbara Fugate; y su hermanastra Betty Jean Bartlett. Ella y Charles Starkweather se conocieron por casualidad; Barbara Fugate había empezado a salir con Bobby von Busch, uno de los pocos amigos de Charles (y que solía acogerlo en su casa cuando Charles discutía con sus padres). Caril y Charles se sintieron atraídos de inmediato. Él no tenía éxito con las chicas, pero a Caril le gustaban sus aires de duro y rebelde. Y a Charles le gustaba que alguien mostrara interés y afecto por él. Cuando supo que Caril había quedado con otro chico, lo buscó y lo amenazó de muerte para que se apartara de ella. Después de eso comenzaron a salir juntos, a pesar de que los padres de ella creían que Charles era demasiado mayor (Caril tenía trece años y Charles 18) y los padres de él creían que ella no era la chica adecuada para su hijo. Pero ellos siguieron viéndose.


Charles dejó el instituto en el último curso y buscó trabajo como mozo en un almacén de periódicos de la Western Union. Era un trabajo aburrido y mal pagado, y sus compañeros no tenían una buena opinión de él (lo consideraban un idiota y un vago), pero el almacén estaba solo a unas manzanas del colegio de Caril, por lo que por las tardes Charles podía ir a esperarla a la salida y pasar el rato con ella. Iban al cine, daban paseos en coche, salían a cazar (a él le gustaba mucho pasear por espacios abiertos). Charles enseñó a Caril a conducir con el coche de su padre, pese a que se lo habían prohibido. En el verano de 1957 Caril tuvo un pequeño accidente, lo que provocó una gran discusión en casa de los Starkweather que terminó cuando Guy echó a su hijo de casa. Charles vivió un tiempo con Barbara y Bobby, que acababan de casarse, y luego alquiló una habitación propia. También dejó el almacén y comenzó a trabajar recogiendo basura con su hermano Rodney. Pronto empezó a tener problemas económicos: pagaba el alquiler de su habitación, el mantenimiento de su coche y gastaba bastante dinero en regalos y citas con Caril. En más de una ocasión se retrasó en el pago del alquiler y tuvo que dormir en su coche. Y cada vez se convencía más de que la manera más rápida y sencilla de conseguir dinero era convertirse en un criminal.

Robert George Colvert (1936-1957)
Bobby empezó a fantasear con la idea de atracar un banco, pero se lo pensó mejor y decidió comenzar su carrera como criminal con un objetivo más sencillo. El empujón definitivo lo tuvo el 30 de noviembre de 1957, cuando paró a repostar en la estación de servicio Crest (al norte de Lincoln) y el dependiente se negó a venderle a crédito un muñeco de peluche que quería regalar a Caril. Furioso, Charles decidió que iba a robar la gasolinera. Durante esa noche, estuvo conduciendo por las proximidades, e incluso paró en un par de ocasiones a comprar cigarrillos y chicles, para asegurarse de que el dependiente (Robert Colvert, de 21 años, licenciado hacía poco de la Marina, casado hacía menos de un año y que esperaba su primera hija) estaba solo. Luego, a eso de las tres de la mañana, Charles, con la cara cubierta y armado con una escopeta que había robado a Sonny, el primo de Bobby von Busch, entró en la estación de servicio y obligó a Colvert a abrirle la caja registradora, consiguiendo un botín de unos 100 $, aunque no pudo abrir la caja fuerte, ya que Colvert no conocía la combinación. Luego obligó al dependiente a entrar en su coche y le hizo conducir hasta un remoto paraje de Lincoln en el que las parejas jóvenes solían citarse. Allí, según Charles confesaría más tarde, Colvert trató de arrebatarle la escopeta, forcejearon, el arma se disparó e hirió a Colvert, a quien luego Starkweather remató de un disparo en la cabeza.



Charles le confesó a Caril el atraco, aunque no le dijo que él había matado a Colvert, sino que había sido un cómplice, pero ella no le creyó. Se deshizo de la escopeta tirándola a un río, aunque unos días después la recuperó, la limpió y la dejó de nuevo en casa de Sonny, quien no la había echado en falta. Charles no llegó a ser interrogado por la policía, pese a que los empleados de la estación de servicio mencionaron su nombre como sospechoso y gastaba más dinero que de costumbre (pagó lo que debía de su alquiler, pintó su coche y se compró ropa), y la investigación acabó cerrándose sin resultados.

A la izquierda, Velda (1921-1958) y Marion Bartlett (1899-1958). A la derecha, Betty Jean Bartlett (1955-1958)
El 19 de enero de 1958, Charles tuvo una gran discusión con el matrimonio Bartlett. Caril había engordado últimamente y su familia temía que Charles la hubiera dejado embarazada, así que le exigieron que dejaran de verse. Dos días después, el 21, Charles volvió a casa de los Bartlett. Había quedado con Marion la semana anterior para ir a cazar liebres y creyó que sería una buena ocasión para hacer las paces con ellos. Sobre lo que pasó en esa casa todavía hay dudas, y las versiones que dieron Charles y Caril difieren notablemente. Pero parece ser que los Bartlett volvieron a discutir con él y a decirle que se fuera y Velda Bartlett llegó a abofetear a Charles y éste se fue de la casa tan precipitadamente que olvidó el rifle que había llevado para ir de caza, que le había prestado su hermano Rodney. Más tarde volvió a por el rifle; de nuevo comenzó una discusión, Velda volvió a abofetearlo, él le devolvió el bofetón, Marion se abalanzó sobre él y Charles cogió su rifle, lo cargó y disparó contra el matrimonio, matándolos. Más tarde declararía haber actuado en defensa propia ya que Marion trataba de golpearlo con un martillo y Velda esgrimía un cuchillo de cocina. Acto seguido, se dirigió hacia la pequeña Betty Jean, de sólo dos años, y la apuñaló hasta matarla. Luego envolvió los cuerpos en mantas, los ocultó en el patio trasero de la casa y limpió la sangre lo mejor que pudo.


Hasta qué punto participó Caril Fugate en el asesinato de su familia sigue siendo un tema abierto a discusiones. En sus respectivos juicios, ella y Charles darían versiones opuestas. Lo que si es cierto es que durante los seis días siguientes ambos convivieron en la casa de los Bartlett. Charles describiría luego aquellos días como la mejor semana de su vida. Ambos estaban solos, sin depender de otros ni tener que obedecer a nadie. Cuidaban de los animales domésticos, veían la televisión, jugaban a las cartas y hacían el amor. Charles salía de vez en cuando, a comprar comida o hacer algún recado, como dejar el rifle de su hermano en casa de un amigo. Para mantener a la gente alejada, cuando alguien llamaba a la puerta Caril le decía que toda la familia estaba enferma con una fortísima gripe y estaban en cuarentena. También llamaron al trabajo de Marion (vigilante nocturno en una empresa de transportes) diciendo que estaba enfermo y no iría a trabajar en unos días.


El sábado día 25 Bob y Barbara von Busch fueron con su hijo pequeño a visitar a la madre de ella; pero Caril no les dejó pasar con la excusa de la gripe. Algo en su comportamiento inquietó a Barbara y se marchó. Poco después Bob regresó acompañado de Rodney Starkweather, y Caril les contó la misma historia. Como seguían desconfiando, avisaron a la policía y un coche partulla acudió a la casa, pero Caril logró convencerlos de que nada anormal pasaba. Al día siguiente, fue la hermana de Charles, Laveta, la que fue a la casa. Como no se creyó la historia de la gripe, Caril le dijo que Charles estaba en la casa planeando un atraco a un banco con un socio.
El lunes 27 por la mañana la madre de Velda Bartlett, Pansy Street, fue a ver a su hija. Caril le contó la misma historia que a los demás, pero Pansy no creyó a su nieta y acudió a la policía. Justo en ese momento, Guy Starkweather llamaba por teléfono a los agentes para contarles lo que le había dicho su hija. La policía acompañó a la señora Street a casa de los Bartlett. Nadie contestó a sus llamadas, así que echaron la puerta abajo. La casa estaba vacía y no encontraron nada que les hiciera sospechar, así que acompañaron a la señora Street a su casa y no se preocuparon más. Esa tarde, Bob van Busch y Rodney Starkweather volvieron a la casa y hallaron los cadáveres de la familia, ocultos en un gallinero que ya no se usaba. De inmediato, la policía dio orden de busca y captura para los fugitivos.

August Meyer (1887-1958)
La pareja se había asustado con la visita de la abuela de Caril. Sabiendo que iban a ser descubiertos, decidieron huir. Se llevaron algo de ropa y dinero, y la escopeta y el revolver del calibre 32 propiedad de Marion Bartlett. Se subieron al coche de Charles y se dirigieron a Bennett, a unos veinte kilómetros al sureste de Lincoln. Era un lugar que Charles conocía bien; había ido muchas veces de caza con su padre. Charles puso rumbo a la granja de August Meyer, un conocido de la familia Starkweather, un hombre ya anciano que vivía solo en una granja aislada y en cuyas tierras había cazado en numerosas ocasiones. Pero, camino de la granja, el Ford de Charles se atascó en el barro, lo que los obligó a continuar a pie. En la granja, Charles mató a Meyer de un disparo, y luego junto a Caril registraron la casa, de la que se llevaron dinero, ropa, comida y un rifle del calibre 22. Volvieron a su coche, lograron sacarlo del barro, fueron a la ciudad a comprar municiones y luego Charles decidió volver para pasar la noche en la granja. Pero, una vez mas, su coche se atascó en el barro. Estaba anocheciendo y decidieron continuar a pie por la carretera principal. Poco después, un automóvil se paraba a recogerlos. Dentro iban dos jóvenes de la localidad: Robert Jensen, de diecisiete años e hijo del dueño de un almacén; y su novia, Carol King, de dieciséis. Ambos pagarían caro su altruismo; a punta de pistola, Charles los obligó a dirigirse hacia un antiguo refugio para tornados abandonado, situado camino de la granja de Meyer. Una vez allí, los obligó a entrar en el refugio y los mató a los dos. El cuerpo de Jensen presentaba varios disparos en la cabeza; King tenía un disparo en la espalda y varias puñaladas en el vientre (efectuadas con un cuchillo estrecho y de doble filo que nunca se encontró) y estaba desnuda de cintura para abajo, lo que hizo sospechar que Starkweather había abusado de ella, aunque él lo negaría.

Robert W. Jensen (1940-1958) y Carol King (1941-1958)
Tras dejar los cadáveres en el refugio, huyeron en el coche de Jensen y volvieron a Lincoln. Charles quería saber si ya habían descubierto los cuerpos, y al ver la casa de los Bartlett llena de policías supo que así era. Decidió alejarse de allí y marcharse al estado de Washington, donde vivía su hermano Leonard, creyendo que con él estarían a salvo. Pero poco después cambió de opinión y decidió volver a la ciudad y durmieron en el coche.
A la mañana siguiente, Charles había ideado otro plan. Entrarían en alguna de las casas del barrio rico de Lincoln, descansarían ocultos en ella, robarían el dinero que pudieran y un coche, y huirían por la noche. La casa elegida pertenecía a Chester Lauer Ward, un poderoso y acomodado industrial. Ward no estaba en casa, pero si su esposa, Clara, de 46 años, y su doncella, Lillian Fencl, de 51 y sorda. Ambas fueron retenidas como rehenes hasta la tarde, y posteriormente atadas y amordazadas y luego apuñaladas mortalmente, aparentemente con el mismo cuchillo con el que habían apuñalado a Carol King. A eso de las seis, el señor Ward regresó a casa y Charles lo apuñaló y le disparó en la cabeza. Charles y Caril huyeron a continuación en un Packard propiedad de Ward, llevándose dinero, ropa y joyas que habían robado de la casa. Esa misma tarde se habían descubierto en Bennett los cuerpos de Meyer, Jensen y King.

Chester Lauer Ward (1910-1958), Clara Ward (1907-1958) y Ludmila "Lillian" Fencl (1906-1958)
Los sucesivos asesinatos de la pareja de criminales hicieron cundir el pánico en toda la comarca. La gente de Lincoln y Bennet se atrincheró en sus casas y se aprovisionó de armas y municiones, temiendo ser los siguientes. La Guardia Nacional se desplegó en la zona para ayudar en la búsqueda de los fugitivos, mientras la policía registraba Lincoln casa por casa. A la mañana siguiente, un pariente de los Ward acudió a su casa para saber por qué Chester no había ido a trabajar, hallando los cadáveres, lo que aumentó aún más el pánico general.

Merle Collison (1923-1958)
Mientras, Charles y Caril se alejaban de la zona rumbo a Wyoming. Cruzaron la frontera del estado la mañana siguiente y al mediodía llegaban a la ciudad de Douglas, en la región conocida como las Badlands. Allí escucharon en la radio que habían encontrado los cuerpos de los Ward y que la policía buscaba un Packard, así que Charlie decidió cambiar de vehículo. A unos kilómetros de la ciudad vieron un coche aparcado a un lado de la carretera. Su dueño, Merle Collison, un viajante de comercio de 37 años, casado y con dos hijos, dormía en su interior. Charles trató de llamar su atención y, como Collison no le hizo caso, le disparó a través de la ventanilla del coche.


Charles trató de arrancar el Buick de Collison, pero el coche tenía un freno de estacionamiento accionado por pedal, algo que Charles nunca había visto. Al tratar de arrancarlo el motor del coche se caló. Starkweather trató inútilmente de volver a encenderlo. Entonces, un motorista que pasaba, al ver los dos coches parados juntos, creyó que se trataba de un accidente y se detuvo a ayudar. Starkweather le amenazó con su rifle, pero cuando el motorista vio el cuerpo de Collison, trató de arrebatarle el arma. Mientras ambos forcejeaban, pasó por allí un coche de policía conducido por un sheriff llamado William Romer, que se detuvo a investigar. En ese momento, Caril Fugate salió del coche corriendo hacia él y gritando "¡Es Starkweather!¡Va a matarme!" Entonces Charles se metió a toda prisa en el Packard y arrancó, alejándose a gran velocidad. Romer dio aviso por radio; muy pronto, una patrulla de policía lo perseguía. Charles atravesó Douglas saltándose semáforos y alcanzando los 160 km/h. A la salida de la ciudad, uno de los agentes abrió fuego contra él, alcanzando el parabrisas trasero de su coche. Los cristales le hicieron varios cortes leves en la cara, pero Charles, creyendo estar herido de bala, detuvo el coche y se entregó.

Charles Starkweather poco después de su arresto
Charles Starkweather y Caril Ann Fugate fueron trasladados a la prisión de Douglas, donde se les tomó declaración. Charles asumió la autoría de todos los asesinatos, salvo los de Clara Ward y Lillian Fencl, asegurando que seguían con vida cuando ellos se fueron de su casa. Mientras, Caril se mostraba confusa y en estado de shock, y sus declaraciones fueron incoherentes y contradictorias. Al día siguiente, jueves 30 de enero de 1958, ambos eran extraditados de Wyoming a Nebraska para ser juzgados. Charles fue internado en la prisión estatal y Caril, dada su corta edad, quedó bajo custodia en un hospital psiquiátrico. Se decidió que ambos fueran juzgados por separado.

Durante su traslado, Charles Starkweather y Carol Ann Fugate pasaron una noche en la cárcel de Gering (Nebraska). En la pared de su celda, Starkweather dejó escrita esta especie de confesión
El juicio de Charles Strakweather comenzó el 5 de mayo. Para no envolverse en un juicio largo y farragoso, se decidió juzgarlo sólo por el asesinato de Robert Jensen, el que más probabilidades tenía de lograr una condena. Sus abogados trataron de conseguir que fuera declarado enfermo mental y, como tal, no responsable de sus actos. Pero Charles se negó,porque, según decía, "nadie se acordará de un loco", y prefirió defenderse alegando que lo había matado en defensa propia, algo inverosímil ya que Jensen presentaba varios disparos en la cabeza realizados por la espalda. Además, durante su declaración Charles acusó públicamente a Caril Ann de haber colaborado con él y de haber sido ella quien asesinó por celos a Carol King, de haber apuñalado a Clara Ward y Lilian Fencl, y de haber rematado de un disparo a Merle Collins cuando la escopeta de Starkweather se había atascado. Lo cierto es que, durante su reclusión, Charles Starkweather había cambiado varias veces su versión de los hechos y, si en un principio había exculpado a Caril, posteriormente la había acusado de ser su cómplice (llegó a decir que "si me van a freír en la silla eléctrica, que Caril se siente en mis rodillas").

Charles Starkweather, camino de su juicio
Pese a los intentos de sus abogados, los psiquiatras declararon que Charles, aun siendo antisocial y teniendo un trastorno de la personalidad, no estaba ni mucho menos loco. El 23 de mayo, tras apenas veinticuatro horas de deliberación, el jurado declaró culpable de asesinato a Charles Starkweather, recomendando que fuera condenado a la pena de muerte.


El juicio de Caril Ann comenzó el 27 de octubre. Fue juzgada como adulta y no como menor de edad; con quince años, era la mujer más joven en ser acusada de asesinato en primer grado en la historia judicial norteamericana. Al igual que Charles, se la juzgó solo por el asesinato de Robert Jensen; ella misma había admitido en una de sus declaraciones que le había quitado la cartera, lo que la convertía en coautora de un asesinato con robo. Su defensa recurrió a presentar a Caril Ann como una víctima de Charles y no una cómplice. Según su relato, el día 21, al llegar del colegio, Caril había encontrado en su casa a Charles viendo la televisión. Su novio le había dicho que él y "su banda" estaban planeando un robo a un banco y que sus padres les habían descubierto y por eso estaban "retenidos" en un lugar secreto; nada les pasaría si Caril hacía lo que Charles le ordenaba. Desde ese momento, Charles no la dejó a solas en ningún momento, e incluso la dejaba atada y amordazada cuando salía a comprar comida. Sin embargo, Charles Starkweather, llamado a declarar al juicio de Caril, negó esta versión de los hechos y afirmó que Caril estaba presente durante los asesinatos de sus padres y su hermana, y que lo había acompañado voluntariamente. Además, se reafirmó en sus acusaciones de que la joven había cometido personalmente varios de los asesinatos. La declaración de Caril no convenció al jurado; se mostró dubitativa y eludía preguntas comprometidas aludiendo a su mala memoria. Incluso el juez mostró su escepticismo por el hecho de que Caril no hubiera intentado fugarse, cuando era evidente que había tenido oportunidades para hacerlo. Finalmente, el jurado la declaró culpable y fue condenada a cadena perpetua.

Caril Ann Fugate en 1976
Tras varias apelaciones y aplazamientos, Charles Starkweather fue ejecutado en la silla eléctrica el 25 de junio de 1959. Durante su estancia en prisión se mostró encantado por toda la atención recibida y por lo famoso que se había vuelto. En cuanto a Caril Ann, fue recluida en el Correccional para Mujeres de York (Nebraska). Su comportamiento en prisión fue ejemplar e incluso obtuvo el graduado escolar, lo que le permitió salir en libertad condicional en junio de 1976, tras haber cumplido diecisiete años y medio de encierro, pese a la oposición de las familias de las víctimas. Una vez libre, se cambió el apellido y trató de pasar desapercibida, salvo por un par de ocasiones en las que participó en programas de televisión defendiendo su inocencia. En 2004 se casó con Frederick Clair, un obrero jubilado con el que se instaló en la ciudad de Stryker (Ohio). Lo último que se supo de ella es que había sufrido varios ictus y que en agosto de 2013 sufrió un grave accidente de tráfico en el que su marido murió y ella quedó gravemente herida.


La enorme popularidad que el caso alcanzó en EEUU propició que no tardara mucho en inspirar diversas adaptaciones en cine y televisión. La primera, en 1962, en un capítulo de la serie policíaca Naked City. En 1963 se estrenó The Sadist, un filme de bajo presupuesto inspirado en su historia, aunque con notables cambios con respecto a los sucesos reales. A esta le siguieron otras películas basadas en los crímenes de Starkweather y Fugate: Malas tierras (Terrence Malick, 1973), Kalifornia (Dominic Sena, 1993), Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993), Asesinos natos (Oliver Stone, 1994) o Agárrame esos fantasmas (Peter Jackson, 1996). Todas ellas adaptaban la aventura criminal de Starkweather y Fugate en mayor o menor medida. En 2004 se estrenó Starkweather, el primer filme sobre la historia real de los dos.