Verba volant, scripta manent

miércoles, 22 de febrero de 2017

El teniente Walter Merritt

Walter Leslie Schwarz (1896-1969)

Walter Leslie Schwarz vino al mundo el 17 de abril de 1896, en Toowoomba, una ciudad del estado australiano de Queensland. En Toowomba había una nutrida colonia de inmigrantes de origen alemán, entre ellos los padres de Walter. Su padre, Heinrich Schwarz, había nacido en alta mar, durante la travesía que había llevado a sus padres a Australia, y su madre, Augusta Wilhelmina Otto, era ya una inmigrante de segunda generación. La comunidad alemana de Toowomba estaba orgullosa de sus orígenes, tenía incluso escuelas en alemán y celebraba sus fiestas tradicionales y homenajes al Káiser.
Walter comenzó a trabajar en una tienda de comestibles tras dejar los estudios, pero siempre le había atraído todo lo relativo al ejército (de adolescente había formado parte de los Commonwealth Cadets, una organización juvenil de inspiración militar) y en junio de 1914 se alistó en el ejército australiano, siendo destinado a la base de Fort Lytton como artillero.
Y entonces estalló la Gran Guerra, y el Reino Unido entró en guerra con Alemania. Y los australianos de origen alemán pasaron a ser vistos como sospechosos, como potenciales espías o traidores, teniendo que soportar la desconfianza de los que hasta entonces habían sido sus amables vecinos. Walter tampoco se libró de comentarios hirientes y burlas de sus compañeros por su origen. Queriendo demostrar su lealtad, trata de alistarse en la Australian Imperial Force, el contingente militar australiano enviado a combatir en Europa, pero su petición es rechazada. Decidido a ir al frente, no ceja en su empeño y vuelve a solicitar ser enviado a Europa. Esta vez si consigue su objetivo y el 17 de junio de 1915 embarca en el puerto de Melbourne con la 55 Brigada de Artillería rumbo al campo de entrenamiento de Lydd, en Inglaterra.
Pero en Inglaterra se encuentra con la misma situación: desconfianza y hostigamiento a causa de su apellido alemán. Pese a su esfuerzo y aplicación, Walter ve como se le niega la promoción en varias ocasiones y cómo, mientras sus compañeros son enviados a combatir, él en cambio permanece en el campamento. Sus quejas y solicitudes caen en saco roto. Llega un momento en el que se convence de que apellidándose Schwarz jamás será enviado al frente. Y toma una decisión drástica: para poder participar en la guerra, antes deberá desertar.

Schwarz, recién alistado en el ejército, junto a su madre
El 23 de octubre de 1915 Schwarz abandona sin permiso el campamento y viaja en tren hasta Londres. Tres días más tarde, tras haber conseguido ropa de civil, se dirige a una oficina de reclutamiento de los Fusileros Reales y se alista bajo el nombre de Walter Lancelot Merritt (el apellido de casada de una de sus hermanas), diciendo ser hijo de Henry Merritt, un británico afincado en Australia. Es asignado al 23º Batallón de los Fusileros Reales, uno de los Batallones de Deportistas, llamados así porque en ellos figuraban conocidos nombres del deporte británico.
Por fin, libre de la carga que suponía su apellido, Walter es tratado igual que sus compañeros y muy pronto comienza a destacarse. En marzo de 1916 su unidad es enviada a combatir en Francia. Poco después Merritt es ascendido a cabo, y el 1 de mayo es herido de gravedad en brazos, piernas y cara en un combate cerca de Vimy. Evacuado a Inglaterra para ser atendido, se reincorporará a su batallón en septiembre, ya con el rango de sargento.
Su valor y talento hace que sea enviado a una escuela de oficiales en Moore Park (Irlanda) donde obtiene el ascenso a teniente en abril de 1917. De vuelta en Francia, en octubre vuelve a resultar herido en Ypres, pero al mes siguiente ya está de nuevo en el frente en Cambrai. Comienza a recibir distinciones, es mencionado en los informes oficiales y recibe recomendaciones. Participa en abril de 1918 en la batalla de Lys (una nueva mención oficial) y finalmente es condecorado con la Military Cross por su heroica actuación en un combate en Ploegsteert (Bélgica) en agosto; siendo oficial de inteligencia de la 86ª Brigada de Infantería, ante el caos y la confusión que reinaba en las filas británicas, se encarga de reorganizar a la unidad enarbolando, bajo un intenso fuego enemigo, una gran bandera roja que sirve de referencia a sus compañeros.
El 28 de septiembre Merritt repite su acción en Ledeghem: en un día de espesa niebla, de nuevo con una bandera roja y un parche del mismo color en la espalda, guía una avanzadilla en la toma de una posición enemiga. La posición es conquistada, y los británicos capturan 28 prisioneros, pero Merritt es alcanzado por fuego de mortero y su pierna derecha, gravemente dañada, tiene que serle amputada. Esta acción le valdría su segunda condecoración.
Tras ser herido, inicia una larga peregrinación por diferentes hospitales. En uno de ellos, en febrero de 1919, está a punto de ser descubierto por un soldado australiano que lo reconoce y se extraña de verlo allí. Él finge no saber de qué está hablando y evita así el problema, pero este primer susto le sirve de aviso.
El 20 de abril de 1920 Merritt es condecorado en el Palacio de Buckingham por el mismísimo rey Jorge V, junto a otros soldados y oficiales del ejército británico, y poco después es licenciado con honores por razones médicas.
Merritt/Schwarz se ve entonces en una disyuntiva de difícil solución. Desea recuperar su identidad y regresar a casa con su familia; pero Walter Schwarz sigue estando buscado por desertor. Por otro lado, seguir siendo Merritt también es complicado, ya que Walter Merritt no existe fuera del ejército británico, y las autoridades ya le han pedido sus datos personales para tramitar la pensión a la que, como mutilado y receptor de una condecoración, tiene derecho. Decide confesar la verdad y escribe una carta al rey contándole su historia y solicitando un perdón real. Jorge V siente cierta afinidad con el joven australiano. A él, pese a ser el rey, algunos de sus súbditos también le habían reprochado su origen alemán (era nieto del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha y estaba casado con la princesa alemana María de Teck). Incluso, para acallar las críticas, decidió cambiar el apellido de la familia real, renunciando al Sajonia-Coburgo-Gotha para adoptar el apellido inglés Windsor, que se remonta a Eduardo III en el siglo XV. Tras consultar con la Oficina de Guerra y las autoridades australianas, el rey concede un perdón completo al teniente, que puede recuperar su identidad y volver a su casa.
De regreso en Australia, Walter Schwarz llevó una vida corriente. Fue agente de bienes raíces y gerente de un almacén antes de ser contratado por la filial australiana de la petrolera Shell, donde trabajó hasta su retiro. Se casó en 1938, aunque no tuvo hijos, y durante la Segunda Guerra Mundial formó parte brevemente de un regimiento de reserva, con el rango de teniente. Falleció, a causa de un cáncer, el 9 de enero de 1969.

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