Verba volant, scripta manent

domingo, 22 de julio de 2018

El Blackbird



Sin duda, el Blackbird es uno de los instrumentos musicales más singulares jamás construidos por la mano del hombre. Este peculiar violín tiene la particularidad de que no está hecho de madera, como la mayoría de los demás violines, sino de piedra.

La historia del Blackbird comienza en los años 80, durante la reforma de la sede del canal de televisión noruego Norsk Rikskringkasting (NRK) en Oslo. En dicha reforma trabajaba el escultor sueco Lars Widenfalk, que se encargaba del embellecimiento de la fachada, para lo que empleaba bloques de granito negro o diabasa, una roca ígnea densa y de color oscuro. A Widenfalk le sorprendió la sonoridad de la roca, que emitía un sonido profundo y hermoso, que él comparaba con el de una campana de bronce, mientras la trabajaba con martillo y cincel, y se le ocurrió preguntarse como sonaría un instrumento fabricado con dicha piedra. Aunque luego acabó por descartar la idea, creyendo que sería una labor demasiado compleja.


Sin embargo, unos años más tarde su familia decidió construir un panteón para albergar los restos de sus difuntos, lo que hizo que se descartaran las lápidas de algunos de sus antepasados, entre ellas la de su abuelo, que casualmente estaba hecha de diabasa procedente de las canteras de la provincia sueca de Escania. A Widenfalk le pareció que aquello, más que una coincidencia, era una señal, así que se hizo con un fragmento de la lápida, cuyo tamaño le pareció adecuado para fabricar un violín.

Widenfalk tardó dos años (1990-92) en tallar y vaciar aquella pieza de diabasa, utilizando herramientas de alta precisión y siguiendo diseños del mismísimo Antonio Stradivari (con algunas modificaciones, dado el peculiar material que manejaba), para dar forma al violín. La caja de resonancia (que tiene apenas un par de milímetros de espesor en su parte más delgada) está en su interior bañada en oro. No todo el violín está hecho de diabasa; así, la tapa armónica la talló en pórfido, otra roca ígnea oscura y de gran dureza, procedente de una cantera de la región sueca de Härjedalen. El diapasón y el cordal están hechos de madera de ébano, mientras que el puente es de marfil amarillo de mamut procedente de Siberia. De hecho, dado que el violín es casi por entero negro salvo la nota amarilla del puente, Widenfalk le puso de nombre Blackbird, el nombre inglés del mirlo común (Turdus merula). El peso final del instrumento es de unos dos kilos, unas cuatro veces más que el de un violín corriente.


El Blackbird se uso en público por primera vez en el Pabellón de Suecia en la Exposición Universal de Sevilla, en 1992. Ese mismo año fue bendecido por el papa Juan Pablo II. Desde entonces ha sido utilizado en numerosos conciertos por todo el mundo, desde Dubai a Washington, pasando por Milan, Praga o Luxemburgo, en los que a menudo ha interpretado piezas compuestas exclusivamente para su peculiar sonido por el compositor sueco Sven-David Sandström.

jueves, 19 de julio de 2018

Fotografías históricas (XIII)



Laika, el primer perro en el espacio (1957).




Un Supermarine Seafire (británico), un Mitsubishi J2M Raiden (japonés) capturado y un Grumman F6f Hellcat (norteamericano) volando en formación sobre las Filipinas (1945).



La Operación Catapult: tras la rendición del gobierno francés ante Alemania, el 22 de junio de 1940, el ejército británico capturó o inutilizó todos los buques franceses que pudo, para evitar que quedaran bajo el control de los nazis. La mayoría de las acciones fueron incruentas, con excepciones como la batalla de Mers el-Kebir, en la que los franceses perdieron casi 1300 hombres. Fue la decisión más odiosa, la más antinatural y dolorosa en la que yo haya estado jamás involucrado, diría más tarde Winston Churchill.



El "Milagro sobre hielo". El 22 de febrero de 1980, durante la disputa de los Juegos Olímpicos de Invierno en Lake Placid (Nueva York), la selección norteamericana, formada por jugadores universitarios, derrotó por 4-3 a la todopoderosa selección soviética, considerada la mejor del mundo, campeona en las Olimpiadas de 1964, 68, 72 y 76, y que había ganado todos los partidos disputados hasta ese momento en la edición de aquel año. Los EEUU acabarían ganando la medalla de oro.



La primera fotografía tomada en la superficie de otro planeta. La sonda soviética Venera 9 la tomó el 22 de octubre de 1975 en la superficie de Venus.



La última foto conocida de un león de Berbería (Panthera leo leo) en libertad (macizo del Atlas, 1925). Esta subespecie de león se encuentra extinta en estado salvaje, y los ejemplares que se conservan en circos y zoológicos son en su mayor parte híbridos con otras subespecies.



La Acrópolis de Atenas (1885).



Escena de la película Puños y lágrimas (1963) en la que un jovencísimo Kurt Russell pega una patada a Elvis Presley.



Komako Kimura, actriz, bailarina, empresaria, editora y activista sufragista japonesa, durante una visita a EEUU (1917).



El futuro presidente de los EEUU Bill Clinton saluda al presidente John Fitzgerald Kennedy en la Casa Blanca (1963).



El 8 de junio de 1969, durante una sesión fotográfica para publicitar a la General Electric, el XB-70 Valkyrie, un prototipo de bombardero nuclear supersónico, chocó en pleno vuelo con uno de los F-104 Starfighter que lo acompañaban. Ambos aviones acabaron estrellándose. Fallecieron el capitán Joe Walker, jefe de pruebas de la NASA y el séptimo norteamericano en salir al espacio, que pilotaba el F-104, y Carl Cross, copiloto del Valkyrie.



Miembros del Club de Remo de la Universidad de Oxford posan para una fotografía a principios de los años 60. El que agita un pañuelo es Stephen Hawking.



El Hotel Fremont de Las Vegas. Al fondo, la nube con forma de hongo de una prueba nuclear (24 de junio de 1957).



Los cinco hermanos Sullivan. De izquierda a derecha, Joseph Eugene "Joe" (nacido en 1918), Francis Henry "Frank" (1916), Albert Leo "Al" (1922), Madison Abel "Matt" (1919) y George (1914). Se alistaron todos juntos en la Marina norteamericana en enero de 1942 con la condición de que sirvieran juntos. Los cinco murieron el 13 de noviembre de 1942, cuando el buque en el que estaban embarcados, el crucero ligero USS Juneau, fue torpedeado y hundido por el submarino japonés I-26 durante la batalla de Guadalcanal. Su muerte, junto a la de otros célebres hermanos como los Niland o los Borgstrom llevó a las Fuerzas Armadas norteamericanas a establecer la llamada Política del Único Superviviente para evitar casos similares.


Los tres emperadores del Imperio Alemán (1871-1918). De izquierda a derecha, Federico III (1831-1888), su padre Guillermo I (1797-1888) y su hijo Guillermo II (1859-1941). En brazos de Guillermo I, el príncipe Guillermo de Prusia (1882-1951), que no llegaría a reinar. 4 de junio de 1882.




Jirō Horikoshi (1903-1982), ingeniero japonés responsable del diseño de muchos de los aviones empleados por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, incluidos el Mitsubishi A6M Zero, el J2M Raiden y el A7M Reppu (1962).


Armadura para cazadores de osos siberianos (siglo XIX).



Concierto de Pink Floyd en Venecia (15 de julio de 1989).

miércoles, 27 de junio de 2018

La Revuelta de Santa Escolástica


Uno de los más notables acontecimientos de la historia de la ciudad de Oxford y de su famosa Universidad tuvo su origen en un suceso tan prosaico como una vulgar riña de taberna. Me refiero a la conocida como Revuelta o Motín de Santa Escolástica.

Todo comenzó la noche del jueves 10 de febrero (día de Santa Escolástica) de 1355, en la Swindlestock Tavern, una taberna situada en el cruce de las calles de St Aldate's y Queen Street, y frecuentada por estudiantes de la Universidad. Allí, dos de esos estudiantes, llamados Walter Spryngeheuse y Roger de Chesterfield, se quejaron al tabernero, John Croidon, de la mala calidad del vino que les habían servido. Las quejas derivaron en una fuerte discusión en la que se cruzaron palabras soeces e insultos y que acabó con los estudiantes arrojando sus bebidas a la cara de Croidon y agrediéndole. Lo sucedido despertó la indignación entre los habitantes de la ciudad y en las horas siguientes se produjeron varios enfrentamientos armados entre autóctonos y estudiantes. En realidad, el incidente sólo había agudizado los resentimientos preexistentes entre universitarios y civiles. Los estudiantes se quejaban de los altos precios que tenían que pagar por el alojamiento, la comida y la bebida, mayores que los aplicados a los ciudadanos corrientes, y en general por el escaso aprecio que hacia ellos mostraban los de la ciudad. Por su parte, a los habitantes de Oxford no les gustaba que la Universidad tuviera cortes de justicia exclusivas para sus miembros, ni los privilegios eclesiásticos de los que gozaban (la mayoría de los alumnos encaminaban sus pasos a la carrera religiosa), ni en general la mala conducta de una parte importante de los estudiantes.


John de Beresford, alcalde de Oxford, se dirigió entonces al rector de la universidad, Humphrey de Cherlton, pidiendo su colaboración para arrestar a Spryngeheuse y de Chesterfield, sin conseguirlo. Es mas, una muchedumbre de al menos 200 estudiantes se reunió para defender a sus compañeros, llegando incluso a atacar al alcalde y a sus acompañantes. Al saberse en la ciudad, la tensión se elevó hasta un punto insostenible. Habitantes de la ciudad y otros llegados de las localidades circundantes, agitando banderas negras y al grito de Havock! Havock! Smyte fast, give gode knocks! (que traducido viene a ser algo así como ¡Al ataque!¡Al ataque! ¡Matad rápido, dad buenos golpes!) salieron en busca de los estudiantes, los cuales a su vez habían organizado sus propias huestes. Estudiantes y ciudadanos se enfrentaban allí donde se encontraban en unas refriegas que continuaron a lo largo de tres días, y durante las cuales los habitantes de Oxford llegaron a asaltar las salas de la Universidad. Cuando por fin las autoridades lograron detener las luchas y restaurar la paz en la ciudad, los muertos se contaban por decenas: 63 estudiantes y al menos 30 ciudadanos.

Tras la revuelta, el alcalde y la ciudad fueron declarados responsables. Un edicto promulgado por el rey Eduardo III ordenaba que, como compensación, cada 10 de febrero el alcalde de Oxford y sus concejales debían asistir a misa tras caminar con la cabeza descubierta por las calles de la ciudad, y luego jurar reconocimiento a los privilegios de la Universidad y pagar a ésta una multa de 63 peniques, uno por cada estudiante muerto. La costumbre se mantuvo casi quinientos años, hasta que en 1825 el entonces alcalde de Oxford, William Slatter, rechazó seguir participando en ella. Finalmente, el 10 de febrero de 1955, al cumplirse 600 años de la algarada, se puso fin de manera oficial a la pelea: el Parlamento británico derogó el edicto de Eduardo III, mientras el alcalde de Oxford recibía un doctorado honorífico por parte de la Universidad, y él a su vez otorgaba las llaves de la ciudad a su rector.


La Swindlestock Tavern, epicentro de los disturbios, se mantuvo abierta hasta el año 1709. Hoy, en el lugar que solía ocupar se halla una sucursal del Banco Santander.

domingo, 10 de junio de 2018

El desastre de Texas City



La mañana del 16 de abril de 1947 parecía ser un día corriente en el puerto de la ciudad de Texas City. La gente se afanaba en sus trabajos sin sospechar la tragedia que se avecinaba.

Texas City es una ciudad industrial en la costa de la Bahía de Galveston, fundada a finales del siglo XIX sobre un pequeño asentamiento preexistente llamado Shoal Point. Las excelentes condiciones de su puerto fueron la base de su prosperidad, fundamentada en la existencia de varias refinerías de petróleo que exportaban sus productos por vía marítima. Golpeada como otras tantas ciudades por la Depresión de 1929, en los años 40 la ciudad se había recuperado y vuelto a la senda del progreso, gracias una vez mas a la actividad de su puerto (considerado por entonces el cuarto más importante de Texas, después de los de Houston, Beaumont y Port Arthur) y las empresas situadas en sus proximidades, fundamentalmente químicas y petroleras.


Aquella mañana de 1947 uno de los buques que se encontraba en el puerto cargando mercancía era el mercante francés Grandcamp. Se trataba de un carguero de clase Liberty, botado en Los Angeles en 1942 con el nombre de SS Benjamin R. Curtis y que había tomado parte en la guerra del Pacífico. Una vez terminado el conflicto, el barco había pasado a la reserva antes de que el gobierno norteamericano lo cediese a la naviera francesa Compagnie Générale Transatlantique como parte de la ayuda para la reconstrucción de Europa tras la guerra. Había embarcado, entre otros artículos, munición para armas cortas, maquinaria y fardos de hilo de sisal, pero la parte principal de su carga eran unas 2200 toneladas de nitrato amónico, un compuesto muy utilizado como fertilizante, pero que en determinadas condiciones es también un potente explosivo. Algunos puertos se negaban a permitir que dicha sustancia fuera embarcada en sus instalaciones; de hecho, el buque francés había llegado a Texas City procedente de Houston, donde la autoridad portuaria no permitía la carga de nitrato amónico.

El nitrato que había embarcado el Grandcamp procedía de fábricas de Iowa y Nebraska y había sido transportado en tren hasta la ciudad, envasado en sacos de papel y mezclado con sustancias como resinas, vaselina, parafina o arcillas, para que el nitrato no se compactara a causa de la humedad. Hubo quien opinó a posteriori que las condiciones de transporte del nitrato no habían sido las más adecuadas, y algunos de los estibadores que cargaron el nitrato recordaron más tarde que los sacos estaban calientes al tacto, lo que indicaría que algún tipo de reacción química se estaba produciendo ya en ellos.


A eso de las ocho de la mañana del 16 de abril, se vio salir humo de la bodega del Grandchamp. Durante una hora, sus tripulantes trataron sin éxito de sofocar las llamas. Nunca se supo el origen del fuego; hay quien dice que pudo ser la colilla de un cigarrillo olvidada la noche anterior durante las labores de carga, o que pudo ser por el propio calor generado por la reacción del nitrato amónico. Sea como fuese, a eso de las nueve de la mañana, visto que sus hombres no eran capaces de sofocar el fuego, el capitán del barco decidió inundar la bodega con vapor. Este sistema, empleado para extinguir fuegos sin dañar la carga, no resultó efectivo en este caso; muy al contrario, al parecer contribuyó al fatal desenlace, ya que el vapor pudo haber facilitado la reacción del nitrato, generando óxido nitroso. Muy pronto, de la bodega del Grandchamp comenzaron a salir oleadas de humo naranja, color típico de los vapores nitrosos, a la vez que la temperatura aumentaba tanto que el agua alrededor del buque francés comenzaba literalmente a hervir. Un grupo de curiosos, situados a lo que ellos creían una distancia prudencial, observaban el incendio y los intentos por sofocarlo.

Y a las 9.12 de la mañana, se produjo la catástrofe. El nitrato amónico alcanzó un punto crítico debido al calor y a la presión, y el barco saltó por los aires con una descomunal explosión. El brutal estallido arrasó cerca de un millar de edificios en tierra, entre ellos la planta química de la empresa Monsanto (donde murieron más de 200 personas), incendiando depósitos de combustible y de productos químicos de otras industrias. La onda expansiva hizo caer al suelo a algunas personas en Galveston (a 16 kilómetros de Texas City) e incluso derribó dos pequeños aviones  que volaban en las cercanías del puerto, cuyas alas fueron literalmente arrancadas en pleno vuelo. El estallido se sintió incluso en Louisiana, a 400 kilómetros. Miles de toneladas de metal, convertidas en una letal metralla, cayeron sobre la ciudad, multiplicando los daños. Una de las anclas del Grandchamp, de dos toneladas de peso, fue lanzada a casi tres kilómetros tierra adentro.


La ciudad había quedado devastada. Docenas de incendios se extendían por ella, algunos de los cuales no fueron extinguidos hasta una semana después. Un barco anclado a unos cientos de metros del Grandchamp, el SS High Flyer, cargado a su vez con 800 toneladas de nitrato amónico y 1800 de azufre, se incendió y pese a los intentos por apagarlo, hizo explosión quince horas después, provocando otros dos muertos y nuevos daños. Las cifras oficiales hablan de 581 muertos y más de 5000 heridos, de los cuales 1784 necesitaron atención hospitalaria. De los muertos, 405 pudieron ser identificados, otros 63 fueron enterrados sin saberse sus nombres en un memorial construido ex-profeso, y otros 113 fueron declarados desaparecidos pero no se hallaron restos. Entre los fallecidos estaban todos los tripulantes del Grandchamp que permanecían a bordo, y 27 de los 28 miembros del Departamento de Bomberos Voluntarios de Texas City, que habían acudido para sofocar el incendio del buque (solo se salvó uno que aquella mañana no pudo ser localizado). Muchos opinan que el número de víctimas fue subestimado por las autoridades, y que pudo haber decenas de víctimas a mayores a las que nadie echó en falta: marineros de paso, trabajadores eventuales y sus familias, visitantes... Cientos de edificios resultaron destruidos, dejando a más de 2000 personas sin hogar. El monto total de los daños se estimó en al menos 100 millones de dólares de la época.


La tragedia desató una ola de solidaridad en todos los EEUU. Docenas de entidades y particulares organizaron recogidas de fondos por el país para ayudar a las víctimas de la explosión y colaborar en la reconstrucción de la ciudad. Curiosamente, uno de los que más se destacó en la ayuda a las víctimas fue Sam Maceo, un conocido capo del crimen organizado de Galveston, que llegó a organizar un festival benéfico al que acudieron Frank Sinatra y Ann Sheridan. La mayoría de las empresas que habían perdido fábricas en Texas City se comprometieron a reconstruirlas en la misma ciudad y a contratar a los supervivientes.


El llamado desastre de Texas City sigue siendo a día de hoy la catástrofe industrial más mortífera de la historia de Estados Unidos, y también se la considera una de las mayores explosiones no nucleares provocadas por el hombre. También hizo historia en otro ámbito, el judicial. En 1946 el gobierno norteamericano había promulgado la Ley Federal de Reclamaciones por Daños, que por primera vez permitía a los ciudadanos estadounidenses demandar a su gobierno por los daños provocados por personas o agencias que actuasen en su nombre. La primera demanda de este tipo que llegó a los tribunales fue el llamado caso Elizabeth Dalehite, et al. v. United States, una demanda colectiva de cientos de víctimas del desastre y sus familias, que acusaban al gobierno y a 168 de sus agencias por negligencia a la hora de supervisar la fabricación, empaquetado y etiquetado del nitrato amónico, lo que unido a posteriores deficiencias en el transporte, almacenamiento, carga, prevención y extinción de incendios habían sido el origen del fatídico suceso. Tras años de sentencias y apelaciones, en 1953 el Tribunal Supremo desestimó definitivamente la demanda, aunque una ley posterior aprobada por el Congreso norteamericano en 1955 permitió que los afectados pudieran recibir algunas ayudas.

domingo, 20 de mayo de 2018

El B-52 que aterrizó sin estabilizador de cola


El 10 de enero de 1964 un bombardero de largo alcance B-52H Stratofortress partía de las instalaciones de la aeronáutica Boeing en Wichita para llevar a cabo una misión poco corriente. El avión, con matrícula 61-0023, había sido cedido temporalmente por la Fuerza Aérea norteamericana a la Boeing, la cual estaba llevando a cabo un estudio para medir los efectos de las turbulencias sobre la estructura del avión en vuelos a baja altura. Por ello, el avión había sido preparado con sensores y aparatos de medición en distintas partes de su fuselaje, para medir el estrés al que eran sometidas. A bordo, una tripulación de cuatro hombres, comandada por el piloto, Charles "Chuck" Fischer, un veterano de la Segunda Guerra Mundial.

El plan de vuelo contemplaba dirigirse al oeste, cruzando los estados de Kansas y Colorado, hasta llegar a las inmediaciones de las Montañas Rocosas, para luego virar hacia el norte, manteniéndose paralelos a dicho sistema montañoso. El bombardero se mantendría en piloto automático a una altura de unos 500 pies (unos 150 metros) y a una velocidad de entre 280 y 400 nudos.

Sin embargo, una ver se hubieron dirigido hacia el norte, los instrumentos del avión comenzaron a registrar una serie de fuertes turbulencias y ráfagas de aire que afectaban especialmente a la sección de cola. No queriendo comprometer la seguridad del aparato, la tripulación decidió retomar el control del avión y ascendió hasta los 14000 pies (casi 4300 metros), considerando que a esa altura la intensidad de las turbulencias sería menor.

Sin embargo, al poco, mientras pasaban cerca del llamado East Spanish Peak, una zona donde son frecuentes las turbulencias y las fuertes rachas de viento, el avión se vio repentinamente sacudido por una serie de fuertes ráfagas de viento que lo lanzaron primero a la izquierda y luego a la derecha. Acto seguido una fuerte vibración se sintió en el aparato y los controles del timón dejaron de funcionar.

La primera intención de los tripulantes fue la de abandonar la aeronave y saltar en paracaídas. Pero Fischer descubrió que todavía conservaba un cierto "control marginal", así que trataron de mantener la estabilidad longitudinal con los frenos de aire y trasvasando el combustible de unos depósitos a otros para conservar el centro de gravedad en una posición más adelantada.

Los tripulantes del B-52 no eran conscientes de los daños sufridos por su avión. Pero un F-100 Super Sabre que había acudido a su llamada de auxilio pudo confirmar visualmente que la mayor parte de su estabilizador de cola había sido arrancada de cuajo por la violenta turbulencia. La aleta de cola y el timón, con un peso conjunto de una tonelada, sencillamente habían desaparecido.

Los tripulantes del bombardero pusieron de inmediato rumbo a Wichita, desde donde los ingenieros de la Boeing les recomendaron bajar el tren de aterrizaje trasero para compensar la pérdida del estabilizador, así como colocar todo el peso posible detrás del centro de gravedad del avión, para aumentar su equilibrio. El B-52 llevaba también un misil AGM-28 Hound Dog, con capacidad de portar ojivas nucleares (aunque, tratándose de una misión civil, iba armado con una cabeza convencional). Se valoró la posibilidad de eyectarlo pero al final no se hizo porque se consideró que su peso ayudaría a mantener la estabilidad del avión.


Las malas condiciones meteorológicas en Wichita obligaron a buscar un aeródromo alternativo para que el B-52 aterrizara. Se decidió que fuera la base de Blytheville, en Arkansas. El bombardero se acercó a la pista a baja velocidad, unos 160 nudos, y desplegó sus restantes trenes de aterrizaje, con los motores a la mínima potencia y los frenos de aire accionados. La tripulación notó al acercarse a la pista de aterrizaje que el avión se desviaba hacia la izquierda, lo que precipitó el aterrizaje. Afortunadamente, el aterrizaje no tuvo otras incidencias y, con la ayuda del paracaídas de emergencia, el B-52 se detuvo con normalidad. Había volado en total cinco horas sin el estabilizador y los instrumentos de medición indicarían luego que el avión había estado sometido a ráfagas de viento "más intensas que ninguna otra medida en un avión de gran tamaño".


Aquel B-52 sería posteriormente reparado y volvería al servicio activo durante otros 44 años. El 24 de julio de 2008 fue retirado del servicio y trasladado al cementerio de aviones de la base aérea de Davis-Monthan, en Arizona, junto a otros aviones de su mismo modelo.

jueves, 17 de mayo de 2018

La Operación Merlin


Como hemos podido constatar hace bien poco, una de las obsesiones de la política exterior norteamericana de las últimas décadas es el programa nuclear iraní. Los norteamericanos y sus aliados israelíes no han perdido jamás una ocasión de entorpecer o sabotear los avances iraníes en materia atómica, ya sea por medios oficiales o bien recurriendo a operaciones al margen de la legalidad. Algunas de estas operaciones encubiertas tuvieron éxito, como el célebre gusano informático Stuxnet, que en 2010 paralizó durante semanas varias instalaciones industriales y nucleares de Irán. Pero en otras ocasiones no han tenido el éxito que buscaban; es el caso de la llamada Operación Merlin, considerada uno de los más notables fiascos de la CIA en tiempos recientes.

Los orígenes de esta que sería llamada Operación Merlin se remontan a 1996. Ese año, la División de Contraproliferación, un departamento de la CIA de reciente creación, dirigido por un veterano agente de la Compañía llamado James L. Pavitt, contactó con un ingeniero nuclear ruso, antiguo miembro del programa soviético de armas nucleares, que había desertado, prometiéndole la nacionalidad norteamericana y un generoso sueldo a cambio de que trabajara para ellos. Un documento desclasificado de la CIA de principios de 1997 parece indicar que originalmente la intención de la agencia norteamericana era usarlo como agente doble, tratando de infiltrarlo en el programa nuclear iraní. Documentos posteriores muestran sin embargo que el objetivo de la misión había cambiado: ya no se trataba de infiltrar al ingeniero ruso en el programa iraní, sino de usarlo como "caballo de Troya" para hacerles llegar información aparentemente valiosa para su investigación, pero que en realidad contendría errores lo suficientemente graves como para que no solo fuera inútil, sino que al intentar utilizarla retrasara toda la investigación de los iraníes en lo referente a la construcción de un arma nuclear.

Tras varios años madurando el plan, a principios de 2000 todo parecía estar listo para llevar a cabo la fase definitiva de la misión. El ingeniero ruso, haciéndose pasar por un desertor avaricioso dispuesto a vender secretos nucleares soviéticos a cambio de dinero, fue enviado a Viena para llevar a cabo el intercambio. La información que a modo de cebo se les había ofrecido a los iraníes eran los planos del llamado Set de Disparo TBA-480, un dispositivo empleado en las armas nucleares soviéticas que permite llevar a cabo una serie de múltiples detonaciones simultáneas con gran precisión, algo esencial para detonar una bomba nuclear. Pero los esquemas que iban a recibir los iraníes tenían una serie de pequeños errores, difícilmente detectables, preparados para que en el caso de que el dispositivo fuera construido según esas especificaciones, se produjera un "error fatal" en el caso de que intentaran utilizarlo; algo que, según las previsiones de la CIA, podría retrasar meses o incluso años todo el programa armamentístico nuclear de los iraníes. Finalmente, la entrega tuvo lugar en marzo de 2000, cuando el ingeniero proporcionó la información a la delegación iraní de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), con sede en Viena.

Pero la misión se fue al traste por un detalle que los de la CIA no habían considerado: el factor humano. Al ingeniero ruso le pudo la curiosidad y le echó un vistazo a los documentos que debía entregar. Resultó ser un ingeniero bastante competente y fue capaz de detectar los errores que los norteamericanos habían incluido cuidadosamente en los esquemas del TBA-480. Nadie le había dicho la verdadera naturaleza de su misión, y él creía que los planes que debía entregar eran genuinos, así que decidió incluir junto a los documentos una carta suya dirigida a sus colegas iraníes en los que los advertía de los errores y les daba consejos de como subsanarlos. Los iraníes compararon esta información con la que disponían de otras fuentes (fundamentalmente, la facilitada por el físico pakistaní A. Q. Khan) y pudieron así obtener un dispositivo plenamente operativo. La misión que debía retrasar el desarrollo nuclear iraní tuvo, según los expertos, justamente el efecto contrario, y posiblemente lo que consiguió fue todo lo contrario, acelerarlos.

El fracaso de la misión se mantuvo algún tiempo en secreto. En 2003 el New York Times estuvo a punto de publicar algunos detalles sobre la Operación Merlin, algo que evitó la intervención directa de la asesora para la Seguridad Nacional del presidente George W. Bush, Condoleezza Rice. Sin embargo, a principios de 2006 el periodista del Times James Rice, dos veces ganador del Premio Pulitzer, publicó un libro titulado Estado de Guerra: la historia secreta de la CIA y la administración Bush, en el que desvelaba algunos de los episodios vividos por la agencia en los anteriores años; entre ellos, los detalles de la Operación Merlin, a la que calificaba como "una de las mayores meteduras de pata de la historia reciente de la CIA".

Risen se negó a revelar las fuentes que le habían revelado información secreta de la CIA, pese a que fue llevado a juicio en dos ocasiones (una por la administración Bush y otra por la de Obama) para que confesara quién era su informador. En 2010, un antiguo agente de la CIA llamado Jeffrey Alexander Sterling fue acusado de ser el chivato que había revelado a Risen la información sensible sobre la agencia, y condenado a tres años y medio de cárcel (de los que cumpliría dos años y medio), siendo liberado en enero de 2018.

jueves, 26 de abril de 2018

Pequeñas historias (XVI)

La mañana del 7 de septiembre de 1941 George Welch y Kenneth M. Taylor, dos pilotos del 47º Escuadrón de Combate, regresaban a sus alojamientos tras una cena con baile en un hotel de Waikiki que había terminado en una noche de póker cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor. Vestidos todavía con sus uniformes de gala, ambos pilotos corrieron al aeródromo auxiliar de Haleiwa, de donde despegaron pilotando sendos cazas Curtiss P-40B Tomahawk. Pese a estar escasos de municiones, entre ambos lograron abatir siete aviones japoneses. Por esta acción fueron recomendados para recibir la Medalla de Honor, la máxima condecoración militar norteamericana, pero como se consideró que habían despegado sin recibir las oportunas órdenes, les fue denegada y recibieron en cambio la distinción inmediatamente inferior, la Cruz de Servicios Distinguidos.
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En 1999 el biólogo y escritor ruso Kirill Eskov publicó El último portador del anillo, una versión alternativa de El señor de los anillos, en la que Mordor es presentado como un país pacífico al borde de la revolución industrial, enfrentado a la facción belicosa e imperialista encabezada por Gandalf y los elfos.
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Steven Spielberg abandonó sus estudios universitarios en 1968 para comenzar su carrera como director de cine. En el año 2002 decidió concluirlos y se apuntó a algunas clases para conseguir los créditos necesarios. En una de esas clases, de dirección avanzada, pedían como requisito para aprobar que los estudiantes entregaran un filme rodado por ellos. Spielberg, ni corto ni perezoso, presentó La lista de Schindler como trabajo de fin de curso.
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En el Bosque Nacional de Fishlake (Utah) existe un "bosque" de más de 40000 álamos temblones (Populus tremuloides) que cubre una extensión de más de 100 acres (más de 400000 metros cuadrados). En realidad, todos esos árboles son clones genéticamente idénticos, conectados al mismo sistema de raíces. Cada árbol vive unos 130 años, pero la antigüedad del sistema de raíces se calcula en entre 80000 y un millón de años. El peso total de todo el complejo se estima en unas 6000 toneladas métricas, lo que lo convierte en el organismo vivo más grande del planeta.
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El 17 de agosto de 1957 una pelota bateada por el central fielder de los Philadelphia Phillies Richie Ashburn golpeó en la cara a una espectadora, rompiéndole la nariz. Cuando la mujer era evacuada del estadio en una camilla para recibir asistencia médica, fue de nuevo golpeada por otra bola bateada otra vez por Ashburn.
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El 28 de diciembre de 1973, tras seis semanas de trabajo ininterrumpido con jornadas de hasta 16 horas diarias sin descanso, los tres tripulantes de la estación espacial Skylab (Jerry Carr, Edward Gibson y Bill Pogue) decidieron que merecían un poco de sosiego y cortaron toda comunicación con la NASA durante un día entero, que pasaron descansando y contemplando la Tierra. Aquel suceso acabaría siendo conocido como "el motín del Skylab".
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En el Servicio de Salud británico (NHS) se conoce como "Miércoles Negro" al primer miércoles de agosto. Ese es el día en el que los jóvenes médicos recién graduados se incorporan al NHS y se calcula que un paciente tiene un 6% más de probabilidades de morir en ese día que en otro cualquiera.
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En 2012 las autoridades surcoreanas intentaron reducir el número de intentos de suicidio desde el Puente Mapo, en Seúl, renombrando el puente como Puente de la Vida, y decorándolo con frases motivadoras, luces y esculturas. En el año siguiente el número de personas que intentó poner fin a su vida saltando desde el puente se multiplicó por seis.

miércoles, 18 de abril de 2018

Las cartas de Madison

James Madison Jr. (1751-1836)

El recién elegido presidente de los EEUU George Washington dio su discurso inaugural ante el Congreso en el Federal Hall, la primera sede del parlamento norteamericano, en la entonces capital Nueva York, el 30 de abril de 1789. En aquel discurso, dado con una voz un tanto temblorosa que según un testigo dejaba traslucir un cierto avergonzamiento, Washington recalcaba que se sentía muy honrado por haber sido elegido para el cargo, aunque él personalmente nunca había aspirado a ocuparlo. También animaba al Congreso a compartir con él la responsabilidad de proteger su recién nacida república y defender "el sagrado fuego de la libertad". Lejos de generalidades y lugares comunes, la parte más significativa del discurso recomendaba a los congresistas recurrir al Artículo Quinto de la Constitución norteamericana (que faculta al Congreso para modificar la propia Constitución siempre y cuando obtenga una mayoría suficiente) para satisfacer las demandas de los ciudadanos norteamericanos (para los que pedía la "bendición divina"), como por ejemplo, una Declaración de Derechos; eso si, recomendando enmiendas que protegieran la libertad sin amenazar la existencia de un gobierno "unido y efectivo".

La inauguración del primer mandato presidencial de George Washington
Lo cierto era que Washington no había escrito aquel discurso. Hombre de por si poco elocuente, cansado, envejecido y un tanto agobiado por las responsabilidades de su nueva posición no buscada, temía no estar a la altura a la hora de componer su discurso inaugural ante el Congreso. Así que decidió pedirle a su íntimo amigo James Madison, mucho más hábil con la pluma, que lo escribiera por él. Madison, brillante teórico político (fue el principal redactor de la Constitución), aceptó su petición, y redactó aquel primer discurso. Pero claro, James Madison también formaba parte del Congreso, así que estaba presente mientras Washington recitaba las palabras que él mismo había escrito, sin decirle nada a nadie, por supuesto, para no menoscabar el prestigio de su amigo.

George Washington (1732-1799)
Sin embargo, no acabó ahí la cosa. Los congresistas decidieron que, ya que el presidente se había dirigido a ellos de manera directa en su discurso, era su deber corresponderle con una respuesta formal. Y a la hora de elegir entre ellos al responsable de escribir dicha respuesta, ¿quién mejor que James Madison, brillante escritor y además amigo personal del general Washington? Y así, Madison se encontró respondiendo en nombre del Congreso a su propio discurso, que había escrito en nombre de Washington.

Primera página del discurso inaugural de George Washington
Uno podría pensar que ahí habría terminado todo, pero no. Cuando Washington recibió la respuesta a su discurso (que, básicamente, se mostraba de acuerdo con todo lo dicho por Washington), el presidente quiso responder a su vez la carta del Congreso. ¿A que no adivináis a quién recurrió? Efectivamente, a James Madison. Y ahí tenemos a Madison continuando con esta suerte de autocorrespondencia, respondiendo a la carta que él había escrito como respuesta al discurso... que también él había escrito.

Y si creéis que aquí terminó todo... bueno, os diré que tras recibir la respuesta "de Washington" el Congreso decidió responderle de nuevo. Y para no variar la costumbre, Madison se encargó de la redacción de la misiva, que afortunadamente fue la última. Y de este modo, en los primeros días de la presidencia de George Washington, James Madison (quien luego sería el 4º presidente de los EEUU) mantuvo correspondencia consigo mismo en cuatro cartas bajo el nombre del presidente Washington y el Congreso de los EEUU. Y estaba tan avergonzado que no lo admitiría hasta muchos años después.

domingo, 15 de abril de 2018

¿Sabías que...

-... durante la redacción de la Declaración de Independencia de los EEUU, Benjamin Franklin sugirió cambiar en un pasaje la palabra "sagradas" por "evidentes", porque creía que la nueva nación debería estar basada en la razón y no en la fe?
-... David Choe, el  grafitero que pintó la primera sede de Facebook, cobró su trabajo en acciones de dicha empresa? El valor actual de esas acciones asciende a 200 millones de dólares.
-... en algunas granjas californianas emplean llamas en lugar de perros para proteger a los rebaños de ovejas del ataque de depredadores?
-... Josephine de Beauharnais, primera esposa de Napoleón, es antepasada de cinco casas reales europeas (Dinamarca, Noruega, Suecia, Bélgica y Luxemburgo) a través de los dos hijos que tuvo en su primer matrimonio?
-... solo hay tres mamíferos cuyas hembras pasan por el proceso de la menopausia: el ser humano, las orcas (Orcinus orca) y las ballenas piloto (género Globicephala)?
-... cuando el actor británico Daniel Craig comenzó a salir con su actual esposa, la también actriz Rachel Weisz, estaba prometido con otra mujer, la cual, al descubrirlo, se vengó cargando en su tarjeta de crédito gastos por valor de un millón de dólares?
-... el motor de un tanque M1 Abrams es capaz de funcionar con diesel, queroseno, combustible de aviación y gasolina de cualquier octanaje?
-... el puente internacional más pequeño del mundo es el que cruza el río Abrilongo y comunica la pedanía de El Marco (Badajoz) y el concelho portugués de Arronches? Mide 3'20 metros de largo y 1'45 de ancho.
-... Robin Williams se ofreció a interpretar a Hagrid en la saga de películas de Harry Potter, pero fue rechazado porque la autora de las novelas y los productores solo querían actores ingleses e irlandeses en ellas?
-... la mayoría de los aficionados que apoyan a las selecciones deportivas de Corea del Norte en sus encuentros fuera del país son por lo general chinos, voluntarios o contratados por el gobierno norcoreano, ya que los naturales de aquel país, salvo contadas excepciones, no tienen permitido viajar al extranjero?
-... en toda la trilogía de El Señor de los Anillos no hay ninguna escena en la que dos personajes femeninos hablen entre si?
-... hasta el año 1948 el refresco 7-Up contenía citrato de litio, un estabilizador del estado de ánimo que se emplea para tratar la depresión y el trastorno bipolar?

domingo, 8 de abril de 2018

Los hermanos von Blücher

De izquierda a derecha:
Leberecht Wilhelm Konstantin Wolf Axel Graf von Blücher (13/4/1922-21/5/1941)
Hans-Joachim Gebhard Leberecht Graf von Blücher (23/10/1923-21/5/1941)
Wolfgang Henner Peter Leberecht Graf von Blücher (31/1/1917-21/5/1941)

Son relativamente populares los casos de hermanos como los Niland, los Borgstrom o los Sullivan, que cayeron combatiendo en el bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial. Pero también hubo su equivalente entre las tropas del Eje. Uno de los casos más conocidos es el de los tres hermanos von Blücher, quienes además cayeron el mismo día (21 de mayo de 1941) y en el mismo escenario, la invasión de la isla de Creta por las tropas aerotransportadas alemanas.

El 25 de abril de 1941 Adolf Hitler firmaba la Directiva 28 ordenando la invasión de Creta en una operación con el nombre clave de Operación Merkur. La operación había sido planeada por el general Alexander Löhr, comandante de la 4ª Flota Aérea (Luftflotte 4), y el general Kurt Student, comandante de las tropas aerotransportadas alemanas (Fallschirmjäger). Una maniobra absolutamente novedosa: por primera vez en la historia se producía un ataque a gran escala utilizando únicamente tropas de paracaidistas, sin el apoyo de tropas de tierra. Creta era una posición estratégica, ya que poseía puertos excelentes, como La Canea y Heraclion, y desde sus aeródromos la aviación británica podía alcanzar tanto Italia y el sur de Europa (incluidos los vitales campos petrolíferos rumanos) como el norte de África, desde Egipto hasta Libia. En aquel momento, había en la isla unos veintisiete mil soldados británicos, australianos y neozelandeses, y catorce mil griegos, pero muchos de ellos habían llegado evacuados tras la caída de Grecia, carecían de armamento pesado, y andaban cortos de suministros. Frente a ellos se desplegaron unos 25000 alemanes, la mayoría paracaidistas y de regimientos de montaña. La operación fue más larga y costosa de lo que los alemanes habían previsto: los combates no cesaron hasta el 1 de junio y, pese a la victoria final alemana, perdieron entre muertos, desaparecidos y heridos a siete mil hombres de unidades de élite, unas pérdidas que enfurecieron a Hitler, que a partir de entonces prohibió más operaciones de este tipo.

Entre los soldados alemanes que tomaron parte en la Operación Merkur se encontraban los hermanos von Blücher, Wolfgang (24 años), Leberecht (19) y Hans-Joachim (17). Pertenecían a una familia de la alta aristocracia prusiana, de larga e ilustre tradición militar: eran descendientes del mariscal Gebhard Leberecht von Blücher, comandante de las tropas prusianas en la batalla de Waterloo. Los tres formaban parte del 1º Regimiento de Paracaidistas, donde Wolfgang tenía el rango de oberleutnant (teniente) y jefe de pelotón, Leberetch era cabo y Hans-Joachim, soldado raso. Wolfgang se había alistado en los fallschirmjäger en enero de 1940, mientras que Leberecht lo había hecho en enero de 1941, convencido por su hermano tras dejar la Marina, y Hans-Joachim, que admiraba profundamente a Wolfgang, lo hizo unas semanas más tarde, con el permiso de su madre por ser menor de edad.

El 1º Regimiento tenía como objetivo aterrizar en las cercanías de Heraclion, rodear la ciudad y tomar el aeródromo cercano. Sin embargo, el intenso fuego de los británicos provocó que solo una parte de los hombres del Regimiento llegaran a lanzarse sobre su objetivo, y que muchos grupos se dispersaran. Wolfgang fue el único de los tres hermanos que logró saltar en aquella primera oleada y, al mando del 3º Batallón de la 2ª Compañía del 1º Batallón del Regimiento, aterrizó al este del aeródromo, pero no llegó a tiempo a participar en su toma, llevada a cabo por el 2º Batallón, al mando del capitán Burckhardt. Esa misma noche, el comandante del 1º Batallón, el mayor Erich Walther, asignó a von Blücher y su pelotón a las tropas del comandante del Regimiento, el general Bruno Bräuer.

Obituario de los hermanos von Blücher en un periódico alemán, junio de 1941
A la mañana siguiente, el pelotón de von Blücher, tras adelantarse al resto de los hombres de Bräuer, cayó en una emboscada y quedó rodeado por tropas de la célebre Guardia Negra, el 3º Batallón del Regimiento Real de Infantería de Escocia. Soportando el fuego de los blindados británicos y a punto de quedarse sin munición, solicitaron ayuda a Bräuer, el cual ordenó a Walther acudir en su ayuda; pero éste no pudo enviar tropas en su auxilio. Fue el hermano menor de Wolfgang, Hans-Joachim, el que trató de llegar hasta él. Hans-Joachim, de solo 17 años, entraba en combate por primera vez y había llegado a la isla esa misma mañana, junto al otro hermano, Leberecht, como parte de la segunda ola de paracaidistas, formada por tropas que no habían podido saltar la mañana anterior. Hans-Joachim, confiando en su habilidad como jinete, se hizo con un caballo y trató de abrirse paso a través de las líneas británicas llevando municiones para el pelotón de su hermano, y casi lo consiguió: ya había dejado atrás a los británicos y estaba cerca de llegar a la posición de los suyos, cuando jinete y montura cayeron abatidos por el fuego enemigo. Wolfgang, que había sido testigo del suceso, quedó desolado cuando supo que se trataba de su hermano pequeño. Como dato curioso, los habitantes de la zona afirmaban que en las décadas posteriores varias personas habían visto en las proximidades de donde murió el joven Hans-Joachim a un jinete fantasmagórico con su caballo.


El pelotón de Wolfgang, sin posibilidad de recibir ayuda, acabó quedándose sin municiones y fue casi en su totalidad exterminado por los británicos. También Wolfgang cayó, y fue condecorado de forma póstuma con la Cruz de Hierro. El tercero de los hermanos, Leberecht, también en su primera misión como paracaidista, murió ese mismo día al quedar atrapado entre el fuego cruzado de los blindados británicos, aunque su cuerpo nunca se recuperó. Fue el general Bräuer en persona el que, semanas más tarde, comunicó a la madre de los tres jóvenes, Gerturd von Nordheim, viuda desde 1924, su muerte. Un cuarto hermano, Adolf, que servía en la Kriegsmarine, fue licenciado y regresó a su casa para hacerse cargo del patrimonio familiar. Desgraciadamente, él también moriría en 1944, en un trágico accidente mientras cazaba ciervos en un bosque de Mecklemburgo.


En 1974, los cuerpos de Wolfgang y Hans-Joachim fueron enterrados juntos en una tumba del Cementerio de Guerra Alemán, en una colina cercana al aeródromo de Maleme, en presencia de su hermana, Gertrud, cuyos hijos recibieron los nombres de sus tíos. Dado que el cuerpo de Leberecht nunca se encontró, su nombre figura en una placa en el mismo cementerio junto al de otros soldados desaparecidos.