Verba volant, scripta manent

lunes, 28 de abril de 2025

La catástrofe que casi fue: la crisis del Citicorp Center

El Citigroup Center, en la actualidad

El Citigroup Center (originariamente Citicorp Center) es uno de los rascacielos más característicos de skyline de Manhattan. Se eleva hasta los 279 metros de altura, con 59 plantas y más de 120000 metros cuadrados de oficinas. Situado en la Calle 53, entre la Avenida Lexington y la Tercera Avenida, resulta fácilmente identificable gracias a su peculiar cima, inclinada 45º, y a estar sostenido sobre cuatro columnas de 35 metros. Esta disposición elevada tiene que ver con el origen mismo del edificio, pero también con una grave crisis provocada por una serie de errores humanos que estuvieron a punto de terminar en una catástrofe.

El edificio fue concebido como sede de Citibank, la división de consumo de la multinacional de servicios financieros Citigroup (entonces denominada Citicorp). El proyecto se anunció en 1973 y se inauguró oficialmente en octubre de 1977, aunque la adquisición del terreno había empezado bastante antes, en 1968. Poco a poco, de manera individual y sin darle publicidad, para prevenir una subida de los precios, la empresa fue comprando hasta 31 parcelas que constituían casi una manzana completa limitada por las avenidas Lexington y Tercera y las calles 53 y 54; en su mayor parte, casas unifamiliares, tiendas y una pequeña clínica. Ahí tuvieron el primer problema: la Iglesia Evangélica Luterana de San Pedro, que ocupaba la esquina entre Lexington y la 54 desde 1905, se negó tozudamente a trasladarse, rechazando todas las ofertas por su terreno.

Fue entonces cuando al ingeniero estructural William LeMessurier, uno de los  más prestigiosos de EEUU y responsable del proyecto junto a los arquitectos Hugh Stubbins y Edward Larrabee Barnes, se le ocurrió la idea de construir el rascacielos por encima de la iglesia. LeMessurier imaginó un rascacielos sostenido sobre cuatro columnas colocadas no en las esquinas, como era lo habitual, sino en el centro de dada uno de sus lados. La iglesia entonces aceptó permitir que el edificio se construyera sobre ella, con la condición de que su viejo edificio fuera demolido y se construyera una iglesia nueva en el mismo lugar, sin conexión con el rascacielos ni columnas que la atravesaran.

La construcción comenzó en abril de 1974 y se completó tres años y medio más tarde. La principal preocupación era la estabilidad del edificio, y de como resistiría al recibir el empuje de vientos intensos al estar levantado sobre columnas, así que LeMessurier introdujo una serie de novedosas medidas para darle una mayor resistencia. Incluyó en el proyecto una serie de refuerzos estructurales en forma de chevrones invertidos en el interior de cada fachada del edificio, diseñados para absorber el exceso de tensión causado por el empuje del viento y dirigirlo hacia las columnas principales. Además, el rascacielos fue el primer edificio de Nueva York dotado de un amortiguador de masa: un sistema que permite absorber vibraciones mediante el balanceo controlado de un contrapeso, habitual en edificios construidos en zonas de actividad sísmica habitual. En el caso del rascacielos, consistía en un contrapeso de 400 toneladas de hormigón flotando en aceite cuyo movimiento se controlaba con un dispositivo electrónico. LeMessurier calculó las cargas de viento en las cuatro caras del edificio, y concluyó que el diseño era más que suficiente para soportar cualquier viento que pudiera soplar.

Esquema del Citicorp Center, con los refuerzos de las fachadas destacados

Sin embargo, la compañía responsable de la construcción del edificio quiso buscar atajos para recortar tiempo y dinero e introdujo algunos cambios por su cuenta. Así, mientras el diseño original especificaba que los tirantes de carga debían estar soldados a la estructura del edificio, la compañía prefirió atornillarlos, lo que resultaba más barato. La oficina de LeMessurier fue informada, pero por algún motivo el ingeniero no llegó a conocer esas modificaciones.

En 1978 una estudiante de ingeniería en la Universidad de Princeton llamada Diane Hartley decidió hacer su tesis de fin de carrera sobre el Citicorp Center. Como parte de esa tesis, analizó el diseño y calculó por su cuenta las tensiones causadas por el viento, y se sorprendió al ver que sus resultados eran más altos que los resultados "oficiales" que le habían proporcionado en la oficina de LeMessurier. Además, esos resultados se referían únicamente a las tensiones causadas por el empuje del viento directamente sobre las cuatro caras del edificio, no sobre los vientos que incidían de manera oblicua sobre las esquinas. Hartley preguntó específicamente por esos resultados, pero no los obtuvo ya que no se habían calculado: las normas de construcción de la época no los requerían, y tampoco era habitual hacerlos. Y LeMessurier tampoco había considerado necesario calcularlos, creyendo que los vientos directos eran los que más tensión generarían en el edificio. Desde la oficina del ingeniero le aseguraron que el edificio tenía la resistencia necesaria y no había motivo para preocuparse. Hartley se limitó a expresar sus dudas en su tesis, sin investigar más a fondo, y no hay constancia de que LeMessurier hubiera sido informado de sus preocupaciones.

William James LeMessurier, Jr. (1926-2007)

Algo más tarde, en julio de ese año, un joven estudiante de primer año de arquitectura en el Instituto Tecnológico de Nueva Jersey llamado Lee DeCarolis llamó a LeMessurier para hablar sobre el Citicorp Center. DeCarolis había hecho un trabajo sobre el edificio para una de sus asignaturas, y su profesor había expresado algunas dudas sobre la integridad del edificio. LeMessurier habló con él durante un buen rato, asegurándole que el diseño era seguro y no tenía de qué preocuparse. Sin embargo, la llamada había inquietado a LeMessurier, quien había sabido solo unas semanas antes que los refuerzos del edificio habían sido atornillados y no soldados como él había pedido. Así que decidió repetir los cálculos, incluyendo esta vez los vientos oblicuos. Para su sorpresa, sus resultados mostraban que los vientos oblicuos podían causar hasta un 40% más de tensión que la que había calculado para los vientos directos, y que las juntas atornilladas podían ser sometidas hasta a un 160% más de tensión que la esperada. El proyecto original podía haber resistido esos vientos; pero las modificaciones introducidas durante la construcción habían debilitado su estructura y podían causar un fallo catastrófico si se veía sometida a vientos del orden de 110 km/h.

Para estar seguro, LeMessurier pidió al ingeniero Alan Garnett Davenport, profesor de la Universidad de Western Ontario y experto de fama mundial en túneles de viento, que revisara sus datos. El equipo de Davenport concluyó que no solo los resultados eran correctos, sino que incluso podía haberse quedado corto a la hora de calcular las tensiones. Un angustiado LeMessurier analizó el problema y concluyó que había una posibilidad entre 55 de que un año cualquiera se produjera un episodio climatológico lo suficientemente intenso como para poner en peligro la integridad del rascacielos. Pero, además, si durante ese episodio el amortiguador de masa estaba desconectado (por ejemplo, si se producía un corte de electricidad, algo habitual durante un huracán) la posibilidad aumentaba a uno entre 16. Y si el rascacielos se venía abajo, causaría una catástrofe sin precedentes, ya que, al estar rodeado de otros rascacielos, si se desplomaba probablemente arrastraría en su caída a otros, provocando un letal efecto dominó que podría causar miles de víctimas.

Angustiado por las consecuencias de su error, LeMessurier llegó a pensar en el suicidio antes de que se hicieran público los problemas del rascacielos. Al final, decidió ponerse en contacto primero con el abogado de Stubbins y con su compañía de seguros, y a continuación con los abogados de Citicorp. A todos les expuso de manera clara la situación y les instó a una reparación urgente, soldando placas de acero sobre las uniones atornilladas para aumentar su resistencia. Tras varias reuniones entre los representantes de Citicorp, los equipos de Stubbins y LeMessurier y las autoridades locales se dio luz verde al proyecto de reparación, cuyos costes asumieron las aseguradoras. La verdadera naturaleza del problema quedó limitada a un reducido círculo que incluía a la cúpula de Citicorp, al alcalde de la ciudad Ed Koch y varios de sus funcionarios de alto rango, y al jefe del sindicato de soldadores, al que hubo que recurrir para reunir a un número suficiente de trabajadores. Los soldadores, que habían firmado un acuerdo de confidencialidad que les prohibía hablar de lo que estaban haciendo allí, comenzaron a trabajar en agosto, con toda la discreción posible. Los trabajos se realizaban de noche, cuando el edificio estaba vacío, y a quien preguntaba se le decía únicamente que se trataba de un procedimiento rutinario y que no había ningún problema con el rascacielos. El secretismo se vio favorecido por una huelga de los trabajadores de prensa que paralizó entre agosto y noviembre de ese año la publicación de los tres principales periódicos de la ciudad, el Times, el Post y el Daily News.

El edificio en la actualidad. En primer término, la nueva Iglesia de San Pedro 

El momento más crítico se vivió a principios de septiembre, cuando los trabajos aún distaban de estar completos. Un huracán, el Ella, empezó a formarse al sur del cabo Hatteras y existía un elevado riesgo de que se dirigiese a Nueva York. Las autoridades prepararon un plan de evacuación de emergencia, que finalmente no se aplicó ya que se consideró que con el refuerzo que se había añadido el rascacielos podría resistir el embate del huracán. Finalmente Ella giró hacia el nordeste, dirigiéndose al mar y evitando la ciudad. 

Los trabajos de refuerzo se dieron por concluidos en octubre. Además de soldar las zonas atornilladas, se instaló un generador de emergencia para que el amortiguador de masa nunca se quedara sin energía y se instalaron medidores de tensión en zonas críticas del edificio. Dado que en la práctica no sucedió nada, todo el asunto se mantuvo en secreto hasta 1995, en el que el periodista Joe Morgenstern lo contó en un artículo publicado en la revista The New Yorker, tras haber oído la historia por casualidad en una fiesta, y tras haberlo confirmado con el propio LeMessurier. 

Ya bien entrado el siglo XXI, el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología) llevó a cabo un estudio exhaustivo de la estructura del edificio con tecnología moderna. Su conclusión era que tanto Hartley como LeMessurier habían sobreestimado el efecto de las cargas de viento y que los refuerzos que tan apresuradamente se hicieron quizá ni siquiera eran necesarios.

En la actualidad, el edificio ya no pertenece a Citigroup, que lo vendió en 2001 a Boston Properties, una empresa de gestión de propiedades inmobiliarias especializada en edificios de alto standing en las zonas más exclusivas de las principales ciudades norteamericanas. Boston Properties lo renombró en 2009 como 601 Lexington Avenue.

domingo, 20 de abril de 2025

Fotografías históricas (XXII)

 

El torero y escritor Ignacio Sánchez Mejías, famoso por su amistad con los miembros de la Generación del 27, vela el cadáver de su cuñado y amigo íntimo José Gómez Ortega, Joselito, que acaba de morir corneado por un toro llamado Bailador. Talavera de la Reina, 16 de mayo de 1920.


Edward "Ned" Maddrell (1877-1974) es considerado el último hablante nativo del idioma gaélico manés (el idioma céltico propio de la isla de Man). Aunque tras su muerte el manés se consideró extinto, en las últimas décadas tanto las autoridades como los propios habitantes de la isla se han esforzado en recuperarlo.


"Las hadas de Cottingley". Entre 1917 y 1921 dos jóvenes primas llamadas Elsie Wright (nacida en 1901) y Frances Griffith (1907) tomaron varias fotografías en la localidad inglesa de Cottingley (West Yorkshire), donde residían, en las que aparecían acompañadas de hadas, similares a las de los cuentos infantiles. La publicación de las fotografías alcanzó una gran repercusión y mucha gente (entre ellos el célebre escritor sir Arthur Conan Doyle) las dio por verdaderas. No fue hasta 1981 en que las dos primas, ya ancianas, reconocieron haber falsificado las fotografías, usando recortes de papel prendidos con alfileres.


650 veteranos de la Primera Guerra Mundial rinden homenaje a los caballos muertos durante el conflicto (Camp Cody, Nuevo México, 1919).


El punto azul pálido. El 14 de febrero de 1990 la sonda Voyager 1 tomó la foto más lejana jamás tomada del planeta Tierra. En aquel momento se encontraba a más de seis mil millones de kilómetros de distancia, y la Tierra aparece como un diminuto punto azul en mitad de la inmensidad del espacio.



La llamada tormenta de polvo del Domingo Negro fue una de las peores tormentas de polvo de la historia de los EEUU. Tuvo lugar el 14 de abril de 1935, afectando a los estados de Oklahoma y Texas y se estima que desplazó del orden de 300000 toneladas de tierra y polvo, causando un número indeterminado de muertos, y provocando el inicio del éxodo de miles de habitantes de las zonas afectadas hacia California en los meses siguientes.


El bibliotecario y arqueólogo Manuel Esteve Guerrero (1905-1976), director de la Biblioteca Municipal de Jerez, posa con un casco corintio de bronce (siglo VI a. C.) hallado a orillas del río Guadalete (1938).


A finales de 1899 y principios de 1900, para luchar contra un brote de peste bubónica, las autoridades de Honolulu decidieron quemar los edificios del barrio de Chinatown donde se hubieran producido casos. Uno de estos incendios, sucedido el 20 de enero de 1900, quedó fuera de control y se extendió a los edificios cercanos, permaneciendo activo durante diecisiete días y arrasando la mayor parte del barrio. Centenares de personas (fundamentalmente inmigrantes chinos y japoneses y nativos hawaianos) perdieron sus hogares y fueron realojados a la fuerza en campos de retención para prevenir nuevos brotes.



Hombre con una punt gun o escopeta de barca (c. 1900). Las punt gun son escopetas de gran tamaño que tradicionalmente se utilizaban para cazar aves acuáticas, pudiendo abatir hasta cincuenta ejemplares con un solo disparo. Aunque en EEUU su posesión y uso todavía es legal en algunos estados, las leyes federales prohíben su uso para cazar aves acuáticas migratorias.



La legendaria tiradora Annie Oakley (1860-1926) dispara por encima de su hombro utilizando un espejo (c. 1890).


El 12 de octubre de 1960 un estudiante de 17 años llamado Otoya Yamaguchi, de ideología ultranacionalista, apuñaló con una wakishazi o espada corta tradicional al político Inejirō Asanuma, líder del Partido Socialista de Japón, durante un debate electoral. Asanuma murió poco después a causa de la hemorragia, y Yamaguchi se ahorcó en su celda tres semanas después.


Richard "Dick" Bong (1920-1945) fue un condecorado piloto norteamericano que acreditó 40 aviones japoneses derribados en el frente del Pacífico, el mayor número de derribos conseguidos por un piloto estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Murió el 6 de agosto de 1945, el mismo día en el que se arrojaba la bomba atómica sobre Hiroshima, al estrellarse en Burbank (California) mientras probaba un caza a reacción P-80 Shooting Star.


domingo, 13 de abril de 2025

La desaparición de Gloria Martínez



Gloria Martínez Ruiz nació el 29 de enero de 1975 en Alicante. Era una chica corriente, que vivía con sus padres y su hermana en el barrio de Florida Alta, sacaba buenas notas y estudiaba piano en el Conservatorio de la ciudad. Sin embargo, con 14 años comenzó a sufrir de insomnio crónico, lo que afectó a su salud mental: estrés, ansiedad, desórdenes alimentarios y, finalmente, algunos brotes psicóticos que no le impedían llevar una vida más o menos normal.

Sus padres le buscaron ayuda médica. Una psiquiatra llamada María Victoria Soler la estuvo tratando durante un par de años, probando diversas medicaciones, pero ninguna pareció solucionar su problema. Por eso, en 1992 la doctora Soler propuso a sus padres ingresar a Gloria durante un tiempo en una clínica de reposo privada.

La clínica se llamaba Torres de San Luis y se encontraba en el ayuntamiento de Alfaz del Pi. Había sido inaugurada poco antes y la doctora Soler era una de sus propietarias. Pretendía ser una clínica de reposo para patologías menos graves de clientes con elevado poder adquisitivo; estaba en una zona rural aislada, sin vecinos cercanos, y contaba con amplias instalaciones, con piscina, jardines y zonas deportivas. A sus padres no les hacía mucha gracia separarse de Gloria, ni tampoco el elevado coste de la clínica (un millón de pesetas de la época por cada mes de estancia), pero la doctora Soler los convenció asegurándoles que allí podrían ayudar a su hija y ofreciéndoles un generoso descuento. 

Y así la mañana del 29 de octubre de 1992 los padres de Gloria la dejaron en la clínica. En aquel momento el establecimiento pasaba por dificultades económicas y Gloria era la única paciente ingresada. Su madre quiso quedarse con ella la primera noche, pero no se lo permitieron; iba en contra de las normas de la clínica. Así que se fueron dejándola al cuidado del personal de la clínica. Sería la última vez que la vieran.

A la mañana siguiente los responsables de la clínica se presentaron en el cuartel de la Guardia Civil de Altea para denunciar la desaparición de Gloria. Según contaron, la joven había sufrido una crisis de ansiedad poco después de ingresar que obligó a administrarle calmantes y a mantenerla atada de pies y manos a su cama. A media tarde se había calmado lo suficiente para que las enfermeras la llevaran a comer algo a la cafetería. Fue por entonces cuando debió escribir una nota, que se encontró más tarde al registrar su habitación, en la que con letra irregular y temblorosa decía "Me da miedo pensar que estoy muriendo y la única luz está cerca de mí, Dios Mío". Por la noche la doctora Soler, según admitió ella misma, le administró cuatro dosis de potentes sedantes (haloperidol, clorpromazina y levomepromazina) para que estuviera calmada.

Sin embargo, a eso de la una y media de la madrugada, Gloria volvió a sufrir una crisis, llegando a un punto de nerviosismo tan elevado que el personal que la atendía por la noche (una ATS y una auxiliar de enfermería) tuvo que llamar a un matrimonio de origen búlgaro que se encargaba de las labores doméstica en la clínica para que las ayudaran a contenerla. Pero aún así cuando las enfermeras llevaban a la joven al servicio Gloria logró zafarse de ellas, saltar por una ventana y huir de la clínica, sin que pudieran dar con su paradero.

Esta versión, sin embargo, presenta numerosas inconsistencias y puntos oscuros. Los padres de Gloria nunca se creyeron que una chica de 17 años fuertemente sedada lograra eludir la vigilancia de sus cuidadoras, saltar desde un primer piso, escalar la valla exterior de la clínica (de dos metros de altura en su punto más bajo) y perderse de vista en un paraje agreste desconocido para ella sin que las numerosas batidas que se dieron más tarde por la zona consiguieran encontrar ni el más mínimo indicio de su presencia. Todo ello además en una noche sin luna, descalza y sin sus gafas (Gloria tenía una fuerte miopía, con ocho dioptrías en cada ojo), que habían quedado en su habitación. A la policía también le extrañó que, si Gloria había desaparecido en torno a la una y media de la mañana, los responsables de la clínica no hubieran avisado a las autoridades y a su familia hasta las ocho.

En los días siguientes la Guardia Civil llevó a cabo una extensa y minuciosa operación de búsqueda de Gloria por los alrededores de la clínica, recorriendo palmo a palmo la zona y drenando pozos y acequias. Sin embardo, apenas dos semanas después se produjo otro célebre caso de desaparición, el de las tres niñas de Alcácer, que contribuyó a desplazar la atención del caso, aunque las investigaciones se prolongaron durante algún tiempo. El empleado de una gasolinera de Altea dijo haber visto a una joven que podía ser Gloria llamando desde un teléfono público aquella misma noche. En marzo de 1993 se llevó a cabo una reconstrucción de los hechos con la participación de una prima de Gloria. La clínica cerraría definitivamente poco después por problemas económicos, tras un fracasado intento de convertirse en una residencia geriátrica.

En 1994, con la clínica ya cerrada, la Guardia Civil llevó a cabo un exhaustivo registro de sus instalaciones. Al vaciar la fosa séptica se halló una bolsa que contenía ropa interior y un cinturón de Gloria; las enfermeras alegaron que la joven se había orinado al sufrir su primera crisis y habían tenido que cambiarla, pero el hallazgo sólo intensificó las sospechas ya existentes sobre lo que realmente había sucedido con Gloria. En 1999 un testigo cuya identidad no se hizo pública afirmó haber visto a Gloria saliendo del domicilio particular de una de las enfermeras en el municipio de Tibi, pero la Guardia Civil acabó por descartar su testimonio por sus múltiples incoherencias.

Ante la falta de pruebas la investigación penal se cerró en el año 2000. La familia de Gloria denunció entonces a los responsables de la clínica por su responsabilidad en la desaparición. La Audiencia Provincial de Alicante les concedió en 2008 una indemnización de 60000 euros por daños morales, que luego se elevaría a 104000.

Aunque la Guardia Civil considera abierto el caso, hace años que no se practican diligencias ni aparecen datos nuevos. Numerosas teorías sobre lo sucedido aquella noche se han propuesto a lo largo de los años; la más repetida habla de una supuesta muerte accidental de Gloria por una sobredosis de medicamentos y la posterior ocultación del cadáver. También que hubiera sido víctima de un secuestro, o que hubiera huido con la ayuda de alguien.

domingo, 6 de abril de 2025

Pequeñas historias (XLI)

En 1917 la escritora y medium Emily Grant Hutchings publicó la novela Jap Herron, proclamando que el verdadero autor del libro era nada menos que el famoso escritor Mark Twain, muerto siete años antes, quien le habría dictado el libro desde el más allá a través de un tablero de ouija. La curiosidad del público convirtió a Jap Herron en un éxito de ventas, lo que llevó a Clara Clemens, hija y heredera de Twain, a denunciar a Hutchings y a su editor, Mitchell Kennerley. La demanda establecía que, una de dos, o el libro era un fraude, y por lo tanto debían de dejar de asociarlo al nombre de Twain; o bien, si seguían proclamando que Twain era su autor, debían entregar los beneficios de sus ventas a los herederos del escritor y a la editorial Harper & Brothers, poseedora de los derechos exclusivos de publicación de las obras de Twain. La demanda se retiró cuando Hutchings, sin retractarse de sus afirmaciones sobre la autoría del libro, aceptó detener su publicación y destruir todas las copias no vendidas.

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La palabra "boicot" procede del nombre de un personaje real: Charles Cunningham Boycott, un antiguo militar británico que tras dejar el ejército se convirtió en administrador de las posesiones de John Crichton, conde de Erne, en la isla irlandesa de Achill. Muy pronto se ganó fama de explotador y despiadado hacia los trabajadores y arrendatarios de las tierras del conde, llegando a intentar desahuciar a varios de ellos en tiempos de cosechas pobres, lo que le valió enfrentarse con la Irish National Land League (una organización que defendía los intereses de los pequeños agricultores frente a los grandes terratenientes), la cual presionó a sus trabajadores para que se negaran a recoger sus cosechas, y a los arrendatarios para que no pagaran las rentas. Boycott recurrió entonces a trabajadores foráneos, protegidos por el ejército y la policía británicos. Como respuesta, los negocios de la isla se negaron a servirle, ni a venderle mercancías ni a prestarle servicios. Los periódicos británicos, que mayoritariamente se pusieron de parte de Boycott, empezaron a hablar de "boicot" para referirse a estas acciones. Finalmente, Boycott y su familia se vieron obligados a abandonar Irlanda y regresar a Inglaterra.

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Bolle Willum Luxdorph (1716-1788) fue un funcionario, historiador y escritor danés cuya obra más conocida son sus Diarios, en los que registra principalmente noticias de Dinamarca y del extranjero. En su entrada del 19 de enero de 1764 menciona que un tal coronel Poulsen, residente en la Abadía de Børglum, había resultado gravemente herido tras abrir una caja que le habían enviado por correo y que contenía cierta cantidad de pólvora y un mecanismo de ignición que la hizo explotar cuando Poulsen la abrió. Este es considerado el primer atentado con una carta bomba del que se tiene noticia.

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Durante las Olimpiadas de 1972 el nadador norteamericano Mark Spitz (que ganaría siete medallas de oro en aquellos Juegos) le dijo a modo de broma al entrenador del equipo soviético que su característico bigote le ayudaba a conseguir mejores marcas, ya que desviaba el agua de su boca. Al año siguiente, todos los miembros del equipo soviético de natación llevaban bigote.

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El 22 de febrero de 1983 se estrenó en el Teatro Eugene O'Neill de Broadway la obra Moose Murders, descrita como una "farsa de misterio". La obra incluía entre otras escenas a uno de los protagonistas intentando acostarse con su propia madre y a un parapléjico levantándose de su silla de ruedas para pegar una patada en la entrepierna a un hombre disfrazado de alce. Las críticas fueron tan malas que su estreno fue también su última representación. Con el tiempo el nombre de la obra pasó a ser sinónimo de un fracaso estrepitoso en la escena teatral.

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El cantante Johnny Cash se alistó en las Fuerzas Aéreas en 1950, con apenas 18 años, y sirvió en ellas hasta 1954, cuando se licenció con honores con el rango de sargento. Durante la mayor parte del tiempo sirvió como operador de radio, y uno de sus destinos fue en la República Federal de Alemania como decodificador, interceptando transmisiones soviéticas en código Morse. Durante esta misión, fue él quien interceptó el mensaje en el que se informaba a las tropas soviéticas en la República Democrática de Alemania de la muerte de Josef Stalin. Se considera que Cash fue el primer norteamericano en saber de la muerte de Stalin, y según su familia a él le encantaba esa anécdota y la contaba en numerosas ocasiones.

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A principios de 2025 un jubilado llamado Anatoly Semenovich entregó en la biblioteca Belinski de Ekaterimburgo un libro que había encontrado en la calle, junto a otros en una caja, que había sido prestado por la biblioteca hacía más de un siglo. El libro, una edición de 1903 de la obra Atención e interés en el aprendizaje, de A.I. Anastasiyev, había sido prestado en julio de 1919 y debía haber sido devuelto un mes más tarde. En ese mismo mes el Ejército Rojo tomó la ciudad, hasta entonces en manos del Movimiento Blanco, y se supone que esa fue la causa de que el libro nunca fuera devuelto. Aún así, se queda lejos del récord: un ejemplar de Scriptores rerum Germanicarum septentrionalium, vicinorumque populorum diversi que el coronel Robert Walpole tomó prestado del Sidney Sussex College (uno de los colleges que forman la Universidad de Cambridge) en 1668 y que no regresó a su legítimo propietario hasta 1956.

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En el año 2010 el Ayuntamiento de Cádiz se dio cuenta de que uno de sus funcionarios, un ingeniero llamado Joaquín García, estaba a punto de cumplir veinte años como empleado municipal, así que decidieron hacerle un homenaje. García, cuñado de Fermín Moral, antiguo candidato socialista a la alcaldía de Cádiz, había llegado a ser director técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento, y en 2004 había sido destinado a la empresa pública Aguas de Cádiz como supervisor de la planta de tratamiento de aguas residuales de La Martona. Sin embargo, a la hora de localizarle nadie recordaba haberle visto últimamente, e incluso el gerente de La Martona admitió que no lo había visto en años, a pesar de que su despacho estaba enfrente al de García, y creía que había regresado al Ayuntamiento. Cuando por fin dieron con García este fue incapaz de justificar qué había estado haciendo en su horario laboral, así que concluyeron que llevaba al menos seis años sin acudir a su puesto de trabajo, sin dejar de cobrar su sueldo. García argumentó primero que si acudía a trabajar, aunque no durante toda su jornada (de ocho a tres), y luego que era víctima de acoso laboral porque le habían asignado un puesto vacío de responsabilidades, aunque no lo había denunciado por miedo a ser despedido. Sin embargo un juzgado de Cádiz lo condenó a una multa de 27000 euros (un año neto de sueldo, la mayor multa legalmente imponible en un caso de absentismo laboral) y García se jubiló poco después.

domingo, 30 de marzo de 2025

El Combate de los Treinta



Cuando en abril de 1341 muere Juan III el Bueno, duque de Bretaña, lo hace sin descendientes legítimos, pese a haberse casado en tres ocasiones. Solo tiene un hijo bastardo, Jean Decoud, duque de Vannes, al que su condición excluye del trono. Al propio Juan se le pregunta en su lecho de muerte a quién designa sucesor, pero el duque se limita a ordenar que "no se le moleste con esas cosas".

El problema era que había dos potenciales herederos que se consideraban con derecho al trono bretón. Por un lado, Juan de Monfort, medio hermano de Juan III. Aunque durante la mayor parte de sus vidas no habían tenido buena relación e incluso Juan III había tratado de anular el segundo matrimonio de su padre Arturo II, para declarar a Monfort y a sus cuatro hermanas ilegítimos, se habían reconciliado poco antes de su muerte y había reconocido el derecho de Monfort al trono. Por otro lado, mientras ambos habían estado enfrentados, Juan III había nombrado heredera a su sobrina Juana de Penthièvre, que estaba casada con el noble francés Carlos de Blois, sobrino del rey de Francia Felipe VI. Así que Carlos presentó también su reclamación al trono de Bretaña.

La situación era complicada porque ambos candidatos derechos sucesorios y las leyes bretonas eran un tanto confusas en lo referente a la sucesión del ducado cuando no había descendientes legítimos. Así que como cabría esperar, el enfrentamiento desembocó en una Guerra de Sucesión que se prolongaría durante más de veinte años, en la que los bloisistas contaron con el apoyo de Francia y los monfortistas con el de Inglaterra, y que no se resolvería hasta la batalla de Auray (1364) en la que las tropas mandadas por Juan V de Monfort (el hijo de Juan de Monfort, muerto en 1345) derrotaron contundentemente a las de Carlos de Blois, que murió en combate sin dejar herederos que continuaran su reclamación del trono.

Y fue durante esta Guerra de Sucesión cuando tuvo lugar un suceso singular que con el tiempo se haría casi más famoso que la propia guerra en la que tuvo lugar. Un acontecimiento sin apenas importancia militar o política, pero que a ojos de sus contemporáneos y de las generaciones que les siguieron se convirtió en uno de los más dignos y elevados ejemplos de la nobleza del código de caballería medieval.

Corría el año 1351 y la localidad de Plöermel estaba defendida por un grupo de soldados bretones e ingleses y mercenarios alemanes partidarios de Juan de Monfort. Al frente de ellos, Robert Bemborough, un veterano caballero de origen incierto. Historiadores contemporáneos a él como Jean Le Bel o Jean Froissart dicen que era alemán. Investigaciones posteriores sugieren que podía ser inglés y su apellido real sería "Pembroke" o "Bromborough". A poca distancia de allí había otra localidad, Josselin, custodiada por una guarnición bretona partidaria de Carlos de Blois y mandada por Jean de Beaumanoir, un noble bretón que años más tarde sería nombrado Mariscal de Bretaña. 

Ambos comandantes eran soldados expertos y veteranos. Ambos comandaban tropas similares en número, armamento y experiencia. Y ambos sabían que, dada esa igualdad de fuerzas, un enfrentamiento entre las dos guarniciones muy probablemente provocaría numerosas bajas por ambos bandos. Ambos tenían sobrada experiencia en combate; no eran cobardes, no huían de los enfrentamientos. Pero a ninguno de ellos les gustaba el derramamiento inútil de sangre, así que durante un tiempo se mantuvo el statu quo. Hasta que un buen día Beaumanoir retó a Bemborough a un duelo singular: la disputa entre ambos bandos se resolvería con un duelo entre ambos comandantes, sin necesidad de involucrar al resto de los soldados.

No está claro lo que motivó a Beaumanoir en lanzar su desafío. Le Bel y Froissart lo presentan como un ejercicio del código de la caballería, un duelo en honor de las dos mujeres que en aquel momento lideraban ambas facciones, Juana de Penthièvre (Carlos de Blois había caído prisionero de los británicos) y Juana de Flandes (la viuda de Juan de Monfort y madre de Juan V de Monfort, que por entonces era un niño). Algunas baladas populares presentan a Bemborough y a sus hombres como bandidos y saqueadores, y a Beaumanoir como un héroe que quiso poner fin a sus desmanes; pero esa versión parece más un intento de desprestigiar a los monfortistas alentado por los franceses a posteriori.

Sea como fuere, Bemborough aceptó en un primer momento el reto; pero los soldados de los dos bandos se opusieron. Se negaban a quedarse sentados viendo como sus comandantes se mataban el uno al otro. Querían participar, y así lo hicieron saber. Así que Bemborough le hizo a Beaumanoir una contraoferta: resolver su enfrentamiento con un combate entre dos grupos de soldados escogidos. Cada comandante elegiría a 29 de entre sus hombres y, con ellos mismos a la cabeza, los dos grupos de treinta hombres se enfrentarían en un terreno neutral, hasta que uno de los dos bandos se rindiera o murieran todos sus hombres.

El combate quedó fijado para el 27 de marzo de 1351, en un lugar llamado chêne de Mi-Voie, un amplio campo a mitad de camino entre Plöermel y Josselin marcado por la presencia de un viejo roble. Para garantizar un combate caballeroso y honorable se prohibieron las armas a distancia: ni arcos, ni ballestas, ni las primitivas armas de fuego que por aquel entonces empezaban a ser comunes en los campos de batalla europeos, solo espadas, hachas, lanzas y las llamadas dagas de misericordia, con las que solían rematar a los enemigos caídos, introduciéndolas por el visor del yelmo. Según cuentan las crónicas, los caballeros franco-bretones llevaban túnicas blancas con cruces negras, mientras que los anglo-bretones llevaban túnicas blancas con cruces rojas.

El combate se prolongó durante horas, y según las crónicas los contendientes se condujeron con gallardía y honorabilidad. Beaumanoir había acudido con una tropa íntegramente bretona, mientras que Bemborough contaba con veinte caballeros ingleses, seis mercenarios alemanes y cuatro bretones. Después de una larga lucha, con cuatro bretones de Beaumanoir y dos ingleses muertos, los dos bandos acordaron una pausa para beber y vendarse las heridas. Poco después de que se reanudara el combate Bemborough era abatido, según la tradición por un caballero llamado Geoffroy du Bois, quien logró introducir su lanza por el visor de su yelmo. Tomó entonces el mando de sus hombres un mercenario alemán llamado Croquart, quien organizó a los demás en una línea defensiva contra la que se estrellaban una y otra vez los ataques bretones. El desenlace del combate se decidió gracias a un jinete bretón llamado Guillaume de Montauban, el cual logró romper la línea defensiva inglesa cargando con su caballo contra ella. Al final, con nueve de los monfortistas (incluido Bemborough) y cuatro de los bloisistas muertos, los 21 supervivientes del bando de Monfort se rindieron y fueron tomados como prisioneros. Prácticamente todos los supervivientes del combate estaban heridos de mayor o menor gravedad.

Panel de madera tallada del siglo XVI con los escudos de armas de los treinta caballeros leales a Francia que lucharon en el Combate de los Treinta

El llamado Combate de los Treinta no tuvo apenas relevancia dentro del marco de la Guerra de Sucesión bretona, ni militar, ni estratégica. Su único efecto práctico fue que los partidarios de Carlos de Blois pasaron a controlar un pequeño trozo de terreno, aunque por un tiempo limitado. Sin embargo se convirtió en uno de los más celebrados ejemplos del código medieval de caballería. En un momento en el que empezaba a vislumbrarse la decadencia del viejo código, aquellos sesenta soldados protagonizaron uno de sus más brillantes momentos, no por el resultado, sino por la manera en la que ambos bandos se condujeron, con honestidad y gallardía. Aquel combate dio lugar a canciones, poemas, cuadros. Una piedra conmemorativa se colocó en el lugar del combate (sustituida ya en tiempos de Luis XVIII por un monumental obelisco) y el rey Carlos V de Francia (1338-1380) encargó un tapiz donde se narraba el enfrentamiento. 

Cuenta Jean de Froissart en sus crónicas que, veinte años después del combate, el último de los supervivientes de aquel día, un caballero llamado Yves Charruel, tullido y desfigurado después de años de combates, apareció en la corte de Carlos V. El rey francés no dudó en sentarlo en su propia mesa y lo acogió en su corte, con una pensión y honores, por haber sido uno de los Treinta.

domingo, 23 de marzo de 2025

El Caballero Negro



La teoría del Caballero Negro es una de las más repetidas a lo largo de la red entre aquellos aficionados a los mundos del "misterio" y la ufología. Esta leyenda habla de la existencia en órbita alrededor de la Tierra desde tiempo inmemorial de un satélite de origen extraterrestre, cuya presencia es conocida por las agencias espaciales del mundo pero que se mantiene en secreto.

Como muchas otras leyendas, la del Caballero Negro tiene su origen en la mala interpretación de un hecho real. O de varios, en este caso. A lo largo de los años ha habido una serie de pequeños incidentes, la mayoría explicados a posteriori, que han contribuido en darle forma a la historia tal y como actualmente circula.

La primera de estas incidencias se remonta a 1899. Por aquel entonces el físico Nikola Tesla se encontraba en un laboratorio en Colorado Springs (Colorado), llevando a cabo una serie de experimentos con campos eléctricos y receptores de radio. En uno de sus experimentos Tesla captó una señal que parecía provenir del espacio, y que se repetía con una periodicidad tan exacta que el propio físico creyó que podía tratarse de una señal de una civilización inteligente. En realidad, lo más probable es que Tesla hubiera captado la señal de un púlsar, una estrella de neutrones que gira a gran velocidad emitiendo grandes cantidades de radiación en periodos cortos y regulares. Los púlsares no serían identificados hasta 1968, y curiosamente sus descubridores Jocelyn Bell y Antony Hewish también creyeron que podía tratarse de una señal inteligente, debido a su regularidad.

En 1928 un radioaficionado noruego llamado Jorgen Hals captó desde su casa en Oslo una serie de extraños ecos en su radio, que se sucedían con un notable retraso con respecto a la señal original. Hals fue incapaz de descubrir su origen, incluso tras buscar la ayuda del físico Carl Størmer. Hoy se conoce a esos ecos como Ecos de Largo Retraso (LDE) y se conocen hasta 15 causas naturales que los provocan, incluyendo reflexiones en la magnetosfera y la ionosfera, la reflexión en nubes de plasma procedentes del Sol o la actividad de auroras boreales.

En 1954 Donald Keyhoe, un antiguo piloto del cuerpo de Marines convertido en escritor e investigador del fenómeno OVNI afirmó en una entrevista que las Fuerzas Aéreas sabían de la existencia de dos satélites artificiales orbitando la Tierra (por aquel entonces faltaban todavía tres años para que el primer satélite artificial, el Sputnik 1, fuera lanzado). Por aquel entonces Keyhoe estaba promocionando un libro que acababa de publicar titulado Platillos volantes del espacio exterior, y muchos creen que aquellas declaraciones fueron un intento de conseguir publicidad.

En febrero de 1960 la revista Time publicó que la Armada de los EEUU había detectado un satélite no identificado que se creía era un satélite espía soviético, aunque la URSS negó que fuera suyo. Más tarde se sabría que en realidad se trataba de los restos del Discoverer 8, un satélite de observación lanzado en noviembre del año anterior y que, debido a un fallo al separarse del cohete que lo transportaba, había quedado en una órbita excéntrica lejos del lugar donde se suponía que debía estar. Los restos del Discoverer 8 se destruyeron al entrar de nuevo en la atmósfera en marzo de ese año.

En 1963 se dijo que el astronauta Gordon Cooper había visto un OVNI durante su misión en el Mercury 9 (lanzado el 15 de mayo) y que la estación de seguimiento de Muchea (Australia) había captado con su radar dicho objeto. En realidad, ni la NASA, ni su personal, registró ninguna transmisión en tal sentido, y el propio Cooper ha desmentido la información en numerosas ocasiones.

En 1973 el escritor escocés Duncan Lunan afirmó, tras estudiar los LDEs captados por Hals y otros, que su fuente podría ser una sonda alienígena de 13000 años de antigüedad, orbitando alrededor de la Luna, y que podría proceder de un planeta en órbita alrededor de la estrella Epsilon Boötis. Años más tarde Lunan se retractó de sus conclusiones, tachándolas de "erróneas" y calificando de "no científicos" sus métodos.

Sucesión de fotografías tomadas durante la misión STS-88 que muestran la manta térmica alejándose del transbordador

En diciembre de 1998 la NASA lanzó la misión STS-88, la primera visita de un transbordador espacial (el Endeavour) a la Estación Espacial Internacional. Durante esa misión la NASA publicó un gran número de fotografías tomadas durante el viaje, incluida la que abre este post, y que se ha convertido para muchos "creyentes" en las teorías conspiratorias en la prueba definitiva de la existencia del Caballero Negro. La fotografía muestra un objeto oscuro, de forma irregular, flotando a cierta distancia de la nave. Pero la explicación que da la NASA sobre las imágenes no tiene nada que ver con OVNIs ni nada parecido: se trata, sencillamente, de una manta térmica que se le escapó al astronauta Jerry L. Ross durante un paseo extravehicular. De hecho, en varias fotografías más se la ve alejarse de la nave. Y según la NASA, se quemó al entrar en la atmósfera terrestre.

Y así, cada uno de estos pequeños incidentes, irrelevantes por separado, acabaron moldeando y dando forma a la leyenda del Caballero Negro. Una teoría que, pese a su nula base, sigue siendo ampliamente difundida por según que círculos.

domingo, 9 de marzo de 2025

Anécdotas de cine

El célebre mapa del tesoro de Willy el Tuerto que aparece en la película Los Goonies se halla en paradero desconocido desde hace años. Según confesó el actor Sean Astin en una entrevista, al terminar el rodaje de la película se llevó el mapa a su casa, pero años más tarde, mientras rodaba una película en el extranjero, sus padres se mudaron y su madre metió todas sus cosas en cajas. Algunas las tiró a la basura, otras las regaló y algunas fueron a parar a su nueva casa. Desde entonces Astin no volvió a ver el mapa e ignora que fue de él. Eso si, todavía conserva la llave esqueleto que aparecía en la misma película.


La banda sonora de Guardianes de la Galaxia, "Awesome Mix Vol. 1", fue la primera banda sonora en alcanzar el número 1 del US Billboard sin tener ni una sola canción original.


Según él mismo reconoció años más tarde, el actor Eli Wallach (1915-2014) estuvo a punto de morir tres veces mientras rodaba El bueno, el feo y el malo (1966). La primera, cuando bebió de una botella de refresco que en realidad contenía ácido, que varios miembros del equipo técnico estaban usando para una de las escenas; evacuado de emergencia a un hospital, necesitó un lavado de estómago. La segunda, cuando rodaba una escena en la que estaba subido a un caballo con una soga al cuello; el caballo se asustó y salió corriendo, pero afortunadamente la soga se soltó. La tercera, en una escena en la que está tendido junto a una vía mientras pasa un tren, cuando unos escalones que sobresalían de uno de los vagones pasaron peligrosamente cerca de su cabeza.


Durante el rodaje de Centauros del desierto (1956) una niña de la tribu navaja que participaba en el rodaje se puso repentinamente enferma con un caso grave de neumonía. Al saberlo, el actor John Wayne ofreció inmediatamente su avión privado y su piloto para que la niña fuera llevada lo antes posible a un hospital. Los navajo, impresionados con su gesto, apodaron a Wayne "El hombre del gran águila".


El director Ridley Scott rodó parte de su película El reino de los cielos (2005) cerca de una ciudad marroquí llamada Ouarzazate, donde desde hace décadas existen unos estudios cinematográficos. Para rodar esa película tuvo que levantar unos enormes decorados en mitad del desierto. Tras terminar el rodaje, y descubrir que desmontar los decorados le iba a costar 300000 dólares, Scott se los cedió a los estudios por la simbólica cantidad de 10 $, a cambio de que se hicieran cargo de todos los gastos. Cuando regresó a Ouarzazate en 2024 para rodar Gladiator 2 y quiso disponer de esos mismos decorados para grabar algunas escenas, tuvo que pagar un millón de dólares para alquilarlos.


Cuando en 1922 se estrenó el clásico del cine de terror Nosferatu, Florence Balcombe, viuda y heredera del escritor Bram Stoker, denunció a su productora, Prana Film, por considerar que se trataba de una adaptación no autorizada de la célebre novela de su marido Drácula. Los productores trataron de defenderse, pero las similitudes entre ambas eran tan notorias (prácticamente las únicas diferencias eran los nombres de los personajes y los lugares donde estaba ambientada) que el juez falló en favor de Balcombe, imponiendo a Prana Film el pago de una sustanciosa indemnización (que en la práctica, supuso su bancarrota y que Nosferatu fuera su única película) y ordenando que se destruyeran todas las copias del filme. Afortunadamente, varias copias quedaron ocultas y se salvaron de la destrucción, permitiendo que uno de los filmes de terror más influyentes de la historia llegara hasta nuestros días.


En la película El imperio contraataca (1980) las escenas ambientadas en el planeta helado de Hoth se rodaron en parajes nevados de Noruega. La gran mayoría de los extras que interpretan a soldados rebeldes no eran en realidad actores, sino voluntarios de la Cruz Roja contratados para la ocasión. Se hizo así porque dadas las difíciles condiciones del rodaje necesitaban personas expertas en desenvolverse en la nieve y a bajas temperaturas, y los voluntarios de la Cruz Roja habían recibido entrenamiento específico en rescate y supervivencia en la montaña.


Cuando el director William Friedkin comenzó a preparar el rodaje de The French Connection (1971) pensó en contratar a un actor extranjero para interpretar al villano del film, el escurridizo capo Alain Charnier. Friedkin había visto Belle de Jour (1967), dirigida por Luis Buñuel, y había quedado muy impresionado por la interpretación y el físico de Francisco Rabal, que tenía en ella un pequeño papel. Y pensó que el rostro tosco y anguloso de Rabal encajaba bien con el personaje de Charnier, a quien entonces imaginaba como un capo corso, rudo y violento. Así que le pidió a su director de casting que lo contratara, aunque no recordaba su nombre. Enfrascado en otros aspectos del rodaje, Friedkin no tuvo tiempo para reunirse con los actores hasta prácticamente unos días antes de empezar el rodaje. Y se llevó una gran sorpresa al encontrarse en lugar de Rabal a Fernando Rey, que también era español y había rodado con Buñuel, pero era lo opuesto a lo que él buscaba; en lugar del rudo Rabal se encontró a un hombre cortés, educado, elegante y que, según el propio Friedkin "parecía un duque". El responsable del reparto se había confundido de actor. Intentaron tantear a Rabal, pero para entonces ya estaba ocupado, y además no hablaba ni una palabra de inglés, mientras que Rey lo hablaba más que correctamente (y además se defendía bastante bien en francés e italiano). Así que Friedkin, al parecer por sugerencia del propio Rey, decidió cambiar el enfoque del personaje; en lugar de un mafioso vulgar y violento, lo convirtió en un criminal elegante, escurridizo y burlón, que se ajustaba perfectamente a las características de Fernando Rey. La película sería un gran éxito, Rey recibiría grandes elogios por su papel (repetiría con el mismo personaje en la secuela, French Connection II) y el propio Friedkin nunca dejó de elogiar a Rey por sus cualidades como actor y por lo agradable que era trabajar con él.

 

Durante el rodaje de Pesadilla antes de Navidad (1993) los animadores fabricaron para su protagonista Jack Skellington más de 400 cabezas distintas, cada una representando una expresión o una emoción. Para su compañera Sally, en cambio, como su pelo largo complicaba mucho la confección, hicieron una sola cabeza, con más de un centenar de caras intercambiables.


Cuando el cómico Mel Brooks dejó sus huellas en el cemento del Paseo de la Fama de Hollywood en 2014, lo hizo llevando un dedo postizo en su mano izquierda.



Durante el rodaje de uno de los capítulos de la serie El Mandaloriano su equipo técnico se dio cuenta de que no tenían suficientes trajes de soldados imperiales para rodar una de las escenas. Ni cortos ni perezosos se pusieron en contacto con la delegación local de la Legión 501, un club de fans de Star Wars de ámbito internacional especializados en disfrazarse de villanos de la saga (soldados imperiales, soldados clon, cazadores de recompensas). Un buen número de miembros acudieron con sus propios trajes al rodaje y participaron como extras en el episodio.



El rifle que lleva Chris Pratt en Jurassic World es un Marlin 1895 de acero inoxidable. En la web de Marlin es el único rifle que aparece recomendado para un T-Rex.

domingo, 2 de marzo de 2025

El Gran Farini

William Leonard Hunt, "El Gran Farini" (1838-1929)

Nació en Lockport (Nueva York) el 10 de junio de 1838 como William Leonard Hunt, aunque se haría famoso con un nombre muy diferente. Dentro de su familia, severa y trabajadora, que se mudó en 1843 a la villa canadiense de Hope Township, William siempre fue un verso suelto. Travieso y aventurero, los continuos castigos que le imponían sus padres no conseguían corregir su comportamiento. Es más, como él mismo confesaría más tarde, incluso sentía cierto placer al desobedecerlos. Una de sus travesuras habituales consistía en echarse a nadar en ríos y lagos, algo que su madre le tenía terminantemente prohibido. Dicen que su madre le cosía muy apretados los puños y los cuellos de sus camisas, para que no pudiera quitárselos, pero él se ponía a nadar vestido o bien los descosía y luego le pedía a alguna de sus amigas que volviera a coserlos.

La primera vez que asistió a un espectáculo circense William quedó fascinado. Su temperamento rebelde e inquieto se sintió inmediatamente atraído por aquel mundo exótico y desconocido. No tardó en empezar a ensayar por su cuenta algunos números, descubriendo que su fuerza y su agilidad le otorgaban una facilidad innata para las actividades físicas; unas cualidades que él se encargó de reforzar con un riguroso entrenamiento. Empezó a celebrar pequeñas actuaciones ante los chicos de su comarca, a cambio de unos centavos. Su padre al enterarse se enfureció; propinó a William una tremenda azotaina acusándole de haber avergonzado a su familia. Trataron de enderezarlo consiguiéndole un empleo como aprendiz de un médico, pero William nunca abandonó su idea de dedicarse al circo y siguió entrenándose a escondidas.

Su primera oportunidad llegó el 1 de octubre de 1859, durante la Feria Agrícola del Condado de Durham, deleitando a los espectadores con varios actos de equilibrismo, entre ellos cruzar el río Ganaraska caminando por un cable tendido entre ambas orillas. Lo hizo utilizando el apodo de Signor Farini, que eligió porque sonaba exótico y porque los italianos tenían fama de ser los mejores artistas circenses. En realidad, había tomado el nombre de Luigi Carlo Farini, un médico y político italiano que fue médico personal de Jerónimo Bonaparte (hermano menor de Napoleón), gobernador de la región de la Emilia y más tarde primer ministro del reino de Italia. Una semana más tarde dio una nueva exhibición, esta vez de fuerza, ante la sede del ayuntamiento local, de nuevo con gran éxito. 

Ante el éxito de su debut, William, ya conocido como Farini, comenzó a dar exhibiciones de fuerza y equilibrismo en diversas localidades del estado de Ontario. También demostró un agudo ingenio para crear nuevos y espectaculares números, o para inventar aparatos nuevos para sus funciones. Su creciente popularidad le llevó a ser contratado por Dan Rice, empresario y artista de circo, propietario del Dan Rice's Floating Circus y considerado uno de los padres del moderno espectáculo circense. Con su circo actuó a lo largo del río Mississippi durante varios meses, antes de regresar a Ontario a principios de 1860.

El Gran Farini cruza las cataratas del Niágara llevando a la espalda una primitiva lavadora (1860)
 
En agosto de ese año Farini acude a las célebres cataratas del Niágara, donde hacía poco que el legendario funambulista francés Charles Blondin se había convertido en el primer hombre en cruzarlas de un extremo a otro (355 metros de distancia) a través de un cable situado a 50 metros de altura. Farini no quiso ser menos, y entre él y Blondin surgió una cordial rivalidad para ver quién hacía el número más espectacular. Si Blondin cruzaba con los ojos vendados, Farini lo hacía con un hombre subido a la espalda. Si Blondin se detenía a mitad de camino para cocinar y comerse una tortilla subido al cable, Farini daba volteretas o se colgaba del cable sostenido con los pies. 

En el invierno de 1860 Farini dio una gira por Estados Unidos y regresó al Niágara al año siguiente. Sin embargo el estallido de la Guerra de Secesión en EEUU había reducido considerablemente el número de espectadores, así que aprovechó para regresar a Ontario y contraer matrimonio con Mary Osbourne, una amiga de su infancia. Poco después se alista en el ejército de la Unión, en el cuerpo de ingenieros, aunque más tarde afirmaría haber sido espía a las órdenes del general McClellan, segundo al mando del ejército del Norte. Su labor allí se resume en el diseño de un puente de cuerdas que se tendía en pocos minutos y de unos zapatos flotantes que según él permitían a un hombre caminar por el agua, que Farini afirmaba había mostrado al mismo presidente Lincoln. Dejó el ejército poco después; no esta clara la razón, pero pudo ser por la destitución de McClellan tras su pobre actuación en la batalla de Antietam.

El 6 de diciembre de 1862 Farini sufre una terrible tragedia personal. Actuando en La Habana, mientras cruza sobre una plaza de toros subido a un cable con su esposa Mary a sus espaldas, ella suelta uno de sus brazos para saludar al público. Este movimiento desequilibra a Farini y hace caer a Mary desde una altura de 18 metros, pese a los intentos de su marido por agarrarla. Mary resulta herida de gravedad y fallece unos días más tarde. Farini se embarcaría luego en una larga gira por Sudamérica antes de regresar a EEUU en 1864. En agosto de ese año trata de cruzar las cataratas de American Falls con zancos; uno de los zancos se enganchó y tuvo que ser rescatado. Lo intentó de nuevo en las cataratas de Chaudière, esta vez con éxito.

El Gran Farini entre Lulú (izquierda) y una artista no identificada (Londres, 1875)

En 1866 parte en una nueva gira, esta vez a Europa, acompañado de un niño de diez años llamado Sam Wasgate, al que había adoptado y que se convertiría en su compañero de espectáculo en el trapecio bajo el nombre de "Farini e hijo, los Farini Voladores". En 1867 Sam es sustituido por una acróbata femenina llamada Lulú... que no es otra que el propio Sam, con el pelo largo, maquillaje y ropa de mujer. "Lulú Farini" se haría muy popular, incluso después de que en 1876, a raiz de un pequeño accidente mientras actuaba en Dublín, se revelase su verdadera identidad, y aunque después de eso volvería a lucir aspecto masculino, conservaría el nombre de Lulú y acabaría casándose con una de las hijas de Farini.

En 1869 Farini decide retirarse de las actuaciones; los años de intensa actividad física comienzan a pasarle factura y no quiere esperar a sufrir un accidente grave. Pero no abandona el mundo del circo, convirtiéndose en entrenador de acróbatas y diseñador de nuevos números. Se le considera inventor del famoso número del hombre-bala, en el que una persona es lanzada desde un cañón (mediante un muelle o un dispositivo de aire comprimido) hacia una red estratégicamente dispuesta, que se usa por primera vez en 1877.

El Gran Farini y su hija adoptiva Krao Farini (1876?-1926)

En 1871 se casa con una mujer inglesa llamada Alice Carpenter, con la que tiene dos hijos y de la que se divorciaría en 1880. En marzo de 1881 regresa a Estados Unidos con planes para fundar un gran circo en asociación con el empresario circense William Cameron Coup, aunque el proyecto no llega a consumarse. En 1882 se dedica a preparar varios espectáculos para el Real Acuario de Londres, y ese mismo año adopta a una niña laosiana llamada Krao, afectada de hipertricosis (un síndrome que provoca que quienes lo padecen tengan todo el cuerpo cubierto de vello). Al parecer Krao había sido encontrada por el explorador noruego Carl Bock durante una expedición al sudeste asiático financiada por Farini. Diversas historias circulan sobre el origen de Krao: que si era miembro de una tribu de hombres-mono, que si había sido un regalo a Bock del rey de Birmania, que si Bock y Farini la habían capturado en la selva de Laos... De nada hay pruebas concluyentes. Lo cierto es que a partir de octubre de 1882 Krao comienza a ser exhibida, primero en Londres y luego en el resto de Europa, siendo presentada como un "eslabón perdido" y una prueba de la teoría de la evolución de Darwin. En 1884 viajaron a EEUU, donde siguió siendo exhibida durante años. En 1899 Krao hizo una gira por Inglaterra y posteriormente regresó a EEUU, donde formó parte del circo de los Ringling Brothers. Krao Farini vivió los últimos años de su vida en Nueva York, llevando una vida discreta en Brooklyn, y murió a causa de la gripe en abril de 1926, dejando dispuesto que su cuerpo fuera incinerado para evitar que fuera exhibido como una curiosidad tras su muerte.

"Caza de jirafas en el Kalahari", una de las numerosas fotografías que Lulú Farini tomó durante su expedición a través del Kalahari (1885)

En 1885 Farini, buscando nuevas aventuras, viaja a África con la intención de cruzar a pie el desierto del Kalahari, de casi un millón de kilómetros cuadrados de superficie. Le acompaña Lulú, quien se encarga de llevar un registro minucioso de la expedición, incluyendo mapas y fotografías. Fue un viaje arduo, de más de mil kilómetros, durante el cual Farini se perdió durante dos días en el desierto y estuvo a punto de morir. Pero al final lo consiguieron; se les considera los primeros hombres blancos en cruzar el Kalahari. A su vuelta trajeron pieles de animales salvajes y cuernos de rinoceronte, muestras botánicas y abundante información antropológica de sus contactos con la etnia joisán, a la que pertenecen las tribus de los bosquimanos y hotentotes. 

A su regreso en Londres Farini presentó un exhaustivo informe de su expedición ante la Royal Geographical Society, afirmando entre otras cosas haber hallado las ruinas de una misteriosa ciudad enterradas en la arena del desierto, de las que había visto los restos de lo que él creía era un gran templo y varios monumentales bloques de piedra. La Ciudad Perdida del Kalahari se convirtió en una leyenda y muchos trataron, sin éxito, de encontrar dichos restos, a pie o en avión, pero nadie halló ni el más mínimo rastro. En 1964 un geólogo llamado A. J. Clement propuso la teoría de que en realidad las supuestas ruinas no eran más que un afloramiento de dolerita, una roca ígnea de gran dureza que tiende a fracturarse en bloques rectos que en ocasiones pueden parecer construcciones artificiales.

En 1886 Farini publicó un libro sobre su aventura: Through the Kalahari Desert: A Narrative of a Journey With Gun, Camera, and Note-Book to Lake N'gami and Back (A través del desierto del Kalahari: una narración de un viaje con pistola, cámara y libreta al Lago N'gami y de vuelta). Ese mismo año se casaba por tercera vez, con una pianista alemana llamada Anna Müller, hija de un primo del compositor Richard Wagner. Siguió trabajando como promotor de espectáculos como el primer salto en paracaídas desde un globo aerostático (efectuado por el norteamericano Thomas Scott Baldwin en 1887). En 1890 se retiró y se instaló con su esposa en el distrito londinense de Forest Hill, donde se dedicó a cultivar flores y a inventar. En 1899 se mudó con su familia a Toronto, enfocándose en las artes plásticas (pintura y escultura). En 1909 volvió a trasladarse, esta vez a Alemania, donde ejerció como traductor y escribió una monumental historia de la Primera Guerra Mundial en treinta volúmenes, escrita desde el punto de vista de los alemanes. En 1920 regresó a América y, tras vivir en varios lugares del estado de Nueva York y de Ontario, acabó regresando a Hope Township (ahora parte de la municipalidad de Port Hope) donde pasó sus últimos años, hasta su muerte por gripe en enero de 1929, con 90 años cumplidos y dejando atrás una vida errante y aventurera.

Tras su muerte, su legado (libros, documentos, fotografías, inventos) pasó a ser propiedad de los Archivos de Ontario.

domingo, 23 de febrero de 2025

Curiosidades (con música)


En la canción Rock the Casbah, del grupo británico The Clash, se oye a partir del minuto 1:52 un efecto sonoro que reproduce los primeros compases de la canción Dixie. En realidad, se trata de la alarma de un reloj de pulsera digital de la serie The Dukes of Hazzard, propiedad del guitarrista Mick Jones, quien al parecer incluyó el sonido de manera intencional en la grabación.



David Bowie escribió la canción All the Young Dudes (1972) para el grupo Mott the Hoople, del que era un gran fan, después de oir que estaban a punto de separarse, con la intención de que tuvieran un gran éxito y siguieran juntos. El plan funcionó a la perfección; la canción fue un éxito rotundo, llegó al número 3 de las listas británicas de éxitos y Mott the Hoople seguirían unidos hasta 1980.


La única canción que James Gunn, director de la trilogía Guardianes de la galaxia, no pudo conseguir para las por otra parte extraordinarias bandas sonoras de las tres películas fue Russian roulette, editada en 1982 por el grupo Lords of the New Church. Pese a que lo intentó varias veces, no lo consiguió debido a que existe una gran confusión legal acerca de quién tiene realmente los derechos de la canción.



James McCartney, hijo de Paul McCartney, y Sean Ono Lennon, hijo de John Lennon, colaboraron en una canción, Primrose Hill, publicada en abril de 2024.



Los derechos de la célebre canción de cumpleaños Happy Birthday To You fueron propiedad privada durante ochenta años, lo que significa que cualquier uso comercial de la canción requería un permiso y pagar una tasa a los poseedores de los derechos. No fue hasta 2015 que una decisión judicial decretó que dichos derechos (en aquel momento propiedad de la discográfica Warner Music) habían caducado y por lo tanto la canción pasaba a ser de dominio público.


La canción Umbrella fue compuesta para Britney Spears, que estaba grabando su quinto album, Blackout, pero su discográfica la rechazó alegando que Britney ya tenía canciones suficientes para grabar. Posteriormente fue ofrecida a varios artistas más antes de que se hiciera con ella Island Def Jam, la entonces discográfica de Rihanna.


El elenco de la serie de televisión Glee ha tenido 207 canciones en la lista Billboard Hot 100. El triple que los Beatles.


Cuentan que en una ocasión un joven compositor acudió a Mozart para pedirle consejo sobre cómo componer sinfonías. Mozart le respondió: "Es usted demasiado joven para escribir una sinfonía. Empiece por algo más sencillo, trabaje en ello, y espere a ser algo mayor para intentarlo". El joven replicó "Pero señor, usted escribía sinfonías con 10 años, y yo ya tengo 21". "Si, pero yo no tuve que preguntarle a nadie como se hacía".


Elvis Presley quiso grabar una versión de la canción de Dolly Parton I will always love you, pero el acuerdo se rompió porque su representante, el célebre Coronel Parker, exigió a Parton que les cediese la mitad de los derechos de la canción, a lo que ella se negó. Como curiosidad, Parton compuso I will always love you y Jolene, sus dos canciones más célebres, el mismo día.


El compositor italiano Gioachino Rossini era famoso por su rapidez componiendo (se dice que compuso El Barbero de Sevilla en tan solo 12 días), pero también por ser un gran procastinador, que a menudo esperaba hasta el último momento para terminar sus encargos. Su ópera La Gazza Ladra se estrenó en el teatro milanés de La Scala el 31 de mayo  de 1817. El día anterior al estreno, el productor de la ópera se enteró de que Rossini todavía no había terminado la obertura de la ópera, así que recurrió a una medida extrema: encerró al compositor en el ático del teatro, advirtiéndole que no lo dejaría salir hasta que la tuviera lista. Según dicen, Rossini iba tirando las hojas de la partitura por la ventana según las iba terminando, para que los copistas que aguardaban bajo ella las recogieran y las copiaran.


El 8 de diciembre de 2013 el grupo Metallica dio un concierto en la Base Carlini, en el archipiélago antártico delas Shetland del Sur, convirtiéndose en el primer grupo en actuar en todos los continentes. El concierto se celebró en el interior de un domo transparente de 12 metros de diámetro y seis de alto, y a él asistieron 120 científicos de Argentina, Rusia, Corea, China, Polonia, Chile, Brasil y Alemania, así como 20 fans del grupo que habían ganado un concurso.


La peculiar voz áspera de Bonnie Tyler no es natural. En 1977, cuando tenía 26 años, se operó para extirpar unos nódulos en sus cuerdas vocales. El médico le ordenó dejar descansar su voz durante al menos seis semanas, pero ella no respetó su consejo, y como resultado sus cuerdas sufrieron daños permanentes y le quedó ese tono ronco tan característico.