Verba volant, scripta manent

martes, 10 de septiembre de 2019

El hundimiento del Valbanera

El Valbanera

Esta noche del 9 al 10 de septiembre de 2019, se cumplen cien años de la que está considerada la mayor tragedia de la marina civil española: el hundimiento en las costas de Florida del vapor Valbanera, con casi 500 personas a bordo.

Construido en los astilleros Charles Connell & Co. Ltd. de Glasgow en 1906 y entregado en noviembre de ese año a la naviera gaditana Pinillos, Izquierdo y Compañía, el Valbanera recibió ese nombre en honor a la Virgen de la Valvanera, patrona de La Rioja, aunque en algún momento alguien cometió un error ortográfico cambiando una v por una b. El Valbanera tenía 121'9 metros de eslora, 14'6 de manga y 6'5 de calado, y poseía dos motores Dunsmuir & Jackson de propulsión alternativa de triple expansión, de 444 caballos y que le permitían alcanzar una velocidad de 12 nudos.


El Valbanera era un buque mixto de carga y pasajeros destinado principalmente al transporte de emigrantes. Así, de las cuatro clases con las que contaba (Primera, Segunda, Tercera y Emigrante) era la última y más económica la que constituía la mayor parte de los 1200 pasajeros que podía transportar. Los precios del pasaje iban de las 1250 pesetas que pagaban los pasajeros de Primera a las 75 que costaban los billetes más económicos, cuyos poseedores no viajaban en camarotes, sino en literas en los entrepuentes de las bodegas. El buque fue asignado a la ruta que conectaba los puertos mediterráneos y canarios con EEUU y el Caribe, aunque durante la Primera Guerra Mundial estuvo adscrito a la ruta de América Central y ocasionalmente también visitó puertos de Brasil y Argentina.

El Valbanera fue protagonista de una gran polémica solo unos meses antes de su hundimiento. En julio de 1919, el buque partió de La Habana con más de 1600 pasajeros, en su mayor parte emigrantes que regresaban a sus lugares de origen, una cantidad que excedía notablemente la capacidad del barco. Cientos de pasajeros se vieron obligados a viajar hacinados en cubierta, soportando adversas condiciones metereológicas. Muchos de ellos enfermaron de gripe (la epidemia de gripe española se encontraba en su apogeo en todo el mundo) e incluso una treintena de ellos fallecieron, siendo sus cuerpos sepultados en el mar. A su llegada a Las Palmas, el 16 de julio, se desató una oleada de indignación popular, y la prensa local pidió insistentemente el procesamiento del capitán y el médico del barco, así como sanciones a la compañía. El capitán fue destituido de su puesto (según algunas fuentes, como chivo expiatorio, y según otras, porque iba a denunciar a la naviera) y sustituido por el capitán Ramón Martín Cordero, un joven pero experto capitán de 34 años con experiencia al mando de otros buques de la naviera Pinillos como el Conde Wilfredo o el Balmes.

El capitán Ramón Martín Cordero (1885-1919) 

El 10 de agosto de 1919 el Valbanera partía del puerto de Barcelona para el que habría de ser su último viaje, sin embarcar pasajeros pero si carga, varias balas de tejidos. El 13 zarpó de Málaga habiendo embarcado 34 pasajeros y varias partidas de vinos, aceitunas y frutos secos. Al día siguiente embarcó a otras 521 personas en el puerto de Cádiz, para a continuación poner rumbo a las Canarias. Otros 259 pasajeros embarcaron en Las Palmas el 17 de agosto, 212 en Tenerife el 18 y 106 más el 21 en La Palma. Cuando partió de las islas rumbo a San Juan de Puerto Rico, Santiago de Cuba, La Habana, Nueva Orleans y Galveston, iban a bordo 1142 pasajeros y 88 tripulantes. Al salir del puerto de La Palma, se dijo que había perdido el ancla de estribor, lo que muchos marineros consideraban un mal augurio.

Tras una travesía sin incidentes (aunque algunos pasajeros hablaron luego de que el Valbanera presentaba cierta escora a estribor durante todo el viaje) y hacer escala en San Juan de Puerto Rico, el buque llegó a Santiago de Cuba el 5 de septiembre. Allí se produjo uno de los sucesos extraños de aquel viaje; pese a que la mayoría de los pasajeros tenían billete hasta La Habana, 842 decidieron desembarcar en Santiago. Se han propuesto varias teorías: que muchos de ellos habían sabido que sus lugares de destino estaban más cerca de Santiago que de La Habana, que el billete para La Habana era más barato y por eso muchos lo compraron pese a tener como destino Santiago, o sencillamente porque no tenían confianza en el barco y preferían desembarcar lo antes posible. El Valbanera partió de Santiago rumbo a La Habana el 7 de septiembre, con 488 personas a bordo, mientras en el Golfo se gestaba un violento huracán que tenía su origen en las Antillas Menores.


¿Sabía el capitán Cordero que se avecinaba un temporal de esa magnitud?. No se sabe con certeza. Unos dicen que no (en aquellos tiempos, los sistemas de predicción meteorológica eran bastante limitados) y otros que si lo sabía, pero confiaba en llegar a La Habana antes de que la tempestad los alcanzara. Sin embargo, el 9 de septiembre el huracán golpeaba la costa cubana con toda su intensidad. Esa noche los vigías del Castillo del Morro, a la entrada del puerto de La Habana, vieron las luces de un barco que mediante el alfabeto morse solicitaba la asistencia del práctico, unas luces que también fueron vistas desde la cubierta del Montevideo, otro buque anclado en el puerto. Los vigías del Morro respondieron advirtiendo al barco (que se supone era el Valbanera) que el puerto estaba cerrado y las condiciones no permitían la salida del práctico, a lo que el barco respondió diciendo que se dirigiría a alta mar para capear allí el temporal. Y es lo último que se supo de él.

Aquel huracán, el único de aquel año, se conoce como "el huracán de los Cayos de Florida de 1919". Tras pasar por las costas de las Bahamas y Cuba, tocó tierra el día 10 en Florida, aunque sus efectos alcanzaron también a Louisiana y Texas. Cerca de 800 personas murieron, y aún hoy en día sigue siendo el noveno huracán con más víctimas de los sufridos por los EEUU.


Una vez pasado el temporal, y ante la falta de noticias del Valbanera, las autoridades iniciaron una gran operación de búsqueda, movilizando a varios buques de la Armada cubana y contando con la ayuda de los efectivos de la base naval norteamericana de Cayo Hueso. No fue hasta el día 19 en el que el buque caza-submarinos USS C203 de la marina norteamericana observó algo extraño sobresaliendo de las aguas en las cercanías de un banco de coral llamado Half Moon Shoal, a 45 millas al oeste de Cayo Hueso. Al acercarse para investigar, descubrieron que era el Valbanera, que se había hundido en un bajo arenoso, volcado sobre su costado de estribor, en una zona en la que apenas había 12 metros de profundidad, por lo que el mástil de proa y los pescantes de babor sobresalían de la superficie del agua. Debió de haberse hundido con gran rapidez, ya que los botes salvavidas permanecían en sus lugares sin que aparentemente nadie hubiera intentado botarlos. Por su orientación, se supone que trataba de regresar hacia las costas de Cuba cuando había encallado en el bajo arenoso, seguramente porque no lo vio debido al estado del mar, y el embate de las olas había acabado por sumergirlo. No hubo ninguna transmisión pidiendo ayuda, por lo que se cree que la tempestad había arrancado la antena del telégrafo. No hubo supervivientes ni se pudo rescatar ningún cadáver.

Al saberse del hundimiento del buque, los pasajeros que habían desembarcado en Santiago se apresuraron a escribir a sus familias para hacerles saber que estaban bien. No obstante, la incomprensible decisión de las autoridades cubanas de no hacer pública la lista de pasajeros desembarcados hizo que muchas familias vivieran en la incertidumbre durante meses sin saber si sus parientes se habían salvado o no. La naviera Pinillos trató de encontrar alguna empresa de salvamento que pudiera reflotar el vapor, o al menos rescatar los cadáveres que pudiera haber en su interior, sin éxito. Desde entonces, el pecio del Valbanera permanece en el mismo lugar. En abril de 1924 una tempestad destruyó los restos emergidos del buque. Algunos de los restos del barco fueron rescatados a lo largo de las décadas. Así, en 1942 la marina norteamericana rescató algunas de las planchas del costado de babor para emplearlas en el blindaje de sus navíos. En 1963 un chatarrero local logró recuperar la hélice de babor. De la misma manera, el experto en naufragios Fernando José García Echegoyen ha dirigido entre 1992 y 1996 tres expediciones para filmar los restos del Valbanera y rescatar algunos objetos del pecio.


El hundimiento del Valbanera, unido al del Príncipe de Asturias tres años antes en las costas brasileñas (al que el Valbanera arrebató el dudoso honor de ser la peor tragedia de la historia de la marina civil española) supuso también en la práctica el final de la naviera Pinillos. Solo dos años después, en 1921, la compañía pasó a estar controlada por la Compañía Transoceánica de Barcelona. En 1923 Miguel Martínez de Pinillos, nieto del fundador, crearía una nueva naviera, a la que llamó Líneas Pinillos, pero que ya no se dedicaría a las rutas transatlánticas, sino que se centraría en conectar la Península Ibérica y las islas Canarias.

El pecio del Valbanera es bien conocido por los pescadores de la zona de los Cayos, que lo llaman "The Ghostship of the Quicksands" ("El barco fantasma de las arenas movedizas") o, de manera mucho menos afortunada, "The Wreck of the Whores", "El pecio de las putas", en referencia a una leyenda que dice que al Valbanera no se le permitió entrar en el puerto de La Habana por llevar a bordo a un grupo de prostitutas destinadas a los burdeles de la capital cubana. Ernest Hemmingway, que solía pescar en las proximidades del pecio, escribió un relato corto titulado "After the Storm" ("Después de la tormenta"), publicado en 1933 e inspirado en el naufragio del Valbanera.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Amistad vs. política

Thomas Jefferson (1743-1826) y John Adams Jr. (1735-1826)


John Adams y Thomas Jefferson fueron colaboradores e íntimos amigos durante décadas. Ambos participaron en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, entre cuyos firmantes originales también se encontraban. Los dos fueron pilares fundamentales de la independencia norteamericana, y una vez conseguida siguieron prestando importantes servicios para el gobierno de la recién nacida nación, primero como embajadores en Europa y luego dentro del propio gobierno (Adams fue vicepresidente y Jefferson, secretario de Estado).

No obstante, sus diferencias políticas empezaron a resquebrajar su hasta entonces sólida amistad. Esas diferencias se acentuaron con la aparición de los primeros partidos políticos en EEUU. Así, Jefferson se convirtió en cofundador del Partido Demócrata-Republicano, mientras que Adams se afiliaba al Partido Federalista, a pesar de que este estaba liderado por uno de sus más acérrimos rivales, Alexander Hamilton. Y de esta manera, en las elecciones presidenciales de 1796 los dos antiguos aliados se encontraron enfrentados como candidatos de sus respectivos partidos.

La competencia entre ambos se resolvió en favor de Adams, que venció por un pequeño margen y se convirtió en el nuevo presidente de EEUU. Sin embargo, debido al sistema electoral con el que por aquel entonces se regían los comicios presidenciales norteamericanos (antes de que en 1804 la 12ª Enmienda reformara el sistema de elección del presidente y vicepresidente) se dio el sorprendente resultado de que Jefferson resultó elegido vicepresidente, al recibir más votos que el candidato federalista, Thomas Pinckney. Y así, por primera y única vez en la historia política norteamericana, se dio la circunstancia de que presidente y vicepresidente pertenecían a distintos partidos políticos.

Los cuatro años de gobierno compartido no hicieron sino aumentar las diferencias entre Adams y Jefferson. Con posiciones opuestas en cuestiones como la política exterior, la fiscalidad o las llamadas Actas de Sedición y Extranjeros, la antigua amistad parecía haberse enfriado completamente dando paso a una abierta hostilidad entre ambos.

Y así, llegados a 1800, llegó el momento de unas nuevas elecciones presidenciales, a las que concurrieron de nuevo Adams y Jefferson como candidatos. Solo que esta vez la campaña tuvo un desagradable tono personal, ya que buena parte de la estrategia de los dos aspirantes consistió en ataques personales al otro candidato. Así, desde el bando de Jefferson acusaron a Adams de tener un "repulsivo carácter hemafrodita, sin la fuerza y la firmeza de un hombre, ni la amabilidad y la sensibilidad de una mujer". Los partidarios de Adams contraatacaron calificando a Jefferson como "un hombre de espíritu mezquino y vida licenciosa, hijo de una india meztiza y engendrado por un padre mulato de Virginia". Este tipo de ataques continuó durante toda la campaña: Adams fue calificado de idiota, hipócrita, criminal y tiránico, mientras que Jefferson fue tildado de débil, ateo, libertino y cobarde.

Finalmente, Jefferson se impuso con más del 60% de los votos. Tras perder la presidencia, Adams se retiró de la política, sin ni siquiera asistir a la toma de posesión de Jefferson (aunque si le envió una breve nota deseándole buena suerte en su presidencia, que Jefferson no contestó), y regresó a su Massachusetts natal. La relación entre ambos parecía completamente rota, y ambos permanecieron una década sin comunicarse. En 1804, tras la muerte de Mary, una de las hijas de Jefferson, Abigail Adams, la esposa de John, escribió a Jefferson en varias ocasiones, sin que su marido lo supiera, tratando, sin éxito, de que ambos se reconciliaran.

No obstante, al final ambos estadistas acabaron retomando su amistad, en buena parte gracias a la intermediación de Benjamin Rush, amigo común y como ellos firmante de la Declaración de Independencia. El día de Año Nuevo de 1812 Adams envió una amigable carta, acompañada de una recopilación en dos volúmenes de conferencias sobre retórica escritos por su hijo, John Quincy Adams. Jefferson contestó con una nota igualmente amigable. En muy poco tiempo, ambos habían superado sus diferencias y recuperado su amistad y, aunque seguían teniendo diferencias sobre sus opiniones políticas, consiguieron al menos mantener una razonable discusión sobre ellas. Y aunque no llegaron a volver a verse en persona, si mantuvieron una intensa correspondencia durante catorce años, que alcanza las 158 cartas, consideradas hoy en día una de las obras cumbre de la literatura y la política norteamericanas.

John Adams murió el 4 de julio de 1826, el día que la Declaración de Independencia a la que tanto había contribuido cumplía cincuenta años. Entre sus últimas palabras hubo una referencia a su gran amigo y rival ("Thomas Jefferson vive"), sin saber que Jefferson había muerto ese mismo día, solo unas horas antes que él, en su casa de Virginia.

miércoles, 21 de agosto de 2019

¿Sabías que...

-... existe en el noroeste de Brasil un complejo de túneles excavados por las termitas de la especie Syntermes dirus que ocupa una extensión similar a la de la isla de Gran Bretaña y tiene al menos 4000 años de antigüedad?
-... las cuatro mayores cadenas de pizzerías de EEUU (Pizza Hut, Domino's, Papa John's y Little Caesars) compran todo el queso que consumen a la misma empresa? Leprino Foods, el mayor productor mundial de mozzarella, vende cada año más de quinientos millones de kilos de queso.
-... durante un apagón sucedido en la ciudad de Los Ángeles en 1994, numerosos ciudadanos llamaron al teléfono de emergencias para alertar de una nube brillante de extraño aspecto en el cielo... que resultó ser la Vía Láctea?
-... para mostrar la efectividad de su ametralladora, la Browning M1917, el inventor John Browning disparó una de ellas durante una exhibición durante 48 minutos ininterrumpidos, llegando a disparar más de 21000 balas? Poco después el ejército norteamericano la adoptaría como su ametralladora standard.
-... la reina Isabel II del Reino Unido es una declarada fan de la consola Wii de Nintendo, con la que al parecer juega con cierta frecuencia?
-... el primer caso registrado de maltrato infantil en los EEUU, el de Mary Ellen Wilson (1874), se resolvió en virtud a las leyes contra la crueldad con los animales, ya que en la época no había leyes específicas para proteger a los niños?
-... el hotel más antiguo del mundo es el Nishiyama Onsen Keiunkan, un hotel-balneario cercano a Tokio, fundado en el año 705 y que ha sido gestionado desde entonces por 52 generaciones de la misma familia?
-... el actor canadiense James Doohan, famoso por su papel de Scotty en la saga Star Trek, tomó parte en el desembarco de Normandía, donde recibió seis heridas de bala y perdió un dedo de la mano derecha?
-... la canción más breve que jamás haya llegado al número uno de las listas de éxitos es "Stay", de Maurice Williams & The Zodiacs, que tan solo dura un minuto y 37 segundos?
-... la moneda en uso más antigua del mundo es la libra inglesa, que se utiliza desde hace más de 1200 años?
-... en la película Indiana Jones y la última cruzada la mayoría de los uniformes alemanes que aparecen no son disfraces, sino auténticos uniformes de la Segunda Guerra Mundial adquiridos por el diseñador del vestuario?
-... hasta 2006 los cosmonautas rusos llevaban armas en sus misiones espaciales (incluidas pistolas, escopetas y machetes)? El objetivo era que pudieran defenderse de lobos, osos y otros animales salvajes en el caso de que aterrizaran en mitad de los bosques siberianos.

domingo, 18 de agosto de 2019

El sesgo del superviviente



Durante la Segunda Guerra Mundial la Marina norteamericana quiso determinar qué partes del fuselaje de sus aviones debía reforzar para reducir el número de aparatos abatidos durante las misiones sobre territorio enemigo. Por ello, encargó al Centro de Análisis Navales un estudio sobre los daños recibidos por los aviones que habían regresado tocados a sus bases. El resultado del estudio mostraba que la mayor parte de los impactos de bala recibidos por esos aviones se concentraban en los extremos de las alas, el cuerpo central del avión y los timones de profundidad de la cola. Lógicamente, la conclusión a la que llegaron los militares era que había que reforzar el blindaje de esas zonas, por ser las que más daño recibían. O quizá no.

Abraham Wald, un matemático judío de origen húngaro, que había emigrado a EEUU escapando de los nazis, tuvo acceso a los datos del estudio, y llegó a una conclusión totalmente opuesta a la de los militares. Para él, las zonas a reforzar eran el morro, los motores y la zona media del fuselaje. Es decir, aquellas partes que acumulaban un menor número de impactos en los aviones examinados. ¿Por qué llegó a esta conclusión?.

Wald se había dado cuenta de que el análisis había cometido un error de sesgo. A la hora de cuantificar los daños recibidos por los aviones durante sus misiones, habían considerado únicamente los daños en los aviones que habían regresado de sus misiones. No se habían parado a considerar los aviones perdidos en combate. No estaban tomando en consideración a todos los aviones, sólo a los supervivientes. Para Wald, estaba claro que el análisis no mostraba las zonas que necesitaban un mayor refuerzo; al contrario, mostraba las zonas donde los aviones podían soportar mayor cantidad de daños sin un resultado catastrófico. Sencillamente, los aviones que habían recibido daños en las zonas recomendadas por Wald se habían estrellado en un porcentaje mucho mayor que los demás; por eso había pocos aviones con esa clase de daños entre los retornados, y por eso eran esas las zonas de los aparatos que era necesario reforzar.

A este error se le llama sesgo del superviviente. Es un error de lógica que se produce al estudiar personas o cosas que han pasado un proceso de selección y no tener en cuenta a quienes no lo superaron, llevando a conclusiones falsas. El trabajo de Wald (al que se considera el fundador del estudio estadístico secuencial) resultó fundamental para el nacimiento de una nueva disciplina, la llamada investigación de operaciones, encuadrada dentro de las matemáticas aplicadas.

domingo, 11 de agosto de 2019

El milagro de Beatrice



El coro de la Iglesia Baptista de West Side, en Beatrice (Nebraska), acostumbraba a reunirse para ensayar todos los miércoles por la tarde, a las siete y veinte. La directora del coro, la señora Martha Paul, solía poner mucho énfasis en la puntualidad, y no era habitual que alguno de los vecinos que formaban el coro llegara con retraso. Sin embargo, la tarde del miércoles 1 de marzo de 1950 una concatenación de incidencias e imprevistos provocó que ninguno de los miembros del coro estuviese en la iglesia a la hora acordada.

La propia señora Paul y su hija, Marilyn, pianista del coro, llegaron tarde pese a que habían previsto llegar con algo de adelanto. Marilyn estaba cansada y decidió echarse una breve siesta después de cenar, pero quedó tan profundamente dormida que no se despertó hasta las siete y cuarto, sin tiempo más que para arreglarse y salir precipitadamente hacia la iglesia, haciendo que tanto ella como su madre llegaran tarde.

El reverendo Walter Kempel había estado en la iglesia antes de cenar, para disponer todo lo necesario para la práctica y encender la caldera de la calefacción para que los miembros del coro no pasaran frío cuando llegaran. Después de cenar, se dispuso a ir a la iglesia junto a su esposa y su hija de dieciocho meses, Marilyn Ruth. Pero la pequeña se había manchado el vestido, así que la señora Kempel insistió en prepararle y plancharle uno nuevo, provocando el retraso de los tres.

Ladona Vandergrift, una estudiante de instituto, estaba terminando sus deberes. Un ejercicio de geometría especialmente complicado la entretuvo más de la cuenta, y ella prefirió terminarlo aunque le costara no llegar a tiempo a la iglesia.

Las hermanas Royena y Sadie Estes vieron como a la hora de salir de su casa su automóvil se negaba a arrancar, así que llamaron a Ladona para que las recogiera de camino al ensayo. Como la joven salió con retraso por culpa del problema de geometría, también las hermanas Estes llegaron tarde al ensayo.

La señora Schuster y su hija Susan se retrasaron porque tuvieron que detenerse en casa de la madre y abuela de ambas. Joyce Black, que vivía justo enfrente de la iglesia, no llegó tarde por ningún motivo en especial; simplemente, le daba pereza abandonar su casa en una tarde fría como la de aquel día, así que retrasó todo lo que pudo el momento de ir al ensayo.

Herbert Kipf, que trabajaba como tornero, se entretuvo escribiendo y enviando una carta. Él mismo reconoció que, pese a que la carta no era tan importante, había sentido la urgente necesidad de terminarla antes de ir al ensayo. La esposa de Harvey Ahl no estaba en casa en aquel momento y le había dejado al cuidado de sus dos hijos pequeños. Ahl había decidido llevárselos con él al ensayo, pero perdió la noción del tiempo y cuando se dio cuenta se le había hecho muy tarde.


Lucille Jones, estudiante de instituto, estaba escuchando en la radio el programa "This is your life", que aquel día estaba dedicado al actor y cómico Edgar Bergen. A pesar de que acostumbraba a ser puntual, ese día quiso escuchar hasta el final el programa, que no finalizó hasta las siete y media. Dorothy Wood, otra estudiante vecina y amiga suya, con la que iba habitualmente a las prácticas, decidió esperarla, con lo que también ella llegaría tarde ese día.

De esta manera, por una sorprendente e inesperada serie de pequeños incidentes, ninguna de las personas que se suponía debían de estar en la iglesia estaban allí a la hora prevista de empezar el ensayo. Lo cual acabaría evitando una enorme tragedia.

Exactamente a las siete y veintisiete horas de la tarde de aquel 1 de marzo de 1950 una violentísima explosión, que se escuchó hasta en el último rincón de Beatrice, redujo a escombros la Iglesia Baptista de West Side. Las paredes se derrumbaron y el techo cayó a plomo sobre el interior de la iglesia. Los bomberos concluyeron que la causa de la explosión fue un escape de gas natural en un gasoducto que pasaba junto al templo, que se acumuló en su interior y finalmente estalló al entrar en contacto con las llamas de la caldera. El hecho de que, de una u otra manera, las diecisiete personas que debían estar en la iglesia a esa hora se hubiesen retrasado aquel día, evitó un terrible infortunio en Beatrice. Y los miembros del coro que aquel día salvaron sus vidas de manera tan inverosímil consideraron "un acto de Dios" aquella suma de mínimas incidencias que al final salvaron sus vidas.

domingo, 4 de agosto de 2019

El desastre de la PEPCON

Perclorato de amonio

El perclorato de amonio (NH4ClO4) es un compuesto químico cristialino, incoloro e inodoro, soluble en agua y que, como otros percloratos, es un poderoso oxidante. Altamente inflamable, se emplea en la fabricación de explosivos y fuegos artificiales, y también como combustible en los cohetes de combustible sólido, como los de los misiles Titán, los transbordadores espaciales de la NASA o la lanzadera Ariane europea.

A finales de los años ochenta, solo había dos empresas autorizadas a producir perclorato de amonio en los EEUU: la Pacific Engineering Production Company of Nevada (PEPCON) y la Kerr-McGee Corporation. Ambas, curiosamente, tenían sus factorías a apenas dos kilómetros de distancia, cerca de la ciudad de Henderson (Nevada), a unos quince kilómetros de Las Vegas.

Tras la explosión del transbordador espacial Challenger el 28 de enero de 1986, la NASA congeló su programa de transbordadores suspendiendo todas las misiones programadas. No obstante, no se tomaron medidas referentes a los suministros para esos vuelos, con lo que la PEPCON, que tenía un contrato para abastecer a la agencia, siguió fabricando perclorato y, dado que la NASA no lo necesitaba ni les había dado instrucciones sobre su almacenaje, lo fue acumulando en sus instalaciones a la espera de recibir nuevas indicaciones. Primero, en depósitos de aluminio, y cuando estos se llenaron, recurrió a guardarlo en bidones de polietileno de alta densidad que fueron acumulando en sus almacenes e incluso en el aparcamiento de la fábrica.


El 4 de mayo de 1988, a eso de las once y media de la mañana, varios operarios de la fábrica se encontraban reparando una estructura dedicada al proceso de secado, fabricada en acero y fibra de vidrio, que había sufrido algunos daños a causa de una reciente tormenta. En un determinado momento, las chispas del equipo de soldadura que estaban utilizando provocaron que la estructura se incendiara. Los trabajadores de la PEPCON trataron de sofocar las llamas con sus medios contra incendios, pero el fuego se extendió con rapidez, alimentado por los residuos de perclorato y alcanzó los bidones; habían pasado apenas 10 o 20 minutos del comienzo del incendio cuando se sucedieron las primeras explosiones. En ese momento, conscientes de la peligrosidad del perclorato, los trabajadores de la PEPCON comenzaron a escapar de la fábrica, y lo mismo hicieron los empleados de Kidd & Co., una fábrica de golosinas distante apenas unas decenas de metros.

Un empleado llamado Roy Westerfield telefoneó de inmediato al 911, solicitando ayuda. Al mismo tiempo, el jefe de bomberos de Henderson avistaba la columna de humo del incendio y movilizaba a todas sus unidades. Él mismo se dirigió hacia la fábrica a bordo de un automóvil particular, encabezando el convoy de bomberos. Conforme se iban acercando a la fábrica, empezaron a cruzarse con empleados de la factoría, que huían despavoridos en automóvil o a pie, tratando de alejarse lo más posible del incendio. Exactamente a las 11:54 de la mañana, cuando el jefe todavía se encontraban a más de una milla, se produjo una gran explosión que zarandeó su automóvil, destrozó sus ventanillas e hirió al jefe de bomberos y a su acompañante. Mientras evaluaba la situación, el ocupante de un último automóvil que escapaba de la factoría, visiblemente dañado, le advirtió que aquella explosión no era sino el preludio de la mayor, que probablemente no tardaría mucho en suceder. Ante esta información, el jefe decidió ordenar a sus hombres regresar a su base.

            La gran explosión de la fábrica PEPCON, grabada por un equipo de ingenieros 
                   que reparaban un repetidor de televisión a unos dos kilómetros de allí

La anunciada gran explosión se produjo apenas cuatro minutos después de la primera. Estudios posteriores estimaron su fuerza comparándola con la de unas 1000 toneladas de TNT. La explosión arrasó completamente las instalaciones de PEPCON y las aledañas de Kidd & Co., creando un cráter de 61 metros de diámetro y 4'6 de profundidad. Fue tan intensa que los sismógrafos en lugares tan distantes como Colorado la registraron como un terremoto de 3'5 en la escala de Richter. La potencia de la onda expansiva causó daños graves en un radio de 2'4 kilómetros alrededor de la factoría (los edificios residenciales más cercanos estaban a unos 3 kilómetros) y serios (ventanas destrozadas y daños estructurales leves) en un radio de 5 kilómetros. Además, se informó de ventanas rotas, puertas desencajadas y personas heridas por golpes y cortes con cristales hasta a 16 kilómetros de la factoría. En el Aeropuerto Internacional McCarran de Las Vegas (a unos 11 kilómetros) se informó de ventanales rotos y puertas abiertas de golpe, e incluso un Boeing 737 que se disponía a aterrizar fue zarandeado por la onda expansiva. Asimismo, se produjo un gran incendio, con llamas de cerca de cien  metros de altura, al romperse una canalización de gas que discurría justo por debajo de la PEPCON, que no fue sofocado hasta la una de la tarde, cuando se consiguió cortar el flujo de gas en una subestación cercana.

A pesar de la magnitud de la explosión, solo se produjeron dos víctimas mortales, ambos empleados de la PEPCON (en la fábrica trabajaban un total de 77 personas): Bruce Halker, que iba en silla de ruedas y no pudo huir a tiempo de las instalaciones, y Roy Westerfield, el que había llamado al 911, que había padecido poliomielitis siendo niño y caminaba con dificultad, con lo que se cree que prefirió quedarse y dar la alarma a las autoridades. Además, unas 400 personas resultaron heridas de distinta consideración (entre ellos 15 bomberos), en su mayor parte debido a caídas y cortes con cristales rotos. También hubo algunos casos leves de irritaciones e intoxicaciones debidos a los productos químicos dispersados por el incendio. La nube de humo provocada por el incendio era visible desde cientos de kilómetros de distancia.


Tras el desastre, se desató una gran batalla judicial para dirimir las responsabilidades del accidente. El seguro de responsabilidad civil suscrito por la PEPCON alcanzaba solo un millón de dólares, cifra claramente inferior al montante total de los daños. PEPCON trató por todos los medios de eludir su responsabilidad e incluso acusó a la Southwest Gas, propietaria del gasoducto, alegando que había sido un escape de gas el responsable del incendio. Tras un farragoso proceso que involucró a decenas de compañías de seguros y medio centenar de bufetes de abogados, la compañía química aceptó un acuerdo extrajudicial que le suponía el pago de 71 millones de dólares a los afectados.

En la actualidad, en el lugar que ocupaba la PEPCON hay una zona comercial que incluye varios concesionarios y una universidad privada. La compañía Kidd & Co. reconstruyó sus instalaciones en el mismo lugar en el que se encontraban, mientras que PEPCON, que cambiaría su nombre por el de Western Electrochemical Co. (WECCO), construyó una nueva factoría a 23 kilómetros de Cedar City (Utah), consiguiendo además que se restringiera el derecho de construcción en una amplia zona alrededor de ella. El 30 de julio de 1997 un accidente en esta nueva planta provocó una explosión en la que murió un trabajador y resultaron heridos otros cuatro.

domingo, 21 de julio de 2019

El árbol casamentero

El Roble del Novio

En el bosque de Dodauer Forst, cerca de la localidad alemana de Eutin, se encuentra un peculiar árbol. El llamado Bräutigamseiche (Roble del Novio) es un viejo roble, de al menos 500 años de edad, que tiene la particularidad de no solo haber sido declarado monumento natural, sino que además es el único árbol del mundo que posee su propia dirección postal.


Lo realmente interesante de este árbol es que en su tronco, a unos tres metros de altura, hay un hueco que funciona como buzón: seis veces a la semana, el cartero deposita en su interior las cartas que llegan con la dirección del árbol, enviadas por personas que buscan pareja. El roble, de unos 25 metros de altura y 5 de diámetro, está rodeado de una valla de madera salvo por un camino que conduce a una escalera que permite el acceso al hueco del tronco. Dado que ese agujero tiene la consideración de buzón abierto al publico, cualquier persona puede acceder a él, leer y responder las cartas en él depositadas (la tradición dice que, si abres una carta y no la contestas, debes devolverla al árbol para que otra persona pueda encontrarla). Cada año más de un millar de cartas se reciben dirigidas al roble, mayoritariamente desde la propia Alemania, pero otras desde cualquier parte del mundo.

El origen de esta tradición data de finales del siglo XIX. A principios de la década de 1890, la hija del jefe de los guardabosques, una joven llamada Minna Ohrt, se enamoró de un joven llamado Wilhelm Schütte-Felsche, hijo de un chocolatero de Leipzig. Como el padre de la chica se oponía a la relación, los dos enamorados recurrieron a intercambiar su correspondencia amorosa de manera secreta, escondiendo sus cartas en el hueco del árbol para que el otro pudiera recogerlas. Cuando finalmente el señor Ohrt dio su aprobación a los dos jóvenes, ambos se casaron en una ceremonia que se celebró bajo el roble el día 2 de junio de 1891.


La historia del roble empezó a circular por la zona, llevando a muchas personas a dejar cartas de amor en el hueco del roble, esperando que les sirviera para encontrar a su media naranja. Enseguida empezaron a llegar cartas enviadas por el correo ordinario por gente que vivía demasiado lejos como para hacerlo en persona para ser depositadas en el roble. La costumbre arraigó tan rápido que en 1927 el servicio postal alemán decidió otorgar al árbol una dirección postal propia para facilitar la labor de los carteros.

No hay estadísticas oficiales, pero se dice que a lo largo de los casi 130 años que se ha mantenido esta costumbre, al menos un centenar de parejas han contraído matrimonio tras conocerse a través de cartas enviadas al roble. Incluso Karl-Heinz Martens, cartero retirado que durante más de veinte años llevó las cartas al roble, conoció a su esposa después de que ella le enviara una carta a través del árbol, tras verlo en un programa de televisión.

Boda bajo el roble (c. 1900)
También es costumbre que todos los Lunes de Pentecostés se celebre un oficio religioso bajo las ramas del roble. Igualmente se dice que si una joven soltera da tras vueltas alrededor del roble una noche de luna llena, pensando en la persona a la que ama y sin hablar ni reir, se casará antes de que pase un año.

El Castaño de Himmelgeist
El 25 de abril de 2009 se celebró un matrimonio simbólico entre el Roble del Novio y el llamado Castaño de Himmelgeist, un castaño de Indias de Düsseldorf que se había convertido en el segundo árbol con dirección postal propia. El "matrimonio" duró hasta 2015, año en el que el castaño murió y su tronco fue transformado en una estatua.

Si alguno está interesado en probar suerte, la dirección del Roble del novio es

Dodau 99 Dodau Forsthaus, 23701 Eutin, Schleswig-Holstein (Alemania)

domingo, 14 de julio de 2019

Los Trece Sucios



Fue una unidad militar singular. Broncos, indisciplinados, problemáticos incluso en algunas ocasiones. pero también tenían fama de ser los más duros entre los duros, los que eran encargados de las misiones más peligrosas. Su nombre oficial era el de 1ª Sección de Demiliciones del 506º Regimiento de infantería Aerotransportada, pero se hicieron célebres con un apodo mucho más explícito: The Filthy Thirteen, Los Trece Sucios.

Los Trece Sucios nacieron como una unidad especializada, destinada a misiones muy específicas y de alto riesgo tras las líneas enemigas: sabotaje, infiltración, exploración, asesinatos selectivos, destrucción de objetivos estratégicos. Encuadrados dentro del 506º Regimiento (célebre gracias a la serie de televisión Hermanos de sangre), la unidad estaba formada por dos grupos de seis hombres mas un sargento, a las órdenes del teniente Charles Mellen. Unos se unieron voluntariamente a la unidad, otros no tanto, pero todos tenían en común un cierto desprecio por la rígida disciplina militar, que les había causado (y les causaría más tarde) algún que otro problema con sus superiores. Sometidos a un intenso entrenamiento en suelo inglés, muchos dicen que su apodo, más que a su comportamiento, se debía a su costumbre de ducharse y afeitarse solo una vez por semana, para poder luego utilizar el agua para cocinar el fin de semana, generalmente alguna pieza de caza capturada de manera furtiva en los bosques cercanos a su campamento.

Durante el desembarco de Normandía, los Trece Sucios fueron lanzados en paracaídas tras las líneas enemigas con la misión de capturar o destruir tres estratégicos puentes sobre el río Douve, misión que coronaron con éxito pese a las grandes bajas que sufrieron: cuatro muertos (incluido el teniente Mellen, abatido al poco de tomar tierra), otros tantos heridos y tres capturados. La enorme cantidad de bajas hizo necesaria la llegada de nuevos hombres para reemplazar a los ausentes.

James Elbert McNiece (1919-2013)
Tras la muerte de Mellen, el liderazgo de la unidad pasó al sargento Jake McNiece, al que muchos consideraban el verdadero líder del grupo. McNiece, natural de Oklahoma, era un antiguo bombero y trabajador de la construcción, experto en explosivos, que se había alistado meses después del ataque a Pearl Harbor, y cuyo fuerte carácter le había provocado más de un enfrentamiento con sus superiores. Ya bajo el mando de McNiece los Trece Sucios tomaron parte, junto al resto del 506º, en la toma de la localidad de Carentan, luchando calle por calle y casa por casa, que se prolongó durante cuatro días.

La popularidad de los Trece Sucios aumentó enormemente tras la publicación, poco después del desembarco de Normandía, de un artículo en el periódico militar Stars and Stripes titulado "El escuadrón de los Trece Sucios, sin rival en el grupo de salto", que incluía fotografías icónicas del grupo tomadas pocas horas antes de la invasión, con las cabezas rapadas con una cresta al estilo mohawk y aplicándose pinturas de guerra en la cara (a pesar de que las normas militares lo prohibían). La idea había sido de McNiece, quien tenía antepasados choctaw y creyó que era una buena manera de honrar su herencia, además de darle confianza a sus hombres.

Clarence Ware y Charles Plaudo, miembros de los Trece Sucios, horas antes del desembarco de Normandía

Durante la Operación Market Garden, de nuevo los trece Sucios fueron lanzados en paracaídas tras las líneas alemanas, con la misión de asegurar y defender tres puentes sobre el río Dommel en la ciudad holandesa de Eindhoven. De nuevo los Trece Sucios cumplieron su misión pese a las grandes bajas: la mitad de ellos resultaron muertos o heridos a causa de la artillería alemana. La misión le valió a McNiece el ascenso a sargento de pelotón, y poco después dejaba la unidad y solicitaba el traslado a los Pathfinders, otra unidad altamente especializada, encargados de señalizar las zonas de aterrizaje en los grandes movimientos de tropas aerotransportadas. Varios de los Trece Sucios originales siguieron a McNiece y se trasladaron también a los Pathfinders.

Tras su marcha, el mando de los Sucios pasó al sargento Jack Womer, quien lo conservaría hasta el final de la guerra. Bajo su mando los Trece Sucios tomaron parte en la Batalla de la Ardenas y en la toma de la residencia de montaña de Adolf Hitler en Berchtesgaden, además de otras misiones menores como proteger centros de mando y asegurar líneas de comunicación. Más de una treintena de hombres formaron parte de los Trece Sucios a lo largo de la campaña europea, y más de la mitad de ellos murieron o fueron heridos durante sus misiones. De todos ellos, Womer fue el único miembro original del grupo que tomó parte en las principales misiones de la unidad.

Tras la guerra, la mayoría de los antiguos miembros de los Trece Sucios dejaron el ejército y regresaron a la vida civil. El sargento McNiece regresó a Ponca City (Oklahoma), la ciudad donde se había criado, y trabajó como cartero durante 28 años, hasta su retiro. Murió en 2013, a los 93 años de edad. Jack Womer se instaló en Dundalk (Maryland) y trabajó en una siderurgia durante cuarenta años. En 2012 publicó su autobiografía, Luchando con los Trece Sucios, y murió al año siguiente, a los 96 años, siendo el último de los miembros del grupo en morir. Otro conocido miembro de los Trece Sucios, el soldado Jack Agnew, quien diría de aquella unidad que "No éramos asesinos ni nada parecido, simplemente no hicimos todo lo que debíamos de hacer de cierta manera e hicimos mucho más de lo que ellos querían que hiciéramos de otra forma. Siempre estábamos en problemas". Agnew trabajó en una empresa eléctrica hasta su jubilación y a principios de 2010 se reunió durante un encuentro de veteranos en Louisville (Kentucky) con otros tres supervivientes de los Trece Sucios: Jake McNiece, Jack Womer y Robert Cone. Agnew moriría apenas unos meses después, a los 88 años de edad.


La historia de los Trece Sucios inspiró la novela de E. M. Nathanson The Dirty Dozen, la cual a su vez fue llevada al cine en 1967 con el título Doce del patíbulo.

lunes, 8 de julio de 2019

El Ídolo de Shigir



En torno a 1850 comenzaron a hallarse restos arqueológicos prehistóricos en una mina de oro a cielo abierto a unos cien kilómetros al noroeste de la ciudad rusa de Ekaterimburgo, capital del óblast de Sverdlovsk. Ante el interés que suscitaron dichos hallazgos, durante las décadas siguientes se llevaron a cabo diversas investigaciones en la región que llevaron al descubrimiento de más restos. El más impactante de estos restos es sin duda una imponente estatua de madera conocida como el Ídolo de Shigir.

El Ídolo se encontró el 24 de enero de 1890 en la turbera de Shigir, cerca de la aldea entonces llamada Kalata (hoy Kirovgrad), a unos cuatro metros de profundidad. Estaba fragmentada en varios pedazos, pero su estado de conservación, dada su antigüedad, era bastante bueno. No es raro encontrar en las turberas restos orgánicos antiguos bien conservados, como el célebre Hombre de Tollund; las condiciones de acidez, baja temperatura y escasez de oxígeno actúan como antibacterianos, frenando la descomposición.


Trasladados los fragmentos al Museo Histórico de Ekaterimburgo, el entonces conservador de la colección arqueológica del museo, el profesor Dmitry Lobanov, realizó una primera reconstrucción de la estatua dando lugar a una figura de unos 2'8 metros de altura. Años después, en 1914, otro arqueólogo, Vladimir Tolmachev, llevó a cabo una nueva restauración de la figura, reordenando algunos de los fragmentos y añadiendo otros que el profesor Lobanov había descartado, elevando así la altura del Ídolo hasta los 5'3 metros. No obstante, durante la época soviética varios fragmentos de su parte inferior se destruyeron accidentalmente por una mala manipulación, por lo que hoy en día lo único que conocemos de la estatua completa es gracias a los dibujos y esquemas que Tolmachev hizo.

La estatua en si fue labrada con herramientas de piedra en una pieza de madera de alerce procedente de un árbol que tenía al menos un siglo y medio de edad cuando fue talado. Presenta un cuerpo plano rematado con una cabeza que presenta un rostro con ojos, nariz y boca. Los expertos creen que esta cara, con pómulos prominentes y nariz recta, es un reflejo de la fisionomía de los creadores de la estatua. El cuerpo de la estatua está profusamente decorado con símbolos geométricos y otras seis caras talladas en distintas partes de su superficie. A la altura de lo que sería el tórax presenta una serie de líneas horizontales que parecen representar costillas. En cuanto al resto de símbolos, parece evidente que tenían algún significado para los que tallaron la estatua, y hay diversas teorías para explicar su significado: que relatan el mito de la creación en el que creían los autores del Ídolo, que hacen referencia a algún tipo de seres sobrenaturales como espíritus de la Naturaleza, que se trata de algún tipo de mapa o incluso que se trata de una advertencia para no entrar en una zona prohibida o peligrosa.


La datación de la estatua fue motivo de controversia durante décadas. Las distintas teorías iban desde la Edad de Hierro (primer milenio antes de Cristo) al Neolítico (sobre 6000 años a. C.). En 1997, dado el mal estado de conservación de la estatua, fue sometida a una profunda restauración y se aprovechó para realizar una datación por radiocarbono en el Instituto de la Cultura de la Historia de los Materiales en San Petersburgo y en el Instituto de Geología de Moscú. El sorprendente resultado fechaba la estatua en el Mesolítico, aproximadamente en el 7500 antes de Cristo. Hubo quien puso en duda esta datación, porque se consideraba que en aquella época no existía en la región una cultura tan avanzada como para producir una obra como el Ídolo. Una nueva datación, llevada a cabo en 2015 por investigadores alemanes de la Oficina Estatal para la Herencia Cultural de la Baja Sajonia usando espectrometría de masas, retrasaba incluso más esta fecha, datando la estatua en pleno periodo Holoceno, atribuyéndole una antigüedad de 11500 años, lo que no solo la hace el doble de antigua que las Pirámides o Stonehenge, sino que además la convierte en la estatua de madera más antigua de la que se tiene noticia. Un asta de ciervo tallada, encontrada cerca del Ídolo, fue datada en una fecha similar, lo que refrendaría esta datación, desmintiendo teorías que decían que representaciones artísticas tan complejas no aparecerían hasta el asentamiento de las primeras comunidades de granjeros sedentarios en el Neolítico.

domingo, 30 de junio de 2019

Pequeñas historias (XIX)

En 1997 un joven estudiante de instituto de 14 años llamado Nathan Zohner entregó a 50 de sus compañeros un folleto titulado "Monóxido de dihidrógeno: el asesino silencioso", alertando de las peligrosas propiedades de dicho compuesto (tales como corroer el metal, provocar ahogamiento en las personas o formar parte sustancial de la lluvia ácida), y logró que 43 de aquellos 50 estudiantes apoyaran su prohibición. En realidad, el monóxido de dihidrógeno es lo que vulgarmente se conoce como "agua" y todo formaba parte de un experimento llamado "¿Qué tan crédulos somos?" que Zohner pretendía presentar a un concurso de ciencias. Zohner no solo ganó el concurso, sino que además inspiró el término "zohnerismo", definido como "el uso de un hecho para inducir a un público científicamente ignorante a una conclusión falsa".
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El 2 de febrero de 1970, durante unas maniobras de combate aéreo, un interceptor Convair F-106 entró en barrena. Su piloto, el capitán Gary Faust, incapaz de recuperar el control del aparato, se vio obligado a saltar en paracaídas. Sorprendentemente, ya sin piloto el F-106 recuperó la estabilidad e incluso aterrizó suavemente sobre su panza en un prado nevado en Big Sandy (Montana), sin sufrir apenas daños. Aquel avión acabó siendo conocido como el "Cornfield Bomber" ("El bombardero del campo de maíz") a pesar de que, como el propio Faust reconocía, no aterrizó en un campo de máiz ni era un bombardero.
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El llamado "Millwall brick" es un arma improvisada que se fabrica con un periódico, enrollado de forma muy apretada y luego doblado, que se usa como maza. Empezó a utilizarse en los años 60 en estadios ingleses de fútbol, en peleas entre aficiones rivales, después de que la policía endureciera las medidas de seguridad y comenzara a confiscar a los espectadores de los partidos objetos que pudieran ser empleados como armas. Recibió ese nombre por los aficionados del club Millwall FC, con fama de ser especialmente violentos.
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Wolfgang Amadeus Mozart sentía una profunda antipatía hacia la cantante de ópera Adriana Ferrarese del Bene. Por eso, cuando se dio cuenta de la tendencia de la prima donna de bajar la cabeza en las notas graves y alzarla en las agudas, el compositor escribió en su ópera Cosi fan tutte el aria "Come scoglio immoto resta", con saltos constantes de notas bajas y altas, porque según decía, quería verla mover la cabeza arriba y abajao "igual que un pollo" en el escenario.
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El Rh nulo (carencia total de antígenos Rh) es el tipo sanguíneo más raro que existe. Solo se conocen 43 personas en todo el mundo con este tipo de sangre, pero su sangre es especialmente valiosa porque sirven como donantes universales para personas con Rh poco comunes. No obstante, el Rh nulo provoca alteraciones en los glóbulos rojos y mayor riesgo de anemia, además de que si necesitan una transfusión solo pueden recibir sangre de otra persona con Rh nulo.
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El asesino del presidente de los EEUU James A. Garfield (1831-1881), un abogado y escritor llamado Charles J. Guiteau, eligió específicamente para su crimen un revólver con culata de marfil, porque pensó que se vería mejor cuando fuese expuesto en un museo después del asesinato.
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El llamado "Árbol dueño de sí mismo" es un roble blanco americano situado en la confluencia de dos calles en Athens (Georgia), y que según la tradición, es el dueño legal de sí mismo y de la tierra que lo rodea. Según se cuenta, un acaudalado terrateniente de principios del siglo XIX, encariñado con el árbol y queriendo protegerlo, cedió al roble en su testamento su propiedad y la de la tierra alrededor de él. La historia genera muchas dudas; el testamento nunca fue hallado y aunque existiera, hay fundadas sospechas de que no sería legal. Se cree que todo pudo ser un bulo periodístico surgido a finales del siglo XIX. No obstante, tanto el ayuntamiento como los propietarios de los terrenos que lo rodean aceptan tácitamente la historia, y el árbol se ha convertido en una de las señas distintivas de la ciudad.
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Los granjeros indonesios fueron los primeros en desarrollar la técnica para criar peces en los campos inundados donde cultivan el arroz. Esta técnica es sumamente ventajosa, ya que no solo los peces son una fuente más de alimento para los granjeros, sino que además devoran insectos perjudiciales para los cultivos, fertilizan los campos con sus deposiciones, y mejoran la circulación del oxígeno en el agua con sus movimientos. Se estima que la acción de los peces incrementa en un 10% la productividad de los arrozales.