Verba volant, scripta manent

domingo, 21 de octubre de 2018

Curiosidades (con fotografías)


El dibujante E. C. Segar creó a su personaje más popular, Popeye el Marino, inspirándose en una persona real, muy popular en su ciudad natal de Chester (Illinois). Frank "Rocky" Fiegel era, al igual que Popeye, un marinero tuerto, que gustaba de fumar en pipa y al que le faltaban varios dientes. Tenía una notoria tendencia a meterse en peleas y se decía que tenía una fuerza fuera de lo común, pero era extremadamente amable con los niños. Asimismo, Segar se inspiró en otros dos de sus vecinos, J. William Schuchert y Dora Paskel, para crear los personajes de J. Wellington Wimpy y Olivia.


La primera convención de aficionados a los cómics se celebró en un hotel de Nueva York el 27 de julio de 1964. La primera persona que se inscribió para asistir al evento fue un adolescente de 15 años llamado George R. R. Martin.


El 18 de julio de 1944, cerca de la localidad normanda de Cagny, el teniente John Gorman, del 2º Regimiento Acorazado de Guardias Irlandeses, al mando de un tanque Sherman, se tropezó con un tanque Tiger II alemán del s.Pz.Abt. 503. Sabiendo que estaba en inferioridad, Gorman decidió embestir al Tiger con su Sherman. El impacto dejó a ambos blindados inutilizados y Gorman, junto a sus hombres, corrió a ponerse a salvo en una zanja cercana. Pero después de unos instantes corriendo Gorman se dio cuenta de que los hombres junto a los que estaba corriendo no eran los suyos, sino que se trataba de la tripulación del Tiger. Entonces Gorman los saludó, se dio media vuelta y corrió a reunirse con los suyos.


Mithridates VI (135-63 a. C.), rey del Ponto, temía tanto ser envenenado que tomaba habitualmente pequeñas dosis de distintos venenos para inmunizarse. Cuando al final de su reinado fue derrotado por los romanos, trató de suicidarse ingiriendo veneno, pero no pudo debido a la inmunidad que había desarrollado, así que tuvo que ser uno de sus guardaespaldas el que lo apuñalara.


En 1962, mientras navegaba por el Mediterráneo, el portaaviones norteamericano USS Independence hizo señales de luces al velero italiano Amerigo Vespucci pidiéndole que se identificara. El barco italiano respondió "Buque escuela Amerigo Vespucci, Marina Italiana". El Independence replicó "Eres el barco más hermoso del mundo".


Las islas de Big Diomede (perteneciente a Rusia) y Little Diomede (de soberanía estadounidense), localizadas en el Estrecho de Bering, están separadas por el huso horario internacional, lo que hace que Big Diomede vaya 21 horas adelantada con respecto a Little Diomede, a pesar de que solo están separadas por menos de cuatro kilómetros de distancia.


La noche del 7 al 8 de octubre de 1997, alguien empaló una calabaza de cerca de 20 kilos de peso en la aguja de una torre de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York), a más de 50 metros de altura. Han pasado más de 20 años desde aquel día, y aún sigue sin saberse quién fue el responsable de la broma y cómo lo hizo para alcanzar la aguja sin que nadie le viera.


El 6 de agosto de 1964, un estudiante de posgrado llamado Donald Currey, acompañado de varios empleados del Servicio Forestal de los EEUU, taló un pino longevo (Pinus longaeva) en Wheeler Peak (Nevada). Posteriormente, al examinarlo se dio cuenta de que posiblemente había acabado con la vida del ser vivo no clonado más viejo del planeta. Al árbol, al que luego se le daría el nombre de Prometeo, se le calculó una edad de 4862 años, aunque posiblemente superara los 5000.


La actriz Carey Mulligan y el cantante Marcus Mumford fueron de niños amigos por correspondencia, aunque acabarían perdiendo el contacto. Se reencontrarían años después, cuando ambos ya eran famosos, y ahora están casados y tienen dos hijos.


En 1845 el sultán otomano Abdülmecit I expresó su intención de donar 10000 libras para ayudar a las víctimas de la terrible hambruna que por entonces azotaba Irlanda. Diplomáticos británicos le aconsejaron reducir esa cantidad para no dejar en mal lugar a la reina Victoria, quien había donado 2000. Así que Abdülmecit acabó donando 1000 libras, pero envió también varios barcos cargados de comida.


La primera película de la historia rodada en 3D fue The Power of Love, un filme mudo estrenado en 1922. Ante su escaso éxito sería reestrenada en 1923 en una versión en 2D. Ninguna de las dos versiones se conserva hoy en día.


En 1906 un juez de Los Angeles condenó a un soldado llamado Joe Munch, acusado de embriaguez y escándalo público, a una pena de un minuto de prisión.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Los tasaday



En junio de 1971, la oficina de Manila de la agencia de noticias Associated Press, informó de un suceso que alcanzó una gran repercusión en todo el mundo: el descubrimiento, en el interior de la jungla de la isla filipina de Mindanao, de una tribu desconocida, que había vivido aislada durante siglos y que se encontraba en un estado de civilización equivalente al de la Edad de Piedra.

El descubrimiento de la tribu se lo atribuyó Manuel Elizalde, un político filipino, estrecho colaborador del dictador Ferdinand Marcos y presidente de la PANAMIN, la agencia gubernamental filipina dedicada a la protección de las minorías. Según su versión, un cazador local le había hablado de que ocasionalmente se encontraba en aquellos bosques con personas desconocidas de aspecto primitivo. El propio Elizalde, acompañado de varios colaboradores, había acudido a la zona y finalmente había dado con los esquivos indígenas.

Ante el interés que provocó la noticia, Elizalde organizó un encuentro entre miembros de la tribu, que se llamaban a si mismos los tasaday, con periodistas, encuentro que tuvo lugar en marzo de 1972, y del que saldría un reportaje y una portada en el National Geographic. Poco después, en abril, el presidente Marcos decretaba una zona de unos 180 km2 en torno al hogar de los tasaday como reserva, para protegerlos de injerencias externas, y cuyo acceso estaba rigurosamente controlado por Elizalde.


Los tasaday resultaron ser una tribu extremadamente pacífica y amistosa. Vivían en absoluta armonía con su entorno, desconocían la violencia (hasta el punto de que en su idioma carecían de palabras como "guerra" o "enemigo") y apenas se cubrían con toscos taparrabos. No conocían la agricultura, ni la ganadería, ni los metales, se alimentaban de frutas y pequeños animales, y sus herramientas eran muy poco avanzadas. Tampoco construían edificios, sino que vivían en cuevas, y eran estrictamente monógamos. En una época turbulenta, con las convulsiones de la Guerra Fría o el conflicto de Vietnam, la aparición de los amables y cordiales tasaday suponía una agradable novedad para un mundo desasosegado.

Sin embargo, muy pronto comenzaron las dudas y las sospechas. Algunos investigadores encontraron raro que, tras tanto tiempo de aislamiento (se llegó a decir que llevaban 2000 años sin contacto con otros seres humanos), los tasaday no mostraran los problemas habituales provocados por la endogamia. También resultaba chocante que, pese a que había un poblado a algunos kilómetros de donde vivían, hubieran permanecido tanto tiempo sin relacionarse con otras personas. Además, un lingüista encontró sospechoso que utilizaran palabras que por su modo de vida no debían conocer, como "techo". Y, por si fuera poco, un equipo que analizó cuidadosamente la dieta de vegetales y renacuajos de los tasaday, concluyó que ese tipo de alimentación apenas les proporcionaría una tercera parte del aporte calórico necesario para su supervivencia.

Igualmente sospechoso resultaba el comportamiento de Manuel Elizalde. El autoproclamado portavoz y defensor de los tasaday controlaba personalmente todo lo que tuviera que ver con ellos. Mientras limitaba el acceso de periodistas y antropólogos a los miembros de la tribu, permitiéndolo solo en contadas ocasiones y por breves periodos de tiempo (siempre con la excusa de proteger el modo de vida de los tasaday), en cambio se mostraba muy permisivo cuando los visitantes eran turistas, especialmente si se trataba de celebridades (la actriz Gina Lollobrigida y el aviador Charles Lindbergh fueron algunos de los que se acercaron a la zona y se fotografiaron con los indígenas). Llegó incluso a autorizar la construcción de un helipuerto para facilitar el acceso a la zona, lo que no parecía casar bien con sus aireadas intenciones de mantener el aislamiento de la tribu.

A pesar de las limitaciones, los tasaday fueron objeto durante algunos años de numerosos artículos de prensa, programas de televisión e incluso un documental producido por la National Geographic (The Last Tribes of Mindanao, 1972). Siempre, por supuesto, bajo la estrecha vigilancia de Elizalde o de sus funcionarios. Sin embargo, las sospechas siguieron creciendo hasta que en 1976 el presidente Marcos decretó, apoyándose en el estado de ley marcial que reinaba en el país desde 1972 y de nuevo con la excusa de proteger a la tribu, una prohibición total de visitas de cualquier tipo a su reserva. Durante una década, los tasaday desaparecieron de la vista del resto del mundo.

Hasta que en 1986 Marcos fue derrocado y se vio obligado a marchar al exilio. Fue entonces cuando, aprovechando la desaparición de las muchas trabas y restricciones gubernamentales, dos periodistas, el suizo Oswald Iten y el filipino Joey Lozano, se aventuraron en busca de los tasaday. Para su sorpresa, las cuevas en las que afirmaban vivir estaban desocupadas. Los indígenas que supuestamente vivían en la Edad de Piedra vivían en realidad en chozas similares a las de sus tribus vecinas, vestían ropas occidentales como pantalones vaqueros y camisetas, y utilizaban utensilios y herramientas de metal. Tras hablar con Iten, varios de ellos admitieron que Elizalde les había dado dinero, bienes y protección a cambio de fingir ser una tribu primitiva.


Por aquel entonces, Elizalde ya no estaba en Filipinas; se había retirado a Costa Rica en 1983, llevándose, según algunos rumores, una importante cantidad de dinero (se habló de 35 millones de dólares) procedentes de los fondos públicos que el gobierno de Marcos otorgaba a la PANAMIN. Sin embargo, cuando Iten hizo público su hallazgo, Elizalde regresó a Filipinas para defender la autenticidad de su descubrimiento, contando con el apoyo del nuevo gobierno filipino presidido por Corazón Aquino, amenazando incluso con llevar a los tribunales a los que pusieran en duda su palabra. Y lo siguió defendiendo hasta su muerte, acontecida en 1997.

En la actualidad, aunque sigue habiendo cierta controversia sobre el tema, muchos expertos están de acuerdo en que los tasaday si existen como grupo, basándose en indicios como su idioma (diferente al de sus vecinos, y que procede de una familia lingüística distinta), y que muy probablemente si es cierto que pasaron cierto tiempo aislados, aunque no tanto como afirmaba Elizalde, probablemente 150 o 200 años como mucho. Pero que el resto de su historia había sido notablemente exagerada para atraer la atención de la prensa y el turismo; en realidad, en 1971 los tasaday ya llevaban décadas manteniendo contactos mas o menos frecuentes con las demás tribus de su entorno, y desde luego su civilización y cultura no eran en absoluto los de una tribu de la Edad de Piedra, como se había dicho.

domingo, 23 de septiembre de 2018

El Buda de Oro

El Buda de Oro


El descubrimiento de uno de los más fabulosos tesoros hallados en épocas recientes tuvo lugar de forma accidental un día de mayo de 1955. Todo comenzó en el templo de Wat Traimit, uno de los muchos templos budistas de la ciudad de Bangkok. Un templo humilde, situado además en un barrio de mala nota. Se estaban llevando a cabo una serie de reformas y se había construido un edificio nuevo, en el que se proyectaba colocar una vieja estatua de Buda que llevaba años semiabandonada en el patio del templo. La estatua, de gran tamaño, estaba hecha de estuco dorado y adornada con cristales de colores, y aparentemente no tenía apenas valor, ni artístico, ni histórico, ni mucho menos económico.

Precisamente, ese 25 de mayo de 1955 se estaba llevando a cabo el traslado de la pesada estatua a su emplazamiento definitivo. Y algo sucedió. Los cables que la sostenían se rompieron, y la estatua cayó al suelo con estrépito. Los trabajadores y los curiosos que observaban los trabajos creyeron que se trataba de un mal augurio, y abandonaron el lugar. Una violenta tromba de agua que cayó sobre la ciudad esa noche, provocando inundaciones y numerosos daños, pareció darles la razón. A la mañana siguiente, el monje al cargo del templo acudió a comprobar los daños. La estatua seguía en el mismo lugar donde había caído, y cuando trató de limpiar el barro que la cubría, el monje se sorprendió al ver que el estuco se había agrietado dejando ver en el interior de la estatua un brillo de metal dorado. Rápidamente, corrió a informar a las autoridades. La capa exterior de estuco fue retirada con precaución y de este modo se descubrió que aquella estatua que todo el mundo consideraba sin valor estaba en realidad hecha de oro macizo.

El llamado Buda de Oro o Phra Phuttha Maha Suwana Patimakon mide unos tres metros de altura y pesa alrededor de cinco toneladas y media, lo que lo convierte en la estatua de oro macizo más grande del mundo. Buda se halla representado sentado en la posición de loto, en la pose conocida como bhūmi sparśa mudrā, tocando la tierra con su mano derecha, tomándola como testigo, y que representa el momento en el que Buda, estando bajo el árbol Bodhi, resolvió el problema de como acabar con el sufrimiento. La estatua está formada por nueve piezas que pueden separarse, y que están fabricadas con oro de distinta pureza. Así, el cuerpo de la estatua presenta una pureza de un 40%, mientras que el oro entre el mentón y la frente es de una pureza de un 80%, y el pelo y el tocado de la estatua (una pieza de unos 45 kilos) están hechos de un oro 99% puro. Algunos de sus detalles (los tres pliegues en el cuello o los lóbulos de las orejas elongados) simbolizan el anterior estatus de Buda como príncipe. El valor de la estatua, solo por el oro del que está hecha, sin tener en cuenta otros condicionantes, se calcula en unos 250 millones de dólares.

La cabeza del Buda de Oro, antes de que fuera retirado el estuco que la cubría
A día de hoy, todavía no se sabe a ciencia cierta dónde o cuándo se fabricó la estatua, quién la encargó o quién fue el talentoso artesano que la fundió. Su estilo es similar al del periodo del reino de Sukhothai (1238-1438); la cabeza en forma aovada y el ushnisha, la llama que corona la cabeza de la estatua y simboliza la fuerza espiritual de Buda, son detalles característicos de este estilo. Algunos historiadores la identifican con una estatua de oro localizada en el centro de la ciudad de Sukhotai que se menciona en la llamada estela de Ram Khamhaeng, una inscripción en piedra datada en el año 1292. No obstante, algunos detalles de influencia india sugieren que la estatua pudo ser fabricada en la India y luego trasladada a Tailandia, e incluso que su fabricación sería posterior al periodo Sukhotai, siendo sencillamente una imitación de su estilo.

Se supone que la estatua fue luego trasladada a la ciudad de Ayutthaya, capital del reino del mismo nombre, del que Sukhotai era vasallo, en algún momento a principios del siglo XV. Y allí habría permanecido hasta 1767, fecha en la que una invasión birmana arrasó el reino, sitiando la capital, que posteriormente sería saqueada y quemada. Seguramente fue en esta época cuando la estatua fue cubierta de estuco, para ocultar su verdadero valor a los invasores birmanos. En algún momento, su auténtico valor quedó olvidado y la estatua permaneció abandonada entre las ruinas de Ayutthaya sin que nadie pudiera imaginar el tesoro que escondía en su interior.

En 1801 el entonces rey de Tailandia Rama I (1737-1809) trasladó la capital del reino desde Thonburi a una nueva ciudad que había ordenado construir en la orilla oriental del río Chao Phraya, a la que llamó Rattakanosik y que es la actual Bangkok. Como parte de su plan para restaurar la moral y el espíritu de su país tras años de guerras internas y externas, Rama I hizo construir numerosos templos budistas por toda la ciudad. Y además, ordenó que de todo el país se llevaran a la ciudad estatuas de Buda que permanecían en templos abandonados o destruidos, para instalarlas en los nuevos templos. Fue en esta época cuando la estatua aparentemente hecha de estuco fue trasladada desde las ruinas de Ayutthaya hasta la nueva capital, donde fue instalada en el templo de Wat Chotanaram, ya bajo el reinado de Rama III (1821-1854), nieto de Rama I.

Allí permaneció hasta la década de 1930. En esos años se llevaron a cabo una serie de obras para acondicionar las orillas del Chao Phraya y se decidió derribar Wat Chotanaram, que llevaba años abandonado y en ruinas. Como a ningún budista se le ocurriría destruir una estatua de Buda, la estatua fue trasladada en 1935 a un santuario no muy lejano, Wat Traimit, donde, al no disponer de sitio para albergarla, la mantuvieron durante dos décadas en el patio, cubierta únicamente con un precario techo de hojalata. Hasta que una caída accidental reveló el secreto que había permanecido oculto casi dos siglos.

El templo de Wat Traimit
El descubrimiento del Buda de Oro causó sensación en todo el país. Como además coincidió en el tiempo muy próximo a la celebración del 2500 aniversario de la muerte de Buda, muchos vieron el descubrimiento como un suceso milagroso, convirtiendo el santuario en uno de los más visitados del país. En la actualidad, la estatua del Buda de Oro se exhibe en un edificio construido ex-profeso e inaugurado el 14 de febrero de 2010. que también acoge un museo y una exposición permanente sobre los orígenes de la estatua, que incluye fotografías y fragmentos del estuco con el que estaba cubierta.

domingo, 16 de septiembre de 2018

No eran submarinos soviéticos, eran arenques con gases



A principios de la década de 1980, los sistemas de escucha submarina de la Armada sueca empezaron a registrar unos extraños sonidos en las aguas cercanas a una de sus bases navales. Dichos sonidos, una especie de chasquidos o crepitación metálica, desconcertaron a los suecos, que en un principio no sabían a qué atribuírselos, pero luego fueron clasificados como provenientes de algún tipo de submarino desconocido (presumiblemente soviético) que habría entrado de manera ilegal en aguas suecas.

Dicho contacto se repitió con cierta regularidad durante los años 80. En varias ocasiones, los suecos lanzaron operaciones de búsqueda de los supuestos sumergibles, enviando barcos y aviones en un esfuerzo que a la postre resultó infructuoso: los misteriosos submarinos se desvanecían sin dejar más rastro que un reguero de pequeñas burbujas que algunos de los participantes en las búsquedas decían haber visto en la superficie del mar.

Estos encuentros ponían de los nervios al Estado Mayor sueco. En plena Guerra Fría, les preocupaba el motivo que llevaba a los soviéticos a poner a prueba sus defensas. Unos años antes, en 1981, un submarino soviético de la flota del Báltico había encallado muy cerca de Estocolmo después de "haber confundido el rumbo" y temían estar asistiendo al preludio de una invasión. Pero, como era de esperar, los soviéticos negaron repetidas veces que ninguno de sus submarinos hubiera entrado en aguas suecas sin permiso.

Tras el colapso de la Unión Soviética a finales de la década, la actividad de los submarinos ex-soviéticos decreció y las defensas suecas se relajaron. No obstante, en junio de 1993 volvió a captarse aquel misterioso sonido, y el contacto se repitió en los meses sucesivos, lo que estuvo a punto de causar un incidente diplomático: el entonces primer ministro sueco, el conservador Carl Bildt, envió en 1994 una carta oficial de protesta al presidente ruso Boris Yeltsin, quejándose de la actitud de sus submarinos. De nuevo, los rusos negaron tener nada que ver con aquel asunto. Y en el ejército sueco, alguien comenzó a pensar que quizá era cierto que no se trataba de submarinos y a lo mejor había que buscar una hipótesis alternativa sobre su origen.

En 1996, el biólogo Magnus Wahlberg, de la University of Southern Denmark y reconocido experto en bioacústica (los sonidos producidos por animales) fue contratado por el gobierno sueco para tratar de arrojar algo de luz sobre el misterioso caso. Wahlberg, junto a varios especialistas en bioacústica, fue llevado a la base de Bergen, donde se les permitió escuchar las grabaciones del sonido que tantos quebraderos de cabeza había causado en Suecia (por aquel entonces, las grabaciones todavía eran top secret y pocos eran los civiles autorizados a escucharlas). El informe final de Wahlberg, tras un pormenorizado análisis, sin duda, provocó tranquilidad y bochorno a partes iguales entre los altos mandos de las fuerzas armadas suecas: algunos de los sonidos registrados podían haber sido causados por animales como nutrias o visones chapoteando en aguas poco profundas, pero la mayor parte de los contactos registrados, los más preocupantes, se debían a los pedos de grandes bancos de arenques (Clupea harengus).

Clupea harengus

En realidad, no se trata de auténticas flatulencias. El arenque del Atlántico (y su primo, el arenque del Pacífico o Clupea pallasii) es capaz de absorber y acumular gases de su entorno y expulsarlos luego a través de una abertura cercana al ano, aunque los que lo han escuchado reconocen que recuerda mucho al sonido de una pedorreta. Este fenómeno se denomina Fast Repetitive Tick (algo así como "Chasquido Rápido Repetitivo) o FRT y al parecer los arenques lo utilizan como medio de comunicación, variando el tono y la frecuencia de los sonidos, especialmente cuando se agrupan en grandes cardúmenes, de miles de individuos; los grandes movimientos coordinados de estos bancos se organizan en buena medida con este sistema. Así lo estableció un estudio publicado en el 2003 en la revista Biology Letters por los investigadores Ben Wilson (de la Universidad de la Columbia Británica), Lawrence Drill (de la Universidad Simon Frasier) y Robert Batty (de la Asociación Escocesa para la Ciencia Marina). Al parecer, aunque los encargados de las escuchas tenían protocolos para identificar las ventosidades de grandes animales acuáticos (ballenas, focas...) nadie hasta entonces había sospechado que los arenques también expulsaran gases, y mucho menos que cuando se juntaban en grupos lo suficientemente numerosos la intensidad del sonido era tan alta que podía llegar a ser detectada por los sensibles micrófonos submarinos de los sistemas de defensa.

Wahlberg, Wilson, Drill y Batty, junto al sueco Hakan Westerberg (de la Junta Nacional de Pesquerías de Suecia) fueron galardonados en 2004 con el premio IgNobel (la famosa parodia de los premios Nobel que destaca cada año estudios e investigaciones excéntricas o inusuales) en su categoría de Biología, por el hallazgo de este tipo de comunicación. En cuanto a los suecos, un informe posterior calcularía en unos 3000 millones de coronas (unos 300 millones de euros) el coste total para las arcas públicas de la persecución de los inexistentes submarinos, sumando el despliegue de barcos y aviones en las búsquedas y el dinero gastado en mejorar y modernizar los sistemas defensivos costeros.


domingo, 9 de septiembre de 2018

¡Sigan a esa isla!



La clase Jan van Amstel fue un grupo de dragaminas construidos por la marina holandesa a finales de los años 30 con el objetivo de defender las aguas territoriales de los Paises Bajos, tanto las europeas como las de sus colonias asiáticas, las Indias Orientales Neerlandesas. Inicialmente se construyeron y botaron ocho de las doce unidades previstas, todas nombradas con nombres de destacados marinos de la historia holandesa: Jan van Amstel, Pieter de Bitter, Abraham Crijnssen, Eland Dubois, Willem van Ewijck, Pieter Florisz, Jan van Gelder y Abraham van der Hulst. Un octavo barco fue construido en 1940 para sustituir al Willem van Ewijk, hundido en 1939 al chocar con una mina; fue capturado por los alemanes antes de entrar en servicio y nombrado como M 552, y cuando regresó a manos holandesas tras la guerra fue rebautizado como Abraham van der Hulst (el Abraham van der Hulst original había sido hundido en 1944). Eran barcos de pequeño porte, de unos 55 metros de eslora y menos de 600 toneladas de desplazamiento, sin apenas armamento de superficie (un cañón de 75 mm y dos antiaéreos, que podían ser cañones de 20 mm o ametralladoras gemelas del calibre 50) y una tripulación de 46 hombres.

A finales de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor, las tropas japonesas comenzaron la invasión del sudeste asiático. El 8 de diciembre, solo tres días después del bombardeo de la base de Hawai, las tropas japonesas desembarcaban en Malasia y Tailandia, que eran ocupadas en pocas semanas. En febrero de 1942 caía Singapur, el gran bastión británico en el sudeste asiático, donde 130000 británicos eran hechos prisioneros por los japoneses.


Las Indias Orientales Holandesas también eran objetivo japonés. Una flota al mando del contraalmirante Takeo Takagi puso rumbo a la costa oriental de la isla de Java, y para tratar de detenerla, los aliados reunieron una flota compuesta por barcos británicos, holandeses, norteamericanos y australianos. La flota aliada y la japonesa se enfrentaron en tres combates consecutivos: la Batalla del Mar de Java (27 de febrero de 1942), la Batalla del Estrecho de Sonda (28 de febrero-1 de marzo) y la Segunda Batalla del Mar de Java (1 de marzo). El resultado del triple enfrentamiento fue catastrófico para los aliados, que perdieron cinco cruceros, seis destructores y varios miles de hombres,  mientras que los japoneses solo perdieron algunos buques de menor importancia con muy pocas bajas.

Ante la evidente superioridad nipona, los aliados se vieron obligados a cambiar de estrategia: a los barcos que habían sobrevivido a los combates se les ordenó abandonar la región y buscar refugio en Australia. Entre los buques que recibieron esta orden estaban los navíos holandeses con base en el importante puerto de Surabaya; incluidos el destructor Witte de With (hundido el 2 de marzo de 1942 en un ataque aéreo japonés) y cuatro dragaminas de la clase Jan van Amstel: el Jan van Amstel, el Pieter de Bitter, el Eland Dubois y el protagonista de nuestra historia, el Abraham Crijnssen.


El Pieter de Bitter no llegó a salir de Surabaya; inmovilizado por problemas mecánicos, su comandante dio la orden de hundirlo para que no cayera en manos de los japoneses. Los otros tres dragaminas se hicieron a la mar, sabiendo la arriesgada travesía a la que se enfrentaban, a través de unas aguas controladas ya sin oposición por los japoneses. El 8 de marzo, mientras navegaba por el estrecho de Madura, entre la isla de Java y la de Madura, el Eland Dubois sufrió una avería en las calderas que le impidió seguir navegando. Su comandante, el capitán De Jong, ordenó entonces hundir el buque haciendo estallar sus cargas de profundidad, siendo su tripulación recogida por el Jan van Amstel, que navegaba junto a él. Desgraciadamente, ese mismo día el Jan van Amstel fue descubierto y hundido por el destructor japonés Arashio (que a su vez sería hundido por la aviación norteamericana un año más tarde, en la Batalla del mar de Bismarck) cerca de la isla de Gili Radja. 23 holandeses perdieron la vida y el resto cayeron prisioneros.

Quedaba, pues, el Abraham Crijnssen como único superviviente de aquellos cuatro dragaminas, enfrentado a una travesía nada sencilla, atravesando en solitario unas aguas infestadas de enemigos, sabiendo que con su escaso armamento no resistirían un ataque aéreo o un combate con un buque de mayor porte. Fue entonces cuando a su capitán se le ocurrió una idea aparentemente excéntrica y singular: disfrazar el barco como si fuera una isla.

La tripulación del barco bajó a tierra y cortó gran cantidad de vegetación en la jungla de las islas más próximas, ramas, maleza, incluso troncos enteros. Luego esa vegetación fue dispuesta sobre el Abraham Crijnssen de modo que cubriese la mayor parte posible de su superficie. Las partes que quedaban al descubierto fueron pintadas de modo que parecieran rocas o acantilados. Y para reforzar el camuflaje, el barco navegaba únicamente de noche; de día permanecía anclado e inmóvil cerca de la costa pretendiendo ser un inofensivo islote, uno de los muchos del archipiélago indonesio.


La original estrategia resultó ser todo un éxito; tras ocho días de travesía, el Abraham Crijnssen llegó al puerto australiano de Geraldton, antes de dirigirse a la importante base naval de Fremantle, unos 400 kilómetros al sur, a donde arribó el 20 de marzo de 1942. Fue el último buque aliado en escapar de Java, y el único de su clase que sobrevivió en toda la región.

Tras su llegada a Australia, el Abraham Crijnssen fue sometido a varias reformas (entre otras mejoras, se le instalo un nuevo sistema de sonar) y fue incorporado a la marina australiana con el nombre de HMAS Abraham Crijnssen. Su tripulación fue reforzada con marinos británicos supervivientes del destructor HMS Júpiter (hundido en los prolegómenos de la Batalla del Mar de Java al chocar con una mina holandesa) y australianos. Volvería a formar parte de la marina holandesa en 1943, pero permanecería en Australia la mayor parte de lo que quedaba de guerra, actuando principalmente como escolta de convoyes, aunque hacia el final del conflicto tomó parte en algunas acciones menores como la liberación de la isla de Timor.

Una vez finalizada la guerra, el Abraham Crijnssen regresó a las Indias Holandesas, donde fue utilizado como patrullera. Tras la independencia de Indonesia, regresó a Europa en agosto de 1951, siendo reconvertido en buque de defensa costera. En 1960 fue retirado del servicio y donado al Zeekadetkorps Nederland, un grupo de asociaciones juveniles que tienen como objetivo acercar a jóvenes y adolescentes a la vida y el trabajo en el mar. Entre 1962 y 1972 estuvo atracado en La Haya, y posteriormente fue trasladado a Rotterdam, una época en la que el barco llegó a ser utilizado como almacén.


En 1995 el barco pasó a formar parte de los fondos del Museo de la Marina Holandesa en la ciudad de Den Helder. Fue reformado para recuperar su disposición original y desde entonces permanece anclado en Den Helder, donde se halla una de las principales bases navales del país.

domingo, 19 de agosto de 2018

¿Por qué aún no hemos detectado civilizaciones extraterrestres?



Desde hace décadas, diversos programas (el más conocido de los cuales acaso sea el proyecto SETI) se dedican a escudriñar el universo en busca de señales procedentes de otras civilizaciones inteligentes. Pero, a pesar del tiempo transcurrido, no se ha detectado todavía ninguna señal que pueda ser atribuida fuera de toda duda a seres extraterrestres. Este aparente silencio ha dado lugar a la llamada paradoja de Fermi, la contradicción entre las estimaciones de que hay una elevada probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo capaces de comunicarse con nosotros, expresadas en la ecuación de Drake, N = R* • fp • ne • fl • fi • fc • L (donde N es el número de civilizaciones con las que podemos esperar comunicarnos, R* el ritmo deformación de estrellas, fp el porcentaje de estrellas con planetas, ne el número de planetas por sistema solar a la distancia adecuada para albergar vida, fl la fracción de esos planetas que desarrollan vida, fi es el porcentaje de planetas donde esa vida alcanza la inteligencia, fc es el porcentaje de esas civilizaciones con deseos de comunicarse y L, los años durante los cuales esas civilizaciones envían señales al espacio) y la falta de evidencia de dichos intentos de comunicación. Diversas teorías han sido propuestas para tratar de explicar la falta de resultados en esta búsqueda.

La teoría de la Tierra Rara

Esta hipótesis, expuesta en el año 2000 por el geólogo y paleontólogo Peter Ward y el astrónomo y astrobiólogo Donald E. Brownlee, ambos de la Universidad de Washington, propone que la vida es un proceso sumamente raro y excepcional. Depende de la conjunción de tantos factores (temperatura, agua, atmósfera, estabilidad gravitacional, protección frente a las radiaciones solares) que es altamente improbable que se haya repetido en muchos planetas, e incluso cabe la posibilidad de que solo en la Tierra se haya alcanzado el estado de vida inteligente.

El Cuello de Botella Gaiano

Los astrobiólogos Aditya Chopra y Charles Lineweaver, de la Universidad Nacional Australiana, propusieron una teoría a la que llamaron el Cuello de Botella Gaiano. Según ellos, muchos planetas tendrían la capacidad de albergar vida, pero las condiciones en la mayoría de ellos son demasiado inestables para permitir la existencia de seres complejos. Son las propias formas de vida las que deben alterar esas condiciones para crear un medio ambiente estable que permita la que la vida siga progresando. Por ejemplo, en la Tierra nuestra atmósfera, fundamental para la vida tal y como la conocemos, es fruto de la acción de los seres vivos durante millones de años. Y, según postula el Cuello de Botella Gaiano, es en este punto donde la vida fracasa en la mayoría de los planetas: las formas de vida son incapaces de evolucionar lo suficientemente rápido para transformar su medio; el planeta se mantiene inestable y eso provoca que la vida desaparezca o se mantenga en una etapa primitiva.

El Gran Filtro

A lo largo de la historia de la Tierra, se han producido cinco grandes extinciones masivas, que provocaron la desaparición de la mayor parte de las especies que por entonces habitaban la Tierra: la del Ordovício-Silúrico, la del Devónico-Carbonífero, la del Pérmico-Triásico, la del Triásico-Jurásico y la del Cretácico-Terciario (la que provocó la desaparición de los dinosaurios). A pesar de ello, la vida en la Tierra siguió evolucionando hacia formas más complejas. ¿Que ocurre si todos los mundos con vida están sujetos a estos episodios catastróficos, ya sean meteoritos, llamaradas solares, eventos geológicos o radiación gamma? Que en la mayoría de los casos la evolución de los seres vivos se detendría, y solo en unos pocos mundos como la Tierra serían capaces de sobreponerse al llamado Gran Filtro y continuar avanzando hacia formas de vida más complejas.

La Tierra Joven

Un estudio del astrofísico Peter Behroozi, de la Universidad de Arizona, afirma que la Tierra es un planeta relativamente madrugador comparado con la edad del Universo. Según Behroozi, hasta el momento sólo se han formado un 8% de todos los planetas que existirán durante la evolución del Universo Somos una civilización demasiado precoz; el resto de civilizaciones no han tenido tiempo de aparecer aún.

El Gran Silencio

Esta hipótesis dice que, sencillamente, ninguna civilización extraterrestre avanzada se ha puesto en contacto con nosotros porque no les interesa. Una civilización avanzada de Tipo II o III según la escala de Kardashov (capaces, respectivamente, de aprovechar toda la energía de una estrella y de una galaxia) no mostraría demasiado interés en comunicarse con nosotros, aún sabiendo de nuestra existencia, una civilización que ni siquiera ha alcanzado el Tipo I de Kardashov (capaz de aprovechar toda la energía de un planeta). Otra posibilidad que apuntan algunos es que no quieran interferir con el desarrollo natural de nuestra especie.

Nuestra búsqueda es incorrecta

La búsqueda de señales extraterrestres se ha ceñido principalmente al espectro de las ondas de radio, pero ¿y si no es ese el tipo de comunicación que emplean? ¿Y si emplean otras formas de comunicación que nosotros no somos todavía capaces de recibir, o si lo hemos hecho pero no las hemos reconocido, tomándolas por algún tipo de fenómeno natural? Por otra parte, también podríamos estar equivocados buscando señales de radio emitidas por formas de vida similares a la nuestra. La vida que exista ahí afuera puede ser totalmente distinta a la vida que conocemos. Como señala el astrónomo Martin Rees, podría tratarse incluso de vida inorgánica, de seres no basados en el carbono. De ser así, deberíamos estar buscando un tipo de señales completamente diferente.

Estamos demasiado lejos

El alcance de nuestros dispositivos de observación es limitado. Sin otros planetas habitables cerca de nosotros, las inteligencias extraterrestres podrían simplemente estar a demasiada distancia para detectarlas con nuestra tecnología actual.

Aún estamos al principio del camino

Básicamente, nuestra búsqueda aún acaba de empezar. Dada la inmensidad del Universo y las muchas señales que escanear, programas como el SETI apenas han arañado la superficie de todo lo que hay por ahí fuera. Quedaría por delante un ímprobo trabajo que quizá tarde generaciones en dar su fruto.

viernes, 10 de agosto de 2018

Pequeñas historias (XVII)

En 1527, una revuelta popular obligó a la familia Medici a abandonar Florencia y refugiarse en Venecia. El gran artista Miguel Ángel, que por entonces trabajaba para los Medici en la construcción de la capilla fúnebre de la familia en la Basílica de San Lorenzo, traicionó a sus patronos y se unió a la rebelión. Cuando las tropas de los Medici reconquistaron la ciudad en 1530, Miguel Ángel consideró prudente ocultarse durante algún tiempo y permaneció tres meses escondido en una habitación secreta en el subsuelo de la capilla. La habitación fue redescubierta en 1975 durante unas obras de restauración; en sus paredes se hallaron una decena de dibujos de la mano del mismísimo Miguel Ángel, realizados en carboncillo y tiza, con los que al parecer combatía el aburrimiento mientras estuvo oculto. Se espera que la habitación pueda ser visitada por el público en 2020.
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En la actualidad hay una gran demanda de acero fabricado antes de la era nuclear porque determinados equipos médicos y científicos requieren para su fabricación de metal libre de elementos radiactivos. Por eso, los restos de numerosos buques de guerra hundidos durante la Segunda Guerra Mundial están siendo extraídos ilegalmente del fondo marino. Algunos, como el submarino norteamericano USS Perch, el destructor británico HMS Encounter o la fragata holandesa HNLMS Kortenaer han sido completamente expoliados, y otros, como el crucero USS Houston, lo han sido parcialmente.
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En un partido de fútbol jugado el día de Navidad de 1937 entre el Charlton Athletic y el Chelsea, la espesa niebla que cubría el campo hizo que el encuentro tuviera que suspenderse en torno al minuto 60. Sin embargo, el portero del Charlton, Sam Bartram, siguió en el campo durante varios minutos antes de darse cuenta de que todos los demás jugadores lo habían abandonado.
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En el mundo financiero se conoce como "efecto Hathaway" la curiosa correlación que hace que, cada vez que la actriz Anne Hathaway aparece en la prensa o las redes sociales, las acciones del fondo de inversiones Berkshire-Hathaway (que nada tiene que ver con ella) experimentan una subida. Dicho efecto se atribuye a la acción de programas informáticos dedicados a la compra y venta de acciones de manera automática.
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A mediados de la década de los 70, DC Comics planeó lanzar al mercado el que habría sido su primer superhéroe negro: The Black Bomber. El personaje era un veterano de Vietnam, blanco y racista, que tras haber estado expuesto a productos químicos se transformaba en un superhéroe negro en situaciones de estrés. El proyecto (del que se dijo que era "un insulto hacia prácticamente todo el mundo con una opinión sobre el tema") nunca llegaría a ver la luz.
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Entre 1959 y 1960, la Unión Soviética organizó una gira por varios países para exhibir sus logros científicos y económicos. Entre los objetos que formaban parte de la muestra había un satélite Sputnik y una sonda lunar Lunik. En una fecha y un lugar no determinados, agentes de la CIA se hicieron con la sonda durante un traslado. Durante ocho horas la estudiaron, la fotografiaron, hicieron esquemas y desmontaron algunas partes. Luego, volvieron a montarla y la devolvieron sin que los soviéticos se dieran cuenta de nada.
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En 2006 una pareja de excursionistas que llevaba tres días perdida en las montañas de San Jacinto (California) pudo ser rescatada gracias al humo de una hoguera que habían encendido para señalar su posición. Aquella hoguera habían podido encenderla gracias a las cerillas que habían encontrado en el campamento abandonado que había pertenecido a otro excursionista desaparecido sin dejar rastro un año antes.
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El traficante de armas Basil Zaharoff (1849-1936) vendió una unidad de Nordenfelt I, un primitivo y tosco submarino con un motor de vapor, a Grecia, dándoles grandes facilidades para el pago. Luego, anunció esa venta al gobierno turco y lo convenció de que el submarino era una amenaza para su flota, así que los turcos compraron dos. A continuación, persuadió al imperio ruso de que los submarinos turcos suponían una amenaza para sus intereses en el mar Negro, y los rusos compraron otros dos. Dadas sus numerosas deficiencias, ninguno de aquellos cinco submarinos llegó jamás a ser movilizado, e incluso uno de los turcos se hundió durante unas pruebas.

domingo, 22 de julio de 2018

El Blackbird



Sin duda, el Blackbird es uno de los instrumentos musicales más singulares jamás construidos por la mano del hombre. Este peculiar violín tiene la particularidad de que no está hecho de madera, como la mayoría de los demás violines, sino de piedra.

La historia del Blackbird comienza en los años 80, durante la reforma de la sede del canal de televisión noruego Norsk Rikskringkasting (NRK) en Oslo. En dicha reforma trabajaba el escultor sueco Lars Widenfalk, que se encargaba del embellecimiento de la fachada, para lo que empleaba bloques de granito negro o diabasa, una roca ígnea densa y de color oscuro. A Widenfalk le sorprendió la sonoridad de la roca, que emitía un sonido profundo y hermoso, que él comparaba con el de una campana de bronce, mientras la trabajaba con martillo y cincel, y se le ocurrió preguntarse como sonaría un instrumento fabricado con dicha piedra. Aunque luego acabó por descartar la idea, creyendo que sería una labor demasiado compleja.


Sin embargo, unos años más tarde su familia decidió construir un panteón para albergar los restos de sus difuntos, lo que hizo que se descartaran las lápidas de algunos de sus antepasados, entre ellas la de su abuelo, que casualmente estaba hecha de diabasa procedente de las canteras de la provincia sueca de Escania. A Widenfalk le pareció que aquello, más que una coincidencia, era una señal, así que se hizo con un fragmento de la lápida, cuyo tamaño le pareció adecuado para fabricar un violín.

Widenfalk tardó dos años (1990-92) en tallar y vaciar aquella pieza de diabasa, utilizando herramientas de alta precisión y siguiendo diseños del mismísimo Antonio Stradivari (con algunas modificaciones, dado el peculiar material que manejaba), para dar forma al violín. La caja de resonancia (que tiene apenas un par de milímetros de espesor en su parte más delgada) está en su interior bañada en oro. No todo el violín está hecho de diabasa; así, la tapa armónica la talló en pórfido, otra roca ígnea oscura y de gran dureza, procedente de una cantera de la región sueca de Härjedalen. El diapasón y el cordal están hechos de madera de ébano, mientras que el puente es de marfil amarillo de mamut procedente de Siberia. De hecho, dado que el violín es casi por entero negro salvo la nota amarilla del puente, Widenfalk le puso de nombre Blackbird, el nombre inglés del mirlo común (Turdus merula). El peso final del instrumento es de unos dos kilos, unas cuatro veces más que el de un violín corriente.


El Blackbird se uso en público por primera vez en el Pabellón de Suecia en la Exposición Universal de Sevilla, en 1992. Ese mismo año fue bendecido por el papa Juan Pablo II. Desde entonces ha sido utilizado en numerosos conciertos por todo el mundo, desde Dubai a Washington, pasando por Milan, Praga o Luxemburgo, en los que a menudo ha interpretado piezas compuestas exclusivamente para su peculiar sonido por el compositor sueco Sven-David Sandström.

jueves, 19 de julio de 2018

Fotografías históricas (XIII)



Laika, el primer perro en el espacio (1957).




Un Supermarine Seafire (británico), un Mitsubishi J2M Raiden (japonés) capturado y un Grumman F6f Hellcat (norteamericano) volando en formación sobre las Filipinas (1945).



La Operación Catapult: tras la rendición del gobierno francés ante Alemania, el 22 de junio de 1940, el ejército británico capturó o inutilizó todos los buques franceses que pudo, para evitar que quedaran bajo el control de los nazis. La mayoría de las acciones fueron incruentas, con excepciones como la batalla de Mers el-Kebir, en la que los franceses perdieron casi 1300 hombres. Fue la decisión más odiosa, la más antinatural y dolorosa en la que yo haya estado jamás involucrado, diría más tarde Winston Churchill.



El "Milagro sobre hielo". El 22 de febrero de 1980, durante la disputa de los Juegos Olímpicos de Invierno en Lake Placid (Nueva York), la selección norteamericana, formada por jugadores universitarios, derrotó por 4-3 a la todopoderosa selección soviética, considerada la mejor del mundo, campeona en las Olimpiadas de 1964, 68, 72 y 76, y que había ganado todos los partidos disputados hasta ese momento en la edición de aquel año. Los EEUU acabarían ganando la medalla de oro.



La primera fotografía tomada en la superficie de otro planeta. La sonda soviética Venera 9 la tomó el 22 de octubre de 1975 en la superficie de Venus.



La última foto conocida de un león de Berbería (Panthera leo leo) en libertad (macizo del Atlas, 1925). Esta subespecie de león se encuentra extinta en estado salvaje, y los ejemplares que se conservan en circos y zoológicos son en su mayor parte híbridos con otras subespecies.



La Acrópolis de Atenas (1885).



Escena de la película Puños y lágrimas (1963) en la que un jovencísimo Kurt Russell pega una patada a Elvis Presley.



Komako Kimura, actriz, bailarina, empresaria, editora y activista sufragista japonesa, durante una visita a EEUU (1917).



El futuro presidente de los EEUU Bill Clinton saluda al presidente John Fitzgerald Kennedy en la Casa Blanca (1963).



El 8 de junio de 1969, durante una sesión fotográfica para publicitar a la General Electric, el XB-70 Valkyrie, un prototipo de bombardero nuclear supersónico, chocó en pleno vuelo con uno de los F-104 Starfighter que lo acompañaban. Ambos aviones acabaron estrellándose. Fallecieron el capitán Joe Walker, jefe de pruebas de la NASA y el séptimo norteamericano en salir al espacio, que pilotaba el F-104, y Carl Cross, copiloto del Valkyrie.



Miembros del Club de Remo de la Universidad de Oxford posan para una fotografía a principios de los años 60. El que agita un pañuelo es Stephen Hawking.



El Hotel Fremont de Las Vegas. Al fondo, la nube con forma de hongo de una prueba nuclear (24 de junio de 1957).



Los cinco hermanos Sullivan. De izquierda a derecha, Joseph Eugene "Joe" (nacido en 1918), Francis Henry "Frank" (1916), Albert Leo "Al" (1922), Madison Abel "Matt" (1919) y George (1914). Se alistaron todos juntos en la Marina norteamericana en enero de 1942 con la condición de que sirvieran juntos. Los cinco murieron el 13 de noviembre de 1942, cuando el buque en el que estaban embarcados, el crucero ligero USS Juneau, fue torpedeado y hundido por el submarino japonés I-26 durante la batalla de Guadalcanal. Su muerte, junto a la de otros célebres hermanos como los Niland o los Borgstrom llevó a las Fuerzas Armadas norteamericanas a establecer la llamada Política del Único Superviviente para evitar casos similares.


Los tres emperadores del Imperio Alemán (1871-1918). De izquierda a derecha, Federico III (1831-1888), su padre Guillermo I (1797-1888) y su hijo Guillermo II (1859-1941). En brazos de Guillermo I, el príncipe Guillermo de Prusia (1882-1951), que no llegaría a reinar. 4 de junio de 1882.




Jirō Horikoshi (1903-1982), ingeniero japonés responsable del diseño de muchos de los aviones empleados por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, incluidos el Mitsubishi A6M Zero, el J2M Raiden y el A7M Reppu (1962).


Armadura para cazadores de osos siberianos (siglo XIX).



Concierto de Pink Floyd en Venecia (15 de julio de 1989).

miércoles, 27 de junio de 2018

La Revuelta de Santa Escolástica


Uno de los más notables acontecimientos de la historia de la ciudad de Oxford y de su famosa Universidad tuvo su origen en un suceso tan prosaico como una vulgar riña de taberna. Me refiero a la conocida como Revuelta o Motín de Santa Escolástica.

Todo comenzó la noche del jueves 10 de febrero (día de Santa Escolástica) de 1355, en la Swindlestock Tavern, una taberna situada en el cruce de las calles de St Aldate's y Queen Street, y frecuentada por estudiantes de la Universidad. Allí, dos de esos estudiantes, llamados Walter Spryngeheuse y Roger de Chesterfield, se quejaron al tabernero, John Croidon, de la mala calidad del vino que les habían servido. Las quejas derivaron en una fuerte discusión en la que se cruzaron palabras soeces e insultos y que acabó con los estudiantes arrojando sus bebidas a la cara de Croidon y agrediéndole. Lo sucedido despertó la indignación entre los habitantes de la ciudad y en las horas siguientes se produjeron varios enfrentamientos armados entre autóctonos y estudiantes. En realidad, el incidente sólo había agudizado los resentimientos preexistentes entre universitarios y civiles. Los estudiantes se quejaban de los altos precios que tenían que pagar por el alojamiento, la comida y la bebida, mayores que los aplicados a los ciudadanos corrientes, y en general por el escaso aprecio que hacia ellos mostraban los de la ciudad. Por su parte, a los habitantes de Oxford no les gustaba que la Universidad tuviera cortes de justicia exclusivas para sus miembros, ni los privilegios eclesiásticos de los que gozaban (la mayoría de los alumnos encaminaban sus pasos a la carrera religiosa), ni en general la mala conducta de una parte importante de los estudiantes.


John de Beresford, alcalde de Oxford, se dirigió entonces al rector de la universidad, Humphrey de Cherlton, pidiendo su colaboración para arrestar a Spryngeheuse y de Chesterfield, sin conseguirlo. Es mas, una muchedumbre de al menos 200 estudiantes se reunió para defender a sus compañeros, llegando incluso a atacar al alcalde y a sus acompañantes. Al saberse en la ciudad, la tensión se elevó hasta un punto insostenible. Habitantes de la ciudad y otros llegados de las localidades circundantes, agitando banderas negras y al grito de Havock! Havock! Smyte fast, give gode knocks! (que traducido viene a ser algo así como ¡Al ataque!¡Al ataque! ¡Matad rápido, dad buenos golpes!) salieron en busca de los estudiantes, los cuales a su vez habían organizado sus propias huestes. Estudiantes y ciudadanos se enfrentaban allí donde se encontraban en unas refriegas que continuaron a lo largo de tres días, y durante las cuales los habitantes de Oxford llegaron a asaltar las salas de la Universidad. Cuando por fin las autoridades lograron detener las luchas y restaurar la paz en la ciudad, los muertos se contaban por decenas: 63 estudiantes y al menos 30 ciudadanos.

Tras la revuelta, el alcalde y la ciudad fueron declarados responsables. Un edicto promulgado por el rey Eduardo III ordenaba que, como compensación, cada 10 de febrero el alcalde de Oxford y sus concejales debían asistir a misa tras caminar con la cabeza descubierta por las calles de la ciudad, y luego jurar reconocimiento a los privilegios de la Universidad y pagar a ésta una multa de 63 peniques, uno por cada estudiante muerto. La costumbre se mantuvo casi quinientos años, hasta que en 1825 el entonces alcalde de Oxford, William Slatter, rechazó seguir participando en ella. Finalmente, el 10 de febrero de 1955, al cumplirse 600 años de la algarada, se puso fin de manera oficial a la pelea: el Parlamento británico derogó el edicto de Eduardo III, mientras el alcalde de Oxford recibía un doctorado honorífico por parte de la Universidad, y él a su vez otorgaba las llaves de la ciudad a su rector.


La Swindlestock Tavern, epicentro de los disturbios, se mantuvo abierta hasta el año 1709. Hoy, en el lugar que solía ocupar se halla una sucursal del Banco Santander.