Verba volant, scripta manent

lunes, 20 de febrero de 2017

El robo de las Joyas de la Corona irlandesa


En el año 1783 el rey británico Jorge III, en calidad de rey de Irlanda, creaba la Ilustrísima Orden de San Patricio, una orden de caballería a semejanza de las ya existentes en Inglaterra, como forma de distinguir y recompensar a aquellos nobles irlandeses que habían apoyado a la corona británica. Quedó establecido que el rey del Reino Unido fuese el Soberano de la orden, y el Lord Teniente de Irlanda (su representante en la isla y jefe del gobierno irlandés) ejerciese como Gran Maestro. Se escogió como lema de la Orden Quis separabit? (en latín, ¿Quién nos separará?), una cita tomada de la Carta de San Pablo a los Romanos, y como símbolo la cruz de San Patricio (un aspa roja sobre fondo blanco). En la actualidad, la Orden, pese a existir todavía sobre el papel, lleva décadas inactiva. Tras la independencia irlandesa en 1922 ya no se nombraron más caballeros irlandeses. La última persona en ser nombrada miembro de la Orden fue el príncipe Alberto, Duque de York (quien luego subiría al trono como Jorge VI), en 1936, y el último miembro superviviente, el príncipe Enrique de Gloucester (hermano menor de Eduardo VIII y Jorge VI), falleció en 1974.

Collar de la Orden de San Patricio
En las ceremonias señaladas los caballeros de la Orden usaban la vestimenta de gala: traje blanco, manto de seda azul celeste con la insignia de la Orden bordada, y un sombrero de terciopelo negro con tres plumas caídas (una roja, una azul y una blanca). Y lucían además las insignias que les identificaban como miembros: un collar de oro, formado por rosas Tudor y arpas, y una medalla con la cruz de San Patricio (que podía colgar del collar o ir prendida a la ropa). Pero las posesiones más valiosas de la Orden eran las llamadas Joyas de la Corona irlandesa: dos preciadas y valiosísimas joyas, una estrella y una medalla, cuajadas de piedras preciosas y entregadas a la Orden en 1831 por Guillermo IV como iura regalia (símbolos de poder), y era costumbre que fueran lucidas por el Soberano en las ceremonias de ingreso de nuevos miembros, y por el Gran Maestro en otras celebraciones importantes. Ambas joyas habían sido confeccionadas con piedras del tesoro real británico, procedentes de joyas que habían pertenecido a la reina Charlotte (esposa de Jorge III). La estrella, de ocho puntas (cuatro grandes y cuatro pequeñas), tenía en su centro una cruz de rubíes y un trébol de esmeraldas, rodeados por un círculo de esmalte azul cielo con la inscripción Quis Separabit MDCCLXXXIII escrita con diamantes rosa. El resto de la estrella estaba cubierta con diamantes brasileños de la mayor pureza. En cuanto a la medalla, sus motivos eran muy parecidos: un trébol de esmeraldas sobre una cruz de rubíes, rodeados de un círculo de esmalte azul con la misma inscripción, rodeado a su vez por un círculo de diamantes brasileños de gran tamaño y pureza, y rematada con un arpa coronada y un lazo también con diamantes. Ambas joyas tenían en total casi 400 gemas engastadas y su valor conjunto se estimaba en 30000 libras de la época; hoy seguramente no valdrían menos de 15 millones de euros.

Las joyas robadas
Cuando las joyas no eran utilizadas, quedaban bajo la custodia del Rey de Armas del Ulster, el oficial de armas (algo así como un oficial encargado de asuntos de heráldica y ceremonias) de mayor rango de Irlanda, quien las guardaba en la cámara acorazada de un banco. Hasta que en 1903 se decidió que fueran trasladadas al Castillo de Dublín, sede del gobierno británico de Irlanda, donde acababa de construirse una cámara acorazada. Se adquirió una caja fuerte especialmente para guardar las joyas... pero cuando llegó el momento de instalarla resultó que era demasiado grande y no cabía por la puerta de la cámara, así que el entonces Rey de Armas del Ulster, sir Arthur Vicars, decidió que la caja fuerte con las joyas fuese llevada a su despacho. De la puerta del despacho de Vicars existían siete llaves, que estaban en poder de él y de sus ayudantes, pero de la caja fuerte sólo había dos, ambas en poder del Rey de Armas: una la llevaba encima siempre y otra permanecía en su casa, guardaba bajo llave en un escritorio.

Sir Arthur Vicars (1862-1921)
Vicars, nombrado Rey de Armas en 1893, era un experto en heráldica y genealogía, procedente de una familia ilustre (su padre era coronel del ejército). No obstante, su papel como guardián de las joyas fue cuestionado en más de una ocasión por su carácter un tanto descuidado y negligente, además de su excesivo amor por la botella. En una ocasión, tras una de sus grandes borracheras, se despertó en su despacho llevando puestas las joyas. Y en otra ocasión, inadvertidamente dejó la llave de la caja fuerte abandonada junto a las de su oficina en un llavero que luego encontró una criada. El 28 de junio de 1907 Vicars informó de que había perdido su llave de la entrada principal de la Torre Bedford, en la que se hallaba su despacho, pero nadie pareció darle importancia.
La mañana del 6 de julio de 1907 una limpiadora del castillo encontró la puerta del despacho de Vicars abierta de par en par, con una llave todavía en la cerradura, lo que le pareció extraño, pero a Vicars no le preocupó demasiado. Esa misma tarde, Vicars entregó la llave de la caja fuerte a un empleado del castillo, un portero apellidado Stivey, encargándole que guardara en ella uno de los collares de la Orden, perteneciente a un miembro recién fallecido, que Vicars y su ayudante personal, su sobrino Pierce O'Mahony, habían estado examinando. Poco después, Stivey regresaba muy alarmado para informar a Vicars de que la caja fuerte no estaba cerrada con llave. Vicars acudió de inmediato a su despacho y descubrió que las Joyas de la Corona, así como los collares de cinco de los miembros de la Orden, que también se custodiaban allí, habían desaparecido.

El Castillo de Dublín
El robo había tenido lugar en un momento un tanto inoportuno. Solo cuatro días después, el rey Eduardo VII y su esposa la reina Alexandra tenían previsto visitar Dublín para visitar la Exposición Internacional Irlandesa, que se estaba celebrando allí, y de paso el rey presidiría una reunión de la Orden en la que se admitirían nuevos miembros. Eduardo VII montó en cólera cuando supo del robo, pero mantuvo su visita, aunque los actos de la Orden de San Patricio fueron cancelados.
Se inició de inmediato una gran investigación, para la cual el Detective Jefe de Scotland Yard, John Kane, se desplazó a Dublín para colaborar con su Policía Metropolitana. La opinión de los agentes que investigaban el caso era que se había tratado de un trabajo desde dentro; alguien del castillo, muy posiblemente del entorno del Rey de Armas, había sido el autor del robo, dadas las dificultades que entrañaba para un extraño estar al tanto de la situación de las joyas y de las llaves necesarias para llegar a ellas. Las joyas habían sido utilizadas por última vez el 17 de marzo, durante la fiesta de San Patricio, y la última vez que se comprobó que estaban en la caja fue el 11 de junio, cuando Vicars se las mostró a un visitante. Se inició una exhaustiva investigación de todas las personas que habían podido tener acceso a las joyas, sin éxito. Después de muchas pesquisas, la Comisión formada para la investigación no pudo señalar al culpable; aunque se dijo que Kane había hecho su propio informe, en el que señalaba a un posible responsable, que entregó a la Real Policía Irlandesa, pero que dicho informe fue desestimado, y Kane reclamado de vuelta a Londres. Eso si, la Comisión encontró que el proceder de Vicars había sido "impropio e inadecuado" a la hora de custodiar las joyas, y fue forzado a renunciar a su cargo, lo mismo que todos los demás miembros de su equipo. Las investigaciones policiales continuaron durante algún tiempo hasta que fueron suspendidas bruscamente, según algunos por orden directa de Eduardo VII. El rumor que circuló con insistencia era que las indagaciones habían descubierto una gran cantidad de comportamientos inadecuados entre los empleados y funcionarios del Castillo de Dublín (que incluían alcoholismo, orgías y relaciones homosexuales) y el rey Eduardo temió que si llegaran a ser de dominio público el escándalo resultante sería mayor que el que había provocado el robo.
La lista de sospechosos no es muy larga. El primero y más obvio, el propio Vicars. No sólo tenía acceso a las joyas, también resultaba sospechoso su negligente proceder y el hecho de que se hubiese negado a comparecer ante la Comisión. No obstante, dicha Comisión no halló indicios de su culpabilidad y él negó su implicación en el robo hasta el día de su muerte, sucedida en 1921 a manos del IRA, que lo consideraba un informador. En 1912, el Daily Mail publicó un artículo en el que acusaba a Vicars de haber cometido el robo en complicidad con una mujer desconocida de la que sería amante y que había huido con las joyas a París. Vicars demandó al periódico, que hubo de reconocer que la noticia era falsa y tuvo que indemnizarlo con 5000 libras.
Otro nombre sospechoso fue el del ayudante y sobrino de Vicars, Pierce O'Mahony, que también tenía acceso al despacho de Vicars y cuyo padre era un notorio simpatizante del nacionalismo irlandés. Tampoco se hallaron pruebas contra él antes de su muerte en 1914, en un accidente mientras practicaba tiro.
Un tercer sospechoso que sonó con mucha fuerza fue el del segundo ayudante de Vicars, Francis Shakleton, hermano del legendario explorador sir Ernest Shackleton. Varias personas, incluido el propio Vicars, le señalaron como el principal sospechoso, pero el detective Kane negó su implicación ante la Comisión y ésta exoneró a Shackleton. Posteriormente, en 1913 Francis fue arrestado y condenado por fraude bancario al cobrar un cheque robado. Cuando fue puesto en libertad se cambió el nombre y no se supo más de él.

Francis Bennett-Goldney (1865-1918)
Un cuarto nombre que no salió a la luz hasta años después fue el de Francis Bennet-Goldney, nombrado Pursuivant de Athlone (un oficial de armas de bajo rango) unos meses antes del robo. Tras su muerte en 1918 en un accidente de tráfico en Francia, en los estertores de la Primera Guerra Mundial, se descubrieron en su casa numerosos objetos sustraídos del Castillo de Dublín y de otros edificios públicos donde había prestado servicio, aunque no se halló prueba alguna que lo vinculara directamente con el robo de las Joyas.
Tampoco faltaron otras teorías más sensacionalistas sobre la autoría del robo, surgidas en su mayor parte de las especulaciones de la prensa. Se acusó tanto a sociedades nacionalistas irlandesas como la Hermandad Republicana Irlandesa, como a grupos unionistas (leales a la Corona británica) que querían debilitar al gobierno liberal presidido por sir Henry Campbell-Bannerman y que luego habrían devuelto las joyas en secreto a la familia real. Algunos periódicos consideraron sospechoso a George Gordon, lord Haddo, hijo del entonces Lord Teniente, John Hamilton-Gordon, pero que en el momento del robo se encontraba en Inglaterra.
Las Joyas de la Corona irlandesa jamás se hallaron. Su destino permanece envuelto en la bruma de lo desconocido.

viernes, 17 de febrero de 2017

El Incidente Vela


El Proyecto Vela fue un proyecto de vigilancia y seguimiento lanzado por el gobierno estadounidense en los años 60 para vigilar el cumplimiento del Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares (TPPEN) firmado en 1963, que prohibía los ensayos nucleares en superficie. Dicho proyecto incluía una red de satélites lanzados al espacio entre 1963 y 1970, y que estuvieron activos hasta la década de 1980. Fue uno de estos satélites, el Vela 6911, el protagonista del enigmático suceso conocido como Incidente Vela.
El 22 de septiembre de 1979, a las 00:53 GTM, el Vela 6911 detectaba un destello luminoso en una zona del sur del océano Índico, en una región situada entre las islas del Príncipe Eduardo (pertenecientes a Sudáfrica), las Crozet (francesas) y la isla Bouvet (bajo soberanía noruega). El satélite informó de un doble flash (un primer destello breve y muy brillante, seguido de otro más atenuado y duradero), un fenómeno típico de las explosiones nucleares y que no se ha observado en ningún fenómeno natural. Por la intensidad del brillo, se calculó una explosión de uno o dos kilotones (aproximadamente una décima parte de la bomba que arrasó Hiroshima), aunque no se pudo comprobar dado que el sensor electromagnético del satélite estaba estropeado.
Varios aviones WC-135 de vigilancia del ejército norteamericano fueron enviados a la zona para investigar, llevando a cabo hasta 25 misiones, sin detectar indicios de radiactividad ni restos de una posible prueba nuclear. Sin embargo, esa misma noche el observatorio de Arecibo (Puerto Rico) detectó una serie de anomalías en la ionosfera que parecían proceder de dirección sudeste (un fenómeno no observado con anterioridad) y unos meses más tarde se detectó un extraño aumento de la radiactividad ambiental en Tasmania y Australia occidental.

Satélite Vela
El gobierno del presidente Jimmy Carter encargó entonces un informe sobre el suceso a la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología (OSTP), cuyo presidente, Frank Press, organizó un comité de científicos presidido por el doctor Jack Ruina, ingeniero del MIT. Su informe, concluido en el verano de 1980, destacaba una cierta desviación entre los datos del Vela 6911 y los procedentes de otros 41 ensayos nucleares en superficie (la mayoría franceses y chinos) detectados por los satélites y luego confirmados por otros medios. Dada esa diferencia y la ausencia de otras pruebas, la conclusión a la que llegaba el comité era que, sin descartar por completo que el llamado "incidente Vela" se debiera a una prueba atómica, lo mas probable era que no fuera así, proponiendo otras hipótesis alternativas como un defecto en los sensores, un fenómeno meteorológico desconocido o el impacto de un micrometeorito contra el satélite.
La conclusión del informe de los expertos (que sería desclasificado años más tarde, aunque parte de la información acerca de este caso sigue siendo considerada "secreta") no contentó a todos. Hubo sospechas de que el dictamen del comité había tenido influencias políticas; 1980 fue año de elecciones presidenciales y el control de los arsenales nucleares era uno de los puntos principales en cuestión de política internacional del programa electoral de Carter (que perdería por abrumadora mayoría contra Ronald Reagan), así que de haberse producido un ensayo nuclear imprevisto y desconocido habría perjudicado su credibilidad (sobre todo, si en él hubiera estado involucrado un país aliado). Entre los que no aceptaron la versión oficial estaba un grupo de científicos del Laboratorio Nacional de Los Álamos, donde se había gestado el proyecto Vela, los cuales en 1981 afirmaron estar convencidos de que los detectores del satélite habían funcionado correctamente.
¿Quienes, entonces, podían haber llevado a cabo un ensayo nuclear secreto en aquellas latitudes? La lista de sospechosos es corta, y el que más veces ha sido señalado es el estado de Israel, de cuyo ultrasecreto programa nuclear apenas se sabe nada, bien en solitario o, más probablemente, en colaboración con el gobierno sudafricano. Por aquel entonces Sudáfrica, pese a sufrir un embargo comercial de armas y haber firmado el TPPEN, había iniciado su propio programa nuclear aprovechando sus importantes reservas de uranio, y de hecho un informe de la CIA fechado en enero de 1980 señala a Sudáfrica como el responsable más probable. Documentos desclasificados a posteriori revelaron que en 1975 ambos gobiernos habían firmado un acuerdo secreto de colaboración militar y que incluso los israelíes se habían ofrecido a venderles a los africanos ojivas nucleares. Algunos testimonios refuerzan esta teoría; el comodoro Dieter Gerhardt, por aquel entonces comandante de la base naval sudafricana de Simon's Town y más tarde encarcelado por espiar para la URSS afirmó tras salir de la cárcel que el suceso de 1979 había sido una prueba nuclear cuyo nombre en clave era Operación Phoenix, aunque él no había participado directamente en su preparación. Y en 2006 un ex-agente de la CIA llamado Tyler Drumheller publicó un libro de memorias en el que decía haber recibido pruebas "incontrovertibles" de que el Incidente Vela había sido una prueba nuclear sudafricana con asistencia israelí. Por su parte, los sudafricanos siempre negaron las acusaciones. En 1993 el presidente saliente Frederik de Klerk admitió que su país había construido seis artefactos nucleares, sin mencionar para nada la ayuda israelí, pero que todos habían sido desmantelados.
Otras potencias nucleares han sido señalados como posibles responsables, pero con escasas probabilidades. La Unión Soviética había llevado a cabo ensayos nucleares en el Pacífico en los años 50, pero había respetado las condiciones del TPPEN y tenía territorio suficiente para llevar a cabo sus pruebas sin tener que irse hasta aquellas latitudes. Lo mismo se podía decir de otras dos potencias nucleares, la India y Pakistán, que en teoría tenían capacidad para llevar a cabo la prueba, pero habría sido una solución poco práctica e innecesaria. Una teoría con más peso era que se hubiese tratado de una prueba francesa; no muy lejos de allí se encuentra el archipiélago de las Kerguelen, que alberga una base científica en Port-aux-Français. Podía haber sido una prueba de una bomba de neutrones o bien de una pequeña arma nuclear táctica. Pero de nuevo encontramos la misma dificultad: una prueba en pleno Índico sur habría sido poco conveniente, sobre todo habiendo numerosos atolones en la Polinesia francesa capaces de albergar una prueba así.
A día de hoy sigue sin haber pruebas sólidas acerca de lo ocurrido en el Incidente Vela. Hay indicios, rumores, sospechas, testimonios de segunda mano, pero ninguna evidencia clara.

domingo, 12 de febrero de 2017

El incidente del puente de Selma


El 2 de julio de 1964 era promulgada la Ley de Derechos Civiles de 1964, que ponía fin (al menos sobre el papel) a décadas de segregación y desigualdad en los Estados Unidos. La ley prohibía la segregación por motivo de raza en todos los lugares públicos (incluidos centros de enseñanza y lugares de trabajo), y la aplicación de diferentes requisitos para el registro en el censo de votantes según la raza.
La ley no fue bien acogida por todos, especialmente en los estados del sur, donde la segregación estaba más arraigada. Uno de los opositores más enconados a la aplicación de la ley fue el gobernador de Alabama, el demócrata George Wallace, que se opuso frontalmente llegando a decir que "segregación hoy, segregación mañana, segregación para siempre" y movilizando a las fuerzas policiales estatales para mantener el statu quo.

Jimmie Lee Jackson (1938-1965)
Un buen ejemplo de la situación en Alabama era el condado de Dallas. Allí, pese a que el 57% de la población era negra, sólo 130 afroamericanos (menos del 1% del total de personas registradas) estaban legalmente registrados para votar. Ante esta desigualdad, grupos afroamericanos como el Dallas County Voters League (DCVL) y el Student Nonviolent Coordinating Committee (SNCC) iniciaron antes incluso de la promulgación de la Ley de Derechos Civiles una serie de campañas para promover el registro de votantes negros, pese a las numerosas trabas que les imponían las autoridades. El movimiento consiguió nuevos bríos cuando a finales de 1964 el Southern Christian Leadership Conference (SCLC), la asociación pro derechos civiles encabezada por el doctor Martin Luther King, se unió a su causa. El SCLC envió voluntarios y figuras destacadas de la lucha contra la discriminación, y comenzaron una serie de protestas pacíficas que fueron duramente reprimidas por la policía, con numerosos arrestos. El 18 de febrero de 1965 se produjo una de estas movilizaciones: unas 500 personas partieron de la Iglesia Metodista Unida de Sion en Marion para manifestarse ante la cercana cárcel del condado de Perry, donde permanecía arrestado un joven activista llamado James Orange. La manifestación fue violentamente disuelta por policías locales y estatales, y un joven de 26 años llamado Jimmie Lee Jackson, diácono y activista, recibió dos disparos en el abdomen por parte de un policía estatal llamado James Bonard Fowler. Jackson moriría a causa de sus heridas el 26 de febrero y Fowler, que alegó que había intentado arrebatarle su arma, no fue enjuiciado por su muerte.
Un par de días después de la muerte de Jackson, durante una reunión, James Bevel, destacado dirigente del SCLC, propuso organizar una marcha a pie desde Selma, capital del condado de Dallas, a Montgomery, capital del estado, a unos 80 kilómetros de distancia, para intentar entrevistarse con el gobernador Wallace y pedirle explicaciones por lo ocurrido en Marion. En cambio, Wallace calificó a la marcha como una amenaza a la seguridad pública y afirmó que "No habrá marcha entre Selma y Montgomery", dando órdenes a la policía de que la impidieran, tomando cualquier medida necesaria para ello.


El 7 de marzo de 1965, un grupo de entre 500 y 600 manifestantes partieron desde Selma hacia Montgomery por la Ruta 80. Al frente de la comitiva iban dos destacados líderes del movimiento por la igualdad de derechos, John Lewis del SNCC y el reverendo Hosea Williams del SCLC. Sin embargo, las autoridades no estaban dispuestas a dejarles llegar muy lejos. Un contingente de policías locales y estatales, y voluntarios civiles (el sheriff Jim Clark había pedido la presencia de "hombres blancos mayores de veintiún años" para ser nombrados agentes provisionales) les esperaba al otro lado del puente Edmund Pettus, que cruza el río Alabama. Debido a su peculiar estructura arqueada, los componentes de la marcha no vieron a los agentes hasta que llegaron a la mitad del puente. El reverendo Williams trató de hablar con el oficial John Cloud, al mando del contingente, pero este le dijo fríamente que no había nada que discutir, y acto seguido ordenó cargar contra los manifestantes. Agentes a pie y a caballo atacaron a los participantes en la marcha con una brutalidad inusitada, utilizando porras y gases lacrimógenos. Diecisiete personas tuvieron que ser hospitalizadas, y otro medio centenar tuvo que recibir asistencia médica a raiz de los sucesos de lo que acabaría siendo conocido como el "Domingo Sangriento".


Las imágenes de la brutal represión policial conmocionaron a buena parte del país. Numerosos periódicos llevaron en sus portadas del día siguiente una de las imágenes icónicas del incidente: Amelia Boynton, una de las organizadoras de la marcha, inconsciente por causa de los golpes de la policía. El propio presidente Lyndon B. Johnson condenó la represión policial. Los principales grupos pro derechos civiles organizaron una nueva marcha para el martes 9, para la que llegaron voluntarios de todo el país. Los organizadores esta vez solicitaron a un juez federal una orden que prohibiese a la policía intervenir. El juez, sin embargo, ordenó suspender la marcha mientras no dispusiera de más información. Los líderes del movimiento se vieron así entre la disyuntiva de desobedecer una orden judicial o dejar que muchos de sus seguidores, deseosos de mostrar su condena al Domingo Sangriento, marchasen por su cuenta, y llegaron a un acuerdo con representantes del presidente Johnson. La mañana del día 9, más de 2500 personas, encabezadas por Martin Luther King, salieron de Selma, llegaron hasta el puente Pettus, donde se detuvieron, rezaron una breve oración y luego dieron media vuelta. Esa misma tarde tres activistas blancos fueron atacados y brutalmente apaleados por miembros del Ku Klux Klan en las calles de Selma. Uno de ellos, James Reeb, un pastor unitario de 38 años originario de Boston, moriría dos días después por sus heridas. Ese mismo día 11 era presentada en el Senado la Ley de Derechos de los Votantes que prohibía explícitamente cualquier tipo de discriminación hacia las minorías en lo referente al derecho al voto, Ley que el presidente Johnson firmaría el 6 de agosto.

James Reeb (1927-1965)
El 17 de marzo, el juez finalmente dio permiso para que se celebrara la marcha de Selma a Montgomery. El domingo 21, dos semanas después del Domingo Sangriento, más de 8000 personas, negros, blancos, asiáticos y latinos, además de representantes religiosos de las confesiones protestante, católica, ortodoxa y judía, partían de Selma, aunque sólo 300 (las que había autorizado el juez) hicieron el recorrido completo, protegidos por cerca de 4000 soldados y numerosos agentes del FBI. El 25, los participantes en la marcha, junto a miles de voluntarios que se les habían unido en Montgomery, hasta un total de 25000 personas, se plantaban delante del Parlamento de Alabama, donde un cordón policial les impidió el paso. Allí Martin Luther King daría uno de sus discursos más conocidos, How Long Not Long, y, ante la ausencia del gobernador Wallace, entregaron a uno de sus secretarios una petición en nombre de los participantes. Esta tercera marcha recibió una amplísima cobertura periodística, y en general se consideró un éxito notable para el movimiento pro derechos civiles. Esa misma noche, Viola Liuzzo, una voluntaria originaria de Detroit, madre de cinco hijos, era asesinada a tiros por miembros del Ku Klux Klan.
Las tres marchas de Selma a Montgomery supusieron un punto álgido de la lucha contra la segregación. Centraron la atención sobre el problema de la discriminación, mostraron a muchos la cara real del racismo, sacudiendo las conciencias de todo el país, y crearon un estado de ánimo general que posibilitó la aprobación de la Ley de Derechos de los Votantes. Aún faltaba mucho camino que recorrer, pero las marchas y la salvaje represión del Domingo Sangriento posibilitaron un gran avance del movimiento en pro de la igualdad de derechos.


Hoy en día, la ruta de Selma a Montgomery es considerada Ruta Histórica Nacional.

viernes, 10 de febrero de 2017

Muertes curiosas, absurdas o extrañas (II)


George Plantagenet, duque de Clarence y conde de Salisbury, hermano de los reyes de Inglaterra Eduardo IV y Ricardo III, fue condenado a muerte por traición por haber conspirado contra su hermano Eduardo. Según la tradición, fue ejecutado el 18 de febrero de 1478 mediante un método poco habitual: ahogado en un barril de vino malvasía.


El compositor italiano nacionalizado francés Jean-Baptiste Lully (1632-1687) solía dirigir orquestas marcando el compás mediante golpes en el suelo con un pesado bastón de hierro. En una de estas ocasiones se golpeó accidentalmente el pie haciéndose una herida que se gangrenó y le costó la vida.


François Vatel, cocinero y maitre al servicio del príncipe Luis II de Borbón, primo del rey Luis XIV, recibió de su señor el delicado encargo de organizar una suntuosa fiesta de tres días y tres noches de duración que el príncipe ofrecería en honor al rey y su corte, y con la que esperaba congraciarse con el rey y recuperar sus favores. Con el futuro de su señor dependiendo de su éxito, Vatel cuidó el más mínimo detalle, pero cuando supo que el pescado que había encargado para uno de los banquetes posiblemente llegaría tarde, fue presa de la desesperación y se suicidó atravesándose con una espada. Su cuerpo fue hallado por uno de sus ayudantes, que acudió a comunicarle que el pescado había llegado por fin.


En 1982, un joven de 27 años llamado David Grundman y su compañero de piso salieron al desierto a dispararle a los cactus. Uno de estos era un enorme saguaro (Carnegiea gigantea) de más de siete metros de altura, que tras recibir varios disparos se desplomó, aplastando a Grundman.


Jerome Moody se ahogó en una piscina en 1985, en el transcurso de una fiesta organizada por el Departamento de Turismo y Ocio de Nueva Orleans para celebrar que no se había producido ninguna muerte por ahogamiento durante la temporada de verano. En la fiesta se encontraban en torno a un centenar de socorristas fuera de servicio.


Michael Anderson Godwin, un preso convicto de asesinato condenado a muerte en la silla eléctrica en 1983 pero cuya pena fue más tarde conmutada por la de cadena perpetua, murió en su celda el 8 de marzo de 1989, electrocutado mientras intentaba arreglar su televisor.


El 9 de julio de 1993 Garry Hoy, abogado del bufete Holden Day Wilson de Toronto, quiso mostrar a un grupo de aspirantes a pasantes que el cristal de las ventanas de las oficinas del bufete era irrompible, lanzándose contra él. Al parecer no era la primera vez que lo hacía. En esta ocasión, el cristal tampoco se rompió, pero el golpe lo sacó de su marco, haciendo que Hoy se precipitara al vacío desde el piso 24 del edificio Toronto-Dominion Centre.


El tenor norteamericano Richard Versalle falleció de un ataque al corazón el 5 de enero de 1996 en el Metropolitan Opera, mientras interpretaba la ópera El caso Makropulos. Justo antes de sufrir el ataque había recitado una línea que decía "Sólo puedes vivir hasta ahora".


En julio de 2013, un brasileño llamado João Maria de Souza falleció cuando una vaca atravesó el tejado de su casa y cayó sobre él mientras dormía. Al parecer la vaca se había escapado de una granja cercana y había subido al tejado de la casa desde la ladera de una colina adyacente.

martes, 7 de febrero de 2017

Muertes curiosas, absurdas o extrañas (I)


Al dramaturgo griego Esquilo (525-456 a.C.) un oráculo le predijo que moriría al caerle encima una casa. Por eso decidió irse a vivir fuera de la ciudad de Gela, en Sicilia, donde entonces se encontraba. Sin embargo, un buen día un águila que llevaba una tortuga confundió su cabeza calva con una roca, y le lanzó la tortuga para romper su caparazón. La tortuga golpeó a Esquilo, matándolo en el acto.


Sigurd el Poderoso, caudillo vikingo de las islas Orcadas, falleció por una infección causada accidentalmente por los dientes de uno de sus enemigos, Máel Brigte. Sigurd había derrotado y decapitado a Brigte, y colgó su cabeza de la silla de su caballo como trofeo. Mientras cabalgaba, los dientes de la cabeza cortada rozaban su pierna, provocándole una herida que luego se infectó y le causó la muerte.


Hans Staininger, prefecto de la localidad austríaca de Braunau am Inn, estaba muy orgulloso de su barba, que alcanzaba el metro y medio de longitud. Hasta que el 28 de septiembre de 1567 se declaró un incendio y Hans, tratando de huir, olvidó recogerse la barba como hacía habitualmente, la pisó, se cayó por unas escaleras y se partió el cuello. La familia conservó su barba como reliquia hasta que en 1911 la donó a un museo local.


Sir Francis Bacon, político, escritor y científico, quiso investigar el efecto del frío sobre la descomposición, y para ello decidió congelar un pollo en la nieve. Por exponerse de tal manera al frío, enfermó de pulmonía y falleció el 19 de abril de 1626.


El rey Adolfo Federico de Suecia (1710-1771), conocido por su glotonería, falleció a causa de una indigestión el 12 de febrero de 1771. Su última comida consistió en langosta, caviar, sauerkraut, arenques ahumados y champán, finalizada con 14 porciones de su postre favorito, semla, un bollo dulce de harina relleno con pasta de almendras y servido en un tazón de leche caliente.


En 1871 el abogado Clement Vallandigham defendía a un acusado de asesinato en un tribunal de Lebanon (Ohio) cuando quiso demostrar que la víctima podía haberse disparado a si mismo sin querer mientras sacaba su arma del bolsillo estando de rodillas. Mientras mostraba cómo podía haberse producido tal accidente, Vallandigham se disparó a si mismo en el vientre y falleció. Al menos, su cliente fue declarado inocente tras la demostración.


Allan Pinkerton, el fundador de la célebre Agencia Pinkerton de detectives, murió en 1884 al resbalar en una acera y morderse la lengua, lo que le provocó una infección.


Jasper Newton "Jack" Daniel, el fundador de la destilería que fabrica el célebre whisky Jack Daniel's, falleció el 10 de octubre de 1911, a causa de una septicemia. La infección se produjo, al parecer, por una herida en un dedo del pie provocada por haber pateado su caja fuerte una mañana en la que no pudo abrirla por no recordar la combinación.


El británico Bobby Leach fue la segunda persona que logró descender por las cataratas del Niágara dentro de un barril. En 1926, quince años después de su hazaña, resbaló en una piel de naranja y se rompió un pierna. La herida se gangrenó y la pierna hubo de serle amputada. A pesar de ello, falleció dos meses después a causa de las complicaciones.


La legendaria bailarina norteamericana Isadora Duncan murió en Niza el 14 de septiembre de 1927, cuando el largo chal que llevaba se enredó en una de las ruedas del automóvil en el que viajaba, estrangulándola en el acto.

sábado, 4 de febrero de 2017

Christopher McCandless

Christopher Johnson McCandless (1968-1992)

Christopher McCandless siempre se había sentido diferente, como si no encajara. Hijo de un ingeniero especialista en antenas que había trabajado para la NASA y luego fundó una exitosa consultora, y de una secretaria, su infancia fue acomodada pero no completamente feliz. Su padre (que tenía otros seis hijos de un matrimonio previo) y su madre discutían con frecuencia, lo que sin duda afectó a la forma en la que Chris veía la vida.
Fue un estudiante brillante, y un excelente deportista, pero sus compañeros y profesores se daban cuenta de que veía el mundo de una manera distinta, de que "marchaba a un ritmo diferente" que los demás. Idealista y desinteresado, el materialismo de la sociedad lo incomodaba. Sus lecturas favoritas (Jack London, Thoreau) hablaban de hombres que vivían lejos de la sociedad, en la soledad de la naturaleza, y comenzó a creer que no sería una mala idea vivir un tiempo al margen de todo, dependiendo sólo de si mismo.
En el verano de 1986, justo antes de entrar en la universidad, Christopher viajó a su California natal (su familia se había mudado a Virginia siendo él un niño) para visitar a algunos parientes. Fue entonces cuando descubrió un "secreto familiar" que le habían estado ocultando: su padre había llevado una doble vida durante un tiempo, y Chris y su hermana Carine habían nacido cuando todavía estaba casado con su primera esposa. Se cree que esta revelación tuvo un gran impacto sobre él, volviéndolo más escéptico y desconfiado.
En 1990 Christopher se licenció en Historia y Antropología por la Universidad de Emory, con un excelente expediente. De entre todas las opciones que se le presentaban, prefirió donar la mayor parte de sus ahorros a una organización benéfica, se subió a su Datsun y se pasó un par de años recorriendo los EEUU de aquí para allá, bajo el nombre de Alexander Supertramp. Iba de un lado a otro, sin rumbo fijo. A veces, cuando se quedaba sin dinero, aceptaba algún trabajo temporal y luego seguía su camino, alternando periodos en los que vivía rodeado de gente con otros que pasaba prácticamente aislado. Cuando perdió su coche en una inundación, siguió su viaje a pie, en autostop o de polizón en trenes de mercancías. Así estuvo durante un par de años, hasta que en abril de 1992 llegó a Fairbanks (Alaska) haciendo autostop con la intención de vivir su propia aventura personal; a semejanza de lo que había hecho en su día Thoreau, viviendo en soledad, en contacto con la naturaleza, obteniendo su sustento por sus propios medios y llevando un diario personal de sus experiencias.


El 28 de abril de 1992 un electricista llamado Jim Gallien llevó en su coche a "Alex" desde Fairbanks hasta el inicio del Stampede Trail, un antiguo sendero creado a principios del siglo XX para dar acceso a algunas remotas prospecciones mineras de oro y antimonio, a unas millas del pueblo de Healy. Al saber de sus intenciones, Gallien trató de disuadirle; apenas tenía equipamiento para una aventura como la que se proponía, ni conocimientos para sobrevivir en el espeso bosque. Incluso le ofreció acompañarlo hasta Anchorage para que allí pudiera equiparse mejor. Pero Chris, confiado y seguro de si mismo, no quiso volverse atrás, y se internó en el sendero, llevando consigo únicamente un saco de arroz, un rifle del calibre 22 con munición, algunos libros (incluido uno sobre la flora local) y algo de comida que le había dado Gallien. Éste quedó preocupado viéndolo irse, pero creyó que después de unos días de pasar hambre y privaciones volvería a Healy.
Según reflejó McCandless en su diario, su plan era atravesar Alaska hasta llegar a la orilla del mar de Bering (unos 500 kilómetros al este). Sin embargo, las dificultades que encontró le hicieron cambiar de idea e instalarse en un viejo autobús abandonado a unos 45 kilómetros al oeste de Healy. El autobús llevaba allí desde 1961, y había sido utilizado como alojamiento provisional por los trabajadores de una empresa de construcción que habían hecho algunas mejoras en el sendero. Tras el fin de las obras, la empresa lo había dejado allí como refugio para cazadores y excursionistas.
En su diario, McCandless fue reflejando día a día sus esfuerzos por encontrar alimento. Recolectaba plantas silvestres y cazaba pequeños animales, como ardillas y algún ave. Incluso una vez logró abatir un alce, aunque la mayor parte de la carne se estropeó ya que no sabía cómo conservarla.

El autobús 142, "the Magic Bus", donde McCandless pasó sus últimos meses
Conforme pasaba el tiempo, Christopher se encontraba más y más débil. La comida que conseguía apenas le bastaba para mantenerse. En julio decidió regresar a la civilización, pero se encontró con que tras el deshielo el río Teklanika había aumentado mucho su caudal y era incapaz de cruzarlo. Decidió volver al autobús (al que llamaba en su diario "Magic Bus") e intentar salir adelante. En algún momento del mes de agosto, colocó una nota en la puerta del autobús que decía: Atención posibles visitantes. S.O.S. Necesito su ayuda. Estoy herido, cerca de la muerte, y demasiado débil para irme por mi propio pie. Estoy totalmente solo, no es una broma. En el nombre de Dios, quédense para salvarme. He salido a recolectar bayas cerca de aquí y volveré esta tarde. Gracias, Christopher McCandless. ¿Agosto?
El 6 de septiembre de 1992, un cazador que buscaba un refugio para pasar la noche llegó al autobús. Al entrar, notó un olor a descomposición y vio un bulto dentro de un saco de dormir, en el suelo. De inmediato avisó por radio a la policía y estos llegaron el día siguiente, hallando el cadáver de McCandless en avanzado estado de descomposición (se estimó que la muerte se había producido varias semanas antes). El examen forense determinó como causa de la muerte la inanición. Su diario abarcaba un total de 113 días, hasta el 17 de agosto. La última entrada escrita data del día 12, en la página 108 del diario; las páginas del 108 al 113 sólo tenían rayas y tachones.


La historia de Christopher McCandless se hizo conocida cuando en enero de 1993 el escritor y montañero John Krakauer la publicó en la revista Outside. Cuatro años después, en 1997, el propio Krakauer publicó un libro mucho más documentado y minucioso sobre la vida y los viajes de McCandless, Into the wild, que sería llevado al cine por Sean Penn en 2007, lo que aumentó mucho más su popularidad. En su libro, Krakauer proponía una hipótesis alternativa para la muerte de McCandless, sugiriendo que podía haberse debido a una intoxicación por consumir semillas de Hedysarum alpinum, una planta local. Gracias a la fama de McCandless, el número de personas que recorren el Stampede Trail se disparó, y el autobús donde vivió sus últimos días se ha convertido en una suerte de lugar de peregrinación.
La figura de Christopher McCandless ha generado multitud de artículos, libros y documentales, hasta volverse casi mítica. Para algunos, incluido Krakauer, se trató de un genuino aventurero, una figura romántica y espiritual. Otros en cambio (incluidos buena parte de los habitantes de Alaska) le consideran sencillamente un insensato, que se embarcó en una aventura arriesgada sin el equipamiento ni los conocimientos necesarios. Por no tener, McCandless ni siquiera tenía un mapa de la zona, un simple mapa que le podía haber salvado la vida. A apenas unos cientos de metros del lugar por donde trató de cruzar el Teklanika había un paso colgante construido precisamente para aquel tipo de situaciones, y a unas seis millas al sur del autobús había varias cabañas usadas por los cazadores de la zona, con alimentos y suministros para casos de emergencia.

miércoles, 1 de febrero de 2017

El asesinato de Benji Wilson

Benjamin "Ben" Wilson Jr (1967-1984)

Benjamin Wilson Jr., conocido por todos como Benji, nació en Chicago el 18 de marzo de 1967. No era un chico de gueto, como otros grandes deportistas afroamericanos; su padre, Ben, era camionero, y su madre, Mary, enfermera. Benji se crió en Chatham, un barrio tranquilo de clase media, gracias a lo cual se mantuvo alejado de la violencia y las drogas, que si afectaron a algunos cercanos a él (su hermano mayor Curtis acabó convertido en adicto al crack).
A Benji Wilson siempre le apasionó el baloncesto, desde que era un niño. Jugaba con sus amigos en el parque y participaba en torneos de verano. Todos decían que tenía un gran talento y llegaría a ser profesional. En 1981, tras terminar la escuela primaria, se matriculó en el Instituto Simeon, donde no tardaría en unirse al equipo de baloncesto, los Wolverines. En su primer año apenas jugó. Físicamente no estaba aún a la altura de los veteranos, y aún le faltaban muchas nociones sobre táctica. Pero en su segundo año pegó un estirón; superó los dos metros de altura y se convirtió en titular indiscutible. Era un extraordinario anotador, muy difícil de parar, pero igualmente destacaba en las demás facetas del juego: rebotes, asistencias, robos de balón... En su tercer año, gracias a su liderazgo el Instituto Simeon logró por primera vez en su historia convertirse en campeón del estado de Illinois, derrotando en la final al poderoso equipo del Instituto Evanston, que llegaba invicto al partido. Ese mismo año, Benji era elegido mejor jugador de instituto de los EEUU.
Benji Wilson se había convertido en toda una celebridad cuya fama se extendía fuera de Chicago. Pese a que todavía le quedaba un año de instituto, numerosas universidades le hicieron llegar ofertas de becas para contar con él. La multinacional Nike, siempre atenta a la aparición de nuevos talentos, le había ofrecido un jugoso contrato de patrocinio. Toda esta súbita fama y atención descolocó un poco a Benji, que no estaba acostumbrado a lidiar con tanta atención. A ello se unía una situación personal un tanto compleja. Benji llevaba saliendo desde su primer año de instituto con una compañera llamada Jetun Rush, una relación con muchos altibajos de la que había nacido un niño llamado Brandon, nacido el 12 de septiembre de 1984.
Las responsabilidades de su inesperada paternidad añadieron más estrés a la complicada situación emocional de Benji, sobrepasado por los acontecimientos. Su relación con Jetun se resintió; las peleas eran constantes y ella solía evitar encontrarse con él. Benji, intranquilo y nervioso, llegó a agarrarla violentamente durante una discusión y a empujar a un profesor que trató de mediar entre ellos, lo que le costó una expulsión temporal del instituto.
La mañana del 20 de noviembre de 1984, el día anterior al inicio de la nueva temporada de baloncesto, Benji asistió al entrenamiento del quipo. Al terminar, en torno al mediodía, sus compañeros se marcharon a comer, pero Benji no fue con ellos; en su lugar, fue a hablar con su novia para tratar de arreglar las cosas. pero, como era habitual, la charla acabó desembocando en una discusión. Jetun decidió irse a su casa y Benji la siguió fuera del instituto.


Cerca del Simeon la pareja se cruzó con dos estudiantes de un instituto cercano, el Calumet. Billy Moore y Omar Dixon se habían saltado las clases ese día porque tenían un "asunto" que resolver. Un estudiante del Simeon le había robado diez dólares al primo de Moore y él quería que se los devolviera. Por si el chico no se mostraba colaborador, Moore llevaba encima un revólver del calibre 22. Pero cuando llegaron al instituto Simeon se enteraron de que el problema ya se había resuelto de forma pacífica así que, sin tener otra cosa que hacer, invitaron a una chica que conocían, Erica Murphy, también alumna de Simeon, a comer con ellos y dar una vuelta.
Cuando Benji Wilson, siguiendo a su novia, pasó junto a Moore y Dixon, empujó sin querer al primero. En circunstancias normales Wilson se habría disculpado y seguido su camino, pero, enfadado como estaba por la discusión, siguió de largo sin detenerse, lo que molestó a Moore, que le dijo que mirara por donde andaba. A Benji le irritó su recriminación y se encaró con Moore, preguntándole si tenía algún problema, mientras Jetun trataba de calmarlo y llevárselo de allí. Moore, físicamente muy inferior a Benji, se asustó por su reacción y se abrió el abrigo, mostrando el revólver que llevaba, pensando que así Benji se tranquilizaría. El efecto fue el contrario; Benji se enfureció todavía más, retando a Moore a que le disparara, y éste, atemorizado por la actitud del baloncestista, disparó en dos ocasiones, alcanzando a Benji en la ingle y el abdomen, para a continuación darse a la fuga junto a Dixon, mientras Jetun Rush pedía ayuda.
Las heridas de Benji eran graves, pero podría haberse salvado de no ser por una concatenación de errores e injustificables retrasos. La primera llamada al teléfono de emergencia se produjo a las 12:37 pm, pero la ambulancia no llegó hasta casi tres cuartos de hora más tarde, a la 1:20 pm, cuando sus profesores y compañeros, que se habían acercado al lugar del tiroteo, habían decidido llevar ellos mismos a Benji a un hospital en el coche del entrenador del equipo de baloncesto, Bob Hambric. Cuando la ambulancia por fin se presentó y se llevó a Benji, se produjo la segunda decisión controvertida del caso. El protocolo de emergencias de la ciudad de Chicago establecía que las ambulancias llevasen a los pacientes que recogían al hospital más cercano, independientemente de la gravedad del paciente y del tipo de hospital. Benji Wilson fue llevado al St. Bernard, una pequeña clínica local que no estaba equipada para una intervención así y ni siquiera tenía un cirujano de urgencias de guardia. Mientras se preparaba un quirófano y se buscaba a toda prisa a un cirujano disponible transcurrieron otras dos horas, y la intervención de Benji no comenzó hasta las 3:14 pm, casi tres horas después de recibir los disparos.
En un principio los médicos se mostraron optimistas acerca de las posibilidades de recuperación de Benji Wilson. No obstante, conforme avanzaba el día, la situación fue empeorando. La gran pérdida de sangre que había sufrido Benji (la segunda bala le había dañado la aorta y el hígado), unida al gran retraso en ser atendido, le había causado graves daños internos. Si en un principio se decía que Wilson podría volver a jugar pronto, más tarde las noticias hablaban de que no jugaría ese año, luego que no volvería a jugar más, y luego que su estado había empeorado y estaba luchando por su vida. Finalmente, esa noche los médicos comunicaron a su madre Mary que Benji estaba en situación de muerte cerebral, y en la madrugada del día 21, a eso de las 5:00 am, Mary Wilson daba su consentimiento para que le fueran retirados los aparatos que mantenían su cuerpo con vida.


Billy Moore fue arrestado esa misma tarde, en casa de Erica Murphy. Al parecer, no supo de la gravedad del estado de Benji hasta que lo vio en las noticias. Él y Omar Dixon fueron juzgados por asesinato y condenados a 40 y 30 años de cárcel, respectivamente. Dixon saldría en libertad condicional en 2000 y Moore, en 2005. Más tarde Moore afirmaría que Dixon no había tenido nada que ver en la discusión, y que las confesiones que se habían presentado como prueba en el juicio habían sido obtenidas mediante coacciones. La familia Wilson demandó al hospital por la tardanza injustificada en atender a Benji; la demanda se retiró en 1992, tras un acuerdo extrajudicial por una cantidad de dinero que no se hizo pública.
La muerte de Benji Wilson supuso una gran conmoción, en Chicago y en todo el país, que veía desaparecer de forma tan trágica a una de las grandes promesas de su deporte. Más de 10000 personas asistieron a su funeral. Sus compañeros de equipo prefirieron no suspender el partido inaugural de la temporada, contra Evanston; jugaron y pudieron dedicarle la victoria a Benji. A partir de ese momento, en lugar de retirar la camiseta con su número, el 25, los Simeon Wolverines decidieron que ese número fuera lucido cada año por el mejor jugador del equipo, una tradición que se mantuvo hasta que el dorsal fue retirado en 2009.  El último en lucirlo fue Jabari Parker, actual jugador de los Milwaukee Bucks. Otros alumnos ilustres del Simeon que han llevado el 25 de Benji han sido Nick Anderson (amigo personal de Benji), que luego también lo luciría en su carrera en la NBA en Orlando, Sacramento y Memphis; o Derrick Rose, actual jugador de los New York Knicks.

Derrick Rose

jueves, 26 de enero de 2017

La película surrealista de Salvador Dalí y los hermanos Marx


El pintor surrealista Salvador Dalí sentía gran interés por el cine. Admirador, como otros surrealistas, de las películas de Charles Chaplin y Buster Keaton, más tarde quedó fascinado por los hermanos Marx, a los que consideraba "el cenit del cine cómico" y "el gran espectáculo surrealista". Le atraía especialmente la figura de Harpo Marx, hasta tal punto que, a través de una conocida común, la redactora de la revista Vogue Jo Forrestal, contactó con él a principios de 1937 con la intención de pintar un retrato suyo. Harpo le respondió con un telegrama que decía:
Querido Salvador Dalí: he recibido un telegrama de Jo Forrestal diciendo que usted está interesado en mí como víctima. Emocionado ante la idea. El rodaje actual acabará dentro de seis semanas. Si viene al Oeste, estaré encantado de ser pintarrajeado por usted. Tengo una contrapropuesta: ¿Posaría para mí mientras yo poso para usted? Feliz año nuevo de un gran admirador de La persistencia de la memoria.

Retrato de Harpo Marx hecho por Dalí
Y así, ese mismo año Dalí, acompañado por su esposa Gala, viajó a Hollywood para encontrarse con Harpo, quien junto a sus hermanos estaba terminando el rodaje de Un día en las carreras. El encuentro de ambos fue, como cabía esperar, memorable. Harpo Marx le recibió desnudo, con una corona de rosas en la cabeza y rodeado de su colección de arpas. Dalí le regaló un arpa hecha con tenedores, cucharillas y alambre de espino.La conexión entre ambos genios excéntricos fue instantánea. Se hicieron rápidamente amigos y comenzaron a compartir ideas y proyectos. Se reunirían varias veces más, en los descansos del rodaje. y entre dibujos, conversaciones y notas, surgió un proyecto que los ilusionó a ambos: la idea de rodar una película surrealista, escrita por Dalí y Harpo y protagonizada por los hermanos Marx.
Poco a poco el guión fue tomando forma. Su título original era Giraffes on horseback salad (algo así como Jirafas en ensalada de lomo de caballo), aunque posteriormente el proyecto pasó a llamarse La mujer surrealista. Tendría una duración estimada de unos treinta minutos y contaría la historia de amor entre un aristócrata español (al que daría vida Harpo) y una hermosa mujer cuya cara jamás se mostraría en pantalla. Según el propio Dalí, su tema principal era "la lucha entre la vida imaginativa descrita por los viejos mitos y la vida práctica y racional de la sociedad contemporánea". Dalí hizo varios bocetos y dibujos plasmando ideas sobre escenas y decorados, e incluso sugirió al compositor Cole Porter como autor de la banda sonora.

"El piano surrealista", dibujo realizado por Dalí durante su primer encuentro con Harpo Marx
No obstante, pese al entusiasmo de Dalí y de Harpo Marx, el filme jamás llegó a rodarse. Al parecer, nadie de la Metro-Goldwyn-Meyer (el estudio con el que los Marx tenían contrato) se atrevió a darle luz verde al proyecto, por ser demasiado extravagante y surrealista (algunas de las escenas de la película incluían jirafas en llamas con máscaras antigás iluminando una cena nocturna en el desierto, o a Harpo Marx capturando enanos con un cazamariposas). Otras versiones dicen que Groucho Marx se negó a rodar la película porque no veía divertido el guión. Sea como fuere, el proyecto quedó abandonado, aunque Dalí y Harpo Marx conservaron su amistad durante años. Dalí aún colaboraría con Hollywood en alguna que otra ocasión; en 1945 diseñó las escenas oníricas de la película Recuerda, de Alfred Hitchcock, y trabajó junto a Walt Disney en la producción de un cortometraje animado titulado Destino, proyecto que también quedó abandonado (en 2003 se estrenó una versión basada en el guión y los bocetos de Dalí).


El guión y los bocetos realizados por Dalí para Giraffes on horseback salad se dieron por perdidos durante más de medio siglo. Fueron redescubiertos en 1996, siete años después de la muerte del pintor, mientras se catalogaba su enorme archivo personal. En la actualidad se encuentran repartidos entre la colección de la Fundación Gala-Dalí y el Centro Georges Pompidou de París.

sábado, 21 de enero de 2017

La Primera Guerra Informática


Tras el colapso y desmembramiento de la Unión Soviética, las tres pequeñas repúblicas bálticas, Lituania, Letonia y Estonia, anexionadas medio siglo atrás, recuperaban su independencia. A partir de ese momento, los sucesivos gobiernos estonios comenzaron una política de acercamiento al bloque occidental, tratando de sacudirse la "tutela" rusa, pese a los recelos de Moscú y las protestas de la minoría rusa (en torno al 25% de la población del país), que se sentía ninguneada, culminando con la adhesión del país a la Unión Europea y a la OTAN en 2004, para gran disgusto del gobierno ruso.


En abril de 2007, el gobierno estonio tomó la decisión de retirar uno de los últimos vestigios públicos de la época soviética, el llamado Soldado de Bronce de Tallin, una estatua de bronce de unos dos metros de altura que representaba a un soldado soviético, erigida en 1946, y trasladarlo a un emplazamiento más discreto, un cementerio militar a las afueras de la ciudad. Aunque la estatua era un homenaje a los soldados caídos durante la Segunda Guerra Mundial, muchos estonios la veían como un símbolo de la ocupación soviética. Por eso. el gobierno siguió adelante con sus planes pese a las advertencias del Kremlin y a los disturbios provocados por los estonios de origen ruso, que causaron un muerto, cerca de medio centenar de heridos y 800 detenidos.
Sólo unos días más tarde, Estonia fue víctima del mayor ataque cibernético organizado del que se tenía noticia hasta entonces. Ministerios,  periódicos, empresas, partidos políticos, cadenas de comunicación... vieron como sus páginas web se volvían inaccesibles para el público, por culpa de un sofisticado ataque de denegación de servicio que prácticamente paralizó el sistema informático del país. Hasta la intranet del gobierno quedó inaccesible, y los servidores del gobierno cayeron uno tras otro. Los efectos del ataque se agravaron por la gran penetración que internet tenía en la sociedad estonia; su gobierno había sido pionero a la hora de implementar servicios e información a través de la red. Los ataques se repitieron de manera intermitente a lo largo de tres semanas, y pese a los esfuerzos de las autoridades, algunas áreas tardaron meses en recuperar la normalidad.
Todas las miradas se dirigieron hacia los rusos. El ministro de exteriores estonio, Urmas Paet, acusó directamente al Kremlin de ser el inductor del ataque, algo que el gobierno ruso negó tajantemente. Muchos expertos señalaron que un ataque de tal magnitud difícilmente podría haberse llevado a cabo sin la cooperación de entidades estatales y una empresa de telecomunicaciones. No obstante, la investigación emprendida por la justicia estonia no halló pruebas que señalasen la implicación del gobierno ruso; se sabía que una parte de los ataques procedían de Rusia, pero no hubo manera de probar que su gobierno conociera o impulsara dichos ataques. El único condenado fue un joven estudiante de 20 años de origen ruso y residente en Tallin llamado Dmitri Galushkevich, que fue condenado a pagar una multa de algo más de 1600 $ por atacar la web del Partido Reformista de Estonia.
Aquel ataque a Estonia, que pasó a ser conocido como Web War One (la Primera Guerra Informática) supuso un antes y un después a la hora de enfocar la defensa informática. Lo que hasta entonces era algo prácticamente de ciencia ficción, un ataque informático capaz de paralizar a un país entero, se demostró como algo posible. A partir de ese toque de atención, gobiernos y organizaciones militares como la OTAN, pasaron a prestar mayor atención a la defensa cibernética, creando grupos especializados y destinando mayores partidas presupuestarias para evitar intrusiones de este tipo.

miércoles, 18 de enero de 2017

Pequeñas historias (X)

Phryne fue una célebre cortesana ateniense del siglo IV antes de Cristo que fue llevada a juicio acusada de impía, por haberse atrevido a comparar su belleza con la de la mismísima diosa Afrodita. Cuando parecía que el veredicto iba a ser desfavorable para ella, y arriesgándose a ser condenada a muerte, su abogado Hypereides la desnudó frente a los jueces (otras versiones dicen que fue ella la que se desnudó por iniciativa propia) argumentando que sería un crimen contra los dioses destruir tanta belleza. El tribunal acabó por declararla inocente por unanimidad.
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En 1964 se halló en Santa Sofía, antigua basílica ortodoxa de Constantinopla luego transformada en mezquita, una inscripción en caracteres rúnicos, tallada en un muro de mármol del último piso de la galería sur. Se cree que fue obra de un soldado de la Guardia Varega, una unidad de élite del ejército bizantino formada por mercenarios nórdicos, germanos y anglosajones. Aunque es en parte ilegible, se cree que su traducción aproximada es "Halfdan estuvo aquí".
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Durante mucho tiempo se ha especulado acerca del lugar por el cual el general cartaginés Aníbal cruzó los Alpes en el año 218 a. C. para atacar Roma. Diversas posibilidades se han propuesto a lo largo de los años, como el Puerto del Gran San Bernardo o el Col de Montgenèvre. En 2016, un equipo formado por investigadores de las universidades de York (Toronto) y Queens (Belfast) y liderado por el geólogo William Mahaney descubrió en el Col de la Traversette (a unos 3000 metros de altitud) una capa de sedimentos aproximadamente de la misma época con abundantes restos de estiércol que procedería de los miles de caballos del ejército cartaginés.
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El pueblo austriaco de Fucking tiene que soportar que los carteles indicadores con el nombre del lugar sean robados de vez en cuando por coleccionistas de rarezas y graciosos en general. Años atrás el ayuntamiento propuso a los habitantes cambiar el nombre del pueblo para evitar más robos, pero la población votó mayoritariamente en contra.
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El 21 de diciembre de 1978 una joven de 17 años llamada Robin Oswald secuestró el vuelo 541 de la TWA intentando conseguir la liberación de un preso llamado Garrett Brock Trapnell. La madre de la joven, Barbara, amiga del preso, había muerto meses antes intentando secuestrar un helicóptero para ayudar a Trapnell a escapar de prisión. Trapnell llevaba encarcelado desde 1972... por secuestrar un avión de la TWA.
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La emisora de radio comercial más potente fue la WLW de Cincinnati (Ohio), que entre 1934 y 1935 funcionó con un transmisor de 500 kW de potencia (diez veces la potencia actual de la emisora), hasta que tuvo que rebajar su intensidad por las quejas de numerosas emisoras de EEUU y Canadá con las que interfería su señal. Por las noches su señal se recibía a miles de kilómetros de distancia, y era tan potente que algunas personas que vivían cerca de la antena podían escuchar la emisión a través de objetos de metal de sus casas, tales como sartenes o somieres.
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En 2001, un vecino de Los Ángeles, descontento por la mala señalización de las salidas de la Autopista 110, modificó una de las señales de la vía para hacerla más comprensible, aprovechando la noche. La empresa concesionaria, Caltrans, investigó el caso y vio que las modificaciones eran correctas, así que dejó la señal tal y como estaba.
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Durante un enfrentamiento sucedido en el siglo XVIII entre las tribus indias de los catawba de Carolina del Norte y los seneca de Nueva York, un solitario guerrero catawba se enfrentó a una partida de senecas, matando a siete de ellos antes de ser capturado. Los senecas lo desnudaron, lo ataron y lo llevaron así durante 500 millas hasta su territorio. La primera vez que lo desataron en todo el viaje, el guerrero catawba logró zafarse de sus captores, saltar a un río y huir a nado hacia los bosques. Esa noche, el guerrero mató uno a uno a los senecas que habían salido en su persecución. Los senecas concluyeron que se trataba de un poderoso mago y le dejaron ir. El catawba volvió a Carolina del Norte, buscó las tumbas de los siete senecas que había matado antes de ser capturado, desenterró los cuerpos y les arrancó las cabelleras como trofeo.