Verba volant, scripta manent

domingo, 25 de junio de 2023

Curiosidades (con fotografías)

 El 16 de mayo de 2020, la Luna, Venus y Júpiter formaron esta peculiar conjunción astronómica.




Shi Yousan (1891-1940) fue un militar chino que sirvió a las órdenes y luego traicionó a Feng Yuxiang (líder del Guominjun o Ejército Popular Nacional); Chiang Kai-shek (líder del Koumintang o Partido Nacionalista Chino); Wang Jingwei (presidente de la República de China); Chang Hsueh-liang (señor de Manchuria); el Partido Comunista Chino; y el Imperio japonés, por este orden.



La víbora de cola de araña (Pseudocerastes urarachnoides) es una especie de serpiente venenosa endémica del oeste de Irán que emplea su cola, cuyo extremo parece una araña, para atraer a sus presas, principalmente pájaros.



En 1818 el gobierno norteamericano comenzó la construcción de un fuerte al norte del lago Champlain, en el estado de Nueva York, para protegerse de una posible invasión procedente de la Canadá británica, como ya había sucedido durante la Guerra de Independencia y la guerra anglo-norteamericana de 1812. Después de dos años de trabajo y más de 275000 $ de la época gastados, los responsables de las obras se dieron cuenta de que debido a un error en el deslinde habían construido el fuerte en territorio canadiense. Las obras fueron abandonadas y, aunque el fuerte no llegó a tener un nombre oficial, acabó siendo conocido como Fort Blunder (Fuerte Torpeza o Fuerte Pifia). En 1842 el Tratado Webster-Ashburton modificó las fronteras en la zona con lo que los restos del fuerte pasaron a estar en territorio estadounidense. Los norteamericanos construyeron entonces un nuevo fuerte sobre los restos del antiguo, que estuvo en servicio entre 1844 y 1926 con el nombre de Fort Montgomery, cuyos restos pasaron a ser considerados Lugar Histórico en 1977.



Los tatuajes que lucía Robert De Niro en El cabo del miedo (1991) eran reales, aunque temporales. Lo hizo así porque en la escena final, rodada en el agua, los tatuajes falsos se habrían borrado. 


El menú de los prisioneros de la prisión de Alcatraz (1946). El director de la prisión defendía la teoría de que la mala alimentación hacía a los presos más propensos a la violencia y los motines, así que Alcatraz tenía fama de tener la mejor comida del sistema penitenciario norteamericano. Los guardias y el personal de la cárcel comían la misma comida que los presos.


El luchador francés de origen ruso Maurice Tillet (1903-1954) fue una de las principales inspiraciones para los creadores del célebre ogro de animación Shrek. Tillet, al igual que Shrek, tenía un aspecto físico peculiar (debido a la acromegalia, una actividad anómala de la glándula pituitaria generalmente causada por un tumor benigno), pero era una persona encantadora, amigable y cordial. Además, era un hombre de gran talento: licenciado en Derecho, sirvió como mecánico en un submarino de la Armada francesa durante años, hablaba catorce idiomas y era un extraordinario jugador de ajedrez.



Las "ventanas de brujas" son un elemento arquitectónico casi exclusivo del estado norteamericano de Vermont. Se trata de ventanas colocadas entre dos líneas de techo adyacentes con una inclinación de unos 45º. Su nombre proviene de una vieja leyenda que dice que las brujas no pueden volar con sus escobas a través de una ventana inclinada. También se las llama "ventanas de ataúd" porque otra leyenda dice que se usaban para sacar ataúdes de los pisos superiores sin tener que utilizar las escaleras, que solían ser estrechas y poco prácticas. En realidad, su origen probablemente se deba a un intento por optimizar el espacio existente entre los dos tejados.



La primera mujer que consiguió un doctorado en informática en los Estados Unidos fue una monja católica, la hermana Mary Kenneth Keller (1913-1985), en 1965. Fue una pionera que contribuyó a desarrollar el lenguaje de programación BASIC y dirigió durante veinte años el Departamento de Ciencias Informáticas de la Universidad de Clark (Iowa).



"Herminus ha pagado su cuota de entrada y es ahora miembro de la sagrada sociedad de boxeo devota a Hércules". Fragmento del conocido como Papiro 1178, datado en el siglo II d. C. y conservado en la Biblioteca Británica. El documento es un reconocimiento del ingreso de un luchador llamado Herminus, alias Morus, de la ciudad egipcia de Hermópolis, en un gremio de boxeadores.



En el Lago del Cráter (Oregón) existe un tronco (probablemente de alguna especie del género Tsuga) de unos nueve metros de largo, que flota verticalmente y es conocido como Old Man of the Lake (El viejo del lago). Las referencias más antiguas a él datan de 1896, aunque probablemente lleve en el lago desde mucho antes. En 1938 se monitorizó su deriva, y se descubrió que en solo tres meses se había desplazado casi un centenar de kilómetros por el lago. En 1988 se decidió amarrarlo a la costa para evitar que pusiera en peligro a las embarcaciones que navegan por el lago; casi de inmediato, el tiempo empeoró de manera inesperada, sucediéndose varias tormentas e incluso una inusual nevada en pleno agosto. Cuando el tronco volvió a ser liberado, el tiempo mejoró instantáneamente.



En 2003 un hombre llamado Juan Catalan fue arrestado por la policía de Los Angeles acusado del asesinato de una adolescente de 16 años. Catalan permaneció seis meses encarcelado hasta que su abogado encontró metraje inédito de un episodio de la serie El show de Larry David que demostraba que en el momento del crimen Catalan estaba en el Dodger Stadium viendo un partido de béisbol que enfrentaba a Los Angeles Dodgers con los Atlanta Braves.

domingo, 18 de junio de 2023

La envenenadora de Valencia

Pilar Prades Santamaría (1928-1959)

Se llamaba Pilar Prades Santamaría y había nacido en 1928 en la localidad castellonense de Bejís, en el seno de una humildísima familia sin apenas recursos. Con apenas doce años dejó su hogar para buscar trabajo como criada en Valencia. Analfabeta, poco agraciada físicamente y de carácter adusto y frío, le costaba ganarse la confianza de sus amas, por lo que cambiaba de casa con cierta frecuencia, llegando a servir en tres hogares diferentes en un solo año.

En 1954, con 26 años, entra a trabajar en casa del matrimonio formado por Enrique Vilanova Iranzo y Adela Pascual Camps, dueños de una charcutería en la calle Sagunto. Pilar se ocupa de las tareas de la casa y echa una mano en la tienda cuando hay mucho trabajo. Es algo que le gusta de verdad: atender a las clientas, charlar con ellas... Pronto comienza a fantasear sobre como sería tener su propia tienda. Y de ahí pasa a pensar que si la señora Adela muriese, ella podría casarse con don Enrique y así convertirse en la ama...

En marzo de 1955 la señora Adela, que hasta entonces y salvo por unos cólicos hepáticos había gozado de excelente salud, comienza a sentirse enferma: vómitos, mareos, debilidad muscular. El médico al que acude está perplejo; no acierta a adivinar la causa de su enfermedad y le acaba diagnosticando una gripe, pero ningún remedio parece hacer mejorar su estado. Tras varias semanas sin mejoría, en mayo el médico anuncia que va a consultar con otros colegas suyos para ver si alguno conoce algún caso parecido. Justo entonces la salud de la señora Adela sufre un súbito empeoramiento, falleciendo el 19 de mayo de 1955. El médico, todavía confuso por el repentino desenlace, hace constar como causa de la muerte una pancreatitis hemorrágica.

Pilar no acude al entierro de doña Adela. Tras mucho insistir, convence a don Enrique de que es importante mantener la tienda abierta incluso ese día, y se queda para atenderla. Cuando don Enrique regresa del cementerio, se encuentra a una Pilar sonriente, dando órdenes como si fuera la dueña, y vestida con uno de los delantales de encaje de doña Adela. Todo aquello le resulta profundamente desagradable, y no tarda en despedir a Pilar. Poco después vendería la tienda y se marcharía de Valencia, a empezar una nueva vida en otra parte.

Pilar ha visto frustradas sus expectativas y ha perdido su trabajo, pero la mano de obra para el servicio no abunda y no tarda en encontrar nuevo acomodo, gracias a su amiga Aurelia, a la que ha conocido en El Farol, una sala de baile a la que Pilar acude con la esperanza (nunca cumplida) de encontrar novio. Aurelia Sanz Herranz, natural de Guadalajara, trabaja como cocinera en casa del doctor Manuel Berenguer Terraza, prestigioso médico militar, que vive en el número 7 de la calle Isabel la Católica con su esposa María del Carmen Cid y los cuatro hijos de ambos. La doncella de la casa acaba de dejar el trabajo para irse a Inglaterra, y cuando buscan sustituta, Aurelia les recomienda encarecidamente a su amiga Pilar, y el matrimonio Berenguer decide contratarla.

Al principio todo marcha sobre ruedas. Los Berenguer están muy satisfechos con la habilidad y la laboriosidad de su nueva criada. Pilar y Aurelia son casi inseparables, y salen a menudo a pasear y divertirse. Pero en marzo de 1956 sucede algo que enturbia su relación. Una noche, en El Farol, las dos mujeres se quedan prendadas del mismo hombre, un joven guapo y simpático que acaba eligiendo a Aurelia (más joven y atractiva que Pilar), a la que saca a bailar y luego acompaña a su casa. A Pilar eso no le sienta nada bien, y desde entonces guardará rencor hacia su amiga, aunque se guarda mucho de mostrar sus verdaderos sentimientos y al menos en apariencia sigue comportándose como si nada hubiera pasado.

No pasa mucho tiempo antes de que Aurelia se sienta repentinamente enferma. Vómitos, diarrea, hinchazón, pérdida de peso... El doctor Berenguer está perplejo; no es capaz de identificar el mal que afecta a su cocinera. Piensa que puede tratarse de algún tipo de infección vírica desconocida o, como le sugieren algunos de sus colegas, de una polineuropatía. El empeoramiento del estado de Aurelia lleva al doctor a ingresarla en un hospital, donde comienza a mejorar poco a poco. Pero solo unos días más tarde es su esposa doña Carmen la que comienza a sentirse mal; lo que toman en un primer momento como una indigestión se va agravando con los mismos síntomas que Aurelia.

La preocupación del doctor Berenguer va en aumento. Teme que se trate de una enfermedad contagiosa y pueda afectar al resto de su familia si no la identifica pronto. Y entonces una nueva idea se abre paso en su mente. Es una posibilidad terrible y aterradora, pero que cuanto más piensa en ella más sentido va cobrando. De inmediato interroga a su esposa preguntándole si últimamente ha notado un sabor extraño o inusual en algo que haya comido. Doña Carmen, asustada, le dice que desde unos días antes el café con leche que Pilar le sirve en el desayuno (la única comida que hace aparte del resto de su familia) tiene un sabor muy dulce, pero con un dulzor distinto al del azúcar, y que cuando se lo mencionó a la criada, esta le dijo que tenía que comer cosas dulces para recuperarse lo antes posible.

Manuel Berenguer ve como, poco a poco, sus sospechas se van confirmando. Pide consejo a su colega Leopoldo López Gómez, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Valencia, y este le sugiere la prueba del propatiol: un medicamento inyectable capaz de revelar la presencia de tóxicos sin necesidad de un análisis. El resultado es concluyente: doña Carmen presenta elevados niveles de arsénico en su organismo. El doctor Berenguer no aguanta más y despide de manera fulminante a Pilar, sin darle explicaciones; aunque luego, temiendo que en otra casa pudiera suceder lo mismo, o incluso que se marchara de Valencia, habla con ella y le ofrece pagarle el resto del mes y darle excelentes referencias a cualquier posible empleador, para que no sospeche nada.

Es entonces cuando el doctor Berenguer recuerda algo que la propia Pilar les había contado cuando la contrataron: que había dejado su empleo anterior después de que su ama hubiera muerto de manera inesperada. Sospechando que Pilar podía haber tenido algo que ver, se pone en contacto con don Enrique Vilanova, el cual le habla de la enfermedad de su esposa y de la extraña actitud de la criada. Cuando el doctor Berenguer oye los síntomas que había sufrido la difunta doña Adela, los reconoce al instante. Ya no le cabe duda alguna; inmediatamente se dirige a la comisaría del barrio de Ruzafa a denunciar a Pilar como sospechosa de al menos tres envenenamientos. El cadáver de doña Adela es exhumado poco después; los análisis revelarían elevadas concentraciones de arsénico en los restos.

Pilar Prades es arrestada a las diez de la noche del 20 de febrero de 1957, en la pensión en la que vivía desde su despido. Ella niega rotundamente haber envenenado a nadie, pero al registrar sus pertenencias la policía encuentra escondida entre su ropa una botellita de un matahormigas cuyo nombre se hará tremendamente popular a raíz de este caso: Diluvión, un compuesto a base de arsénico y melaza, lo que le da un sabor dulce y agradable. Es sometida a lo que entonces se llamaba eufemísticamente "hábil interrogatorio": durante treinta y seis horas seguidas es interrogada en la comisaría, sin darle comida ni bebida, ni dejarle apenas descansar. Sin embargo, ella niega los envenenamientos; solo admite que, una sola vez, usó el Diluvión para endulzar el café de doña Carmen, pero porque desconocía que fuera tóxico y se había quedado sin azúcar. No obstante, la fiscalía cuenta con suficientes pruebas para acusarla del asesinato consumado de doña Adela y de tentativa en el caso de Aurelia y doña Carmen.

Garrote vil

El caso de la "envenenadora de Valencia", como es llamada Pilar, salta de inmediato a las portadas de los principales medios. No tardará mucho en convertirse en uno de los más célebres casos de la historia criminal española. En el juicio, la fiscalía presenta a Pilar como una asesina fría y despiadada, que asesinó a doña Adela esperando ocupar su lugar, que envenenó a su amiga Aurelia por despecho y luego hizo lo mismo con doña Carmen creyendo poder luego casarse con el desconsolado viudo. El abogado defensor recomienda a Pilar que se declare culpable para obtener cierta clemencia por parte del tribunal y ser condenada a una pena de cárcel, advirtiéndole del riesgo de ser condenada a muerte si no lo hace. Pero Pilar se niega, y proclama su inocencia a lo largo del juicio. La sentencia del tribunal, emitida el 28 de octubre de 1957, es implacable: Pilar Prades es condenada a la pena capital por el asesinato de doña Adela Pascual, y a dos penas de veinte años de prisión cada una por las tentativas de asesinato de Aurelia Sanz y Carmen Cid. El Tribunal Supremo confirma la sentencia; los sucesivos recursos y apelaciones son rechazados uno tras otro. La última esperanza de Pilar es recibir un indulto directo del Jefe de Estado, el general Francisco Franco, que ya ha indultado a otras mujeres condenadas a muerte. Pero en esta ocasión el indulto no se produce; el Consejo de Ministros da su visto bueno a la sentencia, cuyo cumplimiento queda fijado para las seis de la mañana del día 19 de mayo de 1959; justo el día que se cumplen cuatro años desde la muerte de Adela Pascual.

La sentencia va a ser ejecutada mediante garrote vil por el verdugo de la Audiencia Territorial de Madrid, el célebre Antonio López Sierra, que solo unas semanas más tarde ajusticiará a otro célebre asesino, José María Jarabo. López Sierra se presenta la víspera, a eso de las diez de la noche, para preparar la mortal tramoya necesaria para la ejecución. Solo cuando se da cuenta de que lo han llevado a la cárcel de mujeres se da cuenta de que es una mujer a la que ha de ejecutar. Y se niega a hacerlo. No es plato de gusto para el verdugo, quien cuatro años antes había ajusticiado, también en Valencia, a otra célebre asesina, Teresa Gómez Rubio, que había envenenado a tres familiares para hacerse con sus herencias. Como el mismo verdugo diría años después en una entrevista "ejecutar a una mujer es peor que ejecutar a treinta hombres". Al final, los funcionarios de la prisión tienen que emborracharlo con coñac para que cumpla con su deber y proceda a armar el garrote.

A la hora señalada, funcionarios y agentes se presentan en la celda de Pilar, que ha pasado la noche en compañía de un sacerdote que debe ayudarla a prepararse para morir. Pero Pilar no está dispuesta a dejarse llevar al patíbulo dócilmente. Protesta, llora, ruega, implora un poco más de tiempo aguardando el tan ansiado indulto que todos saben que nunca llegará. Se ofrece a hacer lo que haga falta, incluso pasarse el resto de su vida cuidando a leprosos, si le perdonan la vida. Pregunta por qué tienen tanta prisa en matarla. Al ver al titubeante verdugo, le ruega que no cumpla su cometido, que piense en ella como si fuera su mujer o su hija. Al oir esto, el verdugo vuelve a negarse a ejecutarla. Son cerca ya de las ocho de la mañana cuando, finalmente, condenada y verdugo son llevados a rastras hasta la sala donde está montado el garrote, en una escena tragicómica que más tarde inspirará al director Luis García Berlanga y al guionista Rafael Azcona para rodar una de las obras cumbre del cine español, El verdugo. Solo unos minutos más tarde Pilar es declarada muerta, convirtiéndose así en la última mujer ejecutada en España. Ninguno de sus familiares reclamaría su cuerpo, que recibiría sepultura en una tumba sin nombre.

En 1985, el caso de la envenenadora de Valencia sería llevado a la pantalla en un capítulo de la conocida serie La huella del crimen, dedicada a recrear algunos de los crímenes más célebres de la historia criminal española. El capítulo, dirigido por Pedro Olea (El maestro de esgrima) tenía a Terele Pávez (La comunidad) en el papel de Pilar. Poco después de la emisión del capítulo José Prades, hermano de Pilar, presentaba una demanda contra TVE y los guionistas (Pedro Olea, Pedro Costa y Elena del Amo) por atentado contra el honor, al considerar que dañaba la imagen de su familia. La demanda sería más tarde desestimada por el Tribunal Supremo.

domingo, 11 de junio de 2023

Esponsiano y Silbanaco

Áureo con la efigie de Esponsiano

La numismática siempre ha sido una importante fuente de información para los arqueólogos. Pocas cosas han sido tan constantes en la historia moderna de la humanidad como la circulación de dinero y pocas han reflejado tan bien los cambios sociales y políticos.

En el año 1713 se halló en Transilvania un pequeño tesoro de monedas romanas de curiosa factura. Las monedas, que a primera vista parecían un tanto toscas, estaban datadas a mediados del siglo III d. C. y acuñadas con las imágenes de emperadores como Filipo el Árabe (244-249) y Gordiano III (238-244). Pero de entre ellas destacaban cuatro, cuatro áureos con la imagen de un emperador desconocido y la inscripción IMP SPONSIANI (Emperador Esponsiano). Lo extraño era que nadie había oído hablar jamás de un emperador llamado Esponsiano. No aparece en ninguna de las listas conocidas de emperadores romanos, ni se menciona su nombre en ninguna de las crónicas o libros de historia de la época que se conservan. Ni siquiera se le menciona como un usurpador o un rebelde. Nada... salvo aquellos cuatro inexplicables áureos.

Los expertos de la época concluyeron que probablemente no se trataba de monedas romanas legítimas, sino de imitaciones acuñadas fuera de las fronteras del imperio. Sin embargo, a mediados del siglo XIX los áureos volvieron a ser examinados y pasaron a ser consideradas falsas. El numismático francés Henri Cohen las calificó en 1868 de "falsificaciones modernas de muy baja calidad": no solo por su aparente tosquedad; además estos áureos estaban fabricados con un oro de menor pureza que otros áureos de la misma época, parecían haber sido fundidos en un molde en lugar de estampados, que era lo habitual en las monedas romanas de oro y plata; y el reverso de las monedas había sido copiado de un denario republicano del siglo II a. C. Como consecuencia, los áureos fueron ignorados y olvidados.

Hasta que recientemente uno de aquellos áureos de Esponsiano fue "redescubierto" formando parte de los fondos del Museo Hunterian, en la Universidad de Glasgow (en la actualidad, solo se conoce el paradero de otro de aquellos áureos, expuesto en el Museo Brukenthal de la ciudad rumana de Sibiu). Un grupo de investigadores del University College de Londres, llevados por la curiosidad, decidieron someter la moneda a un análisis profundo con las técnicas más modernas, comparándola con otras monedas romanas de la colección, incluidas varias que eran auténticas fuera de toda duda. Los resultados se publicaron en noviembre de 2022: según este estudio, el patrón de desgaste de la moneda demuestra que estuvo en circulación durante algún tiempo, y los minerales hallados en su superficie confirmarían que la moneda estuvo enterrada durante un período prolongado. La conclusión es que, a pesar de su apariencia, los áureos de Esponsiano son auténticos (aunque algunos expertos siguen creyendo que es probable que sean falsificaciones del siglo XVIII). Lo cual abre de nuevo la cuestión: ¿quién fue Esponsiano y por qué se acuñó moneda con su imagen?.

Marco Julio Filipo, Filipo el Árabe (204-249)

La respuesta quizá haya que buscarla en el lugar y la época en los que supuestamente fueron acuñados. El siglo III d. C. fue en extremo turbulento y caótico para el Imperio Romano. En el medio siglo que transcurrió entre la muerte del emperador Alejandro Severo (235) y la llegada al poder de Diocleciano (284) se sucedieron cerca de una treintena de emperadores y co-emperadores, además de un buen número de usurpadores, la mayoría de los cuales murieron asesinados o en combate. Los conflictos internos, las guerras fronterizas y las revueltas fueron una constante. La situación llegó a ser tan crítica que el imperio acabó por perder el control de algunas provincias, al no disponer de tropas y dinero para gobernarlas, quedando poco menos que abandonadas a su suerte. La provincia de Dacia, que corresponde a la actual Rumanía, fue una de ellas, quedando aislada del resto del imperio en torno al año 260, durante el reinado de Galieno. Según la teoría propuesta, Esponsiano habría sido un comandante romano que habría asumido el control de la provincia para mantener el orden y defenderla de amenazas externas, como los godos y los carpos. Habría sido entonces cuando se habrían acuñado los áureos, algo necesario para mantener la actividad comercial después de que se interrumpieran los envíos de monedas acuñadas desde Roma. Probablemente procederían de una ceca que Filipo el Árabe había creado en Dacia para acuñar monedas de bronce para pagar a sus tropas (la fabricación de monedas de oro y plata había sido un privilegio exclusivo de Roma durante siglos).

¿Por qué, entonces, ningún historiador menciona a Esponsiano? Lo más probable es que Esponsiano nunca hubiera pretendido escindirse del imperio. Su toma del poder no fue considerada una rebelión, sino una medida necesaria debido a las circunstancias. En el año 270 el emperador Aureliano retomó el control de la Dacia, pero, consciente de que no tenía recursos para mantenerlo, decidió retirarse de ella y trasladar a las tropas y a los ciudadanos romanos al sur del Danubio, creando una nueva provincia, Dacia Aureliana. El traslado se prolongó hasta el 275 y ninguna de las crónicas menciona a Esponsiano, probablemente porque no lo consideraron digno de ello; no se trató de una rebelión, sino de un tema de la administración de una provincia, algo menor para los historiadores. Existe otra teoría, defendida por algunos historiadores como el finlandés Ilkka Syvänne, que sugiere que Esponsiano era en realidad el líder de una rebelión, identificándolo con un oscuro personaje llamado Severo Hostiliano, que según algunas crónicas bizantinas habría liderado una revuelta en la provincia de Panonia en tiempos de Filipo el Árabe, aunque parece mucho menos probable.

Antoniniano de Silbanaco

El caso de Silbanaco tiene muchos puntos en común con Esponsiano. Todo comenzó en 1937, cuando el Museo Británico compró a un tratante suizo de monedas antiguas un ejemplar singular, hallado supuestamente en un yacimiento de la región francesa de Lorena: un antoniniano (una moneda de plata o bronce, de dos denarios de valor, así llamada por haber sido emitida por primera vez bajo el reinado del emperador Caracalla, cuyo nombre real era Marco Aurelio Antonino) con la imagen de un emperador desconocido y la leyenda IMP MAR SILBANNACVS AVG (Emperador Marcio o Mario? Silbanaco Augusto). Nadie había oído hablar jamás del tal Silbanaco, y para aumentar el misterio, el prefijo -aco de su nombre es de origen celta, lo que indicaría que Silbanaco era de origen galo o incluso britano. Además, en el reverso de la moneda aparecía el dios Mercurio, un dios muy popular en la Galia pero infrecuentemente representado en monedas. Algunos expresaron sus dudas sobre la legitimidad de la pieza, aunque los estudios a los que fue sometida concluyeron que, por su factura y composición, era indudablemente romana y datada a mediados del siglo III d. C. Entonces, ¿quién era Silbanaco? 

El historiador Flavio Eutropio habla en su obra de una rebelión sofocada en la Galia por el emperador Decio (249-251), que probablemente habría empezado en tiempos de su predecesor Filipo el Árabe. La teoría que se propuso era que Silbanaco habría sido un comandante romano de las legiones de Germania que se habría autoproclamado emperador con el apoyo de sus tropas tras una victoria contra las tribus germánicas, iniciando así una guerra civil que se prolongó varios años hasta que fue sofocada, y en la que le dio tiempo a acuñar monedas con su efigie.

Emiliano (207-253)

No obstante, lo que se creía saber sobre Silbanaco cambió en 1996. Ese año se hizo pública la existencia de un segundo antoniniano de este desconocido emperador, que llevaba dos décadas en poder de un coleccionista privado de París. Esta segunda moneda era diferente; por su estilo, se dedujo que había sido acuñada en Roma (lo que descartaría que pudiera haber sido acuñada por un usurpador galo) y además el reverso era distinto: en lugar de Mercurio, aparecía Marte con la leyenda MARTI PROPVGT (A Marte el protector). Ahora bien, esta imagen del reverso era idéntica a la de varias monedas ya conocidas que habían sido acuñadas durante el breve reinado del emperador Emiliano (agosto-octubre de 253). Marco Emilio Emiliano era un respetado general y político que tras derrotar a los godos en la primavera del 253 se rebeló contra el emperador Treboniano Galo (251-253) y se proclamó emperador, conduciendo a sus tropas hacia Roma para enfrentarse a Galo; pero antes de llegar este y su hijo y co-emperador Volusiano fueron asesinados por sus propios soldados. Emiliano, reconocido como emperador por el Senado, reinó apenas tres meses; Valeriano, comandante de las tropas del Rin, fue proclamado emperador por sus tropas y se dirigió a Roma. Emiliano salió a su encuentro, pero sus soldados, no queriendo combatir, lo asesinaron y aclamaron a Valeriano como emperador.

¿Donde encaja Silbanaco en esta historia? Los expertos opinan que pudo haber sido uno de los lugartenientes de Emiliano y que probablemente fue el oficial que quedó al mando de la guarnición de Roma cuando Emiliano partió a enfrentarse con Valeriano. Al enterarse de la muerte de Emiliano, Silbanaco habría intentado proclamarse emperador, en una aventura que, dada la inmensa superioridad numérica de las tropas de Valeriano, solo habría durado unos días o semanas y habría acabado con Silbanaco muerto o huido, pero durante la que tuvo tiempo de acuñar un puñado de monedas con su efigie.

domingo, 4 de junio de 2023

La fabulosa Katie Sandwina

Katie Sandwina y su esposo Max

Katharina Brumbach estuvo inmersa en el mundo del circo desde el momento mismo de su nacimiento. Vino al mundo en Viena en 1884, en el interior de un carromato del circo en el que actuaban sus padres, Philippe y Johanna Brumbach, un matrimonio de origen bávaro famoso por sus exhibiciones de fuerza. Por tradición familiar, los catorce hijos que tuvo el matrimonio probaron suerte en el mundo de las demostraciones de fuerza, pero ninguno llegó a tener la fama mundial de la que acabaría gozando Katie. Había heredado de sus padres unas cualidades asombrosas; con dos años ya era capaz de levantarse en vilo apoyada en las palmas de las manos de su padre. A ello unía una voluntad férrea y una sobresaliente disciplina a la hora de completar sus entrenamientos.

Cuando llegó a la adolescencia Katie ya medía 1'80 metros (de adulta alcanzaría el 1'85, con un peso de unos 95 kilos), lo que la hacía no sólo mucho más alta que la media de las mujeres de su época, sino también más que muchos hombres. Un número habitual de las actuaciones de su familia consistía en que Philippe animaba a los hombres del público a enfrentarse a ella en un combate de lucha, ofreciendo 100 marcos a quien pudiera derrotarla. Muchos, confiados en vencer a quien para ellos no era más que una niña, aceptaban el reto; pero ninguno logró jamás vencerla.


Con 16 años conoció a un acróbata alemán llamado Max Heymann, de 19, quien la retó creyendo que si la vencía se haría famoso y le ayudaría en su carrera. Como era de esperar, Katie lo derrotó sin dificultad, y de ese encuentro nacería un romance que acabaría con los dos pasando por el altar solo unos meses después. Fue un matrimonio feliz y cómplice, que duraría casi 52 años y del que nacerían dos hijos: Theodore (1909-1997), que fue boxeador profesional de pesos pesados con el apodo de Ted Sandwina, y Alfred (1918-1983), actor.

Entre 1900 y 1910, los Heymann recorrieron Europa y Estados Unidos con su espectáculo, en el que Katie hacía todo tipo de alardes de fuerza que dejaban anonadado al público: doblaba barras de hierro, abría eslabones de cadena con sus manos, incluso levantaba en vilo a su marido por encima de su cabeza y se lo echaba al hombro como si fuera el fusil de un soldado. Pero acaso su número más célebre era el llamado "Bridge of Might", "El puente del poder": sostenía solo con su pecho un puente de madera sobre el que pasaba un grupo de personas disfrazadas de soldados romanos, alguno incluso a caballo.

En 1902, en Nueva York, Katharina desafió al alemán Eugen Sandow, considerado el padre del culturismo y famoso por su fuerza física y por la perfección de su musculatura (hasta el punto de que solían llamarlo "el espécimen masculino perfecto"). En la prueba culminante del desafío, Katie levantó un peso de 300 libras por encima de su cabeza, mientras que Sandow solo pudo levantarlo hasta la altura de su pecho. A partir de entonces Katie, que había utilizado su nombre de nacimiento o el apodo de Lady Hércules, comenzó a utilizar el nombre artístico de Sandwina, derivado de Sandow, renombrando su espectáculo como La Gran Sandwina.

En 1911 el matrimonio Heymann es contratado por el legendario circo norteamericano Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, el más grande y famoso de su época, instalándose definitivamente en EEUU. Ese mismo año es presentada públicamente en el Madison Square Garden, donde diez médicos de todo el país certifican que "según sus medidas, es una mujer perfecta según todos los estándares aceptados". Periodistas de la época como Kate Carew destacan que, pese a su extraordinaria fuerza, Katie seguía siendo una mujer atractiva y femenina. También en 1911 bate el record mundial de levantamiento de peso femenino, un record que duraría 75 años; no sería superado hasta que en 1986 la halterófila norteamericana Karyn Marshall levantó 220 kilos.

Fuera de los escenarios, Katie Sandwina era una mujer comprometida y de fuertes convicciones. Apoyó de manera entusiasta al movimiento sufragista, que perseguía la concesión del derecho al voto femenino, y participó en la creación de la primera asociación de mujeres sufragistas del mundo del circo, la Suffragette Ladies of the Barnum & Bailey Circus, que llegó a tener 800 socias y de la que Brumbach fue vicepresidenta. Durante la década de 1930 su marido y ella trabajaron para la WPA (Works Progress Administration), una agencia federal creada por el presidente Franklin Delano Roosevelt para dar trabajo a millones de desempleados afectados por la gran Depresión de 1929. En su caso, formaron parte de la WPA Circus, una sección que empleaba a artistas de circo en paro para que actuaran para familias desfavorecidas que no podían permitirse otro tipo de entretenimiento.

Durante décadas, Katharina y Max viajaron con el circo por todo Estados Unidos y el extranjero, hasta bien entrados los sesenta años. En 1948, cuando Katie contaba ya 64 años, ambos decidieron que ya era hora de dejar la vida ambulante del circo y buscar algo de estabilidad y tranquilidad para sus últimos años. Dejaron el circo y se instalaron en Nueva York, donde abrieron en el barrio de Queens un restaurante al que llamaron Kati Sandwina, World’s Strongest Woman, Bar and Grill. En él, Max cocinaba y Katharina servía las mesas, y de cuando en cuando hacía alguno de sus viejos números como doblar herraduras o levantar en vilo a su marido, para deleite de sus comensales.

Katharina Brumbach murió el 21 de enero de 1952, a los 67 años de edad, a causa de un cáncer al que ni siquiera su fuerza pudo vencer. Fue enterrada en el Cementerio Judío de Staten Island. A su muerte, su marido donó su archivo y sus recuerdos de su época circense a la New York Public Library for the Performing Arts.