Verba volant, scripta manent

viernes, 24 de marzo de 2017

Un árbol solitario

Encephalartos woodii

Un día de 1895 John Medley Wood caminaba por el bosque de Ngoya, en la provincia sudafricana de Zululandia. Wood, antiguo granjero y botánico autodidacta, que por aquel entonces era director del Jardín Botánico de la ciudad de Durban, era uno de los mayores expertos en la flora de la región de Natal, y solía recorrer los bosques de la región en busca de especímenes interesantes y nuevas especies de plantas desconocidas.
Aquel día, a Wood le llamó la atención un extraño árbol que se hallaba en el límite mismo del bosque, en la ladera de una colina. De lejos tenía cierto parecido con una palmera, pero al acercarse vio que se trataba de una cícada. Las cícadas (clase Cycadopsida) son un grupo muy antiguo de árboles, que vivieron su momento de esplendor hace unos 200 millones de años y que en la actualidad han quedado reducidos a grupos aislados, casi siempre en zonas tropicales. Wood no la identificó en un primer momento, así que decidió llevarse varios pequeños brotes basales que tenía la planta, enviando uno de ellos al Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, donde fue trasplantado en la llamada Casa de las Palmeras (aunque no se trataba estrictamente de una auténtica palmera). Lejos estaba Wood de imaginar que no sólo había descubierto una especie nueva, sino que de hecho había dado con el único ejemplar conocido de dicha especie.
En un primer momento, Wood creyó que se trataba de una variedad de una cícada ya conocida, la cica espinosa (Encephalartos altensteinii) y así la nombró: E. altensteinii var. bispinna. Pero en 1908 el viverista alemán Henry Sander tras estudiar un ejemplar concluyó que se trataba de una especie nueva y la llamó Encephalartos woodii en honor de su descubridor.

John Medley Wood (1827-1915)
El Encephalartos woodii (o cícada de Wood, como también se la conoce) llega a alcanzar los seis metros de altura. El tronco es más grueso en su base y está coronado con una copa de entre 50 y 150 hojas, de un color verde oscuro y hasta 2'5 metros de largo. El ejemplar que halló Wood tenía cuatro tallos principales. Dos de ellos fueron retirados en 1907 por James Wylie, ayudante de Wood, y trasplantados en el Jardín Botánico de Durban, donde todavía hoy se conservan. Otro de los tallos murió entre 1907 y 1912, y el último fue retirado en 1916 y trasplantado en Pretoria, donde murió en 1964.
Todos los intentos por localizar otro ejemplar de E. woodii han sido infructuosos. El bosque de Ngoya ha sido registrado concienzudamente, y también otras masas boscosas cercanas, sin resultado, por lo que la especie se considera extinta en la naturaleza. En la actualidad hay numerosos ejemplares de esta especie en jardines botánicos de todo el mundo, pero todos son clones del árbol original hallado por Wood, cultivados a partir de los brotes que aparecen regularmente en la base de su tronco. La única cícada de Wood es incapaz de reproducirse por si misma, ya que las cícadas son dioicas: tienen sexos separados. El ejemplar conocido es un macho, por lo que necesitaría de un árbol hembra para reproducirse. Si se ha conseguido crear híbridos con hembras de otras cícadas, como el Encephalartos nataliensis o el Encephalartos  transvenosus, pero no dejan de ser cruces heterogéneos. "El organismo más solitario del mundo", lo llamó el biólogo y presentador de televisión Richard Fortey.


El ejemplar que se halla en el jardín de Kew fue trasladado en 1997 de la Casa de las Palmeras a otra zona del jardín dedicada a la flora sudafricana. Siete años después, en 2007, desarrolló un vistoso estróbilo (órgano sexual masculino) de color amarillo, por primera vez desde su llegada a Londres.
Un estudio de ADN llevado a cabo en 2006 reveló que el E. woodii tiene un parentesco muy próximo con el E. natalensis. Algunos botánicos sugieren que en realidad la cícada de Wood no es una especie en si misma, sino una mutación de la nataliensis, o bien un híbrido de ésta con otra cícada sudafricana, la Encephalartos ferox.
En la actualidad, la Encephalartos woodii se considera una especie en grave peligro de extinción. Figura en el Apéndice I del convenio CITES sobre el comercio de especies amenazadas, lo que prohíbe que se recolecten ejemplares salvajes y que todo el material cultivado artificialmente (ejemplares vivos, semillas, polen o fragmentos de la planta) que viaja de un país a otro necesite un permiso especial tanto del país de procedencia como del de destino.

martes, 21 de marzo de 2017

El Proyecto Azorian

El Hughes Glomar Explorer

En abril de 1968 los servicios de inteligencia norteamericanos detectaron una actividad inusual en la flota soviética del Pacífico. Numerosos buques, con amplio apoyo aéreo, parecían estar registrando una amplia zona del noroeste del Pacífico. La Oficina de Inteligencia Naval concluyó que se trataba de una operación de búsqueda y rescate por la pérdida de uno de sus submarinos. Estaba en lo cierto: los soviéticos estaban buscando el K-129, un submarino diésel de la clase Golf-II armado con tres misiles nucleares de tipo SS-N-5. El K-129 había partido de la base de submarinos nucleares de Rybachiy, en la península de Kamchatka, y desde principios de marzo no se sabía nada de él ni de su tripulación, compuesta por 98 hombres.

El K-129
La búsqueda de los soviéticos fue infructuosa y, tras varias semanas de despliegue, finalmente sus esfuerzos para localizar el submarino desaparecido cesaron. Los norteamericanos aprovecharon entonces para tratar de localizar por su cuenta el submarino. Tenían una ventaja de la que carecían los soviéticos: el sistema SOSUS (Sound Surveillance System), una red de escuchas submarinas que empleaban para detectar el paso de submarinos soviéticos. Revisando los registros de las escuchas, dieron con una señal, grabada el 8 de marzo, de lo que parecía ser una implosión. Usando los datos de varias estaciones de escucha, los técnicos de la Marina yanqui lograron triangular una posible localización del lugar del hundimiento en torno a los 40.1 º de latitud norte y 179.9 º longitud este.
Una vez que los soviéticos hubieron desistido de su búsqueda y su flota hubo regresado a su actividad normal, los norteamericanos trataron de localizar por su cuenta el sumergible hundido. La misión recibió el nombre clave de Operación Sand Dollar y fue llevada a cabo por el submarino nuclear USS Halibut, modificado para llevar a cabo misiones secretas y equipado con avanzados sistemas de observación. Tras tres semanas de misión, registrando un área de unos 3500 km2, el Halibut dio con el K-129 hundido a 4900 metros de profundidad, en una posición no revelada (todavía es top-secret) a unas 1500 millas al noroeste de Hawai. Durante las siguientes semanas, el Halibut permaneció en la zona, tomando hasta 20000 fotografías del submarino hundido y del terreno que lo rodeaba. Por esta actuación, el Halibut y su tripulación recibieron una Presidential Unit Citation, una distinción colectiva al heroísmo que, por razones obvias, se mantuvo en secreto.

El USS Halibut
Viendo una oportunidad única para obtener información sobre la tecnología soviética, especialmente sobre sus misiles nucleares, las autoridades norteamericanas comenzaron a considerar la posibilidad de una misión de rescate. Finalmente, el presidente Richard Nixon, con el apoyo del Secretario de Defensa Melvin Laird y el Consejero de Seguridad Henry Kissinger, dio luz verde a la operación de rescate ya en 1970; aunque, tratándose de un asunto del máximo secreto, no encomendó la misión a la Marina, sino a la CIA.
El reto al que se enfrentaban era enorme. Rescatar un pecio de 2700 toneladas y casi cien metros de largo, a una profundidad a la que nunca antes se había llevado a cabo una operación parecida. Los ingenieros de la CIA concluyeron que el único método técnicamente viable sería utilizar una pinza mecánica que aferrase el submarino y lo elevara hasta un barco en la superficie. Y todo eso, además, debía de llevarse a cabo en el más absoluto secreto.

Howard Hughes (1905-1976)
Para encubrir los verdaderos propósitos de la misión, la CIA llamó al excéntrico multimillonario Howard Hughes. Hughes, cuyas empresas ya trabajaban para el ejército en numerosos proyectos, aceptó ser la tapadera de la misión de rescate, que recibió el nombre de Proyecto Azorian. Y así en 1972 comenzó en el astillero Sun Shipbuilding & Drydock Co. de Chester (Pennsylvania) la construcción de un buque de perforación en aguas profundas con la más avanzada tecnología. Una de las empresas de Hughes, Global Marine Development Inc, se encargó del diseño y la supervisión de su construcción, pero en realidad fue la CIA la que lo financió con el objetivo de utilizarlo en el rescate del K-129.
El buque recibiría el nombre de Hughes Glomar Explorer, y fue botado el 4 de noviembre de 1972, aunque no entró en servicio hasta el 1 de julio de 1973 y tardo casi un año más en estar totalmente listo para operar. Medía 135 metros de eslora, con un desplazamiento de más de 51000 toneladas. El coste total de su construcción fue de 350 millones de dólares de la época. Estaba dotado de una gran garra mecánica, apodada Clementine, que descendía a través del fondo del navío, de manera similar a las perforadoras petrolíferas, añadiendo secciones de tubería de 18 metros de largo. Se había diseñado específicamente para descender hasta el submarino, aferrarlo y luego elevarlo hasta la superficie e introducirlo a través del fondo del Glomar Explorer para depositarlo en un compartimento especialmente preparado conocido como Moon Pool, todo ello sin ser vista por cualquier inoportuno testigo que pudiera estar en las inmediaciones. La versión que Hughes dio a los medios de comunicación sobre la construcción del barco fue cuanto menos curiosa: según el millonario, el objetivo del Explorer era la explotación minera del fondo marino, especialmente en busca de nódulos de manganeso. Un proyecto un tanto extraño, pero que dados los antecedentes de excentricidad (y genialidad) de Hughes, pocos quisieron cuestionar.

Reconstrucción virtual del funcionamiento de Clementine
El Hughes Glomar Explorer partió el 20 de junio de 1974 del puerto de Long Beach y, tras recorrer más de 3000 millas náuticas, llegó al lugar del naufragio del K-129 el 4 de julio. Las tareas de rescate se prolongaron durante más de un mes, durante el cual un par de buques soviéticos (el remolcador SB-10 y el buque de vigilancia antimisiles Chazma) se acercaron a la posición del Explorer. Los norteamericanos creían que su tapadera era buena; no fue hasta años más tarde que se supo que los soviéticos tenían fuertes sospechas de que se trataba de algún tipo de misión de rescate, aunque sus expertos consideraban inviable una operación de este tipo. Pero dado que desconocían los detalles de la misión y el punto exacto del hundimiento del submarino, se abstuvieron de intervenir.
El éxito del Proyecto Azorian fue relativo. Aunque los rescatadores lograron enganchar el submarino y acercarlo a la superficie, a unos mil metros de profundidad, varios de los enganches de Clementine se rompieron (se cree que porque en su construcción se había utilizado un tipo de acero inadecuado). El K-129 se partió en dos, y 2/3 de su estructura (incluida la zona donde estaban los misiles) volvieron a caer al fondo. El Glomar Explorer logró rescatar el tercio de proa del submarino, incluidos dos torpedos nucleares y algunos sistemas de encriptado. También se recuperaron los cuerpos de seis tripulantes, que fueron sepultados en el mar. Se decidió que el barco regresara a puerto para descargar la parte recuperada, reparar la pinza mecánica y preparar una segunda misión, que no llegaría a producirse.

Localización aproximada del pecio del K-129
En junio de 1974, días antes de la partida del Explorer, se producía un robo en una de las empresas de Hughes, en el que los ladrones, entre otras cosas, se llevaron documentos secretos que revelaban las conexiones entre el millonario, la CIA y la construcción del barco. El FBI y la Policía de Los Ángeles recibieron órdenes de dar máxima prioridad al caso, lo que atrajo el interés de algunos periodistas. Pese a los intentos de la CIA de mantener el secreto, en febrero de 1975 el periódico Los Ángeles Times publicaba un artículo exponiendo la relación entre Hughes, la CIA y la operación de rescate. Otros periódicos se sumaron a la noticia del que llamaron erróneamente Proyecto Jennifer (en realidad, ese era el nombre de una de las secciones del Proyecto Azorian) y el reconocido periodista Jack Anderson daba a conocer el caso en televisión, afirmando que no se habían obtenido datos relevantes del submarino y que el proyecto había sido un fracaso y un despilfarro de dinero público. La Casa Blanca nunca confirmó ni desmintió aquellas informaciones, pero viendo que su tapadera había sido descubierta (los soviéticos habían enviado un buque a custodiar la zona para impedir nuevos rescates) la CIA decidió clausurar el proyecto. En 1992 se entregó al gobierno ruso una breve grabación de la ceremonia fúnebre y el posterior entierro de los cuerpos de los seis marinos soviéticos recuperados (la CIA había documentado toda la misión, grabaciones que siguen siendo material clasificado).

Fotograma de la grabación del entierro de los marineros soviéticos
Una vez finalizada la misión de rescate. el Glomar Explorer quedó bajo control de la Administración de Servicios Generales (una agencia gubernamental encargada de proporcionar apoyo logístico a otras agencias). Tras varios intentos infructuosos para alquilarlo, el barco pasó en 1977 a la lista de navíos de reserva de la Marina. En 1978 fue alquilado por un consorcio de empresas mineras para llevar a cabo campañas experimentales de minería submarina. En 1996 fue remodelado y convertido en un buque de perforación petrolífera en aguas profundas. En 2010 fue vendido a la empresa de perforaciones petrolíferas marinas Transocean. Durante años llevó a cabo prospecciones petrolíferas por aguas asiáticas, antes de ser vendido como chatarra a finales de 2015.
No se ha vuelto a producir ningún intento de recuperar los restos del K-129. A día de hoy, todavía siguen sin conocerse las causas de su hundimiento. Se especula con una explosión accidental en las baterías o en el compartimento de misiles, una colisión con otro navío o incluso un sabotaje.

sábado, 18 de marzo de 2017

Black Kent


Hasta hace relativamente poco, se creía que el primer agente de policía de raza negra en el Reino Unido había sido Norwell Roberts, quien había entrado a formar parte de la Policía Metropolitana de Londres en 1966. Sin embargo, un hallazgo casual en los archivos de la Cumbria Constabulary (la agencia de policía local del condado de Cumbria, en el norte de Inglaterra) sacó a la luz en 2006 la existencia de otro policía negro que se adelantó a Roberts en más de un siglo.
Thomas Kent era un esclavo y antiguo marinero propiedad de un funcionario civil británico destinado en las Antillas Occidentales. Cuando su amo regresó a su localidad natal de Whitehaven, en Cumbria, Thomas lo acompañó y poco después obtuvo su libertad. Kent (se cree que adoptó este apellido por el buque negrero The Kent, o bien por referencia al condado de Kent, en el sur de Inglaterra), siendo ya un hombre libre, entró a trabajar como criado al servicio de la familia Senhouse. En 1787 se casó con Mary Wilson, con la que tendría diez hijos, uno de los cuales fue John Kent, nacido en 1795.
A John Kent lo describen como un hombre grande, de gran fortaleza física, pero tranquilo e inofensivo, y muy bondadoso con los niños. Antes de ingresar en la policía trabajaba para el ayuntamiento de la ciudad de Carlisle pavimentando calles. Su esposa, Mary Bell, era una mujer blanca natural de Longtown, con la que se instaló en una casa de Botchergate Street en 1841. En los archivos de la Policía de Carlisle City (uno de los varios cuerpos de policía que más tarde se fusionarían para dar lugar a la Cumbria Constabulary) figura su ingreso como agente a prueba el 17 de agosto de 1837 y su ascenso a agente de pleno derecho el 26 de octubre de ese mismo año.

Censo de Botchergate de 1851, en el que aparecen John Kent, su esposa Mary y sus hijas Jane y Mary
Kent fue un buen policía, con numerosos arrestos realizados, y muy apreciado por sus conciudadanos por su educación y su permanente buen humor; lo que no impedía que cuando algún niño se portaba mal sus padres lo asustaran amenazándole con que Black Kent ("Kent El Negro"), como era conocido, se lo iba a llevar. Una de sus detenciones más sonadas fue cuando arrestó a dos falsificadores de moneda; a uno lo dejó esposado frente a su propia casa (dejando a su mujer con una pistola para vigilarlo) antes de salir en persecución del otro.
Sin embargo, el 6 de diciembre de 1844 Kent fue amonestado por presentarse a trabajar estando borracho; algo que al parecer no era en absoluto infrecuente en el cuerpo policial de Carlisle. Hacía poco tiempo que había llegado un nuevo jefe de policía que estaba dispuesto a terminar con aquellos comportamientos y había amenazado con castigos severos a los agentes sorprendidos ebrios durante su servicio. Llevado ante un comité disciplinario, fue dado de baja en el cuerpo de policía el 12 de diciembre.

Obituario de John Kent en el Carlisle Patriot, en el que se lo califica de "persona notable de Carlisle"
Tras dejar el cuerpo, Kent entró a trabajar para la compañía ferroviaria London and North Western Railway, trabajo que mantuvo hasta pocos días antes de su muerte, sucedida el 19 de julio de 1886, a los 91 años de edad. Periódicos de Carlisle como el Carlisle Patriot o el Carlisle Journal publicaron elogiosos obituarios tras su fallecimiento. En la actualidad, todavía hay descendientes de John Kent residiendo en Carlisle.

miércoles, 15 de marzo de 2017

El vuelo de Mathias Rust

Mathias Rust, junto a su avioneta en Moscú

En octubre de 1986, un adolescente alemán llamado Mathias Rust veía por televisión junto a sus padres, en su casa cerca de Hamburgo, cómo la cumbre que mantenían en Reikiavik el presidente de los EEUU, Ronald Reagan, y el secretario general del Partido Comunista soviético, Mijail Gorbachov, terminaba sin acuerdo. A Rust le interesaba la política y le preocupaba la tensión existente entre ambas superpotencias, y se le ocurrió que él también podía hacer algo, un gesto simbólico que sirviese para acercar a los dos bandos.

Mathias Rust (n. 1968)
Meses más tarde, en mayo de 1987, Rust decidió llevar a cabo su plan. Por aquel entonces el joven estaba a punto de cumplir 19 años y acababa de obtener la licencia de piloto, aunque tenía poca experiencia de vuelo (apenas 50 horas). Les dijo a sus padres que iba a pasar algún tiempo recorriendo el norte de Europa para acumular las horas de vuelo necesarias para solicitar la licencia de piloto profesional y el 13 de mayo partió del aeródromo de Uetersen a bordo de una avioneta alquilada modelo Cessna 172 (modificada con depósitos de combustible suplementarios) matrícula D-ECJB. Su primera escala fue en el archipiélago escocés de las islas Shetland, desde donde se dirigió a las islas Feroe y posteriormente a Islandia, donde permaneció una semana. Su siguiente destino fue Bergen (Noruega), y finalmente el 25 de mayo aterrizaba en Helsinki.
La mañana del 28 de mayo, Rust llenó los depósitos de su avioneta y partió del aeropuerto de Helsinki-Malmi declarando como destino Estocolmo. Sin embargo, apenas media hora después de despegar, Mathias decidió llevar a cabo el plan que había ido forjando durante los últimos meses: cambió totalmente de dirección y se dirigió directamente hacia Moscú. Los controladores finlandeses trataron de ponerse en contacto con él, pero Rust no respondió a sus llamadas. Poco después, la avioneta desaparecía de los radares, y las autoridades temieron que se hubiese estrellado en el Báltico. Una mancha de aceite localizada poco después parecía reforzar esa tesis, y se inició una búsqueda infructuosa por la zona (cuyo coste, más de 100000 dólares, tendría que pagar Rust más tarde).


Mientras, el joven alemán se dirigía hacia el espacio aéreo soviético. Sabía que el riesgo al que se enfrentaba era enorme; las fuerzas de defensa antiaérea soviéticas eran las mayores del mundo, y no se andaban con medias tintas: menos de cuatro años antes, un avión de pasajeros de Korean Airlines había sido derribado, con 269 personas a bordo, tras entrar involuntariamente en el espacio aéreo de la URSS. Sin embargo, Rust tuvo suerte: una sucesión de errores, indecisiones y fallos de organización le permitieron cruzar territorio soviético sin ser interceptado.
La avioneta de Rust fue detectada por primera vez a las 14:29 tras cruzar la frontera a través de la costa de Estonia. Dos aviones fueron enviados a interceptarlo; uno de ellos pasó muy cerca, pero creyó que era una avioneta soviética, y pidió permiso para escoltarla, que le fue denegado. Los errores se fueron sucediendo uno tras otro, en buena parte debido a que poco tiempo antes la defensa antiaérea había sido dividida en distritos y los oficiales al cargo no estaban todavía acostumbrados. Se cree que Rust aterrizó en algún momento durante su viaje, ya que desapareció de los radares durante un tiempo y tardó bastante en llegar a Moscú. Los errores de la vigilancia aérea se fueron sucediendo: en Pskov creyeron que era un piloto de una base cercana en un vuelo de entrenamiento, y en Torzhok lo tomaron por un helicóptero que colaboraba en las operaciones de rescate de un accidente aéreo sucedido el día anterior. En varias ocasiones más fue detectado por los radares, pero se lo consideró un avión local volando de manera irregular, por lo que apenas se le dio importancia.

La avioneta de Rust, poco antes de aterrizar
Aproximadamente a las siete de la tarde, la avioneta de Rust alcanzaba las afueras de Moscú. Su primera intención había sido aterrizar tras los muros del Kremlin, pero luego razonó que el KGB podía arrestarlo y ocultar su viaje, y decidió aterrizar en un lugar público. Quiso aterrizar en la famosa Plaza Roja, pero ante la gran cantidad de gente que había en ella, buscó un lugar alternativo y acabó tomando tierra en el puente de Bolshoy Moskvoretsky, cerca de la catedral de San Basilio. Otro golpe de suerte: los cables del trolebús moscovita, que normalmente cruzaban el puente y le habrían impedido aterrizar, habían sido retirados esa misma mañana por motivos de mantenimiento.
El aterrizaje de Rust despertó una enorme expectación entre los testigos. Decenas de personas se arremolinaron a su alrededor, mientras Rust estrechaba manos y les decía que venía de Alemania en misión de paz. Poco después era arrestado por la policía.
El incidente supuso una humillación para el ejército soviético, que veía cómo un adolescente con un pequeño avión lograba burlar un sistema de vigilancia supuestamente inexpugnable. El ministro de Defensa, el mariscal Serguéi Sokolov, y el comandante de las Fuerzas de Defensa Aérea, el mariscal en jefe Alexander Koldunov, fueron cesados de sus cargos un día después. En las siguientes semanas y meses, se siguieron produciendo un número considerable de ceses en el ejército y las fuerzas aéreas (algunos hablan de hasta 2000 oficiales relevados de sus puestos, el mayor relevo de oficiales en el ejército soviético desde las purgas estalinistas de los años 50). Algunos analistas sugieren que Gorbachov aprovechó el incidente para librarse de oficiales de la vieja escuela como Sokolov y Koldunov, conservadores y opuestos a sus políticas reformistas.

Mathias Rust, durante su juicio
Mathias Rust fue llevado a juicio el 2 de septiembre de 1987, acusado de los delitos de vandalismo, entrada ilegal en la URSS y violación de las normas de navegación aérea. Fue condenado a cuatro años de reclusión en un campo de trabajo, aunque no llego a pisar ningún campo y permaneció en la prisión moscovita de alta seguridad de Lefortovo. Sólo cumplió 14 meses de su condena; en diciembre de 1987 EEUU y la URSS firmaban el Tratado INF para la no proliferación de misiles balísticos y de crucero y, como gesto de buena voluntad, el gobierno soviético liberó a Rust en agosto de 1988, tras 432 días encarcelado.
Tras su regreso a Alemania, la vida de Rust fue un tanto errática e inestable. En 1989, mientras cumplía con el Zivildienst (el equivalente alemán a la prestación social sustitutoria, la alternativa al servicio militar) en un hospital fue arrestado por apuñalar a una compañera de trabajo que se había negado a salir con él. En el juicio, su defensa alegó que el encierro en la URSS le había provocado problemas psicológicos. Fue condenado por tentativa de homicidio a dos años y medio de cárcel, de los que cumplió 15 meses. En los siguientes años, se casó un par de veces, se convirtió al hinduismo, vivió durante algún tiempo en Rusia y tuvo algunos roces con la justicia por hurtos menores. En 2009 se definía como jugador profesional de póker y en 2012 vivía en Zurich, donde trabajaba como analista financiero y profesor de yoga. Una de sus últimas apariciones fue en octubre de 2015, en una entrevista para el periódico indio The Hindu, en la que criticaba el poder cada vez mayor de las grandes empresas y la gestación de una nueva Guerra Fría entre Rusia y los países occidentales.


La avioneta Cessna con la que aterrizó en Moscú fue posteriormente vendida a un empresario japonés que la utilizó como reclamo publicitario. En 2008 regresó a Alemania y en la actualidad se exhibe en el Museo Alemán de Tecnología de Berlín.

domingo, 12 de marzo de 2017

El Maestro Español

Cabeza del emperador Augusto, una de las falsificaciones atribuidas al Maestro Español

En los selectos círculos de la compraventa de antigüedades, hay un nombre que provoca inquietud e incluso temor entre coleccionistas y vendedores, recelosos de convertirse en víctimas suyas. Un hombre que ha conseguido hacer pasar sus obras por auténticas engañando incluso a reputados expertos. Se trata del Maestro Español.
El Maestro Español es uno de los falsificadores más hábiles de los que se tiene noticia. Recibe ese nombre porque se cree que actúa desde algún punto del sur de Europa; durante un tiempo se especuló con que tenía su base en España pero en la actualidad parece más probable que tenga su taller en algún lugar de la región de Nápoles, e incluso se dice que tiene vínculos con la Camorra. Su especialidad son las estatuas de bronce de la época romana y lleva al menos cuatro décadas (las piezas "sospechosas" más antiguas aparecieron en la década de los 70) colocando en el mercado sus creaciones.
Las esculturas atribuidas a este falsificador son cabezas o bustos, generalmente con su parte inferior rota o desgarrada (como si hubieran sido arrancadas a la fuerza). Emplea metal antiguo (se cree que lo obtiene fundiendo objetos antiguos, como monedas de bronce) para engañar a los laboratorios, y consigue dotar a sus piezas con una pátina elegante y uniforme que aumenta su atractivo. Su estilo no es del todo ortodoxo: los rostros que crea son expresivos, más de lo que es habitual en el arte clásico (una característica que sin embargo parece aumentar el interés por parte de los coleccionistas) y los peinados de las estatuas que crea en ocasiones no concuerdan con los habituales de la época en la que supuestamente se datan.
Stefan Lehmann, arqueólogo y profesor de la Universidad de Halle, es posiblemente la persona que mejor conoce la manera de actuar del Maestro. Lleva años investigando sus falsificaciones, y, aunque no las ha examinado todas, cree haber identificado al menos nueve de sus obras y estima que en la actualidad puede haber muchas más piezas (hasta 30 o 40) de su autoría en distintos museos y colecciones. Algunas de estas son piezas de gran relevancia, como una cabeza de bronce atribuida al emperador Adriano, vendida por la casa Sotheby's en 2011 por casi 900000 $.
Una de las estatuas desenmascaradas como una falsificación del Maestro fue una cabeza de bronce del emperador Augusto que el coleccionista suizo Hans Humbel adquirió en una galería de Nueva York en 1992 por más de 300000 $. Sin embargo, tras conocer que había dudas sobre la honestidad del vendedor empezó a temer que había sido estafado. Cuando comenzó a escuchar rumores sobre el Maestro Español envió la cabeza a Lehmann, el cual a su vez la remitió al IMS, el Instituto de Ciencia de los Materiales de Wiesbaden. Allí descubrieron numerosas incoherencias sobre la pieza: la pátina provocada por la corrosión del metal no era uniforme, las puntas y aristas del cabello apenas estaban erosionados, y un examen microscópico reveló marcas que parecían corresponder al uso de herramientas modernas, por lo que se concluyó que se trataba de una falsificación. Curiosamente, esta revelación permitió desenmascarar otra de las obras del Maestro: un busto de una diosa propiedad de un museo en Basilea (Suiza), del que los análisis demostraron que se había fundido con el mismo bronce que la cabeza de Augusto, pese a haber sido datadas con un siglo de diferencia.
Y sin embargo, pese a todos estos indicios, Lehmann denuncia que nadie ha querido tomar medidas para desenmascarar al escurridizo falsificador ni para identificar sus estatuas fuera de toda duda. Como si hubiera un pacto de silencio, todos prefieren callar. En un mercado tan suculento, con tanto dinero cambiando de manos, todo el mundo tiene mucho que perder. Los subastadores temen que su negocio se resienta si los compradores creen que pueden ser engañados. Los compradores, que las esculturas que han comprado (a menudo como inversión) pierdan todo su valor si se demuestra que son falsas. Los museos, que algunas de sus obras más importantes resulten ser falsificaciones. Y muchos expertos temen quedar desacreditados si se desvela que han certificado como auténticas obras falsas.

jueves, 9 de marzo de 2017

¿Sabías que...

-... el fósforo fue descubierto por Hennig Brand, un alquimista alemán que trataba de conseguir oro destilando orina humana?
-... durante el rodaje de Conan el Bárbaro Arnold Scharzenegger tuvo que reducir su carga de entrenamiento físico, ya que la musculatura de sus brazos y pecho era tan prominente que le impedía manejar la espada con soltura?
-... en 1949 un parlamentario neozelandés fue sancionado por utilizar "lenguaje no parlamentario" tras decirle a otro miembro de la cámara que su cerebro "podía estar mil años dando vueltas dentro de una cáscara de cacahuete sin tocar las paredes"?
-... en el estado australiano de Queensland es ilegal poseer un conejo como mascota, a menos que puedas probar que eres un mago?
-... el presidente de los EEUU John Quincy Adams tenía como mascota un alligator llamado Gerald?
-... Stan Lee creó el personaje de Doctor Doom porque le hacía gracia que alguien pudiera ser arrestado por cruzar la calle por un lugar prohibido, pero no Doom por querer conquistar el mundo?
-... el árbol más alto del mundo, el árbol más voluminoso del mundo y el árbol más viejo del mundo están en California?
-... de los primeros 15 emperadores romanos, Claudio fue el único que no tuvo amantes masculinos? Sus coetáneos consideraban "extraño" que sólo se sintiese atraído por las mujeres.
-... el mayor dimorfismo sexual conocido en el reino animal es el que se da entre los machos y las hembras del pulpo manta? Las hembras alcanzan los dos metros de largo, mientras que los machos apenas miden unos centímetros. Aunque el género fue descrito por primera vez en 1830, no fue hasta 2002 en que los científicos, tras mucho buscar, identificaron a un macho de esta especie como tal.
-... Paul McCartney es el único músico que ha alcanzado el número 1 de las listas de éxitos en solitario y formando parte de un dúo, de un trío, de un cuarteto y de un quinteto?
-... en una ballena de Groenlandia capturada en 2007 se halló un trozo de un arpón explosivo fabricado en torno a 1880? La prueba de que aquella ballena había sobrevivido casi 130 años tras ser herida.
-... cuando el príncipe Leka II de Albania, actual cabeza de la familia real albanesa, nació en 1982 en Johannesburgo, donde su familia estaba exiliada, el gobierno sudafricano declaró la sala de maternidad como territorio albanés temporal para que Leka naciera en suelo albanés?

lunes, 6 de marzo de 2017

El Bluebill y el Mallard

El Bluebill, saliendo de la factoría Boeing

En 1909, en el tiempo en el que la aviación moderna comenzaba a desarrollarse, el acaudalado maderero norteamericano William E. Boeing vio por primera vez el vuelo de uno de aquellos primitivos aeroplanos que empezaban a surcar los cielos. Quedó tan fascinado por el aparato que, años más tarde, viajó a Los Angeles a tomar clases de vuelo en la academia de Glenn Martin, uno de los pioneros de la aviación norteamericana, e incluso le compró uno de sus aviones, un hidroavión Martin S que hizo llevar, en tren y desmontado en piezas, hasta Seattle, donde residía.
Pero pasado algún tiempo Boeing tuvo un accidente con su avión, que quedó seriamente dañado. Tras ponerse en contacto con Martin, este le comunicó que no disponía de las piezas necesarias para repararlo y que podía tardar meses en enviárselas. Boeing no quedó nada satisfecho, y en una conversación con su amigo George Westervelt, ingeniero naval de la marina norteamericana, le dijo algo así como que "tú y yo podríamos construir un avión mejor en menos tiempo". Dicho y hecho: a principios de 1916 Boeing y Westervelt fundaban la Pacific Aero Products Co, que al año siguiente, tras la marcha de Westervelt (con un nuevo destino en la costa este) pasaría a ser The Boeing Company, y con el transcurrir de los años se convertiría en una de las mayores industrias aeronáuticas del mundo.

William Edward Boeing (1881-1956)
La primera factoría de la Boeing fue un astillero naval en la orilla del río Duwamish, a las afueras de Seattle. De allí salió el primer aeroplano fabricado por la Boeing: un hidroavión biplaza conocido como Boeing Modelo 1 o Hidroavión B & W. Fabricado con madera, alambre y tela de lino, sus líneas y diseño eran muy similares a las del avión Martin S que poseía Willian Boeing, aunque su motor era más potente (un Hall-Scott A-5 de 126 CV que le proporcionaba una velocidad máxima de 120 km/h y una autonomía de unos 500 kilómetros) y sus flotadores estaban mejor diseñados. El avión hizo su vuelo inaugural el 15 de junio de 1916, y recibió el apodo de Bluebill (el nombre americano del pinzón de pico azul). Poco después salía de la factoría el segundo ejemplar del mismo modelo, al que llamarían Mallard (ánade real).

Bluebill (género Spermophaga) y mallard (Anas platyrhynchos)
Ambos aviones fueron ofrecidos a la marina norteamericana, pero ésta declinó la oferta. Boeing buscó entonces otros compradores y finalmente fueron adquiridos por la New Zealand Flying School, una escuela de vuelo fundada en 1915 que entrenaba pilotos para el Royal Flying Corps británico (el antecesor de la RAF), dando lugar a la primera venta de la historia de la Boeing. Ambos aviones serían embarcados desmontados a bordo del carguero RMS Niagara rumbo a Nueva Zelanda. Allí formaron parte de la flota de la NZFS en la que numerosos pilotos aprendieron a volar; más de un centenar de esos pilotos combatirían luego en Europa durante la Primera Guerra Mundial, entre ellos Keith Caldwell, que lograría 25 victorias durante la guerra y alcanzaría el rango de Comodoro del Aire (el equivalente a Brigadier en la fuerza aérea neozelandesa).
Al terminar el conflicto, el número de alumnos de la escuela disminuyó considerablemente. Para intentar sobreponerse a las dificultades económicas, sus propietarios, los hermanos Leo y Vivian Walsh, buscaron nuevas fuentes de ingresos, tales como el correo aéreo. Pero al final en 1924 se vieron obligados a vender su escuela al gobierno neozelandés.


Tras la venta, el Bluebill y el Mallard fueron trasladados a una base de defensa costera que la marina de Nueva Zelanda tenía en el cabo de North Head, cerca de Devonport (un suburbio de Auckland). Allí, según numerosos testigos, ambos aviones fueron guardados en un viejo túnel que se empleaba como almacén. Algún tiempo después, considerando que los materiales en él guardados tenían un peligro elevado de incendio, el comandante de la base ordenó que el túnel fuera cegado con los dos Boeing, teóricamente, todavía en su interior. Y la historia quedó olvidada durante años, hasta que décadas más tarde, atraídos por el indudable valor histórico de ambos aviones, empezaron las averiguaciones para dar con la situación del antiguo túnel.
El primer intento de localizar el paradero de ambos Boeing data de 1959, coincidiendo con el 40 aniversario del primer transporte de correo aéreo en Nueva Zelanda, llevado a cabo por el Bluebill en 1919 entre Auckland y Dargaville. Dicha búsqueda fue impulsada por dos figuras importantes de la aviación neozelandesa, George Bolt (que había sido el piloto de aquel primer vuelo) y Doug Patterson. La investigación se suspendió después de que un antiguo oficial del ejército publicara un artículo en el que afirmaba que ambos aviones habían sido quemados en 1925, algo que luego se descubriría que no era cierto. En las siguientes décadas varias búsquedas más se llevaron a cabo en la zona, con poca o ninguna colaboración por parte del gobierno y el ejército neozelandeses, pero ninguna de ellas llevó a la localización del túnel. Uno de los personajes más activos en esta búsqueda fue el cineasta John Earnshaw, que pretendía rodar un documental sobre la historia de los dos aviones que finalmente nunca llegó a ver la luz.

North Head
La antigua base de North Head se transformó en los años 50 en un campo de entrenamiento de la marina. En la década de 1980 pasó a ser considerada Reserva Histórica y en la actualidad depende del Departamento de Conservación del gobierno de Nueva Zelanda, gozando de un alto grado de protección.

viernes, 3 de marzo de 2017

Unabomber

Theodore John Kaczynski (n. 1942)

El 25 de mayo de 1978, unos estudiantes encontraron un paquete abandonado en un aparcamiento de la Universidad de Illinois, en Chicago. Como remitente figuraba Buckley Crist, un profesor de ingeniería de materiales en otra universidad del estado, la Northwestern, a quien le fue devuelto el paquete. Pero Crist no recordaba haberlo enviado, así que pidió ayuda a un miembro de la seguridad del campus llamado Terry Marker. Marker abrió el paquete y este estalló, causándole heridas en su mano izquierda. Ese fue el primer atentado de uno de los terroristas domésticos más célebres de los Estados Unidos: Unabomber.
Aquella primera bomba era un artefacto tosco y poco sofisticado. Consistía en un tubo metálico de unos 23 centímetros de largo, relleno de pólvora, con un primitivo detonador hecho con un clavo y varias gomas elásticas, que debían prender seis cerillas al ser abierta la caja, inflamando la pólvora. Tanto las piezas que sellaban el tubo como la caja que contenía la bomba eran de madera y aparentemente hechas a mano, lo que explicaba las escasas consecuencias de la explosión: los cierres de madera del tubo no habían permitido que se creara una gran presión en su interior, haciendo que buena parte de su fuerza se dispersara.
Una segunda bomba, de una factura muy similar, explotó casi un año después, el 9 de mayo de 1979, en la misma Universidad Northwestern, hiriendo levemente a un estudiante de posgrado llamado John Harris. Sin embargo, con su tercer explosivo el desconocido autor dio un salto cualitativo: el 15 de noviembre de ese mismo año, una bomba provocaba un incendio en la bodega de carga del vuelo 444 de American Airlines entre Chicago a Washington, intoxicando a varios pasajeros y provocando un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Dulles. La bomba iba en un paquete enviado por correo aéreo, y un fallo en el temporizador había evitado una tragedia, puesto que según los expertos la bomba tenía suficiente potencia como para haber derribado el avión.
Al tratarse ahora de un delito federal, el FBI se hizo cargo de la investigación y denominó al autor de los atentados como UNABOMB (University and Airline Bomber). Agentes del Servicio de Correos, que llevaron el caso al principio, se referían a él como "El bombardero de la chatarrería", dado la tosquedad de los materiales que empleaba. Tras su siguiente atentado ocurrido en junio de 1980, que hirió a Percy Wood, presidente de la United Airlines, la Unidad de Análisis del Comportamiento hizo un perfil psicológico en el que se le describía como un hombre de inteligencia superior a la media y con estudios superiores. Otras tres bombas, enviadas a distintas universidades del país entre 1981 y 1982, provocaron dos heridos más, antes de que el desconocido terrorista hiciera una pausa en sus ataques de casi tres años.

Reconstrucción de una de las bombas de Unabomber
El ya conocido como Unabomber reapareció en 1985, con cuatro nuevas bombas entre mayo y diciembre de ese año. Sus explosivos se habían ido volviendo más elaborados, añadiendo metralla y un nuevo sistema de ignición con pilas y un filamento metálico para detonar el explosivo con más eficacia. Esta nueva tanda de bombas provocó varios heridos graves y, por primera vez, un muerto: Hugh Scrutton, propietario de una tienda de ordenadores de Sacramento, que había encontrado el artefacto en el aparcamiento de su local, el 11 de diciembre. No habría más bombas en 1986, pero si una en febrero de 1987, que provocó heridas graves al dueño de una tienda de informática de Salt Lake City. Y luego, una vez más, se produjo una larga pausa en la que Unabomber no dio señales de vida durante seis años.
El FBI tenía un equipo dedicado exclusivamente a perseguir a Unabomber, un equipo que llegó a tener 150 personas, entre agentes de campo, analistas y técnicos, trabajando exclusivamente para tratar de identificarlo. Cada fragmento recuperado de sus bombas fue examinado concienzudamente, cada posible indicio o pista fue revisado, pero sin resultados. El perfil del sospechoso se había afinado: dado que todos sus objetivos estaban relacionados con la ciencia o la tecnología, se creía que se trataba de un neoludita (una persona opuesta al desarrollo científico y técnico) con estudios superiores en ciencias. No obstante, a partir de 1983 ese perfil fue perdiendo fuerza frente a una nueva teoría, basada en los componentes que utilizaba para sus artefactos, que sugería que en realidad se trataba de un mecánico de aviones de baja cualificación. Se habilitó un número de teléfono para quien pudiera aportar algo a la investigación, y se ofreció una recompensa de un millón de dólares para cualquiera que facilitara información que llevara a la captura del escurridizo terrorista.
Y en 1993, tras seis años de inactividad, Unabomber reapareció con dos bombas casi seguidas, enviadas los días 22 y 24 de junio a un profesor de genética de la Universidad de California y a un profesor de informática de la de Yale. Ambos resultaron gravemente heridos. Tras estos atentados, el terrorista envió una carta al New York Times reivindicando los ataques en nombre de un grupo desconocido identificado con las siglas FC (Freedom Club), siglas que se habían hallado grabadas en algunas de las bombas enviadas, pero a pesar de ello el FBI siguió pensando que tras los ataques sólo había una persona.
El 10 de diciembre de 1994, Unabomber se anotaba su segunda víctima mortal: Thomas J. Mosser, ejecutivo de la compañía de relaciones públicas Burson-Marsteller, a la que una nueva carta del FC al New York Times acusaba de manipular la opinión pública y ayudar a la petrolera Exxon a limpiar su imagen tras el accidente del petrolero Exxon Valdez. Cinco meses después, el 24 de abril de 1995, una nueva bomba enviada por correo se cobraba la tercera muerte atribuida a Unabomber, la de Gilbert Brent Murray, presidente de la California Forestry Association, un lobby de la industria maderera.
Solo dos días después de la muerte de Murray, el New York Times recibía un grueso sobre enviado por el Freedom Club. Temiendo que fuera otra bomba, la entregaron al FBI. En lugar de un explosivo, el sobre contenía un ensayo de unas 50 páginas titulado Industrial Society and Its Future (La sociedad industrial y su futuro) en el que se resumía su particular ideología. En el artículo denunciaba que la Revolución Industrial había sido desastrosa para la humanidad, reduciendo la autonomía de las personas, anulando su conexión con la naturaleza e induciendo prácticas cada vez más alejadas del comportamiento natural de los seres humanos. El ensayo concluía que el destino inevitable del llamado "sistema industrial-tecnológico" era la pérdida absoluta de la libertad del ser humano, y llamaba a una revolución contra la tecnología, dando algunas indicaciones de cómo debía desarrollarse.


El envío del que sería conocido como Manifiesto de Unabomber fue acompañado de una serie de cartas, dirigidas a diferentes medios de comunicación y algunas de sus víctimas, en las que el terrorista se ofrecía a cesar en su campaña de envío de explosivos si su ensayo era publicado por algún periódico prestigioso. Esto provocó una cierta controversia entre las fuerzas de seguridad; mientras algunos creían que Unabomber no dejaría de enviar bombas y publicar su manifiesto sólo le daría más publicidad, otros en cambio esperaban que su difusión pudiera proporcionar nuevas pistas sobre la identidad de su autor. Finalmente, el manifiesto fue publicado por el New York Times y el Washington Post el 19 de septiembre de 1995. Esta publicación vino acompañada de varias ruedas de prensa del FBI en las que pedían ayuda a quien pudiera identificar a su autor. Los teléfonos habilitados recibieron cientos de llamadas de personas que decían conocer la identidad de Unabomber. Uno de los que llamó al FBI fue David Kaczynski, director de un albergue en Albany (Nueva York), que sospechaba que el manifiesto era obra de su hermano mayor, Ted, un excéntrico ermitaño que vivía en una apartada cabaña en mitad del bosque desde hacía años. Tras leer el manifiesto por sugerencia de su esposa, David se dio cuenta de que muchas de las ideas que aparecían en él eran similares a las que su hermano había compartido con amigos y familiares años atrás. Incluso le llamó la atención una expresión ("No puedes comerte tu tarta y a la vez seguir teniéndola") que aparecía en el ensayo de Unabomber y que su hermano usaba con frecuencia. Las relaciones entre ambos hermanos eran distantes; ambos llevaban una década sin hablar, pero a David le resultaba difícil creer que Ted fuera capaz de matar a alguien, así que contrató a un investigador, que concluyó que el estilo del manifiesto de Unabomber tenía grandes paralelismos con el de varios escritos que Ted Kaczynski había enviado a su hermano en los años 70. Pero, entre la avalancha de pistas y denuncias, la llamada de David pasó un tanto desapercibida; resultaba un poco extraño pensar que un hombre que vivía sin electricidad ni agua corriente pudiera ser el escurridizo terrorista que llevaba casi dos décadas burlando al FBI.
Finalmente, los datos reunidos por David Kaczynski llegaron al equipo encargado de la búsqueda de Unabomber, quienes de inmediato se dieron cuenta del parecido entre Ted y Unabomber, tanto en su estilo al escribir como su personalidad y sus circunstancias vitales, lo que proporcionó una base sólida para una orden de detención. El 3 de abril de 1996 un equipo del FBI arrestaba a Ted Kaczynski en su cabaña de Lincoln (Montana), en cuyo interior hallaron abundantes pruebas: una bomba fabricada y lista para ser enviada, numerosos componentes para fabricar más artefactos, miles de páginas de diarios personales que incluían descripciones de experimentos con explosivos y de los crímenes de Unabomber, e incluso el borrador original de su manifiesto. Tras casi 18 años de persecución, Unabomber había sido por fin arrestado.

Ted Kaczynski, en su época como profesor en Berkeley
Theodore Kaczynski había nacido en 1942 en Evergreen Park, no lejos de Chicago, en el seno de una familia de inmigrantes polacos. Dotado de una mente privilegiada, con un especial talento para las matemáticas, había terminado el instituto con sólo 15 años y entrado en la prestigiosa Universidad de Harvard con 16. Tras licenciarse con 20 años hizo un doctorado en matemáticas en la Universidad de Michigan, y con 25 ya era profesor auxiliar en la Universidad de Berkeley, el más joven en toda la historia de la institución. Sin embargo, en 1969, con 26 años, tras recibir algunas quejas por su forma de enseñar, Kaczynski renunció sorpresivamente a su puesto y regresó a casa de sus padres. En 1971 se mudó a una cabaña que había construido él mismo en los bosques de Lincoln (Montana), sin electricidad ni agua corriente, decidido a llevar una vida autónoma y autosuficiente. Vivía principalmente de la caza y la recolección, y gracias a la ayuda de su familia y a algunos trabajos esporádicos. El primer perfil que había hecho de él el FBI, allá por principios de los 80, había acertado de pleno. Según se pudo deducir de sus diarios, había sido la destrucción de los bosques cercanos a su cabaña, para construir carreteras y urbanizaciones lo que le había empujado a utilizar métodos violentos para defender sus ideas, primero con pequeños sabotajes y luego dando paso al envío de bombas. En total, habían sido dieciséis bombas que habían causado tres muertos y 23 heridos.


Theodore Kaczynski fue llevado ante un tribunal federal y acusado formalmente de los asesinatos de Scrutton, Mosser y Murray, además de diez cargos de fabricación, transporte y envío de bombas. Sus abogados trataron de alegar como eximente la perturbación mental, pero a Kaczynski le ofendió la sugerencia y trató de despedirlos. Finalmente, tras declararse culpable, evitó la pena de muerte y recibió ocho sentencias a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional. La mayor parte de los objetos que tenía en su cabaña (excluyendo aquellos que podían ser empleados para fabricar bombas, y las páginas de sus diarios con esquemas y notas sobre los explosivos) fueron subastados para indemnizar a sus víctimas.
Actualmente, Ted Kaczynski cumple condena en la prisión federal de máxima seguridad de Florence (Colorado). En su encierro ha seguido escribiendo (algunos de sus escritos han sido publicados en forma de libros) y mantiene correspondencia con numerosas personas. Su Manifiesto se ha convertido en una obra muy popular en determinados círculos de la contracultura, donde a pesar de sus acciones criminales se considera a Kaczynski como un visionario.