Verba volant, scripta manent

domingo, 30 de julio de 2023

Los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo

Este es el aspecto que podrían haber tenido los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo

En 1979 un geólogo llamado Li Changqing que buscaba yacimientos petrolíferos en la región autónoma china de Guangxi halló en una cueva cercana al pueblo de De'e una serie de restos que incluían fósiles humanos y animales, carbón vegetal y arcilla carbonizada. Aquellos restos fueron enviados a la ciudad de Kunming para su estudio, conde se concluyó que los fósiles humanos pertenecían a un único individuo que fue denominado LL-1.

Diez años más tarde, en la vecina provincia de Yunnan, aparecían nuevos restos durante las excavaciones en una cueva cercana a la ciudad de Mengzi, una cueva llamada en chino Maludong (Cueva del Ciervo Rojo), debido a los numerosos restos de este animal hallados en ella (se supone que este animal era una de las bases de la dieta de aquellos individuos). En esta ocasión se trataba de los restos de al menos tres individuos diferentes pero, como había ocurrido con los de LL-1, no se hizo un estudio profundo sobre ellos.

Algunos de los restos de LL-1

Estos restos no llamaron la atención hasta casi dos décadas después. En 2008 un equipo internacional dirigido por el australiano Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, y el chino Ji Xueping, del Instituto de Arqueología de Yunnan, comenzó un proyecto para examinar y datar fósiles humanos hallados en Extremo Oriente, tratando así de llenar los numerosos vacíos existentes en el registro evolutivo humano en Asia. Fue entonces cuando estos hallazgos fueron por primera vez estudiados a fondo. Fueron limpiados, preparados (algunos de los restos del LL-1 ni siquiera habían sido extraídos de la roca sedimentaria donde estaban incrustados) y examinados a fondo. Y se concluyó que, dadas sus muchas similitudes, tanto el LL-1 como los hombres del Ciervo Rojo pertenecían a la misma población.

Lo primero que llamó la atención de los investigadores fue la peculiar mezcla de caracteres modernos y arcaicos que presentaban aquellos individuos. Junto a características típicas de los hombres modernos, aquellos individuos presentaban otras propias de especies mucho más antiguas como el Homo erectus o el Homo habilis: cráneos gruesos, arcos superciliares prominentes, cara plana, nariz ancha, mandíbula sin barbilla, grandes molares y fémures estrechos y largos. La sorpresa llegó cuando los restos fueron sometidos a una datación radiométrica por uranio-torio: a los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo se les atribuyó una antigüedad de entre 17000 y 13000 años solamente, mientras que LL-1 era incluso más moderno, situándolo en torno a 11500 años. 

Ahora bien, una de las hipótesis que se habían propuesto sobre el origen de aquellos individuos era que se trataba de una especie nueva y desconocida hasta entonces. Pero, de acuerdo con la línea evolutiva aceptada, el Homo sapiens es la única especie del género Homo en el planeta desde hace, al menos, 28000 años, cuando desaparecieron los últimos neandertales. Si se confirmaba que los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo eran una nueva especie, habría sido un descubrimiento fabuloso: una especie humana nueva que habría sobrevivido hasta una época extraordinariamente reciente, hasta la última edad de hielo. Sin embargo, Curnoe y Xieping nunca se mostraron demasiado partidarios de esta hipótesis. Dado que aquellas características primitivas siguen apareciendo (aunque con escasa frecuencia) entre los humanos modernos, su opinión era que podía tratarse de los descendientes de una migración temprana y desconocida de hombres modernos desde África, distinta a la que dio origen a los actuales habitantes de Asia, y que no habría dejado contribución alguna al patrimonio genético actual.

La Cueva del Ciervo Rojo

Otra de las teorías propuestas fue la de que aquella población era el resultado del cruce entre humanos modernos y alguna otra especie arcaica nativa, como los denisovanos. Eso explicaría aquella peculiar mezcolanza de caracteres modernos y antiguos. Se hicieron nuevas excavaciones en las cuevas donde se habían hallado los especímenes, pero solo se encontraron pequeños fragmentos pertenecientes con toda probabilidad a los individuos ya encontrados, sin que aportaran mucha información a lo que ya se sabía. En cualquier caso, todas las teorías coincidían en atribuir al aislamiento la explicación de la inusual persistencia de aquellos individuos: la orografía de la región donde fueron hallados, con altas montañas y valles profundos, había actuado como una barrera natural manteniéndolos incomunicados con el resto de poblaciones humanas. En cualquier caso, en aquellos años la tecnología de análisis de ADN no estaba lo suficientemente avanzada como para poder obtener muestras útiles de aquellos fósiles.

No fue hasta hace muy poco tiempo que se dispuso de una tecnología lo suficientemente sensible como para aislar y analizar ADN de los restos de los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo. Los resultados del análisis, realizado por la Academia de Ciencias de China, fueron publicados en julio de 2022, y resultan, como mínimo, sorprendentes: ni sapiens arcaicos, ni una nueva especie, ni híbridos. Aquella población estaba formada por humanos modernos en todos los sentidos, emparentados genéticamente con los actuales habitantes de Extremo Oriente y, en menor medida, con los nativos americanos. Las características primitivas y poco corrientes que presentaban eran, sencillamente, fruto de la variabilidad genética que se da en las poblaciones actuales de cualquier parte del mundo. El aislamiento, eso si, había jugado un papel importante. La endogamia y la baja variabilidad genética habían convertido en corrientes caracteres que, en otras poblaciones humanas, son mucho más esporádicos e infrecuentes.

Uno de los cráneos hallados en Maludong

La identificación de los restos de esta población constituye una nueva pieza en el inmenso rompecabezas que supone reconstruir el mapa de las migraciones que dieron lugar a las actuales poblaciones humanas a lo largo y ancho del planeta. El equipo chino encargado de analizar su ADN espera seguir contribuyendo a este propósito analizando nuevas muestras de fósiles hallados en distintas regiones de Asia.

domingo, 23 de julio de 2023

Lola Montez

Elizabeth Rosanna Gilbert, "Lola Montez" (1821-1861)


La vida de la que sería una de las mujeres más fascinantes del siglo XIX comenzó el 17 de febrero de 1821. Ese día vino al mundo en el pequeño pueblo irlandés de Grange una niña llamada Elizabeth Rosanna Gilbert, hija de un militar inglés llamado Edward Gilbert y su joven esposa, Elizabeth Oliver, hija de un parlamentario irlandés, de tan solo 15 años. Con solo dos años, toda la familia se muda a la India, donde había sido destinado el regimiento de Gilbert, quien moriría al poco de llegar a causa del cólera. Su viuda se volvería a casar poco después con un teniente llamado Patrick Craigie.

Ante el comportamiento rebelde e ingobernable de la pequeña Elizabeth, sus preocupados padres decidieron enviarla de vuelta a Gran Bretaña. Vivió durante un tiempo con el padre de Craigie en Montrose (Escocia), y cuando este ya no pudo más con ella, la enviaron cuando tenía diez años a un internado cerca de Sunderland, dirigido por la hermana mayor de su padrastro y el marido de esta. Allí impresionó vivamente a los profesores de la escuela: por su belleza y elegancia... y por su indómito temperamento. Solo estuvo allí durante un año, antes de ser enviada a una nueva escuela en Bath, en el sur de Inglaterra.

Cuando tenía 16 años su madre trató de casarla con un oficial amigo de su padrastro, viudo y septuagenario. La joven no solo rechaza el compromiso, sino que poco después se fuga con un joven y apuesto teniente llamado Thomas James. Su matrimonio se rompería cinco años después, en Calcuta, donde él estaba destinado, tras lo cual Elizabeth inicia una nueva carrera como bailarina exótica, utilizando un seudónimo.

En 1843 regresa a Gran Bretaña, presentándose como Lola Montez, bailarina española, con gran éxito; aunque lo que se dice bailar, bailaba poco: su éxito se debe sobre todo a su belleza, su sensualidad y su exotismo. Tras sus primeras actuaciones alguien la reconoce como la esposa del teniente James, y estalla el escándalo. Escapando de las críticas y los rumores, Lola se marcha al continente, donde viaja por distintos países con bastante éxito, como bailarina y como cortesana, vendiendo sus favores a hombres adinerados. Más tarde se instala en París durante algún tiempo. Mantiene un romance con el compositor austríaco Franz Liszt y también (probablemente) con el escritor Alejandro Dumas. Pero, tras la muerte de su amante el periodista Alexandre Dujarrier en un duelo, abandona París y vuelve a viajar con su espectáculo por Europa.

En 1846 llega a Munich, capital de Baviera; pero después de una sola actuación, el propietario del teatro en el que actúa la despide, juzgando su espectáculo demasiado provocador. Lola muestra una vez mas su temperamento volcánico y acude nada menos que al rey de Baviera, Luis I, para quejarse por el trato recibido. Luis era un sesentón de carácter tranquilo y apacible, casado desde hacía casi cuarenta años y padre de nueve hijos; pero cuando aquella espectacular belleza morena se presentó frente a él perdió completamente la cabeza. Según cuentan, el rey, obnubilado, solo acertó a preguntarle si su belleza era fruto de la naturaleza o del arte, ante lo cual ella, sin decir palabra, respondió abriéndose el vestido y mostrando al rey sus pechos desnudos. Lola salió de aquella entrevista convertida en la amante del rey y con un lucrativo contrato con el Teatro de la Ópera muniqués.

Ludwig Karl August von Pfalz-Birkenfeld-Zweibrücken, Luis I de Baviera (1786-1868)

Lola Montez no tarda en ganarse la antipatía del pueblo bávaro, por su comportamiento altivo y arrogante, por sus estallidos de furia (dicen que solía llevar consigo una fusta con la que golpeaba a quien osaba llevarle la contraria) y sobre todo por su cada vez mayor injerencia en los asuntos del gobierno. Aprovechando la debilidad de Luis ante sus encantos, Lola se dedica a influir en la política bávara favoreciendo determinadas medidas pro-liberales, e incluso induciendo al rey a tomar decisiones muy criticadas, tales como cerrar la Universidad de Munich, cuyos estudiantes habían protagonizado numerosas protestas, o cesar al ministro de Interior, Karl von Abel, muy crítico con el papel de la bailarina en las decisiones del rey. La gota que colma el vaso es la decisión de Luis I de concederle la nacionalidad bávara a Lola y otorgarle el título nobiliario de condesa de Landsfeld, acompañado de una generosa pensión anual. En el país cunde el descontento y el desdén hacia un rey hasta entonces querido y apreciado por los suyos. Al final, la impopularidad y el rechazo que causan los manejos de su amante fuerzan a Luis a abdicar en su hijo mayor, Maximiliano II, y a marchar al exilio en Francia, donde permanecería hasta su muerte en Niza en 1868 (es curioso ver como ciertas situaciones se repiten en la Historia).

Ante esta situación, Lola abandona Baviera y se instala durante un tiempo en Suiza, esperando en vano que Luis se reúna con ella. Cuando esto no sucede, Lola viaja brevemente a Francia antes de regresar a Gran Bretaña a finales de 1848.

En Londres Lola conoce a un joven oficial de caballería llamado George Trafford Heald, que acaba de recibir una importante herencia. Lola y Heald se casan poco después; pero el acuerdo de divorcio entre ella y el teniente James establecía que ninguno de los dos podía volver a casarse mientras el otro siguiera con vida. Una tía de Heald, escandalizada por el matrimonio, los acusa de bigamia, así que los recién casados deciden abandonar Inglaterra, viviendo en Francia y España, hasta que dos años después la pareja rompe su relación y siguen caminos diferentes. En 1851 Lola decide buscar nuevos horizontes y cruza el Atlántico para instalarse en EEUU, mientras que su todavía marido moriría, supuestamente ahogado, en 1856.

Durante un par de años, Lola actúa con gran éxito en la Costa Este, antes de trasladarse en 1853 a California, atraída por la fiebre del oro. En San Francisco sus actuaciones vuelven a tener un gran éxito y Lola se casa (sin que haya constancia de que se hubiera divorciado antes de George Heald) con un periodista local llamado Patrick Hull, con el que se instala en Grass Valley, un pueblo minero en las estribaciones de Sierra Nevada. Su matrimonio se rompe pronto, pero Lola abre en la localidad un saloon lujosamente decorado que se hace muy popular. Permanecería dos años en Grass Valley, durante los cuales sería mentora y profesora de baile de una niña llamada Lotta Crabtree, que con los años se convertiría en una célebre actriz y comediante. 

Lola Montez fue una de las primeras mujeres en ser fotografiada fumando un cigarrillo (c. 1851)

En 1855 Lola Montez vuelve a los escenarios embarcándose en una nueva gira, esta vez por Australia, donde despierta numerosas polémicas por lo atrevido de su espectáculo y su fuerte carácter (en una ocasión ataca con un látigo al editor de un periódico que ha publicado una mala crítica sobre su actuación). Al año siguiente regresa a EEUU. Sus intentos de volver a actuar en los teatros norteamericanos no tienen éxito, así que se dedica a otras actividades como publicar un libro con sus secretos de belleza titulado precisamente El arte de la belleza (1858) o embarcarse en una serie de conferencias sobre moralidad escritas para ella por el escritor Charles Chauncey Burr.

A finales de 1859 se encuentra viviendo en Philadelphia, muy modestamente, para trasladarse poco después a Nueva York. En esta época su salud física y mental se deteriora notablemente debido a los efectos de la sífilis. Pasa sus últimos días viviendo de la caridad de algunos amigos, convertida prácticamente en una indigente, hasta que muere de neumonía en enero de 1861, a los 39 años de edad. Está enterrada en el cementerio de Green-Wood (Brooklyn) bajo una lápida con el nombre "Mrs. Eliza Gilbert".


Pese a su corta vida, Lola Montez dejó una profunda marca en la cultura popular. Ha aparecido como personaje en numerosas películas, novelas o series de televisión, y muchos la consideran una adelantada a su tiempo, una mujer libre e independiente que vivió como quiso y no como otros esperaban que lo hiciese.

domingo, 16 de julio de 2023

La desaparición de la Honjō Masamune

Masamune (c. 1264-1343)

Masamune Ozaki (c. 1264-1343), también llamado Gorō Nyūdō Masamune, ha pasado a la historia como el más grande de los espaderos de la historia de Japón. Aunque se desconocen muchos aspectos de su vida, se cree que trabajó en la provincia de Sagami (en lo que hoy es la prefectura de Kanagawa, en el centro de la isla de Honshu) y formó parte de la llamada Escuela Sōshū. Fue discípulo de Shintōgo Kunimitsu, uno de los fundadores del estilo Sōshū, que él llevó a su máxima perfección.

Hasta entonces, el principal defecto de las espadas japonesas era su fragilidad; no era raro que una espada se rompiera durante un combate. Para remediarlo, Masamune desarrolló una nueva técnica que utilizaba un acero más rico en carbono, con el que forjaba hojas de múltiples capas, que eran calentadas a altas temperaturas y luego enfriadas rápidamente. Las espadas de Masamune eran típicamente más anchas y con una curvatura más pronunciada, con un filo duro y resistente y un canto flexible, capaz de detener el golpe de un arma enemiga sin romperse. Además de por su excepcional calidad, sus espadas eran altamente valoradas por la belleza de los patrones que el forjado dejaba en las hojas. Casi nunca firmaba sus obras; solo se conocen unas pocas de sus espadas firmadas, y aún de estas se sabe que no todas las firmas son legítimas y que varias de ellas fueron añadidas más tarde para aumentar su valor. Su obra sería continuada a posteriori por discípulos suyos como Saemonzaburo, Saeki Norishige o su hijo Hikoshiro Sadamune, aunque su técnica acabaría perdiéndose en torno al siglo XVI.

Ishida Masamune (Museo Nacional de Tokyo)

Las espadas de Masamune eran tan apreciadas que a menudo tenían nombre propio (generalmente, el del propio Masamune con el de alguno de sus propietarios) y se convertían en valiosas herencias familiares o se vendían por grandes sumas de dinero. Una de estas espadas estaba en poder de un general llamado Umanosuke, que a las órdenes del daimyō Takeda Shinden se enfrentó a las tropas del poderoso daimyō Uesugi Kenshin el 10 de septiembre de 1561, en la llamada Cuarta Batalla de Kawanakajima. En plena batalla, Umanosuke atacó a Honjō Shigenaga, general de las tropas de Kenshin. La Masamune de Umanosuke partió en dos el casco de Shigenaga, pero este logró matar a su rival, quedándose con su espada como botín. A partir de entonces, la espada pasó a ser conocida como la Honjō Masamune.

Años más tarde, debido a sus problemas económicos, Shinenaga vendió la espada por la suma de trece Mai (monedas de oro) a Toyotomi Hidetsugu, un daimyō sobrino de Toyotomi Hideyoshi, uno de los hombres más poderosos de su época y considerado el unificador de Japón. Cuando Hidetsugu murió (ejecutado con toda su familia por orden de su tío), la espada pasó a manos de Hideyoshi, quien se la cedió brevemente a su aliado Shimazu Yoshihiro, para luego recuperarla. Cuando a su vez Hideyoshi murió, la espada pasó a manos de la familia Tokugawa, que acababa de acceder al cargo de Shōgun. Tokugawa Ieyasu, primer Shōgun del shōgunato Tokugawa, la legó a su hijo Tokugawa Yorinobu, y de este pasó a su sobrino nieto Tokugawa Ietsuna, cuarto shōgun Tokugawa. A partir de ese momento, la espada pasaría de shōgun a shōgun, convertida en uno de los símbolos del poder de los Tokugawa. Incluso después de la abolición oficial del shōgunato en enero de 1868, la familia Tokugawa siguió siendo una de las más ricas y poderosas de Japón. La Honjō Masamune, que seguía perteneciendo a la rama Kii de los Tokugawa, fue declarada en 1939 Kokuhō (Tesoro Nacional) de Japón.

Tokugawa Ieyasu (1543-1616)

Y así pasamos a 1945. Tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, el país queda bajo la ocupación de las fuerzas aliadas, dirigidas por el general norteamericano Douglas MacArthur. Una de las primeras disposiciones de MacArthur fue la de que los japoneses debían entregar todas sus armas, incluidas sus espadas. TODAS las espadas, sin hacer distinciones, tanto las más modernas, de escaso valor (durante la guerra los japoneses habían fabricado más de dos millones de espadas para repartirlas entre sus oficiales, como símbolo de orgullo nacional), como las antiguas, obras insustituibles de cientos de años de antigüedad. Muchas de esas espadas fueron destruidas, y otras muchas repartidas como trofeo de guerra entre los soldados aliados por orden directa de MacArthur. 

Tokugawa Iemasu (1884-1863)

Entre aquellos a los que se les ordenó entregar sus armas estaba el entonces jefe del clan Tokugawa, el kōshaku (príncipe) Tokugawa Iemasa, un distinguido político, miembro de la Cámara de los Pares. Iemasa pudo haber escondido sus espadas, como habían hecho otras familias aristocráticas, pero consideró que debía dar ejemplo, y en diciembre de 1945 entregó quince espadas, todas ellas ejemplares únicos de inmenso valor histórico y artístico, entre ellas la Honjō Masamune, en una comisaría del distrito tokyota de Mejiro. Es la última vez que se tiene noticia de la espada. Poco después el general MacArthur rectificaba sus órdenes sobre las espadas, autorizando la conservación de aquellas que tuvieran valor histórico. Un buen número de ellas fue salvado de su destrucción (un solo experto del Museo Nacional de Tokyo logró rescatar más de cinco mil espadas de valor histórico), paliando algo el terrible daño contra el patrimonio cultural de Japón. Pero la Honjō Masamune no estaba entre ellas. Según los registros de la comisaría, aquellas espadas habían sido entregadas a un sargento del Séptimo de Caballería llamado "Coldy Bimore". Sin embargo, aunque es cierto que el Séptimo de Caballería estuvo destinado en el área de Mejiro, no había ningún "Coldy Bimore" entre sus miembros, con lo que aquella pista parecía un callejón sin salida.

No fue hasta décadas más tarde, tras minuciosas investigaciones, que se dedujo que, con toda probabilidad, aquel "Coldy Bimore" era en realidad Cole D. B. Moore (evidentemente, el funcionario japonés responsable se había limitado a registrar el nombre según su pronunciación), un soldado originario de Wilcox County (Georgia). No era un sargento, sino un técnico de nivel T4 (a los que se les llamaba "sargentos" porque lucían insignias similares) adscrito a la Foreign Liquidation Commission for AFWESPAC (Comisión de Liquidaciones Extranjeras de las Fuerzas Armadas-Pacífico Oriental). El soldado Moore había sido licenciado en abril de 1946 y regresado a su hogar, pero poco más se pudo averiguar. Para cuando se le identificó, Moore ya había muerto y los registros de su servicio en el ejército habían desaparecido en un incendio sucedido en 1973 en los archivos del Centro Nacional de Registros de Personal de las Fuerzas Armadas norteamericanas. 

No hay manera de saber qué hizo Moore (si realmente había sido él) con la Honjō Masamune. Si la destruyó, la vendió o (como sospechan algunos) se la llevó como recuerdo de vuelta a EEUU. La familia de Moore se han negado a responder a cualquier clase de pregunta relacionada con su servicio durante la Segunda Guerra Mundial y a colaborar con las distintas investigaciones sobre el paradero de la espada.

Oshigata

No existen imágenes conocidas de la  Honjō Masamune. La única manera de identificarla sería mediante su hamon, una línea irregular a lo largo de la hoja, fruto del proceso de enfriado del filo, y que es característico de cada espada. El oshigata (una copia del hamon en papel) de esta espada se mantendría oculto para evitar intentos de falsificación.

sábado, 8 de julio de 2023

Pequeñas historias (XXXIII)

Moby Dick, la inmortal novela de Herman Melville, se publicó originalmente con el título mucho más corriente de The Whale (La ballena). Después de que la primera edición tuviera unas ventas más bien escasas, sus editores sugirieron a Melville que introdujera algunos cambios; entre ellos, un nuevo título más atractivo. El escritor decidió entonces darle un nombre a la ballena protagonista, y eligió el de Moby Dick mezclando, por un lado, el de Mocha Dick, un famoso cachalote albino que durante décadas había provocado el terror entre los balleneros del Pacífico Sur; y por otro, el de su amigo Richard Tobias "Toby" Greene, antiguo compañero de tripulación a bordo del ballenero Acushnet.

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En julio de 2014, los usuarios de la página web 4chan lanzaron lo que ellos llamaron "Operación Shell Shock" para identificar a dos adolescentes que habían colgado en Internet un video en el que torturaban y mataban a una tortuga de Florida (Gopherus polyphemus), una especie protegida. Comparando las imágenes del lugar donde había sido grabado el video con imágenes de Google Street View, en cuestión de horas lograron encontrar el lugar, y a partir de ahí consiguieron identificar a las dos jóvenes, haciendo públicos sus nombres, el instituto en el que estudiaban e incluso sus números de teléfono y redes sociales. Posteriormente ambas serían acusadas de crueldad animal y de dañar una especie protegida.

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El olor de la lluvia o de tierra mojada, llamado petricor, se debe a una molécula llamada geosmina, producida por bacterias del género Streptomyces. El olfato humano es extremadamente sensible a este olor; lo percibimos a partir de concentraciones de apenas cinco partes por trillón. Como comparación, los tiburones pueden oler la sangre a partir de concentraciones de una parte por millón.

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La primera vez que se utilizó la marca "Made in [país]" fue en 1887 en el Reino Unido, como parte de una campaña que denunciaba la importación masiva de productos extranjeros (principalmente alemanes) y animaba a los ciudadanos a consumir productos británicos. La campaña tuvo el efecto contrario al deseado, ya que los consumidores comenzaron a adquirir preferentemente productos alemanes, que tenían fama de ser más baratos y duraderos.

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El 24 de diciembre de 1871, el vapor América se hundía en el Río de la Plata, a 25 millas de la costa uruguaya, a causa de un incendio, falleciendo 141 personas. Entre los supervivientes estaba el armador uruguayo de origen vasco Ramón Artagaveytia, el cual sin embargo quedó profundamente afectado por el naufragio, donde murieron dos de sus sobrinos, sufriendo pesadillas el resto de su vida. En 1912, estando en Europa, escribió a su sobrino Enrique anunciándole su regreso a América a bordo de uno de los barcos más modernos del mundo, "un barco de verdad", mostrándose especialmente complacido con el telégrafo, que les permitiría pedir ayuda en caso de apuro, algo que el América no había podido hacer. "Por fin voy a poder viajar y sobre todo dormir tranquilo", le decía. ¿El nombre de aquel barco? El Titanic.

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Tras dejar la política, el ex-presidente norteamericano John Tyler (1790-1862) fue nombrado a modo de broma por sus vecinos "Supervisor de Caminos", un cargo menor y de escasa importancia. Tyler, sin embargo, se tomó tan en serio su cometido que sus vecinos acabaron pidiéndole que lo dejara.

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Mary Whiton Calkins (1863-1930) fue una de las psicólogas más brillantes de  la historia de Estados Unidos. Estudió psicología en la universidad de Harvard como "estudiante especial" (las mujeres no eran aceptadas como estudiantes oficiales), e incluso realizó un seminario de posgrado en psicología filosófica. En 1895 defendió con brillantez su tesis doctoral ante un tribunal del que formaban parte eminentes psicólogos como Hugo Münsterberg, William James y Josiah Royce (James llegó a decir que el examen de doctorado de Calkins había sido el más brillante jamás visto en Harvard). Pero, a pesar de cumplir de sobra todos los requisitos de educación, exámenes e investigación para recibir un doctorado, Harvard rechazó su petición por ser mujer. Calkins llegó a ser considerada uno de los mejores psicólogos de EEUU y fue presidenta de la Asociación Estadounidense de Psicología y de la Asociación Filosófica Americana, pero Harvard siguió rechazando concederle el doctorado siempre que se lo solicitó, a pesar de contar con el apoyo de destacados psicólogos y profesores de otras universidades, incluso de manera póstuma. Harvard no concedería doctorados a mujeres hasta 1963.

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En 1901 se publicó en Islandia Makt Myrkranna (Los poderes de la oscuridad), que afirmaba ser la traducción al islandés de la novela Drácula de Bram Stoker. El escritor y editor Valdimar Ásmundsson figuraba como autor de la traducción. No fue hasta 2014 que un estudioso se dio cuenta de que en lugar de una traducción literal Makt Myrkranna era en realidad una versión que difería notablemente del libro de Stoker tal y como lo conocemos. Hay ciertas discrepancias pero muchos expertos consideran que Ásmundsson, en lugar de trabajar con la versión definitiva del libro, tradujo una versión inacabada, o bien se basó en un libro homónimo publicado dos años antes en Suecia, que pese a ser presentado como una traducción era en realidad una reescritura de Drácula publicada a espaldas de Stoker.

lunes, 3 de julio de 2023

Un fallo para la historia

 

Yasuke (2021)

Si sois aficionados al cine de acción japonés, ya sea de animación o con personajes reales, seguramente habréis visto con anterioridad alguna escena similar a la que abre este post: en una lucha con espadas, uno de los contendientes hiere a un rival, que deja escapar un desmesurado y antinatural chorro de sangre. Y curiosamente, este recurso, originario del cine japonés pero cuyo uso se ha extendido a otras cinematografías, tiene su fuente en un error sucedido en un rodaje hace más de sesenta años.

En los años 60 del pasado siglo Akira Kurosawa ya era considerado uno de los directores más prestigiosos del cine japonés. Poseedor de una ya extensa filmografía que abarcaba distintos géneros, habían sido sus películas jidaigeki (dramas de época), especialmente las protagonizadas por samurais, las que le habían valido el éxito popular y el reconocimiento de la crítica internacional. Películas como Rashomon (1950), León de Oro en el Festival de Venecia, o Los siete samurais (1954), siguen siendo consideradas hoy en día como obras fundamentales en la historia del cine y tuvieron una profunda influencia en el cine posterior.

En 1961 Kurosawa estrenó otra de sus obras maestras, Yojimbo, la historia de un samurai errante con un peculiar sentido de la justicia, que llega a un pueblo controlado por dos clanes que luchan entre sí por hacerse con el poder. La película fue un gran éxito de crítica y público, e impactó a cineastas como el italiano Sergio Leone, el cual no solo se inspiró en el protagonista para crear a su personaje El Hombre Sin Nombre, al que daría vida Clint Eastwood, sino que en 1964 estrenó Por un puñado de dólares, una versión libre de Yojimbo. De hecho, el parecido entre ambos filmes es tan notorio, que los productores de la película japonesa demandaron a Leone por plagio (el italiano siempre habló de "homenaje" al filme de Kurosawa). Al final, los tribunales fallaron en favor de los japoneses y Leone, además de cederles los derechos de distribución del filme en Japón, Taiwán y Corea del Sur, tuvo que entregarles el 15% de los beneficios de su filme. Y Kurosawa le envió al director italiano una célebre carta en la que le decía: "He visto tu película. Es una muy buena película. Desafortunadamente, es mi película".

El éxito de Yojimbo propició que al año siguiente se rodara una secuela, protagonizada por el mismo personaje (de nuevo interpretado por el actor Toshiro Mifune) y titulada Sanjuro. En la escena culminante de la película, un funcionario corrupto llamado Muroto Hanbei (al que da vida Tatsuya Nakadai), cuyos planes han sido desbaratados por el samurai, lo desafía a un duelo para restaurar su honor. Sanjuro, aunque en un principio trata de disuadir a Hanbei, acaba aceptando. El duelo en si es breve: aunque Hanbei logra empuñar su espada, la rapidez y habilidad de Sanjuro no tienen rival y su espada atraviesa el pecho de su rival como un relámpago. Teóricamente así debía de ser la escena: Sanjuro hiere a Hanbei, quien, sangrando por su herida, se desploma con cara de incredulidad sin decir ni una sola palabra. Sin embargo, a la hora de rodarla ocurrió esto:

El dispositivo de efectos especiales que Tatsuya Nakadai llevaba en el pecho, un pequeño tubo que debía liberar en el momento adecuado una pequeña cantidad de sirope de chocolate diluido en agua con gas (una receta habitual para la sangre falsa en películas rodadas en blanco y negro), falló de manera estrepitosa. En lugar de verter la cantidad prevista, el tubo estalló liberando de golpe toda la sangre falsa en un auténtico geiser. Hay que reconocerle a Nakadai su profesionalidad: a pesar de la sorpresa, y de que el estallido del dispositivo le causó una pequeña herida en el pecho, siguió en su papel y terminó la escena como estaba previsto.

¿Que pasó luego? A Kurosawa le gustó aquel efecto del torrente de sangre. Consideró que daba mayor dramatismo a la escena y destacaba aún más la fuerza y la habilidad de Sanjuro. Y decidió no repetir la escena y dejarla como estaba. 

Kill Bill: Vol. 1

Sanjuro se convirtió en la película japonesa más taquillera de 1962. A su éxito comercial se unió el unánime aplauso por parte de la crítica. A muchos directores que la vieron también les impresionó la escena de la muerte de Hanbei y empezaron a incluir escenas similares en sus películas, hasta que se convirtió en un recurso habitual del cine japonés. Más tarde, con el boom de las películas de artes marciales de los años 70, muchas películas de otros países también empezaron a usarla. Incluso Quentin Tarantino, gran admirador del cine oriental, la ha incluido como homenaje en algunos de sus filmes como Kill Bill.

domingo, 25 de junio de 2023

Curiosidades (con fotografías)

 El 16 de mayo de 2020, la Luna, Venus y Júpiter formaron esta peculiar conjunción astronómica.




Shi Yousan (1891-1940) fue un militar chino que sirvió a las órdenes y luego traicionó a Feng Yuxiang (líder del Guominjun o Ejército Popular Nacional); Chiang Kai-shek (líder del Koumintang o Partido Nacionalista Chino); Wang Jingwei (presidente de la República de China); Chang Hsueh-liang (señor de Manchuria); el Partido Comunista Chino; y el Imperio japonés, por este orden.



La víbora de cola de araña (Pseudocerastes urarachnoides) es una especie de serpiente venenosa endémica del oeste de Irán que emplea su cola, cuyo extremo parece una araña, para atraer a sus presas, principalmente pájaros.



En 1818 el gobierno norteamericano comenzó la construcción de un fuerte al norte del lago Champlain, en el estado de Nueva York, para protegerse de una posible invasión procedente de la Canadá británica, como ya había sucedido durante la Guerra de Independencia y la guerra anglo-norteamericana de 1812. Después de dos años de trabajo y más de 275000 $ de la época gastados, los responsables de las obras se dieron cuenta de que debido a un error en el deslinde habían construido el fuerte en territorio canadiense. Las obras fueron abandonadas y, aunque el fuerte no llegó a tener un nombre oficial, acabó siendo conocido como Fort Blunder (Fuerte Torpeza o Fuerte Pifia). En 1842 el Tratado Webster-Ashburton modificó las fronteras en la zona con lo que los restos del fuerte pasaron a estar en territorio estadounidense. Los norteamericanos construyeron entonces un nuevo fuerte sobre los restos del antiguo, que estuvo en servicio entre 1844 y 1926 con el nombre de Fort Montgomery, cuyos restos pasaron a ser considerados Lugar Histórico en 1977.



Los tatuajes que lucía Robert De Niro en El cabo del miedo (1991) eran reales, aunque temporales. Lo hizo así porque en la escena final, rodada en el agua, los tatuajes falsos se habrían borrado. 


El menú de los prisioneros de la prisión de Alcatraz (1946). El director de la prisión defendía la teoría de que la mala alimentación hacía a los presos más propensos a la violencia y los motines, así que Alcatraz tenía fama de tener la mejor comida del sistema penitenciario norteamericano. Los guardias y el personal de la cárcel comían la misma comida que los presos.


El luchador francés de origen ruso Maurice Tillet (1903-1954) fue una de las principales inspiraciones para los creadores del célebre ogro de animación Shrek. Tillet, al igual que Shrek, tenía un aspecto físico peculiar (debido a la acromegalia, una actividad anómala de la glándula pituitaria generalmente causada por un tumor benigno), pero era una persona encantadora, amigable y cordial. Además, era un hombre de gran talento: licenciado en Derecho, sirvió como mecánico en un submarino de la Armada francesa durante años, hablaba catorce idiomas y era un extraordinario jugador de ajedrez.



Las "ventanas de brujas" son un elemento arquitectónico casi exclusivo del estado norteamericano de Vermont. Se trata de ventanas colocadas entre dos líneas de techo adyacentes con una inclinación de unos 45º. Su nombre proviene de una vieja leyenda que dice que las brujas no pueden volar con sus escobas a través de una ventana inclinada. También se las llama "ventanas de ataúd" porque otra leyenda dice que se usaban para sacar ataúdes de los pisos superiores sin tener que utilizar las escaleras, que solían ser estrechas y poco prácticas. En realidad, su origen probablemente se deba a un intento por optimizar el espacio existente entre los dos tejados.



La primera mujer que consiguió un doctorado en informática en los Estados Unidos fue una monja católica, la hermana Mary Kenneth Keller (1913-1985), en 1965. Fue una pionera que contribuyó a desarrollar el lenguaje de programación BASIC y dirigió durante veinte años el Departamento de Ciencias Informáticas de la Universidad de Clark (Iowa).



"Herminus ha pagado su cuota de entrada y es ahora miembro de la sagrada sociedad de boxeo devota a Hércules". Fragmento del conocido como Papiro 1178, datado en el siglo II d. C. y conservado en la Biblioteca Británica. El documento es un reconocimiento del ingreso de un luchador llamado Herminus, alias Morus, de la ciudad egipcia de Hermópolis, en un gremio de boxeadores.



En el Lago del Cráter (Oregón) existe un tronco (probablemente de alguna especie del género Tsuga) de unos nueve metros de largo, que flota verticalmente y es conocido como Old Man of the Lake (El viejo del lago). Las referencias más antiguas a él datan de 1896, aunque probablemente lleve en el lago desde mucho antes. En 1938 se monitorizó su deriva, y se descubrió que en solo tres meses se había desplazado casi un centenar de kilómetros por el lago. En 1988 se decidió amarrarlo a la costa para evitar que pusiera en peligro a las embarcaciones que navegan por el lago; casi de inmediato, el tiempo empeoró de manera inesperada, sucediéndose varias tormentas e incluso una inusual nevada en pleno agosto. Cuando el tronco volvió a ser liberado, el tiempo mejoró instantáneamente.



En 2003 un hombre llamado Juan Catalan fue arrestado por la policía de Los Angeles acusado del asesinato de una adolescente de 16 años. Catalan permaneció seis meses encarcelado hasta que su abogado encontró metraje inédito de un episodio de la serie El show de Larry David que demostraba que en el momento del crimen Catalan estaba en el Dodger Stadium viendo un partido de béisbol que enfrentaba a Los Angeles Dodgers con los Atlanta Braves.

domingo, 18 de junio de 2023

La envenenadora de Valencia

Pilar Prades Santamaría (1928-1959)

Se llamaba Pilar Prades Santamaría y había nacido en 1928 en la localidad castellonense de Bejís, en el seno de una humildísima familia sin apenas recursos. Con apenas doce años dejó su hogar para buscar trabajo como criada en Valencia. Analfabeta, poco agraciada físicamente y de carácter adusto y frío, le costaba ganarse la confianza de sus amas, por lo que cambiaba de casa con cierta frecuencia, llegando a servir en tres hogares diferentes en un solo año.

En 1954, con 26 años, entra a trabajar en casa del matrimonio formado por Enrique Vilanova Iranzo y Adela Pascual Camps, dueños de una charcutería en la calle Sagunto. Pilar se ocupa de las tareas de la casa y echa una mano en la tienda cuando hay mucho trabajo. Es algo que le gusta de verdad: atender a las clientas, charlar con ellas... Pronto comienza a fantasear sobre como sería tener su propia tienda. Y de ahí pasa a pensar que si la señora Adela muriese, ella podría casarse con don Enrique y así convertirse en la ama...

En marzo de 1955 la señora Adela, que hasta entonces y salvo por unos cólicos hepáticos había gozado de excelente salud, comienza a sentirse enferma: vómitos, mareos, debilidad muscular. El médico al que acude está perplejo; no acierta a adivinar la causa de su enfermedad y le acaba diagnosticando una gripe, pero ningún remedio parece hacer mejorar su estado. Tras varias semanas sin mejoría, en mayo el médico anuncia que va a consultar con otros colegas suyos para ver si alguno conoce algún caso parecido. Justo entonces la salud de la señora Adela sufre un súbito empeoramiento, falleciendo el 19 de mayo de 1955. El médico, todavía confuso por el repentino desenlace, hace constar como causa de la muerte una pancreatitis hemorrágica.

Pilar no acude al entierro de doña Adela. Tras mucho insistir, convence a don Enrique de que es importante mantener la tienda abierta incluso ese día, y se queda para atenderla. Cuando don Enrique regresa del cementerio, se encuentra a una Pilar sonriente, dando órdenes como si fuera la dueña, y vestida con uno de los delantales de encaje de doña Adela. Todo aquello le resulta profundamente desagradable, y no tarda en despedir a Pilar. Poco después vendería la tienda y se marcharía de Valencia, a empezar una nueva vida en otra parte.

Pilar ha visto frustradas sus expectativas y ha perdido su trabajo, pero la mano de obra para el servicio no abunda y no tarda en encontrar nuevo acomodo, gracias a su amiga Aurelia, a la que ha conocido en El Farol, una sala de baile a la que Pilar acude con la esperanza (nunca cumplida) de encontrar novio. Aurelia Sanz Herranz, natural de Guadalajara, trabaja como cocinera en casa del doctor Manuel Berenguer Terraza, prestigioso médico militar, que vive en el número 7 de la calle Isabel la Católica con su esposa María del Carmen Cid y los cuatro hijos de ambos. La doncella de la casa acaba de dejar el trabajo para irse a Inglaterra, y cuando buscan sustituta, Aurelia les recomienda encarecidamente a su amiga Pilar, y el matrimonio Berenguer decide contratarla.

Al principio todo marcha sobre ruedas. Los Berenguer están muy satisfechos con la habilidad y la laboriosidad de su nueva criada. Pilar y Aurelia son casi inseparables, y salen a menudo a pasear y divertirse. Pero en marzo de 1956 sucede algo que enturbia su relación. Una noche, en El Farol, las dos mujeres se quedan prendadas del mismo hombre, un joven guapo y simpático que acaba eligiendo a Aurelia (más joven y atractiva que Pilar), a la que saca a bailar y luego acompaña a su casa. A Pilar eso no le sienta nada bien, y desde entonces guardará rencor hacia su amiga, aunque se guarda mucho de mostrar sus verdaderos sentimientos y al menos en apariencia sigue comportándose como si nada hubiera pasado.

No pasa mucho tiempo antes de que Aurelia se sienta repentinamente enferma. Vómitos, diarrea, hinchazón, pérdida de peso... El doctor Berenguer está perplejo; no es capaz de identificar el mal que afecta a su cocinera. Piensa que puede tratarse de algún tipo de infección vírica desconocida o, como le sugieren algunos de sus colegas, de una polineuropatía. El empeoramiento del estado de Aurelia lleva al doctor a ingresarla en un hospital, donde comienza a mejorar poco a poco. Pero solo unos días más tarde es su esposa doña Carmen la que comienza a sentirse mal; lo que toman en un primer momento como una indigestión se va agravando con los mismos síntomas que Aurelia.

La preocupación del doctor Berenguer va en aumento. Teme que se trate de una enfermedad contagiosa y pueda afectar al resto de su familia si no la identifica pronto. Y entonces una nueva idea se abre paso en su mente. Es una posibilidad terrible y aterradora, pero que cuanto más piensa en ella más sentido va cobrando. De inmediato interroga a su esposa preguntándole si últimamente ha notado un sabor extraño o inusual en algo que haya comido. Doña Carmen, asustada, le dice que desde unos días antes el café con leche que Pilar le sirve en el desayuno (la única comida que hace aparte del resto de su familia) tiene un sabor muy dulce, pero con un dulzor distinto al del azúcar, y que cuando se lo mencionó a la criada, esta le dijo que tenía que comer cosas dulces para recuperarse lo antes posible.

Manuel Berenguer ve como, poco a poco, sus sospechas se van confirmando. Pide consejo a su colega Leopoldo López Gómez, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Valencia, y este le sugiere la prueba del propatiol: un medicamento inyectable capaz de revelar la presencia de tóxicos sin necesidad de un análisis. El resultado es concluyente: doña Carmen presenta elevados niveles de arsénico en su organismo. El doctor Berenguer no aguanta más y despide de manera fulminante a Pilar, sin darle explicaciones; aunque luego, temiendo que en otra casa pudiera suceder lo mismo, o incluso que se marchara de Valencia, habla con ella y le ofrece pagarle el resto del mes y darle excelentes referencias a cualquier posible empleador, para que no sospeche nada.

Es entonces cuando el doctor Berenguer recuerda algo que la propia Pilar les había contado cuando la contrataron: que había dejado su empleo anterior después de que su ama hubiera muerto de manera inesperada. Sospechando que Pilar podía haber tenido algo que ver, se pone en contacto con don Enrique Vilanova, el cual le habla de la enfermedad de su esposa y de la extraña actitud de la criada. Cuando el doctor Berenguer oye los síntomas que había sufrido la difunta doña Adela, los reconoce al instante. Ya no le cabe duda alguna; inmediatamente se dirige a la comisaría del barrio de Ruzafa a denunciar a Pilar como sospechosa de al menos tres envenenamientos. El cadáver de doña Adela es exhumado poco después; los análisis revelarían elevadas concentraciones de arsénico en los restos.

Pilar Prades es arrestada a las diez de la noche del 20 de febrero de 1957, en la pensión en la que vivía desde su despido. Ella niega rotundamente haber envenenado a nadie, pero al registrar sus pertenencias la policía encuentra escondida entre su ropa una botellita de un matahormigas cuyo nombre se hará tremendamente popular a raíz de este caso: Diluvión, un compuesto a base de arsénico y melaza, lo que le da un sabor dulce y agradable. Es sometida a lo que entonces se llamaba eufemísticamente "hábil interrogatorio": durante treinta y seis horas seguidas es interrogada en la comisaría, sin darle comida ni bebida, ni dejarle apenas descansar. Sin embargo, ella niega los envenenamientos; solo admite que, una sola vez, usó el Diluvión para endulzar el café de doña Carmen, pero porque desconocía que fuera tóxico y se había quedado sin azúcar. No obstante, la fiscalía cuenta con suficientes pruebas para acusarla del asesinato consumado de doña Adela y de tentativa en el caso de Aurelia y doña Carmen.

Garrote vil

El caso de la "envenenadora de Valencia", como es llamada Pilar, salta de inmediato a las portadas de los principales medios. No tardará mucho en convertirse en uno de los más célebres casos de la historia criminal española. En el juicio, la fiscalía presenta a Pilar como una asesina fría y despiadada, que asesinó a doña Adela esperando ocupar su lugar, que envenenó a su amiga Aurelia por despecho y luego hizo lo mismo con doña Carmen creyendo poder luego casarse con el desconsolado viudo. El abogado defensor recomienda a Pilar que se declare culpable para obtener cierta clemencia por parte del tribunal y ser condenada a una pena de cárcel, advirtiéndole del riesgo de ser condenada a muerte si no lo hace. Pero Pilar se niega, y proclama su inocencia a lo largo del juicio. La sentencia del tribunal, emitida el 28 de octubre de 1957, es implacable: Pilar Prades es condenada a la pena capital por el asesinato de doña Adela Pascual, y a dos penas de veinte años de prisión cada una por las tentativas de asesinato de Aurelia Sanz y Carmen Cid. El Tribunal Supremo confirma la sentencia; los sucesivos recursos y apelaciones son rechazados uno tras otro. La última esperanza de Pilar es recibir un indulto directo del Jefe de Estado, el general Francisco Franco, que ya ha indultado a otras mujeres condenadas a muerte. Pero en esta ocasión el indulto no se produce; el Consejo de Ministros da su visto bueno a la sentencia, cuyo cumplimiento queda fijado para las seis de la mañana del día 19 de mayo de 1959; justo el día que se cumplen cuatro años desde la muerte de Adela Pascual.

La sentencia va a ser ejecutada mediante garrote vil por el verdugo de la Audiencia Territorial de Madrid, el célebre Antonio López Sierra, que solo unas semanas más tarde ajusticiará a otro célebre asesino, José María Jarabo. López Sierra se presenta la víspera, a eso de las diez de la noche, para preparar la mortal tramoya necesaria para la ejecución. Solo cuando se da cuenta de que lo han llevado a la cárcel de mujeres se da cuenta de que es una mujer a la que ha de ejecutar. Y se niega a hacerlo. No es plato de gusto para el verdugo, quien cuatro años antes había ajusticiado, también en Valencia, a otra célebre asesina, Teresa Gómez Rubio, que había envenenado a tres familiares para hacerse con sus herencias. Como el mismo verdugo diría años después en una entrevista "ejecutar a una mujer es peor que ejecutar a treinta hombres". Al final, los funcionarios de la prisión tienen que emborracharlo con coñac para que cumpla con su deber y proceda a armar el garrote.

A la hora señalada, funcionarios y agentes se presentan en la celda de Pilar, que ha pasado la noche en compañía de un sacerdote que debe ayudarla a prepararse para morir. Pero Pilar no está dispuesta a dejarse llevar al patíbulo dócilmente. Protesta, llora, ruega, implora un poco más de tiempo aguardando el tan ansiado indulto que todos saben que nunca llegará. Se ofrece a hacer lo que haga falta, incluso pasarse el resto de su vida cuidando a leprosos, si le perdonan la vida. Pregunta por qué tienen tanta prisa en matarla. Al ver al titubeante verdugo, le ruega que no cumpla su cometido, que piense en ella como si fuera su mujer o su hija. Al oir esto, el verdugo vuelve a negarse a ejecutarla. Son cerca ya de las ocho de la mañana cuando, finalmente, condenada y verdugo son llevados a rastras hasta la sala donde está montado el garrote, en una escena tragicómica que más tarde inspirará al director Luis García Berlanga y al guionista Rafael Azcona para rodar una de las obras cumbre del cine español, El verdugo. Solo unos minutos más tarde Pilar es declarada muerta, convirtiéndose así en la última mujer ejecutada en España. Ninguno de sus familiares reclamaría su cuerpo, que recibiría sepultura en una tumba sin nombre.

En 1985, el caso de la envenenadora de Valencia sería llevado a la pantalla en un capítulo de la conocida serie La huella del crimen, dedicada a recrear algunos de los crímenes más célebres de la historia criminal española. El capítulo, dirigido por Pedro Olea (El maestro de esgrima) tenía a Terele Pávez (La comunidad) en el papel de Pilar. Poco después de la emisión del capítulo José Prades, hermano de Pilar, presentaba una demanda contra TVE y los guionistas (Pedro Olea, Pedro Costa y Elena del Amo) por atentado contra el honor, al considerar que dañaba la imagen de su familia. La demanda sería más tarde desestimada por el Tribunal Supremo.

domingo, 11 de junio de 2023

Esponsiano y Silbanaco

Áureo con la efigie de Esponsiano

La numismática siempre ha sido una importante fuente de información para los arqueólogos. Pocas cosas han sido tan constantes en la historia moderna de la humanidad como la circulación de dinero y pocas han reflejado tan bien los cambios sociales y políticos.

En el año 1713 se halló en Transilvania un pequeño tesoro de monedas romanas de curiosa factura. Las monedas, que a primera vista parecían un tanto toscas, estaban datadas a mediados del siglo III d. C. y acuñadas con las imágenes de emperadores como Filipo el Árabe (244-249) y Gordiano III (238-244). Pero de entre ellas destacaban cuatro, cuatro áureos con la imagen de un emperador desconocido y la inscripción IMP SPONSIANI (Emperador Esponsiano). Lo extraño era que nadie había oído hablar jamás de un emperador llamado Esponsiano. No aparece en ninguna de las listas conocidas de emperadores romanos, ni se menciona su nombre en ninguna de las crónicas o libros de historia de la época que se conservan. Ni siquiera se le menciona como un usurpador o un rebelde. Nada... salvo aquellos cuatro inexplicables áureos.

Los expertos de la época concluyeron que probablemente no se trataba de monedas romanas legítimas, sino de imitaciones acuñadas fuera de las fronteras del imperio. Sin embargo, a mediados del siglo XIX los áureos volvieron a ser examinados y pasaron a ser consideradas falsas. El numismático francés Henri Cohen las calificó en 1868 de "falsificaciones modernas de muy baja calidad": no solo por su aparente tosquedad; además estos áureos estaban fabricados con un oro de menor pureza que otros áureos de la misma época, parecían haber sido fundidos en un molde en lugar de estampados, que era lo habitual en las monedas romanas de oro y plata; y el reverso de las monedas había sido copiado de un denario republicano del siglo II a. C. Como consecuencia, los áureos fueron ignorados y olvidados.

Hasta que recientemente uno de aquellos áureos de Esponsiano fue "redescubierto" formando parte de los fondos del Museo Hunterian, en la Universidad de Glasgow (en la actualidad, solo se conoce el paradero de otro de aquellos áureos, expuesto en el Museo Brukenthal de la ciudad rumana de Sibiu). Un grupo de investigadores del University College de Londres, llevados por la curiosidad, decidieron someter la moneda a un análisis profundo con las técnicas más modernas, comparándola con otras monedas romanas de la colección, incluidas varias que eran auténticas fuera de toda duda. Los resultados se publicaron en noviembre de 2022: según este estudio, el patrón de desgaste de la moneda demuestra que estuvo en circulación durante algún tiempo, y los minerales hallados en su superficie confirmarían que la moneda estuvo enterrada durante un período prolongado. La conclusión es que, a pesar de su apariencia, los áureos de Esponsiano son auténticos (aunque algunos expertos siguen creyendo que es probable que sean falsificaciones del siglo XVIII). Lo cual abre de nuevo la cuestión: ¿quién fue Esponsiano y por qué se acuñó moneda con su imagen?.

Marco Julio Filipo, Filipo el Árabe (204-249)

La respuesta quizá haya que buscarla en el lugar y la época en los que supuestamente fueron acuñados. El siglo III d. C. fue en extremo turbulento y caótico para el Imperio Romano. En el medio siglo que transcurrió entre la muerte del emperador Alejandro Severo (235) y la llegada al poder de Diocleciano (284) se sucedieron cerca de una treintena de emperadores y co-emperadores, además de un buen número de usurpadores, la mayoría de los cuales murieron asesinados o en combate. Los conflictos internos, las guerras fronterizas y las revueltas fueron una constante. La situación llegó a ser tan crítica que el imperio acabó por perder el control de algunas provincias, al no disponer de tropas y dinero para gobernarlas, quedando poco menos que abandonadas a su suerte. La provincia de Dacia, que corresponde a la actual Rumanía, fue una de ellas, quedando aislada del resto del imperio en torno al año 260, durante el reinado de Galieno. Según la teoría propuesta, Esponsiano habría sido un comandante romano que habría asumido el control de la provincia para mantener el orden y defenderla de amenazas externas, como los godos y los carpos. Habría sido entonces cuando se habrían acuñado los áureos, algo necesario para mantener la actividad comercial después de que se interrumpieran los envíos de monedas acuñadas desde Roma. Probablemente procederían de una ceca que Filipo el Árabe había creado en Dacia para acuñar monedas de bronce para pagar a sus tropas (la fabricación de monedas de oro y plata había sido un privilegio exclusivo de Roma durante siglos).

¿Por qué, entonces, ningún historiador menciona a Esponsiano? Lo más probable es que Esponsiano nunca hubiera pretendido escindirse del imperio. Su toma del poder no fue considerada una rebelión, sino una medida necesaria debido a las circunstancias. En el año 270 el emperador Aureliano retomó el control de la Dacia, pero, consciente de que no tenía recursos para mantenerlo, decidió retirarse de ella y trasladar a las tropas y a los ciudadanos romanos al sur del Danubio, creando una nueva provincia, Dacia Aureliana. El traslado se prolongó hasta el 275 y ninguna de las crónicas menciona a Esponsiano, probablemente porque no lo consideraron digno de ello; no se trató de una rebelión, sino de un tema de la administración de una provincia, algo menor para los historiadores. Existe otra teoría, defendida por algunos historiadores como el finlandés Ilkka Syvänne, que sugiere que Esponsiano era en realidad el líder de una rebelión, identificándolo con un oscuro personaje llamado Severo Hostiliano, que según algunas crónicas bizantinas habría liderado una revuelta en la provincia de Panonia en tiempos de Filipo el Árabe, aunque parece mucho menos probable.

Antoniniano de Silbanaco

El caso de Silbanaco tiene muchos puntos en común con Esponsiano. Todo comenzó en 1937, cuando el Museo Británico compró a un tratante suizo de monedas antiguas un ejemplar singular, hallado supuestamente en un yacimiento de la región francesa de Lorena: un antoniniano (una moneda de plata o bronce, de dos denarios de valor, así llamada por haber sido emitida por primera vez bajo el reinado del emperador Caracalla, cuyo nombre real era Marco Aurelio Antonino) con la imagen de un emperador desconocido y la leyenda IMP MAR SILBANNACVS AVG (Emperador Marcio o Mario? Silbanaco Augusto). Nadie había oído hablar jamás del tal Silbanaco, y para aumentar el misterio, el prefijo -aco de su nombre es de origen celta, lo que indicaría que Silbanaco era de origen galo o incluso britano. Además, en el reverso de la moneda aparecía el dios Mercurio, un dios muy popular en la Galia pero infrecuentemente representado en monedas. Algunos expresaron sus dudas sobre la legitimidad de la pieza, aunque los estudios a los que fue sometida concluyeron que, por su factura y composición, era indudablemente romana y datada a mediados del siglo III d. C. Entonces, ¿quién era Silbanaco? 

El historiador Flavio Eutropio habla en su obra de una rebelión sofocada en la Galia por el emperador Decio (249-251), que probablemente habría empezado en tiempos de su predecesor Filipo el Árabe. La teoría que se propuso era que Silbanaco habría sido un comandante romano de las legiones de Germania que se habría autoproclamado emperador con el apoyo de sus tropas tras una victoria contra las tribus germánicas, iniciando así una guerra civil que se prolongó varios años hasta que fue sofocada, y en la que le dio tiempo a acuñar monedas con su efigie.

Emiliano (207-253)

No obstante, lo que se creía saber sobre Silbanaco cambió en 1996. Ese año se hizo pública la existencia de un segundo antoniniano de este desconocido emperador, que llevaba dos décadas en poder de un coleccionista privado de París. Esta segunda moneda era diferente; por su estilo, se dedujo que había sido acuñada en Roma (lo que descartaría que pudiera haber sido acuñada por un usurpador galo) y además el reverso era distinto: en lugar de Mercurio, aparecía Marte con la leyenda MARTI PROPVGT (A Marte el protector). Ahora bien, esta imagen del reverso era idéntica a la de varias monedas ya conocidas que habían sido acuñadas durante el breve reinado del emperador Emiliano (agosto-octubre de 253). Marco Emilio Emiliano era un respetado general y político que tras derrotar a los godos en la primavera del 253 se rebeló contra el emperador Treboniano Galo (251-253) y se proclamó emperador, conduciendo a sus tropas hacia Roma para enfrentarse a Galo; pero antes de llegar este y su hijo y co-emperador Volusiano fueron asesinados por sus propios soldados. Emiliano, reconocido como emperador por el Senado, reinó apenas tres meses; Valeriano, comandante de las tropas del Rin, fue proclamado emperador por sus tropas y se dirigió a Roma. Emiliano salió a su encuentro, pero sus soldados, no queriendo combatir, lo asesinaron y aclamaron a Valeriano como emperador.

¿Donde encaja Silbanaco en esta historia? Los expertos opinan que pudo haber sido uno de los lugartenientes de Emiliano y que probablemente fue el oficial que quedó al mando de la guarnición de Roma cuando Emiliano partió a enfrentarse con Valeriano. Al enterarse de la muerte de Emiliano, Silbanaco habría intentado proclamarse emperador, en una aventura que, dada la inmensa superioridad numérica de las tropas de Valeriano, solo habría durado unos días o semanas y habría acabado con Silbanaco muerto o huido, pero durante la que tuvo tiempo de acuñar un puñado de monedas con su efigie.

domingo, 4 de junio de 2023

La fabulosa Katie Sandwina

Katie Sandwina y su esposo Max

Katharina Brumbach estuvo inmersa en el mundo del circo desde el momento mismo de su nacimiento. Vino al mundo en Viena en 1884, en el interior de un carromato del circo en el que actuaban sus padres, Philippe y Johanna Brumbach, un matrimonio de origen bávaro famoso por sus exhibiciones de fuerza. Por tradición familiar, los catorce hijos que tuvo el matrimonio probaron suerte en el mundo de las demostraciones de fuerza, pero ninguno llegó a tener la fama mundial de la que acabaría gozando Katie. Había heredado de sus padres unas cualidades asombrosas; con dos años ya era capaz de levantarse en vilo apoyada en las palmas de las manos de su padre. A ello unía una voluntad férrea y una sobresaliente disciplina a la hora de completar sus entrenamientos.

Cuando llegó a la adolescencia Katie ya medía 1'80 metros (de adulta alcanzaría el 1'85, con un peso de unos 95 kilos), lo que la hacía no sólo mucho más alta que la media de las mujeres de su época, sino también más que muchos hombres. Un número habitual de las actuaciones de su familia consistía en que Philippe animaba a los hombres del público a enfrentarse a ella en un combate de lucha, ofreciendo 100 marcos a quien pudiera derrotarla. Muchos, confiados en vencer a quien para ellos no era más que una niña, aceptaban el reto; pero ninguno logró jamás vencerla.


Con 16 años conoció a un acróbata alemán llamado Max Heymann, de 19, quien la retó creyendo que si la vencía se haría famoso y le ayudaría en su carrera. Como era de esperar, Katie lo derrotó sin dificultad, y de ese encuentro nacería un romance que acabaría con los dos pasando por el altar solo unos meses después. Fue un matrimonio feliz y cómplice, que duraría casi 52 años y del que nacerían dos hijos: Theodore (1909-1997), que fue boxeador profesional de pesos pesados con el apodo de Ted Sandwina, y Alfred (1918-1983), actor.

Entre 1900 y 1910, los Heymann recorrieron Europa y Estados Unidos con su espectáculo, en el que Katie hacía todo tipo de alardes de fuerza que dejaban anonadado al público: doblaba barras de hierro, abría eslabones de cadena con sus manos, incluso levantaba en vilo a su marido por encima de su cabeza y se lo echaba al hombro como si fuera el fusil de un soldado. Pero acaso su número más célebre era el llamado "Bridge of Might", "El puente del poder": sostenía solo con su pecho un puente de madera sobre el que pasaba un grupo de personas disfrazadas de soldados romanos, alguno incluso a caballo.

En 1902, en Nueva York, Katharina desafió al alemán Eugen Sandow, considerado el padre del culturismo y famoso por su fuerza física y por la perfección de su musculatura (hasta el punto de que solían llamarlo "el espécimen masculino perfecto"). En la prueba culminante del desafío, Katie levantó un peso de 300 libras por encima de su cabeza, mientras que Sandow solo pudo levantarlo hasta la altura de su pecho. A partir de entonces Katie, que había utilizado su nombre de nacimiento o el apodo de Lady Hércules, comenzó a utilizar el nombre artístico de Sandwina, derivado de Sandow, renombrando su espectáculo como La Gran Sandwina.

En 1911 el matrimonio Heymann es contratado por el legendario circo norteamericano Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, el más grande y famoso de su época, instalándose definitivamente en EEUU. Ese mismo año es presentada públicamente en el Madison Square Garden, donde diez médicos de todo el país certifican que "según sus medidas, es una mujer perfecta según todos los estándares aceptados". Periodistas de la época como Kate Carew destacan que, pese a su extraordinaria fuerza, Katie seguía siendo una mujer atractiva y femenina. También en 1911 bate el record mundial de levantamiento de peso femenino, un record que duraría 75 años; no sería superado hasta que en 1986 la halterófila norteamericana Karyn Marshall levantó 220 kilos.

Fuera de los escenarios, Katie Sandwina era una mujer comprometida y de fuertes convicciones. Apoyó de manera entusiasta al movimiento sufragista, que perseguía la concesión del derecho al voto femenino, y participó en la creación de la primera asociación de mujeres sufragistas del mundo del circo, la Suffragette Ladies of the Barnum & Bailey Circus, que llegó a tener 800 socias y de la que Brumbach fue vicepresidenta. Durante la década de 1930 su marido y ella trabajaron para la WPA (Works Progress Administration), una agencia federal creada por el presidente Franklin Delano Roosevelt para dar trabajo a millones de desempleados afectados por la gran Depresión de 1929. En su caso, formaron parte de la WPA Circus, una sección que empleaba a artistas de circo en paro para que actuaran para familias desfavorecidas que no podían permitirse otro tipo de entretenimiento.

Durante décadas, Katharina y Max viajaron con el circo por todo Estados Unidos y el extranjero, hasta bien entrados los sesenta años. En 1948, cuando Katie contaba ya 64 años, ambos decidieron que ya era hora de dejar la vida ambulante del circo y buscar algo de estabilidad y tranquilidad para sus últimos años. Dejaron el circo y se instalaron en Nueva York, donde abrieron en el barrio de Queens un restaurante al que llamaron Kati Sandwina, World’s Strongest Woman, Bar and Grill. En él, Max cocinaba y Katharina servía las mesas, y de cuando en cuando hacía alguno de sus viejos números como doblar herraduras o levantar en vilo a su marido, para deleite de sus comensales.

Katharina Brumbach murió el 21 de enero de 1952, a los 67 años de edad, a causa de un cáncer al que ni siquiera su fuerza pudo vencer. Fue enterrada en el Cementerio Judío de Staten Island. A su muerte, su marido donó su archivo y sus recuerdos de su época circense a la New York Public Library for the Performing Arts.