Verba volant, scripta manent

miércoles, 28 de octubre de 2015

La Dakota perdida


Dentro de la legislación norteamericana existe la figura del "territorio". El territorio es una división política supervisada directamente por el gobierno federal norteamericano, que no alcanza el estatus de estado de pleno derecho. Dentro de los territorios se distinguen dos tipos:
- Los territorios incorporados, sobre los que el Congreso norteamericano ha decretado que sus habitantes y gobiernos están bajo la jurisdicción de la Constitución y las leyes norteamericanas, por lo que se consideran parte integral de los EEUU. Más de la mitad de los actuales 50 estados fueron originariamente territorios, antes de alcanzar el status de estado. En la actualidad, no hay territorios de este tipo en Estados Unidos; los dos últimos, Alaska y Hawai, se convirtieron en estados en 1959.
- Los territorios no incorporados, que tienen el rango de posesiones, controlados por los EEUU pero que no se consideran parte de ellos, y cuya soberanía está parcialmente compartida con los gobiernos locales. Esta categoría incluye al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, la isla de Guam, la Samoa Americana, las Islas Vírgenes Norteamericanas y las Marianas del Norte, además de otros diez pequeños islotes o archipiélagos deshabitados del Caribe y el Pacífico.
El Territorio de Dakota se creó oficialmente el 2 de marzo de 1861. Se trataba de una especie de cajón de sastre donde se agruparon una serie de territorios que habían ido quedando "descolgados" durante la expansión hacia el oeste de las fronteras de los EEUU. Incluía parte del territorio comprado a los franceses en 1803 con la Louisiana; el sur de la llamada Tierra del Príncipe Rupert, cedida a los norteamericanos por los británicos en el tratado de 1818; el territorio entre el río Missouri y la frontera oeste del recién creado estado de Minnesota; y el territorio cedido por los indios sioux nakota al gobierno norteamericano en el Tratado de Yankton (1858).
El territorio resultante sobrepasaba el millón de kilómetros cuadrados y resultaba algo complicado de gobernar, así que muy pronto empezaron a desgajar pedazos de territorio que iban asignando a otras regiones. Casi toda la mitad oeste del territorio fue transferida al Territorio de Idaho en 1863 (en la actualidad forma parte del estado de Montana). A su vez Idaho cedió a Dakota un trozo de territorio de unos 200000 km2 en 1864; una superficie que sería a su vez transferida al Territorio de Wyoming en 1868. Una pequeña zona de terreno al sur fue cedida al estado de Nebraska en 1882.  El territorio restante daría lugar en 1889 a dos estados: Dakota del Norte y Dakota del Sur. Se decidió que fueran dos estados y no uno porque los principales núcleos de población, Bismarck en el norte y Sioux Falls en el sur, estaban separados por ciertos de kilómetros. Además, el Partido Republicano abogó por esta solución porque creía que así podría aumentar su número de representantes en el Congreso y el Senado.


Sin embargo, todos estos movimientos de territorios y traspasos de soberanía habían dejado olvidado un pequeñísimo y despoblado trozo de terreno en la región donde se unían las fronteras de Montana, Idaho y Wyoming. Un diminuto pedazo de apenas treinta kilómetros cuadrados que sería conocido como La Dakota Perdida (Lost Dakota). Una isla en medio de la nada que, al menos sobre el papel, seguía siendo parte de Dakota, aún cuando se encontraba a cientos de kilómetros de su suelo, rodeada por territorios que, legalmente, no tenían jurisdicción alguna sobre ella.
Habría sido un fenomenal lugar para esconderse... si hubiera habido algún lugar donde hacerlo. Lo más seguro es que nunca nadie viviese en ese lugar, que por otra parte era una comarca desolada, agreste y de muy difícil acceso, incluso hoy, sin carreteras ni caminos. Una curiosa anomalía histórica que apenas duró unos años; en 1873, alguien se dio cuenta de su existencia al margen de la ley y fue asignada a Montana, más concretamente, al condado de Gallatin. En la actualidad, forma parte del Parque Nacional de Yellowstone.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada