Verba volant, scripta manent

miércoles, 17 de agosto de 2016

Jackie Robinson, el primer jugador negro en las Grandes Ligas

Jack Roosevelt "Jackie" Robinson (31-1-1919 / 24-10-1972)

Jackie Robinson no tuvo una infancia sencilla. Nieto de esclavos, fue el menor de los cinco hijos de un humilde matrimonio de aparceros de Georgia. Su padre los abandonó siendo él un niño y su madre se mudó con sus hijos a Pasadena (California) buscando un futuro mejor para su familia. Lo consiguió, a base de mucho esfuerzo y sacrificios, aunque los Robinson tuvieron que lidiar frecuentemente con el racismo y la discriminación. Jackie incluso se unió a una banda callejera, aunque los consejos de sus amigos lograron apartarlo de aquella vida.
Jackie empezó a interesarse por el deporte durante su estancia en el instituto, en buena parte por la influencia de sus hermanos mayores, Frank y Mack (quien ganaría la medalla de plata en los 200 metros lisos en las Olimpiadas de Berlín), y enseguida demostró su talento, cosechando premios y distinciones en fútbol americano, béisbol, atletismo, baloncesto y tenis. También por esta época tuvo algún que otro roce con la Policía (llegó incluso a recibir una condena, que quedó en suspenso por no tener antecedentes y ser un alumno distinguido, por protestar el arresto de un amigo suyo) debido a su activismo en contra de la discriminación racial.

Jackie Robinson jugando al baloncesto en su etapa en UCLA
Tras estudiar sus dos primeros años de universidad en el Pasadena Junior College, Jackie se trasladó a la Universidad de California (UCLA) para poder estar cerca de la familia de su hermano Frank, muerto en un accidente de tráfico. En UCLA hizo historia convirtiéndose en el primer alumno en recibir distinciones por su rendimiento en cuatro deportes: fútbol americano, baloncesto, béisbol y atletismo.

Y aquí, jugando al fútbol americano
En 1941, cuando le quedaban pocos meses para graduarse, dejó la universidad. Trabajó durante un tiempo como asistente de un entrenador deportivo y luego jugando al fútbol americano en equipos semiprofesionales como los Honolulu Bears y Los Ángeles Bulldogs. Pero después del ataque a Pearl Harbor fue reclutado y entró en el ejército. Allí de nuevo se las tuvo que ver con tratos discriminatorios. Fue asignado a una unidad formada exclusivamente por negros, y su solicitud para ingresar en la escuela de oficiales (junto a la de muchos compañeros de su misma raza) sufrió un sinfín de retrasos, aunque finalmente lograría alcanzar el rango de subteniente. En esta época nació una fuerte amistad entre Robinson y el campeón mundial del peso pesado Joe Louis, quien también se había alistado e intervino para que dejaran de ponerles trabas a los soldados negros que querían ser oficiales.
En julio de 1944, su carrera militar sufrió un traspié a causa de un nuevo incidente vinculado al racismo. El conductor de un autobús militar ordenó a Robinson que se sentara en los asientos traseros (algo habitual en muchos estados, pero teóricamente prohibido en el ejército). Robinson se negó y el conductor llamó a la policía militar, que lo arrestó. Durante su interrogatorio, Robinson se mostró indignado y desafiante, lo que le costó enfrentarse a un consejo de guerra. Fue trasladado a una unidad nueva, donde su comandante tenía por costumbre acusarlo de todo tipo de faltas e infracciones inexistentes. Finalmente, en su consejo de guerra Robinson se enfrentó sólo a dos cargos de insubordinación, de los que fue absuelto. Pero su carrera militar se había resentido; su unidad fue desplegada en Europa en octubre de 1944, pero Robinson nunca llegaría a entrar en combate, y en su lugar fue relegado a tareas secundarias como entrenar a nuevos reclutas. Al final, en noviembre de ese año, Robinson dejó el ejército (licenciado con honores).

Robinson con el uniforme de los Kansas City Monarchs
Después del ejército, Robinson volvió a jugar con los Bulldogs antes de aceptar el cargo de entrenador en un instituto de Austin (Texas). En 1945 le llegó una oferta para jugar al béisbol con los Kansas City Monarchs en una de las llamadas Negro Leagues, ligas con equipos compuestos exclusivamente de negros y latinos. Allí Robinson destacó con su juego, pese a que le desagradaban muchas de las cosas que veía en la Negro League: la desorganización, la precariedad, las apuestas ilegales... Pero las puertas de las otras ligas estaban cerradas para los de su raza; el hasta entonces comisionado de las Ligas Mayores y Menores de béisbol, Kenesaw Landis, se oponía rotundamente a permitir la participación de jugadores negros en ellas.
Todo cambió cuando a finales de 1945, tras la muerte de Landis un nuevo Comisionado accedió al cargo: Albert "Happy" Chandler, el cual se mostraba abiertamente a favor de la presencia de jugadores negros. Algunos clubes comenzaron a enviar ojeadores a las Negro Leagues en busca de jugadores con potencial. Robinson fue uno de los más llamó la atención (en su primera temporada en los Monarchs había terminado con un promedio de bateo de 0'387, cinco home-run y trece bases robadas). El presidente de los Brooklyn Dodgers, Branch Rickey, decidió apostar por Robinson y le firmó un contrato para jugar con los Montreal Royals, filial de los Dodgers, que jugaban en una de las Ligas Menores. Eso si; primero advirtió a Robinson de que indudablemente le esperaba un recibimiento hostil por parte de los aficionados y los demás jugadores. Pero Jackie Robinson se mostró dispuesto a aceptar el reto.


Tal y como era de esperar, el recibimiento a Robinson (y a Johnny Wright, otro jugador de la Negro League procedente de los Homestead Grays que también jugaría con los Royals esa temporada) no fue en absoluto acogedor. Durante la pretemporada de los Royals en Florida se le prohibió alojarse en el mismo hotel que sus compañeros blancos, En varias localidades del estado las autoridades prohibieron su presencia en los entrenamientos de los Royals. En Sanford el jefe de policía local amenazó con suspender el entrenamiento si Robinson no se iba. En Jacksonville el estadio donde iban a entrenar fue cerrado por orden del director de Parques y Espacios Públicos de la ciudad. Y en DeLand el entrenamiento se suspendió debido a un supuesto "fallo eléctrico". A pesar de todas estas trabas, el 17 de marzo de 1946 Robinson jugaba su primer partido con los Royals, un partido de exhibición frente a los Dodgers. Y el 18 de abril, Robinson hacía historia y rompía la barrera racial del béisbol profesional jugando su primer partido oficial con los Royals frente a los Jersey City Giants, que los canadienses vencieron contundentemente por 14-1.


Robinson hizo una gran temporada con los Royals. Aunque solía ser recibido de forma hostil por las aficiones rivales (incluso hubo que suspender varios partidos amistosos en estados del sur del país, donde la segregación se mantenía con mucha fuerza), los aficionados de los Royals le convirtieron enseguida en uno de sus ídolos. Terminó la temporada con un promedio de bateo de 0'349 y un porcentaje de aciertos defensivos de 0'985, siendo nombrado mejor jugador de la Liga. Además, por el interés (a favor y en contra) que despertaba, los partidos en los que participaba tenían una afluencia de espectadores sensiblemente superior a la habitual. Por ello, terminada la temporada, los Dodgers decidieron incorporarlo a su equipo. En el descanso entre temporadas, Robinson aprovechó para jugar al baloncesto, enrolado en Los Ángeles Red Devils.


El 15 de abril de 1947 Jackie Robinson derribaba otra barrera que duraba casi setenta años y se convertía en el primer jugador negro en jugar un partido en las Ligas Mayores, jugando con los Dodgers frente a los Boston Braves en la posición de primera base. No tuvo un recibimiento fácil, pese a que la prensa por lo general acogió favorablemente su debut. Incluso dentro de los propios Dodgers, algunos jugadores insinuaron que preferían quedarse en el banquillo antes que jugar con él. El entrenador del equipo, Leo Durocher, zanjó la cuestión: "Me da igual si el chico es amarillo, negro o tiene rayas como una jodida cebra. Yo soy el entrenador de este equipo, y digo que juega". Los St. Louis Cardinals amenazaron con ponerse en huelga si Robinson jugaba contra ellos (Happy Chandler les advirtió que los jugadores que hicieran huelga serían suspendidos), los jugadores y el entrenador de los Philadelphia Phillies se pasaron el partido insultándolo... Algunos lanzadores rivales lanzaban la bola directamente contra su cabeza o sus piernas, los catchers le escupían en los zapatos cuando bateaba, incluso un jugador rival arrojó un gato negro a la cancha en una ocasión. Y los aficionados rivales lo solían recibir con una catarata de improperios, insultos e incluso amenazas de muerte.

Jackie Robinson con algunos de sus compañeros de equipo. De derecha a izquierda, Spider Jorgensen, Eddie Stanky, Pee Wee Reese y Robinson.
Robinson aguantaba estoicamente aquel trato, concentrándose en jugar y en demostrar a todos que se merecía estar allí. Poco a poco, se fue ganando el respeto de los demás jugadores de la Liga. Sus compañeros de equipo, ante la cantidad de insultos que recibía, no tardaron en hacer frente común en su defensa. Pee Wee Reese lo defendió públicamente con una frase que se hizo célebre: "Puedes odiar a un hombre por muchas razones. El color no es una de ellas". Muchos siguieron oponiéndose a su presencia en el campo, pero Robinson había abierto la puerta a la llegada de más jugadores negros a las Grandes Ligas: ese mismo año de 1947, otros tres jugadores negros llegaron a la Liga. Larry Doby a los Cleveland Indians, y Hank Thompson y Willard Brown a los St. Louis Browns, Y la cifra siguió aumentando en los años siguientes: Monte Irvin y Willie Mays a los New York Giants, Sam Jethroe a los Boston Braves, Satchel Paige y Minnie Miñoso a los Cleveland Indians... Todos tuvieron aún que sufrir el racismo de muchos aficionados, pero lograron que la presencia de jugadores de color fuera cada vez más algo corriente, a pesar de que algunos equipos se resistían a aceptar la novedad (los Boston Red Sox no admitieron jugadores negros hasta 1959).

Monumento en Brooklyn que recuerda el gesto de Pee Wee Reese y Jackie Robinson
Jackie Robinson terminó su primera temporada con unas excelentes cifras, que le valieron ser nombrado Mejor Novato de la Liga de ese año. Al año siguiente pasó a jugar de segunda base, tras firmar un nuevo contrato con los Dodgers que incluía una notable subida de sueldo. Ese año se vivió uno de los momentos más recordados de su carrera: tras un partido ante los Cincinnati Reds en el que Robinson había recibido todo tipo de improperios, Pee Wee Reese le pasó su brazo por encima de los hombros, desafiando a los que lo insultaban.
1949 fue una excelente temporada par Robinson. Fue elegido mejor jugador de la Liga, fue líder en bases robadas y seleccionado por primera vez para el Partido de las Estrellas, con los mejores jugadores de la competición (participaría ininterrumpidamente hasta 1954). Al año siguiente ya era el jugador que más cobraba de los Dodgers (35000 $ de la época al año) y se estrenó una película sobre su vida, The Jackie Robinson Story, protagonizada por él mismo. Con los Dodgers fue en seis ocasiones finalista de las World Series, aunque sólo logró el título en 1955 (el primero en la historia del equipo), quedando subcampeón en 1947, 49, 52, 53 y 56.


Jackie Robinson permaneció en los Dodgers hasta 1956. A finales de ese año su equipo anunció su traspaso a los New York Giants, pero el trato no llegó a completarse. Robinson, que empezaba a sufrir los efectos de la diabetes, prefirió retirarse del deporte activo y aceptar un puesto de ejecutivo en la empresa cafetera Chock full o'Nuts. Más tarde ejercería como comentarista deportivo. Siempre mantuvo un fuerte compromiso político y social en favor de la igualdad de derechos y colaboró con diversas asociaciones para el progreso de la gente de color. También fue un entusiasta activista en la lucha contra las drogas, un tema que le tocaba de cerca, ya que su hijo mayor había tenido serios problemas de adicción. En 1962 fue incluido en el Salón de la Fama del Béisbol.
El 4 de junio de 1972, los Dodgers (que se habían trasladado a Los Ángeles en 1957) homenajearon a Robinson retirando su número, el 42, que no volvería a utilizar ninguno de sus jugadores. En 1997, al cumplirse 50 años de su debut, todos los equipos de la Major League Baseball decidieron retirar ellos también el número 42.


La última aparición de Jackie Robinson en público tuvo lugar el 15 de octubre de 1972, cuando, ya gravemente enfermo y casi ciego por la diabetes, acudió a un partido de las World Series, donde fue homenajeado y recibió una placa conmemorativa al cumplirse los 25 años de su debut. Tan sólo nueve días después, el 24 de octubre, Jackie Robinson fallecía de un ataque al corazón en su casa de North Stamford (Connecticut). A su funeral asistieron decenas de miles de personas, y famosos jugadores de béisbol (entre ellos, varios ex-compañeros suyos) llevaron su ataúd.
Jackie Robinson se casó en 1946 con Rachel Isum, su novia desde los tiempos de la universidad. Tuvieron tres hijos; Jackie Jr. (muerto en 1971 en un accidente de tráfico), Sharon (educadora y escritora) y David, dueño de una plantación de café en Tanzania.


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