Verba volant, scripta manent

sábado, 18 de julio de 2015

Robin Friday, el mejor futbolista que nunca viste (II)

Robin Friday con el uniforme del Cardiff
Friday no llegó con buen pie a Cardiff; nada más bajar del tren, lo arrestaron por viajar sin billete y tuvo que ir a sacarlo de la cárcel el entrenador del club, Jim Andrews. Pero su debut, el 1 de enero de 1977, fue grandioso: victoria por 3-0 frente al Fulham, con dos goles de Friday y un "recadito" en forma de taconazo en los testículos al gran Bobby Moore, uno de los mejores defensas de la historia del fútbol, campeón del mundo en 1966 y que apuraba sus últimos años de fútbol. Andrews estaba encantado con el jugador y llamó a Hurley dos días después: "Oh, Charlie, fue magnífico, los destrozó. Moore se pasó el partido corriendo tras él". Hurley, que lo conocía bien, le respondió: "Jimmy, sólo lo has tenido cuatro días. Dale unos meses y ya verás..."
Hurley tenía toda la razón. El comportamiento de Friday comenzó a volverse cada vez más errático e irregular. Empezó a faltar a los entrenamientos, a veces incluso a los partidos. En ocasiones se iba tras un partido y no volvían a verlo hasta el día del siguiente. Supuestamente estaba viviendo en Bristol, a 70 kilómetros de Cardiff, pero nunca se acostumbró al lugar; casi nunca lo encontraban en su casa y en su lugar volvía frecuentemente a Londres, a menudo en tren y sin pagar billete. En una ocasión dio un puñetazo a un compañero durante un entrenamiento; otra vez, borracho en un hotel, se puso a tirar bolas de billar contra las paredes; incluso un día apareció en la sede del Reading pidiendo que negociaran con el Cardiff y volvieran a ficharle. Sus compañeros de equipo estaban disgustados con su actitud, y también por el hecho de que Andrews fuera tan tolerante con sus excesos. Así y todo, seguía, muy de tarde en tarde, dejando gotas de su exquisito talento y su peculiar carácter como futbolista. La más recordada, el 16 de abril del 77, en un partido contra el Luton Town. Tras un choque con el portero del Luton, Milija Aleksic, Friday le ofreció la mano como disculpa; pero Aleksic, sospechando que la jugada había sido intencionada, se negó a estrechársela. Aquel desprecio enfureció a Friday; en la siguiente jugada, robó el balón a un defensa del Luton, lo dribló, regateó al propio Aleksic y marcó un gol que la grada celebró con delirio. Y acto seguido, con Aleksic todavía en el suelo, le hizo un gesto grosero con los dedos índice y medio de la mano derecha; un "que te den" en toda regla. El gesto le costó una sanción de dos partidos, pero no le importó; es más, contribuyó a convertirlo en un mito para la afición galesa.


La temporada no fue buena para el Cardiff, que se salvó por la diferencia de goles de descender a tercera división (peor le fue al Reading que, privado de su gran estrella, descendió a cuarta división). Y la temporada siguiente, la 77-78, tampoco empezó bien, ni para el Cardiff, ni para Robin Friday. No se presentó a los entrenamientos el día estipulado; tras buscarlo, su equipo lo encontró ingresado en un hospital de Londres, donde llevaba varias semanas, aquejado de una infección desconocida (Friday sostenía que era hepatitis, pero los médicos lo desmintieron) pero que muy posiblemente tenía que ver con el consumo de drogas. Friday no pudo incorporarse a su club hasta octubre, cuando llevaban ya dos meses de competición; y lo hizo hecho una ruina humana. Había perdido casi quince kilos y estaba en un estado tan lamentable que apenas podía correr. No debutó hasta el 29 de octubre, contra el Brighton & Hove Albion, en un partido en el que un joven central llamado Mark Lawrenson se pasó el rato provocándolo, insultándolo y pegándole, hasta que Friday no pudo más y se revolvió pegándole a Lawrenson una patada en la cara. Lógicamente, fue expulsado, y como todavía no estaba conforme, al salir del campo se coló en el vestuario del Brighton, buscó la bolsa con las cosas de Lawrenson y, literalmente, se cagó en ella. El Cardiff perdió 4-0 y Friday tuvo que cumplir tres partidos de sanción; su equipo, harto de escándalos, lo puso en la lista de jugadores transferibles. Volvió al equipo el 10 de diciembre, en una nueva derrota (6-3 frente al Bolton Wanderers) que hundía al Cardiff en los puestos de descenso. Robin estaba harto; al mal momento deportivo y a las muchas críticas que recibía, desde dentro y fuera del club, se unían su mal estado de salud y una delicada situación personal: estaba en pleno divorcio de Liza. Finalmente, estalló. Se dirigió al club y les dijo que estaba harto de que todo el mundo le dijese lo que tenía que hacer y que dejaba el fútbol. De inmediato, el Cardiff le rescindió su contrato y Friday volvió a Londres, a su barrio de Acton. Nadie quiso ficharlo; ningún club se atrevía a contratar a un jugador tan autodestructivo y fuera de control. No volvería a jugar al fútbol. Tenía 25 años.
En Londres volvió a trabajar como asfaltador. Se instaló en una cómoda rutina; iba a trabajar, cobraba su sueldo, y pasaba el tiempo libre emborrachándose y drogándose. Poco después de que dejara el Cardiff, 3000 seguidores del Reading firmaron una petición a su directiva pidiendo que volviesen a fichar a Friday. El entonces entrenador, Maurice Evans, trató de convencerle de que fuese a entrenar con ellos y, una vez estuviese en forma, podría volver a jugar. "Si te quedas tres o cuatro años con nosotros, puedes acabar jugando con Inglaterra", le dijo. Pero a Friday le daba igual. "Mire entrenador, yo tengo la mitad de su edad y he vivido tanto, que con mis años he vivido dos veces lo que ha vivido usted". "Puede que tengas razón", contestó Evans. Y Friday no fichó. En la pretemporada de 1978-79 entrenó varias veces con el Brentford, pero dejó de hacerlo repentinamente. Ya no le interesaba el fútbol, no le compensaba el esfuerzo de entrenarse y mantenerse en forma. Prefirió hundirse cada vez más en las drogas y el alcohol. Pasaba los días por la calle, dando tumbos, convertido en una sombra del hombre que una vez había sido. Se casó por tercera vez en 1980 (se divorciaría en el 83). Se le acusó de trapichear con drogas y pasó un tiempo entre rejas por disfrazarse de policía para robarle droga a otros adictos. Vivió sus últimos días en un piso de protección oficial que le había conseguido una organización caritativa. En ese piso lo encontraron muerto el 22 de diciembre de 1990, con apenas 38 años. La autopsia reveló que había muerto por un fallo cardíaco provocado por una sobredosis de heroína.

                       

La carrera futbolística de Friday fue breve. Apenas jugó cuatro años como profesional, y no llegó ni siquiera a debutar en primera división. Y sin embargo, quienes lo vieron jugar jamás lo olvidarán. Era un talento inmenso, lo tenía todo para haber sido uno de los mejores delanteros de la historia: velocidad, control, regate, visión de juego, capacidad de improvisación, un disparo durísimo y preciso. También una fortaleza física descomunal y, sobre todo, un carácter ganador. Cuantas más faltas le hacían, con más ganas volvía al juego, a menudo con una sonrisa burlona hacia sus rivales. En ocasiones se enfadaba con sus propios compañeros si creía que no lo daban todo sobre el campo. En una entrevista de 1977 concedida al South Wales Echo dijo "En el campo odio a todos mis rivales. No me importa nadie. La gente cree que soy un loco, un lunático. Soy un ganador".
Aún hoy muchos aficionados lo recuerdan con veneración. The greatest footballer you never saw, el mejor futbolista que nunca viste, es el apodo con el que se le conoce. Los hinchas del Reading lo eligieron varias veces como el mejor jugador de la historia de su club. Y lo mismo los aficionados del Cardiff, pese al poco tiempo que jugó allí, por delante de leyendas como Bob Earnshow y John Toshack. También suele aparecer habitualmente en los rankings de "chicos malos" del fútbol británico o de talentos desperdiciados, en compañía de otras ilustres cabezas locas como Paul Gascoigne o Stan Collymore. En 1996, el grupo galés Super Furry Animals le dedicó una canción de título muy explícito: The Man Don't Give a Fuck (El hombre al que todo le importaba un carajo). En la portada del single, la famosa foto de Friday y su gesto a Aleksic.


En 1997 se publicó su biografía, escrita por Paolo Hewitt y Paul McGuigan (bajista del grupo Oasis), titulada precisamente The greatest footballer you never saw.

Trayectoria
1965 Crystal Palace (Infantil)
1965-66 Queens Park Rangers (Infantil)
1966-67 Chelsea (Cadete)
1968-69 Reading (Juvenil) 3/0
1971 Whaltamstow Avenue (Isthmian League)
1971-72 Hayes (Isthmian League)
1972-73 Hayes (Isthmian League)
1973-74 Enfield (Isthmian League)
1973-74 Hayes (Isthmian League)
1973-74 Reading (Reservas) 3/0
1973-74 Reading (4ª)
1974-75 Reading (4ª) (-/18)
1975-76 Reading (4ª) (-/21)
1976-77 Reading (3ª)
1976-77 Cardiff City (2ª) 19/6
1977-78 Cardiff City (2ª) 2/0

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