Verba volant, scripta manent

martes, 7 de febrero de 2017

Muertes curiosas, absurdas o extrañas (I)


Al dramaturgo griego Esquilo (525-456 a.C.) un oráculo le predijo que moriría al caerle encima una casa. Por eso decidió irse a vivir fuera de la ciudad de Gela, en Sicilia, donde entonces se encontraba. Sin embargo, un buen día un águila que llevaba una tortuga confundió su cabeza calva con una roca, y le lanzó la tortuga para romper su caparazón. La tortuga golpeó a Esquilo, matándolo en el acto.


Sigurd el Poderoso, caudillo vikingo de las islas Orcadas, falleció por una infección causada accidentalmente por los dientes de uno de sus enemigos, Máel Brigte. Sigurd había derrotado y decapitado a Brigte, y colgó su cabeza de la silla de su caballo como trofeo. Mientras cabalgaba, los dientes de la cabeza cortada rozaban su pierna, provocándole una herida que luego se infectó y le causó la muerte.


Hans Staininger, prefecto de la localidad austríaca de Braunau am Inn, estaba muy orgulloso de su barba, que alcanzaba el metro y medio de longitud. Hasta que el 28 de septiembre de 1567 se declaró un incendio y Hans, tratando de huir, olvidó recogerse la barba como hacía habitualmente, la pisó, se cayó por unas escaleras y se partió el cuello. La familia conservó su barba como reliquia hasta que en 1911 la donó a un museo local.


Sir Francis Bacon, político, escritor y científico, quiso investigar el efecto del frío sobre la descomposición, y para ello decidió congelar un pollo en la nieve. Por exponerse de tal manera al frío, enfermó de pulmonía y falleció el 19 de abril de 1626.


El rey Adolfo Federico de Suecia (1710-1771), conocido por su glotonería, falleció a causa de una indigestión el 12 de febrero de 1771. Su última comida consistió en langosta, caviar, sauerkraut, arenques ahumados y champán, finalizada con 14 porciones de su postre favorito, semla, un bollo dulce de harina relleno con pasta de almendras y servido en un tazón de leche caliente.


En 1871 el abogado Clement Vallandigham defendía a un acusado de asesinato en un tribunal de Lebanon (Ohio) cuando quiso demostrar que la víctima podía haberse disparado a si mismo sin querer mientras sacaba su arma del bolsillo estando de rodillas. Mientras mostraba cómo podía haberse producido tal accidente, Vallandigham se disparó a si mismo en el vientre y falleció. Al menos, su cliente fue declarado inocente tras la demostración.


Allan Pinkerton, el fundador de la célebre Agencia Pinkerton de detectives, murió en 1884 al resbalar en una acera y morderse la lengua, lo que le provocó una infección.


Jasper Newton "Jack" Daniel, el fundador de la destilería que fabrica el célebre whisky Jack Daniel's, falleció el 10 de octubre de 1911, a causa de una septicemia. La infección se produjo, al parecer, por una herida en un dedo del pie provocada por haber pateado su caja fuerte una mañana en la que no pudo abrirla por no recordar la combinación.


El británico Bobby Leach fue la segunda persona que logró descender por las cataratas del Niágara dentro de un barril. En 1926, quince años después de su hazaña, resbaló en una piel de naranja y se rompió un pierna. La herida se gangrenó y la pierna hubo de serle amputada. A pesar de ello, falleció dos meses después a causa de las complicaciones.


La legendaria bailarina norteamericana Isadora Duncan murió en Niza el 14 de septiembre de 1927, cuando el largo chal que llevaba se enredó en una de las ruedas del automóvil en el que viajaba, estrangulándola en el acto.

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