Verba volant, scripta manent

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Partido de la Muerte

Seguramente a muchos os sonará la película Evasión o victoria, dirigida por John Huston en 1981 y entre cuyos protagonistas se encontraban tanto actores como Michael Caine, Max von Sydow o Sylvester Stallone, como famosos futbolistas como Pelé, Osvaldo Ardiles, Bobby Moore o Co Prins. Cuenta la historia de un grupo de prisioneros aliados que organizan un equipo de fútbol para enfrentarse a la selección alemana, ocasión que aprovechan para planear su fuga. Lo que no todos saben es que la película se basa en un hecho real que no tuvo el desenlace feliz de la película, el conocido como "Partido de la Muerte".
Ocurrió en 1941, después de que Hitler invadiese la Unión Soviética traicionando el tratado de no agresion Molotov-Von Ribbentrop. El ataque nazi obliga a suspender la liga de fútbol, ya que la población, incluídos los jugadores, es masivamente movilizada para la defensa. El avance del ejército alemán es al principio muy rápido, y en septiembre de 1941 toman Kiev, la capital de Ucrania. Los defensores que no logran huir, son capturados y recluídos en campos de prisioneros o bien, llevados de vuelta a Kiev.
Entre los que vuelven a Kiev está Nicolai Trusevych, portero del Dinamo de Kiev e ídolo de la aficion local. Como puede busca su sustento en la ciudad ocupada y acaba encontrando trabajo y refugio en una panadería propiedad de Josef Kordik, un panadero de origen alemán e hincha del Dinamo. Es Kordik quien tiene la idea buscar a otros jugadores del Dinamo para contratarlos también y así poder ayudarlos en esos tiempos tan convulsos. Es así como Trusevych, tras recorrer la ciudad, acaba reuniendo a varios ex-compañeros del Dinamo (Mikhail Svyridovskiy, Nikolai Korotkykh, Georgy Timofeev, Mikhail Putistin, Alexei Klimenko, Pavel Komarov, Fedir Tyutchev, Ivan Kuzmenko y Makar Goncharenko) y tres de otro equipo de la ciudad, el Lokomotiv (Vladimir Balakin, Vasil Sukharev y Mikhail Melnyk). Al haber reunido un número suficiente, nace en ellos la idea de formar un equipo para jugar aunque sea de forma no oficial. Con el apoyo económico de Kordik, fundan el FC Start, que juega su primer partido en junio de 1942, contra un rival local, al que ganan holgadamente. Posteriormente, empiezan a jugar contra equipos de las tropas de ocupación. Golean sin dificultad a los equipos de las tropas rumanas y húngaras, y más tarde hacen lo mismo con un equipo alemán. La popularidad del Start se dispara y empieza a preocupar a los mandos militares alemanes, a quienes disgusta que los ucranianos humillen a los suyos y restauren así parte del orgullo soviético. Por ello, traen a un equipo profesional, el MSG húngaro, para que juegue contra ellos. Pero de nuevo el FC Start vuelve a vencer, tanto en el primer partido como en el de revancha, y eso enfurece a los nazis y convierte a los jugadores en ídolos de la población.
Dispuestos a vencerlos a cualquier costa, los alemanes organizan un partido contra el Flakelf, el potentísimo equipo de la Luftwaffe. Y la historia se repite: el 6 de agosto de 1942, ante la alegría desatada del público, el Start golea por 5-1 a los alemanes.
Los nazis están furiosos. Han descubierto que los componenetes del supuesto "equipo de la panadería" son en realidad ex-profesionales y desde Berlín llegan órdenes de eliminarlos. Pero a los mandos locales no les basta: no sólo deben desaparecer, también deben ser derrotados por el poderío alemán. Por ello, el 9 de agosto se juega la revancha. Los jugadores del Start han sido convenientemente "advertidos" de lo malo que sería para ellos ganar ese partido. Pero no hicieron caso: salieron a jugar como siempre, se negaron a hacer el saludo nazi brazo en alto (en su lugar, gritaron "Fizculthura", un lema soviético referente a la cultura física), y, pese al juego durísimo y sucio de los alemanes, con la complicidad arbitral ("casualmente" el partido fué arbitrado por un oficial de las SS), al descanso los locales ganaban 2 a 1. En el descanso, nuevas amenazas, ya sin tapujos. Pero los jugadores habían decidido jugar, por el honor de su país y de todos los caídos ante las tropas invasoras. Y en la segunda parte sigue el espectáculo y los alemanes se ven incapaces de superar la resistencia del Start. Y cuando ya campea en el marcador el definitivo 5-3 se ve en el campo uno de esos gestos que pasan a la historia: el defensa Alexei Klimenko, tras una gran jugada en la que elude a varios jugadores alemanes, dribla también al portero y, sólo ante la portería vacía, ante el delirio de los espectadores, en lugar de marcar, se da la vuelta y chuta hacia el centro del campo. La humillación de los alemanes es tal que el árbitro señala el final del partido antes del tiempo reglamentario.
Como ya he dicho, ojalá el final de esta historia fuera tan agradable como el de la película. Los jugadores del Start no fueron molestados de inmediato, incluso jugaron algún partido más. Pero el 16 de agosto, la Gestapo hizo una redada en la panadería y se llevó a todos los jugadores que había allí, acusándolos de ser agentes de la NKVD (la policía secreta soviética). Se salvaron Goncharenko y Svyridovskiy, quienes no estaban allí y lograron esconderse y permanecer a salvo hasta la salida de los nazis en 1943. De los demás, Korotkykh murió poco después a consecuencia de las brutales torturas. Los restantes fueron trasladados al campo de concentración de Syrets. Allí, Kuzmenko, Klimenko y Trusevych fueron ejecutados en febrero de 1943. De los demás no se supo más. El único que logró salir con vida de Syrets fué Fedir Tyutchev.
Tras la guerra, los tres supervivientes estuvieron cerca de ser juzgados por colaboracionistas por haber jugado contra los alemanes, pero al final se le dió carpetazo al asunto. La historia se recuperó en los años 50 y alcanzó gran popularidad en Ucrania, dando lugar a varios libros y películas. El estadio Zenit, donde tuvo lugar el partido, se rebautizó en 1981 como Start Stadium. En él, hay una escultura que homenajea a quellos jugadores, con la leyenda “A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi”.



Tras el Partido de la Muerte, el FC Start y el Flakelf posan juntos.


Monumento en homenaje en el Start Stadium

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