En mayo de 1943 el destructor USS Phelps atacó lo que creía que era un submarino japonés en la bahía de Holtz, en la isla de Attu (islas Aleutianas), que acababa de ser reconquistada por las tropas norteamericanas tras permanecer ocupada por los japoneses desde junio de 1942. Sin embargo, el Phelps no pudo confirmar su hundimiento y los archivos japoneses mostraron que ninguno de sus submarinos estaba cerca de allí en aquellas fechas. Un estudio publicado este mismo año concluye que lo que detectó el sónar del Phelps era en realidad el pecio del Kotohira Maru, un buque de carga japonés que aprovisionaba a las tropas niponas en Attu y que había sido hundido en enero de ese año durante un ataque llevado a cabo por bombarderos B-24 Liberator.
Después de que Adolf Hitler, encarcelado por su fallido golpe de estado de 1923, fuera puesto en libertad en 1924, el New York Times publicó un artículo titulado "Hitler amansado por la prisión" en la que se afirmaba que "ya no era una amenaza" y que "se cree que se retirará a la vida privada y regresará a Austria, su país natal".
El Tigerfibel era el manual de instrucciones del tanque alemán Panzer VI Tiger (1942). Dado lo complejo de su manejo, y que buena parte de sus tripulantes eran muy jóvenes e inexpertos, para facilitar que los soldados lo leyeran con atención el manual no solo estaba escrito en buena parte con rimas, sino que tenía ilustraciones, muchas de ellas protagonizadas por una joven llamada Elvira que a menudo aparecía ligera de ropa o directamente desnuda.
Cuando el emperador japonés Hirohito pronunció el 15 de agosto de 1945 su histórico discurso radiofónico (Gyokuon-hōsō) en el que anunciaba a sus súbditos la rendición de Japón, en lugar de utilizar el japonés común lo hizo utilizando el kanbun-kundoku-tai, un estilo arcaico y tradicional de japonés que adaptaba la sintaxis china y se empleaba para redactar documentos y textos oficiales de la corte imperial. La complejidad de su sintaxis y su gramática, y el uso de numerosos términos que se utilizaban casi exclusivamente en la corte, hizo que una gran parte de los que escucharon el discurso no acabaran de entender su verdadero significado, así que los medios de comunicación tuvieron que publicar versiones adaptadas para que el pueblo japonés pudiera comprenderlo.
El 28 de diciembre de 1944 un kamikaze japonés se estrelló contra el SS John Burke, un carguero norteamericano de la clase Liberty, que formaba parte de un convoy que se dirigía a la isla filipina de Mindoro. El ataque tuvo lugar en el estrecho que separa las islas de Negros y Siquijor, y el John Burke, cargado con varios miles de toneladas de armas y municiones destinadas a las tropas norteamericanas en Mindoro, estalló instantes después del impacto. El resultado fue una de las mayores explosiones no nucleares de la guerra; los 68 hombres que iban a bordo (40 tripulantes y 28 soldados) murieron en el acto y la onda expansiva de la explosión fue tan potente que hundió un pequeño barco auxiliar que navegaba cerca y sacudió tan intensamente a los demás buques del convoy que varios creyeron haber sido alcanzados por torpedos.
En septiembre de 1944 nueve pilotos norteamericanos fueron abatidos durante un ataque de aviones torpederos Grumman TBM Avenger procedentes del portaaviones USS San Jacinto contra la isla de Chichi-Jima, la mayor de las islas del archipiélago de las Ogasawara (a unos 240 kilómetros al norte de la isla de Iwo Jima). Ocho de aquellos pilotos fueron capturados y recluidos en la base aérea de la isla, donde en los siguientes meses serían torturados, asesinados y varios de ellos devorados por los oficiales japoneses de la base. Tras la guerra, cuatro de aquellos oficiales (incluidos el teniente general Yoshio Tachibana, el mayor Sueyo Matoba y el capitán Jiro Sueyoshi) fueron condenados a muerte y ejecutados. El oficial al mando de la base, el vicealmirante Mori Kunizo, fue condenado a cadena perpetua, aunque luego sería condenado a muerte en otro juicio por el asesinato de prisioneros de guerra en las Indias Orientales Holandesas y ahorcado. El único de aquellos pilotos que se salvó fue un joven teniente de apenas veinte años, que permaneció en mar abierto hasta que fue rescatado por un submarino norteamericano. Se llamaba George H. W. Bush y en 1989 se convertiría en el 41º presidente de los Estados Unidos.
El coronel Masanobu Tsuji fue un militar japonés de la Segunda Guerra Mundial, conocido por su exacerbado nacionalismo, su férreo belicismo (fue un entusiasta defensor de la guerra contra Estados Unidos) y su crueldad hacia los enemigos. Firme partidario del gekokujō (una doctrina que justifica la desobediencia de las órdenes de los superiores por parte de sus subordinados, si estos consideran que hay una justificación moral para ello), fue uno de los principales estrategas de la brillante conquista de Malasia y Singapur por las tropas japonesas al principio de la guerra, pero también fue uno de los máximos responsables de las masacres de Sook Ching (en la que entre 40 y 50000 malayos y singapureños, la mayoría de origen chino, fueron asesinados por considerárseles "antijaponeses") y del asesinato de miles de prisioneros de guerra filipinos y estadounidenses durante la conocida como Marcha de la Muerte de Bataan. Tras el fin de la guerra huyó a Tailandia, Vietnam y China, para evitar ser juzgado por crímenes de guerra, dejando que otros cargaran con las culpas de sus acciones. En 1949 regresó a Japón y escribió varios libros de gran éxito sobre sus experiencias en la guerra. En 1952 entró en política y fue elegido miembro del Parlamento, cargo que renovó en dos ocasiones. En 1961 viajó a Laos y desapareció sin dejar rastro; se cree que fue asesinado durante la Guerra Civil de Laos, aunque hay quien sugiere que pudo haber huído para convertirse en asesor militar de Vietnam del Norte, o bien haber sido secuestrado por el servicio secreto chino. Fue declarado oficialmente muerto en 1968. Documentos desclasificados en 2005 revelaron que durante la década de 1950 había trabajado como espía para la CIA.
El 6 de marzo de 1944 tuvo lugar el primer bombardeo diurno masivo sobre la ciudad de Berlín, llevado a cabo por 672 aviones de la Octava Fuerza Aérea. Durante el ataque los norteamericanos perdieron 69 aviones y más de 700 hombres, unas bajas tan cuantiosas que aquel día acabaría siendo comocido como el "Lunes Negro".
El 14 de julio de 1945, durante la ocupación de la isla de Okinawa por las tropas norteamericanas, tres soldados afroamericanos, miembros de los Marines, llamados John M. Smith, Isaac Stokes y James D. Robinson, fueron emboscados y asesinados por aldeanos del pueblo de Katsuyama, que los acusaban de ser los responsables de las violaciones de varias mujeres del pueblo, cometidas en las semanas anteriores. A continuación ocultaron los cadáveres en una cueva en las montañas y taparon la entrada con rocas. Durante medio siglo mantuvieron lo sucedido en secreto, convertido en una historia que todos conocían pero de la que nadie hablaba, mientras los tres Marines eran declarados desertores, primero, y desaparecidos en combate, más tarde. Hasta que en 1997 uno de los habitantes del pueblo, que en el momento de las muertes era demasiado joven para haber participado, le reveló la historia a Setsuko Inafuku, un guía turístico que trabajaba para el ejército norteamericano en la Base Aérea de Kadena. Inafuku buscó la cueva y la encontró, informando a las autoridades. Los cuerpos fueron entregados al ejército norteamericano, que tras identificarlos los enterró con honores en el Cementerio Nacional de Arlington. No se hicieron investigaciones a posteriori; para la justicia norteamericana, estaba fuera de su jurisdicción por tratarse de un delito cometido fuera de EEUU; para la japonesa, el delito había prescrito en 1960.
Después de que se declarase la guerra entre Japón y los Estados Unidos, los criptógrafos norteamericanos no tardaron en descifrar los principales códigos japoneses, como el Purple o el JN-25 (el principal código utilizado por la Marina Real Japonesa). Los mensajes japoneses interceptados y descifrados por la estación de escucha HYPO en Hawai permitieron deducir que los japoneses preparaban un nuevo ataque a gran escala contra un objetivo norteamericano. Sin embargo, los japoneses evitaban cuidadosamente nombrar el objetivo o su localización, refiriéndose a él como AF. Ahora bien, el teniente Joseph Rochefort, director del HYPO, y el capitán de corbeta Edwin Layton, oficial de inteligencia que trabajaba con él, sostenían que AF era el atolón de Midway, a unos dos mil kilómetros al norte de la isla de Oahu, donde había una estratégica base aeronaval. Sin embargo, el alto mando en Washington DC y el grupo de criptoanálisis de la Marina, el OP-20-G, no compartían esta idea, y creían que AF podía ser Port Moresby (Nueva Guinea), las Aleutianas, Hawai o incluso un objetivo en la Costa Oeste de EEUU. Para confirmar sus sospechas, a Rochefort se le ocurrió una ingeniosa estratagema: ordenó a la base de Midway enviar un mensaje sin codificar anunciando problemas en su planta potabilizadora (Midway no tiene fuentes de agua potable, con lo que el agua para la base se obtenía desalando agua marina). Apenas ocho horas después el equipo de Rochefort interceptaba un mensaje japonés en el que se alertaba de que AF tenía problemas con el suministro de agua.


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