Verba volant, scripta manent

viernes, 19 de agosto de 2016

Un vencedor inesperado

Ramón Carlín (1923-2016)

El 8 de septiembre de 1973 se daba la salida en el puerto inglés de Portsmouth a los participantes en la primera edición de una nueva y emocionante regata, la Withbread Round the World Race, así llamada por estar patrocinada por la multinacional hostelera británica Withbread PLC. La regata (que hoy en día, tras cambiar de patrocinador, se conoce como Volvo Ocean Race) consistía en una vuelta al mundo para barcos veleros, recorriendo más de 27000 millas náuticas (unos 50000 kilómetros) en cuatro etapas: Portsmouth-Ciudad del Cabo, Ciudad del Cabo-Sydney, Sidney-Rio de Janeiro y Rio de Janeiro- Portsmouth (en la actualidad, el trayecto se hace en nueve o diez etapas). En aquella primera regata tomaron parte 17 veleros de distintos tamaños, la mayoría británicos y franceses. Sólo dos no eran europeos: el Jakaranda sudafricano y el Sayula II mexicano. Este último era el más pequeño de todos los barcos a competición, y era propiedad del empresario mexicano Ramón Carlín.

La salida de la Whitbread Round the World Race
Ramón Carlín, dueño de una tienda de venta de electrodomésticos, se había iniciado tarde en la vela, pasados ya los cuarenta años, por pura casualidad: su hermano se compró un barco y lo invitó a acompañarlo. La experiencia le gustó, así que empezó a participar en regatas cortas, mayormente en los alrededores de Acapulco. Hasta que un día, durante una visita a su hijo Enrique, que estudiaba en Inglaterra, oyó hablar de la regata. Era algo totalmente diferente a lo que había hecho hasta entonces, una auténtica aventura, original y novedosa. Y fue eso lo que le atrajo: el desafío, la aventura. Así que, sin tener todavía barco ni tripulación, Carlín se inscribió en la Whitbread.

La tripulación del Sayula II
El barco lo compraría poco después; un velero modelo Swan 65, de veinte metros de eslora, al que bautizó como Sayula II en homenaje al pueblo natal de su esposa. Reunió una variopinta tripulación, compuesta de seis mexicanos (entre ellos el propio Carlín como patrón; su esposa Paquita Larios; su hijo Enrique; y sus sobrinos Roberto Cubas Carlín y Francisco Reyes Carlín), tres norteamericanos, un inglés, un holandés y un australiano, que se reunieron por primera vez en Portsmouth, días antes del inicio de la regata. "No tuvimos tiempo de entrenar. Mi plan era conocer bien a mi tripulación y enseñarles a manejar el barco durante la primera etapa, pero resultó que todos eran buenísimos", diría años más tarde Carlín.
La llegada del Sayula II a Portsmouth provocó no pocas sonrisas. Entre todos aquellos imponentes veleros, tripulados por marineros expertos y capitaneados por patrones célebres por sus hazañas, la presencia de aquel extravagante mexicano, con su pequeño velero y sus pintorescos tripulantes, parecía poco más que una anécdota. Un periódico inglés publicó incluso una viñeta humorística en el que los tripulantes del Sayula II aparecían caracterizados con sombreros mexicanos y botellas de tequila.


Sorprendentemente para casi todos, el Sayula II llegó en segundo lugar a Ciudad del Cabo, demostrando que no estaban dispuestos a ser una comparsa. Hay que decir que la vida a bordo del Sayula era diferente a lo habitual en este tipo de pruebas. Frente a la frugalidad habitual en otros barcos, el Sayula llevaba a bordo a un cocinero que les preparaba filetes, hamburguesas y pollo. La tripulación se bebía seis botellas de vino al día, y 250 latas de cerveza (suministradas por un patrocinador) en cada etapa. Y también licores; para los que terminaban su guardia en cubierta, nunca faltaba un vaso de ron, ginebra o vodka para reconfortarlos. Al llegar a Ciudad del Cabo, los periodistas se sorprendieron al descubrir que, tras 45 días de travesía, todavía les quedaban 11 tarros de caviar a bordo. Allí tuvieron su primera "baja": la señora Paquita decidió que ya había tenido suficiente océano y prefirió quedarse en tierra.


La siguiente etapa, de Ciudad del Cabo a Sydney, fue la más complicada. Los participantes se enfrentaron a condiciones meteorológicas muy adversas. Tres marineros se ahogaron, y casi todos los barcos sufrieron algún tipo de desperfecto (cinco de ellos tuvieron que retirarse de la competición). El Sayula II no se libró; el 11 de diciembre una enorme ola de 14 metros golpeó al barco y lo volcó. Los equipos electrónicos y las bombas de achique se estropearon, pero el barco resistió y la tripulación logró poner remedio a la situación y seguir navegando: Carlín decidió entonces dirigirse a Sydney por otra ruta, menos directa y con mayor recorrido, pero con menos riesgo de tormentas. Una decisión a la postre le permitiría sacar ventaja a sus competidores. En Australia, Carlín estuvo tentado de abandonar, pero su esposa le amenazó si no continuaba: "Como te retires, me divorcio".
El Sayula ganó también la siguiente etapa, de Sydney a Río de Janeiro. El 19 de marzo salía de Río para la etapa final, llegando como vencedor a Portsmouth el 14 de abril, Domingo de Pascua, casi 153 días después de su partida. El tiempo oficial de su singladura fue de 133 días y 13 horas, con casi dos días de ventaja sobre el segundo clasificado, el británico Adventure. Una victoria épica por la que nadie habría apostado antes de la regata.

La tripulación del Sayula, celebrando la victoria
Después de la celebración, los caminos de los tripulantes del Sayula II se separaron. Ramón Carlín volvió a México en loor de multitudes, convertido en un héroe nacional, y fue recibido por el presidente Luis Echevarría. Sin embargo, no volvió a participar en una regata de tal calibre. Prefirió regresar a su casa, atender sus negocios, y disfrutar de los tranquilos paseos por las aguas de Acapulco. En 2011 fue homenajeado en Alicante, durante los actos previos a la partida de la 11ª edición de la regata.

La tripulación del Sauyla II, 40 años después
En 2014, coincidiendo con el 40 aniversario de la victoria, comenzó el rodaje de un documental sobre la hazaña de Carlín y el Sayula II, dirigido por el cineasta mexicano Bernardo Arsuaga y titulado The Weekend Sailor. Con motivo del rodaje, se reunió la tripulación original del Sayula II, algunos de los cuales no habían vuelto a verse desde el final de la regata. Todos recordaban con cariño aquella aventura y el magnífico ambiente, casi familiar, que se vivía a bordo del barco, en buena parte gracias a Carlín, a quien calificaban como "el patrón perfecto".


Ramón Carlín falleció en Ciudad de México el pasado 16 de mayo, a los 92 años de edad.

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