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| Réplica del Tesoro de Eberswalde |
Corría el 16 de mayo del año 1913 y en los terrenos de la fábrica de latón Hirsch Kupfer- und Messingwerke AG, en el distrito de Finow, perteneciente a la municipalidad alemana de Eberswalde (Brandemburgo), varios obreros excavaban los cimientos de lo que iba a ser un complejo de viviendas para los trabajadores de la fábrica y sus familias. Pero cuando ya habían alcanzado un metro de profundidad uno de los obreros dio con algo inesperado. Su pala golpeó una vasija de cerámica con tapa y de forma globular, que al romperse dejó ver en su interior varios objetos dorados.
El capataz de la obra informó inmediatamente a la dirección de la empresa. El presidente, Aron Hirsch, informó a Carl Schuchhardt, arqueólogo y director del Departamento de Prehistoria del Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín, quien examinó el tesoro y lo dató en torno a los siglos X y XI a. C., durante el periodo conocido como Edad del Bronce Tardía. Estaba compuesto por ocho cuencos de oro, profusamente decorados, en cuyo interior había otros 73 objetos de oro, que incluían anillos, brazaletes, broches y espirales de oro para decorar los brazos. Todo ello estaba adornado con el llamado estilo Villena, en referencia al tesoro de Villena, hallado en dicha localidad en 1963. También había un pequeño lingote de oro, un crisol metálico y dos piezas más pequeñas, que aparentemente se habían empleado en la confección del resto de piezas. El peso total de los objetos de oro era de 2'59 kilogramos, y es el mayor conjunto de objetos de oro prehistóricos hallado en Alemania, y uno de los más importantes de la Edad de Bronce en Europa Central. Schuchhardt valoró el tesoro en unos 20000 marcos de la época.
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| La factoría metalúrgica de la Hirsch Kupfer- und Messingwerke AG, en cuyos terrenos se encontró el tesoro |
Aron Hirsch recompensó generosamente a los hombres que habían hallado el tesoro para asegurarse su propiedad, y el 23 de mayo el propio Hirsch, acompañado de Schuchhardt, presentaba el tesoro al mismísimo káiser Guillermo II, con la intención de regalárselo. El káiser se mostró muy complacido y decretó que el tesoro fuera expuesto públicamente. El tesoro se exhibiría durante el mes de julio en el Palacio de Berlín y luego pasó a formar parte de los fondos del Museo Etnológico de Berlín, donde pasaría a ser exhibido de forma permanente a partir de 1922.
Durante décadas se consideró que el tesoro de Eberswalde era una especie de depósito de mercancías pertenecientes a un comerciante. Ahora se cree que más bien el tesoro tenía una función ceremonial y se usaban en rituales religiosos.
Durante la Segunda Guerra Mundial los objetos del tesoro estuvieron escondidos primero en la cámara del Banco Estatal de Prusia y luego en un búnker en el zoológico de Berlín. Cuando la ciudad cayó en manos del Ejército Rojo, el director del Museo, Wilhelm Unverzagt, se vio obligado a entregar los objetos del tesoro de Eberswalde a los soviéticos, junto a otro célebre tesoro, el de Príamo. Después de eso, las autoridades soviéticas negaron durante décadas conocer el paradero de ambos tesoros, alegando que probablemente habían sido destruidos o robados. No fue hasta la década de 1990 cuando el entonces presidente de Rusia Boris Yeltsin admitió que el tesoro de Príamo estaba en su posesión. A partir de ahí, las autoridades rusas dejaron de negar conocer el paradero del tesoro de Eberswalde, aunque sin querer dar más datos sobre su localización.
En el año 2004 un reportero de la revista Der Spiegel, tras una exhaustiva investigación, aseguró que el tesoro se encontraba en un almacén secreto del Museo Pushkin de Moscú. Las autoridades alemanas han reclamado la devolución de ambos tesoros en numerosas ocasiones, pero los rusos, citando una ley de 2005, consideran dichas piezas como una compensación por los daños de la Segunda Guerra Mundial. La insistencia alemana ha estado a punto de causar un incidente diplomático con el gobierno ruso en más de una ocasión. En 2013 el tesoro de Eberswalde se exhibía en público por primera vez en más de setenta años, como parte de una exposición sobre la Edad de Bronce celebrada en el Museo del Hermitage de San Petersburgo.
Hoy en día, sendas reproducciones del tesoro de Eberswalde se exhiben tanto en el Neues Museum de Berlín como en el Museo de Eberswalde.


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