Verba volant, scripta manent

viernes, 17 de febrero de 2017

El Incidente Vela


El Proyecto Vela fue un proyecto de vigilancia y seguimiento lanzado por el gobierno estadounidense en los años 60 para vigilar el cumplimiento del Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares (TPPEN) firmado en 1963, que prohibía los ensayos nucleares en superficie. Dicho proyecto incluía una red de satélites lanzados al espacio entre 1963 y 1970, y que estuvieron activos hasta la década de 1980. Fue uno de estos satélites, el Vela 6911, el protagonista del enigmático suceso conocido como Incidente Vela.
El 22 de septiembre de 1979, a las 00:53 GTM, el Vela 6911 detectaba un destello luminoso en una zona del sur del océano Índico, en una región situada entre las islas del Príncipe Eduardo (pertenecientes a Sudáfrica), las Crozet (francesas) y la isla Bouvet (bajo soberanía noruega). El satélite informó de un doble flash (un primer destello breve y muy brillante, seguido de otro más atenuado y duradero), un fenómeno típico de las explosiones nucleares y que no se ha observado en ningún fenómeno natural. Por la intensidad del brillo, se calculó una explosión de uno o dos kilotones (aproximadamente una décima parte de la bomba que arrasó Hiroshima), aunque no se pudo comprobar dado que el sensor electromagnético del satélite estaba estropeado.
Varios aviones WC-135 de vigilancia del ejército norteamericano fueron enviados a la zona para investigar, llevando a cabo hasta 25 misiones, sin detectar indicios de radiactividad ni restos de una posible prueba nuclear. Sin embargo, esa misma noche el observatorio de Arecibo (Puerto Rico) detectó una serie de anomalías en la ionosfera que parecían proceder de dirección sudeste (un fenómeno no observado con anterioridad) y unos meses más tarde se detectó un extraño aumento de la radiactividad ambiental en Tasmania y Australia occidental.

Satélite Vela
El gobierno del presidente Jimmy Carter encargó entonces un informe sobre el suceso a la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología (OSTP), cuyo presidente, Frank Press, organizó un comité de científicos presidido por el doctor Jack Ruina, ingeniero del MIT. Su informe, concluido en el verano de 1980, destacaba una cierta desviación entre los datos del Vela 6911 y los procedentes de otros 41 ensayos nucleares en superficie (la mayoría franceses y chinos) detectados por los satélites y luego confirmados por otros medios. Dada esa diferencia y la ausencia de otras pruebas, la conclusión a la que llegaba el comité era que, sin descartar por completo que el llamado "incidente Vela" se debiera a una prueba atómica, lo mas probable era que no fuera así, proponiendo otras hipótesis alternativas como un defecto en los sensores, un fenómeno meteorológico desconocido o el impacto de un micrometeorito contra el satélite.
La conclusión del informe de los expertos (que sería desclasificado años más tarde, aunque parte de la información acerca de este caso sigue siendo considerada "secreta") no contentó a todos. Hubo sospechas de que el dictamen del comité había tenido influencias políticas; 1980 fue año de elecciones presidenciales y el control de los arsenales nucleares era uno de los puntos principales en cuestión de política internacional del programa electoral de Carter (que perdería por abrumadora mayoría contra Ronald Reagan), así que de haberse producido un ensayo nuclear imprevisto y desconocido habría perjudicado su credibilidad (sobre todo, si en él hubiera estado involucrado un país aliado). Entre los que no aceptaron la versión oficial estaba un grupo de científicos del Laboratorio Nacional de Los Álamos, donde se había gestado el proyecto Vela, los cuales en 1981 afirmaron estar convencidos de que los detectores del satélite habían funcionado correctamente.
¿Quienes, entonces, podían haber llevado a cabo un ensayo nuclear secreto en aquellas latitudes? La lista de sospechosos es corta, y el que más veces ha sido señalado es el estado de Israel, de cuyo ultrasecreto programa nuclear apenas se sabe nada, bien en solitario o, más probablemente, en colaboración con el gobierno sudafricano. Por aquel entonces Sudáfrica, pese a sufrir un embargo comercial de armas y haber firmado el TPPEN, había iniciado su propio programa nuclear aprovechando sus importantes reservas de uranio, y de hecho un informe de la CIA fechado en enero de 1980 señala a Sudáfrica como el responsable más probable. Documentos desclasificados a posteriori revelaron que en 1975 ambos gobiernos habían firmado un acuerdo secreto de colaboración militar y que incluso los israelíes se habían ofrecido a venderles a los africanos ojivas nucleares. Algunos testimonios refuerzan esta teoría; el comodoro Dieter Gerhardt, por aquel entonces comandante de la base naval sudafricana de Simon's Town y más tarde encarcelado por espiar para la URSS afirmó tras salir de la cárcel que el suceso de 1979 había sido una prueba nuclear cuyo nombre en clave era Operación Phoenix, aunque él no había participado directamente en su preparación. Y en 2006 un ex-agente de la CIA llamado Tyler Drumheller publicó un libro de memorias en el que decía haber recibido pruebas "incontrovertibles" de que el Incidente Vela había sido una prueba nuclear sudafricana con asistencia israelí. Por su parte, los sudafricanos siempre negaron las acusaciones. En 1993 el presidente saliente Frederik de Klerk admitió que su país había construido seis artefactos nucleares, sin mencionar para nada la ayuda israelí, pero que todos habían sido desmantelados.
Otras potencias nucleares han sido señalados como posibles responsables, pero con escasas probabilidades. La Unión Soviética había llevado a cabo ensayos nucleares en el Pacífico en los años 50, pero había respetado las condiciones del TPPEN y tenía territorio suficiente para llevar a cabo sus pruebas sin tener que irse hasta aquellas latitudes. Lo mismo se podía decir de otras dos potencias nucleares, la India y Pakistán, que en teoría tenían capacidad para llevar a cabo la prueba, pero habría sido una solución poco práctica e innecesaria. Una teoría con más peso era que se hubiese tratado de una prueba francesa; no muy lejos de allí se encuentra el archipiélago de las Kerguelen, que alberga una base científica en Port-aux-Français. Podía haber sido una prueba de una bomba de neutrones o bien de una pequeña arma nuclear táctica. Pero de nuevo encontramos la misma dificultad: una prueba en pleno Índico sur habría sido poco conveniente, sobre todo habiendo numerosos atolones en la Polinesia francesa capaces de albergar una prueba así.
A día de hoy sigue sin haber pruebas sólidas acerca de lo ocurrido en el Incidente Vela. Hay indicios, rumores, sospechas, testimonios de segunda mano, pero ninguna evidencia clara.

4 comentarios:

  1. Descontando lo imposible, queda lo probable.

    Posiblemente fué una prueba de una arma nuclear táctica israelí con la colaboración sudafricana. Israel nunca ha aclarado el numero de armas nucleares de que dispone, ni nunca ha permitido inspecciones en la central nuclear de Dimona.

    Querrian asegurarse de que en caso de lanzamiento real, sus bombas nucleares tácticas funcionarían adecuadamente

    Un abrazo

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    1. De hecho, años más tarde se supo que los sudafricanos habían vendido más de 500 toneladas de uranio a los israelíes para Dimona. Sabiendo el secretismo israelí en cuanto a su programa nuclear y el poco respeto que tienen hacia los acuerdos internacionales, pues no es descabellado suponer su participación en la supuesta prueba.
      Un abrazo, Rodericus.

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    2. Yo diría que es un secreto a gritos. Si algún dia se confirma que la explosión fue debida a cualquier otra causa sería toda una sorpresa.

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    3. Como dice el viejo aforismo, si se parece a un pato, camina como un pato y suena como un pato, probablemente sea un pato.
      Me alegro de verte de vuelta, Nonsei. Un saludo.

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