Verba volant, scripta manent

domingo, 29 de mayo de 2022

Scott Foster, el héroe inesperado


Durante la temporada 2017-18 de la NHL el equipo de hockey sobre hielo de los Chicago Blackhawks tuvo numerosos problemas con sus porteros, Corey Crawford y Anton Forsberg. Crawford había tenido que dar la temporada por finalizada de manera prematura a causa de una conmoción cerebral, y Forsberg había tenido algún que otro problema menor. Así que los Blackhawks decidieron contratar un refuerzo para su portería, mediante un contrato amateur de prueba.

Un contrato amateur de prueba es un contrato no profesional, por un número limitado de partidos, que se utiliza no solo en la NHL sino también en ligas menores como la AHL y la ECHL para poner a prueba a jugadores que quieren intentar convertirse en profesionales sin haber pasado por el draft; por ejemplo, jugadores que acaban de terminar su etapa universitaria o que proceden de equipos extranjeros. Estos contratos también se utilizan cuando por diversos motivos (lesiones, enfermedad o sanciones) un equipo no es capaz de reunir el número mínimo de jugadores (dos porteros, seis defensas y doce atacantes) que se requieren para un partido. Además, los equipos de la NHL suelen tener una lista de porteros "disponibles" (generalmente, jugadores aficionados de ligas locales) para el caso de que una eventualidad imprevista antes de un partido haga que cualquiera de los dos equipos necesite un refuerzo de urgencia.

El elegido por los Blackhawks para reforzar su portería fue Scott Foster, un contable de 36 años que jugaba en las ligas aficionadas locales, las llamadas "beer leagues", y que no había jugado un partido "oficial" de hockey desde hacía más de una década, desde su época de jugador universitario en las filas de la Western Michigan University. Foster no cobraba por sus servicios (los contratos amateur de prueba no conllevan contraprestación económica) pero participaba en los entrenamientos, alternaba con los jugadores y veía gratis los partidos si no era convocado, lo que era lo habitual. Durante 15 partidos seguidos se repitió la misma secuencia: Foster acudía al estadio el día del partido, participaba en el calentamiento para luego no ser convocado.

Así hasta que llegó el 29 de marzo de 2018, en el que los Blackhawks se enfrentaron a los Winnipeg Jets. Aquel día Anton Forsberg, titular hasta entonces, se lesionó justo antes del partido, lo que hizo que el titular en aquel partido fuera Collin Delia (que también debutaba en la NHL), portero del equipo filial de los Blackhawks, los Rockford IceHogs, y que Foster se sentara por primera vez en el banquillo local llevando la camiseta con el número 90. Un gran logro para un jugador aficionado como él.

El partido discurrió de manera tranquila para los Blackhawks. Mediado el tercer tiempo el equipo local ganaba con cierta comodidad por 6-2 cuando inesperadamente Delia sufrió una lesión muscular que le obligó a dejar el partido. Quedaban catorce minutos para el final, que los Blackhawks iban a disputar con un portero aficionado. 

Y lo cierto es que Foster lo hizo sorprendentemente bien, pese a su edad y su falta de experiencia en la alta competición. Los Winnipeg Jets se lanzaron al ataque, tratando de aprovechar la presencia del inesperado guardameta para reducir distancias en el marcador. En aquellos catorce minutos los canadienses dispararon a puerta en siete ocasiones. Y para sorpresa de muchos, Foster detuvo con suficiencia los siete lanzamientos, entre los aplausos del público. El partido terminó con el 6-2 que ya reflejaba el marcador cuando Foster entró a la pista, y el portero se retiró felicitado por sus compañeros y ovacionado por el público. 

Scott Foster no se llevó dinero por su actuación, pero se quedó con la camiseta que había llevado en el partido  y con la "gloria de la beer league", como él mismo diría más tarde. Además fue elegido MVP del partido y al final de la temporada fue votado como "mejor debutante de la temporada en la NHL" por los aficionados de los Blackhawks. También le queda el honor de ser uno de los 18 porteros que, desde 1982, han terminado un partido de la NHL con un porcentaje perfecto de un 100 % de paradas.

Foster no volvería a jugar en la NHL después de aquel partido, aunque durante la temporada 2018-19 participó como invitado de los Blackhawks en varios de los "morning skate", una tradición de los equipos de la NHL en la que, la mañana del día de un partido, ambos equipos, primero los locales y luego los visitantes, tienen un breve entrenamiento de una media hora y luego atienden a la prensa antes de regresar al hotel de concentración. También participó en la gala de los Premios Anuales de la NHL de 2018, donde presentó el Trofeo Vezina al mejor portero de la temporada.

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