En 1977, durante una gira por Norteamérica, el grupo Aerosmith rechazó alquilar un avión Convair CV-240 porque ni el aparato ni su tripulación les ofrecían confianza a los encargados de organizar los desplazamientos del grupo. Meses más tarde, el 20 de octubre de ese año, dicho avión se estrellaba en un bosque de Gillsburg (Mississippi) cuando transportaba a los Lynyrd Skynyrd, muriendo seis personas, entre ellos tres miembros del grupo. El motivo del accidente fue que el avión se quedó sin combustible, al estar averiado el indicador y no haber comprobado manualmente los pilotos los tanques antes de despegar.
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En 1792 tuvo lugar en Londres el llamado "duelo de miriñaques" que enfrentó a lady Almeria Braddock con Mrs. Elphinstone, debido a que la primera se había sentido ofendida por ciertas insinuaciones de la segunda referentes a su verdadera edad. Ambas se enfrentaron primero con pistolas (una de las balas atravesó el sombrero de lady Almeria) y luego con espadas (la señora Elphinstone recibió una herida en un brazo). Al final, todo se solucionó con una disculpa por escrito de la "ofensora" a la "ofendida".
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En 1985 un ingeniero llamado Roger Boisjoly, que trabajaba para la empresa Morton Thiokol, fabricante de los cohetes de combustible sólido empleados en la primera fase del vuelo del transbordador espacial, advirtió a sus superiores del peligro de fallo de las juntas toroidales de los cohetes en condiciones de bajas temperaturas, con el subsiguiente riesgo de provocar "una catástrofe de primer orden". No sólo no le hicieron caso, sino que le amenazaron y presionaron para que no dijera nada, y acabaron por despedirlo. Meses después, el 28 de enero de 1986, el transbordador Challenger explotaba en el aire sólo 73 segundos después de su lanzamiento, falleciendo sus siete tripulantes. Tal y como había predicho Boisjoly, el causante del accidente fue una junta defectuosa.
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En el Atlántico Norte, a más de 300 kilómetros de la tierra firme más cercana, hay un islote o peñón rocoso de apenas 570 m2 conocido como Rockall. Está bajo soberanía del Reino Unido y su importancia, más que por su escasa superficie, viene dada porque le sirve a los británicos para reivindicar los derechos sobre los recursos del fondo submarino en torno a él.
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El lingüista chino Chao Rue Yen, para demostrar lo complicado y tortuoso que era el idioma chino clásico, compuso un poema formado por la repetición de la palabra "shi" 92 veces, con distintas entonaciones y significados. El poema se titula "Shī Shì shí shī shǐ", que se traduce como "El poeta comedor de leones en la cueva de piedra".
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En 2009, un estudiante noruego llamado Kristoffer Koch descubrió la existencia de los bitcoins, la moneda virtual más extendida en Internet, mientras buscaba información para una tesis sobre cifrados y encriptación, y compró algunos por un valor de 27 $, para luego olvidarse de ellos. Cuatro años más tarde, en 2013, el interés mediático despertado en los medios de comunicación acerca de los bitcoins le hizo recordar su pequeña adquisición. Al revisar su cuenta, descubrió que su bitcoins por valor de 27$ se habían revalorizado y valían en ese momento casi 900000 $.
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En 1925, mientras Alfred Hitchcock rodaba la película El jardín de la alegría, una de las actrices se negó a meterse en el agua para rodar una escena alegando que tenía el periodo. Hitchcock, que tenía por aquel entonces 26 años, no tenía ni idea de lo que era la menstruación, y tuvo que ser uno de sus cámaras el que le explicara de qué se trataba.
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En 1998, científicos australianos detectaron una serie de extrañas señales captadas por el radiotelescopio del observatorio Parkes. Dichas interferencias, que se repetían varias veces al año, se creía que eran provocadas por algún tipo de fenómeno atmosférico, probablemente relámpagos. No fue hasta 2015, 17 años después de ser observadas por primera vez, que tras la instalación de un nuevo receptor se descubrió que eran provocadas por el microondas de la cocina del observatorio.
viernes, 7 de julio de 2017
martes, 4 de julio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Warhead, de James Bond
Ian Fleming, escritor y antiguo miembro de la División de Inteligencia Naval del Almirantazgo británico, publicó su primera novela protagonizada por James Bond, Casino Royale, en 1953. En el otoño de 1958 Fleming ya había publicado media docena de libros del personaje, con notable éxito, y llevaba algún tiempo interesado en trasladar a su creación al cine, cuando su amigo Ivar Bryce le presentó a un joven productor irlandés llamado Kevin McClory, igualmente interesado en rodar una película de James Bond. McClory tenía grandes planes para el personaje: aspiraba a tener a Alfred Hitchcock como director y a Richard Burton como estrella protagonista.
Fleming y McClory trabajaron un tiempo en un guión. Desarrollaron líneas argumentales, personajes, situaciones, pero poco a poco el escritor fue perdiendo el entusiasmo por el proyecto y limitando su colaboración. McClory no se desanimó; contrató al guionista Jack Whittingham para que le ayudara y juntos terminaron un guión que titularon de manera provisional Longitude 78 West, que enviaron a Fleming; el cual le dio su aprobación y le dijo a McClory que iba a enviárselo a la MCA (propietaria de la productora Paramount) para ver si les interesaba, aunque no le garantizaba que aceptaran la presencia de McClory en la película.
En marzo de 1961 Fleming publicó Thunderball (en España, Operación Trueno), la novena novela de la serie Bond. Cuando McClory leyó el libro, no salía de su asombro: se trataba de un plagio descarado del guión que habían escrito el propio McClory, Fleming y Whittingham, pero el escritor no les había pedido permiso ni les mencionaba como co-autores. Inmediatamente, McClory acudió a los tribunales para que impidieran la venta del libro, pero no lo consiguió, así que demandó a Fleming por plagio. El caso se vio en el Tribunal Supremo inglés en noviembre de 1963 y tuvo gran repercusión, ya que por entonces ya se habían estrenado con gran éxito los dos primeros filmes basados en el personaje: 007 contra el Doctor No (1962) y Desde Rusia con amor (1963). Al final, Fleming (que moriría de un ataque al corazón unos meses más tarde) tuvo que reconocer que el libro estaba basado en el guión previo y presentaba sustanciales parecidos con él; además, tuvo que pagar a McClory 35000 libras, cederle todos los derechos cinematográficos de la novela, pagar las costas del juicio y permitir que en todas las ediciones posteriores del libro figurase una nota que señalase "Basado en una adaptación para la pantalla de Kevin McClory, Jack Whittingham y Ian Fleming".
McClory trató entonces de llevar la novela al cine por su cuenta; pero fracasó a la hora de encontrar financiación, así que tuvo que asociarse con la productora británica Eon, la responsable de las dos primeras adaptaciones. Y así, en 1965 Operación Trueno se convertía en la cuarta película de la serie Bond, tras James Bond contra Goldfinger (1964). Según el acuerdo al que había llegado con Eon, McClory les había cedido los derechos de la novela durante diez años.
En 1975, habiendo caducado ya el acuerdo con Eon y habiendo recuperado McClory los derechos de la historia, se dispuso a rodar una nueva versión, una versión sobre la que tuviera control (algo que no había pasado con la anterior). Y lo hizo a lo grande: contrató al escritor Len Deighton (el creador del espía Harry Palmer) para que escribiera un nuevo guión, a Richard Attenborough para dirigirla, a Orson Welles para interpretar al malvado Blofeld, archienemigo de Bond. Y como protagonista, al Bond original: Sean Connery. Connery había abandonado el personaje, al que detestaba, después de Diamantes para la eternidad (1971). McClory lo convenció con una generosa paga y la promesa de que, además de protagonizarla, figuraría como productor y tendría la última palabra sobre el guión. El título original de James Bond del Servicio Secreto pronto pasó a ser Warhead.
McClory estaba eufórico; la Paramount estaba dispuesta a financiar la película con un generoso presupuesto de 22 millones de dólares. Llevado por esa euforia, incluso amenazó públicamente con demandar a Eon para reclamar parte de los beneficios de la saga Bond, ya que algunos elementos claves de la saga (tales como la organización SPECTRE o el malvado Blofeld) habían aparecido por primera vez en el guión que había co-escrito con Whittingham. Esta amenaza hizo que Eon tuviera que introducir a toda prisa algunos cambios en el guión de la película de Bond que entonces se iba a rodar, La espía que me amó. Pero Warhead no llegó a concretarse, no de la manera que McClory había planeado. Los herederos de Ian Fleming y la United Artists (distribuidora de las películas de James Bond) denunciaron a McClory para tratar de impedir el inminente rodaje. La denuncia, y la posterior apelación, se resolvieron a favor de McClory. pero la incertidumbre legal en torno al filme no gustó a Connery, que abandonó el proyecto. Sin su principal estrella, la Paramount se retiró también, y McClory se vio incapaz de conseguir el dinero que necesitaba. Ocho años más tarde, aclarado ya el asunto legal, McClory cedió sus derechos al productor Jack Schwartzman (marido de la actriz Talia Shire y cuñado de Francis Ford Coppola), el cual si consiguió llevar la historia al cine: se tituló Nunca digas nunca jamás, se estrenó en 1983 protagonizada por Connery y Kim Basinger y es (junto a la versión humorística de Casino Royale estrenada en 1967) la única película de James Bond al margen de la saga "oficial" del personaje.
Pero ni con esas se quedó McClory satisfecho. Él seguía queriendo rodar su guión, su historia, su Bond. En 1989 trató de resucitar el proyecto con un nuevo título, Atomic Warfare, intentando contar con Pierce Brosnan como protagonista. Brosnan había sido tanteado como Bond "oficial" unos años antes, y lo sería en cuatro películas entre 1995 y 2002, pero no aceptó la propuesta de McClory.
Finalmente, en 1996 McClory anunció su alianza con la productora Sony para rodar una versión modernizada de su guión con el título de Warhead 2000 AD, con Liam Neeson o Timothy Dalton como protagonista. Y de nuevo volvieron a surgir los problemas legales. United Artists y la MGM denunciaron a Sony para tratar de impedir el inicio de la producción. McClory respondió reclamando en los tribunales un porcentaje de los beneficios de toda la saga Bond, ya que según él el personaje cinematográfico de James Bond era diferente al James Bond de las novelas de Fleming, tomaba muchos aspectos de su guión original y, por lo tanto debía de considerarse a McClory como co-creador del personaje.
El resultado de ambos pleitos fue desfavorable para McClory. En 1999, Sony y MGM/UA llegaron a un acuerdo extrajudicial por el cual Sony renunciaba a cualquier derecho que pudiera tener sobre el personaje de James Bond. Su reclamación por los beneficios de la saga Bond también fue desestimada en el año 2000; el juez consideró que McClory había esperado demasiado tiempo para presentarla. Al final, después de tantos intentos frustrados, el productor jamás llegó a ver su guión rodado de la manera que él quería, y falleció el 20 de noviembre de 2006, sólo cuatro días después del estreno de Casino Royale, la 21ª película de la saga Bond "oficial" y la primera con Daniel Craig de protagonista.
domingo, 2 de julio de 2017
Películas que nunca se rodaron: A Topiary, de Shane Carruth
El actor y director Shane Carruth sorprendió con su debut cinematográfico en 2004, Primer. Se trataba de una película de ciencia ficción nada convencional, compleja y a veces incluso confusa, con mucho lenguaje técnico. Es la historia de dos ingenieros que trabajan juntos y en su tiempo libre trabajan en el garaje de uno de ellos diseñando y construyendo aparatos que puedan interesar a posibles inversores. Durante uno de sus experimentos con magnetismo descubren accidentalmente que el dispositivo que han construido les permite viajar en el tiempo. En un principio ganan algo de dinero gracias al mercado de acciones, pero luego se acaban enfrentando cuando uno de ellos, temeroso de los efectos colaterales de sus viajes, intenta poner fin al experimento. La película tuvo muy buena acogida crítica y cosechó varios premios. Toda la película se rodó con un presupuesto de apenas 7000 $; Carruth no sólo la dirigió, también la escribió, la produjo, la montó, interpretó a uno de los dos protagonistas e incluso compuso la banda sonora.
El buen recibimiento de Primer llevó a Carruth a plantearse un nuevo proyecto, mucho más ambicioso. Su nueva película se iba a llamar A Topiary y contaba con muchos puntos en común con Primer. Era un filme de ciencia ficción, alejado de la temática y los modos narrativos habituales del género, lleno de reflexiones filosóficas. Basta decir que el guión, que estuvo listo en 2010, tiene 245 páginas para una película de unas dos horas de duración, aproximadamente el doble de lo habitual, con numerosas escenas breves pero complejas. Muchos, tras leerlo, lo han alabado sin reservas, como el director Rian Johnson (Star Wars VIII), que dijo de él que era "alucinante".
La historia de A Topiary comienza con Acre Stowe, un funcionario al que encomiendan determinar el lugar más adecuado para instalar un centro de respuesta a emergencias cerca de un tramo de autopista donde los accidentes son habituales. Para ayudarse en su decisión, Stowe dibuja las direcciones de los accidentes ocurridos, formando un patrón. Cuando ha elegido el lugar, un súbito destello de luz se refleja en la fachada de un rascacielos, y Stowe cree reconocer en ese brillo el mismo patrón que ha dibujado. Stowe se obsesiona con esa figura, y empieza a buscarla, encontrándola en más objetos. En su búsqueda conoce a otras personas que, como él, se dedican a rastrear ese patrón, pero sin que ninguno sepa qué es o de donde procede. Después de unos 40 minutos con la historia de Stowe, el escenario cambia. Un grupo de niños descubre en un bosque una extraña máquina negra a la que llaman "El Hacedor", una máquina que aparentemente es capaz de crear criaturas artificiales con el aspecto de perros, caballos o incluso un dragón; cualquier cosa que su imaginación les permita. Al final, se produce un enfrentamiento entre los niños y un grupo rival de creadores de criaturas. La última escena de la película nos sumerge en lo más profundo del cosmos, sin saber cuando ni donde estamos, pero sugiriendo que los sucesos que hemos visto quizá han sido dirigidos por fuerzas ajenas al control de los protagonistas.
Carruth invirtió años en preparar el filme y tenerlo todo dispuesto para comenzar el rodaje. Incluso diseñó las criaturas y consultó con especialistas en efectos especiales para hacer por su cuenta los efectos visuales del filme. Pero todo se torció a la hora de encontrar financiación. Allí donde iba, siempre cosechaba elogios hacia su guión, pero no dinero. Todo eran buenas palabras y palmaditas en la espalda, pero a la hora de la verdad las promesas se quedaban en eso. Carruth incluso rebajó sus pretensiones; de los 20 millones de dólares de presupuesto que había previsto en un principio bajó a 14. Tampoco sirvió de nada. Nadie le decía que no abiertamente, pero nadie daba el paso definitivo. Y así, tras docenas de infructuosas entrevistas, el propio Carruth decidió aparcar el proyecto, quejándose de que a los productores de Hollywood no les preocupan sus películas ni leen sus guiones, sólo buscan que haya una estrella al frente del reparto. "Nadie dijo nunca que no. Todo era entusiasmo y admiración y "¡No podemos esperar a que esté hecha!". Pero mientras tanto el dinero seguía sin llegar a la cuenta". El director Steven Soderbergh, admirador de Carruth y que había aceptado ser el productor ejecutivo de la película, dino que "si fueran los años 70 la gente le estaría tirando dinero, pero ahora es una época diferente".
Y así, tras años de trabajo, Carruth se vio obligado a desistir. "Decidí que si nadie iba a decir que no, yo iba a tener que decir que no. De alguna manera, eso me rompió el corazón". Tampoco le sentó nada bien que alguien filtrara su guión y lo colgara en Internet. Después de aquello, volvió al terreno que mejor conocía. Su siguiente película, estrenada en 2013, se tituló Upstream Color, y de nuevo, como en Primer, contó con un presupuesto exiguo (apenas 50000 dólares) y Carruth se encargó de casi todo: dirección, interpretación, guión, montaje, música y fotografía. Siempre sin salirse de la ciencia ficción, Upstream Color narra la historia de dos personas, Kris y Jeff, cuyas vidas se cruzan y se sienten atraídos de una manera inexplicable para ellos, sin saber que ambos han sido infectados por un parásito, un ser que manipula su voluntad y que necesita a los humanos para completar su ciclo vital. A modo de guiño u homenaje, en Upstream Color aparecen algunas de las imágenes creadas por ordenador para A Topiary, como parte de un video que ven los protagonistas. En la actualidad, Carruth trabaja en su tercera película, un filme sobre el transporte internacional de mercancías por vía marítima, titulado The Modern Ocean, que todavía no tiene fecha de estreno. En cuanto a A Topiary, el director no descarta recuperar el proyecto dentro de unos años, si consigue el dinero necesario.
viernes, 30 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Leningrado, los 900 días, de Sergio Leone
Sergio Leone, el director italiano que se hizo famoso dirigiendo westerns como El bueno, el feo y el malo o Hasta que llegó su hora, estrenó la que a la postre sería su última película en 1984: Érase una vez en América, un monumental retrato del crimen organizado en EEUU a principios del siglo XX, centrado en las andanzas de cinco amigos de origen judío que desde pequeños se involucran en el mundo del hampa. La película, basada en la novela The Hoods, de Harry Grey, duraba casi cinco horas y media en su versión original, aunque en cines se estrenó una versión considerablemente recortada.
Una vez estrenada, Leone buscó un nuevo proyecto. Siempre tenía a mano alguna idea para un nuevo filme, muchas de las cuales no llegaron a ver la luz: una adaptación del Quijote (con Clint Eastwood y Eli Wallach como protagonistas), un western ambientado en la Guerra Civil norteamericana titulado Un lugar que sólo Mary conoce, un remake de Lo que el viento se llevó, una miniserie para la televisión titulada Colt sobre un revolver que va cambiando de manos en el Salvaje Oeste, una película sobre el célebre personaje de cómic The Phantom, una adaptación del libro de Louis-Ferdinand Céline Viaje al fin de la noche... Incluso había estado a punto de dirigir El padrino (1972) y la adaptación de las aventuras de Flash Gordon (personaje del que Leone era un gran fan) que se rodó en 1980. Pero esta vez Leone tenía claro el proyecto que quería dirigir.
El director italiano había quedado hondamente impresionado tras leer el libro Los 900 días: El sitio de Leningrado, escrito por el periodista Harrison Salisbury, donde se retrataba el cruento asedio al que las tropas alemanas habían sometido la ciudad de Leningrado durante casi tres años (1941-1944), que costó la vida a más de un millón de personas. Nunca hasta entonces había rodado un filme bélico, pero la obra de Salisbury le había inspirado y planeaba basar en ella un filme épico y espectacular con un generoso presupuesto, alrededor de 100 millones de dólares, la mitad del cual sería aportado por varias productoras soviéticas con las que había llegado a un acuerdo.
Leone trabajó durante sus últimos años en este proyecto, reuniendo financiación y preparando el rodaje. El guión de la película nunca se llegó a completar, aunque si tenía una línea argumental definida: la película tendría como protagonista a un fotógrafo norteamericano que queda atrapado en la ciudad ante la llegada del ejército alemán, que se enamora de una mujer soviética junto a la que lucha para seguir con vida durante el asedio, soportando los ataques alemanes y el hambre que asola la ciudad, y eludiendo a la peligrosa policía política soviética, que sospecha de todo aquel que sea extranjero... para que al final él muera el mismo día que la ciudad es liberada. También había escrito algunas escenas, como la que daba comienzo a la película: empezaba con las manos del compositor ruso Dmitri Shostakovich, tocando al piano su Séptima Sinfonía, la "Leningrado", para pasar luego a un largo travelling que iba desde las posiciones defensivas soviéticas hasta las divisiones Panzer alemanas acercándose a los muros de la ciudad.
Leone quería que Robert De Niro interpretase al protagonista. Además, apalabró para el rodaje a varios de sus colaboradores habituales: el gran Ennio Morricone se encargaría de la banda sonora y Tonino Delli Colli sería el director de fotografía. Estaba dispuesto que el rodaje comenzase a principios de 1990.
Y entonces, el 30 de abril de 1989, apenas un par de días antes de que se firmaran los contratos que habrían hecho oficial el rodaje, Sergio Leone sufrió un fulminante ataque al corazón que lo llevó a la tumba con apenas 60 años. Sin Leone para respaldarlo, el proyecto se vino abajo. El director británico Alex Cox trató de volver a ponerlo en marcha ocupando el sitio de Leone, pero fue incapaz de reunir la financiación necesaria para completar el presupuesto de la película, que de este modo nunca llegó a las pantallas.
miércoles, 28 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Indiana Jones y el Rey Mono
Tras el éxito de En busca del arca perdida e Indiana Jones y el templo maldito, Steven Spielberg y George Lucas buscaban ideas para una tercera entrega de la saga. Su objetivo era seguir con la misma fórmula: una mezcla de aventuras clásicas con elementos sobrenaturales, con el doctor Jones permanentemente en apuros. Lucas había escrito durante el rodaje del Templo Maldito un resumen esquemático de varias páginas sobre una idea que había tenido, un argumento sin demasiados detalles en el que Indiana buscaba en África la Ciudad Perdida, habitada por pigmeos y gobernada por un mítico personaje apodado el Rey Mono, que custodiaba la legendaria fuente de la eterna juventud. A Lucas le parecía un buen punto de partida, así que contrató a su amigo y colaborador, Chris Columbus, que acababa de escribir los guiones de tres de las películas más exitosas de los años 80 (Gremlins, Los Goonies y El secreto de la pirámide) para que desarrollase su argumento y lo convirtiera en un guión.
Columbus escribió un guión que se tituló provisionalmente Indy III, a la que luego se añadiría el subtítulo de La Ciudad Perdida de Sun Wu Kung. La historia comenzaba con Indiana Jones en 1937 luchando contra un fantasma en un castillo escocés. De allí Jones viaja por sugerencia de su colega Marcus Brody hasta Mozambique, donde su amiga la zoóloga Clare Clarke ha conocido a un pigmeo llamado Tyki que dice tener 200 años y al que persiguen los nazis, encabezados por el siniestro teniente Mephisto y el sargento Gutterbuhg (que tiene un brazo mecánico) porque conoce la localización de la Ciudad Perdida, gobernada por Sun Wu Kung, el Rey Mono, el cual custodia en su jardín un árbol cuyos frutos otorgan la vida eterna a aquel que los come (aunque sólo si es de corazón puro). Los nazis secuestran a Tyki, no sin que éste tenga tiempo antes de entregar a Jones un mapa del camino a la ciudad. Indiana Jones se encamina a la Ciudad Perdida remontando el río Zambesi, acompañado por Clarke, su viejo amigo Scraggy Bier y Betsy Tuffet, una de sus alumnas, una joven neurótica y con tendencias suicidas que se ha enamorado de él y lo ha seguido hasta África. Al final, los nazis son derrotados en una batalla e Indy, que ha muerto durante la lucha, es revivido por Sun Wu Kung gracias a los frutos mágicos de su jardín.
Hay que reconocer que si algo tenía el guión era originalidad. Pero eso no les bastó a Spielberg y Lucas, a los que nunca acabó de gustar. Les parecía que no acababa de sintonizar bien con las anteriores películas de la saga, que no era el mismo Indiana. La parte fantástica les parecía que era demasiado inverosímil, demasiado rebuscada, y que determinadas escenas (por ejemplo, Indiana Jones atacando un tanque a lomos de un rinoceronte, o un grupo de gorilas apoderándose de otro tanque y conduciéndolo contra los nazis) rozaban lo ridículo. Por eso le pidieron cambios. Columbus reescribió el guión. Cambió escenas, añadió nuevos personajes (como Dash, un nuevo villano, el propietario de un bar que se aliaba con los nazis), suprimió otros (como Betsy, que no gustaba a nadie), convirtió a Sun Wu Kung en un déspota malvado e incluso al final terminaba con la boda del doctor Jones y la doctora Clarke. Esta nueva versión del guión ya se titulaba Indiana Jones and the Monkey King.
Pero aún así el guión no convencía a Lucas, que lo seguía considerando demasiado poco realista y complicado de filmar. Y, aunque se llegó a comenzar la búsqueda de localizaciones para el rodaje, finalmente se decidió descartar el guión de Columbus. Un aspecto que influyó poderosamente en tal decisión fueron las críticas que había recibido Indiana Jones y el templo maldito acusándola de racista, que no habían sentado bien a Lucas y Spielberg, y que temían que se reprodujesen si el Rey Mono daba una visión negativa de los africanos.
Finalmente sería Indiana Jones y la última cruzada la tercera película de la saga. Curiosamente, a la cuarta, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, la peor de la saga, se le atribuyen los mismos defectos que frustraron el rodaje de Indiana Jones y el Rey Mono: demasiado inverosímil, demasiado fantasiosa, demasiado increíble. Incluso en ella, al igual que en el Rey Mono, Indiana se acaba casando con su partenaire femenina.
El guión de Indiana Jones y el Rey Mono, que no había llegado a ser una película, si estuvo a punto de convertirse en un videojuego, que habría salido al mercado en 1989 o 1990. Pero también en esta ocasión se frustró, al considerar que la trama no tenía la calidad suficiente. Así que, finalmente, el guión acabó guardado en un cajón junto a otros proyectos o propuestas para películas del arqueólogo aventurero que nunca vieron la luz, tales como Indiana Jones y la casa encantada, Indiana Jones y el continente perdido, Indiana Jones y la ciudad de los dioses o Indiana Jones y los alienígenas de Marte (verídico).
lunes, 26 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Torso, de David Fincher
En el año 2006 la productora Paramount se hizo con los derechos para adaptar al cine la novela gráfica Torso, escrita por Brian Michael Bendis y Marc Andreyko y publicada entre 1998 y 1999. La novela, que entre otros muchos reconocimientos recibió el premio Eisner en 1999, estaba basada en uno de los casos más famosos de la historia criminal norteamericana, el llamado "asesino del torso", un asesino en serie que desmembraba a sus víctimas y al que se le atribuyen una docena de asesinatos (la mayoría de vagabundos o personas de clase baja, de los que solo tres fueron identificados) cometidos en Cleveland entre 1934 y 1938, aunque según algunos investigadores sus víctimas habrían sido muchas más y habría seguido matando al menos hasta 1950. Asociado al caso figura el nombre del célebre investigador Eliot Ness, el que metió en la cárcel a Al Capone, que en aquella época era director de Seguridad Pública de Cleveland, aunque no participó directamente en la investigación.
El verdadero impulsor de esa adquisición era el director David Fincher, que tenía un gran interés en rodar una película sobre aquellos sucesos. Precisamente se encontraba entonces en pleno rodaje de una película sobre otro célebre caso de un asesino en serie que nunca fue identificado, el asesino del Zodíaco. Zodiac se estrenó en 2007 y fue un gran éxito de crítica. Para entonces, Fincher ya estaba rodando su siguiente proyecto, El curioso caso de Benjamin Button, basada en un relato de F. Scott Fitzgerald. Estaba previsto que tras finalizar esta película comenzase el rodaje de Torso. El guión, escrito por Ehren Kruger (The Ring), ya estaba listo, y el reparto había sido elegido (contaban con Matt Damon, Casey Affleck, Gary Oldman y Rachel McAdams).
Sin embargo, a raíz de Benjamin Button, las relaciones entre Fincher y la Paramount se deterioraron gravemente. Al parecer, los intentos de la productora de intervenir en el montaje final de la película, alterando la duración y el desarrollo previstos por Fincher, disgustaron profundamente al director, que se mostró muy poco colaborador a la hora de promocionar el filme. La Paramount decidió entonces retrasar sine die el proyecto Torso alegando dificultades económicas y la necesidad de reducir gastos. Según algunos rumores, intentó que Fincher se hiciera cargo de la dirección de otro de sus proyectos, una comedia protagonizada por Keanu Reeves que tampoco se llegó a rodar. Finalmente, en 2009 Fincher rompió su relación con la productora y se marchó a rodar La red social para la Columbia, mientras la Paramount dejaba que caducasen sus derechos sobre la novela gráfica, que regresaron a las manos de sus autores.
En 2013 se anunció un nuevo intento de adaptar la historia al cine, en el que el director independiente David Lowery (En un lugar sin ley) se encargaría tanto de la dirección como del guión. Pero tampoco esta vez la adaptación llegó a hacerse realidad. El pasado marzo el director Paul Greengrass (El mito de Bourne) anunció que se hacía cargo del proyecto, contando con Brian Helgeland (LA Confidential) para escribir el guión. Veremos si al final es este el intento definitivo para llevar al cine la aclamada novela gráfica de Bendis y Andreyko.
sábado, 24 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Night Skies, de Steven Spielberg
Después del rotundo éxito de taquilla que supuso Encuentros en la tercera fase (1977) la productora Columbia Pictures presionaba a su director, Steven Spielberg, para que rodase una secuela. Spielberg, por su parte, no veía necesidad de una segunda parte; pero temía que Columbia la rodase de todas maneras sin contar con él, de la misma manera que la Universal había rodado Tiburón 2 a sus espaldas. Por eso, en lugar de una secuela les propuso otro proyecto, también con protagonismo extraterrestre, pero en un tono mucho más terrorífico que Encuentros.
El nuevo proyecto de Spielberg se tituló de manera provisional Watch the Skies (Vigilad los cielos), aunque luego resultó que ese título ya estaba registrado y se cambió por el de Night Skies (Cielos nocturnos). Los alienígenas de este filme, a diferencia de los pacíficos y comunicativos extraterrestres de Encuentros en la tercera fase, eran mucho más siniestros y hostiles, y acosaban a una familia que vivía en una granja apartada, tras acabar con sus animales domésticos. Aunque uno de ellos, más bondadoso que los demás, establecía una especie de amistad con uno de los hijos de la familia, un niño autista. La historia estaba basada en un conocido caso de avistamiento de OVNIs del que Spielberg había oído hablar cuando buscaba información para Encuentros, el llamado "encuentro Kelly-Hopkinsville": en agosto de 1955, un grupo de personas que se encontraba en una remota granja de Kentucky acudió a la policía afirmando haber sido acosados durante horas por unos seres desconocidos con aspecto de duendes y que, según ellos, habían salido de una nave que había aterrizado cerca de la propiedad.
Spielberg dejó bien claro desde un primer momento que ni dirigiría ni escribiría el filme, limitando su papel al de productor (en aquellos momentos estaba atareado con el rodaje de En busca del arca perdida y había firmado un contrato para hacer una película para la productora Universal). Quiso que el guión lo escribiera su buen amigo Lawrence Kasdan, pero éste estaba ocupado escribiendo el guión de El imperio contraataca y no pudo, así que Spielberg contrató a John Sayles, un joven escritor y guionista cuyo trabajo en Piranha, dirigida por Joe Dante, le había gustado mucho, y que para escribir el guión se inspiró en el clásico del western Corazones indomables, dirigido en 1939 por John Ford. Como director, Spielberg eligió a Tobe Hooper, el director que unos años antes había dado un vuelco al cine de terror con La matanza de Texas. Estaba previsto que el rodaje comenzara a principios de 1981, una vez que Spielberg hubiera terminado de rodar su película.
Sin embargo, Steven Spielberg nunca llegó a estar completamente satisfecho con Night Skies. En su fuero interno seguía teniendo dudas sobre la película y, mientras rodaba en el desierto de Túnez, reflexionaba a menudo sobre ella. Durante el rodaje, la guionista Melissa Mathison, novia (y futura esposa) de Harrison Ford, acudió al plató visitar a su pareja. Spielberg le leyó el guión de Sayles, y Mathison estuvo de acuerdo con él en que la película era demasiado tenebrosa, pero le entusiasmó la idea de un alienígena afectuoso estableciendo una amistad con un niño solitario y con problemas.
Al regresar a EEUU, Spielberg anunció a los ejecutivos de la Columbia que dejaba el proyecto de Night Skies para desarrollar con Mathison la versión alternativa "amable" que habían imaginado, que tenía el título provisional de ET and me. A la productora no le hizo gracia; les gustaba el proyecto como estaba y veían la nueva propuesta de Spielberg demasiado sensiblera. Frank Price, presidente de Columbia, y John P. Veitch, presidente de su división internacional, llegaron a decir que no querían "hacer una blandengue película de Walt Disney". En febrero de 1981 decidieron congelar el proyecto Night Skies/ET; algo que aprovechó Sid Sheinberg, presidente de la MCA (propietaria de la productora Universal y amigo íntimo de Spielberg) para hacerse con él, a cambio de un millón de dólares y un 5% de los beneficios.
El resto es historia. ET el extraterrestre se estrenó en 1982 y se convirtió en un clásico de inmediato, con un éxito arrollador en taquilla (fue la película más taquillera de la historia hasta 1993). Los directivos de Columbia se arrepintieron toda su vida de haber dejado escapar el filme; Veitch llegó a reconocer que en ese año de 1982 ganaron más dinero con su 5% de los beneficios de ET que con cualquiera de las películas que sí habían producido ellos.
¿Y qué pasó con Night Skies? Buena parte del trabajo previo que se había hecho se reutilizó en otros filmes. Así, la idea de la amistad extraterrestre/niño se usó en ET, mientras algunas de las ideas y escenas más terroríficas se emplearon en Poltergeist (1982) dirigida por Tobe Hooper y producida por Spielberg. Incluso se habló de que Spielberg y Mathison planearon una secuela para ET que se titularía ET II: Nocturnal Fear (ET II: Miedo Nocturno) con numerosos paralelismos con Night Skies, pero que finalmente se descartó. También se considera que esta frustrada película inspiró otros filmes con la temática común de personas amenazadas por criaturas extrañas, tales como Gremlins (también producida por Steven Spielberg), Critters o Señales.
jueves, 22 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Cruzado, de Paul Verhoeven
Después de trabajar juntos en Desafío total (1990), el director holandés Paul Verhoeven y el actor de origen austríaco Arnold Schwarzenegger habían quedado muy satisfechos y planeaban volver a colaborar. Durante el rodaje, hablando de posibles proyectos, Schwarzenegger le habló a Verhoeven de un guión que había leído ambientado en las Cruzadas, y le dijo que le interesaba rodar algo de ese estilo. A Verhoeven le pareció una buena idea y se puso en contacto con el guionista Walon Green, autor entre otros del guión del legendario western Grupo salvaje, para que lo escribiera.
La película que Verhoeven y Green prepararon distaba mucho de las habituales aventuras medievales que solían rodarse hasta entonces. Iba a ser un filme realista, controvertido y sobre todo terriblemente violento, sin ahorrarse nada a la hora de retratar las brutales batallas de la época: sangre, mutilaciones, etc. Su punto de vista sobre los ejércitos cristianos tampoco era amable ni complaciente; de hecho, era más que crítico, denunciando su crueldad y su sed de sangre y de oro, el oportunismo del clero, los prejuicios contra musulmanes y judíos... Retrataba un brutal choque de civilizaciones, con los cristianos como agresores. En palabras del co-guionista Gary Goldman "Era una declaración en contra de la guerra, en la que se decía básicamente que los cristianos no pintaban nada allí". Un "realismo sucio medieval" al que Verhoeven no era ajeno; en 1985 había dirigido Los señores del acero, donde ya desmontaba numerosos tópicos habituales en el cine de temática medieval.
Schwarzenegger interpretaría al protagonista, Hagen, un ladronzuelo al que condenan a muerte tras robar a un corrupto sacerdote, pero que logra evitar la horca fingiendo un milagro, aprovechando la confusión creada por la aparición del papa Urbano II, que busca voluntarios para su Cruzada que ha de reconquistar Tierra Santa de manos de los sarracenos. Los hombres del papa, que ven el potencial del pícaro Hagen para atraer a otros, lo alistan en sus filas. Pero al llegar a Oriente Medio, Hagen es traicionado y vendido como esclavo a los árabes, que lo llevan a Jerusalén. Allí Hagen descubre que los musulmanes no son los salvajes que los sacerdotes cristianos predican, sino que son gente civilizada y relativamente amable, e incluso se enamora de una princesa sarracena. Pero ante la llegada de las tropas cristianas, la confrontación es inevitable. A Schwarzenegger lo iban a acompañar en el reparto, entre otros, Gary Sinise, Robert Duvall, Jennifer Connelly e incluso Charlton Heston (en el papel de Urbano II).
Un filme así iba a requerir un presupuesto muy elevado; en torno a 100 millones de dólares de la época. No obstante, tanto Verhoeven (Robocop, Instinto básico) como Schwarzenegger (Conan, Terminator 1 y 2) tenían una posición muy buena ante la industria por sus anteriores éxitos de taquilla. La productora Carolco se mostró dispuesta a financiar el rodaje, que comenzaría en el verano de 1994.
¿Qué frustró el proyecto? Sus elevados costes... y un brutal ataque de honestidad que sufrió Verhoeven. En una de las últimas reuniones entre Verhoeven, Schwarzenegger y los ejecutivos de Carolco, éstos se mostraron dubitativos con el presupuesto y pidieron garantías de que el coste de la película no se dispararía por encima de esos 100 millones. En ese momento, Verhoeven, bastante nervioso, se dejó llevar y, ante el asombro de todos los presentes, les dijo a gritos que no podía dar garantías de nada, que las garantías no existían y que si alguien les garantizaba algo, estaba mintiendo. El propio Schwarzenegger diría años más tarde en una entrevista que "se puede ser un poco más selectivo acerca de cuándo ser honesto y cuándo simplemente seguir adelante con el proyecto". Después de aquello, la productora decidió rechazar el proyecto y apostar por el otro filme de gran presupuesto que tenían en preparación. Irónicamente, este otro filme (la aventura de piratas La isla de las cabezas cortadas) fue un espectacular fracaso de taquilla que abocó a Carolco a la bancarrota.
En la actualidad, los derechos del guión pertenecen aún a Arnold Schwarzenegger. A lo largo de los años ha habido rumores de que el actor seguía interesado en rodarlo, aunque a estas alturas ya habría que descartarlo a él como protagonista.
martes, 20 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: Ronnie Rocket, de David Lynch
Tras debutar como director de largometrajes con la surrealista e inclasificable Eraserhead (1977), el extravagante David Lynch buscaba un segundo proyecto para continuar su carrera. Algo complicado, ya que Eraserhead, pese a haber tenido cierto éxito en los circuitos underground, no parecía una carta de presentación muy adecuada para alguien que quisiese invertir dinero en un filme. Al menos, para alguien que esperara recuperar su inversión.
Fue en esa época cuando el productor Stuart Cornfeld, colaborador del cómico Mel Brooks, se puso en contacto con Lynch. Cornfeld había visto Eraserhead y había quedado fascinado; por eso, se ofreció para ayudarle a conseguir poner en marcha su siguiente película. Lynch tenía un guión en el que llevaba varios años trabajando de manera intermitente: una peculiar película de ciencia-ficción inspirada en el cine fantástico de la década de los 50, titulada Ronnie Rocket.
Aunque hay varias versiones del guión, la más aceptada es la que cuenta la historia de un peculiar detective que intenta entrar en una "segunda dimensión" gracias a su habilidad para mantenerse de pie sobre una sola pierna. Su búsqueda se ve entorpecida por un paisaje lleno de extrañas habitaciones y un amenazante tren, así como por la presencia de los "Hombres Donut", que utilizan la electricidad como un arma. Paralelamente, se cuenta una segunda historia: la de Ronald d'Arte, un enano adolescente que tras un contratiempo quirúrgico se ve obligado a conectarse a una fuente de electricidad cada cierto tiempo, lo que le da el poder de controlar la energía, ya sea para hacer música (con el nombre artístico de Ronnie Rocket) o para provocar una gran destrucción.
Hasta el propio Lynch se dio cuenta de que difícilmente encontraría inversores dispuestos a financiar un guión tan estrambótico. Por eso, decidió dejarlo de lado y le pidió a Cornfeld que le buscara un guión ya escrito que pudiera rodar. Cornfeld encontró cuatro guiones que creyó que podían adaptarse al estilo de Lynch; pero a este le bastó con leer el título del primero, El hombre elefante. Con solo ver ese título, decidió que era la historia que iba a filmar. Y no le fue mal: la película fue un éxito rotundo de crítica y público, con ocho nominaciones a los Oscar (aunque no ganó ninguno).
Sin embargo, Lynch nunca renunció a rodar Ronnie Rocket. Durante las siguientes décadas siguió trabajando en el guión entre un rodaje y el siguiente, puliéndolo, reescribiendo algunas escenas, sin dejar de buscar financiación. En los años ochenta estuvo cerca de llevarla a cabo, pero dos de las productoras que se mostraron interesadas en rodarla, la Zoetrope y la De Laurentiis Entertainment Group, fueron a la bancarrota antes de llegar a ningún acuerdo.
Durante un tiempo, Lynch no pudo trabajar en el proyecto porque los derechos del guión habían quedado en manos del productor Dino de Laurentiis. Pero una vez los hubo recuperado, sigue sin perder la esperanza de verlo en el cine. Cuando le preguntan por el proyecto suele responder que está "hibernado", paralizado pero no muerto, y que de cuando en cuando le echa un vistazo porque "le gusta el mundo que creó en él". Aunque en una entrevista en 2013 se lamentaba de la alteración de los paisajes industriales en los que había pensado rodarlo y expresaba dudas acerca de si alguna vez el guión llegaría a estar listo para ser llevado a la pantalla.
domingo, 18 de junio de 2017
Películas que nunca se rodaron: El idiota, de Andrei Tarkovski
El soviético Andréi Tarkovski fue un director atípico en muchos sentidos. Llegó al cine con un sólido bagaje cultural (su padre era un reconocido poeta, y Andréi pintaba, tocaba varios instrumentos y hablaba varios idiomas) y habiendo trabajado anteriormente como geólogo. Muy pronto demostró ser un autor dotado de un estilo personalísimo, que con su primer largometraje, La infancia de Iván, ganó el león de Oro en el Festival de Venecia en 1962. Sin embargo, este éxito, que lo convirtió en un autor admirado en Europa, le granjeó la desconfianza de las autoridades soviéticas, tan proclives a desconfiar de todo aquel que sobresaliera. Y más cuando Tarkovski se empeñó en mantener su independencia creativa, sin hacer caso de las directrices de las autoridades, que por ley tenían que dar su aprobación a todos los guiones que se rodasen en el país. Sus siguientes películas tuvieron numerosas trabas; su segundo filme, Andréi Rubliov, rodado en 1966, no pudo estrenarse hasta 1971. Sus siguientes filmes se rodaron con numerosas limitaciones, económicas y creativas, por parte de unas autoridades atentas a todo lo que pudiera ser interpretado como un signo de disidencia o crítica al sistema. Su cuarta película, El espejo (1975), estuvo a punto de llevarlo a la cárcel. Pero, sobre todo, los numerosos escollos que tuvo que sortear le impidieron realizar su proyecto más largamente soñado: una adaptación al cine del clásico de Fiódor Dostoyevski, El idiota.
El idiota, publicada en 1869, narra la historia del príncipe Lev Nikoláievich Myshkin, un príncipe ruso de salud delicada, que ha vivido la mayor parte de su vida en Suiza, y que viaja a San Petersburgo a conocer a su familia. Myshkin, un hombre ingenuo y bondadoso, a menudo incapaz de reconocer la maldad y la corrupción que lo rodea, se ve envuelto en un triángulo amoroso con Nastasia, una dama hermosa y elegante, amante de un hombre adinerado, y su prima lejana Aglaya, altiva y contradictoria. Tarkovski admiraba esta novela y soñó durante años plasmarla en imágenes. Le encantaba Hakuchi, la versión que en 1951 había rodado el cineasta japonés Akira Kurosawa, pero quería hacer una versión cercana a la original, y rodada en Rusia. La primera vez que lo intentó le dijeron que era demasiado joven e inexperto, que dejara pasar algún tiempo antes de encarar un proyecto tan ambicioso.
Volvió a intentarlo en los años 70, pero de nuevo se encontró un sinfín de dificultades y negativas. Aunque Tarkovski nunca fue un disidente, ni cuestionó abiertamente al régimen comunista, era un creador independiente, que se negaba a claudicar a la hora de rodar sus películas para acomodarlas a lo que los mandamases esperaban. Hacía el cine que quería hacer, no el que le sugerían hacer. Y eso lo convertía en alguien sospechoso. Durante más de una década, el director trató por todos los medios de poner en marcha el rodaje sin conseguirlo. No obstante, la novela de Dostoyevski tuvo una gran influencia sobre él, y muchos ven rasgos similares a los de Myshkin en los protagonistas de películas suyas como Andréi Rubliov o Stalker.
En 1983, Tarkovski se encontraba en Italia rodando una de sus últimas películas, Nostalgia. Por una carta de un funcionario soviético al director del Centro Experimental de Cine de Roma, se sabe que Tarkovksi había firmado un contrato con la productora soviética Mosfilm para escribir un guión basado en El idiota, pero ese acuerdo nunca se llegó a hacer realidad. En 1984, harto de la censura y las trabas a sus proyectos, el director anunció que no iba a regresar a la URSS y se instaló junto a su segunda esposa, Larisa, en Suecia. Allí rodaría su último filme, Sacrificio, antes de su temprana muerte en 1986, con solo 54 años, a causa de un cáncer de pulmón.
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