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domingo, 26 de julio de 2026

El Lady Be Good

El Lady Be Good

El 4 de abril de 1943 un grupo de B-24 del 376º Grupo de Bombardeo de las Fuerzas Aéreas norteamericanas partía del aeródromo de Soluch, en Libia, rumbo a una misión para bombardear el puerto de Nápoles. Veinticinco aviones en total, divididos en dos oleadas de doce y trece aparatos. Entre los aviones de la segunda oleada había un B-24D Liberator que acababa de ser trasladado a Soluch y que había sido apodado Lady Be Good en referencia a una popular canción escrita por los hermanos George e Ira Gershwin. A bordo, una tripulación novata; era la primera vez que volaban juntos y llevaban apenas un par de semanas en África. Su inexperiencia fue probablemente uno de los factores que influyeron en el destino de la misión.

La tripulación del Lady Be Good: de izquierda a derecha, Hatton, Toner, Hays, Woravka, Ripslinger, LaMotte, Shelly, Moore y Adams.

La tripulación estaba compuesta por el teniente William Hatton, piloto; los tenientes segundos Robert Toner (copiloto), DP Hays (navegante) y Stanley Woravka (observador de bombardeo); y los sargentos Harold Ripslinger (ingeniero de vuelo), Robert LaMotte (operador de radio), Samuel Adams (artillero), Vernon Moore (artillero) y Guy Shelley (artillero). Los aviones de la segunda oleada fueron despegando a partir de la una y media de la tarde; el Lady Be Good fue uno de los últimos en salir. Nada más despegar, empezaron a torcerse las cosas para la misión: una inesperada tormenta de arena sorprendió a los aviones. Nueve de ellos, con sus motores dañados por la arena, tuvieron que regresar a Soluch. Solo cuatro, entre ellos el Lady Be Good, pudieron continuar su misión. Pero al llegar a Nápoles, la falta de visibilidad les impidió bombardear su objetivo principal. Dos de los aviones bombardearon objetivos secundarios, y otros dos, incluido el Lady Be Good, soltaron sus bombas sobre el Mediterráneo para ahorrar combustible antes de emprender el camino de vuelta.

Poco después de las once de la noche, el mando de Soluch tenía localizados a 24 de los 25 aviones de la misión: 23 estaban de vuelta en el aeródromo y otro había tenido que realizar un aterrizaje de emergencia en la isla de Malta al acabársele el combustible. Solo faltaba uno: el Lady Be Good. A las 12:12 AM Soluch recibió una llamada de Hatton pidiendo ayuda para guiarlos de vuelta a su base: su Localizador Automático de Dirección no funcionaba y su navegante era incapaz de encontrar el rumbo. Habían perdido de vista al resto de aviones de la misión y sin instrumentos volaban a ciegas, sin saber su posición. Ni siquiera podían intentar guiarse por las estrellas, ya que el cielo estaba cubierto de nubes. Pero la tecnología de entonces tenía sus límites. La estación de radio de Soluch tenía una sola antena, y aunque podía determinar el rumbo del avión no podía conocer su posición exacta. Así que supusieron que el avión todavía seguía sobre el Mediterráneo y le proporcionaron un rumbo aproximado, advirtiéndoles que permanecieran atentos ya que iban a señalar la posición de la base con luces y bengalas. Pero el Lady Be Good nunca llegó. Horas después, cuando ya estaba claro que no iban a volver, se organizó una operación de búsqueda en las costas de Libia que resultó infructuosa. Poco después se les declaró "presumiblemente muertos" y después de la guerra, tras confirmar con los archivos militares alemanes e italianos que no habían caído prisioneros, se los declaró muertos en combate, presumiblemente al caer su avión al mar.

Después de la guerra el desierto libio fue sometido a numerosas exploraciones en busca de yacimientos petrolíferos. El 16 de mayo de 1958 una avioneta de la aerolínea Silver City Airways que sobrevolaba el llamado Mar de Arena de Calanshio, una región del Sáhara en el norte del distrito de Kufra llevando a bordo a un equipo de una empresa de prospecciones llamada D'Arcy Exploration informó a las autoridades militares norteamericanas de la base aérea de Wheelus (Trípoli) que había avistado lo que parecía ser un avión militar estadounidense estrellado en el desierto. Los americanos no tomaron en serio aquella información; aquel supuesto avión se encontraba a más de seiscientos kilómetros al sur de la costa mediterránea, en una zona en la que no había habido ningún tipo de actividad militar durante la guerra y donde nunca se había informado de ningún avión perdido. El 15 de junio otro equipo de la D'Arcy Exploration volvía a avistar el avión, informando esta vez a la RAF británica, quienes tampoco mostraron interés por el supuesto hallazgo. Un tercer avistamiento tuvo lugar el 9 de noviembre, por parte de un equipo de la British Petroleum.

Los restos del Lady Be Good en el desierto

El 27 de febrero de nuevo empleados de la D'Arcy volvieron a ver el aparato. En esta ocasión, dado que estaban perforando en un yacimiento cercano, varios de ellos decidieron acercarse a echar un vistazo. Dos geólogos (Don Sheridan y John Martin) y un supervisor (Gordon Bowerman), así como varios empleados libios, se trasladaron hasta el aparato. Sentían curiosidad por sabér qué hacía allí aquel avión, en mitad de la nada, lejos de cualquier objetivo y de cualquier escenario de acciones bélicas durante la pasada guerra (también existía la posibilidad de que se tratara de un antiguo avión descomisionado y dedicado a tareas civiles que se hubiera estrellado después del conflicto). Al llegar pudieron confirmar que se trataba de un avión de combate, un B-24 norteamericano. Se había partido en dos al aterrizar pero a parte de eso estaba en un excelente estado de conservación: a bordo había agua y comida, la radio estaba intacta, incluso las ametralladoras funcionaban y estaban listas para disparar. Pero no había rastro de la tripulación. Tampoco estaban sus paracaídas, por lo que supusieron que habían saltado antes de estrellarse. En el diario de a bordo, escrito por un tal teniente Hays, la última entrada hablaba de una misión de bombardeo sobre Nápoles el 4 de abril de 1943.

Bowerman, sorprendido e intrigado, decidió hablar con un militar americano conocido suyo, el teniente coronel Walter Kolbus, destinado en Wheelus. El 2 de abril, de regreso de su prospección, acudió a la base, pero como Kolbus esaba ausente, le dejó una carta explicándole los detalles de su hallazgo, incluyendo el diario de Hays, que incluía el número de serie, la matrícula y el escuadrón al que pertenecía el aparato, así como detalles sobre el avión y los apellidos de varios de sus tripulantes (Hatton, Woravka, Toner, Hays, Shea) que habían averiguado gracias a los objetos personales que todavía se conservaban. Aquelló fue suficiente para iniciar una investigación que confirmó que los datos del avión y de los tripulantes coincidían con los del Lady Be Good. El avión al que todos creían en el fondo del Mediterráneo había aparecido en mitad del desierto, a cientos de kilómetros al sur de donde se suponía que debía estar.


En febrero de 1960 el ejército norteamericano lanzó una extensa operación de búsqueda, registrando más de 6000 kilómetros cuadrados de desierto con helicópteros, patrullas motorizadas y fotografías aéreas, tratando de localizar a los tripulantes. El 11 de febrero localizaban los restos de un campamento improvisado en el que hallaron los restos de cinco de ellos: Hatton, Toner, Hays, Adams y LaMotte. Entre sus objetos personales estaba el diario de Toner, que había seguido escribiendo hasta el final y que resultó fundamental para reconstruir los momentos finales del avión y de sus tripulantes.

Recuperación de los restos de la tripulación

Como ya he dicho, el Lady Be Good volaba a ciegas cuando solicitó ayuda a su base para localizar su rumbo. Incapaz de calcular su posición (es posible que el navegante Hays sufriera algún tipo de indisposición, ya que no había escrito nada en su diario desde el ataque a Nápoles) habían supuesto que seguían sobre el Mediterráneo, cuando en realidad ya habían alcanzado la costa y se habían adentrado en el desierto; probablemente habían sobrevolado Soluch, sin darse cuenta, y se encontraban bastante al sur de la base. El rumbo que les habían indicado, en lugar de acercarlos al aeródromo, los había adentrado más y más en el desierto; de noche, desde una gran altitud, les habría resultado difícil diferenciar la superficie del desierto de la del océano. Y habían seguido volando durante más de una hora hasta que, casi sin combustible, Hatton había ordenado saltar en paracaídas, considerándolo más seguro que intentar un amerizaje. Para ellos había sido una enorme sorpresa aterrizar en tierra firme en lugar de en el agua. Mientras, el avión había recorrido otra veintena de kilómetros antes de quedarse sin combustible y estrellarse en el desierto.

Los tripulantes del Lady Be Good se reagruparon en tierra, usando bengalas y disparando sus armas para señalar su posición; todos, salvo Woravka, que había sido el último en saltar y al que no volvieron a ver. Tras esperarlo durante un tiempo y ver que no aparecía, decidideron ponerse en marcha. No tenían ni idea de donde se encontraban, y eso resultó letal. Si se hubieran dirigido al sur podían haber llegado a un oasis, el de Wadi Zighem. O podían haber intentado llegar a los restos de su avión, donde había agua, comida y una radio para pedir ayuda. Sin embargo, creyendo que la costa no estaría demasiado lejos de su posición, decidieron dirigirse al norte. Una misión imposible; cientos de kilómetros de desierto, sin apenas agua ni comida.

El interior del avión

Avanzaron penosamente kilómetro tras kilómetro, dejando señales hechas con sus paracaídas y sus chalecos indicando en qué dirección iban. Tras seis días de marcha, habiendo recorrido más de cien kilómetros, Hatton, Toner, Hays, Adams y LaMotte (este ya casi completamente ciego) fueron incapaces de continuar y decidieron permanecer en aquel campamento que habían improvisado. Los otros tres, Shelley, Ripslinger y Moore, que estaban más enteros, decidideron continuar para intentar encontrar ayuda. La última entrada del diario de Toner es de la mañana del 12 de abril: "Todavía no llega la ayuda. Una noche muy fría".

Las últimas páginas del diario del teniente Robert Toner

En mayo de ese mismo año el ejército norteamericano lanzó la llamada Operación Climax para tratar de recuperar los cuerpos de los restantes miembros de la tripulación. El 17 de mayo un equipo de la British Petroleum localizaba a unos 38 kilómetros del campamento los restos del sargento Shelley, y el 17 un helicóptero encontró los del sargento Ripslinger, que había logrado avanzar otros 42 kilómetros antes de morir. El último cadáver en ser localizado fue el del teniente Woravka, hallado en agosto por otro equipo de la BP no muy lejos del lugar en el que los tripulantes habían saltado. Todo parece indicar que su paracaídas falló (tenía su arnés todavía puesto) y había muerto al estrellarse contra el suelo. Los restos del sargento Moore nunca aparecieron; pero en 1953 una patrulla del ejército británico mandada por un oficial llamado Peter Cowley había hallado en la zona un esqueleto sin identificar. Como no tenían motivos para creer que se tratase de un soldado aliado, se habían limitado a fotografiarlo y a enterrarlo en la arena. Hoy se cree que probablemente se trataba de los restos de Moore, que habría sido así el que más lejos había llegado, pero todos los intentos de localizar su tumba fueron infructuosos.

Las autoridades norteamericanas repatriaron los cuerpos a los Estados Unidos para ser enterrados. Sus nombres (salvo el de Vernon) fueron borrados de la llamada Lista de los Perdidos localizada en el Cementerio Americano del Norte de África (Túnez), donde todavía figuran más de 3700 norteamericanos caídos en combate cuyos cuerpos nunca fueron identificados. De los restos del Lady Be Good se retiraron numerosas piezas, algunas como parte de la investigación oficial y otras para ser reutilizadas en otros aviones de la Fuerza Aérea norteamericana. Sin embargo, se dijo que esas partes traían mala suerte porque varios de los aviones en los que se instalaron tuvieron más tarde diversos accidentes o problemas mecánicos. También se instaló en la capilla de la base de Wheelus una vidriera en su recuerdo; cuando los norteamericanos abandonaron la base en 1970, la vidriera fue desmontada y actualmente se conserva en el Museo Nacional de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en la base aérea de Wright-Patterson en Dayton (Ohio).

El Lady Be Good en la actualidad

Los restos del Lady Be Good permanecieron en el desierto hasta agosto de 1994, cuando fueron recuperados por orden del gobierno libio y trasladados a Tobruk. En la actualidad se encuentran en la base aérea Jamal Abdelnasser de la Fuerza Aérea Libia, al sur de Tobruk, en un estado de notable deterioro.


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