Verba volant, scripta manent

domingo, 27 de agosto de 2023

El caso XYZ

Charles Cotesworth Pinckney (1746-1825); John Marshall (1755-1835); y Elbridge Gerry (1744-1814)

Desde el inicio de la Guerra de Independencia que llevaría a las trece colonias británicas de Norteamérica a convertirse en los Estados Unidos, Francia fue el principal aliado de los rebeldes. Resentidos por la victoria británica en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), los franceses vieron una buena oportunidad para vengarse y por eso apoyaron desde un principio a los independentistas norteamericanos; no solo fueron el primer país en reconocer formalmente a los Estados Unidos como un país independiente (en febrero de 1778) sino que contribuyeron de manera importante al ejército rebelde con tropas, barcos y una generosa aportación económica.

No obstante, aunque tras la guerra todo parecía indicar que EEUU y Francia iban a convertirse en estrechos aliados políticos y comerciales, nada de eso se cumplió. El tratado comercial del que se había hablado no llegó a materializarse, y las posiciones políticas de ambos países se fueron distanciando. La situación fue a peor después de la Revolución francesa (que, irónicamente, tenía a la Constitución de los EEUU como una de sus inspiraciones), ya que las actuaciones del nuevo régimen recibieron muy duras críticas por parte de los norteamericanos, e incluso John Adams, vicepresidente con George Washington, y el Partido Federalista del que formaba parte, habían lanzado acusaciones muy duras contra la Revolución, acusándola de tiránica y sanguinaria. Este enfriamiento de las relaciones llevó a que cuando en 1793, en el marco de las Guerras de Coalición, que enfrentaron a Francia con varias potencias europeas, el Reino Unido y Francia entran en conflicto, los norteamericanos renuncian a apoyar a sus antiguos aliados y se declaran neutrales.

La gota que colma el vaso del enfrentamiento entre Francia y EEUU es la firma, en noviembre de 1794, del llamado Tratado de Jay, que buscaba normalizar las relaciones entre EEUU y el Reino Unido, vinculados todavía por relaciones políticas, sociales, económicas y comerciales. Los británicos accedían a entregar a los norteamericanos diversos fuertes que todavía controlaban en territorio estadounidense, y a indemnizar a los comerciantes que habían visto sus barcos capturados por los británicos en los años anteriores, además de conceder a los norteamericanos un derecho parcial de comercio con las Antillas británicas. A cambio, los norteamericanos daban a los británicos el estatus de socio comercial preferente y accedían a colaborar con sus políticas marítimas anti-francesas.

A los franceses, por supuesto, no les gustó nada este acuerdo, del que no habían sido informados. En aquel momento, lo interpretaron como una alianza de los norteamericanos con sus enemigos. Su respuesta fue considerar a los buques norteamericanos que comerciaban con Gran Bretaña como una presa legítima de guerra. En los siguientes dos años, la marina francesa capturó a decenas de mercantes norteamericanos en el Atlántico, el Mediterráneo e incluso en el Caribe. Como respuesta, Adams, recién elegido presidente, convocó una sesión extraordinaria del Congreso en mayo de 1797 para decidir la respuesta a las acciones francesas. 

Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord (1754-1838)

Ahora bien, dentro del propio gobierno norteamericano había dos corrientes enfrentadas sobre la situación con Francia. Por un lado, el presidente Adams y sus federalistas eran partidarios de una respuesta contundente a los franceses en defensa de sus intereses, sin descartar una declaración de guerra, aunque no era su primera opción (pese a que destacados federalistas como Alexander Hamilton eran abiertamente partidarios de ella). Por otra parte, el vicepresidente Thomas Jefferson y sus compañeros del Partido Demócrata-Republicano mostraban su solidaridad con los revolucionarios franceses y abogaban por una salida exclusivamente diplomática, llegando a descalificar a los federalistas acusándolos de belicistas e incluso de traidores a los ideales americanos por sus lazos con los británicos.

Finalmente, Adams decidió enviar una delegación diplomática a Francia para negociar un tratado de paz. La formaban tres estadistas de alto nivel, los tres Padres Fundadores de los EEUU y con amplia experiencia: Charles Cotesworth Pinckney, John Marshall y Elbridge Gerry. La elección de Gerry provocó ciertas controversias entre el gabinete de Adams por considerarlo no muy apegado a los ideales federalistas; pero el propio Adams lo defendió calificándolo como "uno de los dos hombres más imparciales de América" (el otro era el propio Adams, se sobreentiende). 

Los negociadores norteamericanos llegaron a París en octubre de 1797. No era un momento especialmente afortunado; en septiembre un golpe de estado del Directorio (el órgano máximo del poder ejecutivo de la República) contra el Consejo de los Quinientos y el Consejo de Ancianos (las dos cámaras del poder legislativo) había provocado la exclusión de estos órganos de numerosos miembros monárquicos y moderados, que eran mayoría, en favor de los republicanos más radicales, la mayoría de los cuales eran anti-americanos. Como ministro de Asuntos Exteriores había sido nombrado Charles Maurice de Talleyrand, una de las figuras políticas más influyentes de Francia durante décadas, cuya proverbial habilidad le permitió desempeñar cargos importantes durante el reinado de Luis XVI, la República, el gobierno de Napoleón y la restauración monárquica.

La comisión norteamericana tiene un primer encuentro con Talleyrand al poco de llegar. Es un encuentro breve y protocolario, en el que el ministro se limita a aceptar, de manera provisional, sus credenciales diplomáticas, y les emplaza para una nueva reunión más adelante. Más tarde, los americanos se enteran por medios indirectos que Talleyrand desea explicaciones oficiales por un discurso de Adams el mayo anterior, en el que atacaba duramente la política del Directorio; pero los tres deciden que no están obligados a dar ninguna explicación.

John Adams (1735-1826)

El 17 de octubre, tras varios encuentros no oficiales entre la delegación americana y miembros del gabinete de Talleyrand, Nicolas Hubbard, empleado británico de un banco holandés cuyos servicios utilizan los americanos, solicita a Pinckney una reunión con un tal barón Jean-Conrad Hottinguer, a quien describe como "un hombre de honor" sin mencionar cargo ni título alguno. Hottinguer expone a Pinckney las condiciones de Talleyrand para negociar: una disculpa oficial de Adams por sus palabras contra el gobierno francés, un enorme préstamo del gobierno americano para ayudar a sanear las arcas francesas, exhaustas después de años de conflictos internos y externos, y un soborno de 50000 libras para el propio Talleyrand. Los americanos, atónitos, rechazan de plano tales exigencias. Más tarde, el propio Hottinguer se presenta de nuevo ante ellos acompañado de Pierre Bellamy, estrecho colaborador del ministro, reiterando sus peticiones. Los americanos proponen enviar a uno de sus negociadores de vuelta a EEUU en busca de instrucciones del propio Adams, si los franceses se comprometen a una tregua en los ataques contra barcos americanos; pero esta petición es rechazada. Poco después otro de los colaboradores de Talleyrand, Lucien Hauteval, se encuentra con Gerry, al que había conocido en Boston años atrás, y le reitera las demandas francesas, asegurándole la sinceridad del ministro en la búsqueda de una solución pacífica.

Días más tarde, Hottinguer y Bellamy vuelven a reunirse con la delegación norteamericana. Esta vez su actitud es más amenazante; solo unos días antes se había firmado el Tratado de Campo Formio, que ponía fin a las hostilidades entre Francia y Austria. Ahora que Francia solo estaba en guerra con el Reino Unido, la posibilidad de un conflicto con EEUU no era tan descabellada. Una vez más, los norteamericanos rechazan las exigencias francesas (célebre es la respuesta de Pinckney a las demandas: "No, no, not a sixpence!" "¡No, no, ni un centavo!").

En los siguientes meses, se suceden los contactos informales entre ambas partes, ante la negativa de Talleyrand a abrir negociaciones oficiales. Finalmente, hartos de no llegar a ninguna parte, Pinckney y Marshall deciden no seguir con las negociaciones por canales no oficiales, mientras que Gerry aboga por continuar. Sabedor de ello, Talleyrand empieza a negociar exclusivamente con Gerry, excluyendo a los otros dos diplomáticos, quienes acaban por abandonar Francia en abril y regresar a EEUU. Gerry, por su parte, decide quedarse únicamente porque Talleyrand le amenaza con que, si él también se va, el Directorio declarará la guerra a EEUU. De cualquier modo, Gerry rechaza cualquier negociación con los franceses y, finalmente, abandona Francia en octubre de 1798, mientras Talleyrand envía representantes a La Haya para continuar las negociaciones a través de William Vans Murray, embajador norteamericano en los Países Bajos.

Mientras, en EEUU la situación había escalado notoriamente. Los informes de las negociaciones habían llegado en marzo a manos de Adams, el cual, dándose cuenta del efecto que tendrían, los mantuvo en secreto y se limitó a anunciar al Parlamento el fracaso de la delegación. Esto no dejó satisfechos a numerosos parlamentarios; los demócrata-republicanos acusaron a los federalistas de sabotear a propósito la misión diplomática y exigieron que se hicieran públicos los informes de las negociaciones; y lo mismo exigieron los federalistas más exaltados, deseosos de declarar la guerra. Finalmente, Adams hace públicos los informes el 20 de marzo, aunque sustituyendo los nombres de Hubbard, Hottinguer, Bellamy y Hauteval por las letras W, X, Y y Z; de ahí que el asunto acabara siendo conocido como "el caso XYZ".

La publicación de los despachos tiene el efecto que Adams había previsto. Una oleada de indignación y de sentimiento antifrancés se extiende por Norteamérica. Los federalistas claman por una declaración de guerra, mientras que los demócrata-republicanos, cogidos de improviso, no tienen ya argumentos para oponerse. Sin embargo, Adams rechaza pedir al Parlamento una declaración formal de guerra, pero si toma medidas tales como la adquisición de doce fragatas y el reclutamiento de un nuevo ejército de 20000 soldados. El 7 de julio de 1798 el Congreso norteamericano vota a favor de anular el Tratado de Alianza firmado con los franceses en 1778, y solo dos días después, se autoriza a la Armada norteamericana a atacar a los buques de guerra franceses. Mientras, en Francia, la noticia de la publicación de los informes diplomáticos norteamericanos provoca a su vez una reacción de ira. Talleyrand es llamado a presencia del Directorio para explicar su actuación, pero él niega tener nada que ver con las negociaciones informales (aunque luego admitiría a Gerry en privado que los negociadores eran, en efecto, agentes suyos).

Dio así comienzo la llamada Cuasi-Guerra, una guerra sin declaración formal que enfrentó a las Armadas norteamericana y francesa durante dos años, entre 1798 y 1800. Al final, las hostilidades terminarían con la firma del Tratado de Mortefontaine (1800), que sería firmado ya por Napoleón Bonaparte, nombrado Primer Cónsul de la República, tras haber depuesto al Directorio en un golpe de estado el 9 de noviembre de 1799. En él, ambos países acordaban respetar el comercio del otro, prohibían las confiscaciones de bienes de sus respectivos buques y se concedían mutuamente el estatus de socio comercial preferente. Quedaba pospuesto el tema de la indemnización de 20 millones de dólares que los norteamericanos reclamaban para compensar las pérdidas de sus comerciantes, que nunca se llegó a concretar; al final, fue el propio gobierno norteamericano el que los compensó.

Tras regresar a EEUU, Pinckney y Marshall fueron recibidos con alabanzas por su actuación: Pinckney fue ascendido a general, nombrado comandante del Departamento del Sur del ejército, y fue candidato federalista a vicepresidente en las elecciones de 1800; mientras que Marshall sería Secretario de Estado y juez en la Corte Suprema. No así, Gerry, quien, acusado en un principio de contemporizar con los franceses, tuvo que sufrir numerosas críticas e insultos, e incluso ver como un grupo de manifestantes quemaban una efigie suya en frente de su casa. Al final, después de ver su figura parcialmente rehabilitada tras la publicación de su correspondencia con Talleyrand, abandonó el Partido Federalista, descontento con los numerosos ataques de los que había sido objeto, y se unió a los demócrata-republicanos, con los que fue gobernador de Massachusetts (1810-1812) y vicepresidente del gobierno (1813-14).

domingo, 20 de agosto de 2023

Anécdotas de cine


Durante el rodaje de Matilda (1996), la madre de la niña protagonista, Mara Wilson, tuvo que ser ingresada en un hospital debido al cáncer en estado avanzado que padecía. El director y coprotagonista del filme, Danny DeVito, y su esposa la también actriz Rhea Perlman no solo acogieron a Wilson en su casa y cuidaron de ella, sino que DeVito logró tener a tiempo una copia provisional de la película para que su madre pudiera verla antes de morir.



Para la película El señor de la guerra (2005) sus productores compraron 3000 fusiles AK-47 reales porque salía mucho más barato comprar armas auténticas y revenderlas luego que comprar imitaciones. Asimismo, para la película se alquilaron 50 tanques que poco después fueron vendidos al régimen de Muammar Gaddafi y enviados a Libia.



El director John Carpenter fue cuestionado en una entrevista acerca de lo que opinaba de las numerosas secuelas y remakes de su clásico La noche de Halloween. Carpenter simplemente dijo: "No me importan las secuelas de Halloween. Dirigí la primera, y es la única que me importa excepto por el cheque que me dan por las otras. Odio ser esa clase de tipo, pero es la verdad". Más tarde añadiría en otra entrevista: "Quiero ser realmente honesto sobre eso: tienen que pagarme cada vez que hacen esas películas, y es maravilloso. Es mi experiencia favorita en Hollywood: estoy en un sofá, quizá viendo la tele, extiendo mi mano y un cheque aterriza en ella. Tengo mucho talento para eso".



Christian Bale se inspiró en una entrevista de Tom Cruise en el programa de David Letterman para interpretar a Patrick Bateman, el psicópata asesino en serie protagonista de American Psycho. Toda aquella "intensa amabilidad sin nada tras sus ojos" era exactamente cómo Bale se había imaginado a Bateman.



La película El gran duelo (A Gunfight, 1970), protagonizada por Kirk Douglas y el cantante Johnny Cash, fue financiada por una tribu de indios norteamericanos, los apaches jicarilla de Nuevo México, que buscaban invertir el dinero que habían ganado con la explotación de los yacimientos petrolíferos de su reserva. Además, el líder de la tribu, un tal Jefe Charlie, era un rendido admirador de Cash.


Para el rodaje de Interstellar, el director Christopher Nolan hizo plantar 200 hectáreas de maíz en las afueras de Calgary, para no tener que abusar del CGI. Al final del rodaje, a pesar de que parte de lo sembrado había quedado destruido durante el rodaje, Nolan vendió la cosecha e incluso ganó dinero con ella.


En las primeras versiones del guión de Regreso al futuro, el doctor Emmet Brown tenía como mascota un chimpancé y no un perro. Fue el presidente de la productora Universal Sidney Sheinberg el que hizo que los guionistas Bob Dale y Robert Zemeckis lo cambiaran porque "las películas en las que salen chimpancés no ganan dinero".


Durante el rodaje de The Fabulous Texan (1947) el productor Edmund Grainger contrató a varios nativos americanos como asesores para que las señales de humo que aparecían en la película fueran convincentes. Una vez terminado el rodaje, Grainger felicitó a los nativos por su buen trabajo. "Fue sencillo" le respondieron. "Aprendimos a hacerlo viéndolo en las películas".


El actor británico Sydney Greenstreet (1879-1954) tuvo una extensa carrera como actor teatral, pero no debutó en el cine hasta que rodó en 1941 El halcón maltés, cuando contaba 61 años. A pesar de su veteranía, Greenstreet (que sería nominado al Oscar por este papel e intervendría en otras 24 películas antes de retirarse) estaba tan asustado en su debut que cuando rodó sus primeras escenas le pidió a su coprotagonista Mary Astor que lo cogiera de la mano.


Durante el rodaje de Amor en conserva (1949), la última película que los hermanos Marx hicieron juntos, los productores Mary Pickford y David Miller se quedaron sin dinero. Para terminar la película, incluyeron en el guión una nueva escena: una persecución nocturna por los tejados de la ciudad en la que aparecían vallas publicitarias de empresas como General Electric, cereales Wheaties, cigarrillos Kool o la petrolera Mobil, que pagaron por ver anunciados sus productos de esta manera.


El oso de peluche que Bruce Willis lleva como regalo para su hija en Jungla de Cristal (1988) es en realidad propiedad del director del filme John McTiernan, quien también lo hizo aparecer en otra de sus películas más populares, La caza del Octubre Rojo (1990).


El proyecto de la película Deadpool (2016) estuvo cuatro años paralizado hasta que en 2014 unas escenas que habían sido grabadas a modo de prueba se filtraron en Internet. El recibimiento por parte de los fans fue entusiasta, inundando a la productora 20th Century Fox con miles de correos pidiendo que la película fuera rodada. Apenas 24 horas después de la filtración, los ejecutivos del estudio daban vía libre al proyecto.

domingo, 13 de agosto de 2023

El síndrome de Charles Bonnet

Charles Bonnet (1720-1793)

Se conoce como Síndrome de Charles Bonnet (SCB) a una afección visual y neurológica que afecta a personas con pérdida de visión parcial o aguda, que les lleva a padecer alucinaciones visuales complejas. Suele afectar a personas de edad avanzada, con una incidencia levemente superior entre las mujeres. Las personas que lo sufren no presentan ningún deterioro cognitivo; conservan sus facultades mentales intactas, por lo que son plenamente conscientes de que lo que están viendo no es real. Sin embargo, todos tienen en común un deterioro significativo de la agudeza visual a causa de enfermedades tales como el glaucoma, la degeneración macular o las cataratas.

Recibe este nombre por el naturalista y filósofo suizo Charles Bonnet (1720-1793) quien describió en 1760 el primer caso conocido de este síndrome: el de su abuelo nonagenario, Charles Lullin, quien, tras perder la mayor parte de su visión a causa de las cataratas, comenzó a tener alucinaciones sobre personas, animales e incluso edificios que no existían en la realidad. Fue en 1969 cuando el neurólogo suizo Georges de Morsier acuñó el término "Síndrome de Charles Bonnet" para referirse a este desorden.

Aunque no hay una causa establecida de manera definitiva, la teoría más barajada es la de la desaferentación o interrupción de impulsos aferentes: la corteza visual del cerebro forma imágenes a partir de los impulsos nerviosos que recibe de la retina. Cuando estos impulsos disminuyen a causa de la pérdida de visión, el cerebro es incapaz de adaptarse y rellena esos huecos creando imágenes que no se corresponden con la realidad. En ocasiones se lo compara con el llamado Síndrome del Miembro Fantasma, que lleva a personas que han perdido un miembro a sentir dolor en ese miembro ausente debido a la actividad anómala del cerebro.

Estas alucinaciones son de lo más variado, pudiendo ser simples o complejas, desde formas geométricas o destellos de luz hasta personas u objetos de lo más variado y muy definidos. Pueden ser en color o en blanco y negro, y durar desde unos segundos hasta varias horas. Eso si, las alucinaciones son siempre exclusivamente visuales, sin afectar al resto de los sentidos. No hay una prueba diagnóstica específica para el síndrome de Charles Bonnet; generalmente se llega a él tras descartar otras posibles causas como la psicosis, la demencia o el delírium. También se han descrito en ocasiones niveles bajos de acetilcolina como un indicador de las alucinaciones ligadas a este síndrome.

No existe un tratamiento que elimine estos episodios, pero los que los sufren si pueden aprender a controlar esta afección, y en general los que la padecen suelen sentirse aliviados tras la diagnosis, ya que muchos temen padecer una enfermedad mental. Algunos pacientes son capaces de detener las alucinaciones cerrando los ojos o moviéndolos con rapidez. Es también muy característico que las alucinaciones sean percibidas de manera más nítida que las imágenes reales, ya que se forman directamente en el cerebro, y no a partir de un estímulo visual empobrecido como las reales.

No hay cifras claras acerca de la incidencia del SCB. Algunos estudios la cifran entorno al 3% de los adultos de más de 65 años con pérdida visual severa, mientras que otros la elevan por encima del 10%. Generalmente se cree que es una dolencia infradiagnosticada porque muchos de los que la padecen no comentan sus síntomas ni buscan ayuda, temerosos de ser calificados de enfermos mentales.


domingo, 6 de agosto de 2023

La Guerra del Cubo de Roble

El famoso cubo de roble, guardado en el Palazzo Comunale de Módena

Los orígenes del enfrentamiento entre güelfos y gibelinos se remontan a la muerte del emperador germánico Enrique V en 1125. Al no tener herederos, se eligió como sucesor a Lotario III, duque de Sajonia, quien al poco tuvo que enfrentarse a una guerra civil desatada por las pretensiones de los sobrinos de Enrique, Federico de Suabia y Conrado, pertenecientes a la familia Hohenstaufen, señores del castillo de Waiblingen. En el conflicto, del que a la postre resultó vencedor, Lotario contó con la ayuda de la poderosa casa de Baviera (los Welfen) a la que pertenecía su yerno, Enrique X el Orgulloso. El conflicto se reavivó en 1137 tras la muerte de Lotario, y fue entonces cuando ambas facciones comenzaron a ser conocidos como los güelfos (de Welfen) y los Waiblingen (término que en italiano sería adaptado como gibelino).

En 1154 el entonces emperador Federico I Barbarroja (hijo de Federico II de Suabia) quiso asegurar el dominio imperial sobre el norte de Italia, forzando a la miríada de ciudades-estado italianas a pronunciarse a favor o en contra. Ciudades como Milan, Florencia o Mantua se opusieron al emperador y se mantuvieron leales a la autoridad papal (siendo calificadas como güelfas), mientras que otras como Pisa, Siena o Pavía se mostraron partidarias de la causa imperial y, por lo tanto, gibelinas. Este posicionamiento provocó numerosos enfrentamientos entre ciudades de signo opuesto (aunque en la mayoría de los casos ya existía un historial de rivalidades previas). El resquemor y las hostilidades continuaron durante décadas y siglos, mucho tiempo después de que Barbarroja hubiera tenido que abandonar Italia con su ejército tras ser derrotado por la Liga Lombarda (encabezada por Milan) en 1176, en la batalla de Legnano.

Bacinete de pico de gorrión, parecido al que solía lucir Passerino Bonacolsi

Una de aquellas rivalidades más enconadas y duraderas fue la que enfrentó a las ciudades de Módena (gibelina) y Bolonia (güelfa), separadas por apenas cuarenta kilómetros. Este enfrentamiento pasó a lo largo de los años por períodos de mayor o menor intensidad, hasta que se reavivó con fuerza a finales del siglo XIII. En 1296 los boloñeses capturaban las localidades de Bazzano y Savigno, una acción aprobada por el papa Bonifacio VIII. En los siguientes años se sucedieron las escaramuzas de unos y otros, hasta que en 1309 Rinaldo Bonacolsi, apodado "Passerino" ("Gorrión") por la peculiar forma del yelmo que solía llevar, fue nombrado señor de Módena, Mantua, Parma y Carpi. Passerino recrudeció los ataques contra sus rivales gibelinas, especialmente Bolonia, provocando que el papa Clemente V lo excomulgara e incluso prometiera indulgencias a quien lo asesinara. 

En el verano de 1325 tropas de Bolonia llevaron a cabo dos salvajes incursiones en territorio de Módena, arrasando pueblos y cosechas. Como respuesta, los modeneses capturaron en septiembre el estratégico fuerte de Monteveglio, aprovechándose del descontento de sus habitantes con Bolonia. Según cuenta la tradición, entre los numerosas personas que abandonaros sus hogares huyendo de los combates para buscar refugio en Bolonia, se infiltró un pequeño grupo se soldados de Módena disfrazados que entraron en la ciudad, probablemente con intención de obtener información sobre las defensas y el número de soldados. Cuando entraron en Bolonia, fueron a parar a la plaza principal de la ciudad, cerca de la Puerta de San Felice, donde existía un pozo que cualquiera podía utilizar. Un pozo con su correspondiente cubo para que quien lo necesitara pudiera sacar agua de él. Y fue entonces cuando a los modeneses se les ocurrió la idea de robar el cubo. Y así lo hicieron, llevándoselo como botín de vuelta a Módena.

Batalla de Zappolino (1325)

Obviamente, aquel cubo no tenía ningún valor, ni económico ni histórico. Era un simple cubo de madera de roble absolutamente corriente. Pero su robo era toda una humillación para Bolonia. Los de Módena habían entrado en su ciudad y se habían llevado el cubo de su pozo, y aquello suponía una afrenta intolerable contra su honor. Inmediatamente exigieron su devolución, pero Módena replicó con una rotunda negativa y más burlas. La indignación de los boloñeses llegó a un punto en el que decidieron declarar la guerra a Módena.

Ya no se trataba de simples escaramuzas fronterizas; ahora era una guerra total y abierta. Bolonia reunió un ejército de treinta mil infantes y dos mil jinetes, y con ellos marchó directamente contra Módena en noviembre de ese año de 1325. Bonacolsi no se acobardó y les salió al encuentro con un ejército sensiblemente menor: apenas cinco mil infantes y dos mil jinetes. El enfrentamiento tuvo lugar a los pies de una colina, en las cercanías del pueblo de Zappolino, en lo que actualmente es el municipio de Castello di Serravalle, y, pese a la disparidad de las fuerzas enfrentadas, la batalla se resolvió con una contundente victoria del ejército de Módena, que persiguió a sus enemigos hasta las mismas murallas de Bolonia, arrasando y quemando por el camino todas las posiciones defensivas del ejército rival. En total, los boloñeses perdieron mil quinientos hombres, por apenas quinientos de los de Módena (quienes también tomaron numerosos prisioneros, entre ellos veintiséis nobles de Bolonia). 

Torre della Ghirlandina

Dos meses después de la batalla, la única de la que más tarde sería conocida como la Guerra del Cubo de Roble, Módena devolvió a Bolonia Monteveglio y otras localidades que había capturado, como un gesto de paz para desescalar la tensión y regresar a una situación de coexistencia más o menos pacífica. Aún así, los enfrentamientos entre güelfos y gibelinos se prolongaron a lo largo de otros dos siglos, hasta que a principios del siglo XVI ambas facciones se vieron obligadas a olvidar sus diferencias para enfrentar conjuntamente una nueva amenaza, las tropas del emperador Carlos I. Eso si, lo que nunca regresó a Bolonia fue el famoso cubo, que se quedó en Módena como botín de guerra, convertido en una de las más preciadas posesiones de la ciudad. En la actualidad, el cubo se custodia en el Palazzo Comunale, sede del Ayuntamiento local, mientras que una réplica se expone en la Torre della Ghirlandina, la torre campanario de la catedral de Módena.

Los historiadores modernos tienden a considerar la historia del robo del cubo como un mito. Aunque es cierto que la historia se ha transmitido durante siglos de esta manera, las referencias a ella más antiguas que se conservan son casi tres siglos posteriores a los sucesos descritos en ella. La opinión general es que muy probablemente fue la toma de Monteveglio lo que desencadenó la declaración de guerra por parte de Bolonia, y que el cubo fuese tomado como botín de guerra para mofa de los boloñeses, pero después de la batalla de Zappolino y no antes.

domingo, 30 de julio de 2023

Los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo

Este es el aspecto que podrían haber tenido los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo

En 1979 un geólogo llamado Li Changqing que buscaba yacimientos petrolíferos en la región autónoma china de Guangxi halló en una cueva cercana al pueblo de De'e una serie de restos que incluían fósiles humanos y animales, carbón vegetal y arcilla carbonizada. Aquellos restos fueron enviados a la ciudad de Kunming para su estudio, conde se concluyó que los fósiles humanos pertenecían a un único individuo que fue denominado LL-1.

Diez años más tarde, en la vecina provincia de Yunnan, aparecían nuevos restos durante las excavaciones en una cueva cercana a la ciudad de Mengzi, una cueva llamada en chino Maludong (Cueva del Ciervo Rojo), debido a los numerosos restos de este animal hallados en ella (se supone que este animal era una de las bases de la dieta de aquellos individuos). En esta ocasión se trataba de los restos de al menos tres individuos diferentes pero, como había ocurrido con los de LL-1, no se hizo un estudio profundo sobre ellos.

Algunos de los restos de LL-1

Estos restos no llamaron la atención hasta casi dos décadas después. En 2008 un equipo internacional dirigido por el australiano Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, y el chino Ji Xueping, del Instituto de Arqueología de Yunnan, comenzó un proyecto para examinar y datar fósiles humanos hallados en Extremo Oriente, tratando así de llenar los numerosos vacíos existentes en el registro evolutivo humano en Asia. Fue entonces cuando estos hallazgos fueron por primera vez estudiados a fondo. Fueron limpiados, preparados (algunos de los restos del LL-1 ni siquiera habían sido extraídos de la roca sedimentaria donde estaban incrustados) y examinados a fondo. Y se concluyó que, dadas sus muchas similitudes, tanto el LL-1 como los hombres del Ciervo Rojo pertenecían a la misma población.

Lo primero que llamó la atención de los investigadores fue la peculiar mezcla de caracteres modernos y arcaicos que presentaban aquellos individuos. Junto a características típicas de los hombres modernos, aquellos individuos presentaban otras propias de especies mucho más antiguas como el Homo erectus o el Homo habilis: cráneos gruesos, arcos superciliares prominentes, cara plana, nariz ancha, mandíbula sin barbilla, grandes molares y fémures estrechos y largos. La sorpresa llegó cuando los restos fueron sometidos a una datación radiométrica por uranio-torio: a los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo se les atribuyó una antigüedad de entre 17000 y 13000 años solamente, mientras que LL-1 era incluso más moderno, situándolo en torno a 11500 años. 

Ahora bien, una de las hipótesis que se habían propuesto sobre el origen de aquellos individuos era que se trataba de una especie nueva y desconocida hasta entonces. Pero, de acuerdo con la línea evolutiva aceptada, el Homo sapiens es la única especie del género Homo en el planeta desde hace, al menos, 28000 años, cuando desaparecieron los últimos neandertales. Si se confirmaba que los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo eran una nueva especie, habría sido un descubrimiento fabuloso: una especie humana nueva que habría sobrevivido hasta una época extraordinariamente reciente, hasta la última edad de hielo. Sin embargo, Curnoe y Xieping nunca se mostraron demasiado partidarios de esta hipótesis. Dado que aquellas características primitivas siguen apareciendo (aunque con escasa frecuencia) entre los humanos modernos, su opinión era que podía tratarse de los descendientes de una migración temprana y desconocida de hombres modernos desde África, distinta a la que dio origen a los actuales habitantes de Asia, y que no habría dejado contribución alguna al patrimonio genético actual.

La Cueva del Ciervo Rojo

Otra de las teorías propuestas fue la de que aquella población era el resultado del cruce entre humanos modernos y alguna otra especie arcaica nativa, como los denisovanos. Eso explicaría aquella peculiar mezcolanza de caracteres modernos y antiguos. Se hicieron nuevas excavaciones en las cuevas donde se habían hallado los especímenes, pero solo se encontraron pequeños fragmentos pertenecientes con toda probabilidad a los individuos ya encontrados, sin que aportaran mucha información a lo que ya se sabía. En cualquier caso, todas las teorías coincidían en atribuir al aislamiento la explicación de la inusual persistencia de aquellos individuos: la orografía de la región donde fueron hallados, con altas montañas y valles profundos, había actuado como una barrera natural manteniéndolos incomunicados con el resto de poblaciones humanas. En cualquier caso, en aquellos años la tecnología de análisis de ADN no estaba lo suficientemente avanzada como para poder obtener muestras útiles de aquellos fósiles.

No fue hasta hace muy poco tiempo que se dispuso de una tecnología lo suficientemente sensible como para aislar y analizar ADN de los restos de los hombres de la Cueva del Ciervo Rojo. Los resultados del análisis, realizado por la Academia de Ciencias de China, fueron publicados en julio de 2022, y resultan, como mínimo, sorprendentes: ni sapiens arcaicos, ni una nueva especie, ni híbridos. Aquella población estaba formada por humanos modernos en todos los sentidos, emparentados genéticamente con los actuales habitantes de Extremo Oriente y, en menor medida, con los nativos americanos. Las características primitivas y poco corrientes que presentaban eran, sencillamente, fruto de la variabilidad genética que se da en las poblaciones actuales de cualquier parte del mundo. El aislamiento, eso si, había jugado un papel importante. La endogamia y la baja variabilidad genética habían convertido en corrientes caracteres que, en otras poblaciones humanas, son mucho más esporádicos e infrecuentes.

Uno de los cráneos hallados en Maludong

La identificación de los restos de esta población constituye una nueva pieza en el inmenso rompecabezas que supone reconstruir el mapa de las migraciones que dieron lugar a las actuales poblaciones humanas a lo largo y ancho del planeta. El equipo chino encargado de analizar su ADN espera seguir contribuyendo a este propósito analizando nuevas muestras de fósiles hallados en distintas regiones de Asia.

domingo, 23 de julio de 2023

Lola Montez

Elizabeth Rosanna Gilbert, "Lola Montez" (1821-1861)


La vida de la que sería una de las mujeres más fascinantes del siglo XIX comenzó el 17 de febrero de 1821. Ese día vino al mundo en el pequeño pueblo irlandés de Grange una niña llamada Elizabeth Rosanna Gilbert, hija de un militar inglés llamado Edward Gilbert y su joven esposa, Elizabeth Oliver, hija de un parlamentario irlandés, de tan solo 15 años. Con solo dos años, toda la familia se muda a la India, donde había sido destinado el regimiento de Gilbert, quien moriría al poco de llegar a causa del cólera. Su viuda se volvería a casar poco después con un teniente llamado Patrick Craigie.

Ante el comportamiento rebelde e ingobernable de la pequeña Elizabeth, sus preocupados padres decidieron enviarla de vuelta a Gran Bretaña. Vivió durante un tiempo con el padre de Craigie en Montrose (Escocia), y cuando este ya no pudo más con ella, la enviaron cuando tenía diez años a un internado cerca de Sunderland, dirigido por la hermana mayor de su padrastro y el marido de esta. Allí impresionó vivamente a los profesores de la escuela: por su belleza y elegancia... y por su indómito temperamento. Solo estuvo allí durante un año, antes de ser enviada a una nueva escuela en Bath, en el sur de Inglaterra.

Cuando tenía 16 años su madre trató de casarla con un oficial amigo de su padrastro, viudo y septuagenario. La joven no solo rechaza el compromiso, sino que poco después se fuga con un joven y apuesto teniente llamado Thomas James. Su matrimonio se rompería cinco años después, en Calcuta, donde él estaba destinado, tras lo cual Elizabeth inicia una nueva carrera como bailarina exótica, utilizando un seudónimo.

En 1843 regresa a Gran Bretaña, presentándose como Lola Montez, bailarina española, con gran éxito; aunque lo que se dice bailar, bailaba poco: su éxito se debe sobre todo a su belleza, su sensualidad y su exotismo. Tras sus primeras actuaciones alguien la reconoce como la esposa del teniente James, y estalla el escándalo. Escapando de las críticas y los rumores, Lola se marcha al continente, donde viaja por distintos países con bastante éxito, como bailarina y como cortesana, vendiendo sus favores a hombres adinerados. Más tarde se instala en París durante algún tiempo. Mantiene un romance con el compositor austríaco Franz Liszt y también (probablemente) con el escritor Alejandro Dumas. Pero, tras la muerte de su amante el periodista Alexandre Dujarrier en un duelo, abandona París y vuelve a viajar con su espectáculo por Europa.

En 1846 llega a Munich, capital de Baviera; pero después de una sola actuación, el propietario del teatro en el que actúa la despide, juzgando su espectáculo demasiado provocador. Lola muestra una vez mas su temperamento volcánico y acude nada menos que al rey de Baviera, Luis I, para quejarse por el trato recibido. Luis era un sesentón de carácter tranquilo y apacible, casado desde hacía casi cuarenta años y padre de nueve hijos; pero cuando aquella espectacular belleza morena se presentó frente a él perdió completamente la cabeza. Según cuentan, el rey, obnubilado, solo acertó a preguntarle si su belleza era fruto de la naturaleza o del arte, ante lo cual ella, sin decir palabra, respondió abriéndose el vestido y mostrando al rey sus pechos desnudos. Lola salió de aquella entrevista convertida en la amante del rey y con un lucrativo contrato con el Teatro de la Ópera muniqués.

Ludwig Karl August von Pfalz-Birkenfeld-Zweibrücken, Luis I de Baviera (1786-1868)

Lola Montez no tarda en ganarse la antipatía del pueblo bávaro, por su comportamiento altivo y arrogante, por sus estallidos de furia (dicen que solía llevar consigo una fusta con la que golpeaba a quien osaba llevarle la contraria) y sobre todo por su cada vez mayor injerencia en los asuntos del gobierno. Aprovechando la debilidad de Luis ante sus encantos, Lola se dedica a influir en la política bávara favoreciendo determinadas medidas pro-liberales, e incluso induciendo al rey a tomar decisiones muy criticadas, tales como cerrar la Universidad de Munich, cuyos estudiantes habían protagonizado numerosas protestas, o cesar al ministro de Interior, Karl von Abel, muy crítico con el papel de la bailarina en las decisiones del rey. La gota que colma el vaso es la decisión de Luis I de concederle la nacionalidad bávara a Lola y otorgarle el título nobiliario de condesa de Landsfeld, acompañado de una generosa pensión anual. En el país cunde el descontento y el desdén hacia un rey hasta entonces querido y apreciado por los suyos. Al final, la impopularidad y el rechazo que causan los manejos de su amante fuerzan a Luis a abdicar en su hijo mayor, Maximiliano II, y a marchar al exilio en Francia, donde permanecería hasta su muerte en Niza en 1868 (es curioso ver como ciertas situaciones se repiten en la Historia).

Ante esta situación, Lola abandona Baviera y se instala durante un tiempo en Suiza, esperando en vano que Luis se reúna con ella. Cuando esto no sucede, Lola viaja brevemente a Francia antes de regresar a Gran Bretaña a finales de 1848.

En Londres Lola conoce a un joven oficial de caballería llamado George Trafford Heald, que acaba de recibir una importante herencia. Lola y Heald se casan poco después; pero el acuerdo de divorcio entre ella y el teniente James establecía que ninguno de los dos podía volver a casarse mientras el otro siguiera con vida. Una tía de Heald, escandalizada por el matrimonio, los acusa de bigamia, así que los recién casados deciden abandonar Inglaterra, viviendo en Francia y España, hasta que dos años después la pareja rompe su relación y siguen caminos diferentes. En 1851 Lola decide buscar nuevos horizontes y cruza el Atlántico para instalarse en EEUU, mientras que su todavía marido moriría, supuestamente ahogado, en 1856.

Durante un par de años, Lola actúa con gran éxito en la Costa Este, antes de trasladarse en 1853 a California, atraída por la fiebre del oro. En San Francisco sus actuaciones vuelven a tener un gran éxito y Lola se casa (sin que haya constancia de que se hubiera divorciado antes de George Heald) con un periodista local llamado Patrick Hull, con el que se instala en Grass Valley, un pueblo minero en las estribaciones de Sierra Nevada. Su matrimonio se rompe pronto, pero Lola abre en la localidad un saloon lujosamente decorado que se hace muy popular. Permanecería dos años en Grass Valley, durante los cuales sería mentora y profesora de baile de una niña llamada Lotta Crabtree, que con los años se convertiría en una célebre actriz y comediante. 

Lola Montez fue una de las primeras mujeres en ser fotografiada fumando un cigarrillo (c. 1851)

En 1855 Lola Montez vuelve a los escenarios embarcándose en una nueva gira, esta vez por Australia, donde despierta numerosas polémicas por lo atrevido de su espectáculo y su fuerte carácter (en una ocasión ataca con un látigo al editor de un periódico que ha publicado una mala crítica sobre su actuación). Al año siguiente regresa a EEUU. Sus intentos de volver a actuar en los teatros norteamericanos no tienen éxito, así que se dedica a otras actividades como publicar un libro con sus secretos de belleza titulado precisamente El arte de la belleza (1858) o embarcarse en una serie de conferencias sobre moralidad escritas para ella por el escritor Charles Chauncey Burr.

A finales de 1859 se encuentra viviendo en Philadelphia, muy modestamente, para trasladarse poco después a Nueva York. En esta época su salud física y mental se deteriora notablemente debido a los efectos de la sífilis. Pasa sus últimos días viviendo de la caridad de algunos amigos, convertida prácticamente en una indigente, hasta que muere de neumonía en enero de 1861, a los 39 años de edad. Está enterrada en el cementerio de Green-Wood (Brooklyn) bajo una lápida con el nombre "Mrs. Eliza Gilbert".


Pese a su corta vida, Lola Montez dejó una profunda marca en la cultura popular. Ha aparecido como personaje en numerosas películas, novelas o series de televisión, y muchos la consideran una adelantada a su tiempo, una mujer libre e independiente que vivió como quiso y no como otros esperaban que lo hiciese.

domingo, 16 de julio de 2023

La desaparición de la Honjō Masamune

Masamune (c. 1264-1343)

Masamune Ozaki (c. 1264-1343), también llamado Gorō Nyūdō Masamune, ha pasado a la historia como el más grande de los espaderos de la historia de Japón. Aunque se desconocen muchos aspectos de su vida, se cree que trabajó en la provincia de Sagami (en lo que hoy es la prefectura de Kanagawa, en el centro de la isla de Honshu) y formó parte de la llamada Escuela Sōshū. Fue discípulo de Shintōgo Kunimitsu, uno de los fundadores del estilo Sōshū, que él llevó a su máxima perfección.

Hasta entonces, el principal defecto de las espadas japonesas era su fragilidad; no era raro que una espada se rompiera durante un combate. Para remediarlo, Masamune desarrolló una nueva técnica que utilizaba un acero más rico en carbono, con el que forjaba hojas de múltiples capas, que eran calentadas a altas temperaturas y luego enfriadas rápidamente. Las espadas de Masamune eran típicamente más anchas y con una curvatura más pronunciada, con un filo duro y resistente y un canto flexible, capaz de detener el golpe de un arma enemiga sin romperse. Además de por su excepcional calidad, sus espadas eran altamente valoradas por la belleza de los patrones que el forjado dejaba en las hojas. Casi nunca firmaba sus obras; solo se conocen unas pocas de sus espadas firmadas, y aún de estas se sabe que no todas las firmas son legítimas y que varias de ellas fueron añadidas más tarde para aumentar su valor. Su obra sería continuada a posteriori por discípulos suyos como Saemonzaburo, Saeki Norishige o su hijo Hikoshiro Sadamune, aunque su técnica acabaría perdiéndose en torno al siglo XVI.

Ishida Masamune (Museo Nacional de Tokyo)

Las espadas de Masamune eran tan apreciadas que a menudo tenían nombre propio (generalmente, el del propio Masamune con el de alguno de sus propietarios) y se convertían en valiosas herencias familiares o se vendían por grandes sumas de dinero. Una de estas espadas estaba en poder de un general llamado Umanosuke, que a las órdenes del daimyō Takeda Shinden se enfrentó a las tropas del poderoso daimyō Uesugi Kenshin el 10 de septiembre de 1561, en la llamada Cuarta Batalla de Kawanakajima. En plena batalla, Umanosuke atacó a Honjō Shigenaga, general de las tropas de Kenshin. La Masamune de Umanosuke partió en dos el casco de Shigenaga, pero este logró matar a su rival, quedándose con su espada como botín. A partir de entonces, la espada pasó a ser conocida como la Honjō Masamune.

Años más tarde, debido a sus problemas económicos, Shinenaga vendió la espada por la suma de trece Mai (monedas de oro) a Toyotomi Hidetsugu, un daimyō sobrino de Toyotomi Hideyoshi, uno de los hombres más poderosos de su época y considerado el unificador de Japón. Cuando Hidetsugu murió (ejecutado con toda su familia por orden de su tío), la espada pasó a manos de Hideyoshi, quien se la cedió brevemente a su aliado Shimazu Yoshihiro, para luego recuperarla. Cuando a su vez Hideyoshi murió, la espada pasó a manos de la familia Tokugawa, que acababa de acceder al cargo de Shōgun. Tokugawa Ieyasu, primer Shōgun del shōgunato Tokugawa, la legó a su hijo Tokugawa Yorinobu, y de este pasó a su sobrino nieto Tokugawa Ietsuna, cuarto shōgun Tokugawa. A partir de ese momento, la espada pasaría de shōgun a shōgun, convertida en uno de los símbolos del poder de los Tokugawa. Incluso después de la abolición oficial del shōgunato en enero de 1868, la familia Tokugawa siguió siendo una de las más ricas y poderosas de Japón. La Honjō Masamune, que seguía perteneciendo a la rama Kii de los Tokugawa, fue declarada en 1939 Kokuhō (Tesoro Nacional) de Japón.

Tokugawa Ieyasu (1543-1616)

Y así pasamos a 1945. Tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, el país queda bajo la ocupación de las fuerzas aliadas, dirigidas por el general norteamericano Douglas MacArthur. Una de las primeras disposiciones de MacArthur fue la de que los japoneses debían entregar todas sus armas, incluidas sus espadas. TODAS las espadas, sin hacer distinciones, tanto las más modernas, de escaso valor (durante la guerra los japoneses habían fabricado más de dos millones de espadas para repartirlas entre sus oficiales, como símbolo de orgullo nacional), como las antiguas, obras insustituibles de cientos de años de antigüedad. Muchas de esas espadas fueron destruidas, y otras muchas repartidas como trofeo de guerra entre los soldados aliados por orden directa de MacArthur. 

Tokugawa Iemasu (1884-1863)

Entre aquellos a los que se les ordenó entregar sus armas estaba el entonces jefe del clan Tokugawa, el kōshaku (príncipe) Tokugawa Iemasa, un distinguido político, miembro de la Cámara de los Pares. Iemasa pudo haber escondido sus espadas, como habían hecho otras familias aristocráticas, pero consideró que debía dar ejemplo, y en diciembre de 1945 entregó quince espadas, todas ellas ejemplares únicos de inmenso valor histórico y artístico, entre ellas la Honjō Masamune, en una comisaría del distrito tokyota de Mejiro. Es la última vez que se tiene noticia de la espada. Poco después el general MacArthur rectificaba sus órdenes sobre las espadas, autorizando la conservación de aquellas que tuvieran valor histórico. Un buen número de ellas fue salvado de su destrucción (un solo experto del Museo Nacional de Tokyo logró rescatar más de cinco mil espadas de valor histórico), paliando algo el terrible daño contra el patrimonio cultural de Japón. Pero la Honjō Masamune no estaba entre ellas. Según los registros de la comisaría, aquellas espadas habían sido entregadas a un sargento del Séptimo de Caballería llamado "Coldy Bimore". Sin embargo, aunque es cierto que el Séptimo de Caballería estuvo destinado en el área de Mejiro, no había ningún "Coldy Bimore" entre sus miembros, con lo que aquella pista parecía un callejón sin salida.

No fue hasta décadas más tarde, tras minuciosas investigaciones, que se dedujo que, con toda probabilidad, aquel "Coldy Bimore" era en realidad Cole D. B. Moore (evidentemente, el funcionario japonés responsable se había limitado a registrar el nombre según su pronunciación), un soldado originario de Wilcox County (Georgia). No era un sargento, sino un técnico de nivel T4 (a los que se les llamaba "sargentos" porque lucían insignias similares) adscrito a la Foreign Liquidation Commission for AFWESPAC (Comisión de Liquidaciones Extranjeras de las Fuerzas Armadas-Pacífico Oriental). El soldado Moore había sido licenciado en abril de 1946 y regresado a su hogar, pero poco más se pudo averiguar. Para cuando se le identificó, Moore ya había muerto y los registros de su servicio en el ejército habían desaparecido en un incendio sucedido en 1973 en los archivos del Centro Nacional de Registros de Personal de las Fuerzas Armadas norteamericanas. 

No hay manera de saber qué hizo Moore (si realmente había sido él) con la Honjō Masamune. Si la destruyó, la vendió o (como sospechan algunos) se la llevó como recuerdo de vuelta a EEUU. La familia de Moore se han negado a responder a cualquier clase de pregunta relacionada con su servicio durante la Segunda Guerra Mundial y a colaborar con las distintas investigaciones sobre el paradero de la espada.

Oshigata

No existen imágenes conocidas de la  Honjō Masamune. La única manera de identificarla sería mediante su hamon, una línea irregular a lo largo de la hoja, fruto del proceso de enfriado del filo, y que es característico de cada espada. El oshigata (una copia del hamon en papel) de esta espada se mantendría oculto para evitar intentos de falsificación.

sábado, 8 de julio de 2023

Pequeñas historias (XXXIII)

Moby Dick, la inmortal novela de Herman Melville, se publicó originalmente con el título mucho más corriente de The Whale (La ballena). Después de que la primera edición tuviera unas ventas más bien escasas, sus editores sugirieron a Melville que introdujera algunos cambios; entre ellos, un nuevo título más atractivo. El escritor decidió entonces darle un nombre a la ballena protagonista, y eligió el de Moby Dick mezclando, por un lado, el de Mocha Dick, un famoso cachalote albino que durante décadas había provocado el terror entre los balleneros del Pacífico Sur; y por otro, el de su amigo Richard Tobias "Toby" Greene, antiguo compañero de tripulación a bordo del ballenero Acushnet.

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En julio de 2014, los usuarios de la página web 4chan lanzaron lo que ellos llamaron "Operación Shell Shock" para identificar a dos adolescentes que habían colgado en Internet un video en el que torturaban y mataban a una tortuga de Florida (Gopherus polyphemus), una especie protegida. Comparando las imágenes del lugar donde había sido grabado el video con imágenes de Google Street View, en cuestión de horas lograron encontrar el lugar, y a partir de ahí consiguieron identificar a las dos jóvenes, haciendo públicos sus nombres, el instituto en el que estudiaban e incluso sus números de teléfono y redes sociales. Posteriormente ambas serían acusadas de crueldad animal y de dañar una especie protegida.

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El olor de la lluvia o de tierra mojada, llamado petricor, se debe a una molécula llamada geosmina, producida por bacterias del género Streptomyces. El olfato humano es extremadamente sensible a este olor; lo percibimos a partir de concentraciones de apenas cinco partes por trillón. Como comparación, los tiburones pueden oler la sangre a partir de concentraciones de una parte por millón.

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La primera vez que se utilizó la marca "Made in [país]" fue en 1887 en el Reino Unido, como parte de una campaña que denunciaba la importación masiva de productos extranjeros (principalmente alemanes) y animaba a los ciudadanos a consumir productos británicos. La campaña tuvo el efecto contrario al deseado, ya que los consumidores comenzaron a adquirir preferentemente productos alemanes, que tenían fama de ser más baratos y duraderos.

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El 24 de diciembre de 1871, el vapor América se hundía en el Río de la Plata, a 25 millas de la costa uruguaya, a causa de un incendio, falleciendo 141 personas. Entre los supervivientes estaba el armador uruguayo de origen vasco Ramón Artagaveytia, el cual sin embargo quedó profundamente afectado por el naufragio, donde murieron dos de sus sobrinos, sufriendo pesadillas el resto de su vida. En 1912, estando en Europa, escribió a su sobrino Enrique anunciándole su regreso a América a bordo de uno de los barcos más modernos del mundo, "un barco de verdad", mostrándose especialmente complacido con el telégrafo, que les permitiría pedir ayuda en caso de apuro, algo que el América no había podido hacer. "Por fin voy a poder viajar y sobre todo dormir tranquilo", le decía. ¿El nombre de aquel barco? El Titanic.

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Tras dejar la política, el ex-presidente norteamericano John Tyler (1790-1862) fue nombrado a modo de broma por sus vecinos "Supervisor de Caminos", un cargo menor y de escasa importancia. Tyler, sin embargo, se tomó tan en serio su cometido que sus vecinos acabaron pidiéndole que lo dejara.

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Mary Whiton Calkins (1863-1930) fue una de las psicólogas más brillantes de  la historia de Estados Unidos. Estudió psicología en la universidad de Harvard como "estudiante especial" (las mujeres no eran aceptadas como estudiantes oficiales), e incluso realizó un seminario de posgrado en psicología filosófica. En 1895 defendió con brillantez su tesis doctoral ante un tribunal del que formaban parte eminentes psicólogos como Hugo Münsterberg, William James y Josiah Royce (James llegó a decir que el examen de doctorado de Calkins había sido el más brillante jamás visto en Harvard). Pero, a pesar de cumplir de sobra todos los requisitos de educación, exámenes e investigación para recibir un doctorado, Harvard rechazó su petición por ser mujer. Calkins llegó a ser considerada uno de los mejores psicólogos de EEUU y fue presidenta de la Asociación Estadounidense de Psicología y de la Asociación Filosófica Americana, pero Harvard siguió rechazando concederle el doctorado siempre que se lo solicitó, a pesar de contar con el apoyo de destacados psicólogos y profesores de otras universidades, incluso de manera póstuma. Harvard no concedería doctorados a mujeres hasta 1963.

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En 1901 se publicó en Islandia Makt Myrkranna (Los poderes de la oscuridad), que afirmaba ser la traducción al islandés de la novela Drácula de Bram Stoker. El escritor y editor Valdimar Ásmundsson figuraba como autor de la traducción. No fue hasta 2014 que un estudioso se dio cuenta de que en lugar de una traducción literal Makt Myrkranna era en realidad una versión que difería notablemente del libro de Stoker tal y como lo conocemos. Hay ciertas discrepancias pero muchos expertos consideran que Ásmundsson, en lugar de trabajar con la versión definitiva del libro, tradujo una versión inacabada, o bien se basó en un libro homónimo publicado dos años antes en Suecia, que pese a ser presentado como una traducción era en realidad una reescritura de Drácula publicada a espaldas de Stoker.

lunes, 3 de julio de 2023

Un fallo para la historia

 

Yasuke (2021)

Si sois aficionados al cine de acción japonés, ya sea de animación o con personajes reales, seguramente habréis visto con anterioridad alguna escena similar a la que abre este post: en una lucha con espadas, uno de los contendientes hiere a un rival, que deja escapar un desmesurado y antinatural chorro de sangre. Y curiosamente, este recurso, originario del cine japonés pero cuyo uso se ha extendido a otras cinematografías, tiene su fuente en un error sucedido en un rodaje hace más de sesenta años.

En los años 60 del pasado siglo Akira Kurosawa ya era considerado uno de los directores más prestigiosos del cine japonés. Poseedor de una ya extensa filmografía que abarcaba distintos géneros, habían sido sus películas jidaigeki (dramas de época), especialmente las protagonizadas por samurais, las que le habían valido el éxito popular y el reconocimiento de la crítica internacional. Películas como Rashomon (1950), León de Oro en el Festival de Venecia, o Los siete samurais (1954), siguen siendo consideradas hoy en día como obras fundamentales en la historia del cine y tuvieron una profunda influencia en el cine posterior.

En 1961 Kurosawa estrenó otra de sus obras maestras, Yojimbo, la historia de un samurai errante con un peculiar sentido de la justicia, que llega a un pueblo controlado por dos clanes que luchan entre sí por hacerse con el poder. La película fue un gran éxito de crítica y público, e impactó a cineastas como el italiano Sergio Leone, el cual no solo se inspiró en el protagonista para crear a su personaje El Hombre Sin Nombre, al que daría vida Clint Eastwood, sino que en 1964 estrenó Por un puñado de dólares, una versión libre de Yojimbo. De hecho, el parecido entre ambos filmes es tan notorio, que los productores de la película japonesa demandaron a Leone por plagio (el italiano siempre habló de "homenaje" al filme de Kurosawa). Al final, los tribunales fallaron en favor de los japoneses y Leone, además de cederles los derechos de distribución del filme en Japón, Taiwán y Corea del Sur, tuvo que entregarles el 15% de los beneficios de su filme. Y Kurosawa le envió al director italiano una célebre carta en la que le decía: "He visto tu película. Es una muy buena película. Desafortunadamente, es mi película".

El éxito de Yojimbo propició que al año siguiente se rodara una secuela, protagonizada por el mismo personaje (de nuevo interpretado por el actor Toshiro Mifune) y titulada Sanjuro. En la escena culminante de la película, un funcionario corrupto llamado Muroto Hanbei (al que da vida Tatsuya Nakadai), cuyos planes han sido desbaratados por el samurai, lo desafía a un duelo para restaurar su honor. Sanjuro, aunque en un principio trata de disuadir a Hanbei, acaba aceptando. El duelo en si es breve: aunque Hanbei logra empuñar su espada, la rapidez y habilidad de Sanjuro no tienen rival y su espada atraviesa el pecho de su rival como un relámpago. Teóricamente así debía de ser la escena: Sanjuro hiere a Hanbei, quien, sangrando por su herida, se desploma con cara de incredulidad sin decir ni una sola palabra. Sin embargo, a la hora de rodarla ocurrió esto:

El dispositivo de efectos especiales que Tatsuya Nakadai llevaba en el pecho, un pequeño tubo que debía liberar en el momento adecuado una pequeña cantidad de sirope de chocolate diluido en agua con gas (una receta habitual para la sangre falsa en películas rodadas en blanco y negro), falló de manera estrepitosa. En lugar de verter la cantidad prevista, el tubo estalló liberando de golpe toda la sangre falsa en un auténtico geiser. Hay que reconocerle a Nakadai su profesionalidad: a pesar de la sorpresa, y de que el estallido del dispositivo le causó una pequeña herida en el pecho, siguió en su papel y terminó la escena como estaba previsto.

¿Que pasó luego? A Kurosawa le gustó aquel efecto del torrente de sangre. Consideró que daba mayor dramatismo a la escena y destacaba aún más la fuerza y la habilidad de Sanjuro. Y decidió no repetir la escena y dejarla como estaba. 

Kill Bill: Vol. 1

Sanjuro se convirtió en la película japonesa más taquillera de 1962. A su éxito comercial se unió el unánime aplauso por parte de la crítica. A muchos directores que la vieron también les impresionó la escena de la muerte de Hanbei y empezaron a incluir escenas similares en sus películas, hasta que se convirtió en un recurso habitual del cine japonés. Más tarde, con el boom de las películas de artes marciales de los años 70, muchas películas de otros países también empezaron a usarla. Incluso Quentin Tarantino, gran admirador del cine oriental, la ha incluido como homenaje en algunos de sus filmes como Kill Bill.

domingo, 25 de junio de 2023

Curiosidades (con fotografías)

 El 16 de mayo de 2020, la Luna, Venus y Júpiter formaron esta peculiar conjunción astronómica.




Shi Yousan (1891-1940) fue un militar chino que sirvió a las órdenes y luego traicionó a Feng Yuxiang (líder del Guominjun o Ejército Popular Nacional); Chiang Kai-shek (líder del Koumintang o Partido Nacionalista Chino); Wang Jingwei (presidente de la República de China); Chang Hsueh-liang (señor de Manchuria); el Partido Comunista Chino; y el Imperio japonés, por este orden.



La víbora de cola de araña (Pseudocerastes urarachnoides) es una especie de serpiente venenosa endémica del oeste de Irán que emplea su cola, cuyo extremo parece una araña, para atraer a sus presas, principalmente pájaros.



En 1818 el gobierno norteamericano comenzó la construcción de un fuerte al norte del lago Champlain, en el estado de Nueva York, para protegerse de una posible invasión procedente de la Canadá británica, como ya había sucedido durante la Guerra de Independencia y la guerra anglo-norteamericana de 1812. Después de dos años de trabajo y más de 275000 $ de la época gastados, los responsables de las obras se dieron cuenta de que debido a un error en el deslinde habían construido el fuerte en territorio canadiense. Las obras fueron abandonadas y, aunque el fuerte no llegó a tener un nombre oficial, acabó siendo conocido como Fort Blunder (Fuerte Torpeza o Fuerte Pifia). En 1842 el Tratado Webster-Ashburton modificó las fronteras en la zona con lo que los restos del fuerte pasaron a estar en territorio estadounidense. Los norteamericanos construyeron entonces un nuevo fuerte sobre los restos del antiguo, que estuvo en servicio entre 1844 y 1926 con el nombre de Fort Montgomery, cuyos restos pasaron a ser considerados Lugar Histórico en 1977.



Los tatuajes que lucía Robert De Niro en El cabo del miedo (1991) eran reales, aunque temporales. Lo hizo así porque en la escena final, rodada en el agua, los tatuajes falsos se habrían borrado. 


El menú de los prisioneros de la prisión de Alcatraz (1946). El director de la prisión defendía la teoría de que la mala alimentación hacía a los presos más propensos a la violencia y los motines, así que Alcatraz tenía fama de tener la mejor comida del sistema penitenciario norteamericano. Los guardias y el personal de la cárcel comían la misma comida que los presos.


El luchador francés de origen ruso Maurice Tillet (1903-1954) fue una de las principales inspiraciones para los creadores del célebre ogro de animación Shrek. Tillet, al igual que Shrek, tenía un aspecto físico peculiar (debido a la acromegalia, una actividad anómala de la glándula pituitaria generalmente causada por un tumor benigno), pero era una persona encantadora, amigable y cordial. Además, era un hombre de gran talento: licenciado en Derecho, sirvió como mecánico en un submarino de la Armada francesa durante años, hablaba catorce idiomas y era un extraordinario jugador de ajedrez.



Las "ventanas de brujas" son un elemento arquitectónico casi exclusivo del estado norteamericano de Vermont. Se trata de ventanas colocadas entre dos líneas de techo adyacentes con una inclinación de unos 45º. Su nombre proviene de una vieja leyenda que dice que las brujas no pueden volar con sus escobas a través de una ventana inclinada. También se las llama "ventanas de ataúd" porque otra leyenda dice que se usaban para sacar ataúdes de los pisos superiores sin tener que utilizar las escaleras, que solían ser estrechas y poco prácticas. En realidad, su origen probablemente se deba a un intento por optimizar el espacio existente entre los dos tejados.



La primera mujer que consiguió un doctorado en informática en los Estados Unidos fue una monja católica, la hermana Mary Kenneth Keller (1913-1985), en 1965. Fue una pionera que contribuyó a desarrollar el lenguaje de programación BASIC y dirigió durante veinte años el Departamento de Ciencias Informáticas de la Universidad de Clark (Iowa).



"Herminus ha pagado su cuota de entrada y es ahora miembro de la sagrada sociedad de boxeo devota a Hércules". Fragmento del conocido como Papiro 1178, datado en el siglo II d. C. y conservado en la Biblioteca Británica. El documento es un reconocimiento del ingreso de un luchador llamado Herminus, alias Morus, de la ciudad egipcia de Hermópolis, en un gremio de boxeadores.



En el Lago del Cráter (Oregón) existe un tronco (probablemente de alguna especie del género Tsuga) de unos nueve metros de largo, que flota verticalmente y es conocido como Old Man of the Lake (El viejo del lago). Las referencias más antiguas a él datan de 1896, aunque probablemente lleve en el lago desde mucho antes. En 1938 se monitorizó su deriva, y se descubrió que en solo tres meses se había desplazado casi un centenar de kilómetros por el lago. En 1988 se decidió amarrarlo a la costa para evitar que pusiera en peligro a las embarcaciones que navegan por el lago; casi de inmediato, el tiempo empeoró de manera inesperada, sucediéndose varias tormentas e incluso una inusual nevada en pleno agosto. Cuando el tronco volvió a ser liberado, el tiempo mejoró instantáneamente.



En 2003 un hombre llamado Juan Catalan fue arrestado por la policía de Los Angeles acusado del asesinato de una adolescente de 16 años. Catalan permaneció seis meses encarcelado hasta que su abogado encontró metraje inédito de un episodio de la serie El show de Larry David que demostraba que en el momento del crimen Catalan estaba en el Dodger Stadium viendo un partido de béisbol que enfrentaba a Los Angeles Dodgers con los Atlanta Braves.