Verba volant, scripta manent

viernes, 28 de diciembre de 2012

El gran bulo de la Luna


    La Luna y sus maravillas (incluídos sus hombres murciélago)


El martes 25 de agosto de 1835 el periódico neoyorquino New York Sun publicaba la primera de una serie de artículos que causaron sensación en la opinión pública. Nada menos que una crónica detallada sobre la Luna y sus habitantes...
La historia que el Sun contaba era, más o menos la siguiente: el prestigioso astrónomo inglés sir John Herschel (hijo de sir William Herschel, el descubridor de Urano) se había desplazado a finales de 1833 a Sudáfrica para llevar a cabo una serie de observaciones del tránsito de Mercurio frente al Sol. Para ello, Herschel disponía del telescopio más grande y moderno del  mundo, construído cerca de Ciudad del Cabo y financiado por la familia real inglesa. No entraba en sus planes observar la Luna, pero "accidentalmente" había apuntado hacia allí el telescopio... y se quedó fascinado con lo que allí veía. Inmediatamente, elaboró un detallado informe que entregó a su ayudante, el doctor Andrew Grant, con la misión de hacérselo llegar a la Royal Society en Londres. Pero Grant había hecho llegar una copia al Edimburgh Journal of Science, del que el Sun había obtenido a su vez la información. Una auténtica sucesión de maravillas.
Porque lo que los artículos del Sun describían era un mundo lleno de paisajes y seres extraordinarios. En la Luna había océanos con playas de suave arena blanca, espesos bosques, extensas praderas cubiertas de flores rojas, colinas de piedras preciosas... Y toda una fauna fantástica de bisontes, ciervos, monstruos anfibios de forma esférica (¡), castores bípedos que construían chozas y conocían el fuego (¡¡¡) e incluso... ¡unicornios azules!
Pero lo que más sorprendió a los lectores del Sun era la existencia de una civilización de hombres-murciélago. Estos Vespertilia-homo, como los llamaba Herschel, parecían ser una especie de costumbres pacíficas e inocentes, y notablemente inteligente. Habían sido capaces de construir lo que parecía ser un gran templo con columnas de zafiro y techos de oro.
El Sun publicó en total seis artículos, el último de los cuales se publicó el lunes 31. En él el doctor Grant anunciaba que no se publicarían nuevas informaciones sobre los habitantes de la Luna hasta que el doctor Herschel publicara en un libro su informe completo. Además, desgraciadamente, no habría más observaciones por el momento... ¡ya que el telescopio, en un descuido, había quedado orientado hacia el Este, de modo que, al salir el Sol, sus rayos, concentrados por las lentes, habían destruído el telescopio e incendiado el observatorio donde se encontraba!
Lo cierto es que las "crónicas lunares" causaron sensación en Nueva York. La tirada del Sun pasó de 8000 a 20000 ejemplares diarios, superando al mismísimo The Times londinense, que "sólo" alcanzaba 17000. La gente estaba asombrada por aquella noticia y demandaba impaciente más información. Los periódicos rivales del Sun estaban divididos: algunos recibieron la noticia con escepticismo o denunciaron desde el principio su falsedad, pero otros la aceptaron y hubo alguno que quiso incluso aprovecharse y reimprimió por su cuenta los artículos del Sun. Claro que a nadie pareció extrañarle que desde Europa, donde teóricamente se había dado a conocer también la historia, no llegaran noticias sobre ella...
Se tardó semanas en comprobar que todo había sido un engaño. Lo único cierto era que Herschel estaba en Sudáfrica. De hecho llevaba allí varios años, pero no para observar Mercurio, sino para observar y clasificar las estrellas y constelaciones australes y así completar el catálogo de objetos celestes iniciado por su padre. El tal doctor Grant no existía, y el Edimburgh Journal of Science, que supuestamente también había publicado la historia... había dejado de publicarse varios años antes. Aún así, hubo gente que no acabó de creerse que todo fuera falso. Cuando a Herschel le informaron de todo, cuentan que se echó a reir de buena gana, pero acabaría más que harto del asunto, porque durante años siguió recibiendo cartas de personas que le pedían detalles de sus supuestas observaciones. Como dato curioso, unos de los primeros en contactar con él fueron un grupo de clérigos que le pedían consejo acerca de cómo ponerse en contacto con los habitantes de la Luna y predicarles el Evangelio a distancia.
El Sun jamás reconoció que se tratase de un engaño. Sólo publicó una ambigua nota unos días después de terminada la serie de artículos, pero sin admitir nada concreto. Edgar Allan Poe se inspiró en la historia para escribir un relato, The Balloon-Hoax, que, curiosamente, publicó el Sun el 13 de abril de 1844.
Y a todo esto, ¿quién escribió realmente los famosos artículos lunares? Richard Adams Locke, un escritor y periodista británico que vivía en EEUU desde hacía tres años y por aquel entonces trabajaba para el Sun. El propio Locke habría admitido su autoría a otro periodista durante una borrachera. Se apunta (aunque no hay pruebas sólidas) que pudo haber tenido ayuda de los astrónomos franceses Jean-Nicolas Nicollet y Nicolas de la Caille, y del editor Lewis Gaylord Clark. En una entrevista datada en 1840, Locke admitía su autoría y apunta a que su motivación era hacer una sátira sobre la influencia de la religión sobre la ciencia.
Hoy en día, se considera a esta narración como el primer caso de "fenómeno mediático" de la historia del periodismo. Quien quiera conocer el caso con mucho más detalle, que mire en http://www.museumofhoaxes.com/hoax/archive/permalink/the_great_moon_hoax

martes, 25 de diciembre de 2012

Discursos más cortos, por favor


                          William Henry Harrison (1773-1841)

William Henry Harrison fué elegido en diciembre de 1840 como el 9º presidente de los Estados Unidos. Candidato del partido whig, era un político muy popular por sus méritos militares durante las Guerras Indias y la guerra anglonorteamericana de 1812-1815. Unos méritos que contribuían a disimular su avanzada edad: con 68 años, fué el último presidente nacido antes de la Declaración de Independencia (1776) y el de más edad hasta aquel momento (aún hoy sería el primero si Ronald Reagan no hubiera sido elegido en 1981 para su primer mandato con 69).
Harrison asumió el cargo el 4 de marzo de 1841. Un día, según las crónicas, extremadamente frío y húmedo. Aún así Harrison pronunció su discurso de investidura al aire libre. Y lo hizo sin llevar abrigo, guantes ni sombrero. Si al menos hubiese sido un discurso breve... Pero Harrison no destacaba por su concisión, precisamente. Su alocución se convirtió en el discurso de aceptación más largo jamás pronunciado por presidente alguno: un total de 8445 palabras, con citas clásicas y referencias al Imperio Romano. Le llevó una hora y tres cuartos terminarlo. Y eso gracias a que su amigo el senador Daniel Webster, al que nombró secretario de estado, lo había revisado y aligerado notablemente.
Por si no fuera poco, Harrison disfrutó además del correspondiente desfile por las calles de Washington y asistió a tres bailes esa misma noche. Su salud quedó bastante debilitada y el 26 de marzo se le diagnosticaba un fuerte resfriado que se fué agravando y desembocó en neumonía, muriendo el 4 de abril. Otros dos records para su historial: ser el primer presidente que fallecía ostentando el cargo y la presidencia más breve de la historia, un mes exacto.
Así que ya sabeis: si teneis que dar un discurso, que sea breve y, a poder ser, cerca de una estufa.



           Веселое рождество все

sábado, 22 de diciembre de 2012

La captura de Adolf Eichmann

                        Karl Adolf Eichmann (1906-1962)

Los principales cargos del Tercer Reich murieron en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial o poco después. Algunos se suicidaron, como el propio Hitler, Himmler o Goebbels. Otros fueron ejecutados tras los juicios de Nuremberg, como Göring o von Ribbentrop. Pero muchos criminales de guerra nazis lograron eludir sus responsabilidades en los hechos precedentes. Unos huyeron al extranjero, preferentemente a Sudamérica. Otros volvieron a la vida civil, como tantos otros soldados y oficiales alemanes que se reintegraban a sus vidas previas. De entre los altos cargos nazis que lograron huir, acaso el de mayor peso era Adolf Eichmann.
Eichmann, miembro de las SS, donde alcanzó el rango de Obersturmbanführer (equivalente al de teniente coronel), estaba al frente de la Sección IVB4 de la Gestapo, encargada de identificar y deportar a los judíos en los territorios ocupados por el ejército alemán. Y fué él el encargado de organizar toda la logística relativa a la "Solución final", el minucioso plan para el exterminio de los judíos de toda Europa. Un encargo que Eichmann llevó a cabo con notable eficacia. Con notables habilidades para la organización y la intendencia, se ocupó de todos  los detalles del plan, todo lo relativo a la captura y transporte de los judíos hasta los siniestros campos de exterminio.
Caído el régimen nazi, Eichmann logró ocultarse con la identidad falsa de Otto Eckmann, fingiendo ser un oficial corriente del ejército alemán. Estuvo prisionero de los norteamericanos, quienes no le reconocieron, y luego escapó a principios de 1946, manteniéndose oculto gracias a la ayuda de simpatizantes nazis. En 1950 logra, con la intermediación de un fraile franciscano, un pasaporte de la Cruz Roja a nombre de Ricardo Klement, ciudadano italiano natural de Trieste. Con él embarca en el barco Giovanna C rumbo a Argentina, donde, con la identidad de Klement, tiene diversos trabajos hasta que acaba como electricista en la fábrica de Mercedes Benz Argentina. Poco después, logra reunirse con su familia, su esposa Veronika y sus hijos, Klaus, Horst y Dieter (el pequeño Ricardo nacería ya en Argentina en 1955). Se instala con ellos en una humilde casa de la calle Garibaldi de San Fernando, una localidad del área metropolitana de Buenos Aires, sin electricidad ni agua corriente y en una calle sin asfaltar. Y continúa llevando una vida discreta y poco llamativa.
Pero mientras tanto, había gente que seguía buscándolo. El primero en tener pistas sobre su paradero fué Simon Wiesenthal. Wiesenthal, un joven arquitecto que había pasado varios años en campos de concentración, se había dedicado desde el fin de la guerra a buscar pruebas de los crímenes cometidos por los nazis y a sacar de sus escondites a nazis huídos. Una carta recibida por un amigo suyo le hizo saber que Eichmann había sido reconocido en Buenos Aires. Wiesenthal informó inmediatamente a las autoridades israelíes. Pero éstas no actuaron hasta que recibieron nueva información. Klaus, el primogénito de Eichmann, había comenzado una relación con una joven de origen alemán, sin saber que su padre, Lothar Hermann, era judío, había sido encarcelado por los nazis y había perdido a buena parte de su familia en los campos de exterminio. Al joven Klaus se le escapó, durante una visita a la casa de su novia, que su padre había sido un alto cargo de las SS. Como el joven utilizaba el apellido Eichmann, la familia de la joven sospechó de quién podía tratarse y avisó al gobierno israelí.
Los israelíes enviaron en 1959 a un agente para confirmar la identidad del sospechoso, pero éste no dió credibilidad a la historia. Pero Isser Harel, director del Mossad, el servicio secreto israelí, no estaba conforme y envió a un nuevo equipo. Estos recurrieron a una novedosa técnica: lograron sacar fotografías de Ricardo Klement y compararon la morfología de sus orejas con la de las orejas de las fotografías de Adolf Eichmann. El resultado: una coincidencia superior al 90%. Lo suficiente para continuar la operación de vigilancia.
La vigilancia de Ricardo Klement no dió demasiados frutos al principio. Era un hombre gris y aburrido, con una vida absolutamente rutinaria. Salía de casa siempre a la misma hora, recorría la misma ruta, tomaba el mismo autobús, salía de trabajar a la misma hora, volvía a su casa. Además, lo humilde de su casa, la aparente pobreza en la que vivía, hicieron dudar a sus vigilantes. Hasta que llegó el 21 de marzo de 1960. Ese día, de vuelta a casa, Klement compró un ramo de flores a su esposa. Más tarde, los agentes israelíes vieron que en el hogar de los Klement había una fiesta o celebración familiar. Estaban presentes sus hijos, había comida, música... La fecha no era relevante para Ricardo Klement... pero era el 25 aniversario de la boda de Adolf y Vera Eichmann. Esa noche, los agentes envían un mensaje en clave a sus superiores: "Nuestro hombre es El Hombre".
Una vez confirmada la identidad del perseguido, surgió la duda de qué hacer con él. La idea de solicitar su extradición se descartó. Era poco probable que fuera concedida, teniendo en cuenta que el gobierno argentino había tenido cierta afinidad con el regimen nazi y que incluso en su ejército había numerosos elementos filonazis; de hecho, el año anterior habían rechazado la petición de la República Federal Alemana de extraditar al doctor Josef Mengele, otro de los criminales nazis más buscados. Podían haberlo hecho asesinar, pero no era suficiente. Isser Harel defendió desde el principio la opción de secuestrarlo y llevarlo a Israel. Quería interrogarlo para saber si conocía el paradero de otros nazis fugados. Pero quería algo más: quería un juicio público, quería que los nazis escondidos supieran que nunca estarían a salvo, que ellos podían ser los siguientes. Se pasó a preparar la que se llamaría "Operación Garibaldi".
Un equipo del Mossad es enviado a Argentina, donde llega el 1 de mayo de 1960. Está dirigido por Rafael Eitan y Peter Malkin, bajo la supervisión directa de Harel. Se alquilan varias casas y locales para crear una base operativa. La propia previsibilidad de las costumbres de Eichmann juega a favor de sus perseguidores. El 11 de mayo, como solía ser habitual, Eichmann vuelve a casa, cruzando un paraje bastante solitario de los arrabales boanerenses. Allí le espera el comando israelí, con dos automóviles, fingiendo haber sufrido un accidente de tráfico. Aprovechando la oscuridad y la ausencia de testigos, Eichmann es secuestrado y conducido a una de las casas de seguridad, donde le interrogan. Al principio dice llamarse Ricardo Klement, pero no tarda en venirse abajo y admitir que es Adolf Eichmann, mostrándose dócil y colaborador. Incluso, a petición de sus captores, escribe y firma una breve nota que dice Yo, Adolf Eichmann, por medio de esta carta declaro que voy a Israel por mi propia voluntad a limpiar mi conciencia. 
Lo complicado era sacarlo de incógnito del país. El 18 de mayo, un avión de la aerolínea israelí El Al llegó al aeropuerto de Ezeiza llevando a una delegación israelí con el propósito de participar en la ceremonia del 150 aniversario de la Revolución de Mayo (que condujo a la independencia de Argentina). El 20, varios agentes israelíes embarcan a Eichmann, con documentación falsa y convenientemente drogado, en el avión, haciéndolo pasar por un mecánico en estado de ebriedad. Con el pasajero a bordo, el avión israelí solicita permiso inmediato para despegar, rumbo a Haifa. Días después, con gran despliegue de publicidad, el gobierno israelí anunciaba la captura del nazi y su próximo juicio. Obviamente, se produjo un serio incidente diplomático con Argentina, que protestó ante la ONU el secuestro cometido en su territorio. Israel argumentó que Eichmann se había entregado voluntariamente, para lo que esgrimió la confesión escrita por el preso duratne su cautiverio... Hasta 2005, no se reconoció oficialmente la intervención del Mossad en todo el asunto.
El juicio de Eichmann comenzó en agosto de 1961. Eichmann, encerrado en una jaula de cristal antibalas, argumentó que lo único que había hecho él era obedecer órdenes, pero no había participado en la toma de decisiones; la muy manida tesis de la "obediencia debida". Durante los cuatro meses que duró el juicio, se mostró distante y poco interesado en el proceso (la filósofa Hannah Arendt publicaría más tarde un famoso estudio sobre la figura de Eichmann y lo que ella llamó "la banalidad del mal"). El 15 de diciembre es declarado culpable de delitos contra la humanidad y condenado a muerte. Fué ahorcado en la madrugada del 31 de mayo al 1 de junio de 1962 en la prisión de Ramla. Su cadáver fué incinerado y las cenizas, esparcidas en el Mediterráneo (fuera de las aguas territoriales israelíes) por un barco de la Armada, en presencia de familiares de víctimas del Holocausto.

                          Imagen del juicio de Adolf Eichmann

No se ha terminado el mundo

Bien, finalmente, en contra de lo que habían dicho tantos agoreros, no se ha terminado el mundo. Pongamos fin al estado de pánico y volvamos de una vez a nuestras vidas, a pagar nuestros impuestos, facturas e hipotecas. Yupi!

domingo, 16 de diciembre de 2012

Jaroslav Drobný

                                    Jaroslav Drobný

Jaroslav Drobný nació en Praga en 1921. Su padre era gerente de las pistas de tenis de Stvanice, por lo que desde niño empezó a practicar ese deporte. Pero durante los crudos inviernos checos las pistas de tenis se convertían en pistas de hockey sobre hielo, así que el pequeño Jaroslav compatibilizaba ambos deportes. Destacaba mucho en los dos, y aunque muchos le aconsejaron que se decidiera por uno o por otro, a Drobný le gustaban tanto que siguió con ambos. En 1938, con apenas 16 años, participó por primera vez en el torneo de Wimbledon, y muchos creyeron que iba a elegir el tenis... pero entonces estalló la Segunda Guerra Mundial. En 1939 volvió a participar en Wimbledon, pero ya no como checoslovaco, sino representando al "Protectorado de Bohemia y Moravia" (ocupado por los alemanes). Después, hasta 1945 no disputó ningún torneo tenístico, y su actividad se limitó al hockey. Ya en 1946 volvió a la competición disputando el Campeonato de Francia (actual Roland Garrós), del que acabó subcampeón. A la vez, se consolidó como uno de los mejores jugadores de hockey del mundo: en 1947 fue campeón del mundo con la selección checoslovaca, siendo máximo goleador (catorce goles en siete partidos) y en 1948 obtuvo la medalla de plata en las Olimpiadas de Saint-Moritz. Ese mismo año, volvía a ser subcampeón en París y en 1949, cuando ya había decidido dedicarse preferentemente al tenis, perdía la final de Wimbledon.
Pero la situación de Checoslovaquia había cambiado. En 1948 los comunistas habían llegado al poder y el nuevo gobierno impuso un severo control de las actividades de sus ciudadanos. Obtener permiso para viajar al extranjero se volvió extremadamente dificultoso y por encima, el gobierno ordenó a Drobný no participar en torneos con tenistas alemanes y españoles. Así que Drobný comenzó a pensar en dejar el país. En julio de 1949, Drobný estaba en Gstaad (Suiza) disputando un torneo, e iba a enfrentarse a un rival español. Un empleado del ministerio checo de Asuntos Exteriores acudió a su hotel para advertirle que no disputase el partido, Drobný se negó y acabaron a golpes. El tenista se dio cuenta de que no le quedaba otra que irse. Y desertó, junto a su amigo Vladimír Černík, que también participaba en el torneo. Según sus propias palabras, sólo llevaba "un par de camisas, un cepillo de dientes y cincuenta dólares"
Pidió asilo en Suiza, pero no le fué concedido. Estuvo a punto de instalarse en Australia, pero desistió porque estaba demasiado lejos de Europa. Intentó luego obtener la residencia en el Reino Unido, pero de camino paró en Egipto, donde conoció al rey Faruq I, aficionado al tenis, que le ofreció la nacionalidad egipcia. Así, defendiendo el pabellón egipcio obtuvo sus mayores éxitos deportivos: campeón en París en 1951 y 52, y en Wimbledon en 1954. De paso obtuvo varios records históricos: el único tenista egipcio en ganar un Gran Slam, el primer africano en conseguirlo (y el único hasta que el sudafricano Johan Kriek ganó el Open de Australia en 1981) y el único ganador individual masculino de Wimbledon que usaba gafas (llevó gafas casi toda su carrera por una lesión sufrida jugando al hockey).
En 1955 se casó con la ex-tenista Rita Anderson Jarvis y adquirió la nacionalidad británica (la cuarta bandera que defendía a lo largo de su carrera). Se retiró a los 35 años, aunque siguió disputando torneos de veteranos hasta los 55. También fué entrenador de los equipos de Copa Davis de Italia, Suecia y Sudáfrica. En 1955 publicó su autobiografía: Un campeón en el exilio. No volvió a su país hasta 1985, aunque tras la caída del régimen comunista en 1989 viajaba allí con cierta frecuencia: Murió en su casa del distrito londinense de Tooting en 2001.
Como tenista destacó en tierra batida. Elegante, pero fuerte y tenaz. Algo parecido decían de él como jugador de hockey: fuerte pero con un gran toque, una técnica exquisita y un excelente patinador. Jugó de 1938 a 1949 en la liga checoslovaca con el Cesky Lawn Tennis Klub, y en 1949 recibió una sustanciosa oferta desde EEUU: 20000 $ anuales por jugar con los Boston Bruins de la NHL. Pero la rechazó porque prefirió centrarse en el tenis como profesional y dejar el hockey como amateur para los inviernos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El secuestro de Pepito Mendoza

                       Pepito Mendoza es devuelto a su familia

El secuestro del pequeño Pepito Mendoza fué uno de los casos más famosos de la crónica criminal de la ciudad de A Coruña. No sólo conmocionó a toda una pequeña ciudad de provincias, sino que mantuvo en vilo durante días a toda la opinión pública española, angustiada por el destino del niño.
Todo comenzó el lunes 23 de septiembre de 1957, por la tarde. Ese día, como tantos otros, los cinco hijos del comandante de Infantería Luís Mendoza Goñi jugaban en los jardines de Méndez Núñez, próximos a su casa, bajo la atenta mirada de Maruja, la criada de la familia. Hasta que en un momento dado, Maruja se dió cuenta de que faltaba el menor, José María, a quien todos llamaban Pepito, de dos años y medio. Tras buscarlo desesperadamente, dió la voz de alarma y se llamó a la Policía.
Lo primero que se hizo fué vaciar un pequeño estanque cercano; se temía que, en sus juegos, el pequeño se hubiera caído dentro y se hubiera ahogado. Pero Pepito no estaba allí, y los agentes pasaron a la teoría del secuestro.
No tardaron en descubrir las primeras pistas. Poco después de hacerse pública la desaparición, la propietaria de una mercería de la calle Hércules, cercana al lugar de los hechos, identificaba al niño desaparecido como el mismo que, a la misma hora que se daba la alarma, una misteriosa mujer compró un jersey en su establecimiento. Asimismo, un barbero de la misma calle, llamado Lucrecio Mañanes, afirmaba haberle cortado el pelo al pequeño. Las pistas se iban sucediendo y el cerco sobre los sospechosos se cerraba... y el jueves 26 aparecía el infante. Esa noche el niño era entregado por sus captores, bajo secreto de confesión, al superior de la orden de los jesuitas en la ciudad, en las proximidades de la iglesia de Santo Tomás. El religioso inmediatamente llevó al niño a su casa, y a las diez de la noche Pepito se reunía con su familia. El rumor de la aparición del pequeño pronto se extendió por toda la ciudad y varios miles de personas se reunieron frente a la casa del comandante Mendoza, en el número 34 de la céntrica Avenida de la Marina, que queda colapsada. Y cuando el niño hizo su aparición en el balcón de la casa, sostenido por su padre, fué recibido con una atronadora salva de aplausos. La ciudad, y más tarde todo el país, respiraban aliviados tras la vuelta del pequeño.
La aparición de Pepito no detuvo las investigaciones. Apenas unos días después lograban arrestar a la responsable y entonces se conoció su tragicómica historia.
La secuestradora se llamaba Sara Vázquez, tenía 42 años y era natural de la localidad de Melide. Sara trabajaba como maestra en un pequeño pueblo de Teruel, era viuda de un teniente de Artillería y tenía cuatro hijos. Llevaba tiempo en relaciones con un sargento de Intendencia llamado Juan Rodríguez, destinado en Madrid y del que estaba locamente enamorada. Tanto que, para lograr que se casara con ella, le dijo que fruto de sus relaciones habían tenido un hijo, al que había dejado en casa de unos amigos para evitar habladurías. Su novio quiso conocer a su supuesto hijo y entonces Sara salió del paso con el bebé de una vecina, al que llegó a bautizar e inscribir como hijo suyo y de Juan, para prolongar la ficción. Pero llegó el momento en el que se celebró la tan ansiada boda, y el sargento se empeñó en que el niño fuera a vivir con ellos, aunque fuera haciéndolo pasar por su sobrino. La pobre Sara, entre la espada y la pared, temía que su marido la abandonase si se enteraba de su mentira. Necesitaba un niño como fuera... y optó por secuestrar a Pepito Mendoza. Sólo el miedo al sentirse acosada por la Policía le llevó a confesar la verdad y a devolver al infante, tratando quizá de que todo se olvidara.
Los jueces no fueron demasiado severos con Sara, atendiendo a su delicado estado emocional. Tres años de prisión menor por sustracción de un menor, cuatro meses de arresto por suposición de parto y otros ocho por dos delitos de falsedad por bautizar e inscribir como propio al otro bebé.
En cuanto a Pepito Mendoza, el suceso no le dejó trauma alguno. Tiempo después, la familia dejó A Coruña, siguiendo al comandante Mendoza en sus cambios de destino. Finalmente, se asentó en Valencia, donde Pepito residió hasta su muerte, en mayo de 2009.

sábado, 8 de diciembre de 2012

La muerte de Stonewall Jackson

              Thomas Jonathan "Stonewall" Jackson (1824-1863)

Thomas "Stonewall" Jackson fué uno de los mejores estrategas de la Guerra de Secesión norteamericana (1861-65). Licenciado en la academia de West Point, veterano de la guerra contra México, el inicio de la Guerra Civil le sorprendió con el grado de coronel siendo profesor del Virginia Military Institute y se puso de inmediato bajo las órdenes del gobierno confederado, que le encomendó el mando de cinco regimientos de infantería y le ascendió a general.
Se ganó su apodo de "Stonewall" (Muro de Piedra) durante la Primera batalla de Bull Run (21/7/1861) donde sus regimientos resistieron heroicamente los ataques de las tropas del Norte, demostrando un extraordinario valor y disciplina. Allí, el general Barnard Elliott Bee jr. pronunció una famosa arenga a sus tropas en la que dijo "allí está Jackson como un muro de piedra. Si estamos dispuestos a morir aquí, venceremos. ¡Agrúpense tras los virginianos!" Algunos han querido ver una crítica a Jackson por no querer avanzar contra el enemigo, pero como Bee murió durante la batalla, nunca pudo aclarar el sentido de la frase.
Jackson se convirtió enseguida en uno de los generales más importantes de la Confederación y en el hombre de confianza del general Robert E. Lee, comandante en jefe de las tropas sureñas. Tuvo una destacada actuación en campañas como la del Valle (entre agosto y septiembre de 1862, contra el ejército unionista del norte de Virginia). Inteligente, disciplinado, con gran talento para la táctica militar, admirado y estimado por las tropas a sus órdenes, pudo haber rendido grandes servicios a la causa confederada, de no haber sido por su temprana (y evitable) muerte.
La batalla de Chancellorsville (Virginia), que duró del 30 de abril al 6 de mayo de 1863, fué una de las grandes victorias de los confederados. En ella, las tropas de Lee, pese a estar en desventaja de 2 a 1, derrotaron brillantemente al ejército de la Unión comandado por el general Joseph Hooker. Y Jackson jugó un papel destacado: al frente del Segundo Cuerpo del ejército, lanzó un ataque devastador la tarde del 2 de mayo contra el desprotegido flanco derecho de los unionistas, capturando a más de 4000 enemigos sin apenas bajas.
Esa misma noche, Jackson, acompañado de varios de sus oficiales, abandonó su campamento para examinar de cerca la situación de las tropas enemigas, ya que tenía  la intención de lanzar, al día siguiente, un  nuevo ataque contra el mismo flanco, aprovechando el caos que todavía reinaba entre los del Norte. Desgraciadamente para él, de vuelta al campamento su comitiva se tropezó con el  18º Regimiento de Infantería de Carolina del Norte quienes, tomándolos por soldados enemigos, abrieron fuego contra ellos. Trataron de identificarse pero los de Carolina, creyendo que se trataba de un engaño, siguieron disparando. Varios de los acompañantes de Jackson murieron, y el general recibió tres balazos, dos en el brazo izquierdo y uno en la mano derecha. Evacuado de urgencia, tuvieron que amputarle el brazo pero durante su convalecencia contrajo una neumonía que lo llevó a la tumba el 10 de mayo. Murió en una hacienda cercana al campo de batalla y sus últimas palabras, víctima de los delirios febriles, fueron "Let us cross over the river and rest under the shade of the trees(Crucemos el río y descansemos bajo los árboles).
Su muerte fué una sensible pérdida, en lo moral y en lo militar para el Sur. El mismo Lee llegó a decir al enterarse de lo sucedido "él ha perdido su brazo izquierdo, pero yo he perdido mi mano derecha". Fué sepultado en Lexington (Virginia), aunque curiosamente, sin su brazo izquierdo, que ya había sido enterrado previamente cerca del campo de batalla. A su segunda esposa, Anna, se la conoció como "la viuda de la Confederación" hasta su muerte, en 1915.

martes, 4 de diciembre de 2012

La fuga del 337

            El pingüino 337 retozando libre en la bahía de Tokyo

Rompió el cascarón el pasado 27 de enero de 2011. Tenía una vida cómoda y apacible, comida abundante, todos los cuidados imaginables... Pero cuando eres un pingüino de Humboldt con espíritu aventurero y ansias de conocer mundo, las paredes del Tokyo Sea Life Park sólo pueden detenerte por poco tiempo.
Este pequeño pingüino, conocido por su número, 337 (es todavía demasiado joven para poder distinguir si es macho o hembra) no se sentía feliz, pese a estar acompañado por otros 135 ejemplares de su especie, amén de bastantes ejemplares de otras especies de pingüinos. Así que un día no determinado de marzo de este año escaló una pared de piedra que en su punto más bajo tiene 1'2 metros de altura, luego logró colarse por un agujero en la valla exterior del acuario y alcanzar la libertad de la bahía de Tokyo, distante apenas unos metros. Toda una hazaña para un animalillo de apenas 60 centímetros de altura.
En el acuario no descubrieron su audaz fuga hasta unos días después, cuando los encargados recibieron un correo electrónico del director de un parque zoológico cercano, que lo había visto en libertad, con una fotografía del pájaro, donde era visible su anilla identificadora, nadando tranquilamente en aguas de la bahía. Inmediatamente, lanzaron una operación de búsqueda por tierra y mar, tratando de recuperarlo. Sentían gran preocupación por el animal, ya que la bahía de Tokyo está muy contaminada, soporta un notable tráfico de embarcaciones e incluso presenta trazas elevadas de radiactividad tras las fugas radiactivas en la central de Fukushima. Además, temían que no fuera capaz de alimentarse en libertad. La búsqueda no dió frutos y acabó por suspenderse.
Pero el 337 seguía libre y su historia no tardó en hacerse popular gracias a las redes sociales y al interés de los medios de comunicación. No tardó en convertirse en un personaje popular cuya historia estaba en boca de todos. Empezaron a sucederse por docenas los avistamientos del ave, la mayoría procedentes de los alrededores de Tokyo. El simpático pingüino no parecía estar hambriento ni enfermo, al contrario, se mostraba en perfectas condiciones e, incluso, en cierta ocasión, logró dar esquinazo a dos embarcaciones de la Guardia Costera japonesa que trataban de capturarlo, tras más de una hora de persecución.
Así, hasta el 24 de mayo, en el que una llamada alertó a los trabajadores del acuario que el ave había sido vista en el río Edo. Inmediatamente, dos empleados se trasladaron al lugar y lograron capturar al pingüino bajo un puente de la localidad de Ichikawa, a ocho kilómetros del acuario del que había huído hacía casi tres meses. La enorme expectación hizo que la dirección del acuario a dar una multitudinaria rueda de prensa en la que el pingüino, aparentemente sano e ileso fué la estrella. En la actualidad, el 337 sigue en su antiguo recinto con sus compañeros, adaptado de nuevo a la vida en cautividad... o quizá sólo planeando su nueva fuga.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Dersu Uzala



Allá por 1969, cuatro de los directores de cine más famosos y respetados de Japón, Kon Ichikawa, Keisuke Kinoshita, Masaki Kobayashi y Akira Kurosawa, hacían real un plan largamente acariciado: fundar su propia productora, que se llamaría Yonki-no-Kai (El Club de los Cuatro Caballeros). Un viejo anhelo para librarse de la tiranía de los grandes estudios, que controlaban la producción cinematográfica japonesa. Estudios como Toho, Daiei, Nikkatsu o Shochiku, que imponían un férreo control a sus proyectos, modificando guiones, imponiendo actores, controlando presupuestos; coartando, sencillamente, la libertad creativa de los que pretendían llevar a cabo proyectos personales, para hacerlos más comerciales. Quien no aceptaba las normas, no trabajaba. Y contra esto se rebelaron los "cuatro caballeros" con su productora.
El honor de rodar la primera película de la Yonki-no-Kai le correspondió a Kurosawa. Escogió un viejo proyecto que llevaba tiempo tratando de llevar a la pantalla: Dodes'ka-den. Un filme atípico en la filmografía de Kurosawa, además de ser su primer filme en color. Una película triste y melancólica ambientada en un suburbio de una ciudad japonesa, cercano a un basurero, donde se cruzan distintos personajes tristes, extraños, cómicos en algún caso, y otros simplemente patéticos. Pese al prestigio de Kurosawa, Dodes'ka-den, estrenada en 1970, fué un estrepitoso fracaso de taquilla, y las deudas provocaron el hundimiento de la Yonki, que no pudo llevar adelante nuevos proyectos. El fracaso y el fin de su productora llevaron a Kurosawa a una profunda depresión. Considerándose acabado, vacío de todo talento, en diciembre de 1971 su asistenta lo encontró en su cuarto de baño tras haber intentado suicidarse cortándose las venas. La rápida intervención de los médicos salvó su vida, pero aunque se recuperó físicamente, siguió sin querer volver a dirigir... hasta que le llegó la oferta para dirigir Dersu Uzala.
El proyecto llegó desde un lugar inesperado: la Unión Soviética. Una película basada en el libro autobiográfico de Vladimir Arseniev, Dersu Uzala, la taiga del Ussuri. Arseniev, capitán del ejército zarista, había recibido la orden de cartografiar una extensa zona de la cuenca del río Ussuri, en la Siberia oriental, el confín más lejano del imperio ruso. Llevó a cabo tres expediciones entre 1902 y 1908, acompañado por soldados cosacos y cazadores nativos, y allí conoció a Dersu Uzala, un cazador nativo de la etnia hezhen, que había vivido toda su vida en la región. Arseniev quedó enormemente impresionado con la forma de ser del cazador, su sencillez y su generosidad, y la forma en la que vivía, totalmente integrado en la naturaleza, adaptándose a ella, en lugar de intentar cambiarla. Entre Arseniev y Dersu Uzala nació una gran amistad que se mantuvo hasta la muerte de Uzala, en 1908.
Kurosawa quedó fascinado por la historia y aceptó de inmediato la oferta. Mucha gente mostró su escepticismo: una producción enteramente soviética (tanto actores como técnicos), rodada en escenarios naturales (los mismos que recorrieron Arseniev y Uzala), teniendo al frente un director japonés. Sin embargo, Kurosawa se encontró a sus anchas durante el rodaje, pese a las duras condiciones climatológicas que hubo de soportar. Los rusos le concedieron libertad artística total y el director recuperó su genio y su vitalidad para servir una de sus obras maestras. Una conmovedora historia de amistad entre dos hombres totalmente opuestos como el oficial ruso y el cazador siberiano, además de una profunda reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, enmarcado todo por los impresionantes paisajes siberianos.
Dersu Uzala, estrenada en 1975, recibió elogios unánimes y una larga lista de premios, comenzando por el Gran Premio del Festival Internacional de Cine de Moscú y terminando por el Óscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa de 1975. Y Kurosawa, recuperada la ilusión, aún rodaría alguna de sus mejores obras como Kagemusha o Ran.

sábado, 24 de noviembre de 2012

La "calculating machine" de Ramón Verea


 
                La calculadora inventada por Ramón Verea

Si en alguna ocasión visitais la sede central de la empresa IBM en White Plains (Nueva York), sabed que allí se custodia la colección de aparatos tecnológicos iniciada por su fundador, Thomas J. Watson, en los años treinta. Entre sus numerosos fondos, hay un curioso objeto fabricado en hierro y acero amarillo, de unos 22 kilogramos de peso y de unas dimensiones de 35 x 30 x 20 centímetros. Se trata nada menos que la primera calculadora moderna, patentada el 10 de septiembre de 1878 en Nueva York, con el número de registro 207.918. Anteriormente, nombres ilustres de la ciencia y las matemáticas como Blaise Pascal y Wilhelm Leibnitz habían construído sus propios prototipos de calculadora, pero esta era mucho más sofisticada. Por primera vez una calculadora obtenía resultado de una multiplicación de manera directa, sin recurrir a la concatenación de sumas. Y este hito de la tecnología lo ideó un español llamado Ramón Verea.
Ramón Silvestre Verea García nació en la pequeña aldea de San Miguel de Curantes, cerca de A Estrada (Pontevedra) el 11 de diciembre de 1833. Como muchos otros jóvenes de origen humilde, cursa estudios en el seminario como único manera de acceder a la enseñanza superior. Estudia Filosofía y Letras un par de años en Santiago, pero deja la carrera y empieza a ganarse la vida como periodista y maestro. Librepensador utópico, republicano, socialista, anticlerical (publicaría en 1890 una recopilación de artículos titulada Contra el altar y el trono), precursor del feminismo, no es de extrañar que se sintiera incómodo en España y buscara en el extranjero mayores libertades. Su primer destino es Cuba, donde trabaja como maestro y escribe dos novelas (La cruz de piedra y Una mujer con dos maridos) y, por primera vez, da muestras de su genio inventivo construyendo una plegadora de periódicos. En 1865 se traslada a Nueva York, donde trabaja como periodista y cambista, y concibe la idea de su calculadora. En 1875 crea una "Agencia industrial para la compra de maquinaria y efectos de moderna invención", con sede en el 181 de Pearl Street, en Manhattan.
La calculadora de Verea utilizaba un sistema creado en 1872 por el norteamericano Edmund Dana Barbour que asignaba a cada operación un valor codificado en una tabla con un sistema parecido al Braille. Era capaz de multiplicar números de hasta nueve cifras en el multiplicador y quince en el producto, en apenas veinte segundos. Ese mismo año de 1878 obtiene en la Exposición Mundial de Inventos de Matanzas (Cuba) la medalla de oro por su invento. Una invención que recibió grandes elogios en periódicos como el New York Herald, el Le courrier des Etats-Units o la revista Scientific American.
Pero Ramón Verea nunca quiso sacar un beneficio económico de su invento. Nunca llegó a comercializarlo, ni continuó perfeccionándolo. ¿Qué le movió, pues, a construirlo? Parece ser que sólo se trató de un reto intelectual, un deseo de demostrar que era capaz de hacerlo y dejar claro que los españoles eran tan capaces de innovar como los americanos. Durante toda su vida denunció la escasa tradición industrial española y cómo, si no se invertía en investigación científica, España estaba condenada a depender de los productos importados. Pero su diseño sentó las bases de modelos posteriores: apenas catorce años después, el suizo Otto Steiger construiría y comercializaría, con gran éxito, la primera calculadora comercial moderna, conocida como La Millonaria, y que se basaba en buena parte en los diseños de Verea.
En cuanto al inventor, dejó los Estados Unidos poco después, descontento con la política colonialista del Gobierno norteamericano. Tras una breve estancia en Guatemala, se instaló en Argentina, donde continuó trabajando como periodista y fundó la revista quincenal El Progreso. Murió en Buenos Aires, solo y prácticamente arruinado, el 6 de febrero de 1899, y fué enterrado en una tumba sin nombre en el Cementerio del Oeste.
Busto de Ramón Verea en A Estrada (Pontevedra)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Tour que ganó Walkowiak


Roger Walkowiak con el maillot amarillo del Tour de 1956

Hay victorias que marcan la carrera de un deportista. Generalmente para bien, pero no siempre. Hay ocasiones en las que una victoria puede traer sinsabores y resultar dolorosa para su protagonista.
Roger Walkowiak (Montluçon, Francia, 2/3/27) había soñado toda su vida con ser ciclista. Aficionado a las dos ruedas desde niño, trabajó durante años en una fábrica hasta que en 1951, con 24 años, le llegó la oportunidad de convertirse en ciclista profesional, en el equipo Riva Sport-Dunlop. Nunca fué una estrella, ni siquiera un corredor destacado. Toda su carrera fué lo que se llama un gregario, dedicado a trabajar para facilitar los éxitos de los líderes de equipo. En toda su trayectoria, con varios triunfos menores, hay sin embargo un hito más que destacado: la victoria en el Tour de Francia, la carrera ciclista por etapas más prestigiosa del mundo, en su edición de 1956.
El Tour de aquel año fué atípico desde su inicio. Partió con las ausencias de varios favoritos. Por ejemplo, el alemán Ferdinand Kübler y el italiano Gino Bartali, retirados el año anterior. O Fausto Coppi, también al borde del retiro. Louison Bobet, ganador de las tres ediciones anteriores, era baja por enfermedad. Jean Robic estaba convaleciente por haber sido atropellado durante el último entrenamiento previo al inicio de la carrera. Y Raphäel Géminiani participó mermado por las secuelas de una operación de menisco. La carrera se presentaba muy abierta, con varios aspirantes a la victoria: los franceses Gilbert Bauvin, André Derrigade y René Privat, el español Federico Martín Bahamontes, el belga Jan Adriaensens o el luxemburgués Charly Gaul. Por supuesto, nadie en su sano juicio habría mencionado en la lista de favoritos a Walkowiak, que formaba parte de la selección "Nord-Est-Centre" (por aquel entonces, los corredores participaban agrupados en selecciones regionales, no por equipos). Irónicamente, Montluçon está en el sudoeste del país; Walkowiak llegó al equipo porque era el único corredor disponible para cubrir la baja de Bauvin, que acababa de ser trasladado al equipo "oficial" francés.
La competición empezó de manera convencional, sin sorpresas. Tras una etapas de tanteo, en las que Derrigade parecía ser el rival con más opciones, llegó la sorpresa inesperada en la séptima etapa, de 244 km. entre Lorient y Angers. Parecía una etapa llana y sin problemas, pero se produjo una escapada inesperada que rompió en dos el pelotón. Treinta y un corredores, ninguno de los cuales era favorito, llegaron a la meta con una ventaja de más de 18 minutos sobre el resto de competidores. Ese día, Walkowiak se vistió por primera vez de amarillo.
Walkowiak retuvo el primer lugar de la clasificación general hasta la décima etapa (Burdeos-Bayona). Su propio director de equipo, Sauveur Ducazeaux, le había aconsejado guardar fuerzas para el resto de la carrera y no luchar para mantenerlo. Adriaensens alcanzó el primer lugar en la etapa 12ª, demostrando gran fortaleza. Parecía haberse convertido en el gran favorito, pero en la decimoquinta etapa el equipo belga en pleno amaneció enfermo. Oficialmente se atribuyó a una intoxicación alimentaria, aunque no faltó quien achacó la enfermedad a prácticas de dopaje incorrectas. Lo cierto es que Adriaensens, muy mermado, perdió el liderato en favor del holandés Woug Wagtmans.
A todo esto, Walkowiak había tratado de no alejarse demasiado de los primeros puestos; estaba quinto. En la 17ª etapa se produjo una nueva fuga; de los primeros clasificados, sólo Wagtmans y Walkowiak (que acabó el día como segundo) estaban en ella. La 18ª etapa (Turin-Grenoble) fue una dura etapa de montaña, ideal para que los especialistas recortaran tiempo con la cabeza. Tras un desarrollo complicado (el propio Bahamontes hizo amago de abandonar y tuvo que ser convencido por sus compañeros para continuar), una nueva sorpresa. Walkowiak, que no era un gran escalador, había terminado en los primeros puestos, sacándole más de ocho minutos a Wagtmans, quien pese a ser un escalador respetable, acabó la etapa agotado y lejos de los primeros. El humilde, el modesto Walkowiak, recuperaba el primer puesto.
Restaban cuatro etapas para el final. Walkowiak luchó como un león para conservar su privilegiada situación. El momento más difícil, la 20ª etapa, una contrarreloj en la que Bauvin le ganó mas de dos minutos, pero aún así Walkowiak permaneció líder con 1:25 de ventaja. La 22ª etapa, la última, con final en los Campos Elíseos de París, como es costumbre,  fue un momento glorioso para el líder, ya que además partió de su ciudad natal, Montluçon. Bauvin acabó segundo, a 1:25; Adriaensens tercero, a 3:44; y el gran Bahamontes, cuarto a más de diez minutos.
Increíblemente, esta victoria, en lugar de convertir a Walkowiak en un héroe, hizo todo lo contrario. Sus compañeros de carrera, envidiosos de que un desconocido les hubiera arrebatado la victoria, le ignoraron. La prensa lo ridiculizó, haciendo bromas sobre él y sobre cómo se había "encontrado" la victoria por casualidad, casi como si hubiera robado la victoria, sin darle validez a todo su esfuerzo. El gran público apenas le hizo caso (Jacques Goddet, director de la carrera, dijo que "los aplausos parecían una lamentación"), decepcionado por haber sido el ganador un desconocido y no uno de sus favoritos. Hasta el punto de que se acuñaron varias expresiones poco amables: "Tour a la Walkowiak", cuando se produce la victoria de un corredor no favorito por causa de una serie de circunstancias imprevistas; y "ganar a la Walkowiak", cuando un corredor vence en una carrera por etapas gracias a la renta obtenida en una sola escapada.
Walkowiak siguió como ciclista profesional hasta 1960, sin victorias reseñables, apenas un par de victorias en la Vuelta Ciclista a España, y participaciones más que discretas en el Tour. Tras retirarse, montó un bar, pero lo dejó al poco tiempo, harto de que sus clientes le preguntasen sobre el Tour de 1956 e hicieran bromas sobre él y sobre si su victoria era válida o no. Harto del ciclismo, volvió a su trabajo original en la fábrica de donde había salido para ser ciclista, apartándose durante años de todo lo que tuviese que ver con las dos ruedas. Víctima de una profunda depresión, no volvió a conceder una entrevista hasta finales de los años noventa, en la que llegó a decir "Ojalá nunca hubiera ganado aquel Tour".
Para la historia queda su gran (y muy merecido triunfo) en aquel Tour. Se convirtió en el segundo corredor que ganaba un Tour sin vencer en ninguna etapa, y en el único que ha logrado una victoria en la general pero ninguna victoria de etapa.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Los "Batallones de Amigos"



Al iniciarse la I Guerra Mundial, el ejército británico constaba de unos 710000 efectivos, incluídos los reservistas, de los cuales apenas 80000 eran soldados profesionales listos para el combate. Pocos, según la opinión de Lord Kitchener, recién nombrado Secretario de Guerra. En contra de la opinión de otros miembros del gabinete, Kitchener estaba convencido de que la guerra sería larga, costosa y con muchas bajas (como en efecto así fué). Y una de sus primeras medidas fué comenzar una campaña de reclutamiento masivo, pidiendo a los ingleses, cualquiera que fuera su oficio o condición social, que se alistaran.
Fué entonces cuando al general sir Henry S. Rawlinson se le ocurrió que los ingleses estarían más dispuestos a alistarse si lo hacían también sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo... Y para probarlo, hizo un llamamiento directo a los trabajadores de la Bolsa de Londres. La respuesta fué espectacular: en apenas una semana, más de 1600 se habían alistado en el 10º Regimiento de Fusileros Reales, que pasó a ser apodado "Stockbrokers' Battalion", el "Batallón de los Agentes de Bolsa".
Ese fué el primero de los llamados "Pals Battalions", "Batallones de Amigos", formados por grupos de conocidos, familiares, vecinos, incluso aficionados de clubes deportivos, que se alistaban juntos con la promesa de ser englobados en la misma unidad para así combatir juntos.
La idea fué inmediatamente adoptada por otros. El conde de Derby impulsó la idea en Liverpool; en apenas dos días logró 1500 voluntarios. Fué el propio Derby el primero en referirse a estos batallones como "Batallones de amigos": Este debe ser un batallón de amigos, un batallón en que los compañeros del mismo trabajo lucharán hombro con hombro por el honor de Gran Bretaña y la fama de Liverpool. Entusiasmado por el éxito, Kitchener extendió la campaña por todo el país. A finales de septiembre, más de cincuenta localidades habían formado batallones de este tipo; las ciudades más grandes, varios (en Manchester, por ejemplo, se habían formado quince batallones). Se calcula que, de los 2'5 millones de soldados alistados voluntariamente en 1914 y 1915, dos tercios formaban parte de este tipo de unidades.
Había todo tipo de personas en estos batallones. Muchos de ellos recibieron apodos según la procedencia de sus componentes: había batallones de artistas, de trabajadores del ferrocarril, de comerciantes, de exalumnos de la misma escuela... También de deportistas, como el 17º y 23º batallones del Regimiento de Middlesex, formados por jugadores de fútbol de la Premier League y aficionados que se habían alistado para luchar a su lado. O el 16º batallón del Regimiento de Lothian de los Royal Scots, en el que alistó la plantilla íntegra del club escocés Hearts of Midlothian, junto a sus técnicos, directivos y muchos aficionados (de los 16 miembros del equipo, nueve murieron en combate, tres de ellos en el primer día).
Lo que nadie había tenido en cuenta era el tipo de guerra a la que se enfrentaban. Nadie esperaba que el conflicto que se avecinaba fuera tan duradero y tan sumamente sangriento. La guerra en el continente fué de una crudeza inaudita. Kitchener había calculado que la guerra duraría al menos tres años y necesitarían al menos un millón de soldados; unos cálculos que sus colaboradores calificaban de exagerados pero que el tiempo demostró que se habían quedado lamentablemente cortos. En los tres primeros meses de guerra, los británicos sufrieron 90000 bajas; en el primer año, 375000. No era infrecuente que batallones enteros fueran diezmados en un corto espacio de tiempo, con lo que pueblos enteros perdían de golpe a buena parte de sus jóvenes. Un caso paradigmático: el 11º Batallón del Regimiento de East Lancashire, conocido como "Accrington Pals", por proceder sus integrantes de la pequeña ciudad de Accrington. El primer día de la ofensiva del Somme, el 1 de julio de 1916, se les ordenó tomar la localidad francesa de Serre. Fué un completo desastre: en menos de una hora, de los 700 hombres del batallón, 285 habían muerto y 350 habían quedado heridos. Una auténtica catástrofe para Accrington.
Lo cierto es que las graves pérdidas sufridas por este tipo de batallones acabaron dañando gravemente el prestigio del ejército. La negativa publicidad que estas tragedias reportaban al conflicto (pueblos, barrios, comunidades enteras que perdían súbitamente a muchos de sus miembros) provocó un descenso considerable de los alistamientos. En vista de que el conflicto se recrudecía y el número de altas en el ejército no era suficiente, a principios de 1916 el gobierno británico abandonó la política de alistamientos voluntarios e impuso el reclutamiento forzoso. Pero ya no se solicitaron más "Batallones de Amigos". Los soldados se agruparon en batallones independientemente de su origen. Una manera de "repartir" las bajas para que ningún estrato social o localidad sufriera pérdidas tan masivas.
Muchos de estos batallones de amigos, que habían sufrido bajas importantes, se fusionaron para formar nuevos batallones. Otros fueron relevados y enviados de vuelta a casa.

Monumento en memoria de los Accrington Pals en el Sheffield Memorial Park, en las cercanías de Serre (Francia)
Vídeo de la BBC sobre los Pals Battalions y, más concretametne, sobre los Accrington Pals.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Curiosidades deportivas

- Carl Lewis estuvo imbatido en pruebas de salto de longitud desde el 13 de agosto de 1981 hasta el 30 de agosto de 1991, ganando un total de 65 pruebas consecutivas. Edwin Moses dominó los 400 metros vallas desde el 26/8/1977 hasta el 4/6/1987, nueve años nueve meses y nueve días exactos, ganando 122 carreras consecutivas. Pero el record absoluto lo tiene la atleta rumana Iolanda Balas: entre 1956 y 1967 venció 150 competiciones consecutivas de salto de altura, incluídas dos citas olímpicas.
- Durante los Juegos Asiáticos de Nueva Dehli (1982) la selección de baloncesto de Irak venció a la de Yemen por un tanteo de 251 a 33.
- La deportista Roswitha Krause, de la antigua RDA, consiguió una medalla de plata como nadadora en las olimpiadas de México'68. Y logró dos medallas olímpicas más como integrante del equipo germano oriental femenino de balonmano: plata en Montreal'76 y bronce en Moscú'80.
- Originariamente, en los combates de judo no se hacían distinciones según el peso de los luchadores; los torneos se disputaban "todos contra todos".
- En 1350, el rey inglés Eduardo III prohibió la disputa de juegos de pelota en sus dominios, debido a los tumultos y peleas que se sucedían habitualmente entre los espectadores.
- En el Mundial de hockey sobre patines de Chile (1980) Suiza venció a la India por 56 a 0.
- El kayak tiene su origen en una embarcación de los inuits llamada "ka-i-ak", que significa "bote de hombres".
- La tenista Billie-Jean King tiene el record absoluto de triunfos en el torneo inglés de Wimbledon: 20 (6 individuales, 10 en dobles y 4 dobles mixtos).
- El británico John Pius Boland, doble medalla de oro en las olimpiadas de Atenas 1896 en tenis, tanto en categoría  individual como en dobles, estaba en Grecia visitando a un amigo cuando se disputaron los Juegos. Se enteró de la celebración cuando ya estaba allí y su amigo, miembro del comité organizador, logró inscribirlo en ambas pruebas.
- El norteamericano Robert Garrett, campeón olímpico en 1896 de lanzamiento de peso y de disco, no tenía previsto participar en el lanzamiento de disco. Decidió participar cuando llegó a Grecia y descubrió que el disco oficial pesaba dos kilos, y no 14, como el que utilizaba habitualmente.
- El pentathlón moderno (que incluye tiro, esgrima, hípica, natación y carrera) debe su origen a una historia popular nórdica: un oficial encargado de llevar un importante mensaje que parte a caballo hacia su destino; se enfrenta primero a un grupo de forajidos con su pistola, luego a un enemigo con su espada, al llegar a un caudaloso río se ve obligado a abandonar su caballo y cruzarlo a nado, para terminar recorriendo a pie el resto de su viaje.
- Uno de los primeros boxeadores que alcanzaron el estatus de leyenda fué Glaucos de Carystos, del que se cuentan numerosas victorias en los cuatro Juegos Panhelénicos: Olímpicos, Ístmicos, Píticos y Nemeos. Según las crónicas, medía alrededor de 2 metros y 15 centímetros, y vencía la mayor parte de sus combates de un solo golpe, asestado de arriba a abajo sobre la cabeza de sus rivales.
- La regata a remo más larga del mundo es la Ringvaart, que se celebra en la localidad holandesa de Delft, que enfrenta a embarcaciones de ocho remeros y tiene un recorrido de 100 kilómetros.
- Las protecciones en las orejas que llevan los jugadores de waterpolo se impusieron después de que en un partido uno de los participantes arrancara de un mordisco parte de la oreja de un rival.

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Sabías que...

- ... cuando un oso polar se siente amenazado, su primera reacción es taparse la nariz? La nariz, negra, es la única parte de su cuerpo que se distingue con nitidez en un ambiente cubierto de nieve y de hielo; de este modo, se "invisibiliza" frente a un posible enemigo.
- ... una ley promulgada en 1324 por Eduardo II y todavía vigente declara de propiedad real a todos los delfines, ballenas y esturiones que se encuentren en aguas de Inglaterra?
- ... los pingüinos que hoy conocemos no son los pingüinos originales? El nombre genérico de "pingüinos" se aplicaba en Europa a las aves marinas del norte de Europa de la familia de las Alcidae, es decir, a aves como las alcas (género Alca) y los araos (género Uria). Cuando comenzaron a ser frecuentes los viajes al hemisferio sur y empezaron a encontrarse con las distintas especies de lo que hoy llamamos pingüinos (englobados en la familia Spheniscidae), aquellos navegantes, que no sabían muy bien lo que eran, les llamaron "pingüinos" porque se asemejaban a los pingüinos del norte de Europa (pese a no tener ningún tipo de parentesco). Su ocurrencia tuvo éxito y la popularidad que alcanzaron estas nuevas aves llevó a poco a poco se dejara de llamar pingüinos a las alcas y el nombre se aplicara exclusivamente a los "nuevos pingüinos".
- ... la unidad militar más antigua de Europa es la llamada "Compañía de Mar de Melilla"? Fue creada por orden de los Reyes Católicos en mayo de 1498, poco después de la conquista de Melilla. Formada originariamente por "cuarenta hombres de mar", aunque adscrita al Ejército de Tierra, su misión consiste en apoyar a la guarnición de la ciudad en todas las tareas marítimas que pudieran ser necesarias.
- ... el famoso edificio Empire State Building de Nueva York tiene un código postal propio: el 10118?
- ... en 2000, la revista Journal of Hydraulic Engeneering propuso un reto a sus lectores: mejorar el diseño del tornillo, cuya idea original se atribuye al inventor y matemático griego Arquímedes, en torno al 300 a.C.? Tras muchas propuestas, el dictamen de la revista fue categórico: el diseño original es el óptimo y, por lo tanto, inmejorable.
- ... el disco "Odelay", publicado en 1996 por el músico norteamericano Beck , se iba a titular originariamente "Órale", como homenaje a sus amigos mexicanos? Un técnico de sonido entendió mal el título y etiquetó una de las maquetas provisionales con el nombre de "Odelay"; Beck lo vio, le hizo gracia la confusión y decidió que el álbum pasase a llamarse de esa manera.
- ... en la Biblioteca Pública de Nueva York, los millones de libros, revistas y otras publicaciones que forman parte de sus fondos no están ordenados por temas ni por autores? Por motivos de espacio, los contenidos de la biblioteca se organizan... según su tamaño.
- ... durante sus primeras décadas, el famoso David de Miguel Ángel lucía una falda de hojas de bronce que cubría pudorosamente sus genitales? Los altos dignatarios religiosos que le habían hecho el encargo al escultor consideraban que, al estar expuesta en público, era mejor dejar ocultos sus "tesoros".
- ... entre los moluscos gasterópodos, como los caracoles, las especies que presentan una concha que gira hacia la derecha (dextrógira) son mucho más abundantes que aquellas en las que el giro de la concha es en el sentido inverso a las agujas del reloj (levógiro)?
- ... todas las personas con ojos azules descienden de un antepasado común, que vivió hace unos 6000 años en algún lugar del norte de Europa? Hasta entonces, todos los humanos tenían los ojos oscuros. ¿El responsable? Una mutación en un gen llamado HERC2.
- ... en un partido de fútbol disputado en 1992 entre el Chelsea y el Sheffield United, el centrocampista del Chelsea Vinnie Jones vió la tarjeta amarilla por una durísima entrada sobre un rival.... cuando sólo habían transcurrido tres segundos desde el inicio del partido?

domingo, 4 de noviembre de 2012

Los hermanos Borgstrom

Las tumbas de los cuatro hermanos Borgstrom en el Riverview Cemetery en Tremonton (Utah)

En mi anterior entrada hablé de los hermanos Niland, inspiradores de la película Salvar al soldado Ryan. De cómo tres de ellos habían muerto en combate (luego se supo que uno de ellos no estaba muerto, sino prisionero) y el cuarto había sido enviado de vuelta a los EEUU para que no sufriera la misma suerte de sus hermanos. La historia de la que hablo hoy es muy similar: la de los hermanos Borgstrom.
Alben y Gunda Borgstrom era un matrimonio de inmigrantes suecos que se había establecido en Thatcher, en el estado de Utah, a principios del siglo XX. Tuvieron diez hijos, de los cuales siete eran varones. Uno de ellos murió siendo niño, por una perforación del apéndice. Y cuando Estados Unidos entró en guerra, los cinco hermanos Borgstrom que tenían edad para alistarse lo hicieron. Eran Elmer (nacido en 1914), Clyde (1916), Boyd (1921) y los gemelos Rulon Jay y Rolon Day (nacidos en 1925). Destinados, como era de esperar, en distintos cuerpos y regimientos para evitar que murieran todos. Sólo que no sirvió de mucho; la mala suerte se cebó con esta familia.
El primero en caer fué Clyde. Enrolado en los Marines y destinado al Pacífico, se hallaba en la isla de Guadalcanal cuando el 15 de marzo de 1944 falleció en un desafortunado accidente: despejando una pista de aterrizaje, un árbol le cayó encima y le mató. El siguiente en morir fué Elmer. Destinado en Europa como médico militar, falleció en Italia el 22 de junio de 1944, alcanzado por un francotirador alemán cuando evacuaba a un soldado herido. El 8 de agosto Rolon, artillero en un avión de las Fuerzas Aéreas, recibía graves heridas en un bombardeo sobre territorio alemán, que le causaron la muerte. Apenas unas semanas después, el 26 de agosto, su hermano gemelo Rulon era declarado desaparecido tras un enfrentamiento con tropas alemanas cerca de LaDreff (Francia); su muerte se confirmó días después.
La muerte de los cuatro hermanos Borgstrom fué un auténtico mazazo, no sólo para su familia, sino para toda su comunidad. Incluso, tras la muerte de Rulon, el empleado de telégrafos de Thatcher no quiso entregar la notificación a la familia, la cuarta en menos de seis meses, para no volver a ver la misma expresión en la cara de la señora Borgstrom, y tuvo que ser el obispo mormón de la zona (los Borgstrom eran practicantes de dicha fe) quien le diese la noticia.
Tras perder a cuatro hijos, toda la familia Borgstrom se movilizó inmediatamente, apoyada por sus vecinos, amigos y por los congresistas electos del estado de Utah para que el quinto de los hermanos, Boyd, miembro de los Marines igual que su hermano Clyde, fuese liberado del servicio y devuelto a casa. El propio presidente Franklin D. Roosevelt intervino en su favor y envió a los Borgstrom una carta de condolencia en la que decía que la pérdida de los cuatro hermanos "aumenta nuestra determinación de llevar esta guera a un final rápido y exitoso". Finalmente, en octubre de 1944 Boyd era trasladado de vuelta a los EEUU y licenciado, mientras que el hermano menor, Elton, que todavía era menor de edad, quedaba exento del servicio militar.
Casos como el de los Borgstrom, los Sullivan o los Niland llevaron al Departamento de Defensa de los EEUU a establecer la Directiva 1315.15 o "Norma Especial de Separación para la Supervivencia", conocida comúnmente como la "Norma del Único Superviviente": cuando dos o más hermanos caen en combate y sólo queda un hermano, a éste se le prohíbe ingresar en el ejército (o, si ya es miembro, se le licencia). Dicha política entró en vigor en 1948 y, aunque no siempre se ha aplicado, sigue vigente. Así, en 2007 Jason Hubbard fué licenciado después de que sus hermanos Jared y Nathan cayeran en Iraq en 2004 y 2007, respectivamente. Y en 2011, Beau Wise fué retirado del servicio activo tras perder a sus dos hermanos, Ben y Jeremy, en Afganistán.
Los cadáveres de los cuatro hermanos Borgstrom no pudieron ser repatriados hasta varios años después de terminada la guerra. Los cuatro fueron enterrados juntos el 25 de junio de 1948, tras una multitudinaria ceremonia, en el cementerio Riverview, en Tremonton (Utah), durante la cual se les concedieron póstumamente tres Estrellas de Bronce, una medalla de las Fuerzas Aéreas y otra de Buena Conducta. Un campo de entrenamiento en Ogden (Utah) lleva su nombre.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Los hermanos Niland: la verdadera historia del soldado Ryan


En 1998, el director norteamericano Steven Spielberg estrenaba Saving Private Ryan (en España, Salvar al soldado Ryan), una de sus mejores películas de los últimos años, protagonizada, entre otros, por Tom Hanks, Matt Damon, Tom Sizemore o Edward Burns. Probablemente conocéis su argumento: en los momentos posteriores al desembarco de Normandía, un grupo de siete soldados norteamericanos, al mando del capitán Miller, reciben la misión de localizar al soldado John Francis Ryan, que había sido lanzado en paracaídas sobre territorio enemigo la víspera del ataque, y llevarlo sano y salvo a la retaguardia, ya que sus tres hermanos han muerto en combate y los mandos del ejército no desean que el cuarto hermano sufra la misma suerte. La película comienza con una de las más realistas y memorables reconstrucciones del desembarco de Normandía que jamás se han rodado. Y se basa en un caso real.
Los cuatro hermanos Niland eran naturales de Tonawanda, en el estado de Nueva York, y se alistaron cuando los EEUU entraron en guerra. El mayor, Edward, nacido en 1912, lo hizo en la Fuerza Aérea, donde alcanzó el rango de sargento. Los otros tres, Preston (1915), Robert (1919) y Frederick (1920) lo hicieron en Infantería. Como era habitual se los asignó a distintos regimientos; una medida habitual en el ejército norteamericano, especialmente desde que en noviembre de 1942, durante la batalla de Guadalcanal, los cinco hermanos Sullivan (a los que se cita expresamente en el filme de Spielberg) muriesen al ser torpedeado el buque en el que servían, el USS Juneau, por un submarino japonés.
Preston quedó asignado al 22º Regimiento de la 4ª División de Infantería, donde alcanzó el rango de teniente, mientras que Robert (apodado Bob) y Frederick (apodado Fritz) fueron a parar a los paracaidistas; Bob en el 505º Regimiento de la 82ª División Aerotransportada y Fritz en el 501º Regimiento de la 101ª División Aerotransportada, ambos con el rango de sargento.
En mayo de 1944, el bombardero B-25 en el que servía Edward fué derribado durante una misión sobre la selva birmana, y el sargento Niland fué declarado desaparecido en combate. Pero sus hermanos no fueron notificados de su muerte de inmediato; se hallaban en el sur de Inglaterra, preparándose para la definitiva invasión de Europa.
El 6 de junio de 1944 tiene lugar el desembarco de Normandía, en el que participan los tres hermanos Niland. Bob murió ese mismo 6 de junio, cerca del pueblo de Neuville-au-Plain, mientras cubría la retirada de su compañía frente a un ataque alemán. Preston murió al día siguiente, 7 de junio, en un enfrentamiento cerca de Utah, una de las playas donde había tenido lugar el desembarco.
Fritz, en medio de la vorágine y la confusión de los primeros momentos del desembarco, no supo de la suerte de sus hermanos hasta que, unos días después, se acercó al campamento de la 82ª División y supo no sólo que Bob había muerto, sino que también Preston y Edward había caído.
Cuando el capellán de su regimiento, el padre Sampson, supo que Fritz era el único de sus hermanos que seguía con vida, elevó una petición al alto mando para que lo enviaran de vuelta a los EEUU. Sin embargo, Fritz permaneció en Francia hasta finales de julio, cuando su regimiento fué relevado y enviado de vuelta a Inglaterra, a la base de Lamborne. A finales del verano, llegó la orden de que volviera a casa, algo a lo que en principio se negó, ya que quería seguir combatiendo para vengar a sus hermanos. Finalmente, fué enviado  de vuelta y cumplió el resto de su servicio como miembro de la Policía Militar en Nueva York.
Pero aún le aguardaba una sorpresa. Y es que Edward no había muerto. Al ser alcanzado su avión, logró saltar en paracaídas y fué capturado por los japoneses. Permaneció como prisionero de guerra un año, hasta que el campo de prisioneros en el que se encontraba fué liberado el 4 de mayo de 1945.

martes, 30 de octubre de 2012

Lope de Aguirre


El pasado 27 de octubre se cumplieron exactamente 451 años de la muerte de Lope de Aguirre, protagonista de una de las más sangrientas epopeyas de la conquista de América por los españoles. Aprovecho la efeméride para recuperar un artículo que escribí hace unos años para Armagedón, una web de temática bélica desgraciadamente ya desaparecida.


Fue hombre de casi cincuenta años, muy pequeño y poca persona; mal agestado, la cara pequeña y chupada; los ojos que si miraban de hito le estaban bullendo en el casco, en especial cuando estaba enojado… Fue gran sufridor de trabajos, especialmente del sueño, que en todo el tiempo de su tiranía pocas veces le vieron dormir, sino era algún rato del día, que siempre le hallaban velando. Caminaba mucho a pie y cargado con mucho peso; sufría continuamente muchas armas a cuestas; muchas veces andaba con dos cotas bien pesadas, y espada y daga y celada de acero, y su arcabuz o lanza en la mano; otras veces un peto (Vázquez describe a Lope de Aguirre).
Lope de Aguirre nació en Oñate (Guipúzcoa) entre los años 1511 y 1515, siendo hijo segundón de una familia hidalga acomodada pero no rica. Destinada la herencia a su hermano mayor, las opciones que se le presentan son el sacerdocio, el ejército o buscar fortuna por su cuenta. Vive un tiempo en la pujante Sevilla del XVI, donde aprende el oficio de domador de caballos, y escucha las múltiples historias que corren acerca del Nuevo Mundo: de Sevilla parten cada primavera la Carrera de Nueva España (rumbo a Veracruz y otros puertos de América Central y las Antillas) y la Carrera de Tierra Firme (hacia Cartagena de Indias y Porto Bello). Lope de Aguirre embarca hacia América en 1534 y durante unos años poco se sabe de él: varios Lope de Aguirre aparecen en distintos documentos (al servicio del gobernador Pedro Heredia; en un naufragio cerca de La Habana; y reembarcado hacia América en 1539) pero su identidad no está confirmada. En América interviene sofocando rebeliones como la que él protagonizaría años más tarde: en la batalla de Las Salinas; la expedición de Diego de Rojas; en la batalla de Chupas a favor de Vaca de Castro contra Diego de Almagro; en las Guerras Civiles de Perú, en el bando realista con el virrey Blasco Núñez de Vela contra Gonzalo Pizarro; con Melchor Verdugo en la batalla de Jaquijaguana; y con Baltasar de Castilla.
Se cuenta que en Potosí es prendido y azotado por orden del juez Esquivel acusado de infringir las leyes que protegían a los indios. Dice su leyenda que Aguirre caminó descalzo tres años y cuatro meses hasta que, finalizado el mandato del juez, se venga apuñalándolo mientras duerme. A continuación huye disfrazado de negro y se refugia en Guamanga y posteriormente en Tucumán. Participa en 1552 en la sublevación de Cuzco contra el virrey Antonio de Mendoza, durante la cual asesina al gobernador Pedro de Hinojosa, lo que le vale una condena a muerte. En 1553 participa en la sublevación de Sebastián Castilla en La Plata. Ordenado el exterminio de los sublevados, huye de nuevo y pasa un año escondido en una cueva malviviendo a base de pan y raíces. Recibe la ayuda de algunos amigos hasta que, en 1554, Alvarado lo amnistía a cambio de que colabore en el sofocamiento de una nueva sublevación, la de Francisco Hernández Girón. En esta turbulenta época empieza a ser llamado "Aguirre el loco".
Reintegrado así al bando realista es herido de gravedad en la batalla de Chuquinga, perdiendo el uso del pie derecho y recibiendo graves quemaduras en ambas manos por la explosión de un arcabuz. Así, tras casi veinticinco años de luchar por la Corona, se ve a si mismo como un viejo de cincuenta años (edad avanzada para el s. XVI), sin fortuna ni gloria, tullido y deformado por las continuas batallas. Su única familia es una hija, Elvira, mestiza y de madre desconocida.
En estas circunstancias se enrola en 1559 en la expedición que el virrey del Perú, bajo el mando del navarro Pedro de Ursúa, envía en busca del país de Omagua, el mítico El Dorado. La expedición, formada por 300 soldados, tres bergantines y varios cientos de indios, parte finalmente del puerto de Santa Cruz de Saposoa el 26 de septiembre de 1560. A Aguirre lo acompaña su hija Elvira, custodiada por dos dueñas. La expedición desciende los ríos Huallaga, Marañón y Amazonas. La búsqueda resulta infructuosa; se pierden embarcaciones y hombres, escasean las provisiones. El descontento de la tropa va en aumento y muchos piden volver a Perú. Ursúa hace caso omiso y se empecina en continuar el viaje, desoyendo a sus hombres; llega a encadenar a un noble español y a hacerlo remar con los esclavos negros. Ursúa tenía como principal ocupación acostarse con su amante, Inés de Atienza; al hechizo de su belleza mestiza achacan los supersticiosos soldados la enfermedad de Ursúa, descrita como melancolía o humor negro, términos que servían en la época para englobar un elevado número de trastornos mentales, y que probablemente fuese una depresión. Todos estos factores desembocan en una conjura, en la que interviene Aguirre, que desemboca en el asesinato de Ursúa, el 1 de enero de 1561.
Los conjurados deciden escribir una carta a Felipe II exponiendo sus motivos y, a la hora de firmarla, Aguirre lo hace "Lope de Aguirre, traidor", explicando que ahora son todos traidores al rey y como tales, están en su contra; los demás se escandalizan y le toman por loco. Aguirre asume el cargo de Maese de Campo y nombra gobernador a Fernando de Guzmán. Más tarde, cuando rompe definitivamente con la Corona y reniega de Felipe II (23-5-1561) nombra a Guzmán "Príncipe de Tierra Firme, Perú y Chile" Pero el campamento de los rebeldes se había convertido en un hervidero de odios, pasiones, miedos y envidias, a lo que contribuía la competencia entre los capitanes por los favores de Inés de Atienza. Aguirre teje una red de confidentes, espías y hombres de confianza por todo el campamento, gracias a los cuales descubre una conjura en su contra, a lo que responde sin vacilar y drásticamente asesinado a todos sus rivales e incluso a los dudosos: incluidos el cura Henao (al que consideraba sospechoso), a Inés de Atienza (a la que despreciaba) y, por último, al propio Guzmán. Una vez se hace con el mando, abandona la fantasiosa idea de El Dorado y planea ir a Panamá y desde allí conquistar Perú. Desciende el Amazonas con sus hombres, a los que llama "marañones" y llega a la desembocadura, para luego por mar llegar a la isla Margarita (julio de 1561), que conquista a sangre y fuego. Desde allí, Aguirre envía a Felipe II una carta, llena de amargura, decepción e insatisfacción, donde llama a Felipe "menor de edad" y le dice "No puedes llevar con título de rey justo ningún interés en estas partes, donde no aventuraste nada, sin primero gratificar a los que trabajaron…"; lo acusa de tener las manos limpias mientras otros se las manchan con sangre propia y ajena en su beneficio. Siglos más tarde, Simón Bolívar consideraría esta carta como "la primera declaración de independencia del Nuevo Mundo". Aguirre firma como "Lope de Aguirre el Peregrino". A continuación, se proclama "Príncipe de la Libertad de los Reinos de Tierra Firme y las Provincias de Chile" y declara la guerra a España ("Ea, marañones, limpiad vuestros arcabuces que ya tenéis licencia para ir con vuestras armas").
Posteriormente trata de llegar a Perú por tierra. Llega a Venezuela, donde toma la ciudad de Valencia y siembra el terror en la región. Pero su mandato se tambalea y los roces con los marañones son cada vez más frecuentes. Las autoridades españolas ofrecen el perdón a los que le abandonen; y así, el 27 de octubre de 1561, en Barquisimeto, sólo y acorralado, apuñala a su hija Elvira "para que ningún bellaco goce de tu beldad y hermosura, ni te baldone llamándote hija del traidor Lope de Aguirre". Dos de los marañones lo matan de dos arcabuzazos. Póstumamente, es juzgado y condenado por rebelde y traidor. Su cabeza cortada es expuesta en una jaula de hierro en Tocuyo para que la gente viese la cabeza de la que brotaban "tan perversas maquinaciones". Su mano derecha fue enviada a Mérida y la izquierda, a Valencia (Barquisimeto, Tocuyo, Mérida y Valencia son actualmente ciudades venezolanas) El resto del cuerpo fue echado de comer a los perros. Las cuatro banderas que usó (dos negras, una de mayor tamaño; una amarilla y otra azul, todas con dos espadas cruzadas y la leyenda "Sigo") fueron tomadas como botín de guerra; una de las negras fue expuesta en Tocuyo junto a la cabeza de Aguirre; la otra negra se guardó en Barquisimeto; y la azul y la amarilla fueron colocadas sobre la tumba del padre de Aguirre en la iglesia de Santa María de Oñate, donde permanecieron hasta la Guerra de Independencia.
Aún hoy en día perdura el recuerdo de Aguirre: los fuegos fatuos que se aparecen en Venezuela son su fantasma y el de sus hombres; la bahía de la isla Margarita donde desembarcó se llama todavía del Traidor; en Tocuyo se celebra su muerte con una procesión el 27 de octubre; los campesinos de Barquisimeto cuentan que su espíritu aún se aparece a medianoche cerca de donde murió; y en plena selva peruana está el Salto de Aguirre, donde estando en peligro grabó sobre una piedra unos misteriosos símbolos ante los que es necesario persignarse y rezar.
Las cartas de Aguirre muestran a un hombre bien educado y de buena caligrafía. Pero también fue intrigante, grosero, torpe, desagradable, ambicioso, temperamental, exaltado, astuto, hábil, rebelde, temerario y, a la vez, temible, peligroso, fanático, vengativo y libertario. Para muchos, Lope de Aguirre es la sublimación extrema del carácter español, capaz de lo mejor y de lo peor, de las más gloriosas gestas y las más abyectas infamias, concediendo un valor absoluto al Honor: no perdona ni olvida ninguna ofensa y el no vengarse es para él una ofensa en sí; mata a su hija para salvaguardar su honor. Es fuertemente paranoico, lindando con la psicopatía; mata con facilidad a sus enemigos e incluso a sus seguidores poco entusiastas. Se le atribuyen, directamente o por orden suya, 72 asesinatos: 64 españoles, tres sacerdotes, cuatro mujeres y un indio, lo que indica su falta de miramientos por sexo o condición. Duerme vestido y armado, rodeado de sus fieles, desconfía de todos. Respeta a las mujeres decentes pero desprecia a las que no lo son. Pero también fue un hombre que combatió a todo un Imperio cara a cara. Que realizó una prodigiosa singladura a través de Sudamérica. Que, a su manera, pedía justicia. Cuya carta de rebeldía es más una carta de un súbdito desencantado que la arrogante misiva de un tirano. Y que además concedió la igualdad de derechos a negros e indios (recordemos, era el s. XVI). Dijo una vez Aguirre "Aquí el que dice la verdad es tratado de loco". Aguirre dijo lo que creía y actuó en consecuencia. Ese fue Lope de Aguirre, el loco Aguirre, el tirano Aguirre, la ira de Dios, el Príncipe de la Libertad.

sábado, 27 de octubre de 2012

La batalla del Vado de Jacob

                                                Escudo de armas del Reino de Jerusalén

Después de la Primera Cruzada (1099) se creó en Tierra Santa el reino de Jerusalén, en constante conflicto con sus vecinos musulmanes. En él se estableció una dinastía cuyo primer rey fué el francés Godofredo de Bouillón. Él y sus sucesores extendieron los dominios del reino conquistando Acre, Sidón, Beirut y Trípoli.
Allá por el año de 1174 subió al trono de Jerusalén con sólo trece años Balduino IV, también llamado el rey leproso, pues padecía dicha enfermedad desde su infancia. Pese a su enfermedad y su juventud, demostró ser un hábil gobernante. Frente a él tenía como oponente a uno de los más grandes gobernantes de la historia: Salah ad-Din Yusuf, el mítico Saladino, sultán de Siria y Egipto. Saladino atacó Jerusalén en 1177, pero Balduino logró batirle en la batalla de Montgisard, pese a hallarse en una gran desventaja numérica. A consecuencia de ello, entre ambos reinos se estableció una especie de "pacto de no agresión" que muchos en ambos bandos, por ambición o fanatismo, estaban ansiosos por dar por terminado.
En 1178, el Gran Maestre de los templarios, Eudes de Saint-Amand, concibe la idea de construir un castillo sobre una colina en las inmediaciones del llamado Vado de Jacob. Dicho vado era el principal lugar para cruzar el río Jordán, por él pasaba la carretera que unía Damasco y Jerusalén y por el cruzaban la inmensa mayoría de peregrinos sirios que iban a Jerusalén. Construir una fortaleza desde la que se podía dominar el vado, y a apenas unos días de camino de Damasco, era una provocación en toda regla para Saladino. Y así lo entendió Balduino, quien en un principio rechazó la idea de Eudes. Pero los templarios ya no eran la humildísima orden militar que sólo unas décadas antes habían formado nueve caballeros franceses para defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Ahora era una poderosa orden, con centenares de soldados a sus órdenes y gran poder, influencia y riquezas. Al final, Balduino dió su brazo a torcer y se inició inmediatamente la construcción.
Saladino quedó muy sorprendido cuando fué informado de los planes cristianos. Pero, prudentemente, trató primero de llegar a un acuerdo pacífico, y ofreció una gran suma de dinero a los templarios (primero ofreció 60000 dinares, y luego aumentó la oferta hasta los 100000) si cesaban las obras del castillo y se retiraban. Pero sólo obtuvo una rotunda negativa.
La construcción avanzaba rápidamente; fueron llamados a participar en ella los principales maestros de obra de Jerusalén. Pero, terminada la imponente muralla exterior (de diez metros de altura y cinco de ancho) las obras se ralentizaron. El lugar elegido para el castillo tenía una indudable ventaja: poseía un pozo, lo que garantizaba el suministro de agua. Con suficientes víveres, la guarnición del fuerte podía resistir un largo asedio mientras esperaba refuerzos. Ello movió a Saladino a decidirse a atacar antes de que su construcción hubiese terminado, concentrando su ejército en las inmediaciones del vado.
En agosto de 1179 tiene lugar un serio revés para los cristianos. Parte del ejército de Saladino se tropieza con una importante comitiva que se dirige al castillo y en la que se hallan el mismísimo rey Balduino y Eudes de Saint-Amant. El combate que inmediatamente se produce termina muy mal para los jerosolimitanos, que pierden entre muertos y prisioneros a 200 hombres. Eudes es capturado (moriría en cautiverio en octubre, tras rechazar negociar su rescate) y Balduino, herido, escapa a duras penas.
Enterada la guarnición del fuerte, se apresura a preparar la defensa. Perdido el elemento sorpresa, Saladino decide lanzar un ataque frontal masivo, que fracasa. Opta entonces por sitiar la fortaleza, dividiendo sus tropas en cuatro campamentos, cada uno en un flanco del fuerte. Y aconsejado por sus asesores, concibe un nuevo plan: ordena a sus zapadores cavar un túnel que lleve justo bajo la cara norte de la muralla, con la intención de quemar luego la estructura de madera que soportaba el túnel, para que éste colapsara y al hundirse derrumbara la muralla. El túnel se terminó en el plazo record de cuatro días, pero el plan no resultó: la muralla no se derrumbó y los expertos de Saladino concluyeron que el túnel no tenía la longuitud requerida, no llegaba hasta la parte inferior de la muralla, y era necesario ampliarlo. Se inició así un penoso proceso para apagar los rescoldos del incendio, limpiar y ventilar el túnel y volver a cavar para extenderlo, volverlo a llenar de materiales incendiarios y volver a prenderle fuego. Todo a gran velocidad, porque Balduino estaba reuniendo un ejército en Tiberiades, a apenas dos jornadas de marcha, para acudir en socorro de los sitiados.
A la segunda salió bien: la muralla se derrumbó y por la brecha el ejército de Saladino entró en el castillo. Era el 30 de agosto de 1179. Los defensores se defendieron con desesperación, tratando de resistir hasta la llegada de los refuerzos, pero la superioridad numérica de los sarracenos era enorme. De los 1500 defensores, entre soldados, caballeros y obreros, 800 murieron en la batalla y otros 700 fueron tomados como prisioneros y ejecutados poco después. El combate fué feroz: se han hallado cadáveres con miembros amputados y otros con el cráneo destrozado a espadazos.
Balduino llegó al frente del ejército apenas seis horas después; pero, al ver la espesa nube de humo procedente del castillo, se dió cuenta de que había llegado demasiado tarde y no podía hacer nada por los suyos, por lo que se volvió sin presentar batalla.
Para que a nadie se le ocurriese volver a reconstruir la fortaleza, Saladino ordenó demoler los muros y arrojar muchos de los cadáveres al interior del pozo, contaminando así el acuífero. Lamentablemente para sus hombres, el elevado número de cadáveres, unido al calor reinante, provocó una epidemia que mató a muchos soldados, incluídos a diez de sus comandantes.
Esta batalla fué el preludio de la caída de Jerusalén. Balduino IV murió en 1185, con sólo 23 años, respetado y admirado tanto por los cristianos como por los musulmanes. Le sucedió su sobrino Balduino V, quien era sólo un niño, y murió al año siguiente. Luego la corona pasó a la hermana de Balduino IV y madre de Balduino V, Sibila, quien a su vez abdicó en favor de su marido, Guido de Lusignac. Guido fué un pésimo rey, autoritario, ambicioso e imprudente. Buscó atacar a Saladino, pero su impericia le valió una severa derrota en 1187 en la batalla de los Cuernos de Hattin, donde el propio Guido cayó prisionero. Saladino no tardó en conquistar todo el reino, incluída Jerusalén, lo que provocó el inicio de la Tercera Cruzada (en la que participó el mítico Ricardo Corazón de León).

¿Quiere alguien echarle un vistazo a las ruinas del castillo? Pinchar en http://virtualglobetrotting.com/map/battle-of-jacobs-ford/view/?service=0

sábado, 20 de octubre de 2012

1719: España invade Escocia



La fotografía que abre esta entrada seguro que a más de uno le resultará familiar. Sobre todo a los aficionados al cine. Se trata del castillo escocés de Eilean Donan, situado sobre una pequeña isla en mitad del lago Duich. No en vano, ha aparecido en filmes como La vida privada de Sherlock Holmes (1970),  Los inmortales (1986), Braveheart (1995), La trampa (1999) o El mundo no es suficiente (1999). El castillo se comenzó a construir en 1220 por orden del rey Alejandro II de Escocia, como baluarte defensivo contra las invasiones vikingas, y ha sufrido muchas vicisitudes durante su larga historia. Una de las más curiosas sucedió en 1719, cuando sirvió de base para la invasión de Escocia por las tropas españolas.
En 1714 moría Ana I, la última reina de la dinastía de los Estuardo, siendo sucedida por Jorge I, pariente lejano suyo, instalándose así la casa de Hannover en el trono inglés. Jacobo Estuardo, hermanastro menor de Ana, quedó excluído de la sucesión por ser católico, como su madre. Pero no se resignó; autonombrándose Jacobo III, promovió un levantamiento en 1715 que tuvo especial incidencia en Escocia, donde sus seguidores (llamados jacobitas) eran muchos e influyentes. Pero la superioridad militar del ejército de los Hannover terminó pronto con el levantamiento y Jacobo III tuvo que marchar al exilio y pidió ayuda a Francia y a España.
Ahora bien, tras la muerte en 1700 de Carlos II el Hechizado, había estallado la Guerra de Sucesión entre los dos pretendientes al trono español. Inglaterra había apoyado al archiduque Carlos de Austria frente al francés Felipe de Borbón, que a la postre se convertiría en Felipe V. Tras la firma del tratado de Utrech (1713), que puso fin a la guerra, Francia tenía pocas ganas de inmiscuirse en los asuntos internos de los ingleses; pero a Felipe V le pareció una buena idea devolverles la "cortesía" a los ingleses y apoyar a Jacobo Estuardo. Además, el 11 de agosto de 1718, una escuadra británica destruía a una española a la altura de Siracusa (Sicilia), y España declaraba la guerra a Gran Bretaña.
El plan de ataque contra los ingleses, diseñado por el cardenal Alberoni, consejero de Felipe V, consistía en el envío de dos contingentes de tropas: dos naves, con unos 300 hombres al mando del Conde Mariscal George Keith, desembarcarían en Escocia para incitar a los escoceses a rebelarse. Mientras, otro contingente de 7000 hombres y 27 naves, al mando del duque de Ormonde, desembarcaría en Gales, donde los seguidores de Jacobo también eran numerosos, para formar un gran ejército con el que tomar Londres.
El contingente de Ormonde no llegó a su destino; sorprendido por una gran tormenta a la altura de Finisterre, la mayoría de los barcos resultaron dañados y tuvieron que regresar a puerto, abortándose la misión. Pero las tropas de Keith si desembarcaron, en marzo de 1719, tomando primero Stornoway, en la isla de Lewis, e instalándose luego en el castillo de Eilean Donan, que por aquel entonces pertenecía al clan MacRae, aunque llevaba varios años abandonado. Posteriormente, el grueso de las tropas partió hacia el sur en busca de refuerzos, dejando una pequeña guarnición en el castillo.
Pero los ingleses no tardaron en reaccionar. El 10 de mayo de 1719, tres fragatas de la Armada británica, el Worcester, el Enterprise y el Flamborough hacían su aparición en el lago Duich (las aguas del Duich se comunican con las del lago Alsh, y las de éste con el océano) para rendir la fortaleza. Enviaron primero un bote con bandera blanca, para parlamentar. Los españoles abrieron fuego contra él, obligándolo a retirarse. Visto que por las buenas no habían logrado nada, los ingleses pasaron al plan B: la artillería inglesa bombardeó el castillo durante dos días, y posteriormente las tropas de desembarco tomaron la fortaleza con relativa facilidad. Según el diario del capitán del Worcester, en el castillo hallaron "un irlandés, un capitán, un teniente español, un sargento, un rebelde escocés y 39 soldados españoles, 343 barriles de pólvora y 52 barriles de munición para mosquete". Tras volar parte del castillo, los ingleses se llevaron a los prisioneros españoles a bordo del Flamborough hasta Leith, cerca de Edimburgo, donde los encarcelaron (al irlandés y al escocés los ahorcaron por traición).
No les fué mejor al resto de las tropas españolas. Los escoceses, escarmentados por el fracaso de 1715 y sin fiarse demasiado de los españoles, no se mostraron demasiado entusiastas a la hora de unirse a la rebelión. A principios de junio supieron del fracaso de la expedición de Ormonde. Aún así, consiguieron reunir a un ejército de unos 1000 hombres entre españoles y escoceses, con el que se dirigieron hacia la ciudad de Inverness. Pero el 10 de junio, en las cañadas de Glenshiel les salió al paso un ejército inglés formado por 850 infantes y 120 dragones a caballo. Aunque el número estaba más o menos equilibrado, los escoceses eran indisciplinados y desorganizados. Tras comenzar la batalla, no tardaron en desertar masivamente. Los españoles, prácticamente solos, no tuvieron más remedio que rendirse. Keith huyó con los escoceses y logró escapar a Prusia.
Los soldados españoles capturados fueron llevados a Leith, donde se reunieron con los capturados en Eilean Donan. Permanecerían prisioneros hasta octubre, en que fueron devueltos a España.
El castillo de Eilean Donan permaneció en ruinas hasta que lo compró en 1912 el coronel John MacRae-Gilstrap, quien se encargó de reconstruirlo. Hoy en día es una de las principales atracciones turísticas de la región.