Verba volant, scripta manent

miércoles, 2 de marzo de 2016

El crimen de Lord Lucan

Lord Lucan y su esposa, Verónica
El pasado 5 de noviembre la Corte Suprema británica declaraba oficialmente muerto a Lord John Bingham, conde de Lucan, después de más de cuarenta años desaparecido. De este modo, su hijo mayor, George, podía heredar el título nobiliario de la familia. Esta sentencia puso de nuevo de actualidad uno de los asesinatos más célebres de la historia criminal británica, que hizo correr ríos de tinta allá por los años 70.
Lord Richard John Bingham, 7º conde de Lucan, había nacido el 18 de diciembre de 1934, en el seno de una aristocrática familia de origen irlandés. Como muchos otros jóvenes de familia acomodada, había estudiado en elitistas colegios (incluido el célebre Eton College) y había tenido un breve paso por el ejército, sirviendo en el regimiento de los Coldstream Guards, el mismo en el que había servido su padre. Alto, distinguido, bien parecido (el productor Albert Broccoli le ofreció una prueba para el papel de James Bond), el joven Lord Bingham (se convertiría en Lord Lucan en 1964, a la muerte de su padre) era un reconocido playboy de gustos caros: carreras de lanchas, coches deportivos y mujeres hermosas. Y también era un jugador empedernido, pasatiempo que databa de sus años escolares, en los que se había aficionado a los juegos de cartas y a las apuestas. Esta afición le llevó en ocasiones a perder grandes sumas de dinero, viéndose obligado a pedir ayuda a su familia para salir de apuros.
Después de dejar el ejército, Lord Bingham encontró trabajo en la banca comercial, pero en 1960 dejaría su empleo para convertirse en jugador profesional, una decisión que no sentó demasiado bien a su familia. Dicha decisión fue en buena parte debida a una fabulosa racha de suerte que le había llevado a ganar 26000 libras en un par de días jugando al baccará, y que le valió el apodo de "Lucky Lucan". Muy pronto se convirtió en un habitual del Clermont Club, un selecto club de juego al que acudían algunas de las mayores fortunas y las personalidades más destacadas de Inglaterra.


En 1963 Lord Bingham se casó con Verónica Duncan, una atractiva modelo y secretaria que frecuentaba la alta sociedad londinense gracias a que su hermana mayor Christina se había casado con un millonario. El matrimonio tuvo tres hijos: Frances (nacida en 1964), George (1967) y Camilla (1970). Pero la adicción al juego de él (y las grandes pérdidas económicas que sufría) y los problemas emocionales de ella (sufrió de depresión post-parto tras sus tres embarazos, y estuvo sometida a tratamiento con antidepresivos) acabaron por provocar que el matrimonio se separase a principios de 1973. Desde ese momento, Lord Lucan se obsesionó con conseguir la custodia de sus hijos, sin reparar en medios para conseguirlo. Espiaba a su familia, contrató a detectives privados, llegó a agredir a una de las niñeras. No obstante, pese a sus esfuerzos por demostrar que Verónica no estaba mentalmente capacitada para cuidar de los niños, tras un farragoso juicio un juez le otorgó a ella la custodia, así como el derecho a seguir residiendo en la casa familiar, una lujosa vivienda en el 46 de Lower Belgrave Street de Londres.
La decisión del juez supuso un duro varapalo para Lord Lucan. Desde entonces su actitud se volvió hostil hacia su mujer: volvió a espiar sus movimientos, grababa sus conversaciones, la acusaba ante sus amigos de ser derrochadora y una mala madre, empezó a dejar de pagar la manutención de los niños (Verónica se vio obligada a buscar un trabajo de media jornada para llegar a fin de mes)... Pero Lucan tenía más problemas además de la lucha por sus hijos. Se encontraba en graves problemas económicos. Se había gastado la mayor parte de la herencia de su padre y había acumulado numerosas deudas de juego. Se vio obligado a pedir dinero prestado a su familia y amigos, pero llegó un momento en el que nadie quiso prestarle más. A sus deudas se sumaron los cuantiosos gastos del proceso de custodia. Lucan empezó a beber en exceso, y en sus frecuentes borracheras, empezó a hablarles a sus allegados de asesinar a su mujer y hacer desaparecer su cadáver. De esa manera pensaba que se solucionarían sus problemas: recuperaría a sus hijos y podría vender la casa de Lower Belgrave, solucionando así sus problemas económicos. Pero nadie creyó que aquellos planes fueran más que delirios etílicos de un hombre agobiado por sus problemas.

Sandra Rivett (1945-1974)
El jueves 7 de noviembre de 1974 se encontraban en casa de los Lucan Lady Verónica, sus tres hijos y la niñera de estos, Sandra Rivett, una joven de 29 años, divorciada y con un hijo. El jueves era su día libre, por lo que lo normal era que no hubiera estado en casa, pero justo esa semana había cambiado para poder salir el miércoles con su novio. A eso de las 8:55 de la noche, acostados ya los dos niños menores, Sandra bajó a la cocina del sótano para preparar algo de te.
Según relataría más tarde Lady Lucan, al ver que la niñera tardaba fue a ver qué ocurría. En ese momento fue atacada y golpeada por un intruso que la agarró y amenazó para que no gritara. Ella de inmediato reconoció la voz de su marido y forcejeó con él hasta que logró zafarse y preguntarle dónde estaba Sandra. Lord Lucan, evasivo en un principio, acabó por admitir que la había matado. Aterrada, Verónica le ofreció ayudarle a huir si no le hacía daño. Su marido la acompañó hasta su dormitorio, en el piso superior, y ordenó a su hija mayor, Frances, que aún estaba despierta, que se acostase. Pero en un descuido Verónica logró huir de la casa y pedir ayuda en un pub cercano, el The Plumbers Arms.


La policía no tardó mucho en  llegar, pero cuando lo hizo el conde Lucan ya había huido. Mientras Lady Lucan era llevada a un hospital con heridas leves y un ataque de ansiedad, los agentes encontraban en el sótano el cadáver de Sandra Rivett, con un gran traumatismo en la cabeza y metido en un saco de lona, como si alguien hubiera querido llevárselo para hacerlo desaparecer. A su lado se encontró el arma del crimen: un trozo de tubería de plomo ensangrentada. La policía concluyó que Lord Lucan había asesinado a la niñera por error, al confundirla con su esposa, y en seguida se dio orden de arresto del aristócrata y se hizo circular su descripción.
El domicilio en el que residía Lord Lucan, un piso en Elizabeth Street, fue registrado. Allí estaban los objetos personales del conde, su cartera, su documentación, su pasaporte, hasta sus gafas. También las llaves de su coche, un Mercedes deportivo que estaba aparcado frente a la casa y que no mostraba signos de haber sido utilizado recientemente. Pero ni rastro de Lucan. Su madre contó a la policía que la había llamado a eso de las once de la noche para decirle que en casa de su esposa había ocurrido "una terrible catástrofe" y pedirle que cuidara de sus hijos.
Mientras la policía lo buscaba, Lord Lucan se había desplazado hasta Uckfield, a unos 70 kilómetros de Londres, a la casa de uno de sus amigos, Ian Maxwell-Scott. Ian no estaba en casa, pero si su esposa Susan, quien recibió a un Lucan muy nervioso e intranquilo. Lucan le cuenta su versión de lo sucedido: pasaba por delante de su casa cuando vio a su esposa forcejeando con un intruso. Entró para ayudarla, pero el intruso huyó y Verónica, histérica, le acusó de haberlo contratado para matarla. Al hallar el cadáver ensangrentado de Sandra, Lucan había sentido pánico y había huido. Antes de irse de casa de los Maxwell-Scott, escribió dos cartas dirigidas a su cuñado, en las que reiteraba su inocencia y daba algunas instrucciones para pagar a sus acreedores. Después de eso, se fue y nadie volvió a verle, aunque a eso del mediodía del día 8 volvió a llamar a su madre, diciéndole que se pondría en contacto con ella más adelante y negándose a hablar con la policía.


El automóvil que conducía Lucan, un Ford Corsair que le había prestado un amigo, fue encontrado dos días después en Newhaven, en la costa sur de Inglaterra. En su maletero apareció un trozo de tubería de plomo similar al empleado para matar a Sandra Rivett, y manchas de sangre de los grupos sanguíneos de la niñera y Lady Lucan, además de una nota dirigida al propietario del coche en la que le pedía que cuidara de sus hijos. Se registró a conciencia toda la zona, incluyendo Newhaven y su puerto, pero no se encontró indicio alguno del paradero del fugitivo. El martes siguiente se emitió una orden de búsqueda de Lucan por el asesinato de Sandra Rivett y el intento de asesinato de Verónica Lucan, y se puso sobre aviso a la Interpol. No obstante, jamás volvió a saberse nada del conde. La versión con más partidarios dice que se suicidó arrojándose al canal de la Mancha y que por eso su cuerpo nunca fue hallado, pero a lo largo de las siguientes décadas hubo numerosos testigos que afirmaron haberlo visto en los lugares más insospechados del mundo: París, Sudáfrica, Brasil, la India, Colombia, Nueva Zelanda, San Francisco... Aunque ninguno de esos testimonios se pudo confirmar. En junio de 1975, se celebró entre una gran expectación mediática el juicio en el que se declaró a Lord Lucan culpable de asesinato (fue el primer miembro de la Cámara de los Lores en ser declarado culpable de asesinato desde 1760).

George Bingham, futuro 8º conde de Lucan
Tras el juicio, la mayor parte de las propiedades de Lord Lucan fueron subastadas para pagar sus deudas. Lo que no se pudo pagar así fue abonado por su familia. Lady Lucan quedó tan traumatizada por lo sucedido que necesitó ayuda psicológica y poco después perdería la custodia de sus hijos, que pasó a la familia paterna. Aunque en 1999, un tribunal admitió una petición de "probate" (un proceso legal en el que un juzgado acepta el testamento de un fallecido como auténtico) por parte de la familia Lucan, dicha decisión no llevó consigo la declaración oficial de Lucan como muerto, por lo que no tuvo influencia alguna a efectos de la herencia del título. Hubo que esperar a noviembre de 2015 para que la sentencia de la Corte Suprema (ratificada el pasado 3 de febrero) declarara al conde fallecido de manera oficial permitiendo a su hijo George, actual Lord Bingham, reclamar el título de conde de Lucan y su correspondiente asiento en la Cámara de los Lores.

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