Verba volant, scripta manent

lunes, 17 de junio de 2019

Un bote abandonado en el fin del mundo



La isla Bouvet es uno de los lugares más remotos y hostiles para la vida humana en el mundo. Este desolado islote volcánico, de apenas 50 km2, cubierto en su mayor parte por glaciares, está situado a mitad de camino entre África y la Antártida y se lo considera el territorio más aislado del planeta, ya que no hay ningún tipo de tierra firme en 1750 kilómetros a la redonda. Acceder a ella por mar es complicado con buen tiempo, y prácticamente imposible en condiciones adversas, ya que la mayor parte de sus costas son acantilados escarpados o paredes de hielo. Desde 1927 se halla bajo soberanía noruega.

En enero de 1955, un buque sudafricano, la fragata Transvaal, visitó la isla, estudiando su costa, enviada por su gobierno, interesado en la posibilidad de instalar en la isla una estación meteorológica. El proyecto no llegó más lejos ante las dificultades que presentaba, pero la expedición sudafricana tomó abundantes apuntes sobre el lugar. Tres años más tarde, otro buque de investigación, el rompehielos norteamericano Westwind, llegó a Bouvet y descubrió que, en algún momento de aquellos tres años, se había producido una pequeña erupción volcánica en la isla que había formado una plataforma de unos 65000 metros cuadrados en la zona noroeste de la isla.

Seis años más tarde, en abril de 1964, dos nuevos buques enviados por los sudafricanos llegaban a la isla. Se trataba del patrullero de la Royal Navy HMS Protector y del buque sudafricano de suministro R.S.A. y su misión era el estudio de la plataforma volcánica, a la que los noruegos habían llamado "Nyrøysa" ("Nuevo montículo"). El 2 de abril de 1964 un equipo de exploración, bajo el mando del teniente Allan Crawford, aterrizó en la isla a bordo de un helicóptero Westland Whirlwind para llevar a cabo un reconocimiento rápido de la plataforma. Crawford fue el primero en reparar en un extraño e inesperado hallazgo: en una pequeña laguna de la plataforma, semihundido, pero en buen estado, había un bote salvavidas.

Imagen aérea de la isla Bouvet
Crawford se mostró muy sorprendido por el descubrimiento. ¿Cómo había llegado un bote a Bouvet? La isla estaba a cientos de millas de las rutas marítimas más cercanas. Ninguna de las expediciones anteriores a la isla mencionaron haber dejado allí un bote. Y tampoco era posible que el bote hubiera llegado a aquel lugar por sus propios medios, ya que carecía de vela o de motor. Además, la laguna estaba a cierta distancia de la costa, con lo que era razonable pensar que a bordo del bote habían llegado varias personas, las suficientes para arrastrar el bote tierra adentro. No obstante, en el reconocimiento que los británicos hicieron de la plataforma, no encontraron señal alguna de un campamento, ni más objetos que un bidón vacío, un par de remos y lo que parecía ser un tanque de flotación, pero no cerca del bote, sino posados en unas rocas a unas decenas de metros.

La primera idea que se nos ocurre es que se tratase de un bote salvavidas procedente de algún buque naufragado, pero ¿de cuál? El bote carecía de cualquier inscripción o distintivo que revelase su origen. Como ya he dicho, la isla está muy apartada de cualquier ruta marítima. Además, no había rastro alguno de los supuestos náufragos. ¿Cómo habían dejado la isla? Y si habían muerto allí, ¿donde estaban sus cuerpos? ¿Por qué no había rastro de un campamento ni de ningún intento por encontrar alimento y refugio?

Podía tratarse también de un bote que se hubiera caído accidentalmente de un barco, por algún problema técnico o arrastrado por una tormenta. Habría estado a la deriva quién sabe cuanto tiempo, hasta llegar a Bouvet. Explicaba la ausencia de señales de presencia humana, pero no como habían ido a parar los remos y los demás objetos a las rocas donde los encontraron. Y también habría sido una casualidad tremenda que el bote hubiera llegado precisamente a la única parte de la isla donde se podía llevar a cabo un desembarco seguro, en lugar de ser destrozado contra los acantilados, y hubiera acabado precisamente en un lugar a salvo conde no corría el peligro de ser arrastrado de vuelta al mar por la marea.

Queda entonces una tercera posibilidad: el bote había sido dejado allí por la tripulación de algún buque que había visitado la isla en algún momento entre 1955, cuando la plataforma aún no existía, y 1964, cuando el bote fue hallado. Por algún motivo, aquellos hombres habían dejado el bote abandonado en la isla y se habían ido por otra vía (en otro bote, quizá, o en helicóptero). Explicaría la ausencia de cuerpos y restos de presencia humana. Es la hipótesis más probable, aunque también tiene puntos oscuros. ¿Por qué abandonaron el bote, un objeto valioso y necesario para cualquier expedición? ¿Por qué se fueron precipitadamente, si, por las molestias que se tomaron en poner a buen recaudo el bote, tenían previsto quedarse algún tiempo en la isla?

Queda la cuestión de saber qué expedición podría haber sido la responsable de dejar atrás el bote. El historiador Mike Dash, que investigó el curioso caso tras saber de él, encontró un indicio: un artículo escrito por un biólogo soviético llamado G. A. Solyanik titulado "Algunas observaciones ornitológicas en la isla Bouvet", publicado en 1964, lo que parecía indicar que en algún momento a finales de los 50 o principios de los 60 había tenido lugar la visita de un buque soviético a Bouvet. La que posiblemente sea la pista definitiva fue hallada por otro investigador en las actas de 1960 del Instituto Oceanográfico de Moscú (disponibles en Google Books). Todos los años, los soviéticos enviaban una flota de balleneros a aguas de la Antártida, entre los cuales solía haber algún buque equipado con material para investigaciones científicas. En las actas se menciona de pasada la visita de uno de aquellos buques, el Slava-9 a Bouvet. Un grupo de tripulantes bajó a tierra el 27 de noviembre, pero un súbito empeoramiento del tiempo les impidió regresar al buque y los dejó tres días en la isla... hasta que finalmente el 29 de noviembre pudieron ser evacuados en helicóptero. Otro artículo, publicado en la revista moldava Kodry en 1972 da más detalles sobre el incidente: se trataba de 10 hombres, entre marineros y científicos, y entre ellos estaba Solyanik, que muy probablemente dedicó esos tres días de permanencia forzada para obtener los datos que luego le servirían para su artículo. Cuando el helicóptero Mi-1MG del Slava-9 logró sacarlos de allí, se llevaron con ellos el material que habían llevado a la isla, pero tuvieron que abandonar el bote en el que habían llegado. Misterio resuelto.

Se desconoce qué paso con el bote. La siguiente expedición que visitó Bouvet, en 1966, no encontró rastro alguno del bote. Lo más probable es que acabara hundiéndose en la laguna.

lunes, 10 de junio de 2019

A veces ser un espía es un trabajo fácil

AIM-9 Sidewinder


Josef Linowsky era un cerrajero polaco de origen judío que, tras sobrevivir a los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, se había instalado en la República Federal Alemana. No obstante, seguía viajando de cuando en cuando a Polonia a visitar a su familia, y durante una de estas visitas, en 1951, fue captado como agente por el MBP, el servicio secreto del gobierno comunista polaco. Cuando los soviéticos tomaron el control del ejército y los servicios de seguridad polacos, Linowsky pasó a depender directamente del KGB.

Además de sus labores de espía, Linowsky estaba encargado de captar nuevos agentes. Logró atraer para su causa a dos nuevos colaboradores: Manfred Ramminger, un acomodado arquitecto, playboy, mujeriego y aficionado a las carreras de coches, y Wolf-Diethardt Knoppe, un piloto de las fuerzas aéreas de Alemania Occidental que alcanzaría el rango de sargento.

Sus superiores del KGB fueron aumentando la dificultad de las misiones encargadas a Linowsky. Si en un principio se trataba de recolectar información sobre el ejército alemán y sus aliados norteamericanos, posteriormente llegaron a encargarle que robara un Litton LM-II, un complejo sistema de navegación usado por las Fuerzas Aéreas norteamericanas, e incluso que buscara el modo de hacerse con un avión F4 Phamton II, uno de los aviones más modernos de su arsenal, empleado tanto por la Armada como la Fuerza Aérea y los Marines de EEUU. Ambas misiones excedían las capacidades del pequeño círculo de espías, así que estos buscaron por su cuenta una misión alternativa. Una idea que se acabaría transformando en uno de los éxitos más ridículamente sencillos del espionaje soviético durante la Guerra Fría.

La tarde del 22 de octubre de 1967 Linowski y Ramminger entraban en la base aérea de Neuburg, situada en la ciudad bávara de Neuburg an der Donau, donde Knoppe prestaba servicio. Usando la identificación del piloto, aprovechándose de la espesa niebla que aquel día cubría la zona y de la escasa atención prestada por los vigilantes, lograron sortear sin mayor contratiempo la seguridad de la base. Ya dentro del recinto, Knoppe los guió hasta su objetivo, un depósito de munición, donde Ramminger escogió apropiarse de nada menos que de un misil AIM-9 Sidewinder aire-aire, una de las joyas de la Fuerza Aérea norteamericana. A continuación, cargaron el misil en una carretilla y, de nuevo amparándose en la niebla, lo sacaron tranquilamente de la base llevándolo hasta el coche de Ramminger, un Mercedes sedán que habían dejado aparcado cerca. Dadas las dimensiones del misil (tres metros de largo) Ramminger tuvo que romper el parabrisas trasero de su coche para que el misil cupiese dentro. Para no levantar sospechas, envolvieron el Sidewinder con una alfombra e incluso le colocaron un pedazo de tela roja a la parte que sobresalía, como exigía la ley. Y luego, con el misil en su asiento trasero, Ramminger condujo tranquilamente hasta su casa en Klefeld (a unos 400 kilómetros de Neuburg).

Manfred Ramminger en el circuito de carreras de Norisring (Nuremberg), tras sufrir un accidente con su Ferrari 250 GTO en los entrenamientos previos a una carrera (1964)
Si curiosa fue la manera de conseguirlo, igualmente sorprendente fue la manera que tuvieron de hacer llegar el misil a los soviéticos. Y es que, ya en su casa, Manninger desmontó el misil, empaquetó las piezas en una caja (salvo la espoleta, que entregaría personalmente a su contacto en el KGB)... ¡y las envió por correo ordinario a Moscú!. La caja con el misil (cuyo franqueo, debido al elevado peso del Sidewinder, unos 85 kilos, le había costado la considerable suma de 79'25 $ de la época) viajó por correo aéreo a Moscú declarada como "exportaciones de bajo valor" en un vuelo en el que iba el propio Manninger. Y por si no había habido suficientes desatinos en todo el proceso, debido a un error de facturación la caja con el misil regresó de Moscú a Düsseldorf, obligando a Manninger a regresar desde la URSS y reenviar el misil, que esta vez si llegó sin problemas a su destino.

Los soviéticos quedaron muy satisfechos con el éxito de sus agentes. En realidad ellos ya habían conseguido un Sidewinder tiempo atrás; se lo habían entregado sus colegas chinos, los cuales lo habían obtenido tras un enfrentamiento ocurrido en septiembre de 1958 entre MiGs chinos y F-86 de la Fuerza Aérea taiwanesa. Y de hecho, gracias a la ingeniería inversa, ya estaban produciendo a gran escala su propia versión del AIM-9: el Vympel R3-S. No obstante, les encantó recibir un ejemplar nuevo del misil norteamericano, con las modificaciones más recientes, lo que les serviría a su vez para fabricar una versión actualizada del Vympel: el R-13M.

El trío de espías sería capturado por las autoridades alemanas en 1968, siendo condenados a penas de entre tres y cuatro años, aunque merced a un intercambio de prisioneros entre ambos bandos serían puestos en libertad en 1971.

domingo, 26 de mayo de 2019

Últimas palabras

François-Marie Arouet, "Voltaire" (1694-1778): Cuando un sacerdote le preguntó si renunciaba a Satanás, el respondió "Bueno, bueno, buen hombre, este no es momento para hacer enemigos"

Hector Hugh Munro "Saki" (1870-1916): "¡Apaga ese maldito cigarro!", palabras dirigidas a un compañero de armas que estaba descuidadamente fumando en una trinchera durante la batalla del Somme. Justo después de pronunciarlas, fue abatido por un francotirador alemán.

Heinrich Heine (1797-1856): "Dios me perdonará, es su oficio".

Karl Marx (1818-1883): Cuando, convaleciente de pleuresía, su criada le preguntó si quería decir unas últimas palabras: "¡Vamos, fuera! ¡Las últimas palabras son para estúpidos que no han dicho lo suficiente!"

Dylan Thomas (1914-1953): "Me he tomado 18 whiskis seguidos... creo que es un récord"

Jane Austen (1775-1817): "No quiero nada salvo la muerte", cuando su hermana Cassandra, que cuidaba de ella, le preguntó si quería algo.

Anton Chejov (1860-1904): Cuando el médico que lo trataba de su tuberculosis le sirvió una copa de champán, sonrió y dijo "Hace mucho tiempo que no tomaba champán".

Emily Dickinson (1830-1886): "Debo entrar, se está levantando la niebla"

Henrik Ibsen (1828-1906): Convaleciente de una apoplejía, cuando la enfermera que lo cuidaba dijo a un visitante que estaba mejor, él murmuró "Al contrario".

Louise May Alcott (1832-1888): "¿No es meningitis?". Creía sufrir meningitis, pero en realidad lo que padecía era envenenamiento por mercurio, que le había sido administrado previamente como remedio para unas fiebres.

W. C. Fields (1880-1946): Dirigiéndose a su amante, la actriz Carlotta Monti: "¡Maldito sea este jodido mundo y todos los que hay en él, excepto tú, Carlotta!"

George Bernard Shaw (1856-1950): "Morir es sencillo,la comedia es difícil"

Bob Hope (1903-2003): Cuando su esposa le preguntó donde quería ser enterrado, el respondió: "Sorpréndeme".

Charles Dickens (1812-1870): "En el suelo". Sufrió un ataque de apoplejía y sus últimas palabras fueron para pedir que lo acostaran en el suelo.

Jean Cocteau (1889-1963): "Desde el día de mi nacimiento, mi muerte comenzó su camino, y avanza hacia mi sin apresurarse".

Thomas Hobbes (1588-1679): "Comienzo mi último viaje, un gran salto en la oscuridad".

Ernest Hemingway (1899-1961): "Buenas noches, gatita", dirigiéndose a su cuarta esposa, Mary Welsh. Minutos después se suicidó disparándose con una escopeta.

L. Frank Baum (1856-1919): "Ahora puedo cruzar el Desierto Mortal", refiriéndose al desierto que rodea el país mágico de Oz.

Edgar Allan Poe (1809-1849): "Que Dios se apiade de mi pobre alma"

Hunter S. Thompson (1937-2005): "Relax. Esto no va a doler" Son las últimas palabras de su nota de suicidio.

H. G. Wells (1866-1946): "¡Largaos ya!¡Estoy perfectamente bien!"

Salvador Dalí (1904-1989): "¿Donde está mi reloj?"

Hans Christian Andersen (1805-1875): "¡No me preguntéis como estoy! Yo ya no entiendo nada".

Lord Byron (1788-1824): "Me voy a dormir. Buenas noches".

Gustavo Adolfo Becquer (1834-1870): "Todo mortal..." Se desconoce si era parte de una frase con sentido o por el contrario era fruto de un delirio febril.

Víctor Hugo (1802-1885): "Este es el combate entre el día y la noche... Veo una luz negra".

Fernando Pessoa (1888-1935): "No se lo que me deparará el mañana"

viernes, 19 de abril de 2019

Fotografías históricas (XIV)

   
Arnold Schwarzenegger en su primera visita a Nueva York (1968).



La pesca del día (Turquía, 1933)



Durante la Segunda Guerra Mundial la RAF británica utilizó aviones Spitfire pintados de rosa para misiones de reconocimiento al amanecer y al anochecer. Este color les permitía pasar más desapercibidos a esas horas.



Ozzy Osbourne con 26 años (1974).



Soldados franceses en la guerra franco-prusiana (1870).


Un elefante cargando provisiones en un Curtiss C-46 Commando durante la Segunda Guerra Mundial en la India.




Ingenieros alemanes prueban un Messerschmitt BF-109 en el túnel de viento de la base secreta de Luftfahrtforschungsanstalt, en el aeropuerto de Rechlin (1940).


Impactos de metralla de un proyectil antiaéreo en un bombardero británico Handley Page Halifax. A pesar de los daños, el avión logró regresar a su base.



Operación con público en el Boston City Hospital (1890).



Toro Sentado y Buffalo Bill Cody, durante la gira del Buffalo Bill's Wild West Show (Quebec, 1885).



Pelea entre miembros de las Sturmabteilung del Partido Nazi y simpatizantes del KPD comunista (Pharus Hall, Berlin, 1927).



En 1968, durante una discusión con su esposa, el batería del grupo The Who, Keith Moon, le arrojó una botella de champán que quedó clavada en la pared. Moon hizo colocarle un marco y posa junto a ella.


Entierro marino de los tripulantes del USS Intrepid muertos durante la batalla del Golfo de Leyte (Filipinas, 26 de noviembre de 1944).



En 1848, un empleado del ferrocarril llamado Phineas Gage sufrió un aparatoso accidente en el que una barra de hierro le atravesó el cráneo entrando por el lado izquierdo y saliendo por la parte superior de su cabeza. Sorprendentemente, Gage sobrevivió al accidente, aunque tras recuperarse su personalidad había cambiado de manera radical, volviéndose una persona más impaciente y agresiva.



El capo mafioso Giuseppe "Joe the Boss" Masseria yace muerto en un restaurante de Coney Island, sosteniendo en su mano el as de picas (15 de abril de 1931).



Un centenar de personas participa en el sorteo de varios lotes de terrenos en lo que años más tarde se convertiría en la ciudad de Tel Aviv (1909).



Los primeros 21 empleados de Google (1999).



Audrey Hepburn, de compras con su ciervo mascota "Ip" en Beverly Hills (1958).

domingo, 14 de abril de 2019

Yasuke, un samurai negro en el Japón del siglo XVI

Sumō yūrakuzu byōbu (Anónimo, c. 1605)

Los primeros africanos en llegar a Japón fueron esclavos africanos que formaban parte de la tripulación de la expedición portuguesa bajo el mando del capitán Jorge Álvarez que llegó a costas niponas en 1546. Su presencia en tierras japonesas no pasó por lo general de ser anecdótica, pero hubo un caso en el que uno de estos extranjeros de color alcanzó relevancia y popularidad, convirtiéndose en parte del folclore popular japonés: me refiero a Yasuke.

Yasuke llegó a Japón en 1579, estando al servicio del jesuita italiano Alessandro Valignano, nombrado unos años antes visitador (inspector) de las misiones jesuitas en Extremo Oriente. Su origen y su verdadero nombre aún son objeto de discusión. Tradicionalmente, se ha dicho que Yasuke era originario de Mozambique; así lo afirma el historiador jesuita François Solier en su Histoire Ecclesiastique Des Isles Et Royaumes Du Japon (1627). Una investigación llevada a cabo en 2013 por un programa de la televisión japonesa sugería que Yasuke pertenecía a la etnia makua (el principal grupo étnico de Mozambique) y que su verdadero nombre sería Yasufe o Issufo, aunque por aquel entonces los makua apenas habían tenido contacto con los portugueses. Otros sugieren que pertenecía a los Yao, con lo que su nombre se habría formado uniendo a su origen el sufijo masculino japonés -suke (Yao-suke, Yasuke).

Afro Samurai, manga de Takashi Okazaki cuyo protagonista está basado en la figura de Yasuke
Otra teoría habla de un posible origen etíope, suponiéndole miembro de la tribu Siddi; su nombre se derivaría del nombre etíope Yisake (o del apellido Yasufe, también originario de Etiopía) o bien del portugués Isaque (Isaac). Y también se ha propuesto que pudiese haber sido un Dinka de Sudán del Sur, más que nada por sus características físicas (elevada estatura y tono de piel de un negro muy intenso).

A principios de 1581 un grupo de jesuitas, encabezados por el portugués Luís Fróis, visitaron a Nobunaga Oda, uno de los daimyo (señor feudal) más poderosos de Japón, con el que Fróis mantenía una buena amistad desde hacía años. Yasuke los acompañaba, y su aspecto impresionó a Nobunaga y a los suyos. Así se menciona al africano en la "Crónica de Lord Nobunaga": "El 23º día del segundo mes (23 de marzo de 1581) llegó un criado negro de los países cristianos. Era un hombre saludable y de buena educación, y Nobunaga alabó su fuerza. El sobrino de Nobunaga le obsequió una suma de dinero tras este primer encuentro". Nobunaga quedó profundamente impresionado por el aspecto de Yasuke; tanto que, como contaría Fróis más tarde, hizo que sus hombres lo desnudaran de cintura para arriba y le frotaran la piel con fuerza, creyendo que alguien lo había teñido con tinta como broma. Cuando se convenció de que ese era el color natural de su piel, quedó muy sorprendido y tomó interés en él.

Nobunaga Oda (1534-1582)
Los jesuitas y Yasuke partieron de los dominios de Nobunaga en mayo, rumbo a la provincia de Echizen, donde se entrevistarían con otros daimyos como Hidekatsu Hashiba (hijo de Nobunaga Oda) y Katsuie Shibata. Más tarde regresarían a la capital, Kyoto. En un momento y circunstancias no determinados, pero no mucho después de aquel primer encuentro, Yasuke entró al servicio de Nobunaga. Su nuevo señor mostró gran predilección por él, hizo que recibiera entrenamiento militar y le enseñó los fundamentos del bushido, el código de honor de los samurais. Y Yasuke se convirtió en uno de los más poderosos guerreros a su servicio. Con una presencia física imponente (medía en torno al metro noventa y tenía una fuerza física colosal), los cronistas de la época decían de él que valía por diez soldados japoneses. Convertido en el hombre de confianza de Nobunaga, quien le concedió una residencia propia y una katana ceremonial (lo que le reconocía como samurai), y el título de "portador de armas", mantenía frecuentes conversaciones con su señor, lo que parece indicar que Yasuke poseía un notable dominio del idioma japonés, ya que no hay constancia de que Nobunaga hablara portugués o de que Yasuke hablara chino, lengua franca por aquel entonces en todo el sudeste asiático.

Yasuke tomó parte a las órdenes de Nobunaga Oda en combates como la batalla de Tenmokuzan, contra el clan Takeda. Hasta que en junio de 1582, Nobunaga Oda fue traicionado por uno de sus aliados, Mitsuhide Akechi, que le forzó a cometer suicidio mediante el rito del sepukku. Tras la muerte de Nobunaga y de su hijo mayor, Nobutada, Yasuke se puso a las órdenes del heredero del clan Oda, el hijo de Nobutada, Hidenobu, que por entonces era solo un niño, y siguió combatiendo a las tropas de Akechi hasta que fue capturado. Akechi, sin embargo, le perdonó la vida. Hay dos versiones opuestas sobre este perdón: unos dicen que se debió a la admiración de Akechi por su fuerza, valor y lealtad; otros, por el contrario, porque opinaba que a Yasuke no se lo podía considerar como un ser humano. Sea como fuere, Yasuke fue enviado de vuelta a Kyoto, de regreso con los jesuitas. No se sabe con certeza qué fue de él después de eso; la tradición dice que acabó regresando a su país natal, donde viviría en paz el resto de su vida.


No se conocen retratos de Yasuke pintados en su época. En el Museu do Caramulo (Tondela, Portugal) se conserva un tintero, decorado por el pintor japonés Rinpa en torno a 1590, donde aparece un hombre negro vestido a la usanza de la clase alta portuguesa, que se cree puede tratarse de Yasuke. Asimismo, en el Museo de Sakai City se halla un biombo decorado de principios del siglo XVII, donde dos hombres (uno de ellos de piel negra) disputan un combate de sumo en presencia de un noble. Se ha sugerido que el combatiente negro podía ser Yasuke y el noble, Nobunaga Oda (cuya afición al sumo es bien conocida).

domingo, 31 de marzo de 2019

La referencia bíblica que pasó a ser un insulto gracias a Bugs Bunny

Nimrod


En el idioma inglés, sobre todo en Estados Unidos y en registros coloquiales, es habitual el uso de la palabra "nimrod" como sinónimo de idiota o estúpido. Esta acepción tiene una curiosa historia: no empezó a utilizarse en ese sentido hasta hace relativamente poco y es un ejemplo magnífico de como el uso erróneo de un término puede acabar convirtiéndose en norma si se extiende y se mantiene el tiempo suficiente.

En primer lugar, ¿quién era Nimrod? Nimrod era un personaje bíblico que aparece en el capítulo 10 del Génesis (también se lo menciona en los libros de las Crónicas y del profeta Miqueas). Hijo de Cus, nieto de Cam y bisnieto de Noé, Nimrod fue rey de Silgar, el primer reino formado tras el diluvio universal. Sus dominios comprendían Babel, Accad, Erech y Calneh, y algunas corrientes de opinión lo consideran (aunque la Biblia no lo menciona de manera explícita) como el constructor de la Torre de Babel, que según el relato bíblico se construyó durante su reinado y en sus dominios. También se lo representa (dato importante para la cuestión que nos ocupa) como un gran cazador, y así aparece citado: Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová (Génesis, 10:9). Entonces, ¿cómo el nombre de tan insigne personaje acabó siendo sinónimo de estupidez? Pues por curioso que parezca, la culpa la tiene Bugs Bunny.


El célebre conejo de dibujos animados hizo su debut oficial en 1940 en el corto "A Wild Hare" (que recibió una nominación a los Oscar). En el corto aparecía también el que iba a ser uno de sus antagonistas principales: el torpe cazador Elmer Fudd, objeto habitual de las burlas y las bromas de Bugs. Y precisamente, de estas bromas surgió el malentendido que otorgó a la palabra "nimrod" el significado que tiene ahora. Una de las burlas habituales de Bugs Bunny era referirse a Fudd como "Nimrod". Se trataba de una referencia al personaje bíblico; el conejo comparaba sarcásticamente las escasas habilidades como cazador de Elmer con el poderoso cazador del Génesis. El problema era que, tratándose de películas destinadas a un público eminentemente infantil, pocos de sus espectadores entendieron la referencia bíblica; simplemente creyeron que "nimrod" era otro insulto hacia Elmer. Y de esta manera, poco a poco, el empleo de "nimrod" como sinónimo de "idiota" se fue extendiendo conforme la popularidad de Bugs Bunny aumentaba.


Y así, hasta el día de hoy, ha perdurado este uso "erróneo" de la palabra, que con el tiempo ha acabado gozando de una amplia aceptación, y todavía hay mucha gente que desconoce el verdadero origen de la palabra.

domingo, 17 de marzo de 2019

El misterio del Amarillo Indio

Bollo de Amarillo Indio conservado en la Universidad Técnica de Dresde

En torno al siglo XVII empezó a extenderse por Europa el uso de un pigmento amarillo-anaranjado de un peculiar brillo y luminosidad. Se le llamó Amarillo Indio porque era importado de la India (en menor medida, de China) y llegó a ser muy cotizado entre los pintores europeos. Lo sorprendente es que, aún a día de hoy, se desconoce casi todo acerca del peculiar tinte: ni de donde se extraía, ni que proceso se empleaba, ni siquiera donde se fabricaba.

"La tasadora de perlas" (Johannes Vermeer, c. 1665)
Este pigmento llegó a Europa a principios del siglo XVII, aunque llevaba al menos dos siglos siendo utilizado en la India (a donde, según algunas fuentes, habría llegado desde Persia) para colorear miniaturas y algunas pinturas murales. Los primeros en emplearlo fueron pintores holandeses, algo lógico si tenemos en cuenta las fluidas relaciones comerciales holandesas con el sudeste asiático. Johannes Vermeer lo empleó en algunas de sus obras, el británico Joseph Turner lo empleaba con frecuencia, y el mismo Vincent Van Gogh lo usó en su célebre Noche estrellada.

"El ángel en el Sol" (J. M. W. Turner, 1846)
El Amarillo Indio se importaba en forma de una especie de bollos o pelotas, de unos 100 gramos de peso, de una masa de color marrón amarillento llamada en inglés purree, también conocida como gaugoli, peori o gogili. Esta masa era luego diluida en agua o aceite, proceso en el que formaban dos fases; una verdosa, que se descartaba, y una amarilla, que era la que se usaba. En algunos casos, dado su elevado precio, comerciantes poco escrupulosos adulteraban la sustancia añadiéndole otros pigmentos amarillos de menor precio, como el amarillo de cromo.

Químicamente, el Amarillo Indio es una laca orgánica basada en una sal magnésica del ácido euxantínico, de fórmula C19H16O11Mg • 5H2O. Aparece en el CII (Índice Internacional del Color) con la identificación CI 75320 y su equivalente HTML es #FF7430. Una de sus peculiaridades es que, cuando es iluminado con luz ultravioleta, emite una brillante fluorescencia amarilla.


Pero nadie parecía saber con certeza de donde procedía la misteriosa pintura, ni en qué lugar se fabricaba. Tradicionalmente, se creía que se obtenía de la orina de animales domésticos como vacas, búfalos o incluso elefantes, alimentados con una dieta particular. El fuerte olor a orina que desprendía el purree reforzaba esta hipótesis. No obstante, solo se conocen dos testimonios escritos que defiendan dicho origen. El primero, una carta fechada en 1786 en la que el pintor británico Roger Dewhurst contaba a un amigo suyo que el pigmento se obtenía de la orina de animales alimentados con cúrcuma. El segundo, más reciente, cuando en torno a 1880 el botánico Joseph Dalton Hooker, director del Real Jardín Botánico de Kew, escribió a T. N. Mukharji, conservador del Museo Indio de Calcuta, para pedirle que investigase el origen del pigmento. Mukharji respondió en 1883 con una carta dirigida a la Royal Society of Arts donde informaba que dicha pintura solo se fabricaba en la ciudad de Monghyr, en el estado norteño de Bihar, y se obtenía de la orina de animales, principalmente vacas, alimentadas exclusivamente con hojas de mango y agua. La orina de estos animales era recogida y sometida a varios procesos de filtrado, decantación y evaporación hasta obtener al final el preciado tinte.

"Jarrón con flores" (Georges Seurat, 1878-79)
No obstante, no todo el mundo estaba de acuerdo con esta teoría. En 1830 el pintor Jean François Léonor Merimee, secretario del Real Colegio de Bellas Artes de París, publicó el libro De la peinture à l’huile (De la pintura al óleo), en el que decía haber sido informado de que el Amarillo Indio se producía en Calcuta a partir de las hojas de un arbusto, el Memecylon tinctorium (del orden Myrtales y emparentado, por lo tanto, con el mirto o el granado). Y en 1844, el químico escocés John Stenhouse examinó uno de los bollos del pigmento y concluyó, en un artículo publicado en noviembre de ese año en el Philosophical Magazine, que lo más probable es que el pigmento fuese de origen vegetal, obtenido de la savia de alguna planta, que luego era saturada con magnesia y posteriormente hervida para darle consistencia. Había incluso quien creía que los bollos de Amarillo Indio eran en realidad cálculos biliares de grandes animales.

Poco a poco, el uso del Amarillo Indio en la pintura se fue reduciendo. Su elevado precio y el avance de la química provocó que fuera sustituido por pigmentos sintéticos, mucho más baratos. Cuando Hooker escribió a Mukharji el pigmento estaba ya en desuso. A partir de la década de 1920 ya fue imposible de encontrar Amarillo Indio en el mercado, al menos el original. Se dijo que en 1908 el gobierno británico había prohibido su fabricación debido a que era un proceso cruel para los animales empleados en él: las hojas de mango tienen escaso valor nutritivo y además contienen un compuesto tóxico, el urushiol, por lo que aquellos animales acababan sufriendo inanición y envenenamiento.

"Noche estrellada" (Vincent Van Gogh, 1889)
En 2004, la antropóloga y periodista británica Victoria Finlay publicó el libro Color: A Natural History of the Palette. En él exponía sus investigaciones sobre el Amarillo Indio: no solo había sido incapaz de encontrar nada acerca de su origen, sino que incluso no había podido encontrar registro alguno de la supuesta prohibición de 1908. Es más, Finlay llegó a viajar a Monghyr, pero todos sus esfuerzos fueron en vano: no había rastro alguno de que allí se hubiera producido alguna vez el pigmento, y nadie recordaba haber oído hablar nunca de nada parecido, lo que ponía en duda la veracidad de la carta de Mukharji y acrecentaba aún más si cabe el misterio del pigmento.

Hoy en día se conservan algunas muestras del Amarillo Indio original en museos y colecciones privadas. Algunas de esas muestras han sido examinadas recientemente, añadiendo más información a lo que se sabía. Un examen químico en 2018 reveló la presencia en las muestras de ácido hipúrico, un ácido orgánico que se encuentra en la orina de animales herbívoros, lo que parece confirmar que ese era efectivamente el origen del pigmento. Sin embargo, sigue sin conocerse cómo se obtenía o en qué lugar se producía el esquivo pigmento que a tantos pintores europeos sedujo a lo largo de tres siglos.

viernes, 1 de marzo de 2019

¿Sabías que...

-... la luz de la luna también puede crear arcoiris? Se los llama arcoiris lunares.
-... Solomon Linda, el músico sudafricano que compuso la célebre canción "The lion sleeps tonight", jamás recibió dinero alguno por los derechos de su canción, y murió en la pobreza en 1962?
-... Pokemon es la franquicia audiovisual más lucrativa de toda la historia, con unos ingresos de 59000 millones de dólares, 16000 más que la saga Star Wars?
-... los gatos no tienen anticuerpos específicos para la sangre de perro, por lo que pueden recibir una transfusión de sangre de perro en casos de emergencia? Eso si, sólo una vez; a partir de ahí desarrollan anticuerpos y ya no toleran una nueva transfusión.
-... durante la construcción de la Línea Roja del Metro de Los Ángeles se hallaron más de 2000 fósiles, incluidas 39 especies nuevas hasta entonces desconocidas?
-... cuando los nazis comenzaron a quemar los libros de Sigmund Freud, éste comentó: "Estamos haciendo grandes progresos. En la Edad Media me habrían quemado a mi, ahora se conforman con quemar mis libros"?
-... la película La vida de Brian fue prohibida en Noruega?. Cuando fue estrenada en Suecia, lo hizo con el eslogan "Una película tan divertida que fue prohibida en Noruega".
-... los célebres Cheetos se inventaron por accidente en una fábrica de piensos para animales?
-... Dave Thomas, el fundador de la famosa cadena de restaurantes Wendy's, regresó al instituto en 1993, a los 61 años, para graduarse, porque le preocupaba que su éxito animara a otros adolescentes a abandonar sus estudios?
-... en 1915 el millonario británico sir Cecil Chubbs compró por 6000 libras el monumento megalítico de Stonehenge para regalárselo a su esposa? Como a ella no le gustó demasiado, Chubbs acabó por donarlo al gobierno británico en 1918.
-... los actores de Juego de Tronos Lena Headey (Cersei Lannister) y Jerome Flynn (Bronn) tienen una cláusula en sus contratos según la cual nunca rodarán escenas juntos y ni siquiera estarán presentes a la vez en el set de rodaje? Ambos mantuvieron una relación sentimental hace años que acabó de muy mala manera.
-... en diciembre de 2008, Félix Batista, un consultor norteamericano experto en secuestros, fue secuestrado en México tras asistir a un seminario sobre la prevención de secuestros?

lunes, 18 de febrero de 2019

Bill Lancaster

William Newton "Bill" Lancaster (1898-1933)

El controvertido aviador y aventurero William Newton Lancaster nació en Birmingham (Inglaterra) el 14 de febrero de 1898, pero se mudó muy joven a Australia. En 1916, en plena I Guerra Mundial, se alistó en el ejército australiano, con el que combatió en Oriente Medio y Francia, antes de ser trasladado a las fuerzas aéreas, donde se formó como piloto y se ganó una merecida fama de aviador hábil y atrevido. Después de terminada la guerra permaneció en Inglaterra y se incorporó a la RAF, siendo ascendido en 1921 a oficial de vuelo. En 1919 contrajo matrimonio con una joven británica llamada Annie Maude Besant.

Después de servir como piloto durante varios años en la India, Lancaster pasó a la reserva en 1927. Pese a estar durante algún tiempo preparándose para ser dentista, finalmente sus ansias por volver a volar pudieron más y decidió buscar trabajo de piloto. Pero en aquellos años no abundaban esos trabajos, así que Lancaster pensó en darse a conocer llevando a cabo algún tipo de hazaña, y decidió efectuar la travesía entre Inglaterra y Australia. Compró a bajo precio un avión Avro Avian Mk. III al que llamó Red Rose y consiguió un patrocinio parcial de la petrolera Shell, que se comprometió a proporcionarle combustible gratis. No obstante, seguía sin disponer del dinero necesario para el viaje, hasta que por casualidad conoció en Londres a una joven australiana llamada Jessie Miller, conocida como "Chubbie", la cual, deseando participar en el viaje, convenció a Lancaster de que la llevara como pasajera a cambio de correr con parte de los gastos de la aventura.

14 de octubre de 1927. Antes de partir hacia Australia, Bill Lancaster se despide de su esposa en presencia de Chubbie Miller
Lancaster y Miller partieron del aeropuerto londinense de Croydon el 14 de octubre de 1927. Tras recorrer más de 14000 millas y sufrir una serie de contratiempos que incluían problemas mecánicos y un aterrizaje forzoso en una isla indonesia, ambos llegaron a Darwin (Territorio del Norte), donde fueron recibidos de forma entusiasta. No habían batido el récord de la travesía, ni habían sido los primeros en hacerla en un avión ligero como el Avro (de hecho, otro famoso aviador, el australiano Bert Hinkler, los había adelantado durante su viaje, también a los mandos de un Avro), pero Miller había sido la primera mujer en completar aquel recorrido, y también había sido el viaje en avión más largo completado por una mujer hasta entonces. Ambos pasaron varios meses en Australia, recorriendo en país dando conferencias y recibiendo homenajes. Tanto tiempo juntos acabó por provocar que ambos iniciaran un romance clandestino; Lancaster se separó de su esposa mientras que Miller, también casada, llevaba ya algún tiempo separada de su marido.

En 1928 Lancaster y Miller viajaron a EEUU, donde desde Hollywood les habían ofrecido rodar una película. El proyecto nunca llegó a concretarse; pero ambos se quedaron en el país. Miller obtuvo la licencia de piloto y los dos tuvieron cierto éxito participando en competiciones y exhibiciones aéreas, muy populares en la época. No obstante, la crisis económica de 1929 golpeó con dureza a la aviación civil norteamericana, y tuvieron que buscar trabajos alternativos, como Lancaster, que se dedicó a vender motores de aviación. No llegarían a contraer matrimonio; tras un frustrado intento de reconciliación, la esposa de Lancaster se negaría a concederle el divorcio.

Bill Lancaster y Chubbie Miller (1927)
En 1932 Lancaster viajó al norte de México, donde le habían ofrecido trabajo en una aerolínea recién creada que operaría entre México y EEUU, dejando a Miller en la casa que ambos tenían en Miami, en compañía de Haden Clarke, un escritor que la estaba ayudando a redactar su biografía. Durante su infructuoso viaje (la compañía aérea resultó ser una fachada para un turbio asunto de contrabando de drogas) Lancaster recibió sendas cartas de Haden y Miller, anunciándole que ambos se habían enamorado y Miller había aceptado casarse con el escritor. Lancaster regresó precipitadamente a Miami para tratar de que Chubbie cambiara de opinión. Aquel triángulo amoroso acabaría en tragedia.

La madrugada del 20 al 21 de abril de 1932, solo unas horas después del regreso de Lancaster, Haden Clarke recibió un disparo en la cabeza que provocó su muerte unas horas después en un hospital. Aunque en un principio la policía catalogó el suceso como un suicidio, una semana más tarde Bill Lancaster fue arrestado y acusado de asesinato. Había serios indicios contra él; no solo la pistola utilizada era un revólver del calibre 38 propiedad de Lancaster, sino que durante su interrogatorio admitió haber falsificado dos notas de suicidio, dirigidas a él y a Miller, encontradas en el lugar de los hechos. No obstante, durante el juicio, seguido atentamente por la prensa, la actitud de Lancaster, tranquila, calmada, imperturbable, impresionó al juez y al jurado encargados de determinar su culpabilidad. Asimismo, Clarke fue presentado como un hombre inestable, involucrado en un caso de bigamia, adicto a las drogas y con tendencias suicidas. Incluso Miller, que había roto definitivamente su relación con él, testificó en su favor declarando que no consideraba a Lancaster capaz de cometer un crimen. Finalmente, el piloto británico fue absuelto de todos los cargos.

Bill Lancaster durante su juicio por asesinato
Tras el juicio, Lancaster y Miller regresaron a Inglaterra. Sin dinero ni amigos a los que recurrir, y arrastrando todavía la pésima publicidad de su juicio, Lancaster trató de llamar la atención de posibles empleadores con un nuevo intento de una hazaña aeronáutica. Se trataba esta vez de batir el récord de velocidad en el vuelo de Inglaterra a Sudáfrica, que por aquel entonces ostentaba la aviadora Amy Johnson en cuatro días, seis horas y 54 minutos. Con la ayuda económica de sus padres, Lancaster compró un monoplaza Avian Avro Mk. V llamado Southern Cross Minor, que había sido propiedad de otro legendario piloto, el australiano Sir Charles Kingsford Smith, con el que partió del aeródromo de Lympne (condado de Kent) la mañana del 11 de abril de 1933.

Bill Lancaster poco antes de partir de Lympne hacia Ciudad del Cabo
Lancaster se embarcó en esta aventura con notables inconvenientes. Llevaba muy pocos suministros, y apenas había pilotado desde hacía un año. Además, su Avro era un avión más lento que el De Havilland con el que Johnson había batido su récord, lo que obligaría a un sobreesfuerzo tanto al avión como al piloto: etapas más largas, paradas más cortas y sin tiempo apenas para dormir. Hizo una primera parada para repostar en Barcelona, de donde continuó hasta Orán. Allí, los agentes franceses trataron de impedirle despegar, ya que no lo veían en condiciones de cruzar el desierto, e incluso quisieron hacerle depositar una fianza para pagar los gastos de una posible operación de búsqueda por si se perdía. Lancaster, sereno, les respondió que no tenía dinero y que "no espero que me busquen". De Orán partió con un notable retraso con respecto a sus planes.

Aunque su siguiente parada estaba en Reggane, todavía en territorio argelino, Lancaster se detuvo a repostar la mañana del 12 de abril en Adrar, cien kilómetros al norte de Reggane. De allí partió con la intención de dirigirse al sur, pero un error en su rumbo le hizo perder varias horas y le obligó a regresar a Adrar y de allí volar a Reggane. Las autoridades locales trataron de que se quedase en la ciudad a descansar, pero Lancaster, pese a que llevaba 30 horas sin dormir, decidió continuar viaje, sabiendo que sus posibilidades de batir el récord eran mínimas por culpa de todo el retraso que ya había acumulado. El señor Borel, gerente del puesto de la Compañía Trans-Sahariana en la ciudad, le prometió que si en 24 horas no sabían nada de él, enviarían un automóvil hacia el sur en su búsqueda, y le aconsejó que si se veía obligado a aterrizar encendiera un fuego para que pudieran dar con él. Acto seguido, Lancaster partió rumbo a su siguiente punto de repostaje, Gao, ya en territorio de Níger. Y ya nadie más volvió a verlo con vida.

Los restos del Southern Cross Minor tal y como los hallaron los franceses en 1962
La búsqueda del piloto y de su avión no obtuvo fruto. Tampoco el automóvil que, según le había prometido, envió hacia el sur el señor Borel, halló nada. Tardaría casi tres décadas en saberse lo ocurrido. El 12 de febrero de 1962 una patrulla motorizada del ejército francés dio con los restos del Southern Cross Minor en la planicie de Tanezrouft, una de las zonas más áridas del Sáhara, un lugar tan desolado que hasta los bereberes la llaman "la Tierra de la Sed" y evitan pasar por ella. Junto al avión se encontraba el cadáver momificado de Lancaster. Los detalles de sus últimos días estaban escritos en su diario de vuelo. El motor de su avión había fallado apenas un par de horas de salir de Reggane y se había estrellado y volcado. Lancaster había sufrido solo algunos cortes superficiales, y había sobrevivido durante ocho días, racionando la escasa agua que tenía y soportando el tórrido calor por el día y las gélidas temperaturas nocturnas, esperando en vano la llegada de ayuda. Al anochecer del séptimo día, habiendo agotado sus provisiones de agua, Lancaster se despedía en su diario de sus seres queridos, afrontando gallarda y valientemente su muerte. Sus última entrada, escrita en una tarjeta de repostaje, es de la mañana del día siguiente, 20 de abril, su octavo día en el desierto: "Es el amanecer del octavo día. Todavía hace frío. No tengo agua. Espero pacientemente. Venid pronto. La fiebre me ha destrozado esta noche. Espero que encontréis mi diario. Bill".

La cartera de Bill Lancaster, conteniendo varias fotografías de Chubbie Miller
Los franceses enterraron el cuerpo de Lancaster en Reggane y enviaron a Chubbie Miller su diario y otros documentos y posesiones que rescataron del avión; entre ellas, su cartera, donde todavía llevaba varias fotos de ella. Miller quedó tan conmovida por el contenido del diario que permitió que fuese publicado.


Los restos del Southern Cross Minor fueron recuperados en 1975 y actualmente se hallan en el Museo de Queensland en Brisbane (Australia), aunque no están expuestos al público.

lunes, 11 de febrero de 2019

La Operación Gold



En 1949, el servicio secreto británico dio comienzo a una de sus más exitosas operaciones de espionaje durante la Guerra Fría: la llamada Operación Silver. Un agente británico llamado Peter Lunn descubrió que el cuartel general soviético en Viena utilizaba una línea telefónica corriente para comunicarse con Moscú, línea que pasaba bajo el conocido Hotel Imperial. Los británicos entonces compraron un edificio cercano al hotel (donde instalaron una sastrería como tapadera) y excavaron un túnel desde su sótano que les permitió tener acceso a la línea y escuchar las llamadas que pasaban por ella, obteniendo así valiosa información sobre las estrategias soviéticas en Europa.

Los británicos compartieron esta información con la CIA. Los altos cargos de la Agencia, sorprendidos gratamente por la operación británica y sus buenos resultados, comenzaron a estudiar la posibilidad de llevar a cabo una acción similar en Berlín. Los ingenieros norteamericanos, tras estudiar el asunto, concluyeron que era viable la construcción de un túnel para acceder a los cables telefónicos subterráneos de la ciudad. El informe final fue presentado al director de la CIA, Allan Dulles, el cual dio su visto bueno a la operación, que sería conocida como Operación Gold (Oro), mientras que para los británicos sería la Operación Stopwatch (Cronómetro).


Los norteamericanos conocían al detalle la distribución de las líneas telefónicas por el subsuelo de la ciudad, información que al parecer habían recibido de Reinhard Gellen, jefe del BND (la agencia de inteligencia de la República Federal Alemana). Los expertos de la CIA concluyeron que el objetivo más adecuado para la operación era un nudo de comunicaciones enterrado a escasa profundidad bajo una transitada calle del distrito de Altglienicke, en el sector soviético de la ciudad, muy cerca del sector norteamericano. Y así, en febrero de 1954 comenzaba en el distrito de Rudow, en el sector norteamericano, la construcción de lo que públicamente se anunció como un almacén y una estación de radar para la Fuerza Aérea norteamericana. En agosto terminó la construcción de los edificios y a principios de septiembre, ingenieros británicos y estadounidenses comenzaron la excavación de un túnel desde el sótano del almacén. Un túnel revestido de placas metálicas construidas ex-profeso en EEUU, recubiertas de caucho para minimizar los ruidos de las obras (previamente se había construido una réplica del túnel en territorio norteamericano a modo de prueba). Tras sortear obstáculos como la presencia de bolsas de agua, las obras del túnel finalizaron en febrero de 1955, aunque llevó varios meses más instalar todos los equipos de escucha y grabación y tener listas las instalaciones para que los agentes de la CIA pudieran trabajar. En total, el túnel medía 450 metros de largo, incluía tres salas prefabricadas para que trabajaran los agentes occidentales y su construcción le costó a la CIA 6'5 millones de dólares de la época.


El túnel estuvo en funcionamiento algo más de once meses, durante los cuales se interceptaron 450000 llamadas telefónicas y miles de páginas de teletipo, que ocupaban más de 50000 cintas de grabación. Fundamentalmente, los esfuerzos de los agentes norteamericanos y británicos se centraron en espiar y grabar las comunicaciones del cuartel general soviético en Zossen, las de la embajada soviética en Berlín Este y las conversaciones entre militares de alto rango soviéticos y germanoorientales. Esa inmensa cantidad de datos era luego transcrita y traducida en Londres y Washington por varios equipos de analistas, que más tarde elaboraban informes con la información que consideraban relevante.

Así, hasta que el 21 de abril de 1956 un grupo de soldados soviéticos accedieron al túnel a través de su extremo oriental. Los agentes de la CIA que había en el túnel tuvieron que darse a la fuga a toda prisa, no sin antes dejar atrás un cartel que ponía "Está entrando en el sector norteamericano". Aparentemente, las fuertes lluvias de aquellos días habían dejado expuesto parte del cableado y del sistema de aire acondicionado del túnel. Los norteamericanos esperaban que, según su costumbre, los soviéticos echaran tierra sobre el asunto; pero sorprendentemente hicieron justo lo contrario. En una multitudinaria rueda de prensa, el general Iosif Zarenko, comandante de las tropas soviéticas en Berlín, hizo pública la "agresión" de los agentes capitalistas contra la soberanía de Alemania del Este, violando todas las normas del derecho internacional. Se permitió a periodistas de todo el mundo visitar el túnel, e incluso al público en general se le permitió el acceso durante algún tiempo. En occidente, claro, se dio una visión totalmente diferente de la misión y la prensa lo presentó como un éxito histórico de los servicios secretos norteamericanos, que había permitido recopilar una gran cantidad de valiosa información. O al menos eso creían.


Porque la realidad era que, sin que norteamericanos y británicos lo sospechasen, el KGB soviético había estado al tanto desde un primer momento de todo el proyecto. Uno de los agentes del MI6 británico implicado en la misión desde un primer momento era en realidad un agente soviético; se llamaba George Blake y en aquel momento era el topo más importante que el servicio secreto soviético tenía en occidente. Blake había tenido informado a su contacto de todos los detalles de la Operación Gold. Sin embargo, el KGB había preferido permitir a la CIA seguir adelante con la construcción del túnel. Posiblemente, para no comprometer la tapadera de Blake, su agente doble más valioso. Habían mantenido en secreto la existencia de la excavación sin advertir ni siquiera a sus colegas del GRU (el servicio secreto del ejército soviético) y la Stasi de Alemania del Este. Y lo habían sacado a la luz únicamente cuando les convino, cuando creyeron que Blake estaría a salvo. Británicos y norteamericanos ni siquiera lo sospecharon hasta que en 1961 un desertor polaco llamado Michael Goleniewski reveló la traición de Blake, que sería arrestado y encarcelado (aunque acabaría fugándose y huyendo a Moscú).

La enorme cantidad de información recogida no acabó de traducirse y revisarse hasta 1958, aunque su validez fue puesta en duda por algunos analistas. Mientras que la versión oficial de la CIA era que aquella información era válida porque Blake desconocía la situación exacta del túnel, hubo quien opinó que el KGB, conociendo la existencia de las escuchas, se había cuidado mucho de permitir que tuvieran acceso a información sensible, canalizando las comunicaciones más importantes por otros cauces más difíciles de interceptar.

Sección del túnel original, expuesta en el Museo del Espionaje de Berlín
Muchos de los detalles de la Operación Gold siguen siendo información clasificada hoy en día.