Verba volant, scripta manent

sábado, 19 de noviembre de 2016

Pasos Largos, el último bandolero

Juan José Mingolla Gallardo, "Pasos Largos" (1873-1934)

Se llamaba Juan José Mingolla Gallardo y había nacido en la localidad malacitana de El Burgo el 4 de mayo de 1873, pero todos lo llamaban Pasos Largos, apodo que había heredado de su padre, del que decían que caminaba de manera extraña. Y con ese apodo pasaría a la historia como el último bandolero de la Serranía de Ronda.
Nunca fue un hombre demasiado sociable ni amistoso, salvo con su propia familia, a la que estaba muy apegado. Le tocó, como a otros muchos, hacer el servicio militar en Cuba, donde permaneció tres años, entre 1895 y 1898. Pero al volver, en poco tiempo, ve como su familia se descompone: su hermano mayor había muerto mientras él estaba ausente, su hermano menor se marcha para casarse, y su madre fallece en 1901. Queda Juan José solo con su padre, lo que lo vuelve aún más retraído y taciturno. Además de trabajar el campo, se dedica a la caza furtiva, pasando largos periodos en la sierra, que acaba por conocer como la palma de su mano. Pero también se aficiona compulsivamente al juego y pierde grandes sumas de dinero, viéndose envuelto a menudo en riñas y altercados a causa de su carácter cada vez más hosco e iracundo.
Es durante esta época en la que Pasos Largos es denunciado a la Guardia Civil por el guarda del cortijo Los Chopos, en Arriate, que lo ha sorprendido cazando sin permiso en los terrenos del cortijo. Los guardias arrestan al furtivo y le dan una paliza, para que escarmiente. Llevado por la ira y el deseo de venganza, el 8 de mayo de 1916 Pasos Largos asesina brutalmente al guarda y a su hijo, y a continuación huye a la sierra.
Escondido en la sierra, de la que conoce todos sus senderos y escondrijos, no le resulta difícil dar esquinazo a las patrullas que lo buscan. Enseguida comienza su carrera como bandolero, que pronto le convierte en un hombre popular por su audacia y osadía. Siempre necesitado de dinero (el hecho de ser buscado por la justicia no le impide seguir acudiendo a bares y garitos a jugar a las cartas, donde a menudo pierde todo el fruto de sus delitos) se dedica al robo, la extorsión y el secuestro. Amenaza y chantajea a los principales terratenientes de la Serranía de Ronda, incluido al alcalde de Ronda, Juan Peinado. Secuestra a Diego Villarejo, terrateniente de Cuevas del Becerro, del que obtiene 10000 reales y un reloj de oro.

"Pasos Largos" en la cárcel de Ronda (1916)
Su fama se acrecienta y sus hazañas aparecen en los periódicos de toda España. Muchas de sus hazañas se cuentan una y otra vez. Como la ocasión en la que sorprendió y desarmó a una pareja de guardias civiles en la sierra, y los dejó en libertad para que volvieran a Ronda y contaran lo ocurrido. En el camino, un muchacho alcanza a los guardias para devolverles sus armas; el bandolero se las devolvía para evitarles una reprimenda de sus superiores. El alboroto mediático hace que las autoridades tomen un mayor interés en su captura. Las patrullas recorren la sierra sin descanso, buscándolo. Al final, el 14 de agosto de 1916 la Guardia Civil da con su paradero, gracias a la delación de la mujer de un cabrero en cuya cabaña Pasos Largos se refugia de vez en cuando. Tras un tiroteo con los agentes, el bandido, herido de bala, logra huir, pero cae por un barranco y queda inconsciente durante horas. Al despertar se dirige a Ronda, al café Sibajas, en la calle de La Bola, uno de los bares en los que acostumbraba a jugar, y anuncia a su dueño, Antonio Sibajas, su intención de entregarse. La Guardia Civil se lo lleva esposado, mientras la gente de la ciudad se arremolina a su alrededor, vitoreando al bandolero y pidiendo a los agentes que lo liberen.
Pasos Largos es condenado a cadena perpetua y enviado al penal de Figueras, donde la tuberculosis que llevaba padeciendo desde sus tiempos en Cuba se agrava. En 1932 es trasladado al presidio del Puerto de Santa María, y ese mismo año, al aplicarse la nueva política penal de la República, es puesto en libertad por su buen comportamiento y su mala salud.
Al volver a Ronda, Diego Villarejo, aquel terrateniente al que había secuestrado, le ofrece trabajo como guarda. Pero el empleo le dura poco a Pasos Largos. A pesar de contar casi sesenta años y con su salud bastante deteriorada, añora la libertad de la sierra, y vuelve a su vida de cazador furtivo y delincuente ocasional, robando en cortijos y allanando propiedades, lo que provocaría que volviera a pasar alguna temporadita en la cárcel. En 1934, estando preso en el penal de Málaga, concede a la revista Estampa una célebre entrevista, por la que cobra mil pesetas de la época.

La entrevista a "Pasos Largos" en la revista Estampa
Tras salir de la cárcel no tarda en volver a las andadas. En el cortijo de Lifa roba una escopeta y se echa al monte una vez mas, pero esta vez sería la última. Guardias civiles llegados de Ronda, Arriate, Igualeja, Serrato, El Burgo y Cuevas del Becerro peinan la sierra y acaban encontrando al fugitivo el 18 de marzo de 1934, escondido en la cueva de Sopalmillo. Lo instan a que se entregue o si no lo matarán. "Pos máteme", responde. En el tiroteo que se produce a continuación Pasos Largos es abatido por el sargento Gil Ramírez de dos disparos, uno en el pecho y otro en el vientre. Con casi 61 años, termina así la vida del último bandolero de la Serranía de Ronda.

El cadáver de "Pasos Largos" yace frente a la cueva de Solpalmillo

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