Verba volant, scripta manent

lunes, 30 de junio de 2014

La rebelión de los desertores

Lucio Aurelio Cómodo Antonino (161-192)

A día de hoy, es muy poco lo que sabemos sobre Materno. Apenas que era un militar del ejército romano y que desertó en torno al año 180 d. C. Pero por sus acciones podemos deducir que era un gran estratega, un avispado líder y un hombre inteligente y audaz pero quizá demasiado ambicioso.
A la muerte de Marco Aurelio en el 180, su hijo Cómodo fue nombrado emperador. Con apenas 18 años, era un joven disoluto y libertino, que apenas tenía interés en el gobierno y la administración, y prefería dedicarse a sus aficiones: las fiestas, sus amantes, los deportes y el circo, del que era un apasionado. Aún así, era muy popular entre el pueblo llano y el ejército: apuesto, varonil, descarado, era un personaje atractivo y seductor. Al menos, hasta que asumió el gobierno. A Cómodo aquello de gobernar un imperio le aburría soberanamente y no tardó en ceder las responsabilidades administrativas a favoritos como Saotero y Cleandro, para tener más tiempo que dedicar a sus numerosísimos amantes de ambos sexos y a las competiciones deportivas, las carreras de caballos y las luchas contra hombres y animales (decían que lo primero que hacía al despertarse era degollar un tigre, que le enviaban en manadas los gobernadores de las provincias orientales). Esta desidia provocó que su gobierno se fuera volviendo cada vez más despótico y tiránico. La corrupción campaba a sus anchas y todo estaba en venta: cargos públicos, ascensos militares, gobiernos de provincias. Y el pueblo llano se veía cada vez más oprimido y asfixiado por impuestos y tasas, ante la indiferencia de las clases privilegiadas, lo que se tradujo en un gran descontento social. El ejército no era una excepción y por todo el imperio se multiplicaron las deserciones como la de Materno.
En un principio, Materno organizó en la Galia una banda con otros desertores como él que se dedicaba a asaltar villas y granjas de ricos propietarios. Pero Materno era un líder hábil y carismático y el número de sus seguidores pronto empezó a crecer, hasta formar un ejército que puso en jaque a las legiones romanas.
Los historiadores contemporáneos de Materno han dejado una imagen peyorativa y parcial de la revuelta y su líder. Herodiano los calificó de "bandidos y malhechores". También fue el primero en llamar a su revuelta "la guerra de los desertores", ya que según él los hombres de Materno eran fundamentalmente antiguos soldados romanos. Algo poco probable, ya que, pese al descontento general, resulta difícil creer que en las disciplinadas tropas romanas hubiera un número tal de desertores como para organizar un ejército. Suena más bien a una justificación para explicar por qué las legiones romanas, mandadas por el gobernador de la Galia Lugdunense, Septimio Severo, se vieron incapaces de derrotarlos. Probablemente, sus filas se nutrían de todos los descontentos con el pésimo gobierno de Cómodo y los más perjudicados por las injusticias sociales: no sólo desertores, también esclavos fugados, campesinos arruinados, colonos huidos de los latifundios... Los "hombres sin esperanza", como los llamó Plinio el Joven. Con estas tropas, Materno no sólo logró frenar a las legiones de Severo, sino que también continuó saqueando impunemente la Galia y la Hispania Citerior.
Sin embargo, la ambición es una mala compañera de viaje. Convencido de su fuerza, Materno viajó en secreto a Roma con unos cuantos hombres de confianza en el 187, tras dos años de sublevación, con el objetivo de asesinar a Cómodo durante los festejos del culto a la Magna Dea, y de este modo poder proclamarse emperador. Un grave error, porque fue traicionado y apresado por las autoridades, que lo ejecutaron de inmediato. Sin su líder, la rebelión no tardó en hacerse pedazos y sus restos fueron barridos por las tropas romanas.
Cómodo iría derivando aún más en su delirio, hasta proclamarse reencarnación de Hércules. Moriría en el 192, asesinado por una conspiración. Tras los brevísimos reinados de Pertinax y Dido Juliano, que apenas duraron unos meses antes de caer a su vez asesinados, Septimio Severo fue nombrado emperador, dando comienzo a la dinastía de los Severos.

viernes, 27 de junio de 2014

Repartos alternativos de películas famosas (III)

Will Smith como Neo

¿El Príncipe de Bel Air luchando contra The Matrix? Esa era la idea original de los hermanos Wachowski. Sin embargo, Smith no acababa de entender muy bien el guión y dijo "no". Hay rumores de que Ewan MacGregor también rechazó el papel (para poder hacer de Obi Wan-Kenobi en la segunda trilogía de Star Wars) antes de que Keanu Reeves llegara al proyecto.

Mel Gibson como Máximo Décimo Meridio


Ridley Scott quería a Mel Gibson como protagonista de Gladiator, creyendo que era el actor indicado para darle la aureola épica que requería el personaje. Sin embargo, Gibson rechazó el ofrecimiento alegando que era demasiado viejo y no tenía la forma física necesaria (también porque por aquel entonces se encontraba rodando El patriota). Y así Russell Crowe accedió al papel que le daría un Oscar. No fue el único rechazo importante en la carrera de Gibson, que en diferentes momentos dijo "no" a ser Robin Hood y Batman (en la saga de los noventa, no en la reciente de Christopher Nolan).

Jean Claude Van Damme como Depredador


El musculoso actor belga experto en artes marciales era el ocupante del disfraz de la primera versión del cazador extraterrestre que amargaba la existencia a Arnold Schwarzenegger y sus camaradas. Pero JCVD dejó el rodaje a los dos días, porque según él su disfraz era pesado, incómodo y molesto (también dicen que se enfadó bastante cuando supo que su nombre no iba a figurar en los créditos junto a los de los actores). A raiz de ello, el equipo técnico cambió totalmente el aspecto del alienígena, haciéndolo más alto (el nuevo ocupante del traje, Kevin Peter Hall, medía 2'20 metros) y amenazador, como se puede ver en la fotografía.

Robin Williams como Jack Torrance


¿Os imaginais a Robin Williams con la mirada extraviada, armado con un hacha y gritando "¡Aquí está Johnny!"?. Por extraño que parezca, fue una de las posibilidades barajadas por el perfeccionista Stanley Kubrick en El resplandor. Tras descartar a Robert de Niro (por ser poco psicótico) y a Williams (por ser demasiado psicótico) y considerar brevemente a Harrison Ford, se decantó por Jack Nicholson.

Harvey Keitel como el capitán Willard


Encontrar al actor que interpretase al protagonista de Apocalypse now, el capitán Willard, al que ordenan acabar con el coronel Kurtz, supuso no pocos problemas para Francis Ford Coppola. Steve McQueen, Al Pacino, Robert Redford, Jack Nicholson y James Caan rechazaron sucesivamente el papel. Harvey Keitel fue entonces elegido, pero tras iniciarse el rodaje Coppola decidió que su forma de actuar no encajaba con la personalidad que él quería para Willard, con lo que despidió a Keitel y buscó un sustituto. El elegido finalmente fue Martin Sheen, al que Coppola conocía porque años antes había optado al papel de Michael Corleone en El Padrino.

Val Kilmer como Johnny Castle


El papel del atractivo bailarín protagonista de Dirty dancing había sido originariamente ofrecido a Val Kilmer, pero este lo rechazó porque no quería encasillarse como un rompecorazones, así que el personaje acabó en las manos de Patrick Swayze.

Molly Ringwald como Vivian


La prostituta de buen corazón protagonista de Pretty woman pudo haber tenido el rostro de una de las reinas de las comedias adolescentes de los años ochenta. No obstante, no acababa de convencerla el hecho de interpretar a una prostituta, con lo que le dejó el camino libre a una entonces casi desconocida Julia Roberts. No fue el único error de juicio de Ringwald; por las mismas fechas rechazó el papel protagonista de Ghost, que lanzaría al estrellato a Demi Moore.

Frances Bean Cobain como Bella Swan


La hija del malogrado Kurt Cobain y Courtney Love tenía sólo 13 años cuando un productor que había visto una foto suya le ofreció hacer audiciones para el papel de la protagonista de la saga Crepúsculo. Sin embargo, su madre, tras leer el guión, rechazó rotundamente la idea, diciendo que era un "pedazo de m***** sexista" que habría arruinado la vida de su hija.

Lauryn Hill como Trinity, Marie o ángel de Charlie


A diferencia de otras estrellas de la música como Beyoncé o Madonna, Lauryn Hill, antigua componente de The Fugees nunca ha puesto demasiado interés en su carrera cinematográfica. En su momento de mayor popularidad rechazó varios papeles importantes en películas que luego tendrían éxito porque no se encontraba cómoda como parte del star-system. Entre los papeles que rechazó estaban el de Trinity en Matrix, el de Marie en El caso Bourne y el de ángel de Charlie en la versión cinematográfica que protagonizarían Lucy Liu, Drew Barrymore y Cameron Díaz.

Bonus: Matthew Brodercik como Walter White


Puede que los fans de Breaking Bad se lleven las manos a la cabeza, pero el papel del protagonista de una de las series más aclamadas de los últimos años le fue ofrecido a Matthew Broderick. Sólo cuando éste desestimó la oferta, Bryan Cranston llegó al papel.

miércoles, 25 de junio de 2014

Repartos alternativos de películas famosas (II)


Kelly McGillis como Catherine Tremell



A finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, Kelly McGillis era una actriz cotizada tras los éxitos de películas como Único testigo, Top Gun y Acusados. Pero cuando le llegó el guión de Instinto básico, no le gustó el elevado contenido sexual del filme y lo rechazó, permitiendo a una por entonces desconocida Sharon Stone protagonizar el cruce de piernas más famoso del cine y convertirse en una sex-symbol.

Michelle Pfeiffer como Clarice Starling



El director Jonathan Demme quería para dar la réplica a Anthony Hopkins en El silencio de los corderos a Michelle Pfeiffer, actriz a la que había dirigido poco antes en Casada con todos. Sin embargo, a Pfeiffer la asustó el alto contenido violento de la película y declinó el ofrecimiento. Demme haría pruebas a varias docenas de actrices antes de elegir a Jodie Foster.

Kevin Costner como Andy Dufresne



En la pre-producción de Cadena perpetua hubo un auténtico baile de nombres para los dos personajes principales. Tom Hanks, Johnny Depp, Kevin Costner, Tom Cruise, Nicolas Cage y Charlie Sheen fueron tanteados para el papel de Andy Dufresne, que acabaría interpretando Tim Robbins. De todos ellos, el único que mostró verdadero interés fue Costner... pero por aquel entonces Waterworld consumía todo su tiempo y esfuerzo y tuvo que rechazar el papel. De la misma manera, Clint Eastwood, Paul Newman, Robert Redford y Harrison Ford fueron considerados para el papel de Red que definitivamente haría Morgan Freeman.

Brad Pitt como Jason Bourne



Aunque era el favorito para interpretar al personaje creado por Robert Ludlum, Brad Pitt rechazó el personaje para protagonizar Juego de espías, abriendo la puerta a Matt Damon.

Bob Hoskins como Lobezno



Difícil de imaginar, ¿verdad? Y sin embargo pudo ser. Allá por los años 90 existió un proyecto para llevar al cine a los X-Men que tenía a James Cameron como productor y a su ex-mujer Kathryn Bigelow como directora. Chris Claremont, uno de los guionistas más famosos del comic original, propuso al actor británico Bob Hoskins para el papel de Lobezno, asegurando que era el actor que mejor encajaba con el personaje. Finalmente, el proyecto se abandonó, con lo que nunca sabremos qué tan convincente podría ser. Curiosamente, en la posterior versión de Bryan Singer el papel de Lobezno también sufrió cambios, ya que Dougray Scott, la elección original, no pudo hacerlo debido a un retraso en el rodaje de Misión Imposible 2, y fue entonces cuando se optó por Hugh Jackman.

Sylvester Stallone como Axel Foley



Superdetective en Hollywood, uno de los filmes clásicos de los años ochenta, pudo haber sido muy diferente. El elegido inicial para el papel de Axel Foley era Mickey Rourke, pero cuando éste dejó el proyecto (para rodar Nueve semanas y media) los productores recurrieron a Sylvester Stallone. Éste aceptó a condición de que le permitieran una serie de cambios en el guión; quería reducir el tono de comedia del filme y decantarlo más hacia la acción, llegando a reescribir completamente el guión. Sus peticiones no gustaron (además de que el coste de la película se encarecería notablemente), así que Sly también se hizo a un lado. Los productores sondearon entonces a Al Pacino y a James Caan, antes de decidirse definitivamente por Eddie Murphy. Por cierto, el guión de Stallone también acabaría siendo rodado, con el título de Cobra.

Burt Reynolds como James Bond



Cuando a finales de los años 60, tras interpretar al agente 007 en cinco películas, Sean Connery decidió tomarse un descanso del personaje, los productores de la saga comenzaron a buscar a un nuevo protagonista. Una de las sorprendentes propuestas que se consideró fue la del actor Burt Reynolds, muy popular por sus apariciones en numerosas series de televisión. Pero decidieron que un norteamericano no podría interpretar con convicción a un agente británico. Finalmente el elegido sería el actor y modelo australiano George Lazenby, aunque éste tampoco convenció demasiado y sólo interpretó a James Bond en un filme (Al servicio secreto de Su Majestad). Curiosamente, para tomar el relevo de Lazenby, antes de que Connery aceptara volver al personaje, otro inverosímil candidato fue descartado también por ser norteamericano: Adam West, el Batman de la serie de televisión de los años sesenta.

Matthew McConaughey como Jack Dawson



Las opciones que se manejaban para ser el protagonista masculino de Titanic eran Matthew McConaughey y Chris O'Donnell. Matthew rechazó el papel y James Cameron rechazó a O'Donnell, haciendo que fuese Leonardo DiCaprio la elección definitiva. También se rumorea que Gwyneth Paltrow aspiró al papel de Rose que luego interpretaría Kate Winslet.

John Travolta como Forrest Gump



Pese a que su carrera no atravesaba su mejor momento, John Travolta rechazó el papel de Forrest Gump que luego le daría el Oscar a Tom Hanks, un error que él mismo admitiría más tarde. Pero antes de que el papel fuera ofrecido a Hanks, Bill Murray y Chevy Chase también lo rechazaron. Por cierto, el papel de su amigo Bubba también fue difícil de asignar: el actor Ice Cube y los cómicos David Alan Grier y Dave Chapelle rechazaron interpretarlo antes de que contrataran a Mykelti Williamson.

lunes, 23 de junio de 2014

Repartos alternativos de películas famosas (I)

Aunque muchos personajes famosos del cine están indefectiblemente unidos al actor que los interpretó y nos resulta difícil imaginarlos con otros rasgos, resulta sorprendente saber cuántos de ellos no eran los actores originariamente elegidos, sino que llegaron a esos papeles gracias al rechazo previo de los inicialmente previstos.

Tom Selleck como Indiana Jones


Aunque resulte difícil desligar al intrépido arqueólogo de los rasgos de Harrison Ford, lo cierto es que el actor originariamente elegido por Steven Spielberg para interpretarlo era Tom Selleck. Pero éste acababa de rodar el capítulo piloto de la serie Magnum P. I. y la productora se negó a liberar al actor de su compromiso. Poco más tarde, una huelga de guionistas paralizó el rodaje de la serie, con lo que Selleck hubiera tenido tiempo para rodar En busca del arca perdida... pero para entonces ya habían contratado a Ford. En diversas fases del desarrollo de la producción también se barajaron como protagonistas a Peter Coyote (ET) y Tim Matheson (1941).

Al Pacino como Han Solo


Hoy en día, resulta inverosímil imaginarse a Michael Corleone luchando contra las tropas imperiales. No obstante, esa fue la primera elección de George Lucas. Pero Pacino pasó de Star Wars. Y no fué el único: Burt Reynolds, Christopher Walken, Nick Nolte y James Caan rechazaron sucesivamente el papel de Han Solo hasta que Lucas finalmente recurrió a Harrison Ford, un actor desconocido que ya había trabajado con él en American Graffiti y que por aquel entonces se ganaba la vida como carpintero.

Nick Nolte como Deckard


Debemos reconocerle a Harrison Ford que nació con buena estrella. O eso, o tiene una vista de águila para elegir guiones de la que carecen otros actores. Sólo así se explica que sus tres personajes más recordados (Han Solo, Indiana Jones y el protagonista de Blade Runner) llegaran a sus manos tras haber sido descartados por otros intérpretes. En el caso del thriller futurista de Ridley Scott, Ford no estaba ni siquiera entre los cinco nombres que se manejaron en un principio: Nick Nolte, Al Pacino (!), Burt Reynolds (!!), Dustin Hoffman (!!!) y Peter Falk (el teniente Colombo !!!!!!!!).

Eric Stolz como Marty McFly


Como protagonista de Regreso al futuro Michael J. Fox fue la siempre primera opción del director Robert Zemeckis. Pero por aquel entonces, ocupado con el rodaje de la serie de televisión Family Ties (Enredos de familia), no podía protagonizar la que se convertiría en una de las películas más exitosas de los años ochenta. Por lo tanto, Zemeckis contrató a Eric Stolz (al que veríamos años más tarde como el vendedor de droga de Pulp Fiction). Stolz rodó durante cinco semanas (se dice que llegó a rodar la película casi entera) pero Zemeckis no acababa de estar convencido; le parecía que la interpretación de Stolz era demasiado dramática y no encajaba en el tono de comedia que él buscaba. Así que detuvo el rodaje, despidió a Stolz y volvió a ofrecer el papel a Fox, quien en esta ocasión si logró compatibilizar ambos rodajes. La decisión costó varios millones de dólares extra a la productora, aunque luego el enorme éxito del filme lo compensaría con creces.

Sean Connery como Gandalf


El actor escocés fue el primero al que ofrecieron el papel del famoso mago en la trilogía de El señor de los anillos. Pero lo rechazó porque, según sus propias palabras, no entendió nada del guión. Y así recayó luego en otro sir, sir Ian McKellen. Lo peor es que le ofrecían 19 millones de dólares mas un 15% de la recaudación. En total, dejó de ingresar en su cuenta uno 450 millones de dólares.

Stuart Townsend como Aragorn


Y sin dejar El señor de los anillos, tenemos otra importante variación en el reparto que todos pudimos ver en los filmes. El director Peter Jackson quería a Daniel Day-Lewis para hacer de Aragorn, pero este rechazó la oferta. Russell Crowe tampoco aceptó la propuesta.Tomó el relevo el actor irlandés Stuart Townsend, quien incluso estuvo dos meses ensayando el papel y entrenándose para el rodaje. Sin embargo, poco antes de comenzar, Townsend fue despedido por Jackson, que decidió que quería a alguien más viejo para el papel (aunque se rumorea que la relación entre ambos era de todo menos cordial). Finalmente, Viggo Mortensen aceptó el personaje, no sin antes pensárselo bastante (acabó accediendo por la insistencia de su hijo, gran fan de la obra de Tolkien).

Lance Henriksen y O. J. Simpson como Terminator


Increíble pero cierto. Cuando James Cameron escribió el guión de Terminator tenía en mente para el personaje del robot asesino a alguien de aspecto "normal", que no llamase la atención, más concretamente, su amigo Lance Henriksen. Sin embargo, cuando Arnold Schwarzenegger se presentó al casting para el papel del héroe Kyle Reese, Cameron decidió que era ideal para el papel de villano. Henriksen se tuvo que conformar con un papel secundario, el del detective Vukovich. Por cierto que uno de los primeros candidatos al papel del Terminator había sido la antigua estrella del fútbol americano O. J. Simpson, pero Cameron consideró que tenía un aspecto demasiado amigable y no resultaba convincente como asesino...

Jim Carrey como Jack Sparrow


El histriónico comediante Jim Carrey era el favorito para el papel del capitán pirata de Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (un papel para el que habían sido propuestos también Christopher Walken o Michael Keaton). Sin embargo, la coincidencia de fechas con el rodaje de Como Dios hizo inviable su participación, permitiendo la arrolladora aparición de Johnny Depp.

Tom Cruise como Iron Man


Aunque ahora los fans de Marvel coinciden en que Robert Downey jr. es un Iron Man casi perfecto, en un principio el papel parecía destinado a Tom Cruise. De hecho, Cruise mantuvo conversaciones durante bastante tiempo para involucrase en la película no sólo como actor sino también como coproductor. Sin embargo, no le gustó el guión que se estaba preparando y acabó abandonando el proyecto.

viernes, 20 de junio de 2014

El rey de Lampedusa


La isla de Lampedusa, a apenas 115 kilómetros de la costa de Túnez, es el territorio italiano situado más al sur. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial la isla fue fortificada en previsión de un posible desembarco aliado. Se construyeron nuevas defensas, se instaló abundante artillería y baterías antiaéreas, y se construyó un pequeño aeródromo con una pista de 800 metros. Las tropas de tierra de la guarnición consistían en tres compañías del Regimiento 77 de Infantería "Lupi di Toscana" además de varios pelotones auxiliares (artilleros, morteros, lanzallamas, tanques ligeros), mientras que la defensa aérea se encomendó a los aviones de la 10ª Ala con base en Sciacca (Sicilia).
Tras la derrota de las tropas del Eje en el norte de África la situación de Lampedusa se volvió complicada. Como preámbulo de la invasión de Sicilia, Córcega y Cerdeña, se ordenó el bombardeo intensivo de las islas italianas cercanas a la costa africana: Lampedusa, Linosa, Lampione y Pantellaria. El primer bombardeo de Lampedusa tuvo lugar el 5 de junio de 1943, y fue seguido por un intento de desembarco (frustrado por los defensores) la noche del 6 al 7. Un nuevo bombardeo masivo ocurrido el día 11 arrasó el puerto de la isla y hundió los torpederos italianos MAS 539 y MAS 564 que se encontraban en él. El día 12 a primera hora, un avión británico sobrevoló la isla arrojando pasquines apremiando a la guarnición italiana a rendirse, pero al no obtener respuesta, una flotilla aliada compuesta por los destructores HMS Laforey, HMS Lookout, HMS Jervis y HMS Nubian, los cruceros ligeros HMS Aurora, HMS Orion HMS Penelope, el buque hospital HMHS Newfoundland (todos estos británicos) y el destructor griego Vasilissa Olga, que se dirigían a tomar parte en la invasión de las islas, sometieron a la isla a un intenso bombardeo, débilmente respondido por las defensas italianas, que duró horas y causó graves daños en las defensas de las islas. El comandante de la guarnición, el capitán de navío Orazio Bernardini, informó del ataque al Comando Superior de la Marina italiana, recibiendo la descorazonadora respuesta de que debía seguir defendiendo la isla y causar todos los daños posibles al enemigo. No obstante, Bernardini y los suyos tenían claro que su situación era insostenible y su única salida era la rendición.
Sidney Cohen
Sidney Cohen era un joven judío que trabajaba como aprendiz en un taller de sastrería del East End londinense. Como tantos otros jóvenes británicos se alistó en la RAF, en 1940, con apenas 19 años. Tres años después ya era un consumado piloto y tenía el rango de sargento. Aquel 12 de junio de 1943 Cohen salió de su base en Malta en una misión de rescate cerca de Sicilia, a los mandos de un torpedero biplano Fairey Swordfish, acompañado de sus tripulantes, los sargentos Peter Cates (observador) y Leslie Wright (operador de radio). Pero el avión empezó a tener problemas eléctricos (los famosos gremlins) que afectaron al sistema de navegación y le hicieron perder el rumbo. Ante la posibilidad de quedarse sin combustible, Sidney decidió efectuar un aterrizaje de emergencia en la primera tierra que encontró... Lampedusa.

Fairey Swordfish
El aeródromo de la isla había sido duramente castigado por los bombardeos. La pista tenía numerosos daños y había varios aviones destrozados a su alrededor, pero la pericia de Cohen consiguió que el Swordfish aterrizara sin problemas. Mientras los británicos trataban de arreglar el avión, vieron que se les acercaba un grupo de personas con banderas blancas. Ninguno de los británicos hablaba italiano, pero cuando lograron hacerse entender, Cohen descubrió asombrado que los italianos estaban rindiéndole la isla a él.
Sin acabar de creérselo, Cohen pidió ver al oficial superior. Dos oficiales italianos le acompañaron hasta el despacho de Bernardini, el cual refrendó la intención de la guarnición de la isla de rendirse si cesaban los bombardeos, mostrándose incluso dispuesto a dar garantías por escrito de que los soldados aliados no serían atacados al desembarcar en Lampedusa. Y en esas estaban, cuando la isla sufrió un nuevo ataque aéreo. Una docena de P-38 Lightning norteamericanos empezaron a bombardear las defensas italianas y Cohen corrió hacia su avión temiendo que fuera atacado también, pero los atacantes vieron los distintivos británicos de las alas y pasaron de largo. De inmediato despegaron y volaron hasta una base norteamericana en el norte de África, donde Cohen comunicó a los oficiales al mando las intenciones de los italianos. Ese mismo día, varios barcos británicos ya anclaban en el puerto (donde fueron atacados, sin sufrir daños, por varios aviones alemanes e italianos) y un pequeño destacamento de soldados desembarcaba en tierra firme. Al día siguiente, 13, se formalizaba la rendición de la isla. Poco después eran ocupadas también las cercanas islas de Linosa (con una guarnición de 170 hombres) y Lampione (sin guarnición defensiva). Los 4400 prisioneros italianos capturados fueron trasladados a campos de reclusión en territorio africano.

P-38 Lightning
Su peculiar aventura le valió a Cohen el apodo de "el rey de Lampedusa" entre sus compañeros. También inspiraría una obra teatral titulada precisamente "The King of Lampedusa", estrenada en Londres y que alcanzaría más de 200 representaciones.

martes, 17 de junio de 2014

El complot de Fine Cotton

Fine Cotton y Hayden Haitana

Fine Cotton era un caballo purasangre, nacido en Nueva Gales del Sur (Australia), en 1978, hijo de Aureo y Cottonpicker. Descendía de una larga estirpe de caballos de carreras, pero lamentablemente para él sus cualidades distaban mucho de ser las de un campeón. Sus resultados eran más que discretos y solía correr en carreras restringidas (sólo para caballos menores, que no alcanzasen un número determinado de victorias), en lo que podríamos considerar la segunda división de las carreras de caballos. Sin embargo, no serían sus habilidades las que le hicieron famoso, sino el ser protagonista de uno de los más sonados fraudes deportivos de la historia de Australia.
La trama que buscaba ganar mucho dinero usando a Fine Cotton involucraba a un buen número de personas relacionadas con el mundo de las carreras de caballos. Dos nombres eran los principales artífices del complot: John Gillespie, un antiguo tratante de caballos, y Hayden Haitana, el propio entrenador de Cotton. Ambos se habían conocido a través del hermano de Haitana, Pat, que había estado en la cárcel junto a Gillespie. El plan no era nada novedoso. Era lo que en el argot de las carreras se llama un ring-in: se trataba de sustituir a Fine Cotton por otro caballo, físicamente similar pero más rápido, y apostar por él aprovechando las altas cotizaciones en las casas de apuestas. Fue Gillespie el que se encargó de buscar un caballo lo suficientemente parecido como para llevar a cabo la sustitución. Desafortunadamente, ese caballo, llamado Dashing Soltaire, se lesionó poco antes de tener lugar el cambiazo, cuando todo estaba ya preparado. Con el tiempo apremiando, los confabulados sólo pudieron encontrar a otro caballo: Bold Personality. Era un caballo notablemente más rápido que Fine Cotton, pero se parecía a él tanto como un huevo a una castaña: mientras que Cotton era de un color marrón oscuro con manchas blancas en las patas, Bold Personality era un bayo (de color pajizo) uniforme y sin marcas. Para que la sustitución fuera posible Bold Personality fue teñido completamente utilizando una conocida marca de tinte para el pelo. Y, como muestra de la incompetencia de los delincuentes, se olvidaron de copiar las marcas blancas de las patas (tenían planeado usar peróxido de hidrógeno para decolorar el pelaje del caballo), por lo cual tuvieron que usar pintura blanca, el mismo día de la carrera.
Fine Cotton corrió el 8 de agosto de 1984 en el hipódromo de Doomben (Brisbane); quedó 10º (de 12 participantes) y las apuestas a su favor se pagaron 20 a 1. Su siguiente carrera era la elegida para llevar a cabo la sustitución; era el Commerce Novice Handicap, una carrera de escasa importancia, celebrada en el hipódromo de East Farm, también en Brisbane, el 18 de agosto, sobre una distancia de 1500 metros. Previamente, habían empezado a apostar grandes cantidades de dinero a favor de Fine Cotton, con bastante poca discreción. Su avaricia les jugó una mala pasada; la insólita avalancha de apuestas a favor de Fine Cotton hizo descender su cotización de 33/1 a 7/2, pero además despertó las sospechas alrededor del caballo. Los corredores de apuestas habían empezado a extender el rumor de que algo raro pasaba con aquella carrera y los comisarios estaban sobre aviso.
La carrera resultó muy emocionante: se resolvió en un vibrante sprint en el que el falso Fine Cotton ganó por una nariz al gran favorito, Harbour Gold. Sin embargo, las sospechas ya eran muy fuertes y los comisarios de la carrera decidieron hacer comprobaciones. Pero mientras Bold Personality/Fine Cotton era llevado de vuelta a los establos, los que estaban cerca de él pudieron ver con gran sorpresa cómo la pintura que cubría al caballo comenzaba a correrse debido al sudor del animal. Se armó un gran revuelo, los espectadores comenzaron a gritar denunciando el engaño, y los comisarios procedieron a interrogar a Haitana y a reclamarle la documentación de Fine Cotton para confirmar su identidad. En lugar de ello, Haitana se dió a la fuga (estuvo varios meses huido hasta que fue arrestado) y los comisarios de la carrera procedieron a dar aviso a las autoridades y a declarar ganador a Harbour Gold, descalificando a Fine Cotton y ordenando la suspensión de los pagos de las apuestas a su favor (de haber tenido éxito, los implicados en la trama se habrían embolsado 1'8 millones de dólares).

Bold Personality, fingiendo ser Fine Cotton, derrota a Harbour Gold sobre la misma línea de llegada

Todos los implicados recibieron severas penas. Gillespie y Haitana fueron condenados a cuatro años de cárcel, además de prohibírseles de por vida volver a trabajar en nada relacionado con las carreras de caballos. Otras cuatro personas fueron también excluidas de por vida: Wendy Fahey (entrenadora de caballos), Tommaso Di Luzio (electricista), John Dixon (vendedor) y Robert North (hombre de negocios). Nueve personas mas (incluido un sacerdote católico llamado Edward O'Dwyer) fueron investigadas porque, aún sin participar en el complot, lo conocían y no lo denunciaron. Bill Waterhouse y su hijo Robbie, corredores de apuestas y hombres de negocios, también fueron condenados de por vida a no participar en ninguna actividad relacionada con caballos, pero su castigo se levantó en 1998. Un conocido gangster de Sydney llamdo Michael Sayers, al que muchos apuntaban como uno de los financiadores de la trama, murió asesinado en extrañas circunstancias en 1985.

sábado, 14 de junio de 2014

Los Bald Knobbers


La Guerra de Secesión norteamericana (1861-65) tuvo efectos devastadores en el territorio del estado de Missouri. Tratándose de un estado fronterizo entre el Norte y el Sur, sufrió no sólo los combates de las tropas regulares, sino también una profunda división social entre partidarios de uno y otro bando y las acciones de las guerrillas, como los bushwackers (milicias irregulares confederadas). Tras el fin del conflicto, las cosas no mejoraron: buena parte del estado, sobre todo en el sur, había quedado devastada y empobrecida, con la economía hundida y amplias zonas despobladas. Muchos milicianos confederados se habían convertido en bandidos (como por ejemplo, los famosos hermanos Frank y Jesse James), los crímenes estaban a la orden del día y las autoridades se veían incapaces de mantener la ley y el orden, especialmente en las zonas rurales y en las pequeñas poblaciones. Por poner un ejemplo, en el condado de Taney se produjeron entre 1865 y 1885 40 muertes violentas, sin que se condenara a nadie por ninguna de ellas.

Mapa de los condados del sur de Missouri

Precisamente en Taney, en el pueblo de Kirbyville, se había instalado, a principios de 1883, Nathaniel N. Kinney junto a su familia. Kinney, nacido en Nueva York en 1843, era un antiguo soldado nordista que había vivido en Virginia, Indiana, Colorado y Kansas (donde había tenido algún que otro roce con la justicia), antes de mudarse a Missouri en 1882, para regentar un saloon en Springfield. Su presencia física era imponente: con casi dos metros de altura y una fuerza física considerable, decían de él que no temía enfrentarse a hombre alguno. A Kinney, hombre severo y temeroso de Dios, le desagradaba profundamente el clima de inseguridad de la región, y a finales de 1883, tras un nuevo crimen en el condado que quedaba impune, Kinney citó a una docena de sus vecinos y les convenció para formar un grupo de vigilantes, algo bastante común en aquellos días. De hecho, el propio Kinney había formado parte de uno de estos grupos, los Topeka Rifles, durante su estancia en Kansas. Aquel grupo original de trece hombres se hacían llamar Comité Ciudadano o Liga para la Ley y el Orden, pero muy pronto empezaron a ser conocidos con el nombre que les haría populares: los Bald Knobbers, nombre derivado de los bald knobs, pequeñas colinas despejadas de vegetación muy abundantes en la región, donde solían tener lugar sus reuniones.

Nathaniel N. Kinney (1843-1888)

En un primer momento, los Bald Knobbers fueron bien acogidos por la población, al menos por una parte. El número de miembros creció rápidamente, y en 1885 uno de sus encuentros congregó a más de 200 personas (en su momento de máximo esplendor, contaron con entre 500 y mil seguidores, lo que en un condado pequeño como Taney con unos 7000 habitantes no estaba mal). Además, en condados vecinos como Christian, Greene o Stone aparecieron grupos similares, aunque no estaban bajo su autoridad. Una de las peculiaridades de estos vigilantes era que iban enmascarados. Al principio se cubrían la cara con un simple pañuelo, pero no tardaron en adoptar unas peculiares máscaras de tela con cuernos con las que habitualmente se les identifica.
En un principio, se comportaron más o menos como habían anunciado, manteniendo el orden e influyendo para que fueran elegidos agentes de la ley competentes y honrados. En las elecciones de 1884, los cargos públicos electos en Taney fueron ocupados íntegramente por sus miembros o simpatizantes. Sin embargo, poco a poco los Bald Knobblers empezaron a volverse más radicales y violentos. Las palizas a presuntos delincuentes (que a veces terminaban con la muerte del escarmentado) se convirtieron en algo habitual, a menudo sin más pruebas que la denuncia de alguno de sus seguidores. Y también empezaron a castigar las que ellos llamaban "conductas impropias": maridos maltratadores, borrachos, parejas que vivían sin estar casadas, y en general todo aquel que perturbara la paz y el orden. Cuando un juez solicitó la intervención del gobierno del estado para poner fin a la violencia, su juzgado quedó arrasado por un misterioso incendio. Y la escalada no se detuvo ahí: comenzaron los linchamientos. El más sonado tuvo lugar en 1885, cuando una turba de un centenar de hombres asaltó la cárcel de Taney para llevarse a los hermanos Frank y Tubal Taylor, dos conocidos delincuentes, encerrados allí por herir durante una discusión a un tendero miembro de los Bald Knobbers. Los dos hermanos acabarían siendo colgados de un árbol.
Contra estos abusos, no tardó en surgir una facción opuesta, los Anti Bald Knobbers, que denunciaban que el "capitán" Kinney (como le llamaban sus seguidores) se comportaba como un tirano y que muchos de sus seguidores utilizaban la violencia para sus propios fines, para atemorizar a sus rivales o para obligar a pequeños propietarios a abandonar sus posesiones para luego comprarlas a bajo precio. Un enfrentamiento que tenía además una raiz social y política; mientras que los Bald Knobbers eran en su mayor parte unionistas y seguidores del Partido Republicano, sus antagonistas eran demócratas y simpatizantes confederados. El punto culminante del enfrentamiento fue la muerte en 1886 de Andy Coggburn, un joven de 19 años que había sido amenazado en varias ocasiones por sus continuas críticas a los vigilantes. Coggburn fue abatido de un disparo por Kinney en las inmediaciones de la iglesia de Forsyth, pero no fue condenado al considerarse que había actuado en defensa propia. Sin embargo, a raiz del suceso el gobernador de Missouri, el demócrata John S. Marmaduke, envió a un representante que, tras alabar la calma y el orden que reinaban en la región, sugirió a Kinney la conveniencia de la disolución de su grupo, por el bien del condado. Al día siguiente, en una ceremonia solemne, Kinney hacía oficial la desaparición del grupo. Se calcula que entre quince y dieciocho personas murieron a manos de estos justicieros, aunque algunos de sus detractores elevaron el número al doble.

David "Bullcreek"Walker (1847-1889)

Sin embargo, los Bald Knobbers del condado de Christian no estaban dispuestos a desaparecer. Liderados por Dave "Bullcreek" Walker y su hijo Billy (un joven con fama de violento y sin escrúpulos) seguían imponiendo su ley por la fuerza y amenazando a quienes se atrevían a oponerse a ellos. Uno de los que más críticos se mostraban con ellos era un joven llamado William Edens, quien públicamente censuraba sus actuaciones. Pese a que Walker trataba de calmar los ánimos de sus seguidores, su hijo Billy estaba deseoso de darle un escarmiento a Edens. Y así, la noche del 11 de marzo de 1887, un grupo de vigilantes mandados por el joven Walker se presentó en casa de los padres de William, James y Elizabeth Edens. En la casa, además de William, su esposa Emma y sus padres, estaban también su hermana Melvina, el marido de esta, Charles Green, y los dos hijos pequeños de ambos. Los asaltantes entraron en la casa por la fuerza y, tras un tiroteo, mataron a William Edens y a Charles Green e hirieron de gravedad a James Edens.
Este doble asesinato supuso un punto de inflexión en el comportamiento de las autoridades con respecto a los Bald Knobbers. En los meses siguientes se sucedieron varias redadas contra sus miembros. Ochenta de ellos fueron arrestados y una veintena llevados a juicio. La mayoría fueron condenados a diversas penas de cárcel, pero cuatro de ellos (Dave y Billy Walker, John Matthews y su sobrino Wiley Matthews) fueron condenados a muerte, aunque Wiley logró escapar de la cárcel.
Mientras los tres condenados esperaban la ejecución de la sentencia, en agosto de 1888 un granjero llamado Billy Miles, destacado miembro de los Anti Bald Knobbers, acababa con la vida de Nat Kinney de tres disparos en una tienda. Miles alegó defensa propia y fue absuelto.
Finalmente, los tres condenados fueron ahorcados el 10 de mayo de 1889, en una ejecución pública que levantó muchas críticas por lo pésimamente preparada que estaba: las cuerdas eran tan largas que los condenados rozaban el suelo con los pies y la cuerda de Billy Walker se rompió, por lo que tuvo que ser ahorcado de nuevo.
Esta triple ejecución marca oficialmente el fin de la época de los Bald Knobbes, aunque en 1890 todavía se informó de un linchamiento atribuído a antiguos miembros y hasta la década de 1920 persistieron los rumores de la existencia de ajustes de cuentas entre rivales políticos protagonizados por hombres enmascarados.

Fotograma de "The Sheperd of the Hills", película de 1919 

miércoles, 11 de junio de 2014

El collar de María Antonieta

María Antonieta (1755-1793)

La archiduquesa de Austria Maria Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen, conocida como María Antonieta, se convirtió en 1770, con apenas 14 años, en esposa del delfín Luis Augusto de Francia, quien subiría al trono como Luis XVI en 1774, a la muerte de su abuelo Luis XV. Lo cierto es que no fue bien recibida en Francia: desde el principio los nobles franceses, especialmente aquellos cercanos a la corte, desconfiaron de ella. El hecho de que nunca acabara de aceptar el protocolo de la corte francesa, de que se rodeara de un grupo reducido de fieles (provocando las envidias de los que quedan excluidos de él) y de que se involucrara en el gobierno del país aconsejando a su marido, despertó la antipatía de los nobles y provocó que empezaran a circular numerosos libelos llenos de acusaciones inciertas. La acusaban de ser una derrochadora compulsiva, de tener numerosos amantes (tanto hombres como mujeres) y de pretender debilitar el trono francés para beneficio de su Austria natal. "La austríaca", como la llaman despectivamente sus enemigos, se convirtió así en un personaje tremendamente impopular entre el pueblo francés. Y el escándalo del collar supuso el punto culminante de su desprestigio.
Jeanne de Valois-Saint-Rémy (1756-1791)

Jacques Valois era un miembro de la baja nobleza que, pese a estar emparentado con la casa real de los Valois (descendía de Enrique de Valois-St. Remy, hijo ilegítimo de Enrique II de Francia y una de sus amantes), había llegado a tal nivel de pobreza que tenía que sobrevivir dedicándose a la caza furtiva. Se casó con Marie Jossel, una criada que se dedicaba ocasionalmente a la prostitución, con la que tuvo tres hijos: Jacques, Jeanne y Marie-Anne. Tras la muerte de Jacques en 1762, su viuda y sus hijos tuvieron que recurrir a la mendicidad para sobrevivir, hasta que un sacerdote se apiadó de ellos y puso su caso en conocimiento de una noble y caritativa dama, la marquesa de Boulainvilliers, quien conmovida por la historia tomó a los niños bajo su protección, y se encargó de su manutención y de sus estudios: Jacques ingresó en una academia militar y las niñas, en un internado donde fueron educadas para ser monjas. Sin embargo, Jeanne tenía grandes ambiciones y dejó el convento para buscarse la vida. Poco después, se casaría con Nicolás de la Motte, un oficial de la gendarmería perteneciente a una familia de la pequeña nobleza, pero sin apenas dinero. Atribuyéndose el inexistente título de condes de Valois de la Motte y con deseos de prosperar económica y socialmente, ambos recurrieron a la antigua protectora de Jeanne, la marquesa de Boulainvilliers, quien los presenta en sociedad.
El gran sueño de Jeanne era conseguir ser admitida en el círculo de amigos íntimos de la reina, y con tal fin acude en numerosas ocasiones al palacio de Versalles, pero sin éxito. No obstante, no tarda en hacer circular el rumor de que ha sido admitida en la corte y se ha convertido en amiga de la reina (algo que nadie desmiente, por lo cerrado y exclusivo del séquito de la reina), un rumor que le sirve no sólo para convertirse en un personaje muy solicitado por la alta sociedad de Francia, sino también para obtener grandes sumas de dinero de los prestamistas de París con las que sostener el lujoso tren de vida que ella y su marido llevan ahora. Pero no era suficiente para ellos y buscaron una nueva fuente de ingresos: el cardenal de Rohan.
Louis René Éduard de Rohan (1734-1803)

El cardenal Louis de Rohan, obispo de Estrasburgo (una de las diócesis más ricas de Francia), limosnero de la corte de Versalles y landgrave de Alsacia, pertenecía a una de las familias más ilustres y acaudaladas de Francia. No era un hombre especialmente avisado ni brillante, pero si ambicioso. Su gran ilusión era ser admitido en la corte para tener la ocasión de acceder a cargos más importantes que los que ya ostentaba, soñando incluso con ser nombrado Primer Ministro de Francia. Lamentablemente para él, la reina María Antonieta le profesaba una profunda antipatía; un resquemor que databa de años atrás, cuando el cardenal era embajador francés en la corte de Viena. En esa época, el cardenal se había ganado el rechazo de la corte austríaca no sólo por su estilo de vida, frívolo y ostentoso, poco acorde con su condición de sacerdote, sino también por una carta que había enviado a Luís XV en la que criticaba duramente la política austríaca y se burlaba de María Antonieta, definiéndola como voluble y sometida a la autoridad de su madre, María Teresa de Austria. La animosidad de la reina, que ésta no se molestaba en esconder, mantenía a Rohan lejos de la corte, y todos sus intentos para congraciarse con ella habían sido infructuosos, algo que desesperaba al cardenal. Por ello no fue difícil para Jeanne, que le había sido presentada por Boulainvilliers, ganarse su confianza, gracias a su supuesta amistad con la reina. Poco a poco, Jeanne fue convenciendo al cardenal de que la reina se mostraba receptiva a una reconciliación, siempre y cuando el cardenal le hiciese algunos favores personales. Principalmente, ayudar económicamente a los condes. El crédulo religioso les entregó durante meses diversas cantidades de dinero, hasta sumar un total de 60000 libras (por aquel entonces, el sueldo medio de un trabajador no llegaba a una libra diaria), cantidad que les permitió pagar deudas y mantener su espléndido estilo de vida. Para que el cardenal no sospechara, dieron un paso más: le entregaron varias cartas supuestamente escritas por la reina, que se mostraba conciliadora y agradecida. En realidad, las cartas eran hábiles falsificaciones escritas por Marc Rétaux de Villette, cómplice del matrimonio y amante de Jeanne.
Pero llegó un momento en el que la insistencia del cardenal por entrevistarse con la reina les hizo temer que su estafa fuera descubierta, así que le enviaron una nueva carta concertando un encuentro secreto (algo muy de moda aquellos días entre la nobleza francesa). Dicho encuentro tuvo lugar el 11 de agosto de 1785, poco antes del alba, en los jardines de Versalles. Rohan estaba tan emocionado y agradecido que no se dió cuenta de que la elegante mujer embozada que estaba ante él no era la reina, sino Nicole Leguay, una prostituta del Palais Royal que tenía cierto parecido físico con la soberana, contratada por Jeanne, y que es quien le agradece al cardenal el haber cumplido sus encargos y le dice que todo lo ocurrido anteriormente entre ellos queda perdonado. Rohan quedó tan encantado tras el encuentro que no dudó en entregar a los La Motte otras 50000 libras, que supuestamente la reina necesitaba para unas obras de caridad. Los estafadores hubieran podido mantener el engaño largo tiempo, escribiendo de vez en cuando alguna que otra carta para sacarle más dinero al cardenal. Hasta que en su camino se cruzó el famoso collar.
Reconstrucción moderna del collar de María Antonieta

En 1772, Luis XV había encargado a los joyeros parisinos Paul Bassange y Charles Auguste Boehmer un espectacular collar de diamantes para su amante, madame Du Barry. Pero la confección del collar se alargó más de lo previsto, ante la dificultad de conseguir todos los diamantes necesarios, y la muerte del rey frustró el acuerdo y puso en un serio aprieto financiero a los joyeros, que tuvieron que quedárselo. La magnífica joya, compuesta de casi 650 diamantes que sumaban unos 2800 quilates, resultaba tan cara que apenas un puñado de personas en toda Europa (la mayoría de ellas de la realeza) podían permitírsela. En 1778 se la ofrecieron a Luís XVI como regalo para María Antonieta, pero la rechazó. Sobre este rechazo hay distintas versiones: que el rey se echó atrás al saber el astronómico precio del collar (unos dos millones de libras), que la reina le aconsejó invertir el dinero en construir un nuevo barco para su armada, o que María Antonieta se negó a aceptar una joya que estaba destinada a otra mujer (más si esa mujer era Du Barry, una cortesana a la que detestaba). Jorge III de Inglaterra y Carlos III de España también rechazaron el collar cuando les fue ofrecida. En 1782, tras el nacimiento del delfín Luís José, la joya fue ofrecida de nuevo a María Antonieta, quien volvió a rechazarla.
Los joyeros estaban a punto de desmontar la joya cuando su existencia llegó a los oídos de la condesa de La Motte. Usando su fama y su supuesta cercanía a la corte, logró que el collar le fuera mostrado. Fascinada, la condesa decidió en ese momento que se haría con él utilizando al cardenal. Se entrevistó con él una vez mas y le contó que la reina deseaba comprar el collar, pero deseaba hacerlo en secreto por miedo a que su real esposo frustrara la compra, y además en aquel momento carecía de dinero suficiente (por todos era conocida la prodigalidad de la reina y sus abundantes deudas). La reina pedía al cardenal, antes de la pública reconciliación, un último favor: que el cardenal comprase el collar como su intermediario y avalista, y ella le devolvería el dinero más adelante. Pese a los deseos de Rohan de congraciarse con la reina, le asaltan las dudas. El astronómico precio del collar (rebajado a 1'6 millones) le parece exagerado. Sin embargo, termina por aceptar y el 29 de enero de 1785 compra el collar (a pagar en dos años, en cuatro plazos semestrales) y poco después se lo entrega a la condesa.
Los La Motte y Villette no pierden el tiempo; desmontan enseguida las gemas del collar y comienzan a venderlas a bajo precio. Su codicia y sus prisas están a punto de provocar que sean descubiertos; ante la inesperada abundancia de diamantes a bajo precio los joyeros de París ven bajar los precios de sus mercancías y denuncian a Villette a las autoridades, sospechando que se trata de gemas robadas. Pero Villette cita a la aparentemente acaudalada condesa de Valois de la Motte como dueña de las joyas y queda en libertad. No obstante, Jeanne se da cuenta de que deben de proceder con más cuidado y envía a su marido a Bruselas y a Londres, donde los joyeros no hacen preguntas incómodas sobre el origen de las piedras, para vender el resto de los diamantes.
Los condes se han hecho así con una enorme fortuna. Se han comprado una lujosa residencia en Bar-sur-Aube, al este de París, y llevan una vida principesca gracias al dinero del cardenal, a quien le ponen excusas cada vez que pregunta cuándo lo recibirá la reina o por qué nunca luce el collar. Esperaban que el cardenal no se diera cuenta de la estafa o bien que se mantuviera en silencio para no verse humillado al admitir el engaño. Pero el cardenal ha hecho constar en el contrato de compra que la reina es la última receptora y pagadora del collar, y se muestra inquieto al no recibir el dinero prometido. Ante la inminencia del primer pago, la condesa escribe a los joyeros desmintiendo que el collar sea para la reina y pidiéndoles que reclamen el dinero al cardenal. Sin embargo, Boehmer y Bassange, desconfiados, solicitan una entrevista con la reina. El 13 de agosto, Boehmer se ve con la reina en Versalles. El horrorizado joyero no tarda en descubrir que la reina no tiene el collar ni sabe nada de él, y la reina, aunque no alcanza a comprender todo lo ocurrido, que el odiado Rohan ha usado su nombre en un negocio turbio, quizá para desacreditarla, lo que la hace enfurecer.
La reina pide a su esposo que pida explicaciones a Rohan. El 15 de agosto, el sorprendido cardenal es arrestado mientras preparaba la celebración de la Misa de la Asunción en la capilla de Versalles y llevado ante los reyes y los ministros de justicia y de la Casa Real, donde trata de explicarse, creyendo a la reina conocedora de todo lo referente a la compra del collar. No tarda en descubrir que ha sido engañado y que nadie en la corte ha oído hablar nunca de la condesa de Valois de la Motte, pero María Antonieta está si cabe más furiosa que antes, y ante su insistencia, Luís XVI envía al cardenal a la prisión de la Bastilla. También son arrestados la condesa de Valois (que intentaba darse a la fuga), Nicole Leguay y el famoso alquimista Cagliostro, sospechoso de ser cómplice de la estafa. El conde logra huir a Londres con los diamantes que aún no habían vendido y Villette escapa a Suiza.
Parlamento de París

La nobleza francesa reacciona casi unánimemente apoyando a Rohan, cuyo arresto ven como un nuevo desprecio de la reina austríaca. Muchos incluso empiezan a rumorear que se trata de un montaje de la reina para vengarse de Rohan y de los nobles franceses y comienza una nueva campaña de desprestigio contra la reina. Finalmente, el cardenal, juzgado en mayo de 1786 por el Parlamento de París (un tribunal que representaba al rey al más alto nivel, dominado por la propia nobleza) es absuelto sin ni siquiera una reprimenda. También son absueltos Leguay y Cagliostro. La condesa es condenada a ser azotada, marcada con un hierro al rojo con la V de voleuse (ladrona) y encarcelada a perpetuidad. Villette es condenado al destierro y el conde a galeras (ambos in absentia). La gran perdedora de todo el escándalo es María Antonieta, que sin tener nada que ver con el caso ha visto su prestigio menoscabado y su imagen arrastrada por el fango una vez mas, en medio de una virulenta campaña de difamación. Docenas de panfletos injuriosos que la acusan de todo tipo de obscenidades y frivolidades circulan por el país. Tras el juicio, la reina logra que su marido destituya al cardenal y lo envíe al exilio en una abadía de provincias, lo que es visto como un intento de socavar la autoridad del tribunal y redunda en un mayor desprestigio de la Casa Real.
La condesa de Valois se convirtió en una heroína popular y no tardó en huir de prisión (aparentemente, sobornando a sus guardianes). Ya en Londres, reunida con su esposo, publica sus memorias, donde retrata a la reina como lujuriosa, infiel y derrochadora. En 1791, la condesa se precipita desde la ventana de un tercer piso escapando de unos acreedores, resultando gravemente herida y muriendo dos meses después.
Los nobles franceses se tomaron el desenlace del caso del collar como una victoria. Su cortedad de miras no les dejó ver las terribles consecuencias que se derivarían de todo aquello. Una oleada de indignación sin precedentes sacudió a las clases populares francesas, que veían cómo mientras ellos pasaban hambre o malvivían con sueldos miserables, sus nobles dilapidaban enormes cantidades de dinero en joyas y caprichos. La imagen de la realeza, pilar central del régimen, quedó irremediablemente dañada.Toda esa rabia fraguaría apenas cuatro años después en la Revolución (el propio Napoleón diría después que el asunto del collar fue su punto de partida)que acabaría con las cabezas de los reyes y de numerosos nobles rodando por efecto de la guillotina.

sábado, 7 de junio de 2014

¿Sabías que...

- ... la ruta aérea más corta del mundo mide sólo 2'8 kilómetros y comunica los aeropuertos de las islas de Westray y Papa Westray, en el archipiélago escocés de las Orcadas? La duración media de los vuelos es de menos de dos minutos y la mayoría de sus pasajeros son escolares de Westray que acuden al instituto de Papa Westray.
- ... la ciudad japonesa de Kokura se libró por dos veces de un ataque nuclear? Era el objetivo secundario en caso de que algún imprevisto impidiera arrojar la bomba sobre Hiroshima, y el objetivo principal de la segunda bomba, aunque el mal tiempo hizo que la atacada fuera Nagasaki.
- ... cuando en 1979 parte de los restos de la estación espacial Skylab cayeron en el término municipal de Esperance (Australia), su ayuntamiento impuso a la NASA una multa de 400 dólares australianos por arrojar basura sin licencia?
- ... el jugador más joven que jamás haya jugado un mundial de fútbol es el norirlandés Norman Whiteside, que jugó su primer partido en el mundial de España'82 contando con 17 años y 41 días?
- ... a los errores de software se los denomina "bug" (en inglés, bicho) porque el primer caso conocido, sucedido en 1945, fue debido a una polilla que se introdujo entre los contactos de un relé del ordenador? Grace Murray Hopper, programadora de la Universidad de Harvard, anotó en el cuaderno de incidencias "First actual case of bug being found" ("Primer caso real de bicho ha sido encontrado")
- ... el combate de boxeo más largo de la historia es el que enfrentó en 1893 en Nueva Orleans (EEUU) a los púgiles Andy Bowen y Jack Burke? Se disputaron nada menos que 110 asaltos que duraron 7 horas y 19 minutos. Finalmente, los dos boxeadores fueron incapaces de continuar peleando y el combate se dio por empatado.
- ... el recorrido de la prueba atlética del maratón era originariamente de 40 kilómetros? Esa es la distancia aproximada entre Atenas y la ciudad de Maratón, que recorrió el mensajero ateniense Filípides en el 490 a. C. para informar de la victoria contra los persas, origen de la prueba. La maratón de las Olimpiadas de Atenas en 1896 se corrió sobre esa distancia, pero en las Olimpiadas de Londres de 1908, el rey Jorge V quiso que la prueba partiese desde los jardines del castillo de Windsor y terminara en el Estadio Olímpico de Londres, frente al palco real. La distancia total recorrida fue de 42 kilómetros y 195 metros, que quedó establecida en 1921 como distancia oficial de la prueba.
- ... el dúo Daft Punk se hacían llamar Darlin, hasta que el ejecutivo de una discográfica les dijo que su música era "a bunch of daft punk" ("un montón de punk bobo")?
- ... el kung o cungo, un idioma hablado por los bosquimanos en Namibia, Botsuana y Angola, es la lengua con más consonantes que se conoce, nada menos que 110?
- ... la película de 1966 Godzilla vs the Sea Monster iba a ser originariamente King Kong vs the Sea Monster? El estudio Toho tuvo un problema con los derechos de autor del gorila gigante y se limitaron a cambiar de protagonista.
-... la matemática francesa Marie-Sophie Germain (1776-1831) tuvo que firmar la mayoría de sus trabajos y sus cartas a otros matemáticos con el pseudónimo "Mr. Leblanc" porque por entonces no se consideraba que las mujeres pudiesen hacer aportaciones relevantes en el campo de la ciencia?
-... las dos primeras víctimas mortales de un accidente aéreo fueron el físico francés Jean-François Pilâtre de Rozier y su amigo Pierre Romain, que murieron en 1785 al estrellarse el globo con el que trataban de cruzar el Canal de la Mancha?

miércoles, 4 de junio de 2014

La mujer de César



El legendario Cayo Julio César, además de un gran político y militar, era también un impenitente mujeriego. Se casó hasta en cuatro ocasiones (todas con mujeres que le reportaron beneficios económicos o políticos a su carrera), pero tuvo decenas de amantes a lo largo de su vida. Un buen número de damas de la alta sociedad romana (incluidas las esposas de muchos de sus rivales políticos) pasaron por su cama, y también alguna que otra soberana como Eunoe, reina de Mauritania, o la mítica Cleopatra VII. Uno de sus coetáneos, Gayo Escribanio Curión, dijo de él que era "el marido de todas las esposas y la esposa de todos los maridos" y sus soldados le apodaban jocosamente moechus calvus, "el adúltero calvo".
Su tercera esposa fue Pompeya, a quien las crónicas definen como muy atractiva pero no demasiado inteligente. Pompeya era nieta de Lucio Cornelio Sila, antiguo cónsul y dictador. Un enlace con una clara intencionalidad política: César, que ya era uno de los favoritos de la facción popular, lograba con la unión nuevos apoyos dentro del partido de los aristócratas.
En el año 63 a. C. Julio César, que había ejercido como cuestor y edil, fue nombrado Pontifex maximus, el cargo más elevado dentro de la religión romana, lo que le otorgaba un gran prestigio y numerosos privilegios. Ese nombramiento fue seguramente la causa de que al año siguiente le fuera concedido a Pompeya el gran honor de organizar los ritos del culto de la diosa Bona. Estos ritos eran organizados cada año por una noble matrona de la alta sociedad romana, y estaban reservados exclusivamente para las mujeres, teniendo los varones absolutamente prohibida la asistencia. Sin embargo, durante la celebración de los ritos, las participantes descubrieron la presencia en el recinto sagrado de un hombre disfrazado de mujer. Aunque el intruso logró escapar al darse la alarma, algunas de las participantes lograron reconocerlo pese al disfraz: se trataba de Publio Clodio Pulcro, un joven aristócrata, atractivo, ambicioso y también amoral y carente de escrúpulos, del que se decía incluso que había seducido a su propia hermana. La razón que había llevado a cometer tal sacrilegio tenía un nombre: Pompeya. Clodio admiraba su belleza desde hacía tiempo y había urdido aquel plan para encontrase con ella, según unos con intención de seducirla y según otros, porque ya eran amantes y contaba con la complicidad de la hermosa dama.
El escándalo que provocó aquel suceso fue mayúsculo. Clodio fue llevado ante un tribunal para ser juzgado y César aprovechó la coyuntura para divorciarse de Pompeya, aunque para sorpresa de todos declarando públicamente que estaba convencido de que ella no había tenido nada que ver en el suceso. Y cuando le preguntaron por qué se divorciaba de ella si la creía inocente, respondió con una frase célebre: Porque la mujer de César no debe estar manchada ni siquiera por una sospecha. Una frase que aún hoy en día se emplea para referirse a personalidades o instituciones que deben (o deberían) mantener su honradez incluso en las apariencias.
El juicio atrajo la atención del público romano, y de nuevo causó gran sorpresa que César, durante su declaración, hablara en favor de Clodio y afirmase que lo consideraba incapaz de cometer la fechoría de la que se le acusaba. A pesar de que la acusación era ejercida por nombres de la talla de Marco Tulio Cicerón (enemigo declarado de Clodio), al final Clodio resultó absuelto: se dice que Craso, el hombre más rico de Roma, socio y aliado de César, había sobornado a los jueces.
El porqué Julio César protegió a este sujeto turbio que aparentemente buscaba ponerle un par de hermosos cuernos se pudo ver poco después, cuando en el 59 a. C. Clodio se presentó a a las elecciones a tribuno de la plebe (como el cargo estaba vedado a los patricios, Clodio se hizo adoptar por un pariente lejano de una rama plebeya de su familia) con el apoyo de César y sus socios. César había aprovechado el incidente como excusa para librarse de una esposa que ya no le interesaba para poder sustituirla por otra mucho más útil en su carrera política: su cuarta esposa, Calpurnia, era hija de Lucio Calpurnio Pisón, uno de sus aliados, quien poco después sería elegido cónsul. Moviendo sus piezas como un jugador de ajedrez, César había logrado tener como cónsules a su suegro y a un aliado (el otro cónsul electo fue Aulo Gabinio, también amigo suyo) y al frente del pueblo llano a un tipo (Clodio) que le debía un favor y era además fácilmente controlable mediante el soborno.
César, que en aquel momento ostentaba el cargo de pretor, tenía lo que quería: con Gabinio y Calpurnio Pisón de cónsules, con Clodio controlando a la plebe, y con el dinero e influencias de sus socios del triunvirato, Pompeyo y Craso, para dominar al Senado, César era el hombre fuerte de Roma. Al terminar su mandato se hizo nombrar procónsul de la Galia Cisalpina y pudo así dedicarse al proyecto largamente acariciado de la conquista de la Galia.

domingo, 1 de junio de 2014

La insólita fuga de Felice Benuzzi

Monte Kenia
A Felice Benuzzi siempre le había apasionado el alpinismo. Aquel joven de ascendencia italo-austríaca, nacido en Viena en 1910 y criado en Trieste, empleado del Servicio Colonial Italiano, había sido durante su infancia y adolescencia un asiduo visitante de las cumbres de los Dolomitas y los Alpes Julianos y Occidentales, hasta su traslado a Roma. Allí estudiaría Derecho y se convertiría en un destacado nadador, antes de entrar en 1938 en el organismo colonial. Sin embargo, en su destino en Addis Abeba, en la Abisinia ocupada, donde había sido enviado en 1939, las posibilidades de practicarlo eran bastante escasas.
Felice Benuzzi (izquierda) durante una escalada en Australia en 1954

Entre junio de 1940 y noviembre de 1941, las tropas británicas lanzaron la llamada Campaña del África Oriental, que culminó con la rendición de los italianos y el retorno del negus Haile Selassie, que había sido expulsado por las tropas de Mussolini en 1936. Benuzzi, como muchos otros italianos, fue capturado y enviado a un campo de prisioneros: el Campo 354, cerca de Nanyuki (Kenia).
Había un detalle del campo que fascinó desde un principio a Benuzzi: a apenas unos kilómetros, perfectamente visible, estaba el imponente monte Kenia, que con sus 5199 metros es la montaña más grande del país y la segunda de África, sólo superada por el Kilimanjaro (5892 m.). Aquella inmensa mole de piedra empezó a convertirse en una obsesión para Benuzzi, quien se pasaba largos ratos observándola. Poco a poco, fue germinando en la mente de Felice la idea de que tenía que ascender a aquella cumbre como fuese. El tedio de la rutinaria vida del campo y la opresión de estar prisionero hicieron el resto: llegó un día en que Benuzzi decidió tenía que conquistar la montaña a cualquier precio.
Primero quiso asesorarse y expuso su plan a uno de sus compañeros, experto escalador. Éste trató de quitarle aquella idea descabellada de la cabeza: para una ascensión de ese tipo, hacía falta una preparación de por lo menos seis meses, además de equipo, pertrechos, víveres, porteadores, establecer un campamento base... Pero Benuzzi, obstinado, no se dejó desanimar: costase lo que costase, escalaría la montaña. También reclutó para su aventura a otros dos prisioneros: Giovanni "Giuán" Balletto, un médico genovés, y Vincenzo "Enzo" Barsotti, un marinero natural de un pueblo de la Toscana, quienes se mostraron dispuestos a acompañarle en su viaje. Balletto, al igual que Benuzzi, era un experto montañero, mientras que para Barsotti aquella iba a ser su primera escalada.
Los tres suplieron con entusiasmo y voluntad sus numerosas carencias. A lo largo de ocho meses fueron confeccionando trabajosamente todo el equipo que iban a necesitar en su ascensión: piolets hechos a partir de martillos, crampones fabricados con chatarra de un coche abandonado y barras de hierro de refuerzo para el hormigón armado, cuerdas hechas con las mosquiteras de sus camas, ropa de abrigo hecha con mantas cosidas por uno de los prisioneros que era sastre... Y también guardando parte de sus raciones (conservas, galletas, chocolate) para disponer de alimentos en el ascenso. Benuzzi incluso dejó de fumar para intercambiar su tabaco con otros presos y obtener los materiales que necesitaba. Por no tener, ni siquiera tenían mapas de la montaña; lo único que tenían eran bocetos hechos a mano por ellos mismos y la etiqueta de una lata de carne de buey de la marca Oxo, que formaba parte de las raciones que recibían y que tenía un dibujo del monte.


Finalmente, cuando tuvieron todo dispuesto, dieron el paso definitivo. El 24 de enero de 1943, los tres aventureros lograban escapar del campo gracias a una copia que habían hecho de la llave de una de las puertas, aprovechando que la seguridad no era muy estricta: los italianos no eran especialmente problemáticos y las fugas eran infrecuentes (el territorio neutral más cercano al que dirigirse era la colonia portuguesa de Mozambique, mil kilómetros al sur). Eso si, dejaron una nota a los guardias anunciando su regreso en un par de semanas. Al carecer de mapas, siguieron el curso del rio Nanyuki, cruzando selva y sabana, hasta llegar a la ladera de la montaña. No les echaron para atrás las dificultades del camino, ni la presencia de animales salvajes como leopardos, rinocerontes y elefantes (obviamente, iban desarmados). El hecho de sentirse libres por primera vez en mucho tiempo y la ilusión del reto al que se enfrentaban les daban energías.
Al poco de iniciar el ascenso, Barsotti empezó a sentirse enfermo, sin embargo sus compañeros lo ayudaron a seguir adelante mientras fue posible. Al desconocer la montaña, siguieron una de las rutas de ascenso más complicadas y peligrosas, por la cara noroeste del monte, que expediciones mucho mejor equipadas habían sido incapaces de finalizar.
Finalmente, al pie del último pico, Barsotti estaba tan mal que no fue capaz de continuar, y tuvo que quedarse allí, mientras Benuzzi y Balletto hacían el esfuerzo final e intentaban llegar a la cumbre. Pese a su esfuerzo, las pésimas condiciones climatológicas (hielo, ventiscas...) les obligaron a retroceder cuando estaba a apenas doscientos metros de alcanzar la cumbre del Batian, el pico más alto del monte. Agotados, hambrientos, cerca de la congelación, volvieron al campamento donde les esperaba Barsotti. No sabían que nadie había ascendido al Batian por aquella cara, y que el famoso alpinista Eric Shipton, que había escalado en 1929 el monte, había considerado que la ruta noroeste era impracticable.
Sin embargo, Benuzzi no estaba dispuesto a rendirse, y al día siguiente, él y Balletto lograron alcanzar la cima de Punta Lenana, el tercer pico más alto del monte (4985 m.). Benuzzi dejó en la cima una pequeña bandera italiana y una nota en el interior de un frasco con los nombres y las firmas de los tres (serían hallados sólo una semana después por una expedición británica).
Una vez logrado su objetivo, Benuzzi y sus compañeros regresaron exhaustos y hambrientos (apenas se habían llevado alimentos para 10 días) pero triunfantes el 10 de febrero al campo de prisioneros, ante el asombro de los británicos y el entusiasmo de sus compañeros. El comandante del campo les castigó con 28 días de aislamiento, que luego redujo a siete como deferencia por su "esfuerzo deportivo".
Benuzzi sería trasladado más tarde a otro campo de prisioneros, el 353, en Gilgil (al norte de Nairobi), donde también se hallaban prisioneros un grupo de militantes de grupos paramilitares sionistas como el Irgun y el Lehi. Siendo todavía prisionero comenzó a escribir un libro sobre su aventura, con todos los detalles de sus preparativos, su fuga y su escalada. El libro se publicaría en Italia en 1947 con el título de Fuga sul Kenya. 17 giorni di liberta, obteniendo gran repercusión. Sería traducido al francés en 1950 (Kenya, ou la fugue africaine) y al inglés en 1952 (No picnic on Mount Kenya. The story of three P.O.W.'s escape to adventure). En 1953 saldría la versión alemana (Gefangen vom Mount Kenia: gefährliche flucht in ein bergsteigerabenteuer) y posteriormente, sería traducida a otros idiomas, como el sueco.

Benuzzi fue liberado en 1946. En 1948 entró en el cuerpo diplomático italiano, siendo destinado a lo largo de su carrera a París, Brisbane, Karachi, Canberra y Berlín. Se retiró en 1976, siendo embajador en Montevideo (Uruguay), y posteriormente ocupó el cargo de presidente de la Delegación Antártica Italiana (Italia acabaría adhiriéndose en 1981 al Tratado Antártico). Ostentaría diversos cargos en fundaciones benéficas y de protección medioambiental hasta su muerte, en 1988. También escribió el libro Matthia Zurbriggen, guida alpina, sobre la vida de un legendario alpinista suizo de finales del siglo XIX y principios del XX, además de publicar a lo largo de su vida numerosos artículos en revistas especializadas de alpinismo.
Una expedición francesa al monte Kenia halló en agosto de 1952 parte del equipamiento casero (crampones y otras herramientas) utilizado por los italianos, que sería donado luego, con el permiso de Benuzzi, al Musée de la Montagne, en Chamonix (Francia). El banderín y el mensaje que había dejado habían sido encontrados por alpinistas británicos y devueltos a Benuzzi, quien a su vez los donó al Museo della Montagna de Turín.
En 1953 su libro sirvió de base para un capítulo de la serie de televisión Robert Montgomery presents, y en 1994 se estrenó The ascent, una película canadiense que adapta la historia de Benuzzi (aunque cambiando los nombres de los protagonistas), dirigida por Donald Shebib y protagonizada por Vincent Spano.