Verba volant, scripta manent

domingo, 27 de marzo de 2022

¿Sabías que...

 ... si hay 23 personas en una habitación, la probabilidad de que dos de ellas cumplan años el mismo día es de más del 50%? Es lo que se conoce como "paradoja del cumpleaños".

... los usuarios del videojuego "Call of Duty" han pasado un total de 2'85 millones de años jugando online? Más de lo que ha estado el género Homo sobre la faz de la Tierra.

... el castillo alemán de Eltz, a orillas del río Mosela, lleva siendo propiedad de la misma familia desde el siglo XII?

... el actor Richard Harris, que interpretó a Albus Dumbledore en las dos primeras películas de la saga Harry Potter, aceptó el papel únicamente porque su nieta de 11 años le dijo que si lo rechazaba no volvería a hablarle?

... en 2017 un juez palestino prohibió los divorcios durante el mes de Ramadán porque "la gente toma malas decisiones cuando tiene hambre?

... Palau se convirtió en 2020 en el primer país en prohibir la venta y el uso de protectores solares que incluyan en su composición sustancias perjudiciales para los corales y la vida marina, como la oxibenzona? El estado norteamericano de Hawai impondría una prohibición similar al año siguiente.

... en sus primeros libros, el agente 007 usaba una pistola Beretta, pero luego el escritor Ian Fleming la cambió por una Walther PPK porque varios de sus amigos le dijeron que la Beretta era una "pistola para señoritas"?

... el ambientador con forma de pino fue inventado por un lechero que quería disimular el olor a leche pasada de su camión?

... la película Top Gun aumentó tanto el número de jóvenes que se alistaron en las Fuerzas Aéreas norteamericanas que llegaron a instalarse puestos de reclutamiento directamente en los cines?

... el cómico estadounidense Bill Hader trabajó siendo joven como acomodador de un cine, pero fue despedido por contarle el final de Titanic a los espectadores que hacían demasiado ruido en la sala?

... hay un estudio que demuestra que el 70% de los padres y el 74% de las madres muestra preferencia hacia uno de sus hijos con respecto a los demás?

... la policía de la localidad inglesa de Devon instauró un plan para regalar caramelos y piruletas a la salida de los clubes nocturnos en un intento por reducir la conflictividad y los delitos? La teoría era que los noctámbulos borrachos tendrían menos ganas de pelearse o buscar problemas si estaban entretenidos comiendo un dulce. El plan fue un éxito rotundo.

domingo, 20 de marzo de 2022

Ironía

En cierta ocasión le preguntaron al político británico Benjamin Disraeli cuál era la diferencia entre una desgracia y una calamidad. Disraeli contestó "Si por ejemplo el señor William Gladstone (su más notorio rival político) se cayera a un río, sería una desgracia; pero si alguien lo rescatara sería una calamidad".


Después de esperar un tiempo exageradamente largo para poder pedir su comida en un restaurante francés, el escritor norteamericano Irwin Shaw fue finalmente atendido por el maitre, que le informó de que la especialidad de la casa eran los caracoles. "Ya lo se," respondió Shaw "y los tienen ustedes vestidos de camareros".


En un concierto celebrado en el Brixton Odeon en 1963 en el que los Rolling Stones actuaban de teloneros de Little Richard, uno de los espectadores le gritó a Mick Jagger: "¡Córtate el pelo!" a lo que Jagger respondió: "¿Qué? ¿Para tener la misma pinta que tú?" Entre el público estaba David Bowie, quien luego confesaría que le había hecho tanta gracia que se había caído al suelo de la risa.


En una entrevista en 1982 un periodista preguntó al antiguo Secretario de Estado Henry Kissinger sobre las intenciones del escritor Gore Vidal de presentarse como candidato al Senado por el estado de California. Kissinger se limitó a decir: "Creo que es un gran novelista". Vidal le respondió: "Después de haber leído su autobiografía, creo que puedo devolverle el cumplido".


Una vez el presidente de los EEUU Herbert Hoover pidió prestado a su Secretario de hacienda Andrew Mellon una moneda de cinco centavos para llamar a uno de sus amigos. Mellon respondió: "Aquí tienes una de diez, llámalos a todos".


Actuando en una fiesta, la payaso profesional Nancy Jo-Wright empezó a ver su actuación interrumpida por uno de los invitados, en evidente estado de embriaguez. Harta de su comportamiento, Wright se dirigió a él, le pasó el brazo por los hombros y le dijo: "Oiga, señor, a mi me pagan para disfrazarme y hacer el tonto. ¿Cuál es su excusa?" Aquel sujeto no volvió a abrir la boca en el resto de la actuación.


El general ateniense Ifícrates se vio cierto día insultado por un aristócrata que afirmaba ser descendiente del héroe Harmodio, mientras que el general era hijo de un humilde zapatero. "La diferencia entre nosotros" respondió Ifícrates "es que mi familia comienza conmigo, mientras que la tuya termina en ti".


El filósofo y teólogo irlandés Johannes Scotus Eriugena (815-877), considerado uno de los filósofos europeos más importantes de la Edad Media, se encontraba en una ocasión comiendo con el rey francés Carlos II el Calvo, de cuya escuela palatina era director. Ambos se sentaban en los extremos de la misma mesa, y parece ser que el filósofo, por olvido o ignorancia, había cometido algunas pequeñas equivocaciones con respecto a la etiqueta habitual en aquellas situaciones. El rey, queriendo parecer ingenioso, preguntó entonces a Eriugena: Quid distat inter sottum et Scottum? (¿Qué separa a un borracho de un irlandés?). A lo que Eriugena respondió: "Tabula tantum" ("Solo una mesa").


Durante una conversación con el filósofo Bernard de Fontenelle, el rey de Francia Luis XIV expresó sus dudas acerca de la existencia de hombres de verdad honorables. Fontenelle respondió: "Existen muchos hombres honorables, majestad, pero no buscan la compañía de los reyes".


William Richard Morris, lord Nuffield, fundador de la compañía Morris Motors, salía una noche de una cena en el Magdalen College cuando se paró en el guardarropa a recoger su sombrero. Tan rápidamente se lo trajeron que Nuffield, con algo de escepticismo, le preguntó al empleado como estaba seguro de que ese sombrero era suyo. "No lo estoy, señor, pero es el que usted traía cuando llegó".


El compositor austríaco Hugo Wolff envió en cierta ocasión una de sus composiciones a su colega Johannes Brahms, pidiéndole que marcara con una cruz los puntos en los que creyera que la canción era mejorable. Brahms se la devolvió sin marcas, con una nota que decía "No quiero convertir su composición en un cementerio". Esta respuesta provocó que Wolf llegara a detestar a Brahms de tal manera que durante años evitaba asistir a eventos o a visitar lugares en los que él pudiera estar presente.


Cosmo Gordon Lang, arzobispo de Canterbury, encargó un retrato suyo al célebre pintor William Orpen, pero no quedó demasiado satisfecho con el resultado. "Me temo que me retrata como orgulloso, arrogante y mundano" explicó Lang a Hensley Henson, obispo de Durnham. "¿Y con cuál de las tres" respondió Henson "Su Gracia no está de acuerdo?"


En 1685, tras la llegada al trono británico del rey católico Jacobo II, un grupo de opositores bajo el mando del duque de Monmouth se rebeló en la que sería llamada "Rebelión de Monmouth". Tras su derrota, los rebeldes fueron juzgados en unos procesos llamados "Bloody Assizes" presididos por el barón George Jeffreys. Cierto día, poco antes de uno de los juicios, Jeffreys apuntó con su bastón a uno de los acusados diciendo "En el extremo de mi bastón hay un pícaro". El acusado miró al juez con calma y preguntó: "¿En cuál de ellos, mi señor?".


En cierta ocasión alguien hizo hincapié en las enormes orejas del escritor y científico George Lichtenberg (1742-1799), y este replicó "Bueno, piense en ello, con mis orejas y su cerebro haríamos un espléndido asno, ¿a que si?".


Un político de la pequeña ciudad de Larissa interpeló un día al general ateniense Temístocles, diciéndole: "Buena parte de tu fama, Temístocles, deriva del afortunado accidente de tu nacimiento en Atenas. Si hubieras nacido en Larissa no habrías llegado tan lejos". "Ni tú" replicó Temístocles "si hubieras nacido en Atenas".


Un día que asistía a una fiesta en la que se interpretaba música en vivo, el escritor George Bernard Shaw fue interrogado por la anfitriona acerca de su opinión sobre las habilidades del violinista: "Me recuerda a Paderewski" (Ignacy Paderewski era un célebre pianista de la época) dijo Shaw. La anfitriona, algo confundida, respondió "Pero Paderewski no es un violinista". "Tampoco lo es este caballero" fue la respuesta del escritor.

domingo, 13 de marzo de 2022

Pequeñas historias (XXVIII)

Se conocen como "Zonas Azules" a una serie de lugares caracterizados por la longevidad de sus habitantes, notablemente superior a la media y con abundancia de centenarios. En la actualidad se reconocen cinco de estas Zonas: la isla de Okinawa (Japón), la región de Barbagia (en la isla italiana de Cerdeña), la península de Nicoya (Costa Rica), la ciudad californiana de Loma Linda (Estados Unidos) y la isla de Icaria (Grecia). Todas estas regiones se caracterizan por una baja incidencia de cáncer, demencia y enfermedades cardiovasculares. Aunque no hay un consenso claro acerca de los motivos de esta longevidad, si se apunta a una serie de factores comunes: dietas bajas en calorías y basadas en vegetales y pescado, con poca carne y alimentos procesados; una actividad física no muy intensa pero diaria; una rutina poco estresante; contacto habitual con la naturaleza; y fuertes lazos entre los habitantes de la comunidad.

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El actor R. Lee Ermey, antiguo militar, no iba a interpretar el papel del sargento Hartman en La chaqueta metálica, sino que iba a ser un asesor, pero el director Stanley Kubrick le dio el papel después de que Ermey se presentara en el plató con 150 páginas de insultos y expresiones malsonantes de su autoría. Además, a Kubrick le gustó que, mientras que el actor que iba a interpretar originalmente el papel solo podía gritar durante 30 minutos seguidos, Ermey era capaz de aguantar gritando mucho más tiempo.

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En 1836 un trabajador de las alcantarillas de Londres descubrió un viejo desagüe abandonado que conducía directamente hasta la cámara principal del Banco de Inglaterra. Envió varias cartas a los directores del banco, pero estos no le hicieron caso, así que les propuso un encuentro en la cámara a la hora que ellos quisieran. A la hora señalada, el trabajador apareció frente a los sorprendidos directores entrando en la cámara a través del suelo. Los directivos del banco de inmediato ordenaron sellar el desagüe y recompensaron generosamente al trabajador por su honradez.

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En 1903 se encontró en una cueva cercana a la localidad inglesa de Cheddar el esqueleto de un hombre del Mesolítico (unos 9100 años a. C.) que recibió el nombre de "Hombre de Cheddar". Cuando se estudió su ADN se descubrió que había vínculos familiares entre él y algunos residentes actuales de Cheddar, y que un profesor local llamado Adrian Targett estaba directamente emparentado con el Hombre de Cheddar.

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Un orangután del zoo de San Diego se escapó hasta tres veces de su jaula. En las tres ocasiones no intentó huir ni se mostró violento hacia nadie; simplemente, se limitó a pasear por el zoo observando a los demás animales en sus jaulas.

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En 2007 los diseñadores de los decorados de la serie The Big Bang Theory visitaron las casas de varios estudiantes y jóvenes graduados para inspirarse y reflejar la forma en la que vivían los jóvenes científicos. Todos sus diseños fueron rechazados por la CBS porque resultaban "demasiado deprimentes".

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Algunas empresas japonesas tienen "habitaciones para excluidos" donde trasladan empleados excedentes o innecesarios. A estos empleados se les encomiendan tareas sin importancia o incluso ninguna en absoluto, intentando que el empleado se sienta deprimido o desanimado hasta que termine por renunciar a su empleo, evitando así la empresa tener que indemnizarlo.

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El "síndrome del corazón roto" es una afección cardíaca temporal provocada por una situación de estrés intenso o una emoción extrema. Este síndrome afecta a la capacidad de bombeo del corazón y provoca síntomas (dolor en el pecho, dificultad para respirar) que pueden ser confundidos con los de un ataque cardíaco. También se la llama miocardiopatía por estrés o síndrome de abombamiento apical.

domingo, 6 de marzo de 2022

El misterio de la momia que grita

La "momia que grita"


En 1881 tuvo lugar uno de los descubrimientos más espectaculares de la historia de la Egiptología. La aparición de varias piezas inusuales y de gran valor histórico en el mercado negro de antigüedades había despertado el interés de las autoridades egipcias, que emprendieron una serie de investigaciones que llevaron hasta una familia de pastores, los Abd el-Rasul, que aparentemente habían sido los vendedores originales de las reliquias. Una vez arrestados e interrogados, los dos hermanos Abd el-Rasul confesaron que una década antes, en torno a 1871, habían descubierto por pura casualidad una tumba desconocida en el complejo funerario de Deir el-Bahari, cerca de Luxor, después de que una de sus cabras cayera accidentalmente por el pasadizo que llevaba al sepulcro. Desde entonces habían ido vendiendo de manera discreta algunos de los objetos que había en la tumba, poco a poco para no llamar la atención.

El 6 de junio de 1881 un grupo de policías y funcionarios del Servicio Egipcio de Antigüedades, encabezados por el egiptólogo alemán Émile Brugsch (el entonces director del Servicio, el francés Gaston Maspero, estaba de vacaciones) llegó a la tumba para inspeccionarla. Brugsch fue el primero en descender; se accedía a través de una entrada escondida entre rocas, por un pasillo casi vertical de unos 13 metros. Cuando pudo examinar el contenido del enterramiento, su sorpresa fue de órdago.

En la tumba, conocida hoy como la DB320, había una cincuentena de momias de las Dinastías XVII a la XXI. Varias eran de faraones, algunos tan célebres como Seti I, Ramsés II y III o Tutmosis III, además de varias reinas, príncipes y princesas, y nobles, y buena parte de sus ajuares funerarios. El motivo de que tantas momias de tan diferente procedencia estuvieran juntas en la misma tumba era un misterio para Brugsch. Según se sabría gracias a posteriores investigaciones, la tumba había pertenecido originariamente a un sumo sacerdote de Amón llamado Pinedyem II, muerto en el siglo X antes de Cristo, y a su familia. En algún momento de la Dinastía XXI, un grupo de sacerdotes habían trasladado en secreto las momias desde sus tumbas para protegerlas de los numerosos saqueadores que entonces abundaban en Egipto, y luego la entrada de la tumba había quedado, accidentalmente o no, cubierta de arena y escombros, lo que la había mantenido oculta durante casi tres mil años.

Entrada a la tumba DB320

La labor de Brugsch en la tumba no fue todo lo cuidadosa que cabría esperar de un experto arqueólogo. Acuciado por las prisas para poner a salvo aquellos tesoros, ordenó su inmediato traslado al Museo Egipcio, embrión de lo que más tarde se convertiría en el célebre Museo Egipcio de El Cairo. El traslado se llevó a cabo en apenas 48 horas, y Brugsch no tomó fotografías ni notas sobre la disposición de la tumba, ni catalogó los objetos, lo que provocó la pérdida de mucha información relevante. Además, debido a las prisas, en la tumba quedaron olvidados pequeños objetos, así como fragmentos de los ataúdes (que serían hallados en posteriores exámenes), y varios de los objetos acabaron dañados durante el traslado. 

Una de aquellas momias llamó poderosamente la atención del arqueólogo alemán. Correspondía a un hombre joven, de veinte o veinticinco años de edad, carecía de inscripciones o detalles que ayudaran a identificarla, pero parecía haber recibido un tratamiento muy inusual. No habían seguido con ella los rituales comunes de la momificación; no le habían extraído los órganos internos ni la habían embalsamado con ungüentos y esencias, simplemente, la habían sometido a un baño con sales de natrón y le habían colocado algo de resina en la boca. Además, estaba envuelta en pieles de oveja (un animal considerado impuro), sus brazos y piernas estaban atados fuertemente con correas de cuero, en el cuello tenía evidentes marcas de ligaduras, como si hubiera muerto ahorcado o estrangulado, y sobre ella habían escrito terribles maldiciones. Pero lo que más impresionó a Brugsch fue la terrible expresión de dolor y agonía del rostro de la momia, que los tres mil años pasados no habían conseguido borrar.

Brugsch siguió investigando pero no pudo averiguar nada más. La momia del llamado Individuo E acabó guardada en un rincón del Museo durante años, ensombrecida por la fama de las otras momias del yacimiento de Deir-el-Bahari. Hasta que años más tarde fue "redescubierta" y volvió a despertar el interés de los investigadores, que de nuevo trataron de esclarecer la identidad de la momia y las circunstancias de su particular enterramiento. Y entonces a alguien se le ocurrió que podía tratarse del príncipe Pentaur.

Según cuentan diversos documentos como el Papiro de Turín, hacia el final de su largo y fructífero reinado Ramsés III fue víctima de una conspiración urdida por una de sus esposas, la reina Tiyi. Los cuatro hijos mayores del faraón habían muerto, y Ramsés III había empezado a mostrar cierta preferencia como heredero hacia su quinto hijo, Ramsés Heqamaatra (que acabaría subiendo al trono como Ramsés IV). Esto no gustaba a Tiyi, que ansiaba ver a su hijo, el príncipe Pentaur, en el trono. Así que Tiyi organizó una conspiración para asesinar a Ramsés y convertir a Pentaur en el nuevo faraón. Una conspiración de la que formaban parte, además de Tiyi y Pentaur, otras dos de las esposas de Ramsés III, así como sacerdotes, militares y altos funcionarios. Sin embargo, los conspiradores fueron descubiertos, apresados y sometidos a juicio. Un juicio que inició Ramsés III pero concluyó su sucesor, ya que el faraón murió durante el proceso (aparentemente, asesinado por miembros de esta conspiración o de otra; al ser examinada, su momia reveló numerosas puñaladas y señales de haber sido degollado).

Unos 40 conspiradores, todos ellos del entorno del faraón, fueron juzgados por un tribunal especial con plenos poderes. Treinta y dos de ellos fueron condenados a muerte y ejecutados. Otros seis fueron obligados a suicidarse en público. Sus cuerpos fueron luego cremados, lo que según las creencias egipcias les impedía alcanzar la vida eterna. El destino de Tiyi se desconoce; no se la vuelve a mencionar y se cree que pudo haberse suicidado tras el fracaso del complot. En cuanto a Pentaur, según se desprende del Papiro, se le condenó también a suicidarse en privado. No solo eso; también fue condenado al olvido, porque, según se deduce del Papiro de Turín, Pentaur no era su verdadero nombre, solo un pseudónimo para hacer que su nombre real no pasara a la historia. De hecho, se conocen inscripciones de la época donde se han borrado cuidadosamente los nombres de Pentaur y de su madre, Tiyi.

¿Era de verdad Pentaur la misteriosa "momia que grita" hallada, irónicamente, compartiendo sepultura con su padre Ramsés III, al que había conspirado para asesinar? Muchos egiptólogos así lo sospecharon durante años, hasta que el avance de la tecnología permitió que la momia fuera sometida a nuevas pruebas. En 2012 el célebre egiptólogo Zahi Hawass decidió someter a la misterios momia a una prueba de ADN y compararlo con el de Ramsés III. Los resultados del estudio, publicados en el prestigioso British Medical Journal, fueron concluyentes: fuera de toda duda, el Individuo E era hijo de Ramsés III. Y de entre toda su vasta progenie, solo uno podía haberse hecho acreedor de un castigo tan singular: Pentaur, el ambicioso príncipe que había conspirado contra su propio padre.

¿Por qué su momia había sufrido un tratamiento tan poco habitual? Probablemente, como una forma de extender su castigo más allá de este mundo, hasta la otra vida. Sin ser momificado de manera correcta, y borrando su nombre, se le impedía renacer en la otra vida y se condenaba a su alma a errar eternamente por el Duat o inframundo, un terrible castigo para uno de los peores delitos que podían imaginar los egipcios. Curiosamente, los esfuerzos que se tomaron para borrar de la historia a Pentaur tuvieron el efecto contrario, y hoy en día, aunque desconozcamos su verdadero nombre, lo seguimos recordando.

domingo, 20 de febrero de 2022

Las cervezas de Chick Donohue

Chuck Donohue (izquierda) en Vietnam

Esta historia comienza un día de noviembre de 1967 en el Doc Fiddler's, uno de los numerosos pubs del barrio neoyorquino de Inwood. Inwood es el barrio más norteño de la isla de Manhattan, por aquel entonces poblado fundamentalmente por descendientes de irlandeses (en la actualidad predominan los latinos, especialmente los dominicanos), y con un fuerte sentido de comunidad: era el típico barrio donde casi todos se conocen y se ayudan entre ellos cuando lo necesitan.

Entre los parroquianos del Doc Fiddler's estaba John Donohue, al que todos llamaban Chick. Donohue, de 26 años, era un antiguo Marine que por entonces se ganaba la vida como marino mercante. Aquel día el barman del Fiddler's, George Lynch, apodado El Coronel, estaba bastante enfadado. Por todo el país se multiplicaban las protestas contra la guerra de Vietnam, y a Lynch eso le parecía una falta de respeto para los soldados que estaban allí combatiendo. En aquel momento estaban movilizados en Vietnam varios soldados de Inwood, chicos a los que conocía de toda la vida, y sentía que no se estaba valorando su sacrificio. Lynch acabó diciendo que alguien debería a ir a ver a esos chicos e invitarlos a una cerveza para hacerles saber que no les habían olvidado. Y Donohue pensó, "Bueno, ¿por qué no?". 

Los siguientes días, Chick Donohue estuvo yendo y viniendo por Inwood, viendo a viejos conocidos, haciendo preguntas, hasta que logró tener una lista con los nombres de un puñado de soldados de Inwood que estaban entonces en Vietnam y las unidades en las que servían. Acto seguido, lió su petate, se hizo con unas cuantas cajas de cerveza PBR, y se embarcó en el Drake Victory, un carguero que partía de Nueva York cargado de municiones rumbo a Vietnam.

Un par de meses mas tarde, Donohue y el Drake Victory arribaban al puerto vietnamita de Qui Nhon. No así las cervezas; dos meses en alta mar se hacen muy largos, y para cuando llegaron a su destino Donohue se las había bebido todas. Pero no era un gran problema; en un puerto nunca faltará donde conseguir alcohol. Así que Chick se hizo con más cerveza y se dispuso a seguir con su plan.

Nada más llegar tuvo su primer golpe de suerte: un grupo de policías militares se presentó para inspeccionar el Drake Victory, y Donohue se dio cuenta de que sus insignias eran de la 127ª Compañía de Policía Militar, la unidad en la que servía uno de los nombres de su lista, Tommy Collins. Donohue se llevó aparte a uno de los policías para preguntarle por Collins afirmando ser su cuñado. Collins llegó poco después y su sorpresa fue mayúscula. "Chickie Donohue, ¿qué demonios estás haciendo aquí?" Y Donohue respondió: "He venido a traerte una cerveza". Y tal como se había propuesto, compartió unos tragos con Collins antes de partir en busca de los demás nombres de su lista.

Chick Donohue (derecha) y Ricky Duggan (segundo por la izquierda, mirando a cámara)

Y así, durante las siguientes semanas, Chick Donohue recorrió un Vietnam en guerra tachando nombres de su lista. De una ciudad a otra, de una base a otra, Donohue se pasó meses buscando a sus amigos, vestido con unos vaqueros y una camisa ("Era una zona de guerra y allí estaba él paseando como si fuera a jugar al golf o a cualquier otro sitio" diría Collins), viajando como podía, en convoys militares, en helicópteros de transporte, en aviones de correo, para darles sus cervezas (y también algunos mensajes de sus familias). Ni el hecho de verse envuelto en plena Ofensiva del Tet (una de las mayores ofensivas de los norvietnamitas), ni haberse quedado varado en tierra cuando el Drake Victory partió sin esperarle, le hicieron desistir. Finalmente, en marzo de 1968, tras haber encontrado a cuatro de los seis nombres de su lista, Donohue decidió que ya era hora de regresar. Consiguió llegar a la embajada norteamericana en Saigón y allí le encontraron hueco en un vuelo a Manila, donde pudo embarcarse en un buque que regresaba a EEUU. 

De vuelta a Inwood, el Doc Fiddler's era una parada obligada. Los habituales del local se quedaron con la boca abierta cuando Donohue, sin darle demasiada importancia, les contó lo que había estado haciendo durante los últimos meses. Lynch, en silencio, sirvió cervezas para todos los presentes, incluido él mismo, y levantando su bebida, brindó "por Chickie, que llevó a nuestros chicos cerveza, respeto, orgullo y cariño, maldita sea". La historia convirtió a Donohue en una celebridad local. "No tuve que pagar por una cerveza en Inwood durante mucho tiempo", admitiría el propio Donohue.

Los seis chicos de la lista de Donohue regresaron vivos a sus hogares. Todos admitirían más tarde lo mucho que significó para ellos la inesperada visita de su amigo. Bob Pappas, uno de ellos, que pasaba entonces por un mal momento, diría que "Ver a Chickie me animó para convencerme de que iba a conseguir volver". Ricky Duggan le dijo de aquel momento que "Verte aparecer allí de aquella manera nos recordó que de verdad había gente en casa que se preocupaba por nosotros". Algo que refrendó Collins: "Ese es Chickie, uno de los mejores y más chiflados tipos que jamás querrás conocer".


Chickie Donohue publicaría en 2017 un libro autobiográfico narrando aquellos meses locos en Vietnam: The Greatest Beer Run Ever: A Memoir of Friendship, Loyalty, and War ("El mayor reparto de cerveza de la historia: un recuerdo de amistad, lealtad y guerra"). Existe en la actualidad un proyecto bastante avanzado para llevar su historia al cine, en una película que estaría dirigida por Peter Farrelly (Green Book) y que contaría en su reparto con nombres como los de Zac Effron, Russell Crowe y Bill Murray.

domingo, 13 de febrero de 2022

Fannie Quigley

Fannie Quigley (1870-1944)

El descubrimiento de oro en la región canadiense del Yukon a finales del siglo XIX provocó la llegada de miles de personas en busca de fortuna. Desde todos los rincones de Norteamérica e incluso del extranjero llegaban aventureros que habían dejado atrás sus hogares e incluso sus familias y sus empleos, persiguiendo el sueño de hacerse ricos rápidamente; un sueño que solo unos pocos alcanzarían. Algunos acabaron convertidos en personajes célebres o casi legendarios; y entre los personajes más reconocibles que se podían encontrar en aquellos campamentos mineros había una mujer: Fannie Quigley.

Nacida con el nombre de Frances Sedlacek en Wahoo (Nevada) en 1870, en el seno de una familia de humildes granjeros originarios de la región checa de Bohemia, huérfana de madre desde los seis años, la granja de su familia tuvo que soportar sequías, tormentas, plagas de langostas y crisis económicas, unas desventuras que contribuyeron a forjar el carácter de la joven Fannie. Con 16 años se marchó de casa y comenzó a viajar hacia el Oeste siguiendo el avance de la vía férrea de la Union Pacific, empleándose como cocinera en los campamentos de trabajadores del ferrocarril. 

Cuando estalló la fiebre del oro Fannie acudió como tantos otros y se instaló en Dawson City, el epicentro del que partían las oleadas de buscadores de oro que se desperdigaban luego por las orillas del río Klondike y sus afluentes. Y allí Fannie vio su oportunidad cuando escuchó lo difícil que era encontrar una comida decente en la ciudad y que muchos de los buscadores, llevados por la prisa para empezar cuanto antes sus sondeos, habían partido con pocos suministros. Muy pronto Fannie comenzó a recorrer los campamentos mineros llevando un trineo cargado con una tienda, una cocina portátil y provisiones, para preparar y vender a los hambrientos mineros sus platos. Muy pronto la figura de "Fannie la caminante", como la llamaban por las largas distancias que recorría con su cocina a cuestas, se hizo popular entre los mineros de la región. Y aunque su principal ocupación era la cocina, tampoco desechaba la posibilidad de encontrar oro: en 1900 está registrada su primera reclamación de una concesión minera, cerca de la localidad de Clear Creek.

Fannie Quigley (c. 1940)

En octubre de 1900 Fannie se casa en Dawson con Angus McKenzie. Será un matrimonio corto y turbulento. Ambos regentarín una posada cerca del pueblo de Gold Bottom. Las peleas y discusiones entre ambos eran frecuentes, debido en buena parte al abundante consumo de alcohol por parte de los dos. Finalmente, en enero de 1903 Fannie deja a Angus y el Klondike, y viaja 800 millas al norte hacia Alaska, donde se habían producido nuevos hallazgos. Curiosamente, no se ha encontrado registro alguno de su divorcio, lo que hace suponer a algunos que su separación de Angus fue más un asunto de facto que oficial. En Alaska reside sucesivamente en Rampard, Tanana y Chena, antes de trasladarse en agosto de 1906 a la zona de Kantishna, donde un grupo de mineros encabezados por Joe Quigley acababa de encontrar recientemente nuevos y ricos yacimientos de oro y plata.

En Kantishna Fannie sigue con sus negocios, preparando comidas para los mineros y a la vez explotando ella misma varias concesiones: hasta 26 registró a su nombre entre 1907 y 1919. Las condiciones en Kantishna eran más complicadas que en Dawson; no había carreteras y los víveres tenían que ser transportados en trineos durante muchas millas de territorio agreste. Por eso Fannie se vio obligada a depender de si misma para abastecerse. Empezó a cultivar cereales y verduras  en los terrenos alrededor de su cabaña (también recogía frutas y verduras silvestres) y a cazar para disponer de carne. Nunca había cazado antes de llegar a Kantishna y apenas sabía disparar, pero acabó convertida en una consumada cazadora. Para obtener carne cazaba caribúes, alces, muflones e incluso osos (eran famosos sus pasteles de hojaldre, en cuya masa usaba grasa de oso), que despiezaba en el mismo lugar para luego cargar la carne hasta su cabaña, recorriendo a veces varias millas a través de las montañas; y también atrapaba zorros, lobos y linces para obtener pieles. Utilizaba algunos túneles abandonados de prospecciones cercanas para conservar en ellos las provisiones, y también para elaborar cerveza.

Fannie no tardó en convertirse en un personaje casi legendario en toda la región. Con una fortísima personalidad y una presencia imponente, pese a su escaso metro y medio de altura, vestida casi siempre con ropas de hombre, terriblemente malhablada, cazadora casi infalible y fabulosa bebedora, todos en los campamentos mineros estaban familiarizados con su figura y sus hazañas. Tan notoria era su fama, que después de que en 1921 toda la región circundante al monte McKinley (hoy monte Denali) fuera declarada Parque Nacional, a los jóvenes rangers destinados a vigilar el parque les decían simplemente que, en caso de que tuvieran alguna duda acerca de la región o de como sobrevivir en su nuevo destino, le pidieran consejo a Fannie. Además, dado que su cabaña estaba estratégicamente situada en la ruta que seguían las expediciones hacia el monte McKinley, fueron huéspedes suyos personajes conocidos, como el escritor Jack London, el montañero y cartógrafo Bradford Washburn o la expedición liderada por Hudson Stuck que por primera vez coronó el monte en 1913.

De derecha a izquierda, Fannie Quigley, Joe Quigley, Ruth Carson y Joe Dalton (c. 1919)

En 1918 Fannie y Joe Quigley se casaron, tras más de una década conviviendo. Ambos llegaron a ser una pareja próspera; a la vez que Fannie seguía cocinando para los mineros, ambos eran titulares de un buen número de concesiones, algunas explotadas por ellos mismos y otras alquiladas a otros mineros. Durante la epidemia de gripe española, Fannie, naturalista y con conocimientos de enfermería, trabajó en el hospital de la localidad de Nenana. En 1924 Fannie abandonó Kantishna por primera y última vez para visitar a su familia, a la que no veía desde hacía casi treinta años.

En 1930 Joe Quigley sufrió un grave accidente mientras trabajaba en una de sus minas, que le obligó a pasar una larga temporada convaleciente en un hospital de Fairbanks. Allí Joe se enamoró de una de sus cuidadoras, una enfermera bastante más joven que él. Su divorcio de Fannie se formalizaría en 1937; liquidaron sus sociedades conjuntas y cedieron sus concesiones mineras a la empresa Red Top Mining Company, a cambio de una cantidad anual que se repartieron equitativamente. Joe y su nueva esposa abandonaron Kantishnaa para instalarse en Seattle, buscando una vida más cómoda, pero Fannie se quedó; amaba la montaña y se sentía feliz en ella.

La cabaña de Fannie Quigley, en la actualidad

Por aquel entonces ya se había construido una carretera a través del Parque, con lo que a la cabaña de Fannie, que en un tiempo era accesible solo a pie o con trineos de perros, llegaban habitualmente visitantes y curiosos deseosos de conocer a la mítica pionera. Y allí siguió viviendo Fannie, sin abandonar su querida montaña más que para alguna visita ocasional a Fairbanks, hasta su muerte, acontecida el 25 de agosto de 1944, cuando contaba 73 años, mientras dormía. El Fairbanks Daily News-Miner tituló su obituario: "Una de las pioneras más pintorescas de Alaska ha llegado al final de su camino". Su cabaña aún se conserva en el Parque Nacional Denali.

domingo, 6 de febrero de 2022

Carlos Cuarteroni, la inspiración española de Sandokán



Carlos Domingo Antonio Genaro Cuarteroni Fernández nace en Cádiz el 19 de septiembre de 1816, hijo del italiano Giovanni Cuarteroni, dueño de una tienda que aprovisionaba a los buques que partían rumbo a América o a Filipinas, y de Ramona Fernández, natural de Sanlúcar de Barrameda. Era una familia de profundas creencias religiosas; de los nueve hijos del matrimonio (de los que Carlos era el cuarto) dos se hicieron sacerdotes y un tercero, misionero seglar.

Habiendo nacido a un paso del puerto de Cádiz, relacionándose con el ambiente marinero por el negocio familiar, y escuchando historias de barcos, marineros y viajes, no es de extrañar que Carlos sintiera desde muy pequeño la llamada del océano. Teniendo vetada la carrera naval militar, por ser hijo de un comerciante, ingresa muy joven en una academia privada para ser piloto de buques mercantes. Allí, viendo su enorme talento, sus profesores les recomendaron a sus padres que lo embarcaran lo antes posible. Y así, en 1829, con apenas 13 años, Carlos embarca como ayudante del piloto del mercante Indiana, que parte de Cádiz rumbo a Manila, un viaje largo y peligroso.

Regresa a Cádiz dos años más tarde para obtener el grado de tercer piloto. Cuatro años más tarde, con 19 años y de vuelta en Manila, obtiene el título de segundo piloto y recibe el mando de un bergantín, con el que realizaría varios viajes entre Filipinas, Hong Kong, Singapur y Cantón. Mandaría luego la fragata Buen Suceso durante otros dos años, hasta que en 1841 obtiene el título de capitán de la Marina Sutil en Filipinas, para pasar luego a comandar otra fragata, la Bella Vascongada. Era por entonces, pese a su juventud, uno de los capitanes más valorados de Filipinas: excelente navegante, brillante cartógrafo, hablaba con fluidez inglés, francés, malayo, tagalo y bisayo, y numerosos dialectos locales del sudeste asiático.

Y entonces, en 1842, toma una decisión cuando menos sorprendente. Renuncia a su mando, abandona la marina mercante y compra en Manila una goleta a la que llamará Mártires de Tonkín y con la que, tras enrolar a una tripulación de 27 marineros filipinos, se dedica a la búsqueda de perlas y tortugas carey en el Mar de China. Una ocupación peligrosa, pero muy lucrativa. Varias de esas conchas de tortuga las envía como regalo a sus parientes de Cádiz, cuyos descendientes aún las conservan.

Pero no son solo perlas y tortugas lo que le interesa. Cuarteroni aprovecha sus viajes para buscar el Christian, un mercante inglés que había desaparecido en ruta de Macao a Bombay llevando en sus bodegas una inmensa cantidad de monedas de plata, fruto del comercio de opio en China. Y contra todo pronóstico, lo consigue tras catorce meses de búsqueda, encontrándolo hundido en un arrecife cercano a la isla malaya de Labuán, en las coordenadas 118º 55" 03 de longitud y 8º 51" 13 de latitud. Tras recuperar el tesoro, lo deposita no en Manila, como cabría esperar (¿por estar demasiado familiarizado con el carácter de los funcionarios locales, quizá?), sino en Hong Kong, despertando las suspicacias y el resquemor de las autoridades españolas, que tiempo después lo acusarían de corsario y saqueador. Algo que desmiente el hecho de que Cuarteroni devuelve el tesoro (exceptuando, claro, la parte que le corresponde a él por el rescate, que repartirá luego con su tripulación) a sus legítimos propietarios, los cuales quedan tan encantados que llegan a invitar a Cuarteroni a viajar a Londres para poder agradecerle en persona su honestidad.

Carlos Cuarteroni tiene solo 26 años y ya es poseedor de una respetable fortuna. Puede hacer lo que desee, y lo que hace en los siguientes años es dedicarse a viajar en su goleta explorando las islas de Extremo Oriente, especialmente Borneo y los archipiélagos cercanos. Cartografía las costas por las que pasa, corrigiendo los errores de los mapas ya existentes (sus mapas son tan precisos que las autoridades españolas y filipinas le piden copias de ellos, aunque él se niega), describe minuciosamente las islas por las que pasa, sus habitantes, sus costumbres... Se hace amigo del inglés sir James Brooke, el llamado rajá blanco de Sarawak, al que el sultán de Brunei ha otorgado el gobierno de dicha región. En torno a 1846 empieza a rescatar a cautivos cristianos, capturados y esclavizados por los piratas musulmanes de Malasia. Para ello recorre las principales rutas del tráfico de esclavos, visita algunos de los puertos más peligrosos del mundo y negocia directamente con los jefes piratas. Logra liberar, pagando los rescates de su propio bolsillo, a cientos de esclavos, mayoritariamente filipinos, a los que luego envía de regreso a sus hogares. Cuarteroni nunca había simpatizado con la esclavitud; pero tras ver las condiciones en las que viven los hombres, mujeres y niños a los que rescata, se convierte en un abolicionista militante, y luchará durante el resto de su vida contra una institución tan abyecta.

En 1847 Cuarteroni adquiere una goleta inglesa, la Lynx, que había sido usada para el tráfico de opio en China, y que se ve obligado a quemar con toda su carga dos años después, tras ser acusado por las autoridades españolas de Luzón de pirata y contrabandista. Ese mismo año de 1849 Carlos Cuarteroni viaja a Roma donde, tras entrevistarse con el papa Pío IX, se ordena sacerdote y toma el hábito de la Orden de los Trinitarios, dedicada a redimir a los cautivos y a socorrer a los oprimidos, y regresa a Asia. Desde entonces todo su esfuerzo y su fortuna se dedicarán a seguir combatiendo la esclavitud, a rescatar cautivos (independientemente de su origen y religión) y a extender el catolicismo por las islas de Extremo Oriente.

En 1855 envía al Vaticano su Spiegazione e traduzione dei XIV Quadri relativi alle isole di Salibaboo, Talaor, Sanguey, Nanuse, Mindanao, Celebes, Bornéo, Bahalatolis, Tambisan, Sulu, Toolyan e Labuan, un extenso y prolijo relato sobre las cualidades de dichas islas, en buena parte desconocidas en Occidente, y de sus habitantes. En 1857 Pío IX lo nombra prefecto apostólico de Borneo y Labuán, un cargo creado ex profeso para él. Su fama se acrecienta, su nombre es conocido en todos los mares de Extremo Oriente. Para unos es un loco, para otros un enviado de Dios, para casi todos es una leyenda. En Borneo funda varias misiones católicas, en terrenos cedidos por su amigo Brooke y por el sultán de Brunei.

Sigue luchando incansablemente contra el tráfico de esclavos e intenta que el gobierno español se involucre, para defender a sus súbditos filipinos. En 1858 presenta al gobernador de Filipinas, Fernando Norzagaray y Escudero, una propuesta de tratado a firmar entre el sultán de Brunei y la reina Isabel II para colaborar en la protección y rescate de los filipinos capturados por los piratas, pero su propuesta es ignorada. Igualmente caen en saco roto sus peticiones para frenar el radicalismo de algunos sultanes y jefes militares musulmanes. Al verse ignorado por los sucesivos gobernadores de Filipinas (Norzagaray, Rafael Echagüe, José de la Gándara, Carlos María de la Torre) Cuarteroni eleva sus peticiones directamente al gobierno español y a la Casa Real, pero lo único que obtiene es una pequeña asignación concedida por el rey Amadeo I.

En torno a 1880, enfermo, cansado y arruinado, Carlos Cuarteroni decide regresar a Europa. Visita Roma, donde se entrevista con el papa León XIII, y el 9 de marzo de 1880 pone el pie por primera vez en más de cuatro décadas en su Cádiz natal, donde fallecerá tan solo tres días más tarde, el 12 de marzo. Sus restos están enterrados en la cripta de la Catedral de Cádiz. El original de su Spiegazione y muchas de las cartas que dirigió al Vaticano se conservan hoy en día en el Museo Misionero de Propaganda Fide, en Roma, dedicado a la historia de las evangelizaciones.

Emilio Carlo Giuseppe Maria Salgari (1862-1911)

En 1883, solo tres años después de su muerte, el escritor italiano Emilio Salgari publica por entregas la novela El tigre de Malasia, que más tarde se publicaría como libro con el título Los tigres de Mompracem. En él aparece por primera vez el más popular de los personajes creados por Salgari: el pirata Sandokán, antiguo rey de Borneo enfrentado a los británicos, que le han arrebatado el trono y asesinado a su familia. Y todo apunta a que fue la figura de Carlos Cuarteroni la principal inspiración del escritor a la hora de crear a Sandokán. Es muy posible que Salgari, que nunca salió de Europa pero se documentaba extensamente para sus obras, hubiese tenido acceso a los escritos y las cartas de Cuarteroni y hallado en ellos las líneas principales para imaginar las aventuras de su personaje, incluyendo sucesos, lugares e incluso personas reales (como Brooke, al que convierte en el archienemigo de Sandokán). 

No se conoce retrato alguno de Cuarteroni, y solo detalles aislados de su aspecto físico (se dice que era alto, de porte distinguido, cabello ondulado y mirada profunda y penetrante), características similares a como Salgari describe a Sandokán, lo que no hace sino reforzar la idea que que fue el aventurero español, cuyas hazañas han sido injustamente ignoradas durante mucho tiempo, la principal fuente en la que se basó el escritor para dar vida al célebre pirata.

domingo, 30 de enero de 2022

Curiosidades (con fotografías)

En 1998 el gobierno hondureño inauguró el Puente del Sol Naciente, sobre el río Choluteca. Meses más tarde, el huracán Mitch azotó la región, desviando el curso del río y dejando el puente sin utilidad.



El ajo perla es una variedad de ajo que no presenta divisiones; cada bulbo es un único diente de ajo.




A principios de la década de 1990, un hombre de Crossville (Tennessee) empezó a construir la mayor casa en un árbol del mundo, según él porque Dios se lo había ordenado. La casa, que le llevó 12 años terminar, tenía cinco plantas, 80 habitaciones, cocina y varios dormitorios. En 2019 un incendio redujo toda la construcción a cenizas en apenas 15 minutos.




La frontera entre la India y Pakistán está tan iluminada que de noche es perfectamente visible desde el espacio


La Iglesia de la Transfiguración, en la isla rusa de Kizhi, se construyó a principios del siglo XVIII sin emplear ni un solo clavo.


El llamado "Hombre león" es una escultura de marfil de mamut hallada en Alemania en 1939 y datada en el Paleolítico superior, más concretamente en la cultura Auriñaciense (hace unos 40000 años). Recibe ese nombre porque representa a un ser humano con cabeza de león y muchos la consideran la primera evidencia conocida de los seres humanos desarrollando una mente con capacidad para la imaginación.


El 10 de junio de 1990, el vuelo 5390 de la British Airways, que volaba desde Southampton a Málaga, sufrió la descompresión súbita de la cabina cuando el parabrisas izquierdo del avión se desprendió mientras volaban a unos 5000 metros de altitud. El piloto, el capitán Tim Lancaster, fue succionado al exterior pero un auxiliar de vuelo llamado Nigel Ogden se las arregló para sostenerlo por las piernas con la ayuda de otros tripulantes, mientras el copiloto Alastair Atchinson descendía el avión para llevar a cabo un aterrizaje de emergencia. Lancaster sufrió fracturas del brazo y la muñeca derechos y del pulgar izquierdo, diversas contusiones y principio de congelación, mientras que Ogden sufrió principio de congelación y se dislocó un hombro, pero ambos se recuperaron completamente.


El personaje de The Joker, el archienemigo de Batman, se inspiró en el protagonista de la película muda El hombre que ríe (1928), basada a su vez en una novela de Víctor Hugo, interpretado por el actor Conrad Veidt.


En 1938 un niño australiano de 12 años llamado Roy Spencer encontró en unos terrenos mineros propiedad de su padre un enorme cristal negro. Creyendo que se trataba de una roca sin valor, la piedra permaneció en casa de los Spencer durante una década siendo usada como tope para una puerta. Pasado ese tiempo, el padre de Roy descubrió que, de hecho, aquel cristal era en realidad un gigantesco zafiro negro, de más de 1150 quilates, el más grande conocido hasta la fecha de una variedad denominada "zafiros estrella". En la actualidad la gema, ya tallada, recibe el nombre de la Estrella Negra de Queensland.


En 1982 el gobierno de Zimbabwe promulgó una ley que prohibía a sus ciudadanos hacer chistes con el nombre de su presidente: Canaan Sodindo Banana.


En el año 2009 un historiador húngaro llamado Gergely Barki estaba con su hija pequeña viendo la película Stuart Little cuando se llevó una enorme sorpresa al reconocer en una de las escenas el cuadro Mujer dormida con jarrón negro, una obra del pintor húngaro Robert Berény (1887-1953) que se creía perdida desde 1928 y que el propio Barki había estado buscando. El cuadro había sido comprado por uno de los ayudantes de decoración que habían trabajado en la película por 500 $ en una tienda de antigüedades de La Jolla (California) y después de que Barki viajara a EEUU y confirmara que se trataba de la pintura original y no una copia, fue subastado y vendido por 285000 $.



Desert Breath (El aliento del desierto) es una obra de arte formada por una doble espiral de montículos y hoyos alrededor de una piscina de agua de unos 30 metros de diámetro. La obra ocupa unos 100000 metros cuadrados y está localizada en el desierto egipcio, cerca de la ciudad de Hurghada. Fue creado por un grupo de artistas griegas denominado D.A.ST. Arteam, y terminado en marzo de 1997.

domingo, 23 de enero de 2022

El asesinato de José Canalejas

José Canalejas Méndez (31/7/1854 - 12/10/1912)

El martes 12 de noviembre de 1912 el entonces presidente del Consejo de Ministros, el gallego José Canalejas Méndez, del Partido Liberal, salió temprano de su casa para despachar con el rey Alfonso XIII los asuntos más importantes relativos al gobierno del país. Una vez terminado el encuentro, Canalejas no tiene más compromisos hasta el mediodía, cuando debe presidir el Consejo de Ministros, así que, tras pasar un momento por su casa, decide pasear por el centro de Madrid mientras espera a que den las doce. Le acompañan tres agentes encargados de su seguridad, Eduardo Borrego, José Martínez y Demetrio Benavides, aunque Canalejas nunca ha sido demasiado partidario de llevar escolta e incluso en alguna ocasión ha llegado a dar esquinazo a sus guardianes para moverse con mayor libertad por la ciudad. 

Canalejas camina tranquilamente por la céntrica Puerta del Sol. Algunos transeúntes lo reconocen y lo saludan. Cerca del cruce con la calle de Carretas el político se detiene a eso de las 11:25 ante la Librería San Martín, en cuyo escaparate, además de las últimas novedades literarias, se exhibe un mapa con los últimos movimientos de la recientemente iniciada Primera Guerra de los Balcanes (1912-13). Mientras observa el mapa, junto a varias personas más que también curiosean el escaparate, un hombre se acerca a Canalejas. Es un hombre delgado, rubio, con un pequeño bigote, vestido con una zamarra clara, pantalones azul marino  y un sombrero negro. Parece querer decirle algo y le pone la mano en el hombro, pero de improviso saca una pistola y dispara dos veces a quemarropa contra el presidente. Una de las balas le atraviesa el cráneo, entrando junto al oído derecho y saliendo por el izquierdo. Mientras Canalejas, agonizante, se desploma, sus escoltas y varios de los testigos tratan de detener a su agresor, el cual tras forcejear con ellos y efectuar varios disparos más, acaba por refugiarse tras un coche de caballos y se suicida, disparándose dos tiros en la cabeza. Mientras, un grupo de personas, encabezado por un joven ayuda de cámara del conde de Villagonzalo llamado José Matías Arizmendi, traslada al agonizante Canalejas a la cercana sede del Ministerio de Gobernación envuelto en una manta. Pero sus heridas son de extrema gravedad y no se puede hacer nada, falleciendo apenas diez minutos después del atentado, a las 11:35.

El autor del magnicidio no tarda en ser identificado. Se trata de Manuel Pardiñas Serrano, natural de la población oscense de El Grado, un joven de unos 26 años (la fecha exacta de su nacimiento no está clara), hijo de un antiguo carabinero, y que tiene como oficio declarado el de pintor/decorador. Pardiñas, vinculado desde muy joven al movimiento anarquista, es un viejo conocido de las fuerzas de seguridad españolas y de varios países más, que lo consideran un peligroso y radical activista. Tras trabajar en varias ciudades de España y Francia emigró a Argentina, de donde fue expulsado en 1909 durante las redadas antianarquistas que siguieron al asesinato del Jefe de la Policía de Buenos Aires, el coronel Ramón Lorenzo Falcón. De ahí se fue a Cuba, donde tuvo sus más y sus menos con las autoridades, y luego a Tampa (Estados Unidos), donde sus actividades llegaron a ser tan notorias que le valieron una orden de detención. Se libró gracias a una curiosa contingencia ortográfica: las máquinas de escribir anglosajonas no tienen la letra "ñ" así que la orden iba a nombre de Manuel Pardinas y no Pardiñas, gracias a lo cual pudo salir del país sin problemas. Su siguiente parada fue Francia, donde permaneció varios meses, vigilado de cerca por las autoridades francesas, que estaban al corriente de sus antecedentes. Y finalmente, logró escabullirse de su vigilancia para regresar a España semanas antes del asesinato, aunque un agente español destinado en París advirtió a la policía española de su regreso.

Manuel Pardiñas Serrano (1886?-1912)

Sospechando que preparaba un atentado, la policía española lo había mantenido bajo vigilancia pero de pronto, sin saber cómo, le habían perdido la pista, y fueron incapaces de dar con él hasta el día del crimen. El asesinato de un político popular y querido como era Canalejas provocó numerosas protestas contra la incompetencia policial y el mismo Alfonso XIII llegó a abroncar al jefe de Policía, tras visitar el cadáver del presidente, espetándole "¡Pues si que han vigilado ustedes bien!".

La versión oficial fue que se había tratado de un crimen político responsabilidad del movimiento anarquista, algo no infrecuente en aquellos tiempos social y políticamente convulsos, y que había sido una acción oportunista: Canalejas no era el objetivo concreto de Pardiñas, que simplemente buscaba un objetivo importante (se habló incluso de que buscaba a Alfonso XIII, que ese mismo día tenía previsto asistir con su esposa a una exposición de crisantemos en el Retiro) y que al ver a Canalejas, confiado y despreocupado, decidió aprovechar la oportunidad. Pero ¿de verdad fue eso lo que ocurrió? Una serie de incoherencias y sucesos sin explicación podrían sugerir que, en realidad, Canalejas pudo haber sido víctima de una conspiración de la que Pardiñas habría sido a la vez ejecutor y chivo expiatorio.

Los puntos oscuros del caso comienzan con la muerte del propio Pardiñas. Supuestamente, y según la versión de los escoltas, intentó huir tras disparar a Canalejas, siendo detenido por los agentes y varios transeúntes. Uno de los agentes, Eduardo Borrego, afirmó haberle golpeado en la cabeza con el bastón que llevaba, tras lo cual Pardiñas disparó contra ellos y acto seguido se disparó en la cabeza. Sin embargo, su versión es distinta a la de Roberto San Martín, hijo del dueño de la librería, que observó todo el suceso desde el interior de la tienda. Según él, Pardiñas había salido corriendo tras el atentado y no recibió golpe alguno. Además, las fotografías que se conservan del cadáver del asesino muestran dos heridas de bala en su cabeza: una en la sien derecha y otra en el lóbulo frontal izquierdo. Ambas, mortales de necesidad, con lo que resulta imposible que fueran autoinfligidas. Por otra parte, el arma de Pardiñas era una semiautomática con capacidad para seis balas. Dos fueron disparadas contra Canalejas (una se recuperó más tarde incrustada en la fachada de la librería), tres contra los policías que intentaban detenerlo, sin alcanzarlos (aunque una de ellas hirió levemente a una joven llamada Carmen Sanz del Moral, que en ese momento se apeaba de un tranvía) y una sexta hirió a Víctor Galán, ordenanza de la Sociedad Filarmónica que había agarrado al asesino por los hombros para tratar de retenerlo. Pardiñas no tenía encima más munición y ningún testigo lo vio recargar (no parece que hubiera tenido tiempo, de todas formas) así que ¿de qué arma partieron las dos balas que lo mataron?

El cadáver de Manuel Pardiñas, en el depósito de cadáveres

Algunas versiones apuntan a que en realidad Pardiñas fue llevado a rastras hasta un portal por los tres agentes que custodiaban a Canalejas, y una vez allí lo ejecutaron a sangre fría. De ser así, ¿pretendían tomarse la justicia por su mano... o buscaban acaso hacer callar al anarquista, para que no revelara lo que sabía?

Otra discordancia es la versión de que se trató de un crimen de oportunidad y de que Canalejas no era su objetivo. Pero tras el asesinato la esposa de Canalejas, María de la Purificadión Fernández y Cadenas, afirmó que su marido llevaba días inquieto y al preguntarle el motivo, le había dicho que la policía había perdido la pista a "un tipo peligroso, un tal Pardiñas, que podría darme un disgusto". ¿Como podía saber Canalejas que era el objetivo de Pardiñas? Además, cuando las fotografías del asesino se publicaron en la prensa, los criados del célebre escultor Mariano Benlliure lo reconocieron sin dudarlo como el hombre sospechoso que la tarde anterior al crimen había estado rondando por los alrededores de la casa del escultor. Por aquel entonces, Benlliure (quien más tarde sería el autor del monumento funerario del propio Canalejas) estaba elaborando un busto de la esposa del político, que se dejaba caer de cuando en cuando por su taller para ver el avance de la obra. Si se trataba realmente de Pardiñas, eso no solo indicaría que Canalejas había sido siempre su objetivo, sino que además disponía de información de primera mano de sus movimientos.

Y siguiendo con las circunstancias sospechosas en torno al caso, destaca claramente la manera en la que la policía había perdido la pista a Pardiñas. Puede que la policía española no fuera la más brillante, pero no era en modo alguno tan incompetente como algunos afirmaban. Resulta poco comprensible que hubieran perdido la pista de alguien como Pardiñas, un peligroso radical bien conocido, y del que además sospechaban que preparaba un atentado. Además, como pudo averiguar la prensa, Pardiñas no se había esforzado demasiado en ocultar su rastro: se había alojado en hoteles de categoría, había comido en algunos de los restaurantes más elegantes de la capital, y en general, no se había comportado como cabría esperar de alguien que pretende pasar desapercibido. ¿Alguien con poder e influencia lo protegía, asegurándose de que las fuerzas del orden lo dejaran en paz? ¿Sabía Pardiñas de esa protección y por eso no se preocupaba de esconderse?

Además, el estilo de vida del anarquista abre un nuevo interrogante: ¿de donde salía el dinero del que parecía disponer en abundancia? Una sospechosa fortuna que no solo gastaba en hoteles y restaurantes; el arma que utilizó, una pistola semiautomática Browning FN modelo 1910, era un arma moderna y bastante cara para la época. La noche anterior al magnicidio Pardiñas estuvo en el café Mercantil, donde consumió licores de los más caros del local (vermut francés Susinis, coñac), alardeando de dinero e incluso pretendió pagar una ronda de bebidas a los miembros de la banda que aquella noche actuaba en el café. ¿Como podía permitirse esos lujos un modesto pintor que en teoría no disponía de más ingresos que los de su trabajo?.

Si de verdad José Canalejas fue víctima de una conspiración para acabar con su vida, cabría preguntarse quién podía salir beneficiado con su desaparición. En el momento de su muerte estaba preparando una ambiciosa reforma del sistema electoral, con la que pretendía acercar más a España a una democracia real eliminando muchos vicios y prácticas corruptas (fraude, compra de votos, caciquismo) enraizadas en la política nacional. Una reforma así habría molestado a mucha gente en puestos influyentes. También tenía en su contra a los sectores más ultraconservadores y reaccionarios de la sociedad. Canalejas, católico devoto (tenía una capilla en su casa) era sin embargo un ferviente defensor de la separación Estado-Iglesia, de la libertad de culto y de la educación laica. Sus puntos de vista chocaban de frente con los de la iglesia católica, había aprobado la polémica "Ley del Candado" que prohibía el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en el país e incluso se decía que pretendía negociar un nuevo Concordato con la Santa Sede, con el objetivo de reducir la influencia de la Iglesia. Otras decisiones tomadas durante su gobierno, como la anulación del impuesto de consumos, el establecimiento del servicio militar obligatorio o la creación de la Mancomunidad de Cataluña como concesión a la Lliga Regionalista también provocaron críticas hacia su persona, incluso desde su propio partido.

También fuera de nuestras fronteras había personas que habrían agradecido su desaparición. Los gobiernos francés y español negociaban por entonces la creación de un protectorado conjunto en Marruecos, y Francia había hecho una propuesta que dejaba bajo su control las zonas económicamente más productivas del país. Pero Canalejas se había negado rotundamente a aceptar su propuesta, diciendo que jamás firmaría un acuerdo así. Curiosamente, el acuerdo definitivo se firmó dos semanas después de su asesinato, en unos términos similares a los que habían propuesto los franceses. 

¿Fue víctima de una conspiración José Canalejas? ¿Alguno de sus muchos enemigos políticos planeó y ejecutó una trama para librarse de él, utilizando a Manuel Pardiñas como un peón del que prescindir cuando hubo hecho su parte?

lunes, 17 de enero de 2022

Joe Medicine Crow

Joseph "Joe" Medicine Crow (1913-2016)

Entre los indios de las Grandes Planicies, el título de "jefe de guerra" era uno de los mayores honores a los que podía aspirar un guerrero. Solo los mejores y más valientes entre ellos recibían tal distinción, y para conseguirla, debían cumplir con cuatro requisitos, cuatro actos de valor que demostrasen su bravura y su habilidad como combatientes: tocar a un enemigo sin matarlo, arrebatarle su arma a un enemigo, liderar con éxito una partida de guerreros y robar un caballo del enemigo. Aquel que pudiera completar con éxito estas cuatro tareas, podría ser llamado con todo merecimiento "jefe de guerra".

Joseph Medicine Crow nació el 27 de octubre de 1913 en la reserva de la tribu crow, cerca de Lodge Grass (Montana). Hijo de Leo Medicine Crow y de Amy Yellowtail, la suya era una familia ilustre dentro de su tribu: su abuelo Chief Medicine Crow había sido un legendario jefe que había sido nombrado "jefe de guerra" con solo 22 años; su abuelastro White Man Runs Him había participado en la mítica batalla de Little Big Horn siendo explorador de las tropas del general Custer, y su prima Pauline Small se convertiría años más tarde en la primera mujer en formar parte del Consejo Tribal de los indios crow.

Joe se crió en la reserva, aprendiendo los usos y costumbres de su tribu. Aprendió a montar a caballo, a cazar y a sobrevivir en la naturaleza, y aprendió la historia de su tribu y de sus antepasados escuchando las historias de los ancianos. Cuando creció quiso ampliar sus horizontes: obtuvo un grado en Artes en 1936, estudió sociología y psicología en la Universidad de Linfield (Oregón) y consiguió un título de posgrado en Antropología en la Universidad del Sur de California (fue el primer crow en obtener un posgrado) con un estudio sobre Los efectos del contacto con la cultura europea en la vida económica, social y religiosa de los indios crow.

Joe Medicine Crow estaba trabajando en su tesis doctoral cuando en 1941 los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial. Decidió entonces dejar su doctorado y, tras ejercer como profesor durante un año en una escuela india y trabajar en los astilleros de Bremerton (Washington), en 1943 se alistó en el ejército, siendo destinado a la 103ª División de Infantería y enviado a combatir a Europa. Joe nunca olvidó las tradiciones de su tribu; antes de entrar en combate siempre se pintaba en los brazos dos líneas rojas, siguiendo la costumbre de los guerreros crow, y llevaba siempre bajo su casco una pluma de águila sagrada que le había dado un chamán para que lo protegiera.

A finales de 1944 Joe Medicine Crow se encontraba en Francia, avanzando con las tropas aliadas hacia territorio alemán. cuando su unidad se vio encajonada entre tropas enemigas tratando de cruzar la Línea Sigfrido, el sistema de fortalezas y búnkeres construido por los alemanes para defender su territorio. Ante el riesgo que corrían, el comandante de la unidad encargó a Joe una misión peligrosa: liderar un grupo de soldados para abrir una brecha en las defensas enemigas utilizando explosivos. Joe así lo hizo: cruzando alambre de espino, campos de minas y bajo un intenso fuego enemigo, lideró a un grupo de siete soldados que lograron volar varios bunkers y nidos de ametralladoras, abriendo hueco para que sus compañeros pudieran avanzar. Joe no perdió ni uno solo de sus hombres en aquella acción, por la que más tarde recibiría la Estrella de Bronce.

Las memorias de Joseph Medicine Crow

Apenas unas semanas más tarde, Joe y los suyos se encontraban ya en territorio alemán, ocupando una pequeña aldea, cuando, explorando en solitario un apartado callejón, Joe se tropezó de improviso con un joven soldado alemán con el que se enzarzó en una pelea cuerpo a cuerpo. No le fue difícil desarmarlo y reducirlo. Pero cuando estaba a punto de acabar con él, lo oyó gemir llamando a su madre, y se detuvo; simplemente lo dejó inconsciente. Debió de ser ene se momento cuando se dio cuenta de que ya había cumplido tres de los cuatro requisitos: había liderado con éxito una partida contra el enemigo, y había tocado (sin matarlo) a un enemigo, y le había cogido su arma. Quedaba la cuarta, la más complicada en aquellas circunstancias. Porque ¿qué probabilidades había de que pudiera robarle caballos al ejército alemán?.

Y por increíble que parezca, la oportunidad se presentó. Mientras el ejército alemán se replegaba desordenadamente perseguido por las tropas aliadas, la unidad de Joe dio con la pista de un grupo de oficiales alemanes de las SS que se retiraban a caballo. La pista les llevó hasta una pequeña granja abandonada donde los alemanes se habían refugiado para pasar la noche. El comandante del pelotón decidió rodear y asaltar la granja por sorpresa, pero la ocasión era demasiado tentadora para Joe, así que le sugirió al comandante que antes él podría acercarse y llevarse los caballos "para evitar que alguno de los alemanes pudiera escapar a la emboscada". Joe diría más tarde que estaba seguro de que su comandante sospechaba que su propuesta tenía alguna intención oculta, pero que igualmente le dio el visto bueno diciéndole" OK Jefe (así llamaban sus compañeros a Joe). Ve y saca de ahí esos caballos".

Y así, solo y en completo silencio, Joe Medicine Crow se acercó al corral donde estaban los caballos, improvisó unas riendas con un trozo de cuerda, montó uno de ellos e hizo salir al resto, huyendo al galope mientras los confundidos alemanes intentaban dispararle. Joe celebró el éxito de su incursión con una canción tradicional crow antes de dejar en libertad a los caballos, aunque conservó aquel en el que iba montado, con el que regresó junto a sus compañeros. Para entonces los alemanes ya se habían rendido y Joe consideró seriamente seguir a caballo ("Mejor cabalgar que caminar"), aunque su comandante le hizo cambiar de idea; de esa manera era un blanco demasiado bueno para los francotiradores alemanes.

Después del fin de la guerra, Joe Medicine Crow dejó el ejército y regresó a la reserva crow, con un buen puñado de medallas (incluida la Estrella de bronce, como ya he dicho, y la Legión de Honor francesa) y una de las primeras cosas que hizo fue acudir al Consejo Tribal para pedir ser reconocido como "jefe de guerra", lo que le fue concedido. Se convertía así en el último "jefe de guerra" que han tenido los crow hasta hoy, aunque otro soldado crow estuvo a punto de lograrlo: el sobrino de Joe, Carson Walks Over Ice, que fue boina verde en la guerra de Vietnam y logró tres de los cuatro requisitos. Lamentablemente para él, no hubo manera de robarle caballos a los vietcong. "Capturé dos elefantes, y eso debería haber valido de algo. Pero los ancianos no lo vieron de la misma manera".

Tras su vuelta a la vida civil, Joe Medicine Crow dedicó el resto de su vida a preservar y difundir el legado cultural de su tribu. Nombrado en 1948 historiador y antropólogo oficial de la tribu, durante décadas dio clases y conferencias en universidades, fundó colegios, clasificó y guardó documentos y fotografías antiguos, y publicó numerosos libros sobre la historia y las costumbres de los crow. Recibió varios doctorados honoríficos de distintas universidades, publicó sus memorias en 2007 y en 2009 fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad, la más elevada distinción civil norteamericana, que le impuso el presidente Barack Obama. Siguió en activo, dando discursos y conferencias hasta casi el mismo día de su muerte, sucedida el 3 de abril de 2016, a los 102 años de edad, en una residencia de ancianos de Billings (Montana) donde vivía.