Verba volant, scripta manent

domingo, 25 de febrero de 2024

Pequeñas historias (XXXVI)

El actor británico Sir Patrick Stewart aceptó protagonizar la serie de televisión Star Trek: La nueva generación porque su agente lo convenció de que iba a ser un fracaso y se cancelaría después de la primera temporada. De ese modo, Stewart podría ganar un dinero fácil y luego volver al teatro, que era su verdadera pasión. Al final, la serie fue un éxito rotundo y se emitieron 178 episodios a lo largo de siete temporadas.

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En el año 1900 una joven norteamericana llamada Margaret Abbott, que se encontraba en Paris estudiando arte, se inscribió junto a su madre en un torneo de golf que vio anunciado en un periódico. Margaret ganó el torneo (su madre fue séptima) por delante de las también norteamericanas Polly Whittier y Abbie Pratt, y recibió como premio un cuenco de porcelana de Meissen. Margaret murió en 1955, sin saber que aquel torneo en el que había participado era en realidad la prueba de golf femenino de las Olimpiadas de 1900, y que ella se había convertido, de hecho, en la primera mujer estadounidense en ganar una medalla de oro olímpica.

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En el año 1970 la industria norteamericana de semiconductores sufrió una súbita parada debido a la escasez de las precisas cuchillas empleadas para cortar las frágiles obleas de germanio o silicio que se usaban para fabricarlos. Las principales compañías del sector compraban sus cuchillas a un mismo proveedor, un hombre que las fabricaba de manera artesanal en su garaje, y que un buen día se puso enfermo.

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El 1 de noviembre de 1950 dos nacionalistas portorriqueños intentaron asesinar al presidente de los EEUU Harry Truman. El agente del Servicio Secreto Leslie Coffelt resultó herido de gravedad en el tiroteo y moriría en el hospital horas más tarde, aunque tuvo tiempo de devolver el fuego y abatir a uno de los asaltantes. A día de hoy Coffelt sigue siendo el único miembro del Servicio Secreto muerto mientras defendía al presidente.

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En marzo de 1956, casi dos años después de la publicación de El señor de los anillos, su autor J. R. R. Tolkien recibió una carta de un hombre llamado Sam Gamgee, que no había leído el libro pero había oído que uno de los personajes se llamaba como él. Un sorprendido Tolkien le respondió casi de inmediato, asegurándole que no debía preocuparse ya que el del libro no solo era un personaje heroico, pese a sus humildes orígenes, sino que era uno de los más queridos por los lectores. Además, le envió al señor Gamgee una copia autografiada de los tres volúmenes del libro. Sin embargo la coincidencia impresionó vivamente a Tolkien, quien en su diario escribiría "Durante algún tiempo viví con el temor de recibir una carta firmada por "S. Gollum". Eso habría sido algo mucho más complicado con lo que lidiar".

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El campeonato mundial de hockey sobre hielo de 1957 se celebró en Moscú, y contó con las ausencias de países occidentales como EEUU, Canadá, Noruega o Alemania Occidental, que boicotearon la competición como protesta por la ocupación de Hungría por las tropas soviéticas. La URSS partía como clara favorita, pero en la última jornada (el campeonato se disputó por un sistema de liguilla) su selección no pasó del empate a 4 contra Suecia, que se proclamó campeona. Tan convencidos estaban los soviéticos de su victoria que ni siquiera habían preparado una grabación del himno sueco. Así que los jugadores suecos pidieron cantar su himno a través de la megafonía del estadio. Pero solo algunos de ellos se sabían de memoria la letra del himno, así que en su lugar interpretaron Helan Går (Hasta el fondo), una popular canción de taberna.

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Cuando en enero de 1861 el estado de Florida proclamó su secesión de los Estados Unidos, las tropas de la Unión evacuaron el Castillo de San Marcos, en la ciudad de St. Augustine, dejando atrás únicamente un soldado como vigilante. Cuando las tropas de la Confederación quisieron ocupar el fuerte, ese único soldado se negó a rendirse a menos que los confederados le extendieran un recibo por el fuerte como justificante. El recibo le fue entregado y los confederados ocuparon el fuerte sin necesidad de disparar un solo tiro.

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Alexandre Vattemare fue un ventrílocuo y filántropo francés que creó el primer programa internacional de intercambio de libros y otros objetos entre bibliotecas y museos de distintos países. Vattemare había recibido instrucción como cirujano, pero le fue negado el título porque durante los ejercicios de anatomía usaba su habilidad para hacer que los cadáveres "hablaran".


domingo, 18 de febrero de 2024

La carta de Sullivan Ballou

Sullivan A. Ballou (1829-1861)

El 21 de julio de 1861 tuvo lugar cerca de la ciudad de Manassas (Virginia) la Primera Batalla de Bull Run, la primera gran batalla terrestre de la Guerra Civil norteamericana (1861-1865). Las tropas confederadas, al mando de los generales Beauregard y Johnston, derrotaron a las tropas de la Unión mandadas por el general McDowell, causándoles casi 500 muertos y capturando un millar de prisioneros, y obligándolas a retroceder en dirección a Washington D. C.

Durante la batalla, una bala de un cañón confederado alcanzó al mayor de la Unión Sullivan Ballou, del 2º Regimiento de Infantería de Voluntarios de Rhode Island, arrancándole parte de la pierna derecha y matando a su caballo. Evacuado de emergencia a un hospital de campaña instalado en la iglesia de Sudley Church, en Manassas, donde le fue amputado el resto de la pierna. Dada su precipitada retirada, el ejército de McDowell se vio obligado a dejar atrás a sus heridos, incluido Ballou, que moriría una semana más tarde a causa de sus heridas, siendo enterrado en el cementerio de la iglesia.

Sullivan Ballou había nacido en Smithfield (Rhode Island) el 28 de marzo de 1829; tenía, pues, 32 años cuando murió. En la vida civil había sido un prestigioso abogado y miembro del Parlamento de Rhode Island, donde había llegado a ser portavoz. Se había alistado en abril de 1861, respondiendo a la llamada del presidente Abraham Lincoln, republicano como él, quien había instado a los habitantes de los estados leales a la Unión a alistarse después de que las tropas confederadas hubieran tomado Fort Sumter (Charleston) en la primera acción bélica de la Guerra de Secesión. En 1855 se había casado con Sarah Hart Shumway, que tenía 24 años cuando enviudó, y habían tenido dos hijos: Edgar Fowler Ballou (nacido en 1856) y William Bowen Ballou (1859).

Sarah Hart Shumway Ballou (1837-1917)

La muerte de Ballou pasó desapercibida en su época, salvo para sus allegados. Era uno más de los miles de hombres que dejaron sus vidas en los campos de batalla de aquella guerra, y ni su persona ni su muerte tenían nada que los hiciera destacar especialmente. Sin embargo, había algo que haría su nombre conocido años después de su desaparición. Un año después de la batalla, tras la retirada de los confederados, el entonces gobernador de Rhode Island, William Sprague IV (que había tomado parte en el enfrentamiento con el rango de coronel), acompañado de un grupo de funcionarios del estado, acudió a Virginia a recuperar los cadáveres de los soldados de Rhode Island caídos en combate (94 hombres del 2º, incluido Ballou, habían muerto entonces). Al llegar descubrieron con consternación que los soldados confederados, a modo de ruin venganza, habían desenterrado los cadáveres de numerosos soldados unionistas y los habían abandonado a la intemperie. Entre ellos, el de un oficial que los confederados creían que era el del coronel John Slocum, del 1º Regimiento de Rhode Island, y que arrojaron en una zanja, pero que luego, gracias a sus heridas y a las insignias de su uniforme, fue identificado como el de Ballou.

Los cadáveres del mayor y sus camaradas fueron llevados de vuelta a Rhode Island, donde Ballou fue enterrado en el cementerio de Swan Point, en la ciudad de Providence. También se recuperaron numerosas posesiones personales de los caídos. Entre los objetos que recuperó estaba el baúl de Sullivan Ballou, que le fue entregado a su viuda, y en cuyo interior había varias cartas que le había escrito a ella y que no le había podido enviar. La más reciente de ellas estaba fechada el 19 de julio, a cinco millas de Manassas. Pero no era esa la que haría conocido el nombre de Sullivan Ballou, sino otra, escrita en el campamento militar de Camp Clark (Washington), unos días antes.

El 2º de Rhode Island había estado destinado en Camp Clark desde abril de aquel año, mientras sus hombres (voluntarios sin experiencia militar) recibían entrenamiento. El 14 de julio el regimiento había sido informado de que su partida era inminente, para salir al encuentro de las tropas confederadas que se aproximaban a Virginia. Esa noche, Sullivan escribió a su esposa una emotiva e intensa carta, en la que trataba de expresar el remolino de sentimientos que le afectaban en aquel momento: el intenso amor que sentía por ella y por sus hijos, la preocupación y la incertidumbre de lo que sería de ellos si moría en combate, pero también el convencimiento de que había tomado la decisión correcta al alistarse y de que estaba cumpliendo con su deber para defender a su país.

La carta que Sullivan Ballou escribió aquella noche decía (más o menos):

Mi muy querida Sarah

Hay indicios muy fuertes de que nos moveremos en pocos días -quizá mañana. Por si no pudiera escribirte otra vez, me siento impelido a escribir unas líneas que pueden caer bajo tus ojos cuando yo ya no esté.

Nuestro avance puede ser de unos pocos días de duración y lleno de gozo - o puede ser de grave enfrentamiento y muerte para mi. No se haga mi voluntad sino la tuya, oh Dios. Si es necesario que caiga en el campo de batalla por mi país, estoy listo. No tengo recelos ni falta de confianza en la causa con la que estoy comprometido, y mi valor no se detiene ni vacila. Sé cuán fuertemente se apoya ahora la civilización americana en el triunfo del Gobierno y cuán grande es la deuda que tenemos con quienes nos precedieron a través de la sangre y el sufrimiento de la Revolución. Y estoy dispuesto, perfectamente dispuesto, a renunciar a todas mis alegrías en esta vida para ayudar a mantener este gobierno y pagar esa deuda.

Pero, mi querida esposa, cuando sé que con mis propias alegrías abandono casi todas las tuyas y las reemplazo en esta vida con preocupaciones y tristezas, cuando, después de haber comido durante largos años el amargo fruto de la orfandad, debo ofrecerlo como su único sustento a mis queridos hijitos: ¿es débil o deshonroso, mientras el estandarte de mi propósito flota tranquila y orgullosamente en la brisa, que mi amor ilimitado por ustedes, mi querida esposa e hijos, luche feroz, aunque inútilmente, con mi amor por la patria?.

No puedo describirte mis sentimientos en esta tranquila noche de verano, cuando dos mil hombres duermen a mi alrededor, muchos de ellos disfrutando de la última, tal vez, antes de la muerte, y yo, sospechando que la Muerte se arrastra detrás de mí con su dardo fatal, estoy en comunión con Dios, mi país y contigo.

He buscado con mucha atención y diligencia, y a menudo en mi pecho, un motivo equivocado para arriesgar la felicidad de aquellos a quienes amaba, y no pude encontrarlo. Un amor puro a mi patria y a los principios que a menudo he defendido ante el pueblo, y "el nombre del honor, que amo más que temo a la muerte", me han llamado y he obedecido.

Sara, mi amor por ti es inmortal, parece atarme a ti con poderosos cables que nada más que la Omnipotencia podría romper; y, sin embargo, mi amor por la patria me invade como un viento fuerte y me arrastra irresistiblemente con todas estas cadenas hasta el campo de batalla.

Los recuerdos de los momentos maravillosos que he pasado contigo vienen arrastrándose sobre mí, y me siento muy satisfecho ante Dios y ante ti por haberlos disfrutado durante tanto tiempo. Y es difícil para mí renunciar a ellos y reducir a cenizas las esperanzas de los años futuros, cuando, Dios mediante, todavía podríamos haber vivido y amado juntos y haber visto a nuestros hijos crecer hasta alcanzar una virilidad honorable a nuestro alrededor. Tengo, lo sé, pocos y pequeños derechos sobre la Divina Providencia, pero algo me susurra (tal vez sea la oración de mi pequeño Edgar) que regresaré ileso con mis seres queridos. Si no lo hago, mi querida Sarah, nunca olvidaré cuánto te amo, y cuando mi último aliento escape de mi en el campo de batalla, susurrará tu nombre.

Perdona mis muchas faltas y los muchos dolores que te he causado. ¡Qué irreflexivo y tonto he sido tantas veces! Con qué gusto lavaría con mis lágrimas cada pequeña mancha de tu felicidad y lucharía con todas las desgracias de este mundo para protegerte a ti y a mis hijos del mal. Pero no puedo, debo observarte desde la tierra de los espíritus y flotar cerca de ti, mientras afrontas las tormentas con tu pequeño y precioso cargamento, y aguardas con triste paciencia hasta que nos encontremos para no separarnos más.

Pero ¡oh Sara! Si los muertos pueden regresar a esta tierra y revolotear sin ser vistos alrededor de aquellos a quienes amaban, siempre estaré cerca de ti; en el día más brillante y en la noche más oscura, en medio de tus escenas más felices y de tus horas más sombrías, siempre, siempre; y si hay una suave brisa sobre tu mejilla, será mi aliento; o el aire fresco alivia tu sien palpitante, será mi espíritu pasando.

Sara, no llores por mi muerte; piensa que me he ido y espérame, porque nos volveremos a encontrar.

En cuanto a mis pequeños chicos, crecerán como yo y nunca conocerán el amor y el cuidado de un padre. El pequeño Willie es demasiado pequeño para recordarme por mucho tiempo, y mi Edgar de ojos azules guardará mis travesuras con él entre los recuerdos más borrosos de su infancia. Sarah, tengo una confianza ilimitada en tu cuidado maternal y en el desarrollo de su carácter. Dile a mis dos madres, la de él y la de ella, que pido la bendición de Dios para ellas. ¡Oh Sara, allí te espero! Ven a mí y guía allí a mis hijos.

Sullivan.

La carta de Sullivan Ballou se hizo popular muy pronto. Se publicó por primera vez, con el permiso de su viuda, en 1868, en el libro Brown University in the Civil War. A Memorial, un conjunto de biografías de antiguos alumnos de la Universidad de Brown (Providence) muertos durante la guerra, entre los que se contaba Ballou. En las siguientes décadas apareció en otros libros y trabajos sobre la Guerra Civil. Pero su popularidad se disparó cuando en 1990 el documentalista Ken Burns la incluyó en su multipremiada serie documental The Civil War.

Sarah Ballou nunca volvió a casarse. Sobrevivió a su marido 56 años, y murió en 1917, siendo enterrada a su lado, en Swan Point. Su hijo Edgar (1856-1924) llegó a ser un importante ranchero y secretario municipal de la ciudad californiana de Sierra Madre, mientras que William (1859-1948) se convirtió en comerciante de frutas y verduras en Providence.

Se desconoce el paradero del original de la carta de Ballou. En la Sociedad Histórica de Rhode Island se conserva un lote de documentos de la familia Ballou, incluidas las cartas que Sullivan escribió a Sarah desde su alistamiento. En el lote se hallan dos copias manuscritas de la famosa carta pero ninguna de ellas es la original ya que su letra no se corresponde con la de Sullivan Ballou (se cree que fueron hechas por alguien de su familia). Aunque no hay pistas sobre el paradero de la original, algunos estudiosos sugieren que Sarah pudo haber sido enterrada con ella.

domingo, 11 de febrero de 2024

Claudio Pompeyano, el hombre que rechazó tres veces ser emperador de Roma

Tiberio Claudio Pompeyano (c. 125-c. 193)

Tiberio Claudio Pompeyano nació en torno al año 125 d. C. en la ciudad siria de Antioquía, en el seno de una familia de origen humilde que había obtenido la ciudadanía romana bajo el gobierno del emperador Claudio (41-54 d. C.). Ingresó muy joven en el ejército y allí comenzó su cursus honorum o carrera política, siendo tribuno laticlavio en la Legión VII Gemina, destinada en la provincia Tarraconense. Más tarde iría asumiendo cargos de mayor relevancia, siendo cuestor, edil y pretor, para finalmente ser nombrado senador en una fecha no determinada.

Marco Aurelio Antonino (121-180)

Tomó parte como legatus (comandante de una legión) en la campaña contra los partos (161-166) a las órdenes del coemperador Lucio Vero. Su brillante desempeño le valió el nombramiento de cónsul sufecto (nombrado en sustitución de otro que había muerto, renunciado o había sido depuesto) en el 162. Tras el consulado, el otro coemperador, Marco Aurelio, lo nombra gobernador militar de la provincia de Panonia Inferior, cargo que ocupará entre los años 164 y 168. Allí tuvo que lidiar con una pequeña incursión de lombardos, a principios del 167, a los que derrotó sin problemas, y más tarde ese mismo año con una invasión mucho más numerosa de marcomanos, victúfalos y cuados. Aunque las fechas no están del todo claras, parece que esta coalición de tribus germánicas llegó a derrotar a un ejército romano y a saquear el norte de la península italiana, y la situación llegó a ser tan grave que los dos emperadores entraron en campaña al frente de los ejércitos de Roma para combatirlos. Sin embargo, sus esfuerzos se vieron frenados por la peste antonina, una epidemia de viruela que causó millones de muertos por todo el imperio, incluido Lucio Vero, muerto en el 169. Marco Aurelio, escaso de soldados, hubo de recurrir a esclavos, gladiadores, bandidos y mercenarios bárbaros para reunir las tropas suficientes para hacer retroceder a los marcomanos a la otra orilla del Danubio.

Annia Aurelia Galeria Lucila (c. 148-182)

El mandato de Pompeyano en la Panonia había expirado, pero continuó en campaña como uno de los generales del emperador. Su brillante desempeño durante los combates hizo que se ganara el aprecio de Marco Aurelio, de quien acabó siendo uno de sus principales colaboradores. Hasta tal punto confiaba el emperador en él, que llegó a considerar seriamente la posibilidad de nombrarlo César y designarlo heredero suyo. Incluso lo casó con su hija Lucila, viuda de Lucio Vero, con la que tendría dos hijos, Lucio Aurelio Cómodo Pompeyano y Lucio Clodio Pompeyano. Y sin embargo, por no sentirse preparado o por ser demasiada responsabilidad, Pompeyano rechazó el ofrecimiento. Aún así, no perdió el favor de Marco Aurelio. Fue nombrado cónsul en el año 173 y posteriormente general en jefe de los ejércitos imperiales, al frente de los cuales combatió a los marcomanos hasta obligarlos a cruzar el Danubio de vuelta a sus antiguos territorios.

Marco Aurelio falleció en el año 180 en la Panonia, combatiendo todavía a los germanos, y fue sucedido por su hijo Cómodo, de 18 años, al que había nombrado Augusto (en la práctica, heredero y co-regente) tres años antes. Tras su nombramiento, los generales de Marco Aurelio, con Pompeyano a la cabeza, trataron de convencer a Cómodo para que continuara con la campaña y permaneciera en Panonia algún tiempo más, hasta derrotar definitivamente a los marcomanos y culminar así la obra de su padre llevando los límites del imperio más allá del Danubio y eliminando para siempre aquella amenaza para sus fronteras. Pero Cómodo, que ansiaba regresar a las comodidades y placeres de Roma, prefirió negociar un acuerdo de paz que los marcomanos, exhaustos y diezmados tras mas de diez años de guerra, aceptaron de buen grado.

Lucio Aurelio Cómodo (161-192)

Cómodo regresó, pues, a Roma, acompañado de Pompeyano, que trató de servirle como había servido a su padre. Pero Cómodo no se parecía en nada al sereno, humilde y reflexivo Marco Aurelio. Cómodo era cruel, ególatra, despótico y amoral. Las tareas del gobierno le aburrían soberanamente; a él lo que le entusiasmaba eran las peleas de gladiadores (llegó a combatir en numerosas ocasiones en el Coliseo, contra hombres y contra animales), la caza y su nutrido harén de amantes de ambos sexos. Su narcisismo llegó a tal punto que se proclamó la reencarnación de Hércules y quiso cambiarle el nombre a Roma por el de Colonia Commodiana y el de los meses del año por variantes del suyo. El descontento creció con rapidez y en el año 182 se descubrió un complot para asesinarle del que formaban parte varios importantes senadores y la propia Lucila. Como era de esperar, Cómodo no tuvo escrúpulos a la hora de castigar a los conspiradores y los hizo asesinar a todos, incluida a su hermana. En cuanto a Pompeyano, no había tenido nada que ver en el complot, pero la prudencia le hizo renunciar a la vida pública y se retiró a sus posesiones en la localidad de Terracina, sin pisar apenas Roma durante años.

Finalmente, un nuevo complot acabó con la vida de Cómodo en el 192. Al no haber herederos legítimos, el senador Publio Helvio Pertinax, prefecto de Roma, acudió a Pompeyano ofreciéndole ser nombrado emperador. Pertinax y Pompeyano eran viejos amigos; habían combatido juntos a los partos y a los marcomanos, y Pompeyano había intercedido por él ante Marco Aurelio en un momento en el que su prestigio y honorabilidad habían sido puestos en entredicho por las intrigas de sus enemigos. Pertinax sabía que, pese a sus años de retiro, Pompeyano conservaba el suficiente prestigio y autoridad como para convertirse en un emperador que diera estabilidad al imperio. Pero, por segunda vez en su vida, Pompeyano rechazó el ofrecimiento, escudándose en su avanzada edad y en una enfermedad en la vista que le estaba dejando casi ciego. Aún así, aceptó regresar a Roma y reasumir su labor en el Senado, eligiendo de manera muy elocuente sentarse en el mismo banco que Pertinax.

Publio Helvio Pertinax (126-193)

Tras la negativa de Pompeyano y la de Manio Acilio Glabrión, otro ilustre senador al que se le ofreció el gobierno, el Senado decidió nombrar al propio Pertinax como emperador. Sin embargo, solo pudo reinar 87 días, ya que el 28 de marzo de 193 fue asesinado por un grupo de soldados pretorianos, descontentos porque Pertinax no les había pagado la generosa recompensa que les había prometido. Tiene lugar entonces uno de los momentos más bochornosos de la historia de Roma, ya que los pretorianos, sabiéndose amos de la ciudad, deciden directamente vender el cargo de emperador al mejor postor. El ganador de la puja fue Didio Juliano, senador y miembro de una de las familias más ilustres de Roma, pero escasamente popular. Juliano les ofreció a los pretorianos 25000 sestercios por cabeza, el equivalente a diez años de sueldo, y fue nombrado emperador.

Lucio Septimio Severo (146-211)

Juliano fue emperador incluso menos tiempo que Pertinax. La manera en la que había llegado al poder le había granjeado numerosos enemigos, tanto en el ejército como entre el pueblo llano. Poco después de su nombramiento, tres de sus generales se rebelaron contra él, proclamándose a si mismos emperadores: Pescenio Níger, gobernador de Asia Menor; Clodio Albino, gobernador de Britania; y Septimio Severo, comandante de las legiones de Panonia. Desesperado, Juliano acudió a Pompeyano ofreciéndole ser coemperador junto a él. Y, por tercera vez, Pompeyano rechazó la oferta, alegando una vez mas su mala salud. Juliano no tuvo tiempo para mucho más: las tropas de Severo entraron en la península italiana y ocuparon Roma sin demasiada dificultad, ejecutando a Didio Juliano tras haber sido emperador durante 66 días. El Senado reconoció a Severo como emperador y este expulsó a los pretorianos de Roma (salvo a los asesinos de Pertinax, a los que hizo ejecutar), sustituyéndolos por soldados de las legiones de Panonia leales a él, y derrotaría luego en sendas campañas a Níger y a Albino.

Pompeyano moriría poco después, en una fecha desconocida, pero muy probablemente ese mismo año de 193. Sus hijos también llegarían a ser cónsules: Clodio Pompeyano en el 202 y Lucio Aurelio en el 209 (moriría asesinado en el 211, por orden del emperador Caracalla, hijo de Septimio Severo). Igualmente alcanzarían el consulado dos de los hijos de Lucio Aurelio, Lucio Tiberio Claudio Pompeyano (231) y Tiberio Claudio Quintiano (235).


domingo, 4 de febrero de 2024

Curiosidades (con fotografías)


El puente colgante sobre el rio Niágara comenzó su construcción en 1848. Constaba de dos niveles; uno inferior, inaugurado el mismo 1848, para peatones y carruajes; y uno superior para trenes, que estuvo en servicio entre 1855 y 1877 (el puente se desmanteló en 1897). Para tender el primer cable a lo largo de los 240 metros que separaban ambas orillas se propusieron diversas soluciones, desde cañones a cohetes, pasando por remolcarlo con un barco. Al final, fue un chico de 16 años llamado Homan Walsh el que logró tender la primera línea usando una cometa. El ingeniero al cargo de las obras, Charles Ellet Jr., premió a Walsh con cinco dólares por sus servicios.


De las aproximadamente 1750 especies de cactus que se conocen, todas salvo una son exclusivas del continente americano. La única excepción es la cola de caballo o cactus muérdago (Rhipsalis baccifera), que también está extendida por África tropical, Madagascar y Sri Lanka. Sobre como se las arregló para llegar a África, hay dos teorías: que sus semillas llegaran a las costas africanas arrastradas por las corrientes marinas, o bien que fueran llevadas inadvertidamente por comerciantes europeos.



Johannes Gumpp fue un misterioso pintor austríaco de la primera mitad del siglo XVII de cuya vida apenas se conoce nada. Se sabe que nació en 1626 en Innsbruck en el seno de una familia a la que pertenecieron un buen número de artistas entre los siglos XVI y XVIII. De él solo se conocen dos obras, dos versiones del mismo autorretrato pintadas en 1646 en el que Gumpp aparece de espaldas pintando su rostro reflejado en un espejo. Una de ellas se halla en la Galeria Uffizi de Florencia; la otra, en una colección privada. Después de esa fecha, no se vuelve a saber nada de él, ni la fecha de su muerte, ni se le conoce ninguna otra obra.



El T206 Honus Wagner es considerado el cromo de béisbol más raro del mundo. Con la imagen del jugador de los Pittsburgh Pirates Honus Wagner, uno de los mejores de su época, la American Tobacco Company imprimió y distribuyó entre 1909 y 1911 un número desconocido de unidades, pero no superior a 200 (de otros cromos de la serie T206 se distribuyeron decenas de miles de ejemplares), ya que Wagner prohibió que se siguiera utilizando su imagen por miedo a incitar a los niños a comprar cigarrillos (estos cromos se incluían de regalo en las cajetillas). En agosto de 2021 se subastó un ejemplar por 6'6 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los objetos de coleccionismo deportivo más caros de la historia.



Como parte de una campaña publicitaria la marca de whisky Canadian Club escondió entre 1967 y 1981 veinticinco cajas de su whisky en distintas partes del mundo, dando solo vagas indicaciones de su paradero, en lugares como el Valle de la Muerte (California), el monte Kilimanjaro (Kenia) o las cataratas del Salto del Ángel (Venezuela). En la actualidad, quedan todavía ocho de estas cajas sin encontrar (la última descubierta lo fue en 2010, en el reino polinesio de Tonga). Por las pistas publicadas, se sabe que algunas de las cajas que faltan están en el territorio del Yukon (Canada), el Lago Ness (Escocia), Tanzania, la isla Robinson Crusoe (Chile), el Polo Norte y la ciudad de Lake Placid (Nueva York).



El scutum de Dura-Europos es el único escudo semi-cilíndrico (scutum) de la época romana que ha llegado hasta nosotros. Se halló en 1932 en las ruinas de la ciudad de Dura-Europos, en la actual Siria, que fue sitiada y destruida en el año 256 d. C. por los persas sasánidas. En la ciudad había una guarnición romana y en sus ruinas se han hallado numerosas armas romanas.



Ivan Ustinovich Kharchenko (1918-1989), coronel del cuerpo de Ingenieros del Ejército soviético, que durante la Segunda Guerra Mundial tomó parte en las batallas de Stalingrado y Kiev, desactivó personalmente más de 1500 bombas de más de 500 kilos sin explotar, además de otros 25000 artefactos explosivos de todo tipo (minas, bombas trampa, etc.). Después de la guerra desactivó otras 16000 bombas sin explotar abandonadas en los campos de batalla. Sería nombrado Héroe de la Unión Soviética y recibiría, entre otras condecoraciones, la Orden de Lenin, la Orden de la Bandera Roja y la Orden de la Guerra Patria.



En el célebre Paseo de la Fama de Hollywood hay cuatro personas que están doblemente representadas, con estrellas para ellos y para los personajes a los que pusieron voz: Walt Disney y el ratón Mickey; Mel Blanc y Bugs Bunny; Jim Henson y la rana Gustavo; y Mike Myers y el ogro Shrek.



En el punto llamado Four Corners confluyen las fronteras de los estados norteamericanos de Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México.



El lago Hillier se encuentra en la isla Middle, en el archipiélago australiano de La Recherche. Fue descrito por primera vez en 1802 por el capitán británico Matthew Flinders y debe su vistoso color rosa a la presencia de Dunaliella salina, una microalga que produce carotenoides en gran cantidad.



Juliana fue una perra Gran Danesa residente en Londres que fue condecorada en 1941 por apagar un artefacto incendiario lanzado por un avión alemán orinándole encima, evitando así que provocara un incendio en casa de sus dueños.



El sogatira fue disciplina olímpica en las ediciones celebradas entre 1900 y 1920. El país con más medallas en esta prueba es el Reino Unido, con cinco.

domingo, 28 de enero de 2024

Moresnet



Tras la abdicación de Napoleón Bonaparte en abril de 1814, las potencias europeas se reunieron en el Congreso de Viena, una serie de conversaciones diplomáticas que buscaban reorganizar las fronteras europeas después de dos décadas de guerras, y establecer entre ellas un equilibrio de poder que evitase que se produjeran nuevos enfrentamientos armados a gran escala. Las deliberaciones no se interrumpieron ni siquiera con el efímero regreso de Napoleón y su definitiva derrota en Waterloo. Como era de esperar, hubo numerosos desencuentros en las negociaciones, peticiones unilaterales no aceptadas y reclamaciones territoriales que tuvieron que ser negociadas, como la ocupación prusiana de buena parte del reino de Sajonia o el reparto de los territorios del antiguo reino de Polonia, como el ducado de Varsovia (asignado al emperador ruso) o la ciudad autónoma de Cracovia (que sería más tarde anexionada por Austria). 

La mina de zinc de Vieille Montagne (1843)

Sin embargo, uno de los desacuerdos más complicados de resolver tuvo como protagonista a un pedazo de terreno aparentemente poco significativo, situado a unos siete kilómetros al sudoeste de la ciudad de Aquisgrán y disputado por Prusia y el recién creado Reino de los Países Bajos. Todo tenía su origen en 1801, cuando Francia se había anexionado Aquisgrán, que durante siglos había sido una ciudad imperial libre (una ciudad autónoma que no pertenecía a ninguno de los numerosos estados alemanes, sino que dependía directamente del emperador). Tras la derrota de Napoleón, Aquisgrán había sido otorgada a Prusia y la frontera entre los Países Bajos y Prusia se había trazado siguiendo la antigua frontera de Aquisgrán. Salvo en una pequeña zona que comprendía las localidades de Moresnet y Neu-Moresnet, y que ambos países reclamaban. Había, claro, un motivo para ese interés: la mina de Vieille Montagne (Altenberg, para los prusianos), un rico yacimiento de zinc que acababa de ser descubierto entre ambos pueblos y que a los dos países les interesaba que quedara dentro de sus fronteras.

Tras mucho tira y afloja, no fue hasta 1816 en que ambos llegaron a un curioso acuerdo: Moresnet pasaba a ser de los Países Bajos, Neu-Moresnet era para Prusia, y un trozo de territorio entre ambos, que incluía la aldea de Kelmis (La Calamine, para los francófonos) y la propia mina, se convertía en un condominio, administrado de manera compartida entre ambos países. Una especie de región semi autónoma, conocida como Moresnet o Moresnet Neutral, de apenas 3'5 km2 y 256 habitantes, según los censos de la época. Al sur estaba limitado por la carretera que unía Aquisgrán y Lieja, de la que partían dos líneas que confluían al norte en el monte Vaalserberg, dándole al Moresnet Neutral una forma triangular. En 1830, Bélgica se independiza de los Países Bajos y pasa a asumir los compromisos sobre el territorio. Se da la circunstancia de que el Vaalserberg también ejercía de frontera entre los Países Bajos y Bélgica, con lo que en esa época se unían en un mismo punto las fronteras de cuatro territorios: Prusia, los Países Bajos, Bélgica y Moresnet.

El punto donde se unían las fronteras de Bélgica, Alemania, los Países Bajos y Moresnet Neutral

En sus primeros años Moresnet fue gobernado por dos comisionados, nombrado cada uno por uno de sus países vecinos. Más tarde pasó a ser dirigido por un alcalde (nombrado por los comisionados) con un consejo de diez miembros, lo que se tradujo en una mayor autonomía. La principal actividad económica era, obviamente, la explotación de la mina de zinc, que atrajo a numerosos trabajadores de fuera de la región, si bien la población total del territorio nunca superó los 5000 habitantes. La compañía minera que explotaba la mina también regentaba tiendas, residencias, un hospital y un banco. Careciendo de un Código Civil y una moneda propios, Moresnet adoptó el Código Civil francés (conocido como Código de Napoleón) y el franco francés (aunque las monedas de Prusia, Bélgica y los Países Bajos también circulaban), y aunque hubo intentos de lanzar una moneda propia esta nunca llegó a circular de manera oficial. Bélgica y Prusia (Alemania, tras la unificación de 1871) también se hacían cargo de la mayoría de los servicios públicos, como el servicio de correos.

Los habitantes originarios de Moresnet no eran súbditos de ninguno de los dos países; tenían la calificación oficial de "apátridas", lo que les causaba algún que otro problema a la hora de viajar (y tampoco les estaba permitido tener ejército propio). Sin embargo, también gozaban de numerosas ventajas. Pagaban impuestos más bajos, no pagaban aranceles por las mercancías importadas de sus países vecinos y en general el coste de la vida era más bajo. También estaban exentos de cumplir el servicio militar, derecho que en un principio se aplicó a todos los residentes en Moresnet; sin embargo Bélgica (en 1854) y Alemania (en 1874) empezaron a reclamar para el servicio a sus ciudadanos, con lo que el privilegio acabó por aplicarse exclusivamente a los descendientes de los habitantes originales. Estas peculiaridades legales fueron aprovechadas por algunos desaprensivos: contrabandistas, personas con cuentas pendientes con la justicia, jóvenes deseosos de eludir el servicio militar... que se beneficiaban de la particular situación de Moresnet. Algunos fueron más allá y aparecieron locales clandestinos dedicados al juego y a la prostitución, que se aprovechaban de la presencia de los trabajadores de la mina y de sus fábricas aledañas.

Bandera de Moresnet

La situación se mantuvo más o menos igual durante décadas, hasta que el yacimiento comenzó a dar signos de agotamiento. La mina se cerró definitivamente en 1885, aunque la siderúrgica que la empresa minera había construido para fundir el zinc siguió funcionando; eso si, con mineral importado. Muchos pusieron en duda la viabilidad de Moresnet sin la fuente de ingresos que era la mina, y a la vez surgía dentro del propio territorio un movimiento que perseguía un Moresnet moderno e independiente. Uno de sus principales activistas fue el doctor alemán Wilhelm Molly, médico de la compañía minera, quien poco después del cierre de la mina quiso crear un servicio postal propio, emitiendo sellos de Moresnet. El experimento duró poco, debido a la rotunda oposición de Bélgica, aunque los sellos que se llegaron a imprimir son hoy en día piezas muy valoradas por los coleccionistas por su rareza.

Sello de Moresnet

A partir de 1900 la actitud de los alemanes hacia Moresnet se volvió más beligerante, siendo acusados de sabotear y entorpecer la administración del territorio con la intención de acabar con su autonomía. En 1903 Moresnet inauguró un casino, aprovechando que los belgas acababan de promulgar una ley que prohibía el juego y obligaba al cierre de los casinos en su territorio. Sin embargo, tuvieron que cerrarlo después de que el káiser Guillermo II los amenazara con partir el territorio o ceder su soberanía a Bélgica. También por esas fechas se inauguraban tres destilerías dedicadas a la fabricación de ginebra; un nuevo intento de Moresnet para conseguir fuentes de ingresos alternativas.

En 1908 el doctor Molly lanzó otra curiosa iniciativa: convertir al Moresnet Neutral en un país independiente, el primer país del mundo cuyo idioma oficial fuera el esperanto (una lengua artificial creada a finales del siglo XIX por el polaco L. L. Zamenhof). Llego a proponer incluso cambiarle el nombre por el de Amikejo (Lugar de Amistad, en esperanto), proclamándose como tal en agosto de 1908. Sin embargo, como era de esperar, la rotunda oposición de Bélgica y Alemania a ceder su soberanía sobre el territorio hizo que el curioso experimento solo durara unos días.

Wilhelm Molly (1838-1919)

La existencia de Moresnet como entidad autónoma llegó a su fin con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Cuando las tropas alemanas invadieron Bélgica en agosto de 1914 ocuparon también Moresnet, que fue anexionado de facto en julio de 1915. Tras la derrota alemana y la firma del Tratado de Versalles, Moresnet Neutral, al igual que el Moresnet alemán y los cantones alemanes de Eupen y Malmedy fueron entregados a Bélgica, que asumió su control el 10 de enero de 1920, poniendo punto y final a un siglo de existencia autónoma. En la actualidad, los territorios que un día fueron Moresnet Neutral forman parte del municipio belga de Kelmis/La Calamine. La última ciudadana de Moresnet que seguía con vida, Catharina Meessen, murió a principios de 2020, a los 105 años de edad.

La compañía minera de Vieille Montaigne sobrevivió a Moresnet Neutral. Sigue existiendo en la actualidad, bajo el nombre de VMZinc y forma parte de la multinacional de las materias primas Umicore, con sede en Bruselas.

domingo, 21 de enero de 2024

Pequeñas historias (XXXV)

El piloto mexicano de Fórmula 1 y NASCAR Pedro Rodríguez de la Vega viajaba siempre con una bandera mexicana y una grabación de su himno nacional, después de que tras ganar el Gran Premio de Sudáfrica de 1967 los organizadores, al no disponer de una copia del himno, acompañaran su subida al podio con La Raspa.

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La última viuda de un veterano de la Guerra de Secesión norteamericana (1861-65), Helen Viola Jackson, murió en el año 2020. En 1936 Helen, de 17 años, se había casado con el veterano James Bolin, de 93. En aquellos años era corriente que veteranos de edad avanzada se casaran con mujeres jóvenes para que ellas pudieran seguir cobrando su pensión después de que ellos hubieran muerto.

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Cuenta el historiador griego Herodoto (484-425 a. C.) en las páginas que dedica al pueblo escita que algunos guerreros de estas tribus euroasiáticas tenían una bárbara costumbre: arrancar la piel de sus enemigos muertos para forrar con ella los carcajes en los que llevaban sus flechas. Durante mucho tiempo se dudó de la veracidad de esta afirmación, dado que no existían otras fuentes que la confirmaran. Hasta que recientemente un equipo de arqueólogos analizó 45 muestras de cuero halladas en diferentes enterramientos escitas, usando espectrometría de masas para identificar proteínas específicas y averiguar la especie a la que pertenecían. La mayoría resultó ser de animales domésticos: cabras, ovejas, caballos y bóvidos. También había algunas de animales salvajes como zorros y ardillas. Y, sorprendentemente, dos de las muestras, ambas procedentes de sendos carcajes, resultaron ser de piel humana, dando así la razón a Herodoto.

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El Jenny era una goleta británica que partió en 1822 de la isla de Wight rumbo a Sudamérica. Tras hacer escala en varios puertos, el último de los cuales fue el del Callao (Perú), la goleta desapareció sin dejar rastro a principios de 1823. En septiembre de 1840 el ballenero Hope la encontró atrapada en una barrera de hielo en el Paso de Drake, con toda su tripulación congelada a bordo. La última entrada en el diario del capitán decía así: "4 de mayo de 1823. 71 días sin comida. Soy el único que sigue con vida". Algunos historiadores ponen en duda la veracidad de este suceso.

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El 20 de enero de 1953, al terminar su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, Harry Truman tomó el tren como un ciudadano más, camino de su casa de Independence (Missouri), charlando amigablemente con el resto de pasajeros. Había rechazado cualquier tipo de escolta por parte del servicio secreto y su única fuente de ingresos era su pensión del ejército.

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El 29 de agosto de 2007 seis misiles de crucero AGM-129, cada uno de ellos cargado con una cabeza nuclear W80-1, fueron cargados por error en un bombardero B-52H en la base aérea de Minot (Dakota del Norte) y transportados hasta la base de Barksdale (Louisiana). Durante 36 horas, nadie se dio cuenta del error ni se echaron en falta las cabezas nucleares, que permanecieron montadas en el avión sin vigilancia especial ni cumplir las precauciones obligatorias en el transporte y manipulación de armas nucleares. El incidente fue calificado como Bent Spear (un incidente de menor importancia que involucra material nuclear), un nivel más bajo que el mucho más serio Broken Arrow.

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El compositor y pianista polaco André Tchaikowsky (1935-1982) donó su calavera a la Royal Shakespeare Company para que fuera usada como parte del atrezzo de la compañía; más específicamente, para que se usara como la calavera del bufón Yorick en representaciones de Hamlet. Su deseo se cumplió finalmente en 2008, en una representación protagonizada por David Tennant.

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En el año 2008 un ejecutivo moscovita llamado Dmitry Agarkov recibió por correo una oferta de una tarjeta de crédito con un 12'9% de interés por parte de un banco ruso. Sin embargo, al leer con atención el contrato, descubrió que en realidad ese interés era un gancho publicitario y los intereses reales podían alcanzar el 43%. Enfadado con esa y otras prácticas poco éticas por parte de los bancos, decidió tomarse la justicia por su mano. Escaneó el contrato y lo modificó con un procesador de texto, añadiendo una serie de cláusulas muy favorables para él, que incluían un 0% de interés, crédito ilimitado, cero comisiones y una importante indemnización si el banco no cumplía las condiciones o trataba de romper el contrato; lo firmó y lo envió de vuelta al banco, quien, sin darse cuenta de los cambios de Agarkov, lo firmó también y le devolvió una copia. Dos años después el banco reclamó judicialmente a Agarkov las comisiones y tasas pendientes; el juez concluyó que el contrato era válido y lo eximió de pagar. A continuación, Agarkov demandó al banco por incumplimiento de contrato. La denuncia no llegó a los tribunales, ya que el banco prefirió negociar un acuerdo extrajudicial.


domingo, 14 de enero de 2024

Fotografías históricas (XXI)


El biólogo, fotógrafo, escultor y taxidermista norteamericano Carl Ethan Akeley (1864-1926) posa junto a un leopardo al que mató con sus propias manos después de que le atacara (1896).


El Gobierno Provisional, formado tras el derrocamiento de Isabel II en 1868, fotografiado por Jean Laurent (1869). De izquierda a derecha, Laureano Figuerola, Manuel Ruiz Zorrilla, Práxedes Mateo Sagasta, el general Juan Prim, el general Francisco Serrano, el vicealmirante Juan Bautista Topete, Adelardo López de Ayala, Juan Antonio Romero Ortiz y Juan Álvarez de Lorenzana.

Raphael Oimbari, un nativo de Papúa Nueva Guinea al servicio de las tropas australianas, guía al soldado George Whittington, herido en la batalla de Buna-Gona y que moriría semanas más tarde de fiebre Tsutsugamushi, de vuelta a su base (25 de diciembre de 1942).


Jim Henson posa con Rowlf, una de sus creaciones (1963).


Un periodista soviético entrevista a un pingüino (1966).


Elvis Presley con sus padres (1937).


Robert Wadlow (1918-1940), el hombre más alto jamás conocido en la historia de la medicina (2'72 m.), posa con su familia (1935).


El pintor Claude Monet y su segunda esposa, Alice Hoschedé (1908).


La actriz Theda Bara (nacida Theodosia Burr Goodman, 1885-1955), uno de los primeros sex-symbols de Hollywood, caracterizada para su papel en Cleopatra (1917).



El club de tiro femenino de la universidad de Drexel (Filadelfia), 1925. Al año siguiente el club derrotaría en una competición al equipo de francotiradores de la Policía de Filadelfia.


Rodaje de la película Moby Dick (1956) en los londinenses Elmstree Film Studios.


Estreno de la película La dama del perrito, basada en un relato de Andrei Chéjov, en el cine Khudozhestvenny de Moscú (enero de 1960).

domingo, 7 de enero de 2024

El crimen del Cine Oriente

El Cine Oriente

El 30 de junio de 1950, un día extremadamente caluroso, un guarda-agujas de la Renfe realizó un macabro hallazgo cerca de la vía del tren a Barcelona, en el barrio valenciano de Russafa. Al observar un bulto parcialmente sumergido en una acequia y acercarse a investigar, descubre con horror que en el interior del bulto hay una cesta de paja que contiene dos brazos y dos piernas humanas, en estado de descomposición. Avisada la policía de la Comisaría de Russafa, comienza de inmediato una investigación para identificar a la víctima que, dado que los miembros están depilados y con las uñas pintadas, se cree en primera instancia que se trata de una mujer. Una mujer de robusta complexión, visto el tamaño de las extremidades.

Con el barrio aún conmocionado con el hallazgo, tres días después un sereno encuentra en un solar de la calle Sueca, escondida tras un quiosco, una caja en cuyo interior aparece un torso, esta vez de un hombre, seccionado a la altura de la cintura y con cada mitad metida en un saco. Según le cuenta el sereno a la policía, había estado en ese mismo lugar charlando con la mujer del conserje del cercano Cine Oriente cuando tuvo que atender la llamada de un vecino. Al volver, minutos después, encontró la caja, con lo que quien quiera que la hubiera dejado allí lo había hecho en ese breve lapso de tiempo.

La policía tiene fundadas sospechas de que los restos han sido abandonados por alguien que vive cerca, así que comienza una discreta vigilancia de la zona, especialmente centrada alrededor de las calles Sueca y Denia. No tardan en averiguar un hecho interesante; en el Cine Oriente varios espectadores se han quejado del nauseabundo olor, que según su dueño se debe a la presencia de ratas muertas por el veneno que han colocado para librarse de dicha plaga. Sospechando algo turbio, los agentes piden entrevistar a los trabajadores del cine. El conserje, Salvador Rovira Pérez, de 45 años, está ausente. Según explica su mujer, María López Ducos, de 35, que trabaja en el cine como limpiadora y taquillera, unos días antes se había marchado a Barcelona, tras recibir un telegrama urgente, para resolver unos asuntos personales, y al irse le ha comentado que pretendía viajar a Francia, con lo que era previsible que estuviera ausente cierto tiempo. Pero esta historia presenta numerosos puntos débiles. El sereno no tiene noticia de que se haya entregado allí ningún telegrama últimamente, y recuerda que charlando con Salvador el día anterior a su marcha, este no le comentó nada de que fuera a salir de viaje. Además, la sobrina del conserje se muestra extrañada porque su tío aparentemente se ha ido sin llevarse su maleta, ni sus objetos personales.

La policía interroga varias veces a María y registra la casa en la que vivía con Salvador, un apartamento adyacente al cine, propiedad del mismo dueño, que se lo cede a ambos mientras trabajen para él. Allí no encuentran nada sospechoso, más que el mismo olor a putrefacción que hay en el cine. Las investigaciones sobre la pareja revelan que ambos no están en realidad casados; o mejor dicho, si están casados, pero no entre ellos. Salvador tenía una esposa, de la que llevaba siete años separado y a la que pagaba una pensión. También María estaba separada y tenía una hija. Llevan años conviviendo y su relación, tumultuosa y problemática, es la comidilla del barrio. Salvador es bebedor y mujeriego, y puede llegar a ser violento cuando bebe. María tiene un carácter iracundo, es muy celosa y está profundamente enamorada de Salvador; además, es conocida en el barrio su gran fuerza física. Las peleas a gritos entre ambos son habituales; peleas que en más de una ocasión han terminado en agresiones mutuas. Las sospechas de la policía aumentan cuando, tras ser puesta en libertad, María regresa a su casa y comienza a quemar espliego, un remedio casero contra los malos olores. 

Convencidos de que la mujer oculta algo, la policía vuelve a registrar su casa. Esta vez descubren algo que se les había pasado por alto en el primer registro: una puerta oculta, que conduce a un pequeño trastero en la parte posterior del cine. Al registrar la estancia, encuentran papeles similares a los empleados para envolver los restos humanos hallados, una barra de hierro que todavía tiene adheridos restos de sangre y cabellos, una sierra, un cuchillo de carnicero y, finalmente, oculta tras una viga, hallan una caja de galletas en cuyo interior hay una cabeza humana en estado de descomposición, cubierta de tierra y serrín, que más tarde será identificada como la de Salvador Rovira.

María es arrestada y acusada del asesinato de Salvador. No tardaría en confesar ser la autora de su muerte, según ella de manera accidental. De acuerdo a su confesión, Salvador había llegado a casa borracho la madrugada del día 27, y se había enfurecido al descubrir que, debido a sus problemas económicos, María había empeñado varios objetos de la casa. Se había producido una de sus peleas habituales y Salvador había tratado de estrangular a María, quien para defenderse le había propinado un fuerte empujón a resultas del cual Salvador había caído al suelo, golpeándose la cabeza. María, creyéndolo inconsciente, lo había arrastrado hasta la cama y lo había acostado, pero a la mañana siguiente descubrió que estaba muerto. Asustada, había querido deshacerse del cadáver descuartizándolo y abandonando sus restos en distintos lugares; hasta se había tomado la molestia de depilar y pintar las uñas de brazos y piernas, para hacer creer que se trataba de los de una mujer y que no los relacionasen con los demás.

María López es juzgada y condenada a seis años y un día de cárcel por homicidio involuntario, y a cinco meses de arresto y 5000 pesetas de multa por inhumación ilegal. Años después, ya cumplida su condena, regresaría a Valencia para vivir en el barrio del Carmen, donde los vecinos la recuerdan como una mujer huraña y solitaria. 

La historia de este crimen sería llevada al cine en 1997, en una película titulada El crimen del Cine Oriente, dirigida por Pedro Costa y protagonizada por Pepe Rubianes y Anabel Alonso.

lunes, 1 de enero de 2024

Cuando el pueblo de Líjar declaró la guerra a Francia

Escudo del municipio de Líjar (Almería)

Corría el mes de septiembre del año 1883 cuando el rey de España Alfonso XII partió en un viaje oficial para visitar varios países europeos. A pesar de la turbulenta situación política en España (que incluía disturbios provocados por movimientos anarquistas, desórdenes públicos en ciudades como Barcelona y Burgos e incluso una fallida sublevación republicana en agosto) el gobierno, presidido por el liberal Práxedes Mateo Sagasta, dio su visto bueno al viaje.

Alfonso XII visitó primero el Imperio Austro-Húngaro, donde fue recibido por el emperador Francisco José I, y luego el Imperio Alemán donde, además de firmar un tratado comercial y tratar de estrechar lazos con su gobierno (en un momento en el que las relaciones españolas con Francia y el Reino Unido distaban de ser cordiales), asistió junto a otros soberanos y príncipes europeos a unas maniobras del ejército alemán, invitado por el káiser Guillermo I. Además, el káiser nombró al rey español coronel honorario del 15º Regimiento de Ulanos, un nombramiento que Alfonso aceptó de muy buen grado. Lo cierto es que el rey español nunca había escondido su carácter germanófilo; no solo había estudiado en la Academia Teresiana de Viena (el célebre Collegium Theresianum) sino que estaba casado con una princesa austríaca de origen alemán, María Cristina de Habsburgo-Lorena. El rey Alfonso quiso también, pese a que algunos de sus ayudantes le advirtieron en contra, seguir el desarrollo de las maniobras vestido con el uniforme de coronel alemán, lo cual era en cierta medida inconveniente para la diplomacia española. Apenas una década antes, el ejército alemán había derrotado contundentemente a los franceses en la Guerra Franco-prusiana, lo que había supuesto no solo la caída del emperador Napoleón III, sino la pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena, anexionadas por los alemanes. Y precisamente en Estrasburgo, capital de la Alsacia, estaba destinado el 15º Regimiento de Ulanos, cuyo uniforme lucía orgullosamente Alfonso. Huelga decir que la actitud del rey español causó malestar en Francia, cuya prensa se hizo amplio eco de sus acciones.

Alfonso Francisco de Asís Fernando Pío Juan María de la Concepción Gregorio Pelayo de Borbón y Borbón, Alfonso XII (1857-1885), con el uniforme de coronel de los ulanos

Pero la imprudencia de Alfonso aún llegaría más lejos. Tras cinco días de maniobras, el 25 de septiembre de 1883 el káiser ofreció a sus invitados un suntuoso banquete en el castillo de Bad Homburg, durante el cual Alfonso XII pronunció un entusiasta brindis en el que no solo alababa al imperio alemán y a su ejército, sino que ofrecía el apoyo de España en una futura guerra. Algo que sobrepasaba sus atribuciones; según la Constitución de 1876, el rey no podía tomar una decisión así sin la aprobación del gobierno. Pero aún fue más lejos; en una conversación privada con el káiser, le ofreció, en caso de un nuevo conflicto con Francia, desplegar el ejército español en los Pirineos para disuadir a los franceses de atacar a Alemania, aunque esto no se sabría hasta más tarde. Aún así, sus inoportunas declaraciones estuvieron a punto de causar un incidente diplomático y el mismo canciller alemán Otto von Bismarck tuvo que matizar las palabras del rey para evitarlo.

Tras abandonar Alemania, Alfonso XII viajó a Bélgica, siendo recibido en Bruselas por el rey Leopoldo II. Y a continuación se dirigió a la última parada de su viaje: Francia, donde todavía escocían sus palabras y el pueblo parisino, azuzado por la prensa, le preparaba un recibimiento hostil. El tren que llevaba a Alfonso XII llegó el 29 de septiembre a la Estación del Norte de París, donde le esperaba para recibirlo una comisión oficial encabezada por el presidente de la República, Jules Grévy. Y el bendito rey Alfonso no tuvo mejor ocurrencia que bajarse del tren... vestido con su uniforme de oficial alemán. Al pasmo inicial de la comisión de recibimiento le siguió de inmediato un estallido de furia de los centenares de curiosos que se habían congregado para ver llegar al rey español, que prorrumpieron en silbidos y gritos de "¡Abajo el ulano!" y "¡Viva la República!". Alfonso tuvo que abandonar precipitadamente la estación, pero los insultos y abucheos por parte de los parisinos lo acompañaron a él y a su séquito todo el camino hasta la embajada española, donde se alojaría, e incluso el carruaje en el que viajaba, acompañado del presidente del Consejo de Ministros Jules Ferry, recibió el impacto de varios objetos. 

François Judith Paul Grévy, "Jules Grévy" (1807-1891)

La situación era tan tensa que Alfonso XII consideró seriamente la posibilidad de suspender su visita y regresar de inmediato a España. Lo impidió el presidente Grévy, que acudió a la embajada española para presentar una disculpa oficial por los incidentes y convencer al rey para que asistiese al banquete oficial que se iba a celebrar en su honor en el Palacio del Elíseo. También hizo público un comunicado de prensa en el que lamentaba lo sucedido y reiteraba la buena relación entre ambos países. Alfonso XII no regresaría a España hasta el día 3 de octubre y, aunque algunos políticos, como el ministro de Estado, Antonio Aguilar, marqués de la Vega de Armijo, eran partidarios de romper relaciones con Francia, al final ambos gobiernos zanjaron la cuestión con unas disculpas mutuas. Sin embargo, el incidente con Francia y el levantamiento republicano de agosto debilitaron el gobierno de Sagasta, que se vio obligado a dimitir solo una semana más tarde, pasando a ocupar la presidencia José de Posada Herrera, de la Izquierda Dinástica.

A todo esto, el trato recibido en Francia por el rey levantó una ola de indignación y sentimiento antifrancés por toda España. Se sucedieron protestas y manifestaciones, e incluso la embajada francesa llegó a ser apedreada. Los disturbios acabaron por calmarse, pero en Líjar, un pequeño pueblo de Almería, en plena Sierra de los Filabres, habían ido un paso más allá y habían declarado la guerra a Francia.

Líjar (Almería)

A Líjar, como al resto de España, habían llegado noticias del trato recibido por Alfonso XII en París. Y también, como en el resto de España, había cundido la indignación. Así que el entonces alcalde, Miguel García Saez (abogado en el juzgado de Huércal-Overa al que llamaban "el Terror de los Filabres" por su elevada tasa de juicios ganados), convocó un pleno con sus concejales el 14 de octubre de 1883 para decidir una respuesta adecuada a la ofensa recibida por Alfonso XII a manos de aquellas "turbas miserables, pertenecientes a la Nación Francesa". Y lo que decidieron finalmente fue, por su cuenta y riesgo, declararle la guerra a Francia, pese a tratarse de, como ellos mismos señalaban, "el más insignificante Pueblo de la Sierra de los Filabres [...] que se compone únicamente de trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles". Alcalde y concejales firmaron el documento, anunciando su intención de poner la declaración de guerra en conocimiento del gobierno español y del presidente de la República Francesa.

La declaración de guerra de Líjar a Francia

Aparentemente, el gobierno de Líjar no tomó medida alguna después de la declaración, que quedó guardada en el archivo local, donde sería descubierta muchos años más tarde. Finalmente, después de un siglo de "guerra incruenta", el 30 de octubre de 1983 se celebraba en Líjar una ceremonia, a la que asistieron el entonces alcalde, Diego Sánchez Cortés; el cónsul general francés en Málaga, Charles Santi; el vicecónsul francés en Almería, René Bicer; y el director provincial de la Administración Territorial, Fernando Fernández Montero, para firmar de una vez por todas la paz entre Líjar y Francia.

Este es el texto íntegro de la declaración de guerra de Líjar a Francia:

Srs. Del Ayuntamiento Miguel García Saez. Juan Martínez. Daniel Molina. Nazario Saez. Juan Diaz. Raimundo Lopez. Francisco Martínez. Antonio Martínez. Andrés Martínez. Francisco García. En la villa de Líjar a catorce de octubre de mil ochocientos ochenta y tres, reunidos los Srs. Del Ayuntamiento que al final suscriben, en Sala Capitular y Sesión Ordinaria bajo la presencia del Sr. Alcalde D. Miguel García Saez. Abierta la sesión se dio lectura de la acta de la anterior y se aprobó por unanimidad. Se dio cuenta de cuantas ordenes se han recibido en la semana y se acordó su cumplimiento por quien corresponda. Por el Presidente se hizo saber al Ayuntamiento, que al pasar por la Ciudad de París, el Rey D. Alfonso de regreso de su viaje el día veinte y nueve de septiembre último, fue insultado, apedreado y cobardemente ofendido por turbas miserables, pertenecientes a la Nación Francesa. 

Que el más insignificante Pueblo de la Sierra de los Filabres, debe de protestar en contra de semejante atentado, y hacer presente, recordar y publicar, que solamente una mujer vieja y achacosa, pero hija de España, degolló por si sola treinta franceses que se albergaron, cuando la invasión del año ocho en su casa. Que este ejemplo solo, es muy bastante para que sepan los habitantes del Territorio Frances, que el pueblo de Líjar, que se compone únicamente de trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles, está dispuesto a declararle guerra a toda la Francia, computando por cada diez mil franceses un habitante de esta villa. Pues es necesario que sepa el Territorio Francés, que España ostenta en su escudo, la insignia de más valor que puede ostentar la primera nación del Mundo. Tiene en la nada menos que un León. Cuenta la Historia Española, un Sagunto, un San Marcial, Bailén, Zaragoza, Otumba, Lepanto y un Pavía, que ninguna Historia de las que se conocen hasta el día puede presentar ejemplos tan terribles.

Que un Carlos Primero de España, supo hacer prisionero a un Rey Francés, y cuando lo guardaba en Castilla, con cuantas consideraciones se albergan únicamente en pechos Españoles, supo el solo atravesar, la Francia aterrorizando con su figura el Mundo. Que también hubo un Felipe Segundo, que en su reinado supo abarcar de uno a otro confín de la Tierra y que ahora, cuando el Pueblo de España, no cuenta ni con un Gonzalo de Córdoba, ni con un D. Juan Chacón, ni con un Conde de Gabia, ni un Dureña Ponce, hay todavía vergüenza y valor para hacer desaparecer del mapa de los Continentes a la Cobarde Nación Francesa.

El Ayuntamiento tomando en consideración lo expuesto por el Alcalde, acuerda unánimemente declararle Guerra a la Nación Francesa, dirigiendo comunicado en forma debida directamente al Presidente de la República Francesa, anunciando previamente al Gobierno de España esta Resolución. No teniendo ninguna otra cosa que acordar, se levantó la Sesión, estampando la presente acta, que firman los Srs que sabían y los que no signan, de que yo el Secretario Certifico.