Verba volant, scripta manent

martes, 19 de marzo de 2013

El verdadero Sherlock Holmes

                                                    Joseph Bell

Sir Arthur Conan Doyle publicó en 1887 Estudio en escarlata, el primero de los relatos (en total fueron 4 novelas y 56 relatos cortos) en los que aparecía el personaje que lo haría famoso: el peculiar detective Sherlock Holmes. Pero lo cierto es que Doyle se basó en un modelo real para su personaje: el doctor Joseph Bell.
Joseph Bell (1837-1911) era doctor en Medicina y profesor en el Edinburgh Infirmary de la Universidad de Edimburgo, de donde era natal, entre 1874 y 1901. Doyle lo conoció en 1877, cuando ingresó en la Universidad para estudiar medicina, y quedó vivamente impresionado con su personalidad y sus habilidades, especialmente en lo relativo a su capacidad deductiva. Bell era capaz, sólo con observar a un paciente y basándose en deducciones lógicas, a partir de detalles como su forma de caminar, su acento y otros detalles de su físico o su comportamiento, de averiguar cosas acerca de él tales como su trabajo o su origen, que dejaban pasmados a sus alumnos. Otro aspecto importante fue su papel como pionero de la criminología moderna en cuanto al estudio de las huellas dactilares, las manchas de sangre o el análisis químico.
En su segundo año en la Universidad Doyle fue elegido por Bell para ser su ayudante. Esto le permitió al futuro escritor ser testigo de sus demostraciones deductivas, que le dejaron hondamente impresionado. Por eso, cuando años más tarde decidió escribir una novela sobre un detective, se inspiró en su antiguo profesor. Y no sólo en sus habilidades, sino también en lo físico: Bell, al igual que Holmes, era alto, delgado, con una nariz prominente y el pelo negro. Además, también compartían su afición por el deporte y su carácter enérgico. Se dice incluso que llegó a investigar, como aficionado, el famoso caso de Jack el Destripador.
Doyle nunca ocultó que Bell había sido su inspiración; lo admite en su autobiografía y en varias cartas que escribió a Bell; y Bell estaba bastante orgulloso de ello e incluso escribió el prólogo de uno de los libros de Sherlock Holmes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario