Verba volant, scripta manent

sábado, 26 de febrero de 2011

Frases con historia: victoria pírrica

Todos hemos oído esa expresión en alguna ocasión, probablemente también la hemos utilizado. Pero, ¿por qué pírrica?¿Quién era ese tal Pirro y qué ocurría con sus victorias?
Allá por el siglo III a. C. Pirro era rey del Epiro, un reino montañoso del noroeste de Grecia, que se pasaba buena parte de su tiempo peleando con sus vecinos. Lo cierto es que Pirro admiraba a Alejandro Magno, con el que estaba emparentado (su padre era primo de Olimpia, la madre de Alejandro) y soñaba con emular a su pariente (que había muerto hace poco) y conquistar un imperio y pasar a la historia. Por eso Pirro, que era un gran general y un valeroso combatiente, se pasaba el tiempo buscando el modo de ampliar sus posesiones.
Mientras, en Italia, Roma seguía su imparable expansión y había puesto sus ojos sobre la Magna Grecia, las colonias griegas del sur de la península (Nápoles, Crotona, Tarento...). Fué precisamente Tarento la que, viéndose amenazada, envió embajadas pidiendo ayuda a varios reinos griegos, incluído el Epiro. Pirro aceptó enseguida; aquella era una gran oportunidad para extender sus dominios a Italia y, quizá, a África y al resto de Europa. Así que reunió un ejército, lo ambarcó y se presentó en Italia en el año 280 a. C. Casi enseguida, tuvo su primera batalla contra los romanos en Heraclea, donde tras un enconado combate logró hacer huir a los romanos gracias a un arma secreta inesperada para éstos: los elefantes. Sin embargo, la victoria había sido conseguida con un número de bajas tan alto que, viendo el campo de batalla sembrado de cadáveres, dijo: Otra victoria como esta, y tendré que regresar a Epiro solo.
Pirro ofreció un tratado de paz a los romanos, aunque a costa de severas sanciones territoriales, pero éstos se negaron. Entonces Pirro avanzó hacia Roma, pero cuando se hallaba a sólo una treintena de kilómetros, tuvo noticias de la llegada de un ejército romano y decidió retroceder hasta sus cuarteles.
Al año siguiente, romanos y griegos volvieron a verse las caras en Asculum (hoy llamada Ascoli Satriano), y se repitió la historia. De nuevo los elefantes fueron el elemento decisivo en la victoria de Pirro, pero de nuevo tuvo tantas bajas que, cuando era felicitado por sus aliados de la Magna Grecia, exclamó: ¡Otra victoria como ésta y estaré vencido!. Es por eso que se llama "victoria pírrica" a una victoria conseguida a un precio tan alto o con un margen tan escaso, que casi no merece la pena.
¿Qué fué de Pirro? Visto que los romanos no pensaban rendirse, negoció una tregua y cruzó el mar el 278 a. C. para irse a Sicilia, donde los griegos combatían a los cartagineses, esperando coronarse rey de Sicilia y regresar a la península con nuevas tropas. No le fueron bien las cosas: aunque al principio logró victorias y conquistas rápidas, cuando los cartagineses le ofrecieron una alianza contra los romanos él, imprudentemente, la rechazó, y fué derrotado en su intento de conquistar la ciudad de Lilibea. Quiso luego armar una flota para atacar a los cartagineses en África, pero sus aliados no estaban por la labor. Harto de los sicilianos, volvió con sus tropas contra los romanos, pero éstos estaban preparados y le derrotaron con claridad en Benevento (275 a. C.). Desencantado, harto de los italianos y habiendo perdido la mayor parte de su ejército, Pirro decidió volverse a Epiro, con la promesa de volver en ayuda de los tarentinos en cuanto pudiera. Ya en casa, Pirro buscó nuevas confrontaciones, contra Macedonia, contra Esparta y, finalmente, contra Argos, donde halló la muerte el 272 a. C. de una manera ciertamente poco gloriosa: combatiendo en las calles de la ciudad, una anciana le dejó inconsciente tirándole una teja desde una azotea y un soldado enemigo aprovechó para matarle.

Pirro

viernes, 18 de febrero de 2011

Animales extinguidos que podrían no estarlo (y ojalá no lo estén) y II


León del Atlas (Panthera leo leo)
El león del Atlas o de Berbería se extendía miles de años antes de Cristo por todo el norte de África, además de Egipto, Sudán y Etiopía. Conforme el clima de la zona cambiaba y el desierto ocupaba lo que hasta entonces eran sabanas y praderas, su hábitat se fué restringiendo y se adaptó a zonas montañosas y de bosque. Y conforme hicieron su aparición los seres humanos, la transformación de tierras para la agricultura y la caza (los leones que los romanos usaban en sus circos eran leones del Atlas) disminuyeron aún más su número. Pero el verdadero marasmo llegó con la aparición de las armas de fuego. Entre los siglos XVIII y XIX desaparecieron de casi todos sus enclaves, salvo Marruecos, donde se extinguieron en estado libre en 1923.
No obstante, hoy en día numerosos zoológicos afirman tener leones del Atlas entre sus animales. ¿Cuál es el problema? Que muchos de esos leones son en realidad híbridos, cruzados durante generaciones con otras subespecies, con lo que resulta difícil saber hasta qué punto conservan la dotación genética de los P. leo leo. Seguramente, los que cuentan con más posibilidades sean los del zoo de Rabat, que descienden de una manada propiedad de la Casa Real marroquí.
Existe un ambicioso proyecto para recuperar a esta especie, comandado por la Universidad de Oxford. Consiste, en primer lugar, en conseguir muestras de ADN de ejemplares disecados en museos y de trofeos de caza. Posteriormente, se estudiaría ese ADN y se compararía con el de los leones en cautividad, para identificar a aquellos individuos más afines y cruzarlos entre sí y obtener leones lo más parecidos posibles a los originales. ¿Cuál será el resultado? El tiempo lo dirá.



Rinoceronte negro de África Occidental (Diceros bicornis longipes)
Una víctima más de la caza intensiva. Su hábitat original eran las sabanas del centro y oeste de África. Había estado a punto de desaparecer a principios del siglo XX, pero las medidas de protección tomadas en los años 30 permitieron a la especie recuperarse. En los años 80 había varios cientos de ejemplares. Sin embargo, a partir de ahí de nuevo la caza furtiva para obtener sus preciados cuernos los puso de nuevo al borde del abismo. En los 90 se constató su desaparición del Chad y que sólo quedaban unas decenas de ejemplares en el norte de Camerún. En el 2000 su población estimada era de 10 ejemplares. En el 2006 una expedición no logró hallar a ninguno y la UICN lo declaró extinto. Pero algunos expertos opinan que es posible que sobrevivan algunos ejemplares y se siguen recorriendo sus antiguos refugios tratando de encontrarlos.



Horton Plains loris esbelto (Loris tardigradus nycticeboides)
El Loris esbelto (Loris tardigradus) es un prosimio que vive en las zonas selváticas de la India y Sri Lanka y cuya supervivencia se ve gravemente amenazada por la destrucción de sus hábitats y por su caza por parte de los pobladores locales, quienes creen que su carne tiene propiedades curativas y la usan en pociones y filtros. El Horton Plains es una subespecie extremadamente rara, exclusiva de Sri Lanka, de la que sólo hay constancia de cuatro ejemplares entre 1937 y 2002. Se la consideraba extinta hasta que hace unos meses, investigadores de la Sociedad Zoológica de Londres lograron fotografiar un ejemplar y, posteriormente, capturar otro, confirmando que se trataba de dicho animal. Se sabe, pues, que sigue existiendo, pero su número y condición sigue siendo desconocido. En cualquier caso, sigue seriamente amenazado.

Animales extinguidos que podrían no estarlo (y ojalá no lo estén) I


Tilacino (Thylacinus cynocephalus)
El tilacino o lobo marsupial, este hermoso y peculiar depredador nativo de Oceanía, último representante del género Thylacinus, se considera extinguido en Australia desde antes de la llegada de los europeos, pero todavía sobrevivía en la isla de Tasmania. Los colonos, temiendo que fueran una amenaza para sus rebaños de ovejas, llevaron a cabo una auténtica campaña de exterminio, en la que diversas empresas e incluso el Gobierno australiano llegaron a ofrecer recompensas por cada ejemplar abatido. Cuando se empezaron a tomar medidas para su protección, ya en los años veinte del siglo pasado, ya era tarde. El último ejemplar salvaje conocido fué abatido en 1930, y el último ejemplar murió en cautividad en el zoológico de Hobart en 1936. Desde 1986 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo considera oficialmente extinguido.
Sin embargo, desde 1936 se han notificado centenares de casos de avistamientos sin confirmar de tilacinos en Tasmania, Australia e incluso en la isla de Nueva Guinea, además de huellas, restos de presas, fotografías e incluso grabaciones de sonido. Como ya he dicho, nunca se ha llegado a capturar uno vivo o a encontrar una prueba definitiva, pero hay que recordar el inmenso tamaño de Australia, de 7'5 millones de km2 (Tasmania tiene casi 70000) con apenas 21 millones de habitantes, concentrados además en las ciudades costeras. Hay espacio suficiente para que una población de tilacinos haya sobrevivido sin entrar en contacto con el hombre. Si es así, esperemos por su bien que se queden ocultos.
También se llevó a cabo un proyecto para "resucitar" al tilacino clonándolo a partir de ejemplares conservados en museos y otras instituciones. Un proyecto muy criticado desde que se hizo público, y que no ha dado fruto alguno.


Delfín del Yang Tze (Lipotes vexillifer)
Conocido como baiji por los chinos, se trata posiblemente de la especie más emblemática de la fauna china, después del omnipresente oso panda. Tradicionalmente ha gozado de gran aprecio por parte del pueblo chino, que lo consideraba una divinidad del río y consideraba augurio de buena suerte su avistamiento. Nada de esto le valió para sobrevivir. Su hábitat único eran las aguas del Yang Tze, el río más largo de Asia y el tercero del mundo. Millones de personas viven en sus orillas, vertiendo sus residuos a sus aguas (igual que miles de empresas), lo que han convertido al río en uno de los más contaminados del mundo, afectando gravemente al sensible baiji. También la sobrepesca contribuyó a su decadencia. El golpe de gracia se lo han dado las numerosas obras hidrográficas en el curso del río, la más conocida de las cuales es la colosal Presa de las Tres Gargantas. Pese a ser declarado en peligro de extinción en 1979 (se estimaba que quedaban unos 300 ejemplares) no se dio paso alguno para su conservación hasta que fué demasiado tarde. En 2007 (no se informaba de ningún avistamiento desde 2004) se llevó a cabo un ambicioso proyecto de exploración en el cual decenas de investigadores recorrieron el río a lo largo de seis semanas, siendo incapaces de encontrar ni un sólo ejemplar, con lo que fué declarado oficialmente extinto. Aunque en 2008 se informó de que había sido visto un ejemplar y es posible de que subsista algún individuo más en la inmensidad del río, no hay apenas posibilidad de que permanezca una población viable, con lo que la especie está extinta en la práctica.



Tigre de Java (Panthera tigris sondaica)
De las ocho subespecies reconocidas del tigre, tres están consideradas extinguidas: el tigre de Bali, el del Caspio y el de Java, que fué la última en tener tal consideración. Habitaba únicamente en la isla indonesia de Java, era algo menor que el tigre de Bengala y tenía un pelaje más oscuro y con rayas más finas. Como otros tigres, fué cazado intensivamente hasta el colapso de sus poblaciones. En los años cincuenta se calculaba que quedaban apenas 20 o 25 en toda la isla. Su último reducto fué la región montañosa de Mehu-Betiri, la más inaccesible de la isla, donde en 1972 se avistó el último ejemplar y en 1979 se hallaron huellas que parecían corresponder a tres individuos diferentes. Se ha informado de posteriores avistamientos, que sin embargo podrían ser erróneos y corresponder en realidad a leopardos.

lunes, 7 de febrero de 2011

Catón y el mal tiempo

Marco Porcio Catón, el Censor

Cuentan que en una ocasión Catón el Censor, el gran politico romano conocido por su defensa de la tradición, la moralidad y las buenas costumbres, hizo echar del Senado al senador Manilio acusándolo de indecencia por haber besado a su mujer en público. Otro senador, disconforme con un castigo que juzgaba exagerado, preguntó a Catón si él no besaba nunca a su esposa, a lo que Catón, que tenía un agudo sentido del humor, replicó:
- Claro que sí, pero sólo cuando truena. Por eso el mal tiempo me pone de buen humor.

viernes, 4 de febrero de 2011

Dalton y el daltonismo


John Dalton (1766-1844) es uno de los nombres importantes de la historia de la ciencia moderna, que le debe dos grandes aportaciones: la teoría atómica y la ley de las presiones parciales de los gases. Pero también ha pasado a la historia por haber dado nombre al daltonismo, un defecto genético que altera la percepción habitual de los colores (aunque no fué el primero en describirlo).
Dalton comenzó a sospechar que algo pasaba con su visión un día de 1792. Ese día se dió cuenta de que una flor que a la luz del día le había parecido azul, de noche y alumbrada por las velas la veía roja. Cuando quiso salir de dudas le dijeron que la flor era... rosa. Picado por la curiosidad, invitó a su casa a varios amigos y les expuso sus dudas; todos veían la flor rosa independientemente de la luz, con una única excepción: Jonathan, el hermano mayor de Dalton, quien veía cambiar el color de la la flor de la misma manera. Esto le llevó a intuir que sufría algún tipo de defecto hereditario en sus ojos.
Un par de años después, Dalton publicó Extraordinary Facts Relating to the Vision of Colours, un trabajo en el que describía su peculiar defecto, atribuyéndolo a que el humor vítreo de sus ojos era azul y absorbía la luz roja. En una ocasión le regaló a su madre unas medias que él creía azules y en realidad eran de color rojo, poco apropiadas para una respetable mujer cuáquera como era ella. En 1832, durante una audiencia con el rey Guillermo IV, Dalton se presentó con un llamativo traje escarlata, que contravenía todos los protocolos habituales, y que él creía que era gris oscuro.
En su testamento dejó escrito que tras su muerte sus globos oculares fueran diseccionados por un médico para comprobar su teoría. Fué su ayudante, Joseph Ransome, quién llevó a cabo la tarea tras la muerte de Dalton de un ataque al corazón en 1844, y no halló en su examen peculiaridad alguna. Pero aquellos ojos se conservaron y fueron examinados de nuevo en 1995 por John Hunt y John Molton, biólogos de la Universidad de Cambridge, quienes confirmaron que Dalton padecía deuteranopia, una variante del daltonismo que provoca una insensibilidad para la percepción de los tonos verdes.

miércoles, 26 de enero de 2011

El caballo torpe que salvó miles de vidas

Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto

En muchos aspectos, se puede considerar a Diocleciano (244-311 d. C.) el último gran emperador romano. Hijo de un liberto (esclavo liberado) de origen dálmata y nacido con el nombre de Diocles, llegó al poder en el 284, tras una larga carrera militar, adoptando el imponente nombre de Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto, y abdicó en el 305.
Llegó al poder tras un período de caos y anarquía en el que en apenas cincuenta años se sucedieron hasta quince emperadores, y encontró un imperio en franca decadencia, corrupto, inoperante y acosado por numerosos enemigos en la mayoría de sus fronteras. Convencido de que el imperio era demasiado grande para seguir siendo gobernado desde una única capital, tomó la decisión más trascendental de su mandato: dividir el imperio en dos, dando así lugar al Imperio Romano de Occidente y al Imperio Romano de Oriente, conservando el gobierno de éste último y nombrando emperador de Occidente a un general de su confianza llamado Maximiano.
Diocleciano no se caracterizó precisamente por su bondad. Con un carácter severo y autoritario, poco dado a la compasión, nunca tuvo miramientos a la hora de castigar a quienes se rebelaban contra él. Fué el desencadenante de la última y más sangrienta de las persecuciones contra los cristianos, ordenando la captura de todos ellos, la incautación de sus bienes, la destrucción de sus templos y la quema de sus libros.
Durante su gobierno, allá por el 297, un tal Lucio Domicio Domiciano se rebeló en Egipto, reunió un ejército y se proclamó soberano. Diocleciano quiso dar una lección y fué en persona al frente de su ejército a restablecer el orden. Sofocó la rebelión, derrotó al ejército de Domiciano (que murió durante los combates) y, finalmente, tomó Alejandría, capital de los rebeldes. Queriendo dar un claro aviso para posteriores "aspirantes", ordenó un castigo ejemplarizante contra la ciudad conquistada: mandó a sus hombres continuar la matanza hasta que, literalmente la sangre corriera por las calles hasta llegar a la altura de las rodillas de su caballo. Quiso la fortuna, el destino o lo que querais, que poco después el caballo tropezase cayendo de rodillas sobre el suelo ensangrentado por los combates... lo que hizo que los soldados dejaran de cebarse en los alejandrinos: la sangre ya llegaba a las rodillas del caballo. Cuentan que los habitantes de Alejandría estaban tan agradecidos por haberse salvado de una escabechina que podía haber sido antológica, que incluso erigieron un monumento en honor del caballo.

miércoles, 19 de enero de 2011

El primer vuelo sobre el Canal de la Mancha

Louis Blériot

A principios del siglo XX, la aviación moderna era un recién nacido que tras dar sus primeros pasos estaba aprendiendo rápidamente a correr. El punto de partida "oficial" es el histórico vuelo de los hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903, considerado el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire (aunque es dudoso que realmente fuera el primero), mientras por todo el mundo docenas de animosos pioneros trataban de hacer real uno de los sueños más antiguos de la humanidad: volar. Conforme avanzaban los diseños y las pruebas, empezaban a batirse records de distancia y de tiempo de vuelo prácticamente a diario. Los avances eran tan rápidos que, en 1909, el periódico inglés Daily Mail ofreció la importante suma de 1000 libras al primer aviador capar de salvar el canal que separa el continente europeo de la isla de Gran Bretaña, un concurso que levantó gran expectación entre el público. Y no sólo entre ellos: ante el clima prebélico que se vivía en Europa, las autoridades inglesas estaban también muy interesadas en saber si era posible que los aviones fueran usados para invadir la isla. No era una idea descabellada: el mismísimo Napoleón había considerado seriamente utilizar globos aerostáticos para transportar tropas en su fallido plan para invadir Gran Bretaña.
Calais es el punto de la Europa continental más cercano a Gran Bretaña. En ese punto, sólo 33 kilómetros de agua separan ambas costas. En julio de 1909, tres aspirantes coincidieron en ese lugar dispuestos a ser el primero en conseguir la hazaña y embolsarse de paso el dinero. El primero era Charles de Lambert, un aristócrata ruso discípulo del mismísimo Orville Wright. El segundo, el favorito del público, era Hubert Latham, un aventurero francés que poseía ya varios records de vuelo (y que moriría unos años más tarde en el Congo corneado por un búfalo). El tercero era el más desconocido y por el que menos apostaban: se llamaba Louis Blériot y había comenzado su carrera diseñando y construyendo automóviles, para pasarse luego a la aviación. Su avión, el Blériot XI, constaba de un armazón de madera de álamo, lona y cuerdas de piano que montaba un motor Anzani de 25 CV y tres cilindros, construído siguiendo sus indicaciones.
Lo cierto es que los augurios no fueron buenos para ninguno de los tres. Latham fué el primero en intentar la travesía, pero se le paró el motor y su avión cayó al agua. Lambert estrelló su aparato durante un vuelo de prueba en tierra. Y en cuanto a Blériot, un accidente en uno de los ensayos le había causado graves quemaduras en un pie, por lo que tenía que caminar usando muletas; y un perro murió alcanzado por una de las hélices de su avión.
No obstante, la madrugada del 29 de julio Blériot decidió que las condiciones de buena visibilidad y escaso viento eran las ideales para su vuelo. Y así, a las cinco menos veinticinco de la mañana, desoyendo a su esposa, que le rogaba que abandonase aquella idea descabellada, despegó desde Les Baraques (cerca de Calais) rumbo a Inglaterra. Latham estaba presente, pero creía que era sólo un vuelo de prueba; cuando se dió cuenta de que era una tentativa seria, era demasiado tarde: Blériot ya estaba demasiado lejos para alcanzarle.
Así, volando prácticamente a ciegas (no llevaba ni siquiera una brújula para ayudarle) el atrevido Blériot voló durante 37 minutos para entrar en la historia. El viento que soplaba con mayor intensidad de la que había calculado le hizo desviarse de su ruta y aterrizar lejos de donde tenía planeado, obligándole a un aterrizaje un tanto brusco (que causó daños al avión) en un prado, donde fué recibido por varios policías británicos y un par de compatriotas suyos. En el punto exacto de su aterrizaje se halla el Memorial Blériot, un monumento construído para recordar tan memorable hazaña.
Su gesta le valió una enorme popularidad. Apenas pilotó después de ella; se concentró en su labor empresarial. Siguió mejorando el diseño del Blériot XI, del que se vendieron decenas de unidades. También adquirió una empresa, la Société pour l’Aviation et ses Deriveés (SPAD), que durante la I Guerra Mundial construyó miles de aviones para Francia, el Reino Unido y otros países. Diseñó el Aerobus, pionero del transporte de pasajeros, que en su vuelo de prueba trasladó a la asombrosa cifra de ¡7 pasajeros!. Y también fundó una escuela de pilotaje en Pau.
El Blériot XI original se conserva en el parisino Musée des Arts et Métiers. Como anécdota, en octubre de 1909 el gobierno francés decidió conceder a 16 de los pilotos más destacados del país un permiso honorífico de piloto. Como nadie se atrevía a establecer una clasificación entre ellos, decidieron que los números se otorgasen por orden alfabético... con lo que Louis Blériot obtuvo así el permiso número 1 de piloto (que sería obligatorio a partir de enero del año siguiente).
El Blériot XI

sábado, 15 de enero de 2011

El Barón Rojo


Manfred von Richthofen, que ha pasado a la historia con el sobrenombre del Barón Rojo, nació en 1892 en la ciudad de Breslau (hoy llamada Wroclaw y perteneciente a Polonia). Miembro de una aristocrática familia prusiana de rancio abolengo y larga tradición militar (su padre era un importante oficial de la caballería imperial alemana), recibió instrucción militar desde niño y siendo todavía un adolescente ingresó en el 1º Regimiento de los Ulanos, siguiendo los pasos de su padre, alcanzando el grado de teniente. Su hermano pequeño Lothar seguiría el mismo camino.
Pero Manfred tenía eso que se llama "visión de futuro" y se dió cuenta de que, ante la aparición de las nuevas armas (ametralladoras, tanques, artillería moderna) la caballería iba a convertirse en un anacronismo dentro de los nuevos modos de hacer la guerra. Cuando estalla la I Guerra Mundial forma parte de un destacamento de reconocimiento, pero pronto solicita el traslado y, tras un breve paso por la infantería, queda fascinado por las posibilidades de la aviación, una de las novedades que se presentan en el conflicto, y solicita su ingreso en la fuerza aérea. Algunos amigos y familiares suyos censuran su decisión; en el seno del ejército muchos consideraban a los aviones poco menos que como un espectáculo de circo, sin demasiadas aplicaciones militares. Pero Richthofen está decidido. Su paso por la academia de pilotos no es demasiado brillante, y sus primeras misiones son de observación y reconocimiento del frente oriental. Es aquí donde, siendo observador en un biplaza, derriba a sus dos primeros enemigos (el primero, a tiros de escopeta; por aquel entonces los aviones todavía no tenían ametralladoras). Todo cambia cuando en septiembre de 1916 es seleccionado para un escuadrón de combate, el Jasta 2, al mando del legendario piloto Oswald Boelcke. Desde el primer día demuestra una capacidad fuera de lo común para el combate aéreo. En su primera misión derriba a un enemigo. El joven indolente y contemplativo que era se transforma en combate en un piloto audaz, temerario incluso, con una sangre fría a prueba de todo. Uno de los primeros enemigos que abate es nada menos que Lanoe Hawker, figura de la aviación británica. La ametralladora del inglés acabaría adornando la puerta de su casa.
El 14 de enero de 1917 le es concedido el mando de su propio escuadrón de combate, el Jasta 11, adonde no tardaría en ser trasladado su hermano Lothar, que ha seguido su ejemplo y se ha convertido en un notable piloto de combate (acabaría el conflicto con 40 enemigos derribados). Richthofen impone su carácter al grupo. Mientras lo habitual era pintar los aviones de colores claros y neutros, para pasar lo más desapercibidos posible, el hace lo contrario: quiere que sus enemigos sepan sin lugar a dudas a quién se enfrentan, y hace pintar su Albatros II biplano de un vivo color rojo. Su título nobiliario y el color de su avión pasarían a partir de entonces a ser su sobrenombre, con el que pasaría a la historia y a la leyenda. Sus hombres le imitan y pintan sus aviones de colores vivos y llamativos, verde, amarillo, violeta. Esto haría que el Jasta 11 pasase a ser apodada desde entonces el Circo Volante o el Circo Richthofen.
Ante la brillantez de los resultados de sus combates, meses más tarde es puesto al mando de la JG1, un "ala de combate" que incluía a las Jastas 4, 6, 10 y 11. Los resultados de esta unidad al final de la guerra son asombrosos: 644 aviones enemigos abatidos, 56 bajas.
Richtofen destaca además por su carácter caballeresco y romántico. Hombre de honor por encima de todo, renuncia por ejemplo a atacar a rivales que se hallen en inferioridad numérica, a enemigos en tierra o con su avión averiado.
En junio de 1917 el Barón Rojo recibe un balazo en la cabeza durante un combate en el que se conducía con su habitual arrojo y falta de cuidado. Se ve obligado a guardar reposo, pero vuelve al servicio activo en octubre. Seguramente demasiado pronto; sigue siendo un gran piloto, pero sus facultades físicas están mermadas, y posiblemente también las mentales. Los que le rodean hablan de que su carácter ha cambiado, volviéndose más retraído y taciturno, y que en combate ha pasado de ser temerario a ser prácticamente suicida, incumpliendo incluso las normas que el mismo había impuesto a sus pilotos. ¿Buscaba quizá una muerte heroica, temiendo que lo declararan no apto para el servicio? Si era así, lo consiguió. El 21 de abril de 1918, mientras persigue a un caza Sopwith Camel británico, es herido sobre Morlancourt (Francia). Un disparo le atraviesa el tórax, causándole gravísimos daños que provocan su muerte en cuestión de minutos. Tras ser herido, se calcula que estuvo como máximo un minuto consciente, pero logró aterrizar su aeroplano, el triplano Fokker Dr. I que pilotó sus últimos meses y con el que generalmente se le identifica. Las tropas británicas lo hallan en un prado, intacto, con su piloto muerto en la cabina. Había derribado en menos de dos años de combates a 80 aeroplanos enemigos (21 de ellos sólo en abril de 1917, mes al que los pilotos ingleses acabaron llamando Bloody April), a lo largo de 58 misiones. Le faltaban pocos días para cumplir 26 años. Con él iba su mascota, Möritz, un gran danés que sobrevivió al derribo, aunque perdió una oreja.
A los británicos les gusta decir que quien derribó al legendario Barón Rojo fué un joven e inexperto piloto británico. En realidad, el piloto al que se atribuyó el derribo no era ninguna de las tres cosas. Fué a Roy Brown, canadiense (aunque bajo el mando de la RAF), con una notable experiencia en combate y sólo un año más joven que Richthofen, al que le cupo el honor, aunque recientes estudios parecen indicar que la bala que mató a Richthofen procedía de una ametralladora antiaérea de las tropas australianas (hay quien le atribuye el disparo a un soldado australiano llamado William Evans). Apenas un mes antes de su muerte, se había incorporado a su escuadrón su primo Wolfram (procedente también de la caballería), quien años más tarde participaría en la Guerra Civil española como Jefe de Estado Mayor de la Legión Cóndor.
Richthofen fué enterrado con honores por los británicos en Bertangles (Francia). Seis capitanes de la Royal Australian Air Force llevaron el ataúd a hombros, y fue despedido con salvas de honor. En su lápida escribieron Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor. Poco después de terminar la guerra, su cadáver fue trasladado a un cementerio militar en Fricourt. En 1925 su hermano menor Bolko reclamó sus restos para enterrarlos junto a los de su padre y su hermano Lothar, muerto en 1922 en un accidente aéreo. Pero las autoridades alemanas prefirieron enterrarlo en el Invalidenfriedhof Cemetery, en Berlín, junto a otros héroes de guerra alemanes. Más tarde, el régimen nazi quiso aprovechar su aureola heroica erigiendo un monumento funerario que resultó destruído durante la toma de Berlín por las tropas soviéticas. Con la construcción del Muro de Berlín, que cruzaba el cementerio, la tumba de Richthofen quedó en la llamada "zona de exclusión", de acceso restringido. Definitivamente, en 1975 los restos de Richthofen fueron trasladados al panteón familiar en Wiesbaden y sepultados junto a su esposa, su hermano Bolko y su hermana mayor Elizabeth.
Tras su muerte, el mando de su escuadrón recayó en Wilhelm Reinhardt. Cuando éste a su vez fue abatido, en julio de 1918, el mando recayó en Hermann Göring, héroe de guerra (22 derribos confirmados) que más tarde sería lugarteniente de Adolf Hitler y comandante de la Luftwaffe.

domingo, 2 de enero de 2011

Animales devoradores de personas (III): Animales en conjunto


El USS Indianapolis
La tragedia del USS Indianapolis es de las más populares de la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de un crucero de clase Portland al que el destino le tenía destinada una destacada (y terrible) misión: fué el barco que transportó el uranio y otros componentes de las bombas atómicas que luego habrían de arrasar Hiroshima y Nagasaki, desde EEUU hasta la isla de Tinian (islas Marianas), donde tenían su base los bombarderos norteamericanos B-29. Cumplida su misión, y cuando se dirigían a las Filipinas, el barco fué torpedeado y hundido por un submarino japonés el 31 de julio de 1945. El navío se hundió en cuestión de minutos. De sus 1200 tripulantes, cerca de 900 lograron abandonar el barco, aunque no hubo tiempo para arriar los botes salvavidas. Incomprensiblemente, nadie se dió cuenta de su ausencia, y no fué hasta el 2 de agosto cuando los supervivientes fueron avistados por pura casualidad por un hidroavión de reconocimiento. Al final sólo 316 fueron rescatados con vida: los demás habían sido devorados por los tiburones durante los días que estuvieron a la deriva.

El Nueva Escocia
Este vetusto barco de vapor fué hundido por un submarino alemán en las costas sudafricanas el 28 de noviembre de 1942. De los 900 hombres que llevaba a bordo, la mayoría prisioneros de guerra italianos, sólo 192 fueron rescatados con vida. Muchos de los muertos lo fueron por ataques de tiburones. Los testigos relataron horrorizados cómo en el agua flotaban decenas de cadáveres con los chalecos salvavidas puestos y devorados de cintura para abajo.

Los manglares de Ramree
El 19 de febrero de 1945, un millar de soldados japoneses que huían de las tropas británicas que habían desembarcado en la isla birmana de Ramree se internaron en los manglares que cubrían buena parte de la isla, tratando de llegar al lado sur, donde les aguardaba el resto de sus tropas, sin darse cuenta de que estaban infestados de cocodrilos marinos (Crocodylus porosus). A la mañana siguiente, sólo una veintena de aquellos soldados salió con vida de la espesura; el resto habían sido devorados.

Njombe
A principios de los años 30, se extendió una epidemia de peste bovina en la región tanzana de Njombe. Como los herbívoros salvajes eran vectores de transmisión, las autoridades locales decidieron crear una especie de "cordón sanitario" de 240 kilómetros de largo a lo largo del cual se exterminó a todos los grandes herbívoros salvajes. La epidemia se contuvo, pero no tuvieron en cuenta la reacción de los depredadores al quedarse sin sus presas naturales. En la década siguiente los leones de la región mataron y devoraron a más de 1500 personas, y se acostumbraron de tal manera a la carne humana que durante tres generaciones hubo que matar a todo león que se acercara a los poblados.

Animales devoradores de personas (II): Animales con nombre propio (2)

Los leones de Tsavo

Quien haya visto la interesante película Los demonios de la noche ya conocerá la historia. A finales del siglo XIX el Imperio Británico llevaba a cabo una de sus grandes obras de ingeniería: el tendido de la vía férrea desde Mombasa (Kenia) hasta Kampala (Uganda), que conectaba dos de sus principales colonias africanas. Pero, durante la construcción de un puente que cruzaba el río Tsavo, en la región homónima de Kenia, la construcción se vió gravemente interrumpida por la acción de dos leones que se cebaron en los trabajadores del ferrocarril. Ni las trampas ni las defensas contruídas alrededor del campamento lograron detener sus ataques. Al final, el coronel John Henry Patterson, ingeniero militar a cargo de la obra del puente, los cazó tras meses de intentos, uno el 9 de diciembre de 1898 y el otro el 28.
Lo llamativo de este caso es que se trataba de dos machos jóvenes, en plenitud de vigor y de gran tamaño, que habitualmente tendrían que preferir otras presas y cazar en solitario. No se sabe qué les llevó a asociarse y a hacer objeto de sus ataques a las personas. Se especula que pudiera haber sido por las costumbres de los kamba, la tribu local, que no enterraba a sus muertos, sino que los abandonaba como carroña, y en ocasiones hacía lo mismo con los enfermos y los ancianos. También se hace referencia a los cadáveres abandonados por las caravanas de esclavos que pasaban por la zona, o de los enterramientos de los propios obreros del ferrocarril. Es posible que los leones se acostumbraran a la carne humana desde varias generaciones atrás y que una epidemia que diezmó sus presas habituales (cebras y búfalos) les llevara a atacar a los humanos.
La ferocidad y la inteligencia de estos leones llevó a los nativos a creer que eran los espíritus de dos guerreros reencarnados y a llamarles "Fantasma" y "Oscuridad". El primero en ser cazado logró huir tras recibir cinco disparos de rifle, aunque apareció muerto a la mañana siguiente. El segundo recibió siete impactos, y fué rematado cuando, moribundo, aún intentaba abalanzarse sobre Patterson.
El propio Patterson calculó que habrían devorado a unos 135 obreros y a un número indeterminado de nativos. Estudios posteriores rebajan las cifras a unos 35. Sus pieles y cráneos fueron posteriormente vendidos al Museo Field de Historia Natural (Chicago), donde aún permanecen, aunque el gobierno keniata los ha reclamado en varias ocasiones, por considerarlos parte de su patrimonio.

El tigre de Khabarovsky Krai
Hace apenas unos años, un tigre siberiano comenzó a atacar y devorar a aldeanos de la región rusa de Khabarovsky Krai. Tras ser perseguido durante semanas y habiendo causado varias víctimas, los guardias forestales rusos lograron al fin abatirle. Al examinar el cadáver, descubrieron que había sido herido en una pata por un disparo, seguramente efectuado por un cazador furtivo. La herida había curado mal y le impedía correr con normalidad, con lo que no era capaz de capturar sus presas habituales. Así que tuvo que buscarse otras más accesibles.

El cocodrilo de Nueva Guinea
Conocida es la ferocidad y peligrosidad del cocodrilo marino, el que más víctimas causa de todas las especies de cocodrilos del mundo. Pero hay ejemplares que se salen de lo común. En 1960, un cocodrilo marino mató a 62 personas en Nueva Guinea antes de ser a su vez cazado.