Verba volant, scripta manent

jueves, 24 de septiembre de 2015

Un piloto sueco en Biafra

Carl Gustaf Ericsson von Rosen (19/8/1909-13/7/1977)

Carl Gustav Ericsson von Rosen tuvo siempre cierta inclinación a la aventura que seguramente tenía cierto componente genético, ya que era hijo del conde sueco Eric von Rosen, conocido explorador y etnógrafo (y cofundador del NSB, un pequeño partido de ideología nazi que alcanzó cierta popularidad entre la clase alta sueca en los años 30). Desde pequeño, Carl mostró un gran interés por la mecánica y más tarde se despertaría en él la fascinación por los aviones, en buena parte por la influencia de su tío, que era nada menos que Hermann Göring (casado con su tía materna Carin Fock), as de la aviación alemana en la Primera Guerra Mundial (había servido a las órdenes del legendario Barón Rojo y acabaría al mando de su escuadrón después de su muerte) y futuro comandante de la Luftwaffe durante el nazismo.
En 1929 consiguió la licencia de piloto y en 1934, la de piloto de líneas aéreas, aunque, como muchos otros aspirantes, comenzó su carrera como mecánico y piloto de exhibiciones aéreas. En 1935 se alistó como voluntario en las filas de la Cruz Roja y viajó a Etiopía, donde las tropas de Mussolini luchaban con las del emperador Haile Selassie en la Segunda Guerra Italo-etíope. Allí, se dedico a transportar suministros médicos y víveres y a evacuar a heridos del campo de batalla. En ocasiones se acercaba tanto al frente que llegó a verse afectado por el gas mostaza que utilizaban los transalpinos como arma química.
Tras volver a Europa y divorciarse de su primera esposa, Mille Wijkmark, von Rosen se instaló en Holanda trabajando como piloto de la compañía KLM, casándose de nuevo con la holandesa Hanny Krijgsman. Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial puso fin a su vida tranquila. Tras un breve periodo al servicio del ejército finlandés durante la Guerra de Invierno, luchando contra los soviéticos, al producirse la invasión de Holanda Carl huyó a Inglaterra, llevando consigo en un avión de la KLM numerosa documentación del gobierno holandés. Hanny, por su parte, prefirió quedarse en Holanda y se unió a la resistencia (se divorciarían en 1943). Cayó en manos de la Gestapo y fue enviada al campo de concentración de Dachau y, aunque sobrevivió a la guerra, nunca pudo superar esa traumática experiencia y se suicidó en 1949.
En Inglaterra, von Rosen trató de alistarse en la RAF, que ya tenía una nutrida colonia de pilotos extranjeros (franceses, holandeses, polacos, checos...), pero fue rechazado por ser pariente de Göring y regresó a Suecia, donde trabajó como piloto de la compañía AB Aerotransport hasta el final de la guerra.
En 1945 su espíritu de aventura pareció renacer y se instaló en Etiopía con su tercera esposa (su prima, Gunvor Lilian Martin), convertido en instructor de la Fuerza Aérea etíope. Allí permaneció hasta 1956 (los rumores apuntan a una serie de desencuentros con oficiales etíopes como causa de su marcha), cuando volvió a Suecia y trabajó como piloto en la compañía Transair, especializada en vuelos charter. Cuando en 1960 estalló la Crisis del Congo, la ONU contrató a Transair para que se encargara de los traslados de sus representantes, y von Rosen volvió una vez más a África convertido en el piloto personal del secretario de las Naciones Unidas, el noruego Dag Hammarskjöld. Hammarskjöld murió en un accidente aéreo en 1961, un vuelo que debería haber pilotado von Rosen pero que no pudo por estar enfermo.


En 1967, la región nigeriana de Biafra, rica en yacimientos petrolíferos y habitada mayoritariamente por la etnia igbo, declaró su independencia, como consecuencia de una serie de conflictos entre regiones y etnias. Esto trajo consigo el inicio de una cruenta guerra civil adonde llegó von Rosen como piloto de agencias humanitarias, llevando con gran riesgo cargamentos de ayuda a los biafreños desde el archipiélago de São Tomé y Príncipe. Enojado por los ataques de los nigerianos a la población civil y el acoso a los aviones que les llevaban ayuda, von Rosen decidió ayudar en lo posible a los rebeldes a contrarrestar la superioridad aérea de los nigerianos (dotados por sus aliados soviéticos de modernos cazas MiG-17). Con el apoyo del servicio secreto francés trató de comprar aviones de combate de segunda mano en Europa o América, pero todo lo que pudo conseguir fueron cinco avionetas Malmö MFI-9 de fabricación sueca. Von Rosen las llevó a Biafra, las pintó de camuflaje y las armó con lanzacohetes suministrados por los franceses, y con otros cinco pilotos (dos suecos y tres biafreños) formó un improvisado escuadrón de combate que se hacían llamar a si mismos "Biafra Babies".

Avioneta Malmö MFI-9
Y por increíble que parezca, aquellas improvisadas fuerzas aéreas tuvieron un éxito rotundo frente a las más numerosas y modernas aeronaves enemigas. Volando bajo para evitar los radares, aquellas avionetas y sus osados pilotos lanzaron a partir del 22 de mayo de 1969 una serie de ataques contra los principales aeródromos nigerianos, tomando por sorpresa a los defensores y destruyendo con sus lanzacohetes un buen número de MiG-17 y tres bombarderos Ilyushin Il-28, amen de varios helicópteros, sin darles tiempo a despegar. Las semanas siguientes lanzaron ataques contra posiciones del ejército nigeriano y convoyes militares.
Pero al final, el poderío militar nigeriano decantó la guerra a su favor hasta la rendición de Biafra a principios de 1970. Von Rossen y los suyos tuvieron que huir del país. Pero su afán aventurero no decreció. Entre 1974 y 1977 realizó numerosos vuelos llevando alimentos para las víctimas de la hambruna en Etiopía. Y allí fue donde murió, el 13 de julio de 1977, en la ciudad de Gode, durante un ataque de las tropas de Somalia al comienzo de la llamada Guerra de Ogaden que enfrentó a somalíes y etíopes por la posesión de dicho territorio. Su cadáver fue enterrado en el cementerio de Gulale, en Addis Abeba.
Carl von Rosen dejó seis hijos: Nils Gustaf (1932) de su primer matrimonio; Margaretha (1938) e Yvonne (1940) del segundo; y Astrid (1945), Eric (1950) y Carl (1953) del tercero.

2 comentarios:

  1. Toda su vida parece una gran aventura. Parece increíble que con esas avionetas, casi unos juguetes, pusiera en jaque a los niguerianos.
    Un saludo.

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    1. Sin duda, un auténtico aventurero, y a demás osado e ingenioso.
      Un saludo.

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