Verba volant, scripta manent

domingo, 15 de noviembre de 2015

La trágica Fastnet Race de 1979


La Fastnet Race es una de las regatas de yates en mar abierto más antiguas y con mayor prestigio del mundo. Se celebró por primera vez en 1925, con sólo siete participantes, y fue anual hasta 1931; a partir de ese año pasó a celebrarse cada dos años y sólo la Segunda Guerra Mundial interrumpió su disputa.

Fastnet Rock
El recorrido parte del puerto de Cowes, en la isla de Whight, y bordea la costa sur de Gran Bretaña hacia el oeste. Luego, cruza el llamado Mar Céltico hasta las costas de Irlanda, donde los participantes tienen que rodear Fastnet Rock, un desolado islote con un faro que es el punto más al sur del territorio irlandés, para luego volver hacia Gran Bretaña, rodeando el archipiélago de las Sorlingas y terminando en el puerto de Plymouth. En total, 608 millas náuticas (unos 1126 kilómetros). Su disputa no ha estado exenta de accidentes  y siniestros, aunque nada comparable con la trágica edición de 1979.


Todo comenzó el 9 de agosto de 1979. Un pequeño frente de bajas presiones comenzó a formarse en Norteamérica, sobre la región de los Grandes Lagos. Conforme el frente crecía y se fortalecía, se iba desplazando hacia el este, en dirección al Océano Atlántico. Al día siguiente, la tormenta llegó al mar, tras haber dejado dos personas muertas y numerosos daños materiales en Nueva Inglaterra. El mediodía del lunes 13 de agosto, día en que se dio la salida de la Fastnet Race, el frente se hallaba a varios cientos de millas al suroeste de las costas irlandesas, y para los meteorólogos británicos no suponía una amenaza para el desarrollo de la regata. Para el transcurso de ésta, la previsión de los servicios meteorológicos era de vientos de fuerza 4-5 que podían incrementarse hasta fuerza 6-7.No obstante, el frente tormentoso incrementó su intensidad de una manera que nadie podía prever.
Entre los días 13 y 14 de agosto, los yates participantes en la regata se vieron sorprendidos por la súbita aparición de la tormenta, con vientos de fuerza 10 y 11 y olas gigantescas, cuando estaban en mar abierto camino de Irlanda, sin puertos cerca en los que refugiarse. De inmediato se dio la alarma y se inició un enorme dispositivo de búsqueda y rescate en el que participaron más de 4000 personas, el mayor en tiempos de paz. Las fuerzas navales y aéreas de Irlanda e Inglaterra, mercantes, barcos privados, un buque de la Armada holandesa (el destructor HNLMS Overijssel) y otro de la marina norteamericana (el buque nodriza de submarinos USS Holland), fueron movilizados para acudir en ayuda de los regatistas.


De los 303 yates participantes, cinco se hundieron y 23 fueron abandonados a la deriva por sus tripulaciones. Un centenar llegaron a verse tan comprometidos por el embate de los elementos que incluso tocaron el agua con sus mástiles, y 75 volcaron completamente, quedando con la quilla al aire. Pese al esfuerzo de las fuerzas de rescate, diecinueve personas murieron ahogadas: quince eran regatistas y cuatro, tripulantes de un yate que seguía la regata pero no participaba en ella. Sólo 86 barcos de los 303 pudieron completar la regata, cuyo vencedor fue el barco norteamericano Tenacious, propiedad del magnate de los medios de comunicación Ted Turner, quien también lo patroneaba.
La tragedia de la Fastnet Race de 1979 obligó a revisar y modificar las normas de seguridad que hasta aquel momento regían la travesía. Muchos de los yates participantes eran claramente inapropiados para soportar travesías complicadas en mar abierto, y de la misma manera muchos de sus tripulantes eran aficionados sin experiencia navegando lejos de la costa. Además, las medidas de seguridad brillaban por su ausencia y muchos de los barcos más pequeños no tenían sistema de posicionamiento alguno más allá de los mapas náuticos y sus propios cálculos. En las siguientes ediciones, los requisitos para participar se volvieron mucho más estrictos para prevenir tragedias como la ocurrida ese año. Ahora sólo se permite la participación de tripulantes que hayan pasado un curso de supervivencia en el mar y los capitanes deben poder demostrar experiencia como navegantes. También se presta una especial atención a la estabilidad de los barcos y a las condiciones meteorológicas, llegando a haber ediciones en las que la salida ha sido pospuesta varios días.

Monumento en memoria de los fallecidos, en Cape Clear Island (Irlanda)

Placa en memoria de los fallecidos en la Iglesia de la Sagrada Trinidad en Cowes

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