Verba volant, scripta manent

viernes, 6 de mayo de 2016

Estrellas infantiles de trágico final: Anissa Jones

Mary Anissa Jones (1958-1976)

La historia de Anissa Jones es una historia bastante común, la de un actor que se hace famoso a muy corta edad y luego es incapaz de librarse de la sombra del personaje que lo ha encumbrado a la fama. En este caso, mezclado con problemas personales que acabaron por llevar a Anissa a un trágico final.
Mary Anissa Jones nació el 11 de marzo de 1958 en West Lafayette (Indiana), hija de un ingeniero llamado John Paul Jones y una estudiante de zoología de origen libanés llamada Mary Paula Tweel. Al poco de nacer el hermano pequeño de Anissa, Paul, la familia se mudó a California, donde su padre trabajó en la industria aeronáutica.
Su madre siempre quiso que Anissa se convirtiera en una estrella. Con dos años la apuntó a clases de baile y con seis la presentó a las pruebas de la que sería su primera aparición televisiva, un anuncio de cereales. Pero su verdadero salto a la fama lo daría en 1966 cuando fue seleccionada para el papel de Buffy Patterson Davis en la serie de la CBS Family Affair (en España, Mis adorables sobrinos). La serie contaba la historia de un acaudalado ingeniero que vivía en un lujoso apartamento de Nueva York con la única compañía de su elegante mayordomo inglés, cuya vida sufre un vuelco tras tener que hacerse cargo de sus tres sobrinos, huérfanos tras un accidente de tráfico. El personaje de Anissa, Buffy, era una niña pizpireta y adorable que decía hablar con su muñeca, la Señora Beasley, a menudo para hacer comentarios humorísticos.

Anissa Jones, en el papel de Buffy Patterson Davis, junto a la señora Beasley
La serie fue un éxito rotundo desde su estreno. A lo largo de cinco temporadas, del 66 al 71, se emitieron 138 capítulos, con muy buenas audiencias. Anissa se hizo muy popular entre el público y ganó mucho dinero, no sólo con su trabajo como actriz, sino también gracias al merchandising de productos relacionados con la serie (muñecas, libros, ropa...). También participó con pequeños papeles en otras series e incluso en una película de Elvis Presley (Mis problemas con las mujeres). Pero en 1971, la CBS decidió cancelar la serie.
No fue una decisión por motivo de audiencias; aunque la serie había perdido algo de su público, seguía teniendo unas cifras elevadas. A principios de los 70, la CBS empezó a notar que la mayoría de sus series y programas atraían a una audiencia de tipo familiar. El público más atractivo para los anunciantes, los jóvenes de ambiente urbano, apenas se identificaban con una cadena cuyos programas estrella eran de temática rural o familiar. Por eso, entre los años 1970 y 71, la CBS (y otras cadenas que la imitaron) canceló varias series que, pese a sus buenos números en cuanto a espectadores, no se ajustaban al perfil renovado que la cadena buscaba. Clásicos como Green Acres, The Beverly Hillbillies, Lassie o The Jackie Gleason Show fueron suspendidos y sustituidos por nuevas series de ambiente urbano y moderno (Kojak, Cannon, MASH, Medical Center...). Y Family Affair también fue una de las series a las que se puso punto y final.
En un principio, Anissa no se tomó a mal el final de la serie que la había lanzado a la fama. Tenía trece años y ya estaba un poco harta de ir a todas partes con la Señora Beasley. Deseaba hacer otro tipo de personajes y dar el salto al cine. Pero cuando empezó a buscar nuevos papeles, se dio cuenta de que estaba totalmente encasillada en el papel de Buffy. Cuando la gente la veía, veía a la adorable niña de la serie y no a Anissa. La joven actriz fue incluso candidata al papel de Regan MacNeil, la niña endemoniada de la película El exorcista. Pero su director, William Friedkin, la descartó porque creía que la credibilidad del filme se vería comprometida si el público seguía viendo en la protagonista a la encantadora Buffy. Al final, cansada, Anissa abandonó totalmente su carrera de actriz y no volvió a interpretar ningún papel después de la cancelación de Family Affair.
A todo esto, su vida personal también era problemática. Sus padres se habían divorciado en 1965 y a partir de ahí se enzarzaron en una agria disputa judicial por la custodia de sus hijos. Tras numerosos recursos y apelaciones, no fue hasta 1973 en que la custodia fue otorgada de manera definitiva a su padre, tal y como Anissa siempre había querido. Pero apenas unos meses después John Paul Jones moría de un ataque al corazón, lo que para la joven, que lo adoraba, supuso un durísimo golpe. Anissa tuvo que volver a vivir con su madre, con la que la relación era fría y distante. Desde ese momento, su comportamiento empezó a ser cada vez más rebelde e ingobernable. Poco después se fue a vivir con una amiga y a faltar al colegio. Su madre, no viendo otra manera de encauzarla, la denunció a la policía como huida, lo que provocó que Anissa pasara varios meses en un reformatorio antes de volver a su casa. Pero su comportamiento no había mejorado. Empezó a irse de fiesta a menudo, a beber y consumir drogas, y también a robar en tiendas. En 1975 dejó el instituto y comenzó a trabajar como camarera pero lo dejó al poco tiempo, harta de que la gente la reconociese.


Finalmente, el 11 de marzo de 1976 Anissa cumplió los 18 años. Además de ser mayor de edad, también obtuvo el control del dinero que había ganado como actriz, hasta entonces en un fideicomiso. Se mudó a su propio piso con su hermano y continuó con su vida desenfrenada de fiestas y drogas hasta que el 28 de agosto de ese año, tras una noche de fiesta con su novio y sus amigos, Anissa Jones fue encontrada muerta en el dormitorio de la casa de una amiga suya. La autopsia determinó que había muerto por una sobredosis de alcohol y drogas; en su organismo se halló, además de una elevada tasa de alcohol, cocaína, PCP, metacualona (un sedante) y secobarbital (un barbitúrico). El forense diría más tarde que había sido una de las sobredosis más extremas que había visto a lo largo de su carrera. Su cuerpo sería incinerado y sus cenizas, esparcidas sobre el Océano Pacífico. Su hermano menor moriría en 1984, a los 24 años, también a causa de una sobredosis.

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