Verba volant, scripta manent

lunes, 13 de abril de 2015

La banda de Quantrill

William Clarke Quantrill (1837-1865)

William Clarke Quantrill nació en Canal Dover (Ohio) el 31 de julio de 1837. Era el mayor de los doce hijos de un matrimonio de maestros de escuela, y sus padres le dieron una esmerada educación; a los dieciséis años ya era profesor. Con diecisiete murió su padre, y poco después su carácter aventurero le llevó a buscar nuevos horizontes. Su primera parada fue Mendota (Illinois), donde encontró trabajo en un aserradero. Fue allí donde mató a su primer hombre, en un confuso tiroteo. Alegó defensa propia, y como no había testigos y el muerto no era del pueblo, el sheriff lo dejó en libertad, aunque "aconsejándole" que cambiara de aires. Su siguiente parada fue Fort Wayne (Indiana), donde ejerció como maestro desde febrero de 1856. Pero el sueldo de un profesor era escaso por aquellos días, y Quantrill sólo aguantó unos meses, antes de volver a casa de su familia.
Pasó el invierno con los suyos y en febrero de 1857 partió a una nueva aventura (huyendo, dicen, de una acusación por el robo de un caballo): junto a un par de vecinos suyos, partió hacia Kansas, donde había mucho territorio libre esperando colonos dispuestos a hacerlo productivo. Pero el duro trabajo del campo no gustaba mucho a Quantrill; no tardó en desatender sus obligaciones y se pasaba el día vagabundeando por la espesura con un rifle. Acabó por dejar la granja y se unió a un grupo de colonos de Ohio que iban a crear un asentamiento cerca del lago Tuscarora (Pennsylvania), pero cuando los colonos le sorprendieron robándoles, lo expulsaron.
Su siguiente ocupación fue la de explorador del ejército, lo que le llevó hasta Salt Lake City (Utah), donde durante un tiempo se ganó la vida como tahúr bajo el nombre falso de Charles Hart. Más tarde se unió a una banda en Missouri que ofrecía "protección" a los granjeros, volvió a Utah, pasó por Colorado, y finalmente se estableció en Lawrence (Kansas) en 1859. Fue profesor durante un año, pero, cuando la escuela cerró en 1860, Quantrill volvió a las andadas: robo de ganado y persecución de esclavos fugados. Hasta entonces, se había mostrado en contra de la esclavitud, pero esta nueva "ocupación" y sus estrechas relaciones con elementos pro-esclavistas le llevaron a cambiar sus ideales y se convirtió en un radical defensor de la esclavitud.
Cuando estalló la Guerra de Secesión, Quantrill estaba en Texas y allí se unió al ejército confederado, donde sólo aguantó unos meses; demasiado independiente, impetuoso y poco amigo de obedecer órdenes, la disciplina militar no era lo suyo. Desertó de su puesto y volvió a Missouri, donde reunió a un grupo de diez hombres leales y de su confianza, con los que formó una milicia irregular dedicada a la guerra de guerrillas, principalmente en el territorio de Kansas.
Con su banda, Quantrill se dedicó a hostigar a las fuerzas nordistas todo lo que pudo. Atacaba patrullas, saboteaba las comunicaciones, quemaba suministros, saqueaba pueblos y granjas y atemorizaba a civiles de ideas antiesclavistas. También se enfrentaba a las guerrillas pro-unionistas de Kansas, los jayhawkers. Su fama empezó a crecer y el número de hombres a sus órdenes aumentaba sin parar. Llegó a tener más de 500 hombres bajo su mando, divididos en varias partidas. Entre sus seguidores había hombres que se hicieron enormemente populares. Por ejemplo, su lugarteniente, William "Bloody Bill" Anderson, un sujeto sanguinario y cruel, que llevaba las cabelleras de los hombres a los que había matado colgadas de su silla de montar; cuando fue abatido llevaba encima una cuerda con 53 nudos, uno por cada víctima. También sirvieron a sus órdenes Frank James y Cole Younger, que luego se convertirían en famosos forajidos, a los que hacia el final de la guerra se sumaron sus hermanos Jesse James y Jim Younger, que se unieron a la partida con apenas 16 años. Y también John Noland, un esclavo libre, uno de los pocos negros que combatieron en el bando confederado, y que llegó a ser el mejor explorador de la partida.

Los hermanos Jesse (1847-1882) y Frank (1843-1915) James 
Sus audaces incursiones hicieron famoso a Quantrill. Mientras que para los nordistas se trataba de un despiadado asesino y forajido, para los del sur se convirtió en un héroe popular, una especie de figura romántica, un caballero sureño (aunque ni siquiera era nativo del sur) hasta el punto de que el ejército confederado le otorgó el rango de capitán (pese a tratarse de un desertor, al menos en teoría).
La acción más recordada de Quantrill y sus hombres fue el asalto a Lawrence. La ciudad no tenía importancia estratégica, pero si simbólica: para los partidarios del sur, Lawrence era una de las cunas del movimiento antiesclavista en la región. Además, era una de las bases desde donde los jayhawkers lanzaban sus incursiones contra territorio de Missouri, y también era donde vivía el senador James Henry Lane, un notorio antiesclavista y líder de los jayhawkers, profundamente odiado en todo Missouri. La excusa que dio lugar al ataque fue la venganza por el ataque de los jayhawkers a la ciudad de Osceola en septiembre de 1861, y la muerte de cinco mujeres, parientes de seguidores de Quantrill (entre ellas, la hermana de Bloody Bill y dos primas de los hermanos Younger), al derrumbarse parte de una cárcel en la que se encontraban retenidas. Quantrill en persona dirigió el ataque, al frente de entre 450 y 500 hombres que habían llegado a las cercanías de la ciudad en grupos pequeños, para no llamar la atención. Fue un ataque perfectamente planeado y ejecutado. El 21 de agosto de 1863, con las primeras luces del día, los guerrilleros entraron a sangre y a fuego en la ciudad. El senador Lane logró huir, atravesando semidesnudo un campo de maiz, pero cerca de 200 hombres, la mayoría civiles, de entre 12 y 90 años murieron, muchos de ellos asesinados en presencia de sus familias. La ciudad fue saqueada concienzudamente y muchos de sus edificios incendiados. El asalto en si duró apenas cuatro horas.

La masacre de Lawrence (ilustración publicada en 1863 en la revista Harper's Weekly)
La sangrienta acción causó una fuerte conmoción en todo el país. Los propios dirigentes confederados desaprobaban lo sucedido y retiraron parte de su apoyo a aquellas milicias irregulares, y en las propias filas de la guerrilla había muchos a los que la manera de resolverse el ataque había dejado profundamente disgustados. La reacción de los unionistas no se hizo esperar y fue igual de contundente: el 25 de agosto, apenas cuatro días después del ataque, el general Thomas Ewing autorizó la llamada Orden General Nº 11, que ordenaba la evacuación forzosa de toda la población civil de los condados de Bates, Cass, Jackson y parte de Vernon. Todos ellos, condados de Missouri fronterizos con Kansas, donde los hombres de Quantrill tenían apoyos y se movían a sus anchas. Decenas de miles de personas tuvieron que dejar sus hogares, lo que aprovecharon las tropas nordistas y los jayhawkers para ocupar el terreno ahora despoblado, quemando granjas y pueblos, arrasando las cosechas y matando al ganado; todo para dejar sin provisiones a los guerrilleros. La devastación fue de tal magnitud que aquella región pasó a ser llamada el Distrito Quemado, y sus consecuencias se hicieron sentir durante décadas.
Ante el acoso del ejército del norte, Quantrill y los suyos se trasladaron a Texas, donde pasaron el invierno en campamentos del ejército regular confederado, con el que empezaron a colaborar persiguiendo desertores. Sin embargo, no tardaron en ponerse de manifiesto las discrepancias entre Quantrill y sus hombres, lo que condujo a una escisión del grupo: Bloody Bill Anderson formó su propia partida y volvió a Missouri, donde sembró el terror saqueando y asesinando sin piedad, como en la llamada masacre de Centralia, en la que 22 soldados unionistas desarmados que volvían de permiso fueron asesinados a sangre fría. Acabaría siendo abatido el 26 de octubre de 1864, en un combate con tropas nordistas; tenía 24 años.

William T. Anderson, "Bloody Bill" (1840-1864)

Quantrill había perdido la autoridad sobre la mayor parte de sus hombres y se había convertido en un quebradero de cabeza para el ejército confederado. Algunos de sus hombres, acostumbrados al saqueo y al pillaje, llevaron a cabo razzias en territorio texano. Finalmente, el general confederado McCulloch lo hizo arrestar en marzo de 1864 acusándolo del asesinato de un capitán. Pero Quantrill escapó y con los hombres que todavía le seguían, huyó a territorio indio, desde donde regresó a Missouri. Aún hubo de sufrir otra escisión, cuando otro de sus tenientes, George Todd, formó su propia partida, lo que redujo aún más el número de las tropas de Quantrill.
De vuelta en la región que conocía bien, concibió el plan de infiltrarse tras las líneas enemigas para llegar a Washington y atentar contra el presidente Lincoln, pero hubo de renunciar ante la férrea vigilancia que había en la frontera. A principios de 1865, acompañado de 33 hombres, los últimos leales que le quedaban, se internó en territorio de Kentucky para llevar a cabo una serie de ataques. Sus acciones continuaron incluso después de que en abril de ese año el gobierno confederado se rindiese. El 10 de mayo de 1865, Quantrill y los suyos fueron sorprendidos en Wakefield Farm, un caserío cercano a Taylorsville (Kentucky) por un contingente de milicianos irregulares del norte. En el enfrentamiento, Quantrill recibió un disparo en la columna que le dejó paralizado del pecho para abajo; moriría el 6 de junio a causa de sus heridas en el hospital de la prisión militar de Louisville. Le faltaban menos de dos meses para cumplir 28 años. Entre los hombres que lo siguieron hasta el final estaban Frank James y Cole Younger.

La tumba de William Quantrill en el cementerio de Fourth Street, en Dover (Ohio)
La mayoría de los seguidores de Quantrill murieron o fueron a parar a prisión tras la guerra. Algunos, como Jesse James o Archie Clement, siguieron combatiendo, pero convertidos en bandidos y ladrones de bancos.

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