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viernes, 13 de marzo de 2015

La moneda más rara del mundo: la Double Eagle de 1933

La Double Eagle de 1933

En el año 1849 el gobierno norteamericano autorizó la acuñación de una moneda de oro con un valor facial de veinte dólares, el mayor de todas las monedas existentes hasta entonces en EEUU. Como en aquellos días las monedas de oro recibían los nombres de "Eagle" (10 $), "Half Eagle" (5 $) y "Quarter Eagle" (2'5 $), a la nueva moneda se la llamó "Double Eagle". La Double Eagle pesaba 33'4325 gramos y estaba hecha de una aleación con un 90% de oro y un 10% de cobre, dando una pureza de 21'6 quilates. En su anverso mostraba una cabeza femenina, como alegoría de la Libertad, rodeada de trece estrellas, y en su reverso el escudo de los Estados Unidos.
Las dos primeras unidades de Double Eagle se acuñaron en 1849; una de ellas se conserva en el Instituto Smithsonian de Washington, y la otra fue regalada al entonces Secretario del Tesoro, William M. Meredith (tras su muerte fue vendida por sus herederos y a día de hoy se desconoce su paradero). A partir de 1850 las Double Eagle se siguieron acuñando durante décadas sin variar apenas el diseño original (sólo para añadir el lema "In God We Trust" primero y pasar de "Twenty D." a "Twenty Dollars" más tarde) hasta principios del siglo XX.

La primera Double Eagle, acuñada en 1849
Cuentan que el presidente Teddy Roosevelt (1901-1909) se hallaba allá por 1904 de visita en un museo cuando quedó fascinado por una colección de antiguas monedas griegas. Convencido de que los Estados Unidos merecían tener unas monedas igual de bellas e impresionantes, Roosevelt contrató al reconocido escultor Augustus Saint-Gaudens para que rediseñara toda la serie de monedas del país. Lamentablemente, la muerte del escultor a causa de un cáncer en 1907 le impidió cumplir el encargo; sólo le dió tiempo a terminar uno de los diseños, el de la nueva Double Eagle, considerada desde entonces "la moneda más bella de la historia numismática norteamericana".
La moneda diseñada por Saint-Gaudens muestra en el anverso a la Libertad, representada como una figura femenina de cuerpo entero, portando una antorcha y una rama de olivo, y en el reverso un águila en pleno vuelo sobre un sol naciente. Las primeras "Double Eagles de Saint-Gaudens", como se llamó a este nuevo modelo de moneda, se acuñaron en 1907; se trataba de una serie de 24 unidades con un relieve muy marcado. Hoy en día, esas monedas son piezas muy codiciadas por los coleccionistas; una de ellas se vendió en 2005 por 2.990.000 $. Pero la acuñación de estas monedas era muy laboriosa; las prensas de la Fábrica de Moneda de Philadelphia necesitaban varios golpes para terminarlas, lo que dificultaba su producción en grandes cantidades. Así que se probó un nuevo diseño, con el relieve rebajado, del que se hicieron 12000 ejemplares. Pero su producción seguía siendo complicada, así que se volvió a modificar el diseño original, rebajando el relieve más todavía (además, la fecha pasó de estar en números romanos a arábigos), que fue el diseño que finalmente se produjo en masa. En 1908 se añadió el lema "In God We Trust", que Roosevelt había pedido no incluir por considerar que era pronunciar el nombre de Dios en vano.

Las tres versiones de la primera Double Eagle de Saint-Gaudens: de arriba a abajo, la de relieve muy marcado (Ultra High Relief), la de relieve suavizado (High Relief) y la convencional (Low Relief) con el relieve menos profundo y la fecha en números arábigos
Las Double Eagles de Saint-Gaudens se siguieron acuñando durante más de dos décadas, hasta que llegó 1933 y se cruzó en su camino otro presidente Roosevelt: Franklin Delano Roosevelt, primo lejano de Teddy Roosevelt (con cuya sobrina Eleanor estaba casado). F. D. Roosevelt llegó a la presidencia en marzo de 1933, con el país sumido en la brutal crisis económica derivada del crack de 1929. Lo hizo llevando consigo una batería de reformas encaminadas a recuperar la economía estadounidense, y una de las primeras medidas que tomó fue la llamada Orden 6102. Este decreto prohibía la acumulación de oro en manos privadas, obligando a los estadounidenses a entregar a la Reserva Federal el oro que tuviesen en forma de monedas, lingotes o certificados, que sería canjeado por papel moneda. El decreto limitaba a 100 $ el valor del oro que cada ciudadano podía poseer, y presentaba varias excepciones: excluía el oro para usos profesionales (joyeros, dentistas...); el oro propiedad de gobiernos y bancos extranjeros; el oro destinado a transacciones internacionales y exportación; y las monedas de coleccionista (raras, inusuales o de interés histórico o cultural). También prohibía explícitamente la acuñación de nuevas monedas de oro. El decreto, refrendado al año siguiente por la Gold Reserve Act, contemplaba penas de hasta diez años de cárcel y 10000 $ de multa para los infractores, y permitió al Gobierno acumular grandes reservas de oro y estabilizar el valor del dólar, manteniéndose en vigor hasta 1974.
Millones de monedas entregadas a la Reserva Federal fueron fundidas y convertidas en lingotes. Y ese es el destino que corrieron las más de 445000 Double Eagles acuñadas en 1933 y que nunca llegaron a circular. Todas acabaron fundidas y sólo se conservaron dos ejemplares, que fueron entregados a la Colección Nacional de Numismática del Instituto Smithsonian. Al menos, esto es lo que creía la Fábrica de Moneda.
Porque, sin que nadie se diera cuenta, algún trabajador de la Fábrica había logrado sustraer un puñado de aquellas monedas antes de que fueran fundidas. Estas monedas, convertidas en una rareza numismática, empezaron a circular por las manos de un selecto grupo de acaudalados coleccionistas y vendedores de monedas, sin que las autoridades hubieran descubierto el robo. No fue hasta marzo de 1944 que se supo del asunto, más por casualidad que por otra cosa: un reportero que preparaba un artículo sobre la historia de las monedas se enteró por casualidad de que se había vendido una de estas monedas en Stack's Bowers, una conocida casa de subastas especializada en monedas y billetes raros. El periodista, intrigado, se puso en contacto con la Fábrica de Moneda, quienes, a su vez, alertaron al Servicio Secreto, que abrió una investigación.

Israel Switt (1895-1990)
Como resultado de la investigación, siete Double Eagles de 1933 fueron incautadas (y fundidas de inmediato) ese año de 1944. Una más había salido del país poco antes de que se abriera la investigación, vendida por un comerciante texano al rey Faruq I de Egipto (por una negligencia del Departamento del Tesoro, se le otorgó una licencia de exportación, pese a tratarse teóricamente de una moneda cuya posesión era ilegal). En 1945 se encontró una novena moneda (que también fue fundida) y se arrestó a Israel Switt, un joyero de Philadelphia que había sido el vendedor original de las monedas. Switt admitió haber vendido aquellas nueve monedas, pero no colaboró con la justicia; no quiso revelar cuantas monedas había vendido ni el nombre del cómplice que había cometido el robo. Al parecer, Switt tenía varios amigos en la Fábrica de Moneda de Philadelphia, y posiblemente hubiera sido alguno de ellos: los rumores apuntaban a un tal George McCann, arrestado y encarcelado en 1940 por un robo similar. En 1952 se confiscó (y fundió) una décima moneda.

Faruq I , rey de Egipto y Sudán (1920-1965)
El rey Faruq I de Egipto, notorio playboy y aficionado a las fiestas y los deportes, era además un ávido coleccionista: además de amantes, coleccionaba huevos de Fabergé, botellas antiguas, pisapapeles... y también monedas y sellos. Tenía una fabulosa colección de monedas con más de 8500 ejemplares, muchos de ellos únicos, así que no es de extrañar que quisiera hacerse con una de las codiciadas Double Eagles de 1933. Aunque el gobierno norteamericano solicitó su devolución, Faruq les dio largas hasta que en 1952 un golpe de estado le derrocó y proclamó la República Árabe de Egipto. Las posesiones del rey (incluidas sus colecciones) fueron vendidas por el nuevo gobierno y la pista de su Doble Eagle se perdió.
Después de 1952, el caso de las Double Eagles de 1933 no llevó a nuevos hallazgos y el rastro de las monedas se enfrió durante más de cuarenta años. Pero en 1996, un tratante de monedas británico llamado Stephen Fenton fue arrestado en una habitación del hotel Waldorf-Astoria de Nueva York cuando trataba de vender un ejemplar de la rarísima moneda por 1'6 millones de dólares a dos compradores que resultaron ser agentes encubiertos del Servicio Secreto. Fenton alegó haber comprado la moneda en su tienda, para luego cambiar su versión y afirmar que se trataba de la moneda procedente de la colección del rey Faruq. Al no poder probarse el origen de la moneda, los cargos contra Fenton fueron sobreseídos, pero faltaba por dirimir quién era el propietario legal de la moneda. A todo esto, la moneda estuvo a punto de desaparecer para siempre: estuvo guardada en la cámara acorazada del World Trade Center hasta julio de 2001, apenas dos meses antes del 11-S, en que fue trasladada a la reserva de Fort Knox. Finalmente, Fenton y el gobierno norteamericano llegaron a un acuerdo: subastar la moneda y repartirse los beneficios. La Double Eagle de 1933 fue subastada en la casa Sotheby's el 30 de julio de 2002. Tras nueve minutos de pujas, un anónimo postor se la adjudicó por la extraordinaria cantidad de 7.590.020 $, convirtiéndose en la moneda más cara del mundo y doblando casi el record anterior, un dolar de plata de 1804 vendido por 4.140.000 $. El gobierno norteamericano se llevó la mitad del precio de venta mas veinte dólares (correspondientes al valor facial de la moneda) y Fenton se quedó el resto. El récord se mantendría hasta 2010, año en que un dolar de plata de 1794 se vendió por 7.850.000 $ (se estima que, si hoy en día volviera a salir a subasta, la Double Eagle se cotizaría en no menos de 15 millones de dólares).
Pero aún quedaban más sorpresas relacionadas con las Double Eagles de 1933. Y es que en 2003 Joan Switt Langbord, hija de Israel Switt (fallecido en 1990), se puso en contacto con la Fábrica de Moneda norteamericana para que ésta confirmase la autenticidad de ¡diez! ejemplares que, según ella, había encontrado guardados en una caja de seguridad de su padre. Tras acreditarse que eran legítimas, las monedas fueron incautadas por el Servicio Secreto. Una sentencia de un Tribunal de Distrito del 20 de julio de 2011 atribuía la propiedad de las monedas al gobierno de EEUU, por considerar probado de Israel Switt se había hecho con ellas de forma ilícita, aunque la familia Switt ha presentado diversos recursos y apelaciones contra la decisión. Por el momento, las monedas se hallan custodiadas en Fort Knox.
Hoy en día, pues, hay confirmada la existencia de trece unidades de Double Eagle de 1933. Doce están en manos del gobierno norteamericano (diez en Fort Knox y dos en el Smithsonian) y una pertenece a un anónimo y multimillonario coleccionista. Queda por saber si alguno más de aquellos ejemplares robados en 1933 sigue por ahí, oculto desde hace décadas, en las manos de algún afortunado coleccionista.

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