Verba volant, scripta manent

jueves, 5 de enero de 2017

El Castle Bank & Trust



En el año 1962, al amparo de las poco estrictas leyes bancarias de las Bahamas, dos norteamericanos fundaban en Nassau el Castle Bank & Trust Company. Se trataba de Paul Helliwell, un abogado que había sido miembro del OSS (Office of Strategic Services, la agencia de seguridad antecesora de la CIA), y Burton Kanter, abogado especialista en derecho tributario y fiscal.
El banco creció rápidamente, y pronto reunió una selecta cartera de clientes, entre los que figuraban el actor Tony Curtis, el fundador de la revista Playboy Hugh Heffner, los componentes del grupo Creedence Clearwater Revival o varios miembros de la familia Pritzker, propietaria de la cadena hotelera Hyatt. Fue precisamente los pocos impuestos que pagaban los Pritzker lo que atrajo la atención de los inspectores del IRS, la agencia norteamericana de recaudación de impuestos, a principio de la década de los 70. Por aquel entonces, el IRS llevaba a cabo la llamada "Operación Trade Winds", una investigación sobre el uso por parte de algunos contribuyentes de bancos y compañías situadas en paraísos fiscales para evadir impuestos. El Castle Bank quedó así en el punto de mira del fisco norteamericano, que empezó a recopilar datos sobre él y sus clientes. Uno de los agentes encargados del caso contrató a Norman Casper, un investigador privado que ocasionalmente trabajaba para el IRS, para obtener información.
Casper se ganó la confianza de Michael Wolfstencroft, uno de los vicepresidentes del banco. Una noche que Wolfstencroft estaba en Miami, cenando con una atractiva mujer que en realidad trabajaba para Casper, el investigador se apoderó de su maletín. Agentes del IRS abrieron y copiaron todos los documentos que contenía (entre ellos, una lista completa de los clientes del banco) y lo devolvieron antes de que su dueño terminara de cenar.
Los documentos revelaban los nombres de 308 clientes, con más de 250 millones de dólares en depósitos, lo que llevó a los hombres del IRS a pensar que podían estar frente a uno de los casos de evasión fiscal más grandes de la historia de la agencia. Además, entre los nombres de los clientes aparecían también los de varias figuras importantes del crimen organizado, como Moe Dalitz (uno de los grandes capos mafiosos de Las Vegas) o Morris Kleinman, lo que les hizo sospechar que el banco podía estar vinculado al blanqueo de capitales.

Paul Lional Edward Helliwell (1915-1976)
No obstante, tras un tiempo recopilando datos y preparando el caso, sorprendentemente el máximo dirigente del IRS, Donald Alexander, ordenó poner fin a la investigación, con la excusa de que había serias dudas acerca de la validez legal de la lista de clientes como prueba, dado el modo en el que había sido obtenida. Dicha decisión causó sorpresa y malestar entre los agentes del IRS. Una investigación del Departamento de Justicia realizada en 1977 llegó a la misma conclusión. Sin embargo, una sentencia judicial de 1980 (EEUU vs. Payner), dictada a raíz de la reclamación de Jack Payner, un empresario de Cleveland que había sido acusado de evasión fiscal gracias a la información obtenida del maletín de Wolfstencroft, concluía que dicha documentación era admisible como prueba.
Pero el verdadero motivo había sido otro. Averiguaciones posteriores de medios como el Wall Street Journal y el Washington Post sacaron a la luz que la CIA había presionado a Alexander y al Departamento de Justicia para que suspendiera toda investigación referente al Castle Bank, argumentando que ponía en riesgo operaciones secretas de inteligencia y suponía una amenaza para la seguridad nacional. En realidad, la CIA llevaba años usando el banco como tapadera para financiar operaciones secretas. Millones de dólares de dinero del gobierno norteamericano habían sido canalizados a través del banco para financiar misiones secretas de la agencia y respaldar movimientos anticomunistas en Latinoamérica y Extermo Oriente, incluidas acciones encubiertas en suelo cubano llevadas a cabo por agentes de la CIA con base en las Bahamas.
El verdadero muñidor no sólo de las actividades del banco, sino también de varias empresas que, bajo la cobertura de negocios legales eran usadas para encubrir las misiones de la CIA en el extranjero, era Helliwell. Durante la Segunda Guerra Mundial había estado destinado en China como miembro del OSS, y una vez terminado el conflicto no había dejado de trabajar para el OSS, primero, y para la CIA, más tarde, dando cobertura a sus acciones. A principio de los años 50 había contribuido a fundar la Civil Air Transport, una aerolínea con base en Taiwan, y la Sea Supply Corporation, una naviera con sede en Bangkok. Ambas empresas habían servido como tapaderas para enviar grandes cantidades de armas a las tropas nacionalistas chinas, enfrentadas a los comunistas de Mao Zedong. Posteriormente, la CAT se convertiría en Air América, una aerolínea que proporcionaría cobertura a la CIA en el sudeste asiático hasta los años 70 (incluidos los conflictos de Vietman, Laos y Camboya).
Helliwell había sido enviado a las Bahamas a principios de los 60 con la misión de crear empresas y bancos que permitieran dar apoyo a la CIA de manera opaca y encubierta. Había fundado otro banco, el Mercantile Bank and Trust Company, antes del Castle Bank, pero éste tuvo mucho más éxito. Los fondos empleados para la creación del banco procedían de Diversified Corporation International, una empresa panameña propiedad de la CIA. No obstante, la actividad de Helliwell había llegado mucho más lejos y eran notorias sus estrechas relaciones con destacados criminales. Allan George Palmer, reconocido traficante de drogas, utilizó en más de una ocasión los servicios del Castle Bank, y Barry Seal, piloto de Air América luego arrestado por tráfico de drogas, utilizaba un avión que figuraba a nombre de Intercontinental Holding, una empresa con sede en las Islas Caimán creada por Helliwell. De hecho, muchos investigadores consideran a Helliwell como uno de los enlaces entre la CIA y el crimen organizado, incluyendo grupos de narcotraficantes de Extremo Oriente. Hay también indicios serios de que la CIA colaboró con capos de la Mafia como Santos Trafficante jr. (se llamaba así, no es broma) en la importación de heroína desde Asia, y de que el Castle Bank se empleó para blanquear los beneficios de dicho tráfico.
El Castle Bank se declaró en quiebra en 1977, curiosamente sólo unos meses después de la muerte de Helliwell a causa de un enfisema. Sus clientes perdieron el dinero que habían depositado en él, pero nadie fue juzgado por ello. Kanter, que había colaborado con Helliwell, si fue juzgado por un caso diferente, un asunto de evasión fiscal en la compra de un hotel en Reno usando una cuenta del Castle Bank, aunque sería declarado inocente. A partir de entonces, la CIA comenzó a operar a través de otros bancos como el australiano Nugan Hand.

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