Verba volant, scripta manent

jueves, 11 de agosto de 2016

El aficionado que era mejor que Lee Chapman

Steve Davies con la camiseta del West Ham

A Steve Davies, nacido en 1967 en Rushden (Northamptonshire), a casi 100 kilómetros al norte de Londres, le apasionaba el fútbol desde que era niño. Podía haber sido fan del equipo de su pueblo, el Rushden & Diamonds FC, o de alguno de los equipos de las localidades cercanas, como el Northampton, el Kettering Town o incluso el Coventry City. Pero a Steve siempre le fascinó el West Ham, desde que en 1975 vio al equipo londinense ganar la FA Cup derrotando al Fulham por 2-0 con un doblete de Alan Taylor. Desde aquel momento, Steve sería siempre fiel a los colores azul y burdeos de los Hammers.
Muy pronto Steve comenzó a acudir a todos los partidos del West Ham que podía, en Londres y fuera. No le iportaba recorrer cientos de kilómetros, dormir en estaciones de tren o lo que hiciese falta. Su pasión por el West Ham era irrefrenable. Su gran ídolo era Trevor Brooking, un legendario jugador que estuvo 18 temporadas en el West Ham en las que llegó a disputar 528 partidos. Ni siquiera el nacimiento de sus dos primeros hijos logró refrenar los ánimos de Steve. Para mantener a su familia, trabajaba como mensajero en largas jornadas, pero siempre conseguía arañar tiempo para seguir al West Ham.
Un buen día del verano de 1994, su buen amigo Chunk (otro fanático del West Ham como él) le propuso desplazarse hasta Oxford para ver jugar al equipo hammer. Se trataba de un partido amistoso de pretemporada ante un rival menor, el Oxford City, de categoría regional. Steve no se lo pensó dos veces, y allá se fueron, Steve, Chunk, su amigo Bazza y la esposa de Steve, Kelly.
El partido se disputó en el Court Place Farm, el modesto estadio del Oxford City. Uno de esos estadios humildes donde los espectadores están prácticamente encima del campo. Había más de 2000 espectadores asistiendo al partido; no tanto por la categoría del West Ham sino por ver a uno de los ídolos locales, Joey Beauchamp, ex-jugador del Oxford United y recién fichado por el equipo londinense. Steve y sus acompañantes se situaron junto a otros hinchas detrás del banquillo del West Ham, a apenas un par de metros de donde estaba su entrenador Harry Redknapp. Desde allí, animado por unas cuantas cervezas, Steve se pasó la primera parte del partido alentando a su equipo... e insultando a Lee Chapman.
Lee Chapman era un veterano delantero (34 años) fichado por el West Ham la temporada anterior procedente del Portsmouth. Steve Davies no le tenía en gran estima; mas bien todo lo contrario. Aquel día, Chapman, bien vigilado por los defensas del Oxford, no estuvo especialmente brillante, y "burro" e "inútil" fueron los calificativos más suaves que le dirigió Davies.

Harry Redknapp charla con Steve Davies (con gorra blanca)
Y entonces, ocurrió. Comenzada la segunda parte, Chapman se hizo un corte en la barbilla en una jugada y tuvo que dejar el campo, para alegría de Steve. Pero para Harry Redknapp, aquello era un problema, porque ya había hecho todos los cambios posibles en el descanso y ya no le quedaban jugadores. Así que, harto de aquel chico que no paraba de gritar detrás de él, se giró y, mirándolo directamente, le dijo Oye, chico, ¿sabes jugar tanto como hablar?.
Steve, asombrado, le respondió Claro que si. Redknapp insistió: ¿Quieres jugar?¿Crees que puedes hacerlo mejor que Chapman? Pues venga. Ante el asombro de todos, el entrenador le hizo saltar la valla y condujo a un aturdido Steve hasta el vestuario, donde le dieron un uniforme y unas botas. Rednapp le preguntó en que posición jugaba. Davies siempre había sido defensa, pero se dijo Ya que voy a jugar, voy a hacerlo de delantero. Y un par de minutos más tarde, ante la estupefacción de sus amigos y la ovación de los aficionados del West Ham, Steve, cuya experiencia como futbolista se reducía a algunos partidos entre amigos o con equipos no federados, saltaba al campo para jugar, llevando el número 3 a la espalda.
Steve se sentía como si estuviera soñando. No podía creerlo. ¡Estaba jugando con el West Ham!. Al principio pensaba que todo era una broma del entrenador, pero ahora, ya sobre el terreno de juego, estaba viviendo el sueño de todo niño, jugar con el equipo de su corazón, aquel cuyos colores había defendido toda su vida y cuyo escudo llevaba tatuado en un brazo. Los demás jugadores estaban confusos; los del West Ham, porque no tenían ni idea de quién era aquel tipo que ahora iba a jugar con ellos, y los del Oxford, por la súbita algarabía que se había apoderado de parte de los espectadores de repente. El encargado de la megafonía del campo fue a hablar con Redknapp para preguntarle el nombre del jugador que acababa de entrar y poder así anunciarlo. El entrenador, con un sentido del humor típicamente británico, le respondió: ¿No has visto la Copa del Mundo? ¡Es Tittyshev, el delantero búlgaro!.

Steve Davies en el momento de entrar en el campo
Nervioso al principio, Steve pensó "Bueno, no lo puedo hacer peor que Chapman. Sólo voy a hacer esto una vez, así que voy a disfrutarlo". Y no lo hizo del todo mal, para ser un jugador sin experiencia, que no estaba en muy buena forma, fumador habitual y con un par de cervezas en el cuerpo. Corrió cuanto pudo y peleó cada balón como si fuera el último. Y su gran momento llegó en el minuto 71. Una rápida internada del West Ham por la banda izquierda, un centro al área, y Steve, que pugnaba con dos defensas, se encontró de repente con el balón delante de él. Viendo la oportunidad, pateó la pelota con toda su alma y el balón se coló por la escuadra izquierda de la portería del Oxford. Steve, loco de alegría, corrió a a celebrar el gol... hasta que se dio cuenta de que el linier había levantado el banderín y el árbitro había anulado el gol por fuera de juego. Steve se dirigió al árbitro, le pasó el brazo por los hombros y le dijo entre risas Te has cargado mi sueño, bastardo. Pero la alegría de haber marcado un gol con su equipo fue para Steve "como si el tiempo se hubiera detenido, fue el mejor momento de mi vida".
Tras el partido, que terminó 5-2 a favor del West Ham, Steve se fue con el resto del equipo al vestuario. Los jugadores le felicitaron y Harry Redknapp le dijo Bien hecho, hijo, a lo que Steve replicó Vale, ¿me vais a hacer un contrato?. Pidió quedarse con la camiseta, pero el utillero le dijo que la necesitaban para el siguiente partido. Así que regresó junto a sus amigos, que lo recibieron con abrazos y felicitaciones, y volvió con ellos a casa.
Steve Davies contó lo sucedido esa misma noche en el pub al que solía acudir. Nadie le creyó; todo el mundo pensaba que se lo había inventado. Pero, entretanto, la historia había llegado a oídos de la redacción del periódico The Sun, que días más tarde la publicaría, con fotografías y todo, en su sección de deportes, provocando el asombro de todos los que conocían a Davies, empezando por su propia familia.
Tiempo después, Harry Redknapp publicó sus memorias, en las que hacía referencia a aquel partido. Steve, como no podía ser menos, acudió a la presentación del libro, y Harry le firmó un ejemplar con la dedicatoria "Para Steve. Fuiste mejor que Chapman".


La historia del aficionado que había jugado un partido con el West Ham se convirtió pronto en una de las historias más populares entre la hinchada hammer, hasta el punto de entrar en ese nebuloso espacio en el límite entre la realidad y las leyendas urbanas. Hasta que en 2013 un reportero llamado Jeff Maysh, que había escuchado la historia años atrás, se puso a investigar y dio con Steve Davies, que sigue recordando aquel día como uno de los mejores momentos de su vida, para contar su hazaña en un reportaje.

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