Verba volant, scripta manent

lunes, 1 de enero de 2024

Cuando el pueblo de Líjar declaró la guerra a Francia

Escudo del municipio de Líjar (Almería)

Corría el mes de septiembre del año 1883 cuando el rey de España Alfonso XII partió en un viaje oficial para visitar varios países europeos. A pesar de la turbulenta situación política en España (que incluía disturbios provocados por movimientos anarquistas, desórdenes públicos en ciudades como Barcelona y Burgos e incluso una fallida sublevación republicana en agosto) el gobierno, presidido por el liberal Práxedes Mateo Sagasta, dio su visto bueno al viaje.

Alfonso XII visitó primero el Imperio Austro-Húngaro, donde fue recibido por el emperador Francisco José I, y luego el Imperio Alemán donde, además de firmar un tratado comercial y tratar de estrechar lazos con su gobierno (en un momento en el que las relaciones españolas con Francia y el Reino Unido distaban de ser cordiales), asistió junto a otros soberanos y príncipes europeos a unas maniobras del ejército alemán, invitado por el káiser Guillermo I. Además, el káiser nombró al rey español coronel honorario del 15º Regimiento de Ulanos, un nombramiento que Alfonso aceptó de muy buen grado. Lo cierto es que el rey español nunca había escondido su carácter germanófilo; no solo había estudiado en la Academia Teresiana de Viena (el célebre Collegium Theresianum) sino que estaba casado con una princesa austríaca de origen alemán, María Cristina de Habsburgo-Lorena. El rey Alfonso quiso también, pese a que algunos de sus ayudantes le advirtieron en contra, seguir el desarrollo de las maniobras vestido con el uniforme de coronel alemán, lo cual era en cierta medida inconveniente para la diplomacia española. Apenas una década antes, el ejército alemán había derrotado contundentemente a los franceses en la Guerra Franco-prusiana, lo que había supuesto no solo la caída del emperador Napoleón III, sino la pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena, anexionadas por los alemanes. Y precisamente en Estrasburgo, capital de la Alsacia, estaba destinado el 15º Regimiento de Ulanos, cuyo uniforme lucía orgullosamente Alfonso. Huelga decir que la actitud del rey español causó malestar en Francia, cuya prensa se hizo amplio eco de sus acciones.

Alfonso Francisco de Asís Fernando Pío Juan María de la Concepción Gregorio Pelayo de Borbón y Borbón, Alfonso XII (1857-1885), con el uniforme de coronel de los ulanos

Pero la imprudencia de Alfonso aún llegaría más lejos. Tras cinco días de maniobras, el 25 de septiembre de 1883 el káiser ofreció a sus invitados un suntuoso banquete en el castillo de Bad Homburg, durante el cual Alfonso XII pronunció un entusiasta brindis en el que no solo alababa al imperio alemán y a su ejército, sino que ofrecía el apoyo de España en una futura guerra. Algo que sobrepasaba sus atribuciones; según la Constitución de 1876, el rey no podía tomar una decisión así sin la aprobación del gobierno. Pero aún fue más lejos; en una conversación privada con el káiser, le ofreció, en caso de un nuevo conflicto con Francia, desplegar el ejército español en los Pirineos para disuadir a los franceses de atacar a Alemania, aunque esto no se sabría hasta más tarde. Aún así, sus inoportunas declaraciones estuvieron a punto de causar un incidente diplomático y el mismo canciller alemán Otto von Bismarck tuvo que matizar las palabras del rey para evitarlo.

Tras abandonar Alemania, Alfonso XII viajó a Bélgica, siendo recibido en Bruselas por el rey Leopoldo II. Y a continuación se dirigió a la última parada de su viaje: Francia, donde todavía escocían sus palabras y el pueblo parisino, azuzado por la prensa, le preparaba un recibimiento hostil. El tren que llevaba a Alfonso XII llegó el 29 de septiembre a la Estación del Norte de París, donde le esperaba para recibirlo una comisión oficial encabezada por el presidente de la República, Jules Grévy. Y el bendito rey Alfonso no tuvo mejor ocurrencia que bajarse del tren... vestido con su uniforme de oficial alemán. Al pasmo inicial de la comisión de recibimiento le siguió de inmediato un estallido de furia de los centenares de curiosos que se habían congregado para ver llegar al rey español, que prorrumpieron en silbidos y gritos de "¡Abajo el ulano!" y "¡Viva la República!". Alfonso tuvo que abandonar precipitadamente la estación, pero los insultos y abucheos por parte de los parisinos lo acompañaron a él y a su séquito todo el camino hasta la embajada española, donde se alojaría, e incluso el carruaje en el que viajaba, acompañado del presidente del Consejo de Ministros Jules Ferry, recibió el impacto de varios objetos. 

François Judith Paul Grévy, "Jules Grévy" (1807-1891)

La situación era tan tensa que Alfonso XII consideró seriamente la posibilidad de suspender su visita y regresar de inmediato a España. Lo impidió el presidente Grévy, que acudió a la embajada española para presentar una disculpa oficial por los incidentes y convencer al rey para que asistiese al banquete oficial que se iba a celebrar en su honor en el Palacio del Elíseo. También hizo público un comunicado de prensa en el que lamentaba lo sucedido y reiteraba la buena relación entre ambos países. Alfonso XII no regresaría a España hasta el día 3 de octubre y, aunque algunos políticos, como el ministro de Estado, Antonio Aguilar, marqués de la Vega de Armijo, eran partidarios de romper relaciones con Francia, al final ambos gobiernos zanjaron la cuestión con unas disculpas mutuas. Sin embargo, el incidente con Francia y el levantamiento republicano de agosto debilitaron el gobierno de Sagasta, que se vio obligado a dimitir solo una semana más tarde, pasando a ocupar la presidencia José de Posada Herrera, de la Izquierda Dinástica.

A todo esto, el trato recibido en Francia por el rey levantó una ola de indignación y sentimiento antifrancés por toda España. Se sucedieron protestas y manifestaciones, e incluso la embajada francesa llegó a ser apedreada. Los disturbios acabaron por calmarse, pero en Líjar, un pequeño pueblo de Almería, en plena Sierra de los Filabres, habían ido un paso más allá y habían declarado la guerra a Francia.

Líjar (Almería)

A Líjar, como al resto de España, habían llegado noticias del trato recibido por Alfonso XII en París. Y también, como en el resto de España, había cundido la indignación. Así que el entonces alcalde, Miguel García Saez (abogado en el juzgado de Huércal-Overa al que llamaban "el Terror de los Filabres" por su elevada tasa de juicios ganados), convocó un pleno con sus concejales el 14 de octubre de 1883 para decidir una respuesta adecuada a la ofensa recibida por Alfonso XII a manos de aquellas "turbas miserables, pertenecientes a la Nación Francesa". Y lo que decidieron finalmente fue, por su cuenta y riesgo, declararle la guerra a Francia, pese a tratarse de, como ellos mismos señalaban, "el más insignificante Pueblo de la Sierra de los Filabres [...] que se compone únicamente de trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles". Alcalde y concejales firmaron el documento, anunciando su intención de poner la declaración de guerra en conocimiento del gobierno español y del presidente de la República Francesa.

La declaración de guerra de Líjar a Francia

Aparentemente, el gobierno de Líjar no tomó medida alguna después de la declaración, que quedó guardada en el archivo local, donde sería descubierta muchos años más tarde. Finalmente, después de un siglo de "guerra incruenta", el 30 de octubre de 1983 se celebraba en Líjar una ceremonia, a la que asistieron el entonces alcalde, Diego Sánchez Cortés; el cónsul general francés en Málaga, Charles Santi; el vicecónsul francés en Almería, René Bicer; y el director provincial de la Administración Territorial, Fernando Fernández Montero, para firmar de una vez por todas la paz entre Líjar y Francia.

Este es el texto íntegro de la declaración de guerra de Líjar a Francia:

Srs. Del Ayuntamiento Miguel García Saez. Juan Martínez. Daniel Molina. Nazario Saez. Juan Diaz. Raimundo Lopez. Francisco Martínez. Antonio Martínez. Andrés Martínez. Francisco García. En la villa de Líjar a catorce de octubre de mil ochocientos ochenta y tres, reunidos los Srs. Del Ayuntamiento que al final suscriben, en Sala Capitular y Sesión Ordinaria bajo la presencia del Sr. Alcalde D. Miguel García Saez. Abierta la sesión se dio lectura de la acta de la anterior y se aprobó por unanimidad. Se dio cuenta de cuantas ordenes se han recibido en la semana y se acordó su cumplimiento por quien corresponda. Por el Presidente se hizo saber al Ayuntamiento, que al pasar por la Ciudad de París, el Rey D. Alfonso de regreso de su viaje el día veinte y nueve de septiembre último, fue insultado, apedreado y cobardemente ofendido por turbas miserables, pertenecientes a la Nación Francesa. 

Que el más insignificante Pueblo de la Sierra de los Filabres, debe de protestar en contra de semejante atentado, y hacer presente, recordar y publicar, que solamente una mujer vieja y achacosa, pero hija de España, degolló por si sola treinta franceses que se albergaron, cuando la invasión del año ocho en su casa. Que este ejemplo solo, es muy bastante para que sepan los habitantes del Territorio Frances, que el pueblo de Líjar, que se compone únicamente de trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles, está dispuesto a declararle guerra a toda la Francia, computando por cada diez mil franceses un habitante de esta villa. Pues es necesario que sepa el Territorio Francés, que España ostenta en su escudo, la insignia de más valor que puede ostentar la primera nación del Mundo. Tiene en la nada menos que un León. Cuenta la Historia Española, un Sagunto, un San Marcial, Bailén, Zaragoza, Otumba, Lepanto y un Pavía, que ninguna Historia de las que se conocen hasta el día puede presentar ejemplos tan terribles.

Que un Carlos Primero de España, supo hacer prisionero a un Rey Francés, y cuando lo guardaba en Castilla, con cuantas consideraciones se albergan únicamente en pechos Españoles, supo el solo atravesar, la Francia aterrorizando con su figura el Mundo. Que también hubo un Felipe Segundo, que en su reinado supo abarcar de uno a otro confín de la Tierra y que ahora, cuando el Pueblo de España, no cuenta ni con un Gonzalo de Córdoba, ni con un D. Juan Chacón, ni con un Conde de Gabia, ni un Dureña Ponce, hay todavía vergüenza y valor para hacer desaparecer del mapa de los Continentes a la Cobarde Nación Francesa.

El Ayuntamiento tomando en consideración lo expuesto por el Alcalde, acuerda unánimemente declararle Guerra a la Nación Francesa, dirigiendo comunicado en forma debida directamente al Presidente de la República Francesa, anunciando previamente al Gobierno de España esta Resolución. No teniendo ninguna otra cosa que acordar, se levantó la Sesión, estampando la presente acta, que firman los Srs que sabían y los que no signan, de que yo el Secretario Certifico.

La guerra de las langostas

Panulirus argus

Hace cosa de seis décadas tuvo lugar en pleno Atlántico uno de los incidentes diplomático-económicos más curiosos de tiempos recientes. Franceses y brasileños estuvieron en un tris de llegar al enfrentamiento armado a causa de un episodio que, en sus últimas causas, fue debido a una disparidad de criterios acerca del modo que emplean las langostas para desplazarse.

A principios de la década de 1960, un grupo de armadores franceses que hasta entonces habían pescado langostas en las costas mauritanas empezaron a buscar caladeros alternativos. Los franceses llevaban desde principios de siglo pescando langostas en aquellas aguas, obteniendo pingües beneficios, pero en los últimos tiempos las cosas habían empezado a cambiar. En la década de los 50 las poblaciones de langosta verde (Panulirus gracilis), que suponía la mayor parte de las capturas, empezaron a dar muestras de agotamiento, mientras que la otra especie presente en el caladero, la langosta rosada (Panulirus mauritanicus) vivía a mayor profundidad y por lo tanto era más complicada de capturar. Además, las importaciones de colas de langosta congeladas procedentes de Sudáfrica les estaban restando mercado. Y por encima, en noviembre de 1960 Mauritania había logrado su independencia de Francia, y las autoridades del recién nacido país se mostraban mucho más estrictas con los pesqueros de lo que lo habían sido las autoridades coloniales francesas. Así que, por precaución, empezaron la búsqueda de nuevas zonas de pesca. Y no tardaron en encontrarlas, justo al otro lado del Atlántico.

Allí, frente a las costas del estado de Pernambuco, había un caladero de langostas espinosas (Panulirus argus) de excepcional riqueza, localizado además a no mucha profundidad, lo que lo hacía fácilmente accesible. Aquel caladero llevaba tiempo siendo explotado por pescadores locales que utilizaban técnicas artesanales como el covo (similar a las nasas) y que luego vendían sus capturas a empresas norteamericanas o japonesas. Y cuando los franceses hicieron su aparición en sus costas, a los brasileños no les gustó nada. No solo porque iban a competir por los mismos recursos, sino por el temor a los daños que las redes de arrastre de los franceses (un arte de pesca prohibida en Brasil, que arrasa los fondos marinos) podían causar en el caladero. Los hechos no tardaron en darles la razón. Los primeros pesqueros franceses llegaron a aguas brasileñas en marzo de 1961, con un permiso temporal de 180 días concedido por la CODEPE (Companhia de Desenvolvimento da Pesca) para tres barcos para llevar a cabo "prospecciones" en la zona; permiso que fue revocado cuando se descubrió que en lugar de tres había cuatro barcos franceses que, lejos de explorar el caladero, se estaban dedicando a pescar tanta langosta como podían. En noviembre de ese año, se solicitó un nuevo permiso, que también les fue concedido, esta vez para seis barcos.

Las protestas de los pescadores brasileños (alentados por una de las compañías norteamericanas asentadas en la zona, que tampoco quería la competencia francesa) no tardaron en comenzar, acusando a los franceses de competencia desleal y exigiendo al gobierno brasileño que los expulsara de la zona. Ante el cariz que tomaba el asunto, el almirante Arnoldo Toscano envió a la zona a dos buques, la corbeta Ipiranga y el destructor Babitonga, cuyos capitanes exigieron a los barcos franceses que se retiraran a aguas más profundas, fuera de la zona de pesca exclusiva brasileña (12 millas) e incluso fuera de las 100 millas que marcaba el límite de sus aguas territoriales. Los pesqueros se negaron y reclamaron la presencia de barcos de guerra franceses para defenderlos. El 2 de enero de 1962 el Ipiranga abordó al pesquero francés Cassiopeia y lo condujo a puerto. Los apresamientos se suceden: el Babitonga aborda al Plomarc'h el 14 de junio y al Lonk-Ael el 10 de julio; en agosto, el Françoise-Christine y el Folgor son apresados por el Ipiranga. En todos los casos, los capitanes franceses son informados de que están de manera irregular en aguas brasileñas, y liberados a condición de que no regresen a la costa brasileña.

Corbeta Ipiranga

Cada apresamiento es recibido con protestas y quejas oficiales por parte de las autoridades francesas, que reclaman el derecho que tienen sus barcos a pescar en la zona. Brasil justifica sus acciones alegando que las langostas, al desplazarse caminando por el fondo marino, no pueden ser calificadas de pesquería sino que son un recurso de la plataforma continental brasileña, que en ciertas zonas se extiende hasta 180 millas mar adentro. Los franceses responden que, dado que las langostas ocasionalmente se desplazan nadando, si que son equiparables a los peces y, como tales, pueden ser pescadas libremente. El embajador brasileño en Paris, Carlos Alves de Souza Filho, es llamado a consultas por el presidente de Francia, el general Charles de Gaulle. Tras la entrevista, Souza, insatisfecho con las acciones de su gobierno, diría a un periodista brasileño: O Brasil não é um país sério (Brasil no es un país serio); una frase que la prensa brasileña repetiría hasta la saciedad, pero atribuiyéndola erróneamente a de Gaulle, lo que aumentaría el resentimiento de los brasileños.

En 1963 se repiten los apresamientos. El Françoise-Christine (por segunda vez), el Banc-d'Arguin y el Gotte son retenidos por la marina brasileña. El presidente brasileño João Goulart accede a petición del embajador francés a permitir que los barcos franceses sigan pescando mientras se negocia un acuerdo amistoso; pero, ante el rechazo popular, Goulart se retracta y ordena a los franceses abandonar las aguas brasileñas.

João Belchior Marques Goulart (1919-1976)

Es entonces cuando de Gaulle decide dar un golpe sobre la mesa llevando el conflicto a otro nivel. En febrero de 1963 una flotilla compuesta por un portaaviones (el Clemenceau), un crucero, tres destructores, cinco fragatas, una corbeta y un buque de aprovisionamiento, parte de la base mediterránea de Toulon hacia el Atlántico, haciendo escala en Dakar primero y en Abidjan más tarde. Ante el temor de que esta flotilla cruce el Atlántico y se dirija a las costas de Brasil (algo que el gobierno francés niega, argumentando que se trata simplemente de una misión de rutina en las costas africanas), la armada brasileña reúne en el puerto de Recife al portaaviones Minas Gerais y al crucero Almirante Barroso, así como varios aviones de patrulla, por si fuera necesario interceptar a los franceses. Pero se encuentra con la oposición de los Estados Unidos, que le prohíbe expresamente utilizar el material militar que le ha vendido contra Francia, aliada suya y miembro de la OTAN.

De improviso, uno de los componentes de la flotilla francesa, el destructor Tartu, abandona la formación y aparece por sorpresa a finales de febrero frente a las costas brasileñas. Buscando su protección, los pesqueros franceses se reúnen a su alrededor, mientras los aviones brasileños vigilan todos sus movimientos. Más tarde el Tartu es sustituido por la corbeta Paul Goffeny. Finalmente, para rebajar la tensión, el gobierno francés ordena a los seis pesqueros y al Paul Goffeny abandonar aguas brasileñas, apostando por una salida dialogada. El 10 de marzo todos los barcos franceses regresan a Francia. El destructor brasileño Paraná se despide del Paul Goffeny enviándole humorísticamente un mensaje de Boa viagem! (¡Buen viaje!).

A partir de entonces se empieza a hablar de como afrontar las negociaciones. Francia intenta recurrir a la Convención de Ginebra sobre Alta Mar, firmada en 1958; pero ni Francia ni Brasil la han firmado todavía, y ni siquiera había entrado en vigor (lo haría en junio de 1964). Se habla entonces de recurrir a Estados Unidos o la ONU como mediadores, o presentar el caso en el Tribunal Permanente de Arbitraje, con sede en La Haya. Finalmente, es la iniciativa brasileña la que resuelve el conflicto. El 1 de abril de 1964 un golpe de estado depone a Goulart dando lugar a una dictadura militar que perduraría hasta 1985. Los nuevos gobernantes extienden unilateralmente sus aguas territoriales hasta las 200 millas marítimas, reclamando la posesión de todos los recursos, pesqueros y no pesqueros, en ellas. Pero, para contentar a los franceses, acceden a concederle licencias de pesca a 26 de sus barcos, si bien por un periodo limitado de tiempo (nunca más de cinco años) y obligándoles a entregar parte de sus capturas a los pescadores locales para compensarlos. En octubre de 1964, el presidente de Gaulle visita Brasil durante una gira por varios países sudamericanos, recibiendo una calurosa acogida y mostrando su buena sintonía con los nuevos gobernantes y que la polémica de las langostas había quedado atrás. El acuerdo definitivo se firma el 10 de diciembre de ese año.

Aún quedaban, sin embargo, un par de flecos sueltos. Varios armadores franceses habían presentado una demanda ante el Tribunal Administrativo de Rennes, que no emitiría un veredicto hasta el 6 de julio de 1966 (más de dos años después de terminado el conflicto), admitiendo la versión francesa de que las langostas pueden asimilarse a los peces y no a los recursos naturales del fondo marino. El almirante Paulo Moreira, reputado oceanógrafo, que actuaba como consejero del comité diplomático brasileño, diría después que "si se acepta la teoría francesa de que una langosta es un pez porque a veces salta en el fondo del mar, según la misma lógica Francia debería aceptar que un canguro cuando salta es un ave". El mismo Tribunal también resolvió una demanda de dos de los armadores que reclamaban una indemnización del estado francés por las pérdidas económicas de la campaña de 1963, alegando que el gobierno francés no los había autorizado explícitamente a faenar en la zona en disputa.

Para evitar más incidentes de este tipo, en 1973 la Asamblea General de las Naciones Unidas convoca la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, cuyo trabajo dio lugar a la  Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, un tratado que regula aspectos como las aguas territoriales, las Zonas Económicas Exclusivas o los derechos sobre la plataforma continental de cada país. Fue aprobada el 30 de abril de 1982 y entró en vigor el 16 de noviembre de 1994. En la actualidad ha sido firmada por 167 países (aunque no por países como Estados Unidos, Israel o Venezuela).

jueves, 28 de diciembre de 2023

Espedia Día de los Inocentes: Sujetadores con interferencias



El 1 de abril de 1982 el periódico británico Daily Mail publicaba un artículo titulado "Do not adjust your set—it could be your bra!" ("No ajuste la señal—¡podría ser su sujetador!". En él se informaba de que un fabricante local de lencería había elaborado y puesto a la venta 10000 sujetadores que se habían convertido en un serio problema para las comunicaciones en Gran Bretaña. Sucedía que el alambre que daba rigidez a esos sujetadores había sido fabricado con un tipo peculiar de cobre de alta conductividad, empleado habitualmente en la fabricación de aparatos electrónicos como detectores de humo. Este cobre especial, en contacto con el nylon del sujetador y el calor corporal, acababa por generar una elevada cantidad de electricidad estática, tan intensa que provocaba interferencias en la señal de televisión por todo el país. Como el propio artículo decía, "Las interferencias televisivas generalizadas, que han provocado quejas de los espectadores de toda Gran Bretaña en las últimas semanas, no son causadas por condiciones atmosféricas inusuales, sino por 10.000 sujetadores 'pícaros'."

El Daily Mail aconsejaba una sencilla prueba para que las mujeres pudieran comprobar si el suyo era uno de aquellos problemáticos 10000 sujetadores: consistía en que, tras llevarlo puesto al menos durante media hora, debían sacárselo y sacudirlo unos centímetros por encima de la televisión, para ver si interfería de alguna manera con la imagen. Incluso incluía una fotografía de una modelo agitando un sujetador para que las lectoras supieran como hacerlo correctamente.

Se trataba, obviamente, de una broma del April Fool's Day, a las que tan aficionados son en los países anglosajones. Miles de lectores se tomaron en serio el artículo, y numerosas mujeres se dedicaron a agitar sus sujetadores cerca de sus televisores esperando algún tipo de reacción. Incluso se cuenta que el ingeniero jefe de la empresa de telecomunicaciones British Telecom llamó inmediatamente a su oficina tras leer el artículo para ordenar que todas sus empleadas femeninas revisasen sus sujetadores por si acaso estuvieran interfiriendo con el complejo equipo electrónico de la empresa.

martes, 26 de diciembre de 2023

Phil Ochs

Philip David "Phil" Ochs (1940-1976)

La historia de Phil Ochs es la historia de un músico superdotado y un hombre comprometido con los problemas de su época. Pero también la de un hombre atormentado, víctima de las circunstancias, que vio como muchos de sus ideales fracasaban y acabó sucumbiendo a sus propios demonios internos.

Phil Ochs nació en El Paso (Texas) el 19 de diciembre de 1940, hijo de Jack Ochs, un médico de origen polaco, y Gertrude Phin, una mujer escocesa a la que Jack conoció en Edinburgo mientras estudiaba medicina. Tenía una hermana mayor, Sonia, y un hermano menor, Michael. Su padre, al que el propio Phil describía como frío y distante, lidió buena parte de su vida con la depresión, el trastorno bipolar y el trauma provocado por las experiencias vividas como médico militar en la Segunda Guerra Mundial. Debido a su trabajo la familia se mudó varias veces durante la juventud de Phil, hasta asentarse en Columbus (Ohio).

Desde muy niño, Phil Ochs demostró tener un talento excepcional para la música. Sin haber cumplido los 16 años ya tenía el puesto de clarinete solista en la orquesta del Conservatorio de la Capital University de Bexley, aunque por aquel entonces todavía no había pensado dedicarse a la música profesionalmente. Tras un par de años en la Academia Militar de Staunton se matriculó en la Universidad de Ohio State; pero tras su primer semestre, insatisfecho, decidió tomarse un descanso y viajar a Florida, donde llegó a ser arrestado por dormir en la calle. Durante el tiempo que estuvo en el calabozo, encontró la que él creía que era su vocación: decidió que sería periodista y escritor.

De regreso a la Universidad conoce a quien será una de las mayores influencias de su vida: Jim Glover. Glover, músico en ciernes e hijo de un simpatizante socialista, no solo enseña a Phil a tocar la guitarra y le descubre el mundo de la música folk y a autores como Woody Guthrie y Pete Seeger, sino que alimenta el interés que Ochs ya tenía acerca del activismo social. Ochs también empieza a publicar artículos en el periódico de la Universidad; cuando estos se vuelven demasiado radicales y son rechazados, Ochs los publica en un periódico satírico de la propia Universidad, The Sundial, e incluso llega a fundar su propio periódico, The Word. Su familia se había instalado en Cleveland, así que Phil empieza a visitarlos con frecuencia, aprovechando para actuar en un club local llamado Farragher's Back Room, donde en el verano de 1961 conoce al músico Bob Gibson, una de sus grandes influencias musicales. En su último año de universidad Phil Ochs, desencantado por no haber sido elegido editor del periódico de la facultad, deja los estudios sin llegar a graduarse y se marcha a Nueva York dispuesto a convertirse en cantante, un camino que Glover ya había recorrido unos meses antes.

Su carrera musical comienza actuando en pequeños locales de la ciudad. No tarda en empezar a ser conocido; aunque su estilo y sus composiciones no están totalmente desarrollados, su pasión, su entrega, le hacen destacar. Sus canciones, comprometidas y agudas, dotadas de un humor sardónico, hablan de temas como los derechos civiles, la guerra o los conflictos laborales. Ochs se definía a si mismo como un "periodista cantante", diciendo que los temas de sus canciones los obtenía directamente de la prensa. De esta época datan algunos de sus primeros éxitos, como Too many martyrs o The power and the glory. Su creciente fama le lleva a ser invitado al Festival Folk de Newport en 1963 y 1964, donde comparte cartel con artistas de la talla de Peter, Paul and Mary, Joan Baez o Bob Dylan. En 1964 publica su primer album, All the news that's fit to sing, que incluye su canción Talking Vietnam Blues, de la que dicen es la primera canción protesta que se refiere a la guerra de Vietnam por su nombre. En lo personal, en 1962 se casa con su novia Alice, embarazada de la hija de ambos Meegan, con Jim Glover como padrino. El matrimonio se separaría en 1965, aunque nunca llegaron a divorciarse.

Durante esta época es comparado frecuentemente con Bob Dylan ("el Dylan rojo" es uno de los apodos que tuvo durante su carrera), no solo por su talento, sino por el parecido entre las voces de ambos.  Entre ambos surgiría una amistosa rivalidad. Dylan llegaría a decir de Ochs: "No puedo seguir el ritmo de Phil. Y él sigue haciéndose mejor y mejor y mejor". En otra ocasión cuentan que Dylan llegó a echar a Ochs de su coche después de que este criticara una de sus canciones, gritándole: "No eres un cantante, eres un periodista".

Ochs sigue escribiendo canciones a un ritmo frenético. Llegaría a componer cientos de canciones, aunque solo llegaría a grabar un puñado de ellas. A su primer disco le siguen I ain't marching anymore (1965) y el disco en directo Phil Ochs in concert (1966). Aunque ninguno llega a ser un superventas, tienen un éxito notable y excelentes críticas. Paralelamente, continúa con su activismo y su compromiso con las causas sociales, especialmente, contra la guerra de Vietnam. El asesinato en 1963 del presidente Kennedy, al que admiraba pese a no estar de acuerdo con su política exterior, le deja profundamente abatido. 

En 1967 da un giro a su carrera, abandonando la discográfica Elektra (con la que había publicado todos sus álbumes hasta la fecha) por la A&M Records, y mudándose de Nueva York a Los Angeles. Su primer disco de esta nueva época, Pleasures of the harbor (1967) es un disco mucho más complejo y elaborado que los anteriores. Frente a la sencillez de la voz y la guitarra acústica de la mayoría de sus canciones previas, en este la producción es mucho más compleja y elaborada, con coros y arreglos orquestales. Un cambio que no gusta a algunos de sus seguidores y recibe críticas negativas.

1968 es un año aciago para Ochs. Los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy, los sucesos de la convención del Partido Democrático (donde Hubert Humphrey, partidario de continuar la guerra de Vietnam fue elegido candidato a la presidencia frente a Eugene McCarthy, pacifista y contrario a perpetuar el conflicto) y finalmente la elección de Richard Nixon como presidente, le dejan profundamente decepcionado y abatido. Se reflejará en su album de 1969, Rehearsals for retirement, cuya portada es una fotografía de una lápida con su nombre.

En 1970 vuelve a cambiar su estilo. Convencido de que ni su estilo ni sus discursos son capaces de hacer llegar su mensaje al pueblo americano, vuelve su mirada hacia el country y el rock, inspirándose en sus ídolos de juventud como Elvis Presley o Buddy Holly, y comienza a interpretar sus canciones en un tono mucho más rockero, convencido de que debía ser, como él mismo decía "parte Elvis Presley y parte Che Guevara". Comienza una gira de conciertos en los que se acompaña de una banda de rock en la que además de sus viejas canciones interpreta versiones de Elvis o Holly. Incluso se hace confeccionar un llamativo traje de lamé dorado, obra de Nudie Cohn, el mismo diseñador responsable de los trajes de lentejuelas de Elvis Presley, que luce en sus actuaciones. Este nuevo Phil Ochs desconcierta a sus fans, muchos de los cuales rechazan estos cambios.

En esta época su salud física y emocional se deteriora cada vez más. A sus episodios depresivos se une su cada vez mayor dependencia del alcohol y de drogas como el Valium. En 1970 publica su séptimo album, que será el último que publique en vida, al que titula irónicamente Greatest Hits, bromeando incluso con su escaso éxito ("¡50  fans no pueden estar equivocados!"). Ya solo volvería a componer un puñado de canciones, afectado por un serio bloqueo artístico.

En agosto de 1971 Ochs viaja a Sudamérica, visitando primero Chile, donde gobierna el socialista Salvador Allende. Allí conoce y se hace amigo del cantautor Víctor Jara. Posteriormente Ochs y su amigo David Ifshin viajan a Uruguay, donde son arrestados y expulsados a Argentina tras participar en un acto político de un partido izquierdista. En Argentina son de nuevo arrestados y expulsados a Bolivia. Temerosos por haber oido rumores de que militantes de la izquierda argentina han sido asesinados tras ser expulsados a Bolivia, piden ayuda al piloto del avión, norteamericano como ellos, quien les permite quedarse a bordo e impide la entrada de las autoridades bolivianas. Acto seguido, el avión parte rumbo a Perú, donde ambos desembarcan y logran volver a EEUU. A su regreso participa en un concierto para recaudar fondos para John Sinclair, un activista que ha recibido una severa sentencia por un cargo menor de posesión de drogas, junto a artistas de la talla de Stevie Wonder y John Lennon.

No tarda en volver a salir de viaje, buscando quizá solución para su bloqueo. Visita Australia y Nueva Zelanda en 1972, y en 1973 se embarca en un largo tour por África, visitando Etiopía, Kenia, Tanzania, Malawi y Sudáfrica. En Tanzania es asaltado por varios hombres, que lo estrangulan hasta hacerle perder el conocimiento para robarle. A consecuencia del ataque, sus cuerdas vocales sufren daños permanentes que le dificultarían poder cantar y cambiarían su característico tono de voz. El asalto le afecta profundamente a nivel psicológico; su paranoia se dispara y acaba por convencerse de que ha sido una acción organizada por la CIA para silenciarlo.

El 11 de septiembre de 1973 el gobierno chileno es depuesto por un golpe de estado liderado por el general Pinochet. Salvador Allende se suicida y Víctor Jara es arrestado, torturado y ejecutado por los militares golpistas. Ochs, furioso, organiza un gran concierto que se celebra el 4 de mayo de 1974 en el Felt Forum (actual Madison Square Garden), y en el que intervienen diversos activistas y cantantes como Pete Seeger y Bob Dylan. El acto se llamará Una tarde con Salvador Allende y la intención de Ochs es recaudar dinero para el pueblo chileno y llamar la atención del público sobre un suceso que apenas había despertado interés entre los norteamericanos. Tras el concierto, Ochs y Dylan discutieron la posibilidad de una gira conjunta por Estados Unidos, tocando en locales pequeños, pero se quedó solo en un proyecto.

El 30 de abril de 1975 finaliza de manera oficial la Guerra de Vietnam. Para celebrarlo, Ochs organiza un gran concierto en Central Park, que se celebra el 11 de mayo y al que asistirán más de 100000 personas. El concierto se llamará como una de las canciones más célebres de Ochs, The war is over, y asisten como invitados nombres de la talla de Joan Baez, Harry Belafonte, Pete Seeger o Paul Simon. El concierto se cierra con Ochs cantando la canción que le da nombre al evento.

El estado de Ochs se ha ido deteriorando con el tiempo. Su dependencia cada vez mayor del alcohol da paso a ideas delirantes o paranoicas en las que afirma que el FBI y la CIA le persiguen, o que va a contratar como nuevo mánager al coronel Parker (el célebre mánager de Elvis) o al coronel Sanders (el fundador de la cadena de restaurantes Kentucky Fried Chicken). A mediados de 1975 empieza a hacerse llamar John Butler Train, afirmando que Train ha asesinado a Phil Ochs y le ha reemplazado. Convencido de que alguien intentará matarlo, empieza a llevar encima algún tipo de arma, como un cuchillo o un martillo. Se mete en numerosas peleas de bar e, incapaz de pagar el alquiler, comienza a vivir en la calle. Sus amigos se alarman y le piden que busque ayuda, y su hermano Michael trata de ingresarlo en un psiquiátrico. Después de varios meses, Train se va y Ochs vuelve, pero en un estado lamentable y hablando obsesivamente del suicidio. Su última actuación tiene lugar a finales de 1975, en una fiesta de Greenwich Village. Pese a su lamentable estado psicológico, los que asistieron la recuerdan como una de sus mejores actuaciones. Cierra el concierto versionando Lay Down Weary Tune de Bob Dylan quien, pese a hallarse presente, se niega a subir al escenario para cantar con él.

A principios de 1976 Phil Ochs se instala en Far Rockaway, una zona del barrio de Queens, para vivir con su hermana Sonia y su familia. Muestra una apatía extrema; se pasa el día sin hacer otra cosa que ver la televisión y jugar a las cartas con sus sobrinos. Por fin, decide acudir a un psiquiatra, que le diagnostica trastorno bipolar, la misma enfermedad que había padecido su padre. Ochs le dice a su hermana que está tomando la medicación que le han prescrito, pero hay dudas de que sea así. Finalmente, el 9 de abril de 1976 Ochs se suicida, ahorcándose con un cinturón en casa de su hermana. Tenía solo 35 años. Tras su muerte, se hizo público que el FBI tenía un extenso archivo sobre él, especialmente a lo concerniente a sus relaciones con elementos considerados "subversivos" (músicos, activistas, intelectuales).

En vida solo publicó seis álbumes de estudio y uno en directo. Póstumamente se publicaría A toast to those who are gone (1986), con canciones descartadas de sus anteriores discos, además de varios discos en directo, recopilaciones, grabaciones inéditas, e incluso la reedición de un disco infantil llamado Camp Favorites, grabado bajo el nombre de The Campers, en el que Phil Ochs no estaba acreditado y que consiste en una colección de canciones populares de campamentos de verano.

A pesar de su temprana muerte, Phil Ochs dejó una profunda huella en la música popular norteamericana. Muchas de sus canciones siguen siendo tan actuales como en el momento en el que se escribieron, y muchos músicos (por ejemplo Neil Young) admiten su admiración por Ochs. Entre los que han versionado sus canciones están Joan Baez, Cher, John Denver, Morrisey, Eddie Veder o Wyclef Jean. Su familia se ha dedicado a proteger su legado y evitar que caiga en el olvido. Su hermana Sonia dirige desde hace años las llamadas "Phil Ochs Songs Nights", un espectáculo con músicos que van cambiando y que interpretan sus canciones por todo EEUU. Su hija Meegan y su hermano Michael publican en 1997 Farewells & Fantasies, una caja con una extensa recopilación de sus canciones en tres discos. En 2014 Meegan donaría todo el legado de su padre, incluyendo diarios, fotografías, recuerdos, documentos, grabaciones, libretas con sus canciones, e incluso el famoso traje dorado, al Centro Woody Guthrie de Tulsa (Oklahoma).





lunes, 18 de diciembre de 2023

La Operación Venganza

Almirante Isoroku Yamamoto (1884-1943)

El 13 de abril de 1943 un radioescucha del servicio de inteligencia norteamericano, sito en el aeródromo de Camp Henderson, en la isla de Guadalcanal, interceptó un mensaje enviado por el vicealmirante japonés Tomoshige Samejima al comandante de la base aérea de la isla de Ballalae (Islas Salomón) y a los comandantes de la 1ª, 11ª y 26ª Flotillas Aéreas anunciando el itinerario de una visita de inspección que un alto cargo del ejército nipón haría a la base el día 18. Los japoneses no lo sabían, pero los norteamericanos habían descifrado la mayor parte de sus códigos navales gracias a un proyecto de criptoanálisis llevado a cabo conjuntamente por los servicios de criptología del ejército y la armada, y conocido con el nombre de Magic. 

El mensaje fue descifrado y entregado al servicio de inteligencia, que concluyó que solo podía tratarse del almirante Isoroku Yamamoto, comandante en jefe de la Flota Combinada de la Armada Imperial Japonesa. Yamamoto, que viajaba a bordo del acorazado Musashi, había decidido visitar varias de las bases aéreas avanzadas en Nueva Guinea y las Salomón para felicitar personalmente a los pilotos que habían participado en la reciente operación I-gō (una serie de ataques aéreos a bases norteamericanas) y elevar la moral de las tropas tras el descalabro en la campaña de Guadalcanal.

El contenido del mensaje fue de inmediato calificado de secreto y comunicado al almirante Chester Nimitz, comandante en jefe de la flota norteamericana del Pacífico, el cual a su vez lo puso en conocimiento del secretario de Marina Frank Knox y del presidente Franklin D. Roosevelt. No se sabe de quién partió la idea de utilizar esa información para lanzar un ataque con el objetivo de suprimir a Yamamoto (probablemente de Nimitz) pero Roosevelt dio su aprobación (al menos verbalmente) y Knox decidió dejar la decisión final en manos del almirante.

Nimitz sopesó los pros y los contras de la misión. Había quién consideraba el plan un asesinato y expresaba ciertos reparos morales. Otros se mostraban escépticos con la aparente falta de cuidado de los japoneses y temían que se tratara de una trampa. Pero la desaparición de Yamamoto era un objetivo muy atractivo para los norteamericanos. Suponía deshacerse de uno de los militares de mayor rango de la Armada japonesa, un brillante estratega y un oficial admirado y profundamente respetado por sus hombres. Supondría una conmoción para la estructura del mando japonés, y un golpe directo a la moral de los militares japoneses. Pero además los norteamericanos tenían cuentas pendientes con Yamamoto. Era el hombre que había planeado y ejecutado el ataque contra la base de Pearl Harbor, una traición grabada a fuego en el alma del pueblo norteamericano. Aunque en realidad Yamamoto nunca había sido partidario de desatar las hostilidades contra los Estados Unidos. El almirante había vivido en Estados Unidos; había estudiado en la Universidad de Harvard y había sido agregado naval en la embajada japonesa en Washington. Conocía bien el poderío industrial y militar norteamericano, y había predicho con escalofriante precisión que en caso de una guerra probablemente Japón solo podría aguantar el empuje norteamericano durante el primer año y que "es probable que Japón quede reducida a cenizas". Pero los ciudadanos de EEUU no sabían nada de eso; para ellos Yamamoto era el militar japonés al que más odiaban.

Nimitz no dio su aprobación al ataque, al que se denominó Operation Vengeance (Operación Venganza) hasta el día 17 de abril, la víspera de la visita de Yamamoto. Se decidió que la misión fuera llevada a cabo por cazas pesados P-38 Lightning (ni los F4F Wildcat ni los F4U Corsair tenían autonomía suficiente) de la base de Guadalcanal que interceptarían al convoy de Yamamoto a unos 55 kilómetros al norte de la isla de Bouganville. Los P-38 tenían una autonomía de unas 1400 millas (con depósitos de combustible suplementarios), pero no podían dirigirse directamente al punto de interceptación; tenían que dar un rodeo para evitar ser detectados por los radares japoneses en las islas Salomón. Eso suponía 600 millas de ida y 400 de vuelta, lo que les dejaba un margen no muy amplio para esperar a Yamamoto. Si el avión de Yamamoto pasaba temprano, no lo alcanzarían; si se retrasaba, podían verse obligados a marcharse antes de encontrarse con él. Una cosa jugaba en su favor: la legendaria puntualidad del almirante. Yamamoto era famoso por cumplir a rajatabla con sus horarios. Si como decía la transmisión japonesa su avión partía de la base de Rabaul a las seis en punto de la mañana, casi con total seguridad los americanos se encontrarían con él en trono a las 9:35, como habían previsto.

Lockheed P-38 Lightning

La misión se encomendó a dieciocho P-38 del 339º Escuadrón de Combate, divididos en dos grupos: un grupo de cuatro aviones que se encargarían del ataque, y otro grupo de cobertura de catorce unidades, que se mantendría a mayor altitud listo para intervenir en caso de que aparecieran refuerzos procedentes del aeródromo de Kahili (Bouganville) en auxilio de Yamamoto. Por problemas mecánicos dos de los aviones no pudieron despegar, así que finalmente fueron dieciséis los aviones que partieron de Guadalcanal; los cuatro encargados de abatir el avión de Yamamoto iban pilotados por el capitán Thomas G. Lanphier Jr. y los tenientes Rex T. Barber, Besby F. Holmes y Raymond K. Hine.

La escuadrilla, al mando del mayor John Mitchell, partió del aeródromo de Kukun en Guadalcanal a las 7:25 del día 18. Aunque oficialmente no habían sido informados de la identidad de su objetivo, el contraalmirante Marc Mitscher, comandante en jefe de las fuerzas aéreas aliadas en las islas Salomón, les había informado off the record antes de partir que se trataba del almirante Yamamoto, para aumentar su motivación. Volando bajo para evitar los radares, navegando por estima (usando tecnología básica como brújulas y relojes) los P-38 llegaron a la zona de interceptación casi a la hora exacta, las 9:34. Y casi de inmediato, uno de los cazas de cobertura avistó en el horizonte la escuadrilla japonesa, que llegaba con la puntualidad esperada. Los americanos esperaban un bombardero Mitsubishi G4M "Betty", en el que iría Yamamoto, escoltado por seis Mitsubishi A6M3 "Zero". Sin embargo en el convoy japonés volaban dos Bettys, escoltado cada uno por tres Zeros en formación de V. En el primero de ellos viajaban además de Yamamoto y el piloto, el capitán Ishizaki, secretario del almirante; el contraalmirante Takata, su médico personal; y los oficiales del Estado Mayor el contraalmirante Kitamura y el capitán Toibana. En el segundo, además del piloto, viajaba el jefe del Estado Mayor de Yamamoto, el almirante Matome Ugaki, junto a su ayudante el comandante Tanimura y otro oficial no identificado.

Mitsubishi G4M Betty

Sin tiempo para dudar, Lanphier ordenó a sus hombres deshacerse de sus depósitos de combustible suplementarios y atacar a ambos bombarderos. El teniente Holmes tuvo problemas para soltar los suyos, así que se retiró momentáneamente. El mayor Mitchell y dos de los cazas de cobertura se unieron a ellos entonces en el ataque ayudándoles a distraer la atención de los Zeros. Barber y Lanphier persiguieron al Betty de Yamamoto, que trató de huir volando hacia la selva de Bouganville, pero fue alcanzado en el motor derecho, que estalló haciendo pedazos parte del ala y provocando que el avión se estrellase en la selva. Mientras, el segundo Betty trataba de huir hacia el mar perseguido por Holmes, que había logrado soltar sus depósitos y se había reincorporado al ataque, y que al final logró abatirlo sobre el océano. Acto seguido, mientras seguían siendo acosados por los Zeros, los P-38 pusieron rumbo de vuelta a su base. El grupo solo tuvo una baja: el teniente Hine, cuya suerte se desconoce, aunque se cree que su avión se estrelló en el mar. Años más tarde, Kenji Yanagiya, uno de los pilotos japoneses de aquel día, afirmó haber dañado de gravedad a uno de los P-38 participantes, aunque ni él ni sus compañeros reclamaron el derribo. Por su parte, Barber y Holmes también reclamaron haber derribado sendos Zeros aquel día, aunque Yanagiya y los archivos japoneses lo desmienten; aunque varios de los Zeros resultaron dañados, solo constan como derribados los dos bombarderos. Los aviones llegaron a Guadalcanal al límite de sus reservas de combustible; el teniente Holmes tuvo incluso que hacer un aterrizaje forzoso en las islas Russell, a cincuenta kilómetros de su base.

En el avión de Yamamoto no hubo supervivientes. Más suerte tuvo Ugaki, que junto a Tanimura y el piloto lograron sobrevivir al amerizaje y fueron rescatados, aunque heridos de gravedad. El cuerpo de Yamamoto fue recuperado al día siguiente por un equipo de rescate dirigido por el teniente de ingenieros Hamasuma. El cuerpo de Yamamoto fue hallado bajo un árbol, amarrado todavía a su asiento, con el que había sido despedido del avión. Todavía tenía su mano sobre la empuñadura de su Kai guntō, una espada a la que tenía un gran aprecio por haber sido un regalo de su hermano mayor Kihachi tras uno de sus ascensos. La autopsia reveló que había recibido dos disparos: uno en el hombro izquierdo y otro en la cabeza, que le había entrado por la mandíbula y le había salido por encima del ojo derecho. Su cuerpo fue trasladado a la cercana aldea de Buin, donde fue cremado vistiendo su uniforme de almirante, y sus cenizas llevadas a bordo del Musashi, que las llevó de vuelta a Japón. El 5 de junio se le tributó un funeral de estado en el santuario Yasukuni de Tokio. De manera póstuma se le concedió el rango de gensui (el más alto del ejército y la armada japoneses), que solo se concede en casos excepcionales por servicios extremadamente meritorios al Emperador, y la Orden del Crisantemo de 1ª Clase. Curiosamente, aunque su muerte no se hizo pública hasta el 21 de mayo, los americanos ya sabían que su ataque había tenido éxito porque se dieron cuenta de que habían cesado todas las comunicaciones oficiales dirigidas a Yamamoto.

La Operación Venganza continuó siendo un asunto secreto para los ciudadanos norteamericanos hasta el final de la guerra, cuando los detalles de la misión se hicieron públicos gracias a las investigaciones de la agencia Associated Press. Si lo supieron los británicos, quienes se mostraron disgustados porque consideraban que eliminar a un almirante no justificaba el riesgo de que los japoneses sospecharan que sus códigos habían sido descifrados. Y de hecho, el propio Winston Churchill llegó a quejarse a Roosevelt de su actuación. Aunque al final los japoneses nunca sospecharon que sus códigos habían quedado al descubierto, convencidos que que eran indescifrables. Incluso tras la guerra, cuando los norteamericanos se lo revelaron, se negaban a creer que los habían decodificado con un simple análisis, y pensaban que los aliados los habían conseguido por medio del espionaje.

La cuestión de quién fue el autor material del derribo del avión de Yamamoto creó cierta polémica tras la misión. Tanto Barber como Lanphier reclamaron haber sido los que abatieron al Betty. Barber defendía que lo había ametrallado por detrás, mientras lo perseguía sobre la selva de Bouganville. Lanphier proclamaba haberle disparado desde su derecha, tras haberse librado de la persecución de uno de los Zeros, y también que había visto a Barber derribar a otro Betty sobre la selva; lo cual implicaría que había tres Bettys (contando el derribado por Holmes), y no dos, en el convoy; algo desmentido por todos los testigos del combate y por los propios japoneses. Aunque en un primer momento fue la versión de Lanphier la que se aceptó, más tarde se decidió acreditar a los dos pilotos como coautores del derribo, lo cual no satisfizo a Barber. Años más tarde, el estudio de los restos del Betty de Yamamoto demostró que todos los daños aparentes habían sido producidos por balas procedentes de la parte trasera del avión, lo que se correspondía con la versión de Barber. Este reclamó sin éxito en numerosas ocasiones que se le concediera el mérito exclusivo del derribo, hasta su muerte en 2001.

Restos del avión de Yamamoto en la selva de Bouganville

Los restos del avión de Yamamoto, pese al tiempo transcurrido y a la acción de saqueadores y buscadores de souvenirs, todavía se conservan en un punto con coordenadas 06°47.165′S 155°33.137′E, a unos catorce kilómetros de la localidad de Panguna. Se encuentra en una propiedad privada y el acceso no es sencillo (hay una hora de camino desde la carretera más cercana), pero es posible visitarlo poniéndose de acuerdo previamente con los propietarios. Restos del avión se conservan en el Museo Isoroku Yamamoto en Nagaoka (Japón) y en el Museo Nacional de Papúa Nueva Guinea en Port Moresby.

domingo, 10 de diciembre de 2023

Historias de rock and roll

 

Joe Michael "Dusty" Hill (1949-2021)

En 1976, cuando ya eran un grupo famoso y superventas, los miembros de la banda ZZ Top decidieron tomarse un descanso de tres años para que la fama no los "quemara" y para que el batería Frank Beard pudiera tratar sus problemas de adicción a las drogas. Durante esa época, el bajista Dusty Hill se puso a trabajar en el aeropuerto de Dallas porque quería "volver a sentirse una persona normal". Muy pocas personas lo reconocieron, y cuando alguien le preguntaba si era el bajista de ZZ Top, Hill siempre respondía "¡No! ¿Crees que estaría aquí sentado si fuera él?"

Terry Alan Kath (1946-1978)

Terry Kath, cantante y guitarrista del grupo Chicago, murió el 23 de enero de 1978, a los 31 años de edad, en un absurdo accidente mientras manejaba un arma. Tras una fiesta, y estando en compañía de su amigo Don Johnson, técnico del grupo, Kath comenzó a jugar con una pistola semiautomática. Johnson le advirtió que tuviera cuidado y él respondió: "No te preocupes. Mira, ni siquiera tiene puesto el cargador. ¿Qué crees que voy a hacer?¿Volarme la cabeza?" Acto seguido, se colocó el cañón en la sien y apretó el gatillo. El arma no tenía el cargador puesto, pero aún tenía una bala en la recámara. Kath murió en el acto.

James Newell Osterberg Jr., "Iggy Pop" (n.1947)

El cantante Iggy Pop fue uno de los pioneros del llamado stage diving: saltar del escenario para caer en los brazos del público. Sin embargo, en 2010, durante un concierto benéfico en el Carnegie Hall de Nueva York, cuando trató de hacerlo una vez más, el público se apartó y Pop dio con sus huesos en el suelo. A partir de entonces, Iggy Pop decidió que ya no tenía edad para seguir haciéndolo y que ese había sido su último salto.

Paul David Hewson, "Bono" (n. 1960)

En el año 2003 el cantante irlandés Bono acudió a la ciudad italiana de Módena para acompañar a su amigo Luciano Pavarotti en un concierto benéfico en favor de los refugiados iraquíes. Pero al llegar se dio cuenta de que se había dejado en su casa de Londres su gorra verde favorita. ¿La solución? Llamar a sus asistentes para que llevaran la gorra al aeropuerto de Heathrow y la enviaran a Italia en un asiento de primera clase. ¿El coste de enviar la gorra? Mil libras esterlinas, unos mil quinientos euros.

The Rolling Stones

El 24 de julio de 1964 los Rolling Stones actuaron en una sala de conciertos de la ciudad de Blackpool llamada Empress Ballroom, ante unas 7000 personas. El concierto terminó en una gigantesca trifulca después de que varios espectadores trataran de subir al escenario y los músicos les recibieran a patadas. La pelea provocó más de medio centenar de heridos y enormes daños materiales, y a la banda se le prohibió volver a actuar en la ciudad. El ayuntamiento de Blackpool no levantó la prohibición hasta 2008.

Elvis Aaron Presley (1935-1977)

Elvis Presley era rubio de nacimiento, pero a partir de 1960 comenzó a teñirse el pelo de negro (dicen que para imitar a Roy Orbison) con un tinte de un tono llamado Black Velvet.

Nancy (n. 1954) y Ann Wilson (n. 1950)

A finales de los años 70 comenzó a correr el rumor (dicen que difundido por su propia discográfica) de que las componentes del grupo Heart, las hermanas Ann y Nancy Wilson, no eran hermanas sino amantes lesbianas. El enfado de Ann cuando supo del rumor fue tal, que la impulsó a componer la canción "Barracuda", uno de sus grandes éxitos.

Frank Carlton Serafino Feranna, Jr., "Nikki Sixx" (n. 1958)

El 23 de diciembre de 1987 Nikki Sixx, bajista del grupo Mötley Crüe, sufrió una sobredosis de heroína mientras estaba en la habitación de hotel de su amigo Slash, guitarrista de la banda Guns N' Roses. Fue declarado oficialmente muerto en la ambulancia que lo llevaba al hospital pero uno de los paramédicos, fan del grupo, se negó a dejarlo morir y tras varios minutos lo resucitó con dos inyecciones de adrenalina directamente en el corazón. Tras varias horas inconsciente en el hospital, al recuperar el sentido Sixx se arrancó las vías y el tubo de oxígeno, huyó del hospital semidesnudo e hizo autostop para volver a su casa y seguir drogándose.

Deep Purple
El 4 de diciembre de 1971 los componentes del grupo Deep Purple, que se encontraban en Suiza para grabar su disco Machine Head, asistieron a un concierto de Frank Zappa que se celebraba en el Casino de Montreux. Durante el concierto uno de los espectadores encendió una bengala que provocó un incendio que, aunque no dejó víctimas, si causó numerosos daños materiales. Los miembros de Deep Purple vieron desde su hotel como los bomberos luchaban por sofocar el incendio y como el humo flotaba sobre las aguas del lago Ginebra. Este suceso inspiraría al grupo una de sus canciones más populares, "Smoke on the water".

Robert "Bob" Rusay (n. 1966)

Bob Rusay fue el guitarrista original de la banda de death metal Cannibal Corpse, de la que formó parte entre 1988 y 1993. Tras ser expulsado de la banda nadie supo qué había sido de él durante años, hasta que una década más tarde un fan del grupo descubrió que había dejado la música y trabajaba como profesor de golf.

Steven Kenneth Asheim (n. 1970)

Steve Asheim, batería del grupo Deicide, fue arrestado en la ciudad austríaca de Innsbruck en 2007 cuando trataba de ingresar en un banco el dinero que había recaudado la banda vendiendo merchandising durante una de sus giras. Los empleados del banco sospecharon por su aspecto y porque parte del dinero estaba manchado con tinta roja, y llamaron a la policía. Asheim fue arrestado como sospechoso de un atraco a un banco sucedido unos días antes; sería luego puesto en libertad sin cargos tras demostrar el origen del dinero y que las manchas de tinta las había causado una pluma defectuosa que llevaba en el bolsillo.

Brendon Boyd Urie (n. 1987)
Durante un concierto en 2011, Brendon Urie, cantante del grupo Panic! at the Disco, se rompió el tobillo al tropezar mientras estaba sobre el escenario. En lugar de suspender el concierto, Urie mostró su tobillo hinchado al público y continuó su actuación a la pata coja, esperando hasta terminar su actuación para ser escayolado.


viernes, 8 de diciembre de 2023

The Bloop, misterio en las profundidades

Espectrograma de The Bloop

El Sound Surveillance System (SOSUS) es una red de micrófonos submarinos o hidrófonos distribuidos por el Atlántico y el Pacífico, operados por la Armada de los EEUU y que desde la década de 1950 fueron utilizados para detectar el paso de submarinos soviéticos. A partir de la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética y la aparición de nuevas tecnologías de vigilancia, la red SOSUS dejó de funcionar a su máxima capacidad e incluso se permitió que instituciones y agencias civiles utilizaran esta red para investigaciones científicas.

Una de las instituciones que consiguió permiso para utilizar los micrófonos de la red SOSUS fue la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), una agencia científica del gobierno norteamericano que se encarga de estudiar las condiciones de la atmósfera y los océanos. Uno de los departamentos de la NOAA, el llamado Pacific Marine Environmental Laboratory (PMEL), usó parte del SOSUS para diseñar y construir el Equatorial Pacific Ocean autonomous hydrophone array, una red autónoma de hidrófonos para el estudio del Pacífico Sur, empleado en disciplinas tales como el estudio de la sismicidad del fondo  marino o de las poblaciones de cetáceos y sus migraciones. Fue precisamente esta red la que registró uno de los sonidos más intrigantes jamás grabados: The Bloop.

El 19 de mayo de 1997 los hidrófonos del PMEL detectaron un inusual sonido de extraordinaria potencia, en algún lugar a más de 5000 kilómetros de la costa sur chilena. Este extrañísimo sonido duró nada menos que siete minutos y su frecuencia fue decreciendo paulatinamente, desde los 40 Hz hasta casi un rango sub-sónico. Su intensidad fue tal que fue registrado por tres hidrófonos diferentes, separados entre si por miles de kilómetros. El origen del sonido se determinó en un área en torno a los 50º Sur y los 100º Oeste.


Nadie tenía ni la más mínima idea de cual podía ser el fenómeno que había dado origen a tal sonido, que muy pronto comenzó a ser llamado The Bloop. Nunca se había registrado nada parecido y solo se podía especular acerca de qué lo había causado. Si que se descartó desde un principio, por sus características, que tuviera un origen humano; no se correspondía con un sonido que pudiera haber causado un barco o un submarino, o algún suceso antropogénico como una explosión. 

Las primeras hipótesis apuntaban a un origen animal, debido a las variaciones de frecuencia. El investigador Christopher Fox, que dirigía uno de los proyectos del PMEL, declaró en una entrevista para New Scientist en 2002 que The Bloop parecía el sonido de una criatura viva, pero que era "mucho más poderoso que la llamada de cualquier animal de la Tierra". Pero ¿qué animal podía haber emitido un sonido tan intenso? Se descartó a los calamares gigantes porque carecen de órganos capaces de generar sonido, y a las ballenas, porque no coincidía con el canto de ninguna de las especies conocidas. ¿Podía tratarse de una especie de cetáceo desconocida por la ciencia? Es algo muy poco probable. Dado que los cetáceos necesitan salir regularmente a la superficie para respirar, resulta extraño pensar en una especie nunca avistada hasta el momento. Y además, por la intensidad del sonido, tendría que tratarse de una ballena de dimensiones colosales, mayor incluso que las ballenas azules. 

Hubo incluso tiempo para el humor cuando alguien se dio cuenta de que el lugar donde se situaba el origen de The Bloop estaba relativamente cerca de donde el escritor H. P. Lovecraft situaba la localización de la ciudad perdida de R'lyeh, lugar de descanso de la monstruosa entidad Cthulhu.

Se pasó entonces a considerar algún tipo de fenómeno sísmico desconocido. A lo largo de los años se habían registrado sonidos de todo tipo de actividades geológicas, como terremotos, erupciones volcánicas, pero nada como The Bloop, así que algunos investigadores comenzaron a apuntar hacia los criosismos o sismos de hielo, movimientos de masas vinculados a la presencia de hielo. Pueden producirse por un agrietamiento repentino en una masa de tierra congelada o en rocas saturadas de agua e hielo; o bien al fragmentarse y desplazarse grandes masas de hielo en glaciares o icebergs. Esta teoría se vio reforzada cuando en 2008 un iceberg conocido como A53a se hizo pedazos cerca de la isla de San Pedro (Georgia del Sur) y el espectrograma registrado resultó ser sorprendentemente similar a The Bloop.

Finalmente, en 2012 la NOAA hizo público un comunicado en el que afirmaba que The Bloop era consistente con el sonido que habría generado un gran criosismo de origen no tectónico, como el que habría causado el llamado ice calving (la ruptura y desprendimiento de una masa de hielo de un glaciar o un iceberg) o bien un fragmento de hielo flotante que toca el fondo marino al entrar en aguas poco profundas. Como lugar de origen del sonido, se apuntaba a la Antártida; quizá en algún punto entre el Estrecho de Bransfield y el mar de Ross, o bien en las proximidades del cabo Adare, una región bien conocida como fuente de sonidos criogénicos.

Así que, al final, no eran monstruos marinos ni entidades cósmicas de otros universos; tan solo un poco de hielo haciendo ruido.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

El secuestro de Adolph Coors III

Adolph Herman Joseph Coors III (1915-1960)

Adolph Coors III nació el 12 de enero de 1915 en el seno de una de las familias más adineradas de Norteamérica. Era nieto de Adolph Coors Sr., un inmigrante de origen prusiano que en 1873 había fundado en Golden (Colorado) la Coors Brewing Company, que con el tiempo se convertiría en una de las cerveceras más grandes del mundo (también tendría filiales que fabricarían porcelanas y piezas para misiles, pero esa es otra historia). Aún hoy en día la fábrica central de la marca en Golden sigue siendo la mayor cervecería del mundo.

Adolph III era el nieto mayor y, como tal, estaba destinado a heredar la presidencia de la compañía. Por ello, recibió una esmerada educación, asistiendo a la elitista Phillips Exeter Academy de New Hampshire y a la neoyorquina Universidad de Cornell (a la que también asistieron su padre y su hermano menor Joseph). Adolph fue miembro de exclusivas sociedades de estudiantes como la Quill and Dagger y la Kappa Alpha Society, y durante unos años jugó al béisbol de manera semiprofesional, antes de dedicarse por entero a trabajar en la empresa familiar. En 1940 se casó con Mary Urquhart Grant, con la que tendría cuatro hijos. También era un apasionado del esquí, deporte que practicaba con frecuencia; en 1946 colaboró en la fundación de la Aspen Ski Company, propietaria de varios hoteles y resorts en Aspen (Colorado), y una de las responsables de convertir a la ciudad en uno de los destinos preferentes para los aficionados a los deportes de invierno en EEUU. Adolph formó parte del consejo de administración de la compañía hasta su muerte.

En 1960, Adolph Coors III tenía 45 años y, tras la jubilación de su padre Adolph Coors Jr. unos años antes, era director ejecutivo de la Coors y presidente de su junta directiva. El 9 de febrero de 1960 Adolph salió muy temprano de su casa rumbo a su trabajo, como solía hacer. Poco después un repartidor de leche encontró el coche de Coors, un International Harvester Travelall, abandonado en el Turkey Creek Bridge, un puente de madera cerca de la localidad de Morrison. El coche estaba apagado pero la radio seguía encendida y no había rastro de su ocupante. El lechero llamó a la policía, que tras comprobar que el coche era propiedad de Coors, batió la zona, pero solo encontró sus gafas, su sombrero y varias manchas de sangre.

Desde un primer momento se descartó la hipótesis de una desaparición voluntaria y se consideró como un posible secuestro. Las sospechas se confirmaron al día siguiente cuando Mary Coors recibió por correo una carta mecanografiada en la que se pedía medio millón de dólares por la liberación de su marido. Al confirmarse que se trataba de un secuestro, y por lo tanto era un delito federal, el FBI se hizo cargo de la investigación. Siguiendo sus consejos, Mary trató de ponerse en contacto con los secuestradores para negociar la entrega del rescate; pero por algún motivo no obtuvo respuesta. La carta de rescate fue la primera y la última vez que los captores de Adolph Coors se pusieron en contacto con ella.

El FBI tenía muy pocos indicios para comenzar su investigación. Estudiando la carta de rescate fueron capaces de identificar el modelo de máquina de escribir utilizado, y también vieron que el papel empleado tenía una inusual marca de agua. Más suerte tuvieron en su búsqueda de testigos. Un vecino de la zona afirmó haber visto aquel día, mas o menos a la hora de la desaparición, un Ford Mercury de 1951 de color amarillo en el mismo lugar del secuestro. No recordaba la matrícula completa, pero si que contenía las letras AT y el número 62. El FBI no logró identificarlo, pero ocho días después del secuestro la policía de Atlantic City (Nueva Jersey) les informó de que habían hallado un coche que encajaba con la descripción y que había sido quemado de manera intencionada en un vertedero de la ciudad. El incendio, no obstante, no había conseguido eliminar el número de serie grabado en el motor, que permitió a los federales seguirle la pista hasta un residente de Colorado llamado Walter Osborne.

El FBI pudo averiguar que Osborne había abandonado su apartamento de Denver al día siguiente del secuestro de Coors. Pero también que días antes había comprado una pistola, unas esposas y una máquina de escribir del mismo modelo que el usado para escribir la nota de rescate. Sin embargo, poco más pudieron averiguar sobre él y sobre su pasado. Esta falta de información sobre su origen llevó a los agentes del FBI a sospechar que Walter Osborne no era su auténtico nombre, sino un alias. Finalmente, tras examinar su vida laboral, descubrieron que en uno de sus empleos Osborne había dispuesto de una póliza de seguros y había designado como beneficiario a un hombre llamado Joseph Corbett, residente en Seattle.

Joseph Corbett era un hombre de edad ya avanzada, y como pudo comprobar el FBI, no tenía nada que ver en el secuestro de Adolph Coors. Pero tenía un hijo, Joseph Corbett Jr. que había sido arrestado en 1951 por el robo y asesinato de un sargento de las Fuerzas Aéreas, y que en aquel momento estaba en paradero desconocido tras escaparse en agosto de 1955 de la prisión californiana de Chino. Corbett Jr. se convirtió en el principal sospechoso del secuestro, y el principal objetivo de la investigación del caso, que fue descrita como "la mayor operación del FBI desde el secuestro del hijo del piloto Charles Lindbergh" en 1932. Por aquel entonces aún se trataba oficialmente de un caso de secuestro, pero dado el tiempo que había transcurrido y la ausencia de noticias, las autoridades eran bastante pesimistas en cuanto a las posibilidades de que Coors siguiera con vida.

La carta de rescate enviada por Corbett a la esposa de Coors

Finalmente, el 11 de septiembre de ese mismo año unos excursionistas que practicaban senderismo por las Montañas Rocosas hallaron unos pantalones en un bosque a unas doce millas al suroeste de la localidad de Sedalia. En uno de sus bolsillos se halló una navaja de bolsillo con las iniciales ACIII. Cuatro días después, el 15, eran hallados cerca del Pico Pikes más ropas y restos óseos, incluido un cráneo que gracias a los registros dentales pudo ser identificado como el de Adolph Coors III. Varios agujeros de bala en la chaqueta y la camisa de Coors, así como daños en algunos de sus huesos, indicaban que la causa más probable de su muerte era haber sido tiroteado por la espalda. La hipótesis del FBI es que Corbett había aparcado su coche en el puente fingiendo una avería, y que cuando Coors se acercó a ayudarle, trató de obligarlo a subir a su coche a punta de pistola. Pero Coors había presentado resistencia y, al tratar de huir, Corbett le había disparado por la espalda.

Ahora que se trataba de un caso de asesinato, los esfuerzos del FBI se multiplicaron. Joseph Corbett Jr. pasó a estar en la célebre lista de los diez más buscados por el FBI y su imagen fue ampliamente distribuida, incluso en revistas como el célebre Reader's Digest. En octubre de 1960 dos habitantes de la ciudad canadiense de Vancouver afirmaron haber visto a Corbett en la ciudad. El 29 de octubre Corbett era arrestado por la policía canadiense en un motel y poco después era extraditado a Colorado, donde se le acusó de secuestro y asesinato. Jamás admitió ser el autor del crimen, rechazó declarar en su juicio y hasta el final de sus días siguió proclamando su inocencia.


Al no haber testigos ni pruebas directas, el caso de la fiscalía se basó en pruebas circunstanciales y forenses. El coche sospechoso que habían visto en la zona y que resultó ser el suyo; la carta de rescate, redactada con su máquina de escribir en un papel muy particular que un dependiente de Denver recordaba haberle vendido unos días antes del secuestro; las declaraciones de varios antiguos compañeros de trabajo que afirmaron que Corbett/Osborne solía alardear de tener entre manos un plan que le iba a hacer ganar un millón de dólares; y finalmente, un análisis de muestras de tierra obtenidas de los bajos de su Mercury, en las que se hallaron algunos minerales muy poco corrientes, incluido un tipo peculiar de feldespato rosa abundante en la zona donde se halló el cadáver de Coors. Finalmente, el 29 de marzo de 1961 Joseph Corbett Jr. fue declarado culpable de asesinato y sentenciado a cadena perpetua. Fue puesto en libertad en 1980 por buena conducta, y trabajó hasta su jubilación conduciendo un camión del Ejército de Salvación.

Joseph Corbett Jr. vivió sus últimos años en Denver, a apenas quince kilómetros del lugar donde había secuestrado a Adolph Coors. Solo concedió una entrevista tras su puesta en libertad, en 1996, al periódico The Denver Post, donde reiteraba su inocencia pero renunciaba a tratar de demostrarla porque eso habría atraído mucha atención sobre él y lo único que deseaba era vivir en paz. En agosto de 2009, con 80 años y enfermo terminal de cáncer, se suicidó en su apartamento de un disparo en la cabeza.

Los restos de Adolph Coors III fueron incinerados y, siguiendo la voluntad de su familia, sus cenizas fueron esparcidas en la montaña de Aspen. En 1998 fue incluido en el Colorado Ski and Snowboard Hall of Fame, dedicado a reconocer a atletas y figuras destacadas de los deportes de invierno en el estado de Colorado.

domingo, 3 de diciembre de 2023

¿Sabías que...

... hasta finales del siglo XVIII lo habitual en las casas de baños japonesas era que hombres y mujeres se bañaran juntos?

... el actor John Larroquette, que puso la voz al narrador de la legendaria película de terror La matanza de Texas, admitió años más tarde que le habían pagado por aquel trabajo con marihuana?

... Bruce Willis rechazó el papel protagonista en la película Ghost porque no creía que la película fuera a funcionar si el personaje principal estaba muerto durante la mayor parte de ella? Nueve años más tarde protagonizaría El sexto sentido.

... los estorninos, considerados una plaga en EEUU, fueron introducidos en Norteamérica en 1890 porque a alguien le pareció una buena idea llevar a América todas las aves que William Shakespeare menciona en sus obras?

... cuatro actores han sido nominados a los premios Oscar en cinco décadas diferentes: Laurence Olivier, Paul Newman, Jack Nicholson y Michael Caine?

... John Fitzgerald Kennedy era un extraordinario jugador de golf? Sin embargo, lo mantenía en secreto porque no quería parecer distante de la realidad del americano medio.

... durante dos décadas, el código de lanzamiento de los misiles nucleares norteamericanos fue 00000000?

... la frontera más corta del mundo se encuentra en España? Es la que separa el Peñón de Vélez de la Gomera de territorio marroquí y mide únicamente 85 metros.

... el lago Constanza, situado entre Suiza, Austria y Alemania, no pertenece a ningún país de manera oficial? Las autoridades suizas afirman que las fronteras de cada país se prolongan dividiendo el lago en tres partes; las austríacas, que el lago al completo es un condominio; y las alemanas no tienen una postura oficial.

... Jim Carrey fue el primer actor en colocar tres películas suyas en el número 1 de las mas vistas en el mismo año? El año fue 1994 y las películas La máscara, Ace Ventura: detective de mascotas y Dos tontos muy tontos.

... el invento del rompecabezas se le atribuye a un cartógrafo británico llamado John Spilsbury, quien en 1766 puso a la venta, con fines educativos, diversos mapas con los países recortados, a los que llamó "mapas diseccionados"?

... el abogado y financiero Gardiner Greene Hubbard, fundador y primer presidente de la National Geographic Society, describió en 1876 el teléfono inventado por Alexander Graham Bell diciendo que era "solo un juguete"? A pesar de ello, en 1877 se convirtió en el cofundador y presidente de la Bell Telephone Company (germen de la actual AT&T)... además de en suegro del propio Bell.