Verba volant, scripta manent

viernes, 21 de noviembre de 2014

El Graf Zeppelin, el único portaaviones de la Kriegsmarine


En 1935, el gobierno británico firmaba con el alemán un acuerdo en materia naval que autorizaba a los germanos para la creación de una marina de guerra, la Kriegsmarine, dentro de unos ciertos límites (sólo podía alcanzar el 35% del tonelaje de la británica, el 60% en el caso de los submarinos).
A partir de ese momento los alemanes se pusieron manos a la obra para formar una flota moderna y poderosa. Dentro de la propia Kriegsmarine había dos corrientes opuestas sobre el rumbo que dar a esta flota. Una, cuya cabeza visible era el almirante Karl Dönitz, proponía la construcción masiva de submarinos, junto a algunos buques de superficie para la defensa costera. La otra, defendida por la máxima autoridad de la Armada, el almirante Erich Raeder, defendía la formación de una flota más equilibrada en cuanto al número de buques de superficie y submarinos, similar a la británica. Aunque al final se impuso la primera, Adolf Hitler accedió a algunas de las peticiones de Raeder, entre ellas la construcción de un portaaviones, pese a que él no estaba demasiado convencido de su utilidad práctica. Los primeros pasos se dieron ese mismo año de 1935, cuando una comisión viajó a Japón para visitar el portaaviones Akagi.

Construcción del Graf Zeppelin en Kiel (marzo de 1937)
Oficialmente, la construcción del primer portaaviones alemán comenzó el 28 de diciembre de 1936, cuando se puso su quilla en los astilleros Deutsche Werke en Kiel, con el nombre provisional de Flugzeugträger A (Portaaviones A); la costumbre de la marina alemana era no asignar un nombre a un barco hasta su botadura. Cuando esto sucedió, el 8 de diciembre de 1938, fue llamado Graf Zeppelin, en homenaje al conde Ferdinand von Zeppelin. Medía 262'5 metros de eslora y sus cuatro turbinas Brown, Boveri & Cie. generaban un empuje de más de 200000 Cv que hacían que el buque alcanzara los 35 nudos.

Botadura del Graf Zeppelin
En 1937, Raeder había presentado a Hitler un ambicioso plan, conocido como Plan Z, que preveía la construcción de varios centenares de buques de guerra de distintas clases, incluidos cuatro portaaviones (que luego se reducirían a dos). Sin embargo, los problemas presupuestarios y el estallido de la Segunda Guerra Mundial dieron al traste con el plan. La construcción del segundo portaaviones proyectado, el Flugzeugträger B, que había comenzado en otoño de 1938 en el astillero Friedrich Krupp Germaniawerft, también en Kiel, se paralizó el 19 de septiembre de 1939, apenas 18 días después del comienzo de la guerra, y posteriormente su casco sería desguazado para emplear sus piezas en la construcción de submarinos. No llegó a recibir un nombre de manera oficial, pero se cree que se iba a llamar Peter Strasser, en homenaje al que había sido comandante en jefe de la flota de zepelines de la Armada Imperial alemana durante la Primera Guerra Mundial.
La construcción del Graf Zeppelin fue lenta y dificultosa, por las numerosas trabas que tuvo que superar. A la escasez de recursos y el poco interés del alto mando nazi se sumaba el rechazo que el proyecto generaba dentro de la propia Kriegsmarine y a la oposición frontal y nada disimulada de Hermann Göring, comandante supremo de la Luftwaffe, obsesionado con mantener bajo su control a toda la fuerza aérea de Alemania, al que disgustaba profundamente que la Marina pudiera disponer de potencial aéreo. El proyecto además adolecía de errores de diseño que obligaron a hacer cambios en el proyecto inicial.
- Raeder pensaba en utilizarlo para dar cobertura a otras unidades navales, pero muchos opinaban que previsiblemente tendría que combatir con otros buques, así que se lo dotó de abundante armamento de superficie: ocho cañones de 203 mm, ocho cañones dobles de 150 mm, doce cañones de 105 mm, además de varias piezas de menor calibre. Todo este armamento restaba una cantidad enorme de espacio en la cubierta, además de que con tanto peso hubo que modificar los planos para reforzar la estructura del buque.
- En su diseño se optó por un doble hangar cerrado y blindado. Esto hacía que las aeronaves estuvieran más protegidas, pero limitaba mucho el número de aviones que podía embarcar y añadía más peso a la estructura del buque.
- Aunque la pista de aterrizaje del Graf Zeppelin debería haber permitido despegar a los aviones sin problemas, se decidió que se utilizasen unas catapultas que funcionaban con aire comprimido. Teóricamente, estas catapultas deberían permitir lanzar 18 aviones en cinco minutos, pero en la realidad, dado el proceso de sacar el avión del hangar, llevarlo a su posición y colocarlo en la catapulta, se consumían 2 o 3 minutos en cada lanzamiento. Además, después de esos 18 lanzamientos las catapultas necesitaban volver a cargarse, lo que hacía que estuviesen casi una hora inactivas.
- Los depósitos para el combustible de los aviones eran bastante reducidos, con una capacidad de unos 61000 galones (aproximadamente 250000 litros). Para una dotación estimada de 42 aviones, corrían el riesgo de agotarse en periodos de actividad intensa, un problema que sufrieron los portaaviones británicos.
El plan original era que el portaaviones llevara 42 aeroplanos (un número muy inferior al que transportaban, por ejemplo, los portaaviones norteamericanos de la clase Essex o los japoneses de la Unryū). Se dispuso que fuesen 12 bombarderos Junkers Ju-87 C-0 Stuka para bombardeos en picado, 10 cazas Messerschmitt Bf-109T y veinte biplanos Fieseler Fi-167 para misiones de reconocimiento y ataque con torpedos. Los dos primeros eran aviones comunes adaptados para su uso naval, mientras que los Fi-167 habían sido diseñados específicamente para ser empleados en portaaviones, ganándole la partida a otros prototipos diseñados para el mismo fin, como los Arado Ar-195 y Ar-197.

Fieseler Fi-167
La construcción del portaaviones avanzaba con lentitud, sobre todo tras el estallido de la guerra, que hizo necesario desviar buena parte de los recursos destinados a él a otras cuestiones. En abril de 1940, tras la invasión de Noruega, se necesitaba abundante artillería para defender sus costas de la marina británica por lo que Raeder, con la aprobación de Hitler, ordenó detener los trabajos en el Graf Zeppelin y desmontar sus cañones, que fueron emplazados en la costa noruega (tras el final de la guerra, quedaron en manos del ejército noruego y varios de ellos siguieron en funcionamiento hasta la década de los 90). Mientras, el portaaviones, completo en un 85%, fue trasladado en junio al puerto de Gotenhafen (la actual Gdynia polaca), donde fue empleado como almacén de madera. Justo un año después, al iniciarse la invasión de la URSS, el barco fue de nuevo trasladado, esta vez a Stettin (Szczecin), por precaución ante los posibles ataques aéreos soviéticos; allí permaneció hasta noviembre de 1941, en que volvió a Gotenhafen.

El Graf Zeppelin en Gotenhafen (verano de 1940)
En abril de 1942, Raeder convenció a Hitler de la necesidad de completar la construcción y equipamiento del buque. Por aquel entonces, los portaaviones habían demostrado su utilidad en combate fuera de toda duda: en la batalla naval de Taranto entre británicos e italianos, en los ataques británicos contra los acorazados Bismarck y Tirpitz, en el ataque a Pearl Harbour... En mayo de 1942, con el permiso de Hitler, se reanudaron los trabajos en el Graf Zeppelin. Además, también se inició la conversión de tres buques de pasajeros (el Europa, el Potsdam y el Gneisenau) y dos cruceros (el alemán Seydlitz y el francés De Grasse) en portaaviones auxiliares.

Proyecto de conversión del Europa en un portaaviones auxiliar
Pero de nuevo se acumularon los retrasos. Göring, que no perdía ocasión para sabotear el proyecto, anunció que la industria aeronáutica alemana no podría diseñar, probar y fabricar aviones específicos para portaaviones hasta, por lo menos, 1946, por lo que volvió a ofrecer Stukas y Bf 109 (más tarde, se decidió sustituir los Bf 109 por Me-155), modelos que ya estaban algo obsoletos y habían comenzado a ser retirados de la primera línea de combate. Se cambió entonces el plan original y se proyectó que el buque llevase 30 Stukas y doce Messerschmitt; los Fi-167 quedaron excluidos (sólo habían llegado a construirse catorce unidades). Además, hubo que introducir numerosos cambios y actualizaciones en los planos: mejoras en las catapultas, cambios en el blindaje, instalación de un nuevo sistema de radio y artillería antiaérea, un sistema de radar...

El proyecto del Graf Zeppelin tras las modificaciones (septiembre de 1942)
Pese a todo, los ingenieros esperaban que el buque estuviera operativo en abril de 1943 y entrara en combate el invierno del 43 al 44. Sin embargo, en enero del 43 Hitler, decepcionado con los reveses sufridos por la flota, ordenó retirar del servicio a los grandes buques de superficie y centrar los esfuerzos en la guerra submarina. Raeder, disconforme con la decisión (llegó a decirle al Führer por carta que se trataba "de la victoria naval más sencilla de la historia de Inglaterra"), presentó su dimisión y fue sustituido por Dönitz, comandante de la flota submarina, quien más tarde lograría que Hitler reconsiderara (en parte) su decisión. Aún así, se detuvo la construcción de nuevos buques de superficie, incluidos los que estaban casi terminados, como el Graf Zeppelin, que había sido trasladado a Kiel en diciembre del 42. En enero del 43, cuando la construcción estaba completa en un 95%, los trabajos principales cesaron, aunque algunas reparaciones menores continuaron hasta marzo. Hasta aquel momento, se habían gastado unos 90 millones de Reichsmarks en su construcción; mucho menos de lo que habían costado el Bismarck y el Tirpitz (que habían superado los 180 millones cada uno) pero mucho más de lo que costaba un U-boot (cuyo coste no llegaba a los cinco millones).

El Graf Zeppelin sale del puerto de Kiel rumbo a Gotenhafen (21 de abril de 1943)
A partir de ese momento, el inconcluso portaaviones, convertido en poco menos que un estorbo, comenzó un lento peregrinar por distintos puertos. En abril fue llevado a Gotenhafen, luego a Swinemünde (Świnoujście) y por último fue anclado en el rio Parnitz, a tres millas de Stettin, donde languideció hasta casi el final de la guerra con una tripulación mínima para su mantenimiento. En ese tiempo, su única labor fue servir como estación de repostaje de algunos aviones de combate que se dirigían a realizar misiones en el frente oriental.
En abril de 1945, con las tropas soviéticas ya muy cerca de la ciudad, los alemanes hundieron el buque en el fondo fangoso del río y volaron partes esenciales de su maquinaria, para evitar que fuera empleado por el enemigo. Más tarde, los soviéticos lo reflotarían y se lo llevarían a Leningrado. Al parecer fue usado como nave de transporte y base flotante durante algún tiempo, hasta que el 16 de agosto de 1947 fue utilizado como blanco en unas prácticas de tiro de la fuerza aérea y la marina soviéticas (supuestamente, se trató de una prueba para el caso de que entraran en combate contra los portaaviones norteamericanos y británicos). En 2006 se hallaron los que se creen que son sus restos, a unos ochenta metros de profundidad, 55 kilómetros al norte del puerto polaco de Władysławowo.

La última fotografía conocida del Graf Zeppelin, tomada el 26 de julio de 1947

4 comentarios:

  1. Muy interesante la historia de este buque. Uno siempre piensa en los submarinos o en todo caso en los acorazados, pero no en el único portaaviones alemán, cuya existencia desconocía.
    Un saludo.

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    1. Un barco con mala suerte. Muy pocos creyeron en él, a pesar de que habría sido muy útil para la armada del Reich. Saludos.

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  2. Conocía las vicisitudes del barco a través de los diseños modificados del M-109 T y del Stuka para operar en él.

    Fue toda una suerte para los aliados la inexistencia de portaaviones en la Kiregsmarine, así como la falta de bombarderos de largo alcance en la Luftwaffe.

    Un abrazo

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    1. Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes fueron pioneros en numerosos campos, pero en otros, como éste, pecaron de cortedad de vista. Y en cuanto a los bombarderos de largo alcance, no los veían necesarios; los objetivos de Hitler estaban muy cerca y su guerra era esencialmente europea, no creían que tuvieran que vérselas con los EEUU. Cuando quisieron rectificar ya era tarde; iniciaron varios proyectos de bombarderos de muy largo alcance, como los del proyecto "Amerika Bomber" (Me-264, Focke Wulf Ta 400 o Junkers Ju-390) o el mítico Silbervogel (un bombardero suborbital propulsado por cohetes), pero no pasaron de ser prototipos.

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