Verba volant, scripta manent

lunes, 19 de octubre de 2015

Mademoiselle de Maupin

Julie d'Aubigny, Mademoiselle de Maupin (1670-1707)

La vida de mademoiselle de Maupin fue sin duda una de las más singulares e insólitas de su época. Nacida con el nombre de Julie d'Aubigny en 1670, su padre era secretario del conde de Armagnac, caballerizo mayor del rey Luis XIV de Francia. Julie tuvo una educación peculiar, en la que, además de las habituales (y limitadas) enseñanzas que recibían las mujeres por entonces, aprendió literatura, arte y a cabalgar y a manejar la espada como un hombre. También demostró tener un notable talento para la música, que le permitiría años más tarde tener una destacada carrera como cantante de ópera. Con apenas catorce años se convirtió en amante del conde, quien poco después le arreglaría un matrimonio de conveniencia con un tal señor de Maupin. Un matrimonio mal avenido y efímero, ya que Maupin recibió un nombramiento administrativo en el sur de Francia, y se fue dejando a su joven esposa en París.
No le importó demasiado a la dama, ya que no tardó en conseguirse un nuevo amante, un tal Sérannes, maestro de esgrima, con el que perfeccionó su habilidad con la espada. Sérannes era un hombre un tanto exaltado y, tras matar a un hombre en un duelo (por aquel entonces los duelos de honor, si bien eran relativamente frecuentes, estaban prohibidos expresamente por orden del rey), se vio obligado a cambiar de aires para eludir a la justicia y partió rumbo a Marsella. Julie decidió huir con él, y ambos se ganaron la vida durante un tiempo con exhibiciones de canto y de esgrima, en las que Julie solía vestir con ropas masculinas (una costumbre que tenía desde muy niña), aunque sin ocultar su condición femenina. En una ocasión, un borracho del público le gritó que no era realmente una mujer, sino un hombre afeminado. Ella le respondió abriendo su blusa y pidiendo a los espectadores que "juzgasen por ellos mismos".
En Marsella, Julie, utilizando su nombre de soltera, no tardó en conseguir trabajo en la Ópera como cantante. También puso fin a su relación con Sérannes y comenzó un romance con una joven muy atractiva, cuya familia, escandalizada, la metió en el convento de las Visitadoras en Avignon para "proteger su honor". No contaban con el empeño de la Maupin, quien poco después entró en el convento como novicia, y pasadas apenas unas semanas robó el cadáver de una monja recién fallecida, lo colocó en la cama de su amante y le prendió fuego a su habitación, aprovechando ambas para huir durante la confusión. Tres meses después, la joven volvió con su familia y Julie, juzgada in absentia, fue condenada a morir en la hoguera acusada de secuestro, incendio y profanación de un cadáver, aunque la condena fue decretada en contra de "monsieur d'Aubigny", seguramente para disimular el carácter escandaloso de la relación lésbica de ambas jóvenes.
Julie d'Aubigny decidió entonces volver a París, dando un largo rodeo y vestida de hombre. En Poitiers conoció a un antiguo actor y cantante dado a la bebida llamado Marechal, que se convirtió en su maestro, dándole valiosas lecciones sobre canto e interpretación hasta que su alcoholismo se lo impidió. En Villeperdue, en una taberna, se vio envuelta en una discusión con un joven caballero. De las palabras pasaron a los insultos y de ahí, a cruzar sus aceros, un enfrentamiento que terminó cuando la Maupin atravesó el hombro del joven con su espada. Aquel joven resultó ser Louis-Joseph d'Albert de Luynes, hijo del poderoso conde de Luynes, y quedó realmente asombrado cuando, al día siguiente, Julie acudió al cuarto donde se recuperaba de sus heridas para interesarse por su salud y le reveló su identidad real. Ambos se convertirían en amantes; Julie se encargó de cuidarlo durante su convalecencia y permanecieron juntos hasta que, recuperado de sus heridas, el joven tuvo que volver a su regimiento, que partía hacia Alemania. Volverían a retomar su relación esporádicamente, aunque conservaron una profunda amistad durante el resto de sus vidas.


Por fin, llegó a París, acompañada de Gabriel-Vincent Thévenard, un joven aspirante a cantante de ópera (tendría una larga y fructífera carrera) al que había seducido en Rouen. Pero, si quería dedicarse a la ópera, como era su intención, debía arreglar primero el "pequeño asunto" de su condena a muerte. Y lo consiguió gracias a la mediación de su viejo amigo el conde de Armagnac, el cual aprovechó su cercanía a Luis XIV para conseguir un perdón real.
Thévenard y Julie (que empezó a utilizar el nombre de Mademoiselle de Maupin) lograron ser contratados por la Ópera de París, donde Maupin hizo su debut en 1690, en el papel de Palas Atenea en la tragedia Cadmus et Hermione. Fue el inicio de una brillante carrera en la que interpretó papeles protagonistas, entre otras obras, en Didon, Omphale o Alcine. Pero, paralelamente, le seguía gustando vestirse de hombre y dejarse ver por las tabernas de París, donde frecuentemente se veía envuelta en riñas y duelos; es más, hay quien dice que llegó a trabajar como duelista profesional a sueldo. También siguió llevando una agitada vida sentimental, con amantes tanto masculinos como femeninas, mayoritariamente compañeros suyos de la Ópera como Mademoiselle La Rochois. Es mas, al parecer intentó suicidarse después de que un actor llamado Fanchon Moreau la rechazase.


Una de sus más sonadas hazañas tuvo lugar durante un baile de máscaras en la corte, al que acudió como invitada del hermano del rey, Felipe, conde de Orleans. A él acudió vestida de caballero, sin importarle lo más mínimo lo que dijeran de ella. Durante el baile, prodigó sus atenciones a una atractiva marquesa, con la que bailó en varias ocasiones y a la que llegó a besar en la pista de baile. Tres jóvenes caballeros, pretendientes también de la marquesa y un tanto irritados, le afearon su comportamiento. La Maupin, tranquilamente, los acompañó al exterior, se batió en duelo con los tres a la vez, los derrotó, dejándolos heridos, y volvió al palacio para disfrutar del resto del baile, en presencia del rey. Aunque ella temía ser castigada, a Luis XIV al parecer le hizo gracia todo el asunto y zanjó el tema diciendo que su ley se aplicaba sólo a los hombres. Pero por si acaso cambiaba de opinión, Mademoiselle decidió dejar Paris por un tiempo, hasta que se calmaran los ánimos, y marchó a Bruselas, donde vivió entre 1692 y 1693, siendo amante del príncipe Maximiliano II Manuel, elector de Baviera, Cuando el príncipe se cansó de ella y se buscó una nueva amante, trató de sobornarla para que se fuera de Bruselas. Ella rechazó con altivez el dinero que el príncipe le ofrecía y volvió a París, donde prosiguió su carrera operística, con éxitos rotundos como Medus o Tancrède (un papel escrito específicamente para ella, el primero en Paris para una mujer sin ser de soprano). Tras una breve reconciliación con su marido, la cantante comenzó un apasionado romance con la marquesa de Florensac, quien tenía fama de ser una de las mujeres más bellas de Francia. Tras la muerte repentina de la marquesa en 1705, Mademoiselle de Maupin quedó tan desolada que se retiró de la ópera y se recluyó en un convento de la Provenza, donde murió en 1707, a los 37 años de edad. Se desconoce el lugar donde reposan sus restos.

La marquesa de Florensac

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