Verba volant, scripta manent

domingo, 13 de octubre de 2019

Saber esto puede salvarte la vida

- Si vomitas y el vómito tiene el aspecto de posos de café, ve urgentemente a un hospital. Esos "posos" son en realidad sangre parcialmente digerida e indican que tienes una hemorragia interna y la sangre está llegando a tu estómago.

- Si estás teniendo un ataque al corazón y te dan una aspirina, no te la tragues. Mastícala primero y luego trágatela. De este modo el ácido acetilsalicílico llegará antes al torrente sanguíneo.

- Si estás en la playa y el océano retrocede de manera súbita, aléjate inmediatamente de la costa y busca terreno elevado. Es una señal de que se avecina un tsunami.

- El Rohipnol, la llamada "droga de las violaciones", tiene un sabor levemente amargo, mientras que el GHB es salado.

- Si has estado a punto de ahogarte, hasta el punto de vomitar agua o perder el conocimiento, ve de inmediato a un hospital aunque te sientas bien. Tus pulmones podrían estar llenándose de líquido aunque tu no te des cuenta, y podrías morir ahogado unas horas más tarde.

- Si estás en un lugar elevado y de repente oyes sonidos como de crujidos y notas que hay mucha electricidad estática en el ambiente (por ejemplo, tu cabello se eriza) sal de ahí inmediatamente, la caída de un rayo es inminente.

- Si buceas con escafandra y te entran ganas de vomitar, es preferible vomitar dentro del regulador que intentar quitártelo. El regulador puede procesar el vómito de la misma manera que procesa el aire expirado; si te lo quitas, corres el riesgo de tragar agua y ahogarte.

- Si te ves atrapado sobre una capa de hielo delgado, lo que debes hacer es echarte al suelo boca abajo y reptar lentamente volviendo por el mismo camino por el que llegaste, hasta alcanzar terreno sólido.

- Si te pierdes en un bosque, la mejor opción es quedarte donde estás. De ese modo evitarás aumentar el área de búsqueda por parte del equipo de rescate.

- Es preferible dormir con la puerta de tu habitación cerrada. En caso de incendio, si la puerta está cerrada puede proteger el interior del cuarto del efecto de las llamas.

- Nunca, bajo ninguna circunstancia, debes mezclar lejía y amoniaco. La combinación de ambos productos de limpieza genera cloramina, un gas altamente tóxico.

- Si el avión en el que viajas se estrella en el agua, no hinches tu chaleco salvavidas hasta después de salir del avión. Si lo hinchas antes, corres el peligro de quedar atrapado dentro del fuselaje, porque el agua que entre en el avión tenderá a empujarte contra el techo.

- Si tu automóvil derrapa, gira el volante en la misma dirección del derrape y no pises el freno.

- Si quedas atrapado en arenas movedizas, échate boca abajo. De este modo, tu peso quedará repartido en una mayor superficie y evitará que te hundas.

- Si te encuentras con un oso en el bosque, no intentes asustarlo, ni te hagas el muerto (los osos son carroñeros), ni intentes huir de él corriendo (son más rápidos que una persona). Si avanza hacia ti, retrocede lentamente. Si te persigue, muévete con rapidez alrededor de un objeto, como un árbol o un coche. Los osos no son buenos con esa clase de maniobras; tarde o temprano, se aburrirá y se marchará.

- Un olor similar al del pescado o la orina en tu casa, sin explicación aparente, puede deberse a un cortocircuito. Como medida de precaución es recomendable cortar la electricidad hasta estar seguro de su origen.

- Una de las maneras de saber si estás sufriendo un golpe de calor es comer algo dulce. Si el sabor te parece desagradable, es un golpe de calor.

- La regla del 3 describe la capacidad de supervivencia de una persona media en condiciones extremas: 3 minutos sin respirar, 3 horas a temperatura extrema, 3 días sin agua, 3 semanas sin comida.

- Por mucha sed que tengas, nunca jamás comas nieve, porque podrías sufrir hipotermia. Lo adecuado es encender un fuego para fundirla primero.

- Si has tenido un accidente de tráfico y necesitas romper una ventanilla para poder salir, lo mejor es golpearla con un objeto duro en los bordes (no en el centro). Habitualmente se recomienda desmontar uno de los reposacabezas de los asientos y golpearla con él.

- Los sistemas de olas cuadrangulares son hermosos, pero peligrosos; indican la presencia de fuertes corrientes.

miércoles, 9 de octubre de 2019

La entrepierna de Victor Noir

Yvan Salmon, "Victor Noir" (1848-1870)

Nacido en Attigny (en el norteño departamento de Vosgos) el 27 de julio de 1848, hijo de un zapatero judío convertido al catolicismo, Yvan Salmon sintió desde muy joven la vocación del periodismo. Por eso, apenas alcanzada la mayoría de edad, dejó su hogar y viajó a París, donde adoptó el pseudónimo de Victor Noir, tomando el apellido de soltera de su madre.

Por aquellos tiempos la política francesa se convulsionaba por los enfrentamientos entre los partidarios de la restauración de la República y los seguidores del emperador Napoleón III, a la sazón en el poder. Noir no tenía dudas acerca de sus inclinaciones políticas, y desde el principio se vinculó a cabeceras de marcado sesgo republicano. Y por eso, a finales de 1869, había entrado a formar parte de la plantilla del semanario La Marseillaise, propiedad de Henri Rochefort, un destacado político y periodista republicano, pese a su origen aristocrático (era marqués de Rochefort-Luçay) y editado por Paschal Grousset.

Pierre-Napoleón Bonaparte (1815-1881)
Los enfrentamientos que se vivían en la capital tenían su reflejo en las provincias. Así, en diciembre de 1869 se desató una acalorada disputa entre dos periódicos de la isla de Córcega (tierra natal del clan Bonaparte): por un lado el radical La Revanche, inspirado por la línea editorial de Grousset, y por otro el oficialista L'Avenir de la Corse, editado por un agente del Ministerio del Interior apellidado Della Rocca. La Revanche había publicado varios artículos atacando con furia a la familia Bonaparte, y L'Avenir había respondido publicando el 30 de diciembre una carta del príncipe Pierre Bonaparte (hijo de Luciano Bonaparte, sobrino por tanto de Napoleón I y primo del emperador) donde calificaba a la plantilla de La Revanche de cobardes y traidores. Cuando el contenido de esta carta se conoció en París, Grousset se lo tomó como algo personal y exigió una satisfacción a Pierre Bonaparte, el cual respondió con otra carta fechada el 9 de enero y dirigida no a Grousset, sino a Rochefort, defendiendo el honor de su familia y retando a Rochefort a resolver sus diferencias de otra manera: "Por eso os pregunto si vuestro tintero está asegurado por vuestro pecho... Yo vivo, no en un palacio, sino en el 59 de la rue Auteuil. Os prometo que si os presentáis vos mismo, no os dirán que me he ido".

Paschal Grousset decidió que sería él quien aceptase aquel desafío. Y, al día siguiente, envió a Noir y a otro amigo suyo, Ulric de Fonvielle, editor jefe del periódico La Ligne Directe de Dieppe, como sus padrinos, para fijar las condiciones del duelo con el príncipe. A diferencia de lo que era común, Noir y Fonvielle, en lugar de tratar los detalles del enfrentamiento con los padrinos de la otra parte, se dirigieron directamente a casa del Bonaparte con una carta de Grousset. Sin embargo, Pierre Bonaparte, altivo, se negó a aceptar el reto, afirmando que no tenía inconveniente en batirse con el aristócrata Rochefort, pero no con sus sirvientes ("ses manœuvres"). Esta respuesta desdeñosa enfureció a Noir, quien replicó al príncipe. La discusión terminó bruscamente cuando Pierre Bonaparte sacó un revolver y disparó contra Noir, quien cayó muerto al suelo. Tenía 21 años.


Ante el tribuna, Pierre Bonaparte afirmó que Noir le había golpeado y él le había disparado en defensa propia. En cambio, Fonvielle declaró justo lo contrario: según él, había sido el príncipe el que había abofeteado a Noir antes de dispararle. El tribunal prefirió creer la versión de Bonaparte, y lo consideró un caso de defensa propia (el fiscal de aquel caso, Théodore Grandperret, era un notorio bonapartista). Fonvielle, furioso por la decisión, se encaró con Pierre Bonaparte tras el juicio llamándolo asesino y cobarde, lo que le costó pasar diez días en prisión acusado de desacato.

El entierro de Victor Noir, celebrado el 12 de enero, se convirtió en una muestra de dolor e indignación popular. Una comitiva de más de 100000 personas (entre ellas muchos destacados líderes republicanos), liderada por el activista Auguste Blanqui, acompañó los restos de Noir hasta el cementerio de Neuilly. La asistencia al funeral fue para muchos republicanos un deber cívico; de hecho, años más tarde, el líder republicano Sadi Carnot (presidente de la Tercera República entre 1887 y 1894) señalaba a menudo la asistencia al funeral como un mérito a la hora de dar su visto bueno a los candidatos electorales ("Il a été au convoi de Victor Noir", "Él estaba en el cortejo de Victor Noir").


La derrota francesa en la guerra franco-prusiana (1870-71) provocó la caída del régimen imperial y el exilio de Napoleón III a Inglaterra. Llegó así la proclamación de la Tercera República Francesa y, unos años más tarde, las autoridades decidieron llevar a cabo un merecido homenaje al que era considerado como uno de sus mártires. En 1889 los restos de Victor Noir fueron trasladados del cementerio de Neuilly al de Père-Lachaise, y sepultados allí bajo una estatua de bronce, obra del escultor Jules Dalou, que representa al propio Noir muerto en posición yacente, con su sombrero caído a su lado. Es precisamente esta estatua y el rito que ha inspirado la que ha dado popularidad a la figura de Victor Noir mucho después de su muerte.


Una de las peculiaridades de la estatua de Dalou es su abultada entrepierna. Sea un detalle premeditado o accidental, lo cierto es que la voluminosa prominencia de la estatua hizo que desde mediados del siglo pasado algunas visitantes del cementerio frotasen dicha parte de su anatomía, con la intención de atraer suerte en el terreno amatorio. Aquella costumbre evolucionó con los años dando lugar a un elaborado ritual, consistente en que la mujer que busque la fortuna otorgada por la estatua debe colocar una flor en el sombrero de Noir, besar sus labios y frotar su entrepierna. De esta manera logrará, dependiendo de la versión del mito, aumentar su fertilidad, conseguir una vida sexual plena, o incluso encontrar marido en menos de un año. Una de las consecuencias más visibles de esta costumbre es que las partes de la estatua implicadas en el ritual presentan un acusado desgaste.


En el año 2004 se levantó una valla alrededor de la estatua para impedir que la gente siguiera tocando la estatua, pero fue retirada al poco debida a unas supuestas quejas masivas de la "población femenina de Paris", lideradas en realidad por una popular presentadora de la televisión francesa.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Curiosidades (con fotografías)


La llamada "Bridge House" ("La Casa del Puente") de Ambleside (Inglaterra) fue construida en el siglo XVII sobre un puente por una familia apellidada Braithwaite para, al parecer, evitar así tener que pagar impuestos a la municipalidad.


El "Bialbero di Casorzo", cerca de Casorzo (Piamonte), es un cerezo que crece sobre una morera.


A finales de la década de 1990, la ciudad australiana de Brisbane sufrió una gran inundación. Varios tiburones lamia (Carcharhinus leucas) fueron a parar a un lago del Club de Golf Carbrook, donde aún hoy en día permanecen.


Durante las Olimpiadas de 1928 celebradas en Amsterdam, el remero australiano Bobby Pearce se detuvo durante una de las pruebas clasificatorias para la modalidad de remo individual, celebradas en el canal de Sloten, para dejar pasar a una familia de patos que cruzaba en ese momento el canal. A pesar del tiempo que perdió con ese gesto, Pearce acabó ganando la medalla de oro.


La primera webcam de la historia fue creada en 1991 por dos investigadores del Laboratorio de Informática de la Universidad de Cambridge, y su función era vigilar la cafetera de la sala de descanso, para evitar perder el tiempo yendo a por café cuando estaba vacía.


Las placas de matrícula de la región canadiense de los Territorios del Noroeste (y del territorio de Nunavut hasta 2012) tienen forma de oso.


La ruta aérea comercial más corta del mundo comunica las islas de Westray y Papa Westray, en el archipiélago de las Orcadas (Escocia), con un recorrido de apenas 2'8 kilómetros.


El SS Ayrfield, un buque abandonado desde los años 70 en la bahía de Homebush Bay (Sydney, Australia), que con el paso del tiempo se ha convertido en un bosque flotante.


El 10 de enero de 1992 el buque Ever Laurel perdió varios contenedores en el Pacífico Norte a causa de una tormenta. En los contenedores había miles de juguetes infantiles, principalmente patos de goma. En los años siguientes, estos patos fueron apareciendo en lugares tan distantes como Alaska, Australia, Indonesia, Sudamérica, Groenlandia e incluso las Islas Británicas, y el estudio de sus desplazamientos ha proporcionado a los oceanógrafos una valiosísima información sobre las corrientes marítimas.


Hanako, una carpa koi hembra, nació en 1751 y, tras pertenecer a sucesivas generaciones de la familia Koshihara, falleció en 1977 cuando contaba 226 años de edad.


Un hombre de Michigan llamado Steve Flaig, que había sido dado en adopción al poco de nacer, se pasó cuatro años buscando a su madre biológica. Cuando la encontró, descubrió que trabajaba en la misma tienda que él.


Una de las victorias más insólitas de la historia de los Juegos Olímpicos tuvo lugar en las Olimpiadas de Invierno de Salt Lake City en 2002. El patinador australiano Steven Bradbury logró el oro en la prueba de los 1000 metros. En las eliminatorias de cuartos de final, Bradbury se clasificó porque uno de los corredores que había quedado por delante de él fue descalificado por una maniobra antirreglamentaria. En las semifinales, Bradbury iba el último, pero logró clasificarse para la final porque todos los patinadores que iban por delante de él se cayeron. Y en la final, increíblemente, volvió a suceder lo mismo: iba el último y los demás corredores se cayeron en la última curva, permitiéndole llegar el primero.

lunes, 23 de septiembre de 2019

El milagro de Empel

"La batalla de Empel" (Augusto Ferrer-Dalmau)

Corría el año de 1585 y la rebelión de las Diecisiete Provincias de los Países Bajos contra su soberano, el rey español Felipe II, duraba ya casi veinte años. Tras la captura el 15 de agosto de la ciudad de Amberes, largo tiempo sitiada, el Capitán General del Ejército de Flandes, don Alejandro Farnesio, decide enviar ayuda a las islas de Gelanda y Holanda, de población mayoritariamente católica y leal a la corona española, que llevaban tiempo pidiendo ayuda frente a los rebeldes, mayoritariamente protestantes. Farnesio envió en su auxilio a un ejército al mando del conde Carlos de Mansfeld, reforzado por el llamado Tercio Viejo de Zamora o Tercio de Bobadilla (así llamado por estar bajo el mando del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla).

Las tropas españolas llegaron a orillas del rio Mosa, donde Mansfeld ordenó al Tercio ocupar la isla de Bommel, en la confluencia del Mosa y el Waal, mientras él se acantonaba con sus hombres en Harpen, a unos 25 kilómetros de allí. Bobadilla y los suyos (unos 5000 hombres) ocuparon Bommel el 2 de diciembre de 1585. Se suponía que en la isla habría víveres suficientes para los españoles, pero sus habitantes la habían abandonado tiempo atrás, llevándose todo el alimento y el ganado, dejando a los soldados con problemas para abastecerse.

Bommel no era una posición estratégica, pero los holandeses no querían dejar escapar la ocasión de conseguir lo que ellos creían una victoria sencilla frente a un ejército español. Así, organizaron a toda prisa una flota bajo el mando del almirante Felipe de Hohenlohe-Neuenstein que bloqueó la isla. El comandante holandés, deseoso de evitar un derramamiento de sangre innecesario, propuso a los españoles una rendición honorable, pero estos respondieron "Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos". Felipe, disgustado con la respuesta, recurrió a una táctica ya usada en otras ocasiones por los holandeses: hizo abrir los diques del Mosa, provocando la subida del nivel del agua. Muy pronto, la mayor parte de la isla estaba cubierta por las aguas, excepto un pequeño monte o elevación llamado Empel, donde los españoles se atrincheraron.

Francisco Arias de Bobadilla, conde de Puñonrostro (1541-1610)
Tras varios días atrapados, la situación de los soldados del Tercio era desesperada. Sin víveres ni ropa de abrigo, sin posibilidad de huida, Mansfeld había fracasado también a la hora de prestarles ayuda. El 7 de diciembre uno de aquellos soldados, cavando una trinchera, tropezó con un objeto de madera enterrado, que resultó ser una imagen de la Inmaculada Concepción, pintada al estilo flamenco. Bobadilla, enterado del hallazgo, quiso aprovecharlo para elevar la decaída moral de la tropa, la colocó sobre un altar improvisado e hizo a sus soldados rezar una Salve en su honor. Acto seguido, reunido con sus oficiales, decidió un último ataque a la desesperada contra la flota holandesa: quemar sus banderas, inutilizar su artillería y tratar de asaltar los barcos enemigos a bordo de pequeñas barcas. Un plan prácticamente suicida, pero la única alternativa posible a una lenta muerte por hambre y frío. El comandante holandés volvió a proponerles la rendición, que fue de nuevo rechazada.

Esa noche del 7 al 8 de diciembre se desató sobre el Mosa un inusual viento helado del nordeste. La temperatura descendió tan bruscamente que la superficie del río se heló, alcanzando el hielo en algunos puntos hasta un metro de espesor. Bobadilla, al verlo, de inmediato ordenó a sus soldados marchar sobre el hielo para atacar a los barcos holandeses. Y ahora imaginaos a aquellos hombres, hambrientos, sucios, ateridos de frío, pero convencidos de tener el favor divino de su lado, y sobre todo cabreados, tan cabreados como solo un español puede estarlo, y deseosos de desquitarse de todas las penurias sufridas con el primer holandés que se pusiera a su alcance, cargando sobre el hielo como espectros contra sus sorprendidos enemigos. La resistencia que intentaron oponer los holandeses fue inútil. Muy pronto, varios de los barcos de la flota estaban en llamas, mientras el almirante Hohenlohe trataba de guiar a los demás barcos hacia aguas libres, lo que aprovechó Bobadilla para bombardearlos con toda la artillería que les quedaba. Finalmente, los holandeses se vieron obligados a huir dejando atrás la mayoría de la flota, que acabó siendo pasto de las llamas, mientras que los españoles apenas tuvieron bajas. El propio almirante llegó a decir que "Tal parece que Dios es español al obrar tan gran milagro".

Al día siguiente, los españoles completaban su trabajo tomando varias pequeñas fortificaciones construidas por los holandeses en la orilla del Mosa, sin apenas resistencia, ya que la mayor parte de los defensores huyó al verlos aproximarse. Los agotados soldados españoles fueron acogidos por la ciudad de Bolduque, donde fueron curados y alimentados, aunque muchos murieron de enfermedad y otros perdieron miembros por las congelaciones. Después de lo que de en adelante sería conocido como "el milagro de Empel" la Inmaculada Concepción fue proclamada partona de los tercios, y en 1892 la reina María Cristina de Habsburgo la proclamó patrona de la infantería española.

martes, 10 de septiembre de 2019

El hundimiento del Valbanera

El Valbanera

Esta noche del 9 al 10 de septiembre de 2019, se cumplen cien años de la que está considerada la mayor tragedia de la marina civil española: el hundimiento en las costas de Florida del vapor Valbanera, con casi 500 personas a bordo.

Construido en los astilleros Charles Connell & Co. Ltd. de Glasgow en 1906 y entregado en noviembre de ese año a la naviera gaditana Pinillos, Izquierdo y Compañía, el Valbanera recibió ese nombre en honor a la Virgen de la Valvanera, patrona de La Rioja, aunque en algún momento alguien cometió un error ortográfico cambiando una v por una b. El Valbanera tenía 121'9 metros de eslora, 14'6 de manga y 6'5 de calado, y poseía dos motores Dunsmuir & Jackson de propulsión alternativa de triple expansión, de 444 caballos y que le permitían alcanzar una velocidad de 12 nudos.


El Valbanera era un buque mixto de carga y pasajeros destinado principalmente al transporte de emigrantes. Así, de las cuatro clases con las que contaba (Primera, Segunda, Tercera y Emigrante) era la última y más económica la que constituía la mayor parte de los 1200 pasajeros que podía transportar. Los precios del pasaje iban de las 1250 pesetas que pagaban los pasajeros de Primera a las 75 que costaban los billetes más económicos, cuyos poseedores no viajaban en camarotes, sino en literas en los entrepuentes de las bodegas. El buque fue asignado a la ruta que conectaba los puertos mediterráneos y canarios con EEUU y el Caribe, aunque durante la Primera Guerra Mundial estuvo adscrito a la ruta de América Central y ocasionalmente también visitó puertos de Brasil y Argentina.

El Valbanera fue protagonista de una gran polémica solo unos meses antes de su hundimiento. En julio de 1919, el buque partió de La Habana con más de 1600 pasajeros, en su mayor parte emigrantes que regresaban a sus lugares de origen, una cantidad que excedía notablemente la capacidad del barco. Cientos de pasajeros se vieron obligados a viajar hacinados en cubierta, soportando adversas condiciones metereológicas. Muchos de ellos enfermaron de gripe (la epidemia de gripe española se encontraba en su apogeo en todo el mundo) e incluso una treintena de ellos fallecieron, siendo sus cuerpos sepultados en el mar. A su llegada a Las Palmas, el 16 de julio, se desató una oleada de indignación popular, y la prensa local pidió insistentemente el procesamiento del capitán y el médico del barco, así como sanciones a la compañía. El capitán fue destituido de su puesto (según algunas fuentes, como chivo expiatorio, y según otras, porque iba a denunciar a la naviera) y sustituido por el capitán Ramón Martín Cordero, un joven pero experto capitán de 34 años con experiencia al mando de otros buques de la naviera Pinillos como el Conde Wilfredo o el Balmes.

El capitán Ramón Martín Cordero (1885-1919) 

El 10 de agosto de 1919 el Valbanera partía del puerto de Barcelona para el que habría de ser su último viaje, sin embarcar pasajeros pero si carga, varias balas de tejidos. El 13 zarpó de Málaga habiendo embarcado 34 pasajeros y varias partidas de vinos, aceitunas y frutos secos. Al día siguiente embarcó a otras 521 personas en el puerto de Cádiz, para a continuación poner rumbo a las Canarias. Otros 259 pasajeros embarcaron en Las Palmas el 17 de agosto, 212 en Tenerife el 18 y 106 más el 21 en La Palma. Cuando partió de las islas rumbo a San Juan de Puerto Rico, Santiago de Cuba, La Habana, Nueva Orleans y Galveston, iban a bordo 1142 pasajeros y 88 tripulantes. Al salir del puerto de La Palma, se dijo que había perdido el ancla de estribor, lo que muchos marineros consideraban un mal augurio.

Tras una travesía sin incidentes (aunque algunos pasajeros hablaron luego de que el Valbanera presentaba cierta escora a estribor durante todo el viaje) y hacer escala en San Juan de Puerto Rico, el buque llegó a Santiago de Cuba el 5 de septiembre. Allí se produjo uno de los sucesos extraños de aquel viaje; pese a que la mayoría de los pasajeros tenían billete hasta La Habana, 842 decidieron desembarcar en Santiago. Se han propuesto varias teorías: que muchos de ellos habían sabido que sus lugares de destino estaban más cerca de Santiago que de La Habana, que el billete para La Habana era más barato y por eso muchos lo compraron pese a tener como destino Santiago, o sencillamente porque no tenían confianza en el barco y preferían desembarcar lo antes posible. El Valbanera partió de Santiago rumbo a La Habana el 7 de septiembre, con 488 personas a bordo, mientras en el Golfo se gestaba un violento huracán que tenía su origen en las Antillas Menores.


¿Sabía el capitán Cordero que se avecinaba un temporal de esa magnitud?. No se sabe con certeza. Unos dicen que no (en aquellos tiempos, los sistemas de predicción meteorológica eran bastante limitados) y otros que si lo sabía, pero confiaba en llegar a La Habana antes de que la tempestad los alcanzara. Sin embargo, el 9 de septiembre el huracán golpeaba la costa cubana con toda su intensidad. Esa noche los vigías del Castillo del Morro, a la entrada del puerto de La Habana, vieron las luces de un barco que mediante el alfabeto morse solicitaba la asistencia del práctico, unas luces que también fueron vistas desde la cubierta del Montevideo, otro buque anclado en el puerto. Los vigías del Morro respondieron advirtiendo al barco (que se supone era el Valbanera) que el puerto estaba cerrado y las condiciones no permitían la salida del práctico, a lo que el barco respondió diciendo que se dirigiría a alta mar para capear allí el temporal. Y es lo último que se supo de él.

Aquel huracán, el único de aquel año, se conoce como "el huracán de los Cayos de Florida de 1919". Tras pasar por las costas de las Bahamas y Cuba, tocó tierra el día 10 en Florida, aunque sus efectos alcanzaron también a Louisiana y Texas. Cerca de 800 personas murieron, y aún hoy en día sigue siendo el noveno huracán con más víctimas de los sufridos por los EEUU.


Una vez pasado el temporal, y ante la falta de noticias del Valbanera, las autoridades iniciaron una gran operación de búsqueda, movilizando a varios buques de la Armada cubana y contando con la ayuda de los efectivos de la base naval norteamericana de Cayo Hueso. No fue hasta el día 19 en el que el buque caza-submarinos USS C203 de la marina norteamericana observó algo extraño sobresaliendo de las aguas en las cercanías de un banco de coral llamado Half Moon Shoal, a 45 millas al oeste de Cayo Hueso. Al acercarse para investigar, descubrieron que era el Valbanera, que se había hundido en un bajo arenoso, volcado sobre su costado de estribor, en una zona en la que apenas había 12 metros de profundidad, por lo que el mástil de proa y los pescantes de babor sobresalían de la superficie del agua. Debió de haberse hundido con gran rapidez, ya que los botes salvavidas permanecían en sus lugares sin que aparentemente nadie hubiera intentado botarlos. Por su orientación, se supone que trataba de regresar hacia las costas de Cuba cuando había encallado en el bajo arenoso, seguramente porque no lo vio debido al estado del mar, y el embate de las olas había acabado por sumergirlo. No hubo ninguna transmisión pidiendo ayuda, por lo que se cree que la tempestad había arrancado la antena del telégrafo. No hubo supervivientes ni se pudo rescatar ningún cadáver.

Al saberse del hundimiento del buque, los pasajeros que habían desembarcado en Santiago se apresuraron a escribir a sus familias para hacerles saber que estaban bien. No obstante, la incomprensible decisión de las autoridades cubanas de no hacer pública la lista de pasajeros desembarcados hizo que muchas familias vivieran en la incertidumbre durante meses sin saber si sus parientes se habían salvado o no. La naviera Pinillos trató de encontrar alguna empresa de salvamento que pudiera reflotar el vapor, o al menos rescatar los cadáveres que pudiera haber en su interior, sin éxito. Desde entonces, el pecio del Valbanera permanece en el mismo lugar. En abril de 1924 una tempestad destruyó los restos emergidos del buque. Algunos de los restos del barco fueron rescatados a lo largo de las décadas. Así, en 1942 la marina norteamericana rescató algunas de las planchas del costado de babor para emplearlas en el blindaje de sus navíos. En 1963 un chatarrero local logró recuperar la hélice de babor. De la misma manera, el experto en naufragios Fernando José García Echegoyen ha dirigido entre 1992 y 1996 tres expediciones para filmar los restos del Valbanera y rescatar algunos objetos del pecio.


El hundimiento del Valbanera, unido al del Príncipe de Asturias tres años antes en las costas brasileñas (al que el Valbanera arrebató el dudoso honor de ser la peor tragedia de la historia de la marina civil española) supuso también en la práctica el final de la naviera Pinillos. Solo dos años después, en 1921, la compañía pasó a estar controlada por la Compañía Transoceánica de Barcelona. En 1923 Miguel Martínez de Pinillos, nieto del fundador, crearía una nueva naviera, a la que llamó Líneas Pinillos, pero que ya no se dedicaría a las rutas transatlánticas, sino que se centraría en conectar la Península Ibérica y las islas Canarias.

El pecio del Valbanera es bien conocido por los pescadores de la zona de los Cayos, que lo llaman "The Ghostship of the Quicksands" ("El barco fantasma de las arenas movedizas") o, de manera mucho menos afortunada, "The Wreck of the Whores", "El pecio de las putas", en referencia a una leyenda que dice que al Valbanera no se le permitió entrar en el puerto de La Habana por llevar a bordo a un grupo de prostitutas destinadas a los burdeles de la capital cubana. Ernest Hemmingway, que solía pescar en las proximidades del pecio, escribió un relato corto titulado "After the Storm" ("Después de la tormenta"), publicado en 1933 e inspirado en el naufragio del Valbanera.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Amistad vs. política

Thomas Jefferson (1743-1826) y John Adams Jr. (1735-1826)


John Adams y Thomas Jefferson fueron colaboradores e íntimos amigos durante décadas. Ambos participaron en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, entre cuyos firmantes originales también se encontraban. Los dos fueron pilares fundamentales de la independencia norteamericana, y una vez conseguida siguieron prestando importantes servicios para el gobierno de la recién nacida nación, primero como embajadores en Europa y luego dentro del propio gobierno (Adams fue vicepresidente y Jefferson, secretario de Estado).

No obstante, sus diferencias políticas empezaron a resquebrajar su hasta entonces sólida amistad. Esas diferencias se acentuaron con la aparición de los primeros partidos políticos en EEUU. Así, Jefferson se convirtió en cofundador del Partido Demócrata-Republicano, mientras que Adams se afiliaba al Partido Federalista, a pesar de que este estaba liderado por uno de sus más acérrimos rivales, Alexander Hamilton. Y de esta manera, en las elecciones presidenciales de 1796 los dos antiguos aliados se encontraron enfrentados como candidatos de sus respectivos partidos.

La competencia entre ambos se resolvió en favor de Adams, que venció por un pequeño margen y se convirtió en el nuevo presidente de EEUU. Sin embargo, debido al sistema electoral con el que por aquel entonces se regían los comicios presidenciales norteamericanos (antes de que en 1804 la 12ª Enmienda reformara el sistema de elección del presidente y vicepresidente) se dio el sorprendente resultado de que Jefferson resultó elegido vicepresidente, al recibir más votos que el candidato federalista, Thomas Pinckney. Y así, por primera y única vez en la historia política norteamericana, se dio la circunstancia de que presidente y vicepresidente pertenecían a distintos partidos políticos.

Los cuatro años de gobierno compartido no hicieron sino aumentar las diferencias entre Adams y Jefferson. Con posiciones opuestas en cuestiones como la política exterior, la fiscalidad o las llamadas Actas de Sedición y Extranjeros, la antigua amistad parecía haberse enfriado completamente dando paso a una abierta hostilidad entre ambos.

Y así, llegados a 1800, llegó el momento de unas nuevas elecciones presidenciales, a las que concurrieron de nuevo Adams y Jefferson como candidatos. Solo que esta vez la campaña tuvo un desagradable tono personal, ya que buena parte de la estrategia de los dos aspirantes consistió en ataques personales al otro candidato. Así, desde el bando de Jefferson acusaron a Adams de tener un "repulsivo carácter hemafrodita, sin la fuerza y la firmeza de un hombre, ni la amabilidad y la sensibilidad de una mujer". Los partidarios de Adams contraatacaron calificando a Jefferson como "un hombre de espíritu mezquino y vida licenciosa, hijo de una india meztiza y engendrado por un padre mulato de Virginia". Este tipo de ataques continuó durante toda la campaña: Adams fue calificado de idiota, hipócrita, criminal y tiránico, mientras que Jefferson fue tildado de débil, ateo, libertino y cobarde.

Finalmente, Jefferson se impuso con más del 60% de los votos. Tras perder la presidencia, Adams se retiró de la política, sin ni siquiera asistir a la toma de posesión de Jefferson (aunque si le envió una breve nota deseándole buena suerte en su presidencia, que Jefferson no contestó), y regresó a su Massachusetts natal. La relación entre ambos parecía completamente rota, y ambos permanecieron una década sin comunicarse. En 1804, tras la muerte de Mary, una de las hijas de Jefferson, Abigail Adams, la esposa de John, escribió a Jefferson en varias ocasiones, sin que su marido lo supiera, tratando, sin éxito, de que ambos se reconciliaran.

No obstante, al final ambos estadistas acabaron retomando su amistad, en buena parte gracias a la intermediación de Benjamin Rush, amigo común y como ellos firmante de la Declaración de Independencia. El día de Año Nuevo de 1812 Adams envió una amigable carta, acompañada de una recopilación en dos volúmenes de conferencias sobre retórica escritos por su hijo, John Quincy Adams. Jefferson contestó con una nota igualmente amigable. En muy poco tiempo, ambos habían superado sus diferencias y recuperado su amistad y, aunque seguían teniendo diferencias sobre sus opiniones políticas, consiguieron al menos mantener una razonable discusión sobre ellas. Y aunque no llegaron a volver a verse en persona, si mantuvieron una intensa correspondencia durante catorce años, que alcanza las 158 cartas, consideradas hoy en día una de las obras cumbre de la literatura y la política norteamericanas.

John Adams murió el 4 de julio de 1826, el día que la Declaración de Independencia a la que tanto había contribuido cumplía cincuenta años. Entre sus últimas palabras hubo una referencia a su gran amigo y rival ("Thomas Jefferson vive"), sin saber que Jefferson había muerto ese mismo día, solo unas horas antes que él, en su casa de Virginia.

miércoles, 21 de agosto de 2019

¿Sabías que...

-... existe en el noroeste de Brasil un complejo de túneles excavados por las termitas de la especie Syntermes dirus que ocupa una extensión similar a la de la isla de Gran Bretaña y tiene al menos 4000 años de antigüedad?
-... las cuatro mayores cadenas de pizzerías de EEUU (Pizza Hut, Domino's, Papa John's y Little Caesars) compran todo el queso que consumen a la misma empresa? Leprino Foods, el mayor productor mundial de mozzarella, vende cada año más de quinientos millones de kilos de queso.
-... durante un apagón sucedido en la ciudad de Los Ángeles en 1994, numerosos ciudadanos llamaron al teléfono de emergencias para alertar de una nube brillante de extraño aspecto en el cielo... que resultó ser la Vía Láctea?
-... para mostrar la efectividad de su ametralladora, la Browning M1917, el inventor John Browning disparó una de ellas durante una exhibición durante 48 minutos ininterrumpidos, llegando a disparar más de 21000 balas? Poco después el ejército norteamericano la adoptaría como su ametralladora standard.
-... la reina Isabel II del Reino Unido es una declarada fan de la consola Wii de Nintendo, con la que al parecer juega con cierta frecuencia?
-... el primer caso registrado de maltrato infantil en los EEUU, el de Mary Ellen Wilson (1874), se resolvió en virtud a las leyes contra la crueldad con los animales, ya que en la época no había leyes específicas para proteger a los niños?
-... el hotel más antiguo del mundo es el Nishiyama Onsen Keiunkan, un hotel-balneario cercano a Tokio, fundado en el año 705 y que ha sido gestionado desde entonces por 52 generaciones de la misma familia?
-... el actor canadiense James Doohan, famoso por su papel de Scotty en la saga Star Trek, tomó parte en el desembarco de Normandía, donde recibió seis heridas de bala y perdió un dedo de la mano derecha?
-... la canción más breve que jamás haya llegado al número uno de las listas de éxitos es "Stay", de Maurice Williams & The Zodiacs, que tan solo dura un minuto y 37 segundos?
-... la moneda en uso más antigua del mundo es la libra inglesa, que se utiliza desde hace más de 1200 años?
-... en la película Indiana Jones y la última cruzada la mayoría de los uniformes alemanes que aparecen no son disfraces, sino auténticos uniformes de la Segunda Guerra Mundial adquiridos por el diseñador del vestuario?
-... hasta 2006 los cosmonautas rusos llevaban armas en sus misiones espaciales (incluidas pistolas, escopetas y machetes)? El objetivo era que pudieran defenderse de lobos, osos y otros animales salvajes en el caso de que aterrizaran en mitad de los bosques siberianos.

domingo, 18 de agosto de 2019

El sesgo del superviviente



Durante la Segunda Guerra Mundial la Marina norteamericana quiso determinar qué partes del fuselaje de sus aviones debía reforzar para reducir el número de aparatos abatidos durante las misiones sobre territorio enemigo. Por ello, encargó al Centro de Análisis Navales un estudio sobre los daños recibidos por los aviones que habían regresado tocados a sus bases. El resultado del estudio mostraba que la mayor parte de los impactos de bala recibidos por esos aviones se concentraban en los extremos de las alas, el cuerpo central del avión y los timones de profundidad de la cola. Lógicamente, la conclusión a la que llegaron los militares era que había que reforzar el blindaje de esas zonas, por ser las que más daño recibían. O quizá no.

Abraham Wald, un matemático judío de origen húngaro, que había emigrado a EEUU escapando de los nazis, tuvo acceso a los datos del estudio, y llegó a una conclusión totalmente opuesta a la de los militares. Para él, las zonas a reforzar eran el morro, los motores y la zona media del fuselaje. Es decir, aquellas partes que acumulaban un menor número de impactos en los aviones examinados. ¿Por qué llegó a esta conclusión?.

Wald se había dado cuenta de que el análisis había cometido un error de sesgo. A la hora de cuantificar los daños recibidos por los aviones durante sus misiones, habían considerado únicamente los daños en los aviones que habían regresado de sus misiones. No se habían parado a considerar los aviones perdidos en combate. No estaban tomando en consideración a todos los aviones, sólo a los supervivientes. Para Wald, estaba claro que el análisis no mostraba las zonas que necesitaban un mayor refuerzo; al contrario, mostraba las zonas donde los aviones podían soportar mayor cantidad de daños sin un resultado catastrófico. Sencillamente, los aviones que habían recibido daños en las zonas recomendadas por Wald se habían estrellado en un porcentaje mucho mayor que los demás; por eso había pocos aviones con esa clase de daños entre los retornados, y por eso eran esas las zonas de los aparatos que era necesario reforzar.

A este error se le llama sesgo del superviviente. Es un error de lógica que se produce al estudiar personas o cosas que han pasado un proceso de selección y no tener en cuenta a quienes no lo superaron, llevando a conclusiones falsas. El trabajo de Wald (al que se considera el fundador del estudio estadístico secuencial) resultó fundamental para el nacimiento de una nueva disciplina, la llamada investigación de operaciones, encuadrada dentro de las matemáticas aplicadas.

domingo, 11 de agosto de 2019

El milagro de Beatrice



El coro de la Iglesia Baptista de West Side, en Beatrice (Nebraska), acostumbraba a reunirse para ensayar todos los miércoles por la tarde, a las siete y veinte. La directora del coro, la señora Martha Paul, solía poner mucho énfasis en la puntualidad, y no era habitual que alguno de los vecinos que formaban el coro llegara con retraso. Sin embargo, la tarde del miércoles 1 de marzo de 1950 una concatenación de incidencias e imprevistos provocó que ninguno de los miembros del coro estuviese en la iglesia a la hora acordada.

La propia señora Paul y su hija, Marilyn, pianista del coro, llegaron tarde pese a que habían previsto llegar con algo de adelanto. Marilyn estaba cansada y decidió echarse una breve siesta después de cenar, pero quedó tan profundamente dormida que no se despertó hasta las siete y cuarto, sin tiempo más que para arreglarse y salir precipitadamente hacia la iglesia, haciendo que tanto ella como su madre llegaran tarde.

El reverendo Walter Kempel había estado en la iglesia antes de cenar, para disponer todo lo necesario para la práctica y encender la caldera de la calefacción para que los miembros del coro no pasaran frío cuando llegaran. Después de cenar, se dispuso a ir a la iglesia junto a su esposa y su hija de dieciocho meses, Marilyn Ruth. Pero la pequeña se había manchado el vestido, así que la señora Kempel insistió en prepararle y plancharle uno nuevo, provocando el retraso de los tres.

Ladona Vandergrift, una estudiante de instituto, estaba terminando sus deberes. Un ejercicio de geometría especialmente complicado la entretuvo más de la cuenta, y ella prefirió terminarlo aunque le costara no llegar a tiempo a la iglesia.

Las hermanas Royena y Sadie Estes vieron como a la hora de salir de su casa su automóvil se negaba a arrancar, así que llamaron a Ladona para que las recogiera de camino al ensayo. Como la joven salió con retraso por culpa del problema de geometría, también las hermanas Estes llegaron tarde al ensayo.

La señora Schuster y su hija Susan se retrasaron porque tuvieron que detenerse en casa de la madre y abuela de ambas. Joyce Black, que vivía justo enfrente de la iglesia, no llegó tarde por ningún motivo en especial; simplemente, le daba pereza abandonar su casa en una tarde fría como la de aquel día, así que retrasó todo lo que pudo el momento de ir al ensayo.

Herbert Kipf, que trabajaba como tornero, se entretuvo escribiendo y enviando una carta. Él mismo reconoció que, pese a que la carta no era tan importante, había sentido la urgente necesidad de terminarla antes de ir al ensayo. La esposa de Harvey Ahl no estaba en casa en aquel momento y le había dejado al cuidado de sus dos hijos pequeños. Ahl había decidido llevárselos con él al ensayo, pero perdió la noción del tiempo y cuando se dio cuenta se le había hecho muy tarde.


Lucille Jones, estudiante de instituto, estaba escuchando en la radio el programa "This is your life", que aquel día estaba dedicado al actor y cómico Edgar Bergen. A pesar de que acostumbraba a ser puntual, ese día quiso escuchar hasta el final el programa, que no finalizó hasta las siete y media. Dorothy Wood, otra estudiante vecina y amiga suya, con la que iba habitualmente a las prácticas, decidió esperarla, con lo que también ella llegaría tarde ese día.

De esta manera, por una sorprendente e inesperada serie de pequeños incidentes, ninguna de las personas que se suponía debían de estar en la iglesia estaban allí a la hora prevista de empezar el ensayo. Lo cual acabaría evitando una enorme tragedia.

Exactamente a las siete y veintisiete horas de la tarde de aquel 1 de marzo de 1950 una violentísima explosión, que se escuchó hasta en el último rincón de Beatrice, redujo a escombros la Iglesia Baptista de West Side. Las paredes se derrumbaron y el techo cayó a plomo sobre el interior de la iglesia. Los bomberos concluyeron que la causa de la explosión fue un escape de gas natural en un gasoducto que pasaba junto al templo, que se acumuló en su interior y finalmente estalló al entrar en contacto con las llamas de la caldera. El hecho de que, de una u otra manera, las diecisiete personas que debían estar en la iglesia a esa hora se hubiesen retrasado aquel día, evitó un terrible infortunio en Beatrice. Y los miembros del coro que aquel día salvaron sus vidas de manera tan inverosímil consideraron "un acto de Dios" aquella suma de mínimas incidencias que al final salvaron sus vidas.

domingo, 4 de agosto de 2019

El desastre de la PEPCON

Perclorato de amonio

El perclorato de amonio (NH4ClO4) es un compuesto químico cristialino, incoloro e inodoro, soluble en agua y que, como otros percloratos, es un poderoso oxidante. Altamente inflamable, se emplea en la fabricación de explosivos y fuegos artificiales, y también como combustible en los cohetes de combustible sólido, como los de los misiles Titán, los transbordadores espaciales de la NASA o la lanzadera Ariane europea.

A finales de los años ochenta, solo había dos empresas autorizadas a producir perclorato de amonio en los EEUU: la Pacific Engineering Production Company of Nevada (PEPCON) y la Kerr-McGee Corporation. Ambas, curiosamente, tenían sus factorías a apenas dos kilómetros de distancia, cerca de la ciudad de Henderson (Nevada), a unos quince kilómetros de Las Vegas.

Tras la explosión del transbordador espacial Challenger el 28 de enero de 1986, la NASA congeló su programa de transbordadores suspendiendo todas las misiones programadas. No obstante, no se tomaron medidas referentes a los suministros para esos vuelos, con lo que la PEPCON, que tenía un contrato para abastecer a la agencia, siguió fabricando perclorato y, dado que la NASA no lo necesitaba ni les había dado instrucciones sobre su almacenaje, lo fue acumulando en sus instalaciones a la espera de recibir nuevas indicaciones. Primero, en depósitos de aluminio, y cuando estos se llenaron, recurrió a guardarlo en bidones de polietileno de alta densidad que fueron acumulando en sus almacenes e incluso en el aparcamiento de la fábrica.


El 4 de mayo de 1988, a eso de las once y media de la mañana, varios operarios de la fábrica se encontraban reparando una estructura dedicada al proceso de secado, fabricada en acero y fibra de vidrio, que había sufrido algunos daños a causa de una reciente tormenta. En un determinado momento, las chispas del equipo de soldadura que estaban utilizando provocaron que la estructura se incendiara. Los trabajadores de la PEPCON trataron de sofocar las llamas con sus medios contra incendios, pero el fuego se extendió con rapidez, alimentado por los residuos de perclorato y alcanzó los bidones; habían pasado apenas 10 o 20 minutos del comienzo del incendio cuando se sucedieron las primeras explosiones. En ese momento, conscientes de la peligrosidad del perclorato, los trabajadores de la PEPCON comenzaron a escapar de la fábrica, y lo mismo hicieron los empleados de Kidd & Co., una fábrica de golosinas distante apenas unas decenas de metros.

Un empleado llamado Roy Westerfield telefoneó de inmediato al 911, solicitando ayuda. Al mismo tiempo, el jefe de bomberos de Henderson avistaba la columna de humo del incendio y movilizaba a todas sus unidades. Él mismo se dirigió hacia la fábrica a bordo de un automóvil particular, encabezando el convoy de bomberos. Conforme se iban acercando a la fábrica, empezaron a cruzarse con empleados de la factoría, que huían despavoridos en automóvil o a pie, tratando de alejarse lo más posible del incendio. Exactamente a las 11:54 de la mañana, cuando el jefe todavía se encontraban a más de una milla, se produjo una gran explosión que zarandeó su automóvil, destrozó sus ventanillas e hirió al jefe de bomberos y a su acompañante. Mientras evaluaba la situación, el ocupante de un último automóvil que escapaba de la factoría, visiblemente dañado, le advirtió que aquella explosión no era sino el preludio de la mayor, que probablemente no tardaría mucho en suceder. Ante esta información, el jefe decidió ordenar a sus hombres regresar a su base.

            La gran explosión de la fábrica PEPCON, grabada por un equipo de ingenieros 
                   que reparaban un repetidor de televisión a unos dos kilómetros de allí

La anunciada gran explosión se produjo apenas cuatro minutos después de la primera. Estudios posteriores estimaron su fuerza comparándola con la de unas 1000 toneladas de TNT. La explosión arrasó completamente las instalaciones de PEPCON y las aledañas de Kidd & Co., creando un cráter de 61 metros de diámetro y 4'6 de profundidad. Fue tan intensa que los sismógrafos en lugares tan distantes como Colorado la registraron como un terremoto de 3'5 en la escala de Richter. La potencia de la onda expansiva causó daños graves en un radio de 2'4 kilómetros alrededor de la factoría (los edificios residenciales más cercanos estaban a unos 3 kilómetros) y serios (ventanas destrozadas y daños estructurales leves) en un radio de 5 kilómetros. Además, se informó de ventanas rotas, puertas desencajadas y personas heridas por golpes y cortes con cristales hasta a 16 kilómetros de la factoría. En el Aeropuerto Internacional McCarran de Las Vegas (a unos 11 kilómetros) se informó de ventanales rotos y puertas abiertas de golpe, e incluso un Boeing 737 que se disponía a aterrizar fue zarandeado por la onda expansiva. Asimismo, se produjo un gran incendio, con llamas de cerca de cien  metros de altura, al romperse una canalización de gas que discurría justo por debajo de la PEPCON, que no fue sofocado hasta la una de la tarde, cuando se consiguió cortar el flujo de gas en una subestación cercana.

A pesar de la magnitud de la explosión, solo se produjeron dos víctimas mortales, ambos empleados de la PEPCON (en la fábrica trabajaban un total de 77 personas): Bruce Halker, que iba en silla de ruedas y no pudo huir a tiempo de las instalaciones, y Roy Westerfield, el que había llamado al 911, que había padecido poliomielitis siendo niño y caminaba con dificultad, con lo que se cree que prefirió quedarse y dar la alarma a las autoridades. Además, unas 400 personas resultaron heridas de distinta consideración (entre ellos 15 bomberos), en su mayor parte debido a caídas y cortes con cristales rotos. También hubo algunos casos leves de irritaciones e intoxicaciones debidos a los productos químicos dispersados por el incendio. La nube de humo provocada por el incendio era visible desde cientos de kilómetros de distancia.


Tras el desastre, se desató una gran batalla judicial para dirimir las responsabilidades del accidente. El seguro de responsabilidad civil suscrito por la PEPCON alcanzaba solo un millón de dólares, cifra claramente inferior al montante total de los daños. PEPCON trató por todos los medios de eludir su responsabilidad e incluso acusó a la Southwest Gas, propietaria del gasoducto, alegando que había sido un escape de gas el responsable del incendio. Tras un farragoso proceso que involucró a decenas de compañías de seguros y medio centenar de bufetes de abogados, la compañía química aceptó un acuerdo extrajudicial que le suponía el pago de 71 millones de dólares a los afectados.

En la actualidad, en el lugar que ocupaba la PEPCON hay una zona comercial que incluye varios concesionarios y una universidad privada. La compañía Kidd & Co. reconstruyó sus instalaciones en el mismo lugar en el que se encontraban, mientras que PEPCON, que cambiaría su nombre por el de Western Electrochemical Co. (WECCO), construyó una nueva factoría a 23 kilómetros de Cedar City (Utah), consiguiendo además que se restringiera el derecho de construcción en una amplia zona alrededor de ella. El 30 de julio de 1997 un accidente en esta nueva planta provocó una explosión en la que murió un trabajador y resultaron heridos otros cuatro.