Verba volant, scripta manent

domingo, 1 de enero de 2017

Jack Johnson y la gran esperanza blanca

John Arthur "Jack" Johnson (1878-1946)

A principios del siglo XX en Norteamérica el boxeo era uno de los escasos deportes en los que negros y blancos podían competir unos contra otros, aunque con algunas excepciones. Una de ellas era el Campeonato Mundial de los Pesos Pesados, vetado a boxeadores de color. De hecho, los púgiles negros tenían su propio Campeonato Mundial, que pervivió entre 1876 y 1935. Pero al poco de comenzar el pasado siglo, apareció un hombre dispuesto a romper esas barreras y demostrar que, por encima de las razas, él era el mejor: Jack Johnson.
Arthur John "Jack" Johnson nació el 31 de marzo de 1878 en Galveston (Texas), tercero de los nueve hijos de un humilde matrimonio de antiguos esclavos. Él mismo solía recordar tiempo después que no había tenido apenas problemas de discriminación cuando era niño; en el humilde barrio en el que se crió, blancos y negros eran igual de pobres, tenían problemas similares, y los niños jugaban unos con otros sin hacer distinciones por razas. Jack dejó el colegio muy joven para ponerse a trabajar, primero como estibador en los muelles de Galveston y luego como entrenador de caballos y pintor. Fue uno de sus jefes, un hombre llamado Walter Lewis, gran aficionado al boxeo, el que le enseñó los primeros rudimentos de las peleas.
Con 16 años se marchó a Nueva York, donde trabajaría durante varios años y depuraría su estilo como boxeador gracias sobre todo a dos personas: Joe Walcott, un boxeador de Barbados con el que compartiría casa, y Herman Berneau, un púgil alemán retirado, dueño de un gimnasio donde Johnson trabajó como conserje. Cuando retornó a Galveston, no tenía pensado dedicarse al boxeo, pero tras tumbar en una pelea callejera a un rival mayor y más fuerte que él empezó a creer que podía ganarse la vida peleando. Comenzó a pelear en combates semiclandestinos (por aquel entonces el boxeo profesional era ilegal en Texas); su primera victoria le valió un premio de un dólar y medio. Pese a la magra recompensa, Johnson decidió que el boxeo era lo suyo. Su primer combate profesional tuvo lugar el 1 de noviembre de 1898, venciendo por KO a Charley Brooks.

Jack Johnson posa detrás de Joe Choynski
El 25 de febrero de 1901 Johnson fue derrotado por KO en Galveston por el veterano púgil Joe Choynski. Ambos acabaron arrestados tras el combate y pasaron 23 días en la cárcel antes de que los cargos fueran retirados. Pero Choynski había quedado impresionado por las aptitudes de Johnson y se ofreció a entrenarlo ("Un hombre que puede moverse como tú no debería encajar ningún puñetazo"). Johnson se mudó con Choynski (del que acabaría siendo un íntimo amigo) a California y allí pronto comenzó a escalar posiciones en el ranking. Empezó a ser conocido como "el gigante de Galveston"; no era excesivamente alto (1'84 m.) pero si tenía un físico portentoso, fruto de muchos años de trabajo duro y sacrificios. En octubre de 1902 venció a Frank Childs, antiguo campeón del campeonato de los pesos pesados para negros, y el 3 de febrero de 1903 se convertía él mismo en campeón al derrotar al entonces poseedor del título, "Denver Ed" Martin. En aquel año, el palmarés oficial de Johnson reflejaba 19 combates, aunque en realidad llevaba más de medio centenar de victorias contra rivales tanto blancos como negros. Conservaría el título hasta 1908, defendiéndolo en 17 ocasiones, derrotando a varios ex-campeones y futuros campeones.

Jack Johnson y "Denver Ed" Martin
Pero aquello no era suficiente para él. Quería demostrar a todo el mundo que él era el mejor, más allá del tema de las razas. Y, en un gesto insólito, retó al entonces campeón mundial, James J. Jeffries, a un combate. Jeffries se negó; nunca un poseedor del título se había enfrentado a un aspirante negro. Pero Johnson siguió insistiendo. En 1905 Jeffries, con solo 30 años, decidió retirarse a su granja, con un historial excepcional sin ninguna derrota en 22 peleas, habiendo derrotado a rivales de la talla de Bob Fitzsimmons o James Corbett. Según él, lo hizo porque había derrotado a todos los rivales dignos de disputarle el título. Una vez más Johnson presentó su candidatura al título, de manera infructuosa. El nuevo campeón se decidió en un combate entre el norteamericano Marvin Hart y el checo Jack Root el 3 de junio de 1905, donde Jeffries ejerció de árbitro, y que se resolvió con la victoria de Hart por KO en el 12º asalto. Johnson no se dejó desanimar. En los siguientes años siguió retando al campeón con cierta frecuencia, mientras seguía peleando y acrecentando su fama. En julio de 1907 derrotó al antiguo campeón mundial, el inglés de Cornualles Bob Fitzsimmons, por KO en solo dos asaltos.


Y así, llegó 1908. El campeón era el canadiense Tommy Burns, que había derrotado a Hart en febrero de 1906. Burns era un boxeador menos estricto que Jeffries. Fue el primer campeón en pelear contra un aspirante judío (Joseph "Jewey" Smith) e incluso había peleado contra un púgil nativo-americano. También fue el primer campeón en embarcarse en una larga gira por todo el mundo para defender su título, librando combates en Londres, Dublín y París. Johnson lo siguió en su viaje, apareciendo en cada ciudad en la que Burns peleaba para retarlo públicamente. Finalmente, Burns aceptó el desafío en Sydney (Australia), tras asegurarse un premio fijo de 30000 $ (Johnson recibió la mitad). Ante los ataques de amplios sectores de la prensa y los círculos boxísticos estadounidenses, opuestos al encuentro, Burns tuvo que justificar su decisión: "Defenderé mi título contra todos los que vengan, sin excluir a ninguno. Y con esto quiero decir blancos, negros, mexicanos, indios o de cualquier otra nacionalidad. Me propongo ser el campeón del mundo, no el blanco, el canadiense o el americano. Si no soy el mejor en la división de los pesos pesados, no quiero el título". El combate tuvo lugar el 26 de diciembre de 1908 en Sydney, ante 20000 espectadores, y Johnson propinó un severo correctivo a Burns. Incluso, en varias ocasiones, lo sostuvo cuando estaba a punto de caer en la lona, para poder seguir golpeándolo (aunque luego, tras el combate, lo elogiaría por haber tenido el coraje de aceptar su desafío). La policía detuvo el combate en el 14º asalto, pero los jueces dieron por vencedor a Johnson de manera unánime. Por primera vez, el título rey del boxeo iba a parar a manos de un púgil negro.

Jack Johnson derrota a Stanley Ketchel en Colma, California (16/10/1909)
La victoria de Johnson causó una honda conmoción en EEUU. La América blanca, conservadora y reaccionara, se horrorizó ante el tremendo éxito del púgil de color. Y además no se trataba del "negro dócil" que ellos estaban dispuestos a tolerar. Jack Johnson era un hombre fuerte, orgulloso y desafiante. Era el mejor y no tenía reparos en presumir de ello. Muy pronto empezó una feroz campaña de prensa en su contra, criticándolo duramente. Su estilo fue tildado de "cobarde"; Johnson solía pelear a la defensiva durante la primera parte de los combates, dejando que sus rivales se cansasen con ataques infructuosos contra su magnífica defensa. Pero, una vez que el rival estaba cansado o bajaba la guardia, Johnson caía sobre él, contraatacando con una fuerza demoledora. Curiosamente, el gran Jim Corbett, que usaba una técnica parecida, había sido llamado por esa misma prensa como "el hombre más inteligente del boxeo".


Su vida privada tampoco le atrajo muchas simpatías. Johnson no tardó en empezar a ganar grandes cantidades de dinero, no sólo con los premios de sus peleas: también con anuncios publicitarios y variados negocios (fue el primer propietario del legendario night club de Harlem Cotton Club). Y él no se reprimía a la hora de exhibir con ostentación esta riqueza: ropa cara, coches lujosos, fiestas, asientos en la ópera... En cierta ocasión fue multado con 50$ por exceso de velocidad; le dio al agente un billete de 100 y le dijo que pensaba hacer el viaje de vuelta a la misma velocidad. Este comportamiento le atrajo críticas no solo de blancos, sino también de destacadas figuras negras que opinaban que en lugar de apoyar las reivindicaciones de la población negra, sus acciones sólo perjudicaban la imagen de la gente de color. Los insultos y los comentarios racistas contra él estaban a la orden del día, e incluso el escritor y periodista Jack London pidió en un célebre artículo la aparición de "la gran esperanza blanca", el boxeador blanco que "rescatase" el título de manos de Johnson.

Jack Johnson y su segunda esposa, Lucille Cameron (1922)
Otro aspecto polémico de su vida privada fueron las mujeres. Johnson fue un mujeriego consumado que nunca ocultó su preferencia por las mujeres blancas. Las tres veces que se casó fue con mujeres blancas, lo que supuso un gran escándalo en la época y levantó grandes críticas (en algunos estados del sur llegaron a pedir que fuera linchado).
Johnson defendería su título en 11 ocasiones; curiosamente, todas, salvo una (contra Jim Johnson, en París en 1913) ante púgiles blancos. No porque no quisiera enfrentarse a boxeadores negros; simplemente, porque pensaba que peleando contra blancos crearía más expectación entre el público, lo que redundaría en más dinero para él. Uno de los púgiles contra los que boxeó fue el británico Victor McLaglen, que luego se haría muy popular por sus apariciones como actor en películas como El delator, La legión invencible o El hombre tranquilo.

McLagen vs. Johnson (10/3/1909)
Y en 1910, tras recibir multitud de peticiones y una generosísima oferta económica, James Jeffries aceptó volver de su retiro para desafiar a Johnson. Llevaba casi seis años alejado del boxeo y tenía un notorio sobrepeso, pero la noticia de su regreso llenó de euforia a los que deseaban ver a Johnson derrotado y desposeído de su título. Jack London llegó a decir "James Jeffries debe emerger de su granja de alfalfa y borrar esa brillante sonrisa de la cara de Johnson". El combate, que fue denominado "La pelea del siglo", se celebró el 4 de julio de 1910 en Reno (Nevada), ante más de 20000 espectadores que gritaban a Jeffries "¡Mata al negro!". Un pletórico Johnson no tuvo demasiados problemas ante un Jeffries fuera de forma. En el 15º asalto, tras haber sufrido un severo castigo y haber caído a la lona en dos ocasiones, el entrenador de Jeffries le evitaba una derrota por KO arrojando la toalla. Tras la que había sido la única derrota de su carrera, Jeffries dijo "No podría haber tumbado a Johnson ni en mi mejor momento. No podría haberlo golpeado. No, no lo habría alcanzado ni en 1000 años". Jeffries, pese a su derrota, se embolsó 115000 $ (40000 de la pelea y 75000 que le había pagado el promotor para que aceptase pelear), mientras que Johnson ganó 65000 $. Tras su victoria hubo protestas y disturbios en numerosas ciudades de EEUU, incluidas Nueva York y Washington DC, con numerosos ataques a personas de color. Se estima que en los disturbios murieron una veintena de personas y cientos resultaron heridas.

El combate entre Johnson y Jeffries

Visto que sobre el ring Johnson no tenía rival, las autoridades buscaron otra forma de neutralizarlo. En octubre de 1912, Johnson fue arrestado acusado de violar la llamada Ley Mann. Dicha ley había sido promulgada en 1910 para luchar contra el proxenetismo y la trata de blancas, pero estaba redactada de forma muy genérica y ambigua; castigaba a aquellos hombres que cruzaran una frontera estatal con una mujer con "propósitos inmorales" (entre los que se incluía la "fornicación ilícita", aunque fuera consentida). Un hombre podía ser condenado simplemente por ir con su novia a pasar unos días a otro estado, y a lo largo de los años figuras populares como el actor Charles Chaplin, el arquitecto Frank Lloyd Wright o el cantante Chuck Berry fueron denunciados en virtud de esta ley. La "víctima" de Johnson era su entonces novia, una joven de 19 años llamada Lucille Cameron con la que se casaría en diciembre de ese año. Lucille se negó a testificar y el caso se desestimó. Apenas un mes después, Johnson fue arrestado bajo la misma acusación, esta vez con respecto a una prostituta llamada Belle Schreiber, con la que Johnson se había relacionado entre 1909 y 1910. Esta vez Schreiber aceptó testificar; un jurado compuesto íntegramente por blancos lo declaró culpable y el juez Kenesaw Mountain Landis (que años más tarde se convertiría en Comisionado de las Grandes Ligas de béisbol y vetaría durante décadas la presencia de jugadores negros en las Ligas Mayores y Menores) lo condenó en junio de 1913 a la pena máxima: un año y un día de cárcel. Pero Johnson huyó a Canadá disfrazado de jugador de baloncesto y continuo su carrera en el extranjero.

Johnson vs. Willard
Johnson pasó los siguientes años viviendo entre Europa, Sudamérica y México. Defendió varias veces más su título, antes de ser derrotado en La Habana el 5 de abril de 1915 a manos de Jess Willard, "el gigante de Pottawatomie", un cowboy de Kansas que lo venció por KO en el 16º asalto, convirtiéndose así en el ídolo de muchos norteamericanos. Hubo rumores de que la pelea estaba amañada, y de que Johnson se había dejado ganar buscando que los cargos contra él fueran retirados. Tras su perder el título de campeón siguió peleando en el extranjero (peleó cuatro veces en España, tres en Madrid y una en Barcelona, entre 1916 y 1919) antes de regresar a EEUU en 1920 para cumplir su pena. En septiembre de 1920 ingresó en el penal de Leavenworth (Kansas), con el número de prisionero 15461. Seguiría peleando (incluso disputó varios combates en la prisión), pero ya nunca tuvo ocasión de luchar por recuperar el título; no le dieron esa oportunidad. Tardaría veintidós años en volver a haber un campeón mundial negro de los pesos pesados; lo conseguiría en 1937 el "Bombardero" Joe Lewis.


Continuó peleando de forma profesional hasta los 60 años. Su último combate oficial lo disputó el 1 de septiembre de 1938 en Boston, dejando una impresionante marca de 73 victorias (40 por KO) y solo 13 derrotas en 104 combates. Pero aún seguiría subiéndose al ring para peleas de exhibición y encuentros privados. Su última pelea fue una exhibición triangular en la que disputó sendos asaltos contra otros dos veteranos boxeadores, Joe Jeanette (antiguo campeón de los pesos pesados para negros) y John Ballcort, el 27 de noviembre de 1945 en Nueva York, en un encuentro benéfico a beneficio del ejército norteamericano.
Jack Johnson falleció el 10 de junio de 1946 en un accidente de tráfico en la Ruta 1 cerca de Franklinton (Carolina del Norte). Al parecer, conducía de manera imprudente y a gran velocidad, furioso porque en una cafetería cercana se habían negado a atenderlo. Fue enterrado en el Graceland Cemetery de Chicago, al lado de su primera esposa Etta Terry (que se había suicidado en 1912). En 1992 fue enterrada junto a ellos su tercera esposa, Irene Marie Bloecker. Su vida dio lugar a multitud de libros, artículos y películas. Él mismo escribió dos libros de memorias, Mes combats (1914) y Jack Johnson in the Ring and Out (1927). En 1970 se estrenó The Great White Hope, protagonizada por James Earl Jones, donde se narraba su historia (aunque cambiando los nombres de los protagonistas), y en 2004 Unforgivable Blackness, un aclamado documental que recibió excelentes críticas y numerosos premios. En 2004, el presidente George W. Bush presentó una proposición para indultar a Jack Johnson que fue rechazada por el Senado. En 2009, el senador John McCain, en compañía de la sobrina-nieta de Johnson, pidió oficialmente que Johnson fuera indultado de manera póstuma por el presidente Barack Obama, petición refrendada poco después por el Congreso. Una nueva petición, de nuevo impulsada por McCain, fue presentada el pasado junio, coincidiendo con el 70 aniversario de la muerte del boxeador.


Jack Johnson sigue siendo una figura controvertida, pero no cabe duda de que se trató de un auténtico pionero, un hombre que se atrevió a desafiar las barreras raciales y abrió el camino para la llegada de los boxeadores de color que lo sucedieron, los Louis, Liston o Alí.

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