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martes, 28 de febrero de 2017

Los hijos ilegítimos de Carlos V

Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558)

Carlos I de España y V de Alemania se casó el 11 de marzo de 1526 en los Reales Alcázares de Sevilla con su prima, Isabel de Portugal (hija de María de Aragón, cuarta hija de los Reyes Católicos). Fue, como era habitual en las casas reales por aquellos tiempos, un enlace concertado, para fortalecer los lazos entre la Casa de Austria y la dinastía portuguesa de los Avís. En virtud del mismo pacto, el rey portugués Juan III el Piadoso, hermano de Isabel, se había casado un año antes en Salamanca con Catalina de Austria, hermana menor de Carlos.
El de Carlos e Isabel fue un matrimonio feliz, a pesar de que los novios se habían visto por primera vez dos horas antes de su enlace. Ambos llegaron a estar profundamente enamorados el uno del otro, y Carlos le fue fiel a pesar de las largas ausencias a las que se veía obligado por sus deberes como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y a las múltiples guerras en las que anduvo envuelto por toda Europa. Cuando Isabel murió, el 1 de mayo de 1539, dando a luz a su sexto hijo, su muerte afectó tanto al emperador que se recluyó durante dos meses en el convento toledano de Santa María de Sisla, y juró no volver a casarse.
No obstante, y pese a la religiosidad de Carlos I, antes y después de su matrimonio tuvo numerosos escarceos amorosos, como la mayoría de los reyes de su época, fruto de los cuales nacieron cinco hijos extramaritales, aunque algunos de ellos fueron reconocidos por su padre, que tendrían desigual fortuna.

Germana de Foix (1488-1538)
La primera de sus hijas naturales fue Isabel de Castilla, que nació en 1518, fruto de la relación que mantuvo Carlos nada menos que con su abuelastra, Germana de Foix, viuda del rey Fernando el Católico. Ambos se habían conocido en Valladolid en 1517; Carlos era un adolescente de 17 años que pisaba por primera vez Castilla para ser proclamado rey, y Germana, enviudada el año anterior, era una atractiva mujer de 29, afectuosa y discreta. La relación amorosa entre ambos duró hasta 1519, año en el que Carlos, para evitar un escándalo ante la opinión pública, decidió casar a Germana con Juan de Brandenburgo-Ansbach, uno de los nobles alemanes de su séquito, y a la muerte de éste, con Fernando de Aragón, duque de Calabria. De Isabel se sabe poco; se cree que vivió y fue educada en la corte castellana. Durante un tiempo residió en el convento de Nuestra Señora de Gracia el Real, en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), donde coincidió con dos hijas naturales de Fernando el Católico: María (hija de Toda de Larrea) y María Esperanza (hija de la noble portuguesa Juana Pereira). Pedro Girón, cronista de la corte de Carlos V, la menciona en 1537 en uno de sus diarios, y a la muerte de Germana en 1538 aparece citada en su testamento como "Ysabel, Ynfanta de Castilla (título al que, por su nacimiento, no tenía derecho), hija del Emperador".

Margarita de Parma (1522-1586)
La segunda de las hijas extramatrimoniales de Carlos V nació el 28 de diciembre de 1522 en Oudenaarde (Flandes). El emperador había conocido en 1521 a Johanna Maria van der Gheynst, una atractiva joven hija de un tapicero y sirvienta en la casa de Charles de Lalaing, señor de Montigny y gobernador de Oudenaarde, con la que comenzó un idilio del que nació una niña que recibiría el nombre de Margarita. La pequeña fue criada y educada por la archiduquesa Margarita de Austria, tía de Carlos V y gobernadora de los Países Bajos, y a la muerte de ésta en 1530 pasó a estar bajo la tutela de María de Austria, hermana de Carlos V y sucesora de su tía como gobernadora. Carlos V, que la había reconocido como hija en 1529 a petición de su tía, la casó en 1536 con Alejandro de Médici, duque de Florencia; y, tras el asesinato de éste un año después, con Octavio Farnesio, duque de Parma, en 1539. De este matrimonio, que la llevó a ser conocida como Margarita de Parma, nacería Alejandro Farnesio, el gran militar que lideró el Ejército de Flandes con sus legendarios Tercios. En 1559 su hermanastro Felipe II la nombró gobernadora de los Países Bajos, cargo que desempeñó hasta que fue sustituida por el Duque de Alba en 1567. Después de eso, se retiró a Italia hasta su muerte, acaecida en Nápoles en 1586.
También en 1522 nació Juana de Austria, hija de Carlos V y de una dama alemana cuyo nombre se desconoce, pero que se cree pertenecía al entorno de Luis I, conde de Nassau. La niña y su madre fueron llevadas al convento de Nuestra Señora de Gracia el Real, quedando al cuidado de las dos tías de su padre, pero la pequeña falleció cuando apenas contaba tres años de edad.
La última de sus hijas naturales nacida antes de su matrimonio con Isabel de Portugal fue Tadea de Austria. Su madre, Ur­so­li­na della Penna, era conocida como "la bella di Perugia" por su belleza y había viajado a la corte de Bruselas acompañando a su marido. Tras quedar viuda, el emperador se interesó por ella y de sus "atenciones" nacería Tadea en Perugia, en 1522 o 1523. Carlos V se preocupó por Tadea en varias ocasiones, e incluso estuvo con ella en 1536 en Roma, tras volver de su campaña militar en Túnez. Cuando supo que se había casado con un tal Sinidaldo Copeschi di Montefalcone le envió 3000 escudos como dote y una carta de reprimenda por no haberle pedido permiso. Llevó una vida discreta en Roma, solo enturbiada por los problemas que le causaban sus hermanastros, broncos y pendencieros. En 1562 envió un emisario a su hermanastro Felipe II pidiendo ser reconocida como hija de Carlos V. No se conservan referencias posteriores, por lo que se cree que pudo morir en torno a ese año.

Don Juan de Austria (1547-1578)
En 1546, siete años después de enviudar el emperador conoció en la ciudad bávara de Ratisbona a Bárbara Blomberg, una joven de diecinueve años de aristocrática familia, con la que tendría en febrero de 1547 un hijo que sería conocido como Jerónimo o Jeromín. El niño, por decisión de su padre, fue separado de su madre (no volvería a verla hasta su mayoría de edad) para ser criado en España, primero por Francisco Massy, músico de la corte, y luego por Luis de Quijada, mayordomo del emperador. En su testamento, fechado en 1558, Carlos reconocía oficialmente al chico como hijo suyo estableciendo que pasase a ser conocido como Juan de Austria. Su hermanastro Felipe II lo acogió como miembro de la familia real, y al crecer mostró grandes aptitudes como militar, por lo que fue nombrado Capitán General de la Mar. Hasta su temprana muerte en 1578, a causa del tifus, prestó grandes servicios a la corona española: sofocó el levantamiento morisco en las Alpujarras, comandó la flota cristiana que batió a la turca en Lepanto (acción que lo hizo célebre y admirado en toda Europa) y realizó exitosas campañas en Italia, África y Flandes.

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