Verba volant, scripta manent

domingo, 21 de junio de 2015

Pretty Boy Floyd

Charles Arthur "Pretty Boy" Floyd (1904-1934)

Las décadas de los veinte y treinta del pasado siglo supusieron para los norteamericanos un repunte sin precedentes de la criminalidad. La Ley Seca, primero, y la brutal crisis económica del 29, después, propiciaron el aumento del número de delincuentes. Muchos de estos criminales se convirtieron además en personajes populares, cuyas andanzas aparecían en la prensa, y que en algunos casos incluso pasaron a la posteridad con un aura mítica, casi como héroes románticos. Ese fue el caso de Pretty Boy Floyd.
Charles Arthur Floyd nació en Bartow County, Georgia, el 3 de febrero de 1904. Cuando tenía siete años su familia (padres y seis hermanos) se mudó a Oklahoma, donde habían comprado una granja, lo que no evitó que acabaran viviendo en una pobreza extrema. Acostumbrado a buscarse la vida desde muy joven, Charles se movía habitualmente en busca de trabajo por los estados vecinos de Arkansas, Kansas y Missouri, y se casó con apenas 17 años con una chica llamada Ruby Lee Hargraves, con la que tendría a su único hijo: Charles Dempsey Floyd. Tuvo su primer tropiezo con la ley en 1922: robó 350 $ en una oficina postal, aunque fue absuelto tras retractarse un testigo clave de la acusación. Luego empezó a robar nóminas, en compañía de un socio llamado John Hilderbrand. En septiembre de 1925 robó 12000 $ de las nóminas de una tienda en St. Louis; capturado poco después, fue condenado a cinco años de cárcel, de los que cumpliría tres y medio antes de salir en libertad condicional. Su esposa Ruby se divorció de él durante su encarcelamiento. Al salir, Floyd juró que jamás volvería a pisar una prisión.
Durante algún tiempo trató de encontrar trabajo, pero sus antecedentes penales eran una losa demasiado pesada. Sin otra salida, contactó con los amigos que había hecho en prisión y comenzó a trabajar como pistolero a sueldo para varios contrabandistas que operaban a lo largo del río Ohio, donde aprendió a manejar con soltura una ametralladora que se convertiría en su arma favorita. Más tarde se reencontró con Alfred "Red" Lovett, un antiguo compañero de presidio que le enseñó a robar bancos, que se convirtió entonces en su principal ocupación. Fue entonces cuando recibió el apodo de "Pretty Boy" ("Niño bonito") a raiz de un robo tras el que el cajero lo describió como "Un simple chico. Un niño bonito con mejillas de manzana". La prensa pronto comenzó a referirse a él como Pretty Boy Floyd, un apodo que detestaba profundamente.

La ametralladora Thompson que Pretty Boy Floyd llevaba consigo al morir
Pronto sus robos le hicieron famoso. Se le acusó de no menos de una docena de robos a bancos, la mayoría en Oklahoma y los estados lindantes, aunque se le relaciona con muchos otros cuya autoría se desconoce. Además, se vio involucrado, directa o indirectamente con un buen número de muertes: un patrullero en Akron (Ohio) que perseguía a los ladrones de un banco; el patrullero R. H. Castner, tiroteado en Bowling Green (Ohio); el agente de la ATF Curtis C: Burke, asesinado en Kansas City; dos contrabandistas, los hermanos Wally y Boll Ash, muertos también en Kansas City; y un antiguo sheriff de Oklahoma, Erv Kelley, convertido en cazarrecompensas, abatido en Bixby (Oklahoma) cuando intentaba capturar a Pretty Boy (este fue el único asesinato que Floyd admitió haber cometido).

La ficha policial de Pretty Boy Floyd
Sin embargo, a pesar de este violento historial delictivo, Floyd acabó por convertirse en un héroe popular, admirado y protegido por muchos. Cuando atracaba un banco, una de las cosas que solía hacer era destruir toda la documentación relativa a las hipotecas, liberando a mucha gente de sus deudas. Además, empleaba parte de sus "ganancias" en ayudar a familias desfavorecidas, comprando alimentos para los necesitados y regalando juguetes a los niños pobres en Navidad. Sus agradecidos conciudadanos empezaron a llamarlo "el Robin Hood de Cookson Hills", en referencia a la región del este de Oklahoma donde se había criado.
Pretty Boy, además, tenía una gran habilidad para eludir a las fuerzas de la ley. Llegó a ser arrestado en varias ocasiones, acusado de vagabundo o de sospechoso de robo, pero consiguió no ser identificado (a pesar de que era un ladrón buscado por la justicia) gracias a que utilizaba identidades falsas como Frank Mitchell o George Sanders. A finales de 1930 fue arrestado por el robo del banco de Sylvania (Ohio) y condenado a 12 años de cárcel, pero logró huir antes de ser llevado a prisión.

El escenario de la Masacre de Kansas City
El 17 de junio de 1933 se produjo en las inmediaciones de la estación de tren de Kansas City un tiroteo que pasaría a la historia como "la masacre de Kansas City". Un grupo de agentes de la ley trasladaba a prisión a Frank "Jelly" Nash, un famoso ladrón de bancos arrestado el día anterior en Arkansas y que acababa de llegar en tren. A la salida de la estación varios hombres fuertemente armados dispararon contra los agentes tratando de liberar a Nash. Como resultado del violento tiroteo, murieron el propio Nash y cuatro de los hombres que lo custodiaban: el agente especial del FBI Ray Caffrey; Otto Reed, jefe de policía de McAlester (Oklahoma); y dos agentes de la policía de Kansas City, el detective William Grooms y el agente Grant Schroeder. Sobrevivieron dos policías de Kansas City (gravemente heridos) y un agente del FBI. De los atacantes sólo se identificó con certeza a Vernon C. Miller, un peculiar personaje, héroe de guerra condecorado en la I Guerra Mundial y antiguo agente de policía y sheriff en Dakota del Sur, que se había convertido en pistolero a sueldo y ladrón de bancos. No obstante, el FBI identificó poco después a Floyd y a Adam C. Richetti, uno de sus socios habituales, como cómplices de Miller. A pesar de ello, hay serias dudas de la veracidad de las pruebas alegadas por el FBI; Floyd y Richetti negaron siempre haber participado en la masacre e incluso Floyd envió una postal de su puño y letra a la policía de Kansas City asegurando no tener nada que ver con el tiroteo. Miller apareció muerto cerca de Detroit en noviembre de ese año, estrangulado y muerto a golpes, en un aparente ajuste de cuentas, llevándose con él a la tumba la verdadera identidad de sus cómplices.

                                      

Tras la muerte del legendario John Dillinger el 22 de julio de 1934, Pretty Boy Floyd se convirtió oficialmente en el enemigo público número 1 de los EEUU, ofreciéndose 23000 $ por su captura. Pero Floyd no disfrutaría demasiado tiempo de tal distinción. El 18 de octubre de 1934, Floyd y Richetti partieron en coche desde Buffalo hacia Oklahoma, pero tuvieron un accidente por culpa de la niebla cerca de Wellsville (Ohio). Temiendo ser identificados, enviaron a sus acompañantes (la segunda esposa de Floyd, Phoebe Wenger, y la amante de Richetti) a buscar ayuda. Pero esa noche pasó por allí un policía fuera de servicio, al que le llamó la atención ver a dos hombres trajeados esperando junto a la carretera, y avisó a sus colegas de Wellsville. Tres agentes fueron a investigar y fueron recibidos a tiros por Floyd y Richetti, quienes huyeron a través del bosque. Richetti sería capturado poco después (acabaría sus días en 1938, ejecutado en la cámara de gas), pero Floyd logró escabullirse y permanecer oculto varios días. El día 22 fue descubierto haciendo autostop en el cercano pueblo de East Liverpool, tratando de eludir las patrullas que lo buscaban; pero, descubierto, huyó de nuevo al bosque, donde fue herido en un brazo antes de ser definitivamente abatido.
Hay tres versiones diferentes sobre la muerte de Pretty Boy Floyd. Según la policía de East Liverpool, Floyd, herido, trató de huir y cayó abatido por los disparos del grupo de perseguidores (cuatro agentes del FBI, encabezados por Melvin Purvis, el mismo que había abatido a Dillinger, y cuatro agentes locales). Pero según el FBI, habrían sido sus agentes, sin otra ayuda, los que habían abatido a Floyd cuando éste trataba de disparar contra ellos. Y años más tarde, uno de los policías presentes, Chester Smith, afirmó que Floyd había sido rematado por un agente del FBI cuando estaba herido e indefenso en el suelo. Según cuentan, con sus últimas fuerzas desmintió una vez más haber tomado parte en el tiroteo de Kansas City y sus últimas palabras fueron "Estoy acabado, me habéis disparado dos veces".

El cadáver de Pretty Boy Floyd, expuesto en la funeraria Sturgis de East Liverpool
Su entierro, en el cementerio de Akins, fue el más multitudinario que se recuerda en el estado de Oklahoma. Entre 20000 y 40000 personas colapsaron el cementerio y sus aledaños para despedir al que todos veían como un héroe popular, Cinco años después de su muerte, en 1939, el gran Woody Guthrie, figura fundamental del folk norteamericano, le dedicaría una canción: The Ballad of Pretty Boy Floyd, donde daba una visión idealizada y romántica del personaje.


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