Verba volant, scripta manent

lunes, 9 de marzo de 2020

Pushinka, un cachorro soviético en la Casa Blanca

Pushinka

El 28 de julio de 1960 era lanzado desde el cosmódromo de Baikonur el primer módulo tripulado del programa Vostok ("Este") que habría de poner en órbita por primera vez a un ser humano. A bordo iban dos perritas callejeras llamadas Chayka ("Gaviota") y Lisichka ("Zorrita"), que desgraciadamente murieron apenas unos segundos después del lanzamiento, cuando el cohete estalló debido a un incendio en una de las cámaras de combustión. Su muerte fue un duro golpe para los ingenieros soviéticos, especialmente para el director del programa, Serguei Koroliov, quien acostumbraba a jugar con Lisichka en el cosmódromo.

Belka y Strelka
No obstante, pese a este fracasado primer intento, el programa siguió su curso. El 19 de agosto fue lanzado el Korabi-Sputnik 2, el segundo vuelo tripulado. A bordo, además de un conejo, varias ratas y ratones, moscas y algunas plantas y hongos, viajaban otras dos perritas callejeras: Belka ("Blanquita") y Strelka ("Flechita"). En esta ocasión la misión fue un éxito y las dos perras, tras pasar un día y dos horas en órbita, aterrizaron sanas y salvas en Kazajistán, siendo los primeros animales en regresar con vida a la Tierra tras haber estado en el espacio, y se convirtieron en héroes del programa espacial soviético, que explotó con gran habilidad su imagen con fines publicitarios. Unos meses después de haber vuelto del espacio Strelka tuvo una camada de seis cachorros con otro perro del programa espacial llamado Pushok ("Peludo"), lo que confirmó que el vuelo espacial no había dejado secuelas en ella, lo que la hizo aún más famosa, dentro y fuera de la Unión Soviética.

Strelka y su camada
Algún tiempo después, durante una cena de estado después de una cumbre internacional celebrada en Viena, el protocolo hizo que la primera dama de EEUU, Jacqueline Kennedy, se sentara al lado de Nikita Kruschev, Secretario General del Partido Comunista Soviético. Durante la amigable charla que compartieron, hubo un momento en el que Jackie Kennedy no supo muy bien de qué mas podía hablar con Kruschev, así que le preguntó por los cachorros de Strelka. El soviético, hombre campechano y generoso, no solo se explayó con entusiasmo hablando de Strelka y sus cachorros, sino que tomó nota del interés de la esposa de JFK. Y así, unas semanas después del encuentro, llegaba a la embajada norteamericana en Moscú un envío muy especial: Pushinka ("Mullida"), uno de los cachorros de Strelka, como regalo del presidente Kruschev a la familia Kennedy.

Pushinka fue llevada a Estados Unidos por una numerosa delegación soviético-estadounidense y entregada más tarde en la Casa Blanca; no sin antes pasar por un minucioso escrutinio por parte del servicio secreto, que incluso la radiografiaron, para descartar que los soviéticos le hubieran implantado algún tipo de sistema de escucha. Los Kennedy eran grandes amantes de los perros (tenían en aquel entonces otros cuatro) y recibieron encantados el regalo de Kruschev. La primera vez que Caroline, la hija mayor del matrimonio, estuvo en presencia de Pushinka, ésta le gruñó. La pequeña no se dejó intimidar; se puso a la espalda de la perra y le pegó una leve patada en el trasero, algo que hizo mucha gracia al presidente cuando se lo contaron, riéndose y llegando a decir "Eso es lo que hay que hacerles a esos malditos rusos". Lo cual no impediría que Pushinka se convirtiera en habitual compañera de juegos de Caroline.


Los Kennedy agradecieron el regalo a Kruschev con una carta en la que decían "Su vuelo de la Unión Soviética a los Estados Unidos no fue tan dramático como el de su madre, sin embargo, fue un vuelo largo y ella lo soportó bien. Los dos agradecemos que recuerde estos asuntos en su ocupada vida."

Pushinka en la Casa Blanca
Algún tiempo después de su llegada, Pushinka dio a luz a una camada de cuatro cachorros que había concebido con otro de los perros de los Kennedy, un terrier galés llamado Charlie. Los cuatro cachorros recibieron los nombres de Blackie, White Tips, Butterfly y Streaker. El presidente Kennedy se refería a ellos jocosamente como los "pupniks", resultado de mezclar "puppy" (cachorro) y Sputnik. Cuando se supo de su nacimiento, en la Casa Blanca se recibieron más de 5000 peticiones, procedentes de todos los puntos del país e incluso del extranjero, de personas que solicitaban poder adoptar a uno de ellos. Finalmente, dos de los cachorros, Butterfly y Streaker, fueron entregados a niños de la región del Medio Oeste, mientras que Blackie y White Tips fueron adoptados por dos familias amigas de los Kennedy.

Pushinka y sus cachorros
Pushinka siguió formando parte de la familia Kennedy hasta su muerte. Todavía hay descendientes suyos en algún lugar de los EEUU. Para muchos historiadores, gestos de cortesía como el regalo de Pushinka contribuyeron a suavizar las relaciones entre Kennedy y Kruschev, lo que sería vital a la hora de resolver situaciones problemáticas como la Crisis de los Misiles de 1962.

domingo, 23 de febrero de 2020

Billy Brooks

William L. Brooks (1832?-1874)

En una época como el Salvaje Oeste, en la que la línea que separaba ambos lados de la ley era, cuando menos, difusa, no era raro encontrar personajes que la cruzaban sin demasiados remordimientos. Personajes que vivían empuñando un arma y que pasaban de imponer la ley a transgredirla sin pensárselo dos veces. Gente como Billy Brooks.

William L. Brooks nació en Ohio, en torno al año 1832. Muy joven se marchó en busca de fortuna al Oeste, donde comenzó ganándose la vida como cazador de búfalos. Se le dio tan bien esta ocupación que acabó recibiendo el apodo de "Búffalo Bill", aunque nunca alcanzó la fama de los "otros" Búffalo Bill, como el célebre explorador y empresario circense William F. Cody o el cazador y explorador William E. Mathewson.

Con una bien ganada fama de hábil con las armas, sobre 1870 empezó a trabajar como conductor de diligencias para la Southwestern Stage Company en una ruta entre Wichita (Kansas) y Fort Gill (Oklahoma), que luego se ampliaría hasta Newton (Kansas). Newton era un pequeño enclave que había crecido de manera muy rápida después de la llegada del ferrocarril en 1871, convirtiéndose en un punto estratégico en cuya estación se embarcaban grandes hatos de ganado procedente de Texas. Esta prosperidad atrajo a un gran número de vaqueros, jugadores, prostitutas y gente de similar ralea. La ciudad se convirtió en un lugar problemático en el que abundaban los tiroteos y que llegó a ser llamada "la ciudad más perversa del Oeste". Y de este salvaje lugar aceptó Brooks ser marshal en 1872, con un salario de 75 $ mensuales, demostrando ser un hombre estricto y resuelto a la hora de hacer cumplir la ley. Una de sus acciones más recordadas tuvo lugar en junio de ese año, cuando expulsó de la ciudad a un grupo de vaqueros texanos que habían estado causando problemas en un local de la ciudad. Pese a haber recibido tres balazos, en la clavícula y los brazos, Brooks los persiguió durante varios kilómetros antes de regresar a Newton a curar sus heridas.

Newton (Kansas)
Poco después de este suceso, Brooks renunció a su cargo en Newton y se marchó a otra ciudad con fama de problemática, Dodge City (Kansas), donde a principios de 1873 volvió a ser nombrado agente de la ley. En menos de un año había devuelto la paz a la ciudad y había expulsado a la mayor parte de los indeseables; pero muchos le atribuían una excesiva facilidad a la hora de tirar del revólver. Cuentan que en su primer mes en el cargo se vio envuelto en 15 tiroteos, y que en una ocasión se enfrentó a cuatro hermanos, que habían llegado a Dodge City buscando venganza después de que Brooks hubiese matado a un quinto hermano, y acabó con los cuatro. Las autoridades locales comenzaron a cuestionar las circunstancias en las que varios hombres habían sido abatidos por Brooks, incluido un hombre al que había disparado tras una discusión causada por una bailarina. Así que Brooks renunció a su cargo y se fue de la ciudad.

Según cuentan, su siguiente parada fue Butte (Montana), donde una vez más trató de ser elegido marshal; pero la mala fama de sus tiempos de Dodge City le perseguía, y fue derrotado por otro candidato ilustre: Morgan Earp, el hermano menor del legendario Wyatt Earp y uno de los participantes en el mítico duelo del OK Corral. Brooks no se tomó demasiado bien su derrota; se encaró con Earp y ambos acabaron heridos de bala, Brooks en el estómago y Earp en un hombro.

Caldwell (c.1880)
Después de eso, Billy Brooks regresó a su trabajo de conductor de diligencias en la Southwestern a principios de 1874. Sin embargo, varios meses después, la compañía perdió su contrato para el transporte de correo a manos de una compañía rival, y Brooks perdió su empleo. Pero ya había demostrado que no era un hombre que se tomara bien las derrotas. Apenas unas semanas más tarde, Brooks y dos compinches, L. B. Hasbrouck y Charlie Smith, fueron arrestados acusados del robo de un importante número de caballos y mulas propiedad de la empresa rival de la Southwestern, supuestamente con la intención de dañar a la compañía para que perdiera el contrato del correo y conseguir recuperar su empleo. Los tres fueron encarcelados en espera de juicio cerca de la ciudad de Caldwell (Kansas), pero dicho juicio no llegaría a producirse. Los cuatreros no contaban con demasiadas simpatías en el Salvaje Oeste, y la noche del 29 de junio de 1874 una turba de ciudadanos enfurecidos asaltó la cárcel, se llevó a los tres detenidos y, pese a sus súplicas pidiendo un juicio justo, los ahorcaron en un árbol.

domingo, 16 de febrero de 2020

Estructuras vestigiales

A lo  largo de la evolución, hasta llegar al punto en el que nos encontramos, el cuerpo humano ha ido perdiendo órganos y estructuras que dejaron de ser útiles. No obstante, algunos de estos rasgos no han desaparecido aún completamente; conservamos en nuestra anatomía vestigios de antiguos caracteres que han perdido su función o conservan una utilidad mínima.


Coxis


La parte final de la columna vertebral, justo debajo del sacro, es el último resto que conservamos de lo que una vez fue nuestra cola. De hecho, los embriones humanos todavía desarrollan una cola, que luego es reabsorbida, en torno a la cuarta semana de desarrollo.

Músculo palmar largo


Este músculo del antebrazo era importante cuando nuestros antepasados todavía llevaban una vida arborícola; una musculatura fuerte en los brazos era vital para poder agarrarse con firmeza a las ramas. Ahora se ha reducido a un haz de fibras sin función (es habitual que sirva como fuente de tejidos para injertos) que incluso ya no aparece en aproximadamente un 14% de la población. Otros músculos en vías de desaparición son el piramidal (abdomen), el elevador de la clavícula, el plantar (pierna) o el dorsoepitrochlearis (espalda).

Apéndice


Sobre este órgano conectado a la porción final del intestino grueso hay cierta controversia. Mientras muchos lo ven como un órgano vestigial que en su día estaba relacionado con la digestión de la celulosa, en una época en la que nuestros antepasados tenían una alimentación básicamente herbívora, otros defienden que sigue siendo un órgano activo y que presenta algún tipo de función relacionada con el sistema inmune o con la conservación de la flora bacteriana del intestino.

Muelas del juicio


Los terceros molares suelen aparecer a edades avanzadas (14-25 años) y son una herencia de nuestros antepasados herbívoros, que necesitaban mandíbulas más grandes para masticar mejor la materia vegetal de la que se alimentaban.

Tubérculo de Darwin


Un engrosamiento cartilaginoso del borde de la oreja, vestigio de la oreja en punta común de muchos mamíferos. Solía ser de ayuda para mover la oreja en la dirección del sonido; ahora, gracias a nuestros cuellos flexibles, ya no lo necesitamos.

Plica semilunaris


Este pliegue de tejido en el borde interior del ojo es el último resto que conservamos de la membrana nictitante, un tercer párpado translúcido y horizontal, que está presente en aves, peces y reptiles, y solo en unos pocos mamíferos como el camello o la foca. El único primate que conserva una membrana nictitante completa y funcional es el poto de Calabar (Arctocebus calabarensis).



No solo hay rasgos vestigiales físicos; también existen reflejos y comportamientos que se conservan a pesar de que ya no cumplen la función que los originó.

Piloerección


La vulgarmente conocida como piel de gallina, la contracción involuntaria de los músculos erectores del pelo, tenía en su origen dos funciones: atrapar una capa de aire para mejorar el aislamiento térmico del cuerpo y aumentar el tamaño aparente como medida de disuasión para depredadores.

Reflejos temporales de los recién nacidos

Algunos comportamientos reflejos de los recién nacidos, como el reflejo de prensión palmar (cerrar la mano cuando la presiona algún objeto), el reflejo de brazos en cruz (cuando el bebé oye algún sonido fuerte o cambia bruscamente de posición, abre los brazos y luego los cierra sobre su pecho) o el reflejo de succión (el bebé comienza a succionar cuando se le acerca algún objeto a la boca) son comportamientos instintivos que suelen desaparecer antes de cumplirse el primer año de vida.

domingo, 9 de febrero de 2020

Los crímenes de Hinterkaifeck

Hinterkaifeck

Hinterkaifeck era el nombre por el que era conocida una granja construida en torno a 1863 y situada en el estado alemán de Baviera, a unos 70 kilómetros al norte de Munich. No era su nombre oficial, sino el que usaban los lugareños para referirse a ella, fruto de unir el prefijo Hinter- (detrás) y el nombre de la población más cercana, la aldea de Kaifeck (si bien la granja no pertenecía a dicha aldea, sino a otra población cercana, Gröbern). Pese a su apariencia de tranquilidad, aquella granja sería el escenario de uno de los crímenes más horrendos de la historia criminal europea del siglo pasado, conocido como los asesinatos o la masacre de Hinterkaifeck.

A finales de marzo de 1922 vivían en la granja seis personas. El propietario de la granja, Andreas Gruber, de 63 años; su esposa Cäzilia (72); su hija Viktoria Gabriel, viuda, (35); los hijos de Viktoria, Cäzilia (7) y Josef (2); y la criada Maria Baumgartner (44). Andreas no era demasiado apreciado por sus vecinos, que lo consideraban una persona hosca y malhumorada, del que se decía que maltrataba  a su esposa y del que, además, era vox populi la relación incestuosa que mantenía con su hija Viktoria, que les había llevado incluso a ambos a ser condenados a penas de cárcel por un tribunal en 1917, después de que una criada los hubiera sorprendido manteniendo relaciones sexuales en el granero. Es más, algunos atribuían a Andreas la paternidad de su nieto Josef, por más que en la partida de nacimiento del pequeño figurase como padre Lorenz Schlittenbauer, un viudo vecino de los Gruber que había sido pretendiente de Viktoria.

El lugar que ocupaba Hinterkaifeck, en la actualidad
Por aquellas fechas la familia Gruber estaba inquieta por los extraños sucesos que se sucedían en la granja. Primero, la anterior criada, llamada Kreszenz Rieger, se había despedido unos meses antes, porque creía que la granja estaba embrujada, ya que afirmaba haber escuchado ruidos y voces extrañas en la casa y sus alrededores. Más tarde, unos días antes de la fecha del crimen, Andreas Gruber había comentado a algunos vecinos haber hallado unas huellas extrañas en la nieve de alguien que parecía haber salido del bosque cercano a la granja. Las huellas llegaban hasta la puerta principal de la granja y se detenían bruscamente, sin señales de que su autor hubiese entrado o hubiese vuelto sobre sus pasos. A partir de ese día se sucedieron los incidentes misteriosos en la granja: ruidos inexplicables en el ático (aunque cuando Andreas lo registró no halló nada sospechoso), un juego de llaves de la casa desaparecido, un periódico antiguo encontrado en el porche y que no pertenecía a nadie de la familia, marcas en la cerradura de la habitación donde Andreas guardaba sus herramientas que parecían hechas por alguien que hubiese tratado de forzarla...

La nueva criada, Maria Baumgartner, llegó a la granja el viernes 31 de marzo de 1922. La acompañaba su hermana, que se marchó poco después. Fue ella la última en ver con vida a los habitantes de la granja. Los vecinos de los Gruber se extrañaron al no ver a ninguno de ellos en todo el fin de semana. La pequeña Cäzilia faltó a la escuela el sábado, y volvió a ausentarse el lunes. Nadie de la familia acudió a la iglesia el domingo, algo sumamente raro, sobre todo en el caso de Viktoria, que formaba parte del coro. El lunes, el cartero se sorprendió al ver que la correspondencia del sábado seguía en el buzón. El martes 4, por la mañana, un mecánico llamado Albert Hofner acudió a la granja para reparar una máquina; estuvo más de cinco horas allí y no vio a nadie, ni escuchó ruido alguno aparte de los sonidos de los animales de la granja, y los ladridos del perro, encerrado en el granero. Después de que Hofner comentara a varias personas su extrañeza por el aparente abandono de Hinterkaifeck, tres vecinos se presentaron en la granja esa misma tarde para ver si había pasado algo. Cuando entraron en el granero, dieron con un horrendo espectáculo: los cuerpos de Andreas Gruber, su esposa Cäzilia, su hija Viktoria y su nieta Cäzilia, semiocultos bajo un montón de heno y una puerta vieja. En la casa se encontraron más tarde los cuerpos del pequeño Josef y la criada Maria, asesinados en sus camas.

De inmediato se desplazó a la zona un equipo de detectives del Departamento de policía de Munich, a las órdenes del inspector Georg Reingruber, para investigar el caso. Lamentablemente, cuando ellos llegaron al lugar les fue muy difícil encontrar indicios en la granja y sus alrededores, dada la gran cantidad de curiosos que habían pasado por allí. La autopsia de las víctimas reveló que todos habían muerto de la misma manera: golpeados violentamente en la cabeza con algún tipo de herramienta puntiaguda, que podía haber sido un pico o una alcotana. En un primer momento se creyó que el móvil del crimen había sido el robo; idea que se descartó cuando se halló en la granja una cantidad importante de dinero y varias joyas que el autor de la masacre no había tocado.


Interrogando a los vecinos, además, salió a la luz otro de los detalles sorprendentes del caso. Dado que nadie había visto a los habitantes de la granja después del día 31 y que varias de las víctimas llevaban ropa de cama, se dedujo que los asesinatos se habían cometido el día 31 por la noche; el autor de alguna manera había atraído una a una a sus víctimas al granero, para luego acabar en la casa con la criada y el pequeño Josef, cuyos cuerpos también habían aparecido cubiertos (el de la criada, con las sábanas de su cama, y el del niño, con una falda de su madre). Todos parecían haber muerto en el acto, salvo la pequeña Cäzilia, que aparentemente había sobrevivido algunas horas antes de morir. Pero varios vecinos, al ser interrogados, declararon haber visto luces en la granja y humo saliendo de la chimenea durante el fin de semana. Un hombre llamado Michael Plöckl había pasado junto a la granja la noche del sábado, y se había cruzado con un hombre que parecía venir de la granja, pero no cruzó ninguna palabra con él ni pudo ver su cara, ya que llevaba un farol con el que le había deslumbrado. Y el mecánico Hofner (al que no se sabe bien por qué, no se le tomó declaración hasta 1925) afirmó que cuando se fue de la granja la puerta del granero donde se hallaron los cuerpos estaba abierta y el perro atado fuera, mientras que los vecinos que descubrieron la masacre habían hallado la puerta cerrada y al perro en el interior del granero. Aparentemente, el asesino había permanecido varios días en la granja, se había preparado comida en la cocina, había dormido en una de las camas e incluso había dado de comer a los animales y ordeñado a las vacas. Y, por la declaración de Hofner, había permanecido en la granja hasta poco antes de que los crímenes fueran descubiertos.

Las investigaciones de Reingruber y sus agentes no llegaron a descubrir al culpable. Se interrogó a más de un centenar de personas, unos como testigos y otros como sospechosos, pero no se llegó a presentar cargos contra ninguno. Los cráneos de las víctimas fueron enviados a Munich para ser examinados (se dijo que la policía recurrió incluso a videntes en busca de pistas), y nunca regresarían; las víctimas fueron enterradas en el cementerio de Waidhofen el sábado 8 de abril, mientras que sus cráneos, tras ser analizados, permanecieron guardados en un juzgado de Augsburgo y se perderían durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. La granja de Hinterkaifeck fue demolida en 1923.

Lorenz Schlittenbauer (1874-1941)
El primer sospechoso que consideraron los agentes del caso fue Lorenz Schlittenbauer, el antiguo pretendiente de Viktoria y supuesto padre del pequeño Josef (aunque el propio Lorenz cambió en varias ocasiones su versión sobre esto, unas veces admitiendo la paternidad del niño y otras negándola). Era bien conocida su animadversión hacia Andreas Gruber pero, como él mismo se encargó de señalar, no tenía ningún motivo para cometer el crimen. Algunos comportamientos extraños despertaron las sospechas de la gente de la zona; había sido uno de los tres hombres que habían descubierto los cuerpos, y sus acompañantes contaron que había movido los cadáveres, que el perro de los Gruber se mostró especialmente agresivo hacia él, y que entró solo en la casa tras abrir la puerta principal con una llave. Durante años se rumoreó que conocía detalles muy concretos de los crímenes y que había sido visto varias veces visitando los restos de la granja demolida. No obstante, hasta su muerte (en 1941) Lorenz Schlittenbauer llevó a los tribunales (siempre de manera exitosa) a varias personas que se habían referido a él como "el asesino de Hinterkaifeck".

Otro nombre que se barajó como el posible asesino fue el de Karl Gabriel, el marido de Viktoria. Karl había sido dado por muerto durante la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial, cerca de la ciudad francesa de Arras, en diciembre de 1914, pero su cuerpo nunca se había identificado. En los pueblos cercanos a la granja empezó a correr el rumor de que quizá Gabriel no estaba realmente muerto; habría decidido regresar con su esposa tras varios años de ausencia, y al regresar y descubrir las relaciones de Viktoria con su padre y con otros hombres como Schlittenbauer, había sido presa de la ira y asesinado a su familia en un arrebato. Aunque Reingruber no creía en esta teoría, llegó a interrogar a varios ex-compañeros de armas de Gabriel, los cuales confirmaron haberle visto morir en combate.

A lo largo de la investigación surgieron otros nombres de sospechosos, como el de los hermanos Thaler (dos pequeños delincuentes de la zona); Joseph Bärtl, apodado "el panadero loco", natural de un pueblo cercano, que había huido en 1921 del hospital psiquiátrico en el que estaba recluido, y del que no volvió a saberse; los hermanos Anton y Karl Bichler y Georg Siegl (que habían trabajado como peones eventuales en la granja); o incluso la sospecha de que había sido un crimen vinculado a grupos políticos extremistas (aunque a Andreas Gruber no se le conocía adscripción política alguna). En el informe del caso también se incluyó el testimonio de un hombre llamado Joseph Betz, el cual afirmó que durante el invierno de 1919-20 había trabajado como peón en una granja donde había compartido cuarto con otro peón que se hacía llamar Peter Weber. El tal Weber le habló en varias ocasiones de Hinterkaifeck, un lugar que parecía conocer muy bien, hablándole incluso de la relación entre Andreas y su hija. Según Betz, Weber le había dicho que en la casa solía haber una gran suma de dinero, y le propuso ser su cómplice para asaltar la granja, asesinar a Gruber y robar el dinero de la familia. Al no estar Betz interesado, Weber no volvió a hablarle de ello. Por eso, cuando Betz supo de los asesinatos, sospechó que al final Weber había llevado a cabo su plan.

El caso de los crímenes de Hinterkaifeck se cerró oficialmente en 1955, tras tres décadas de investigaciones sin resultados concluyentes, aunque de vez en cuando se seguían añadiendo nuevos indicios o testimonios (el último interrogatorio relativo al caso se produjo en 1986). En 2007 los alumnos de la Academia de Policía de Fürstenfeldbruck revisaron el caso utilizando las técnicas modernas de investigación criminal. Su conclusión es que, dado el tiempo transcurrido, la ausencia de pruebas y la muerte de sospechosos y testigos, el caso es virtualmente imposible de resolver. No obstante, su investigación si señaló a uno de los sospechosos como el principal candidato, pero su nombre no se hizo público por respeto a sus familiares aún vivos.


Una última teoría sobre Hinterkaifeck fue expuesta hace relativamente poco. En 2017 se publicó el libro The Man from the Train (El hombre del tren), obra de un escritor especializado en historia del béisbol llamado Bill James y su hija, Rachel McCarthy James. En el libro, los James reconstruyen minuciosamente y con abundante documentación una serie de crímenes ocurridos en Estados Unidos y Canadá entre 1898 y 1912. Aunque en su época aquellos crímenes fueron investigados como casos aislados, Bill James y su hija afirman que en realidad fueron cometidos por una sola persona, un asesino en serie al que identifican con Paul Mueller, un inmigrante alemán sospechoso en uno de los casos, y que trabajaba como leñador itinerante, al que atribuyen entre 59 y 94 víctimas. Todos los crímenes presentan numerosos rasgos comunes entre ellos y, sorprendentemente, también con los crímenes de Hinterkaifeck: familias enteras asesinadas en granjas aisladas, muertos a golpes con una herramienta, los cuerpos movidos tras el asesinato y cubiertos con ropas o mantas, la ausencia de robo, las sospechas de que el asesino podía haber pasado algún tiempo escondido en las granjas o sus cercanías antes de cometer los crímenes, y la presencia entre las víctimas de niñas preadolescentes (la atracción sexual hacia ellas se apuntaba como el móvil de los crímenes). Los James hacen referencia expresa a Hinterkaifeck en su libro, especulando con que quizá también hubieran sido obra de Mueller, dados los paralelismos con los crímenes en Norteamérica. Mueller desapareció sin dejar rastro después de que la policía y la prensa notaran las similitudes entre sus tres últimos crímenes, dos de ellos en Colorado Springs (Colorado) y otro en Kansas, y los James especulan con que quizá, al sentirse en peligro de ser descubierto, pudo haber regresado a su Alemania natal y allí volver, al menos en una ocasión, a dar rienda suelta a sus instintos criminales.

domingo, 2 de febrero de 2020

La Operación Vegetarian

Bacillus anthracis

En marzo de 1916, poco después de que en plena Primera Guerra Mundial los alemanes emplearan por primera vez cloro gaseoso como arma, el gobierno británico creó cerca de la localidad de Porton (a unos 120 kilómetros al suroeste de Londres) el complejo de Porton Down: unas instalaciones científicas de alto secreto destinadas a la investigación con armas químicas. La investigación continuó después del final de la guerra, y en 1940, ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, se creó una nueva sección, denominada Departamento de Biología de Porton (BDP), dedicada a la investigación con armas biológicas como el ántrax o la toxina botulínica, y dirigida por el microbiólogo Paul Fildes. Fue precisamente este departamento el que, poco después de su creación, recibió un encargo urgente y de alto secreto procedente del primer ministro Winston Churchill: desarrollar un método para emplear el ántrax como arma contra Alemania.


El Bacillus anthracis (del griego anthrakis, "carbón") es una bacteria Gram positiva responsable de la enfermedad del carbunco, caracterizada por la aparición de manchas negras en la piel. Dependiendo de la vía de infección, se habla de carbunco cutáneo (con una mortalidad del 20% si no es tratada), digestivo (60%) o pulmonar (95%). La viabilidad de emplear esta enfermedad como arma biológica era la idea que Churchill encargó al BDP.

Los científicos de Porton Down desarrollaron un plan al que se denominó Operación Vegetarian (Vegetariano): pretendían contaminar con ántrax una amplia zona de pastos en el norte de Alemania, donde se alimentaban los principales rebaños de ganado del país. Los efectos habrían sido devastadores: millones de animales habrían enfermado, provocando una grave crisis alimentaria en el país; además, según creían los británicos, muchos alemanes, temerosos de la enfermedad, habrían dejado de consumir carne (de ahí el nombre de "Operación Vegetariano"), agravando los efectos de la escasez. Un número indeterminado de personas, mayoritariamente civiles, también enfermarían al entrar en contacto con las esporas de ántrax o con los animales enfermos, causando cientos o miles de muertes. Además, dado que las esporas de ántrax pueden sobrevivir hasta un siglo en el suelo, las zonas contaminadas quedarían inhabitables durante décadas.

Como vía de dispersión de la enfermedad, los biólogos del BDP imaginaron un ingenioso sistema: inocular el ántrax en el interior de pequeños "pastelitos" hechos de semilla de lino, un complemento alimenticio habitual para el ganado. Una empresa londinense especializada en fabricar jaboncitos de tocador fue contratada para cortar el material en porciones individuales de unos dos centímetros de diámetro y poco más de veinte gramos de peso. Un grupo de mujeres, trabajadoras de una fábrica de jabón, fueron contratadas y llevadas a las instalaciones de Porton Down para inyectar las esporas en cada uno de los pastelitos. Dichas esporas fueron suministradas por el Ministerio de Agricultura, en uno de cuyos laboratorios fueron cultivadas.

Instalaciones de Porton Down
Pero antes de entrar en la fase definitiva de la operación era necesario probar la eficacia de las esporas de ántrax. Las pruebas se llevaron a cabo en la isla de Gruinard, una isla deshabitada de apenas dos kilómetros cuadrados, situada en la bahía del mismo nombre, en el noroeste de la costa escocesa. La isla fue incautada a sus propietarios por el gobierno británico y entre 1942 y 1943 se llevaron a cabo en ella varios experimentos sobre la dispersión y efectividad de las esporas. En uno de esos experimentos se llevó a la isla un rebaño de 60 ovejas para luego hacer explotar cerca de ellas una bomba cargada de ántrax. El experimento fue un éxito; el rebaño entero murió en apenas unos días, pero luego para deshacerse de los cadáveres los encargados del experimento se limitaron a arrojarlos al fondo de una hondonada y volar la ladera sobre ellos, creyendo que así quedarían enterradas. No obstante, uno de los cadáveres quedó a la intemperie y fue arrastrado al mar, llegando a la costa, donde un perro devoró parte de ella. El perro enfermó y murió, pero primero contagió la enfermedad a siete vacas, dos caballos, tres gatos y otras 50 ovejas, todos los cuales terminaron muriendo. El gobierno británico se dio prisa en compensar generosamente a los propietarios de los animales para acallar los rumores, pero sin aclarar la verdadera naturaleza de la enfermedad que había acabado con ellos, algo que no se sabría hasta la década de 1980.

En la primavera de 1944 los científicos de Porton Down tenían ya preparadas cinco millones de unidades de los pastelitos contaminados. Todo estaba dispuesto para cuando se diera la luz verde para la operación. Habían previsto utilizar una docena de bombarderos de la RAF especialmente preparados para la misión, cada uno de los cuales lanzaría unos 4000 pasteles en rondas de 400 unidades cada dos minutos, en unos 20 minutos que duraría cada bombardeo. Con esto suponían que sería más que suficiente para contaminar la mayor parte de los pastos del norte de Alemania, y aún tendrían en reserva material más que suficiente para posteriores ataques a otras zonas ganaderas.

Churchill era plenamente consciente de las gravísimas consecuencias que tendría un ataque de este tipo. Por eso marcó una línea roja muy clara: la Operación Vegetarian no se llevaría a término a menos que los alemanes atacaran primero a los ingleses con armas químicas o biológicas. Finalmente, esta operación nunca se acabó de culminar. Por un lado, porque el ataque previo de los alemanes nunca se produjo. Por otro, porque para cuando todos los preparativos de la operación estuvieron listos, el curso de la guerra ya había cambiado. La derrota alemana en el frente oriental y la entrada de los Estados Unidos en la guerra hicieron que la derrota de Alemania fuera solo una cuestión de tiempo y alejaron la necesidad de tomar una medida tan drástica. Los cinco millones de pasteles envenenados fueron incinerados en Porton Down poco después del final de la guerra.

Quedaba pendiente, sin embargo, el asunto de la isla de Gruinard, todavía contaminada con ántrax. La intención del gobierno británico era descontaminarla para luego devolverla a sus antiguos propietarios, pero resultó bastante más complicado de lo que esperaban. Los intentos de limpieza fracasaron, y los británicos acabaron por decidir que la descontaminación completa de la isla sería demasiada cara y compleja de acometer, así que se limitaron a expropiar la isla, con el compromiso de devolverla a sus dueños o a sus herederos cuando volviera a ser "apta para ser habitada por personas y animales", y declararon el lugar en cuarentena, prohibiendo el acceso a quien no estuviera autorizado. Durante más de treinta años, salvo los científicos de Porton Down, que acudían cada cierto tiempo a tomar muestras de suelo que confirmaban que la contaminación por ántrax continuaba, nadie pudo visitar la isla de Gruinard.


Así hasta que a principios de la década de 1980 hizo su aparición un grupo que se hacía llamar Dark Harvest Commando of the Scottish Citizen Army (algo así como "Comando Cosecha Oscura del Ejército Ciudadano Escocés"). Este grupo, cuyos miembros no llegaron a ser identificados, comenzó una activa campaña para que el gobierno británico eliminara de una vez el ántrax de la isla. La campaña empezó con una serie de comunicados enviados a distintos medios de comunicación, pero, en vista del escaso éxito, el grupo decidió tomar medidas más contundentes, y anunció que varios de sus miembros habían accedido a la isla con la ayuda de habitantes de la zona, y habían retirado varias decenas de kilos de tierra contaminada. Un contenedor con parte de esta tierra fue hallado poco después cerca de las instalaciones de Porton Down, y otro contenedor similar apareció abandonado en la ciudad de Blackpool, donde el Partido Conservador, entonces en el poder, celebraba una convención. Ante el revuelo que se formó, el gobierno finalmente decidió solventar el problema de una vez por todas; en 1986 se retiraron varias toneladas de tierra de las zonas más contaminadas y posteriormente 280 toneladas de formaldehído diluído en agua marina fueron esparcidas por la isla. Después de que un rebaño de ovejas llevado a la isla no mostrara signos de enfermedad tras varios meses, y de que los nuevos análisis no hallaran rastro de las esporas, la isla fue declarada oficialmente segura en 1990, y posteriormente retornó a manos de sus antiguos propietarios por un precio simbólico de 500 libras. De todas formas, el Ministerio de Defensa británico aún dispone de un fondo de emergencia para compensar económicamente a posibles víctimas de ántrax que pudieran contagiarse en la isla.

domingo, 19 de enero de 2020

Los disturbios de los sombreros de paja


Los sombreros de paja empezaron a popularizarse entre los norteamericanos durante el siglo XIX. Más frescos y ligeros que los sombreros normales de fieltro o seda, en un principio su uso se limitó a actividades lúdicas en zonas rurales, sobre todo en época veraniega; llevarlos en la ciudad era visto como algo inadecuado o poco elegante. Con el tiempo, el uso de sombreros de paja acabó siendo aceptado también en las ciudades, e incluso numerosos trabajadores acostumbraban a llevarlos durante sus jornadas laborales, pero con una limitación: existía la norma no escrita de que a partir del 15 de septiembre (una fecha totalmente arbitraria) ya no era apropiado lucirlos; cualquiera que se atreviera a llevar uno de estos sombreros después de esa fecha, se arriesgaba a ser víctima de burlas, o a que su sombrero le fuera arrebatado por algún conocido. Tampoco era infrecuente que grupos de jóvenes se dedicaran a arrebatar sus sombreros y pisotearlos a quienes encontraban por a calle luciéndolos después del día 15, hasta el punto de que era habitual que los periódicos publicaran avisos conforme se aproximaba esa fecha para recordar a sus lectores la conveniencia de cambiar de sombrero.

En ocasiones algunos de estos chicos se dedicaran a "cazar" sombreros antes del día 15, lo que obligaba a intervenir a las fuerzas del orden. Nada comparable, sin embargo, a lo que ocurrió en Nueva York en 1922. El 13 de septiembre de ese año, dos días antes de la fecha límite no oficial para el uso de sombreros de paja, un grupo de jóvenes decidió empezar antes de tiempo con la tradición, y comenzó a arrebatar sus sombreros a varios trabajadores de las fábricas del área de Mulberry Bend, en Manhattan. Lo que empezó como una travesura alcanzó cotas mayores cuando pretendieron hacer lo mismo con algunos trabajadores de los muelles, los cuales no estaban dispuestos a permitirlo. El enfrentamiento desembocó en una monumental pelea que llegó a interrumpir el tráfico en el Puente de Manhattan y obligó a intervenir a la policía, que arrestó a varios de los participantes.


Pero la cosa no quedó ahí. Esa misma noche numerosos grupos de jóvenes, muchos de ellos adolescentes, salieron a las calles armados con largos palos, algunos con clavos en su extremo, decididos a arrebatarles sus sombreros a quienes se cruzasen en su camino. Los que se resistían a perder sus sombreros eran a menudo apaleados (hubo numerosos ingresos hospitalarios por esa causa) y no respetaban ni siquiera a los policías, varios de los cuales también fueron víctimas de las bandas callejeras.

Los incidentes se prolongaron durante ocho días, y diversas fuentes hablan de miles de jóvenes involucrados en los disturbios. Hubo un gran número de arrestos, aunque muchos de los apresados no tenían ni 15 años y en vez de ser llevados ante un juez recibieron como castigo una buena azotaina a manos de sus padres o de la propia policía. Los que acabaron ante un juez recibirían pequeñas multas económicas o condenas simbólicas de cárcel (la pena más grave impuesta fue de tres días de prisión). Quienes se beneficiaron de verdad con los que posteriormente serían conocidos como Straw Hat Riots (Los disturbios de los sombreros de paja) fueron los vendedores de sombreros, que hicieron grandes ventas y abrieron hasta tarde.


En los años siguientes se repitieron incidentes parecidos en torno a las mismas fechas, pero sin llegar nunca a los extremos de 1922. Incluso en 1924 se informó de una persona muerta en una pelea provocada por un sombrero. La costumbre se fue abandonando poco a poco, en parte por gestos como el del presidente Calvin Coolidge, quien en 1925 apareció en público con un sombrero de paja después del 15 de septiembre. También porque esta clase de sombreros no tardaron en pasar de moda, sustituidos por otros tipos de sombrero como el Panamá o el fedora, más elegantes.

domingo, 12 de enero de 2020

Ejecutado por contar un chiste

Joseph Müller (1894-1944)


Nacido en el pueblo de Salmünster, en el estado alemán de Hesse, en 1894, Joseph Müller era el menor de los siete hijos de un profesor y músico religioso llamado Damien Müller y su esposa Augusta. Participó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, donde resultó herido de gravedad, pero una vez licenciado quiso tomar un rumbo completamente diferente en su vida, y decidió ordenarse sacerdote, igual que dos de sus hermanos varones. Estudió teología en la Universidad de Münster y posteriormente entró en el seminario de Hildesheim junto a su hermano Oskar. Ambos serían ordenados sacerdotes en 1922.

Su primer destino fue como capellán en Duderstadt (Baja Sajonia). Posteriormente, iría ejerciendo su sacerdocio en varias pequeñas localidades, la mayoría en la Baja Sajonia, como Gehrden, Wolfenbüttel, Süpplingen o Heiningen, antes de ser destinado a Groß Düngen en agosto de 1943 debido a sus problemas de salud.

A pesar de su frágil físico, Joseph Müller era un hombre enérgico y un persuasivo orador. Se sentía especialmente cómodo trabajando como guía espiritual de jóvenes de origen humilde. Después de la llegada de Hitler al poder en 1933 nunca escondió su visión crítica del nazismo y desde su posición trató en lo posible de alejar a sus feligreses de su influencia, evitando en varias ocasiones que jóvenes de su parroquia se afiliasen a las Juventudes Hitlerianas, lo que le provocó algunos desencuentros con las autoridades y que la Gestapo observara con atención sus actividades.

No obstante, lo que finalmente provocó su tropiezo definitivo con los nazis fue algo aparentemente tan poco significativo como el haber contado en público un chiste sobre Hitler. El chiste, que no era nuevo ni original, pues ya hacía tiempo que circulaba por Alemania, decía así:

Un soldado moribundo pide en su lecho de muerte que le traigan una foto de Hitler y otra de Göring. Cuando una enfermera se las trae, pide que le pongan una a cada lado de su cama. Una vez hecho, el soldado exclama ¡Por fin, ahora puedo morir como Jesucristo! (con un criminal a cada lado).

Miembros locales del Partido Nazi denunciaron a Müller a las autoridades. El 6 de septiembre de 1943 Müller fue arrestado e interrogado bajo los cargos de haber insultado al Führer y a Göring al compararlos con dos ladrones, aunque más tarde sería puesto en libertad.

Desgraciadamente para Müller, algunos no olvidaron aquella acusación y el 15 de mayo de 1944 volvió a ser arrestado por la insistencia de los mismos que le habían denunciado por primera vez. Esta vez, el sacerdote no tendría tanta suerte y su caso acabó yendo a parar al tristemente célebre Volksgerichtshof, presidido por el siniestro Roland Freisler.

Roland Freisler (1893-1945)
El Volksgerichtshof o Tribunal del Pueblo fue un tribunal especial, creado en 1934 por orden directa de Adolf Hitler, con el objetivo de juzgar una serie de "crímenes políticos" agrupados en la categoría de Wehrkraftzersetzung (Desintegración de la Capacidad Defensiva), donde se incluían la traición al Tercer Reich, el derrotismo, la dejadez en el trabajo, el contrabando en el mercado negro, y que en general se dedicó a reprimir todo atisbo de crítica interna y oposición al gobierno nazi. De los varios presidentes que tuvo el tribunal,el más famoso de todos fue el perverso y despiadado Roland Freisler. Freisler, un nazi fanático hasta las últimas consecuencias, actuaba como juez y acusador, distinguiéndose por su ferocidad y su costumbre de insultar e humillar públicamente a los acusados en sus juicios. Era tanta la saña que exhibía en su tribunal, que incluso muchos jerarcas nazis mostraban su rechazo hacia su figura. Se estima que el 90% de los casos que llevó acabaron en condenas a muerte, siendo responsable de unas 2600 ejecuciones durante los dos años y medio que presidió el Volksgerichtshof. Entre las personas condenadas a muerte por Freisler hay nombres célebres como los miembros del grupo antinazi "La Rosa Blanca" (entre ellos los hermanos Hans y Sophie Scholl), los implicados en el atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944 o el político Erwin Planck, hijo del físico Max Planck.

Ante este siniestro personaje fue conducido Joseph Müller para responder por su "crimen". Pese a que fue interrogado varias veces y muy posiblemente también lo torturaron, se negó a revelar quién le había contado el chiste. Como era de esperar, Freisler convirtió en el juicio, celebrado el 28 de julio de 1944, en un espectáculo con el único fin de humillar públicamente a Müller, llegando a contar chistes y a lanzar furibundos ataques contra el catolicismo, el Papa y otras autoridades religiosas. Finalmente, tras decir de Müller que "se había introducido como un gusano en la médula del pueblo alemán y corrompido su capacidad defensiva", lo condenó a la pena capital.

Joseph Müller fue guillotinado en la cárcel de Brandenburg-Görden el 11 de septiembre de 1944. La crueldad de Freisler llegó hasta el punto de que envió a la familia de Müller la factura de su ejecución. Los restos del sacerdote fueron incinerados y siguiendo sus deseos sus cenizas recibirían sepultura en noviembre de 1945 en el cementerio de la que había sido su última parroquia, Groß Düngen, donde todos los años desde entonces se hace sonar la campana de la iglesia en el aniversario de su muerte. En 2016 la diócesis de Hildesheim abrió una causa de martirio sobre Müller, concediéndole el título de "Siervo de Dios", primer paso para un candidato a venerable, luego a beato y finalmente a santo. En la actualidad llevan su nombre varias calles y edificios en ciudades donde ejerció como Hildesheim o Bad Salzdetfurth.

sábado, 4 de enero de 2020

Pequeñas historias (XX)

La cantante británica Vera Lynn, que alcanzó gran popularidad durante la Segunda Guerra Mundial y en las décadas posteriores, publicó en 2017 un álbum para celebrar su centésimo cumpleaños. Eso la convirtió no sólo en la artista más veterana en grabar un disco, sino también en la primera centenaria en tener un disco en las listas de éxitos (llegó al número 3 en Gran Bretaña).
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Según un estudio, hay cuatro tipos de borrachos: el Hemingway, cuya personalidad no cambia bajo los efectos del alcohol; el Mary Poppins, que se convierte en una persona más agradable y divertida; el Profesor Chiflado, que se vuelve más social y extrovertido; y el Mister Hyde, al que la bebida lo vuelve más hostil y agresivo.
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En 1982, la familia Almeida, de Río de Janeiro (Brasil) perdió a su tortuga Manuela durante unas reformas en su casa, creyendo que se habría escapado al haber dejado alguien la puerta abierta. En 2013, mientras limpiaban una habitación llena de trastos viejos en la que casi nunca entraba nadie, encontraron a Manuela, que se las había arreglado para sobrevivir durante tres décadas en soledad. Se cree que durante ese tiempo se alimentó de termitas y otros insectos.
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En los años 20 era corriente que los ingenieros recién contratados por la General Electric sufrieran la novatada de que les encargaran el diseño de una bombilla esmerilada, algo que por aquel entonces se creía imposible. Hasta que en 1925 fue contratado Marvin Pipkin, que sin saber que se trataba de una broma se puso manos a la obra... y lo consiguió.
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El llamado "Punto Nemo", situado en las coordenadas 48°52.6′S 123°23.6′O, en mitad del Pacífico Sur, es el punto oceánico más alejado de tierra firme de todo el planeta. Las masas de tierra más cercanas son la isla Ducie (en el archipiélago de las Pitcairn) al norte, el islote de Moto Nui (en el archipiélago de Pascua) al este y la isla Maher (en la Antártida) al Sur, todas ellas a más de 2600 kilómetros de distancia. Esto hace que, durante parte del día, los humanos más cercanos a dicho punto sean los astronautas de la Estación Espacial Internacional.
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El hecho de ser el país más interior del mundo (la costa más cercana queda a más de 600 kilómetros de sus fronteras) no impide que Mongolia tenga su propia Marina. Esta consta únicamente de un buque, el remolcador Sukhbaatar III, con base en el lago Khövsgöl, la mayor masa de agua del país. Su tripulación está formada por siete personas, de las cuales, según un documental de 2011, solo una sabía nadar. Además, al tratarse de un servicio parcialmente privatizado, el Sukhbaatar III y su tripulación también se dedican al transporte de personas y mercancías a través del lago.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------El coronel Robert Gould Shaw (1837-1863) fue el comandante del primer regimiento del ejército de la Unión (el 54º de Massachusetts) formado íntegramente por soldados de raza negra. Tras la muerte de Shaw durante el asalto a Fort Wagner (julio de 1863) el general confederado Johnson Hagood devolvió los cadáveres de los oficiales blancos del regimiento caídos en la batalla, pero hizo enterrar a Shaw en una fosa común con los soldados negros, como un gesto insultante hacia él por haber aceptado el mando de tropas de color. El ejército de la Unión quiso más tarde recuperar sus restos, pero su padre Frank Shaw escribió una carta en la que decía: "No quisiéramos que su cuerpo fuera retirado de donde yace, rodeado de sus valientes y leales soldados. No podemos imaginar un lugar más sagrado que aquel en el que descansa, entre sus valientes y devotos seguidores, ni desearle una mejor compañía". Finalmente, los cuerpos de la fosa, incluido el de Shaw, fueron exhumados y vueltos a enterrar, en tumbas marcadas como "Desconocido", en el Cementerio Nacional de Beaufort (Carolina del Sur).
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El 9 de septiembre de 2010, una explosión en un gasoducto en San Bruno (California) destruyó medio centenar de casas y mató a 8 personas. La investigación oficial demostraría que la empresa propietaria del gasoducto, Pacific Gas & Electric, había desviado fondos destinados a las reparaciones y el mantenimiento de la línea para pagar bonus y primas a sus directivos. La empresa sería condenada a pagar miles de millones de dólares en indemnizaciones y multas.

miércoles, 1 de enero de 2020

Si la Primera Guerra Mundial hubiese sido una pelea de bar

Alemania, Austria e Italia están de pie en mitad de un bar cuando Serbia tropieza con Austria y derrama su cerveza.

Austria le exige a Serbia que le compre un traje nuevo porque sus pantalones ahora tienen manchas de cerveza.

Alemania apoya la petición de Austria.

El Reino Unido pide que todos se calmen un poquito.

Serbia afirma que no tiene dinero para comprarle a Austria un traje nuevo, pero que pagará la limpieza de sus pantalones.

Rusia y Serbia se quedan mirando a Austria.

Austria le pregunta a Serbia qué está mirando.

Rusia le dice a Austria que deje en paz a su hermano pequeño.

Austria le responde que qué ejército la va a obligar.

Alemania le dice al Reino Unido que Francia la ha estado mirando, y que eso es suficiente motivo para que no intervenga.

El Reino Unido le responde a Alemania que Francia puede mirar a quien le de la gana, que Reino Unido la está mirando también, y pregunta qué va a hacer Alemania para impedirlo.

Alemania le dice a Rusia que deje de mirar a Austria, o si no se lo va a impedir por las malas.

El Reino Unido y Francia preguntan a Alemania por qué está mirando a Bélgica.

Turquía y Alemania se van a un rincón y empiezan a cuchichear. Cuando vuelven, Turquía hace como que no mira a nadie.

Alemania se arremanga, mira a Francia y le da un puñetazo a Bélgica.

Francia y el Reino Unido golpean a Alemania. Austria golpea a Rusia. Alemania golpea a Francia y el Reino Unido con una mano y a Rusia con la otra.

Rusia le pega un puñetazo a Austria, pero no le da y casi se cae. Japón declara desde una esquina que está de parte del Reino Unido, pero no se mueve de donde está. Italia sorprende a todos pegándole un puñetazo a Austria.

Australia le pega a Turquía y Turquía le devuelve el golpe. No hay malos rollos entre ellos, porque el Reino Unido obligó a Australia a que lo hiciera.

A Francia la tiran por una ventana, pero se pone en pie y vuelve a la pelea. A Rusia también la tiran por una ventana, queda inconsciente, sufre daños cerebrales y se despierta con una personalidad completamente diferente.

Italia le lanza un puñetazo a Austria, pero falla, aunque Austria se cae de todas maneras. Italia corre por toda la habitación con los puños en alto, presumiendo y celebrándolo.

Estados Unidos espera a que Alemania esté a punto de caer a causa de su pelea con Francia y el Reino Unido, y entonces interviene en la pelea y le pega con una silla. Luego hace como que ha ganado la pelea él solo.

Al final todas las sillas del local están rotas y el gran espejo de detrás de la barra está hecho pedazos. Estados Unidos, Francia y el Reino Unido acuerdan que, como Alemania dio el primer puñetazo, es todo culpa suya. Mientras Alemania está inconsciente, le registran los bolsillos, le roban la cartera y con el dinero pagan una ronda para todos sus amigos.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Especial Día de los Inocentes: Richard Branson en la cárcel



El empresario multimillonario Richard Branson, dueño del conglomerado de empresas Virgin Group, es también un gran bromista y un entusiasta del April Fool's Day. Algunas de sus bromas se han hecho célebres, como cuando hizo fabricar un globo de aire caliente con la forma de una nave espacial y lo hizo sobrevolar Londres con un  enano disfrazado de ET en su interior, o como cuando anunció el traslado de la sede de su compañía a la ciudad de Branson (Missouri). Suelen ser bromas inofensivas y bien preparadas, aunque con una de ellas le acabó saliendo el tiro por la culata y le llevó a pasar un (breve) tiempo en una celda.

Sucedió en la década de los 90 y la víctima elegida era Ken Berry, uno de sus más estrechos colaboradores desde hacía años. Branson invitó a Berry y a su novia a cenar la noche del 31 de marzo en un exclusivo restaurante de su propiedad. El plan de Branson era distraerlos mientras varios hombres que había contratado entraban en casa de Berry y se llevaban sus muebles y demás posesiones hasta dejar el apartamento vacío. Entonces, cuando Berry llegase, aparecerían un par de actores disfrazados de policías que se dedicarían a interrogarlo y tomarle las huellas dactilares, como si fuera sospechoso del robo, hasta que al final aparecería el mismo Branson para aclarar que todo era una broma.

No obstante el plan no salió como esperaba. Branson tuvo que ausentarse de la mesa para atender una llamada de teléfono relacionada con sus negocios. La llamada se alargó más de lo previsto y cuando el millonario regresó a la mesa se encontró con que Berry y su novia se habían ido, dejándole una nota de agradecimiento por la cena. Sin saber muy bien qué hacer, Branson se fue a su casa, donde su mujer le comunicó que Berry había llamado para contarles que alguien había robado en su apartamento y preguntarles si su novia podía pasar la noche en su casa, ya que le daba miedo quedarse. Branson llamó entonces a Berry para aclarar que todo había sido una broma. Para entonces Berry ya había llamado a la policía y presentado una denuncia, así que le dijo a Branson que iba a hablar con los agentes para arreglarlo todo.

Lo que Branson no esperaba es que algo más tarde, cuando estaba a punto de irse a la cama, dos agentes se presentaran en su casa y se lo llevaran arrestado, vestido con su pijama y su bata, a la comisaría de Harrow Road, pese a sus protestas. Allí, sin más explicación, lo metieron en una celda. Para hacer su situación si cabe más preocupante, al poco Branson comenzó a oir golpes en la celda de al lado, donde aparentemente alguien estaba recibiendo una paliza, a la vez que se escuchaba una voz lastimera que pedía que no le pegaran más porque no había hecho nada.

Tras pasar toda la noche y parte de la mañana en la celda,Branson fue escoltado por dos agentes que le anunciaron que iban a presentar contra él más de una docena de cargos criminales, incluyendo denuncia falsa y malgastar dinero público. Un confundido Branson fue llevado entonces al exterior de la comisaría... donde le esperaban Berry junto a varios de los trabajadores de Virgin y varios policías, para gritarle "April Fools!".

Según le explicó luego Berry, tras recibir la llamada de su jefe había pedido a los agentes de policía que se olvidaran del caso. Pero los agentes, algo molestos, se mostraron dispuestos a presentar cargos contra Branson, así que Berry llegó a un acuerdo con ellos: a cambio de no acusar a Branson de ningún delito, lo meterían durante unas horas en una celda como escarmiento. La supuesta paliza en la celda contigua había sido un montaje preparado por algunos agentes como extra para la broma.

A Branson, lejos de enfadarlo, todo el asunto le hizo muchísima gracia. Incluso lo menciona en sus memorias como ejemplo de la cultura empresarial de su compañía, que permite a sus empleados expresarse libremente y tomar la iniciativa en beneficio de la empresa.