Verba volant, scripta manent

jueves, 11 de julio de 2013

Francotiradores (IX): El sargento York



Alvin Cullum York, más conocido como el sargento York, nació el 13 de diciembre de 1887 en Pall Mall (Tennessee), tercero de los once hijos de un humilde matrimonio de granjeros, cuyo padre, William Uriah York, trabajaba también como herrero. Los hermanos York apenas asistieron a la escuela, ya que desde muy niños tuvieron que trabajar para ayudar a mantener a la familia. Cuando su padre murió en 1911, Alvin (cuyos dos hermanos mayores se habían casado e independizado ya) se convirtió en el cabeza de familia. Trabajó muy duro, como obrero del ferrocarril y leñador, para mantener a su madre y hermanos, y tenía fama de ser un buen trabajador, serio, esforzado y cumplidor. Pero también era un bebedor habitual que frecuentaba los bares y se metía en peleas continuamente, para disgusto de su madre, miembro de una secta cristiana escindida de los metodistas, de carácter profundamente pacifista.
A finales de 1914, la personalidad y las costumbres de Alvin cambiaron drásticamente tras la muerte de uno de sus mejores amigos en una de las peleas de bar a las que era tan aficionado. Después de esto, Alvin dejó la bebida y empezó a frecuentar la iglesia y se convirtió en un feligrés devoto. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial y en junio 1917 fue llamado a filas, trató, sin éxito de ser declarado objetor de conciencia por motivos religiosos.
York fue destinado al 328º Regimiento de Infantería, y enviado durante su período de adiestramiento a Camp Gordon (Georgia). Allí mantuvo largas conversaciones con sus superiores, el capitán Danforth (comandante de su compañía) y el mayor Buxton (comandante de su batallón), tratando hacerles ver que él era un cristiano profundamente creyente y no quería verse obligado a pelear. Sus superiores lograron convencerlo citándole pasajes de la Biblia que justifican la lucha: Y el que nada tenga, que venda su manto y compre una espada (Lucas 22:36); Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían (Juan 18:36); Dad al César lo que es del César (Mateo 22:21); Ahora bien, si el centinela ve que se acerca el enemigo y no toca la trompeta para prevenir al pueblo, y viene la espada y mata a alguien, esa persona perecerá por su maldad, pero al centinela yo le pediré cuentas de esa muerte (Ezequiel 33:6).
York y su unidad fueron enviados a Francia, donde desembarcaron el 21 de mayo de 1918. Posteriormente, tomaron parte en la batalla de Saint-Mihiel (12-15 de septiembre).
La acción que daría fama y reconocimiento a York tuvo lugar el 8 de octubre de 1918 al norte de la localidad francesa de Chatel-Chéhéry. Allí, la compañía de York, que avanzaba siguiendo la vía férrea de Deauville, se vió sorprendida por el fuego graneado de un nido de ametralladoras situado en una elevación, en posición ventajosa, causándoles numerosas bajas. Un grupo de cuatro suboficiales (un sargento y tres cabos, entre ellos York, recién ascendido) y trece soldados fue enviado con la misión de rodear las posiciones alemanas y acabar con las ametralladoras. Así lo hicieron, cogiendo por sorpresa a un pelotón de alemanes que preparaba un ataque contra sus posiciones, a los que hicieron prisioneros. Pero casi de inmediato, el fuego de las ametralladoras los alcanzó, matando a seis de ellos e hiriendo de gravedad a otros tres. York quedó como el único oficial en pie; ordenó a los soldados que custodiaran a los prisioneros y a los heridos y, completamente solo, se abrió paso hasta la retaguardia de la posición alemana y, desde allí, abrió fuego contra los artilleros alemanes y los soldados que custodiaban el emplazamiento con su rifle M1917 Enfield, abatiéndolos uno tras otro. El momento más crítico para York fue cuando, habiendo descargado su rifle, seis soldados alemanes cargaron contra él con sus bayonetas. York tuvo que echar mano de su Colt 45 modelo 1911 y acabó con los seis. Finalmente, tras sufrir numerosas bajas, el oficial al mando del destacamento alemán, el teniente Paul Jürgen Vollmer, ofreció su rendición a York, que la aceptó. Fue una cierta decepción para Vollmer, quien había imaginado que se enfrentaba a algún veterano soldado británico y se encontró a un joven granjero de Tennessee sin apenas experiencia militar.
Poco después, York y sus hombres volvían con los suyos, llevando con ellos 132 prisioneros alemanes (128 soldados y 4 oficiales). Al día siguiente, cuando los americanos ocuparon la posición alemana, hallaron en ella a veintiocho alemanes muertos (los mismos que disparos había efectuado York) y treinta y cinco ametralladoras abandonadas.
Su hazaña le valió a York el ascenso inmediato a sargento y un torrente de condecoraciones: la Medalla de Honor y la Cruz de Servicios Distinguidos norteamericanas, la Croix de Guerre y la Legión de Honor francesas, la Croce di Guerra italiana, incluso la Medalla de Guerra de Montenegro.
Acabó la guerra con casi cincuenta distinciones. Como diría en 1919 al general Lindsey "Un poder mayor que el del hombre me guiaba y vigilaba y me decía qué hacer".
Curiosamente, la hazaña de York tuvo muy poca repercusión en EEUU. No fue hasta el 26 de abril de 1919, cuando un ex-corresponsal de guerra llamado George Patullo publicó un artículo en la revista semanal Saturday Evening Post, que York se convirtió en un auténtico héroe nacional. La Tennessee Society, una agrupación de nativos de Tennessee residentes en Nueva York, le tributó un gran homenaje, con un banquete en su honor y una visita al Capitolio en Washington.
Alvin York fue licenciado del ejército a principios de junio de 1919, en Fort Oglethorpe (Georgia). Apenas una semana después, el día 7, se casaba con su novia Gracie Loretta Williams.
A pesar de su popularidad, Alvin York no la utilizó para su propio beneficio. Rechazó aparecer en anuncios publicitarios o vender los derechos de su vida para el cine. Al contrario, apoyó numerosas causas benéficas y proyectos de servicio público, como la construcción de una carretera que mejorase las comunicaciones de su Tennessee natal, que se terminó a mediados de la década de los veinte y se llamó "Autopista Alvin C. York" (hoy, oficialmente, la Route 127). También creó una fundación con su nombre para facilitar el acceso a los estudios de los jóvenes de Tennessee sin recursos, así como un instituto de agricultura y una escuela laboral. Mientras, se ganaba la vida trabajando en su modesta granja. Aunque siempre creyó justificada la guerra, conforme pasaba el tiempo su opinión se fue volviendo más crítica y menos complaciente.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, intentó alistarse de nuevo, pero con cincuenta y cuatro años, sobrepeso, artritis y diabetes no estaba en condiciones de volver al frente, así que el Ejército le asignó un puesto en el Departamento de Comunicaciones, con el rango de coronel, además de asistir a actos publicitarios y pronunciar discursos a las tropas.
Finalmente, se publicarían con su aprobación dos libros sobre su vida: uno se publicó en 1922, pero pecaba de tópico, superficial y populista; y otro en 1938, escrito por Tom Skeyhill, un australiano veterano de guerra como York, que se basó en el propio diario que el sargento había escrito desde que fue llamado a filas hasta que dejó el ejército. También se haría el filme sobre su hazaña: se tituló El sargento York (1941), dirigido por Howard Hawks y protagonizado por Gary Cooper. York recibió una importante cantidad de dinero en concepto de derechos, que invirtió en la construcción de un instituto internacional de estudios bíblicos y en varios proyectos educativos.
Alvin York murió el 2 de septiembre de 1964 en el Hospital de Veteranos de Nashville, tras sufrir una hemorragia cerebral. Tuvo seis hijos y dos hijas, todos bautizados con nombres de personajes famosos de la historia y la política norteamericana (excepto el primogénito, Alvin Cullun jr.). El benjamín, Thomas Jefferson York, policía en Tennessee, falleció en 1972 en un tiroteo.
 

3 comentarios:

  1. El esmero y la dedicación de esta nota merecen una felicitación. Gracias por tan espléndido relato. Ricardo César Carballo. Argentina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por tan elogiosas palabras. Un saludo.

      Eliminar
  2. Genial, de verdad, tanta información, así m gusta saber d los personajes q visito, enhorabuena.

    ResponderEliminar